Mayo Frances

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MAYO FRANCÉS

CUANDO OBREROS Y ESTUDIANTES DESAFIARON AL PODER REFLEXIONES Y DOCUMENTOS

Vigna - Kergoat - Thomas - Bénard

Mayo francés: cuando obreros y estudiantes desafiaron al poder. Reflexiones y documentos i Xavier Vigna; Jacques Kergoat; Jean Baptiste Tilomas; seleccionado por Gabriela Liszt; J-B Thomas; Gastón Gutiérrez. - la ed. - Buenos Aires: del IPS, 2008. 320 p.; 20x14 cm, ISBN 978-987-23362-2-6 1. Historia Política. I. Kergoat, Jacques II. Thomas, Jean Baptiste III. Liszt, Gabriela, selec. IV. Thomas, J-B, selec. V. Gutiérrez, Gastón, selec. VI. Título CDD 320.9

Ediciones del IPS Diseño y arm ado de interior: Hernán Cardinale Diseño y arte de tapa: Hidra Vinci Edición general: Gabriela Liszt Foto de tapa: Ocupación de la fábrica Citroen en mayo de 1968.

© 2008, Ediciones del EPS Riobamba 144 Capital Federal - C1025ABD Buenos Aires - Argentina Tel.: (54-11) 4951-5445 e-m ail: ipskarlm [email protected]íbertel, c om. ar w ww .ips.org.ar

ISBN: 9 78-9 87-23362-2-6 ISBN13: 9 7 8 -987-22717-4-9

Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina. Printed in Argentina.

ÍNDICE

Presentación

7

Siglas

9

Cronología

11

Reflexiones Ce n ’est qu ’un debut, continuons le com bat! J-B Thomas

27

Las huelgas de mayo-junio de 1968 X.Vigna

73

Bajo la playa, la huelga /. Kergoat

157

Relato de D. Bénard, obrero en Alsthom St.-Ouen

223

Documentos Volantes impresos en la Facultad de Censier

'

253

Ocupaciones: de la facultad a la fábrica

305

El comité central de huelga de Nantes

315

La producción editorial para este 40 aniversario del Mayo francés lia sido copiosa en su país de origen. No así, aparentemente, en idioma español, idioma en el que este acontecimiento es conocido esencialmen­ te a través de sus slogans y grafíitis. Existe en nuestro idioma, una relati­ vamente escasa producción referida al hecho, teniendo en cuenta que se trató de un proceso cuya onda expansiva tuvo amplias repercusiones no sólo para Francia sino a nivel mundial (como por ejemplo, Argentina). Con la selección de textos que presentamos desde Ediciones del IPS, en su casi totalidad inéditos en español, queremos en primer lugar, ayudar a reflexionar sobre la magnitud de estos acontecimientos, ya que han sido devaluados en sus alcances objetivos y subjetivos. El primer trabajo, “C e n ’est q u ’un début, coniin uonsle com batí”, de Jean Baptiste Thomas1 constituye una reflexión sobre la magnitud internacional y nacional de los hechos, sobre el acontecimiento en su desarrollo, el rol de los distintos actores y sus consecuencias. En Francia, dado que aún viven muchos de sus protagonistas, exis­ ten innumerables fuentes testimoniales y escritas y una importante producción fílmica, fotográfica, periodística, etc. Pero estas fuentes fueron en parte poco exploradas y analizadas, como consecuencia de la operación ideológica realizada en función del olvido o recuerdo distorsionado de los hechos, como por ejemplo, en relación a la subes­ timación del rol jugado por la clase obrera. Pero, afortunadamente, algunos investigadores e intelectuales, ya sea militantes o académicos franceses se valiere n de estas fuentes para indagar y reflexionar sobre el grado de espontaneidad o no del movimiento, su relación con las tradiciones del movimiento obrero francés, los avances en la subjetivi­ dad, el rol de sus direcciones políticas y sindicales, las tendencias o no a aliarse con los estudiantes, entre otros. En este sentido, creemos que es un valioso aporte la publicación del primer capítulo de la extensa e importante investigación de Xavier

1 Jean Baptiste Thomas, docente de historia hispanoamericana contemporánea en la Universidad de Paris XII. Investiga historia del movimiento obrero. Colaborador del CEIP “León Trotsky” de Argentina y de la revista D issidences de Francia.

Vigna2 que bajo el título U insubordination ouvriére dan s les a n n ées '68, salió a la luz en el 2007. Por su parte, el artículo de Jacques Kergoat3, "Sous la plag e, la gréve”, aunque es un profundo estudio realizado sólo a diez años de producidos los hechos, tuvo poca difu­ sión incluso dentro de Francia. Por último, incluimos el relato de un obrero trotskista de Alsthom Saint-Ouen, Daniel Bénard, que refleja los cambios vividos desde el interior de la fábrica al calor de los acontecimientos en sus compañeros y su relación con las direccio­ nes político-sindicales, especialmente la CGT y el PCF. Hemos incorporado al libro una segunda parte, con documentos de la época, volantes, manifiestos y relatos que reflejan en gran medida la par­ ticipación de los jóvenes obreros, estudiantes, secundarios, intelectuales y la incipiente pero significativa participación de los sectores más oprimi­ dos como las mujeres trabajadoras y los inmigrantes, así como las ocupa­ ciones en Nanterre, el 'Teatro Odeón, la Renault, entre otras. Esp eramos contribuir entonces con esta publicación a la discusión y el estudio de este importante hecho histórico del movimiento estudian­ til y la clase obrera francesa, que creemos conserva gran actualidad, tanto entre los jóvenes, trabajadores y estudiantes como entre los inte­ lectuales, investigadores y militantes de izquierda que quieran profun­ dizar sobre las lecciones de lo acontecido. La selección de textos estuvo a cargo de Gabriela Liszt, Gastón Gutiérrez (IPS Argentina) y Jean Baptiste Thomas (Francia). Agradece­ mos la colaboración de Christian Castillo y Juan Chingo. Las traducciones del francés fueron realizadas por María Sol Dorin, Analí Trevin, Glor’a Pagés, G. Liszt, Rossana Cortez. Agradecemos la colaboración de Letizia Valeiras y de Hidra Vinci.

2 Xavier Vigna, docente de historia contemporánea en la Universidad de Bourgogne. Especialista en conflictividad social y política en la segunda mitad del siglo XX. Se in teresa en p articu lar en el m ovim iento obrero francés e italiano. Su libro, U insubordination ouvriére dans les an n ées '6 8 , es fruto de su tesis de doctorado redactada bajo la dirección de Michelle Zancarini-Fom el, coautora, en particular, de ‘68. Une histoiro collective. 1962-1981, La Découverte, Paris, 2008. 3 Jacques Kergoat (1939-1999), historiador del movimiento obrero francés y soció­ logo. Ingresa al PSU en los años ‘60, rompe .en 1972 y entra a la LC. A fines de los ‘80 es miembro de la dirección de la LCR. A utor de varios artículos y libros sobre la socialdem ocxacia y la historia del movimiento obrero en Francia, en particular.

SIGLAS AG CA CAL CAP CATE CC CEA CEG CET CFDT CFTC CGT CGTU CLEQP CHIA CNPF CNRS CRS CV8 GVH DCRG DMA DST EDF ENS ESI) FEA FEH FER FGDS FLN FNL FNSEA FO FÜA GP GTC

Asamblea general Comités de Acción Comités de Acción de Secundarios Certificado de Aptitud Profesional Comité de Acción Obrero-Estudiantil Comité Centra! Comisariato para la Energía Atómica Colegios de Enseñanza General Colegios de Enseñanza Técnica Confederación Francesa Democrática dei Trabajo Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos Confederación General de Trabajadores Confederación General del Trabajo Unificada Comité de Enlace Estudiantil, Obrero y Campesino Centro Nacional de Jóvenes Agricultores Consejo Nacional de ia Patronal Francesa Centro Nacional de la Investigación Científica Compañías Republicanas de Segundad Comités Vietnam de Base Comité Vietnam Nacional Dirección Central de los Servicios de Inteligencia Dirección de la Máquina Agrícola Defensa y seguridad del territorio Electricidad de Francia Escuela Normal Superior Estudiantes Socialistas Unificados Frente Estudiantil Antifascista Federación de la Educación Nacional Federación de Estudiantes Revolucionarios Federación de la izquierda Democrática Socialista Frente de Liberación Nacional (Argelia) Frente Nacional de Liberación (Vietnam) Federación Nacional de los Sindicatos de Agricultores Fuerza Obrera Frente Universitario Antifascista Izquierda Proletaria Grupos de Trabajo Comunistas

JC JCR JSU LO MOF MNA MODEF'> MR NMPP OAS OCI olas

ORTF OS PC PCF PCI PCI PCMLF PSA PSIÜP PSU PTT RAPT RG SDECE SDS SFIO SMIG SNCF SNE-Sup SP UEC UGS u im m

liJC-ml UJC UNEF UNR VO

Juventud Comunista juventud Comunista Revolucionaria Juventudes Socialistas Unificadas Lucha Obrera (Francia) Movimiento Comunista Francés Movimiento Nacional Argelino Movimiento de Defensa de las Explotaciones Familiares Movimiento Revolucionario Nuevas Mensajerías de la Prensa Parisina Organización de! Ejército Secreto Organización Comunista Internacional Organización Latinoamericana de Solidaridad Organización de la Radio y Televisión Francesa Obrero Especializado Partido Comunista Partido Comunista Francés Partido Comunista Intemacionalista (Francia) Partido Comunista Italiano Partido Comunista Marxista Leninista Francés Partido Socialista Autónomo Partido Socialista Italiano Partido Socialista Unificado Correos, Telégrafos y Teléfonos de Francia Red Autónoma de los Transportes Parisinos Servicios de Inteligencia Servicio de Documentación Exterior de Contraespionaje Movimiento de Estudiantes Alemanes Socialistas Sección Francesa de la Internacional Obrera Salario Mínimo Interprofesional Garantizado Sociedad Nacional del Ferrocarril Francés Sindicato Nacional de ia Enseñanza Superior Comité de redacción de Servir ai pueblo Unión de Estudiantes Comunistas Unión de Izquierda Socialista Unión de Industrias Metalúrgicas y Mineras Unión de las Juventudes Comunistas Marxistás-Leninistas Unión de Juventudes Comunistas Unión Nacional de ios Estudiantes Franceses Unión para ía Nueva República Voz Obrera

Enero 8: Inicio de la gran ofensiva de EEUU sobre Vietnam con el envío de 486,000 soldados. Febrero 25: Se inicia la huelga en la fábrica Rhodiaceta en Besangon que luego se extiende a la región de Lyon: a Vaise el 28, luego a Saint-Fons. Dura hasta el 23 de marzo en Vaise y en Besangon, donde interviene la policía el 24. Marzo 7: Huelga en Rhodiaceta Saint-Fons que dura hasta el 10 de abril Huelga en los astilleros de Saint-Nazaire, en. la metalurgia y on SudAviation. Huelga en la fábrica Berliet de Vénissieux. Incidentes e intervención de las CRS. 15: Huelga en La Cellophane de Saint-Maurice de Beynost (Ain) has­ ta el 6 de abril en la que participan numerosos obreros inmigrantes.

Abril 1: Huelga de los mineros del hierro (hasta el 29) contra el plan de 400 despidos que se extiende luego a los siderúrgicos de Lorraine. 13-17: Nueva huelga en Rhodiaceta Valse. 4 Esta cronología está basada en las siguientes fuentes: Vigna, X., L’insubordination ouvriére dans les an n ées 1968, Francia, 2007; Mouvement Communiste, Mai-juin 1968: une ocasión m anqnée p o u r l ’autonomie ouvriére, Faris, 2006; Inprecor N2 266, 23 de mayo de 1988; Korol, J.C. y Pfeiffer, A., “El mayo francés: revuelta estudiantil y paro obrero”, Historia del Movimiento Obrero, T. 5, Bs. As., CEAL; Bensaid, D. y Weber, H., Mayo del ‘68: un ensayo general, México, Era, 1969.

12-14: Huelga en Thomson-Houston en Lesquin. 21: Golpe d e Estado en Grecia.

Mayo 27: Se inicia en Nigeria la guerra de los 30 m eses, llam ad a d el Biafra.

Junio 5-10: Guerra d e los seis días; victoria de Israel, que ocu pa el Sinaí, Jerusalén, Cisjordania y el Golan, 6-22: Huelga en Ducellier en Grosménil y Saint-Florine con un se­ cuestro.

Julio 12-24: Revuelta d é lo s afroam ericanos en EEUU, en N ew arky D etroit Las Panteras Negras organizan grupos de guerrilla urbana.

Agosto 21: Jomadas de acción común de las tres centrales sindicales, CGTCFDT-FO, contra los decretos de reforma de la Seguridad Social (De Gaulle, presidente de la República; Pompidou, primer ministro). Hasta entonces unificada, la Seguridad Social fue dividida en ramas autóno­ mas (enfermedad, vejez, subsidios familiares) y fueron aumentados los gastos a cargo del asegurado.

Octubre 9: A sesinato del Che Guevara en Bolivia. Huelgas, manifestaciones y enfrentamientos en Jeumont-Schneider, Glaenzer-Spicer y en Renault y represión en Le Mans. 21: M anifestación internacional contra la guerra d e Vietnam en Washington (250.000), Londres, París, Berlín, Rom a, Oslo, Á m sterdam y Tokyo.

Noviembre El gobierno gaullista comienza una ofensiva para aplicar el Plan Fouchet en la universidad. Éste modificaba el sistema de licenciatura e introdu­ cía una mayor especialización y selección. El 9 de noviembre se movili­ zan en contra de este plan 5.000 estudiantes organizados por la IJNEF.

Diciembre Se movilizan cerca de 10.000 estudiantes. En la Universidad de Nanterre lanzan una huelga general de una semana. Se forma una co­ misión mixta entre docentes y estudiantes. El 13 de diciembre, en una manifestación intersindical, también se movilizan los estudiantes se­ cundarios, en lucha contra los reglamentos internos de los colegios, que impiden la actividad política. Los estudiantes también concurren a las manifestaciones contra la reforma del Seguro Social. F. Mitterrand pier­ de en la segunda vuelta la elección presidencial frente a De Gaulle. 7-15: Huelgas en Rhodiaceta de Lyon-Vaise contra la supresión de 2.000 empleos en el conjunto del grupo empresario. Violentos inciden­ tes en la noche del 14.

1968 Enero 3: D ubcek reem plaza a N ovotnycom o prim er secretario del Partido Comunista en Checoslovaquia. Huelgas en Saviem en Caen {23/1-5/2}; extensión a Sonormel (26/16/2) y Jaeger (26/1-5/2). Mediados: En los colegios secundarios se forman los CAL. 26: Violentos enfrentamientos en la Plaza Sáint-Pierre. 30: Huelga de solidaridad en la Sociedad Metalúrgica de Normandie, Radio Técnica y Moulinex. Huelga en la fábrica Terrier de Vergéze. 31: El FNL vietnam ita lan za la llam ada ataca a las movilizaciones estudiantiles y a "los grupusculos izquierdistas”, mientras continúan las detenciones. Se dan los primeros enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Sur­ gen manifestaciones espontáneas contra los arrestos y la represión. La Sorbonne es clausurada. Los estudiantes llaman a la huelga general en todas las universidades del país, por la libertad de los detenidos, la reapertura de todas las facultades y el retiro de la policía del Barrio Latino. 6: La policía intenta impedir la llegada de la movilización al Barrio Latino. Los estudiantes comienzan a organizarse en grupos cada vez más grandes, hacen bombas caseras, construyen barricadas y cuentan con el apoyo de la población del Barrio Latino. Se dan las primeras acciones solidarias de los colegios secundarios. La movilización estu­ diantil se abre paso con una hilera de banderas rojas al frente por los Champs Elysées donde después de muchos años vuelve a sonar “la Internacional”. Una única bandera entre más de 40 mil estudiantes y jóvenes obreros rememora el Paris de 1871: “Viva la Comuna”. A la tarde hay choques muy violentos en el Barrio Latino (500 heridos, 400 detenidos}. También hay choques violentos en el interior, como en Grenoble. La represión y la bronca contra el gobierno de De Gaulle em­ piezan a despertar simpatía, especialmente entre los jóvenes obreros, 7: Se producen varias acciones en los colegios secundarios, y una ma­ nifestación por todo París con más de 50,000 estudiantes y jóvenes obre­ ros. Diputados comunistas quieren encabezar la marcha, pero son recha­ zados por los manifestantes. Las centrales obreras anuncian el apoyo a los estudiantes. El PC comienza a denunciar al gobierno y la represión. 9: Ocupación de la fábrica Wisco en Givet por la convención colectiva regional. Con paros desde abril, luego de dos días termina con un triunfo. 10: A las 21 hs,, luego de una manifestación, y con la oposición de la UNEF, una parte de los manifestantes comienza a construir barricadas en el Barrio Latino. En pocas horas se levantan alrededor de 60. En la ma­ drugada, se desata una salvaje represión que pasó a ser conocida como "La noche de las barricadas”. En ella, junto a miles de estudiantes parti­ cipan muchos jóvenes obreros de los alrededores de Paris. La batalla duró cerca de dos horas y media. Los acontecimientos eran reproducidos a la

c la u s u ra

al Instante por radios periféricas, como Europa NQ1 y RTL. Ayudados por los vecinos del Barrio, los resistentes logran impedir la entrada de las CRS. Este hecho obligó a las centrales sindicales a llamar a la huelga general y detonó el gran movimiento obrero-estudiantil de mayo-junio. 11: Las centrales obreras llaman a la huelga general junto a la UNEF para el lunes 13. Ante la inminencia de la huelga, el primer ministro Pompidou anuncia algunas reformas en las universidades para evitar que la situación se desborde. Pero ya era tarde: las concesiones son rechazadas. 13: Tras la victoria del movimiento estudiantil, la opinión pública empieza a prestar mayor atención a su lucha. Las manifestaciones re­ únen en Paris y el interior a centenares de miles de secundarios, estu­ diantes y trabajadores. Los estudiantes ocupan la Sorbonne. Paris es escenario de la mayor movilización de masas desde el final de la Se­ gunda Guerra Mundial. Cerca de un millón de personas asisten con sus propias demandas: la represión, las CRS, De Gaulle, la unidad obreroestudiantil, la universidad, la juventud, la desocupación. Entre la pancartas se destaca la consigna “Diez años son suficientes: Feliz ani­ versario, mi general” en alusión a los 10 años de gobierno de De Gaulle, que se cumplían en esos días. 14: Ocupación con secuestro en Sud-Aviation en Bouguenais. Huelga en los establecimientos Claas (máquinas agrícolas) en Woippy, en las pape­ leras La Chapelle en Saint-Etieime, en las hilanderías Agache en Pórenceies, en Dollfus-Mieg de Loos-les-Lille, en Sud-Aviation en Cannes-La Bocca, en los establecimientos Fog en Myennes. De Gaulle parte hacia Rumania. 15: Ocupación de Renault en Cléon. Se crea el comité de periodistas de la ORTF para garantizar la objetividad de la información. 16: Huelga en Renault de Flins, Billancourt (hacia donde se movili­ zan estudiantes), Le Mans y Sandouville, en la fábrica de calzado de Costras (Gironde), en la armería de Bayonne. Huelga con secuestro en C1PEL en Caudebec-les-Elbeuf, en Kléber-Colombes y Rhóne-Poulenc en Elbeuf, en Dresser-Dujardín en Le Havre, en Sidelor en DevillelesRouen, en UNELEC en Orléans. Ya hay 15,000 huelguistas en SeineMaritime. Ocupación del Teatro Odeón. 17: Huelga en Hispano y en SNECMA, enRateau, Babcocky SamaforCouthon en La Coumeuve así como en CSF en Issy-les-Moulineaux: en total en la región parisina 28 establecimientos reúnen a más de 77.000

huelguistas. En el Rhóne, huelga en Rhodiaceta en Vaise y Saint-Fons, en Rhóne-Paulene, en Berliet en Véníssíeux y en Richard-Continental en Lyon: en total 10 establecimientos que reúnen a 32.200 asalariados. Huelga con secuestro en Thomson-Houston en Chauny y en Dubly en Bohain y en Citroen Messain de Cambrai Según los Servicios de Inteli­ gencia, 23 fábricas que emplean a 80.000 trabajadores son ocupadas a la mañana. A la tarde el número de huelguistas se aproxima a 175.000. Los transportes están paralizados. La CGT (la central dirigida por el PCF) realiza una reunión de Comité Nacional donde decide un giro en su política que le permita reubicarse en el movimiento obrero. A la vez, responde a cada manifestación de solidaridad obrero-estudiantil, “re­ chazando toda injerencia exterior” en el movimiento obrero, a lo que se suman los maoístas de la UJC-ml. 18: El sector del carbón, el transporte público, los Ferrocarriles Na­ cionales, los astilleros y el gas y la electricidad se unen a la huelga, pero los suministros domésticos y de emergencia se mantienen. Según los Servicios de Inteligencia son ocupadas más de un centenar de empre­ sas. A partir de este día comienza a extenderse rápidamente el movi­ miento huelguístico, llegando a ser generalizado el día 22. 19: De Gaulle regresa de Rumania y habla públicamente: “El juego terminó”, “¿Reforma, sí; zafarranchos, no!” Anuncia un discurso radiotelevisado para el 24 de mayo. Hay signos de descontento entre las fuerzas del orden. 22: Se producen enfrentamientos en el Barrio Latino contra la expul­ sión de Francia de Cohn Bendit Entre el 22 y 26, más de un centenar de manifestaciones obreras y estudiantiles se desarrollan en toda Francia. En Caen los estudiantes rodean las fábricas ocupadas antes de ir a un mitin intersindical. En Marseille, los estudiantes solicitan su integra­ ción a una manifestación de la CGT, el servicio de orden de ésta los mantiene separados de los obreros. En Lille, Rennes y Toulouse se re­ gistran algunas vueltas al trabajo. 24: De Gaulle anuncia la necesidad de reestablecer el orden median­ te un referéndum sobre la reforma social y universitaria, el 16 de junio. En París y el interior (Lyon, Strasbourg, Nantes, al día siguiente Bourdeaux), se produce una nueva “noche de las barricadas”: 1 muerto y 500 heridos (144 graves) hospitalizados. En Nantes, manifestantes cam­ pesinos invaden la ciudad detrás de una inmensa bandera: “jNo al régi­

men capitalista, sí a la revolución completa de la sociedad!" y rebautizan a la Plaza Real como “Plaza del Pueblo'’. 25: Comienzan las negociaciones entre Pompidou (gobierno), la pa­ tronal (CNPF) y los sindicatos (CGT, CFDT, FO, CFTC y CGC) en los que serán conocidos como “acuerdos de Grenelle” (calle donde se situaba el Ministerio de Asuntos sociales). 26-31: En Nantes, los sindicatos de campesinos y obreros forman el comité central de huelga. Las mujeres de los huelguistas organizan el suministro y la distribución de los alimentos. Se realizan controles de precios en acuerdo con los comerciantes. Se controla el tráfico y el combustible. Esta situación en Nantes duró una semana, y se llamó “la ciudad de los trabajadores”. 27: Las centrales sindicales, la patronal y el gobierno firman los “acuerdos de Grenelle'’: aumento del SMIG (35%), aumento general para la industria privada (7% el I a de junio y 3% el l g de octubre), reducción de la jornada de trabajo a 44 horas, reducción del bono-para consultas médicas del 30 al 25%, distintas modalidades de recupera­ ción de los días de huelga y el compromiso a votar una ley sobre el derecho sindical en las empresas. Los obreros de Renault y Citroen, entre otros, rechazan el acuerdo. El dirigente de la CGT, Georges Séguy, es abucheado en la asamblea de Renault. La UNEF y el SNE~Sup, la CFDT, el PSU, 4 federaciones de FO, la FEN, los CAL y el sindicato de la CGT de la ORTF, el Movimiento 22 de marzo, junto a grupos de "extrema izquierda” convocan a un mitin en el estadio de Charléty, Reúnen a 30.000 personas. Allí concurre Mendés-France, del PSU (can­ didato propuesto por Mitterrand para un gobierno de transición), aun­ que no hace uso de la palabra. Sólo hablan los sindicalistas, muchos de ellos reconocidos burócratas. Detrás de una fraseología radical y crítica a la CGT, buscan canalizar a la vanguardia pero sin una perspectiva real, revolucionaria ni de lucha contra la política de la CGT y el PCF, ayudando así a su aislamiento. Mientras, la CGT hace reuniones infor­ mativas en los barrios donde concurren 10.000 personas. 28: De Gaulle parte para Badén jBaden para asegurarse el apoyo del general Massu, comandante en jefe de las fuerzas francesas en Alemania. 29-30: El 29, en Paris, la CGT moviliza unas 350.000 personas. En el interior se desarrollan más de 60 marchas que agrupan a más de medio millón de personas, algunas de ellas en unidad obrero-estudiantil.

30: De Gaulle regresa de Alemania. El gobierno anuncia la disolu­ ción de la Asamblea Nacional, suspende el referéndum y convoca a elecciones legislativas para junio. Medio millón de personas se mani­ fiestan en apoyo a De Gaulle, contra el comunismo y la violencia, en los Champs Elysées. La CGT cambia la consigna de “gobierno popular” por la de la lucha de los trabajadores por sus “justas reivindicaciones”. El PC cam­ bia la marcha Internacional por la Marsellesa y las calles por las elec­ ciones, dejando abiertas las puertas para la represión policial y patro­ nal de la vanguardia. Núcleos de trabajadores recurren a los estudiantes para evitar la vuel­ ta al trabajo. Comienzan los primeros enfrentamientos de la etapa final del conflicto, que se suman a la resistencia de unos 30.000 estudiantes distribuidos por todo Paris que vuelven a poner en pie las barricadas.

junio 2: Secuestro de jerárquicos en las fábricas Ducellier de Haute-Loire y Puy-de-D&me. 3-10: Levantamiento estudiantil en Belgrado. 4: Numerosas reanudaciones del trabajo. 5: Enfrentamientos en los servicios públicos por la vuelta o no al trabajo. Intervención de las fuerzas del orden en Lockeed en Beauvais. 6: En los transportes reanudan el trabajo. Intervención policial en Flins. 7-10: Resistencia en la Sorbonne, Flins, Billancourt. La huelga se endurece en Citroen y se mantiene en la televisión y otros sectores. Intervención policial en Péchiney Gardanne. 10-11: Se producen vi olentos enfrentamientos en todo Paris. El movi­ miento comienza a quedar aislado y se desata la represión sobre los sectores que resisten. Muere el estudiante secundario Gilíes Tautin, en una represión de las CRS en Flins. En Peugeot-Sochaux muere por los enfrentamientos un obrero y hay 150 heridos. 12: El gobierno declara ilegales a 12 organizaciones de la izquierda, entre ellas la JCR y VO. Muere otro joven obrero de Peugeot a causa de las heridas producidas durante los violentos enfrentamientos del día anterior. 13: Intervención policial en Roussel-Uclaf en Romainville.

14; Reanudan el trabajo en Sud-Aviation Bouguenais. En MasseyFerguson retoman la huelga hasta el 22. 17: La ofensiva del gobierno pone a la represión en primer plano y, a pesar de la enérgica resistencia de los sectores de vanguardia, la Sorbonne es desalojada y las fábricas vuelven al trabajo en Billancourt, Saviem y los astilleros de Saint-Nazaire. 19: Retoman la huelga en Arbel en Douai. 20: Se vota la reanudación del trabajo en Peugeot-Sochaux. 23: Triunfo de De Gaulle en el primer tumo de las elecciones legislativas. 24: Reanudan el trabajo en Citroen de la región parisina. 25: Reanudan la huelga en los establecimientos Brissoneau de Nantes y Lapeyre de Paris contra las sanciones tomadas por la huelga. 26: Retoman el trabajo en Usinor-Dunkerque. 28: Retoman el trabajo en Berliet-Vénissieux. 30: De Gaulle triunfa ampliamente en el segundo tumo de las elec­ ciones, obteniendo la mayoría absoluta de las bancas.

Julio 4: Retoman el trabajo en Sev Marchal en Argenteuil y en los estable­ cimientos Boccard de Florange (Moselle]. Campana de sabotaje en Citroen de Javel. 10: Detienen a Alain Krivine, dirigente de la JCR. 26-27: Violentos enfrentamientos en México entre policías y estu­ diantes (17 muertos).

Agosto 21: Las fuerzas de Pacto de Varsovia ocupan Checoslovaquia para aplastar la llam ada “Primavera de Praga”.

Septiembre 18: El ejército interviene la ciudad universitaria de M éxico y el 20, el estadio olím pico. Del 23 al 25, se producen enfrentamientos entre los estudiantes y la policía (18 muertos).

Octubre 3: Fusilam iento de los estudiantes en M éxico, con ocid o com o la “m asacre d e T latelolco” (m ás de 300 m uertosj.

noviembre 1: EEUU detiene los bom bardeos a Vietnam del Norte. 5: Nixon es elegido presidente de los EEUU. Huelga en Saviem de Caen.

1969 Enero 19: La policía japonesa expulsa a la Zengakuren (sindicato estudian­ til combativo) de su bastión universitario en Tokio.

Febrero Huelga en Renault-Le Mans. 17-24: Huelga en Citroén-Choisy, en Caillol (construcción) en Aix-enProvence con apoyo estudiantil. Huelga en Tudor en Nímes dirigida por un comité de base.

Marzo ' 3-7: Huelga en la fábrica de carrocerías de Peugeot-Sochaux. 12: Huelga de los OS en Massey-Fergusson. Incidentes.

Abril Huelga en la fábrica Usinor de Dunkerque y en Permali (Nancy). 27: Se realiza el referéndum en Francia: Derrota de De Gaulle por el 53% de los votos, tras lo cual anuncia su renuncia.

Mayo 27: Huelga en Grosménil en Ducellier, con secuestro el 3 de junio.

Junio 1: Primer turno de las elecciones presidenciales en Francia. 3-9: Huelga en Coder de Marseille. 15: G. Pompidou es electo presidente.

PARTE I

iEsto es sólo el comienzo, continuemos ia lucha! Jean Baptiste Thomas

Aúlla, corre, párate. Yo sé que al lado m ío hay una som bra. Y no quiere morir ni transform arse en sueño, ni pisar los escom bros con lentitud y p acien cia -a q u el hondón oscuro de la fech a . Á ngel E scob ar, Raudal*.

“¿Los gauchistasT' pregunta al no entender el sentido de la palabra un estudiante chileno, recién llegado a París a inicios de los Setenta, a un grupo de exiliados argentinos en Francia, los protagonistas del Libro de Manuel de Cortázar, “¿Hay gauchos en Marsella?” prosigue el joven. “Vos comprendes, le conte sta Patricio para esclarecerle el panorama político, que traducir gauchisteis por izquierdistas no te daría la idea precisa, porque en tu país y en el mío eso significa una cosa más bien distinta”6. En cierto sentido tienen razón tanto el argentino de papel, Patricio, uno de los personajes principales de la novela, como el de carne y hueso, el autor, Julio Cortázar. Considerando desde otro ángulo aquella afirmación perentoria, en realidad habría que matizar la aser­ ción de Patricio y Julio...

5 Escobar, A., Cuando salí de La Habana (1994), Ediciones Unión, La Habana, 1997, pp. 10-11. Agradezco a Christian Castillo, Juan Chingo, Gabriela Liszt y Danield. Jinkings por sus sugerencias y críticas para la elaboración de este artículo. 6 Cortázar, J., Libro de Manuel (1973), Alfaguara, Bs. As., 1997, p. 25.

Primos lejanos, primos hermanos, antepasados:“gauchistes”, “izquierdistas", “setentistas”, “soixante-huitards”, “quarante-huitards”, apuntes para un árbol genealógico de las barricadas Tal vez no valga la pena centrarse excesivamente en el debate nominal sobre la equivalencia o no de los vocablos “gau chistes” en francés {es decir para los diccionarios gaullistas o stalinistas france­ ses de los años Setenta, un sinónimo de ■‘extremista”, “zurdo”, “rojo”, “delincuente”, “maximalista”, “pequeñoburgués”, en fin, “deprava­ do”) e “izquierdista” en español. Aunque no sean lo mismo según Patricio, es de notar que los “gauchistas” franceses y los “izquierdis­ tas” latinoamericanos comparten en cierto sentido una misma “for­ ma de vida”, Tienen muchos rasgos en común, empezando por cier­ to corte de pelo {o mejor dicho ausencia de corte de pelo en el caso de los jóvenes estudiantes radicalizados), vaqueros, camisas flori­ das, camperas de cuero, afinidades musicales, intereses culturales y geográficos por remotas e insospechadas aldeas vietnamitas, laosianas y camboyanas de la península indochina cuyos nombres aprenden de memoria, cierta reactancia explosiva y eléctrica (como la guitarra de Jimmy Hendrix) rnte el orden establecido, el de la fábrica, de la universidad, de la lamilia, en fin, de la sociedad en su conjunto, expresando un proceso general de radicalización de la juventud tan­ to estudiantil como obrera que va a confluir con un descontento obre­ ro más extendido. Es cierto, sin embargo, que existe una diferencia mínima entre el “gau chiste” francés y el “izquierdista” latinoamericano. Se trata de un ligero desfasaje cronológico, dos años nada más. En Francia, a diferencia de América Latina, no tenemos “setentistas”, tenemos “soixante-huitards”, “sesenta-y-ochistas”, como si en Francia los iz­ quierdistas nuestros hubieran empezado a serlo dos años antes de iniciarse la década. Esto no quita que el “gau chiste” francés y el “setentista” tengan un grado de parentela más bien estrecho, que sean más allá de la distancia geográfica, primos hermanos. De igual forma tienen en realidad un elevado grado de parentela con otros jóvenes y menos jóvenes a largo y ancho del mundo en aquel mismo período, con los “ie/tis£s” norteamericanos, es decir tanto los estu­ diantes de Berkeley como las Panteras Negras de los g h etto s

a fr o a m e r ic a n o s 7, con los estudiantes y Z e n g a k u re n japonesa8 y con los 50.000

jóvenes trabajadores de la obreros mecánicos de Fiat M ira fio ri que van a armar en aquellos años lo que el honorable aboga­ do Giovanni Agnelli llamará eufemísticamente a posteriori después de haberlos derrotado “un enorme caos”9, o aun con los “Street fighting m en ”, los combatientes callejeros, apodo con el cual, luego de una m a rc h a por el Vietnam brutalmente reprimido por la policía monta­ da de su Majestad, los Rolling Stones inmortalizaron en una canción 7 Utilizamos el adjetivo "afroamericano” por una cuestión de comodidad aunque la misma vanguardia negra en Estados Unidos haya recusado aquel término recalcan­ do de esta manera su fuerte antiamericanismo (casi en sentido leninista de “el enemi­ go está en. casa”). Lo plantea claramente Stokely Carmicheal, líder del Black Panther Party (BBP, partido nacionalista radical “afroamericano” fundado en 1966) en uno de sus discursos de 1968 en el cual destaca aquella idea mediante la retórica anafórica característica de sus intervenciones: “Para nosotros la cuestión de la comunidad es una cuestión de color y de seres humanos, no es una cuestión geográfica, de territorio, de territorio, de geografía. Significa acabar con el concepto según el cual los negros que viven en el territorio estadounidense son americanos negros. Nosotros tenemos hermanos en África, tenemos hermanos en Cuba, tenemos hermanos en Brasii, tene­ mos hermanos en América Latina, tenemos hermanos en todo el mundo, todo el mundo, todo el mundo”. Carmichael, S., “Una declaración de guerra” en Forni, E. y otros, Gli studenti e la nuova sinistm in America, Barí, De Donato, 1968, p. 261. 8 La Zengakuren japonesa, una organización de matriz estudiantil conformada en 1948 de la cual toma rápidamente el control el PC japonés y que luego se autonomiza por izquierda del stalinismo nipón, ejerció una fascinación enorme entre el estudiantado occidental y h vanguardia, en parte por el famosísimo “asal­ to a Tokyo” en octubre de 1968 del cual son protagonistas miles de estudiantes y jóvenes obreros radicalizados que se lanzan en forma combinada al ataque del Parlamento, de la Embajada norteamericana y de la estación de Shinjuku de la capital japonesa mientras la agitación obrera y popular se extiende a más de 300 localidades del archipélago. Ya en De la miséve en milieu étudiant [De la miseria entre el estudiantado], panfleto situacionista redactado en 1966 por los estudiante de Strasbourg que tuvo cierto eco entre la vanguardia estudiantil, se recalcaba cómo aquella organización “combate sin ninguna ilusión tanto el capitalism o occidental como la burocracia de los llamados países socialistas” mientras desa­ rrolla una intensa propaganda contra la guerra del Vietnam y la intervención norteamericana. Ver en particular Brossat, A., “La Zengakuren japonaise, modéle pour les étudiants occidentaux?”, en Artiéres, P. y Zancarini-Fournel, M,, ’68. Une histoire collective. 1962-1981, París, La Déc.ouverte, 2008, pp. 102-105. 9 Agnelli definió en una entrevista al periódico turinés La Stampa aquellos años de intensa m ovilización de clase “una gran sarabanda”, un eufemismo con el cual

epónima al líder del movimiento estudiantil británico, el trotskista paquistaní Tariq Ali. Pero los (y las)!‘soixan te-hu itard(e)s” de aquí en Francia (que no eran obviamente forzosamente de nacionalidad francesa como iremos viendo) no sólo tienen primos hermanos en la masa compacta de manifestantes que protestan y luchan en las calles céntricas de las principales ciudades del mundo y en las periferias industríales más concentradas de aquellas urbes en aquel período. También tienen antepasados más lejanos. Con aquel sufijo “ard” deshonroso y despectivo en francés, la prensa reaccio­ naria que lamentaba el estado en el cual se encontraba el país permitió a nuestros “soixante-huitards" acordarse de que podían reconocerse en una larga filiación: antes de ellos habían estado los “C om m u n ard s”, los de la Comuna de Paris de 1871, y más lejos aún, 120 años atrás, los “quaranteh u ita rd s”, los de la revolución de 1848. Los “soixante-huitards” no sólo comparten con los ‘1quarante-huitards’’ aquel mismo sufijo infamante que les atribuyó la burguesía y la reacción y que se convirtió luego en motivo de orgullo y en título de nobleza inver­ tida que enarbolaban los combatientes de las barricadas parisienses del ‘48 y del ‘68, Los “soix an te-h u itard s” y los “qu aran te-h u itard s” llevan atados detrás de la nuc’.i los mismos pañuelos impregnados del olor a sudor y a pólvora, o al menos a gases lacrimógenos en el caso de los del ‘68. En sus manos Harnean las mismas banderas rojas (con una hoz y un martillo muchas veces en los estandartes de los "soix an te-h u itard s” que son también, dicho sea de paso y sin querer complicar ulteriormente el árbol genealógico, los sobrinos de los obreros y campesinos rusos de 1917). En todo caso, los “ quaran te-hu itards” y los “soix an te-hu itards ” tienen las mismas manos sucias de tierra por haber removido adoquines para le­ vantar barricadas. Llevan la misma sonrisa, expresión de solidaridad en­ tre estudiantes, jóvenes, obreros y obreras, inéditamente unidos, codo a P_________________

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tende en última instancia ridiculizar aquel período en los cuales la burguesía italiana sintió con espanto en carne propia durante casi doce años la extrema radicalidad de una clase obrera en lucha cuya vanguardia amplia, como cuenta la canción del obrero cantautor Antonio Bandelli (“La ballata deila Fiat") respondía a los burócratas sindica­ les que pretendían hacerse portavoces de sus reivindicaciones, “¿Qué es lo que quere­ mos? ¡Lo queremos todo!”. Sobre aquel período ver en particular Giachetti, D. y Scavino, M., La Fiat in mano agli operai. L'autunno caldo del 1969, BFS Edizioni, Pisa, 1999 y Moscato, A., Cenia.. e uno anni di Fiat, Bolsena, Massari Editare, 2000.

codo, en una masa compacta de manifestantes bajados a las calles céntri­ cas de la capital francesa desde los arrabales proletarios del Faubourg Saint-Antoine en 1848suo del “cinturón rojo” de la “b a n lieu e ” [los alrede­ dores, NdT] parisina 120 años más tarde. “Qué fachas, qué rostros patibularios, qué barbas sin peinar, qué manos puercas”11 dicen de “la turba” madrileña que está derrocando en septiembre de 1868 la Reina Isabel II los pequeñobuigueses, oscuros funcionarios y grises burócratas del Palacio real en una de las novelas más famosas del escritor español Benito Pérez Galdós. Aquél podría ser el retrato, voluntariamente irónico en boca de Galdós, de los manifestantes parisienses dos décadas antes o un siglo después de la septembrina española. Es más, a ellos tampoco, a los "qucironte-huitards” y a los ‘'soLxantehuitards”, no les gustan los monarcas. Luchan por derrocar a dos figuras políticas oximóricas centrales para la historia de Francia y para las enormes ganancias que bajo sus respectivos reinados sacaron los financieros, capita­ nes de industria, banqueros y demás señores de barbas bien peinadas y manos limpias llamados patrones. Los “quarante-huitards” luchan por tirar abajo al “Rey Burgués", Luis Felipe de Orléans, mientras que los “soixantehuitards” reclaman la renuncia del “Presidente Monarca”, Charles De Gaulle, quien había vuelto a subirse al trono diez años antes, forjando una constitu­ ción bonapartista a imagen y semejanza de su modo de pensar, capaz de dar estabilidad política a una Francia en pleno boom económico12. 10 El barrio de Saint-Antoine, histórico arrabal proletario del Este de la capital, ubicado al lado de la plaza de la Bastilla, ya conocido en los tiempos de los sansculotte de la Revolución Francesa de 1789, fue el último baluarte revolucionario durante las jornadas de junio de 1848 y uno de los primeros en alzarse el 18 de marzo de 1871 dando vida a la Comuna. Es de notar que en Mayo de 1968 se concentrarán en aquel sector los principales combates de la segunda "noche de las barricadas” del 23 de mayo, 11 Pérez Galdós, B., La de Bringas {1884}, Madrid, Cátedra, 2000, p, 299. 12 Es de notar que la relativa bonanza económica, más allá de ios altibajos consus­ tanciales del capitalismo, le permitió a la burguesía francesa y a De Gaulle acolchonar enormemente los efectos más inmediatos y a mediano plazo de la profunda crisis política que representó el ‘68. No pretendemos decir con esto que los márgenes de maniobra de la patronal eran los mismos en aquellos años -que ya llevan los estigmas de la crisis por venir y que estallarán en forma paradigmática en 1973-, que en los momentos de mayor crecimiento de los ‘"Treinta Gloriosos" [1945-1973, NdT}. El rela­ tivamente buen estado de la economía francesa le permitió sin embargo a la burguesía enfrentar en mejores condiciones la crisis política que generó el Mayo francés.

En ambos casos tanto en el ‘48 como en el ‘68, los acontecimientos no se limitan sólo a la capital del país sino que se extienden por todo el territorio nacional, y no sólo. Más aun, todo funciona como si el ‘48 y el ‘68 parisienses hubieran contagiado, en un alegre, esperanzado y rabioso movimiento telúrico, a las otras naciones. Todo pasa como si los obreros y estudiantes del ‘48 no sólo hubieran lanzado su grito de guerra contra la monarquía de Orléans sino también a la faz de todos los poderosos y los plutócratas de Europa. En efecto, casi simultáneamente, en las calles de Berlín, Varsovia, Nápoles o Viena, se repiten las mismas escenas. Ya ve­ remos cómo los revoltosos del Barrio Latino de Paris en 1968 inspirarán a todo el país, convirtiendo (o al menos ansiando transformar) a las fábricas en Sorbonnes ocupadas, mientras que más allá de las estrechas fronteras de Francia el rumor del estallido de las granadas y de las cargas de las CRS13en los bulevares Saint-Michel y Saint-Germain se oyó “a los cuatro vientos”. Si uno se pone a pensar existe poca diferencia, salvo tal vez el color de las banderas tricolores que flamean en las barricadas, entre los lienzos que retratan la revolución de febrero de 1848 en Paris y las joma­ das de Palermc ie enero de aquel mismo año. De la misma forma, ¿existe mucha diferencia entre las fotografías en blanco y negro que ilustraban las portadas de los periódicos de la época entre los “soixante-huitctrds” apedreando a las CRS en el Barrio Latino, los metalmecánicos “terroni*’ (del Mezzogiorno) y estudiantes de Turín enfrentándose con la policía en

13 Compagnies Républicaines de Sécurité (Compañías Republicanas de Seguri­ dad), fuerzas de choque de la policía francesa creadas en 1944 bajo la égida del gobierno gaullista, socialista y comunista de transición, para reem plazar a los Grupos Móbiles de Reserva identificados con el régimen colaboracionista de Vichy, Se ilustrarán en particular a partir de 1947 bajo el gobierno de coalición demócrata cristiano (MRP) y socialista (SFIO) de Ramadier reprimiendo duramente las huel­ gas obreras que se desencadenan a partir de la primavera de aquel año. Teniendo una memoria histórica mucho más articulada de lo que prevé la ideología burguesa que pretende que cambiando las iniciales de un cuerpo represivo el contenido de la represión cambie, los mineros en huelga son los primeros que lanzarán la consig­ na “CRS=SS", identificando la represión desencadenada por la recién creada IV República con los crímenes perpetrados por la Waffen SS bajo Vichy y la ocupación nazi. Cuando los obreros saldrán a la calle el 13 de mayo de 1968 en solidaridad con los estudiantes reprimidos por el gobierno De Gaulle-Pompidou retomarán masiva­ mente con más de dos décadas de distancia aquella consigna que quedará identi­ ficada luego en el imaginario colectivo con las jornadas de Mayo.

el Corso Traiano en mayo de 1969 y los obreros de Luz y Fuerza y los estudiantes cordobeses que contemporáneamente enfrentaban en las ca­ lles de Córdoba al onganiato? Está claro que los uniformes de los cuerpos de represión y el color de las furgonetas de policía y de los patrulleros no son los mismos. Si nos fijamos en cambio en la gimnástica callejera de los manifestantes tirando bombas molotov y la rabia feroz que se lee en sus caras, la diferencia es mínima. Antes de dejar definitivamente de lado a los “quarante-huitards”, term inem os sin embargo con un último paralelismo fundamental que los une con los “soixante-huitards” a los cuales está dedicado este libro. S i podemos decir que los obreros parisienses del 1848 constituían una premisa, los “soixante-huitards” combinan aquella premisa con una poderosa promesa de revolución. El *48 signa una de las primeras apariciones coherente e indepen­ diente del proletariado como clase en el centro del escenario político, no sólo en Francia sino a escala europea14. Crea las condiciones subje­ tivas y oníricas si se quiere de un gran sueño, un gran sueño que a partir de aquel momento irá recorriendo, explícita o implícitamente según el nivel de la relación de fuerzas, la historia de nuestra clase. Abre defini­ tivamente la posibilidad real, necesaria y esperanzada, de la revolución socialista. Para nuestros enemigos, “el papa, el zar, Mettemich y Guizot, los radicales en Francia y los policías de Alemania”, también sienta las condiciones oníricas de su peor pesadilla, la del “espectro que recorre Europa, el espectro del comunismo”. Lo que Marx y Engels estaban precisamente elaborando en el Manifiesto Comunista que aparece a inicios de febrero de 1848, el mismo ‘48 francés y sucesivamente el ala más proletaria de la “Primavera de los Pueblos” lo materializa histórica­ mente. El ‘48 desde este ángulo representa la premisa histórica concre­ ta según la cual, aun siendo embrionario y sin haber adquirido comple­ tamente su fisonomía definitiva, el proletariado se candidatea como el único agente de transformación progresiva de la sociedad.

14 No pretendemos decir con esto que las Revoluciones de 1848 se limitaron exclusivamente a Europa. Sus impactos fueron importantes en América, tanto en la maduración de los movimientos radicales y democráticos en Estados Unidos como por ejemplo en la revuelta brasileña de Praiera, cerca de Pemambuco, entre 1848 y 1850, que muchos historiadores consideran parte de la “Primavera de los Pueblos”.

Desde otro punto de vista, 1968 comparte con el ‘48 su carácter de premisa. Sienta las bases de un amplio movimiento internacional que abrirá una nueva fase en el interior de la historia de la lucha de clases que recorrerá esta vez no sólo Europa sino el conjunto del planeta. Al mismo tiempo 1968 ve la entrada en escena ya no del proletariado na­ ciente de 1848 que aún compartía con sus antepasados, ios artesanos preindustriales muchos rasgos en común, El ‘68 signa la entrada en escena de un movimiento obrero plenamente maduro y extremadamente moderno que al ocupar con distintas modalidades y con diversos gra­ dos de intensidad según los países el centro de la escena política repre­ senta ya no una premisa real de cambio sino una promesa concreta de revolución. Al permitir la entrada en la pelea, después del estudianta­ do, de un movimiento obrero maduro y poderoso que inaugura un ciclo de insubordinación política frente ai régimen burgués y sus agentes directos en el proletariado, el stalinismo y su correa de transmisión sindical, la CGT, el Mayo francés retoma en otras condiciones el carác­ ter de premisa de 1848 lanzando una promesa revolucionaria que a la burguesía y al imperialismo costará enormemente acallar.

El Mayo francés, un acontecimiento dilatado Los “soixante-huitards” en sus slogans retomarán la vieja combina­ ción esperanzadora forjada por los surrealistas franceses que pretendían fusionar el llamado de Arthur Rimbaud, “cambiar la vida", con la consig­ na lanzada por Marx, “cambiar el mundo”. Si la consigna de Marx no se puede entender sin 1848 y la Comuna de Paris, tampoco se puede enten­ der el sueño rimbaudiano sin la insurrección parisiense. 1870 es un año maldito para Francia. Ve la derrota de las tropas francesas ante al ejército prusiano en el frente de Alsacia y Lorena y la muerte de miles de jóvenes campesinos y soldados llamados a combatir en aquella absurda guerra senilmente napoleónica decidida por el que Marx apodaba, retomando a Víctor Hugo, “Napoleón el bajo” en comparación con su tío, Napoleón I. En aquellos meses el joven Rimbaud, de apenas 16 años, escribe una serie de poemas inspirados en la época. Entre ellos figuran algunos de sus versos más famosos como “El durmiente del Valle”:

Es un cla ro d e l b o s q u e d o n d e can ta un río Cuelgan a lo c a d a m e n t e d e la s h ie r b a s h a r a p o s De p la ta ; d o n d e el so l d e ia altiva m o n ta ñ a L u ce: es un p e q u e ñ o v alle e s p u m o s o d e luz. Un so ld a d o , jo v en , b o q u ia b ie r to , c a b e z a d esn u d a La n u ca b a ñ a d a en el fr e s c o r azul, D u erm e; está tu m b a d o en la h ierb a , b a jo el c ie lo , P á lid o en su v erd e le c h o d o n d e llu ev e la luz. L os p ie s en lo s g la d io lo s , d u erm e. S o n rien d o c o m o son reiría un n iñ o en ferm o , s e e c h a un su eñ o : N atu raleza, m é c e lo cá lid a m en te : tien e frío. Ya n o le e s tr e m e c e n lo s p erfu m es; D u erm e en e l sol, la m a n o so b re el p e c h o , Tranquilo. T iene d o s agu jeros rojos en e l c o s ta d o derecho.™

No sabe Rimbaud en aquel momento que algunos meses más tarde los insurgentes de la Comuna parisiense vengarán al “durmiente”, aquel joven campesino u obrero enrolado bajo la bandera tricolor. En octubre de 1870 Rimbaud aún no puede imaginar que el proletariado de la capi­ tal se despertará después de la larga pesadilla napoleónica del II Impe­ rio, que su corazón baleado en los agrestes y lóbregos campos de trigo del Este del país durante la ofensiva de 1870 volverá a latir y a decretar “muerte a los tiranos”. Es más, Rimbaud tampoco sabe al escribir aque­ llos versos que él mismo, según lo confesó posteriormente, será uno de los “Communards” que logrará escapar milagrosamente ante la brutal represión versallesa que asesina despiadadamente a todo sospechoso y a toda sospechosa de haber combatido en las barricadas de aquella Paris obrera que se había atrevido a “tomar el cielo por asalto”10.

15 Rimbaud, A., “Le Dormeur du val” (octubre de 1870), en Poésies, Paris, NRF Gallimard, 1999, p. 70 (traducción al español de Claire Deloupy). 16 Marx, K., “Carta a L. Kugelman” (18/04/1871), www.marxists.org/espanol/me/cartas/m l 2-4-71 .htm.

En los años Sesenta, la clase obrera francesa parecía de nuevo '‘dormi­ da”, anestesiada duraderamente bajo el reinado bonapartista de De Gaulle17. A lo largo de aquellos años, desde los últimos grandes enfrentamientos de clase de la inmediata postguerra (1947-1948), “el durmiente” había sido carne de cañón; carne de cañón fabril pero también carne de cañón en Argelia. Ahí es donde la burguesía francesa, gracias al gobierno “socialis­ ta” de Guy Mollet y al stalinismo francés que lo apoyaba, le había robado a los jóvenes franceses sus mejores años, mandando el contingente a com­ batir, a violar, a torturar en nombre de la defensa de los colonos “Pieds noirs" y de los intereses del colonialismo francés en Africa del Norte. En los años Sesenta pues, en el país del gaullismo triunfante, todo parecía tranquilo, un valle de ganancias para los patrones y de lágrimas y opresión para los que sudaban en las fábricas. Claro está que algunos sectores, algunas luchas, habían representado claras señales de antici­ pación de lo que iba a suceder en mayo y junio. Cuando estallan las huelgas sin embargo el espanto de la burguesía no es menos repentino. El corazón del “durmiente” vuelve a latir, sus venas se vuelven a dila­ tar, la sangre de su gran organismo de clase vuelve a correr. A su vez el Mayo francés late, y se dilata. El Mayo francés, es decir las manifestaciones obrero-estudiantiles tan­ to como las huelgas masivas de mayo-junio representan un aconteci­ miento decisivo para la historia francesa y la lucha de clases a nivel internacional. De entrada nos encontramos por ende en un terreno en el cual se entrecruzan lo “geográfico” y lo “histórico”. Estamos ante un acontecimiento que se expande y late más allá de Paris y de las jomadas de mayo y junio. Representa un momento dilatado tanto geográfica como históricamente ya que abre un ciclo de lucha de clases signado por una 17 Insistimos en el verbo “parece” ya que obviamente en algunos sectores claves para la economía del país se había asistido en los años precedentes al ‘68 a lo que a posteriori aparecería como claros señales de anticipación de lo que estallará en forma demultiplicada en mayo. Ver en relación a este punto las notas de Jacques Kergoat que en la parte inicial del artículo que publicamos demuestra cómo el '68 obrero, lejos de caer del cielo, había sido anunciado a través de una serie de movimientos y huelgas que las estadísticas oficiales reflejan bastante. Si el ‘58, el año del golpe de Estado de De Gaulle, había representado uno de los años de menor combatividad obrera (1 millón de días de huelga), el ‘63 (6 millones) y el ‘6 6-‘67 (3 y 4 millones respectivamente) preanunciaban lo que se estaba gestando, pero en ninguna manera las dimensiones del '68.

recomposición tanto más masiva cuanto repentina y radical de la ofensi­ va del trabajo sobre el capital a nivel internacional Eí Mayo francés como a c o n te c im ie n to es desde este punto d e vista paradigmático de aquel c ic lo internacional que sólo se concluirá con la derrota de la vanguardia obrera y juvenil, derrota física o política según los países, varios años más tarde, cuando el capital imperialista, sus agentes y sus aliados lograrán arreba­ tarle la iniciativa al movimiento obrero y popular y lanzar su contraofen­ siva cuyo impacto aún tiene hondas repercusiones hoy en día18. El Mayo'francés abre un ciclo internacional y concentra las caracte­ rísticas mismas de aquel ciclo en la medida en que manifiesta y lleva a la práctica una serie de tendencias que representarán un movimiento de fondo de aquellos años basado en una doble crítica y en un triple cuestionamiento. Por una lado, el movimiento abierto por el Mayo fran­ cés se basa en una “crítica artística" y una “crítica social" del capitalis­ mo, es decir en una crítica a la enajenación y al fetichismo que genera el sistema de explotación capitalista tanto como una crítica a las injus­ ticias sociales y a la desigualdades profundas en las cuales se basa el mismo sistema19. Por otra parte, el ciclo internacional abierto con el Mayo francés está indisolublemente vinculado a un triple cuestionamiento: un 18 Existe un debate político acerca de la loa límites cronológicos del ascenso obrero y popular que se abre en 1968. Lo cierto es que aquel ciclo se plasmará en forma distinta según las regiones del mundo cerrándose en diversos momentos, adoptando la ofensiva burguesa distintas modalidades, desde el golpe de Estado fascistizante como fue el caso del golpe de Pinochet en Chile (1973) o de Jaxuzelski en Polonia (1981) hasta la canalización ceníroizquierdista neoliberal como fue el caso de la Francia de Mitterrand a inicios de los Ochenta pasando por formas demo­ cráticas más abiertamente reaccionarias y derechistas como el reaganismo en EEUU o el thatcherismo en Gran Bretaña. En el caso de Europa occidental el giro de la situación se sitúa entre 1975 y 1979, con el desvío de la revolución portuguesa en 1975, el Pacto de la Moncloa en España y culmina con la derrota de la huelga de los 35 días de Fiat Mirañori en 1980. 19 En varios trabajos Daniel Bensaíd retoma aquellos dos conceptos utilizados por Luc Boltanski y Eve Chiapello en su obra centrada en las mutaciones de las formas de dominio del sistema capitalista (ver Boltanski, L. y Chiapello, E., Le nouvel esprit du capitaHsme, Paris, Gallimard, 1999, p. 280 y siguientes). Sin embargo, acertadamente, Bensaid recalca que los dos términos de aquella crítica estaban profundamente vincu­ lados el uno ai otro durante el proceso setentista y que sólo se disociarán luego, bajo el impulso del reflujo y de las derrotas obreras posteriores, perdiendo además sendas críticas su carácter filoso consustancial a ia intensidad del conflicto de clase.

cuestionamiento de los mecanismos de explotación capitalista partien­ do del orden fabril, un cuestionamiento de la sangrienta dominación imperialista empezando por una oposición al intervencionismo norte­ americano en Vietnam, un cuestionamiento de los mismos agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero que abogan a favor del reformismo y la conciliación de clases, empezando por el aparato stalinista.

De Norte a Sur, de Oeste a Este, los puntos cardinales del ‘68 El proceso abierto con el Mayo francés no abarca solamente los paí­ ses capitalistas occidentales avanzados sino que se expande contemporáneamente con especificidades distintas y en función de un desarrollo desigual y combinado bajo otras latitudes. Geográficamente, todo funciona como si los cuatro puntos cardinales se hubieran rebela­ do al mismo tiempo. Basta pensar en algunos ejemplos. Al “Oeste”, desde Europa occidental hasta EEUU, toma cuerpo la protesta estudiantil en numerosos campus mientras crece el desconten­ to en las fábricas. En el “Este", veremos cómo Moscú tiene que mandar los tanques para aplastar a los obreros y estudiantes checoslovacos que reivindican “el socialismo y las libertades democráticas”, En el “Sur” mientras Pakistán conoce violentas luchas urbanas de las masas plebe­ yas recién llegadas a las ciudades, expulsadas del campo por los ricos terratenientes, las universidades de Argel o de Dakar son el teatro de la protesta estudiantil a unos regímenes nacidos de procesos descoloniza­ dores en los cuales, como ya planteaba Fanón en 1961, la burguesía nacional, ya “traidora en los momentos desicivos de la lucha (...) pre­ tende sustituir a la vieja burguesía metropolitana”20. Hasta en el extre­ mo “Norte” retoman el sendero de la guerra'los amerindios de Canadá y EEUU. En el ‘68 se funda el American Indian Movement (AIM) como expresión radicalizada de la juventud amerindia que empieza a organi­ zarse contra la opresión federal estadounidense y canadiense, es decir contra el “orden de las Reservas” en las cuales habían sido confinados 20 Fanón, F., Los condenados de la tierra (1961), citado del origibal en francés, Le damnés de la ierre, París, La Découverte, 2002, pp.145-146.

los descendientes de los pueblos originarios que habían sobrevivido al genocidio que había representado la “Conquista del Oeste”. Pocos años después, cuando combatientes del AIM ocupan la reserva de Fine Ridge en el Dakota del Sur, el lugar simbólico de la derrota de Wounded Knee, para protestar contra la política racista de la Administración federal, Washington contestará mandando la tropa para terminar con la rebe­ lión. Por más que los “soldados azules” conocieran más las llanuras del Oeste a diferencia de la jungla vietnamita en la cual encuentran serias dificultades en aquellos mismos años, tardarán 75 días antes de lograr doblegar la resistencia amerindia. El Tío Sam nunca se lo perdonará25.

Doce meses que “infartaron” al mundo A la “extensión geográfica” del año 1968 corresponde una “densi­ dad cronológica" de aquel mismo año. Nos contentaremos solamente con ilustrar a pinceladas aquella densa concatenación de acontecimientos que “infartan”, para retomar el neologismo utilizado por el historiador italiano de los Setenta Diego Giachetti, el curso “normal” de la historia, de aquellos escasos doce meses, los más ricos tal vez en golpes de efectos y vuelcos sociales y políticos decisivos desde el postguerra. Si cuando se habla del “Mayo francés” prescindimos de mencionar la fecha, el año, como sí fuera algo obvio y evidente, hacemos algo similar sin saberlo cuando aludimos a la ofensiva lanzada por el Vietcong hacia Saigón el 30 de enero de 1968. En efecto, la “Ofensiva del Tet" con la cual el Frente Nacional de Liberación vietnamita desencadena una operación de vasta envergadura contra el ejército sur vietnamita y las tropas yankis no significa nada más ni nada menos que “la ofensiva del nuevo año lunar”, es decir “Tét” en vietnamita. A golpe de morteros 21 Desde este punto de vista, el activista del AIM, Leonard Pelletier, sigue pagando caro eí precio de aquella revuelta. Acusado de la muerte de dos agentes del FBI en 1975 en aquella misma Reserva de Pine Ridge, estuvo condenado dos veces a cadena perpetua en 1977. Junto con Mumia Abu Jamal, activista del BPP sentenciado a muerte y encarcelado desde 1982 por el asesinato de un policía, Pelletier es el detenido político encarcelado en un penal estadounidense desde hace más tiempo. Tanto Pelletier como Jamal siempre se declararon inocentes de los hechos por los cuales estuvieron condenados.

y de cañones desmontados y cargados en el hombro por miles de campesinos vietnamitas para burlar la vigilancia aérea estadounidense y para transportarlos a través de la densa selva, el año 1968 empieza simbólicamente en la península indochina y toma por sorpresa a las tropas de ocupación yankis22. Pocos días después tiene lugar en Berlín Oeste el Congreso mundial de solidaridad con la revolución vietnamita en el que participa el con­ junto de la vanguardia estudiantil de Europa occidental23. A inicios de marzo empiezan a movilizarse los estudiantes polacos con los cuales se solidarizan jóvenes obreros. Mientras el régimen stalinista monolíticamente dominado por el Partido Obrero Unificado Polaco (POUP) tacha a los estudiantes de “judíos contrarrevolucionarios” y de “enemigos del socialismo”, éstos contestan con un petitorio de 13 de puntos en el cual declaran, siguiendo las pautas de la carta abierta al POUP de Kuron y Modzelewksi, que “[desean] proseguir [sus] estudios para poder edificar el socialismo en [Polonia] en función de las liberta­ des democráticas”2'4.

22 Aunque las tropas de ocupación estadounidenses y el ejército cipayo sur vietnamita logran repeler la ofensiva del Viet Cong que sufre enormes bajas, la Ofensiva del Tét deja a las claras que la guerra es inganable para EEUU a largo plazo. Contribuye además a ahondar más aún el sentimiento antiguerra presente en algunos sectores de la opinión pública norteamericana y entre el estudiantado en particular. La ofensiva del Tét debilita más que nada políticamente las bases ideológicas de sustento del ejército norteamericano abriendo una nueva etapa en la agresión imperialista, central para entender el desenlace posterior en Vietnam. 23 Bensaíd describe en sú autobiografía el rocambolesco viaje desde Paris hasta Berlín Oeste pasando por la RFA y la RDA del autobús que unos cincuenta estudian­ tes de la facultad de Nanterre habían logrado fletar para viajar. El día de la marcha cuenta Bensaíd, “decenas de miles de jóvenes desfilaban (...) medio siglo, o casi, después del asesinato de Rosa Luxemburg, en el Kurfürstendamm (...) cantando alegremente ‘Wír sind eine kleíne, radicóle Minderheit!' [‘¡Somos una pequeña mino­ ría radical!’j". Bensaid, D., Une lente impatience, Paris, Stock, 2004, pp. 78-79. 24 Expulsados del POUP en 1964, Jacek Kuron y Karol Modzelewski lanzan en 1965 su famosa HCarta abierta al Partido” en la cual cuestionan por izquierda el régimen stalinista reivindicando una dem ocratización del país basado en una verdadera dem ocracia obrera. Servirá de base a la organización del ala izquierda de Solidarnosc a fines de los Setenta y del programa adoptado por la Primera Conferencia del la organización pocos meses antes del golpe de Jaruzelski, "Pro­ grama por úna República Autogestionada”.

Casi contemporáneamente, a miles de kilómetros de distancia, la al­ dea jordana de Karameh se convierte en aquellos días en el centro del mundo arábigo musulmán. La noche del 20 de marzo los fedayines palestinos logran repeler un asalto del ejército israelí ordenado por el feroz Moshe Dayan, héroe sionista de la Guerra de los Seis Días algunos meses antes, en junio de 1967. Mientras que los ejércitos árabes coalicionados habían sido lamentablemente derrotados en 1967, al resis­ tir victoriosamente ante las embestidas de Tsahal, la resistencia popular palestina adquiere aquella noche sus letras de nobleza y se inscribe duraderamente como un protagonista central del conflicto árabe- israelí. El 19 de abril mientras muchas universidades se encuentran movili­ zadas, las obreras textiles de la fábrica Marzotto de Valdagno en el No­ reste rural y muy conservador de Italia entran en huelga para protestar contra los despidos. Aquel día, las obreras poco proclives hasta aquel momento a la acción colectiva y menos aún violenta, derrocan la esta­ tua del Conte Marzotto, símbolo del patemalismo católico empresarial y asaltan las casas de los dirigentes de la empresa. No es una casualidad si pocos meses después el mayor polo petroquímico de Europa, Porto Marghera, a poca distancia de Valdagno y cuyos proletarios son los mis­ mos que los que derrocaron la estatua del Conte, entrará en una lucha dura que prefigurará el otoño caliente italiano. Francia mientras tanto se apresta a dar vida a partir de mediados de mayo al mayor proceso huelguístico nunca conocido en Europa occidental. A la madrugada del 20 de agosto, los tanques del Pacto de Varsovia entran a Praga. Coordinada desde Moscú, la “Operación Danubio” tiene com o objetivo ahogar en sangre la revuelta estudiantil, obrera y popular de la llamada “Primavera de Praga” que en realidad se había iniciado en pleno invierno con la llegada a la cabeza del Partido Comunista Checos­ lovaco de Alejandro Dubcek. A pesar de la feroz represión, la contrarre­ volución checoslovaca con el apoyo de Moscú tardará meses en retomar el control de las fábricas que permanecen en manos de los obreros25.

25 Para un análisis de los procesos en el Este y de los ensayos de revolución política, remitimos a Cinatti, C., “Del stalinismo a la restauración capitalista en la ex URSS”, en Estrategia Internacional N° 22, Bs. As., noviembre de 2005, en particu­ lar pp. 158-174.

El 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, el priato mexicano manda a sus sicarios a asesinar a centenares de manifestantes de la oposición para amedrentar el profundo movimiento de protesta contra el régimen del cual el estudiantado y el magisterio son la vanguardia más combativa. Pocos días después, en plenas Olimpíadas organizadas aquel año en el Distrito Federal, los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos vengan indirectamente a las víctimas de Tlatelolco tanto como a sus hermanos y hermanas afroamericanas asesinados por el brazo armado del Tío Sam durante las revueltas raciales de abril del mismo año. El 16 de octubre, luego de haber pulverizado el record mundial de los 200 metros en 19” 83, Smith y Cai'los, que llegó tercero, suben al palco para recibir sus medallas. Mientras se toca el himno norteamericano, sendos atletas afroamericanos agachan la cabeza y le­ vantan un puño enguantado de negro asociando su victoria a la lucha de los afroamericanos en general y al combate de las Panteras Negras estadounidenses en particular. El 4 de abril de 1968 el asesinato del pastor Martin Luther King en Memphis genera violentas manifestacio­ nes de protesta en todo el país brutalmente reprimidas que dejan un saldo de 40 muertos y 3.500 heridos. Cierran simbólicamente la fase más reformista y menos violenta del movimiento por los derechos cívi­ cos en EEUU del cual el BPP va representar una de las alas más radicalizadas. En diciembre por fin, mientras las principales ciudades libanesas son el teatro de poderosas manifestaciones populares impulsadas por la izquierda en apoyo a la causa palestina, secundarios, estu­ diantes y jóvenes trabajadores organizados por el Movimiento Estu­ diantil de Pisa y el grupo Potere Operaio [Poder Obrero, NdTj deci­ den protestar frente al restaurante selecto "La Bussola” en Marina di Pietrasanta (Toscana) en el cual los patrones de la zona festejan el fin de año. Aquel 31 de diciembre, antes de que el campanil de la Iglesia principal de Marina di Pietrasanta toque las doce, la policía dispara a los manifestantes hiriendo gravemente al joven estudiante de 16 años, Soriano Ceccanti. Mientras que cualquier calendario occidental se hubiera detenido aquella noche, el espíritu levantisco de aquel revoltoso año 1968 se expande mucho más allá de lo previsto y en última instancia “trepa” como dirían los italianos retomando el concepto de “Maggio ram pante”

(Mayo trepador). El “Mayo dilatado” se expande a lo largo y ancho del mundo durante los años sucesivos poniendo a la defensiva la patronal imperialista y sus lacayos semicoloniales, la burocracia stalinista y sus agentes sindicales, en fin, a los defensores del orden establecido concordado simbólicamente 23 años antes en Yalta y Potsdam por Churchill, Roosevelt y Stalin. No es de maravillarse frente a la capaci­ dad expansiva del año 1968. Los estudiantes y los obreros franceses ya lo habían preanunciado en mayo y junio cantando al compás de las cargas policíacas y de las pedradas "Ce n ’est q u ’un début, continuons le com batí” (¡Esto es sólo el comienzo, continuemos la lucha!). Poco después los obreros turineses de Fiat Mirafiori lo articularán a su ma­ nera, “Lotta continua!” (¡La lucha sigue!), retomando el slogan que había florecido en los afiches impresos por el Taller Ocupado de Be­ llas Artes de Paris en mayo y junio, un cartel que mostraba un puño rojo que salía de la chimenea de una fábrica ocupada, puño alzado, capaz de desafiar al viejo y rancio orden establecido, ya no sólo efíme­ ramente durante las jornadas de Mayo sino más globalmente durante los años venideros.

La reescritura del Mayo francés en clave abiertamente reaccionaria o contracuitural: una gran operación de estafa ideológica Desde que De Gaulle proclamó que el Mayo francés era sinónimo de “chienlit”™, los intelectuales más reaccionarios retoman episódicamente aquel concepto culpando al ‘68 de todos los males que asolan la socie­ dad francesa. Durante su última campaña electoral, Sarkozy centró una parte de su discurso en la "rehabilitación del trabajo” y de “la Francia que trabaja duro y se despierta temprano", en oposición solapada a todos aquellos que serían los responsables de la crisis francesa, los pe­ rezosos, los izquierdistas, los sindicalistas, los inmigrantes, sus hijos que queman coches en las “banlieues”, en fin, todos aquellos que de una forma u otra se negarían a acatar las órdenes del “mejor de los 26 Chienlit, es un término antiguo francés que fue utilizado por primera vez por Rabelais. En boca de De Gaulle fue un símbolo de la senilidad de un poder autori­ tario anticuado y se podría traducir como “zafarrancho”. (NdT)

mundos” patronales y cuyas malas costumbres se remontarían precisa­ mente a aquel maldito año ‘6827. Los intelectuales algo más “progresistas’' que aún no se sumaron al sarkozysmo siguen haciéndose el eco de un ‘68 reevaluado más positi­ vamente pero sinónimo de “movimiento contracultural que democrati­ zó la sociedad francesa”, un movimiento llevado adelante por un impo­ nente movimiento estudiantil contestatario e izquierdizante (del cual generalmente formaron parte antes de calmarse para optar por una vida más tranquila a la sombra de las instituciones culturales y mediáticas de la V República francesa)*3. Ambos discursos, tanto el sarkozysta como el "progresista”, com­ parten un mismo denominador común: expulsan de la historia al mo­ vimiento obrero y la lucha de clases. Tal vez haya sido aquella opera­ ción ideológica, desde que la burguesía se sintió lo suficientemente fuerte como para poder decretar la muerte clínica del '68, la más gran­ de estafa historiográfica francesa, tanto más audaz cuanto que burguesamente reveladora de los intereses de clase de aquellos “inte­ lectuales” de los cuales tanto se envalentona la Francia “patria de las 27 En el curso de la última campaña electoral Sarkozy se ensañó contra el ‘88 como si los acontecimientos de Mayo estuvieran en la base del declive francés que el actual presidente pretendía combatir. Es de notar que al mismo tiempo en forma m uy reveladora, m ientras reflejaba su discurso que indirectam ente las brasas “soixantehuitardes” no dejaron de arder, Sarkozy rehabilitaba en sus discursos a las figuras y a los momentos históricos más importantes del movimiento obrero... para la burguesía. No sólo destacaba en sus iiítervenciones a jaurés y a Blum sino también al viejo PCF, por más paradójico que pudiera parecer, retomando sobre todo él PCF de la Liberación y del posguerra, es decir el PC del acuerdo estratégico con la burguesía para hundir la oleada revolucionaria y reconstruir el país. 28 “Todo aquel que no fue anarquista a los veinte es un imbécil, lo es también aquél que lo sigue siendo a los cuarenta". Nuestros intelectuales “progresistas.” siguen de esta forma la vieja máxima acuñada por Georges Clémenceau, uno de los principales políticos franceses dei último tercio dei siglo XIX y del primer cuarto del siglo XX, que de parlamentario izquierdista radical pasó ser uno de los más autorita­ rios y antiobreros premier de la III República, artífice de la victoria francesa en la primera carnicería mundial. A pesar de no tener la envergadura de un Clémenceau, todos los “gau ch istes” y “anarco-m aoístas” arrepentidos que se valen de “haber participado” en el Mayo francés entraron en razones, hicieron acto de contrición y siguieron el consejo del que, a imagen y semejanza de Sarkozy, se complacía en que lo llamaran (o que lo criticaran por ser) “el primer rati [policía] de Francia”.

Luces”. La operación efectivamente es ambiciosa: logran efectivamente barrer de la historia a mío de los movimientos huelguísticos obreros más poderosos del siglo XX en el mundo occidental. Desde un punto de vista cuantitativo el ‘68 francés fue el movimien­ to huelguístico más imponente en la historia del movimiento obrero occidental, de lejos superior al ‘69 italiano, el famoso “otoño caliente”, y más aún que el importantísimo ‘26 británico que viene después en términos de días de huelga29. Sin restablecer la centralidad del protagonismo obrero es imposible entender el alcance profundo del Mayo francés y de sus repercusiones para la lucha de clases, y no sólo a nivel nacional. Es imposible enten­ der al mismo tiempo cuatro décadas de ensañamiento “intelectual” para liquidar al proletariado de Francia como actor de aquel “ensayo general”. Con esto no pretendemos decir que el movimiento estudiantil no existió en Francia en el ‘68 o que jugó un papel completamente secundario, al contrario. Es la única forma para entender en profundi­ dad las características propias del estudiantado francés y sus diferen­ cias con el movimiento estudiantil del resto de Europa.

Cuando Mayo empieza en Marzo (el 22 para ser más preciso). Algunas características de la etapa estudiantil del Mayo francés Tanto como en los otros países del Oeste lo que abona el terreno de lo que pasará a la historia como “la protesta estudiantil” es una combi­ nación basada en dos factores. Es preciso considerar por una parte la masificación del ingreso a la universidad de nuevas capas juveniles y lo que conlleva a nivel de reformas escolares y universitarias para adaptar lo mejor posible el mundo académico a las necesidades del capitalismo de los “Treinta gloriosos” y por la otra un contexto más general de opo­ sición entre sectores de vanguardia a la política del imperialismo

29 Si los años 1 9 6 8 -1 9 7 0 fueron de muchísima conflictividad fabril a nivel internacional, cabe recordar que en 1968 se pueden contabilizar en Francia unos 150 millones de días de huelga (según los muy incompletos datos estadísticos de la época), mientras que “sólo” hubo 37 millones de días parados en Italia en el ‘69 y 14 millones en Gran Bretaña durante la huelga general de 1926,

estadounidense en Vietnam y su permeabilidad a los procesos sociales del llamado “Tercer Mundo”30. Los politólogos suelen situar el origen del Mayo francés dos meses antes con la ocupación del ala administrativa de la Universidad de Nanterre, cerca de Paris, el 22 de marzo. Aquella acción es paradigmática de lo que aún sólo es el prolegómeno de un movimiento que en ese momento nadie piensa que podría llegar a las alturas que todos conoce­ mos. El 20 de marzo unos 300 activistas del Comité Vietnam Nacional (CVN):I1rompen durante una marcha de protesta contra la intervención norteamericana las vidrieras del banco American Express en Paris. La policía apresa inmediatamente a varios manifestantes. Para protestar’ contra las detenciones, 142 escasos estudiantes “ocupan” de noche, el 22 de marzo, un ala de Nanterre para protestar contra la represión. Junto con el “Manifiesto de los 142”, en clara referencia al “Manifiesto de los 121” en contra de la guerra de Argelia, junto con el “Movimiento 22 de marzo”. El “22 de marzo” agrupa a toda la vanguardia de Nanterre a la cabeza del cual se destaca en particular Daniel Cohn-Bendit. A partir de aquel momento la burguesía y sus distintas instancias -rectorado universitario de Paris, ministerio de la Educación, ministerio del Interior, y luego el mismo gobierno Pompidou, primer ministro de De Gaulle- van a cometer una serie de errores graves ensañándose contra aquel movimiento. A la represión asimétrica de lo que a primera vista puede representar un movimiento grupuscular, el movimiento estudian­ til va a responder con una masificación y una nacionalización de la pro­ testa que se va a extender como una mancha de aceite antes de actuar como detonante del mayor proceso huelguístico de la historia nacional. Para entender mejor el conjunto del fenómeno vale la pena detenerse en las especificidades del movimiento estudiantil francés en comparación 30 Muchos son los protagonistas de la época que cuentan que aunque el Vietnam y la intervención americana han sido los principales temas de movilización de la vanguardia en aquella época, el proceso cubano post-59 junto con la revolución anticolonial argelina fueron importantes factores de politización. 31 El Comité Vietnam Nacional (CVN) había sido impulsado a partir de 1966 en gran parte por militantes de la JCR en frente único con otros grupos de izquierda y destacados intelectuales como Jean Paul Sartre en oposición a las posiciones pacifistas del PCF que fundamentalmente hacía de todo para que no se desarrolla­ ra ninguna movilización en relación a la cuestión vietnamita.

con otros dos movimientos 'universitarios paradigmáticos de Europa occi­ dental, el italiano y el alemán. En ambos casos la guerra del Vietnam des­ empeña un papel importante como factor de politización en aquellos paí­ ses, ambos derrotados durante la Segunda Guerra Mundial y en cuyo terri­ torio están estacionados decenas de miles de soldados norteamericanos hacinados en bases militares antes de salir a combatir a Vietnam. Esto explica en parte la extrema sensibilidad del movimiento estudiantil en sendos países a la temática indochina y más generalmente antiimperialista32. En ambos casos el “movimiento estudiantil” actúa con personalidad propia ya antes de que estalle el Mayo francés que encuen­ tra a la vanguardia estudiantil francesa más bien desorganizada. En Ita­ lia, lo que se conoce como “il movimento studentesco” es efectivamente un conjunto magmático de innumerables grupos centrados en todas las universidades del país, mucho más imponentes que los grupos que ac­ túan en los campus en Francia, y que se está definiendo en función de la orientación en aquellos años del Partido Comunista Italiano (PCI)33. El 32 La primera manifestación de protesta contra la intervención americana en Vietnam tiene lugar en Berlín en febrero de 1966. A pesar de la prohibición de cualquier manifestación estudiantil en Berlín Oeste tomada por el gobierno de la RFA en enero de 1967, el movimiento estudiantil berlinés y más generalmente en Alemania occidental no baja la guardia. Las manifestaciones son cada vez más importantes, los enfrentamientos con la policía son muy violentos y la temática de la solidaridad antiimperialista rebasa ampliamente la mera cuestión vietnamita. Lo atestigua la importante manifestación estudiantil de protesta berlinesa del 2 de junio contra la venida del Sha iraní durante la cual la policía m ata a Benno Ohnesorg al cual dispara en la espalda un agente vestido de paisano. 33 Es total y voluntariamente errónea la lectura que hace Rossana Rossanda según la cual “el 'movimento studentesco’ [italiano] no siente ninguna filiación, ni siquiera herética [con alguno de los partidos de la izquierda reformista italiana, PCI o PSI en particular]: es efectivamente la única gran formación juvenil política de masa que no pasó a través de una iniciación partidaria, ni tampoco a través de una disidencia interna {cómo al contrario sí se crea el grupo de Rossanda “II Manifestó” en 1969 en base a una fracción del PCI]” (Ver R, Rossanda, L’anxio degli studenti, Bari, De Donato, 1968, pág. 119]. La importante extrema izquierda italiana, que '‘compite” durante aquellos años con el grupo y revista/periódico I! Manifestó, no nace por generación espontánea como pretende demostrarlo Rossanda, sino en base a un movimiento estudiantil imponente que combina una crítica “herética” (aunque no forzosamente revolucionaria] del PCI con una búsqueda sistemática de confluir con las experiencias más avanzadas de la clase obrera italiana de aquellos años que supera en sus combates fabriles más radicalizados el estrecho cuadro burocrático que el stalinismo pretende imponerle.

movimiento estudiantil alemán se articula alrededor de una organización mucho más estructurada y radicada en las facultades que defiende posi­ ciones muy avanzadas, el SDS, cuyo dirigente más conocido tal vez haya sido Rudi Dutschke34. Tanto el movimiento italiano como el alemán tie­ nen como característica común una delimitación previa muy fuerte en relación a los tutores tradicionales del movimiento de masas en los dos países, la socialdemocracia en Alemania y el PCI en Italia. En ambos casos el protagonismo estudiantil será mucho más imponente durante los primeros meses de 1968 que en Francia aunque en estos países aque­ llas situaciones no desembocarán en una crisis de la misma envergadura que en Francia. Desde este punto de vista, el alcance del movimiento estudiantil no se puede entender sin el factor obrero cuya centralidád pesará en Francia transformando un mes de mayo que había empezado con bastante conflictividad en las universidades parisienses en una huel­ ga general prolongada que hizo tambalear el régimen gaullista. En Alemania y en Italia los tutores tradicionales del movimiento de masas y del proletariado logran mantener compartimentados el movi­ miento estudiantil del movimiento obrero para que el primero no con­ tamine al otro. En Alemania, la burocracia sindical de la DGB y la socialdemocracia en el gobierno de “grofíe Koalition” con la democra­ cia cristiana logran evitar completamente la conjunción de ambos mo­ vimientos35. En.Italia, .el movimiento estudiantil permanece relativa­ mente marginalizado de la clase gracias al accionar de la burocracia y 34 El Sozialistischer D eutscher Studentenbund (SDS, Movimiento de Estudian­ tes Alemanes Socialistas], se constituye en 1946 como organización estudiantil de la socialdemocracia alemana (SPD). Después de la adopción del programa de Bad Godesberg en el cual el SPD ya no se reivindica como partido obrero, se tensionan las relaciones entre el SDS y el SPD hasta desembocar en una ruptura en los años 1960-1961. Durante el gobierno de “gran coalición" entre cristianos-demócratas y socialdem ócratas (1966-1969), el SDS constituirá la única oposición legal de iz­ quierda al haber sido ilegalizado el PC en Alemania occidental. 35 Es de notar que para el 11 de mayo estaba prevista en Berlín una jomada de lucha inicíalmente convocada tanto por el SDS como por el poderoso IGMetal, el sindicato metalúrgico alemán, y por el gremio de la química, para protestar contra el proyecto de ley sobre el estado de emergencia. La burocracia sindical logra retroceder y desconoce la jomada de movilización tomando corno pretexto las manifestaciones estudiantiles vio­ lentas luego del atentado a Rudi Dutschke el 11 de abril El 11 de mayo casi hubiera coincidido cronológicamente con la jomada de acción francesa del 13 de mayo convoca­

sólo un año después, en 1969, se dará una confluencia entre movi­ miento estudiantil y un movimiento obrero cuya vanguardia, en las principales fábricas del país, empieza a movilizarse en forma tendencialmente independiente respecto a la burocracia sindical y al stalinismo transformándose en un movimiento duradero que la bur­ guesía italiana tardará más de once años en derrotar. En Francia, sacando en parte provecho de una coyuntura marcada por la importante crisis que está atravesando la UNEF, el principal sin­ dicato estudiantil, la vanguardia del movimiento estudiantil, aunque ultraminoritaria en principio y mucho menos preparada que en Alema­ nia y en Italia no sólo logra interpretar el malestar difuso presente entre el estudiantado sino actuar como caja de resonancia de las contradic­ ciones sociales del capitalismo francés que ya habían estallado periféricamente sin que nadie haya prestado mucha atención30. Como planteábamos en un primer momento es la misma represión asimétrica llevada adelante por las instituciones universitarias y el gobierno la que va a actuar como herramienta multicuplicadora de la “propaganda y agitación” desplegada por la vanguardia universitaria y de los grupos que intervienen en el interior del Movimiento 22 de marzo. La convocatoria de 8 estudiantes de Nanterre ante el Consejo de disciplina de la Sorbonne en el centro de.la capital y el pedido de cierre de Nanterre va a “forzar” a la vanguardia estudiantil de Nanterre a salir del campus del Este parisino. El 3 de mayo unas 500 personas se agru­ pan en el Patio de Honor de la universidad parisina en solidaridad con da por la burocracia sindical luego de “La noche de las barricadas1’ y que da lugar a la oleada huelguística que paraliza duraderamente el país. Bien se puede pensar que el 11 de mayo alemán hubiera podido desempeñar el mismo papel. El “‘68 obrero ale­ mán” sólo se iniciará un año más tarde durante la oleada de huelgas salvajes del otoño de 1969 conocidas como “Septembertreiks” (huelgas de septiembre). Cabe subrayar sin embargo que si la responsabilidad principal del desencuentro entre el poderoso movi­ miento estudiantil alemán y la clase obrera en 1968 recae ante todo sobre la burocracia sindical, estuvo facilitada por la misma orientación del SDS que no tendía lamenta­ blemente a plantear la necesidad de unificar las filas obreras y estudiantiles. 36 Tanto J. Kergoat como X. Vigna en los textos que publicamos a continuación recalcan la importancia de los movimientos que precedieron las huelgas de mayo y junio del '68, en particular los enfrentamientos de Caen (Normandie) entre obre­ ros, estudiantes y policía en enero de 1968 que prefiguran en cierta medida lo que sucederá en todo el país algunos meses después.

los 8 de Nanterre. La policía, llamada por el rector, penetra en la univer­ sidad y empieza a detener a los manifestantes. Aquel día, los primeros adoquines son lanzados sobre las fuerzas de represión en el Barrio Lati­ no. Los días 4 y 5,13 estudiantes apresados el día anterior durante los enfrentamientos son procesados y cuatro de ellos terminan encarcela­ dos37. El 6 de mayo, día del Consejo de disciplina, los estudiantes proce­ sados se muestran bastante indisciplinados. Cohn-Bendit sonríe socarronamente a la policía mientras Michel Pouny, militante trotskista, declara ante sus jueces (los rectores de las universidades parisinas) “yo los recuso a ustedes ya que hoy en día no tengo frente a mí a mis profe­ sores sino a hombres qua aceptaron hacer el trabajo de las CRS”. El Barrio Latino está completamente cerrado y la Sorbonne clausurada. Centenares de manifestantes desfilan sin embargo en los bulevares cir­ cundantes y se enfrentan a la policía. Por la tarde se ven los primeros secundarios que se suman a las manifestaciones y aquel mismo día el movimiento empieza a extenderse a las universidades del interior. La policía reprime lo más que puede y detiene en París a más de 400 manifestantes pero lo que había nacido como un movimiento de una “pequeña minoría radical” como ya coreaban los estudiantes de Nanterre en la marcha de Berlín por Vietnam en febrero se está transformando en un problema político nacional38. 37 “Las condenas son excepcionalmente severas en materia de manifestación” planteará luego el jefe de policía parisina de la época, Maurice Grimaud, dándose cuenta del error com etido por el gobierno. Grimaud es uno de los funcionarios burgueses más clarividentes de la época. No forma parte de los “halcones” vincu­ lados al gobierno y en cierto sentido es “gracias” a sus órdenes que las fuerzas de represión, a pesar de las durísimas manifestaciones de mayo y junio, no elevarán desproporcionadamente el nivel del enfrentamiento callejero, lo que hubiera po­ dido em peorar ulteriorm ente la situación para la burguesía en un momento de elevada movilización de masas, al contrarío de lo que sucedió en Italia a partir de 1968, empujando a toda una fracción de la vanguardia obrera y estudiantil a elevar subsecuentemente la intensidad de la respuesta violenta para responder al actuar violento y recurrentemente extralegal de la burguesía cuya fracción más reaccio­ naria lanza en aquellos “años de plomo" la estrategia de la tensión. 38 A la prensa burguesa y al gobierno que acusa a los principales cabecillas izquier­ distas, entre ellos Cohn-Bendit (Movimiento 22 de marzo) y Jacques Sauvageot (UNEF), de haber manipulado al movimiento estudiantil, en particular durante la noche de enfrentamientos del 13 de mayo, el líder del 22 de marzo contesta que “nadie nunca pensó lanzar la consigna ‘¡salgan a la calle y combatan!’, nadie nos hubiera seguido.

A partir de aquel día hasta “La noche de las barricadas” y la gran manifestación del 13 de mayo se van a repetir las mismas escenas. En

Paris los manifestantes intentan acercarse a la Sorbonne clausurada y la policía reprime mientras en el interior crece la movilización estudiantil. Los analistas más clarividentes notarán luego que aquel 6 de mayo no sólo las principales universidades del país están en huelga sino que 4.000 jóvenes obreros desfilan en Lyon junto con los estudiantes y que las centrales sindicales llaman a movilizarse en Dijon. El embrión de unidad obrera-estudiantil ya se está manifestando en creces. En Dijon, los estudiantes lograron imponer en los hechos el frente único obrero a los sindicatos.

Aislar la vanguardia estudiantil del movimiento obrero, ía política del PCF y de la CGT El PCF y su correa de transmisión sindical habían intentado sin em­ bargo anticipar lo más posible lo que se estaba manifestando. Sintiendo la amenaza de lo que podría significar para la estabilidad social del país un movimiento estudiantil que actuara por fuera de los canales tradicio­ nales del sindicato estudiantil UNEF que ya no controlaba, el stalinismo francés cree en un primer momento que basta con recurrir a la calum­ nia para circunscribir aquella amenaza. Lo plantea explícitamente Georges Marchais, el vocero del partido, el 3 de mayo en un artículo que aparece en la portada de UHumanité: “Como siempre cuando avanza la unión de las fuerzas obreras y de­ mocráticas39, los grupúsculos "gauchistes’ se agitan. Se encuentran Pensamos que un movimiento se lanza cuando la situación objetiva lo justifica y lo suscita. Pensábamos (...) que aquella situación hubiera existido en septiembre (1968, cuando inicia el año académico en Francia}. La imbecilidad del poder la creó en mayo. Y esto no es culpa nuestra". Entrevista a Cohn-Bendit en Le Nouvel Observateur, 15-21/05/68, citado en Kravetz, M , L’insurrection étudiante. 2-13 Mai 1968 , Paris, UGE, 1968, p. 393. 39 Alude a las discusiones que existían entre el PCF y la FGDS (Federación de la Izquierda Democrática Socialista creada por Mitterrand en. 1965 que federaba la vieja SFIO con otros partidos de centro izquierda burguesa menores) en vistas de la elabora­ ción de una alianza de gobierno que desembocará recién en 1981 con la victoria de Mitterrand y la participación del PCF (como aliado menor esta vez) al gobierno Maurroy.

particularmente activos entre el estudiantado. En la universidad de Nanterre por ejemplo se encuentran los maoístas, las Juventudes Co­ munistas Revolucionarias que agrupan a una parte de los trotskistas, el Comité de Enlace de los Estudiantes Revolucionarios, también mayoritariamente trotskista, los anarquistas, distintos grupos más o menos folclóricos. A pesar de sus contradicciones, aquellos grupúsculos, algunos centenares de estudiantes, se unificaron en lo que llaman ‘el Movimiento 22 de marzo de Nanterre’ dirigido por el anarquista alemán Cohn-Bendit*0 (...). Es preciso desenmascarar a esos falsos re­ volucionarios ya que objetivamente sirven a los intereses del poder gauliista y de los grandes monopolios capitalistas. Uno de los maes­ tros de esos *gauchistes’ es el filósofo alemán Herbert Marcuse que vive en los EEUU (...). Las ideas y las actividades de esos ‘revoluciona­ rios’ podrían hacernos reír, más teniendo en cuenta que se trata en general de hijos de grandes burgueses -que desprecian a los estudian­ tes de origen obrero- que rápidamente se olvidarán de su ‘ímpetu re­ volucionario' para dirigir la empresa de papá y explotar a los trabaja­ dores (.,.). Sin embargo no hay que subestimar su nefasta labor que intenta confundir (...) a los trabajadores, en particular a los más jóve­ nes, tanto más en la medida que sus actividades se inscriben en el marco de la campaña anticomunista del poder gauliista y de las otras fuerzas reaccionarias (...)”41.

Aquella discusión tenía obvias repercusiones en el mundo sindical entre la CGT, el principal sindicato francés, vinculado al PCF, la CFDT, socialdemócrata aunque con posiciones más a la izquierda que la CGT hasta fines de los anos ‘70, y FO, la tercera confederación sindical, en la cual convivían tanto sindicatos amarillos como seccionales mucho más combativas como la de Nantes que da lugar en mayo al “Comité central de huelga’*. 40 M archáis es el primero en' utilizar la expresión “anarquista alem án” para referirse a Cohn-Bendit, insulto indirecto si uno toma en consideración el discurso nacionalista, chauvinista y antialemán del PCF stalinizado, en particular al salir de la Segunda Guerra mundial. Los padres de Cohn-Bendit, judíos alemanes, se habían refugiado durante la guerra en Francia, donde nace el futuro líder de Nanterre, apátrida por este motivo hasta los 18. De Gaulle retomará la expresión de Marchais mientras que la prensa de derecha y de extrema derecha francesa (en él periódico M inute en particular) utilizará directamente la expresión “judío alemán’’. 41 Marchais, G., “De faux révolutionnaires & démasquer”, en L’Humanité, Paris, 03/05/68.

En aquellos años, el PCF es la referencia para la clase obrera. Se trata del segundo partido comunista más importante e influyente de Europa occidental después del italiano. A pesar de haber defendido, desde su stalinización completa en los años Treinta, en los momentos claves de la historia del país, en 1936, al inicio de la Segunda Guerra, durante la Liberación, al salir del conflicto, durante los seis primeros años de la guerra de Argelia, posiciones totalmente contrarrevoluciona­ rias siguiendo la línea del Kremlin, se presenta y es visto por amplios sectores del proletariado francés y de las clases subalternas como “el” partido. Se trata en el imaginario colectivo del PCF del “gran período del Frente Popular”, del “Partido de los fusilados” por su participación a la resistencia, e inclusive como el impulsor en la metrópoli del movi­ miento a favor de la paz en Argelia. Refleja aquella situación el caudal electoral del partido, el más importante a izquierda inclusive contabili­ zando a las fuerzas más abiertamente burguesas que gravitan alrededor del SFIO.. Recoge en la primera vuelta de las elecciones de marzo de 1967 el 22 ,4 % de los votos. Cuenta con una bancada de 73 diputados42 y dirige los municipios obreros más importantes de las “barriadas rojas" de las grandes concentraciones urbanas francesas. Lo atestigua tam­ bién su presencia militante en las empresas y en los principales barrios populares del país, con alrededor de 400.000 afiliados. Aunque perdió el control de la UNEF, la principal organización estudiantil, dirigida por el PSU43, su hegemonía entre los sectores? más concentrados de la clase obrera parece incuestionable e incuestionado. Se ejerce a través de la CGT, su correa de transmisión sindical a la cual están afiliados más de

42 A modo de comparación la FGDS sólo saca el 18,7% de los votos en la primera vuelta y cuenta con una bancada de 121 parlamentarios por los acuerdos pasados con el centro en varios distritos. 43 El Partido Socialista Unificado (PSU) estaba a la izquierda del PCF y de la FGDS. Coexistían en su seno varias tendencias, algunas afines ai maoísmo o al trotskismo. La mayoría, liderada por Michel Rocard, sostenía tesis reformistas de izquierda centradas alrededor de concepciones autogestionarios en el plano económico y social y es partidaria de la “unión de las izquierdas” entre el PCF y las distintas corrientes social demócratas. La mayoría del PSU terminará confluyendo en el PS. Durante los acontecimientos de mayo y junio, los militantes del PSU desarrollarán una importan­ te actividad, en particular de coordinación en los barrios, creando Comités de Acción (CA), mientras que su dirección terminará haciendo seguidismo a ia FGDS.

dos millones de trabajadores, la gran mayoría de los asalariados sindi­ calizados en aquellos años. En fin, dirige, a través de sus delegados y militantes obreros que enfrentan cotidianamente la patronal y la repre­ sión antisindical, goza de mucho prestigio entre los principales bastio­ nes obreros del país y las principales concentraciones industriales por su activismo. Estado dentro del Estado casi, poco parecía tener que temer a priori el PCF de unos centenares de “gauchistes”, sumamente radicalizados es cierto, pero que carecían de cualquier base de masas real entre la clase. A pesar de todo, Marchais concluye su nota del 3 de mayo recalcando que “es imprescindible combatir y aislar todos los grupúsculos ‘gauchistes’ que intentan dañar el movimiento democráti­ co ocultándose tras una fraseología revolucionaria”44.

La noche de las barricadas y la manifestación del 13 de mayo Por más que le pese a Marchais, resulta que los estudiantes que se enfrentan a la policía de De Gaulle caen bastante bien a la clase obrera y a los jóvenes proletarios. Aunque se reabre el campus de Nanterre el 10 de mayo los estudiantes parecen haberle tomado el gusto al enfrenta­ miento. Aquel día no sólo se manifiestan en la capital. Mientras que la policía intenta dispersar la marcha en la zona de la Sorbonne al anoche­ cer se lanza la consigna de ocupación del Barrio Latino. Aquella noche, a 150 años del nacimiento del viejo Karl Marx que tanto había estudiado los métodos de combate del proletariado parisino en las revoluciones de 1830 y de 1848, se levantan en el Barrio Latino unas sesenta barricadas4*. Después de los enfrentamientos de aquella noche que pasará a la historia como "La noche de las barricadas", aunque Pompidou se mues­ 44 G. Marchais, art. cit. Vale la pena notar que aquel mismo día la Federación parisina del PCF y las secciones de la UEC de la capital sacarán 50.000 volantes en los cuales se equiparan a ios “aventureros" izquierdistas con el poder gauliista. Ver J-P Debourdeau, “La gauche en Mai”, en A. Artous, Retours sur Mai, Montreuil, La Breche, 1988, p. 111. 45 Presente en Paris aquel mismo día para participar a un seminario en ocasión del 150 aniversario del nacimiento de Marx Herbert Marcuse, el filósofo aborrecido por Georges Marchais decretaba sin embargo: “el movimiento estudiantil no co­ rresponde a una situación revolucionaria, ni siquiera prerrevolucionaxia”.

tra más conciliador prometiendo la liberación de los estudiantes deteni­ dos y la reapertura de la Sorbonne -lo que el ministro de la Educación Peyrefitte hasta aquel momento se había negado a decretar- los dirigen­ tes de la CFDT, de la CGT, de la FEN lanzan preventivamente para el lunes 13 un llamado a la huelga general ante el clima de solidaridad difusa con los estudiantes que reina en las fábricas y las empresas y que ya se había manifestado en las marchas obreras y estudiantiles de Lyon y Dijon del 6 de mayo. El 13 de mayo, inesperadamente, las manifestacio­ nes que recorren las calles de las principales ciudades del país son im­ presionantes, tanto por su tamaño como por su elevada composición obrera y por las consignas que espontáneamente corean los manifestantes. Si la burocracia había intentado despolitizar lo más posible la jomada del 13 haciéndola coincidir con una jomada de lucha contra una reforma del sistema de Seguridad Social, los manifestantes empiezan a cantal’ “¡Diez años son suficientes!”, en clara alusión al reinado gaullista que efectiva­ mente cumplía una década de existencia, y retoman la vieja consigna del ‘47, “CRS = SS”, en solidaridad con el movimiento estudiantil. Si los estudiantes impusieron a las organizaciones sindicales el frente único, la masividad de la jomada del 13 y la orientación en las fábricas de los sectores más avanzados de la clase van a imponer a aquellas mismas direcciones sindicales el mayor proceso de huelga general eminente­ mente política (sin que la burocracia haya planteado la consigna) que va a sacudir al conjunto del país, haciendo tambalear al régimen gaullista y abriendo una nueva fase en la historia de la lucha de clases; un proceso que el PCF y la CGT después de haber calumniado a la vanguardia estu­ diantil y hecho de todo para aislarla del movimiento obrero intentarán pasivizar y canalizar para mantener en pie un régimen que sin su precio­ sa ayuda se hubiera descalabrado completamente.

La huelga general se impone a las direcciones sindicales: la ejempíaridad de la ocupación de Sud-Aviation y de Renault-Cléon Sin que haya sido previsto ni decidido por las centrales sindicales algunas empresas importantes del interior deciden parar el martes 14 y en algunos casos se empiezan a ocupar las fábricas. El jueves 16 el movimiento se extiende a todas las fábricas del grupo Renault, en el

sector textil como Rhodiaceta o en la región de Nantes y de Rouen. A esta altura, viendo el riesgo de desborde, la CGT, correa de transmisión del PCF en el movimiento obrero baja la línea de extender la huelga en forma completa y total con ocupaciones... para no perder el control del movimiento, retomar la iniciativa y pasivizar una huelga general que en los hechos estuvo impuesta a la burocracia sindical. El riesgo efectivamente es que se generalicen por fuera del férreo control burocrático las experiencias de Sud-Aviation Bouguenais cerca de Nantes o de Renault-Cléon en Normandie. La huelga general no es un movimiento unánime con un origen mítico sino la concatenación de acciones obreras que al extenderse se generalizan y cobran fuerza. Re­ sulta sin embargo que tanto Sud-Aviation como Renault-Cléon son las dos empresas que desempeñan un papel fundamental para el estallido del mayo obrero propiamente dicho. En Sud-Aviation es un militante de la Organisation Communiste Internationaliste (OCI)48, Yvon Rocton, que lanza la consigna de seguir con el paro decretado el día anterior. No sólo el conjunto de la fábrica se para sino que se decide ocupar la em­ presa y secuestrar el director. En Renault-Cléon un grupo de jóvenes obreros de menos de veinte años con contratos precarios desbordan el llamado de la in.tersindical CGT-CFDT a parar una hora por tumo y, cuando escuchan por radio que los obreros ocuparon Sud-Aviation, ter­ minan imponiendo el cese completo de las actividades y la ocupación de la fábrica. Para no arriesgar y correr el peligro de que grupos organizados o espontáneos de vanguardia, siguiendo el ejemplo de Sud-Aviation y Cléon “cuyos nombres [por su importancia] hablaban por sí solos a los oídos obreros de Francia”47, terminen imponiendo la generalización de la huelga por hiera del control sindical, la CGT retoma la iniciativa y llama a extender el paro al conjunto de las fábricas y de las empresas a partir del 17 por la mañana. Durante las semanas que siguen Francia estará completamente paralizada por un movimiento de 5 a 7 millones

46 La OCI “lambertista" fue fundada en 1965. Era uno de los tres principales grupos de matriz trotskista francés de la época junto con la JCR y Voix Ouvriére (actualm ente Lutte Ouvriére). 47 Le Madec, F., UAubépine de mai, chronique d'une usine occupée, Sud-Aviation, Nantes, 1968, Nantes, CDMOT, 1988, p. 75.

de huelguistas. Se calcula que el 17 por la noche 200.000 trabajadores están en huelga. Son un millón al día siguiente al mediodía, el doble por la noche, 4 millones el lunes 20 y más de cinco millones a partir del martes. A pesar de todo la patronal sigue haciendo oídos sordos ante la m a siv id a d del movimiento, en parte porque cree poder ganar la pulseada con el proletariado que recién empieza a despertarse masivamente lue­ go de largos años de letargo de sus batallones más concentrados, en parte también porque se encuentra desorientada ante el carácter no directamente material de las reivindicaciones del movimiento obrero y su carácter eminentemente político que se impuso masivamente desde el primer día, en las movilizaciones del 13 de mayo. Mientras tanto va creciendo la oleada obrera y popular a medida en que, en sus márge­ nes, los sectores más determinados van radicalizando su actuación. Si durante los días sucesivos sigue ampliándose el movimiento huelguístico, las ocupaciones prosiguen en todo el país, continúan las escaramuzas entre los sectores de vanguardia y las fuerzas de represión en las manifestaciones, las marchas del día 23 de mayo marcan un nuevo vuelco en la situación.

El rechazo a los acuerdos de Grenelle en las asambleas El 23 por la noche se vuelven a erigir barricadas en el Barrio Latino. Los combatientes ya no sólo se reclutan entre los estudiantes radicalizados sino entre los jóvenes proletarios de la periferia, que la prensa en aquel momento aún no llama “racaille” [la canalla, NdT] sino “Ioubards” o “camperas negras” por su forma de vestir. Éstos van hacia la capital para ver lo que ocurre, para discutir en los edificios públicos ocupados o en la Sorbonne que los estudiantes ocupan desde el 13 de mayo y para enfrentarse, apenas oscurece, con la policía. Si bien la situación no es igual en todas partes, en la mayoría de las fábricas toma­ das la burocracia sindical tiene el control de la situación tratando que los obreros se mantengan pasivos y subordinados a las directivas de los cuerpos sindicales dirigentes. Ante todo la dirección de la CGT quiere evitar que se creen instancias de coordinación permanente entre los obreros de las distintas fábricas y con los estudiantes. Pero a pesar de

esto hay una vanguardia amplia de trabajadores que se politiza y se siente parte de un movimiento general. El 24 el poder gaullista impide a Daniel Cohn-Bendit cruzar la fron­ tera entre Saarbrucky Forbach, Las principales organizaciones sindica­ les y políticas, salvo la CGT y el PCF que boicotean la marcha, llaman a manifestar en solidaridad. Se nota una fuerte presencia proletaria- Cuando a las 17.30 hs. las columnas obreras y estudiantiles convergen hacia la Gare de Lyon al grito de “¡Somos todos judíos alemanes!” en solidari­ dad con Dani el Rojo, “¡El poder está en la calle!” y “¡Las fábricas a los trabajadores! ”, marcando otro salto en el alcance político del movimiento, la policía carga y divide la marcha en dos enormes cortejos distintos. Los manifestantes empiezan a desparramarse por toda la capital, inva­ diendo calles y bulevares que hasta aquel momento habían dejado de lado. Se empieza a incendia!' la Bolsa de comercio, se asalta la comisa­ ría del distrito 5Q,se saquea la de Beaubourg, se cortan los troncos de los plátanos de los bulevares para armar barricadas, los enfrentamientos son durísimos. A la madrugada la policía confirma haber detenido a 795 manifestantes y que el saldo de víctimas es de un muerto entre los manifestantes y de 500 heridos, de los cuales 212 miembros de las fuer­ zas de represión. Si el jefe de policía Grimaud reconoce que durante la noche se vivió un salto de calidad en la intensidad de los combates callejeros, lo más preocupante probablemente sea lo que sucede aquel día en el interior del país. Si se erigieron barricadas en Lyon y en Strasbourg, Tolouse y Burdeos son el teatro de enfrentamientos violentos mientras que el 24 coincide con la entrada en escena de los campesinos que manifiestan en todo el país y en las más remotas ciudades del interior en solidaridad con los estudiantes y los obreros. En Nantes, uno de los puntos más avanzados del movimiento de mayo y junio con su Comité central de huelga48, los campesinos organizados entran a la ciudad con sus tractores y luego de una violentísima batalla campal frente a la Prefectura con la policía y la gendarmería que tiene que replegarse, los manifestantes ocupan la zona central de la ciudad, la Plaza Real, y la vuelven a bautizar “Plaza del Pueblo”. 48 Ver en Documentos, el artículo “El comité central de huelga de Nantes”, Les Cahiers de Mai N° 1, 15 de junio de 1968.

A la luz de estos acontecimientos se ve claramente cómo se de­ grada aceleradamente la situación política, la que empuja a la pa­

tronal a abrir las discusiones con las confederaciones sindicales mientras el gobierno Pompidou presiona desde la mañana del 24 planteando su deseo de que inicien las negociaciones y que éstas lleguen a un acuerdo. El hecho de que la burocracia sindical haya logrado pasivizar el desarrollo del movimiento huelguístico y haya literalmente encerrado a los trabajadores en sus fábricas ocupadas para evitar que se coordi­ naran entre ellos o con los estudiantes y tomaran realmente el control de las huelgas, no significa que haya logrado pasivizar la determina­ ción del proletariado convencido de la posibilidad y de la necesidad de arrancarle como mínimo a la burguesía concesiones significativas. Confiadas en su capacidad de control del grueso del proceso, las con­ federaciones sindicales encabezadas por la CGT abren las negociacio­ nes el 25 de mayo en el Ministerio de Asuntos Sociales situado en la calle de Grenelle. Luego de 24 largas horas de discusión obtienen con­ cesiones mínimas por parte de la patronal y piensan poder de esta forma terminar con la huelga. La intervención radiofónica de Séguy el 27 al alba antes de llevar los “resultados” de Grenelle a las asambleas obreras no deja lugar a dudas: “la vuelta al trabajo es inminente”. Cuando el 27 por la mañana se presentan los principales cabecillas cegetistás en las fábricas claves para el movimiento obrero, ¡cuál no va a ser su sorpresa! Se conocen en general las imágenes de Louis Séguy ante la asamblea de los obreros de Renault-Billancourt, una fábrica histórica en las inmediaciones de Paris que el estalinismo controla estrechamente. Séguy no termina el discurso previsto ante los silbidos de la asamblea cuando evoca las cláusulas acordadas en Grenelle. La misma escena se repite en otras empresas centrales para el movi­ miento huelguístico y en las que hasta aquel momento la hegemonía de la CGT y de sus aliados sindicales nunca había sido cuestionada. Los acuerdos de Grenelle terminan rechazados en un coro de abucheos en las multitudinarias asambleas convocadas por los sindicatos. Se repiten las mismas escenas en Berliet-Vénissieux y en RhodiacetaVaise, respectivamente automotriz e industria textil-química cerca de Lyon, en Sud-Aviation Marignane, en el Sur del país, y en otros bastio­ nes proletarios importantes.

El poder gaulíista se tambalea: “Séguy y la CGT son las últimas murallas de un orden público que el gaullismo se revelaba incapaz de proteger” (Frangois Mitterrand) A partir de aquel momento se inician los días de mayor incertidumbre para la burguesía. Por una lado, la burocracia sindical, empezando por el PCF y la CGT, van a optar para corregir su error, por una estrategia de atomiza­ ción de las negociaciones rama por rama, dividiendo a los sectores en lucha en nombre de una mayor capacidad negociadora. En realidad va a ser el arma de la burocracia para disolver y disgregar la huelga gene­ ral en una multitud de luchas parciales por fábricas para impulsar la vuelta a la normalidad después de negociaciones sectoriales. Esto se combina con una política que consiste en dejarle en el plano institucional una puerta de salida a De Gaulle en caso en que éste quie­ ra llamar a elecciones. Cuando el PCF empieza a pedir que dimita el gobierno si no es capaz de satisfacer las reivindicaciones de los huel­ guistas y avanza tardíamente su consigna de “gobierno popular y de unión democrática”, se ubica, como lo demostrará luego el curso de los acontecimientos, en el terreno meramente electoral del régimen gaulíista, que es el terreno obviamente en el cual la fuerza de la huelga general tiene el menor peso. Por otra paite la izquierda reformista encabezada por el PSU y la di­ rección de la CFDT está totalmente superada por la intensidad del movi­ miento y por la crisis brutal a la cual está confrontada la burguesía y a la que el PCF y la CGT intentan aportar una solución deshilacliando siste­ máticamente el movimiento huelguístico. Terminarán sumándose a la alternativa defendida por la socialdemocracia y la izquierda burguesa liderada por Mitterrand que a su vez adhiere a la orientación del PCF que consiste en contemporizar para dejarle espacio y oxígeno al régimen y a la burguesía para tratar de retomar la situación en sus manos. Es triste­ mente ilustrativo desde este punto de vista el mitin de Charléty del 27 de mayo. En aquel estadio de la capital se reúnen 30.000 personas -la van­ guardia parisina-, convocadas por las organizaciones situadas en la huelga a izquierda de la CGT, Allí se le deja espacio a los politiqueros del centroizquierda burgués que demuestran ante todo su perfecta impoten­ cia (y ausencia de voluntad) en darle una salida progresiva a la crisis.

Mientras en el Parlamento, que bajo la V República gaullista tiene un poder totalmente redimensionado, la oposición peleó en vano para sancionar el régimen, se alargan indefinidamente las discusiones en­ tre la FGDS y el PCF entorno a la cuestión de un eventual gobierno de transición de las izquierdas y del centro43. En aquellos días, a fines de mayo, el gaullismo está sumido en una crisis profunda, y para gol­ pear, inclusive desde el punto de vista de las reglas del juego de la política burguesa que aceptaron tanto la izquierda socialista como el estalinismo en vez de situarse en el terreno de la huelga, los tiempos y los ritmos siguen siendo centrales. Lo sabe perfectamente Mitterrand, uno de los dos políticos que, junto con Mendés-France, ex premier bajo la IV República, se candidatea a fines de mayo como eventual jefe de un gobierno de transición. Sabe sobre todo perfectamente que lo esencial es perder tiempo. Como confesará después el mismo Mitterrand a uno de sus consejeros hablando de aquellos días de crisis “ya era seguramente demasiado tarde”50, reconociendo que en realidad las reuniones entre partidos de la oposición sólo servían para colmar el vacío institucional del gaullismo. Es más, aludiendo a las discusiones con el PCF ante las cuales la prensa de derecha fin­ gía expresar cierto temor, Mitterrand reconoció posteriormente que “estaba convencido de que la presencia de los comunistas (en un even­ tual gobierno y en las discusiones preparatorias] tranquilizaban en vez de preocupar (...). Sabía que ni su papel, ni su número (...) podía pre­ ocupar a la gente razonable ya que, en aquel mismo momento, se podía ver en Séguy y en la CGT las últimas murallas de un orden público que el gaullismo se revelaba incapaz de proteger ante los gol­ pes de los aprendices de revolucionarios”51.

49 Hay que recalcar que semejante solución ni siquiera hubiera representado tirar abajo totalmente al gobierno De Gaulle-Pompidou tomando en cuenta las caracterís­ ticas del Ejecutivo bicéfalo ideado por De Gaulle al fundar la V República en 1958 luego de su golpe de fuerza. Cuenta efectivamente con un presidente en cuyas manos están concentrados buena parte de los poderes y de un premier que aplica la política presidencial, cargo previsto para hacer de fusible en casos de crisis grave sin que esté en tela de juicio la continuidad fundamental del Ejecutivo. 50 Estier, C., Journal d ’un fédéré, Fayard, París, 1972, citado en Debourdeau, J-P, op. cit-, p. 110, 51 Ver Debourdeau, J-P, op. cit., pp. 107-108.

El poder gauliista se tambalea: el viejo general va a consultar a sus colegas golpistas en Badén Badén En aquellos días decisivos el poder aún no sabe si la apuesta del PCF y de Mitterrand, es decir atomizar la huelga y dejar la puerta abierta a una salida institucional mientras la burguesía tome oxígeno, va a fun­ cionar. En la superestructura burguesa, la crisis es palpable. En los es­ calones más bajos de la cadena de comando y de represión a los cuales se reduce en última instancia el Estado burgués, todos parecen estar a la expectativa luego de la jornada del 24. La policía se contenta con limitar los enfrentamientos y deja de reprimir duramente. Uno de los principales intelectuales de la época, el gauliista Raymond Aaron opina que “el general” fracasó en aportar una solución a la crisis. Valéry Giscard D’Estaing52 plantea que a esta altura “el gobierno que, a pesar de todo, obtuvo una tregua, no logró restablecer la autoridad del Estado ni tam­ poco que la nación vuelva a trabajar, tiene que renunciar por cuenta propia”. En aquellos mismos días, entre el 29 y el 30 de mayo, De Gaulle desaparece. El país se enterará luego que fue a consultar en Badén Badén, una ciudad alemana fronteriza con Francia, al alto mando mili­ tar francés estacionado en Alemania del Oeste. Aunque circulen las interpretaciones más fantasiosas acerca de las discusiones entre De Gaulle y Massu, comandante en jefe de las tropas francesas en la RFA, ex comandante de las fuerzas coloniales en Argelia y aprendiz de golpista a inicios de los Sesenta53, bien se puede concluir que el presidente, antes de intentar su último golpe de efecto "constitucional” vino a

52 Valéry Giscard D’Estaing, político de centro derecha, ocupará posteriormente la presidencia de la República entre 1974 y 1981. 53 Aunque Massu no participó directamente deí “Golpe de los generales” de Argel de abril de 1961 durante el cual los “halcones” del ejército colonial apoyados por los colonos franceses de Argelia intentaron derrocar a De Gaulle, aquel golpe de Estado había sido prefigurado por la “semana de las harneadas" de Argel un año antes cuando los colonos se habían sublevado al enterarse que el general Massu había sido despla­ zado por orden de Paris por haber criticado a De Gaulle. A pesar de todo, De Gaulle nombrará a Massu, tristemente célebre por ser el vencedor de la batalla de Argel contra el FLN, comandante de las fuerzas militares francesas estacionadas en RFA. A la caída del Muro de Berlín aún permanecían 80.000 soldados franceses en Alemania.

consultar a la oficialidad para ver hasta qué punto el ejército hubiera apoyado, en caso de ulterior fracaso del gobierno, una salida que en la mejor de las hipótesis hubiera sido abiertamente bonapartísta. Massu, en nombre del alto mando, le garantiza su plena solidaridad5". De Gaulle no tendrá que recurrir a aquella solución extrema en gran parte, sin embargo, gracias a la preciosa ayuda brindada por el PCF y la CGT. La desmovilización activa del movimiento, orientación impulsada activamente desde la Place du Colonel Fabien, sede del partido stalinista en Paris, luego del fracaso de los acuerdos de Grenelle y su rechazo por parte de los huelguistas, le da oxígeno a De Gaulle para orquestar una salida formalmente constitucional y democrática por derecha de la cri­ sis que termina siendo exitosa. De Gaulle y los stalinistas reeditan a fines de mayo su genial -desde el punto de vista de la estabilidad bur­ guesa- y criminal -considerado desde el punto de vista de la clase obrera™ alianza de los años 1940: logran salvar la clase dominante del espectro revolucionario. Se reparten las tareas. El stalinismo se encarga de atomizar el movimiento huelguístico lo que le permite a De Gaulle reforzar el bloque social reaccionario que, más allá de sus desacuerdos internos a mediano plazo, se vuelve a saldar entorno al viejo general, hombre providencial capaz de asestar un durísimo golpe al movimiento obrero y popular. En una alocución radiofónica, el 30 de mayo por la tarde a pocas horas de su vuelta de Alemania, De Gaulle presenta lo que llamamos “una salida formalmente constitucional y democrática por derecha” a la crisis para terminar con el movimiento que arrancó más de dos sema­ nas antes. Con tono amenazador no deja sin embargo subsistir ninguna duda en relación a sus intenciones en caso en que fracase aquella op­ ción. Mientras se sabe ya de su visita a Massu en Badén Badén, De Gaulle abre su discurso aclarando que “detentando la legitimidad 54 En aquel mismo momento aparece un llamado a la desobediencia volanteado por un comité de acción compuesto por soldados que hacían el servicio militar en la 7Q división estacionada en Strasbourg. Aquel llamado perm anecerá completa­ mente marginal en el seno del ejército pero por una parte muestra qué bien hacía De Gaulle en asegurarse en Badén Badén del apoyo del alto mando e informarse del estado de ánimo entre la tropa y, por otra, en cierto sentido, anuncia los “movi­ mientos de soldados” que nacerán en Francia entre los jóvenes forzados a hacer el servicio militar durante los años Setenta.

nacional y republicana [estuvo] considerando en las últimas 24 horas todas las eventualidades, sin descartar ninguna, que [le] permitirían seguir garantizando aquella legitimidad”. Decreta luego la disolución de la Asamblea Nacional y elecciones anticipadas, mantiene al mismo tiempo el gobierno de Pompidou. Mientras termina concluyendo, con semblante serio, que “si la situación de fuerza se mantiene, en confor­ midad con la Constitución, para mantener la República, tendría que tomar otras vías que las elecciones”. El aparato gauliista se activa para organizar una enorme marcha de apoyo al poder: varias decenas de miles de personas desfilan aquella misma tarde al compás de la Marsellesa por los Champs Elysées en París y en los días siguientes en el interior. Las consignas que más entonan los manifestantes gaullistas “¡los proletas al trabajo!” y “¡Cohn-Bendit a Dachaui”: un concentrado de la flor y nata del pensamiento humanista de la burguesía francesa...

Después de haberlo arriesgado todo, la burguesía retoma política y socialmente el control de la situación... ¿Elecciones? Qué alivio para la izquierda socialista, el stalinismo, y sus cómplices sindicales. Es cierto que todos protestan formalmente. Mitterrand que denuncia el “golpe de Estado permanente” de De Gaulle desde 1958 invoca de nuevo el “golpe de Estado permanente**; el PCF define el discurso del general como una “verdadera declaración de guerra”. Pero al menos con el llamado a elecciones uno ya se mueve en terreno conocido y las bizantinas cuestiones de eventuales reemplazos de De Gaulle ya no están al orden del día. El PC explica inmediatamen­ te a los huelguistas que aunque no esté todo conquistado, lo que sé abandona ahora, las elecciones lo devolverán en forma multiplicada55. Es más, no hay que dejar que De Gaulle dé marcha atrás según las izquierdas, por lo cual todos se lanzan a hacer campana. En el frente de las huelgas sin embargo aún no está todo resuelto... En los días siguientes se precipitan las negociaciones por rama entre la patronal y la burocracia que obtiene modestos aumentos salariales y mayores derechos sindicales en las empresas, recompensa sin lugar a 55 Citado en Debourdeau, I~P, op. cit., p. 11 i.

dudas de sus capacidades por haber sabido limitar los daños... Luego de dos semanas de huelga en muchos sectores la burocracia logra ha­ cer votar la vuelta al trabajo. A inicios de jimio la protesta cesa en el sector energético (EDF-GDF), en el subte parisino y en los correos las asambleas votan la vuelta al trabajo tanto como en el sector de los mine­ ros del carbón, los ferroviarios, en la construcción. A pesar de todo, los huelguistas no retoman el camino de los talleres fácilmente. Muchas veces las fábricas se convierten en baluartes de resistencia huelguista ante la presión sindical por retomar el trabajo pero ante la ausencia de perspectivas y de dirección alternativa inclusive aquellas fábricas que representan bastiones radicalizados terminan votando amargados el cese de la huelga sin haber obtenido mucho.

... y el gobierno puede dar la orden de apalear más duro a los que no quieren agachar la cabeza y de disparar a los obreros mas levantiscos Atomizado el movimiento y divididas las huelgas, el gobierno se envalentona para proclamar la necesidad de acabar con la protesta uni­ versitaria y obrera mientras la patronal saca provecho de la situación para afianzar posiciones cada vez más intransigentes en relación a las reivindicaciones de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales los obreros se niegan a suspender el paro y a desocupar las fábricas, en particular en la industria automotriz. A partir del 7 de junio mientras la oleada de huelga ha decrecido significativamente De Gaulle da la orden de intensificar la represión. Se asiste en aquellos días a una serie de desalojos y reocupaciones por parte los trabajadores más determinados de algunas fábricas simbólicas entre las cuales la más importante tal vez sea Renault-Flins en el Oeste de la capital. Se multiplican los enfrentamientos entre la policía y los piquetes de obreros reforzados localmente por los estudiantes que la CGT sigue intentando alejar lo más posible de las fábricas aunque el movimiento de huelga ya esté en una fase declinante. En las fábricas los obreros que parecían haber participado muy pasi­ va e indirectamente en las ocupaciones delegándolas a los sindicalistas o a los sectores más activistas, vuelven al centro de la escena en aque­ llos días para defender sus empresas ocupadas. En Peugeot-Sochaux

por ejemplo, en el Este del país, baluarte en los años venideros de las duras luchas de los obreros de las cadenas de montaje, menos de 1.000 obreros de los 25.000 con que cuenta la fábrica participan a la ocupa­ ción, estrechamente controlada por la burocracia sindical. Sin embar­ go, por más que haya intentado pasivizar a los obreros expropiándolos de su huelga, los sindicatos no pueden impedir que vuelva la mayoría en masa para defender la fábrica cuando se precisan las amenazas de desalojo por parte de las fuerzas de represión. Es más, tampoco puede impedir que en aquellos días las escaramuzas con la policía que preten­ de retomar el control de las plantas aun en huelga no se conviertan en combates campales cuerpo a cuerpo y llegando la violencia obrera a un nivel inaudito, según los testigos de la época y los estudios monográficos, que no se veía desde las luchas del 1947-48SI\ Aislada la vanguardia del grueso del movimiento obrero, la policía recibe la orden de reprimir a mansalva por todos los medios necesarios y ya no sólo con balas de goma y granadas lacrimógenas como durante los enfrentamientos de las semanas precedentes. Es en aquellos días que son asesinados a manos de la policía y las fuerzas de represión Gilíes Tautin, secundario, quien se ahoga en el río Seine cerca de la fábrica Renault de Flins mientras intenta huir de la policía, Philippe Mathérion que muere en una barricada del Barrio Latino y Fierre Beylot y Henrin Blanchet, obreros de Peugeot en Sochaux. Las jomadas del 11 y 12 son extremadamente violentas tanto en las fábricas aún en huelga como en el interior. Dos obreros, George Marión, activista de la CFDT y luego del '68 sim­ patizante de LO, y Jean Cadet, militante del PCF y sindicalista de la CGT, narran de la siguiente forma aquellos días de mucha tensión durante los cuales los obreros de Peugeot-Sochaux, luego de haber sido desalojados por sorpresa por las CRS, logran retomar el control de la fábrica, la más importante en términos de concentración obrera de todo el país y por consiguiente de enorme importancia política. Su testimonio demuestra hasta qué punto De Gaulle había tenido que esperar que se dividiera el movimiento de huelga gracias a la complicidad de la CGT y del PCF para 56 Sobre el caso particular de Peugeot-Sochaux, ver el excelente estudio de Nicolás Hatzfeld, historiador y ex militante proletarizado en la planta, Les gens d'usine. 50 ans d'histoire de Peugeot-Sochaux, París, L’Atelier, 2002.

poder intervenir duramente contra aquellos sectores más radicalizados que con el correr de las semanas se politizaban cada vez más e intenta­ ban, como se ve en el caso de Sochaux entre el 8 y el 11 de junio, tomar el control de la huelga montando su propio comité. En efecto, cuando los obreros reocupan la fábrica el 8 de junio por la tarde, “numerosos delegados [sindicales] no apoyaban lo que estaba sucediendo, inclusive lo condenaban. El clima se tensionó. Al inicio, el movimiento [cuando estalla la huelga estrechamente controlada por la CGT y la CFDT el 20 de mayo, una semana después de que las principa­ les concentraciones industriales del país hubieran entrado en el conflic­ to] había sido decidido por los sindicatos mientras que en aquel mo­ mento [el 8 de junio] eran más bien los trabajadores que intervenían espontáneamente. (...). A las 18 hs. [el lunes 10] se conforma un nuevo comité central de huelga esta vez con todo el mundo, ampliado a los trabajadores no sindicalizados [mientras que el primer comité central de huelga era en realidad una intersindical CGT-CFDT totalmente inde­ pendiente de los trabajadores en lucha]”. Durante la noche del 10 al 11 estallan enfrentamientos entre las CRS y los piquetes de huelga que custodian las entradas de la fábrica ocupada. Cuando llegan los autobu­ ses del tumo de la mañana a las 4 de la madrugada en el cual algunos obreros habían viajado para ver lo que pasaba mientras que otros esta­ ban dispuestos a volver a entrar a trabajar, las CRS reprimen igual. “A las 7.30 hs, se juntan los obreros frente a un bar de Sochaux y se decide ir hacia la Prefectura para protestar en contra de la intervención poli­ cial. A eso de las 8.30 hs. el prefecto nos dice que “no controla más la situación” y que él no llamó a las CRS. (...) El alcalde [y diputado local] del PS Bouloche dice que él tampoco fue. De vuelta a la fábrica con 5 ó 6.000 manifestantes, en el momento de llegar a la puerta principal, el enfrentamiento vuelve a estallar con pedradas. Reventamos la verja, la puerta se abre. Ya habíamos tenido heridos [durante los enfrentamientos de la noche]. Las CRS retroceden ante el flujo de huelguistas. Abando­ nan un vehículo, con armas, dentro de la fábrica. Y disparan. Ahí es cuando matan a Beylot. Era un joven sindicalista de mecánica. Tenía 24 años. (...) Se robaron los fusiles que estaban dentro del vehículo de policía abandonado. Los trabajadores estaban desenfrenados. Un se­ gundo trabajador murió aquel día, se llamaba Blanchet. (...) Yo [Cadet] estuve recorriendo las calles [de la ciudad] con el megáfono de la

alcaldía para pedir que la gente volviera a su casa. La situación se esta­ ba convirtiendo en una batalla campal. Con vehículos incendiados, dis­ paros de granadas, heridos, píes arrancados. Duró todo el día. Tenemos la lista de los heridos del día 11. Unos treinta en total. A un joven de 18 años le seccionaron la pierna, a otro de 36 años también, a otro se le arrancó la mano [una granada]. Después de que la radio anunciara la muerte, los vecinos se dirigieron hacia la fábrica. Para vengar al compa­ ñero. Hacia las 14 las CRS quisieron traer municiones. La muchedum­ bre cargó a un policía subido en una moto. Todos los responsables polí­ ticos estaban ahí para tratar de que las cosas se calmaran, André Bouloche, alcalde [y diputado] del PS de Montbéliard, Serge Paganelli, alcalde del PC de Audincourt. Pero las CRS disparan granadas igual Fue una desbandada. Cuando se escuchan los disparos de las granadas y de las balas, es difícil resistir. Supimos que algunos compañeros se organizaban para resistir en forma más consecuente. También se dijo que algunos miembros de las CRS habían sido ahogados en una cubeta de electroforesis. Pero nunca se pudo comprobar ni lo uno, ni lo otro. (...) Si las CRS se hubieran quedado una noche más, el clima se hubie­ ra vuelto insurreccional. A partir del 11 se abrieron de nuevo las nego­ ciaciones [entre la dirección de mi fábrica y los sindicatos]. El 12 la dirección decide cerrar la fábrica hasta que no terminen las negocia­ ciones. Sólo retomamos el trabajo el día.20”...("Mai-juin.1968.a Peugeot Sochaux. Comité de gréve, comités de base Forum. Entretien avec Jean Cadet et Georges Marión”, en Critique Communiste N° 186, mar­ zo de 2008, pp. 86-88) Sacando provecho de la coyuntura, el gobierno decreta el 12 de ju­ nio la disolución de todos los grupos políticos de extrema izquierda y empieza a detener a los principales dirigentes. El 16 se siente suficien­ temente fuerte como para desalojar la Sorbonne. Las últimas empresas en votar el cese de paro con ocupación son las fábricas automotrices entre el 17 y el 24 de junio. Mientras tanto De Gaulle obtiene -una victoria aplastante en las urnas durante las elecciones del 23 y 30 de junio en las cuales la derecha obtie­ ne la mayoría en el Parlamento. En pleno reñujo social, la gran masa obrera y popular que acababa de protagonizar en el terreno de la produc­ ción la gesta proletaria de mayor intensidad y más imponente de la histo­ ria del movimiento proletario se revela incapaz de traducir su fuerza

social en las urnas a través del voto a partidos obreros burgueses que habían demostrado conscientemente su perfecta impotencia, incapaci­ dad y ausencia de voluntad en dar una salida progresiva a la crisis revo­ lucionaria que acababa de atravesar el país. En el caso del PCF, había manifestado su perfecta aunque indirecta complicidad con un régimen gaullista moribundo que ellos habían contribuido a mantener con vida.

Los ecos de una promesa traicionada Entre mayo y jimio de 1968 el poder burgués francés sufrió uno de los mayores cuestionamientos de su historia: 10 millones de obreros, la gran mayoría de la fuerza de trabajo de Francia había ido a la huelga general y el movimiento estudiantil enfrentaba al régimen en las calles. Como desarrollamos a lo largo de este artículo, el principal aliado de De Gaulle en la crisis abierta con la insurgencia obrera y estudiantil fue nada menos que el Partido Comunista Francés y la CGT, que si bien había perdido toda autoridad en el movimiento estudiantil, conservaba la dirección de los principales batallones del movimiento obrero. Frente al temor a ser desbordada por las acciones espontáneas de sectores de la clase obrera, sobre todo sus segmentos más jóvenes, como las ocupaciones y tomas iniciales, la CGT se puso a la cabeza de las ocupaciones y, luego de los acuerdos de Grenelle, impuso paulatina­ mente la “vuelta al trabajo”, sosteniendo de esta manera al régimen de De Gaulle. Una vez finalizada la huelga, se dedicó a continuar atacando brutalmente a los dirigentes estudiantiles a quienes acusaba de “aven­ tureros” y “ultraizquierdistas”, a la vez que intentó aislar por todos los medios a los sectores obreros que repudiaban su política conciliadora. En esta situación de crisis nacional y de desprestigio del PCF en el movimiento estudiantil y en sectores de la vanguardia obrera ~a lo que se sumaba la represión de la llamada “Primavera de Praga”- ganaron fuerza en la vida política organizaciones maoístas y trotskistas. Los grupos, maoístas franceses, de los cuales los más conocidos fueron el PCMLF y la UJC-ml que dará luego vida a la G auche Prolétarienne [GP], tuvieron un rápido ascenso y caída, basado sobre todo en la ilusión que había despertado en el movimiento estudiantil la revolución cultural china. .

La emergencia de las corrientes trotskistas A diferencia de estas corrientes, los acontecimientos de Mayo de 1968 permitieron la emergencia en la escena política francesa, en un plano muy superior al que habían tenido hasta ese momento, de tres corrientes de la extrema izquierda trotskista. No pretendemos en estas breves líneas hacer un balance de la política de estas corrientes en estos hechos ni dar cuenta de las condiciones que explican por qué llegaron al mayo del ‘68 débiles organizativamente y huérfanos de una estrategia revolucionaria consecuente. Sólo mencione­ mos que en el período posterior a los hechos de mayo-junio en los que se centra este artículo, durante los “años ‘68” de los que habla Xavier Vigna para dar cuenta del proceso de acumulación en las formas de lucha y organización de la clase obrera francesa que se extiende durante la déca­ da siguiente, estas corrientes no tuvieron una política sistemática para desarrollar las tendencias a la independencia de clase y a la autoorganizacion del movimiento obrero, aspectos que iremos encontran­ do en las luchas que irán marcando la primera mitad de los ‘70 en Fran­ cia. Mencionamos que fueron tres las corrientes trotskistas que se van a fortalecer luego de estos acontecimientos. En primer lugar, la JCR surgida en 1966 de la ruptura de la UEC, que luego daría lugar la fundación de la Ligue Commimiste (después Ligue Communiste Revolutionnaire [LCR]), Así, el puñado de cuadros del PCI que durante años, bajo la dirección de Fierre Frank, había realizado una actividad de "entrismo sin generís” al interior del Partido Comunista vio renovadas sus fuerzas por una nueva generación que surgía de las filas estudiantiles de la juventud comunista con una ideología que combinaba el trotskismo con el guevarismo. La JCR centró su intervención en aquellos años en una línea hacia las “nuevas vanguardias”. Aquel nuevo sujeto se expresaba, en Europa occidental en particular, en una vanguardia estudiantil que habría asimilado en forma concentrada el legado marxista revolucionario con una radicalidad de la cual difícilmente hubiera podido ser motor, según decían, un movimien­ to obrero estrechamente controlado por el reformismo y el stalinismo. La estrategia de las “nuevas vanguardias'’ representaba en realidad un atajo sustituista que pretendía que podía ganarse a la clase obrera saltando el obstáculo de enfrentar a las burocracias sindicales y al PCF en los propios lugares de trabajo.

En segundo lugar, la OCI, dirigida por Fierre Lambert, producto de la ruptura en 1952-53 de la sección francesa de la IV Internacional que luego daría lugar a la fundación del llamado Comité Internacional. La OCI había transformado la consigna táctica de Frente Único Obrero en una estrategia y había privilegiado, ya desde los años 1950, una dudo­ sa política hacia las instancias dirigentes de Forcé Ouvriére (FO). En aquellos años no vaciló en compartir con el PCF la acusación de “gouchistes” hacia los sectores más radicalizados del movimiento es­ tudiantil. Esto se expresará incluso en la deserción de las barricadas el 11 de mayo de 1968 por parte de los estudiantiles de la FER (la organi­ zación estudiantil que orientaban). Esto lo hacía tras la exigencia de "Frente Único Obrero de las organizaciones sindicales con manifesta­ ción de medio millón”, cuando en realidad la misma vanguardia estu­ diantil estaba imponiendo en los hechos aquel Frente Único y creaba las condiciones, a pesar de la hostilidad del stalinismo contra el movi­ miento estudiantil, de marchas que iban de lejos a superar el medio millón de manifestantes, mientras creaban las condiciones para el lan­ zamiento de la huelga general con ocupaciones en las empresas en las cuales la vanguardia era más consistente. Por último, tenemos a Voix Ouvriére fVO] (luego Lutte Ouvriére [LO]) cuya historia se remonta a ñnes de los años ‘30. De las tres orga­ nizaciones era la que tenía una mayor inserción en la clase obrera, contando ya con más de 60 boletines de fábrica antes de que iniciara e r6 8 . Pero su política obrerista le llevó a no tener ninguna incidencia en lo que estaba sucediendo en el movimiento estudiantil y quedar por fuera del proceso que se estaba dando en la universidad. En los conflictos obreros, VO-LO centrará su intervención en esos años en el desarrollo local de organismos de auto organización, pero sin pelear nunca por su coordinación a nivel superior y evitando combinar aque­ lla orientación con una política de exigencia-denuncia de las direccio­ nes burocráticas del movimiento obrero, supuestamente para no sus­ citar falsas expectativas entre la clase. Si bien la debilidad organizativa original de estas corrientes, impe­ día que pudiesen constituirse en una alternativa real a la dirección del Partido Comunista, en esto también influyó su falta de una estrategia consecuentemente revolucionaria.

Los herederos Reivindicada y repudiada, falseada y considerada fuente de nostal­ gia, la herencia de este gran ensayo revolucionario del que participaron millones de jóvenes, obreros' y estudiantes, aún está en disputa. Muchos de sus principales dirigentes como Daniel Cohn-Bendithace mucho han rematado este precioso tesoro de enseñanzas reduciéndolo a una “lucha antiautoritaria”. Gran parte de los intelectuales radicales de esos años se amoldaron a la “normalidad” de los gobiernos de la V República, entusiasmándose en su momento con la Unión de la Izquier­ da formada por el Partido Socialista y el Partido Comunista que llevó al gobierno a Mitterrand. Otros han teorizado esta “revolución que no fue” como un fracaso del marxismo y han nutrido las filas de los “post” tpostmodemos, postmarxistas, postestructuralistas] que han dedicado su vida intelectual a explicar las razones por las cuales sería imposible derrotar al capitalismo. Incluso no faltan quienes fueron maoístas en aquellos días y hace unos pocos meses apoyaron la cruzada “anti Mayo” de Sarkozy. Para todos ellos “tomar el cielo por asalto” se ha vuelto un pecado de juventud. Para los que por el contrario creemos que la necesidad de derrocar este sistema basado en la explotación mantiene toda su vigencia, la discusión y el estudio de esta imponente gesta de la clase obrera y el movimiento estudiantil francés, con sus potencialidades y sus límites, comprender cuáles fueron los motivos que permitieron salvar al régi­ men de De Gaulle y al capitalismo francés, es una ejercicio vital para las nuevas generaciones de obreros y estudiantes que hoy despiertan a la vida política. Ellos serán los verdaderos herederos del Mayo francés.

Mayo de 2008

LAS HUELGAS OBRERAS DE MAYO-JUNIO DE 1968” XAVIERVIGNA

Las huelgas obreras de mayo-junio de 1968 constituyen evidente­ mente un momento central en la historia política de las fábricas y son fundantes de lo que llamaremos "acontecimiento”. Nuestro propósito consiste precisamente en interpelar el “acontecer” de estas huelgas. Intentamos demostrar que estas luchas de fábrica constituyeron una ruptura inaugural, que luego se desarrolló durante toda una década. Evidentemente la escisión fundadora que genera la huelga es, en cada oportunidad, singular para la historia de cada fábrica y sus relaciones sociales. Por ello es dificultoso abordar esta ruptura desde un estudio de conjunto, Para superar esta dificultad, optamos por quedamos lo más cerca posible de lo que los obreros nos relataron, cuando las fuentes nos lo permitieron: cuando se constituye un acontecimiento, quienes lo pro­ tagonizan o participan en él pueden sin dudas sentirlo, y de alguna forma transmitir esa emoción. También queremos dar cuenta del carác­ ter nacional del acontecimiento. En oposición a una historia m uy focalizada en la escena parisina, buscamos poner en evidencia que las huelgas afectaron al conjunto del país; por ello hay referencias un poco dispersas y una composición resueltamente polifónica para dar cuenta del inmenso murmullo que invadió el país a lo largo de esas semanas58. Por ello una vez más rechazamos el recorte temario tradicional (crisis estudiantil, crisis social, crisis política), acumulativo (donde se supone que cada fase de la crisis engloba y supera la anterior) y concentrado en 57 Traducción inédita al español de Vigila, X., L’insubordination ouvriére dans les années ‘68. Essai d'histoire politique des usines, Capítulo 1, Campus de La Harpe, Presses Universitaires de Rennes, 2007, pp. 25-87. Agradecemos al autor su autori­ zación para realizar esta traducción. (NdE) 58 La escritura de este capítulo está inspirada en el libro de Bouchet, T., Le Roi et les barricades. Une histoire des 5 et 6 de juin 1832, Paris, Seli Arslan, 2000.

la escena nadonaf9. La focalízación en la fábrica apunta a devolverle al movimiento obrero su especificidad. Siguiendo las miradas obreras, buscamos captar las percepciones en el momento mismo de la acción, y ver cómo un grupo social, atraviesa, anima o modifica al movimiento huelguístico más poderoso que Francia haya conocido.

UNA CRONOLOGIA COMPLEJA El movimiento estudiantil, que había surgido en la facultad de Nanterre en 1967, crece intensamente en los primeros meses de 1988, a tal punto que a principios del mes de mayo, tiene un marcado carácter nacional60. Si miramos hacia las fábricas, los obreros, movilizados por la desocupación y el empleo desde 1967, se manifiestan en marzo de 1968 en ocho ciudades, y luego se movilizan nuevamente en el Oeste el 8 de mayo, en Loire el 10, en Nord-Pas-de-Calais y en la cuenca del río Loire el 11C1. De esta manera, parecen converger en la protesta los obreros más hostiles al poder gaullista y los jóvenes. La noche de las barricadas el 10 de mayo precipita esta evolución.

Un movimiento de huelgas que comienza tempranamente: 13-18 de mayo Desde el sábado 11 de mayo, el ritmo de los acontecimientos se acelera. Por iniciativa de la CGT, se convoca a una huelga general de

59 Michelle Zancarini-Fournel demostró categóricam ente lo superfluo de tal recorte, Changer la vie! Histoire sociale des Contestations, Tesis de investigación, 1998, 2o parte. 60 Lille, Orsay, Grenoble, Montpelíier, Caen, Clermont-Ferrand, Metz, Orléans, Lyon, Aix-en-Provence, Marseüle, Poitiers, Dijon, Amiens, Toulouse y Paris fueron mencionadas en un informe de los Servicios de Inteligencia, fechado el 7 de mayo, AN, Ministerio del Interior, 810075/17. 61 Le peuple, "La greve general de mai 1968”, N° 799-800-801, 15 de mayo-30 de junio, pp. 6-16 y Tartakowsky, D., “Les manifestations de mai-juin 1968 en province”, en Mouriaux, R„ (dir.) y otros, 2968, Exploration du m ai frangais, L’Haimattan, 1992, T.2, p. 145.

24 hs. para el lunes 13 de mayo, a la que adhieren la UNEF, la CFDT, Fuerza Obrera y la FEN. Esta jomada de huelga general, que sacude al conjunto del país, marca una etapa crucial en la movilización: se tras­ pasa un umbral Ese día se desarrollan 450 mítines y manifestaciones. Según los da­ tos de la policía, que tiende habitualmente a reducir las cifras, marcha­ ron en total más de 450.000 manifestantes y se informa específicamente la participación en las ciudades obreras62. En la mayoría de los casos, predominan las manifestaciones pacíficas, pero Danielle Tartakowsky señala numerosos incidentes en el interior, en particular el rechazo a dispersarse, piquetes, barricadas, y enfrentamientos en especial en Clermont-Ferrand, Nantes, y en Le Mans, donde el fenómeno tiende a volverse habitual, después de los graves incidentes de octubre de 196703. Sin embargo, las manifestaciones constituyen sólo una pequeña muestra de lo que fue la movilización obrera. Analizar la composición de los huelguistas resulta más interesante. Si bien no contamos con una evaluación nacional, y esta se vuelve dificultosa ya que numerosas em­ presas fueron cerradas por los cortes eléctricos, los datos locales permi­ ten captar la amplitud de la movilización. Según los informes transmi­ tidos al Ministerio de Trabajo64, en Seine-Saint-Denis, del total de 36 establecimientos metalúrgicos, 25 experimentan huelgas en las que participan un 60%de trabajadores; la totalidad de los trabajadores de las 5 imprentas está en huelga y 7 establecimientos de la industria química, sobre un total de 8, están en huelga en la que participan algo más del 30% de los trabajadores. La huelga también es masiva en Hautes-Pyrénées, y en Savoie, salvo en el sector BTP. La situación es 62 3.000 manifestantes de la empresa Renault en Boulogne-Billancourt, 2.000 en Roubaix y Saint-Brieuc, 1.700 en Lens, 1.000 en Joeuf, 600 en Longwy, 63 Tartakowsky, D., “Les manifestations de mai-juin 1968 en province”, art. cit., pp. 148-150. En Le Mans, según un informe del 17 de mayo, la marcha más impor­ tante con 12.000 manifestantes termina con vio lentos incidentes: los manifestan­ tes ingresan en los jardines de la Jefatura, destruyen vehículos, intentan incendiar departamentos privados y molestan al comisario. AN, Ministerio del Interior, 770128/ 192. La ciudad ya vivió tres manifestaciones violentas en el mes de octubre de 1967, encabezadas sucesivamente por agricultores, asalariados y obreros de Renault, Jeumont-Schneider, Glaenzer y Ohmic. Informe sobre la actividad de la Jefatura, 18/12/1967, AN Ministerio del Interior, 770128/183. 64 AN 760122/65.

contradictoria en el gran Oeste: mientras que en las regiones de Nantes y Quimper se desarrolla ampliamente la huelga, en la región de DeuxSévres ésta casi no se percibe. En el Este la huelga es poco exitosa, mientras que triunfa en el Norte. Un informe de los Servicios de Inteli­ gencia de Valenciennes explica que en todo el distrito “en la rama me­ talúrgica, se contabilizaron en las 11 fábricas normalmente abiertas: 14.858 huelguistas sobre un total de 22.225 obreros y empleados, es .decir un 66%. La verdad más cruel es que en las 11 fábricas, la produc­ ción fue prácticamente nula, ya que la mayoría de los obreros desertó del trabajo”"5. Más allá de los matices regionales, el éxito de la huelga es real. Numerosos obreros se movilizan durante una jomada que fun­ ciona como un verdadero disparador del movimiento. Efectivamente, a partir del 13 de mayo, mía oleada de huelgas sin precedentes va creciendo y gana todo el país a partir del día 20. En vez de buscar lo primera fábrica en huelga, preferimos detectar cuáles fue­ ron las fábricas de vanguardia según el punto de vista de los diferentes actores. Desde este ángulo, la fábrica Sud-Aviation, ubicada en los su­ burbios de Nantes, es la que juega el papel más importante. Los obreros votan la huelga con ocupación el 14 de mayo al mismo tiempo que secuestran a su director05. Este hecho, que es difundido esa misma no­ che, despierta simpatía y llama a seguir el ejemplo. Al día siguiente la huelga estalla en la fábrica Renault de Cléon: en el marco de una joma­ da nacional de acción por la derogación de los decretos de la Seguridad Social, se convoca al paro. Como la dirección se niega a recibir a los delegados del personal en la tarde, la huelga con ocupación arranca con la dirección “acuartelada” en sus oficinas67. Ese mismo día, un conflicto similar comienza en la fábrica Lockeed de Beauvais88. Este relato se corresponde con lo que sucede en las grandes fábricas. Estos hechos, transmitidos como información, circulan y, de esta manera, alientan la extensión del movimiento. Pero, simultáneamente, las 65 AD Norte 1008 W 17. La situación es similar en ei distrito de Cambrai. 66 Le Madec, F., L’aubépíne de mai. Chronique d'une usine occupée. Sud Aviation, Nantes, CDMOT, 1998. 67 Notre arme, c ’est la gréve, Paris, Maspero, 1968. 60 Lista de empresas en huelga con más de 1.000 asalariados en la zona de defensa Norte dirigida a la Dirección Central de los Servicios de Inieligencia (DCRG) en octubre de 1968. AD Norte 1000 W 17.

fábricas más chicas viven esta situación con otra temporalidad. El 14 de mayo, en un informe diario de los Servicios de Inteligencia, en la sec­ ción habitualmente dedicada a la “actualidad social”, leemos lo siguiente: "Huelga en los establecimientos Claas en Woippy (Moselle). En la fábrica de máquinas agrícolas Claas en Woippy (760 ef.), el movimiento huelguístico que comenzó ayer [13 de mayo] por aumento de salarios y una mejora en los premios, continúa. En el turno de esta mañana había 201 huelguistas (ayer eran 414 en el mismo tumo) sobre un total de 594 efectivos. Esta mañana se realizó una reunión entre la dirección y los delegados sin resultados89. El informe también menciona paros en la fábrica Sud-Aviation de Cannes-La Bocca, en los establecimientos Fog en Myennes (Niévre) y en dos empresas de Brest. ¿Qué relación tienen estos paros con el mo­ vimiento huelguístico que comienza? Podemos suponer que dos proce­ sos se superponen y confluyen: por un lado, una disputa entre estos obreros y su dirección; y, por el otro, el del movimiento general de huel­ gas que recién se inicia. Después de todo, esta coincidencia se repite también en Sud-Aviation donde los obreros habían iniciado huelgas por sector varias semanas antes. De esta manera el proceso huelguístico que comienza el 14 de mayo no se limita a las grandes unidades: sólo en la zona de defensa Norte, por ejemplo, las papeleras La Chapelle en Saint-Étienne de Rouvray, los establecimientos de hilado Agache en Perennices, y la hilandería Dollfus-Mieg de Loss-les-Lille paralizan la producción entre el 13 de mayo y el 4 de junio70. El 16 de mayo, un segundo umbral es atravesado. El número de fábricas ocupadas crece sensiblemente cuando entran en lucha los obreros de las fábricas Renault, primero la de Flins71, pero también la de Billancourt, Sandouville y Le Mans, mientras que en Orléans, la filial UNELEC es ocupada y su director secuestrado. Alrededor de Cléon la huelga también se extiende72. Este proceso de entrar en huelga es

69 AN 19820599/40. 70 AD Norte 1008 W 17. 71 Talbo, J.-P., La gréve á Flins, Maspero, 1968. 72 Según un informe de la Dirección Regional del Trabajo y de la Mano de Obra (1 1 /6 /1 9 6 8 ), el número de huelguistas en Seine-Maritime es de 15.100 el 16 de mayo y de 30.200 el 17 (AN 760122/291).

apoyado por los sindicatos CGT y CFDT. El 15 a la noche, en un “Llama­ do a los trabajadores y trabajadoras de Francia” difundido a partir del día siguiente, la CGT incita a los obreros a participar en la acción con la fórmula siguiente;Trascuentas atrasadas deben ser pagadas”73. Ese mismo día la CFDT pv.blica un comunicado que explica: “La extensión de las libertades sindicales, el reconocimiento de la sección sindical de empresa,, la garantía de los puestos de trabajo, el derecho de los trabaja­ dores a la gestión de la economía y de su empresa deben ser afirmadas con más fuerza que nunca”74. Al día siguiente se realiza la reunión del Comité Confederal Nacional de la CGT donde se precisan las consig­ nas. En su informe, Georges Séguy insiste: “Por el momento, nuestra táctica y nuestra estrategia, es extender la huelga ‘por abajo”’75. De hecho, a partir del 17 de mayo, el número de empresas en huelgas con ocupación aumenta considerablemente. El boletín diario de la Direc­ ción Central de los Servicios de Inteligencia incluye una primera ficha acerca de las ocupaciones: haciendo un recuento nacional, estima que 23 fábricas que emplean 80.000 trabajadores son ocupadas el 17 de mayo a la m añana7\ Pero en otra ficha (llamada “Los movimientos más impor­ tantes y los conflictos sociales de la jomada")) se informa que la huelga en Claas (750) continúa, que una huelga comenzó el 17 de mayo en las fábricas Ideal-Standard en Dammarie-les-Lys así como en la manufactura Vosgienne de Muebles en Hymont-Mattaincout (800) mientras que los es­ tablecimientos de “Vidrio y Cerámica” (724) en Vannes-le-Chantel (Meurthe-et-Moselle) están en huelga desde el 16 a la noche. Estos ele­ mentos ameritan varias observaciones. En primer lugar, el relevamiento de establecimientos por los Servicios de Inteligencia debe ser considera­ do como una estimación muy inferior a la realidad. Hay una subestima­ ción evidente si se lo confronta con las listas establecidas por la Federa­ ción Metalúrgica (CFDT), la Jefatura de policía de Paris y L’Humanité en su edición del 18 de mayo, así como con el relevamiento de las grandes fábricas en huelga en la zona de defensa Norte. Se estima que el 17 a la

73 “La grfeve general de mai 1968", Le peuplo, op. cit., pp. 21-22. 74 “Position et action de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968”, Syiidicalisme N° especial 1266 A, pp'. 53-54. 75 “La grévc gínorale de mai 1968”, Le peuple, op. cit., p. 28. 76 Eoletín diario de los RG, 17/5/68, AN 19820599/40.

noche, el número de trabajadores cuya empresa está en huelga es de alrededor de 175.000. La segunda observación se relaciona con la loca­ lización de las huelgas con ocupación, donde se destacan tres polos huelguistas muy claros, los suburbios parisinos, Seine-Maritime y los suburbios de Lyon. En el resto del país la huelga empieza a crecer en la desembocadura del río Loire, en el Norte y en Moselle. Por el contrario, el Sur de Francia aún no se pliega a la huelga. Sin embargo, esta carto­ grafía no da cuenta de la importancia de la huelga de los ferroviarios que comienza el 16 de mayo en los suburbios de Lyon y continúa el 17, a partir de la estación de Achéres y que rápidamente se expande”. Gracias a la paralización progresiva de los ferrocarriles la huelga se extiende ha­ cia numerosos departamentos de Francia. A fines de esa semana, el movimiento huelguístico se extiende al conjunto del territorio, y por ello, resulta imposible realizar una locali­ zación precisa de cada huelga. En su informe del 18 de mayo, los Servi­ cios de Inteligencia consideran que más de un centenar de empresas del sector privado están ocupadas. “Una oleada de huelgas, con o sin ocupación de fábricas, se desencadenó desde esta mañana, sábado 18 de mayo de 1968, en la cuenca metalúrgica de Valenciennes y aunque hasta el momento la agitación se centró en las grandes empresas, ame­ naza con generalizarse y afectar al conjunto de las fábricas metalúrgi­ cas y siderúrgicas desde el próximo lunes 20 de mayo”, escribe un inspector de los Servicios de Inteligencia78. Este intento de generalizar la huelga se refleja en otros lugares, donde numerosos militantes se dedican el fin de semana a prepararla. Por consiguiente, el movimiento de mayo-junio de 1968 en las fábricas comienza en forma más vigorosa y se extiende más rápido de lo que habitualmente se considera. La huelga general del lunes 13 de mayo actúa como un disparador que permite que los obreros aprovechen masivamente la oportunidad para ir a la huelga, muchas veces ocupando sus lugares de trabajo. Al finali­ zar la semana el movimiento ya era poderoso, especialmente en las grandes fábricas, El lunes 20 la oleada se despliega. 77 Ribell, G., “SNCF: une greve dans la Corporation du rail”, en Mouriaux, R. (dir.) y otros, Exploraüon du m ai frangais, op. cit, T.l, pp. 119-140; Chevandier, C., Cheminots en gréve ou la construction d'une identité (1849-2001), París, Maisonneuve & Larose, 2002, pp. 291-305. 78 AD Norte 1008 W 18.

El país paralizado: 20-30 de mayo La huelga se generaliza a partir del 20 de mayo como lo reflejan varios informes regionales. En el Rhóne, el viernes 17 de mayo, diez establecimientos con un total de 32.200 asalariados están en huelga. El lunes 20, la cifra pasa a 120 establecimientos industriales con 83.800 trabajadores, y al día siguiente ya son 156. Al finalizar la semana, la huelga alcanza a 229 empresas y 112.000 asalariados. Esta progresión pone de manifiesto que las grandes concentraciones juegan un rol diri­ gente, y que la huelga se va expandiendo progresivamente hacia las fábricas más pequeñas79. La evolución es aún más impresionante en el Este de Francia. El 20 de mayo por la mañana el prefecto de la zona de defensa Este da cuenta de un desarrollo de las huelgas en las minas de hierro y en los yacimientos de hulla en Moselle y en Meurthe-et-Moselle. En otras zonas la huelga es escasa: hay tres ocupaciones en Ardennes, mientras que Yonne, Cóte d’Or y Haute-Saóne parecen haber quedado preservadas de la huelga80. Sin embargo, las informaciones del prefecto son incompletas: en Mame por ejemplo, al mediodía, 14.400 trabajado­ res están involucrados en la huelga y, al finalizar la jornada, estos llegan a cerca de 25.000 sobre un total de 40.000 pertenecientes a empresas de más de 100 asalariados; también son mencionadas 11 ocupaciones de fábricas. En Haute-Marne, 6.000 metalúrgicos de Saint-Dizier van a la huelga. Al día siguiente el prefecto de la región registra esta evolución. En Moselle, el movimiento se extiende a toda la siderurgia y la huelga es total en los yacimientos de hulla. En Bourgogne, de un total de 117.000 metalúrgicos se contabilizan 64.000 huelguistas, y en Saóne-et-Loire se producen 20 ocupaciones de fábricas. En Aube, hay un 60% de huel­ guistas en la industria textil y 75% en la industria metalúrgica, etc. A nivel nacional, esta extensión de huelgas marcadas por ocupaciones es particularmente llamativa en las zonas poco industrializadas, especial­ mente en el Sudoeste que representa la cuarta parte del territorio. En los departamentos de Deux-Sévres y Haute-Loire, así como en Toulouse y

79 “Les gréves de raai-juin 1968 dans le département du Rhóne et les accords de reprise”, sin fecha, Ministerio de Trabajo, AN 760122/291. 80 Telegrama de las 11.50 hs. La zona de defensa Este cubre Alsace, Lorraine, la región de Champagne-Ardennes, la Franche-Comté y Bourgogne. AN 9800273/62.

sus alrededores, en Touraine y en Maine-et-Loirew, la huelga, aunque modesta, comienza el 2O82. A lo largo de la semana, la huelga se propaga hacia las pequeñas fábricas. Se vuelve imposible trabajar en la industria cuando el país entero está paralizado y cuando la electricidad escasea. Los obreros de estos pequeños establecimientos también querían participar. Muchas veces convocan a compañeros de fábricas ya ocupadas para que ayu­ den a impulsar el paro. Al finalizar la semana, cuando los trabajadores de los servicios van a la huelga, el país se encuentra completamente paralizado. Sin embargo, hablar de una huelga general sería, a nuestro modo de ver, equivocado. Si bien los sindicatos alientan la extensión de la huelga, no levantan como consigna la huelga general o la constitu­ ción de un comité central de huelga como había sucedido en noviembre de 1947. El movimiento se extiende desde las bases y la huelga se gene­ raliza al finalizar la semana. Simultáneamente los huelguistas siguen de cerca los acontecimientos que se desarrollan en otros lugares: en las fábricas cercanas, en la ciudad o en la región y, en especial, en Paris. La escena nacional es crucial. Es la que determina el ritmo de la cronolo­ gía de los acontecimientos y le imprime a las huelgas un carácter de movimiento. A partir de este momento, las negociaciones que se desa­ rrollan en el Ministerio de Asuntos Sociales ubicado en la calle Grenelle entre el 25 y el 27 de mayo, cobran gran relevancia. No es nuestro objetivo describir las negociaciones tripartitas de Grenellea3. Como se sabe, luego de dos intensas noches de negociacio­ nes, se propuso un acuerdo a los huelguistas con el objetivo de que vuelvan al trabajo. Cuando Georges Séguy presenta las cláusulas del acuerdo a los obreros de Renault-Billancourt, éstas son abucheadas. El rechazo de Billancourt, decepciona a toda la dirigencia de la CGT y se transforma en el símbolo de la tenacidad obrera. En numerosos departa­ mentos, los obreros muestran su hostilidad a un acuerdo que no los 81 Jallageas, D., “Les gréves en France: le cas du M aine-et-Loire” en DreyfusArmand, G. (dir.) y otros, Les années ‘68. Les Temps de la constestation, Bmxelles, Complexe, 2000, pp. 313-327. 82 Para Deux-Sévres, AD SC 14038: para Haute-Loire, AD 1120 W 249 y 250. 83 Zancarini-Fournel, M., “Retour sur ‘Grenelle’; la cogestion de la crise?", en Dreyfus-Armand, G. (dir.) y otros, Les annés '68, op. cit-, pp. 443-460; Prost, A., Autour du Front populaire, Seuil, 2006, pp. 259-276.

satisface. Los militantes de la CFDT manifiestan su descontento*4 debi­ do al acuerdo de un aumento en porcentajes. Los prefectos señalan una radicalización de los obreros en Haute-Marne, Vosges, Hérault, Loiret o Calvados. Un telegrama del prefecto de Loire-Atlantique da cuenta de la firmeza de los huelguistas: “(...) los sindicatos CGT, CFDT y CGT-FO de Loire-Atlantique exami­ naron hoy protocolo de acuerdo. Stop. La CFDT es la más opositora a las propuestas presentadas pero CGT y CGT-FO también están convenci­ das que podían obtenerse mejores beneficios para trabajadores. Stop. CGT estima muy conciliadora actitud Sr. Séguy. Stop. 3 reivindicacio­ nes son esenciales: Jubilación a 60 años, Contrato preciso con reducción de trabajo a 40 horas, Derogación del decreto sobre la participación en las ganancias de los trabajadores Centrales sindicales estiman que debe reabrirse negociación a esca­ la nacional y que reivindicaciones mínimas deben negociarse a escala departamental. Stop y fin”85. La postura radical de los militantes de Nantes evidencia que ciertas reivindicaciones desatendidas en las negociaciones, tienen gran impor­ tancia para los obreros, inclusive los cegetistas, esencialmente volver a las 40 hs. de trabajo y a la jubilación a los 60 años. Esta postura es la que adoptan las regiones más radicales. En Valenciennes, por ejemplo, fue­ ron muy criticados los dirigentes sindicales que plantearon tal acuerdo parcial86. Desde este momento el movimiento huelguístico sigue exten­ diéndose a pequeños establecimientos, como en Isére, Haute-Loire, Eure, Vendée, Haute-Saóne o en la región de Dunkerque. Es razonable pensar que este es el momento culmine del movimiento. Sin embargo, algunos huelguistas retoman el trabajo al cierre de las negociaciones de Grenelle, Sin dudas, el ejemplo de los acuerdos de Matignon de 1936 influyó en esta actitud: una vez finalizadas las

84 Ver las reacciones de Loire y de la región de Montpellier registradas en el cuaderno de guardia de la confederación 7 H 58, o la de los militantes de las fábricas Sud-Aviation de Nantes y Rochefort, FGM-CFDT 1 B 344. 85 AN 9800273/62. 86 Informe del 27 de mayo, AD Norte 1008 W 18.

negociaciones, se llega a un “acuerdo" que implica retomar el trabajo. Este tipo de actitud es adoptada por los obreros más moderados satis­ fechos por los aumentos de salarios. Desde el 28 de mayo se detecta la normalización del funcionamiento de ciertas fábricas, como en la zona textil de Les Vosges, enDeux-Sévres e Yvelines, pero también desde el día siguiente en la región de Sedan, en Oise y Picardie07. Los días que transcurren entre e l2 7 y e l3 0 d e mayo reflejan enton­ ces cierta ambivalencia. Para una minoría, constituyen el momento de retomar el trabajo. Para otros coinciden con una radicalización del mo­ vimiento. En este momento, el movimiento aparece a su vez poderoso y abierto a distintas salidas. Muchos trabajadores participan del mitin de Charléty, donde la CGT es violentamente criticada. Buscan una salida revolucionaria. Otros, infinitamente más numerosos, se unen a las im­ ponentes manifestaciones que el Partido Comunista y la CGT organizan el 29 de mayo, y aspiran a poner en pie un gobierno popular que reagruparía a todas las fuerzas de izquierda. Mientras que se plantea la cues­ tión de la salida política del movimiento, quiebran algunas fortalezas patronales: “Esta mañana, por primera vez desde hace 21 años, los compañeros fueron recibidos por Frangois Michelin", cuenta un diri­ gente de la CFDT el 30 de mayo88. Esta frase refleja con sobriedad el sentimiento que sin dudas muchos compartían: todo parecía posible. Sin embargo, esta esperanza se desvanece brutalmente con el discurso que pronuncia el general De Gaulle la tarde del 30 de mayo, lo que provoca un giro en la situación.

Un lento reflujo: 30 de mayo-fin de junio de 1968 El discurso de De Gaulle, completamente focalizado en la amenaza comunista, desplaza con una gran habilidad los objetivos del movimien­ to. Inventando un enfrentamiento entre el campo de la libertad y el cam­ po totalitario, busca diluir en las urnas mi movimiento que había surgido en las universidades y las fábricas. Dando un rodeo, desarma al movi­ miento, como lo atestigua un sindicalista de la fábrica Rhóne-Poulenc en 87 Ibíd. 88 Cuaderno de guardia, Archivos de la CFDT 7 H 58.

Saint-Fons que comenta: “Fue una catástrofe. Estábamos en la sala de TV con los militantes y sentimos que algo se había roto. El discurso fue muy claro. Sentimos que el viento cambió de dirección”89. Si bien hay que desconfiar de las reconstrucciones simplificadas posteriores, esto no sig­ nifica que no haya que tomar en cuenta que todos los contemporáneos reflejan la importancia del discurso de De Gaulle. En la noche del 30 al 31 de mayo, nueve llamados telefónicos son dirigidos a la guardia de la CFDT para prevenirlos de los movimientos de las tropas. También entre los representantes del Estado prevalecía esta visión de que se estaba em­ prendiendo un combate decisivo. Esta voluntad de ir al enfrentamien­ to brota de la lectura de las circulares ministeriales y de los informes de los prefectos. La misma noche del discurso del general, el ministro del Interior envía la siguiente circular a los prefectos00: “El presidente de la República recordó con solemnidad la función esencial que ustedes deben asumir durante la crisis actual para .que el país recobre la libertad y la paz. Stop. Aseguré al jefe de Estado que ustedes podrían llevarla a buen término. Stop. Como le expuse por teléfono, reafirmar la autoridad del Estado, ter­ minar con la parálisis de la economía, restaurar la vida normal son y deben ser vuestras preocupaciones permanentes. Stop, En el sector público, tomarán todas las medidas que sean útiles para favorecer la reanudación general del trabajo. Stop. En todo caso, vuestro deber inmediato es eliminar todas las obstrucciones a la liber­ tad de trabajar y reducir la ocupación de las instalaciones [sic] admi­ nistrativas prioritarias. Stop. En el sector privado, alentarán por todos los medios el movimiento de reanudación del trabajo que comienza. Stop. Determinarán las empresas donde esta reanudación es más ur­ gente y más fácil, y donde sería más espectacular y más fecunda. Stop. Estoy listo para las operaciones particulares que me propondrán llevar a cabo, y a poner a vuestra disposición medios materiales suple­ mentarios. Stop.

89 Entrevista con tres militantes sindicalistas, p. 9. Dossier Rhóne-Poulenc, BDIC, archivos de Les Cahiers de Mai, F A Rés. 578/88. 90 El ministro del Interior (abril de 1967-31 de mayo de 1968) era Christian Fouchet quien había sido ministro de Educación (1962-67) y autor del plan que llevó su nombre (NdE). Circular N° 68. 230, 30/5/1968, AN 980273/61.

Las ventajas acordadas a los trabajadores serán dadas. Stop. La rea­ lidad del progreso social depende ahora de la reanudación del trabajo y de que vuelva a funcionar la economía. Stop. Ustedes sabrán ser en todo momento y en todo lugar los ejecutores. Stop. Chrístian Fouchet”

En el mismo sentido que el discurso del jefe de Estado, que aspira­ ba a “devolver al país la libertad y la paz”, el ministro del Interior invita a sus representantes a la acción. Deben reducir las huelgas, atacando especialmente las ocupaciones. El 5 de junio, su sucesor, Raymond Marcellin, envía un segundo telegrama a los prefectos, que expresa un nuevo endurecimiento ya que de ahora en más, las inter­ venciones de las fuerzas del orden para reducir las ocupaciones o permitir a los no huelguistas entrar a los establecimientos, deben ser la norma01. Los prefectos aplican las directivas ministeriales. El 5 a la mañana, la policía evacúa a 150 huelguistas duros en Lockeed en Beauvais, y en el Norte la policía interviene al día siguiente en 3 fábri­ cas92. De esta manera, las brutales intervenciones policiales en Flins el 6 y en Sochaux el 11 de junio, provocando en total la muerte de 3 personas, no corresponden a un exceso de autoritarismo, sino que se inscriben en una estrategia gubernamental de expulsar a los huelguis­ tas de las fábricas, con el objetivo de quebrar el movimiento huelguístico. Esta actitud de los poderes públicos se enmarca en un clima de “guerra civil fría”33, según la expresión de André Fontaine, y contribuye a legitimar los ataques, que se multiplican a partir del 30 de mayo, a los huelguistas y a quienes los apoyan. Los días anteriores fueron marcados por 6 atentados con explosivos al Partido Comunis­ ta94. Después del 30 de mayo, la situación se tensiona aún más. Las Uniones Departamentales de la CFDT de Loire y de Maine-et-Loire

91 AD Norte 1008 W 17. 92 AD Norte 1008 W 17 y 21. Ei 7, dos escuadrones de la gendarmería intervienen también en la fábrica Péchiney de Gardanne, AD Boucbes-du-Rhone, 135 W 350. 93 Le Monde, 2-3/6/1968. 94 Entre el 21 y el 28 de mayo, las guardias del PCF en Marseille, Angouleme, Nlmes y Chelles, fueron blanco de atentados. Boletín diario de los Servicios de Inteligencia, 28/5 /1 9 6 8 , AN 19820599/40.

denuncian ataques a sus piquetes95. El I o de junio, la sede de la UD CFDT del Puy es saqueada, mientras que en Lyon, el hijo del patrón de los establecimientos Occulta atropella con su auto a un piquete de huelga y hiere gravemente a un huelguista; un militante de la Rhodiaceta de Besangon también es agredido06. Simultáneamente y a pesar del rechazo masivo a los acuerdos de Grenelle, las discusiones continúan en las federaciones. Estas desem­ bocan en acuerdos durante la primera semana de junio, y a partir de ese momento, la reanudación del trabajo, iniciada el viernes 31 de mayo, se acelera. “En todos lados, en la prensa y en la televisión la insistente información acerca de la reanudación del trabajo ya realizada o a reali­ zar -por el anuncio de los escrutinios- genera entre los huelguistas la impresión de que son los últimos en no reanudar el trabajo [...]. Pode­ mos hablar de una puesta en escena de la reanudación del trabajo por anticipado”, escribe muy correctamente Michelle Zancarmi-FoumeF7, Esta puesta en escena de la reanudación del trabajo se apoya en las regiones donde la huelga se debilita rápidamente, como en Alsace: en el Bas-Rliin, 3 fábricas continúan la huelga luego del I o de junio, y no queda ninguna el día 698. En otros lados, después del fin de semana largo de Pascuas, el martes 4 de junio marca una caída pronunciada; en Seine-Maritine, los 105.100 huelguistas del 31 de mayo, son apenas 52.000; los huelguistas decayeron a la mitad como en Eure33. Para esa fecha, las fábricas textiles ya están funcionando. Esta reanudación del trabajo es reafirmada por las declaraciones de las grandes confederaciones sindicales. El 4 de junio, la CFDT declara 95 En Angers las “brutalidades” y las '“golpizas” fueron cometidas por las fuer­ zas policiales, en particular por la comisaría central. "Respuestas al cuestionario enviado por la Confederación acerca de los acontecimientos en los departamen­ tos”, junio de 1968, CFDT 7 H 58. 96 “Positions et actíons de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968!”, Syndicalisme, op. cit., nota 15, p, 138. 97 Zancarmi-Foumel, M , Changar ¡a viet, op. cit., p. 196. 98 Relevamiento estadístico, 6/6/1968, Ministerio de Trabajo, AN 760122/65, Ver también Strauss, L, y Richez, J. C„ “Le mouvement social de mai 1968 en Alsace: décalage y développements inégaux”, Revue de sciences sociales de la France de l'Est N° 17, 1989, 1990, pp. 117-153. 99 Informe del Director Regional del Trabajo y de la Mano de Obra en el Ministe­ rio de Trabajo, 11/6/1968, AN 760122/291.

que aspira al éxito de los candidatos de la izquierda no comunista que defienden posiciones conforme a "las aspiraciones populares que se han manifestado durante el importante movimiento de mayo de 1968”100, Evocar el.“movimiento de Mayo de 1968” significa decretar su fin; de ahora en más de lo que se trata es de participar en las elecciones. Esta posición es compartida por la CGT que apoya fuertemente la reanuda­ ción del trabajo. El 5, su buró confederal declara que "en todos lados donde las reivindicaciones esenciales fueron satisfechas, el interés de ios asalariados es pronunciarse masivamente por la reanudación del trabajo en la fábrica”Hl\ Esta fuerte agitación, convertida casi en una consigna, Ínsita a los ferroviarios a reanudar el trabajo al día siguiente. Como durante el mes de mayo, pero en un sentido inverso, todos los departamentos son afectados por esta reanudación del trabajo. Además para esta fecha, la gran mayoría de los asalariados de las empresas privadas ya retomó el trabajo. En los días posteriores sólo continúan los metalúrgicos. La U1MM se opone a firmar un acuerdo nacional, lo que lleva a las negociaciones a nivel local, o bien, empresa por empresa. A partir de entonces la reanudación se extiende durante el mes de junio. Sin embargo, éstas no son pacíficas. Efectivamente en muchos lados, los trabajadores no se contentan con los acuerdos de Grenelle. ¿Para qué retomar el trabajo en estas condiciones? En muchos lugares, los trabaja­ dores le habían tomado el gusto a la huelga y a la liberación que ella despierta. Otros se apenan por ver cómo se esfuman las esperanzas de revolución. Muchas veces las negociaciones no modifican en nada el sistema de trabajo. Es por esto que, como lo expresa aquella obrera apos­ tada frente a la fábrica Wonder de Saint-Ouen gritando enfurecida sin querer entrar a trabajar102, la reanudación del trabajo es difícil y muchas veces está interrumpida por huelgas cortas más o menos consistentes. La votación, muchas veces realizada en forma secreta, es el instrumento 100 “Fositions et actions de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968”, Syndicalisme, op. cit., p. 162. 101 “La gréve genérale de mai 1968”, Le peuple, op. cit., p. 89. Cabe observar que el mismo título del dossier sugiere que la huelga se limita al mes de mayo. Este número de Peuple se detiene en el momento más importante, cuando se reúne el CCN los días 13 y 14 de junio, y la huelga aún no había terminado, en particular en la metalurgia. 102 La reprise du travail aux usines Wonder, conocido también como Wonder mai 1968, de Jacques Willemont, 1968.

para reanudar el trabajo. Dejan expuestas a las sólidas minorías de huel­ guistas, como en Flins o en Cléon en la industria automotriz, pero este fenómeno también existe en el bastión de la CGT Seine-Saint-Denis, Estos escrutinios alimentan un discurso crítico hacia los sindicatos y la CGT en particular, muchas veces acusados de traicionar la huelga. Estas tensio­ nes entre sindicatos y huelguistas llegan incluso a la ruptura. Sin embar­ go, sin querer minimizar este fenómeno debemos tener en cuenta que la finalización de una huelga es casi siempre escenario de este tipo de enfrentamientos. La finalización del movimiento satisface a algunos obre­ ros y, a la vez, quebranta las esperanzas de otros; la decisión constituye un aHvio para algunos, y significa un desconsuelo para otros. Esta combatividad obrera que subsiste en los puntos más candentes explica este largo fin de la huelga, especialmente en los grandes depar­ tamentos industriales. Los últimos conflictos continúan incluso hasta la primera semana de julio: el 4 se vota la reanudación del trabajo en la fábrica SEV Marchal de Argenteuil y en los establecimientos Boccard de Florange en Moselle103. En esta empresa la huelga duró 35 días. Es decir que en esta fábrica el conflicto comenzó recién a fines del mes de mayo, mientras que en los establecimientos Claas de Woippy, quienes iniciaron el movimiento en este departamento el 13 de mayo jya habían retomado el trabajo desde hacía una semana104! ¿Hay una mejor ilustra­ ción de la complejidad de la cronología? Las huelgas obreras se extienden durante dos meses. Como ocurrió durante la primavera y el verano de 1936, proceso durante el cual Antoine Prost distingue 3 oleadas de huelgas, la extensión del movi­ miento da cuenta de su gran amplitud105. Pero el movimiento de 1968, que arranca gracias a las acciones estudiantiles atravesó al país mucho más que el de 1936. En él participaron más de 3 millones y medio de obreros106. Estas huelgas fueron masivas. De allí se entiende que hayan sido fundantes de un acontecimiento. 103 Último informe sobre las huelgas del 9 de julio, Ministerio de Trabajo, AN 760122/290. 104 La reanudación del trabajo se realiza el 24 según una ficha de los conflictos del Ministerio de Trabajo, AN 760122/65. 105 Prost, Antoine, Autour du Front Popúlate, op. cit. 106 Adam , Gérard, “Étude statistique des gr§ves de mai-juin 1 9 6 8 ’1, Revue frangaise de Science politique, 1970, pp. 105-119.

ACONTECIMIENTO

Y SITUACIONES DE FÁBRICA

Para intentar captar los acontecimientos que generaron estas huel­ gas, proponemos introducir la categoría de situación de fábrica: de esta manera designamos a un momento durante el cual existe y se desarro­ lla una capacidad política obrera. Los obreros rompen con el orden fabril tradicional, se preguntan sobre el trabajo, el país, la política en un sen­ tido más general. Discuten entre ellos y con interlocutores externos, se preguntan sobre la estrategia de las organizaciones políticas y sindica­ les, etc. Una situación de fábrica marca entonces una escisión y se desarrolla en general a partir de una huelga. Sin embargo, no necesaria­ mente toda huelga conlleva una situación, en particular en el marco de un movimiento, que los obreros a veces sólo se contentan con apoyar. Estas distinciones permiten comprender que, si bien el movimiento de huelgas fue generalizado, éste no provocó un acontecimiento en todos lados. También permiten evitar las vanas disertaciones acerca del ca­ rácter revolucionario o no del movimiento. Sin embargo, nuestro propó­ sito no es atribuir a determinadas fábricas un mérito particular y negárselo a otras. Se trata de reconstruir a partir de indicios encontrados en nues­ tras fuentes, algunas huelgas, de captar el ambiente y de ubicarnos lo más cerca posible de las acciones obreras para intentar recuperar cier­ tas expresiones. Entonces aparecen situaciones de fábrica.

Combatividad y ruptura con el orden fabril * Ocupación, toma de rehenes

Una de las características más importantes del movimiento es que se desencadenan huelgas con ocupación. Como durante las huelgas de 1936, los obreros ocupan en muchas ocasiones las fábricas. Lo que se pone en juego durante la ocupación es crucial, ya que los huelguistas toman posesión del lugar físico, e imponen su autoridad, fijando las reglas de acceso. De esta manera, aunque sea brevemente, el poder cambia de manos. La bandera se transforma en el emblema de la ocu­ pación y del poder obrero en la fábrica. Objetivos impensables plantea­ dos durante una reunión en la fábrica Renault de Cléon testimonian

esta transferencia de autoridad: “la fábrica es nuestra”, "nosotros so­ mos los patrones”107. Tales afirmaciones, entre ficción y realidad, ya que transitoriamente los huelguistas son los verdaderos poseedores de la fábrica, dan cuenta también del placer de la trasgresión. Al mismo tiempo que se rompe el orden fabril, la ley, que prohíbe la ocupación de los lugares de trabajo, es violada. La ilegalidad una vez cometida debe ser preservada. Una ocupación tiene entonces sus propias reglas. Siempre está orga­ nizada por responsables, muchas veces sindicales, que dependen o no de un comité de huelga. Ella evoca sin dudas para muchos huelguistas la vida militar y del cuartel. Esto es así, ya que en los piquetes dispues­ tos alrededor de la fábrica y en las inmediaciones, los huelguistas ha­ cen guardia, mientras que en el interior, después de haber pasado la aspiradora, los ocupantes preparan sus improvisadas camas, se afeitan y van al peluquero108. Muchas veces a la noche, los hombres se encuen­ tran solos. La fábrica se transforma entonces en un lugar masculino, a veces reservado además para los mayores109. Durante esos días, los ocupantes esperan a través de la huelga ajus­ tar cuentas con su patrón. Algunos obreros, llevan al extremo este ajus­ te de cuentas. De allí surgen acciones radicales en mayo y junio de 1968, como la toma de rehenes, que conoce un corto pero auténtico éxito durante el movimiento. La iniciativa es de los obreros de SudAviation en Nantes que bloquean a su director y varios administrativos durante 15 días, entre el 14 y el 29 de mayo510. El 15 de mayo, cuando los metalúrgicos de Cléon van a la huelga, recurren al mismo método de acción para obligar a la Dirección de la empresa a negociar111. A partir de ese momento se difunde la toma de rehenes y constituye en ciertas regiones y en los primeros días del movimiento el corolario de la 107 Ver la película Cléon, Production SLON-ískra, 1968. 108 Ver la película de Paul Seban, la CGT en mai 1968, 1968. 109 Así sucede en la Radiotécnica de Rambouillet, nota de Pascal Joubert de la Motte, CNAM, IV, Mayo de 1968, Empresas, 110 Según un informe del prefecto de Loire-Atlantique {7/6/1968, AN 9800273/ 61), el director es sometido a un tratamiento bastante severo ya que durante las dos primeras noches, los trabajadores reproducen constantemente “la internacional’' con el objetivo de impedirle dormir. 111 Notre arme, c ’est la gréve, op. cit.

ocupación. Es en particular, el caso de Seine-Maritime donde, a partir

del día siguiente, 16, la Dirección de la Compañía Industrial de pilas eléctricas ubicada en Caudebec-les-Elbeuf es secuestrada. En Elbeuf,

los directores de las fábricas Kléber-Colombes y Rhóne-Poulenc corren la misma suerte, así como su colega en Le Havre, el director de DresserDujardin. En Sidelor, en Deville-les-Rouen son secuestrados 5 ingenie­ ros y 2 asistentes durante alrededor de 30 horas entre el 17 y el 18 de mayo112. En Orléans, el director de UNELEC atraviesa por las mismos momentos angustiantes que el director de la SNECMA en Gennevilliers”3. En Aisne, el 17, se producen 2 secuestros en Thomson-Houston en Chauny y en la fábrica Dubly de Bohain mientras que el director de la fábrica Citroen Messian de Cambrai es encerrado ese mismo día duran­ te 48 horas114. El 20 de mayo, nuestro inspector de Valenciennes de los Servicios de Inteligencia subraya que: “los pocos casos de 'secuestros de ingenieros o de capataces’ señalados el sábado 18 de mayo han desaparecido, luego de la intervención enérgica de los dirigentes sindi­ cales ”n5. Esta ruptura está íntimamente ligada a la fuerte condena a Georges Séguy, El sábado 18 durante un debate, Séguy, el opositor a Eugéne Descamps, es interpelado por teléfono por el director de SudAviation y desaprueba en directo esta forma de actuar110. La condena que realiza el secretario de la CGT pone fin a la toma de rehenes en el movimiento de mayo y junio157. Esto impone dos observaciones. Esta brusca interrupción testimonia el peso y la autoridad de la CGT al inte­ rior del movimiento huelguístico. Esta oleada de secuestros también 112 Informe del director regional de Trabajo y de la Mano de Obra, 11/6/1968, AN 760122/291; Le Monde, 19-20/5/1968; e informe de la gendarmería nacional, 19/5/ 1968. AD Norte 1008 W 20. 113 FGM-CFDT 1 B 344 y Brisons nos chaínes, Bulletin de lutte marxiste-léniniste de la banlieue Nord NB 3, enero de 1969, Fondo de la GP, BDIC, F A Rés. 576/4/2/1, confirmado por Le Monde, 21/5/1988. 114 Telegrama del prefecto de I’Aisne enviado al Ministerio del Interior, AN 9800273/ 62. Las fábricas involucradas tienen respectivamente 700 y 141 asalariados. La toma de rehenes no es entonces un hecho exclusivo de las grandes fábricas. Informe del subprefecto de Cambrai al prefecto del Norte, 25/6/1968, AD Norte 1008 W 19, 115 AD Norte 1008 W 18. 116 "La gréve genérale de mai 1968'’, Le peuple, op. cit., p. .30. 117 Dos casos lo atestiguan el lunes 20 en Tours, en Michelin y SKF. Cf. Bouet E., Mai '68 á Tours, Mémoire de Maitrisse, Université de Touxs, 1994, p.117.

pone en evidencia la fuerte combatividad de ciertos huelguistas, la cual es constitutiva de las situaciones de fábrica. Sin embargo, el cese de la toma de rehenes no significa que los huelguistas hayan dejado de molestar a los patrones. En las fábricas Ducellier en los confines de Haute-Loire y del Puy-de-Dóme, después de dos semanas de huelgas, la Dirección de estas fábricas rechaza ir a la negociación. El domingo 2 de junio, los huelguistas se enteran ca­ sualmente de que los jerárquicos se reúnen en un hotel-restaurante de Issoire y deciden dirigirse allí “para meterles presión”. Frente a la irrup­ ción de esta delegación obrera compuesta esencialmente por delega­ dos, los jerárquicos abandonan el restaurante y se dirigen a Clermont. Un delegado de la CGT de la fábrica de Grosménil, en Vergongheon (Haute-Loire) nos contó cómo terminó: “La dirección subió a sus autos y luego nosotros los seguimos, por­ que no queríamos perderlos de vista [...]. Y luego, no tengo vergüenza de decirlo, estoy bastante orgulloso de eso, yo conducía un auto con la misma potencia que el auto de nuestro jefe de personal que era el señor L. Estaba el jefe de personal de la fábrica Issoire, el jefe de personal de... de Grosménil... y luego de repente, una terrible idea se nos apareció en el camino [se ríe], ya no me acuerdo quién dijo: “encerrálos, no irán muy lejos”. Y los encerramos a esos cuatro diri­ gentes , un auto adelante, un auto atrás, los detuvimos, un domingo a la tarde creo, en el cuarto carril, algo horriblemente peligroso -igual no había tanto tránsito como en los días de semana. Y luego los lleva­ mos a sus fábricas respectivas. M. que creo era el jefe de personal en la fábrica de Issoire, me lo acuerdo muy bien, ex paracaidista, decía que era ex paracaidista de Argelia. A L. y M. los llevamos a Grosménil, y después no me acuerdo más quién estaba en B2 [nombre de la fábri­ ca de Sainte-Florine]”m. De esta manera al finalizar una carrera y persecución automovilísti­ ca, un grupo de sindicalistas de la CGT secuestran a cuatro jerárquicos. El relato, muestra que este gesto no fue premeditado. Fue más bien la fuga de los jerárquicos la que precipitó los acontecimientos. Pero deja percibir la animosidad entre algunos obreros y estos jerárquicos, cuan­ do Bemard Pelouin, ex conscripto de la guerra de Argelia, recuerda el 113 Entrevista con Bernard Pelouin, Charbonnier-les-Mines, 25/10/2002.

pasado paracaidista de uno de ellos. Queda de manifiesto que los obre­ ros no se la agarran con estos jerárquicos por casualidad: se ajustan viejas cuentas. Secuestrados el 2 de junio los dirigentes son liberados al día siguiente a la mañana y “vuelven a sus fábricas respectivas, pero son objeto de una vigilancia permanente por parte de los piquetes de huelga local”, señala un informe de la gendarmería119. Semejante radicalización en un departamento rural sorprende, y sugiere que los huelguistas consideran que la razón está de su lado. Esta violencia huel­ guista no es un epifenómeno, sino que ilustra la magnitud de la bronca. Ella permite comprender en cierta medida la saña de la acción obrera durante la intervención de las fuerzas represivas en Flins y en Sochaux. Estamos quizás ante una vieja hostilidad, que se desencadena espontá­ neamente, hacia el Estado y los patrones, detestados conjuntamente por su habitual alianza. Estas múltiples trasgresiones son parte del acon­ tecimiento del movimiento huelguístico.

« "La huelga de todos los días’’128

Desde el momento en que se fijan las modalidades de la huelga, los obreros se enfrentan a la eterna pregunta: ¿Qué hacer ahora? La agudeza del problema es reforzada por el carácter general del movimiento. Efectivamente, su suerte será definida en gran medida a escala nacio­ nal. La respuesta más pobre pero que sin dudas fue la más expandida, consiste en ocupar a los ocupantes122. Los huelguistas se dedican a las actividades físicas y deportivas, juegan a las cartas y las bochas, organi­ zan fiestas que evocan sin dudas antiguos recuerdos del Frente Popular. Pero estas ocupaciones apenas logran movilizar a los huelguistas más decididos. Estos son muchas veces minoritarios: la cantidad de ocupantes, numerosa durante los primeros días, luego empieza a 119 Informe del 3/6/1968, AD, Haute-Loire 1120 W 250. 120 Esta feliz expresión pertenece a Pascal Joubert de la Motte, en su estudio sobre la Radiotécnica de Rambouillet. CNAM, IV, mayo de 1968, Empresas. 121 Un militante sindical OS de Saviem en Blainville describe de esta manera la necesidad de “ocupar a los m uchachos”, Kergoat, D-, La .combativité ouvriére dans une usine de construction de camions. L’entrée en lutte des oavriers specialisés, Centre de sociologie des organisations, rapport au Cordes, 1977, p. 307.

decaer, especialmente durante el fin de semana largo de la Pascuas122. A partir de ese m om en to, los huelguistas intentan organizar a aque­ llos que aprovecharon la huelga para desertar de la fábrica. Se reali­ zan varios viajes a las comunas rurales donde viven numerosos obre­ ros, como en Sochaux, mientras que en Valenciennes, se llevan a cabo expediciones punitivas contra los obreros que van a trabajar a los campos de Cambraisism, De hecho, los ocupantes más decididos, que frecuentemente son militantes sindicales, se ü'ansforman en activistas participando de las comisiones creadas por iniciativa del comité de huelga. Estas múltiples actividades pueden parecer poco importantes. Sin embargo, son el me­ dio por el cual los huelguistas novatos participan de la acción. Llega­ mos aquí al segundo elemento que funda el acontecimiento de las huel­ gas de mayo-junio: surgen nuevos huelguistas. La escena huelguística se vuelve más heterogénea y, a la vez, se agudiza la ruptura con el orden dominante.

Diversidad de huelguistas en busca de una ruptura Los testigos subrayan que, al calor de este movimiento huelguístico, que se va extendiendo a lo largo y ancho del país, entran en acción nuevos huelguistas. Efectivamente, estas huelgas no sólo tienen como protagonistas a las tradicionales y grandes corporaciones obreras, como los mineros o los metalúrgicos, sino que incorporan a obreros de los cuales antes casi no se hablaba. Las huelgas de mayo y junio parecen suscitar un vivo entusiasmo en el seno de la juventud obrera. Es probable que un sentimiento de solida­ ridad generacional hacia los estudiantes haya ayudado a su entrada en acción. A partir de entonces, los jóvenes obreros parecen ser los más dispuestos: en muchos casos son los que encabezaron la huelga en mayo, y en junio son los que más reniegan de reanudar el trabajo. Esta movilización juvenil es corroborada por un responsable de la CFDT del 122 Por ejemplo, había 37 ocupantes durante el pico de la ola en Sochaux, cuando en general eran 300. Hatzfeid, N., La gréve de mai-juin 1968 aux automobiles Peugeot á Sochaux, Mémoire de Maítrise, Université Paris VIH, 1985, p. 68. 123 íd. y AD Norte 1008 W 18.

Norte en un balance de las huelgas que redacta en junio de 1968: "Mu­ chos jóvenes se han manifestado y hay que destacar la creación de numerosos equipos. La finalización de los acontecimientos no fue fácil, y muchos jóvenes votaron contra la reanudación del trabajo, y la vuelta fue en muchas ocasiones muy dura. Para los jóvenes, la reanudación se realizó con un sentimiento de insatisfacción, e incluso de frustración [sic]”‘zl. Estos informes dan cuenta de una importante movilización de jóvenes obreros, a tal punto que se ha llegado a hablar de un movimien­ to juvenil, subsuxniendo en éste al movimiento estudiantil y huelguístico. Los actores del movimiento subrayan también la importancia de la movilización femenina. Este discurso da cuenta de que la huelga alcan­ zó a sectores y regiones que hasta el momento estaban al margen de toda actividad reivindicativa. Un "pequeño informe de la huelga del personal del vestido de la región de Lorient”, redactado por un respon­ sable de la Unión departamental de la CGT dirigido a los responsables de la federación de trabajadores del vestido lo refleja1"2: “Belleteste, huelga 100%, durante 7 días, las mujeres de este esta­ blecimiento fueron a la huelga [sic] Robin, el miércoles 22 de mayo a la tarde, así como otras fábricas de la zona industrial de Kerfado. Ellas estuvieron espectaculares durante la huelga, marcharon desde su fábri­ ca hasta la ciudad con pancartas (o sea 4 km). Participaron masivamen­ te de las reuniones y manifestaciones organizadas hacia la sede del sindicato. Tuvimos varias entrevistas con el director sr. J. Examinamos el conjunto de las reivindicaciones del personal. El martes 4 de junio, reuní al personal de estos dos establecimientos a las 8 hs. Hice el informe de la Comisión Paritaria. Ellas retomaron entonces el trabajo alrededor de las 9.30 hs. Belleteste con algunas difi­ cultades, lo que me obligó a llamar al secretario de la UD. Todo se solucionó. No estaban de acuerdo con la propuesta del director de pa­ gar al 50% los días de huelga, sólo si se restablecían las actividades. Esta cuestión debe ser revisada una vez reanudado el trabajo. Desde entonces no supe más nada. [...] 124 Informe de la comisión confederal de “Jóvenes", 15-16/6/1968, CFDT 7 H 43. 125 Carta manuscrita de Joseph L. El autor se encuentra en Paris para la reunión del Comité Ejecutivo Federal de los Trabajadores del Estado, pero como no puede dirigirse a la confederación, redacta esta carta fechada en el mes de junio de 1968. Federación de los trabajadores del Vestido, AD Seine-Saint-Denis 200 J 101.

También realizamos algunas nue vas afiliaciones, en especial en Robín, en Belleteste están todas sindicalizadas. Las elecciones a delegados del personal y del Comité de empresa fueron esta semana en Robín. Hay que decir que los establecimientos de Robin y Braft en Hennebont fueren en un 100% a la huelga. [...] Por fuera del vestido, sindícalizamos.'A otros establecimientos com­ puestos prácticamente sólo por mujeres y jóvenes mujeres. Lampriére (tintorería) (34 sindicalizados) algunos hombres. Plastimo (plástico) 57 sindicalizados de los cuales alrededor de cin­ cuenta son mujeres [sic], St.-Sauveur (alimentación) una quincena de esta fábrica están sindicalizadas. Tenemos otras dos fábricas en curso. Donval (calzado) un centenar de empleados. Clairette (lavandería) un centenar de empleados”. En Lorient, el movimiento arranca a partir del 20 de mayo y alcanza luego a las pequeñas fábricas. Permite una sindicalización importante en las pequeñas empresas que emplean obreras. De esta manera, la estructura sindical se refuerza tanto en la cantidad de secciones como en la cantidad de afiliados. El relato permite además, comprender los roles respectivos asignados a los hombres y a las mujeres tanto en las prácticas huelguísticas como en el discurso. Las obreras de Belleteste ayudan a varias fábricas vecinas a ir a la huelga, organizan una larga marcha hacia el centro y participan de las iniciativas elaboradas por la CGT en la sede del sindicato. A pesar de esta movilización, las obreras no dirigen su huelga. Son los miembros plenos quienes componen la delegación que lleva a cabo las negociaciones y las reuniones, y que luego dirige el mitin de reanudación! De esta manera, un hombre sin dudas del Arsenal, es el que dirige la huelga y alienta a los huelguistas a reanudar el trabajo. Encontramos en este episodio escenas filmadas frente a la fábrica Wonder de Saint-Ouen por una cámara oculta. En ambos casos, se da una división de tareas: los hombres deciden por las mujeres. Esta división sexual de las prácticas huelguísticas encuentra una legitimación en los discursos masculinos. Al leer los testimonios, los hombres se alegran de la entrada de las obreras en la lucha. Implíci­ tamente o no, las mujeres son consideradas como novatas, ya que en el pasado habían obstaculizado las luchas. Por eso, es ese reportaje sobre

la SNECMA de Gennevüliers publicado en Jeunesse ouvriére'26: “A las mujeres les cuesta ir a la huelga. Esta vez salieron todas. Cuando se ocupó la fábrica, a la noche, ellas volvieron a sus casas. Los hombres comprendieron ‘es normal, nuestro lugar está aquí’. Estamos cabe­ za a cabeza, y ya no hay lugar para las quejas que teníamos. Las muje­ res se pelean menos. jEsto tiene que continuar!”. Este discurso, que reserva a las mujeres las peleas y las dificultades para movilizarse, justifica el monopolio masculino en la dirección de la huelga. Un segundo discurso se superpone muchas veces al primero con relación a la división de tareas y roles durante la ocupación de las fábri­ cas. La huelga y la ocupación en los establecimientos de confección Maniglier en los alrededores de Lille son reflejadas de la siguiente ma­ nera en dos artículos127: 1. “El limes, el personal, en su mayoría mujeres y muchachitas, se enfrentaron a un patrón enfurecido. Llegó a maltratar a los dele­ gados, y en su finia, a tirar mesas y sillas en el comedor. ¿Qué en­ contró frente a sí? La fuerza tranquila pero firme del personal. Debe pelear en retirada. Todo el personal masculino llevó o hizo traer bolsas de dormir y colchonetas para pasar la noche. Ayer a la maña­ na, una asamblea general determinó los tumos de guardia para ga­ rantizar la ocupación. A la noche, los hombres, de día las mujeres.” 2. Una delegada del personal de la CGT precisa luego: “los ciga­ rrillos están reservados para los hombres. [...] En primer lugar vela­ mos por la buena conducta. Los hombres ocupan durante la noche, las mujeres durante el día. Las más jóvenes están bajo la responsabi­ lidad de las delegadas. No se les permite, de ninguna manera, aun­ que tengan algún noviecito en la calle esperándolas, salir. Sus pa­ dres saben que están aquí, y pueden quedarse tranquilos.” El relato construye una doble oposición, entre el patrón enfurecido y los obreros calmos por un lado, y entre los hombres y las mujeres por el 126 N9 especial “Au coeur de la lutte”, sin fecha, pero sin dudas de mayo de 1968, p, 3. Un ejemplo similar en “La CGT: Les femmes aussi et partout”, p. 4 que corres­ ponde a un número provisorio de Antoinette donde un delegado de la SKF de Ivry hace el siguiente comentario: “¡Nuestras mujeres son fantásticas! Desde que noso­ tros ocupam os la fábrica, ellas se organizaron en forma magnífica. Consiguieron cenas gratuitas para los huelguistas. Ninguna de ellas flaqueó”, (subrayado nuestro) 127 Liberté, periódico comunista, 22 y 24/5/1968.

otro. Hay una división sexual de las tareas, que reserva para las mujeres la ocupación durante el día. Esta división es explicitada por el informe de la delegada: un control estricto se ejerce sobre los hábitos femeninos y la sexualidad en particular. De esta misma manera, en la fábrica Peugeot de Vesoul, las visitas de las jóvenes mujeres a los huelguistas dan lugar a la siguiente acusación por parte de la Dirección: “comedor transfor­ mado en prostíbulo”128. Estos discursos permiten formular una primera observación sobre las ‘huelgas femeninas1: una huelga encabezada por obreras suscita frecuentemente un discurso sobre su sexualidad. Acerca de los obreros inmigrantes pesa la misma suspicacia que so­ bre las obreras. El de ser antihuelgas. Por ello la frecuencia de un discur­ so militante que se alegra por la participación extranjera en la lucha, que subraya su acción, etc. Sin embargo, también algunos trabajos han seña­ lado la retirada de la huelga de los obreros inmigrantes, insistiendo, espe­ cialmente en el caso de los portugueses, en el retomo a su país por temor a una revolución129. Para captar el problema, hay que abandonar' el prejui­ cio según el cual los obreros inmigrantes eran novatos en la acción políti­ ca. Como lo recuerda un militante de la CGT de Billancourt, entre estos hombres se encuentran “los elementos más conscientes de la clase obre­ ra en sus países de origen que se expatriaron por razones políticas: espa­ ñoles expulsados por Franco [...]; argelinos que lucharon por la indepen­ dencia durante la guerra de Argelia y que no pudieron volver a su país; portugueses que desde hace 42 años están obligados a huir de la dictadu­ ra y, que desde 1961, se vieron fortalecidos por los jóvenes que rechazan participar en la guerra colonial llevada a cabo por Salazar En la región parisina, se crea un Comité de acción de trabajadores extranjeros desde la facultad de Censier el 14 de mayo, así como un Comité de Enlace de las Organizaciones de Trabajadores Inmigrantes en Francia (CLOTIF) que reúne a españoles, portugueses, italianos, marro­ quíes, argelinos, senegaleses, y mauritanos131. Sobre todo, los obreros par­ ticipan de la huelga en sus fábricas. Así en Citroen en Nanterre, donde el 128 Informe de Jean Paul Simonet y Marcelle Giséle Cras en "Mai-juin 1968 en Franche-Comté” (en realidad Haut-Saone) CNAM, III, Mayo de 1968, Empresas. 129 Kergoat, D., Bulledor ou l'histoire d'une mobüisation ouvriére, Paris, Seuil, 1973. 130 Action N3 12, 18/6/1968. ' 131 Gastaut, Y., L’immigration et l'opinion en France sous lo W République, Paris, Seuil, 2000, pp. 42-43 y cap. 2.

05% de la mano de obra es inmigrante, asisten a los mítines donde hay discursos en español y en portugués. De la misma manera, se mantienen junto a sus compañeros a pesar de las presiones de la Dirección en ju­ nio132. Un balance nacional establecido por la Dirección Central de los Servicios de Inteligencia (DCRG) confirma este análisis133. La DCRG habla efectivamente de cierto pánico en la colonia portuguesa: huyen cientos de trabajadores en la región de Étampes, decenas de obreros agrícolas en Rambouillet Saint-Leu-la-Foret y huyen de las empresas de curtiembre en Carente. En Paris, cuatro o cinco autos por día se iban a Portugal en el momento culmine del movimiento. Trabajadores temporarios españoles temían también la guerra civil en los Pyrénés-Orientales, Essone y Brie, y por eso 10.000 españoles y portugueses se fueron. En cuanto al movi­ miento huelguístico propiamente dicho, el análisis continúa así: “Huelguistas pasivos, la mayoría de los obreros extranjeros no parti­ ciparon del motín Las principales colonias extranjeras [...} obedecieron en general a la consigna de huelga de la CGT, la CFDT y FO, pero sin gran entusiasmo. Los volantes provenientes de la CGT y de la CFDT estaban en su mayoría redactados en portugués y en español. Pedían aumentos de salarios, mejoras en el orden social y profesional y la adopción de un estatuto de trabajadores extranjeros. Conociendo la mentalidad temerosa de los portugueses y el apoliticismo de los españoles, los llamados de la CGT evitaban plantear objetivos políticos y subversivos. El Partido Comunista Español también fue muy moderado, denun­ ciando el aventurerismo de los izquierdistas y llevando sólo 500 militan­ tes a la gran marcha en Paris el 13 de mayo. En Paris, los militantes anarquistas y trotskistas españoles y los pro­ chinos portugueses han seducido a algunos estudiantes y profesores, especialmente a los cristianos progresistas, en la Ciudad universitaria y en la Sorbonne. [...] Pero los agitadores trotskistas sufrieron una derrota en las fábricas industriales, tanto en el interior como en Paris; en Citroen los castristas 132 Ver la película Citroén-Nanterre en mai-juin 1968, op. cit. 133 “Les travailleurs étrangers lors des événements de mai-juin”, 2 8 /6 /1 9 6 8 , Boletín diario de la DCRG, AN 19820599/41.

del Grupo de Acción y de Unificación Proletaria (GAUP) constituyeron un núcleo de jóvenes obreros con iniciativa y agresivos bajo la dirección de JPP, JCS y FO-B. La hoja Ludra Obrera, réplica de la hoja de Voix Ouvriére [VO]134, fue distribuida masivamente en Citroen, y en Sochaux, en Peugeot”, Este balance, redactado a fines del mes de junio, intenta, tomando el ejemplo de otros boletines surgidos en ese período, ponerle límites a los acontecimientos. El texto señala una participación pasiva en la huelga, y la redacción de-volantes en idioma extranjero. Además, en el mismo balance reduce el importante alcance de los volantes, y ni siquiera men­ ciona su contenido preciso. En Citroen por ejemplo, la CGT no se con­ tentaba con vagas “mejoras en el orden social y profesional”. Protesta en particular contra la utilización, por parte de la dirección, de intérpre­ tes que también servían de vigilantes. También los volantes reclaman una transformación de los centros de reunión, donde los trabajadores siguen siendo vigilados por guardias, y exigen su gestión por el Comité de empresa135. La precisión de las reivindicaciones demuestra que estu­ vieron elaboradas por los obreros involucrados, y da cuenta entonces de su participación en la huelga. Por otra parte, si bien el informe de la policía subraya el fracaso de los trotskistas en las fábricas, a su vez señala su presencia en Citroen y en Sochaux. De esta manera, el análi­ sis de la DCRG, sin transformar á los obreros^iñMpáMésW dia del movimiento, muestra sin embargo su importante participación en las huelgas. Podemos ir más lejos. Algunos indicios dan cuenta que los obreros extranjeros tienen un rol activo en ciertas fábricas. En RenaultBillancourt, redactan una plataforma de reivindicaciones específica cuya importancia ya subrayó Laure Pitti136. Este texto, desconocido hasta 134 El grupo Voix ouvriére se fundó en 1956. Edita un periódico bajo el mismo nombre a partir de 1983, Es prohibido el 12 de junio de 1968 por decreto presidencial. El grupo resurge como Lutte ouvriére, llevando el periódico su mismo nombre. (NdE) 135 Volante en español y en portugués redactado por el Sindicato de la CGT de las fábricas de la región parisina, sin fecha. CAMT, Fondos de los curas-obreros, 1 9 9 7 ,0 3 8 /0 0 8 1 . 136 P itti, L., Ouvriers algérieris á Renault-Billancourt de la gu erre d'A lgérie au x gréves d ’OS des a n n ées 1970, Th&se d ’histoire, Université Paris VIII, 2002, pp. 460-472.

el momento, corresponde sin dudas a las “Aspiraciones de los inmigrantes de Renault” que se encuentran en los archivos de la CFDT137: - Supresión de los contratos provisorios; - No a la discriminación en la promoción social; - No a la discriminación en el empleo; - Ninguna restricción en el ejercicio de las responsabilidades sindi­ cales en los organismos sociales; - Una justa distribución de la vivienda; - Otorgamiento de la libreta de trabajo en el lugar de empleo; - Para las elecciones de delegados de personal y del CE, ser electo­ res y elegibles [sic] en las mismas condiciones que los trabajadores franceses; - Que las oficinas de las delegaciones de la ONI, ubicadas bajo la completa responsabilidad del Estado francés, estén instaladas en todas las grandes ciudades de países proveedores de mano de obra. Estas oficinas tendrían como función informar a los trabajadores, establecer el contrato de trabajo que debe obligatoriamente conte­ ner: la profesión, la empresa, la tasa de salario, las condiciones de vivienda; - Él mismo pago que a los trabajadores franceses de las prestaciones familiares a los trabajadores cuya residencia se encuentra en su país de origen; - La satisfacción de la reivindicación precedente implica la liqui­ dación del FAS cuyos recursos provienen casi absolutamente de las retenciones efectuadas a las prestaciones familiares de los trabajado­ res inmigrantes. Bajo el control de las Organizaciones Sindicales y hasta su agotamiento, utilización de ese fondo para realizaciones so­ ciales y culturales en beneficio de los trabajadores inmigrantes y sus familias; - Que un amplio programa sea emprendido por el Ministerio de Edu­ cación Nacional en acuerdo con las Organizaciones Sindicales, para alfabetizar a los trabajadores inmigrantes; 137 Archivos confederales de la CFDT 7 H 58. Mención manuscrita: 26 de mayo de 1968.

[mención manuscrita:] Régimen único de Seguridad Social para todos sin distinción de origen. Los puntos 2 y 3 del texto, con una formulación vaga, dan cuenta de que los obreros rechazan toda discriminación; las reivindicaciones 4 y 8, muestran la preocupación de los redactores por permitir a los obreros inmigrantes ser militantes sindicales activos, y los puntos 11 y 12, dan cuenta de la confianza hacia las organizaciones sindicales. Al final, sea cual sea el status exacto de este texto, contribuye a demostrar la participa­ ción activa de obreros inmigrantes en la huelga en Renault-Billancourt, fenómeno que también encontramos en Roussel-Uclaf en Romainville. Ellos participan del piquete que la policía desaloja el 13 de junio a la madrugada. Entre los huelguistas, además de 78 franceses, también son interrogados nueve extranjeros, de los cuales siete son argelinos, uno marroquí y uno tunecino, todos nacidos entre 1940 y 1949138. Estos nueve extranjeros pertenecen, sin dudas, al grupo de ios huelguistas activos. Un segundo grupo de indicios está constituido por las listas de ex­ tranjeros expulsados de Francia por su participación en el movimiento huelguístico de mayo y junio de 1968. Todos estos extranjeros bajo la amenaza de expulsión no son inmigrantes533. Sin embargo, durante las semanas de huelga, el secretariado de los trabajadores inmigrantes de la CFDT se preocupa por los arrestos y amenazas de expulsión que golpean a los huelguistas1'0. Entre el 24 de mayo y el 20 de junio de 1968,183 extranjeros de 37 nacionalidades diferentes son expulsados,

'138 Los ocupantes fueron conducidos a Beaujon para verificar su identidad. Archivos de la Jefatura de Policía de Paris Legajo "Gréves Juin 1968. Divers”, 139 Es lo que muestra el caso Rutili en Audun-le-Tiche, en Moselle. Roland Rutili, chofer de la Sociedad Minera de las Tierras Rojas,- casado con una francesa y padre de dos hijos, es detenido en la comisaría de Puy-de-Dóme por "desorden en el vía pública” por su rol en la huelga en mayo. Además corre el riesgo de expul­ sión. Es efectivamente de nacionalidad italiana, a pesar de haber nacido en Fran­ cia. Su padre Víctor, deportado en Mauthausen, ha “muerto por Francia”. Fuente: Antoinette N° 57, diciembre de 1968. Cuando el artículo fue redactado, estaba en curso un compromiso de negociación con las autoridades que deben enfrentar la m ovilización de un comité de apoyo. Este caso fue descripto en la novela de Filippetti, A., Les derniers jours de la classe ouvriére, Paris, Stock, 2003, pp. 113-124. 140 Archivos de la CFDT 7 H 43.

de los cuales 32 son argelinos, 20 portugueses, 17 españoles, 15 italia­ nos, 11 tunecinos, etc.™1. Si es razonable considerar que entre ellos hay varias decenas de huelguistas, esto queda demostrado por los pedidos de derogación que luego son dirigidos al Ministerio del Interior. Un pe­ dido emana de un italiano, Michel C., interrogado en Beauvais el 6 de junio, día de la evacuación de la fábrica Lockeed, que era parte de un “grupo de manifestantes particularmente violentos y amenazantes”. Se trata de uno de los huelguistas obreros de esta empresa donde rechazan violentamente toda reanudación del trabajo. Un segundo pedido es re­ dactado por la concubina de un obrero portugués, José Manuel M., descripto de la siguiente manera en un informe de la policía: “El interesado que ocupaba el puesto de peón en la Sociedad SABOREO en Strasbourg (234 obreros) fue reconocido como el principal instigador de la interrupción del trabajo en esta empresa entre el 28 y el 30 de mayo de 1968. Esta sociedad es por otra parte una de las pocas empresas del sector privado que estuvo en huelga en el departamento del Bas-Rhin. Buscando un refuerzo de los huelguistas de un establecimiento vecino, M. obliga por la fuerza (usando cachiporras) a los empleados de SABOREO a dejar de trabajar. Por otra parte llamó a los estudiantes, quienes entra­ ron en la fábrica para incitar al personal a ir a la huelga”142. El informe inexacto en cuanto a las huelgas del Bas-Rhin, refleja el retrato poco creíble de un agitador: es difícil creer que este único obrero haya logrado mediante la fuerza, que sus compañeros dejen de trabajar. Sin embargo es por ello que fue expulsado el 31 de julio de 1968. Esta expulsión, realizada una vez finalizado el movimiento, es claramente un ajuste de cuentas. Podemos concluir, a partir de estos elementos, que la participación de los obreros inmigrantes en los movimientos huelguísticos, fue más impor­ tante de lo que la historiografía considera. Esto no quiere decir que todos los obreros inmigrantes, así como tampoco sus camaradas franceses, ha­ yan jugado un papel destacado. Sin embargo, queda de manifiesto que 141 Boletín mensual DCRG mayo-junío-julio de 1968, AN 8 6 0 5 8 1 /2 5 . La cifra crece durante las semanas posteriores; 246 extranjeros son puestos en la mira entre el 24 de mayo y 28 de agosto según una nota del 10 de octubre de 1968 del secreta­ riado general de la policía para el Ministerio del Interior, AN 19910194/13, folio 4. 142 Nota del director de la reglamentación al secretario general de la policía, 7/2/69, AN 19910194/13, folio 4.

su presencia durante el movimiento fue importante. A partir de las huel­ gas de mayo y junio» los Inmigrantes empiezan a tener un rol significativo en la escena huelguística, así como las obreras. Estos hechos son parte fundamental del acontecimiento que intentamos constituir.

Cuando se rompe el silencio Cuando se paraliza el trabajo, la fábrica se convierte en un espacio silencioso y, a su vez, se libera la palabra. Al no estar más sometidos al trabajo, los obreros pueden discutir143. Esta liberación se produce en las fábricas, aunque en menor medida que en otros lados ya que la cultura obrera es de “pocas palabras”144. Además quedan pocos registros de ella, ya que los archivos desdeñan la palabra obrera. Sin embargo, ésta aparece en el llamado a la huelga en la fábrica Rhóne-Poulenc de Vitry: “Siempre nos negaron la palabra, pero ahora la hemos tomado, apren­ dimos a hablar y esto es irreversible”145. Arriesguemos algunos análisis.

• Interlocutores múltiples

Los huelguistas discuten primero entre ellos. Discusiones en las asambleas generales o en las reuniones sindicales, discusiones infor­ males con los compañeros de trabajo, entre ocupantes nocturnos, con los técnicos. La organización de la huelga ayuda enormemente a la aparición de la palabra. La ocupación de la fábrica aparece muchas veces como una condición previa ya que ofrece un sitio, implica la realización de mítines regulares donde se informa y donde se le toma el pulso a la huelga. La existencia de comités de huelga, incluso si son meramente intersindicales, facilita esta toma de palabra. Durante las asambleas generales, mientras que los responsables sindicales inter­ vienen por derecho, los obreros huelguistas sin mandato a veces pue­ den intervenir. El caso más interesante es en Sochaux: en Peugeot, los 143 De Certeau, M., La príse de parole, París, Senil, 1994 (1969). 144 Verret, M., La culture ouvriére, Paris, UHaxmattan, 1996 (1986), p. 14. 145 Volante del Comité central de huelga, 28/5/1968, Archivos de la CFDT 7 H 270.

huelguistas han creado un lugar de discusión bautizado Foro donde durante varios días, controversias sindicales o políticas reúnen a va­ rios cientos de personas146. Al mismo tiempo, los obreros huelguistas discuten con sus interlocutores externos. En primer lugar, con su propio entorno, o bien con los responsables sindicales de otras fábricas. Estos contactos re­ visten una gran importancia en las pequeñas unidades donde la huel­ ga es á' veces frágil. Las sedes de las uniones locales y departamenta­ les situadas muchas veces en las sedes sindicales, se transforman en verdaderas colmenas durante esas semanas de huelgas. Pero el movi­ miento de mayo y junio también estuvo muy marcado por numerosas discusiones entre obreros y estudiantes. En la región parisina, los ejem­ plos de tales contactos entre obreros y estudiantes abundan: así como en las fábricas Renault de Billancourt y Flins o Citroen de Javel y Nanterre, en Hispano-Suiza, en Thompson-Houston en Gennevilliers, etc., con una asimetría entre los suburbios Oeste y Este: los contactos entre los estudiantes y los obreros son muchísimo más numerosos en Hauts-de-Seine por la presencia de la facultad de Nanterre. Estos in­ tercambios y debates entre estudiantes y obreros se dan en particular en las ciudades universitarias del interior: Nantes, Lille, Lyon, Strasbourg, Besangon, Grenoble, Montpellier, Toulouse, Aix-enProvence, Rouen, Tours, etc. Muchas veces estos encuentros en las fábricas se organizan con el acuerdo de las secciones de la CFDT, mientras que la CGT que condena a los estudiantes izquierdistas, tien­ de a limitarlos. Al mismo tiempo, los obreros se dirigen a las faculta­ des ocupadas para discutir: así sucede con este grupo de obreras de una pequeña empresa de cables en Montpellier que entablan relacio­ nes con los estudiantes de Letras147. Incluso, la universidad llega a funcionar en ciertos casos como base de retaguardia: los militantes de la CFDT de la fábrica Rhóne-Poulenc de Vitry hacen su reunión en la

146 Hatzfeld, N„ Les gens d ’usine, Paris, L'Atelier, 2002, p. 365. 147 Ellas escriben colectivam ente un diario apasionante entre septiembre de 1967 y septiembre de 1968 .del cual un manuscrito es confiado al comité de acción de la facultad de Montpellier. Este grupo lo edita en folletos bajo el titulo Journal d ’un groupe d ’ouvriéres, M ontpellier 1967-1968 y Les Cahiers de Mai lo publican también en otoño de 1968. BDIC, Archives de Les Cahiers de Mai F A Rés,578/14.

facultad de Censier los primeros días de la huelga y los miembros del comité de acción de Cléon se reúnen en la Universidad de RouenM8. Esta ligazón entre las universidades ocupadas y algunas fábricas lleva a la participación en enfrentamientos con las fuerzas de represión. En Renault-Flins, el 6 de junio, fuerzas policiales echan a los ocupantes de la fábrica. Desde entonces, los contactos entablados durante las se­ manas anteriores, hacen que varios centenares de estudiantes afluyan hacia Flins y algunos participen en los combates que se desarrollan alrededor de la fábrica. Son perseguidos por las fuerzas del orden con una rudeza particular que explica la muerte trágica de Gilíes Tautin el 10, militante de la UJC -mi, que murió ahogado.

• Las discusiones centrales

Probablemente, en las fábricas se discutía acerca de los estudiantes y cómo recibirlos. Pero en su mayoría las discusiones son sobre el traba­ jo, las reivindicaciones prioritarias que debían ser satisfechas. En mu­ chas ocasiones, las secciones sindicales desempolvaron los pliegos de reivindicaciones redactados antes del movimiento. A veces retoman estos reclamos e invitan a sus afiliados a tomarlos en sus manos. En todos los casos, estas discusiones dan lugar a todo tipo de denuncias sobre las condiciones de trabajo, de las cuales subsisten ciertos regis­ tros. De esta manera en la fábrica aeronáutica Hispano-Suiza en BoisColombes, retoman un pliego de reivindicaciones de los talleres 23 y 6 que distingue entre las reivindicaciones generales y las particulares™9. Dentro de estas últimas, el punto 2 es exclusivamente acerca de los tiempos cronometrados: Respeto de las convenciones y acuerdos obtenidos en la Dirección: el tiempo debe ser calculado a partir de un obrero de habilidad media y en condiciones normales sin someterlo a presión para que trabaje más rápido;

148 Folleto “La gréve á Rhóne-Paulenc Vitry", noviembre de 1968, p. 3, CFDT 7 H 45; Notre arme, c ’est ¡a gréve, op. cit., p. 42. 149 CAMT 1997 038/081, Fondos de los curas-obreros, dossier “Comité de gréve H ispano-Suiza”.

- Que las hojas de prueba reflejen realmente el tiempo que le llevó al compañero y que no sean falseadas;

- Que los tiempos de remuneración sean conforme a los tiempos de trabajo efectuados y figuren directamente dentro del premio de trabajo: las [palabra ilegible] eventuales deben agregarse; - Que cuando el crono toma un tiempo, que le indique la continua­ ción al compañero: - Que el trabajo sea efectuado en las mismas condiciones (máquinas y herramientas) que durante el tiempo cronometrado, y que esto esté marcado en una hoja de prueba; - Que haya un solo cronómetro; - Para los matriceros, tiempo de preparación y un 10% de margen de error: -1 h. pagada por realizar los bonos de trabajo [por semana: agregado en manuscrito] Este pliego se hace eco de múltiples denuncias. Aunque no conoz­ camos mucho de estos talleres, es evidente que aparecen viejos recla­ mos. No es el método del tiempo cronometrado lo que se cuestiona, sino la forma en que es efectuado. Debemos leer en este texto lo que no puede ser afirmado directamente: sin duda, los obreros proclamaron que los tiempos eran falseados, que se calculaba el tiempo de los mejo­ res obreros a propósito para aumentar las exigencias o disminuir los premios, etc. Este informe, que no puede ser expresado en toda su cru­ deza, es reformulado bajo la forma de reivindicaciones. Detrás de este lenguaje con códigos sindicales, se esconde una palabra obrera llena de odio. La cámara de Frangois Chardeaux capta admirablemente este len­ guaje, en su obra de Billancourt. Filma una escena extraordinaria don­ de se redacta un pliego, y los obreros profesionales rodean a su delega­ do y le dictan sus reivindicaciones. A pesar de que el sonido es imper­ fecto, se escuchan los insultos, las denuncias que el delegado formula reclamando una ‘mejor comprensión por parte de los capataces hacia los obreros para evitar el método de los carceleros [sic] que regía duran­ te la Ocupación’”130.

150 Chardeaux, R, 33 jours en mai, 1970.

Sin embargo estas reivindicaciones particulares no son casi nunca abordadas durante las negociaciones acerca de la reanudación del tra­ bajo en junio de 1968. La realidad del trabajo obrero es omitida en las negociaciones. Los obreros de estos talleres de Hispano se parecen a la joven obrera indignada de la fábrica Wonder de Saint-Ouen: la huelga no cambió las condiciones de trabajo. La cuestión del trabajo también es abordada desde otro ángulo en las discusiones acerca de la posible reanudación del trabajo o acerca de la autogestión. Subrayemos primero claramente un punto. En mayo y jimio de 1968, la autogestión no corresponde a una experiencia real pero sí es tema de debate151. Esta palabra intriga y seduce sin dudas, pero no es comprendida por los militantes152, que la confunden frecuentemente con participación o bien cogestión como en Nantes y en Annecy153. En otros lados, en Massey-Ferguson en Lille por ejemplo» los obreros consideran la posibilidad de trabajar para mostrar su savoir-faire [conocimiento, NdT]134. En el Norte la cogestión suscita cierto interés. En Usinor-Dunkerque, los sindicalistas de la CGT y de la CFDT llegan a diseñar un proyecto135. En los establecimientos Lecq de Douai, con mayoría cegetista, se realiza la 151 El periódico de la CFDT Syndicalisme (N° 1191, 10/6/1968, pp. 24-25) describe experiencias en diversas fábricas entre las cuales la CSF y la fábrica Perrier de Montignyle-Bretonneux. En realidad, en la fábrica CSF, los huelguistas reflexionan acerca de la autogestión pero no trabajan: Porhel, V,, “L’autogestion á la CSF de Brest” en DreyfusArmand, G. (dir.) y otros, Les aimées '68, op. cit., pp, 379-398. En la fábrica Pexrier, los obreros portugueses que siguieron trabajando durante 10 días para aprovisionar a los hospitales, no hablan de autogestión, no ven ninguna diferencia en la organización del trabajo gestionado por los sindicalistas y hacen huelga a partir del 30 de mayo para obtener un 13fl mes, como mensualizados. Kergoat, D., Bulledoc, op. cit., p. 118 y sig. 152 Es así que el responsable de los metalúrgicos de Lyon no logra definir este térm ino en una AG (Asamblea Geneal, NdT] en Berliet el 27 de m ayo. Ver el divertido relato de Tridente, permanente turinés de la FIM, durante su estadía en Francia entre el 25 de mayo y el 2 de junio, p. 20. FGM-CFDT 1 B 349-350. 153 Leemos en un artículo entre las 10 respuestas que da la CFDT, esta frase sorprendente: “Autogestión, participación: ¿algo prefabricado? No. Son los traba­ jadores quienes deben definirla y construirla”, Syndicalisme, 2 5 /5 /1 9 6 8 : la yuxta­ posición parece sugerir una sinonimia. Para Nantes, Zancarini-Foumel, M., Changer la vie!, op. cit., p. 120. Para Annecy, ver Mini Flash, periódico huelguista de la CFDT, N° del 5/6/1968, FGM-CFDT 1 B 345. 154 Les Cahiers de mai N9 7, l a-15 de diciembre de 1968. 155 Proyecto del 26 de mayo de 1968. CNAM, IV, Mayo de 1968, Empresas.

cogestión. Luego de los trabajos realizados por una comisión económica durante la huelga, los acuerdos para la reanudación del trabajo concluyen así: “La dirección se compromete a que todas las decisiones que concier­ nen al personal en forma individual o colectiva sean tomadas luego de discusiones entre representantes electos y la dirección”. La instancia de­ cisiva es el Comité de establecimiento. En caso de desacuerdo, está pre­ visto un recurso de inspección del trabajo. Las consecuencias de este acuerdo son pesadas: la sociedad es excluida de la Cámara empresaria de Douais y los bancos retiran una parte del crédito156. A través de los ejem­ plos citados, queda de manifiesto que se pone en marcha otra organiza­ ción del trabajo y se producen transferencias de poder al interior de la empresa, que son encaradas en las discusiones entre los obreros y entre los huelguistas en general. En muchas ocasiones se trata de fortalecer ei poder sindical. Esta consigna, propia de la CFDT, corresponde a una aspi­ ración bastante difusa entre los huelguistas de mayo y junio de 1968. Muchas veces este tema del poder sindical tiene menos peso ante la cuestión de la democratización, como lo atestigua el pliego de reivindi­ caciones de la fábrica Couthon-Samafor de la Coumeuve137. Con fecha del 27 de mayo, es decir más de una semana después del comienzo de la huelga, este pliego da cuenta de una maduración en la reflexión. En un pliego que contiene ocho rubros, el segundo que trata sobre la democratización en la empresa presenta un interés particular: - derecho al conjunto del personal a reunirse una vez por mes en los lugares de trabajo (horas pagas) y eventualmente cada vez que una cuestión grave se plantea; - negociaciones de todas las condiciones de trabajo y del reglamento interno de la empresa; - Ubre ejercicio del derecho a huelga (ninguna sanción); - ninguna suspensión ni sanción sin comunicación previa con los representantes del personal (en caso de extrema gravedad, someter la decisión al conjunto del personal);

156 “Note sur le droit syndical dans les accords signés au cours de mai-juin 1968 dans le département du Nord" por la Dirección regional del Trabajo y de la Mano de Obra, ministerio de Trabajo, AN 760122/291. 157 AD Seine-Saint-Denis, Fondos GEC-Alsthom Le Bourget 72 J 9.

- derecho de control y protesta sobre la gestión de la empresa; - pago de la licencia por estudios para los trabajadores que quieran participar de una escuela de formación sindical; - distribución democrática de las viviendas atribuidas a la empresa (contribución del 1% para vivienda); - pago de una subvención al CE (1% de la masa salarial) El informe muestra hasta qué punto el poder patronal es cuestiona­ do en esta fábrica. Los huelguistas quieren im poner negociaciones sobre las prerrogativas habituales de la dirección, como el reglamento interno, las condiciones de trabajo, o bien la atribución de sanciones, Pero las intenciones van más allá, ya que los huelguistas consideran que tienen “derecho de control y protesta sobre la gestión de la empre­ sa”. La formulación “derecho de protesta” es un poco elíptica pero da cuenta de que los obreros reclaman al menos estar al tanto de la ges­ tión de la empresa. Este pliego atestigua que el 27 de mayo, la audacia se había hecho carne entre los huelguistas. Los obreros en huelga hablan también de política. Numerosas mo­ ciones lo atestiguan. En muchas oportunidades se refieren a la constitu­ ción de un gobierno popular que reagruparía a todas las fuerzas políti­ cas de izquierda. En este sentido van las mociones de los obreros de Vallourec en Aulnoye en el Norte158,que reflejan el peso dominante de la estrategia comunista y de la CGT en las fábricas, que apunta a una victoria electoral. También corresponde sin dudas a la fuerza evocadora del Frente Popular. Estas mociones expresan una discusión política bas­ tante superficial.’ los obreros se contentan con firmar un texto que llama a la constitución de un Gobierno sobre el cual recaen todas las transfor­ maciones económicas y sociales que vendrán. Y llamando a las organi­ zaciones políticas y sindicales se mantienen fieles a los principios tradi­ cionales de delegación y representación. En otras fábricas aparecen for­ mas de reflexión más elaboradas. Por ejemplo en la Compañía electro­ mecánica (CEM) de Bourget en Seine-Saint-Denis, un volante informan­ do acerca de una reunión organizada por el Comité de huelga de la CGT-CFDT, menciona la voluntad de “reemplazar el poder actual por

158 Sin fecha, AD Norte 1008 W 17.

un gobierno popular”159. En este marco, son elaboradas “propuestas que conciernen a la representación obrera nacional en la cámara [de diputa­ dos, NdT]”, previendo por un lado una “representación efectiva de la población proporcional” y, por otro lado, “una representación obrera con relación a los problemas específicos de la clase obrera a través de los sindicatos (en el Senado]”. Paralelamente los huelguistas encaran una lucha por la extensión de los derechos sindicales que pasa por multiplicar los delegados. Finalmente el texto habla de la “nacionaliza­ ción de las empresas, fy el] control de su gestión por parte de los sindi­ catos”. Leyendo este volante se deduce que tuvo lugar una discusión sobre la organización política posible y deseable. Una constatación pre­ via sirve de fundamento a las propuestas: la de una distorsión entre el país legal y el país real, que se expresa en una subrepresentación de las capas populares y obreras en particular. Para paliar este déficit se enca­ ra la posibilidad de que haya una representación de los sindicatos en el parlamento. Pero la herramienta sindical puede también ser utilizada como instrumento de control de la gestión de las empresas. Este texto aspira entonces a reforzar aún más la instítucionalización de las organi­ zaciones sindicales. Se refleja la aspiración a un rol cada vez mayor de los sindicatos. Además, las orientaciones de las confederaciones, en particular el deseo de la CGT de que se multipliquen las nacionalizacio­ nes, son señaladas en el texto, lo que da cuenta de cómo el punto de vista confederal es presentado a los obreros, retomado y discutido. Entonces, en las fábricas ocupadas, los obreros intercambian puntos de vista, dialogan con los estudiantes y sueñan en voz alta. El poder patronal es cuestionado, la dureza del trabajo subrayada. Una capacidad política obrera se expresó durante esas semanas, traduciéndose también en cuestionamientos a las estrategias de las organizaciones sindicales.

Los sindicatos son interpelados En el transcurso de las huelgas, los sindicatos juegan.un rol muy im­ portante, semejante al del director de orquesta: son un constante punto de referencia y le imprimen ritmo al movimiento. Los matices, a veces 159 Volante sin fecha, AD Seine-Saint-Denis, Fondos GEC-Alsthom 72 J 9.

los desacuerdos que separan a las organizaciones generan importantes dificultades. Esta división sindical explica las disonancias producidas durante el movimiento. Además, las distintas estrategias sindicales que­ dan más expuestas gracias a la huelga y a veces son severamente critica­ das: se escuchan entonces voces discordantes. Finalmente, la misma función de los sindicatos es cuestionada por algunos obreros durante o al final del conflicto. También había que escuchar esta melodía disidente.

• El rol crucial de los sindicatos

Las organizaciones sindicales juegan un rol determinante en el inicio de los movimientos huelguísticos. En la tipología que propuso, Sabine Erbes-Seguin subraya el peso del “modelo espontáneo pro sin­ dical”, así definido: “los trabajadores [...] desencadenan la huelga, actuando siempre desde entonces con sus sindicatos”160. Los obreros en la gran mayoría de los casos proponen las consignas y siguen a su vez las elaboradas por sus organizaciones sindicales. Esta relación dialéctica funciona mejor a partir de que se forman varias secciones sindicales en la fábrica. Cada organización puede entonces asumir el rol que le conviene: situarse a la vanguardia, adoptar la posición de un sindicato moderado pero responsable, reunir a los escépticos... En todos los casos, las organizaciones sindicales canalizan las reacciones y funcionan como polos. Esta posición de referente que ocupan las organizaciones sindicales en las fábricas se encuentra a escala local y departamental en las que funcionan como intermediarios, frecuente­ mente a partir de la sede del sindicato. La confederación de la CGT, con respecto a esto, se encuentra en una posición privilegiada. Bien implantada en los grandes centros in­ dustriales, intenta a su vez impulsar y canalizar un movimiento en di­ rección de los establecimientos más pequeños. Un comunicado de la UD CGT del Norte fechado el 18 de mayo161, ilustra admirablemente el “estilo”, que no es sólo retórico, de la CGT. Es el siguiente: 160 Erbes-Seguin, S., “Militants et travailleurs: organisation des relations dans la grfeve” en Gréves revendicatives ou gréves politiques?, pp. 273-278. 161 Comunicado aparecido en Liberté ai día siguiente.

“Saludos a los trabajadores de numerosas profesiones del Norte, los mineros, las trabajadoras, los jóvenes, en huelga con ocupación de fá­ bricas, por la satisfacción de sus reivindicaciones. A cada instante, la huelga con ocupación se extiende en el Norte como en el país. La acción llevada adelante reviste una importancia, excepcional. La unión departamental de la CGT [...] los convoca, trabajadoras, trabajadores del Norte, a reunirse, a elaborar vuestro pliego de reclamos con los militantes sindicales, a decidir una acción al nivel de las exi­ gencias actuales para imponer vuestras reivindicaciones, por el aumento general de salarios, beneficios y pensiones, [...]. para terminar con la baja de salarios. Para que no haya más salarios por debajo de los 60.000 AF [an d en francs, francos viejos, NdT]16Z por mes. Lleven adelante acciones para garantizar el empleo y los ingresos, la reducción del tiempo de trabajo sin baja salarial [...] por el reconoci­ miento de la actividad sindical en la empresa y para poner fin a los ataques repetidos de la patronal contra vuestros derechos. Trabajadores del Norte, lleven adelante acciones por vuestras pro­ pias reivindicaciones integrándolas con las reivindicaciones generales. Jóvenes, lleven adelante acciones con vuestros mayores por la defensa de vuestras reivindicaciones y derechos y por mejores sala­ rios; Trabajadoras; trabajadores dei Norte, adhi^rHíimasivaméñté a la CGT. Organicen el sindicato de la CGT en las empresas en las que aún no existe”. Este comunicado aparece en la prensa en la víspera de la extensión considerable de las huelgas del lunes 20. Incita al conjunto de los traba­ jadores a entrar en la huelga. No hay, ciertamente, ningún llamado ex­ plícito a la huelga -ya que la consigna confederal era dejar decidir a la base-, pero el eufemismo “decidir la acción al nivel de las exigencias actuales” era fácilmente descifrable. Por otro lado, el conjunto de las reivindicaciones que el texto menciona pueden avivar el ardor de los obreros y darles ideas. Al mismo tiempo, sin embargo, esta lista presen­ ta las reivindicaciones generales y las acciones legítimas, es decir, de­ seables: funciona como un modelo -un espíritu malicioso escribiría un patrón- que se trata de seguir y reproducir. De esta forma, al mismo 162 De Gaulle instauró el nuevo franco que equivalía a 100 francos viejos. (NdE)

tiempo que impulsa un movimiento de huelgas, la CGT se une a él para controlarlo muy estrechamente. Este estilo dirigente, sin embargo, no es exclusividad de una Unión departamental. El dirigente de la Unión local de la CGT Saint-Fons consi­ dera igualmente que la dirección de la huelga debe pertenecer al sindica­ to, justificando esta preeminencia con un análisis histórico y político. “Ha habido cambios con relación a 1936. Antes era quizás una forma de anarco-sindicalismo decir que hay huelga, de hecho un comité de huelga. Los DP no son más DP, los dirigentes sindícales no son más dirigentes sindicales... Son los muchachos del comité de huelga los que dirigen. Esto quizás estaba bien para esta época. En mayo-jimio de 1968 esto pasó en algunos lugares y allí donde pasó, se produjo el pánico. Y en algunos lugares éste continúa. Es impo­ sible que muchachos recién llegados puedan dirigir la huelga porque si ésta es muy amplia, muy extensa, es necesario, pero hay una continui­ dad de las cosas”163. Este responsable cegetista se niega a darle un rol eminente a un Comité de huelga electo. Tal funcionamiento, que pudo haber sido una virtud en 1936, en 1968 conduce al “pánico”. El término, sinónimo de desorden, designa la inexperiencia, quizás mezclada con izquierdismo, de los "muchachos recién llegados”. Este dirigente desarrolla en­ tonces lo que es para él una buena organización de la huelga. Dirigida por dirigentes sindicales legales bajo la máscara de que ellos encarnan la continuidad, la huelga agrupa también a los hombres recién llegados que simbolizan la apertura. Estas concepciones confirman el rol sobresaliente jugado por las organizaciones sindicales durante el movimiento. Frecuentemente los obreros asocian sus sindicatos al inicio de la huelga; por otro lado, los militantes la dirigen de una punta a la otra. Cualquiera que sea la escala de análisis que se tome en cuenta, la fábrica, la localidad o el departamento, los sindicatos constituyen indudablemente, polos de referencia. Conducen así al movimiento en función de estrategias, a veces rivales. Pero, ubicados en una posición sobresaliente, también se exponen más a la crítica. 163 Entrevista de B.S., UL CGT Saint-Fons, BDIC, Archivos de Les Cahíers de Mai, F ARés. 578/88, p. 13.

• Diversas estrategias

Las divisiones sindicales se dan alrededor de elecciones sindicales antagónicas. Pasemos rápidamente por la confederación Fuerza Obrera (FO). Poco implantada en la industria, juega un rol mínimo en el curso del mes de mayo y jimio, durante los cuales su principal preocupación es obstaculizar cualquier progreso del Partido Comunista10". Este breve balance debe sin embargo ser relativizado en algunos sectores. En un pequeño número de empresas, secciones de FO animadas por militan­ tes trotskistas despliegan una intensa actividad. Es muy conocido el caso de Sud-Aviation Bouguenais, que pertenece al bastión anaxco-sindicalista de Loire-Atlantique105. También sucede esto en algunas fábri­ cas químicas de la región parisina como Rhone-Poulenc en Vitry y Roussel-Uclaf en Romainville165. Sin embargo, el verdadero debate opone a la CGT con la CFDT. La preocupación constante de la CGT es asegurar una salida política al movimiento huelguístico, como lo sugiere la fuerte referencia al Fren­ te Popular. Desde el 15 de mayo de 1968, la CGT llama al “reemplazo del poder actual por un gobierno popular”167. El sentido de esta fórmu­ la es precisado luego del encuentro entre el PCF y la CGT del 19 de mayo en el que las dos organizaciones llaman a “la conclusión urgen­ te de un acuerdo de las formaciones de izquierda sobre un programa común de gobierno de contenido social avanzado, que garantice los derechos de los sindicatos y la satisfacción, de las reivindicaciones esenciales de los trabajadores"168. El gobierno popular debe entonces reunir al conjunto de las formaciones de izquierda incluido el PC. Esta proximidad entre las dos organizaciones llega a su punto culminante durante la marcha del 29, bajo la consigna de “gobierno popular”. El proyecto de la CGT pasa entonces por la conquista legal del poder.

164 Bergounioux, A., “Forcé Ouvriére en Mai '68” en Mcmriaux, R, (dir.) y otros, Exploration du m ai frangais, op. cit, T. 2, pp. 57-74. 165 Le Madec, F„ L'aubépine de mai, op. cit. 166 “La gréve en Rhóne-Poulenc Vitry”, noviembre de 1968, A rchivos de la CFDT 7 H 45 y nota de ios RG, 5/12/1968, AD Seine-Saínt-Denis 23 W 1. 167 “La gréve générale de mai 1968", Le peuple, op. cit., p. 22. 168 íbíd-, p. 35.

Aquí se ve un desplazamiento completamente característico que con­ vierte a la toma del poder en la culminación de una aspiración al cambio en las fábricas. Este esquema, que tiene su propia coherencia, explica la satisfacción de la CGT después del discurso de De Gaulle del 30 de mayo, ya que interpreta, efectivamente, la organización de las elecciones legislativas como un retroceso y una concesión160. De esta forma, durante todo el movimiento huelguístico, la CGT perma­ nece fiel a la línea que se había fijado inicialmente. Convencidos de su justeza, los dirigentes están dispuestos a mantenerla mientras conser­ van el control sobre la dirección del movimiento. Esta doble exigencia se encuentra en la posición que adoptan los dirigentes de la CGT durante las negociaciones de Grenelle. En el deba­ te historiográfíco sobre la posición de la CGT durante estas negociacio­ nes, nos alineamos con la tesis que sostiene que los dirigentes de la CGT, George Séguy en primer lugar, presentando de manera positiva la salida de las negociaciones deseaban la vuelta al trabajo, pero se choca­ ron con el rechazo de los obreros en huelga y que luego se plegaron a la decisión de los huelguistas como lo habían prometido170. Nos contenta­ mos, por nuestra parte, con aportar dos argumentos que confirman este punto de vista. El primero vuelve sobre el recuerdo de los acuerdos de Matignon, que es reactivado durante las negociaciones de Grenelle. La CGT participa en esta reactivación mientras B enoít Frachon conduce la delegación cegetista. Entonces, no fue suficientemente destacado que estos acuerdos incluían una última cláusula que preveía la vuelta al trabajo171. Con esta reactivación, los dirigentes se inscriben consecuen­ temente en una tradición según la cual éstas negociaciones deben ter­ minar en un acuerdo que lleve a la finalización de la huelga. El segundo argumento es la reacción de los contemporáneos y de los huelguistas en particular. Ellos comprenden perfectamente la posición de la CGT, como lo informa nuestro inspector de los Servicios de Inteligencia de 169 “De Gaulle debe sin embargo retroceder concediendo la promesa de eleccio­ nes legislativas a corto plazo, las que eran exigidas por las fuerzas de izquierda desde el inicio del movimiento", “La gréve gónérale de mai 1 9 6 8 ”, Le peuple, op. cit., p. 75 (subrayado nuestro). 170 Zancarini-Foumel, M., “Retour su r'‘Grenelle’: la ‘cogestion* de la crise?", art. cit.; en sentido contrario, Prost, A., Autour du Front populaire, op. cit. 171 Wolikow, S., Le front populaire en France, Bruselas, Complexe, 1996, p. 166.

“Una marea de nerviosismo y bronca crece en las fábri­ cas. Esta recorre los boletines de información y no se detiene ante las o rg a n iz a cio n e s sindicales’, muchas de las cuales comienzan a ser juz­ gadas, indignándose frente a que ‘los pontífices hayan podido u osado hablar de un acuerdo parcial’”172. En Valenciennes entonces, la estima­ ción positiva que llevaba Séguy sobre lo relevante de la finalización de los acuerdos, chocó con un buen número de obreros: el sentido de la última frase de la declaración de Séguy, “la reanudación trabajo no tardará” fue muy bien comprendida, aunque para nada apreciada. La disolución de la Asamblea nacional llevada adelante por De Gaulle, modifica la situación, pero no lleva a un cambio de orientación. Deseosa de asegurar un desarrollo normal de las elecciones legislativas, la CGT organiza el reflujo del movimiento huelguístico. Utiliza entonces todo su peso para acelerar la reanudación del trabajo. Reuniendo a su Comité Confederal Nacional desde el 13 de junio, finge dar por terminado al movimiento, dejando en claro de esta manera su voluntad de cerrarlo. Sin embargo las huelgas continuaban, especialmente en la metalurgia*713. De hecho, participa en la campaña electoral pidiendo a los electores "pro­ longar y completar [...] la acción {...] llevada adelante como asalariados”. Y precisa: “ustedes apoyarán la unión verdadera de las fuerzas de iz­ quierda sobre la base de un programa común”574. Se conocieron en la historia llamados más discretos a votar por comunistas. Esta fidelidad a una estrategia de reactivación del Frente Popular choca frontalmente con las esperanzas revolucionarias que germinan entre algunos estudiantes y obreros, así como en el seno de las organi­ zaciones de extrema izquierda. Al mismo tiempo que la CGT pretende conservar su dominio sobre el movimiento huelguístico en las fábricas, denuncia cada vez con más firmeza a los grupos estudiantiles y/o “iz­ quierdistas”. Se sitúa efectivamente en una lógica de acumulación: es­ pera sacar provecho del movimiento para ganar nuevos adherentes, V a le n c ie n n e s :

172 27/5/1968, AD Norte 1008 W 18. 173 El informe de G. Séguy comienza así: “Venimos de vivir acontecimientos sin precedentes en la historia social de Francia. Una huelga general con ocupación de fábricas y otros lugares de trabajo, de la que formaron parte, durante tres a cuatro sema­ nas, casi diez millones de trabajadores”, ibíd., p. 115. Estas frases indican claramente que el movimiento terminó, especialmente se ve en el uso del pasado en la segunda parte. 174 “La CGT aux travailleurs de France”, ibíd., pp. 137-138.

consolidar su organización, encontrar nuevos cuadros y más allá de esto, fortalecer su carácter de sindicato de masas contra un sindicalis­ mo minoritario de vanguardia. Desde entonces, la CGT no debe causar más temor ni pasar por un sindicato oculto del comunismo sino que, por el contrario, debe aparecer como una organización responsable. Se comprende mejor desde entonces la insistencia de Georges Séguy por hacer aparecer a su confederación como la guardiana del orden, mien­ tras que el movimiento huelguístico se desarrollaba con rapidez. Colo­ cando a la CGT como una muralla contra el caos estudiantil, Séguy la instala en el centro del movimiento, a mitad de camino entre los exce­ sos “anarquistas” y las deficiencias del Estado. La CGT intenta así obte­ ner la aprobación de los asalariados moderados deseosos de una mejo­ ra de sus condiciones de vida, pero que se niegan a participar en un movimiento inédito cuya salida 110 estaba asegurada. La denuncia del izquierdismo finalmente satisface a este asalariado moderado y se explica por el rechazo tradicional a ser desbordado por izquierda. Esta denuncia, rápidamente iniciada, se hace cada vez más virulenta en la medida que el movimiento huelguístico se extiende y que las relaciones entre obreros y estudiantes llegan a entrelazarse, es­ pecialmente en junio. Desde entonces, esta estigmatizadón se toma en una obsesión y continúa luego durante el verano a través de una verda­ dera depuración interna. En la medida en que la estrategia de la confederación de la CFDT ya fue expuesta perfectamente en otras partes175, nos contentaremos con puntualizar algunos elementos que distinguen a la confederación ubicada en la Plaza Montholon. La CFDT aparece infinitamente más cómoda dentro del movimiento de mayo y junio que la CGT. Esta vo­ luntad de aprovechar la extraña novedad del acontecimiento la lleva a hacer propuestas inéditas. Frank Georgi mostró toda la importancia del comunicado del 16 de mayo de 1968 que contiene frases que se han vuelto famosas: “Hay que sustituir a la monarquía industrial, con estructuras democráticas en base a la autogestión. La extensión de las libertades sindicales, el reconocimiento de la sección sindical de em­ presa, la garantía del empleo, el derecho de los trabajadores a la ges­ tión de la economía y de su empresa deben ser afirmadas con más • 175 Georgi, F., L’invention de ¡a CFDT: 1957-1970, Paris, L’Atelier, 1995, pp. 489-550.

fuerza que nunca""0. De hecho, el concepto de autogestión adquiere carácter bastante vago. Los dirigentes de la CFDT se dedican pro­ gresivamente a fijarle algunos contornos pero mientras tanto promue­ ven el concepto de poder sindical. Esta es en realidad la verdadera consigna de la CFDT durante estas semanas: se trata de hacer recono­ cer el lugar de los sindicatos en la empresa y en primer lugar, de la sección sindical. Esta activación del concepto de poder sindical pre­ senta una doble ventaja: permite ir más allá de los aumentos salariales tradicionales frecuentemente reducidos por la inflación y ofrecer una conquista irreversible; puede aparecer también como la antesala de un poder obrero si la situación se hace revolucionaria. Esta relativa imprecisión ideológica se explica por la voluntad de ponerse en contacto e influir sobre el acontecimiento. Con respecto a esto, las relaciones de la CFDT con los grupos estudiantiles están mar­ cadas por cierta cordialidad que contrasta con la dura actitud de la CGT, La CFDT subraya efectivamente la importancia de las iniciativas estudiantiles e intenta mantener contactos con la UNEF en mayo y ju­ nio. A nivel local, esta mayor proximidad se traduce en la organización de reuniones y debates, como lo destacan las Uniones departamentales de Gironde, Tara y Loire-Atlanlique177. Los responsables de la Federa­ ción metalúrgica sin embargo, dirigen una consigna muy firme a sus militantes, con respecto a la “relación y [la] solidaridad con los estu­ diantes: mantener, desarrollar pero p or fuera de la empresa”170. Esta precisión demuestra el cuidado por preservar una demarcación entre los terrenos de acción y cierta desconfianza hacia el vandalismo al que algunos estudiantes podrían entregarse. La UD del Norte comparte esta desconfianza y su desaprobación frente “al apoyo a los estudiantes sin ninguna reserva con respecto a sus excesos”. Esta posición que intenta articular los diferentes escenarios del movimiento se encuentra a nivel local. En Flins, la sección de la CFDT recibe calurosamente a los estudiantes. En Hispano-Suiza en •un

176 "Positions eí actions de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968", Syndicalisme, op. cit., pp. 53-54. 177 Respuestas ai cuestionario realizado por la confederación, Archivos de la CFDT 7 H 58. 178 17 de mayo, Posiciones y consignas de la FGM, FGM-CFDT 1 B 344.

Bois-Colombes, la CFDT aprueba los contactos entablados entre obre­ ros huelguistas y estudiantes de Nanterre del Movimiento 22 de mar­ zo e intenta también proponer una línea general de acción: “No nos cansamos de repetir que no es necesario que los trabajado­ res se dejen confiscar su magnífico movimiento actual aceptando su término únicamente por un aumento general de salarios. Efectivamen­ te, este aumento sería anulado en menos de un año por una inflación bien organizada. Y si hay millones de trabajadores en huelga en el país, si centenares de empresas están ocupadas, si un inmenso movimiento de reflexión y discusión ha prendido en una masa tan importante, no es por un simple aumento de salarios. Otros problemas están en juego. Algo tiene que cambiar en la vida de los trabajadores”179. El último enunciado parece general, pero ofrece una perspectiva apasionante. En las fábricas, efectivamente, la CFDT, frecuentemente en posición minoritaria, intenta hacer desviar el curso forzado que la CGT impone al movimiento. La audacia desde entonces, aumenta. En suma, para retomar una distinción efectuada bajo la lógica de la monar­ quía de Julio180, si la CGT es el partido del orden, la CFDT encama al partido del movimiento. Sin embargo, la elección “movimientista” de la CFDT cede com­ pletamente a fin del mes de mayo cuando se plantea la cuestión de una salida política al movimiento y cuando su estrategia presenta fa­ llas. El 27 de mayo efectivamente, la confederación, en un comunica­ do publicado al atardecer, “lleva un primer juicio desfavorable sobre los resultados de Grenelle”. Y precisa: “Las negociaciones que el po­ der, para poder sobrevivir, intenta canalizar hacia objetivos puramen­ te sociales, se integra, por el contrario, en una voluntad de cambio que 179 Principio del volante "Les termes du choix", 23/5/1968, CAMT 1997 028/081, dossier del Comité de huelga, Hispano-Suiza. 180 Se liamó “Monarquía de Julio" al reinado de Luis Felipe I de Orléans, monarquía instaurada en julio de 1830, cuando la gran, burguesía de los negocios se apoyó en las masas populares para hacer abdicar a Carlos X. En esa época Francia inició la colonización de Argelia. Tras un periodo inicial de gobierno del partido conocido como el Movimiento, que representaba el ala más liberal del régimen (Laffite, La Fayette), el rey se inclinó desde 1831 por los conservadores del partido del Orden {Thiers, Périer, Guizot). (NdE)

une a los trabajadores y estudiantes y expresa un deseo de cambios profundos y una aspiración hacia una nueva forma de sociedad”101. Esta frase del comunicado, muy sutil, ilustra los dilemas de la estrategia de la CFDT. Presupone, efectivamente, negociar profundos cambios con el Estado gaullista y quizás la construcción de una “nueva forma de sociedad”: esta perspectiva es utópica. Este desfasaje entre las negocia­ ciones y las aspiraciones que señala con justeza la CFDT, corresponde entonces, en cierta medida, a un error de su estrategia ya que había reclamado con la CGT la apertura de estas negociaciones. La CFDT queda aprisionada así entre las aspiraciones políticas del movimiento que cree percibir y una práctica tradicional de negociaciones para una confederación sindical que intenta permanecer en el terreno social. El 29 de mayo, la conferencia de prensa de Eugéne Descamps que se dis­ tingue por el llamado a Fierre Mendés-France, intenta dar una salida a este impasse: la CFDT se aventura en el terreno político producto de la “crisis política, que es una crisis de régimen”1112. Eugéne Descamps pre­ senta a Mendés-France como al hombre de Estado capaz de realizar los cambios a los que aspiran los estudiantes y los trabajadores en huelga. Sin embargo, al mismo tiempo, parece que un reflejo anticomunista dicta la línea seguida por la CFDT. La declaración de Descamps consti­ tuye efectivamente un alerta contra toda hegemonía sobre el movimiento y por la preservación de las libertades: “conviene que desde ahora ninguna formación o ningún grupo se arrogue el derecho de cuestionar algunas libertades fundamentales. Pedimos entonces a nuestros cua­ dros y militantes que hagan respetar, en cualquier parte en que se encuentren, las libertades de opinión, las libertades sindicales, de pren­ sa, políticas”. Si estas líneas apuntan a prevenir una eventual interven­ ción militar, expresan también el temor a una toma de posición de los aparatos de la CGT y del PC, que prefiguren un golpe de fuerza como el golpe de Praga. Pues se trata de defender las libertades amenazadas, ya que hay grupos que las amenazan. No se necesita ser un experto para adivinar la identidad de los grupos que, al mismo tiempo, marchan masivamente para imponer un gobierno popular. Desde este punto de 181 “Positions et actions de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968”, Syndicalisme, op. cit., p. 115. 182 Texto de la conferencia de prensa, Archivos de la CFDT 7 H 44.

vista, la conferencia de prensa de Descamps anticipa el discurso de De Gaulle del día siguiente, completamente focalizado en el peligro del comunismo totalitario. Por otro lado, esta confianza en un hombre pro­ videncial casi no se corresponde con la dinámica del movimiento mis­ mo que promueve la autonomía y detesta la representación y la delega­ ción. Esta conferencia de prensa marca consecuentemente un giro: la fase movimientista de la confederación se interrumpe en este instante. Esta tonalidad anticomunista perdura luego hasta ñnes del mes de mayo y durante junio. Para comprenderla, hay que tomar en considera­ ción las informaciones que ascienden entonces desde la base, donde todas hablan de la actitud capituladora de la CGT183. La CFDT se esfuer­ za por su parte por defender las reivindicaciones obreras iniciales. Esta actitud acarrea una multiplicación de desacuerdos con la CGT en las fábricas donde la CFDT aparece como maximalista: a veces llama a votar en contra de la vuelta al trabajo como en junio en la metalurgia, o en Hispano-Suiza y en Renault-Flins. Paralelamente, la CFDT intervie­ ne en la campaña electoral llamando a los electores a votar por un “candidato de la izquierda no comunista que se acerque más a nuestras posiciones”184. De esta manera, la extensión y radicalización del movi­ miento precipitan la ruptura de la unidad de acción entre la CGT y la CFDT. A fines del mes de junio, el divorcio parece consumado.

° Las críticas y la creación de estructuras no sindicales

Estas estrategias sindicales son examinadas con cuidado y suscitan naturalmente críticas. Poco numerosas, parece, y poco conocidas, las protestas surgen dentro de la CFDT contra la actitud de la central que es juzgada como izquierdista. Según los balances dirigidos por las Uniones departamentales, el apoyo a los estudiantes y el llamado a Pierre Mendés183 Así, desde el 31 de mayo, llegan las siguientes informaciones a la FGM: Toulouse: “La CGT es para negociar lo más rápido posible sin importar qué”; Saint Quentin: "La CGT busca negociar por todos los medios1'; Lyon: “De conjunto, los muchachos dieron un garrotazo [...]. La CGT vuelve a lanzar el pliego de reivindi­ caciones y está dispuesta a todo tipo-de concesiones”, FGM-CFDT 1 B 344. 184 Declaración de la CFDT, 4/6/1968, “Positions et actions de la CFDT au cours des événements de mai-juin 1968”, Syndicalisme, op. cit., p. 162.

France dan cuerpo a las oposiciones y provocan renuncias, en Dordogne o en el Norte™5. Algunos se unen entonces a la CFTC, ya que encama a un sindicalismo muy moderado, y reavivan a una organización anémica. Sin embargo, las protestas más fuertes y numerosas se producen frente a la actitud juzgada como demasiado timorata de los sindicatos y los parti­ dos políticos. Si la dirección de la CFDT es criticada por algunos militan­ tes186, el barco de la CGT tambalea. Simbolizada por la renuncia de André Bajonet, la protesta es mayoríer: frente a la afluencia de las críticas, la prensa confederal se ve obligada a hacerse eco. El correo de lectores de Antoinette presenta así la carta de la señora Gilberto Q.: "Como siempre, he salido a la huelga frente al llamado de mi sindi­ cato. Estoy de acuerdo con su actitud, aprecio los resultados obtenidos en mi empresa, pero pienso que la CGT a nivel nacional habría tenido, desde el principio, que movilizarse por objetivos más importantes, más “políticos”, digamos, en lugar de canalizar al movimiento hacia las rei­ vindicaciones. Pienso que esta actitud habría sido más acorde con la de nuestra CGT, siempre a la vanguardia cuando se trata de defender las reivindicaciones, pero también las libertades, la democracia y el pro­ greso, Con toda sinceridad lamento esta actitud, esperando que no ten­ gamos que lamentarla amargamente en el futuro5’188. Esta carta da cuenta de una crítica muy expandida que habla de una ocasión ausente: su autora se lamenta de que la estrategia cegetista haya mantenido al movimiento dentro de un marco reivindicativo tradicional. Con respecto a esto, habla de una tradición de vanguar­ dia de la confederación, a la que ella permanece unida. Se pueden

185 Archivos de la CFDT 7 H 58. 186 Caita de la sección de ios ACB {astilleros} de Nantes a Eugéne Descamps del 13/ 7/1968 que critica la actitud negociadora en Grenelle: “Los militantes [.,.} desaproba­ ron profundamente la actitud de los representantes de la Confederación a la salida de estas negociaciones. Nos decepcionamos con los negociadores que califican de “no despreciables" a los resultados obtenidos Pensamos que estos resultados no esta­ ban a la altura de la lucha llevada en todo el país”, Archivos de la CFDT 7 H 58. 187 Ver también el boletín de la DCRG del 3/7/1968 titulado “Les dificultes de la CGT”, AN 19820599/41. 188 Antoinette NQ53, julio-agosto de 1968. Ver también ia crónica "en directo con los dirigentes de la CGT” en los números de la Vie ouvriére de los días 10, 17 y 24 de julio de 1968.

entonces deslizar las críticas sin tener que necesariamente llegar a la ruptura, Una actitud similar se encuentra en el grupo de obreras de la electrónica de Montpellier: en el pliego colectivo que levantaron, se percibe una crítica contra las direcciones sindicales a las que se acu­ sa de estar separadas de la base. La unión con el sindicato sin embargo, es visceral: “El organismo en el que.deberíamos encontrarnos to­ dos juntos nosotros los obreros, es el sindicato ya que el sindicato es nuestro, es la expresión de nuestra solidaridad. Pero el sindicato nos parece lejano”189. Sin embargo parece que durante estas semanas de huelga, algunos obreros iban más lejos y participan en la creación de estructuras obreras no sindicales. Estos proyectos se originan en tres balances distintos con respecto a la manera en que funcionan las organizaciones sindicales. Se constata en un primer momento que los sindicatos no reúnen al conjunto de los obreros. Se trata entonces, gracias a la huelga, de aso­ ciar a todos los huelguistas en la acción. Para esto se crean los 39 comi­ tés de base en la fábrica Rhóne-Poulenc de Vitry190 que reagrupan al conjunto de los trabajadores. Ellos eligen delegados que.constituyen el Comité central de la huelga. Para cubrir al conjunto, se constituye un comité ejecutivo exclusivamente con representantes sindicales. Aquí se ve en marcha una tensión entre un proyecto de democracia directa encarnado por los comités de base y el comité central de huelga y una estructura más institucional representada por el comité ejecutivo. Por un lado, una base en movimiento que quiere ser escuchada; por el otro, estructuras sindicales que son los representantes institucionales del conjunto de los trabajadores. Esta tensión, que también atraviesa a otras fábricas durante estas semanas, pone en evidencia la relación asimétrica entre los sindicatos y los grupos de huelguistas. “La relación entre sindicatos y grupos de huelguistas es una rela­ ción dual y asim étrica. Enfrenta al sindicato -u n grupo organizado

189 Journal d'un groupe d'oavriéres, op. cit., p. 59. Ver también pp. 62-63. 190 En las siguientes líneas, las informaciones provienen de las fuentes si­ guientes: Les Cahiers de Mai N9 2, 1-15/7/1968; del relato de la huelga del secretario de la sección de la CFDT “La gréve á Rhone-Poulenc Vitry'1, p. 6, noviembre de 1968, .archivos de la CFDT 7 H 45 y diversos documentos que provienen del dossíer Autogestión, archivos de la CFDT 7 H 270.

permanentemente, interlocutor privilegiado de la dirección, respalda­ do por una organización poderosa, que dispone de medios materiales e intelectuales importantes-, con los huelguistas -grupo en cuyo nom­ bre actúa el sindicato, que sólo adquiere el status de sujeto a través de la huelga; grupo que por lo tanto es frágil y que sólo está estructurado por la presente acción [.. .]”i9\ En Vitry, el resultado no sorprende a casi nadie. La sección de la CFDT acepta esta tensión y la considera como motora, la CGT la niega e intenta quebrar a los comités de base192, El caso de la fábrica Rhóne-Poulenc nos permite estar más cerca del acontecer de estas huelgas de mayo-junio. Un elemento mayor del acon­ tecimiento es efectivamente la democratización de la dirección de la huelga. Este fenómeno lleva a que las negociaciones con la dirección sean registradas en un grabador y retransmitidas en los comités de base, mientras que no sindicalizados son incluidos en la delegación de la CFDT que participa en las negociaciones. Estas medidas garantizan la transparencia de los debates y permiten que perdure la democratiza­ ción del proceso huelguístico. Análisis sostenidos por obreros de la fábrica Citroén-Nanterre nos permiten hacer una segunda interpelación sobre el funcionamiento sin­ dical. En el marco de una discusión entre jóvenes obreros y delegados de la CGT, un joven obrero plantea la siguiente hipótesis; si todas nues­ tras reivindicaciones son satisfechas, “todo vuelve a empezar, estará siempre el jefe de equipo, y si querés abrir la boca en tu taller, te van a echar a patadas”193. Para este joven obrero, las reivindicaciones sindica­ les no cuestionan radicalmente el orden fabril. Este desfasaje en mu­ chas ocasiones origina las estructuras no sindicales. Los comités de base creados en la CSF de Issy-les-Moulineaux así como los comités de taller que empiezan a aparecer hacia el final de la huelga en Cléon pretenden desarrollar una acción que invertiría las relaciones de poder dentro de la fábrica. En la CSF, los comités de base pretenden tener el

191 Bosc, S., “Dámocratíe et consensus dans les gréves”, Sociologie du travail N9 4, 1973, p. 444. 192 Volante de la CGT sin fecha: “A propos des ‘Comités de base', encore de nouveiles précisions sur la position de la CGT”, Archivos de la CFDT 7 H 270. 193 Citroén-Nanterre en mai-juin 1968, op. cit.

derecho a vigilar y controlar las condiciones y organización del trabajo (ritmos de producción, definición y distribución de los puestos de traba­ jo, métodos de trabajo, medio ambiente) así como la promoción de los trabajadores y aumento de salarios; también consideraron la promoción de la autodisciplina pero renunciaron a ello ya que esto le hacía el juego a la patronal104. Este proyecto destruye el orden fabril tradicional: ata­ cando en primer lugar al poder de la patronal que pesa sobre los obre­ ros, pretendiendo rever el conjunto de la organización del trabajo así como la política salarial, los comités de base demuestran que pretenden ser el instrumento de una transformación completa de las fábricas. Es­ tos proyectos presuponen entonces hacer perdurar la revuelta y trans­ formar la fábrica en un lugar de protesta ininterrumpida: la huelga pare­ ce ser sólo el comienzo. De esta forma, a los ojos de sus promotores, las estructuras no sindicales conjugan dos rasgos: radicalidad del objetivo y protesta permanente. La declaración de un obrero, sindicalizado desde hace 20 años en la CGT, empleado desde los 15 años en Citroen, permite aprehender un tercer análisis. Una tesis tan estructurada que mezcla consideraciones históricas y políticas aparece escasamente entre las fuentes en 1968. La intención de formularla es entonces más reivindicable: “En el ‘36, todavía no estábamos preparados. En el ‘45, tampoco estábamos preparados porque estaban los norteamericanos en el lugar. En el ‘58, seguíamos sin estar preparados porque el ambiente no estaba para bromas, la OAS, no se sabía para donde iba, toda la historia. En el ‘68, no estamos preparados porque el ejército, por la relación de fuer­ zas, por esto y lo otro. El sindicato comienza a ser un enano un poco viejo. O participa más en la acción, O entonces se está atrapado en el sistema y ya no se puede sacárselo de encima. [...] Aquí nosotros espe­ ramos, somos la fuerza de apoyo y ya hace 20 años, 30 años que hace­ mos el aguante. Formamos los cortejos, marchamos en las calles, las manos vacías, la boca llena de consignas. [...] Se nos hace anunciar un gran ataque, esto relaja a los muchachos, después todo el mundo vuel­ ve a su casa, respira y, viste, es como si fuera una olla a presión. [...] Arriba, en el Estado mayor [de la CGT) continúan masticando las 194 Les Cahiers de Mai N° 2, 1-15/7/1968. Paxa Cléon, ver el film ya mencionado Cléon así como Notre arme, c ’est la gréve, op. cit.

mismas palabras o los mismos slogans, nuestros salario, nuestras pen­ siones, nuestras jubilaciones195. La tesis despliega un análisis histórico y una crítica de la estrategia sindical. Este obrero denuncia el argumento de la íálta de preparación utilizado por la CGT para rechazar cualquier perspectiva revolucionaria en cuatro ocasiones, desde 1936 a 1968. Este axioma oculta una conclu­ sión que el obrero está resuelto a sacar: la de una institucionalizadón tal que retiene toda capacidad revolucionaria. Las siguientes frases apoyan esta afirmación analizando la estrategia de un sindicato que simula la guerra de clases pero que en realidad hace de sopapa. Nuestro hombre utiliza efectivamente un léxico militar, subrayado a nivel retórico por la oposición entre las manos vacías (¿de armas?) y la boca llena. Desde entonces, las acciones sindicales y la manifestación en primer lugar, lejos de ser tentativas para quebrar el sistema, contribuyen a hacerlo perdurar aunque la retórica sindical no tenga el efecto esperado. Estas palabras son excepcionales, pero corresponden muy probablemente a un sentimiento muy difuso en las fábricas en junio de 1968: el de una integración excesiva de los sindicatos que corrompe su capacidad mili­ tante y lleva a canalizar y disminuir el ardor reivindicativo de los obre­ ros. Este balance brutal sólo es planteado al final de la huelga, cuando la salida del movimiento es indudable. Las organizaciones no sindicales aparecen desde entonces frecuentemente hacia fines del movimiento: el 15 de junio aparece por ejemplo en Hispano-Suiza186, mientras que en Cléon la evolución de los Comités de taller hacia el Comité de acción se da sin duda en el mismo período. Paralelamente, estas organizaciones encarnan una protesta obrera frente a la dominación de la CGT197. De esta forma, gracias al movimiento huelguístico, se cuestionó la conveniencia del instrumento sindical. Esto llevó, en un pequeño 195 Citroen-Nanterre en mai-juin 1968, op. cít. 196 CAMT 1997 028/081, dossier Comité de huelgas, Hispano-Suiza. 197 Más allá de los casos mencionados, ver el testimonio de Jean Claude Davidson, ayudante químico en Carbone Lorraine en Gennevilliers, que participa en la creación de un Comité de acción, “Occupatíons, négociations. Les syndicats en mai '6 8 ”, Máteríaux pour l'histofre de notre temps N° 20, juho-septiembre de 1990, op. cit, pp. 5458. Así como en Billancourt, el Comité de huelga de la DMA (Dirección de la Máquina Agrícola) se transforma en Comité de Unión del Personal, el 17 de junio de 1968, Tou, C., Les ouvríers de Renault-Billancourt dans les années ‘68, op. cit., pp. 139-140.

número de fábricas, a la creación de organizaciones obreras no (lo que no significa necesariamente anti) sindicales, en una perspectiva de perdurabilidad y radicalización de la protesta obrera. De esta manera, estas huelgas de mayo y junio abren la secuencia del año ‘68. Este proyecto sin embargo no es exclusividad de los militantes revo­ lucionarios, rápidamente calificados de izquierdistas. El balance de la huelga que sacaron los militantes de la CFDT de Rhóne-Poulenc de Vitry, abre también una configuración de acciones radicalmente nueva: “No creemos tener derecho a matar el espíritu de la Revolución que tiene como base: Hacer de la calle, las fábricas y las universidades, centros de la vida política y económica. [...] Constatamos que la sociedad despertó a través de la violencia pero también y sobre todo por la palabra. Los comités de base se revelaron como una maravillosa escuela de Democracia en la mayor parte de los casos, pues estos Comités de base y el Comité Central fueron el em­ brión de una “democracia hasta el final" y la ocupación de fábrica masiva y organizada, no reservada a los delegados sindicales, tomó todo su sentido, que no es sólo impedir que entren a la fábrica los carneros y provocadores, sino el de transformarla en un centro de decisión autónomo y permanente, centro de dirección de un nuevo orden. [...] También debemos hacer de nuestra fábrica el centro de nuestra vida política”198. El balance que estos militantes sacan de la huelga destaca el acon­ tecimiento que tuvo lugar. Una situación de fábrica que se da en una organización inédita de la huelga y que lleva a un proyecto: hacer de la fábrica un centro político. Este proyecto se apoya en la capacidad política de los obreros. Lejos de ser solamente el lugar donde los obre­ ros trabajan y producen, la fábrica puede convertirse en el “centro de dirección de un nuevo orden”. Los autores del texto no se animan a decir si se logró esto durante estas semanas, pero ellos son soñadores y piensan en la revolución. La huelga de Rhóne-Poulenc de Vitry inau­ gura el año ‘68,

198 Texto de reflexión propuesto por una comisión de trabajo, en una Carta a los afiliados, 10/10/1968, p. 6. Archivos de la CFDT 7 H 270.

Derecha abajo; Zengakurens (estudiantes japoneses) contra la presencia m ilitar norteamericana.

Dos mundos se confrontan. 6 de m ayo bulevar Saint-Germain.

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