Spanish Poetry of the Golden Age 9781442632653

A representative selection of the best poetry of Spain's Golden Age.

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Spanish; Castilian Pages 156 [155] Year 1970

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Spanish Poetry of the Golden Age
 9781442632653

Table of contents :
PREFACE
ÍÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUÉS DE SANTILLANA (1398-1458)
JUAN DE MENA (1411-1456)
JORGE MANRIQUE (1440-1479)
ROMANCES
DIEGO FERNÁNDEZ (1500?)
EL COMENDADOR JOAN ESCRIVÁ (ca. 1497)
GABRIEL MENA? (1500?)
JUAN DEL ENCINA (1468?-1529?)
GIL VICENTE (1470?-1536?)
PEDRO MANUEL XIMÉNEZ DE URREA (1486?-1535?)
GARCILASO DE LA VEGA (1503-1536)
CRISTÓBAL DE CASTILLEJO (1490?-1550)
DIEGO HURTADO DE MENDOZA (1503-1575)
GUTIERRE DE CETINA (1520?-1557?)
JUAN DE TIMONEDA (m. 1574?)
JORGE DE MONTEMAYOR (1520?-1561)
HERNANDO DE ACUÑA (1520?-1580?)
FRAY LUIS DE LEÓN (1527-1591)
FR. JERÓNIMO BERMÚDEZ (1530?-1599?)
BALTASAR DEL ALCÁZAR (1530-1606)
ALONSO DE ERCILLA (1533-1594)
FRANCISCO DE LA TORRE (1534?-1594?)
FERNANDO DE HERRERA (1534-1597)
LUIS BARAHONA DE SOTO (1548-1591)
SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591)
VICENTE ESPINEL (1551-1624)
LUPERCIO LEONARDO DE ARGENSOLA (1562-1613)
BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA (1562-1613)
MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616)
ANÓNIMO
ANÓNIMO
FÉLIX LOPE DE VEGA CARPIO (1562-1635)
LUIS DE GÓNGORA (1561-1627)
ROMANCILLO
GUILLÉN DE CASTRO (1569-1631)
CRISTÓBAL SUÁREZ DE FICUEROA (1571?-1645?)
RODRIGO CARO (1573-1647)
ANTONIO MIRA DE MESCUA? (1577?-1644)
FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)
JUAN RUIZ DE ALARCÓN (1581-1639)
FRANCISCO DE BORJA, PRÍNCIPE DE ESQUILACHE (1581-1658)
EL CONDE DE VILLAMEDIANA (1582-1622)
ESTEBAN MANUEL DE VILLEGAS (1589-1669)
PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681)
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (1651-1695)
NOTES
Index

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SPANISH POETRY OF THE GOLDEN AGE

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SPANISH POETRY OF THE GOLDEN AGE EDITED WITH INTRODUCTIONS AND NOTES

BY

MILTON A. BUCHANAN

Second Edition

THE UNIVERSITY OF TORONTO PRESS

Copyright, Canada, 1942 by University of Toronto Press Revised and reprinted, 1947 Reprinted, 1966,1970 ISBN 0-8020-1018-0

Printed in the U.S.A.

PREFACE purpose of this anthology is to provide an annotated edition of repreTHE sentative poems of Spain's golden age of literature, a period embracing

about two centuries and a half, approximately 1400 to 1650. The collection contains many kinds of poetry, in a variety of themes, moods, styles and forms. The introductions and notes deal with circumstances of production, interpretation and appreciation, but do not include bio-bibliographical or philological matter—readily accessible in histories of literature and treatises on historical grammar—or detailed discussion of textual problems. The texts have been prepared with care, but it has not been considered advisable to be more consistent than the originals in such variant spellings as "vitoria, victoria/' or in the use of the diaeresis in words like "ruido, suave, viuda." The interpretation of such a body of verse, written in the past and in a language as rich, racy and idiomatic as Spanish, presents unusual difficulties. Dictionaries are inadequate, textual criticism scarcely exists, and only a few of the poems included have been annotated previously. The interpretations here offered must therefore be considered tentative and provisional. Besides providing for the understanding and appreciation of the poems, the work may encourage further reading in a fascinating, but complex and difficult, period. The poetry of Spain's golden age is an indispensable introduction to a great literature. To it the drama owes its medium of verse, and much besides, and the prose of the time its rhythm and the common background of allusions and phraseology. It represents, moreover, despite an interval of a century or more of little literary production, the beginning of modern poetry and the common heritage of all Spanish writers whether they live in Mexico, Chile, the Peninsula, or any other part of the Spanish-speaking world. The study of Spanish poetry of this period has a peculiar interest in that one can examine in it the nature and laws of literary history: the rise, development and decline of movements, the interplay of native and foreign forces, and the effects of national, economic and social tendencies upon literary production. No other modern literature reveals so clearly the relationship between popular, semi-popular, erudite and "culto" (snobbish) literature, because nowhere else during the Renaissance is there evident such competition between the literature for the many (ballads, lyrics, drama) and the literature for the few (the "cultos"), with the clear demonstration that poetry when written for a restricted audience, as became the case in Spain about 1600, brings all literature to a state of rest and stagnation. For, whatever may be the present opinion of Gongorism in a world-wide revival, that may have reached its end, there can be no doubt that Spanish poetry (and prose) of the seventeenth century did not survive its baneful effects, and that it was not until the early nineteenth century that poetry was again composed in Spain. Acknowledgments are due to Miss E. Rugg for help in preparing and revising the copy and to Miss F. Halpenny for her painstaking reading of the proofs.

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IÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUES DE SANTILLANA (1398-1458) 1. Moca tan fermosa non vi en la front-era, como una vaquera de la Finojosa. Faciendo la vía del Calatraveño a Sancta María, vencido del sueño, por tierra fragosa perdí la carrera, do vi la vaquera de la Finojosa. En un verde prado de rosas e flores, guardando ganado con otros pastores, la vi tan graciosa que apenas creyera que fuesse vaquera de la Finojosa. Non creo las rosas de la primavera

SERRANILLA sean tan fermosas nin de tal manera; fablando sin glosa, si antes sopiera d' aquella vaquera de la Finojosa, non tanto mirara su mucha beldat, porque me dexara en mi libertat. Mas dixe: "Donosa, (por saber quién era), dónde es la vaquera de la Finojosa?" Bien como riendo, dixo: "Bien vengades; que ya bien entiendo lo que demandades; non es desseosa de amar, nin lo espera, aquessa vaquera de la Finojosa."

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2. SONETO Lexos de vos e cerca de cuydado, pobre de goço e rico de tristeça, fallido de reposo e abastado de mortal pena, congoxa e braveça; desnudo de esperança e abrigado de inmensa cuyta e visto de aspereça, la mi vida me fuye, mal mi grado; la muerte me persigue sin pereça. Nin son bastantes a satisfazer la sed ardiente de mi grand deseo Tajo al presente, nin me socorrer la enferma Guadiana, nin lo creo; solo Guadalquivir tiene poder de me guarir e sólo aquél deseo. 1

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JUAN DE MENA (1411-1456)

3. LA BATALLA DE LA HIGUERA Crecían los títulos frescos abueltas de aqueste rey nuestro muy esclarecido, los quales aurían allende crecido si non recrecieran algunas rebueltas, las quales por pazes eternas dissueltas presto nos vengan a puerto tranquilo, porque Castilla mantenga en estilo toga e oliua, non armas nin peltas. Con dos quarentenas e más de millares le vimos de gentes armadas a punto, sin otro más pueblo ynerme allí junto, entrar por la vega talando oliuares, tomando castillos, ganando lugares, faziendo por miedo de tanta mesnada con toda su tierra tenblar a Granada, tenblar las arenas fondón de los mares. Mucha morisma vi descabeçada, que, más que reclusa detrás de su muro, nin que gozosa de tienpo seguro, quiso la muerte por saña de espada; e mucha más otra por pieças tajada quiere su muerte tomarla más tarde: fuyendo non fuye la muerte el couarde, que más a los viles es sienpre llegada. Como en Cecilia resuena Tifeo, o las ferrerías de los milaneses, o como gridauan los sus entremeses las saçerdotissas del templo lieo, tal vi la buelta de aqueste torneo; en tantas de bozes proronpe la gente, que non entendía sinon solamente el nonbre del fijo del buen Zebedeo. E vimos la sonbra de aquella figuera donde a desora se vido criado 2

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JUAN DE MENA de muertos en plecas vn nueuo collado, tan grande, que sobra razón su manera; e como en arena de momia se espera, súpito viento leuanta grand cunbre, assí del otero de tal muchedunbre se espanta quien antes ninguno non viera. O virtuosa magnífica guerra, en ti las querellas boluerse deuían, en ti do los nuestros muriendo biuían por gloria en los cielos e fama en la tierra, en ti do la lança cruel nunca yerra, nin teme la sangre verter de parientes; reuoca concordes a ti nuestras gentes de tales quistiones e tanta desferra.

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JORGE MANRIQUE (1440-1479)

4. COPLAS QUE FIZO DON JORGE MANRIQUE POR LA MUERTE DE SU PADRE Recuerde el alma dormida, abiue el seso y despierte, contenplando cómo se passa la vida, cómo se viene la muerte 5 tan callando; quán presto se va el plazer, cómo después de acordado da dolor, cómo, a nuestro paresçer, 10 qualquiera tienpo passado fue mejor. Pues si vemos lo presente como en vn punto se es ydo y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por passado.

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No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera más que duró lo que vio, pues que todo ha de passar por tal manera. Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros, medianos y más chicos; allegados son yguales, los que biuen por sus manos y los ricos.

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JORGE MANRIQUE Dexo las ynuocaçiones de los famosos poetas y oradores; no curo de sus ficciones, que traen yeruas secretas sus sabores. Aquél solo me encomiendo, aquél solo ynuoco yo de verdad, que en este mundo biuiendo, el mundo no conosció su deydad. Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cunple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos quando nascemos; andamos mientra biuimos, y llegamos al tienpo que fenescemos; assí que quando morimos descansamos. Este mundo bueno fue si bien vsássemos del como deuemos, porque, según nuestra fe, es para ganar aquel que atendemos. Y avn aquel fijo de Dios, para sobirnos al cielo, descendió a nascer acá entre nos, y a biuir en este suelo do murió. Si fuesse en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal,

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como podemos fazer el ánima gloriosa angelical, qué diligencia tan biua touiéramos toda hora y tan presta en conponer la catiua, dexándonosla señora desconpuesta!

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Ved de quán poco valor 85 son las cosas tras que andamos y corremos; que, en este mundo traydor, avn primero que muramos las perdemos: 90 délias desfaze la edad, délias casos desastrados que acaescen, délias, por su calidad, en los más altos estados 95 desfallescen. Dezidme, la fermosura, la gentil frescura y tez de la cara, la color y la blancura, quando viene la vejez, quál se para? Las mañas y ligereza y la fuerça corporal dejouentud, todo se torna graueza quando llega al arraual de senectud.

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Pues la sangre de los godos, y el linage, y la nobleza 110 tan crescida, por quántas vías y modos se sume su grand alteza en esta vida!

JORGE MANRIQUE Vnos, por poco valer, por quán baxos y abatidos que los tienen! y otros, por no tener, con oficios no deuidos se mantienen. Los estados y riqueza, que nos dexan a desora, quién lo duda? No les pidamos firmeza, pues que son de vna señora que se muda; que bienes son de Fortuna que rebuelue con su rueda presurosa, la qual no puede ser vna, ni estar estable ni queda en vna cosa. Pero digo que aconpañen y lleguen hasta la huessa con su dueño; por esso no nos engañen, pues se va la vida apriessa como sueño. Y los deleytes de acá son en que nos deleytamos tenporales, y los tormentos de allá, que por ellos esperamos, eternales. Los plazeres y dulçores desta vida trabajada que tenemos, qué son sino corredores, y la muerte la celada en que caemos? No mirando nuestro daño, corremos a rienda suelta sin parar;

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desque vemos el engaño y queremos dar la buelta, no ay lugar. Essos reyes poderosos que vemos por escrituras ya passadas, con casos tristes llorosos fueron sus buenas venturas trastornadas; assí que no ay cosa fuerte, que a papas y enperadores y perlados assí los trata la Muerte como a los pobres pastores de ganados.

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Dexemos a los troyanos, que sus males no los vimos, ni sus glorias; dexemos a los romanos, avnque oímos y leímos sus estorias; no curemos de saber lo de aquel siglo passado que fue dello; vengamos a lo de ayer, que tan bien es oluidado como aquello.

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Qué se fizo el rey don Juan? los ynfantes de Aragón, que se fizieron? Qué fue de tanto galán? qué fue de tanta ynuención 185 como truxieron? Las justas y los torneos, paramentos, bordaduras, y cimeras, fueron sino deuaneos? 190 qué fueron sino verduras de las eras ?

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JORGE MANRIQUE Qué se fizieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? Qué se fizieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? Qué se fizo aquel trobar, las músicas acordadas que tañían? Qué se fizo aquel dançar, aquellas ropas chapadas que traían ? Pues el otro su heredero, don Enrrique, qué poderes alcançaua! quán blando, quán falagüero el mundo con sus plazeres sele daua! Mas veréys quán enemigo, quán contrario, quán cruel sele mostró; auiéndole sido amigo, quán poco duró con él lo que le dio. Las dádiuas desmedidas, los edificios reales llenos de oro, las vaxillas tan febridas, los enrriques y reales del tesoro, los jaezes, los cauallos de su gente, y atauíos tan sobrados, dónde yremos a buscallos? qué fueron sino rocíos de los prados ?

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Pues su hermano el ynocente, que en su vida sucessor 230 se llamó,

qué corte tan excelente tuuo, y quánto grand señor le siguió! Mas como fuesse mortal, metiólo la Muerte luego en su fragua. O jüyzio diuinal! quando más ardía el fuego, echaste agua.

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Pues aquel grand condestable, maestre que conoscimos tan priuado, no cunple que del se fable, sino sólo que lo vimos 245 degollado. Sus ynfinitos tesoros, sus villas y sus lugares, su mandar, qué le fueron sino lloros? 250 fuéronle sino pesares al dexar? Pues los otros dos hermanos, maestres tan prosperados como reyes, 255 que a los grandes y medianos truxieron tan sojuzgados a sus leyes; aquella prosperidad que tan alta fue sobida 260 y ensalçada, qué fue sino claridad que estando más encendida fue amatada? Tantos duques excelentes, tantos marqueses y condes y varones como vimos tan potentes, di, Muerte, do los escondes y traspones?

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JORGE MANRIQUE Y las sus claras hazañas que fizieron en las guerras y en las pazes, quando tú, cruda, te ensañas, con tu fuerça las atierras 275 y desfazes. Las huestes ynnumerables, los pendones y estandartes y vanderas, los castillos ynpunables, los muros y baluartes y barreras, la caua honda chapada, o qualquier otro reparo, qué aprouecha? que si tú vienes ayrada, todo lo passas de claro con tu flecha. Aquél de buenos abrigo, amado por virtuoso de la gente, el maestre don Rodrigo Manrique, tanto famoso y tan valiente, sus grandes fechos y claros no cunple que los alabe, pues los vieron; ni los quiero fazer caros, pues el mundo todo sabe quáles fueron. Qué amigo de sus amigos! qué señor para criados y parientes! qué enemigo de enemigos! qué maestro de esforçados y valientes! Qué seso para discretos! qué gracia para donosos! qué razón!

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Qué benigno a los subjetos, y a los brauos y dañosos vn león! En ventura Octauiano; Julio César en vencer y batallar; en la virtud Africano ;' Aníbal en el saber y trabajar; en la bondad vn Trajano; Tito en liberalidad con alegría; en su braco Aureliano; Marco Atilio en la verdad que prometía. Antonio Pío en clemencia; Marco Aurelio en ygualdad del senblante; Adriano en eloquencia; Teodosio en vmildad y buen talante; Aurelio Alexandre fue en diciplina y rigor de la guerra; vn Constantino en la fe; Camilo en el grand amor de su tierra. No dexó grandes tesoros, ni alcancó grandes riquezas ni vaxillas, más fizo guerra a los moros, ganando sus fortalezas y sus villas; y en las lides que venció, muchos moros y cauallos se perdieron, y en este oficio ganó las rentas y los vassallos que le dieron.

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JORGE MANRIQUE Pues por su onrra y estado, en otros tienpos passados 350 cómo se huuo ? quedando desanparado, con hermanos y criados se sostuuo. Después que fechos famosos 355 fizo en esta dicha guerra que fazía, fizo tratos tan onrrosos, que le dieron avn más tierra 360 que tenía. Estas sus viejas estorias, que con su braco pintó en jouentud, con otras nueuas victorias agora las renouó en senectud. Por su grand abilidad, por méritos y ancianía bien gastada, alcancó la dignidad de la grand cauallería del Espada. Y sus villas y sus tierras, ocupadas de tiranos las falló, mas por cercos y por guerras y por fuerça de sus manos las cobró. Pues nuestro rey natural si de las obras que obró fue seruido, dígalo el de Portugal, y en Castilla quien siguió su partido. Después de puesta la vida tantas vezes por su ley al tablero,

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después de tan bien seruida la corona de su rey verdadero, después de tanta hazaña a que no puede bastar cuenta cierta, en la su villa de Ocaña vino la Muerte a llamar a su puerta, diziendo: "Buen cauallero, dexad el mundo engañoso y su halago; vuestro coracón de azero muestre su esfuerce famoso en este trago; y pues de vida y salud fezistes tan poca cuenta por la fama, esfuércese la virtud para sofrir esta afruenta que vos llama. "No se os faga tan amarga la batalla temerosa que esperáys, pues otra vida más larga de fama tan gloriosa acá dexáys; avnque esta vida de onor tanpoco no es eternal ni verdadera, mas con todo es muy mejor que la otra tenporal perescedera.

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"El biuir que es perdurable no se gana con estados mundanales, ni con vida deleytable, en que moran los pecados 425 y n fer nales;

JORGE MANRIQUE mas los buenos religiosos gánanlo con oraciones y con lloros; los caualleros famosos con trabajos y aflicciones contra moros. "Y pues vos, claro varón, tanta sangre derramastes de paganos, esperad el galardón que en este mundo ganastes por las manos; y con esta confiança, y con la fe tan entera que tenéys, partid con buena esperança, que estotra vida tercera ganaréys." —"No gastemos tienpo ya en esta vida mezquina por tal modo, que mi voluntad está conforme con la diuina para todo; y consiento en mi morir con voluntad plazentera, clara y pura,

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que querer onbre biuir quando Dios quiere que muera 455 es locura. 430

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"Tú, que por nuestra maldad tomaste forma seruil y baxo nonbre, Tú, que a tu diuinidad 460 juntaste cosa tan vil como el onbre, Tú, que tan grandes tormentos sofriste sin resistencia en tu persona, 465 no por mis merescimientos, mas por tu sola clemencia me perdona." Assí con tal entender, todos sentidos vmanos conseruados, cercado de su muger, de sus fijos y hermanos y criados, dio el alma a quien gela dio, el qual la ponga en el cielo en su gloria; y avnque la vida murió, nos dexó harto consuelo su memoria.

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ROMANCES

5. FONTE FRIDA (1511) Fonte frida, fonte frida, fonte frida y con amor, do todas las avecicas van tomar consolación, sino es la tortolica que está viuda y con dolor. Por allí fuera a pasar

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el traidor de ruiseñor; las palabras que le dice llenas son de traición: "Si tú quisieses, señora, yo sería tu servidor."— "Vete de ahí, enemigo, malo, falso, engañador,

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ROMANCES que ni poso en ramo verde, 15 ni en prado que tenga flor; que si el agua hallo clara, turbia la bebía yo; que no quiero haber marido, porque hijos no haya, no; 20

no quiero placer con ellos, ni menos consolación. ¡Déjame, triste enemigo, malo, falso, mal traidor, que no quiero ser tu amiga ni casar contigo, no!"

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6. ROSA FRESCA (1511) "Rosa fresca, rosa fresca, tan garrida y con amor, cuando vos tuve en mis brazos, no vos supe servir, no; y agora que os serviría 5 no vos puedo haber, no."— "Vuestra fue la culpa, amigo, vuestra fue, que mía no; enviástesme una carta con un vuestro servidor, 10 y en lugar de recaudar,

él dijera otra razón: que érades casado, amigo, allá en tierras de León; que tenéis mujer hermosa 15 y hijos como una flor."— "Quien os lo dijo, señora, no vos dijo verdad, no; que yo nunca entré en Castilla ni allá en tierras de León, 20 sino cuando era pequeño, que no sabía de amor."

7. EL CONDE ARNALDOS (ca. 1440? publ. 1550) (a)

¡Quién tuviese atal ventura con sus amores folgare como el infante Arnaldos la mañana de San Juane! Andando a matar la garza 5 por riberas de la mare, vido venir un navio navegando por la mare; marinero que dentro viene diciendo viene este cantare: 10 "Galea, la mi galea, Dios te me guarde de male, de los peligros del mundo, de las ondas de la mare, del regolfo de Leone 15 del puerto de Gibraltare, de tres castillos de moros que combaten con la mare." Oídolo ha la princesa

en los palacios do estáe: 20 "Si saliésedes, mi madre, saliésedes a mirare; y veredes como canta la sirena de la mare . . . . Que non era la sirena 25 la sirena de la mare, que non era sino Arnaldos, Amálelos era el infante que por mí muere de amores, finare que se quería finarefinare. 30 ¿Quién lo pudiese valere que tal pena no pasase?" (b)

¡Quién hubiese tal ventura sobre las aguas de mar, como hubo el conde Arnaldos la mañana de San Juan!

ROMANCES Con un falcón en la mano 5 la caza iba a cazar; vio venir una galera que a tierra quiere llegar.. Las velas traía de seda, las ejercías de un cendal; 10 marinero que la manda diciendo viene un cantar que la mar facía en calma, los vientos hace amainar, los peces que andan en el hondo 15

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arriba los hace andar, las aves que andan volando nel mástel las face posar. Allí fabló el conde Arnaldos, bien oiréis lo que dirá: 20 "Por Dios te ruego, marinero, dígasme ora ese cantar/' Respondióle el marinero, tal respuesta le fue a dar: "Yo no digo esta canción 25 sino a quien conmigo va."

8. LA HIJA DEL REY DE FRANCIA (ca. 1440? 1550) De Francia partió la niña, de Francia la bien guarnida; íbase para París, do padre y madre tenía. Errado lleva el camino, errada lleva la guía; arrimárase a un roble por esperar compañía. Vio venir un caballero, que a París lleva la guía. La niña desque lo vido de esta suerte le decía: "Si te place, caballero, llévesme en tu compañía." "Pláceme (dijo), señora, pláceme (dijo), mi vida." Apeóse del caballo por hacelle cortesía; puso la niña en las ancas y él subiérase en la silla. En el medio del camino de amores la requería. La niña desque lo oyera díjole con osadía: "Tate, tate, caballero, no hagáis tal villanía; 2

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hija soy de un malato y de una malatía; el hombre que a mí llegase malato se tornaría." El caballero con temor palabra no respondía. A la entrada de París, la niña se sonreía. "¿De qué vos reís, señora? ¿de qué vos reís, mi vida?" "Rióme del caballero, y de su gran cobardía, ¡tener la niña en el campo, y catarle cortesía!" Caballero con vergüenza estas palabras decía: "Vuelta, vuelta, mi señora, que una cosa se me olvida." La niña como discreta dijo: "Yo no volvería, ni persona, aunque volviese, en mi cuerpo tocaría; hija soy del rey de Francia y de la reina Constantina, el hombre que a mí llegase muy caro le costaría."

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9. EL PRISIONERO (1511, 1550) (a)

"Por el mes era de mayo cuando hace la calor, cuando canta la calandria y responde el ruiseñor, cuando los enamorados van a servir al amor, sino yo triste, cuitado, que vivo en esta prisión, que ni sé cuando es de día, ni cuando las noches son, sino por una avecilla que me cantaba al albor; matómela un ballestero; ¡déle Dios mal galardón! Cabellos de mi cabeza lléganme al corvejón; los cabellos de mi barba por manteles tengo yo; las uñas de las mis manos por cuchillo tajador. Si lo hacía el buen rey, hácelo como señor; si lo hace el carcelero, hácelo como traidor. Mas quién ahora me diese un pájaro hablador, siquiera fuese calandria, o tordico o ruiseñor;

criado fuese entre damas y avezado a la razón, que me lleve una embajada a mi esposa Leonor, que me envíe una empanada, no de trucha ni salmón, sino de una lima sorda y de un pico tajador: la lima para los hierros y el pico para la torre."— Oídolo había el rey, mandól quitar la prisión.

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Mes de mayo, mes de mayo, cuando empieza la calor, cuando las mieses verdean y los prados echan flor, las aves hacen sus nidos, 5 la doncella canta amor, todos los enamorados andan buscando a su amor; yo, desgraciado de mí, aquí estoy en la prisión; 10 de noche no veo la luna, de día rio veo el sol, sólo sé cuándo amanece porque canta un ruiseñor.

10. LA CONSTANCIA Mis arreos son las armas, mi descanso es pelear, mi cama las duras peñas, mi dormir siempre velar. Las manidas son escuras, los caminos por usar, el cielo con sus mudanzas

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ha por bien de me dañar, andando de sierra en sierra por orillas de la mar, por probar si mi ventura hay lugar donde avadar. Pero por vos, mi señora, todo se ha de comportar.

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11. EL CONDE DON JULIÁN (1SSO) En Ceupta está Julián, en Ceupta la bien nombrada; para las partes de aliende quiere enviar su embajada; moro viejo la escrebía, 5 y el conde se la notaba; después de haberla escripto, al moro luego matara. Embajada es de dolor, dolor para toda España; 10 las cartas van al rey moro en las cuales le juraba que si le daba aparejo le dará por suya España. Madre España, ¡ay de ti! 15 en el mundo tan nombrada, de las partidas la mejor, la mejor y más ufana, donde nace el fino oro, y la plata no faltaba, 20 dotada de hermosura, y en proezas extremada; por un perverso traidor toda eres abrasada; todas tus ricas ciudades 25 con su gente tan galana

las domeñan hoy los moros por nuestra culpa malvada, si no fueran las Asturias, por ser la tierra tan brava. El triste rey don Rodrigo, el que entonces te mandaba, viendo sus reinos perdidos sale a la campal batalla, el cual en grave 'dolor enseña su fuerza brava; mas tantos eran los moros, que han vencido la batalla. No paresce el rey Rodrigo, ni nadie sabe do estaba. Maldito de ti, don Orpas, obispo de mala andanza; en esta negra conseja uno a otro se ayudaba. ¡Oh dolor sobre manera! ¡oh cosa nunca cuidada! que por sola una doncella, la cual Cava se llamaba, causen estos dos traidores que España sea domeñada, y perdido el rey señor, sin nunca del saber nada.

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12. CÓMO SE PERDIÓ ESPAÑA (1550) Las huestes de don Rodrigo desmayaban y huían cuando en la octava batalla sus enemigos vencían. Rodrigo deja sus tiendas y del real se salía; solo va el desventurado, que no lleva compañía. El caballo de cansado ya mudar no se podía; camina por donde quiere,

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que no le estorba la vía. El rey va tan desmayado, que sentido no tenía; muerto va de sed y hambre, que de velle era mancilla; iba tan tinto de sangre, que una brasa parecía. Las armas lleva abolladas, que eran de gran pedrería; la espada lleva hecha sierra de los golpes que tenía;

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el almete abollado en la cabeza se le hundía; la cara lleva hinchada del trabajo que sufría. Subióse encima de un cerro, el más alto que veía; dende allí mira su gente cómo iba de vencida. De allí mira sus banderas, y estandartes que tenía, cómo están todos pisados que la tierra los cubría. Mira por los capitanes que ninguno parecía; mira el campo tinto en sangre, la cual arroyos corría. Él, triste de ver aquesto, gran mancilla en sí tenía; llorando de los sus ojos

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de esta manera decía: "Ayer era rey de España, hoy no lo soy de una villa; ayer villas y castillos, hoy ninguno poseía; ayer tenía criados, hoy ninguno me servía; hoy no tengo una almena que pueda decir que es mía. ¡Desdichada fue la hora, desdichado fue aquel día en que nací y heredé la tan grande señoría, pues lo había de perder todo junto y en un día! ¡Oh muerte! ¿por qué no vienes y llevas esta alma mía de aqueste cuerpo mezquino, pues te se agradecería?"

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13. BERNARDO Y SU PADRE (FINES DEL SIGLO xvi) Hincado está de rodillas ese valiente Bernardo delante el conde su padre para besarle la mano, porque el casto rey Alfonso de merced se lo ha otorgado. Desque la mano le toma, frío y muerto le ha hallado, y con llanto doloroso desta manera ha hablado: "¡Oh conde don Sancho Díaz! ¡oh buen conde desdichado! por tener vos tan mal hijo

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habéis venido a este estado. No quiero vivir sin vos; morirme es más acertado; no quiero ser español, ni ser Bernardo llamado, hasta que vengue tu muerte, como ya estoy obligado." Y acabadas las razones, denodado va a palacio, en busca del rey su tío, que de él quiere ser vengado, turbado el rostro, furioso, y el color muy demudado.

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14. EL CONDE Y SU CONDESA (1550) Preso está Fernán González, el buen conde castellano; prendióle don Sancho Ordonez, porque no le ha tributado. En una torre en León 5 le tienen a buen recaudo. Rogaban por él al rey muchas personas de estado, y también por él rogaba ese monje fray Pelayo; 10 mas el rey, con grande enojo, nunca quisiera soltallo. Sabiéndolo la condesa, determina ir a sacallo; cabalgando en una muía, 15 como siempre, lo ha usado, consigo lleva dos dueñas, y dos escuderos ancianos. Lleva en su retaguardia trescientos hijosdalgo 20 armados de todas armas, cada uno buen caballo. Todos llevan hecho voto de morir en demandarlo, y de no volver a Burgos 25 hasta morir o librarlo. Caminan para León contino por despoblado; mas cerca de la ciudad en un monte se han entrado. 30 La condesa, como es sabia, mandó ensillar un caballo, y mandóle a un escudero que al conde quede aguardando, y que en siendo salido 35 se lo dé, y le ponga en salvo. La condesa con las dueñas en la ciudad se ha entrado; como viene de camino, vase derecho al palacio. 40

Así como el rey la vido, a ella se ha levantado. "¿Dónde bueno vais, condesa?" "Señor, voy a Santiago, y víneme por aquí para besaros las manos. Suplicóos me deis licencia para al conde visitar/' "Que me place," dijo el rey, "pláceme de voluntad. Llévenla luego a la torre donde el conde preso está." Por amor de la condesa las prisiones quitádole han. Desde a rato que llegó, la condesa le fue a hablar: "Levantaos luego, señor, no es tiempo de echado estar; y vestios estas mis ropas, y tocaos vos mis tocados, y junto con esas dueñas os salí acompañado, y en saliendo, que salgáis, hallaréis vuestro caballo; iros heis para el monte, do está la gente aguardando. Yo me quedaré aquí hasta ver vuestro mandado/' Al conde le pareció que era bien aconsejado; vístese las ropas de ella, largas tocas se ha tocado. Las dueñas son avisadas, a las guardas han llamado; las guardas estaban prestas; quitan de presto el candado; salen las dueñas, y el conde; nadie los había mirado. Dijo una dueña a las guardas que la andaban rodeando:

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"For tener larga Jornada hemos madrugado tanto." Y asi se partieron de ellas sin sospecha ni cuidado. Luego que fuera salieron, 85 hall6 el conde su caballo, el cual tom6 su camino para el monte senalado. Las duefias y el escudero hasta el dia han aguardado; 90 subidose han a la torre do la condesa ha quedado. Las guardas, desque las vieron, mucho se han maravillado. "Deci,