Los Lugares De La Historia

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LOS LUGARES DE LA HISTORIA

LOS LUGARES DE LA HISTORIA

José Manuel Aldea Celada Carmen López San Segundo Paula Ortega Martínez Mª de los Reyes de Soto García Francisco José Vicente Santos (Coordinadores) Felipe Criado Boado (Prólogo)

Salamanca, 2013 Colección Temas y Perspectivas de la Historia, núm. 3

Coordinadores: José Manuel Aldea Celada, Carmen López San Segundo, Paula Ortega Martínez, Mª de los Reyes de Soto García, Francisco José Vicente Santos. Comité editorial: David Alegre Lorenz, Álvaro Carvajal Castro, Javier González-Tablas Nieto, Amaia Goñi Zabelegui, Óscar Fernández Delgado, Clara Hernando Álvarez, Iván Pérez Miranda. Consejo científico: Enrique Ariño Gil (Universidad de Salamanca), Javier Baena Preysler (Universidad Autónoma de Madrid), Mª Cruces Blazquez Cerrato (Universidad de Salamanca), Carmen Cacho Quesada (Museo Arqueológico Nacional), Antonella Cagnolati (Università di Bologna), André Carneiro (Universidade de Évora), Julián Casanova Ruiz (Universidad de Zaragoza), Leonor Chocarro Peña (EEHAR-CSIC ), Rosa Cid López (Universidad de Oviedo), Mª Soledad Corchón Rodríguez (Universidad de Salamanca), Pablo de la C. Díaz Martínez (Universidad de Salamanca), Ángel Esparza Arroyo (Universidad de Salamanca), Fábio Faversani (Universidade Federal de Ouro Preto), Raúl González Salinero (Universidad Nacional de Educación a Distancia), Mª José Hidalgo de la Vega (Universidad de Salamanca), José Ignacio Izquierdo Misiego (Universidad de Salamanca), Miguel Ángel Manzano (Universidad de Salamanca), Iñaki Martín Viso (Universidad de Salamanca), Esther Martínez Quinteiro (Universidad de Salamanca), Manuel Redero San Román (Universidad de Salamanca), Manuel Salinas de Frías (Universidad de Salamanca). Los textos publicados en el presente volumen han sido evaluados mediante el sistema de pares ciegos. © Los autores © AJHIS © De la presente edición: Los editores I.S.B.N.: 978-84-616-5755-1 Depósito legal: S. 380-2013 Maquetación y cubierta: José Manuel Aldea Celada, Carmen López San Segundo, Paula Ortega Martínez, Mª de los Reyes de Soto García, Francisco José Vicente Santos. Edita: Hergar Ediciones Antema Realiza:

Gráficas LOPE C/ Laguna Grande, 2-12, Polígono El Montalvo II 37008 Salamanca. España Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de esta publicación pueden reproducirse, registrarse o transmitirse, por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea electrónico, mecánico, fotoquímico, magnético o electroóptico, por fotocopia, grabación o cualquier otro, sin permiso previo por escrito de los titulares del Copyright.

Jamás un paisaje podrá ser idéntico a través de varios temperamentos de músicos, de pintor, de poeta. Cada paisaje se compone de una multitud de elementos esenciales, sin contar con los detalles más insignificantes, que, a veces, son los más significativos. Juan Ramón Jiménez

ÍNDICE Prólogo Felipe Criado Boado...............................................................................  29-34 Introducción José Manuel Aldea Celada, Carmen López San Segundo, Paula Ortega Martínez, Mª de los Reyes de Soto García y Francisco José Vicente Santos.......................  35-40 RESÚMENES........................................................................................  41-160 CONTENIDO DEL CD ESPACIO URBANO La utilización ideológica de los espacios clásicos en la Roma medieval

Victor Úbeda Martínez........................................................................   165-182

La judería de Palencia en la Edad Media Gonzalo Pérez Castaño.........................................................................   183-202 Las mujeres en las ciudades gallegas de la Baja Edad Media. Espacios, actividades, relaciones y conflictos Miguel García Fernández......................................................................   203-227 La

ciudad inquisitorial:

Santo Oficio

y espacio urbano en

época moderna

Bárbara Santiago Medina.....................................................................   229-253

Los espacios del pan en la ciudad moderna: el caso de Palma de Mallorca Miguel Garí Pallicer..............................................................................   255-280 Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Lugares de asistencia y recogimiento. Las casas de huérfanas y su irrupción en el entramado urbano compostelano moderno

Ana M. Sixto Barcia.........................................................................  281-302

Estructura ocupacional en la ciudad de Madrid a través de las matrículas parroquiales (1788-1800) Jorge Pérez León.................................................................................  303-321 Génesis y desarrollo histórico de un barrio burgués del siglo xix: del Bosque Real del Castillo de Bellver al barrio de El Terreno de Palma (Illes Balears) Júlia Roman Quetglas.........................................................................  323-342 La bella Easo y Lutecia: bailes de espejos y simetrías imposibles Arquitectura y urbanismo de Donostia 1813-1920 Berta Etxeberría Arquero..................................................................  343-362 La geografía republicana en Madrid, 1875-1890. Movilización política, organización y espacio urbano Óscar Anchorena Morales...................................................................  363-388 Atentados y huelgas. La construcción de espacios de soberanía en el movimiento libertario (1930-1936) José Manuel Lafoz Aranda.................................................................  389-411 Visiones del espacio urbano en el fascismo español Miguel Alonso Ibarra.........................................................................  413-435 Albacete,

la ciudad dividida.

Espacio

urbano y participación

ciudadana durante la transición

Javier Alejandro León Casas...............................................................  437-458

El parkour y sus lugares: entre asentamiento y exploración Carlos Javier Ferrero Martínez............................................................  459-477

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Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

EL LABERINTO DE LA MEMORIA: O CÓMO LA MEMORIA SE CONSTRUYE EN EL PAISAJE El cenotafio de Maximiliano I: la memoria dinástica, política y territorial a través de los monumentos funerarios reales

Rocío Martínez López.........................................................................  481-509

La Batalla de Talavera (27-28 julio de 1809): un paisaje para la memoria Sergio de la Llave Muñoz...................................................................  511-527 Los procesos migratorios como catalizadores de construcción de paisajes nostálgicos: el caso de Pedro María Otaño (Zizúrquil-Gipuzkoa, 1857- Argentina, 1910) Luzía Alberro Goikoetxea.................................................................  529-547 Simbolismo y lugares de memoria: el Árbol de Gernika Aurora Madaula Giménez.................................................................  549-559 ¿La cárcel como lugar de memoria? Herrera de la Mancha, 1979-1990 Eduardo Parra Iñesta.........................................................................  561-576 Torino 1961: una cittá tra immigrazione e nazione Michelangela di Giacomo y AnnaRita Gori........................................  577-590 Espacio

material de nuestro patrimonio inmaterial :

Tormes a su paso por Salamanca José Manuel Aldea Celada, Clara Hernando Álvarez, Almudena Ojeda Torrero y Alejandra Sánchez Polo.............................................  591-612

las márgenes del

DE LAS IDEAS A LOS MATERIALES: TRANSMISIÓN Y TRANSPORTE Dar y recibir. Rastreando la necesidad de intercambio en las primeras sociedades

Miguel Carrero Pazos y Miguel Busto Zapico.....................................  615-633

Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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La

influencia de las modas extranjeras en la apariencia

(1759-1808) Elena Martínez Alcázar.....................................................................  635-656

de los adinerados murcianos

el pianoforte traspasa fronteras. La importancia del instrumento dentro y fuera del viejo continente.

Un

pianoforte temprano

en tierras asiáticas

Víctor J. Martínez López ..................................................................  657-675

ESPACIO, PAISAJE Y TERRITORIO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ARQUEOLOGÍA ESPACIAL De

vajillas, casas y paisajes.

Reflexiones

sobre el estudio del

espacio en el mundo romano

Jesús García Sánchez .........................................................................  679-698

Del origen de la Geoarqueología dialéctica y sus planteamientos teóricos

Cristina Ávila Giménez .....................................................................  699-709

Del

espacio arqueológico al espacio social.

análisis del registro arqueológico desde el

Propuesta de Materialismo

Histórico Vanessa Navarrete Belda, Jordi Revelles López y Oriol Vila Casademunt.......................................................................................  711-728

Arqueoecología, Arqueobotánica

y

Arqueopalinogía:

una

relación dialéctica entre sociedad y geosistema

Jordi Revelles López............................................................................  729-748

Los

remontajes y su aplicación en el análisis espacial de

yacimientos paleolíticos

Irene Ortiz Nieto-Márquez ................................................................  749-771

Paisaje y materialidad. Lo cotidiano en las sociedades agrarias preindustriales

Luis Antonio Sevillano Perea..............................................................  773-796

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Dominios castrales, límites señoriales y Arqueología del Paisaje en el Campo de Montiel (siglo xiii) David Gallego Valle y Eduardo Lillo Fernández................................  797-821 Arqueología

virtual para el análisis y difusión de la

transformación del espacio urbano

Amaia Gómez Casquero y Cristina Novoa Jaúregui ..........................  823-840

ESPACIOS DE LA DIVINIDAD ENTRE LOS HOMBRES: TOPOGRAFÍA DE LOS LUGARES SAGRADOS Simbolismo del espacio: la geografía en la cosmovisión hitita Laura Puértolas Rubio.......................................................................  843-862 Surgimiento, apogeo y pervivencia de un rito funerario en el Oikoumene persa: los Dakhmas o “Torres del silencio” Marina Girona Berenguer y David Soria Molina................................  863-884 A nálisis microespacial del templo ibérico de L a E scuera (San Fulgencio, Alicante) Raúl Berenguer González ..................................................................  885-907 Los

Helena: reflexiones sobre los lugares Helena en Esparta Mª del Mar Rodríguez Alcocer............................................................  909-929 dos mundos de

de culto a

L uoghi , tempi e modi del culto di E rcole trai P aeligni (R egio IV-S abina et S amnium ) Alessandro Bencivenga........................................................................  931-950 El templo de Júpiter Óptimo Máximo y la propaganda augustea Diego M. Escámez de Vera................................................................  951-972 El panteón regio compostelano: la pérdida de la memoria Sonsoles García González...................................................................  973-994 De espacios cotidianos a espacios sagrados. Calles y rogativas en Palencia (siglos xvi y xvii) Carlos Lozano Ruiz...........................................................................   995-1015 Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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ESPACIO DOMÉSTICO Huellas

en la oscuridad: el estudio de los individuos

infantiles en los espacios domésticos de la prehistoria

Ana Mercedes Herrero Corral............................................................ 1019-1030

Análisis

de los ambientes absidiales en la arquitectura

Augusta Emerita Álvaro Corrales Álvarez..................................................................... 1031-1049

doméstica de

Espacios y funciones en los palacios arzobispales compostelanos de la época moderna

Fernando Suárez Golán...................................................................... 1051-1073

El arte de agradar: el tocador como espacio doméstico en la literatura del siglo xix

Sofía Martínez López......................................................................... 1075-1090

Fastos

España isabelina y de la Duques de Fernán Núñez,

y galas en los salones de la

restauración: el palacio de los

1845-1920 Inés Antón Dayas............................................................................... 1091-1111 La democratización de los espacios domésticos y el mobiliario durante el siglo xx: de la adecuación a la versatilidad y de la necesidad a la diversión

Sonia Ríos Moyano............................................................................. 1113-1138

LÍMITES INTERIORES, FRONTERAS EXTERIORES Las

comunidades prehispánicas en la región de

Tabasco:

límites territoriales y formas de comunicación

Carlos Moreno Amador...................................................................... 1141-1156

El

concepto de frontera en la

Hispania

tardoantigua: de

limes a confinium

Pablo Poveda Arias............................................................................. 1157-1181

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“…Porquanto o dicto moesteyro sta em terra de seus jmigos...” E l patrimonio transfronterizo del monasterio gallego de Santa María de Oia en Portugal durante la Edad Media Ana Paula Leite Rodrigues................................................................. 1183-1203 Territorio, identidad y conflicto en el Imperio otomano: el caso de Argelia y Túnez en el siglo xvii Carla Ramos García..................................................................................1205-1223 La fiebre del oro y la expansión al oeste Cristina Barrientos Martín y María José Manrique Barranco............. 1225-1247 “Volvían con un poco más de luz en los ojos”. Entre Aragón y catalunya. migraciones y militancia Assumpta Castillo Cañiz .................................................................. 1249-1271 C onsecuencias y límites al concepto europeo de frontera en África. Secesionismo y conexiones transnacionales en Cabinda Carlos Tabernero Martín.................................................................... 1273-1290 La creación de los “Estados Unidos” de Europa. La Unión Europea David Díaz Sánchez........................................................................... 1291-1310 TERRITORIOS IMAGINARIOS Abzu,

fuente de vida y conocimiento en la cosmovisión de la

Mesopotamia Aitor Céspedes Suárez........................................................................ 1313-1329

antigua

Echarse

al bosque: realidad y discurso de forajidos en las

Europa preindustrial Antonio Gómez Rincón....................................................................... 1331-1351

forestas de la

Amazonia. Lugar imaginario, lugar de inspiración. Del Romanticismo al Modernismo Paulo H. Duarte Feitoza.................................................................... 1353-1373

Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Yacimientos

arqueológicos y juegos de rol: una relación

más allá del mero saqueo

Héctor Sevillano Pareja y Mª de los Reyes de Soto García.................... 1375-1399

ESPACIO AGRARIO Azudes,

presas y molinos: evolución histórica de estrategias

Ojos del Guadiana Miguel Torres Mas.............................................................................. 1403-1420

hidráulicas en los

Marruecos como espacio agrícola. la propaganda colonialista, una herramienta para legitimar la ocupación del espacio agrario marroquí

Jesús Marchans Gustems..................................................................... 1421-1440

Tierra y agua: l’horta de valencia en el siglo xv Sandra Cáceres Millán........................................................................ 1441-1464 PÓSTERES El revestimiento mural, un oficio a conservar Manuel Alpresa León......................................................................... 1467-1479 Los complejos funerarios como una encrucijada de culturas. Un caso de la inglaterra victoriana el cementerio de Highgate de Londres María Victoria Álvarez Rodríguez..................................................... 1481-1493 La

actitud política de la población reflejada en el espacio

urbano.

El

caso de la ciudad de

Séforis

en la

Palestina

romana

Begoña Echabe Pérez.......................................................................... 1495-1506

Las fachadas de la memoria: escudos y blasones en la villa de Turégano David Espinar Gil............................................................................. 1507-1517

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El

cine como testimonio histórico .

La

descolonización

de argelia

Ana Gontad Fontán........................................................................... 1519-1530

Brasilia: mito y realidad. De la fundación a las políticas de preservación y desarrollo

Lucía Montejo Arnáiz........................................................................ 1531-1543

Enterramientos tardoantiguos en la cornisa cantábrica: El caso de la cueva de l’Alborá (Entrellusa, Carreño, Asturias) Adrián Piñán Gargantiel.................................................................... 1545-1557 El

patrimonio inmaterial en la

Alta Extremadura:

historia,

leyenda y mito

Juan Pedro Recio Cuesta..................................................................... 1559-1569

De la protesta urbana a la demanda ciudadana: movilización vecinal en la génesis de la oposición al Franquismo en la ciudad de Valencia (1974-1975) María Valls Gandía e Ignasi Escandell García.................................. 1571-1582 Carbones

y maderas: reconstruyendo paisajes y la gestión

de recursos

Paloma Vidal Matutano..................................................................... 1583-1594

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CONTENTS prologue

Felipe Criado Boado...............................................................................  29-34

introduction

José Manuel Aldea Celada, Carmen López San Segundo, Paula Ortega Martínez, Mª de los Reyes de Soto García & Francisco José Vicente Santos.....................  35-40

ABSTRACTS..........................................................................................  41-160 CD CONTENT URBAN SPACE The Ideological Use of the Classical Monuments in the Medieval Rome Victor Úbeda Martínez........................................................................   165-182 The Jewish Quarter of the Middle Ages in Palencia Gonzalo Pérez Castaño.........................................................................   183-202 Women in Galician Towns during Late Middle Ages. Places, Activities, Relationships and Conflicts Miguel García Fernández......................................................................   203-227 The “Inquisitorial City”: Holy Office and Urban Space in the Early Modern Spain Bárbara Santiago Medina ....................................................................   229-253 The Spaces for Bread on the Early Modern City: The Case of Palma de Mallorca Miguel Garí Pallicer..............................................................................   255-280 Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Places

of

Assistance and Seclusion. The Orphans’ Houses Santiago de Compostela of the Modern

and their Impact in

Centuries Ana M. Sixto Barcia.........................................................................  281-302

O ccupational S tructure in the C ity of M adrid according to the Parish Registration (1788-1800) Jorge Pérez León.................................................................................  303-321 Origin and Historical Development of a Bourgeois District in the Nineteenth Century: From the Royal Forest of Bellver Castle to the District of El Terreno in Palma (Balearic Islands) Júlia Roman Quetglas.........................................................................  323-342 La Belle Donostia and Lutella, Set of Mirrors and Impossible. Architecture and Urban Planning of Donostia, 1813-1920 Berta Etxeberría Arquero..................................................................  343-362 Republican geography in Madrid, 1875-1890. Mobilization, Politic, Organization and urban space Óscar Anchorena Morales...................................................................  363-388 Attacks and Strikes. Building Sovereignty Spaces in Movement Libertarian (1930-1936) José Manuel Lafoz Aranda.................................................................  389-411 Visions of the Urban Space in Spanish Fascism Miguel Alonso Ibarra.........................................................................  413-435 Albacete, the Divided City. Urban Space and Citizen Participation during the Spanish Transition Javier Alejandro León Casas...............................................................  437-458 Parkour and its Places: Between Settlement and Exploration Carlos Javier Ferrero Martínez............................................................  459-477

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THE LABYRINTH OF MEMORY: OR HOW THE MEMORY IS CONSTRUCTED IN THE LANDSCAPE The Cenotaph of Maximilian I: Dynastic, Territorial and Political Memory through Royal Funerary Monuments Rocío Martínez López.........................................................................  481-509 The Battle of Talavera (27-28 july 1809): A Landscape for Memory Sergio de la Llave Muñoz...................................................................  511-527 Migration Process as Catalysts of Nostalgic Landscape Contruction: The Case of Pedro Maria Otaño (Zizurkil, Guipuzcoa, 1857- Argentina 1910) Luzia Alberro Goikoetxea.................................................................  529-547 Symbolism and Memory Sites: The Tree of Gernika Aurora Madaula Giménez.................................................................  549-559 D oes the J ail as P lace of M emory ? H errera de la M ancha (1979-1990) Eduardo Parra Iñesta.........................................................................  561-576 Turín 1961: una ciudad entre inmigración y nación Michelangela di Giacomo & AnnaRita Gori......................................  577-590 The Material Landscape of our Immaterial Heritage: The Tormes’ Riversides of Salamanca José Manuel Aldea Celada, Clara Hernando Álvarez, Almudena Ojeda Torrero & Alejandra Sánchez Polo....................................................  591-612

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FROM IDEAS TRANSPORT

TO

MATERIALS:

TRANSMISSION

AND

giving and receiving. tracking the need for exchange in the first human societies

Miguel Carrero Pazos & Miguel Busto Zapico...................................  615-633

the influence of foreign fashions in the appearance of the walthy murcian people (1759-1808)

Elena Martínez Alcázar.....................................................................  635-656

the pianoforte transcends borders. the importance of the instrument in and out of the old continent. an early pianoforte in asian lands

Víctor J. Martínez López ..................................................................  657-675

SPACE, LANDSCAPE AND TERRITORY FROM THE PERSPECTIVE OF SPATIAL ARCHAEOLOGY About Diches, Houses and Landscape: Reflections on the Study of Space in the Roman World Jesús García Sánchez .........................................................................  679-698 The Origin of the Dialectical Geoarchaeology and Theoretical Approaches Cristina Ávila Giménez......................................................................  699-709 From Archaeological Space to Social Space. Analytical Approach Based on Historical Materialism Vanessa Navarrete Belda, Jordi Revelles López & Oriol Vila Casademunt........................................................................................  711-728 Archaeoecology, Archaeobotany and Archaeopalynology: A Dialectical Relationship Between Society and Geosystem Jordi Revelles López............................................................................  729-748 Refits and their Application on Spatial Analysis of Palaeolithic Sites Irene Ortiz Nieto-Márquez.................................................................  749-771 22

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Landscape and Materiality. Daily Life Activities in Preindustrial Agrarian Societies Luis Antonio Sevillano Perea..............................................................  773-796 Fortress Domains, Lordships Limits and Landscape Archaeology in Campo de Montiel (Thirteenth Century) David Gallego Valle & Eduardo Lillo Fernández.............................  797-821 Virtual Archaeology for the Analysis and Diffusion of the Transformation of Urban Space Amaia Gómez Casquero & Cristina Novoa Jaúregui ........................  823-840 DIVINITY WITHIN HUMAN SPACES: TOPOLOGY OF THE SACRED Symbolism of Landscape: Geography on Hitite World View Laura Puértolas Rubio.......................................................................  843-862 Emergence, Zenith and Survival of a Funerary Rite in the Persian Oikoumene: Dakhmas or “Towers of Silence” Marina Girona Berenguer & David Soria Molina.............................  863-884 Micro-Spatial Analysis of The Iberian Temple of La Escuera (San Fulgencio, Alicante) Raúl Berenguer González....................................................................  885-907 Helen’s Two Worlds: Reflections about Helen’s Cult Places in Sparta Mª del Mar Rodríguez Alcocer ...........................................................  909-929 Places, Occasions and Methods of the Worship of Hercules among the Paeligni (Regio IV-Sabina et Samnium) Alessandro Bencivenga........................................................................  931-950 The Temple of Iuppiter Optimus Maximus in Augustus’ Propaganda Diego M. Escámez de Vera................................................................  951-972

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The Royal Mausoleum of Santiago de Compostela: A Medieval Loss of Memory Sonsoles García González...................................................................  973-994 From E veryday S paces to S acred O nes. Streets and Prayers in Palencia (16th and 17th Centuries) Carlos Lozano Ruiz...........................................................................   995-1015 DOMESTIC SPACE T racks in the D ark : T he S tudy of I nfantile I ndividuals in the D omestic C ontexts of the P rehistory Ana Mercedes Herrero Corral............................................................ 1019-1030 Analysis of the Apsidal Spaces in Domestic Architecture of Augusta Emerita Álvaro Corrales Álvarez..................................................................... 1031-1049 Spaces and Functions in Santiago de Compostela’s Archiepiscopal Palaces during Early Modern Age Fernando Suárez Golán...................................................................... 1051-1073 The Art of Pleasing: Dressing Room as Domestic Space in Nineteen Century’s Literature Sofía Martínez López......................................................................... 1075-1090 Pomp and Celebrations in the Dance Hall of Isabelina Spain and the Restoration: The Dukes of Fernán Núñez’s Palace, 1845-1920 Inés Antón Dayas............................................................................... 1091-1111 The Democratization of the Domestic Spaces and the Furniture during the 20th Century: Give the Adecuacy to the Versatility and from the Need to the Amusement Sonia Ríos Moyano............................................................................. 1113-1138

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INTERNAL LIMITS, EXTERNAL BORDERS Prehispanic Indian Communities in the Tabasco Region: Territorial Limits and Ways of Communication Carlos Moreno Amador...................................................................... 1141-1156 The Concept of Frontier in Late Antique “Hispania”: From Limes to Confinium Pablo Poveda Arias............................................................................. 1157-1181 “…Porquanto o Dicto Moesteyro Sta em Terra de seus Jmigos...” T he C ross -B order P atrimony of the G alician M onastery of Santa María de Oia in Portugal during the Middle Ages Ana Paula Leite Rodrigues................................................................. 1183-1203 T erritory , I dentity and C onflict in the O ttoman E mpire : The Case of Algeria and Tunisia in the 17th Century Carla Ramos García........................................................................... 1205-1223 Gold Fever and Westward Expansion Cristina Barrientos Martín & María José Manrique Barranco........... 1225-1247 They Came back with a Little more Light on the Eyes. Migration and Militancy between Aragon and Catalonia Assumpta Castillo Cañiz .................................................................. 1249-1271 Consequences and Limits to the European Concept of Border in Africa. Secessionism and Transnational Connections in Cabinda Carlos Tabernero Martín.................................................................... 1273-1290 The Creation of the “Union States” of Europe: The European Union David Díaz Sánchez........................................................................... 1291-1310

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IMAGINARY TERRITORIES A bzu , S ource of L ife and K nowledge in the W orldview of the A nciente M esopotamia Aitor Céspedes Suárez........................................................................ 1313-1329 Take to the Woods: Fact and Discourse of Outlaws in Preindustrial Europe Forests Antonio Gómez Rincón....................................................................... 1331-1351 The Amazon. Place of Imagination, Place of Inspiration. From Romanticism to Modernism Paulo H. Duarte Feitoza.................................................................... 1353-1374 Archaeological Sites and Rpgs: More than a Relationship beyond the Mere Plundering Héctor Sevillano Pareja & Mª de los Reyes de Soto García................. 1375-1399 RURAL SPACE Azudes, Hydraulic Dams and Mills: Historical Evolution of Hydraulic Strategies in Ojos del Guadiana Miguel Torres Mas.............................................................................. 1403-1420 Morocco as Agricultural Space. The Colonialist Propaganda, Tool for Legitimate the Occupation of Agrarian Moroccan Space Jesús Marchán Gustems...................................................................... 1421-1440 Ground and Water: L’horta de València in the 15th Century Sandra Cáceres Millán........................................................................ 1441-1464 POSTERS Wall Clading Made, Preserving a Craft Heritage Manuel Alpresa León......................................................................... 1467-1479

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The Funerary Complex as a Crossroads of Cultures. A Case of Victorian England: Highgate Cemetery in London María Victoria Álvarez Rodríguez..................................................... 1481-1493 The Political Attitude of Population Reflected on the Urban Space. The Case of the City of Sepphoris in Roman Palestine Begoña Echabe Pérez.......................................................................... 1495-1506 The Facade of Memory: Shields and Crests in Turégano David Espinar Gil............................................................................. 1507-1517 The C inema as a H istorical Testimony . Decolonization of A lgeria Ana Gontad Fontán........................................................................... 1519-1530 Brasilia: Myth and Reality. From the Foundation to the Preservation and Development Policies Lucía Montejo Arnáiz........................................................................ 1531-1543 L ate A ntiquity B urials on the C antabrian C oast : T he C ase of the Cave of l’Alborá (Entrellusa, Carreño, Asturias) Adrián Piñán Gargantiel.................................................................... 1545-1557 The Immaterial Patrimony in the North of Extremadura: History, Legend and Myth Juan Pedro Recio Cuesta..................................................................... 1559-1569 From Urban Protest to Citizen Requests: Neighborhood Mobilization in the Genesis of the Opposition to Franco in the City of Valencia (1974-1975) María Valls Gandía & Ignasi Escandell García............................... 1571-1582 Charcoal and Wood: The Reconstruction of Landscapes and Resources Management Paloma Vidal Matutano..................................................................... 1583-1594

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Prólogo Hay una pequeña placa en la portería del Darwin College en Cambridge que dice: “la mediana edad se alcanza cuando dejas de criticar a la generación anterior y empiezas a criticar a la más joven”. Tratándose de los británicos, uno puede pensar que es una fina ironía para mantener la disciplina colegial o, al menos, el respeto académico entre las diferentes clases de edad. Dado que va dirigido a público de todas las edades (el Darwin es un college de posgraduados con una elevada proporción de investigadores posdoctorales y seniors), en realidad es más que eso; es un recordatorio de la vitalidad del diálogo intergeneracional, de la inevitabilidad de sus problemas y de las condiciones que debe cumplir. Creo que la cita es apropiada para abrir esta presentación y al tiempo contextualizar la tarea de prologuista, que asumo con cierta prevención porque precisamente he creído siempre que cada generación debe encontrar sus propias palabras y argumentos, y que ni el paternalismo ni un pupilaje dirigista por parte de los que son mayores, ayuda a ello. Hay cosas que la mayor experiencia no justifica hacer o decir porque cada uno debe encontrar su camino aunque ello suponga repetir los errores de otros o reinventar las mismas cosas. Es cierto que esta tolerancia puede propiciar un conocimiento más estático y circular que acumulativo, reduciendo así la productividad y el progreso científico. Pero también es tan cierto que lo más rentable es escarmentar en cabeza ajena, como que lo más eficaz es aprender de los propios errores. Esa tolerancia es una actitud respetuosa hacia lo que cada uno dice, abierta al reconocimiento de las razones de los demás. Pero no es condescendencia, porque la razón no es monopolio de ninguna edad. Tampoco de los jóvenes, por el sólo hecho de serlo. En todo caso mi prevención inicial se alivia porque francamente creo que los prólogos son un tipo de discurso que (casi) nadie lee. Menos aún los citan. Personalmente, si he aceptado esta invitación no fue sólo por sentido del deber y de la reciprocidad debida a quienes no me mostraron Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Prólogo

más que aprecio invitándome primero a participar en el congreso y después a escribir este prólogo. Fue también por mi compromiso con la necesidad de comunicarse científica y académicamente fuera de papers y de esas otras formas retóricas preferentemente orientadas a la citación y el impacto. Y aunque la escritura de estas cosas reduzca mi índice H (razón por la que recomendaría a los jóvenes que no escriban más cosas de este tipo de las que no puedan evitar), yo no dejaré por ello de hacerlo. Máxime por que la ventaja de la mediana edad es que uno ya no tiene mucho que perder, o ganar. Los organizadores de este congreso me pidieron este prólogo porque yo, atento a buscar las palabras e ideas de los jóvenes, sean nuevas o familiares, asistí a casi la totalidad del encuentro, en la medida en que lo posibilita el inevitable desmenuzamiento de estos acontecimientos en sesiones paralelas. Así comprobé la eficacia y calidad de la joven investigación española en ciencias históricas. Incluso en aquellas comunicaciones cuyas prioridades teóricas o propuestas interpretativas no compartía, reconocí una ejecutoria impecable. Esto es una primera cosa a tener en cuenta, que creo que el lector apreciará en este volumen a nada que la concreción escrita de las comunicaciones recogidas sea de una calidad pareja a sus presentaciones orales y a las herramientas audiovisuales que las acompañaron. Confirmé la variedad de temas y orientaciones que asumen los investigadores jóvenes. También esto se aprecia en las diferentes secciones de este volumen que recogen las diferentes sesiones del congreso. La predominancia de los temas microhistóricos o de la vida cotidiana no desluce el valor de éstos para dar cuenta de otro modo de los grandes procesos históricos. Más bien se agradecen estas aportaciones para crear un discurso histórico alternativo a aquel basado en los grandes acontecimientos y en los Grandes Relatos. Por otra parte, la gran escala de estas aportaciones no viene sola, sino acompañada de una pequeña escala geográfica y diacrónica que multiplica las zonas y periodos de estudio allende las fronteras habituales de la investigación histórica de hace 20 años, no más. Otra cosa a tener en cuenta: también en Humanidades e Historia tenemos una investigación joven internacionalizada que se hace oír fuera de nuestras fronteras no sólo por su calidad, sino por la variedad de temas que toca. Verifiqué una cada vez mayor normalización de la perspectiva de género. Reconocí la tendencia incremental a estudiar temas de memoria histórica, del pasado reciente de la democracia española y de cultura material. Igual que se preocupan de ésta no sólo el arte y la arqueología (de hecho ésta tiene un problema porque, paradójicamente, no es ahora mismo la disciplina que más ni mejor estudia los procesos de 30

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Prólogo

materialización) sino la historia en todas sus ramas (y particularmente bien la historia de la ciencia), también desde diferentes perspectivas se analiza cada vez más la desmemoria histórica sobre la que se cierra en falso el franquismo y se abre, también entonces en falso, la nueva democracia. Pero me falta que en unos y otros temas las investigaciones sean más explícitas. Los mitos de la Transición todavía esperan ser deconstruidos; y si no lo hacen los que no habían nacido cuando se produjo, no sé quién lo va a hacer bien y con un pensar autónomo. Me falta que la joven historia española empiece a responder la pregunta fatal: “¿cuándo se jodió todo?” ¿Fue un problema de permanencias franquistas, de paternalismo heredado? ¿Fue algo arraigado en la falta de respeto a la legalidad de la oposición (lógicamente ilegal) a la dictadura? ¿O tuvo que ver con la inconsistencia de una democracia no basada en la reeducación en valores cívicos de todos sus protagonistas y ciudadano/as? Y si bien es cierto que esa historia no deja bien a nadie, una visión un poquito indulgente debería profundizar paralelamente en el papel que el terrorismo, y especialmente ETA, desempeñaron para anclar nuestra historia posterior a la inercia conservadora. No digo estas cosas como meras ocurrencias; las recojo aquí porque fueron cosas que se me venían a la cabeza durante muchas presentaciones del congreso, en las que pensaba “ahora va a hablar de esto”. Pero no, no se hablaba; sólo se sugería; o emergía autónomamente en la cabeza del que escuchaba, que viene a ser lo mismo. Me falta más teoría, más conciencia de la prioridad de los planteamientos teóricos en la investigación y menos insistencia en aproximaciones empiricistas que privilegian estudios de casos, brillantemente resueltos pero que dimiten de la obligación de ponerse de puntillas para mirar hacia mayores horizontes. Un cierto neoempirismo empieza ya a ser un cáncer en las ciencias sociales. En concreto me falta un mayor abundar en nuevas ontologías, saberes alternativos y vernaculares, perspectivas poscoloniales y deconstrucción del sistema de saber occidental, criticando sus bases filosóficas, patriarcales y burguesas. Me falta en particular una profundización desde la historia del gran problema científico que en nuestra época creo que deberían abordar las ciencias sociales: cómo se ha constituido la hegemonía del discurso neoliberal y neocon, el pensamiento único, etiqueta que es más cierta que nunca, pues nunca tan único fue el pensamiento, y que sin embargo ha dado en desuso. El uso de la crisis para fundar políticas que benefician a los que la crearon, hace imperativo reflexionar sobre este tema, que puede ser pensado desde cualquier época y análisis. No hace falta hacer sólo Historia Contemporánea.

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Y me sobra un cierto exceso de replicacionismo de los discursos, y de las formas, de los mayores. De nuevo en esto hay que ser un poco paradójico, transigente e intransigente al tiempo. Por un lado es bueno emular en un congreso de jóvenes historiadores los modelos organizativos de los congresos corrientes; ello sirve como medio de formación en las metodologías y estándares de la comunicación y el intercambio científico. Pero por otro uno esperaría que al menos el intercambio de los jóvenes entre ellos mismos no se rigiera por esos estándares sino que explorase nuevas fórmulas organizativas, menos canónicas y convencionales. ¿Es que la experimentación va a quedar sólo para las redes sociales, el ocio, el “ligue” y la pornografía? Sin duda todas estas falencias se podrían superar en futuras ediciones del congreso. Pero con esto llego ya a los temas finales que quiero tocar en estas pocas palabras introductorias. Por lo que sé, la organización del congreso está amenazada de falta de continuidad porque no hay muchas opciones de que nadie tome el relevo de los que hasta aquí lo vienen organizando desde hace muchos años. Al tiempo que esto es un recordatorio para agradecer a este grupo el productivo, necesario y exitoso trabajo que han realizado en estos años (cuatro ediciones ya!), es también indicador de la crisis que sufre la investigación española, de los recortes de financiación que no sólo reducen la entrada en la investigación de muchos jóvenes a partir de ahora, sino que truncan las carreras de aquellos que, hace unos años, apostasteis por esta vía. Los años buenos alentaron tesis en centros donde ahora los años malos amortizan plazas. No hay promesa de futuro; ésta es la auténtica representación de la crisis. Yo viví algo parecido, cuando al iniciar mis estudios en plena crisis de finales de los 70, mi profesor de prehistoria nos recibió el primer día de clase con un “bienvenidos a esta fábrica de parados”. Aunque después fue cierto que nos colocamos todos, durante largos años yo viví cada cosa que hice (la licenciatura, la tesina, los cursos de doctorado, mi estancia en Cambridge, la tesis) con la convicción de que era lo último que iba a hacer en Arqueología antes de dedicarme a otra cosa. Ahora es incluso peor. Pero no puedo denunciar esta situación sin incurrir en los lugares comunes tan citados en los últimos tiempos. Por eso intentaré decir, en sentido constructivo, algo distinto. Porque al tiempo que la situación actual de la política científica española es la de un desastre sin paliativos, algo hemos debido hacer todos mal. También los jóvenes. Sólo apuntaré dos ideas. La primera es una falta real de planificación y previsión de futuro: hemos querido engañarnos con un futuro halagüeño para la universidad española y no ver que la tan esperada como necesaria reconversión universitaria española vendría 32

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no por el lado de las políticas activas (siempre costosas en términos de reacciones de los implicados), sino por la jubilación masiva del profesorado que copó la universidad en la década de los 80. Alguien en algún lado ha debido pensar ¿para qué me voy a complicar reduciendo departamentos sobredimensionados en todas partes y procurando la concentración disciplinar en campus concretos, si dentro de diez años están todos jubilados? La segunda es que lo que hemos hecho de verdad mal fue reproducir un sistema agotado, algo que viene a ser como una situación premoderna en un momento posmoderno, algo que yo denomino Modo -1, en contraposición con el Modo 1 y Modo 2 de producción de conocimiento propugnados en un libro clásico de M. Gibbons et al. del 94: si el Modo 2 supera al Modo 1, nuestra “tragedia” es que nuestro sistema académico español apenas llegaba con propiedad al 1, anclado en los hábitos de las viejas cátedras. A pesar de los esfuerzos realizados, una mayoría (sobre todo en Humanidades), ha mantenido el sistema caduco en vez de consolidar nuevos valores y trabajar por uno nuevo. Pondré dos ejemplos, de un senior y un junior, para que se vea que las culpas están repartidas. En septiembre de 2012, en el seno de un curso organizado por la UIMP sobre “el valor de la excelencia en investigación”, al discutirse la necesidad de tener en investigación un mercado de trabajo abierto, no endogámico y dirigido por el reconocimiento de la excelencia, la responsable de la CRUE se lamentó de cómo podía pedir esto a las universidades cuando éstas no podían estabilizar a su profesorado joven. Casi un año después, en un foro de “precarios” apareció la siguiente crónica personal, más significativa si cabe porque, por lo que parece, la persona que escribe es de Humanidades: Este mensaje es para deciros que, después de cuatro años siguiendo el foro, se me acaba la FPI en octubre. Por suerte, [...] la tesis estoy a punto de concluirla, pero las sensaciones finales después de estos cuatro años de trabajo muy duro no dejan de ser contradictorias. Por una parte, feliz de poder decir que mi tesis está a punto de ser finalizada, pero por la otra, totalmente desilusionado ante las negras perspectivas que me esperan en mi futuro más próximo aquí en España. Las posibilidades de acceder a un puesto, aunque sea de asociado en mi universidad, son nulas, y después de mucho analizar cómo funciona la universidad pública española, me doy cuenta de que o haces mucho “pasillo” o nunca tendrás una oportunidad; es decir, “si no tienes padrino, no te bautizas”. En mi caso, mi IP se ha volcado en la corrección, pero nunca hemos pasado de la mera Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Prólogo

relación profesional: quizás, es por eso que al preguntarle sobre mis perspectivas en la Universidad hace una semana, me dijo –con sonrisa socarrona– que ante la falta de plazas, me dedicase “o bien a ser amo de casa, o bien a vigilar salas de museos contratado por empresas de trabajo temporal”, [...]. Pero ya no estoy para eso. Veo que todo este sacrificio no ha servido para nada. Me he pasado los últimos 48 meses de mi vida encerrado en un archivo y escribiendo, pero por lo que veo ha sido en vano. Sinceramente, me arrepiento de no haber sido más flexible y aprovechar esta beca como si hubiese sido un “retiro dorado” [...]. No sé cuál será vuestra experiencia y perspectivas, pero a mí me ocurre que cada vez más maldigo la hora en que se me ocurrió soñar con ser investigador y aceptar esta beca. Fue, objetivamente hablando, un tiempo perdido, a pesar de la farsa que supondrá la próxima lectura de mi tesis.

Son tan comprensibles las dos posiciones, como sintomáticas de lo que hemos hecho mal. Desde la simpatía y respeto al sueño truncado de esta persona, el problema (que no es el de él, sino el de muchos, el de todos) es que no reconoce las insuficiencias del sistema universitario para transformarlo, sino por no poder entrar en él. Lo esencial, que es el mantenimiento de un reclutamiento endogámico que, de paso, mantiene muchas otras cosas (adocenamiento, asunción de la tradición heredada, falta de innovación, seguidismo cuando no servilismo, jerarquías corruptas, liderazgos científicos inexistentes...), no se cuestiona. Se desea. La consecuencia es obvia. Aunque la crisis económico-financiera nos la han montado los poderes viejos, nuestra auténtica crisis social y, en nuestro caso, académica es ésta: hemos desaprovechado los años de vacas gordas para constituir un sistema nuevo y con valores renovados; y ahora que vuelven los años malos, el sistema viejo se reproduce y refuerza. Cabe la posibilidad de que lo haga hasta el punto de implosión.

Felipe Criado Boado Profesor de Investigación del CSIC Director del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) Consejo Superior de Investigaciones Científicas

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Introducción Con el cuarto volumen de la colección Temas y perspectivas de la Historia, la Asociación de Jóvenes Historiadores (AJHIS) presenta el trabajo generado en la última edición del congreso que viene organizando anualmente y que llevó por título Los Lugares de la Historia. En el año 2010, AJHIS inició este proyecto con un primer encuentro enfocado a la participación investigadores noveles, que llevaba por título de El futuro del pasado. Las distintas cuestiones y problemáticas a las que nos enfrentamos a la hora de abordar el hacer historia y los diversos enfoques posibles, han sido el punto de partida para proseguir con esta iniciativa. Por ello, en el año 2011, gracias a la estrecha colaboración con AJHITE, se organizó un segundo encuentro titulado Razón, utopía y sociedad y un año después, la tercera reunión giró en torno a Historia, identidad y alteridad. El objetivo último de estas propuestas era debatir y reflexionar sobre los estudios del pasado y la necesidad de superar la hiper-especialización, planteando heterogéneos trabajos dentro de un contexto multidisciplinar. El IV Congreso Interdisciplinar de Jóvenes Historiadores, Los lugares de la Historia, se celebró durante los días 13 al 15 de marzo de 2013 en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca. Bajo este título se abordaron variadas perspectivas de análisis histórico que se centraban en la interpretación de los diferentes tipos de ‘espacios’ y sus construcciones. Tuvimos la satisfacción de contar con cinco ponencias marco que introdujeron los temas abordados posteriormente en el encuentro. Los encargados de llevar a cabo esta delicada tarea fueron: el primer día, Valentín Cabero Diéguez, que nos deleitó con su interesante propuesta Territorio y paisaje. El segundo día, Felipe Criado Boado y Jesús García Sánchez presentaron distintos planteamientos con los que reflexionar sobre el estudio del espacio, desde una perspectiva arqueológica. El primero de ambos, en Arqueológicas del paisaje: del terreno al espacio, mostró su visión del paisaje desde una orientación Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Introducción

metodológica completamente actual, y el segundo nos introdujo, con De vajillas, casas y paisajes. Una reflexión sobre el componente espacial del registro arqueológico de superficie y metodologías de investigación de la espacialidad en el mundo romano, en las últimas tendencias en Arqueología aplicadas a la prospección. El tercer día, Fernando Molina Aparicio intervino con su particular perspectiva de la dinámica del mundo universitario en Holocausto caníbal. Historiografía, precariado, universidad y crisis de España, y por último, David Carvajal de la Vega, con Los espacios de negocio. Reflexiones sobre su evolución desde el medievo, aportó una ponencia que trajo a colación la evolución de la actividad económica a través de la historia con el apoyo de sus materializaciones físicas en ámbitos mercantiles, tales como puertos, mercados, etc. Estas propuestas dieron lugar a la apertura de nueve mesas temáticas que trataron asuntos tan variados como la dicotomía y la dualidad espacio urbano/agrario, los espacios domésticos, los públicos y los religiosos, así como las actividades económicas y sociales plasmadas en el paisaje o el reflejo de esas acciones en la memoria social. El interés suscitado por las áreas urbanas es algo indiscutible, como muestra el elevado número de propuestas recibidas. La problemática histórica que surge de su estudio como realidad social fue planteada en la mesa Espacio urbano en la que, a través de las exposiciones orales, se pudo incidir en la evolución de estos centros de organización social. Habiendo dispuesto un lugar para el espacio urbano, no podíamos dejar de incluir el espacio agrario, por lo que se habilitó otra mesa en donde tuvieran cabida todas las propuestas relacionadas con él y fomentar así el debate. Son muchas las causas por las que no se pueden disociar estos dos mundos, bien porque eran territorios que pertenecían a las ciudades, bien porque sirvieron como fuente de abastecimiento de recursos, ya que su explotación generó una significativa fuente de riqueza, bien porque servían para cobrar tributos desde los centros de poder, etc. Pudimos comprobar cómo el análisis de ambos genera un diálogo candente que se puede enfocar desde la multidisciplinariedad, y son también originales en aspectos variados como los físicos, los materiales, los estructurales, los morfológicos o por las características propias que imprimieron en sus estructuras los integrantes de las diferentes culturas que los habitaron. También en ellos se pueden apreciar los aspectos simbólicos e ideológicos que les hacen interesantes y distintos.

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Para conocer y entender cómo han ido variando las condiciones de vida del hombre en las diferentes épocas históricas, se dedicó otra mesa a los espacios domésticos. Su comprensión nos acerca a escenarios tangibles en los que analizar cómo se han organizado en las diferentes culturas, la distribución interna de los inmuebles y las estructuras de habitación, o el desarrollo de aquellos fenómenos de mayor calado como la acción social, política y económica, la sociabilización o la creación de múltiples modelos culturales. Durante la exposición de las comunicaciones se dibujó una amplia horquilla temporal, que comenzó observando los rastros de los individuos infantiles en los contextos funerarios de la prehistoria y concluyó con una ponencia dedicada al s. XX en la que se hizo una revisión basada en la Historia del Arte y el diseño de interiores. Para llegar hasta ahí, se fue pasando por temas tan variados como la comparación de los ambientes absidiales de la arquitectura doméstica en la Augusta Emerita romana o la revisión minuciosa de los palacios arzobispales compostelanos en época moderna y, para el siglo XIX, contamos con dos trabajos, que desde los textos literarios, el estudio de la prensa periódica y de las crónicas sociales abordaron las esferas de representación femeninas y de sociabilización de las clases sociales pudientes. Las comunidades humanas han originado diferentes células de delimitación territorial a partir de las cuales se ha organizado la sociedad. Todas estas unidades espaciales, con independencia de su naturaleza originaria (cultural, económica, geográfica, política…) ofrecen un rasgo común: son constructos cerrados conformados por fronteras definidas. Entendiendo dichas fronteras como un elemento delimitador del espacio, propusimos otra mesa que centrara el debate en el análisis y comprensión de los elementos de encuadramiento territorial, así como sus conceptos y la materialización de las demarcaciones que desde tiempos inmemoriales se han generado. Por lo tanto, en este bloque dedicado a los límites interiores, fronteras exteriores se trató de profundizar y de dilucidar cómo fue el desarrollo de diferentes fronteras, entendiendo que estas evolucionaron a partir de continuidades y elementos de desarrollo tales como el contacto territorial, y que dieron lugar a la instauración de diferentes alianzas políticas, sociales, económicas, etc. Es una constante en la historia de las relaciones humanas la importancia concedida al paisaje y al territorio. Estos elementos son reconocidos como propios por los grupos sociales que los modelaron, imprimiendo en ellos sus producciones sociales de una manera intencionada o no. Estos productos Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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en sí mismos son susceptibles de ser analizados desde una perspectiva historiográfica. Desde este planteamiento, el paisaje se entendería como un palimpsesto de realidades sociales materializadas a lo largo de la historia, las cuales serían incorporadas o eliminadas del entorno en función de la identidad/alteridad y de la elaboración de su memoria. El laberinto de la memoria: o cómo la memoria se construye en el paisaje acogió distintas comunicaciones en las que se analizaban estos elementos identificadores de las sociedades, destacando la simbología que encarnaban, no solo en el momento de su creación, sino en su evolución y transformación posterior. El paisaje y el territorio se convierten en focos de construcción y deconstrucción de la memoria condicionada por un contexto espacial. Los seres humanos, independientemente del momento histórico al que nos refiramos, han dado siempre muestras de una búsqueda de lo divino, de lo sobrenatural. Pudimos comprobar cómo esa necesidad de la búsqueda de la espiritualidad se materializó en la creación de espacios reservados a la divinidad en un recorrido que nos llevó desde la prehistoria de la península ibérica, pasando por la Antigüedad clásica –la mejor representada– hasta la Edad Moderna. Este periplo puso de manifiesto la necesidad que siempre ha tenido el hombre de disponer para sus deidades de lugares específicos en los que llevar a cabo la unión con ellas y desarrollar las prácticas rituales. Sin lugar a duda, es el templo, ya sea en variante ibérica, clásica o ya como iglesia cristiana, el espacio que ha centrado la atención de las comunicaciones. En esta mesa, el análisis de los espacios no se ha limitado, ni mucho menos, a la mera descripción de dichos lugares, sino que se ha centrado en la interpretación de la documentación escrita y/o del material arqueológico disponible para construir unas conclusiones verdaderamente válidas desde el punto de vista de la investigación histórica. Asimismo, los espacios imaginarios pueden considerarse un complemento de la realidad que viven en su cotidianidad los hombres. Son territorios construidos o inventados, pero que guardan estrechas conexiones con la realidad y esto les permite dotarles de un verismo y unas características particulares. Las comunicaciones de esta mesa nos transportan a algunos ejemplos de estos espacios, cada uno con unos elementos diferenciadores específicos, como pueden ser la relación con las construcciones cosmogónicas religiosas, las creadas en contextos literarios y artísticos o con elementos que los llevan a vincularse con la actividad lúdica en la actualidad. Los casos estudiados, si bien pertenecen a momentos temporales alejados entre sí, muestran cómo siempre ha estado presente en 38

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el imaginario colectivo la capacidad de invención de lugares ficticios sobre los que proyectar necesidades sociales latentes en la cultura sincrónica al momento de su creación, ya sea con un fin o con otro. Tratando cuestiones centrales dedicadas al espacio, resultaba indispensable crear una mesa titulada Espacio, paisaje y territorio desde la perspectiva de la Arqueología Espacial, donde se pudieran exponer trabajos relacionados con esta línea metodológica. Las sociedades pasadas han imprimido en su entorno distintas huellas definitorias para comprender su estructura social. En este sentido, espacio, paisaje y territorio se convierten en elementos propios del registro arqueológico, y por ende, son múltiples las formas y enfoques desde los que podemos intentar inferir nuevos datos y modelos arqueológicos, hasta ahora infravalorados. Como pudimos comprobar gracias a las reflexiones expuestas durante los días del Congreso, existe un amplio debate en relación a los conceptos teóricos derivados de la Arqueología Espacial. Al hilo de esto, los investigadores que acudieron, también aportaron un valioso punto de vista a disciplinas tan interesantes como la Geoarqueología, la Arqueobótanica, Arqueopalinología; a metodologías de trabajo como la prospección arqueológica o a concepciones clásicas como el Materialismo Histórico o el Dialéctico. También contamos con propuestas sobre la aplicación de nuevas tecnologías al campo arqueológico, como el uso de los SIG o las reconstrucciones 3D del patrimonio histórico. La movilidad y los desplazamientos de los grupos humanos llevaron asociados el tránsito de ideas y de materiales que, por motivos variados, fueron intercambiados, desechados o valorados. Podemos observar cómo los artefactos trasportados pudieron ser objetos de la vida cotidiana, del mundo ritual y es probable que algunos de ellos, por su carácter exótico, entrañaran un cierto carácter simbólico. Estos factores son de gran relevancia, ya que abrirían una vía de estudio para el reconocimiento de relaciones entre los territorios y las personas que los habitaban. La mesa De las ideas a los materiales: transmisión y transporte aportó una amplia visión tanto por sus innovadoras ideas, como por su dilatado espectro cronológico, demostrando cómo la materialidad y el mundo ideológico y simbólico se imbrican y se trasladan hasta alcanzar nuevos territorios, pudiendo modificar la vida de los individuos e incluso generando nuevas maneras de ver un mismo objeto. También se dedicó un lugar para la exposición y la disertación de diez pósteres de la mano de sus autores. Los pósteres demostraron la variedad de temas históricos relacionados con el espacio, pudiendo reseñar de ellos Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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su riqueza visual y su calidad. Destacamos igualmente la gran versatilidad de este formato de difusión científica, pues permite acercarse en cualquier momento del Congreso a leer los textos y a intercambiar ideas con sus autores. Como en jornadas anteriores, este Congreso quiso ser un lugar de reunión abierto al ámbito académico y científico nacional e internacional, y generar un punto de encuentro que fomentara la reflexión y al debate de diversas problemáticas y propuestas teóricas y metodológicas. El propósito general de esta reunión fue el análisis desde distintas perspectivas del concepto de espacio y de su significación, todo ello para ahondar en la comprensión de las sociedades pasadas. Para concluir, debemos mostrar nuestro agradecimiento a todos aquellos que han hecho posible que este Congreso haya podido tener continuidad un año más. Queremos destacar el apoyo del Decanato, de los Departamentos de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología y de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea, de la Delegación de Estudiantes de la Facultad por su especial colaboración, y la labor del equipo que hace que funcione día a día la Facultad de Geografía e Historia. Todos ellos, con su apoyo emocional, logístico, económico y la confianza demostrada en el proyecto, nos han aportado la energía suficiente para que esta iniciativa se hiciera realidad. No queremos olvidar tampoco al grupo de investigadores que forman parte de nuestro consejo científico por su respaldo académico, así como al comité organizador del Congreso, por su laboriosidad y dedicación. Por último, gracias a vosotros, congresistas, que decidisteis acompañarnos en estos tres días tan intensos. José Manuel Aldea Celada Carmen López San Segundo Paula Ortega Martínez Mª de los Reyes de Soto García Francisco José Vicente Santos (Coordinadores)

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RESÚMENES

ESPACIO URBANO

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Resúmenes

LA UTILIZACIÓN IDEOLÓGICA DE LOS ESPACIOS CLÁSICOS EN LA ROMA MEDIEVAL1 The Ideological Use of the Classical Monuments in the Medieval Rome Víctor Úbeda Martínez Universidad Autónoma de Madrid Resumen: La caída del Imperio Romano de Occidente propició el enfrentamiento entre diferentes grupos de poder por el control de la ciudad de Roma, la cual aún conservaba un alto valor simbólico. Tras la Guerra Gótica (535-554) fue el Papado quien controló el recinto urbano y quien, además, poseía la propiedad sobre el conjunto de los monumentos clásicos, los cuales utilizó en su beneficio y para propagar una determinada ideología política. Es por ello que el objeto de estudio son estos usos, especialmente en el contexto del conflicto entre el Papado y el Sacro Imperio, a propósito de la superioridad del poder temporal sobre el espiritual y viceversa. Palabras clave: papado, ideología pontificia, Constantino, obelisco vaticano, monumentos de Roma. Abstract: The fall of the Western Roman Empire caused among power groups a confrontation for the control of the city of Rome, which still preserved a high symbolic value. After the Gothic War, the Pope was the one who controlled the urban area and, moreover, the owner of the set of classical monuments, which were used on his behalf to spread one particular political ideology. Hence, this study focusses on these uses, especially within the conflict between the Pope and the Holy Roman Empire, regarding the superiority of the temporary power over the spiritual one and vice versa. Keywords: Papacy, Pontifical Ideology, Constantine, Vatican Obelisk, Roman Monuments.

1 La elaboración de este texto ha contado con la colaboración de la Dra. Gloria Mora Rodríguez (UAM), de Natalia Fernández Pérez, de Dalia Fernández Reyes y de Marcos de Marina Carranza, por lo que aprovecho estas breves líneas para agradecerles su inestimable ayuda. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Resúmenes

LA JUDERÍA DE PALENCIA EN LA EDAD MEDIA1 The Jewish Quarter of the Middle Ages in Palencia Gonzalo Pérez Castaño Universidad de Valladolid Resumen: El objetivo de este artículo es analizar en el contexto de la ciudad medieval, el asentamiento de los judíos, sus espacios físicos y jurídicos, sus costumbres, oficios, religión y sobre todo las relaciones que establecen con el resto de la sociedad palentina. A su vez veremos la evolución del urbanismo de la ciudad desde la restauración del obispado en el siglo XI, hasta los comienzos de la edad moderna, fijándonos en las juderías y aljamas y en la disputa entre el poder eclesiástico, concejil y monárquico sobre el grupo hebraico. Palabras clave: judíos, Palencia bajomedieval, obispo, concejo, dinastía Trastámara castellana. Abstract: The aim of this article is to analyze the medieval city in the context of the Jewish settlement, their urban and legal areas, costumes, professions, religion and their relationship with the society of Palencia. We will also examine the evolution of the city planning from the restoration of bishopric in the 11th century to the beginning of the modern age paying special attention to the Jewish quarter and the dispute between the church, the council and the monarchic power over the Hebraic group. Keywords: Jewish, Palencia in the Late Middle Ages, Bishop, Council, Castilian Trastámara Dynasty.

1 Este artículo forma parte del Trabajo Fin de Máster “Las minorías religiosas en la Palencia bajomedieval: judíos y mudéjares” del Máster Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid para el presente curso 2012-2013. Quiero agradecer el apoyo de la profesora Mª Isabel del Val Valdivieso y la ayuda de Sonja Mujcinovic; así como de Jorge Juan Fernández, Francisco Javier Pérez Rodríguez y Begoña Villasur Escudero del Museo Arqueológico de Palencia, junto con la disponibilidad de la profesora Yolanda Moreno Koch de la Universidad Complutense de Madrid, y Julia Crespo Mancho y Cristina Lión Bustillo para el campo de la arqueología. 44

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LAS MUJERES EN LAS CIUDADES GALLEGAS DE LA BAJA EDAD MEDIA. ESPACIOS, ACTIVIDADES, RELACIONES Y CONFLICTOS Women in Galician Towns during Late Middle Ages. Places, Activities, Relationships and Conflicts Miguel García-Fernández1 Universidade de Santiago de Compostela Resumen: Las mujeres eran un componente más de la población que vivía en las ciudades de la Galicia bajomedieval. Sin embargo, la historiografía urbana no ha prestado suficiente atención a esta evidencia. Por ello, el objetivo del presente trabajo es analizar la presencia de las mujeres en las ciudades gallegas de los siglos XIV y XV para descubrir cuál era su papel en la sociedad medieval. En primer lugar se estudian los lugares de los vivos, es decir, los espacios en los que residieron y realizaron sus actividades cotidianas las mujeres gallegas. A continuación, se reconstruye su red de relaciones sociales –la familia, la comunidad monástica y la vecindad– y se presta especial atención a aquellas relaciones que terminaron en conflicto, convirtiendo a las mujeres en víctimas o en agentes de la violencia. Finalmente, se hace una breve referencia a los lugares de los muertos, esto es, a los espacios de enterramiento elegidos por las mujeres de las ciudades gallegas de la Baja Edad Media. Palabras clave: mujeres, Galicia, ciudades, Baja Edad Media. Abstract: Women were one more group of people that lived in Galician towns during the Late Middle Ages. However, urban historiography hasn’t put enough focus on the evidence. Thus, this paper aims to analyse women’s presence in the towns of Galicia during the 14th and 15th centuries and understand their role in medieval society. Firstly, places of the living will be studied. That is, those spaces where Galician women lived and did their chores. Secondly, their social network –family, monastic community and neighbourhood– will be analysed, putting special focus on relationships that became troubled ones, turning women into victims or into violence makers. 1 El presente trabajo se ha realizado en el marco de nuestro proyecto de tesis doctoral que estamos desarrollando en la Universidade de Santiago de Compostela al amparo del contrato predoctoral del Plan gallego de investigación, innovación y crecimiento 2011-2015 (Plan I2C) de la Xunta de Galicia y, posteriormente, de una beca del Programa de Formación del Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Resúmenes

Lastly, a brief reference to places of the deceased will be made. That is, burial places chosen by women living in Galician towns during the Late Middle Ages. Keywords: Women, Galicia, Towns, Late Middle Ages.

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LA CIUDAD INQUISITORIAL: SANTO OFICIO Y ESPACIO URBANO EN ÉPOCA MODERNA The “Inquisitorial City”: Holy Office and Urban Space in the Early Modern Spain Bárbara Santiago Medina Universidad Complutense de Madrid Resumen: Durante sus más de trescientos años de existencia, la Inquisición española basó sus actuaciones en el secreto y el oscurantismo. Las denuncias, los procesos, lo que sucedía en las prisiones o el contenido de sus archivos, entre otros aspectos, estaban gobernados por la más estricta confidencialidad, bajo amenaza de incurrir en fuertes penas para aquellos que la quebrantasen. Sin embargo, frente a esa imagen de una Inquisición oculta y sombría se encuentra otra de carácter muy diferente: la que quiso dar de sí misma en público. El Santo Oficio siempre estuvo íntimamente ligado al mundo urbano. No en vano sus distritos jurisdiccionales se articularon en torno a importantes ciudades, donde tenían su sede los diferentes tribunales, muchos de ellos en históricos y privilegiados edificios. La Inquisición utilizaba la ciudad y sus instituciones, tanto civiles, como eclesiásticas, para ejercer su poder, pero también como escaparate propagandístico en sus actos más solemnes, tales como los autos de fe o las publicaciones de edictos, algo más desconocidas que los anteriores. Sus calles, plazas y templos fueron utilizados para celebrar diferentes actos y ritos, lo que le granjeará no pocos problemas y rencillas con diversas autoridades. Asimismo, las urbes constituían una fuente de ingresos nada desdeñable, pues el Santo Oficio fue propietario de numerosos inmuebles y haciendas, que arrendaba a particulares para obtener beneficios económicos. Y no debe olvidarse tampoco cómo muchos de sus oficiales y ministros hicieron ostentación de su condición y colocaron en las fachadas de sus viviendas escudos y blasones, a la vista siempre de sus convecinos, donde se integraban las armas de la Inquisición, algunos de los cuales han perdurado hasta nuestros días. La presente comunicación, en definitiva, pretende dar a conocer esta faceta más olvidada del Santo Oficio en tanto que usuario y articulador del espacio y la vida urbana durante toda la Edad Moderna. Palabras Clave: Inquisición española, ciudad, Edad Moderna. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Abstract: For more than three hundred years, the Spanish Inquisition based its activities on secrecy and obscurantism. Denounces, trials, documents or what happened at prison were confidential matters and those who broke the confidentiality were terribly prosecuted. Opposite to this dark and sinister image, there was another one: the public image the Inquisition gave of itself. The Spanish Holy Office was closely bound to the urban world. Its jurisdictional districts were articulated through main cities where tribunals were erected. The Inquisition took advantage of the city and its civil and religious institutions in order to gain more power and promote its most astonishing ceremonies, such as the well-known autos de fe. Streets, squares and churches were used to celebrate rites, which earned the Holy Office a lot of antagonism. Likewise, cities were an important source of income, since the institution owned some properties that were rented to gain rental incomes. And it’s important not to forget how ministers and familiars placed the heraldic crest of the Inquisition on their housing façades. This paper tries to focus on this forgotten facet of the History of the Holy Office as user and articulator of urban life and space during the Early Modern period. Keywords: Spanish Inquisition, Urban History, Early Modern History.

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LOS ESPACIOS DEL PAN EN LA CIUDAD MODERNA: EL CASO DE PALMA DE MALLORCA The Spaces for Bread on the Early Modern City: The Case of Palma de Mallorca Miguel Gabriel Garí Pallicer1 Universitat de les Illes Balears Resumen: El presente artículo constituye una lectura de aquellos espacios de la ciudad moderna relacionados con la producción y distribución del pan. El pan, alimento esencial de las poblaciones mediterráneas desde la Antigüedad, estaba muy vinculado a la experiencia cotidiana de los habitantes de las ciudades. Se estudiará el caso concreto de la Ciutat de Mallorca de los siglos XVI y XVII a partir de documentación variada perteneciente a las instituciones y a los gremios implicados en el abastecimiento urbano. Palabras clave: Historia Moderna, historia urbana, historia de la alimentación, Palma de Mallorca, pan. Abstract: This paper it is about city’s bread production and distribution during Early Modern age. Bread, considered the most important food in the Mediterranean area, was very linked to everyday life of city inhabitants. It will study the Majorca’s city case during the 16th and 17th centuries using documentation from the institutions and guilds involved in bread provisioning. Keywords: Early Modern History, Urban History, Food History, Palma (Majorca), Bread.

1 Este artículo ha sido posible gracias a la Beca de Formación de Personal Investigador concedida por la Conselleria d’Educació, Cultura i Universitats de les Illes Balears cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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LUGARES DE ASISTENCIA Y RECOGIMIENTO. LAS CASAS DE HUÉRFANAS Y SU IRRUPCIÓN EN EL ENTRAMADO URBANO COMPOSTELANO MODERNO1 Places of Assistance and Seclusion. The Orphans’ Houses and their Impact in Santiago de Compostela of the Modern Centuries Ana M. Sixto Barcia Universidad de Santiago de Compostela Resumen: Las instituciones asistenciales como hospicios, asilos u orfanatos fueron productos estrictamente urbanos y su instalación en las ciudades modernas dio lugar a una nueva formulación del paisaje urbano. A pesar de su ubicación en el seno de las ciudades, estos espacios fortificados funcionaron en la práctica de manera independiente. Así, se establecieron como lugares que aislaban a sus moradores del resto de la sociedad, dando lugar a nuevos espacios de sociabilidad. El asentamiento de las casas de huérfanas en Santiago de Compostela en el siglo XVII es un ejemplo paradigmático, pues a través de estos casos es posible constatar las tensiones sociales existentes por las siguientes razones: el mantenimiento del orden, la conservación de la influencia sobre el entorno, la pervivencia de los derechos frente a las nuevas realidades, etc. Palabras clave: caridad, huérfanas, sociabilidad, Santiago de Compostela, Edad Moderna. Abstract: Welfare institutions like hospices, asylums or orphanages were strictly urban products and their settlement in the Modern age cities led to a new formulation of the urban landscape. In spite of being located in the city center, in practice these fortified spaces operated in an independent way. Thereby, they were established as places to marginalize their habitants of the rest of the society and having new spaces of sociability as a result of it. The creation of orphan-girl houses in Santiago de Compostela in the 17th century is a good example to analyze, since, through these cases, it is possible to have access to the social tensions existing among managers of the space (to maintain the order, to preserve the authority, to defend old rights against new realities, etc.). Keywords: Charity, Orphan Girls, Sociability, Santiago de Compostela, Modern Age. 1 Investigación financiada por el proyecto Cultura e identidades urbanas en la Castilla moderna, su producción y proyecciones, Ministerio de Ciencia e Innovación, HAR2009-13508-C02-02. 50

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ESTRUCTURA OCUPACIONAL EN LA CIUDAD DE MADRID A TRAVÉS DE LAS MATRÍCULAS PARROQUIALES (1788-1800) Occupational Structure in the City of Madrid According to the Parish Registration (1788-1800) Jorge Pérez León Universidad de Valladolid Resumen: La ciudad de Madrid, sede de la Corte y centro económico y financiero del Estado español, era a finales del siglo XVIII una ciudad en continuo crecimiento, gracias especialmente a la incesante llegada de inmigrantes procedentes de todos los puntos de la geografía española. Muchos de ellos pretendieron ser reconocidos como hidalgos en Madrid. El cruce de datos entre las ocupaciones mencionadas en estos procesos de admisión y las matrículas parroquiales presentadas para este fin proporciona interesantes hipótesis de trabajo así como un ejemplo metodológico para el estudio de la estructura ocupacional y de las pautas de residencia de la población madrileña de finales de la centuria. Palabras clave: Madrid, matrículas parroquiales, hidalguía, ocupación, domicilio. Abstract: The city of Madrid, the venue of the court and the Spanish economic and financial center, was at the end of XVIII Century a city of constant development, especially due to the incessant arrival of immigrants from all over Spain. Many of them tried to obtain recognition as hidalgos in Madrid. The exchange of data between the occupations mentioned in these processes of admission and the parish registration presented for this purpose provide interesting hypotheses and a methodological example to study the occupational structure and the rules of residence of the population of Madrid at the end of the Century. Keywords: Madrid, Parish Registration, Hidalguía, Occupation, Place of Residence.

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Génesis y desarrollo histórico de un barrio burgués del siglo XIX: del bosque real del Castillo de Bellver al barrio de El Terreno de Palma (Illes Balears)1 Origin and Historical Development of a Bourgeois District in the Nineteenth Century: from the Royal Forest of Bellver Castle to the District of El Terreno in Palma (Balearic Islands) Júlia Roman Quetglas Universidad de las Islas Baleares Resumen: Nuestra propuesta tiene como objeto de estudio la génesis y la evolución urbana, arquitectónica y paisajística del barrio de El Terreno de Palma (Mallorca). Se trata de analizar la transformación de un paisaje productivo y de interés estratégico militar, de propiedad real desde el siglo XIII y vinculado al castillo de Bellver, en la formalización de un paisaje urbano durante el siglo XIX. El emplazamiento geográfico y la vocación de recreo fueron determinantes en la construcción de un paisaje peculiar, derivado tanto de la compleja estructura urbana como por el del carácter caprichoso de su arquitectura. A partir del último tercio del siglo XIX, el atractivo barrio de segundas residencias de la burguesía local se convirtió en lugar de encuentro de los artistas e intelectuales españoles y europeos, propiciando con ello el surgimiento del primer centro turístico de Mallorca. Todo ello ha derivado en la conformación de un paisaje de alto valor histórico, cultural y patrimonial. A partir de la segunda mitad del siglo XX se inició un proceso de degradación que, en la actualidad, se intenta reconducir. Se impone, por tanto, la necesidad de aportar una revisión histórica y de identificar los elementos naturales, arquitectónicos y constructivos de interés patrimonial. En esta comunicación se presentan los primeros resultados del estudio. Para ello se han consultado los expedientes sobre Bellver conservados en Patrimonio Nacional, en el Archivo General de Palacio (AGP) y en el Arxiu del Regne de Mallorca (ARM), así como las licencias de obras y proyectos arquitectónicos conservados en el Arxiu Municipal de Palma (AMP). Palabras clave: Bellver, Palma, paisaje, urbanismo, siglo XIX.

1 Este estudio forma parte del proyecto I+D+i Cambios y continuidades en el hábitat y en la utilización del territorio en épocas de transición desde la edad media hasta nuestros días. Análisis del paisaje y sociedad (Referencia HAR2012-35022), vinculado a la Universitat de Lleida y dirigido por el Dr. Jordi Bolòs Masclans. 52

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Abstract: Our proposal aims to study the origin and evolution of the urban layout, the architecture and the landscape of the district of El Terreno in Palma (Mallorca). We analyze the transformation of a productive landscape of a military strategic interest, owned by the Crown since the thirteenth century and associated to Bellver Castle into an urban landscape during the Nineteenth Century. The geographic location and the leisure pursuit were fundamental in building a distinctive landscape, arising from both the complex urban structure as the whimsical nature of its architecture. From the last third of the nineteenth century, the attractive neighborhood of holiday homes of the local bourgeoisie, became a meeting place for Spanish and European artists and intellectuals, thus contributing to the emergence of the first holiday resort of Mallorca. In conclusion, all these factors have led to the creation of a landscape of high value in historic, cultural and heritage terms. From the second half of the Twentieth Century a process of degradation was undertaken which, at present, is trying to get redirected. It is imperative, therefore, the need to provide a historical review and identify the natural, architectural and constructive elements of a patrimonial interest. To that effect all files from the National Heritage Archives, the Kingdom of Mallorca Archive, and the documents of protected areas kept in the Military Archive of Palma as well as the building permits and the architectural projects of the Municipal Archive of Palma have been thoroughly studied. Keywords: Bellver, Palma, Landscape, Urban Layout, Nineteenth Century.

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LA BELLA EASO Y LUTECIA BAILE DE ESPEJOS Y SIMETRÍAS IMPOSIBLES. ARQUITECTURA Y URBANISMO DE DONOSTIA, 1813-1920 La Belle Donostia and Lutella Set of Mirrors and Impossible. Architecture and Urban Planning of Donostia, 1813-1920 Berta Etxeberria Arquero Universidad del País Vasco Resumen: Tras un breve análisis sobre la revolución urbana del siglo XIX, nos detendremos en los modernizadores trabajos que se llevaron a cabo en París durante el II Imperio. La parte central de esta comunicación, no obstante se centra en la influencia que ejerció la capital francesa en la configuración del San Sebastián moderno. Así, atenderemos el influjo sostenido por el país galo desde inicios del siglo XIX hasta 1920 en la arquitectura y el trazado donostiarra. Insistimos especialmente en la tesis de que si bien la influencia francesa resultó notable, no alteró la identidad easonense. Palabras clave: Urbanismo, arquitectura, París, San Sebastián, 1813-1920. Abstract: After a brief discussion over the urban revolution in the nineteenth century, we’ll focus on the modernizing jobs that took place in Paris during the Second Empire. The central part of this paper, however, centers on the influence that the French capital exercised in shaping the modern San Sebastián. Thus, we will analyze the sustained influence held by France since the beginning of the Nineteenth Century until 1920 in San Sebastian’s urban architecture and urban planning. We especially want to lay stress on the following thesis: even though the French influence was remarkable, it did not alter the San Sebastián identity. Keywords: Urban Planning, Architecture, Paris, San Sebastian, 1813-1920.

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La geografía republicana en Madrid, 1875-1890. Movilización política, organización y espacio urbano Republican Geography in Madrid, 1875-1890. Mobilization, Politic, Organization and Urban Space Óscar Anchorena Morales1 Universidad Autónoma de Madrid Resumen: La restauración borbónica supuso el desmantelamiento de las estructuras políticas republicanas –partidos, asociaciones y diarios– en un régimen que se abre desde la dictadura a un cierto liberalismo entre 1875 y 1890. El presente trabajo analiza la reconfiguración del tejido asociativo republicano en la ciudad de Madrid y la movilización política plasmada en el empleo del espacio urbano. Así, se busca en el uso de los diferentes “lugares republicanos” de la capital –redacciones de periódicos, cafés y casinos o residencias de los líderes– y en el de los espacios públicos que los republicanos trataron de apropiarse en sus manifestaciones, la relación entre la movilización política, la sociabilidad republicana y la geografía de la ciudad de Madrid. Palabras clave: republicanismo, movilización, espacio urbano, Madrid, organización política. Abstract: The return of the Monarchy in Spain implied the destruction of all republican structures –political parties, societies and newspapers– in a political regime that moved from dictatorship to a kind of liberalism in the period 1875-1890. In this essay my goal is to analyze the reconfiguration of the republican social network and political movement in Madrid, focusing in the use of urban space. I show connections among different places such as cultural centers, cafés, private residences, newspaper’s head offices and the political struggle against conservative governments and in pursuit of democracy developed by republicans in Madrid. Keywords: Republicanism, Political Movement, Urban Space, Madrid, Political Organization.

1 Becario FPU, Departamento de Historia Contemporánea. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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ATENTADOS Y HUELGAS. LA CONSTRUCCIÓN DE ESPACIOS DE SOBERANÍAEN EL MOVIMIENTO LIBERTARIO (1930-1936) Attacks and Strikes. Buildings Spaces in Movement Libertarian (1930-1936) José Manuel Lafoz Aranda Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: El espacio público ha sido testigo y protagonista de muchas de las protestas y movilizaciones del periodo de entreguerras. Por esta razón ha ejercido una fuerte influencia en la creación de una identidad propia de los que allí se manifestaban. En este análisis nos vamos a centrar en la influencia que tiene el espacio en la conformación de una identidad obrera primero, y como la cultura libertaria se sirve de los marcos culturales creados por estos para asentarse en sus barrios. Así pues, centrándonos en los casos de Barcelona y Zaragoza, y estableciendo nexos de unión con Madrid, vamos a tratar de mostrar en el contexto de los años 20 y 30, la importancia real y simbólica de las movilizaciones que en este espacio se dieron lugar, y cómo se convirtió en el espacio necesario para que los libertarios estableciesen su área de soberanía en sus luchas. Palabras clave: movimiento obrero, libertarios, anarcosindicalismo, toma de la calle. Abstract: The public space has been witness and protagonist of many protests and movilizations during the Inter-war period. Due to this, it has influenced greatly in the formation of an own identity among the ones protesting. In this analysis we focus in the influence that space has in the conformation of a working-class identity, and how libertary culture takes advantadge of the cultural frames created by them to settle down in the quarters. Hence fore, focusing in Barcelona and Zaragoza cases, and stablizing a link with Madrid, we Will try to show in the context of the 20s and 30s, the real and symbolic importance of these movilizations, and how it became the necessary space for the libertarians to settle their soberany space in their political struggles. Keywords: Labour Movement, Libertarian, Anarchosindicalism, Battle for the Streets.

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VISIONES DEL ESPACIO URBANO EN EL FASCISMO ESPAÑOL Visions of the Urban Space in Spanish Fascism Miguel Alonso Ibarra Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: El objetivo del presente artículo es elaborar, desde la perspectiva de la militancia fascista, un análisis del proyecto regenerador, modernista y revolucionario que el fascismo planteaba, a través del estudio de las visiones del espacio urbano, y su contrapunto situado en el espacio rural. Un espacio urbano percibido como cuerpo enfermo del tejido socialnacional, necesitado de una operación de profilaxis para, una vez sanado, situarlo como un pilar central de la nueva realidad fascista. Palabras clave: fascismo, espacio urbano, espacio rural, degeneración, reespañolizar. Abstract: The aim of this article is to develop, from the perspective of the fascist militancy, an analysis of the regenerating, modernist and revolutionary project that the Spanish fascism brought up, through the study of the visions of the urban space, and its counterpoint situated in the rural space. An urban space perceived as the sick body of the socialnational fabric, needing a prophylaxis operation in order to, once healed, place it as one of the central pillars of the new fascist reality. Keywords: Fascism, Urban Space, Rural Space, Degeneracy, Rehispanicize.

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ALBACETE, LA CIUDAD DIVIDIDA. ESPACIO URBANO Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA DURANTE LA TRANSICIÓN Albacete, the Divided City. Urban Space and Citizen Participation during the Spanish Transition Javier Alejandro León Casas (SEFT-UCLM) Resumen: La presente comunicación pretende ampliar el conocimiento histórico sobre el Albacete de los años 70, ofreciendo un ejemplo de cómo una ciudad media se enfrentaba a los retos que la salida del franquismo implicaba, a través de la metodología de la Historia del tiempo presente, el empleo de fuentes bibliográficas, hemerográficas y orales, y una especial atención a la cultura como ámbito de estudio. La mejora del espacio urbano, cuestión que enlaza las preocupaciones de las asociaciones de vecinos con los objetivos de los partidos políticos de izquierda, puede ser el eje argumental que explique buena parte de lo acontecido en aquellas fechas. Palabras clave: Albacete, Transición, espacio urbano, asociaciones de vecinos, partidos políticos, Democracia. Abstract: The current report tries to improve the historic knowledge about Albacete during the 70’s, offering an example of how a medium city faced the challenges that the end of the Francoism entailed, through the methodology of the History of the Present, the use of bibliographical, periodicals and oral sources, and paying special attention to culture as field of study. The improvement of the urban space, a question that links the problems of the neighborhood associations with the objectives of the left-wing parties, could be the catalyst idea that explains in large part what happened in those days. Keywords: Albacete, Spanish Transition, Urban Space, Neighborhood Associations, Political Parties, Democracy.

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EL PARKOUR Y SUS LUGARES: ENTRE ASENTAMIENTO Y EXPLORACIÓN Parkour and its Places: between Settlement and Exploration Carlos Javier Ferrero Martínez1 Universidad de Salamanca Resumen: Desde finales de los años ochenta del siglo pasado ciudades de todo el mundo están siendo exploradas bajo la óptica del parkour. En cada nuevo lugar donde una comunidad de traceurs nace, sus espacios comienzan a ser transformados, llenados por una dinámica de movimiento que convierte en un lapso sus inertes bancos, sus duros muros y sus frías barandillas. Mediante el registro y la publicación de materiales a través de Internet –importante desde sus orígenes, como la manera de entender la temprana difusión de la actividad desde la periferia parisina logrando llegar a lugares de todo el globo– se ha conseguido que muchos de esos lugares pasen a ocupar un puesto notorio dentro del mapa del parkour; destapando con ello una problemática en torno a esos emplazamientos ya que, si bien puedan ser propicios para la disciplina, los traceurs deben ser capaces de transcender a ellos y seguir explorando y descubriendo nuevas posibilidades allí donde vayan, demostrando la adaptabilidad del cuerpo en movimiento como principio básico de la actividad. Se tratará en esta comunicación de indagar sobre cómo algunos de estos espacios que, en sí, pasan desapercibidos para la mayoría de la población de una ciudad, se muestran como lugares interesantes y de gran estímulo para el colectivo de traceurs, que los utilizan como zonas de entrenamiento y de diversión. Se abordará el ejemplo particular de Lisses, punto de nacimiento de esta disciplina, y su transformación en “centro de peregrinaje” para jóvenes de todo el mundo con núcleo en la Dame du Lac. Asimismo se pondrá en valor una actividad que trata de explorar el entorno en busca de oportunidades de movimiento y de expresión corporal escapando de la rigidez de las estructuras urbanas, convirtiendo esos espacios en lugares donde la imaginación puede volar y desarrollarse libremente. Palabras clave: parkour, exploración, lugares, Lisses, La Dame du Lac.

1 Becario investigación (FPU). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Abstract: Since the late eighties of the past century, cities all over the world have been explored under the view of Parkour. In each new place where a traceurs community is born, their places begin to be transformed, filled with a dynamic motion that converts in a lapse their motionless benches, their hard walls and their cold handrails. By filming and publishing materials through the Internet –important in their origins, as the way to understand the quick diffusion of the activity from the Parisian outskirt to the rest of the world– it has achieved that many of this milieu pass to occupy a notorious position within the parkour map; thereby uncovering a problematic about those locations since, although, it could be conducive for the discipline, traceurs must be able to transcend them and keep exploring and discovering new possibilities wherever they go, demonstrating the adaptability of the body in motion as a basic principle of the activity. It will be discussed, in this paper, to look into about how some of these spaces that, in itself, unnoticed for most of the population of a city, are shown as interesting places and of great encouragement to the collective of traceurs, who use them as areas for training and playing. It will be approached the particular example of Lisses, birthplace of the discipline, and its transformation into “pilgrimage centre” for young people around the world with centre in la Dame du Lac. Also will value an activity that tries to explore the environment in looking for opportunities of movement and body expression escaping from the rigidity of urban structures by converting those spaces in places where the imagination can fly and develop freely. Keywords: Parkour, Explore, Place, La Dame du Lac, Lisses.

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EL LABERINTO DE LA MEMORIA: O CÓMO LAMEMORIA SE CONSTRUYE EN EL PAISAJE

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EL CENOTAFIO DE MAXIMILIANO I: LA MEMORIA DINÁSTICA, POLÍTICA Y TERRITORIAL A TRAVÉS DE LOS MONUMENTOS FUNERARIOS REALES The Cenotaph of Maximilian I: Dynastic, Territorial and Political Memory through Royal Funerary Monuments Rocío Martínez López Universidad Autónoma de Madrid Resumen: A lo largo de toda la Historia, las últimas moradas de los distintos miembros de las casas reales europeas se han ideado, planificado y construido para transmitir a sus contemporáneos y a la posteridad una idea muy concreta y muy meditada del poder y la importancia tanto del difunto que allí reposaba como de la familia o dinastía a la que pertenecía. De la misma manera, los monumentos funerarios constituían elementos de representación del poder, de legitimación dinástica y de reivindicación capitales dentro de la cultura visual de la Edad Moderna. El cenotafio de Maximiliano I en la iglesia de la corte (Hofkirche) de Innsbruck es un gran ejemplo de un monumento funerario concebido para legar a la posteridad una memoria gloriosa del poder político, territorial y casi sagrado de la familia Habsburgo y del propio Maximiliano, donde todo tiene un significado político y dinástico muy concreto y donde nada ha sido dejado al azar. Palabras clave: Maximiliano I, Hofkirche, Innsbruck, cenotafio, genealogía. Abstract: Through all ages, the resting place of the kings and queens of Europe had been imagined, studied and built with one idea in mind: to give to their contemporaries and the future generations a specific image of the power and greatness that the deceased (and his or her family) had in life. At the same time, a funerary monument was a very important way to represent power and to legitimate territorial and dynastic claims in the Early Modern Europe. Emperor Maximilian I’s cenotaph in the court church (Hofkirche) of Innsbruck is a great example of a funerary monument designed to convey to posterity the glorious memory of the political, territorial and dynastic power of the House of Habsburg, in which everything was carefully planned to achieve that objective. Keywords: Maximilian I, Hofkirche, Innsbruck, Cenotaph, Genealogy.

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LA BATALLA DE TALAVERA (27-28 JULIO DE 1809): UN PAISAJE PARA LA MEMORIA The Battle of Talavera (27-28 July 1809): A Landscape for Memory Sergio de la Llave Muñoz Investigador independiente Resumen: Se aborda la relación existente entre paisaje bélico, memoria colectiva e identidad generada en torno a la Batalla de Talavera (27-28 de julio de 1809). Serán examinadas diferentes manifestaciones que recuerdan citada efeméride sobre el paisaje del campo de batalla y en el paisaje urbano de Talavera de la Reina, entre las cuales destacan varios espacios que formaron parte y condicionaron el transcurso de la batalla y varios monumentos elevados a lo largo de dos centurias con el fin de guardar la memoria de una batalla donde el ejército aliado obtuvo una victoria sobre el ejército napoleónico, y cuyo resultado llegó a servir como elemento de orgullo e identidad nacional. Palabras clave: geografía de la memoria, Guerra de la Independencia, memoria histórica, paisaje urbano, Talavera de la Reina. Abstract: The relationship between war landscape, collective memory and identity generated regarding the Battle of Talavera (July 27-28, 1809) is presented. Different memories about the landscape around the city will also be examined, among which are several spaces that took part and conditioned the course of the battle, as well as several monuments raised over two centuries in order to keep the memory of a battle where the allied army obtained a victory over Napoleon’s army, the result coming to serve as an element of national pride and identity in nineteenth-century Spanish society. Keywords: Geographical Memory, Peninsula War, Historical Memory, City Landscape, Talavera de la Reina.

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LOS PROCESOS MIGRATORIOS COMO CATALIZADORES DE CONSTRUCCIÓN DE PAISAJES NOSTÁLGICOS: EL CASO DE PEDRO MARÍA OTAÑO (ZIZURKIL-GIPUZKOA, 1857-ARGENTINA, 1910) Migration Process as Catalysts of Nostalgic Landscape Contruction: The Case of Pedro Maria Otaño ( Zizurkil, Guipuzcoa, 1857- Argentina 1910) Luzia Alberro Goikoetxea Universidad de Deusto Resumen: En esta comunicación pretendemos ilustrar el proceso de dotación de sentido de los lugares habitados que realizó Pedro María Otaño (1857-1910), literato natal de Zizurkil (Gipuzkoa), a raíz de sus viajes migratorios a Argentina. En sus composiciones en verso hace referencia a su casa en Zizurkil, la ciudad de San Sebastián –en la cual vivió por un tiempo–, la provincia de Gipuzkoa, “Euskal-Erria” –término que él utilizaba–, España, la Pampa Argentina, etc. En los albores del nacionalismo vasco, Pedro María Otaño, de familia liberal, republicano convencido, y afín al nacionalismo de Sabino Arana al final de su vida, ofrece además especial interés por el proceso ideológico que vivió. Se pueden observar las conexiones e influencias ideológicas en la producción de su discurso (estudio que dejaremos para otra ocasión), pero el análisis en profundidad del mismo (más allá del análisis en términos políticos exclusivamente), resulta muy sugerente en cuanto al tema principal que nos atañe (construcción de la memoria a través del paisaje). Palabras clave: paisaje, memoria, emigración, nostalgia, P.M. Otaño. Abstract: In this paper we want to explain the life process of Pedro María Otaño (1857-1910), a man of letters. He was born in Zizurkil (Gipuzkoa), but he emigrated to America three times. He died in Rosario, Argentina. In his compositions he talks about Zizurkil, the town near San Sebastian, where he lived for some years, Gipuzkoa, the Basque Country, Spain, the Pampa in Argentina... At a time when Basque nationalism was being formed Pedro María Otaño, who came from a liberal family, was a republican and at the end of his life a nationalist. The analysis of his discourse is very interesting because of his political implications, and also in relation to the construction of memory based on the landscape. Keywords: Landscape, Memory, Emigration, Homesickness, P.M. Otaño.

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SIMBOLISMO Y LUGARES DE MEMORIA: EL ÁRBOL DE GERNIKA Symbolism and Memory Sites: The Tree of Gernika1 Aurora Madaula Giménez2 Universitat de Barcelona Resumen: La memoria simbólica a menudo ayuda a construir los imaginarios nacionalistas. Desde mediados del siglo XIX, el Árbol de Gernika se convirtió en el principal referente simbólico del Código vasco de las leyes y por extensión en el símbolo de las libertades vascas. El Árbol de Gernika, erigido en símbolo de los Fueros históricos de los vascos, con el tiempo, ha ido transformándose en un lugar de conmemoración, un lugar de memoria. Bajo la dictadura de Franco se convirtió en el símbolo de los derechos nacionales vascos relacionados con los principios de la democracia. La Transición y la creación de la comunidad autónoma en 1979, finalmente consolidó la herencia histórica de ese lugar. Este artículo se centra en el Árbol de Gernika como un ejemplo etno-simbólico de la construcción de la memoria nacional vasca, midiendo su resistencia frente al nacionalismo español. Palabras clave: simbolismo, lugar de memoria, conmemoración, nacionalismo vasco, identidad. Abstract: The symbolic memory sometimes helps to build a nationalist imaginary. Since the mid-nineteenth century the Tree of Gernika became the principal symbolic reference of the Basque code of laws and, by extension the symbol of the Basque freedoms. The Tree of Gernika as a representation of the historical Basque laws has turned into a commemoration place and into a lieu de mémorie. Under Franco’s dictatorship it became the symbol for Basque national Rights related to democracy principles. The Transition to Democracy and the creation of the autonomous community in 1979 finally consolidated the historical heritage of that place. This paper focuses on the Tree of Gernika as an example of ethno-symbolic building of the Basque national memory, measuring its strength in front of the Spanish nationalism. Keywords: Symbolism, Site of Memory, Commemoration, Basque Nationalism, Identity. 1 Para la elaboración de este artículo recibí una ayuda de investigación del CONCA del Department de Cultura de la Generalitat de Catalunya. 2 GRENPoC. Cátedra Josep Termes. 66

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¿La cárcel como lugar de memoria? Herrera de la Mancha 1979-19901 Does the Jail as Place of Memory? Herrera de La Mancha (1979-1990) Eduardo Parra Iñesta Universidad de Castilla-La Mancha Resumen: El historiador francés Pierre Nora acuñó en los años ochenta el concepto de lieux de memoire. Atañe a los espacios que evocan un determinado relato histórico y que sirven para fijar los discursos que el poder establece. En este artículo pretendemos explorar la cárcel como lugar de memoria, atendiendo al ejemplo de la prisión Herrera de la Mancha, cárcel de máxima seguridad activa desde 1979. En concreto, queremos estudiar el diálogo de visiones enfrentadas, generadoras de memoria, que se estableció en esta prisión durante la década de 1980. Por un lado, los presos de organizaciones armadas, como ETA, que son sometidos a un duro trato penitenciario en una cárcel que se situaba como paradigma de la reforma penitenciaria española. Por otro, la visión de un sector de la sociedad, que ve en estos presos lo peor de la sociedad, que debe ser apartado de la misma en un lugar angosto, así como las poblaciones circundantes, que vieron como se trasladaban a peligrosos presos cerca de sus hogares. Palabras clave: lieux de memoire, Herrera de la Mancha, presos de ETA, reforma penitenciaria, memoria histórica. Abstract: The French historian Pierre Nora defined in the eighties the concept of lieux de memoire. It referes to the space that evokes a particular historical narration and it is used to set the discourses that the power establishes. In this article we are going to explore the prison as a place of memory, taking into account the example of the prison located in Herrera de la Mancha, which is known as the maximum active security prison since 1979. Specifically, we are going to focus on the dialogue of confronted visions which took place in this prison in the 1980s: On one side, we find prisoners from armed organizations such as ETA, who are determined to harsh treatment in a jail prison depicted as a paradigm Spanish prison refom. 1 Esta comunicación forma parte del proyecto de investigación HAR2010-14845 (financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación), del cual es investigador principal el profesor Pedro Oliver Olmo (Universidad de Castilla-La Mancha). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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On the other side, we find the vision of a sector of society who considers these prisoners as noxious to the society. They must be moved from these societies and from the surrounding populations to a narrowed place, as they saw how dangerous prisoners were moved in order to be closer to their homes. Keywords: Lieux de memoire, Herrera de la Mancha, ETA Prisoners, Penitenciary Reform, Historical Memory.

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TORINO 1961: UNA CITTÀ TRA IMMIGRAZIONE E NAZIONE Turín 1961: una ciudad entre inmigración y nación Michelangela Di Giacomo Universidad de Siena AnnaRita Gori ICS Universidad de Lisboa Riassunto: La relazione affronta il concetto di identità nazionale attraverso il caso di Torino come luogo geografico e culturale. Si centra sul suo sviluppo negli anni Sessanta, osservando un aspetto politico-sociale (relazione tra i movimenti operaio e sociale e la gestione dell’immigrazione nel quadro di uno spazio urbano in espansione) e uno teorico-culturale (le esposizioni per il Centenario dell’Unità del 1961 come un’occasione per riflettere sul concetto di “essere italiani”). Parole chiave: Torino, Identità Nazionale, Partiti politici, Migrazioni, Esposizioni. Abstract: The paper aims to retrace the idea of national identity throughout the case study of Turin, as a geographical and cultural territory. It focuses on the evolution of the city during the Sixties. It considers a social and political aspect (the relationship between social and political movements and migrations within the urban space) and a theoretical and cultural one (the exhibitions for the Jubilee of the Unity of Italy as a moment to reflect about the concept of being Italians). Keywords: Turin, National Identity, Political Parties, Migrations, Exhibitions. Resumen: La ponencia afronta el concepto de identidad nacional a través del caso de Turín como lugar geográfico y cultural. Se centra en su desarrollo en los años sesenta, observando un aspecto político-social (relación entre movimientos obreros y sociales y gestión de la inmigración en el marco del creciente espacio urbano) y uno teórico-cultural (las exposiciones para el Centenario de la Unidad de 1961 como una ocasión para reflejar sobre el concepto de ser Italianos). Palabras clave: Turín, identidad nacional, partidos, migraciones, exposiciones.

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EL ESPACIO MATERIAL DE NUESTRO PATRIMONIO INMATERIAL: LAS MÁRGENES DEL TORMES A SU PASO POR SALAMANCA The Material Landscape of our Immaterial Heritage: The Tormes’ Riversides of Salamanca. José Manuel Aldea Celada1 Universidad de Salamanca Clara Hernando Álvarez Universidad de Salamanca Almudena Ojeda Torrero Investigadora independiente Alejandra Sánchez Polo1 Universidad de Salamanca Resumen: Las historias locales suelen estar focalizadas en los procesos constitutivos de las ciudades, en las que la conformación de su espacio urbano queda restringida a los centros históricos. Sin embargo, existen “otras” historias, las de los habitantes a extramuros, arrabales o periferias de las ciudades que son olvidadas, no solo por quienes han escrito la historiografía de esta ciudad, sino también desde determinadas políticas actuales que están convirtiendo estos lugares en objeto de atracción turística, ocio y recreo, mientras son vaciados de contenido social e histórico. En este trabajo proponemos re-construir y hacer visible la historia de un espacio salmantino poco estudiado por los especialistas: las antaño populosas riberas del Tormes a su paso por Salamanca. A partir de los restos materiales presentes y ausentes, se han desarrollado dos vías de trabajo complementarias: por un lado, haciendo labor de archivo documental y fotográfico de determinados enclaves significativos de los márgenes. La segunda, dando voz propia a los agentes sociales, los “otros” participantes activos en la historia de la ciudad, cuyas experiencias están a punto de desaparecer de no ser registradas. El objetivo final es revalorizar estos espacios al tiempo que reflexionar, cómo y por qué ciertos espacios de la ciudad han ido cambiando a través del tiempo, y cómo estos cambios son apreciados por los agentes involucrados en ellos. Palabras clave: arqueología, materialidad, patrimonio inmaterial, historia oral, memoria social, ciudad.

1 Investigadores predoctorales PIRTU (JCYL/FSE). 70

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Abstract: Local histories, are often focused on the configurative processes of cities, which are restricted to the historic centre. However, there are “other” histories, those of people living outside the city, in the suburbs and the periphery. These histories are being forgotten, not only by historic writers, but also by local administrations, whose current policies are turning these places into objects of touristic attraction, leisure and recreation, while leaving them empty of social and historical content. In this paper we intend to re-build and make visible the history of a space of Salamanca which has not received much attention by scholars: the once populous banks of the Tormes river as it passes through Salamanca. From the present and absent material remains, we have developed two complementary ways of working: first, an archive and photographic work on significant spaces within the so-called peripheries. The second is an ethnographic research within the community in order to give voice to different social agents, the “other” active participants in local history, whose experiences are about to disappear if not registered. The ultimate aim is to highlight these spaces while thinking, about how and why these spaces of the city have changed over time and how these changes are steemed by the agents who are involved. Keywords: Archaeology, Materiality, Intangible Cultural Heritage, Oral History, Social Memory, City.

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DE LAS IDEAS A LOS MATERIALES: TRANSMISIÓN Y TRANSPORTE

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DAR Y RECIBIR. rastreando la necesidad de intercambio en las primeras sociedades Giving and Receiving. Tracking the Need for Exchange in the First Human Societies Miguel Carrero Pazos Universidad de Santiago de Compostela Miguel Busto Zapico Universidad de Granada Resumen: Con la presente comunicación pretendemos reflexionar acerca de la necesidad de intercambio en las primeras sociedades del pasado. La arqueología desde sus inicios ha ofrecido amplio testimonio de la existencia de estos intercambios entre individuos o grupos desde las primeras etapas humanas, pero un gran número de estudios no se han preguntado el por qué de estos intercambios, sino que los han señalado y estudiado desde otras perspectivas. Lo que planteamos aquí es profundizar en ese por qué. Por un lado podemos ligar dicho intercambio de bienes a la supervivencia tanto del individuo como del grupo. La explicación se hace más compleja si lo ligamos al afianzamiento de los lazos sociales o territoriales. Por otro lado podemos estar ante una manera de socialización del ser humano. Las incógnitas se multiplican. Pero… ¿cuál es realmente la razón de la existencia de ese intercambio? Si un grupo humano tiene a su alcance todo lo que necesita para la subsistencia, qué es lo que le empuja al intercambio. ¿Estamos ante un fenómeno necesario? Podemos relacionar el motivo con el lujo, la ostentación, el poder… ¿Dónde y cuándo nace esta necesidad de hacerse con un material diferenciador? ¿Por qué se utiliza ese elemento y no otro? ¿Hasta dónde podemos rastrear esos intercambios? ¿Puede ser innata al ser humano la necesidad de intercambiar cosas? O por la contra, ¿estamos ante una característica aprendida, cultural? Estas son algunas de las cuestiones sobre las que girará nuestra comunicación, centrando el estudio en las sociedades del pasado desde una perspectiva arqueológica, aunque ineludiblemente la antropología y filosofía tendrán mucho que decir. Palabras clave: intercambio, sociedad, cultura, Prehistoria. Abstract: The following study intends to reflect on the need for exchange in early societies of the past. Since its inception, the archaeology has provided ample testimony to the existence of these exchanges between individuals or groups from the early humans, but a large number of studies haven`t wondered why these exchanges existed, but that have been identified and Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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studied from other perspectives. What we are proposing here is to deepen the why. On the one hand we can link this exchange of goods for survival of the individual and the group. The explanation becomes more complex if we link the strengthening of social bonds or territorial. On the other hand we could be facing a way of socialization of human beings.The unknowns are multiplied. But... what is really the reason for the existence of this exchange? If a group of people have at their disposal everything you need to keep, what pushes the exchange? Is this a necessary phenomenon? We can relate the subject with the luxury, ostentation, power ... When and where this need of a material differentiator was born? Why did you use that item and not another? How far can we trace these exchanges? Can be the need to share things innate to humans? Or by contrast, are we facing a learned trait, cultural? These are some of the issues which will turn our study, focusing on the study of past societies from an archaeological perspective, although inevitably anthropology and philosophy have much to say. Keywords: Exchange, Society, Culture, Prehistory.

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LA INFLUENCIA DE LAS MODAS EXTRANJERAS EN LA APARIENCIA DE LOS ADINERADOS MURCIANOS (1759-1808) The Influence of Foreign Fashions in the Appearance of the Wealthy Murcian People (1759-1808) Elena Martínez Alcázar Universidad de Murcia Resumen: Se pretende abordar el impacto que tuvieron las modas extranjeras en el área murciana durante los reinados de Carlos III y Carlos IV. Se trató de un periodo de prosperidad para Murcia, que comenzó tras la llegada de los Borbones al trono y que propició una mejora en el estilo de vida de sus habitantes. Aumentó la oferta y la demanda de productos extranjeros para el engalane personal y se mejoraron los espacios públicos de sociabilidad. Los acaudalados de la zona no dudaron en hacer acopio de artículos procedentes o realizados al estilo de otros países, principalmente de Francia e Inglaterra. Pues, no en vano, fue una época en la que se otorgó un notorio protagonismo a las apariencias y las modas. Palabras clave: Murcia, modas, siglo XVIII, Francia, Inglaterra. Abstract: It is intended to address the impact the foreign fashions had in Murcia area during the reigns of Carlos III and Carlos IV. This was a period of prosperity for Murcia, which began after the arrival of the Bourbons to the throne and that caused an improvement in the lifestyle of its inhabitants. The supply and demand for foreign products to the personal garnish increased and improved public spaces of sociability. The wealthy area did not hesitate to stockpile items made ​​from or in the style of other countries, mainly in France and England. Well, not surprisingly, was a time when a notorious role was given to appearances and fashions. Keywords: Murcia, Fashion, Eighteenth Century, France, England.

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El pianoforte traspasa fronteras. La importancia del instrumento dentro y fuera del Viejo Continente. Un pianoforte temprano en tierras asiáticas The Pianoforte Transcends Borders. The Importance of the Instrument in and out of the Old Continent. An Early Pianoforte in Asian Lands Víctor Martínez López Fundación Barrero. Universidad de Murcia Resumen: Se presenta aquí el relato histórico-científico de la correspondencia conservada en el Archivo General de Indias entre religiosos del convento de Agustinos Descalzos Recoletos de Manila, el gobernador de las Filipinas, el duque de la Alcudia y el apoderado del gobernador, dando cuenta de la fabricación de un pianoforte al parecer novedoso en su género, realizado por un religioso agustino que es enviado como noble presente a la Reina de España María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. La emocionante historia junto a la importancia que presenta el hecho de construir un forte-piano en tierras asiáticas en el año 1793 hacen patente la rápida propagación y divulgación de los conocimientos organológicos del Viejo Continente dirección a las colonias por medio del comercio de ultramar. Palabras clave: pianoforte, piano de mesa, comercio, Manila, Filipinas. Abstract: The historical and scientific account of the correspondence preserved in the Indian General Archive between religious of the convent of Discalced Recollect Augustinians, the governor of the Philippines, the Duke of Alcudia and the governor’s Representative is presented here, illustrating the manufacturing of a pianoforte that appears to be innovative of its kind, made by an Augustinian religious and sent as a noble gift to the Queen of Spain María Luisa of Parma, wife of Charles IV. The enthralling events along with the importance of making a fortepiano in Asian lands in 1793 reflect the rapid spreading of organological knowledge from the Old Continent. Keywords: Pianoforte, Square Piano, Trade, Manila, Philippines.

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ESPACIO, PAISAJE Y TERRITORIO DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ARQUEOLOGÍA ESPACIAL

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DE VAJILLAS, CASAS Y PAISAJES: REFLEXIÓNES SOBRE EL ESTUDIO DEL ESPACIO EN EL MUNDO ROMANO About Dishes, Houses and Landscapes: Reflections on the Study of Space in the Roman World Jesús García Sánchez Universidad de Cantabria Resumen: En el siguiente trabajo se muestra una reflexión sobre diferentes aspectos del estudio del paisaje y el territorio en época romana a través de la óptica de la Arqueología del Paisaje. Paulatinamente introducimos comentarios sobre tres aspectos fundamentales para obtener una amplia visión sobre la arqueología del paisaje romano, en este caso aplicado a una micro-región de la Submeseta norte. Estos aspectos de trabajo son los conjuntos materiales y sus infinitas connotaciones sociales y económicas; los yacimientos o casas, como unidades domésticas o funcionales, desde donde se desarrollan actividades que organizan y transforman el paisaje siempre en relación con un contexto socio-cultural; y finalmente el paisaje como contenedor de todas estas transformaciones, y a la vez como elemento de investigación arqueológica. Finalmente, se aplica esta reflexión a un ejemplo concreto: la prospección de dos yacimientos rurales en el valle del río Odra, Burgos. Palabras clave: Arqueología del Paisaje, prospección arqueológica, cultura material, paisaje romano. Abstract: This paper aims show a personal thought about different aspects of Roman landscape and territorial studies through the perspective of Landscape Archaeology. Commentaries abut three issues are introduced the approach to an holistic view of Roman Landscape, this dissertation is complemented with some examples of field surveys. Those outstanding issues are the following: artefact assemblages and its social and economical value for archaeology; sites as households and functional spaces and dwelling places for landscape and territorial managing; and landscape as eventual “container” for such human activity and also as a topic for archaeological research. The conclusions are supported by a reflection extracted from the survey of two Roman rural sites in the Odra valley (Burgos region, Spain). Keywords: Landscape Archaeology, Field Survey, Material Culture, Roman Landscape.

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el origen de la geoarqueología dialéctica y sus planteamientos TEÓRICOS The Origin of the Dialectical Geoarchaeology and Theoretical Approaches

Cristina Ávila Giménez1 Universidad de Sevilla Resumen: A través del presente trabajo nos acercamos brevemente al origen del interés medioambiental en el estudio histórico, para entender las distintas posturas que se han venido desarrollando en el plano de la investigación antropológica y arqueológica; y conocer con ello el origen de la Geoarqueología dialéctica a tenor de las anteriores geoarqueologías ambientales y contextuales. Palabras clave: geoarqueología ambiental, geoarqueología contextual, geoarqueología dialéctica. Abstract: In the current research we bring closer the origin of the environmental interest in the historic study in order to understand the different stances developed in the anthropological and archeaological research; and thus, know the origin of the dialectical Geoarchaeology taking into account the former environmental and contextual geoarchaeologies. Keywords: Environmental Geoarchaeology, Contextual Geoarchaeology, Dialectical Geoarchaeology.

1 Becaria Predoctoral FPU, Departamento de Prehistoria y Arqueología (Facultad de Geografía e Historia). 82

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DEL ESPACIO ARQUEOLÓGICO AL ESPACIO SOCIAL. PROPUESTA DE ANÁLISIS DEL REGISTRO ARQUEOLÓGICO DESDE EL MATERIALISMO HISTÓRICO1 From Archaeological Space to Social Space. Analytical Approach Based on Historical Materialism Vanessa Navarrete Belda Jordi Revelles López Oriol Vila Casademunt Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: En este trabajo se presenta una metodología que permita analizar un espacio arqueológico. Éste no debe ser contemplado como un conjunto de elementos individualizados, sino que ha de ser analizado como un sistema dialéctico de oposición de contrarios en el que destacamos los cambios en las propiedades físicas y de localización del registro arqueológico. El espacio arqueológico constituye una síntesis, una estructuración relacional de las consecuencias materiales del conjunto de prácticas sociales desarrolladas por una sociedad en un espacio específico. Palabras clave: Materialismo Histórico, espacio arqueológico, áreas de actividad, prácticas sociales. Abstract: In this paper we present a methodological approach to analyze an archaeological space. This should not be comprehended like an assemblage of individual elements, but a dialectical system of opposition of contraries where we distinguish the changes occurred in physical and locational properties of the archaeological register analyzed through the archaeological practice. The archaeological space constitutes a synthesis, a relational structure of the material consequences of the assemblage of social practices developed by a society in a specific space. Keywords: Historical Materialism, Archaeological Space, Activity Areas, Social Practices.

1 Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto financiado por la Generalitat de Catalunya 2012/93322. Dinàmica i evolució del poblament al prepirineu oriental durant la prehistòria: Arqueologia Social i Comunitària als municipis de Riudaura, Vallfogona de Ripollès i Vidrà (20122016). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Arqueoecología, arqueobotánica y arqueopalinología: una relación dialéctica entre sociedad y geosistema Archaeoecology, Archaeobotany and Archaeopalynology: A Dialectical Relationship between Society and Geosystem Jordi Revelles López1 Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: La investigación paleoecológica ha tenido mucho peso en arqueología, sobretodo, desde los años 1960-1970, con el auge de la arqueología procesual y la consecuente integración de diferentes métodos y técnicas procedentes de las ciencias naturales (geología, botánica, zoología, química, ecología). Asumiendo las premisas explicativas de la ecología cultural, entienden las sociedades como sistemas extrasomáticos de adaptación al medio2, caracterizándose por su pasividad ante factores externos como el cambio climático, sin capacidad de respuesta ni acción. En definitiva, estas propuestas paleoecológicas adaptacionistas dejan en el olvido la producción social y el trabajo, precisamente los principales objetos de conocimiento de la arqueología. En ese sentido, para dejar las explicaciones históricas fuera de los parámetros de la adaptación ecológica, la arqueoecología se define como el estudio de la relación dialéctica entre organización social y sistema natural, con el objetivo tanto de aproximarse a las condiciones medioambientales en que determinados grupos sociales se desarrollaron, como a los efectos causados sobre el medio físico por parte de las prácticas políticas y/o económicas desarrolladas por las comunidades humanas. En base a estas premisas, la arqueopalinología constituye una herramienta clave, pues los análisis polínicos en un yacimiento arqueológico o en depósitos naturales cercanos pueden servir para afrontar las problemáticas 1 Laboratori d’Arqueobotànica, Departament de Prehistòria. Investigación realizada en el marco del grupo de investigación consolidado reconocido por la Generalitat de Catalunya: Arqueologia de la gestió dels recursos socials i el territori (AGREST) (2009 SGR 734), y en el marco de los proyectos financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad-Subdirección General de Proyectos de Investigación: Organización social de las primeras comunidades agrícola-ganaderas a partir del espacio doméstico: Elementos estructurales y áreas de producción y consumo de bienes (HAR2012-38838-C02-01)/Arquitectura en madera y áreas de procesado y consumo de alimentos (HAR2012-38838-C02-02). 2 BINFORD, 1962. 84

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arqueológicas desde otra perspectiva. Así, la mayoría de actividades humanas tienen efectos en el registro polínico, introduciendo polen y esporas en los asentamientos o alterando el entorno. La palinología no solo nos permite estudiar la evolución de la vegetación, sino también determinar las causas de la configuración de la cobertura vegetal a partir de la relación con los contextos arqueológicos, donde se evidencian las prácticas sociales de cada período histórico. Palabras clave: Arqueoecología, Histórico, Arqueobotánica.

Arqueopalinología,

Materialismo

Abstract: Palaeoecological research has been significant in archaeology, especially, since 1960-1970s, with the emergence of processual archaeology and the consequent integration of different methods and techniques from the natural sciences (Geology, Botany, Zoology, Chemistry, Ecology). Assuming the explanatory premises of cultural ecology, societies have been understood like extrasomatic systems of environmental adaptation1, remaining passive to external factors such as climate change, without response or action capacity. Definitely, these palaeoecological adaptationist approaches obviate the social production and the work, precisely the main objective of the archaeological research. In that sense, to leave historical explanations outside the parameters of ecological adaptation, archaeoecology is defined as the study of the dialectical relationship between social and natural system organization, in order to approach both environmental conditions that certain social groups were developed, and the effects on the physical environment caused by the political and/or economical practices developed by human communities. Based on these premises, archaeopalynology is an important tool because pollen analysis of archaeological sites or nearby natural deposits can be used to address archaeological issues from another perspective, as most of the human activities have an impact on the pollen record, introducing pollen material in settlements or altering the environment. The palynology not only allows us to study the evolution of the vegetation, but also to determine the causes of the plant’s cover configuration through the relationship with the archaeological contexts where social practices are evident in each historical period. Keywords: Archaeoecology, Archaeopalynology, Historical Materialism, Archaeobotany. 1 BINFORD, 1962. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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LOS REMONTAJES Y SU APLICACIÓN EN EL ANÁLISIS ESPACIAL DE YACIMIENTOS PALEOLÍTICOS Refits and their Application on Spatial Analysis of Palaeolithic Sites Irene Ortiz Nieto-Márquez Universidad Autónoma de Madrid Resumen: Desde la aparición del Análisis Espacial en la Arqueología, se han desarrollado múltiples metodologías y técnicas para llevarlo a cabo. Hoy en día, gracias a las aplicaciones informáticas, matemáticas y estadísticas los datos obtenidos son más certeros y útiles. Se ha realizado un breve repaso de los métodos más utilizados en los análisis espaciales, así como un hincapié en el papel de los remontajes líticos en estas investigaciones. A través de la descripción de sus tipologías y funcionalidades se han revisado yacimientos en los que los remontajes han tenido un papel fundamental para el Análisis Espacial de los mismos, como es el caso de uno de ellos, El Cañaveral (Madrid). Palabras Clave: análisis espacial, remontajes, metodología, SIG, El Cañaveral. Abstract: Since the appearance of Spatial Analysis in Archaeology, lot of methodologies and techniques to carry it out has been developing. Nowadays, data are more certain and useful thanks to math computering and statistical applications. In this paper we make a brief review of the most used methods in spatial analysis. We also made a stand in refitting use in those researches, as well as a description of the typology and functionality of refits. Some archaeological sites, as El Cañaveral (Madrid), have been reviewed to determine the fundamental role of refits in Spatial Analysis. Keywords: Spatial-Analysis, Refitting, Methodology, GIS, El Cañaveral.

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PAISAJE Y MATERIALIDAD. LO COTIDIANO EN LAS SOCIEDADES AGRARIAS PREINDUSTRIALES Landscape and Materiality. Daily Life Activities in Pre-industrial Agrarian Societies Luis Antonio Sevillano Perea1 Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) Resumen: En este trabajo pretendemos hacer una breve reflexión acerca del resultado material de las prácticas sociales y su relación con la evolución de los paisajes rurales. Desde esta posición, para la creación y desarrollo de un determinado comportamiento individual o colectivo son esenciales tanto la capacidad de acción del individuo como del resto de las entidades orgánicas e inorgánicas. Todas ellas forman parte de un mismo proceso indivisible que aglutina las prácticas cotidianas de las sociedades pasadas. Es un hecho evidente que las propiedades físicas de un espacio constriñen o posibilitan la realización de determinadas actividades productivas y económicas, pero al mismo tiempo constituyen un aspecto esencial de la experiencia. En consecuencia, la repetición de acciones específicas ha dado lugar a patrones (tanto espaciales como materiales) que son susceptibles de ser analizados aportando información significativa acerca de determinados procesos históricos. De esta manera, conectar el registro arqueológico con la llamada dwelling perspective2 es un punto esencial en nuestra interpretación de lo cotidiano en las comunidades agrarias preindustriales, que son el objetivo principal de nuestra investigación. Para completar la aproximación metodológica adoptada para el estudio de las prácticas agrarias abogamos por el uso de la prospección arqueológica, que junto a otras técnicas, posee un papel esencial en la documentación de las complejas redes de entidades tangibles resultantes de la materialización de las actividades cotidianas. Palabras clave: Arqueología del Paisaje, materialidad, sociedades agrarias, prospección arqueológica.

1 Becario JAE-PreDOC. 2 INIGOLD, 2000: 154. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Abstract: The aim of this paper is to depict some concerns about the relationship between the rural landscapes evolution and its materiality. We depart from the assumption that the physical properties of a space constrain or make possible the execution of certain economic and productive activities. Nevertheless, at the same time, they constitute an essential feature of the experience. From our point of view, the human agency as the agency of other organic and inorganic entities is in the basis of the creation and development of a specific individual or collective behavior. The past societies domestic practices are understood here as a compound where humans and no-humans are pieces of the same process. This statement is closely tied to the dwelling perspective3. This concept is one of the principles for our understanding of the rural society’s daily life practices, which is the main objective of our research program. Specific activities repetition within a spatial context has resulted in particular spatial and material patterns. It is possible to analyze these patterns in order to obtain significant information about some historical processes. Therefore, the establishment of an adapted methodology to study the agrarian practices is crucial when we try to document these tangible entities complex networks. Keywords: Landscape Archaeology, Materiality, Agricultural Societies, Archaeological Survey.

3 INIGOLD, 2000: 154. 88

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Dominios castrales, límites señoriales y arqueología del paisaje en el Campo de Montiel (siglo XIII)1 Fortress Domains, Lordships Limits and Landscape Archaeology in Campo de Montiel (Thirteenth Century) David Gallego Valle Eduardo Lillo Fernández Arqueólogos Resumen: El presente trabajo muestra los primeros resultados de un proyecto de investigación para la reconstrucción del paisaje histórico del Campo de Montiel, durante la fase de transición desde el dominio islámico al cristiano, proceso que ocupa la mayor parte del siglo XIII. Para ello se propone una metodología de trabajo basada en la utilización de los datos existentes en las fuentes de carácter documental, donde se citan gran cantidad de hitos del poblamiento en este momento. Estos datos se combinan con trabajos arqueológicos, en especial el estudio de la cartografía histórica, la prospección extensiva e intensiva, y el estudio paramental de las construcciones conservadas, en especial las de carácter militar. Los resultados obtenidos se vuelcan en un GIS donde se representan los elementos de carácter histórico y los cambios paisajísticos. Palabras clave: fuentes, prospección arqueológica, Arqueología de la Arquitectura, paisaje, Campo de Montiel. Abstract: The present paper shows the firsts results of a research project to the reconstruction of the historical landscape of Campo de Montiel, during the transition from the islamic to the christian domination. This process takes most of the 13th century. We propose a working methodology based on the use of existing data, from the documentary sources, where appear many populations in this moment. These data are combinated with archaeological works, especially the study of the historical cartography, the intensive and extensive prospection, and the wall study of the conserved structures, specially the military ones. The results obtained are shown in a GIS, where we point the historic elements, and the landscapes changes. Keywords: Sources, Archaeological Survey, Archaeology of Architecture, Landscape, Campo de Montiel.

1 Proyecto Castillo de La Estrella (Montiel, Ciudad Real). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Arqueología virtual para el análisis y difusión de la transformación del espacio urbano Virtual Archaeology for the Analysis and Diffusion of the Transformation of Urban Space Amaia Gómez Casquero Cristina Novoa Jáuregui RewindTheCity Resumen: A través de la restitución virtual del solar de San Francisco (Bilbao, Bizkaia) se ha analizado la transformación del espacio urbano y sus usos sucesivos –convento, cuartel, escuela, plaza– desde el siglo XVI hasta la actualidad, en relación con los sectores económicos tractores y las élites sociales de cada fase. Por una parte, este caso sirve como punto de partida y reflexión sobre el aporte de las técnicas de representación 3D a la investigación científica y las posibilidades que se abren de conservar los espacios desaparecidos como espacios virtuales. Por otra parte, la difusión y divulgación del conocimiento histórico juega un papel cada vez más importante en las ciudades, no sólo en la conservación de su memoria, sino como motor de regeneración urbana, siendo las transformaciones pasadas las que actúan en el espacio actual y generan, a su vez, nuevas dinámicas de ocupación. Palabras clave: espacio urbano, patrimonio arqueológico, Convento San Francisco, modelado virtual 3D, memoria histórica, difusión, nuevos usos. Abstract: From the virtual restitution of San Francisco site (Bilbao, Bizkaia), we have analyzed the transformation of urban space and its successive uses –convent, barracks, school, square– from the sixteenth century to the present, in relation to the economic and social elites of each phase. First, this case can be considered as a starting point and reflection on the contribution of 3D rendering techniques in scientific research and the possibilities of preserving missing spaces as virtual spaces.

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Moreover, the diffusion and cultural dissemination of historical knowledge plays an increasingly important role in cities, not only in the preservation of their memory, but as urban regeneration engine, being past transformations which act on the current space and generate new dynamics of occupation. Keywords: Urban Space, Archaeological Heritage, San Francisco Convent, 3D Virtual Modeling, Historical Memory, Diffusion, New Uses.

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ESPACIOS DE LA DIVINIDAD ENTRE LOS HOMBRES: TOPOGRAFÍA DE LOS LUGARES SAGRADOS

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SIMBOLISMO DEL ESPACIO: LA GEOGRAFÍA EN LA COSMOVISIÓN HITITA Symbolism of Landscape: Geography on Hitite World View Laura Puértolas Rubio Universidad Autónoma de Madrid Resumen: El mundo hitita se asentó en una geografía compleja, de contrastes entre cadenas montañosas y zonas accidentadas de mesetas y montes, escaseando los valles y llanuras. Como ocurre con otros pueblos de la Antigüedad, la orografía influyó de forma decisiva en la manera de ver y entender el mundo, quedando reflejada en sus creencias religiosas y en su mitología. A través del análisis de la documentación, tanto textual como arqueológica, intentaremos determinar el simbolismo de los principales accidentes geográficos dentro del marco de la concepción del espacio y de la visión que los hititas tenían de su territorio y de sus fronteras, así como de lo que quedaba más allá de ellas. De este modo, nos centraremos especialmente en la importancia de ríos y lugares altos como elementos fronterizos y, a la vez, nexo de unión entre dos concepciones del espacio. Veremos sus puntos comunes y sus diferencias dentro del marco de creencias hititas, su papel dentro del proceso de sacralización del espacio, y pondremos todo ello en relación a la clara diferenciación entre el espacio cósmico (el orden) y el espacio caótico (el desorden), como forma de articulación del entorno en la cosmovisión hitita. Todo ello nos acercará a la cultura religiosa en la Anatolia del II milenio y nos llevará a preguntarnos en qué medida la geografía es significativa en el desarrollo religioso de este pueblo, y de qué manera queda plasmada en sus interpretaciones de la realidad. Palabras clave: religión, hitita, geografía, simbolismo. Abstract: The Hittite world settled in a complex geography, with contrasts between mountainous chains, plateaus and mounts, and scarce valleys and plains. Like other peoples in Antiquity, the orography influenced the way they understood the world, which was reflected in their religion and mythology. Through the analysis of sources, as textual as archaeological, we will try to determine the symbolism of principal geographical features in relation with the perspective of space that the Hittites had in relation to their territory and their frontiers, as well as what was outside them. Thus, we will Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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focus on importance of rivers and high places as boundaries and, at the same time, links between two conceptions of space. We will analyse their common points and their differences in the background of Hittite beliefs, as well as their role in process of consecration of space, and we will relate all that with the difference between cosmic space (as order) and chaotic space (as disorder). All this will allow us to understand the religious culture in II millennium Anatolia and will lead us to ask how meaningful geography could be in the religious development of this people. Keywords: Religion, Hittite, Geography, Symbolism.

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SURGIMIENTO, APOGEO Y PERVIVENCIA DE UN RITO FUNERARIO EN EL OIKOUMENE PERSA: LOS DAKHMAS O “TORRES DEL SILENCIO” Emergence, Zenith and Survival of a Funerary Rite in the Persian Oikoumene: Dakhmas or “Towers of Silence” Marina Girona Berenguer David Soria Molina Universidad de Murcia Resumen: En toda religión, la muerte y el Más Allá desempeñan un papel primordial, y, por lo tanto, también es objeto de atención el sino final de los restos mortales. El tratamiento del cadáver en la religión mazdeísta y zoroastrista recibe diversos tratamientos, entre los que destaca, por su peculiaridad, la exposición de cadáveres. Aunque atestiguada por los autores clásicos, desde Heródoto a Agatías, y por numerosos capítulos del Avesta (corpus de textos sagrados zoroastristas), posee una presencia desigual en el plano arqueológico. La convivencia de ritos funerarios aparentemente incompatibles con los principios avésticos que sustentan la exposición plantea dudas acerca de la generalización de su puesta en práctica en diversos periodos. A través de una revisión de los preceptos del Avesta y de la evolución del mundo funerario persa, trataremos de elucidar el origen, expansión y apogeo de la práctica de la exposición y con ello su fijación definitiva en un espacio definido para tal fin: el dakhma. Palabras clave: Dakhma, Torres del Silencio, persas, zoroastrismo, Avesta, arquitectura funeraria. Abstract: In all religions, Death and After Life have a main paper as the final fate of the corpses. The treatment of the death bodies in Mazdaism and Zoroastrian religion receives several treatments, among these stands out the corpse exposition. Despite of the classical authors, from Herodotus to Agathias, and some chapters of Avesta (corpus of Zoroastrian sacral texts), it has an irregular presence in the archaeological plain. The coexistence of funerary rites seemingly incompatibles with the main Avestan principles that sustain the exposition raises questions over its generalization in different periods. Through a review of the Avestan precepts and the evolution of Persian funerary world, we will try to explain the origin, expansion and zenith of this practice and within it final consecration in a definite space: the dakhma. Keywords: Dakhma, Towers of Silence, Persian, Zoroastrism, Avesta, funerary architecture.

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ANÁLISIS MICROESPACIAL DEL TEMPLO IBÉRICO DE LA ESCUERA (SAN FULGENCIO, ALICANTE) Micro-Spatial Analysis ot the Iberian Temple of La Escuera (San Fulgencio, Alicante) Raúl Berenguer González Universidad de Alicante Resumen: Desde que en la década de los años 60 la arqueóloga sueca Solveig Nordström realizase sus excavaciones en el poblado ibérico de La Escuera (San Fulgencio, Alicante), numerosos investigadores han ido calificando al edificio monumental como “templo”. Partiendo de esta premisa, nos centraremos en el análisis microespacial de cada estancia para estudiar los materiales aparecidos en cada una de ellas, así como ciertos elementos arquitectónicos que nos permitan aproximarnos, en la medida de lo posible, a las prácticas y usos que en el “templo” se pudieron realizar. Palabras clave: edificio monumental, templo, religión ibérica, sacrificios, vaso dentado. Abstract: Since decade of 60s, when the Swedish archaeologist Solveig Nordström made her diggings in the Iberian village La Escuera (San Fulgencio, Alicante), many researchers have named the monumental building as “temple”. Taking this premise as our starting-point, we will focus on the micro-spatial analysis of each room to study all the materials appeared in each one of them, as well as the certain elements which allow us to bring us closer, as much as possible, to several practices and customs that could be carried out in the “temple”. Keywords: Monumental Building, Temple, Iberian Religion, Sacrifices, Jagged Glass.

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LOS DOS MUNDOS DE HELENA: REFLEXIONES SOBRE LOS LUGARES DEL CULTO A HELENA EN ESPARTA Helen’s Two Worlds: Reflections about Helen’s Cult Places in Sparta María del Mar Rodríguez Alcocer Universidad Complutense Resumen: En Esparta tenemos documentados tres lugares donde se llevaban a cabo rituales en honor de Helena, la heroína homérica, pero considerada una diosa en la polis lacedemonia. Los cultos en torno a Helena son ritos de paso femeninos en uno de los santuarios, situado en Platanistas, y en el dromos mientras que en el Menelaion se rendía culto a Helena y Menelao como matrimonio divino. Nuestra intención es observar la importancia de los espacios de culto como símbolos geográficos de la transición a la vida adulta y de la vida de las mujeres espartanas. Palabras clave: Helena, Platanistas, iniciación, mujeres, dromos. Abstract: In Sparta, we have three places dedicated to celebrate rituals in Helen’s honour, but, in Lacedemonia, Helen is considered a goddess, not a heroin. The cults of Helen are initiation rites in one of the sanctuaries, placed in Platanistas, and the dromos, while the Menelaion is the temple of Helen and Menelaos as a divine couple. We try to show the importance of the places of cult as symbols of the transition to the adulthood and of the hole life of the Spartan women. Keywords: Helen, Platanistas, Initiation, Women, Dromos.

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LUOGHI, TEMPI E MODI DEL CULTO DI ERCOLE TRA I PAELIGNI (REGIO IV-SABINA ET SAMNIUM) Places, Occasions and Methods of the Worship of Hercules among the Paeligni (Regio IV-Sabina et Samnium) Alessandro Bencivenga Investigador independiente Resumen: Il culto più importante dei Paeligni, come di altri popoli di stirpe sabellica, era certamente quello di Ercole, testimoniato da una gran quantità di attestazioni epigrafiche nonché da materiali votivi rinvenuti nei santuari, di cui il territorio peligno è letteralmente puntellato. Caratteristica irrinunciabile di tutti questi luoghi di culto è la presenza di acqua, condicio sine qua non per il manifestarsi della divinità, nonché elemento fondamentale nei riti correlati alla sua devozione, che vanno dalla sfera medico-salutare della sanatio (testimoniata dalla presenza di numerosi votivi anatomici) a quella oracolare e cleromantica della divinazione (santuari di Cansano, Cocullo, Corfinio, Molina Aterno, Scanno, Vittorito). Sicuramente legato alla transumanza ed alla cultura pastorale, la devozione ad Ercole si riflette anche in un cospicuo numero di iscrizioni, che consentono di far risalire ad epoca remota tale fenomeno e che presentano l’eroe sotto tre aspetti: il primo è un Ercole, per così dire, “semplice” (cioè senza epiclesi particolari) che si manifesta alle idi di agosto (il giorno 13), quando i devoti sono soliti sciogliere, o in qualche caso, rinnovare i voti. Praticamente circoscritto all’area dei Paeligni Superaequani era il culto ad Hercules Victor, legato a una cultura di tipo economico-commerciale o militare (santuari di Castelvecchio Subequo e Secinaro), mentre esclusiva del grande santuario a mezza costa del monte Morrone presso Sulmona, ma “culto nazionale dei Peligni” (secondo la definizione di Giacomo Devoto), era la devozione ad Hercules Curinus (o Quirinus), così detto, probabilmente, per aver sovrinteso al sinecismo che aveva portato i piccoli centri abitati della Valle Peligna meridionale ad unirsi nell’entità amministrativa di Sulmo, elevata al grado di municipium dopo il Bellum Sociale (91-88 a.C.). Palabras clave: Ercole, Curinus, Paeligni, Corfinium, Sulmo, Supeaquum, Samnium. Abstract: The principal cult of the Paeligni, like many other Italic populations, was certainly that of Hercules, witnessed by a lot of epigraphic evidences and by the votive materials found in the shrines, with which the Paelignian territory is literally marked. Essential feature of all these places of worship is the presence of water, a condicio sine qua non for the manifestation of the divinity, but it is also the fundamental element in the rites related to 100

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his devotion, ranging from the field of medicine and health (as evidenced by the presence of numerous anatomical votives) to those related to the oracle of divination (sanctuaries of Cansano, Cocullo, Corfinio, Molina Aterno, Scanno, Vittorito). Definitely linked to transhumance and pastoral culture, devotion to Hercules is also reflected in a large number of epigraphs, that show the antiquity of the phenomenon and present the hero in three aspects. The first one is a Hercules, so to speak, “simple” (ie without special epiclesis), who manifest on the Ides of August (the 13th), when the devotees are used to dissolve or, in some cases, to renew their vows. Practically confined to the area of ​​Paeligni Superaequani was the cult of Hercules Victor, linked to a more economic-commercial or military culture (shrines of Castelvecchio Subequo and Secinaro). The devotion to Hercules Curinus (or Quirinus), on the other hand, was exclusive of the big sanctuary of Mount Morrone (near Sulmona) but “national cult of Paeligni” (according to Giacomo Devoto), was this epiclesis originated from the fact that the divinity probably supervised the synoecism which brought the small towns of southern Valle Peligna to join in a new Roman administrative entity, Sulmo, raised to the rank of municipium after Bellum Sociale (91-88 BC). Keywords: Hercules, Curinus, Paeligni, Corfinium, Sulmo, Supeaquum, Samnium.

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EL TEMPLO DE JÚPITER ÓPTIMO MÁXIMO EN LA PROPAGANDA AUGÚSTEA The Temple of Iuppiter Optimus Maximus in Augustus’ Propaganda Diego M. Escámez de Vera Universidad Complutense Resumen: El ascenso a la dignidad imperial por parte de Augusto se vio marcado claramente por las guerras civiles desatadas tras la muerte de César. La profunda crisis psicológica de la población tras los desastres acaecidos durante los diversos conflictos que salpicaron la realidad romana a lo largo de todo el siglo I a.C. dio lugar a un campo de cultivo fértil para la propaganda. Siendo Augusto el final vencedor del conflicto civil, llevará a cabo una efectiva labor de vinculación con Júpiter Óptimo Máximo a través de la iconografía, la numismática, la literatura e incluso la arquitectura, siendo el encargado de culminar la restauración del templo de Júpiter Capitolino. Por tanto, en el siguiente trabajo intentaremos identificar el papel de Júpiter Óptimo Máximo como legitimador divino del poder del princeps dentro de la elaborada campaña propagandística augústea, teniendo en cuenta el significado de su templo dentro de la mentalidad romana tradicional y la herencia recibida de la etapa tardorepublicana. Palabras clave: Júpiter Óptimo Máximo, Augusto, propaganda, legitimación religiosa. Abstract: Augustus’s rise to imperial dignity was distinctly characterised by the civil wars declared after Caesar’s death. The severe psychological crisis of the population, derived from the disasters occurred during the different conflicts which spread throughout the whole 1st century BC, offered a fertile ground for the use of propaganda. As the final victor of the civil wars, Augustus carried out an effective link with Iuppiter Optimus Maximus through iconography, numismatics, literature and even architecture, being responsible for the culmination of the restoration of the temple of Iuppiter Capitolinus. Therefore, in this article we will try to identify the role of Iuppiter Optimus Maximus as divine legitimizer of the power of the princeps as a part of the elaborated Augustan propagandistic campaign, keeping in mind the significance of his temple in the traditional Roman mentality and the heritage of the Late Roman Republic. Keywords: Iuppiter Optimus Maximus, Augustus, Propaganda, Religious Legitimization. 102

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EL PANTEÓN REGIO COMPOSTELANO. LA PÉRDIDA DE LA MEMORIA1 The Royal Mausoleum of Santiago de Compostela. A Medieval Loss of Memory Sonsoles García González Universidad de Oviedo Resumen: La Capilla de las Reliquias de la catedral de Santiago, situada en la crujía norte el claustro acoge desde 1535 los sarcófagos que componen el conocido como panteón regio de la catedral compostelana. Allí fueron trasladados cinco sarcófagos que los historiadores atribuyeron a Raimundo de Borgoña (†1107), doña Berenguela (†1149), Fernando II (†1188), Alfonso IX (†1230) y doña Juana de Castro (†1374). Antes de ubicarse en la capilla de las reliquias, estos sarcófagos estuvieron colocados, según las fuentes documentales, en la actual capilla de Santa Catalina, en el brazo norte del crucero un espacio que en las anotaciones del Tumbo A se denomina capella dos reis. Palabras clave: Santiago, catedral, tumbas, reyes, capillas, funerario. Abstract: The Capilla de las Reliquias in the cathedral of Santiago de Compostela, located in the northern gallery of the cloister, guard since 1535 five sarcophagus that were supposed to contain the rests of the royal leonese family: Raimundo de Borgoña (†1107), doña Berenguela (†1149), Fernando II (†1188), Alfonso IX (†1230) and doña Juana de Castro (†1374). Before they were transferred to their current location, they had been placed, according to medieval documents, in the Northern transept of the Cathedral; a chapel that was removed during the baroque reform and nowadays called Capilla de Santa Catalina. Keywords: Santiago, Cathedral, Tombs, Kings, Chapel, Funerary.

1 Este artículo parte del trabajo de fin de Máster de Estudios Medievales Europeos: Imágenes, textos y contextos, de la Universidad de Santiago de Compostela. Fue presentado en junio de 2012, y dirigido por la doctora Rocío Sánchez Ameijeiras, a quien deseo expresar mi agradecimiento por su ayuda y sugerencias. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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DE ESPACIOS COTIDIANOS A ESPACIOS SAGRADOS. CALLES Y ROGATIVAS EN PALENCIA (SIGLOS XVI Y XVII) From Everyday Spaces to Sacred Ones. Streets and Prayers in Palencia (XVI and XVII Centuries) Carlos Lozano Ruiz Universidad de Valladolid1 Resumen: Junto a una serie de espacios reservados y utilizados de forma permanente durante la Edad Moderna para el culto y las prácticas religiosas (parroquias, conventos, etc.) convivieron otros que se caracterizaron por tener un carácter religioso, pero solo de forma transitoria e incluso efímera. Entre ellos encontramos las calles de muchos centros urbanos que llegaron a convertirse, en circunstancias concretas, como la celebración de procesiones, en verdaderas «vías sacras». Estos cortejos, que imbuidos de la mentalidad barroca van a estar configurados con una rigurosa etiqueta, lo que hicieron fue prolongar puntualmente el carácter sagrado de otros lugares y sacralizar los espacios cotidianos y diarios. Una de las expresiones religiosas más extendidas y que sirvieron como instrumento de cohesión e integración social en dicho período fueron las rogativas. Estas, como es bien conocido, tuvieron lugar en momentos críticos y quisieron ser una vía para solicitar al cielo una determinada petición. Sin duda, fueron procesiones donde el pueblo tuvo un gran papel, bien desde las individualidades o bien a través de asociaciones como las cofradías. A través de la realidad que presentó este fenómeno en la ciudad de Palencia, y teniendo en cuenta la importancia del ritual en sí, que convertía la calle en espacio religioso, se analizarán los distintos recorridos que realizaron, para detectar tanto sus características espaciales generales como particulares, y ver así, dentro de la estructura urbana, los puntos más y menos recurrentes y, particularmente, sus causas políticas, sociales y mentales. Palabras clave: sacralización, rogativas, calles, Palencia, Edad Moderna. Abstract: Along with several reserved areas used permanently during the Modern Age by the cult and religious practices (parishes, convents, etc.) others coexisted, defined by having that religious nature in a transient 1 Becario del Programa de Formación del Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Referencia AP2010/0154. 104

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way, or even ephemeral. Between them we can find the streets of a lot of downtowns that became in special occasions, like in procession celebrations, real “sacred routes”. These entourages, that infused by baroque mentality were going to be configured with a strict etiquette, extended occasionally the sacred nature of some places and consecrated the everyday areas. Among the most widespread religious expressions, and that served as cohesion instrument and social integration in such period, we can find the rogatives. These ones, as it is well known, took place in critical moments and wanted to be a way to pray to heaven for a specific request. Without a doubt, they were processions in which people had an important role, from individualities, or from associations like brotherhoods. Through the reality that this phenomenon brought to the city of Palencia, and having in mind the importance of the ritual itself that turned the streets into a religious space, different routes are going to be analyzed, to detect their general spatial features as well as the private ones, in order to see, within the urban structure, the most and least recurrent issues, and particularly, the political, social and mental causes that help to explain all of it. Keywords: Consecration, Rogatives, Streets, Palencia, Modern Age.

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ESPACIO DOMÉSTICO

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Huellas en la oscuridad: el estudio de los individuos infantiles en los espacios domésticos de la prehistoria Tracks in the Dark: The Study of Infantile Individuals in the Domestic Contexts of the Prehistory Ana Mercedes Herrero Corral Universidad Complutense de Madrid Resumen: Los individuos infantiles han sido los grandes olvidados de la investigación sobre las sociedades del pasado hasta tiempos recientes. Los primeros trabajos sobre esta prometedora línea de investigación, aún poco explorada, se han centrado sobre todo en el análisis del mundo funerario. En este tipo de contextos se han estudiado tanto los restos óseos de los propios protagonistas, así como las ofrendas depositadas junto a ellos. Pero, ¿puede obtenerse más información sobre estos individuos en los contextos domésticos? Recientes trabajos desarrollados en Europa y la península ibérica han demostrado que es posible rastrear su presencia en el mundo doméstico mediante una minuciosa observación del registro arqueológico disponible. Palabras Clave: infancia, espacio doméstico, Prehistoria, registro arqueológico. Abstract: Children have been traditionally forgotten by researches about past societies until very recent times, when the first works on this interesting research line started, mainly focused on the analysis of the burial contexts. In the tombs both the children bones and the grave offerings deposited with them, have been studied. But is it possible to obtain more information about these individuals in domestic contexts? Recent research works published in Europe and Iberia have shown that is possible to track the presence of children within the settlements through a careful insight of the available archaeological record. Keywords: Childhood, Domestic Space, Prehistory, Archaeological Record.

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ANÁLISIS DE LOS AMBIENTES ABSIDALES EN LA ARQUITECTURA DOMÉSTICA DE AUGUSTA EMERITA Analysis of the Apsidal Spaces in Domestic Architecture of Augusta Emerita Álvaro Corrales Álvarez Instituto de Arqueología de Mérida Resumen: En la primera parte del presente trabajo aludiremos al concepto de ábside, refiriéndonos a su aplicación en la temática de la arquitectura doméstica y exponiendo su origen y evolución en el tiempo. El segundo apartado se consagrará al estudio del registro arqueológico emeritense, reflexionando sobre la calidad y cantidad de los datos proporcionados por las excavaciones de Mérida. Para la elaboración de este análisis ha sido vital la información del catálogo de la tesis La arquitectura doméstica de Augusta Emerita, que estoy concluyendo en la actualidad y que cuenta con una base de datos de aproximadamente ciento ochenta construcciones de naturaleza doméstica. A partir de las casas objeto de estudio, realizaremos un examen de conjunto de la evolución diacrónica de los ambientes absidales. Este trabajo servirá de aproximación, a través de algunos ejemplos concretos, para apreciar las diferentes funcionalidades a que se destinaron las salas con ábsides. A partir de los resultados obtenidos, planteamos las consideraciones finales aludiendo a qué tipo de viviendas estaban dotadas de ábsides, cuál fue la etapa cronológica en que se desarrollaron y qué funcionalidades admitían este tipo de ambientes. Palabras clave: Augusta Emerita, Arquitectura doméstica, ábside, cronología, función. Abstract: In the first part of this paper we will refer to the concept of apse, regarding to its application to the issue of roman housing, explaining its origin and evolution through the time. Carrying on the second section will be intend for the study of the archaeological remains of Augusta Emerita focusing on the quality and quantity of data provided by the excavations of Mérida. Drawing up this analysis has been vital the information on the catalog of the Ph. D. The Domestic Architecture of Augusta Emerita, that I am concluding in the present time and it has a database of about one hundred and eighty buildings of a domestic nature. From the houses under study, 110

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we will conduct an overall examination of the diachronic evolution of apsidal spaces. This work through some concrete examples serves to appreciate the different approach that went functionalities rooms with apses. From the results obtained in the previous section, we state the concluding remarks in terms of what kind of domestic buildings were equipped with apses, what was the chronological stage in which developed and admitted functionalities such this kind of rooms. Keywords: Augusta Emerita, Housing, Apse, Chronology, Function.

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ESPACIOS Y FUNCIONES EN LOS PALACIOS ARZOBISPALES COMPOSTELANOS DE LA ÉPOCA MODERNA Spaces and Functions in Santiago de Compostela’s Archiepiscopal Palaces during Early Modern Age Fernando Suárez Golán Universidad de Santiago de Compostela Resumen: El objetivo principal que nos proponemos en esta comunicación consiste en mostrar la dimensión real de la existencia de los arzobispos de Santiago en su doble faceta de pastores y, a la par, señores de una comunidad urbana profundamente influenciada por su presencia. En este sentido, se atenderá por una parte al diseño de los palacios arzobispales, a la forma en que se organizaban –y superponían– los espacios y las funciones. Pero también nos acercaremos al contenido de sus estancias, y a las actividades que se desarrollaban en ellas, es decir, a su dedicación bien como espacios necesarios (cocinas, dormitorios, almacenes…) o bien como ámbitos de representación o de sociabilidad y relación (salones, comedores, bibliotecas…). La doble faceta de sus inquilinos repercutía sobre la configuración de los palacios arzobispales que deben ser considerados no sólo como escenario de la vida doméstica sino también como espacios para la acción política o social, la socialización o la creación de formas culturales, esto es, como el lugar en el que la visibilidad de esa duplicidad de poderes entraba en juego de diversos modos, subrayando una u otra dimensión. Palabras clave: espacio doméstico, palacios, arzobispos, Santiago de Compostela, siglo XVIII. Abstract: The main purpose of this paper is to display the factual dimension of the double role of Santiago’s archbishops. Archbishops acted as pastors and, at the same time, as lords of an urban community profoundly influenced by their presence. In this sense, we will focus on the plans of archbishop’s palace and the way spaces and functions were arranged and overlaid. In addition, we will make an account of the content of the rooms and the activities carried out within their walls, that is to say, the usage of the rooms as basic spaces of a house (such as kitchens, bedrooms, storehouses…) or if the rooms were used as areas of representation or sociability (assembly halls, dining rooms, libraries…). The dual role of the tenants affected upon the configuration of the archiepiscopal palaces that 112

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have to be seen not just as scenarios of domestic life but also as spaces for political and social action, sociability or the creation of cultural forms. The archbishop palace must be considered as the place where this duplicity of powers come into play in various manners emphasizing one or the other dimension. Keywords: Domestic Space, Palace, Archbishop, Santiago de Compostela, 18th Century.

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EL ARTE DE AGRADAR: EL TOCADOR COMO ESPACIO DOMÉSTICO EN LA LITERATURA DEL S. XIX The Art of Pleasing: Dressing Room as Domestic Space in Nineteen Century’s Literature Sofía Martínez López Universidad de Murcia Resumen: El deseo de agradar o convencer a través de lo adecuado, el triunfo de las apariencias, es una constante que se da en una gran parte de la sociedad del s. XIX. Será durante este siglo cuando las expectativas de miradas ajenas, proporcionar buena impresión en público, con todo lo que conlleva, se convierte, bajo las premisas de coquetería y decoro, en algo absolutamente necesario en el mundo de lo femenino. Tal y como queda expuesto en una gran parte de los testimonios literarios destinados a orientar y educar el comportamiento de la mujer en el ámbito social en el que se inserta, especialmente el de aquellas que se mueven en los estratos de la aristocracia o la alta burguesía.  La adecuación del cuerpo a tales premisas tendrá un escenario por excelencia: la casa. Y dentro del hogar, el tocador se convierte en un lugar privilegiado, centro de los secretos, de las prácticas de la intimidad corporal y de la consagración de los diferentes códigos de los valores de lo bello y lo agradable. El espacio doméstico ofrecerá diferentes puntos de vista de como pueden ser los salones de recepción, de ámbito más público, así como aquellas estancias más privadas como es el tocador. Esta zona interior será símbolo de la forma de vida o reflejo de los pensamientos de sus habitantes, especialmente el tocador y el cuerpo serán el espejo del alma de la mujer decimonónica. Es a través de la literatura española de este siglo, así como de los libros de agrado y tocador y de las crónicas sociales de la época donde se puede comprobar este hecho: desde la ubicación de dicho espacio en la ordenación de la casa hasta descripciones de su configuración, decoración o amueblamiento, desvelando además los secretos que aleccionan sobre la perfumería fina, el uso de tal o cual peine o incluso composiciones de ungüentos para la mejora de la higiene. Palabras clave: tocador, boudoir, agradar, casa, Literatura, s. XIX. Abstract: The desire to please or convince the adequacy through the triumph of appearances is innate in people. Expectations of prying eyes, 114

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provide good impression in public, with all that entails, becomes, under the premises of coquetry and decorum, something absolutely necessary in the world of the feminine, as exposed in the many literary evidence to guide and educate the behaviour of women in the social field in which it is inserted, especially those that move in the strata of the aristocracy or the gentry. The adaptation of the body to such premises will have a stage for excellence: the house. And within the home, the boudoir becomes a privileged centre of secrets, of bodily privacy practices and the consecration of the various codes of beauty and pleasant. The domestic space will offer different views, such as living rooms, which are more public spaces, or more private, like the boudoir. This inner area is a symbol of lifestyle or reflection of the thoughts of the people, including the boudoir and the body that will be the mirror of the soul of the Nineteenth Century woman. It is through the Spanish literature from this century, books for pleasure and vanity and social chronicles of the time where you can check this fact from the location of the space in the management of the house. In these books you can find descriptions about the configuration, decoration or furnishing, which reveal the secrets of fine perfumery, the use of a particular comb or even ointment compositions to improve hygiene. Keywords: Boudoir, Please, Home, Literature, 19th Century.

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FASTOS Y GALAS EN LOS SALONES DE LA ESPAÑA ISABELINA Y DE LA RESTAURACIÓN: EL PALACIO DE LOS DUQUES DE FERNÁN NÚÑEZ, 1845-1920 Pomp and Celebrations in the Dance Hall of Isabelina Spain and the Restoration: The Dukes of Fernán Núñez’s Palace, 1845-1920 Inés Antón Dayas Universidad de Murcia Resumen: En el transcurso del siglo XIX en el escenario de la vida social de la aristocracia y alta burguesía española, los palacios y casas señoriales se convierten en uno de los lugares más apropiados para fomentar el trato social y la cortesía propia de la nueva sociedad del siglo XIX. Es la época de desarrollo de la cultura del ocio y el momento de máximo auge de las crónicas de salón en las que se recogen los detalles de aquellas soirées. Se aborda un estudio del interior de la vivienda señorial, reflejado en la prensa periódica de la época. El marco en el que se desenvuelven los duques de Fernán Núñez, el palacio Cervellón de Madrid, sirve de ejemplo extrapolable que permite conocer aspectos históricos, sociales y artísticos. Palabras clave: crónica social, aristocracia, palacio, duques de Fernán Núñez. Abstract: In the course of the Nineteenth Century in the social life of the Spanish aristocracy and gentry scene, palaces and stately homes were converted into one of the most appropriate places to promote the social treatment and the courtesy of the new Nineteenth Century society. This is the time in which the leisure culture developed and the time of society chronicles which contained details of those soirées. This article would be a study of housing stately interiors, reflected in the periodical press of the time. The framework of the dukes of Fernán Núñez, Cervellón Palace of Madrid, serves as an extrapolable example to know historical, social and artistic aspects. Keywords: Social Chronicle, Aristocracy, Palace, Fernán Núñez Dukes.

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LA DEMOCRATIZACIÓN DE LOS ESPACIOS DOMÉSTICOS Y EL MOBILIARIO DURANTE EL S. XX: DE LA ADECUACIÓN A LA VERSATILIDAD Y DE LA NECESIDAD A LA DIVERSIÓN The Democratization of the Domestic Spaces and the Furniture During the 20th Century: Give the Adecuacy to the Versatility and from the Need to the Amusement Sonia Ríos Moyano Universidad de Málaga Resumen: Durante el s. XX, el espacio doméstico ha evolucionado y se ha adaptado a los diferentes avances y necesidades de la sociedad. No obstante, nuestro interior es una evolución del espacio burgués. Los espacios y los objetos que habitan en ellos muestran la respetuosa convivencia de la herencia y la modernidad, de la tradición y la tecnología más actual. Palabras clave: diseño, movimiento moderno, diseño orgánico, diseño italiano, espacio doméstico. Abstract: During the 20th Century, the domestic space has evolved and has adapted to the different advances and needs of the society. Nevertheless, our domestic interior is an evolution of the bourgeois space. The spaces and the objects that live in them show the respectful conviviality of heritage and modernity, of tradition and current technology. Keywords: Design, Modern Movement, Organic Design, Italian Design, Domestic Space.

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RESÚMENES

LÍMITES INTERIORES, FRONTERAS EXTERIORES

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Las comunidades prehispánicas en la región de Tabasco: límites territoriales y formas de comunicación Prehispanic Indian Communities in the Tabasco Region: Territorial Limits and Ways of Communication Carlos Moreno Amador Universidad de Sevilla Resumen: Situado en la región sureste de México, el territorio de Tabasco se extendía, en el momento de la llegada de los españoles, de norte a sur entre el golfo de México y la base de las montañas de Chiapas, y de oeste a este desde lo que ahora es Laguna de Tupilco a Tenosique, en el río Usumacinta. En este artículo trataremos de analizar la especial división lingüística y política que mantuvo dicho territorio durante el periodo prehispánico, con tres regiones naturales bien definidas, la Chontalpa, los Ríos de Usumacinta y la Sierra, donde se congregaron la mayoría de los pueblos, casi siempre levantados a orillas de los ríos y lagunas. Además, se hace necesario analizar el sistema de comunicaciones de la región, a nivel interno y externo, sobre todo teniendo en cuenta la situación geográfica y la propia configuración de dicha región. Y es que Tabasco se mostró, desde la época prehispánica, especialmente desde el postclásico tardío, como un área de confluencia de rutas, que unía las regiones del altiplano mexicano con las comunidades mayas de la península yucateca y con la región septentrional de la América Central. Unas comunicaciones marcadas, sin duda, por la importancia que tuvo el sistema fluvial como eje vertebrador de la economía y la sociedad tabasqueñas. Palabras clave: Tabasco, comunidades prehispánicas, comunicaciones, asentamientos, límites. Abstract: The Tabasco territory, situated in the Southwest of Mexico, at the moment of the Spanish arrival extended north-south from the Gulf of Mexico to the Chiapas mountain range and west-east from Tenosique at the Usumacinta River to Tupilco Lake. In this article it will be analysed the peculiar linguistic and political division of this territory all along the prehispanic period with three well defined

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natural regions, Chontalpa, Ríos de Usumacinta and la Sierra, where most of the towns were concentrated, ordinarily built by the shores of rivers and lakes. Besides, it is necessary to analyse the regional ways of communication within the region and toward the outside, keeping in mind the geographic situation and structure of the region. Tabasco appears from the beginning of its history, especially from the late post-classic period, as an area of crossroads that linked the high Mexican plateau to the Mayan communities of the Yucatan peninsula and Northern Central America. These ways of communication were marked by the high relevance of the fluvial system to connect the Tabasqueña economy and society. Keywords: Tabasco, Prehispanic Indian Communities, Communications, Settlements, Limits.

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EL CONCEPTO DE FRONTERA EN LA HISPANIA TARDOANTIGUA: DE LIMES A CONFINIUM The Concept of Frontier in Late Antique Hispania: From Limes to Confinium Pablo Poveda Arias Universidad de Salamanca Resumen: Tradicionalmente la frontera romana y tardoantigua era designada con el término limes, haciendo éste alusión a una línea militar nítida que separaba dos entidades políticas contrapuestas. Sin embargo, la historiografía de los últimos veinte años ha podido comprobar, no sólo que el término limes es inapropiado para designar a la frontera, sino también que el concepto que se tenía de ella no se corresponde con la realidad de la época. Hispania no es una excepción, viendo en ella cómo a lo largo de toda la Antigüedad tardía las fronteras que tuvieron vigencia en la misma responden a una realidad espacial de carácter amplio, que incluso podía abarcar una región entera. Palabras clave: frontera, Hispania, Antigüedad tardía, Limes, Confinium, Historiografía. Abstract: The frontier concept in Roman and Late Antiquity periods has been traditionally expressed by the term limes, which was related to a precise military line used to keep two opposite political entities separated. However, during the last twenty years, the recent historiography has proved not only that limes is an inappropriate term to name a frontier, but also that the traditional concept of frontier does not correspond to reality in the mentioned periods. Hispania is no exception, given that what was considered as a frontier throughout Late Antiquity consisted of a wide spatial reality, even covering an entire region. Keywords: Frontier, Historiography.

Hispania,

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Late

Antiquity,

Limes,

Confinium,

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… PORQUANTO O DICTO MOESTEYRO STA EM TERRA DE SEUS JMIGOS... EL PATRIMONIO TRANSFRONTERIZO DEL MONASTERIO GALLEGO DE SANTA MARÍA DE OIA EN PORTUGAL DURANTE LA EDAD MEDIA …Porquanto o dicto moesteyro sta em terra de seus Jmigos... The Cross-Border Patrimony of the Galician Monastery of Santa María de Oia in Portugal During the Middle Ages Ana Paula Leite Rodrigues1 Universidade de Santiago de Compostela Instituto de Estudos Medievais/FCSH-Universidade Nova de Lisboa Resumen: El considerable conjunto patrimonial que el monasterio gallego de Santa María de Oia poseyó a lo largo de la Edad Media en territorio portugués lo convirtió en una institución transfronteriza. El hecho de ser señor en tierra ajena dio lugar al establecimiento de intensas relaciones con la Corona portuguesa, reflejadas a través de los variados contactos mantenidos con los diferentes reyes de Portugal, entre los siglos XII y XV. El objetivo de la presente comunicación es, pues, el de reflexionar sobre las relaciones entre el monasterio de Oia y los reyes de Portugal –de Afonso Henriques a Afonso V– a través de la estela dejada por la documentación medieval del cenobio y de las cancillerías de algunos de los monarcas portugueses. Palabras clave: Edad Media, Monasterio de Santa María de Oia, Frontera gallego-portuguesa, Corona de Portugal, conflictos castellano-portugueses Abstract: The amount of properties which the Galician monastery of Santa María de Oia had in Portugal through all the Middle Ages made it an important cross-border seigniorial institution. Because of this, the relations between the monastery and the Portuguese kingdom authorities were a reality since the twelfth century until de fifteen century. The aim of this text is to present the main characteristics and historical contexts of the connection between Oia’s monastery and the Portuguese kings –from Afonso Henriques to Afonso V– through the trail of the monastery’s medieval documentation and the one of the Portuguese medieval kings chancelleries. Keywords: Middle Ages, Monastery of Santa María de Oia, GalicianPortuguese Frontier, Portuguese Kingdom, Castilian-Portuguese Wars.

1 Becaria de doctorado de la Fundação para a Ciência e Tecnologia. 124

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TERRITORIO, IDENTIDAD Y CONFLICTO EN EL IMPERIO OTOMANO: EL CASO DE ARGELIA Y TÚNEZ EN EL S. XVII Territory, Identity and Conflict in the Ottoman Empire: the Case of Algeria and Tunisia in the XVIIth Century Carla Ramos García Universidad de Salamanca Resumen: El establecimiento de fronteras territoriales de carácter político es un paso esencial para la institucionalización de una diferencia en la identidad. En el caso de Argelia y Túnez este proceso se llevó a cabo a partir de la llegada del poder otomano, que se encargó de ordenar el espacio norteafricano. A partir de aquí las autoridades de cada provincia evolucionaron de manera particular, y su mayor o menor identificación con el territorio, unido a factores económicos, dio lugar a continuos conflictos que caracterizaron todo el siglo XVII. Palabras clave: Argelia, Túnez, territorio, identidad, s. XVII. Abstract: The establishment of territorial borders of political nature is an essential step in the institutionalization of an identitary difference. In the case of Algeria and Tunisia, this process took place after the arrival of the Ottoman Empire, which was in charge of ordering the North African area. From that moment the authorities of each province evolved in a particular way, and their degree of identification with territory, in addition to economic factors, would result in continued conflict that characterized the seventeenth century. Keywords: Algeria, Tunisia, Territory, Identity, 17th Century.

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LA FIEBRE DEL ORO Y LA EXPANSIÓN AL OESTE Gold Fever and Westward Expansion Cristina Barrientos Martín Mª José Manrique Barranco Universidad de Granada Resumen: Cuando en enero de 1848 se encontró oro en el Valle del Sacramento –California– estaba ante el inicio del que sería un movimiento social y migratorio sin precedentes en la Historia de los Estados Unidos y el comienzo del sueño dorado de una época. El país, que ya se extendía hasta el Pacífico, vio en el dorado metal la ocasión perfecta para sacar un gran rendimiento económico y conseguir dominar y poblar eficientemente un territorio que hasta ese momento era casi un desierto demográfico. Ni los peligros, ni las duras condiciones de vida, hicieron desistir a los miles de fortyniners que llegaron desde todo el mundo, impulsados por el sueño de amasar una gran fortuna. Este hecho, conocido como el ‘sueño californiano’, fue dirigido principalmente por los periódicos de la época y el gobierno federal. Sin embargo, la fiebre del oro tuvo consecuencias importantes en California, pues alteró para siempre la estructura del territorio y la concepción que se tenía de él, convirtiéndola en la eterna ‘tierra de los sueños’. Con esta comunicación, pretendemos analizar la llamada fiebre del oro en California y las transformaciones –a nivel poblacional, económico, social, político y ecológico– que sufrió dicho territorio y qué provocó que en nuestro imaginario colectivo California se convirtiese en el lugar donde todo hombre, mujer y niño, podía hacerse a sí mismo. Palabras clave: Lejano Oeste, Fiebre del Oro, California, frontera, minería. Abstract: In January 1848, when gold was found in Sacramento Valley, California, officially began what would be an unprecedented migration and social movement in U.S. history and the beginning of the well-known golden rush. The country, already stretched to the Pacific, saw with that whinny metal the perfect opportunity to make a great economic comeback, good enough to colonize efficiently a territory that until then, it had almost been a desert. In spite of the dangers or the harsh living conditions could stop the thousands of forty-niners who came from all over the world, 126

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driven by a dream to amass a fortune. This fact commonly known as the California Dream was primarily led by the newspapers of that time and the federal government. However, the gold rush in California had important consequences like changing forever the structure of the territory and the conception of it that is the called “eternal dreamland”. As a result, in this article we have analyzed what is known as the ‘Californian gold rush’ and its development –at a population, economic, social, political and ecological level– that suffered the territory as the facts that placed California in people’s collective imagination as the place where every man, woman and child, could pursuit happiness. Keywords: Far West, Gold Rush, California, Frontier, Mining.

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Volvían con un poco más de luz en los ojos.Entre Aragón y Catalunya. Migraciones y militancia They Came Back with a Little More Light on the Eyes. Migration and Militancy between Aragon and Catalonia Assumpta Castillo Cañiz Universitat Autònoma de Barcelona Resumen: Una migración implica mucho más que el movimiento físico de una persona de un lugar a otro. También migran la experiencia, el bagaje personal, profesional, político y militante de aquéllos o aquéllas que mudan su lugar de residencia, de sociabilidad, y llegan a lugares nuevos donde los que habían sido sus mundos hasta la fecha se ven sustituidos por otros: otros espacios, otras gentes, otros ámbitos de relación. Cuando estas personas vuelvan a sus lugares de origen después de haber pasado por uno o más sitios, ya no serán las mismas; llevarán algo más que equipaje en la maleta. De este modo, con la presente propuesta pretendo abordar el fenómeno del colectivismo agrario durante la Guerra Civil española desde un nuevo prisma de estudio, el de las migraciones. Migraciones llevadas a cabo por algunos de los protagonistas del 36 y otros conflictos previos. El espacio elegido es la retaguardia republicana aragonesa en su parte más oriental, la Franja, en contacto con Catalunya, y las migraciones objeto de estudio son las que tienen el territorio catalán como destino. El propósito de este análisis es encontrar los puntos de contacto de estas olas migratorias con la movilización obrera sindical catalana, en concreto con aquélla de signo anarcosindicalista, y el carácter de ésta como herramienta para la comprensión de conflictos y adquisición de militancia. Muchos de estos movimientos migratorios serán estacionales, con lo que a su retorno al lugar de origen desarrollarán nuevas prácticas políticas y sindicales, una “importación de militancia” en toda regla. Por tanto, nuestro objetivo último es profundizar en el desarrollo de las culturas políticas, entendiendo que éstas evolucionan a partir de continuidades y elementos de desarrollo tales como el contacto territorial y humano. Palabras clave: migraciones, Aragón, Catalunya, anarcosindicalismo, colectivizaciones. Abstract: A migration implies more than a physical movement from one place to another: personal, professional, political and militant experiences 128

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also migrate. Immigrants change their place of residence and the place of sociability: those which had been their worlds until the date are replaced by others. They find other spaces, other people and other relationships. When these people return to their place of origin, they won’t be the same ones; they will bring something more on their package. Thus, with this proposal we want to approach the phenomenon of the agrarian collectivism during the Spanish Civil War from a new point of view, the migrations one. Migrations carried out by some of the principal actors during the facts of 1936, and other previous conflicts. We focus on the eastern Aragon republican rearguard, in contact with Catalonia, and the migrations are those going to the Catalan territory. The aim of this analysis is to find the contact points between this migratory flow and the Catalan working class mobilization, specifically the anarchosyndicalist one. I argue that this connection is a tool for understanding conflicts and acquisition of militancy. Most of these migrations were seasonal, so when they return to their place of origin they will bring new political and syndicalist practices, a real “import of militancy”. Therefore, our final goal is deep in the development of political cultures as they evolve through territorial and human contact. Keywords: Migrations, Collectivizations.

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Aragon,

Catalonia,

Anarcho-Syndicalism,

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CONSECUENCIAS Y LÍMITES AL CONCEPTO EUROPEO DE FRONTERA EN ÁFRICA. SECESIONISMO Y CONEXIONES TRANSNACIONALES EN CABINDA Consequences and Limits to the European Concept of Border in Africa. Secessionism and Transnational Connections in Cabinda Carlos Tabernero Martín Universidad Autónoma de Madrid Resumen: Desde los primeros contactos entre europeos y habitantes del África sub-sahariana allá en el s. XV, la asimétrica transmisión de ideas y conocimientos, de mercancías y capital, ha marcado la relación entre ambas poblaciones. Entre las primeras se encuentra un concepto, el de frontera, cuya significación conflictiva y excluyente, construida y modificada desde Europa, ha ido transformando la mentalidad de muchos africanos, pertenecientes en su mayoría a las élites políticas que aún hoy gobiernan el continente. Fruto de ello, se encuentran relaciones conflictuales por la delimitación del territorio, surgiendo así movimientos de corte secesionista en varios puntos del África sub-sahariana. Sin embargo, y frente a ello, se encuentra un imaginario de resistencia a la concepción europea de la frontera, que se ha mantenido entre otros tantos habitantes del continente y que ha limitado la imposición de la misma como barrera excluyente y diferenciadora a nivel social y económico. Este hecho ha fomentado la multiplicación de conexiones transnacionales, de relaciones transfronterizas, de migraciones incontroladas para los administradores coloniales primero y para los gobernantes de los estados independientes después, que conlleva una visión diferente de la frontera en África, como canal en vez de como barrera. A través del ejemplo del exclave angoleño de Cabinda, donde secesión y transnacionalismo chocan, conviven y se entremezclan, se analizará la progresión histórica de estos dos imaginarios en África. Palabras clave: África, frontera, secesionismo, conexiones transnacionales, Cabinda. Abstract: Since the first direct contacts between European people and the inhabitants of Sub-Saharan Africa in the 15th Century, the asymmetric transmission of knowledge, goods and capital has defined the relationship between both populations. Between these ideas, appears the concept of 130

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border, constructed and modified in Europe in a conflictive and exclusive meaning that has changed the imaginarium of a lot of Africans, most of them belonging to the political elites that govern the continent. Nowadays, because of it, there are a lot of conflictive relationships because of the limits of the territories. In contrast to this situation, there is a resistance imaginarium to the European concept of border that some Africans kept. This situation has limited the imposition of the border as an exclusive limit, and has allowed the grown of transnational connections, transbordering relations and unrestrained migrations that prove the different concept of the border for the Africans, who think in it as a channel more than as a limit. Thanks to the Cabinda example, where secession and transnationalism clash, coexist and mix with each other, I will analyze the historical progression of this two ways of thinking the border in Africa. Keywords: Africa, Border, Secessionism, Transnational Connections, Cabinda.

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LA CREACIÓN DE LOS “ESTADOS UNIDOS” DE EUROPA: LA UNIÓN EUROPEA The Creation of the “Union States” of Europe: the European Union David Díaz Sánchez Universidad Autónoma de Madrid Resumen: La presente comunicación quiere mostrar un repaso a la formación de la actual Unión Europea, cómo empezó siendo una unidad económica para comerciar entre los países miembros y cómo, poco a poco, esa unión se ha ido ampliando y ha pasado de ser solamente económica a trasladarse a otras esferas como la política exterior, la justicia, etc.; y derribando barreras como las fronteras de los distintos países miembros entre ellos, cuya finalidad es crear un organismo común que pueda no sólo competir contra otros países más poderosos como Rusia, Estados Unidos o China, sino simplemente no estar a merced de ellos. El objetivo de la Unión Europea es que algún día lleguen a ser tan importantes internacionalmente como otras potencias mundiales, pero para ello deben conseguir primero una unión real de los Estados europeos que a día de hoy no se sabe si es verídica o ficticia, aunque los datos muestren una cosa y los hechos otra. Palabras clave: tratado, unión, cooperación, política. Abstract: This communication wants to show an overview of the formation of the European Union today, what began as an economic unit to trade between member countries and how, little by little, that union has expanded and has evolved from economic to move only to other areas such as foreign policy, justice, etc., and breaking down barriers and boundaries of the various member countries including the aim of creating a common organism that can not only compete with other powerful countries like Russia, the U.S. or China, but just not at the mercy of them. The aim of the EU is to someday become as important internationally as other world powers, but they must first get a real union of European states today is not known whether true or fictitious, although data show one thing and acts another. Keywords: Treaty, Union, Cooperation, Politics. 132

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TERRITORIOS IMAGINARIOS

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ABZU, FUENTE DE VIDA Y CONOCIMIENTO EN LA COSMOVISIÓN DE LA ANTIGUA MESOPOTAMIA Abzu, Source of Life and Knowledge in the Worldview of the Anciente Mesopotamia Aitor Céspedes Suárez Universidad Autónoma de Madrid Resumen: El Abzu, ese océano subterráneo de agua dulce, formó una parte fundamental dentro de la cosmovisión del mundo mesopotámico. El objetivo de este trabajo es dar unas pinceladas generales sobre este lugar mitológico, aproximarse a la concepción que sobre él tenían los antiguos habitantes del Tigris y el Éufrates y mostrar algunas características asociadas al mismo, especialmente lo concerniente al Abzu como fuente de vida y conocimiento. Palabras clave: Abzu, cosmovisión, Mesopotamia, aguas sagradas. Abstract: The Abzu, the underground freshwater ocean, formed a key part of the Mesopotamian worldview. The focus of this paper is to give a general vision about this mythological place, to approach on the conception that the ancient habitants of the Tigris and Euphrates had, and show some characteristics associated with it, especially with regard to the Abzu as source of life and knowledge. Keywords: Abzu, Worldview, Mesopotamia, Sacred Waters.

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ECHARSE AL BOSQUE: REALIDAD Y DISCURSO DE FORAJIDOS EN LAS FORESTAS DE LA EUROPA PREINDUSTRIAL Take to the Woods: Fact and Discourse of Outlaws in Preindustrial Europe Forests Antonio Gómez Rincón Universidad Complutense Resumen: Desde la más temprana Antigüedad hasta el comienzo de la época industrial, el bosque aparece representado como un territorio desconocido y mágico. Aquí, intento demostrar que dicha imagen es paralela a una realidad histórica: quién no puede vivir en la comunidad humana huye a refugiarse al bosque, donde colectivamente se reorganiza como contra-poder, y en ocasiones regresa a la ciudad para batir a la autoridad. Analizo esta realidad a través de diversas narraciones, ya sean míticas, heroicas o históricas, desde Enkidu hasta Robin Hood, pasando por la bagauda o los golfines, haciendo hincapié en el carácter permanente del paradigma del bosque. Palabras clave: bosque, forajido, Robin Hood, Bagauda. Abstract: Since earliest Antiquity until industrialization beginning, forest is represented as a magic and unknown landscape. Here I try to prove that this picture is parallel to an historical reality: who cannot live in human community flew to the forest, where they reorganise themselves collectively as an anti-establishment power and on occasion come back to the city to defeat the authority. I analyse this reality through different narratives, whether they are mythic, heroic or historic, from Enkidu to Robin Hood, passing through the bagaudaeor the golfines, emphasizing the permanent character of the paradigm of forest. Keywords: Forest, Outlaw, Robin Hood, Bagauda.

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Amazonia. Lugar imaginario, lugar de inspiración. Del Romanticismo al Modernismo The Amazonia. Imaginary Place, Place of Inspiration. From Romanticism to Modernism Paulo H. Duarte-Feitoza Universitat de Girona Resumen: El “descubrimiento” de América supuso para el curso de la Historia un punto de inflexión que todavía sigue generando debate en diversos ámbitos académicos. Cuando los europeos llegaron a América, el impacto de la floresta virgen fue trascendental. Proyectaron sobre ella una idea fantástica de “paraíso” que abundaba entonces en la literatura y las artes europeas. Pese a tener una existencia física, ese “paraíso”, que posteriormente sería bautizado como Amazonia, sufrió una mitificación que influenció a las mentalidades de todas las épocas. Hoy día se ha convertido en un “lugar” simbólico de las Américas y en algunos casos incluso símbolo nacional, inspirando a artistas, poetas y escritores. Este artículo tiene la voluntad, pues, de analizar la presencia de la Amazonia, como “lugar mítico” con toda su diversidad natural, cultural y humana en la Historia del Arte brasileño desde el Romanticismo hasta el Modernismo. Palabras clave: Brasil, Amazonia, Romanticismo, Modernismo, Arte. Abstract: The “discovery” of America was, for the course of History, a turning point that is still generating debate in various academic fields. When Europeans arrived to America, the impact of virgin forest was transcendental. They projected on it a fantastic idea of “paradise” abounded then in European literature and the arts. Despite having a physical existence, this “paradise”, named later Amazonia, was mythologized influencing the minds of all ages. Today it has become a symbolic “place” of the Americas and in some cases even as a national symbol, inspiring artists, poets and writers. This essay is willing, therefore, to analyze the presence of the Amazonia, as a “mythical place” in all its natural, cultural and human diversity in the Brazilian History of Art from Romanticism to Modernism. Keywords: Brazil, Amazonia, Romanticism, Modernism, Art.

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YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS Y JUEGOS DE ROL: UNA RELACIÓN MÁS ALLÁ DEL MERO SAQUEO Archaeological Sites and RPGs: More than a Relationship beyond the Mere Plundering Héctor Sevillano Pareja Mª de los Reyes de Soto García1 Universidad de Salamanca Resumen: En esta comunicación pretendemos desentrañar la relación que existe entre los yacimientos arqueológicos y su mención en los libros de juegos de rol¸ puesto que este tipo de entretenimiento, en múltiples ocasiones, presenta un  trasfondo  histórico.  A los aficionados a los juegos de rol no les resultan extrañas expresiones como “saquear el Dungeon” o “a la caza del tesoro”, pero ¿existe algo más a parte de la simple destrucción de un yacimiento? Es por ello que intentaremos estudiar qué yacimientos aparecen y cómo son tratados; si existen épocas históricas recurrentes o sí en este tipo de literatura se da un tratamiento correcto a los enclaves arqueológicos, más allá de la mera recuperación de artefactos de civilizaciones extintas. Palabras clave: Arqueología, yacimientos, arqueólogo, juegos de rol, visión social. Abstract: In this paper we aim to find the relationship between archaeological sites and its mention in RPGs´ books, because this type of entertainment, on multiple occasions, has a historical background. For the fans of RPGs are not strange expressions like “raid the Dungeon” or “treasure hunting”, but is there anything else besides the mere destruction of an archaeological site? That is why we try to study what kind of sites are and how they are treated, recurrent historical periods or if in this literature is given proper treatment to archaeological sites beyond the mere recovery of artifacts from extinct civilizations. Keywords: Archaeology, Archaeological Site, Archaeologist, Roleplaying Games, Social Perception.

1 Beneficiaria de una beca de Personal Investigador de Reciente Titulación Universitaria subvencionada por la Junta de Castilla y León y el Fondo Social Europeo. 138

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ESPACIO AGRARIO

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Azudes, presas y molinos: evolución histórica de estrategias hidráulicas en los Ojos del Guadiana Azudes, Hydraulic Dams and Mills: Historical Evolution of Hydraulic Strategies in Ojos del Guadiana Miguel Torres Mas1 Universidad de Castilla-La Mancha Resumen: Los Ojos del Guadiana se sitúan entre los actuales términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos2, en la provincia de Ciudad Real, y se corresponden con unos manantiales de agua rebosaderos del acuífero 23 de La Mancha Occidental. Este afloramiento, originado por una surgencia cárstica local, forma parte de un tramo del río Guadiana3, y ha sido parte activa en el asentamiento de grupos humanos desde tiempos pretéritos. La existencia de este recurso dentro de un territorio circundante caracterizado por un estructura hidrogeológica discontinua en el espacio e intermitente en el tiempo, facilitó la presencia de comunidades humanas en su alrededor, uniéndose a la alta capacidad agropecuaria de su subsuelo, generando, por tanto un espacio significativamente antropizado. En este sentido, estas sociedades presentes en la zona han tratado de adaptarse a la realidad del medio a través del control y explotación de todos los recursos potenciales, generando sistemas que permitieran un aprovechamiento eficaz de los mismos. A través de esta comunicación se realiza un análisis descriptivo de las diferentes estrategias integrales desarrolladas en este espacio natural, y que a través de unos elementos constructivos concretos y una secuencia cronológica han generado un impacto definido sobre todo su entorno. Palabras clave: azud, presa hidráulica, molino harinero, Ojos del Guadiana, desecación.

1 Arqueólogo. 2 Se sitúan a unos 8 kms al noreste del casco urb ano de Daimiel y 10 kms al sureste del de Villarrubia de los Ojos. 3 No entramos en el debate de sí se trata de un afloramiento propio del río Guadiana en sí o se corresponde con un curso del Guadiana diferente, tomando como el Guadiana de Ruidera tiene su término natural en el Záncara, a partir del río Viejo y valle del Guadiana Alto (SERNA y GAVILA, 1995: 333). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Abstract: Ojos del Guadiana is situated between Daimiel and Villarrubia de los Ojos, in the province of Ciudad Real, and consitute oerflows springs aquifer 23 wertern of La Mancha. This upwelling, caused by an upwelling local karst, in part of the river Guadiana, and has been active in human settlement since past. The existence of this source of water within a surrounding territory cahracterized by a discointinuous hydrogeological structura in space and intermiettent in time, providedad the presence of communities around them, coupled with high agricultural capacity of the subsoil, creating, therefore a anthropized significantly space. All these communities in the territory have tried to adapta to the reality of the environmente through the control and exploitation of these resources, creating systems that allow effective use of such. Throgh this communication is a descriptive analysis of the various comprehensive strategies developed in this natural space, and through a concrete building elements and timing have generated a definite impacto on its surroundings. Keywords: Azud, Hydraulic Dam, Flour Mill, Ojos del Guadiana, Desiccation.

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MARRUECOS COMO ESPACIO AGRÍCOLA. LA PROPAGANDA COLONIALISTA, UNA HERRAMIENTA PARA LEGITIMAR LA OCUPACIÓN DEL ESPACIO AGRARIO MARROQUÍ Morocco as Agricultural Space. The Colonialist Propaganda, Tool for Legitimate the Occupation of Agrarian Moroccan Space Jesús Marchán Gustems4 Universidad de Castellón Resumen: La explotación económica del protectorado español del norte de Marruecos conllevaba varias dificultades, debido especialmente a la campaña militar para terminar con la resistencia armada local. Tras la creación de una imagen adecuada para propiciar la explotación agrícola de las tierras marroquíes en el siglo XIX, a partir de 1912 se redoblaron los esfuerzos propagandísticos con el fin de atraer colonos al protectorado. En esta investigación analizamos el papel de varios autores que aportaron su granito de arena para favorecer la explotación agrícola del protectorado. Palabras clave: Marruecos, colonización agrícola, tierras, viajeros, protectorado. Abstract: The economic exploitation of the Spanish protectorate in northern Morocco entailed several difficulties, especially due to the military campaign to end the local armed resistance. After the creation of an appropriate image to promote the agricultural exploitation of Moroccan lands in the nineteenth century, since 1912 the propaganda efforts were increased to attract Spanish settlers to the protectorate. In this research we analyze the role of various authors who contributed to encourage the agricultural exploitation of the protectorate. Keywords: Morocco, Protectorate.

Agricultural

Colonization,

Lands,

Voyager,

4 Investigador de la Universitat Pompeu Fabra. Investigación enmarcada en el proyecto “Transiciones imperiales. Cambio institucional y divergencia. Un análisis comparado de la trayectoria colonial y postcolonial de las posesiones españolas en América, Asia y África (1500-1900)”, Referencia HAR2009-14099-C02-01. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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TIERRA Y AGUA: L’HORTA DE VALÈNCIA EN EL SIGLO XV Ground and Water: L’Horta de València in the 15th Century Sandra Cáceres Millán Universitat de València Resumen: L’Horta de València se ha erigido como un lugar de encuentro entre las personas y el medioambiente. Es en la época medieval donde esta relación se consolida dando lugar a la creación de todo un sistema de regadío que nace en época musulmana y se mantiene con la llegada de contingentes feudales de manos del rey Jaume I en el siglo XII. A lo largo de la Edad Media, en especial con la feudalización del espacio, este territorio apenas sufre cambios. La consolidación de València como capital del reino y como una de las ciudades preeminentes del Mediterráneo imploca nuevas formas de organización, de cultivo y de parcelación adecuadas a las exigencias alimentarias, de abastecimiento y, sobre todo, adaptadas al nuevo marco legislativo, ‘els Furs’. Asimismo, se intuye una extrema fragmentación de la propiedad acompañada de nuevas formas de habitación y explotación. En este momento, L’Horta, vive una reagrupación poblacional pasando de un hábitat disperso, donde la tierra estaba salpicada de pequeñas alquerías, a otro donde esas alquerías se agrupan para mantener pequeños núcleos de población que viven de lotes de tierra irrigadas por las acequias que dibujan el perfil de este paisaje5. De nuevo, este territorio no se puede entender sin la imbricación de la ciudad. Y es que, València, lo hace suyo haciéndolo formar parte de la “especial contribución” un lugar propiedad de la ciudad aunque reconociendo la entidad de esas alquerías que se reducen a pequeños espacios de explotación dependientes del municipio. Es así como se produce la perfecta conjugación del espacio y el hombre y la mujer dando como fruto un territorio muy fértil a la par que apetecible para los más potentados del lugar. Palabras clave: València, regadío, s. XV, huerta, alquería.

5 La palabra alquería deriva del término árabe Quarya que identificaba a un grupo más o menos numeroso de casas La mayoría estaban vinculadas directamente a la red de acequias de la huerta y eran de un tamaño cercano o por encima del centenar de “jovades” (unidad de medida del territorio equivalente a unas tres hectáreas). 144

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Abstract: L’Horta de València has emerged as a meeting place between man and environment. It is in Middle Ages when the consolidation of this relationship has as a result the creation of an irrigation system, born in the Muslim period and remained with the King Jaume I feudal contingents arrive in the twelfth century. Throughout the Middle Ages, especially with the space feudalization, this territory unchanged. With the consolidation of València as the royal capital and one of the most important cities in the Mediterranean sea, in the lanscape grows new forms of organization, culture and ground work adapted to the new laws, ‘Els Furs’. There is an extreme fragmentation of the land, which is accompanied by new ways of living and work land. Now, L’Horta, is an space that has a concentration of population (who lived before in a scattered habitat where land had small farms) and where these farmhouses are grouped with small population who lives in plots of land irrigated by the canals that draw the profile of this landscape. Again, this area can not be understood without the power of the city. For that, València, has this space, the ‘special contribution’, like a city-owned while it recognizes the entity of these farmhouses that are reduced to small operating spaces subsidiaries of the municipality. Therefore there is a perfect combination of space, which has as a result a highly fertile land so interesting for the city patriciate. Keywords: València, Irrigating, 15th Century, Orchard, Farmhouse.

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RESÚMENES

PÓSTERES

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El revestimiento mural, un oficio a conservar Wall Cading Made, Preserving a Craft Heritage Manuel Alpresa León Universidad de Sevilla Resumen: La desfiguración de “Los Lugares de la Historia”, por inadecuadas intervenciones sobre el patrimonio monumental, es una continua afrenta a la totalidad de los acontecimientos que propiciaron que esos conjuntos sean una realidad. Para la Historia del Arte resulta esencial el conocimiento de lo que aportaron los oficios tradicionales a la hora de configurar el patrimonio histórico-artístico, pues viene a resultar un fiel reflejo de nuestro acervo cultural, a veces, de similar importancia a la obra de arte final. La pérdida patrimonial de la “epidermis” de dicho patrimonio creada a base de morteros tradicionales de yeso y/o cal, es un claro ejemplo de la poca valoración que tienen las manifestaciones artísticas que configuran el patrimonio etnológico, etnográfico o inmaterial, entre otros. El ostracismo que sufre el oficio de estuquista o estucador en la actualidad, debe de generar una profunda reflexión sobre el continuo vituperio que sufren las representaciones artísticas que tan egregio oficio creó en nuestro inmenso patrimonio monumental. Palabras clave: patrimonio cultural, monumentos, estuco, Historia del Arte. Abstract: Due to some inappropriate restorations of the built heritage, defacement of “Historical Places” is an affront to the background which allowed this architectural ensemble to be a reality. Knowing how traditional trades contributed to shape the historical and artistic heritage is considered as essential by Art Historians, because these crafts are a faithful reflection of our cultural patrimony, and sometimes, as important as the final artwork. Relating to this heritage, the loss of the “epiderm” made of traditional mortars (gypsum or lime) shows significantly the lack of interest of the artistic events which establish their authority on ethnologic, ethnographic or immaterial patrimony, amongst other things. The banishment currently suffered by stucco craftsmen must generate a profound reflection about the unceasing disgrace of the artistic representations that a so honorable profession created in our considerable monumental heritage. Keywords: Cultural Heritage, Monuments, Stucco, History of Art. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol. 3

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Los complejos funerarios como una encrucijada de culturas. Un caso de la Inglaterra victoriana: el cementerio de Highgate de Londres The Funerary Complex as a Crossroads of Cultures. A Case of Victorian England: Highgate Cemetery in London María Victoria Álvarez Rodríguez Universidad de Salamanca Resumen: Tradicionalmente se ha considerado a los cementerios enclaves situados entre dos mundos, el de los muertos y el de los vivos. Son muy numerosas las culturas que los han tenido por puertas de acceso a una dimensión de ultratumba, aunque los estudios que se han realizado en época moderna demuestran que su auténtica importancia residía en su trascendencia como “Lugares de la historia” en los que la mentalidad de cada una de esas culturas se encontraba presente. Analizando las manifestaciones artísticas funerarias realizadas a lo largo de los siglos se obtiene una panorámica de cómo evolucionó el pensamiento de hombres y mujeres en relación con el concepto de la muerte que presidía estos programas iconográficos. Uno de los casos más llamativos de este fenómeno es el del cementerio de St. James en Highgate, al norte de Londres. Construido en la primera mitad del siglo XIX, se convirtió con el paso de las décadas en un lugar de enterramiento de moda para la clase acomodada. Las recientes tareas de restauración que se han llevado a cabo en el complejo, después de haber permanecido durante buena parte del siglo XX en el abandono, han descubierto un rico patrimonio arquitectónico en el que queda de manifiesto cómo el concepto de la muerte de la época victoriana bebía directamente de las fuentes antiguas, rastreándose en sus monumentos la influencia de Egipto, de Grecia, de Roma y de la Europa medieval. En nuestro estudio pretendemos centrarnos en la fascinación que los programas iconográficos egipcios ejercieron sobre estos monumentos funerarios, actualizando numerosos elementos tanto simbólicos como arquitectónicos que se acabaron convirtiendo no sólo en Inglaterra, sino en todo Occidente, en una creación puramente romántica. Palabras clave: cementerios, arquitectura, iconografía, Egipto, Highgate.

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Abstract: Traditionally we have considered cemeteries as an enclave between two worlds, the one of the dead and the one of the living. A great number of cultures have thought of it as a gateway to a dimension beyond the grave, although studies made in modern times show that its real importance lay in its significance as “places of history” in which the mentality of each of these cultures was present. Analyzing the funerary art forms made over the centuries we can get an overview of the evolution of men’s and women’s mentality in relation to the concept of death that presided these iconographic programs. One of the most interesting examples of this phenomenon is St. James Cemetery in Highgate in north London. Built in the first half of the 19th century, it became over the decades into a fashionable burial place for the gentry. Recent restoration works that have been carried in this place, after having spent much of the 20th century in the abandonment, have discovered a rich architectural heritage that shows how the concept of death in the Victorian era was directly inspired by ancient sources, and how Egypt, Greece, Rome and the Medieval Europe influenced its monuments. In our study we intend to focus on the fascination that Egyptian iconography exerted on these funerary monuments, updating both symbolic and architectural elements that eventually became a pure romantic creation, not only in England but also throughout Occident. Keywords: Cemeteries, Architecture, Iconography, Egypt, Highgate.

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La actitud política de la población reflejada en el espacio urbano. El caso de la ciudad de Séforis en la Palestina romana The Political Attitude of Population Reflected on the Urban Space. The Case of the City of Sepphoris in Roman Palestine

Begoña Echabe Pérez Universidad de Deusto

Resumen: El Imperio romano difundió un modelo urbanístico muy característico, que las comunidades que se encontraban bajo su dominio fueron adaptando con el tiempo. La presencia de estos elementos en urbes localizadas fuera del territorio itálico pudo significar, no solo un gusto por la estética romana o unas instituciones constituidas por romanos, sino la actitud pro-romana de la población. Esto se puede ver en Séforis, una ciudad judía en Galilea. El estudio conjunto de fuentes arqueológicas y literarias presenta una ciudad con elementos característicamente romanos y una población mayoritariamente judía. Desde la primera guerra judía (66-70 d.C.), los seforitas optaron por ser fieles a Roma. En las décadas siguientes, la ciudad experimentó un notable desarrollo arquitectónico, que culminó hacia finales del siglo II. Por estas fechas, recibió la municipalidad y se estableció un pacto entre el consejo de la ciudad y el senado romano. Es decir, el espacio urbano refleja la actitud política de los seforitas. La ciudad se convirtió en un enclave aliado de Roma en Galilea, sin renunciar a su identidad judía. Su esplendor urbanístico coincidió con su consolidación como el más importante centro rabínico de su época. Palabras clave: ciudad, política, Roma, Galilea, Séforis. Abstract: The Roman Empire spread a very characteristic urban model, which was adapted throughout the centuries by its subjugated peoples. The presence of these elements in cities outside the Italian Peninsula could mean not only imply taste for Roman aesthetic or political institutions constituted by Romans, but the pro-Roman attitude of the population. This can be seen in Sepphoris, a Jewish city in Galilee. The joint study of literary and archaeological sources shows a city with characteristically Roman elements and a mainly Jewish population. Since the First Jewish-Roman War (66-70 A.D.), Sepphorites chose to be loyal to Rome. In the following decades, the city underwent a remarkable architectural development, reaching its height near the end of the second century. Around this time, it received the 152

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municipality and there was a treat between the city council and the Roman senate. That is, the urban space reflects the Sepphorite political attitude. The city turned into an ally settlement of Rome in Galilee, without giving up its Jewish identity. Its urban splendour coincided with its consolidation as the most important rabbinical centre at that time. Keywords: City, Politics, Rome, Galilee, Sepphoris.

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LAS FACHADAS DE LA MEMORIA: ESCUDOS Y BLASONES EN LA VILLA DE TURÉGANO The Facade of Memory: Shields and Crests in Turégano David Espinar Gil Universidad Complutense de Madrid Resumen: La heráldica se presenta de muy diversas formas y estilos. En la villa segoviana de Turégano se han conservado en piedra varios escudos que atestiguan un pasado y guardan un especial significado para la historia local. Con este póster se presenta el significado heráldico e histórico de cada ejemplar de cara a una nueva aportación a la historia local. Palabras clave: Turégano, señorío episcopal, escudo, armas. Abstract: The heraldry appears in many shapes and styles. In Turégano (Segovia) there have remained several shields in stone that testify a past and contain a meaning in understanding the local history. This poster presents the heraldic and historical meaning of every one towards a new contribution to the local history. Keywords: Turégano, Episcopal Dominion, Shield, Weapons.

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El Cine como Testimonio Histórico. La descolonización de Argelia The Cinema as a Historical Testimony. Decolonization of Algeria Ana Gontad Fontán Universidad de Santiago de Compostela Resumen: El proceso de descolonización de Argelia y las duras medidas conservacionistas tomadas por el gobierno francés al respecto dañaron la imagen de la República Francesa de cara al exterior pero también, y principalmente, de cara a sus propios compatriotas. Este pequeño estudio pretende mostrar ese cambio social a través de tres películas: Pépé le Moko, El Soldadito y La Batalla de Argel. Palabras clave: descolonización, Argelia, Francia, cine, Pépé le Moko, Julien Duvivier, El Soldadito, Jean-Luc Godard, la batalla de Argel, Gillo Pontecorvo, FLN, tortura. Abstract: The Algeria decolonization process and the conservationists crackdown carried out by the French) government, damaged the Republic image from the outside but, above all, towards their compatriots. This research tries to demonstrate this social change through three films: Pépé le Moko, The Little Soldier and The Battle of Algiers. Keywords: Decolonization, Algeria, France, Film, Pépé le Moko, Julien Duvivier, Le Little Soldier, Jea-Luc Godard, The Battle of Algiers, Gillo Pontecorvo, FLN, Torture.

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BRASILIA: MITO Y REALIDAD. DE LA FUNDACIÓN A LAS POLÍTICAS DE PRESERVACIÓN Y DESARROLLO Brasilia: Myth and Reality. From the Foundation to the Preservation and Development Policies Lucía Montejo Arnáiz Université de Versailles-Saint-Quentin-en-Yvelines Resumen: En el presente trabajo se aborda la leyenda creada de forma totalmente consciente en torno a la nueva capital de Brasil, la cual la asociaba no solamente a supuestas profecías anteriores sino también al que debía ser el nuevo orden social que ésta traería consigo, para pasar a contrastarla con los verdaderos resultados obtenidos en relación a los problemas de la ciudad y las dificultades para solventarlos debido a la protección de la que el Plan Piloto de Lùcio Costa goza por parte de la UNESCO. Palabras clave: Brasilia, urbanismo, plan piloto, Lùcio Costa. Abstract: This paper addresses the legend that was consciously created about the new capital of Brazil, which associated it not only with previous prophecies but with a new social order, after which we contrast that with the actual results obtained in relation to the city’s problems and the difficulties to overcome them because of the UNESCO’s protection that the Lùcio Costa’s Pilot Plan enjoys. Keywords: Brasilia, Urbanism, Pilot Plan, Lùcio Costa.

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ENTERRAMIENTOS TARDOANTIGUOS EN LA CORNISA CANTÁBRICA: EL CASO DE LA CUEVA DE L’ALBORÁ (ENTRELLUSA, CARREÑO, ASTURIAS) Late Antiquity Burials on the Cantabrian Cast: the Case of the Cave of L’Alborá (Entrellusa, Carreño, Asturias) Adrián Piñán Gargantiel Universidad de Oviedo Resumen: El objetivo de este póster es analizar y conocer los enterramientos que se producen en época tardoantigua (s. IV-VII) en la Cornisa Cantábrica. Así se observa como el cristianismo comienza a aportar influencias funerarias en años posteriores. Al mismo tiempo, va adaptando y reconquistando lo que en ese periodo histórico se estuvo realizando en materia fúnebre en el territorio que hoy conforma el Principado de Asturias. Enterramientos que continuarán hasta época Altomedieval (s. VIII-X), como observaremos en las distintas iglesias cristianas iniciales realizadas sobre zonas de marcado carácter simbólico, al ser ya desde época megalítica destinadas a lugar de enterramiento. Para ello nos basaremos en evidencias de carácter arqueológico en particular analizaremos el caso de la cueva L’Alborá situada en la playa de Entrellusa/Madrebona, (Carreño, Asturias) durante los s. V/VII. Palabras clave: Cornisa Cantábrica, Antigüedad Tardía, cuevas, tumbas, Entrellusa/Madrebona. Abstract: The aim of this poster is to analyze and get to know the burials that took place in the Cantabrian coast during the late antiquity (from the 4th until the 7th century). We can see how Christianity begins to provide funeral influences during the following years. At the same time, it adapts to and retakes what was done on funeral matters in that historical period, in the same territory that nowadays is the Principality of Asturias. The burials continued until the Early Medieval (8th-10th century), as we will see in the different initial Christian churches on areas with a strong symbolic character, as they already were a place for burial since the Megalithic. To do this, we are going to study archaeological evidence, in particular, we will analyze the case of L’Alborá cave located on the beach of Entrellusa/ Madrebona, (Carreño, Asturias) from the 5th until the 7th century. Keywords: Cantabrian Coast, Late Antiquity, Caves, Tombs, Entrellusa/ Madrebona.

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EL PATRIMONIO INMATERIAL EN LA ALTA EXTREMADURA: HISTORIA, LEYENDA Y MITO The Immaterial Patrimony in the North of Extremadura: History, Legend and Myth Juan Pedro Recio Cuesta Universidad de Extremadura/GEHCEx Resumen: El presente texto se centra en un territorio que, a lo largo de la las diferentes etapas de su Historia, a nuestro juicio, es destacable por la existencia de un importantísimo tesoro inmaterial: el conjunto de historias, leyendas o mitos que se conservan, aún hoy en día, dentro del imaginario colectivo y la tradición oral en no pocos lugares de la Alta Extremadura. Palabras clave: leyendas, colectivo imaginario, Cáceres, Extremadura. Abstract: This paper focuses on a territory which, along the different stages of his History, from our viewpoint, is valuable for the existence of an important intangible treasure: the set of stories, legends and myths that are preserved, even today, in the collective imaginary and oral tradition in many places of north Extremadura. Keywords: Legends, Collective Imaginary, Cáceres, Extremadura.

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De la protesta urbana a la demanda ciudadana: movilización vecinal en la génesis de la oposición al franquismo en la ciudad de Valencia (1974-1975) From Urban Protest to Citizen Requests: Neighborhood Mobilization in the Genesis of the Opposition to Franco in the City of Valencia (1974-1975) Maria Valls Gandía Ignasi Escandell García Universitat de València Resumen: El póster que presentamos, intenta analizar dos de los momentos clave para la consolidación del movimiento vecinal de la ciudad de Valencia en los años setenta: la defensa del paraje natural de El Saler y la del cauce del rio Turia como zona verde. La movilización alrededor de estas demandas logró articular y consolidar una oposición vecinal al Franquismo que ya estaba muy presente en otras ciudades del Estado y que en Valencia tenía notables carencias. Palabras clave: vecinos, Valencia, Franquismo, oposición, movimientos sociales. Abstract: The poster presented, tries to analyze two key moments for the consolidation of local movement of the city of Valencia in the Seventies: the defense of the natural landscape called “El Saler” and the riverbed of Turia’s river as a green zone. The mobilization around these demands was able to articulate and consolidate local opposition against francoism. This opposition was very present in other cities of the state and in Valencia had more important lacks. Keywords: Neighbours, Valencia, Francoism, Opposition, Social Movements.

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CARBONES Y MADERAS: RECONSTRUYENDO PAISAJES Y LA GESTIÓN DE RECURSOS Charcoal and Wood: the Reconstruction of Landscapes and Resources Management Paloma Vidal Matutano1 Universitat de València Resumen: La antracología es una rama de la arqueobotánica cuyo objeto de estudio son los carbones y maderas de contextos arqueológicos. El estudio de estos restos consiste en la observación anatómica y su identificación por medio del microscopio de reflexión y el electrónico de barrido. Los datos obtenidos se traducen en la aproximación a la oferta de recursos leñosos del entorno del asentamiento, así como a los criterios de selección y gestión de maderas para usos específicos. Palabras clave: carbón, Historia, antracología, paleoecología, patrimonio. Abstract: The charcoal analysis is a branch of archaeobotany focusing on charcoal and wood from archaeological contexts. The study of these remains consists in the anatomical observation and its identification through the reflected light microscopy and the scanning electron microscopy. The data obtained are used to make an approximation of the wood resource supply in the settlement environment, as well as the selection criteria and wood management for specific uses. Keywords: Charcoal, History, Anthracology, Palaeocology, Heritage.

1 Becaria predoctoral del Programa VALi+d de la Generalitat Valenciana. Dpto. Prehistòria i Arqueologia. 160

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Nota editorial Este libro constituye el tercer número de la Colección Temas y perspectivas de la Historia, editada por la Asociación de Jóvenes Historadores - Estudios Interdisciplinares (AJHIS) José Manuel Aldea Celada Carmen López San Segundo Paula Ortega Martínez Mª de los Reyes de Soto García Francisco José Vicente Santos (Coordinadores) Salamanca, septiembre de 2013 Más información sobre AJHIS en: www.ajhis.es

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ESPACIO URBANO

LA UTILIZACIÓN IDEOLÓGICA DE LOS ESPACIOS CLÁSICOS EN LA ROMA MEDIEVAL1 The Ideological Use of the Classical Monuments in the Medieval Rome

Víctor Úbeda Martínez Universidad Autónoma de Madrid [email protected] Resumen: La caída del Imperio Romano de Occidente propició el enfrentamiento entre diferentes grupos de poder por el control de la ciudad de Roma, la cual aún conservaba un alto valor simbólico. Tras la Guerra Gótica (535-554) fue el Papado quien controló el recinto urbano y quien, además, poseía la propiedad sobre el conjunto de los monumentos clásicos, los cuales utilizó en su beneficio y para propagar una determinada ideología política. Es por ello que el objeto de estudio son estos usos, especialmente en el contexto del conflicto entre el Papado y el Sacro Imperio, a propósito de la superioridad del poder temporal sobre el espiritual y viceversa. Palabras clave: Papado, Ideología pontificia, Constantino, Obelisco Vaticano, Monumentos de Roma. Abstract: The fall of the Western Roman Empire caused among power groups a confrontation for the control of the city of Rome, which still preserved a high symbolic value. After the Gothic War, the Pope was the one who controlled the urban area and, moreover, the owner of the set of classical monuments, which were used on his behalf to spread one particular political ideology. Hence, this study focusses on these uses, especially within the conflict between the Pope and the Holy Roman Empire, regarding the superiority of the temporary power over the spiritual one and vice versa. Keywords: Papacy, Pontifical Ideology, Constantine, Vatican Obelisk, Roman Monuments.

1 La elaboración de este texto ha contado con la colaboración de la Dra. Gloria Mora Rodríguez (UAM), de Natalia Fernández Pérez, de Dalia Fernández Reyes y de Marcos de Marina Carranza, por lo que aprovecho estas breves líneas para agradecerles su inestimable ayuda. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Víctor Úbeda Martínez

La utilización del pasado, ya sea remoto o reciente, con unos fines de legitimación político-ideológicos, ha estado presente a lo largo de toda la historia y todas las civilizaciones. Especialmente importante es la recurrente alusión al pasado clásico, fundamentalmente romano en Occidente, ya desde la caída del propio Imperio Romano. Bien conocidos son algunos ejemplos, como es el caso de Carlomagno, mientras que otros han pasado más desapercibidos en la historiografía moderna. Este sería el caso de la propia Roma en la Edad Media, ciudad que es bien conocida desde el punto de vista urbano e histórico, pero no tanto de sus fundamentos políticos y religiosos basados en el mundo romano. Un estudio en profundidad del tema necesitaría de un espacio más amplio que estas páginas, por lo que simplemente trataré de hacer una exposición del problema, atendiendo especialmente al uso que se dio sobre determinados monumentos de época clásica2. Para ello debemos acudir, como es lógico, a las fuentes que conservamos. Sin embargo, pese a que disponemos de numerosos escritos que nos trasmiten información sobre la Edad Media romana, pronto nos damos cuenta de que estos son principalmente de índole política o religiosa. Existen pocos textos conocidos que nos den algún tipo de información al respecto. En este sentido, los relatos más importantes son los realizados por el Maestro Gregorio y el granadino Pero Tafur, así como los Mirabilia Urbis Romae. Estas obras, además de tratar el aspecto urbano, nos transmiten una serie de leyendas que giraban alrededor de las edificaciones clásicas y que en la mayoría de los casos tienen un claro trasfondo político, como podremos observar posteriormente a lo largo de la exposición. Del mismo modo, también es fundamental el conocimiento arqueológico que nos muestra el trazado urbano y el estado de conservación de los monumentos durante el Medievo, lo que nos puede dar pistas sobre la utilización ideológica de los mismos. Esta utilización puede perseguir principalmente dos fines: la cristianización de la ciudad de Roma y el reforzamiento del poder temporal del Papado. El primer caso no será tratado aquí detenidamente, puesto que es un proceso fácilmente identificable si conocemos, aunque sea mínimamente, la historia de algunos monumentos3. Aún así, a modo de ejemplo expondré algunos 2 Recientemente, he realizado ya un primer acercamiento sobre este tema: ÚBEDA, 2013: 29-43. 3 Se trata de un tema ampliamente estudiado por la historiografía moderna. Destacan 166

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La utilizacion ideológica de los espacios clásicos en la Roma medieval

casos, siendo el más claro el del Panteón, que se convirtió en iglesia cristiana en el año 608. En este periodo, el emperador de la parte oriental del mundo romano era Focas, un gobernante que accedió al trono en ese mismo año tras asesinar a su predecesor Mauricio, por lo que en realidad se trataba de un usurpador. Por ello, debía legitimar su posición y, en consecuencia, trató de entablar buenas relaciones con el pontificado romano, como demuestra el hecho de la donación que realizó al Papa Bonifacio IV (608-615) del Panteón. Ya en 609, el Pontífice no dejó pasar la oportunidad de cristianizar uno de los templos más importantes y significativos del antiguo esplendor romano4. De este modo, la nueva iglesia se consagró el 13 de mayo a la Virgen María y a todos los mártires, y se denominó Santa Maria ad martyres, culto que actualmente conserva. Así pues, pasó de ser un templo pagano dedicado a todas las deidades a uno cristiano consagrado al conjunto de los mártires. De esta manera, el cambio era mucho más aceptable por el conjunto de la población romana, quien percibía el comienzo de un proceso de distanciamiento respecto al antiguo mundo clásico. A partir de este momento quedó inaugurada la política papal que determinó a un gran número de monumentos, especialmente a los antiguos templos paganos. En menos de medio siglo nos encontramos con otro claro ejemplo de esta tendencia: Sant’Adriano al Foro Romano. Esta iglesia se construyó entre los años 625 y 638 sobre los restos de la antigua Curia por orden del Papa Honorio, seguramente contando con el plácet imperial. Esta teoría fue expuesta por Krautheimer5 al señalar que en el año 630 el emperador de Oriente autorizó, mediante un decreto, el desplazamiento de algunos bronces del Templo de Venus y Roma hacia la Basílica de San Pedro. No obstante, pese a que la nueva iglesia se había construido sobre un antiguo edificio de época clásica, se necesitaron materiales de otras zonas, como los mármoles utilizados de época de Diocleciano6, para poder culminar la construcción del templo. Sant’Adriano al Foro Romano se conservó hasta los años treinta del siglo XX, cuando Mussolini ordenó que la Curia volviera a su estado original dentro de su programa para recuperar la gloria de la antigua Roma7. Así pues, vemos que en ambos casos el proceso es similar. los trabajos de CURRAN (2000) para los primeros pasos de la cristianización durante el siglo IV; el de LIVERANI (2000: 49-51) para la construcción de las primeras edificaciones realizadas por las propias comunidades cristianas; la obra de BOVINI (1968) sobre el levantamiento de las primeras iglesias por parte de Constantino; o el ya clásico trabajo de KRAUTHEIMER (1980) para una aproximación general a la cuestión. 4 MONTERO FERNÁNDEZ, 2004: 81. 5 KRAUTHEIMER, 1980: 75. 6 GREENHALGH, 1989: sin paginar. 7 BORDI, 2001: 478. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Pero no sólo se cristianizaron físicamente los monumentos, sino que en ocasiones se crearon diversas leyendas en torno a ellos con el fin de reforzar este proceso. Quizás el ejemplo más evidente es la historia vinculada con el antiguo templo de Juno Moneta, reconvertido en la iglesia cristiana de Santa Maria in Aracoeli debido a una supuesta aparición de la Virgen al emperador Augusto, según recogen los Mirabilia Urbis Romae: Al tempo di Ottaviano imperatore, i senatori, vendolo in tanto splendore che nessuno poteva guardarlo negli occhi, e vendolo in tanta properità e pace, da aver reso tutto il mondo suo tributario, gli dissero: “Ti vogliamo adorare, perché possiedi qualità divine. Se così no fosse, non avresti fortuna in tutto”. Resistendo a questa proposta, chiese di prendere tempo. Chiamò a sé la sibilla Tiburtina, alla quale riferì quello che avevano detto i senatori. La sibilla chiese tre giorni di tempo, durante i qualli praticò un rigido digiuno. Dopo tres giorni rispose all’imperatore: “Sarà sicuramente coè, signor imperatore: Il segno del giudizio, la terra sarà bagnata di sudore; dal cielo verrà il re che regnerà per secoli, presente in carne ed ossa, per giudicare il mondo”, e il resto che segue. Subito si aprì il cielo e una luce abbagliante lo illuminò; e vide in cielo una vergine bellissima che stava sull’altare e teneva un bimbo tra le braccia. Si meravigliò molto, e udì una voce che diceva: “Questo è l’altare del figlio di Dio”. Ed egli subito, gettandosi a terra, l’adorò. Riferì questa visione ai senatori e anch’essi se ne meravigliarono molto. Questa visione avenne nella camera dell’imperatore Ottaviano, dove ora è la chiesa di Santa Maria in Campidoglio. Per questo è chianata Santa Maria Aracaeli8.

Este tipo de relatos, en su mayor parte, estaban destinados a reforzar el proceso cristianizador y a crear una idea en la conciencia colectiva, relativa al destino predestinado de la fe cristiana como religión imperante del Imperio. Además también podemos observar la influencia que ejerció Virgilio, puesto que este mito se basaba en su Égloga IV9. La creación de esta creencia es muy temprana, ya que conservamos un testimonio del siglo VI en el que se habla de un altar situado en el Capitolio dedicado al “primogénito de Dios”10. Así pues, se comenzó a difundir en el momento en el que los pontífices comenzaron a controlar políticamente la ciudad e incluso antes de transformar los templos paganos en iglesias cristianas.

8 MIRABILIA URBIS ROMAE, 11. 9 VIRGILIO, Églogas, 4, 5-7: Magnus ab integro saeclorum nascitur ordo. / Iam redir et Virgo, redeunt Saturnia regna, / iam nova progenies coelo demittitu alto. 10 JUAN MALALAS, 232. 168

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La utilizacion ideológica de los espacios clásicos en la Roma medieval

Pero no solamente se mostraba esta imagen, sino que también se difundió la imagen del paganismo como un elemento vinculado al Diablo. Así, se decía que el Panteón se encontraba rematado por una piña11 que fue trasladada por este personaje hasta San Pedro12. De este modo, se crea una imagen negativa de las antiguas creencias y por lo tanto, se presenta, de nuevo, al cristianismo como elemento salvador de la ciudad y su población. Tras estos ejemplos, donde observamos la evidente cristianización de la ciudad, comenzaremos ya propiamente el estudio de la utilización política de los monumentos. Pero para ello, antes debemos conocer el punto de partida histórico, aunque de manera muy sintética, puesto que muchas veces podemos rastrear el recorrido y los conflictos políticos de Roma a través del estudio de los monumentos13. El final de la Guerra Gótica (535-554) supuso que Roma quedase de nuevo bajo control imperial, al menos de modo oficial. De facto el gobierno de la ciudad fue ejercido por los obispos de la urbe. En este momento, los pontífices aún no tenían la capacidad de enfrentarse directamente al Imperio Bizantino, pero el deseo de independencia política fue continuándose hasta que el 25 de diciembre del año 800 Carlomagno es ungido emperador por el Pontífice León III. Sin embargo, pronto los emperadores quisieron situarse en un plano superior al del poder eclesiástico, inaugurándose así un conflicto que tendrá su impacto en el aspecto urbano de la ciudad. No obstante, este no fue el único enemigo al que se hubo de enfrentar el Papado. Al igual que él, una parte de la aristocracia local también reivindicaba desempeñar un papel activo en la vida pública, y por ello se opusieron abiertamente al poder hegemónico ejercido por la Iglesia. Estas aspiraciones se plasmaron en forma de comuna, como la que se estableció en la ciudad a mediados del siglo XII.

11 Se trata de la Piña de bronce actualmente conservada en el Cortile del Belvedere vaticano, y que ya se encuentra citada por Dante en la Divina Comedia (Infierno, 31, 59). 12 DAVIS, 1995: 64. 13 Para la historia de la Roma medieval sigue siendo de obligada consulta el trabajo que realizó hace ya más de un siglo el alemán GREGOROVIUS (2004). Entre los trabajos más actuales destacan las obras de BRENTANO (1991) el cual narra la historia de la ciudad hasta el exilio en Avignon. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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El Pontificado, para poder reafirmar su independencia política, utilizó varios modelos del mundo clásico, principalmente la figura del emperador Constantino. Este se encontraba estrechamente vinculado con el famoso documento conocido como la Donatio Constantini, mediante el cual, según la leyenda, el emperador legó todos los territorios occidentales y una posición de privilegio a la Iglesia de Roma. No entraremos aquí en el estudio de esta “herencia” pero se ha de tener siempre presente para comprender el uso de ciertos monumentos clásicos, puesto que de ella derivaba tanto el poder político como la posición hegemónica de la Iglesia romana frente al resto de la Cristiandad14. En primer lugar, destacaremos una pieza que se encontraba en relación con el personaje al que aludíamos anteriormente y que durante la Edad Media, y especialmente durante el Renacimiento, ostentó una gran fama: la escultura ecuestre en bronce de Marco Aurelio (fig. 1) que desde la reforma de Miguel Ángel en 1538 presidía la Piazza del Campidoglio y desde el año 1990, tras una larga restauración, se encuentra en los Museos Capitolinos, con copia en la Piazza. Durante el Medievo no se conocía la verdadera identidad del jinete, por lo que hubo diferentes teorías que trataron de reconocer al mismo. Así, según el Códice de Einsiedeln15 y los Mirabilia16, se trataba del emperador Constantino. Sin embargo, en la obra del Maestro Gregorio también se recogen otras denominaciones: Teodorico, Constantino, Marco o Quinto Quirino17. Por último, poseemos la interpretación de Benjamín de Tudela, el cual piensa que Constantino es el personaje representado18, y de Pero Tafur, quien entiende que el jinete es el famoso Mucio Scévola19. Exceptuando la última teoría, que no tuvo ningún tipo de repercusión en la ciudad de Roma, el resto de identificaciones eran diferentes corrientes de pensamiento dentro de la urbe, siendo el libro del Maestro Gregorio el que más explicaciones nos transmite sobre este tema, así como los argumentos en los que se basa cada interpretación20.

14 Sobre la utilización de la Donatio Constantini por parte del Pontificado véase: FRIED, 2007. 15 CÓDICE DE EINSIEDELN, 1. 16 MIRABILIA URBIS ROMAE, 15. 17 MAESTRO GREGORIO, 4. 18 BENJAMÍN DE TUDELA, 11. 19 TAFUR, 2009: 36. 20 MAESTRO GREGORIO, 4-5. 170

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Fig. 1: detalle de la vista del Laterano dibujada por Maarten van Heemskerck en la que se representa la escultura en bronce de Marco Aurelio (KRAUTHEIMER, 1980: 193)

Pese a las numerosas denominaciones, la más importante de ellas es la que se refiere a Constantino. Además, también es un dato interesante el emplazamiento que ocupaba durante el Medievo, puesto que su lugar no era el Capitolio sino el exterior de la basílica de San Giovanni in Laterano21. A este respecto destacan las descripciones de los Mirabilia y del Maestro Gregorio. En el primer texto se recoge que in Laterano c’è un cavallo d’oro che è detto di Constantino22, mientras que en la segunda obra la referencia es más explícita: un’altra statua di bronzo ‘e davanti al palazzo del papa, cioè un immenso cavallo, e il suo cavaliere, che gli stranieri dicono essere Teodorico, il popolo romano afferma che sia Constantino23.

21 No conocemos la fecha exacta en la cual la escultura se trasladó a esta zona, aunque debió ser posterior al siglo XII, ya que en el Códice de Einsiedeln aparece ubicada en el espacio del Foro (CÓDICE DE EINSIEDELN: 1). 22 MIRABILIA URBIS ROMAE, 15. 23 MAESTRO GREGORIO, 4. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Así pues, se encontraba ubicado, junto a otros restos clásicos como la Pignora Imperii o la Essedra di Marco Aurelio, contiguo a la Basílica de San Juan de Letrán, residencia papal hasta su exilio en Avignon (1309). No conocemos en qué momento exacto se trasladó la escultura a esta zona, pues no era su emplazamiento original. Sabemos que, hasta al menos el siglo XII, la escultura se encontraba situada en el Foro24, aunque ya en el siglo XIII el Maestro Gregorio la nombra junto a San Juan de Letrán. Por lo tanto, el transporte de la pieza hubo de ocurrir entre estos años, momentos previos al exilio en Aviñón, cuando el Pontificado se encontraba en una situación de debilidad y debía reafirmar su posición política dentro de la ciudad. En cualquier caso, era una historia que convenía mucho al Pontificado porque de manera indirecta se aludía a la ya citada Donatio Constantini. El Papado se presentaba como un gobernante legítimo frente a la población romana desde el punto de vista del poder temporal, así como del poder espiritual frente a movimientos heréticos o, especialmente, la Iglesia Oriente. No debemos olvidar que a partir del año 1054, momento en el que se produjo el Cisma, las iglesias de Oriente y Occidente estuvieron enfrentadas para dirimir cuál de las dos poseía una posición preeminente dentro de la fe cristiana. Pero ésta no fue la única vinculación que estableció el Pontificado con el emperador Constantino. Tenemos constancia de otro ejemplo, aunque éste se produjo ya al final del Medievo. Bajo el gobierno de Pío II (14581464) se reconstruyeron, con mármoles provenientes del Anfiteatro Flavio, las denominadas “Escaleras de Constantino”25 para celebrar el traslado de la cabeza de San Andrés a Roma, acontecimiento que se produjo en la Semana Santa de 1462. Si bien ya el nombre de la zona es bastante evocador, lo es aún más si tenemos en consideración la localización espacial de la escalinata. Se encontraba frente a la Basílica de San Pedro, lugar de residencia papal tras el exilio en Avignon. Por lo tanto, tenemos dos claras vinculaciones a Constantino en los dos palacios principales de los pontífices. A esto debemos añadir que Pío II no solamente restauró las “Escaleras de Constantino”, sino que ordenó que se erigieran dos esculturas colosales de San Pedro y San Pablo en la base de las mismas26. De este modo se evocaba una leyenda fundacional del poder papal, protagonizada por estos tres personajes, el 24 CÓDICE DE EINSIEDELN, 1; 7 25 DI MACCO, 1971: 50-52; LANCIANI, 1989: 65-66. 26 RUBINSTEIN, 1988: 199. 172

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emperador y los dos apóstoles, y que era conocida como los Actus Sylvestri27. Según este relato, que podemos observar actualmente en los frescos de la Basílica de Santi Quattro Coronati, Constantino sufría de lepra. Tras consultar con algunos sacerdotes paganos y rechazar sus métodos, tuvo una visión en sueños de San Pedro y San Pablo, quienes le emplazaron a visitar al Papa Silvestre, que se había refugiado debido a las persecuciones contra los cristianos. Una vez lo encontró, éste sanó al emperador, lo que provocó la conversión de Constantino. Finalmente, el episodio acaba con el bautismo del emperador, lo que hace que éste promulgue una serie de disposiciones a favor del Cristianismo y de la Iglesia romana. De este modo, se vuelve a aludir a la Donatio Constantini, que fue una continuación de los ya citados Actus Sylvestri, y que poseía una importancia mucho mayor que éstos. Por lo tanto, en este caso tenemos una vinculación que reafirmaba, de nuevo, tanto el poder político como religioso del Papado. Sin embargo, este emperador no es la única figura que el poder pontificio usó como medio de legitimación política en el contexto de su lucha contra el Sacro Imperio y sus partidarios dentro de la propia Roma. Nos referimos principalmente a Julio César, puesto que, según el pensamiento medieval, éste había sido el primer emperador de la ciudad. Lógicamente, esta corriente estaba muy influenciada por la obra de Suetonio, quien había iniciado sus Vidas de los Césares con la del propio Julio César. Esta vinculación se propició mediante un monumento que actualmente conocemos perfectamente y que no tenía ninguna relación con el antiguo dictador romano, como es el Obelisco Vaticano (fig. 2), aunque sí lo pensaban de este modo los habitantes de la ciudad, según nos informan textos como el de Pero Tafur: Al otro costado de ella está una alta torre fecha de un pedaço de losa, al modo de un diamante de tres esquinas, e puesto sobre tres carnícoles de latón; así que muchos, pensando que sea otra cosa santa, pasan entre el suelo e el asiento de aquella torre. Ésta obra fue fecha por reverencia de Jullio César e asignada por su sepoltura, e encima de ella están tres mançanas gruesas doradas, en que están los polvos del emperador Gayo César. (…) Ésta es la que dizen el aguja de César, e en medio e al comienço e aun al cabo están algunas letras antiguas entalladas, que no se pueden ya bien leer, pero en efecto dicían cómo allí estava sepelido el cuerpo del César28.

27 Sobre este episodio véase: CANELLA, 2006. 28 TAFUR, 2009: 33-34. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Fig. 2: representación del Obelisco Vaticano antes del traslado a la Plaza de San Pedro (FONTANA, 1590: 8)

Tenemos constancia de que al menos desde el siglo XI en Roma se conocía a esta pieza como “el sepulcro de Julio César”29, ya que se pensaba que en la bola de bronce que remataba el Obelisco se encontraban las cenizas de este personaje. Durante la época romana se encontraba emplazado en el Circo de Nerón, cerca de la Colina Vaticana, zona en la que permaneció hasta 1586, momento en el que Sixto V lo colocó en su actual posición en la Plaza de San Pedro30. Por lo tanto, ya en la Edad Media poseía una ubicación que era muy cercana a la Basílica de San Pedro, por lo que habría una clara asociación de ambos espacios. Si realmente ésta no hubiera existido, el poder pontificio se hubiera encargado de que un monumento eminentemente pagano no se encontrase en las inmediaciones de la residencia papal tras el periodo del exilio en Avignon. El objetivo es bastante claro, pues es bastante similar al de las alusiones a Constantino: se unían el supuesto fundador del Imperio 29 MIRABILIA URBIS ROMAE, 6. 30 FONTANA, 1590. 174

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romano y el de la Iglesia. Se trataba de una vinculación eminentemente política, puesto que no se podía cristianizar de ningún modo la figura de Julio César, al contrario que otros personajes, como veremos posteriormente. Esta teoría la podemos apoyar en otro hecho. Sabemos que uno de los títulos que poseían los papas, y que actualmente conservan, era el de Pontifex Maximus, mismo cargo que habían ostentado antiguamente los emperadores romanos, al igual que hizo César. Sin embargo, este título fue progresivamente desapareciendo durante el Bajo Imperio, principalmente por el proceso de cristianización que se vivió durante este periodo. En cualquier caso, fue recuperado de nuevo por los pontífices para reafirmar su teórica posición de superioridad, tanto en el plano político como en el religioso. Al vincularse con César, se mostraban como los legítimos herederos del Imperio Romano frente al Sacro Imperio, pero mediante el uso del título de Pontifex Maximus también se presentaban como la cabeza de la Iglesia Católica, al autodenominarse como principal sacerdote de la misma ya en el siglo IV, cuando Roma aún no era la principal sede eclesiástica. Sin embargo, durante la Edad Media creo que es necesario ponerlo en relación con la disputa entre la Iglesia de Oriente y de Occidente por la primacía sobre la cristiandad, y que finalmente desembocó en el Cisma del año 1054. Del mismo modo, esta vinculación también se llevó a cabo por parte de los emperadores del Sacro Imperio, quienes también trataron de legitimar su posición a través de la figura de Julio César. Especialmente tenemos constatado el caso de Enrique VII (1308-1313), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. De su reinado conservamos un sello (fig. 3) en el que aparecen el Obelisco Vaticano y la Columna de Trajano, otro emperador que ciertos grupos políticos usaron para legitimar sus demandas, caso que trataremos posteriormente, y la leyenda: ROMA CAPUT MUNDI REGIT ORBIS FRENA ROTUNDI, cita común entre los sellos imperiales como demuestra una pieza de Federico II (1212-1250) conservada actualmente en el British Museum de Londres. Cavallaro31 piensa que la construcción de la derecha representaba la Meta Romuli, aunque consideramos que puede hacer alusión al “sepulcro de César”, puesto que la forma es mucho más similar y además no conservamos ningún testimonio más que nos hable sobre la figura de Rómulo como un elemento legitimador. Finalmente, nuestra teoría cobra mucha más fuerza si tenemos en cuenta una obra medieval titulada Libro Imperial, de época de Enrique VII. Este escrito se encuentra dividido 31 CAVALLARO, 1984: 74. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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en cuatro partes: las dos primeras están dedicadas a Julio César, mientras que en el resto trata a los sucesores de éste, siendo el último el propio emperador Enrique VII. Por lo tanto, el objetivo final de la obra parece presentar al gobernante del Sacro Imperio como último heredero de César, misma razón por la que se representaría el obelisco en el sello, y de este modo, mostrarse como legítimo heredero del poder imperial frente al Pontificado32. Del mismo modo, podemos encontrar otro medio de legitimación basado en el Mundo Clásico. En el sello al que aludíamos anteriormente es muy interesante el caso de la Columna de Trajano. Éste fue un gobernante que usaron tanto el emperador como el Senado de Roma, con el fin de presentar un modelo político alternativo al poder hegemónico del Pontífice. Ya hemos visto un ejemplo del método utilizado por los gobernantes del Sacro Imperio, mientras que el Senado utilizó la emisión de edictos para mostrar sus intenciones. El 18 de marzo de 1162 este órgano emitió un edicto por el cual se reconocía la propiedad eclesiástica de la Columna, puesto que había sido objeto de conflictos anteriormente, pero también se guarda un derecho de vigilancia sobre la buena conservación de ésta por parte del Senado. Además, fijaron unas penas gravísimas, incluida la pena de muerte, para quien osara violar el monumento, siendo una de las primeras normativas que trataron de conservar las antiguas construcciones de época romana33. Sin embargo, podemos ir más allá al comprobar que la otra gran Columna heredada del Imperio, la Columna de Marco Aurelio, no recibió ningún tipo de protección en este sentido. Esto no se produjo porque el objetivo era reivindicar a Trajano como prototipo de buen emperador, fama que ostentaba en gran medida gracias a Plinio el Joven y Tácito y que puede verse en la obra de Dante, quien popularizó la leyenda conocida como “la justicia de Trajano”34, historia que le hizo merecedor, para el poeta florentino, de ingresar en el Paraíso35. Este emperador pasó a la Historia como un modelo de gobernante que, a diferencia de los tiranos de las dinastías anteriores, consensuaba todas sus decisiones con el Senado y, por lo tanto, sería un tipo de gobierno más participativo. Además, al presentar la misma figura los emperadores y el Senado, podemos pensar que se presentaban como aliados frente al Pontífice.

32 GRAF, 1923: 198. 33 CAVALLARO, 1984: 74. 34 DANTE, Purgatorio, 10, 73-94. 35 DANTE, Paraíso, 20, 43-46. 176

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Fig. 3: sello de Enrique VII (1312) (CAVALLARO, 1984: 83)

Así pues, consideramos que a lo largo de todo el Medievo los diferentes monumentos clásicos fueron utilizados ideológicamente, tanto por los propios gobernantes de Roma como por sus opositores. Se recurrió especialmente a la etapa imperial de la ciudad, frente al pasado republicano, que podía ser más adecuado para el Senado. Pero las principales construcciones que se conservaban en la ciudad databan del Imperio, por lo que era realmente difícil recurrir a este periodo histórico. Además, hemos de considerar la corriente de pensamiento político, muy influido por Dante y su obra De Monarchia (ca. 1311), según la cual se consideraba que una figura imperial era necesaria para el buen gobierno, tomando como modelo la historia de Roma, el fracaso de la República y los logros del régimen del Principado. Por lo tanto, el uso de los monumentos va dirigido en muchas ocasiones a la aristocracia local, con la que buscaron alianzas. Es este grupo el principal destinatario del mensaje del Papado, puesto que difícilmente podrían llegar estas asociaciones al Sacro Imperio si se basaban en elementos tan visuales como los que hemos estudiado. Por lo tanto, sería un medio de propaganda hacia el interior, Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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debido a que para el exterior la función se cumplía mediante la Donatio Constantini. La gran importancia de este documento para los emperadores queda demostrada por los esfuerzos que realizaron para demostrar la falsedad de este texto, objetivo cumplido satisfactoriamente por Lorenzo Valla en 1440 por encargo de Alfonso V el Magnánimo, quien necesitaba argumentos para contrarrestar las reclamaciones del Papa Eugenio IV, basadas en la Donatio, en su guerra por los territorios del reino de Nápoles Papa. Por otra parte, sí que consideramos que el mensaje emitido por los emperadores en sus sellos tuvo como destinatario al pueblo de Roma, ya que la circulación de los sellos a través de los documentos era mucho más fácil. Se trataba, pues, de buscar aliados entre los principales nobles de la ciudad para que apoyasen las pretensiones de uno de los dos grupos en pugna por el poder. Pero no solamente se trata de un modo de conseguir aliados, sino que a través de los monumentos se presentaban dos modos de gobierno diferentes, cuyos principios eran en ocasiones opuestos. En primer lugar tenemos al Papado, quien utilizó a Julio César y a Constantino. Sus bases eran el supuesto fundador del Imperio Romano y el emperador que legalizó el cristianismo, aquel que creó el Imperio Cristiano y que legó el Occidente a los Pontífices. Se trataba, pues, de continuar el modelo imperial pero con una base cristiana, eliminando así el componente pagano de la historia de la ciudad. Por el contrario, el Senado, junto con los emperadores germanos, aludía principalmente a la figura de Trajano. Se buscaba plantear un modelo de gobierno más participativo para la aristocracia en detrimento del poder personal ejercido por los pontífices. Esto, como ya hemos explicado, se debía al peso ejercido por la tradición heredada del mundo clásico, que presentaba a Trajano como modelo de gobernante. Por último, considero interesante señalar cómo se conjugaban los dos mundos contrapuestos que hemos visto: el pasado pagano representado por sus monumentos y la fe cristiana imperante durante la Edad Media. Lógicamente, el Papado trató de armonizar estas dos realidades, al contrario que la nobleza y los emperadores, quienes no tuvieron una especial preocupación por solucionar este problema. Para ello recurrió principalmente al uso de leyendas, las cuales cristianizaban el elemento pagano o creaban una imagen negativa de éste. Para el primer grupo tenemos varios ejemplos, siendo el más claro de ellos el de la figura de Trajano. Ya hemos aludido a la “justicia de Trajano” difundida por Dante. La leyenda narra cómo un día, paseando el Papa Gregorio Magno, vio uno de los relieves del Foro y conoció 178

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una historia por la cual Trajano, cuando estaba preparando la expedición para conquistar la Dacia, recibió una petición de justicia por parte de una madre cuyo hijo había sido asesinado. El emperador respondió que atendería a su demanda cuando volviera a Roma, aunque la mujer continuó insistiendo en su petición. Ante esta situación, Trajano pospuso la campaña para poder impartir justicia. Sin embargo, lo más importante ocurrió siglos después, cuando, según la tradición, Gregorio Magno lloró al conocer la historia, lo que provocó que el emperador de origen hispano pudiese ingresar en el Paraíso. Éste no es relato aislado, puesto que conocemos otro caso similar en la obra de Dante. Nos referimos al caso del poeta latino Estacio, quien pudo evitar ir al Infierno tras convertirse al cristianismo gracias a unos versos de Virgilio dedicados a Augusto, considerados proféticos durante el Medievo, debido a que supuestamente anunciaban la llegada de Cristo36. En cuanto al segundo grupo, el que buscaba desprestigiar la imagen pagana, cabe señalar principalmente la leyenda que circulaba en torno al Panteón. Esta historia narraba cómo tras la reconversión de este templo pagano en iglesia cristiana, tal y como ya hemos visto anteriormente, los demonios que habitaban en él abandonaron el edifico y el Diablo trasladó la gran piña de bronce que, según el relato, coronaba el monumento (en realidad se trata de una fuente) y la colocó en la antigua basílica de San Pedro, emplazamiento que ostenta actualmente desde 160837. Estas tradiciones tienen el mismo objetivo que las anteriores aunque el modo de cumplirlo es diferente. No se cristianizan directamente los monumentos ni los lugares, pero sí se atacaba directamente al paganismo relacionándolo con la magia y con los demonios. De este modo, se crea una imagen negativa de las antiguas creencias y, por lo tanto, se presenta de nuevo al cristianismo como elemento salvador de la ciudad y su población. Además, nos hablan de otra realidad. Si se crearon estas leyendas es porque aún persistían elementos paganos entre la población de la ciudad, aunque seguramente no tuviesen relación con los ritos paganos, y los pontífices utilizaron las creencias populares para combatirlos. No tenemos constancia de cuándo se crearon, pero sí sabemos, gracias a un relato que nos trasladan Zósimo y Sozomeno, que durante el siglo V estas creencias aún pervivían38. 36 DANTE, Purgatorio, 22, 25-93. 37 DAVIS, 1995: 64. 38 ZÓSIMO, V, 50-51; SOZOMENO, HE, 9, 6, 107. Se trata de una historia en la que, supuestamente, durante el año 408, cuando se produjo el primer asedio a la ciudad por parte de las tropas de Alarico, el praefectus urbis, Gabinius Barbarus, decidió recurrir a arúspices Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Finalmente, cabe señalar que realmente en Roma no había un conocimiento científico sobre el pasado de la ciudad. Vemos cómo en la mayoría de los casos la propaganda se basaba en leyendas inventadas, sin ninguna base histórica, pero que eran muy adecuadas para ciertas ideologías. Por lo tanto, en este momento no se buscaba el conocimiento histórico, es decir, aproximarse al pasado para conocerlo y comprenderlo, sino que el objetivo principal era la creación de una Historia paralela a la real, pero mucho más adecuada para el momento presente. Esto fue un éxito, al menos desde el punto de vista de las ideas, ya que sabemos que en muchos casos las leyendas alusivas a los monumentos quedaron impregnadas en la memoria colectiva. Fuentes ANÓNIMO, “Il Codice di Einsiedeln”, en MIGLIO, Massimo (ed.), Pellegrinaggi a Roma: Il Codice di Einsiedeln, L’Itinerario di Sigerico, L’Itinerario Malmesburiense, Le meraviglie di Roma, Racconto delle meraviglie della città di Roma, Roma, Città Nuova, 1999; 31-45. ANÓNIMO, “Le meraviglie di Roma”, en MIGLIO, Massimo (ed.), Pellegrinaggi a Roma: Il Codice di Einsiedeln, L’Itinerario di Sigerico, L’Itinerario Malmesburiense, Le meraviglie di Roma, Racconto delle meraviglie della città di Roma, Roma, Città Nouva, 1999: 73-92. BENJAMÍN DE TUDELA, Libro de viajes, ed. de J. R. Magdalena, Barcelona, Riopiedras, 1989. DANTE, Divina Comedia, ed. de A. Echevarría, Madrid, Alianza Editorial, 2012. FONTANA, Domenico, Della trasportazione dell’obelisco Vaticano e delle fabriche di Nostro Signore Papa Sisto V, Roma, Natal Bonifatio da Sibenicco, 1590. JUAN MALALAS, Cronographia, ed. de E. Jeffreyset al., Melbourne, Australian Association for Byzantine Studies, 1986. MAESTRO GREGORIO, “Racconto delle meraviglie della città di Roma”, en MIGLIO, Massimo (ed.), Pellegrinaggi a Roma: Il Codice di Einsiedeln,

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LA JUDERÍA DE PALENCIA EN LA EDAD MEDIA1 The Jewish Quarter of the Middle Ages in Palencia

Gonzalo Pérez Castaño Universidad de Valladolid [email protected] Resumen: El objetivo de este artículo es analizar en el contexto de la ciudad medieval, el asentamiento de los judíos, sus espacios físicos y jurídicos, sus costumbres, oficios, religión y sobre todo las relaciones que establecen con el resto de la sociedad palentina. A su vez veremos la evolución del urbanismo de la ciudad desde la restauración del obispado en el siglo XI, hasta los comienzos de la edad moderna, fijándonos en las juderías y aljamas y en la disputa entre el poder eclesiástico, concejil y monárquico sobre el grupo hebraico. Palabras clave: Judíos, Palencia bajomedieval, Obispo, Concejo, Dinastía Trastámara Castellana. Abstract: The aim of this article is to analyze the medieval city in the context of the Jewish settlement, their urban and legal areas, costumes, professions, religion and their relationship with the society of Palencia. We will also examine the evolution of the city planning from the restoration of bishopric in the 11th century to the beginning of the modern age paying special attention to the Jewish quarter and the dispute between the church, the council and the monarchic power over the Hebraic group. Keywords: Jewish, Palencia in the Late Middle Ages, Bishop, Council, Castilian Trastámara Dynasty. 1 Este artículo forma parte del Trabajo Fin de Máster “Las minorías religiosas en la Palencia bajomedieval: judíos y mudéjares” del Máster Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid para el presente curso 2012-2013. Quiero agradecer el apoyo de la profesora Mª Isabel del Val Valdivieso y la ayuda de Sonja Mujcinovic; así como de Jorge Juan Fernández, Francisco Javier Pérez Rodríguez y Begoña Villasur Escudero del Museo Arqueológico de Palencia, junto con la disponibilidad de la profesora Yolanda Moreno Koch de la Universidad Complutense de Madrid, y Julia Crespo Mancho y Cristina Lión Bustillo para el campo de la arqueología. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Gonzalo Pérez Castaño

1. La

restauración de la diócesis:

Palencia

ciudad de señorío

episcopal

La llegada de los árabes a la Península Ibérica en el siglo VIII provocó que las ciudades y villas de Tierra de Campos quedaran desarticuladas desde el punto de vista político, a pesar de que no supuso el abandono total del territorio palentino2. No obstante, la repoblación se llevó a cabo desde comienzos del siglo X, en medio de un proceso de lucha fronteriza entre el Reino de León y el Condado de Castilla, cuyos señores se encontraban en continuas guerras. Así, Sancho III el Mayor, rey de Navarra, tras anexionar el Condado de Castilla y conseguir la tutela del rey de León, se apoderó de las tierras entre el Pisuerga y el Cea3. La documentación existente sobre la definitiva restauración del obispado de Palencia es abundante, ya que disponemos de seis privilegios y cinco bulas4. Sin embargo, ninguno es garante de autenticidad, ya que han sido rehechos o manipulados con posterioridad, lo que ha puesto de manifiesto el debate y las diferentes opiniones de hasta una docena de investigadores que se han interesado por el tema. Para confirmar el restablecimiento episcopal, servirían sólo las cuatro actas primigenias, es decir, los privilegios expedidos por Sancho III, Bermudo III y los dos de Fernando I, pero analizaremos sólo el primero de ellos. La carta de Sancho III es de aceptado contenido verídico, pero a su vez se observa algún que otro problema. Así se sostiene la idea de que la acción restauradora habría que ubicarla entre 1029 y 1035, periodo en el que todos los autores sitúan el privilegio, ya que hablan de 1033 o 1034. A grandes rasgos, y sin detenernos demasiado en esta cuestión, debido a la complejidad de la misma, y a que no es esencial para el estudio de las minorías, podemos determinar que la restauración de la sede episcopal palentina se debe atribuir exclusivamente al monarca navarro Sancho III, el 2 Becerro de Bengoa, 1993, vol. 1: 80-81. 3 GONZÁLEZ DELGADO, 2001, vol. 1: 17. La restauración no se producía sobre un territorio completamente devastado, sino sobre los solares recenter populatis a los que alude el documento fundacional de Sancho el Mayor. 4 VACA, 2000: 21-72. En cuanto a los privilegios regios tenemos los de Sancho III el Mayor de Navarra (21 de enero 1035), Bermudo III de León (17 de febrero 1035), Fernando I de Castilla y León (1045 y 29 de diciembre de 1059), Alfonso VI (31 de marzo 1090) Alfonso VII (25 de enero 1140). Las bulas papales son las de Pascual II (25 de marzo 1116), Honorio II (29 de noviembre 1125), Inocencio II (24 de abril 1143), Alejandro III (18 de agosto 1162) y Lucio III (6 de agosto 1182). 184

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Mayor, responsable de esa acción con la ayuda de Poncio, monje catalán y obispo de Oviedo5. Las razones que le llevaron a ejecutar la restauración6, por una parte, podrían significar un acto de agresión política, liberando de la influencia leonesa la llanura palentina, pero también para poner fin a las disputas castellano-leonesas sobre esos territorios, instituyendo una diócesis divisoria entre las sedes de León y Burgos7. Si realmente aceptamos como válida la fecha del 21 de enero de 10358, la data tal vez no indicaría el inicio de la restauración, sino el final de un largo proceso iniciado años atrás. En tal día por tanto, se habría celebrado una asamblea con el rey, diáconos, capellanes, alto clero, obispo, etc., donde se habría oficializado ritualmente la restauración de la sede palentina. En cambio, debemos tener en cuenta la realidad histórica y las pretensiones políticas por parte de los reyes leoneses Alfonso V y Bermudo III, ya que las tierras palentinas formaban parte del Reino de León, pero a su vez, eran ambicionadas por Castilla. Estas discordias pasarían también por el ámbito eclesiástico, ya que una vez asentada la diócesis, los obispados vecinos pugnarían por los límites jurisdiccionales. 2. La ciudad: el marco urbano En esta ciudad, bien murada y de hermosa compostura y sitio, ella y su tierra es bien abundosa y proveída de pan y vino y frutas y carnes y pescados y otras cosas necesarias en precio muy convenible; es muy sana y de buenos aires saludables a la vida humana […]9.

La repoblación definitiva de la ciudad y la entrega de la misma en señorío episcopal comienza a tomar forma una vez restaurados el Obispado y la Diócesis, instituyéndole un carácter fuertemente eclesiástico, ya que desde el primer momento fueron clérigos navarros los que habitaron en la ciudad 5 REGLERO, 2004: 8-9. 6 Becerro de Bengoa, 1993, vol. 1: 81-82. 7 REPRESA, 1980: 387-388. Junto al monarca navarro tomaron partido en la restauración, los castros de Dueñas y Monzón, siendo este último un baluarte importante, cuya condición de Condado, se había establecido ya desde el reinado de Ramiro II de León (931-951). 8 VACA, 2000: 61. El autor hace referencia a la opinión de Joseph de Moret: por una parte 1035 sería la fecha de finalización del proceso restaurador, debido al contenido “cierto y seguro pero anacrónico en la calendación y el autor” del privilegio de Sancho III el Mayor. 9 FERNÁNDEZ, 1976, vol. 1: 32-33. Silva palentina. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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del Carrión, algo que determinó la evolución del régimen urbano a lo largo de la Edad Media, a pesar de que, con el tiempo, el poder de la ciudad estaría ejercido entre el Cabildo Catedralicio, el Obispado y el Concejo10. Con todo esto podemos decir que en el siglo XI, Palencia es más o menos su Catedral, dado que la configuración urbana girará en torno a la misma, de ahí que se afirme que “la ciudad se hizo para la Catedral y no a la inversa”11. Una vez establecido el espacio catedralicio, se constituye el barrio de San Antolín, en el que también se alzaría el Palacio Episcopal12, el cual tendría una casa con habitaciones para los canónigos y otras dependencias para el templo. El abastecimiento diario de los moradores del palacio, hizo que en la plaza anexa al mismo se creara un mercado, en el que se instalarían carnicerías, pescaderías, hornos y donde se erigiría con el tiempo la iglesia de Santa Marina. Más adelante se construyeron viviendas, casas y otras edificaciones para los primeros habitantes laicos de la ciudad, ministeriales de la Iglesia también de procedencia navarra como los Sanchos, Aznares, Galindos, Ennecos y otros relacionados con las actividades del campo y los que abastecían el campo. Este primer barrio palentino estaba conectado con el núcleo habitacional primitivo del otro lado del río, unido a través del puente romano “las puentecillas” donde se establecieron nuevos pobladores que edificaron viviendas y restauraron las parroquias existentes de San Julián, San Esteban y Nuestra Señora de Allende del río, que habían sido parroquias en época visigoda. Durante los reinados de Alfonso VI (1072-1109) y Alfonso VII (11261157) los éxitos de las campañas militares pacifican el territorio castellano, resurgiendo una bonanza económica que se refleja en el segundo núcleo habitacional de la ciudad, que se conformará en torno a la iglesia de San Miguel. Edificada en la segunda mitad del s. XI y completada en el siglo XIII, tendrá una base poblacional de inmigrantes catalanes, algunos considerados

10 GONZÁLEZ DELGADO, 2001, vol. 1: 17-18. La separación de la Mesa Episcopal y la Mesa Capitular se efectuó en el año 1084 por el obispo Bernardo II, mientras que el 10 de marzo de 1180 se concedía el fuero de Palencia, en la Charta conseutudinum Palentinae civitatis, instituyéndose el Concejo palentino. 11 REPRESA, 1980: 388; ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 22-23. 12 GONZÁLEZ DELGADO, 2001, vol. 1: 17-18. Existen documentos en la Catedral que hacen referencia al Palacio Episcopal en 1084, cuya área lo conformaban literatos, hombres de estado, prelados, monjes, trovadores, preceptores, juglares… 186

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como extranjeros, siendo en su mayoría mercaderes y artesanos. Se constituirían por tanto en esta zona el Barrio Medina y el Barrio Nuevo13. Al igual que sucedió en las cercanías del Palacio del Obispo, estas gentes también levantaron sus casas y obradores en la zona de San Miguel, conectando de este modo el nuevo barrio con el área catedralicia a través de la Rua, una larga calle paralela al río que se convertiría en la más importante de la ciudad, al ser el núcleo económico durante esta época. Al final de la calle se construyó una puerta que daba paso a una gran explanada, donde se instalaría el mercado nuevo. Ya en 1165 se forma un tercer y último núcleo al sureste de la ciudad, potenciado por el cabildo catedralicio, para su población de capitulares. A los repobladores de esta zona se les dotó con una casa, un huerto y un corral, dando un carácter rural al que se conocería como el Barrio de la Puebla, que luego con el tiempo se convertiría en un barrio industrioso. Debido a su cercanía, su prosperidad fue potenciada además con el mercado nuevo y el Barrio de San Miguel, forjando este sector como el más denso de la ciudad. La Puebla a su vez, limitaba al norte con el camino de Burgos, junto con la puerta del mismo nombre, dónde en los aledaños se edificó en el siglo XIII un hospital o casa de leprosería, bajo la advocación de San Lázaro14. Un poco más al norte se instalaron las órdenes mendicantes, por una parte San Pablo15, y poco después en un terreno descampado San Francisco, ambas extramuros, ya que la muralla limitaba con lo que actualmente es la calle Mayor. Llegados a este punto, podemos decir que la ciudad ofrece un conjunto urbano bien definido, que no sufrirá grandes modificaciones, solamente la ampliación y apertura de nuevas calles.

13 REPRESA, 1980: 389. MOLINA, 1998, vol. 1: 49. ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 23. 14 ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 23-31. El hospital más famoso fue el de San Bernabé y San Antolín, del que se dice que tuvo la primera leprosería de Europa fundada hacia 1070-1095, pero realmente se refundó en 1183 por el capellán Pero Pérez, ya que existía desde 1148. Lo gestiona el cabildo acogiendo hasta 250 enfermos y niños expósitos. El hospital de San Antolín también lo menciona SANTO TOMÁS, 2002: 428-488. 15 ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 23. Santo Domingo de Guzmán contó con el apoyo episcopal para fundar la sede de los dominicos en Palencia entre 1229-1230. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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3. Los grupos sociales La inexistencia de fuentes propiamente demográficas hace que tengamos un verdadero problema a la hora de precisar con exactitud los habitantes de Palencia, por lo que debemos guiarnos por las estimaciones de los investigadores. En un primer análisis podríamos determinar que a finales del siglo XII había unos 3.500 habitantes16, mientras que los datos de 1422 reflejan una población de entre 4.000 y 4.50017 y de 6.50018 para finales del siglo XV. Las estadísticas y censos de la época moderna darían por válidas lo citado anteriormente ya que en 1530 hablaríamos ya de 7.500 y en 1562 de 8.842 habitantes19. A pesar de que sería interesante analizar los estamentos20 que conformaban la población palentina, sólo examinaremos las minorías, y más en concreto los judíos. Pero el grupo dominante sería el eclesiástico formado por el clero secular y regular; a pesar de que también existía una baja nobleza, que tenía influencia en la ciudad, siendo en su mayoría hidalgos, caballeros y escuderos con cierto poder económico. En cambio los ciudadanos o pecheros, es decir, el común estaría representado por un grupo muy heterogéneo, con artesanos, comerciantes, labriegos y otras gentes dedicadas a las actividades agropecuarias, agrupados en gremios, cofradías y vecindades capaces de hacer frente al monarca, al obispo y al concejo21. Si hablamos de las minorías, el asentamiento en Palencia de grupos extranjeros, supuso una novedad en cuanto a aportaciones culturales se refiere, junto con la diversidad de vida y pensamiento. Así por ejemplo tenemos el grupo formado por los Francos, instalados en la Rua a lo largo de los siglos XII y XIII donde ejercían su influencia económica y cultural, 16 MOLINA, 1998, vol. 1: 41. 17 FUENTE, 1989, vol. 1: 198. La autora cree conveniente, debido a la falta de información, hacer una estimación al alza, es decir, hablar en el año 1422 de una población de entre 4.000 y 5.000 habitantes. 18 GÓNZALEZ, 2003: 140. “La mayor parte de la población trabajadora se dedicaba a la actividad industrial, artesanal y comercial y en menor medida a las labores agropecuarias”. 19 MARTINEZ, 1956: 10. Esta primera estimación de 7.500 habitantes la publica Tomás González, teoría respaldada a su vez por Ramón Carande. Los autores que han analizado los censos, sostienen que para el 31 de diciembre de 1562 Palencia contaría con una población de 8.842 habitantes. 20 MOLINA, 1998, vol. 1: 41-53. El autor explica la división estamental de la ciudad, pero Mª Jesús Fuente aborda el estudio de la sociedad de una forma pormenorizada en la obra citada (pp. 189-267). 21 ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 28. 188

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los cuales no estaban segregados de los castellanos, por lo que encontramos a muchos eclesiásticos foráneos, mezclados con los autóctonos, tanto a nivel catedralicio como monasterial22. Desde el punto de vista cultural y religioso, era obvio que la mayoría de la población fuera cristiana y que este sector se alzara sobre las minorías judía y musulmana. 4. Los Judíos 4.1 La judería Una vez que Fernando I (1037-1065) se asienta en el poder, tendrá bajo su jurisdicción tierras castellanas en las que desde épocas antiguas residían un gran número de judíos. A falta de hombres y de otros recursos, el rey favorece el establecimiento de estos hebreos ya que eran activos e industriosos, resultando de esta manera útiles a los repobladores. Además es posible que el monarca acogiera a los primeros judíos en Palencia, que según la tradición se asentaron junto a la iglesia visigótica de San Julián, en la margen derecha del Carrión, lo que con el tiempo se denominaría judería vieja23. Durante el reinado de Alfonso VII (1126-1157) aumentó el número de judíos en Castilla, a donde llegaban huyendo de al-Andalus, perseguidos por los almorávides y luego por los almohades, cuyo líder Abd-al-mumin había decretado la conversión forzosa al islamismo; incremento que se produjo también en Palencia. Pero fue con Alfonso VIII (1158-1214) cuando la ciudad del Carrión alcanzó su mayor esplendor de todo el medievo, ya que fue Corte del reino castellano, por lo que prosperó en población, obligando a sus habitantes a extenderse más allá del recinto primitivo y a utilizar con preferencia la margen izquierda del Carrión, ya que era una zona menos propensa a las inundaciones. Si en 1195 los mudéjares24 se establecieron en las inmediaciones de San Miguel, la judería seguíría en el mismo lugar junto

22 MOLINA, 1998, vol. 1: 48-49. 23 LEÓN, 1967, vol. 1: 6. “En las actas capitulares de 1415, hay un asiento del 23 de abril, en el que todavía se designan como de la judería vieja, unas casas de las inmediaciones de San Julián”; RAMOS DE CASTRO, 1988, vol. 1: 69. “En el siglo XV esta zona se denominaba judería vieja”. 24 MOLINA, 1998, vol. 1: 49. Los moros llegarían en el siglo XII como consecuencia del avance castellano y formaban un grupo reducido de gentes libres, dedicados especialmente a la artesanía. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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a la iglesia de San Julián25. Sin embargo, otros investigadores26 sostienen la teoría de que, con la ampliación de la urbe, tanto moros como judíos se ubicarían en las inmediaciones de San Miguel, y más tarde en la Pellejería, una calle transversal desde la mencionada iglesia hasta la Catedral. De hecho, en esta zona residieron las minorías a lo largo de todo el siglo XV, lo que explica que se denominara también judería vieja, área que tendría gran relevancia a lo largo de toda la centuria. Con la llegada de los Reyes Católicos al trono y la legislación que luego analizaremos, entre 1480 y 1481 se intenta reubicar a los pocos judíos que quedan en la calle Traspalacio27, pero esta decisión contrarió a los vecinos del barrio, que no querían tener entre ellos a gentes hebreas, por lo que finalmente se les instalaría en la calle Valdesería, cercana a la Catedral y al Palacio Episcopal. No obstante, la decisión resultó fallida porque el 19 de septiembre de 1481 el concejo propone asentar a los judíos en las Carnicerías, pero tampoco se pudo llevar a cabo por las disputas con los vecinos. Pero el 28 de septiembre se produjo el apartamiento definitivo a las calles de María Gutiérrez y Juan Calzado de la judería y morería respectivamente, (actuales Los Soldados y Alonso Fernández de Madrid) cercanas a la Puerta de Monzón y a la plazuela de León, denominándose la judería nueva y tras la expulsión, calle de Santa Fe28. 4.2 La aljama Los judíos que vivieron en territorio cristiano gozaron de libertad, privilegios y una amplia autonomía durante gran parte de la Edad Media. Su vida se articulaba en torno a la aljama, es decir, la institución interna formada básicamente por dos organismos, la asamblea y el consejo29. En la primera de ellas estaban las personas que poseían unas determinadas condiciones jurídicas, mientras que el consejo era una delegación de la asamblea. Al frente de la aljama se encontraban el viejo, adelantado o alcalde mayor, es decir, el almocadén o hedin30 y el juez o dayyanim, que resolvían los conflictos civiles 25 GONZÁLEZ DELGADO, 2001, vol. 1. 18. 26 ESTEBAN RECIO e IZQUIERDO GARCÍA, 2012, vol. 1: 30; RUIZ, 1982: 124. Ningún autor hace mención al año en que se establecieron los judíos en la Pellejería, aun así, muchos tenían sus casas y talleres distribuidos por toda la ciudad. 27 RUIZ, 1982: 137. Calle Traspalacio sería la actual calle General Amor. 28 MOLINA, 1998, vol. 1: 52; FUENTE, 1989, vol. 1: 244. 29 VALDEÓN, 1990: 365. 30 RUIZ, 1982: 125-127. 190

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internos, impartían justicia y administraban los impuestos. En cuanto al rab o rabino era el encargado en materia legal y religiosa, existiendo a su vez una serie de intelectuales dedicados al estudio de la Torá y la Ley Talmúdica, que participaron en todas las corrientes del pensamiento del judaísmo de su tiempo. Además, la aljama también contaba con cargos especializados como secretarios, clavarios, oidores de cuentas, etc. 4.3 Población A pesar de la dificultad que entraña hablar de censos y estadísticas de población para la edad media, anteriormente hemos determinado en Palencia una población que iría de entre los 3.500 habitantes para finales del siglo XII y alrededor de 4.000-6.500 para finales del siglo XV. Ahora bien, con este margen de error y tomando como referencia los repartimientos de Huete de 1290 y de Yaco Aben Núñez de 1474, intentaremos hacer unas estimaciones de los datos, cuyo resultado indicaría que a la judería palentina le correspondería un 8,6% de la recaudación total de maravedíes para el siglo XIII. Ya en 1474, la contribución sería de 2.000 maravedíes, considerando por tanto la existencia de unas 68 familias, es decir, de unos 340 judíos31. 4.4 Vivienda Hay que destacar la importancia de otros espacios para la comunidad hebraica, imprescindibles para el desarrollo de sus actividades, tales como sinagogas, carnicerías, baños, hornos para el pan ázimo de Pascua, la taberna para el vino judiego, el cementerio, etc32. A pesar de que no existe una tipología específica de supuestas casas judías, vamos a fijarnos en las viviendas de la población castellana, que en general solían ser pequeñas, cuya fachada daba a la calle, o a un corral o pequeña plazuela interior, por el que se accedía a varias casas33. En cuanto a las dimensiones de la casa en la Castilla del siglo XV, eran estrechas, de entre 5 y 7 metros, alargándose 31 VALDEÓN, 1990: 363-364; RUIZ, 1982: 121-124; SUÁREZ, 1990: 609-613. Hay que incidir en la idea de que son estimaciones ya que los cálculos no son precisos. Con los vaivenes de los siglos XIV y XV hay un cambio de comportamiento fiscal, por lo que se puede determinar una media de 50 familias que equivaldrían a unos 300 judíos, para finales del siglo XV. 32 RAMOS DE CASTRO, 1988, vol. 1: 76. “El cementerio judío debió estar donde en el siglo XVI se llama ‘los oyos’. ‘Saliendo por la puerta de Santa Marina yendo hacia el puente don Guarín, a mano izquierda do dizen los oyos”. 33 CANTERA MONTENEGRO, 2005: 206-207. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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de 7 a 10 metros de profundidad hacia un patio trasero34. Se distribuían en dos plantas, en la primera se establecería el taller o tienda, en la segunda la vivienda como tal y en el sótano un almacén o bodega. Los materiales más comunes para la construcción eran arcilla y madera; y empleaban el yeso para los revestimientos de paredes, suelo y techo. Además presentaban pocas aberturas para combatir mejor el frío, la lluvia y el viento. Constaban de un portal de recibimiento, algunas con cocina, otras con un apartado ya destechado, con paredes de adobes, con escaleras de madera y un corredorcito verjando al portal; todas tenían sus puertas con cerrojos y llaves y portalejo a una o dos aguas; en medio del corral había un pozo con brocal y una gran pila, ambas de piedra35. A pesar de que existía el espacio físico de la judería, esto no significa que los hebreos residieran en esos barrios destinados para su apartamiento, por lo que todavía en el siglo XV vivieron distribuidos por la ciudad, ejerciendo sus oficios libremente, ya que se constata que algunos vivían en la Pescadera, en la calle de la Puerta de Burgos y la calle Panyagua36. Cómo hemos señalado, será con los Reyes Católicos cuando se produzca su reagrupación en la judería, debido al cerramiento y reclusión de los judíos en barrios exclusivos apartados. 4.5 Oficios Los judíos de Palencia, aparte de desempeñar profesiones liberales y negocios mercantiles, eran a su vez arrendadores, recaudadores de impuestos, cambistas y prestamistas muy influyentes en la hacienda de los reinos llegando algunos a desempeñar cargos de mayordomos y tesoreros37. 34 ARÍZAGA, 1990, vol. 1: 160. 35 LEÓN, 1967, vol. 1: 27 “En las juderías españolas se encuentran frecuentemente estos corrales formadas por casas en torno a un patio común, con una sola entrada, disposición muy conveniente para aislamiento y seguridad de los vecinos”; AZNAR, 1996, vol. 1: 32: “La corrala o conjunto de casas alrededor de un patio interior, era la construcción típica para defenderse de persecuciones o algaradas”. 36 RAMOS DE CASTRO, 1988, vol. 1: 72; FUENTE, 1989, vol. 1: 243. “Muchos judíos tenían sus tiendas o talleres en otros lugares fuera de la judería: en la calle Barrionuevo, en el corral de las Pardas, en la calle Nueva…” VALDEÓN, 2007, vol. 1: 123. “Palencia fue testigo en el año 1465, de un conflicto entre el bando que apoyaba a los conversos, dirigido por un tal Juan de Bertabillo e integrado por los ‘prençipales de la calle de Panyagua”. 37 VALDEÓN, 1990: 365. “Entre la realidad y el tópico los judíos de la Castilla medieval tenían, con respecto a los cristianos, una situación de inferioridad en el aspecto legal y 192

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El oficio de físico o cirujano, también es ejercido por los hebreos38, y encontramos intelectuales, traductores y escritores como es el caso del palentino Samuel Zarza cuyos relatos sobre las juderías de Castilla en tiempos de la guerra entre Pedro I y Enrique II son muy valiosos, y sobre todo el conocidísimo poeta Sem Tob de Carrión de los Condes, que fue el primer judío que escribió en versos castellanos y un gran conocedor de las tres lenguas, hebreo, árabe y castellano. Ahora bien, también los encontramos trabajando en oficios manuales39 como pequeños mercaderes, artesanos, tenderos, agricultores, ganaderos, herreros, curtidores, tundidores, colchoneros, zapateros, carpinteros, pellejeros, molineros y hasta un cuidador de pobres en la capital40. 4.6 Religión y religiosidad La religión era un principio fundamental para la vida de los judíos, debido a que suponía un sistema de cohesión que les permitía conservar su identidad a través de una serie de valores, creencias y pautas de comportamiento. Uno de los pilares del judaísmo es la celebración del Shabat, es decir, el descanso absoluto que impide realizar cualquier trabajo o actividad, junto con la celebración litúrgica de rezo y meditación en la sinagoga, donde se encendían los lampadarios de ocho velas, los hannuká menorá. La primera referencia que tenemos de una sinagoga es la que al parecer estuvo en las cercanías de la Puerta de Monzón, mucho antes de que se les enviara a esa zona para su posterior cerramiento41. Al parecer estaría entre las calles Cabezón y Monzón, en una zona que se conocía como el Tablado, y que con el tiempo se denominó sinagoga de San Salvador, debido a que el

social, pero de superioridad en el ámbito económico y cultural”. 38 VALDEÓN, 1990: 368. El oficio de físico lo ejercieron Don Yuçaf en 1447, Rabi Abraham entre 1461 y 1466 y Mosé Maimon en 1477. DEL VAL, 2011. 39 RUIZ, 1982: 130-131. 40 LEÓN, 1967, vol. 1: 143: “El 8 de mayo de 1472, el concejo ordena que se suprima el salario de rabí Abraham Maymon, que recibía anualmente 2000 mrs. para cuidar a los pobres”. 41 Existe una gran confusión de documentos y referencias que hacen mención a esta supuesta primera sinagoga, ya que otros piensan que esa donación al obispo, sería de la sinagoga de la Pellejería, porque no recogen el testimonio del templo del Tablado. No obstante son tres autores los que hablan de ella. LEÓN, 1967, vol. 1: 20-21; RAMOS DE CASTRO, 1988, vol. 1: 72; LACAVE, 1992, vol. 1: 229. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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obispo don Sancho de Rojas la cedió en 1415 a la cofradía de dicho nombre, a condición de que hiciese de ella un hospital42. En la Pellejería o en la calle San Marcos43 seguramente existió otra sinagoga44 y se hacen eco de ella todos los investigadores, debido a que era el núcleo de la judería vieja. A pesar de que tras la nueva legislación se recluye a los judíos en la zona de la Puerta de Monzón alrededor de 1481, y de que en 1485 el cabildo pone en renta a toda reparación las casas de la sinagoga palentina que con motivo del confinamiento había sido abandonada; este dato y que la ley permitía la construcción de nuevas sinagogas en los recintos asignados a los judíos45, hace pensar que se debió de construir una nueva en esa última judería palentina. Ese nuevo templo existió, ya que tras las expulsión en 1492, los Reyes Católicos lo donaron a la ciudad para construir un hospital. El concejo por su parte quería edificar una iglesia, pero finalmente acabó destinándose a carnicería y matadero46. 4.7 Situación jurídica de la población judía palentina47 Desde su asentamiento hasta mediados del siglo XIV las relaciones entre judíos y cristianos fueron pacíficas, a pesar de que éstos siempre tuvieron la esperanza de que aquéllos se convirtieran a la fe cristiana ya que se 42 LACAVE, 1992, vol. 1: 229; LEÓN, 1967, vol. 1: 20-21; RAMOS DE CASTRO, 1988, vol. 1: 72. 43 SÁNCHEZ, 1997, vol. 1: 183-184. Las denominaciones previas de la calle San Marcos, fueron La sinagoga, La Judería Vieja, La Pellejería, la Pellejería Vieja, San Marcos, etc. 44 FUENTE, 1989, vol. 1: 130 y 175. La autora afirma, aunque es una teoría bastante discutible, que “el lugar exacto donde se asentaba la sinagoga parece ser que era la casa que ha permanecido hasta el siglo XX con el nombre de Casa del Cordón”. En la actualidad el Cordón es el Museo Arqueológico de Palencia. JOVELLANOS en su viaje a Palencia en agosto de 1794, hace referencia en esa calle a la casa de la Mezquita del Sr. Sierra, que era un salón arabesco como el de Embajadores de Sevilla, pero más pequeño. 45 LEÓN, 1967, vol. 1: 28. Con el abandono entendemos que dejarían el área de la calle San Marcos para trasladarse a la plaza de León. “que fagan los judíos sinogas e los moros mesquitas quantas touieren en los logares que dexaren e que de la synoga e mesquitas que auian primero, no se aprouechen dende en adelante, para en quellos vsos”. 46 MORENO, 1988, 123-124. “El 10 de agosto de 1493: que en los dichos corrales se pueda matar e mate la dicha carne como dicho es” LEÓN, 1967, vol. 1: 33. “El 1 de mayo de 1494 se remató las casas de la synoga para los carniceros moros Hamed de Valladolid e Acuto”. MORENO, 1988: 124. “El 25 de julio de 1495 los vesynos de las calles de Santa Fe e de don Pedro e de Perespina desa çibdab les han fecho en medio de las dichas tres calles vn matadero de carnes en vna casa questaua despoblada, que sola ser xinoga, y reciben mucho daño a causa de los malos olores que de allí salen. Nos touimoslo por bien quitar el matadero de entre las dichas calles”. 47 LEÓN, 1967, vol. 1; FUENTE, 1989, vol. 1. Ambas autoras tratan el tema de la legislación judía. 194

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les consideraban deicidas y se tenía la idea de que no estaban integrados plenamente en la sociedad. Esta población hebrea tenía un estatuto particular que ya se observa en 1175 cuando Alfonso VIII otorga 40 familias judías a su tío, el obispo Raimundo, recompensando sus servicios y ayuda en la guerra, confirmando de esta manera que ningún vecino de Palencia exceptuando el cabildo, podía tener vasallos hebreos. Unos años más tarde, en 1177, se reconoce que los pechos de todos los moros y judíos que habitaban en Palencia los cobraría el obispo, al tiempo que se les liberaba del pago de fonsado, facendera y de otras cargas municipales. Este privilegio se ratificó a su vez en 1185, año en el que además se eximió a la aljama del pago de ceram nec piper que acostumbraban a dar los otros judíos del reino. En esta ocasión se ordenaba además que los judíos sólo reconocieran la servidumbre episcopal, ya que en Palencia pertenecían al obispo, señor de la ciudad, pero eso no les exime de algunos tributos extraordinarios, como vemos en 1192, cuando un nuevo privilegio real exige, tanto a moros como a judíos, un subsidio para la contribución de las obras de muros y fosos que construiría el municipio para la ampliación de los límites urbanos. Es decir, aunque no tengan el mismo estatuto que el resto de la población sí han de contribuir a los gastos de obras relevantes, como las murallas, que redundan en beneficio de todos los palentinos48. En 1286, las Cortes reunidas en Palencia, deciden suprimir a los hebreos el derecho de tener alcaldes apartados, encomendando de esta forma la justicia a los hommes 48 Lo que se deduce de esta decisión es la reducción de los derechos del obispo para/con las minorías religiosas, que servirá de apoyo al concejo en lo sucesivo para disputar a la autoridad eclesiástica el señorío de judíos y moros, lo que fue objeto de continuos conflictos jurisdiccionales entre ambas partes. Este hecho será frecuente a lo largo de todo el siglo XIII y en especial en 1283 cuando el cabildo y el municipio se enfrenten para obtener la preponderancia sobre la ciudad, y tenga que intervenir el obispo de Calahorra y de la Calzada, con arrendamientos, llaves de puertas y otros asuntos del concejo, favoreciendo finalmente al cabildo al reiterar que judíos y moros como vecinos y moradores de Palencia, debían seguir pechando al obispo, su señor natural. En 1287 los conflictos y luchas por el poder se repiten ya que Sancho IV interviene en el asunto de manera desigual según le convenga, así en un primer momento da la razón al concejo, para luego revocar la decisión tomada, y sentenciar de nuevo que los judíos y moros pecharan sólo al obispo, salvo en obras comunales. Además de la fiscalidad, los judíos se ven negativamente afectados en el tema del ejercicio de la justicia, debido a las nuevas medidas que ser irán adoptando como la supresión de alcaldes. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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buenos que el rey designara. Una década más tarde (1295-1296) observamos cómo los judíos están plenamente integrados en la sociedad, participando en el derribo de la fortaleza del obispo junto a la catedral, situación impulsada por los infantes de la Cerda. Los habitantes de la ciudad que lucharon en el partido regio, fueron recompensados por el rey, con la exención de portazgo para todos los moradores, tanto cristianos como musulmanes y judíos. Ya en el siglo XIV se plantea abiertamente el tema del antisemitismo, cuando se convocan Cortes en Palencia en 1313 y se hace patente el problema de la convivencia de las dos razas en Castilla49. En las Cortes del infante don Juan y la reina María de Molina se ordenaba que las cristianas no criasen a hijos de judíos, prohibiendo también que éstos se llamaran con nombres de cristianos, que vistieran con lujos, junto con otras leyes referidas a la usura, deudas, pechos y entregas de los hebreos. Aunque no se ratifica, porque se aplaza para decidir cuándo es más conveniente adoptarla, se concilia la medida del uso distintivo, con “una señal de paño amarillo en los pechos e en las espaldas segunt lo trayan en Francia porque andassen conosçidos entre los cristianos e las cristianas, e la sinal que fuesse una roella”. Durante la guerra civil castellana (1366-1369) los judíos palentinos se vieron perjudicados ya que apoyaban al rey legítimo, por lo que el monarca Trastámara les impuso tan fuertes tributos que los dejó sin pan que comer ni vestidos con que cubrirse tal y como menciona Samuel Zarza. En las Cortes de 1388, celebradas también en Palencia, se tratan temas como las deudas contraídas por los cristianos con el grupo hebreo y la separación de éstos de la mayoría cristiana50. Con las matanzas o pogroms, se asesinaron también a numerosos judíos palentinos en agosto de 1391, que junto con el merme producido durante la guerra, llegaron casi a extinguirse a finales de esa centuria. En el siglo XV, con la predicación de San Vicente Ferrer, se pone como ejemplo la aljama de Palencia ya que para 1411-1412 se produjo casi la conversión total de los judíos, suponiendo la ruina de la judería, “quasi los 49 Las peticiones de los procuradores en este momento tienden a impedir el auge de los hebreos en la ciudad, ya que desde que Clemente V había celebrado el concilio general en Vienne en 1311, se había empeorado la situación debido a los nuevos cánones antijudaicos establecidos. 50 No obstante, se permitía y respetaba a los mercaderes judíos que ejercieran oficios mecánicos y que tuvieran sus tiendas y talleres en las calles y plazas públicas. 196

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más que moraban en esta ciudad fueron por su mano bautizados”. En ese contexto es cuando la reina Catalina de Lancaster, publica una pragmática ordenando a moros y judíos que vivieran apartados de los cristianos prohibiéndoles además el ejercicio de algunas profesiones51. 5. Expulsión Debido a las diferentes medidas adoptadas a lo largo del siglo XV, los pocos y apartados judíos palentinos, acaban desterrados. Así, el 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos manifestaron los motivos que les había impulsado a desterrar a los judíos: “nos fuemos informados que en estos nuestros reynos auía algunos malos christianos que judaysauan e apostatauan de nuestra santa fe católica, de lo qual era mucha la cabsa la comunicación de los judíos con los cristianos”52. Además se decretaba que todos los judíos que se encontraran en la Península después del 31 de julio, incurrirían en pena de muerte junto con la confiscación de sus bienes. Durante ese periodo entre marzo y julio estarían bajo la supervisión real, que los ayudaría a vender libremente sus posesiones, sacando algunos bienes del reino, pero no objetos de oro, plata o monedas. Con este plazo determinado era imposible romper los contratos comerciales que unían a los vecinos de ambas religiones, siendo precisamente los palentinos los que más obstáculos pusieron a la marcha pacífica de los judíos de la ciudad53. Pero eso no les impidió cobrarles, el 14 de mayo, 50 reales para la celebración de la toma de Granada. Mientras, el 7 de junio se aplica en la ciudad la negativa de los vecinos de no pagar las deudas contraídas con judíos, admitiendo en cambio que éstos pagaran las suyas con sus propios bienes muebles. Los judíos de Palencia que no se convirtieron pasaron al país vecino, donde Juan II había concedido el asentamiento en su reino a 600 familias israelitas a cambio de dos escudos de oro por cabeza, pero con el tiempo se vieron también perseguidos tras el ascenso al trono de don Manuel54. 51 El 1 de mayo de 1447: “los judíos e moros non sean osados de labrar de sus oficios los domingos e fiestas de guardar en público ni a las puertas, so las penas contenidas en los ordenamientos reales”. 52 Las medidas adoptadas en las cortes de Toledo de 1480 que dictaminaban que moros y judíos vivieran apartados de los cristianos no surtieron efecto. 53 LEÓN, 1967, vol. 1: 31. Con la reducción y conversiones del grupo judío a lo largo de los siglos XIV y XV, y por el mero hecho de que la aljama era de tipo medio, resulta contradictorio que la autora pueda afirmar la sentencia de “numerosos judíos”. 54 Siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Castilla y Aragón, el rey decretó a finales del siglo XV, la conversión forzosa de los judíos y musulmanes que residieran en Portugal. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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6. Conclusiones A diferencia del resto de reinos europeos, el paradigma peninsular medieval presenta la coexistencia de cristianos, judíos y musulmanes, con una convivencia relativamente pacífica a lo largo del medievo, ya que los grupos se respetaban entre sí. En el caso palentino, el que judíos y mudéjares fueran vasallos directos del obispo, no del concejo ni del monarca, suponía una situación novedosa en Castilla. En nuestro estudio hemos podido comprobar cómo a pesar de las numerosas normas impuestas por los monarcas y los diferentes acuerdos adoptados en Cortes, en términos generales, fue necesario revisar periódicamente las medidas adoptadas, porque una cosa era la teoría y otra la práctica, es decir, al fin y al cabo cristianos y judíos eran vecinos y mantenían no sólo contratos, sino también en ocasiones una estrecha amistad; además los judíos asistían a las celebraciones de la ciudad y fueron leales al rey en todo momento55. Con el decreto de expulsión de 1492 se daba un paso importante hacia la unidad religiosa, que se completaría en 1502 con la conversión forzosa de los mudéjares, acabando con esa coexistencia religiosa característica de los reinos hispánicos durante la Edad Media. Señor noble rey alto, oíd este sermón, Que vos dice don Santo, Judío de Carrión Cuanto es el estado ha omre más cuidado mayor de su medida temiendo la caída. Cuanto más cae de alto, Cuanto más bien ha, tanto Tanto peor se fiere; Más teme si·s perdiere. Proverbio Moral Sem Tob

55 LEÓN, 1967, vol. 1: 29-30: “Entró en la ciudad el nuevo obispo Alonso de Burgos en 1486 y lo regocijaron especialmente sus vasallos moros y judíos que moraban en la ciudad, los primeros con sus danzas e invenciones, mientras que los segundos iban en procesión, cantando cosas de su ley…” 198

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Fig. 1: Palencia en el siglo XV (ESTEBAN 1989, 13-14, modificado)

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LAS MUJERES EN LAS CIUDADES GALLEGAS DE LA BAJA EDAD MEDIA. ESPACIOS, ACTIVIDADES, RELACIONES Y CONFLICTOS Women in Galician Towns during Late Middle Ages. Places, Activities, Relationships and Conflicts Miguel García-Fernández1 Universidade de Santiago de Compostela [email protected] Resumen: Las mujeres eran un componente más de la población que vivía en las ciudades de la Galicia bajomedieval. Sin embargo, la historiografía urbana no ha prestado suficiente atención a esta evidencia. Por ello, el objetivo del presente trabajo es analizar la presencia de las mujeres en las ciudades gallegas de los siglos XIV y XV para descubrir cuál era su papel en la sociedad medieval. En primer lugar se estudian los lugares de los vivos, es decir, los espacios en los que residieron y realizaron sus actividades cotidianas las mujeres gallegas. A continuación, se reconstruye su red de relaciones sociales –la familia, la comunidad monástica y la vecindad– y se presta especial atención a aquellas relaciones que terminaron en conflicto, convirtiendo a las mujeres en víctimas o en agentes de la violencia. Finalmente, se hace una breve referencia a los lugares de los muertos, esto es, a los espacios de enterramiento elegidos por las mujeres de las ciudades gallegas de la Baja Edad Media. Palabras clave: mujeres, Galicia, ciudades, Baja Edad Media. Abstract: Women were one more group of people that lived in Galician towns during the Late Middle Ages. However, urban historiography hasn’t put enough focus on the evidence. Thus, this paper aims to analyse women’s presence in the towns of Galicia during the 14th and 15th centuries and understand their role in medieval society. Firstly, places of the living will be studied. That is, those spaces where Galician women lived and did their 1 El presente trabajo se ha realizado en el marco de nuestro proyecto de tesis doctoral que estamos desarrollando en la Universidade de Santiago de Compostela, primero al amparo de un contrato predoctoral del Plan gallego de investigación, innovación y crecimiento 2011-2015 (Plan I2C) de la Xunta de Galicia y, posteriormente, de una beca del Programa de Formación del Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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chores. Secondly, their social network –family, monastic community and neighbourhood– will be analysed, putting special focus on relationships that became troubled ones, turning women into victims or into violence makers. Lastly, a brief reference to places of the deceased will be made. That is, burial places chosen by women living in Galician towns during the Late Middle Ages. Keywords: Women, Galicia, Towns, Late Middle Ages.

La sociedad medieval era una sociedad de hombres y mujeres. Se podría concretar más: era una sociedad en la que se interrelacionaban hombres con hombres, mujeres con mujeres y, por supuesto, hombres con mujeres. Esta afirmación, que más parece un trabalenguas que una reflexión historiográfica, roza lo evidente y, sin embargo, a día de hoy aún no se puede decir que haya sido asumida por la totalidad de historiadores e historiadoras que trabajan o se están formando en el estudio de la sociedad medieval. Precisamente, estudiar la realidad social de ese tiempo implica analizar con precisión la amplia red de relaciones existente en torno a individuos, colectivos e instituciones de la Edad Media, la cual se caracteriza por su gran complejidad y por verse condicionada por cuestiones de índole social y económica, pero también por factores culturales y políticos, sin olvidar el hecho de la pertenencia de los individuos a uno u otro sexo, lo que, a su vez, suponía para éstos la asignación de unos determinados roles sociales, dando lugar a las diferencias de género en el seno de la sociedad medieval. Teniendo en cuenta estas consideraciones iniciales, el objetivo del presente trabajo no deja de ser modesto: destacar una vez más la importante presencia y participación de las mujeres en las ciudades medievales. Lo haremos ejemplificándolo en el caso de Galicia, territorio en el que se localizaban núcleos como Santiago de Compostela, Ourense, Pontevedra, A Coruña, Lugo o Tui. Éstas no eran las ciudades más populosas de la Península, en absoluto. De todos modos, caracterizan el fenómeno urbano medieval gallego, al cual ya se le han dedicado algunas páginas de notable interés2, aunque lamentablemente la lectura en clave de género ha pasado bastante desapercibida. Aún así, ello no supone la ausencia total de trabajos relativos a las mujeres de las ciudades medievales gallegas, los cuales constituyen nuestro punto de partida3. 2 Véanse algunas consideraciones generales sobre las ciudades y el mundo urbano de la Galicia medieval en López Carreira, 1999 y García Oro, 1987, vol. 2. Asimismo, Solano Fernández-Sordo, 2010, donde se señalan diversas monografías sobre ciudades concretas. 3 Habría que destacar algunas de las diversas aportaciones de Pallares Méndez 204

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Las mujeres en las ciudades gallegas de la Baja Edad Media. Espacios, actividades, relaciones y conflictos

Se trata, pues, de avanzar en el conocimiento de la posición que ocuparon y el papel que ejercieron las mujeres en la sociedad medieval4. Para ello examinaremos brevemente los espacios urbanos en los que es posible situarlas, qué actividades realizaban en los mismos, las relaciones sociales, económicas y de poder que tejieron a su alrededor, así como los conflictos en los que participaron y que las convirtieron tanto en víctimas como en agentes de la violencia. 1. Los lugares de los vivos: espacios y actividades femeninas Hace unos años el historiador del arte Manuel Núñez Rodríguez publicó un trabajo titulado Casa, calle y convento: iconografía de la mujer bajomedieval5. Lo evocamos en esta ocasión porque dicho título nos parece una magnífica síntesis de los espacios que formaron parte del día a día de las mujeres gallegas que residían en los núcleos urbanos de los siglos XIV y XV. Aún así, cada uno de ellos ha de ser analizado de forma individual y teniendo en cuenta factores como la pertenencia de las mujeres a un determinado grupo social u otro. Lo que resulta evidente es que la ciudad bajomedieval constituía un espacio sexuado en el que las actividades masculinas y femeninas, así como la relación de los hombres y las mujeres con lo público y lo privado presentaban notables diferencias entre sí. La casa constituía el espacio femenino por excelencia ya que, en la mentalidad colectiva, la esfera de lo doméstico estaba estrechamente vinculada a las mujeres, mientras los espacios públicos se consideraban marcos de actividad y relación reservados fundamentalmente a los hombres6. De todos modos, la realidad social era mucho más compleja, aunque está claro que las tareas domésticas eran una de las responsabilidades que las mujeres debían asumir desde la más tierna edad, junto con el cuidado de los niños, los ancianos, los enfermos e, incluso, el de los huertos –que muchas (1993; 2011) a la historia de las mujeres, así como la tesis de Rodríguez Núñez (1993) sobre las clarisas y dominicas gallegas, es decir, sobre mujeres de órdenes religiosas estrechamente vinculadas con el mundo urbano (1993), o algunas contribuciones puntuales como las de SÁNCHEZ VICENTE, 1988 y Vázquez Bertomeu, 1998. 4 Este tema es el objeto de estudio principal de nuestra tesis doctoral, la cual lleva por título La posición de las mujeres en la sociedad medieval. Un análisis de la práctica testamentaria en la Galicia de los siglos XII al XV y está siendo realizada bajo la dirección del Prof. Dr. D. Ermelindo Portela Silva. 5 Núñez Rodríguez, 1997. 6 Para el caso gallego véase una aproximación al tema en Pallares Méndez, 1993: 96-105. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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veces se situaban en las partes traseras de las casas– y el de los animales, caso de cerdos y gallinas, que no eran una realidad ajena al mundo urbano medieval7. Por otra parte, conviene tener en cuenta que las casas de los artesanos eran espacios multifuncionales, desarrollándose en ellos la vida privada, el trabajo del taller y la venta de los productos obtenidos. Las ciudades bajomedievales también fueron lugares de residencia o sobre los que proyectaron su autoridad e influencia las mujeres de la aristocracia, tanto las vinculadas al grupo de los escuderos como las de la alta nobleza. Así se observa en el caso de las Moscoso, ligadas a Santiago, o de las Sotomayor, vinculadas a Pontevedra. ¿Cómo eran sus casas? Sin duda, más amplias y mucho menos modestas que las de la mayoría de los habitantes de la ciudad8. En la documentación, las casas de la nobleza, de la burguesía enriquecida y de los que desempeñaban cargos en los concejos acostumbran a recibir denominaciones como las de “casas altas”, “casas con torre” o “paços”9. Se trata de viviendas que más allá de una función residencial tenían otra no menos importante que era la de transmitir a los ciudadanos una imagen poder. Asimismo, resultaba habitual que las mujeres de la oligarquía urbana tuviesen entre sus propiedades inmobiliarias diversas casas en la ciudad, algunas de las cuales arrendaban o aforaban consolidando 7 En la documentación medieval se hayan diversas menciones a corrales, como la registrada en Ourense sobre la mitad de uno que vendió en 1446 Beatriz González, viuda de un regidor de la ciudad, al concejo ourensano, junto con una casa y el huerto “que está tras lo dito curral e casa”, por las “moitas boas obras, gracias e ajudas que eu e o dito Esteuo Fernandes, meu marido, avemos resciuido do dito Conçello” (Ferro Couselo, 1967, vol. 2: doc. 175; PALLARES MÉNDEZ, 1993: 102). 8 Estas diferencias también se manifestaban en los espacios interiores como se puede comprobar al comparar inventarios de bienes como el de doña Ana de Toledo, condesa de Altamira, y el de María Troquesa y su marido, el peletero compostelano Fernando Eáns. Vid. García-Fernández, 2012b: doc. 51 y López Ferreiro, 1902. De todos modos, estos dos casos no han de entenderse como representativos de la sociedad urbana, pues en ella coexistían realidades sumamente diversas como la de los pobres de solemnidad o la de los que malvivían en casas miserables y que no dejaron inventarios por razones más que evidentes. 9 Eran viviendas que se diferenciaban por su mayor altura, el uso de mejores materiales constructivos y, por supuesto, por la incorporación de elementos de ornamentación. Además, acostumbraban a tener diversas dependencias, a veces en solares contiguos. Así, la casa de los Cruu, ricos mercaderes pontevedreses, tenía un arco tendido sobre la calle, a modo de puente, para conectar con otro edificio, incrementando de este modo el espacio doméstico (ARMAS CASTRO, 1992: 101-111; LÓPEZ CARREIRA, 1999: 153-156). Estas casas se situaban en las mejores zonas de la ciudad, como acontecía con la burguesía e hidalguía compostelanas que se concentraban en la Rúa Nova, la Rúa do Vilar y la Plaza del Campo (GARCÍA ORO, 1987, vol. 2: 73). 206

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Las mujeres en las ciudades gallegas de la Baja Edad Media. Espacios, actividades, relaciones y conflictos

una economía de carácter rentista, proceso que se acentuó al final de la Edad Media entre la burguesía enriquecida. Por otra parte, en el caso de estas mujeres de la oligarquía urbana, el trabajo en el hogar consistía fundamentalmente en la coordinación de la empresa doméstica, es decir, en la gestión de los recursos y en la organización de las tareas que habrían de llevar a cabo otras personas, fundamentalmente esas criadas a las que no olvidaban nombrar en sus testamentos con el objetivo de pagarles las soldadas debidas o premiar su fidelidad. Si la casa era el lugar de la infancia y el espacio por excelencia, aunque no único, de las mujeres casadas, la elección de la otra gran opción de vida que se ofrecía –o imponía– a las mujeres medievales, es decir, la entrada en religión, suponía convertir el convento en un nuevo hogar10. Estamos ante un espacio integral –formado por el refectorio, los dormitorios, el claustro, la cocina o la iglesia–, en el que las religiosas habrían de vivir su día a día, sin necesidad de salir de las diferentes dependencias conventuales, dedicándose fundamentalmente a la oración. Al mismo tiempo, las religiosas realizaban otras actividades como las piis et quietis laboribus, es decir, trabajos manuales ligados principalmente a las labores de costura11, o tomaban decisiones en comunidad relativas a la gestión del poder que tenían como institución eclesiástica, el cual les permitía proyectar su influencia y autoridad sobre la población del entorno12. De hecho, resulta habitual que en diversos actos jurídicos se haga mención a decisiones tomadas “sendo juntadas en noso cabidoo aa grada do dito moesteiro por tangemento de canpaa segundo avemos de custume”13. Además, ha de tenerse en cuenta que, más allá de las normativas que emanaban de sus propias órdenes, la ruptura de la clausura fue una práctica no del todo excepcional. Las referencias a religiosas actuando fuera de los muros del convento son suficientemente expresivas como para concluir 10 Nos referimos sobre todo a los conventos mendicantes –estrechamente vinculados con el mundo urbano–, en cuya fundación tuvieron un papel esencial las mujeres de la burguesía (RODRÍGUEZ NÚÑEZ, 1993: 40-44). 11 Pocos son los datos al respecto, algo que también sucede con todo lo relativo a la alfabetización de las religiosas. Vid. RODRÍGUEZ NÚÑEZ, 1993: 151-152 y 157-160. 12 No hemos de olvidar que una parte de las religiosas, especialmente las abadesas y las prioras, tenían su origen social en el grupo nobiliario y en la burguesía enriquecida (RODRÍGUEZ NÚÑEZ, 1993: 48). Ello supone establecer una íntima relación entre los diferentes tipos de poder –el político, el económico, el social, el cultural y el religioso–, pues todos ellos eran desempeñados o al menos dirigidos por miembros de las élites urbanas, fuesen de procedencia estrictamente burguesa o aristocrática. 13 Rodríguez Núñez, 1990: doc. 41. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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que su intervención en la sociedad no estaba reñida con su ingreso en religión14. En definitiva, las religiosas ocuparon desde sus conventos un lugar privilegiado en la jerarquía espiritual y simbólica de la sociedad medieval, al tiempo que tuvieron la oportunidad de hacer uso de un papel económico y social de primer nivel en el ejercicio del señorío y en la gestión de sus patrimonios; patrimonios que habría que dividir en dos grandes capítulos, los bienes propios y los bienes comunitarios15. Las calles y plazas medievales no solo eran lugares de tránsito sino también espacios de la vida cotidiana. En ellos se realizaban no pocas de las actividades laborales en las que documentamos la presencia femenina, caso de las regatonas, cuyo trabajo fue objeto de no pocas reglamentaciones16. Precisamente, la participación de las mujeres en los espacios públicos se dio en un gran número de ocasiones a través del ejercicio de una determinada profesión o mediante la colaboración en los oficios que desempeñaban sus maridos. ¿De qué trabajos estamos hablando? Fundamentalmente de los relacionados con la actividad mercantil y la hostelería –caso de las tenderas, pescaderas, taberneras o mesoneras– y con la realización de una serie de trabajos que presentaban una especie de continuidad respecto a las tareas domésticas –pensemos en panaderas, lavanderas, tejedoras o criadas17–. En ocasiones, también se trata de actividades que se consideraban de notable importancia para la comunidad, caso del oficio de especieyra, es decir, boticaria, que ejercía la compostelana Elvira Pérez en el momento de otorgar sus últimas voluntades en 1348 o el desempeñado por Leonor Garrida, viuda del maestre Fernando, que ya en el siglo XV continuaba con la profesión de este: el ejercicio de la cirugía18. También parece que heredó 14 Rodríguez Núñez, 1990: 19-21; 1993: 142-145. 15 RODRÍGUEZ NÚÑEZ, 1990: 42-44; 1993: 167-219, especialmente, 196-199. 16 Con ellas se trataban de evitar los diversos abusos derivados del acaparamiento de productos alimenticios de primera necesidad que después vendían a precios abusivos. Vid. SÁNCHEZ VICENTE, 1988: 185-186; PALLARES MÉNDEZ, 1993: 112. 17 En el caso compostelano también se documentan luminarias –encargadas de la iluminación de la Catedral–, panaderas –caso de María Franca, que trabajaba específicamente para el monasterio de Santo Domingo y que fue eximida por el concejo del pago de impuestos al menos en 1420–, una mujer en el lucrativo negocio de las conchas, candelarias –mujeres con título para vender velas y cirios a los peregrinos y romeros en el interior de la Catedral–, así como otras muchas, entre ellas, alfayatas, pixoteiras, correeras, posaderas, cereras, etc. Vid. GONZÁLEZ VÁZQUEZ, 1994: 328-330 y 350; VÁZQUEZ BERTOMEU, 1998: 38-43. 18 Por ejercer bien dicho oficio consiguió del concejo compostelano la exención de impuestos (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, 1992: 235-236; GONZÁLEZ VÁZQUEZ, 1994: 328; PALLARES MÉNDEZ, 2011: 255-256). 208

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el oficio de su cónyuge la cartera Teresa Pérez19 y no hemos de olvidar que en las ordenanzas del gremio de azabacheros –en el que las mujeres podían ser cofrades teniendo sus correspondientes mozos y oficiales– se contemplaba la posibilidad de que las viudas continuasen con la actividad de su marido siempre y cuando no volviesen a casarse con hombres de otra profesión20. De lo que no hay duda es de que, en el ámbito gallego, como en el resto de las ciudades medievales europeas, nos encontramos a las mujeres trabajando con el objetivo de subsistir, ayudar a la empresa familiar o, en algunos casos, conseguir los ahorros necesarios para la dote matrimonial. No conocemos bien todos los espacios en los que las mujeres realizaban algunos de los trabajos que acabamos de referir; sin embargo, resulta evidente que las calles de las ciudades bajomedievales gallegas vivieron el trasiego de la actividad diaria femenina. Por ellas pasaban al ir a la fuente o al lavadero –espacios femeninos por excelencia junto al interior del hogar–, pero también al acudir a los oficios religiosos o al mercado, configurándose como espacios de una intensa socialización femenina. ¿Qué pasa con las mujeres de las oligarquías urbanas? Por supuesto no las vamos encontrar desempeñando los trabajos anteriormente mencionados ni ocupando los cargos del concejo21; sin embargo, ello no significa que careciesen de un importante papel en la economía familiar o que su proyección pública haya sido nula22. Aún así, es probable que este grupo 19 PALLARES MÉNDEZ, 1993: 111. 20 LÓPEZ FERREIRO, 1975: 639-640; SÁNCHEZ VICENTE, 1988: 187-189. 21 De todos modos, en Pontevedra vemos a la viuda Teresa Álvarez da Ponte, “a mayor e mellor do dito linaxe”, representando a éste en el pacto que estableció, en 1365, con diversos miembros de familias de la oligarquía urbana para cooperar con ellos en la propuesta anual de candidatos –los llamados cobres– que se haría al arzobispo compostelano para que éste eligiese, de entre ellos, al que habría de desempeñar el puesto de alcalde del concejo (ARMAS CASTRO, 1992: doc. 14). Vemos, pues, cómo se hacía un reparto del poder urbano en la Pontevedra bajomedieval, gestionado en este caso por una mujer. 22 De hecho, su participación en actividades vinculadas con la propiedad de la tierra y su gestión –compraventas, foros, subforos, arriendos, etc.– es una constante que revela con precisión la capacidad de las mujeres para organizar, solas o acompañadas, sus propios patrimonios y los de su familia (PALLARES MÉNDEZ, 2011: 225-227). Por otra parte, un caso que revela la capacidad de iniciativa de las mujeres en las actividades económicas es el de doña María Figueroa, mujer de Diego de Pazos de Probén, que participó en el comercio marítimo. Tras haber sido condenado su marido, ella se quedó sola en Vigo en una apurada situación económica. Sin embargo, gracias a una serie de empréstitos consiguió un stock de mercancía exportable y empezó a traficar con textiles de Inglaterra y Flandes y con pescado hacia Andalucía, comprando y vendiendo prudentemente al principio y luego animándose a armar sus propios buques. Pero al regresar su marido, éste le hizo la competencia. Sin embargo fue capturado y convertido en esclavo varios años, muriendo pobre. Después de Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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se hubiese visto más influenciado ideológicamente por los sectores cultos de los que emanaba gran parte del imaginario masculino que insistía en la debilidad, la dependencia y la necesaria subordinación de las mujeres a los hombres. Tal vez por ello en no pocas ocasiones las mujeres de la élite burguesa se hallaban ausentes en actos jurídicos en los que, sin embargo, se entendía que, al ser representadas por sus maridos, asumían la plena corresponsabilidad del negocio pactado por ellos23. Más allá de la casa, el convento, la calle o los lugares de trabajo, encontramos otros espacios en los que es posible apreciar la presencia femenina. Nos referimos, entre otros, a los baños, lugares no exentos de sospecha a ojos de la sociedad medieval24, o a los hospitales, algunos de los cuales fueron fundados por mujeres, contribuyendo de esta forma a la remodelación de los espacios urbanos25. Caso aparte es el de las casas que el concejo pontevedrés eso, doña María Figueroa volvió a sus actividades económicas labrando una considerable fortuna (Ferreira Priegue, 1988: 308). 23 Así, en 1484, el regidor de Ourense, Pedro López da Barreira, otorgó un foro “no seu nome e no da súa muller, Ynes Gonçalves de Ramoyn” (LÓPEZ CARREIRA, 1992: doc. 2). Por otra parte, se observa con claridad la cooperación conyugal, muchas veces a través de la concesión de poderes entre ambos. En el mismo año de 1484, por ejemplo, doña María González de Tobar, mujer del licenciado Sánchez de Fremosilla, oidor del Consejo de los Reyes Católicos, subaforó unos bienes que tenía del obispo de Ourense a Juan Alfaiate de Aguiar aportando, para conseguir llevarlo a cabo, un poder de su marido (LÓPEZ CARREIRA, 1992: doc. 192). 24 Encontramos referencias a ellos en Pontevedra y en Ourense. En la primera de estas ciudades, doña Mayor, viuda de Fernán Núñez, donó a las clarisas los baños que ella misma había construido en la puerta de la Rocha Forte, en la feligresía de San Bartolomé de Pontevedra (ARMAS CASTRO, 1992: 229; PALLARES MÉNDEZ, 1993: 114). En Ourense, se habla de dos casas de baños, una para hombres y otra para mujeres (LÓPEZ CARREIRA, 1999: 157). 25 Teresa Pérez Fiota, mujer del mercader Ruy de Lugo, otorgó su testamento en 1439, disponiendo en el mismo la fundación del hospital del “Corpo de Deus” en Pontevedra. También habría de fundarse en el mismo lugar una capilla o una cofradía, cuyos administradores serían su hermana y heredera, Elvira Pérez, y Marcos Fernández, clérigo de San Cibrán de Aldán. Además de legar sus bienes a la institución, imponía una condición: que los pobres que podrían ser admitidos serían “omes e mulleres que sejan linpos e que non veñan enbreagos de viño para que no danefiquen as camas de rroupas do dito hospital, y qualquier que levantar rruido que non seja en el recevido” (ARMAS CASTRO, 1992: 242-243 y doc. 31). En otros casos se limitaban a dejar entre sus últimas voluntades algunos legados a hospitales y leproserías, aunque, doña María Bicos también ordenó en su testamento, fechado en 1407, la creación de una enfermería destinada, en este caso, a las “freiras doentes” de Santa Clara de Santiago, la cual se encargó de dotar ella misma (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012: 53 y doc. 19). Otra forma de contribuir a la res publica la tenemos en el caso de Mayor Aras, viuda del jurado compostelano Nuño Fernández, que en 1418 prometió que los caños que llevaban el agua a la Plaza del Campo estarían guardados y reparados de tal modo que no sufrieran ningún 210

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acordó que se harían en 1493 para que las “mujeres del partido”, es decir, las prostitutas, ejerciesen su profesión fuera de la muralla de la ciudad26. En definitiva, las mujeres residieron y participaron activamente en la vida urbana de la Galicia bajomedieval. Las suyas eran actividades cotidianas que muchas veces apenas han dejado rastro documental. Sin embargo, no por ello han de ser olvidadas, pues en esa normalidad del día a día se hallan algunas de las claves para comprender la reproducción y los cambios del sistema social, económico y cultural del que formaban parte. 2. Las mujeres y su red de relaciones sociales Estudiar a las mujeres medievales supone integrarlas en el marco de una compleja red de relaciones sociales que abarcaba desde las relaciones de pareja hasta las derivadas de la vecindad o del ejercicio de una determinada actividad profesional. La unidad básica de interrelación social era la familia, siendo la relación conyugal y el vínculo materno/paterno-filial los marcos fundamentales de socialización de los individuos. En este sentido, ¿qué papel ocuparon las mujeres? Desde el punto de vista biológico y social, las mujeres medievales fueron un colectivo de gran relevancia para la familia, tanto durante el matrimonio como en su viudedad27, e incluso durante el período de soltería, fuese éste transitorio o definitivo –piénsese en las religiosas–. Todas estas mujeres fueron figuras fundamentales no solo porque realizaban las tareas domésticas o cuidaban de la prole, sino también porque contribuyeron activamente a la gestión del patrimonio de la familia –la propia dote que aportaban al matrimonio podía llegar a ser un conjunto de bienes de gran importancia para la empresa familiar, provocando su retención por parte del marido, al igual que acostumbraba a suceder con las arras prometidas–, así desperfecto con objeto de que los vecinos y moradores de la ciudad aprovechasen el agua. Los gastos correrían por su cuenta. De todos modos, la razón última de este compromiso estaba en que el Concejo le había concedido que el agua sobrante que saliese de la pía de la fuente podría llevársela a través de la Rúa dos Ferreiros hasta un agro de su propiedad, situado junto a la puerta de la Mámoa (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, 1992: fol. 43v. – 44r.). 26 Lo hacía “por hevitar hescandalos e males (…) et por que as ditas molleres del partido morasen apartadas por estremadas das molleres casadas, segundo se acustuma en todo el Reyno de Castilla”. Vid. ARMAS CASTRO, 1992: doc. 49; PALLARES MÉNDEZ, 2011: 178-180. 27 No hemos de olvidar que muchas de estas viudas también accedieron a las segundas nupcias, convirtiéndose en auténticas rivales de las solteras en el mercado matrimonial (PALLARES MÉNDEZ, 1993: 101). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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como a la transmisión de enseñanzas prácticas a las hijas y al establecimiento o reforzamiento de pactos y alianzas entre familias, especialmente cuando se trataba de familias de la élite28. Además, ante las ausencias de los varones –con motivo de viajes o fallecimientos–, asumieron responsabilidades que abarcaban desde la gestión del negocio familiar29 al ejercicio de la tutoría de los hijos menores, sin olvidar su papel como albaceas o cumplidoras de los testamentos de sus cónyuges, en los cuales también podían llevar a ser nombradas herederas universales o usufructuarias de una parte considerable del patrimonio30 Junto a la armonía conyugal –más visible en los silencios que en la documentación–, también se registran conflictos. ¿En qué se materializaban éstos? En prácticas violentas, por supuesto, pero también en el recurso a relaciones extraconyugales, caso del amancebamiento o el adulterio31. Además, tampoco han de olvidarse las separaciones32. 28 La endogamia era una práctica común en todos los niveles de la jerarquía social, aunque también se detectan fenómenos de fusión social entre grupos de origenes diferentes pero que llegaban a compartir intereses y modos de vida. Nos referimos a burgueses enriquecidos –caso de algunos mercaderes–, profesionales liberales –como los notarios–, hidalgos e, incluso, miembros de la alta aristocracia. Ello dio lugar al fenómeno de “fidalgos que se aburguesan e burgueses que se afidalgan”, en palabras de LÓPEZ CARREIRA, 1998: 330. En estas alianzas, se ha señalado el papel de las mujeres como piezas de intercambio, sin embargo, creemos que, más allá de una posición pasiva, es necesario reconocer el protagonismo femenino como mediadoras sociales. De hecho, eran ellas las que estaban en condiciones de negociar entre su familia biológica y la política y, por ejemplo, como tutoras de sus hijos e hijas, las vemos pactando los matrimonios de estos. 29 Lo mismo sucedía con las judías gallegas, muchas de las cuales se vieron obligadas a asumir las deudas y la responsabilidad de los negocios de sus maridos. Sobre estas mujeres, vid. ANTONIO RUBIO, 2012: 105-114. 30 GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 41, 54-55 y 59. 31 Entre los ejemplos a reseñar tenemos el del platero compostelano Roi Gómez y Catalina, viuda de Pero Francés, quienes hicieron un contrato de amancebamiento comprometiéndose a que “façamos boa companya amigavell hu e ho outro, asy en tal maneira como se fosemos marido e moller de legitimo matrimonio e boa fe e sen mao engano”, mientras estuviese viva Inés Gómez, la mujer legítima del platero, quien, después de que ésta falleciese, se compromete a casarse con Catalina (PALLARES MÉNDEZ, 1993: 100). En 1494 se documenta a Alonso de Ulloa denunciando a su mujer ante los alcaldes mayores de Compostela acusándola de adulterio (GARCÍA ORO, 1987, vol. 2: 70-71). Más allá de las ciudades también encontramos ejemplos significativos de la ruptura de la armonía conyugal, caso de Juan García de Parada, en cuyo testamento, otorgado en 1390, afirmaba poseer los bienes de su mujer “que foy Marina Perez os seus e meus que son meus de dereyto por [a]dulterio que me fezo. Item digo mays do meu dereyto por enganno que Reçeby do casamento quando mi con ella casaron que me enduziron e enganaron con prometemento que me fezeron” (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 59-60). Sin embargo, en otras ocasiones el adulterio femenino también era perdonado, algo que sucedía más habitualmente con el masculino. Así, en 1434, Pedro Montes perdonó a su mujer tras haber abandonado el hogar y cometido adulterio, renunciando además al castigo que la norma jurídica le permitía imponerle (PALLARES MÉNDEZ, 1993: 100). 32 En 1415 el mercader compostelano Alfonso Pérez y su mujer separaron sus “cuerpos y 212

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Respecto a los hijos, se observa la existencia de un fuerte sentimiento de cariño hacia ellos, junto con las obligaciones propiamente paternas y maternas que se plasmaban en situaciones diversas como aquellas en las que era necesario velar por sus intereses, asumir su tutoría, negociar sus matrimonios o hacerles entrega de la necesaria dote matrimonial o conventual en el caso de las hijas, así como de la herencia. Por tanto, en las ciudades bajomedievales el peso de la familia nuclear o conyugal es especialmente notable, evidenciándose una clara cooperación entre cónyuges y entre padres/madres e hijos/as. Sin embargo, ello no implica que no estuviesen plenamente operativas redes familiares y parentales mucho más amplias. Incluso en el espacio doméstico podían residir otras personas de la familia como huérfanos, sobrinos y ancianos33. Se ha debatido mucho sobre las estructuras de parentesco en la Edad Media y, en concreto, sobre el paso del sistema cognaticio –en el que operaban las líneas materna y paterna a un tiempo–, al agnaticio –en el que primaba una de estas líneas, de forma mayoritaria la masculina, con un peso fundamental de la primogenitura–. Este proceso dio lugar a la cristalización de los linajes, fenómeno que habría que situar, en el caso gallego, a comienzos del siglo XIV. Entre las élites urbanas bajomedievales también se percibe la asimilación de la organización linajística de origen aristocrático; de todos modos, es necesario advertir que la línea femenina no pasaba a ser excluida34, sino lateralizada, del mismo modo que las mujeres continuaron recibiendo sus herencias con normalidad, aunque se avanzase en la implantación de las mejoras masculinas35. Incluso en los testamentos femeninos es habitual dejar diversos legados a mujeres de la familia evidenciándose unos estrechos lazos bienes” (Ferreira Priegue, 1988: 320), del mismo modo que, en Rianxo, firmaron voluntariamente su separación, en 1457, el pedrero Fernán Miguélez y su mujer Dominga, advirtiendo él que lo hacía “por quanto el nõ era cõtento da vjda que fasȷa cõ Dominga (…) e por nõ cabsar mal de hũu ou de outro” (TATO PLAZA, 1999: doc. 84). 33 VÁZQUEZ BERTOMEU, 1998: 36. 34 Salvo en casos excepcionales que respondían única y exclusivamente a circunstancias personales y familiares muy concretas (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 61). 35 Mencía López, hija de Lopo Páiz, cambiador, despensero del cabildo de Santiago y justicia de Compostela, otorgó su testamento en 1422, mejorando en él con un tercio de sus bienes al hijo de su segundo matrimonio, Vasco López de Burgos –quien llegó a ser regidor de Santiago–, frente a los nietos que tenía de los hijos habidos de un matrimonio anterior. Sin embargo, en este caso, la asimilación de este sistema de reparto de la herencia claramente desigual podría explicarse, al menos en parte, por el hecho de que su segundo marido, Martín Alfonso de Burgos, no era de origen burgués, sino escudero (JUSTO MARTÍN y LUCAS ÁLVAREZ, 1991: doc. 276). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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de unión entre madres, hijas, nietas, sobrinas, etc. Precisamente, entre las mujeres de la misma familia se intuye la circulación de determinados bienes muebles, fundamentalmente joyas, telas y mobiliario36, del mismo modo que las armaduras solían transmitirse por vía masculina, no siempre de padres a hijos, sino también a través de compañeros y colaboradores de armas. Más allá de la familia y el parentesco, existían otros tipos de relaciones sociales alrededor de las mujeres de las ciudades bajomedievales, muchos de los cuales confirman la importancia de las solidaridades de género. Nos referimos, por ejemplo, a las relaciones de dependencia o vecindad. Entre las primeras destacan las criadas, anteriormente citadas,37 o los foreros y foreras que usufrutuaban las propiedades rurales y urbanas de las mujeres con mayor capacidad económica38. Todos estos dependientes, hombres y mujeres, contribuían a mantener el estatus social, económico y político de las familias de la oligarquía urbana. Caso aparte es el de las amas y nodrizas, mujeres que se encargaban de cuidar a los niños y niñas de estas élites en su más tierna infancia39. Por otra parte, la vecindad constituía otro marco de relaciones derivado del contacto diario en los espacios comunes, en las calles y, también, en el ejercicio de los oficios anteriormente citados. Sin embargo, muchas veces resulta difícil analizar este tipo de relaciones si no es a través de los testamentos40 o de episodios conflictivos. En el caso de las 36 GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 55-56. 37 Entre estas criadas se perciben notables diferencias en cuanto a la proximidad y el cariño que existían entre ellas y sus señoras; piénsese, como indicio de ello, en los desiguales legados que les eran destinados en los testamentos: desde el simple pago de las soldadas atrasadas, hasta la concesión de dotes nada despreciables para que accediesen al matrimonio o la entrega de importantes propiedades, muchas veces en usufructo (GARCÍAFERNÁNDEZ, 2012b: 56 y 62). 38 En 1430, por ejemplo, otorgó su testamento Teresa Gómez, vecina de Coruña y dueña de un considerable patrimonio inmobiliario, disponiendo en él: “mando a Rodrigo Fernándes et a sua moller Tareija Afonso, meus labradores, a casa con seu corral et eyra et /pendos/ en que ellos moran” mientras durase el foro que tenía con el monasterio de San Pedro de Soandres, sin que tuviesen que pagar una renta por ello (BARRAL RIVADULLA, 1998: 393-397). 39 En 1498 doña Urraca de Moscoso otorgó su testamento disponiendo que sus hijos “so pena de mi bendición que non quiten a mi ama Maria Ares las seys teegas de pan que de mi tiene en préstamo por tiempo de su vida, e mando a mi ama Ynes Gomes mil mrs e encomendola a mi fijo don Rodrigo pues que lo crio que le de de comer” (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: doc. 48; PALLARES MÉNDEZ, 2011: 211-212). 40 En estos se citan muchas veces a mujeres con las que hay un contacto directo en el día a día con el objetivo de otorgarles algunos de los legados destinados a particulares sin que exista entre ellas ningún tipo de parentesco. También cabría pensar que parte de los deudores o de las personas con las que las testadoras tenían deudas formaban parte de esa red de vecinos (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 56 y 63). 214

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religiosas y de las frayras también ha de señalarse su papel como creadoras de relaciones sociales propias más allá de las familiares –las cuales seguían en pleno funcionamiento–, además del importante servicio que prestaron las segundas en hospitales, caso de las asentadas en el convento-hospital de Santa Cristina da Pena41. 3. Las mujeres en los conflictos urbanos de la Galicia bajomedieval Allí donde se establecían relaciones sociales también surgían los conflictos. Y así les sucedió a las mujeres de las ciudades y villas de la Galicia bajomedieval, las cuales, al margen de la participación en la litigiosidad de la época, es decir, en los conflictos judiciales42, se vieron inmersas en numerosas disputas, conflictos y casos de violencia. La conflictividad urbana bajomedieval es un fenómeno al que se le ha prestado atención en diversas ocasiones. Son de sobra conocidas las luchas que mantuvieron los burgueses con los señores de las ciudades, especialmente cuando éstos eran obispos y, por tanto, los ciudadanos querían pasar al realengo. Al mismo tiempo, a los períodos de inestabilidad política, de luchas señoriales y de conflictividad social más o menos generalizada se unían conflictos más pequeños pero diarios que generaban numerosas situaciones y episodios de abusos y violencia –física y verbal– en los que se vieron involucradas las mujeres43. Las más afectadas fueron sin duda las que gozaban de una peor situación social ya que, a los episodios de violencia puntuales, se sumaba la existencia de una violencia estructural que, desde el punto de vista económico y de género, provocaba que sus vidas no fuesen fáciles. Asimismo, a todo ello habría que añadir el hecho de que muchas mujeres fueron víctimas de un delito específico: la violación44.

41 VÁZQUEZ BERTOMEU, 1998: 38; PALLARES MÉNDEZ, 2011: 223-224. 42 Las mujeres fueron tanto demandantes como demandadas. Así, en 1453 Juan de Meixonfrío, procurador del Concejo de Ourense, demandó a doña Guiomar Méndez de Ambía “sobre razón do pendón que tiña do dito conçello” y como no quería entregarlo fue obligada a pagar doscientos florines (FERRO COUSELO, 1967: doc. 47). Mientras tanto, a mediados de los noventa del siglo XV nos encontramos a Mayor Rodríguez de la Torre, mujer de Ruy Martínez de Carballido, pleiteando con Juan Núñez Pardo de Cela, el cual le reclamaba una parte de la herencia de su primer marido, Juan de Soto (RUBIO MARTÍNEZ, 2012: 204). 43 Para algunas consideraciones sobre los diferentes tipos de violencia dirigida contra las mujeres en el caso gallego, véase GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012a: 34-41. 44 En 1458, por ejemplo, Teresa Gómez denunció en la ciudad de Ourense un intento de violación por parte de un tal Juan, hombre de Juan de Novoa (FERRO COUSELO, 1967, vol. 2: docs. 317 y 319; PALLARES MÉNDEZ, 2011: 274-276). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Buena muestra de los ultrajes y malos tratos a los que se vieron sometidas las mujeres de una ciudad bajomedieval gallega como era Ourense, los encontramos en la relación de quejas que la ciudad presentó a los Reyes Católicos hacia 1486 ante los agravios que sufrían desde las fortalezas comarcanas: Que el dicho Diego Dias corregidor llevo forçablemente a la mujer de Juan de Ramoyn, escudero, seysçientos pares de blancas injustamente. (…) [El bachiller de Astudillo, alcalde mayor de la ciudad] levo injustamente a Constança Sara de Aguiar dos toçinos (…) [y a] la mançeva de Gomes de Nespereira, después de ser açotada, por justicia seys reales. (…) [El alguacil Juan de Matienzo] fue a faser una escribiçion a casa de Alfonso Yanes, sastre, vesinno de dicha çibdad, e porque su mujer non le quiso desar levar un cochon porque ya tenia levado un par de prendas que bastaban, dio dos bofetadas en la cara a su mujer e la dyo un empuson de que la echo en el suelo. (…) Los onbres del dicho alcalde se fueron a dos leguas desta çibdad a prender a una mançeba de un raçionero desta iglesia e le dieron tantos de palos que ella dende a tres días murió andando prennada e la llevaron una taça e un marco de plata. (…) Galaor Mosquera toma e ocupa por fuerça a Leonor de Ramoyn, vesinna de dicha çibdad, el su lugar de Casdemiro que esta cerca desta dicha çibdad. (…) Otrosy que el dicho Galaor e Rodrigo Honrrado, vezinno desta dicha çibdad, que mato a Aldonça de Tionllo, vesinna desta çibdad, mujer que fue de maestre Juan, sastre, e estando ella prennada de seys meses, syn ella le fazer porque lo tal deviese recibir nin padecer. (…) Otrosy sabra vuestra altesa que Ruy Moro, criado del dicho conde [de Monterrei], tomo a Leonor de Puga çiertas espadas segund lo sabe el dicho conde45.

Como vemos, mujeres casadas, amancebadas o embarazadas, entre muchas otras, fueron víctimas de diferentes abusos. Incluso en el caso de Leonor de Puga, perteneciente a una de las familias de escuderos más importantes de Ourense, se observa que las mujeres de las élites urbanas también podían llegar a ser víctimas de las tensiones y conflictos urbanos bajomedievales. Por el contrario, qué decir de aquellas que se habían visto avocadas a la prostitución. Su indefensión era aún más notable si cabe, aunque no resulta fácil documentar episodios relativos a sus vidas. No obstante, en la misma relación que acabamos de señalar se habla del robo de ocho reales “a una puta que el [un castellano que murió a causa de las heridas propiciadas por los hombres de Galaor Mosquera] tenia en el burdel”46. 45 Vila Álvarez, 2006: 164-179 (doc. 18). 46 Vila Álvarez, 2006: 175 (doc. 18). 216

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Asimismo, en las villas gallegas también se produjeron conflictos sociales, algunos con trágicas consecuencias para mujeres que tenían una posición preeminente. Fue el caso de la condesa de Santa Marta, doña Teresa de Zúñiga, viuda de don Diego Pérez Sarmiento y tutora del sucesor de éste, don Bernardino, quien habría de convertirse en el I Conde de Ribadavia, aunque don Diego lo había tenido con un esclava. Doña Teresa, a la que Vasco de Aponte llama en su nobiliario la “Condesa endiablada” y que residía habitualmente en la villa de Mucientes (Valladolid), tuvo un trágico destino pues fue asesinada “a lanzadas” en Ribadavia a manos de sus vasallos “polos moitos males que ela lles facía”, poniendo fin así a la “governaçion [de] toda la su fazienda e vasallos e fortalezas e villas del dicho Conde”47. A todo ello habría que sumar los malos tratos que tenían lugar en el seno del hogar, los cuales no son fácilmente documentables, excepto en casos de violencia extrema, como el apuñalamiento de Elvira Rodríguez a manos de su marido, el mercader ourensano Juan Alfonso de Tenorio48. De todos modos, coincidimos con María del Carmen Pallares Méndez en la necesidad de ir un paso más allá en la investigación para no centrarnos tanto en el papel de las mujeres como víctimas de la violencia y, sobre todo, de los malos tratos ocasionados por los hombres sino en su capacidad para resistir y denunciar públicamente los hechos, demostrando las raíces medievales de la toma de conciencia femenina ante la violencia de género49. Se trata fundamentalmente de casos excepcionales, es cierto, pero no por ello menos expresivos de lo que implicaba ser mujer en la sociedad medieval. Las mujeres también fueron agentes activos de la violencia bajomedieval, especialmente las pertenecientes a las élites urbanas ya que eran ellas las que tenían más opciones y recursos para ejercer el poder, muchas veces a través de la violencia50. Veamos algunos casos. Entre la historia y la leyenda 47 García-Fernández, 2011: 145-146. 48 PALLARES MÉNDEZ, 2011: 276-277. 49 PALLARES MÉNDEZ, 2011: 280; GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012a. 50 Tampoco ha de obviarse el protagonismo de las mujeres del común, aunque el mismo aparece diluido, al igual que sucede con el de los hombres, entre la masa anónima. De todos modos, por lo significativo del caso, queremos evocar a aquella mujer sin nombre que, en el marco de las revueltas compostelanas de 1117, se atrevió a herir gravemente con una piedra en la mejilla a la reina Urraca, la primera reina propietaria del Occidente medieval, la misma que años antes había concedido, junto a su marido Raimundo de Borgoña, un fuero a los compostelanos, cunctis habitatoris, uiris ac feminis, reconociendo, por tanto, los derechos de hombres y mujeres en cuanto ciudadanos (PALLARES MÉNDEZ y PORTELA SILVA, 2006: 24 y 175). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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se sitúa la figura de María Castaña, mujer de Martín Cego, miembro de una rica y poderosa familia de Lugo, a la que, sin embargo, difícilmente se puede considerar como heroína de reivindicaciones populares, tal y como han querido ver algunos. Los Cego –quizás descendientes de Ruy Cego, uno de los “cincuenta homes boos, os mellores de si”, que, en nombre del concejo, habían hecho homenaje y juramento al obispo Arias (1294-1299)– se enfrentaron al obispo y al clero de la ciudad con la intención de impedir el cobro de unas rentas que consideraban abusivas, siendo los responsables de la muerte del mayordomo episcopal, Francisco Fernández. En estas circunstancias, María Castaña se vio inmersa en la revuelta urbana lucense, lo que desembocó en la donación forzosa que realizó, en 1386, junto con Gonçalvo y Afonso Çego, “por emenda et corregemento de mal inxuria et herro que fezemos [dando todas las heredades que tenían] enno dito couto de Çereyxa (…) por ripintemento et dapno et sen razón que enno dito lugar fesemos”, así como mil maravedíes. Además, los donantes se comprometieron a ser fieles vasallos del obispo, algo que al parecer no cumplieron pues, de nuevo, en 1397, María Castaña parece estar involucrada en una nueva revuelta contra el señorío episcopal lucense51. La violencia señorial que se documenta en la ciudad de Ourense hacia la década de los cuarenta del siglo XV tuvo entre sus protagonistas a doña Beatriz de Castro, viuda de García Díaz de Cadórniga y madre de Pedro Díaz, quienes mantuvieron una activa intervención en la política de la ciudad. Doña Beatriz no solo fue acusada en 1441 de que “ela avía tragido e metido ena dita çibdade moytas gentes estrangeyras de que a noso señor El Rey e ao dito señor obispo vyña grande mal perda e dapno”, por lo que se le pedía que “non metese ena dita çibdade ninhúus homes escudeyros nen peós estrangeyros de fora da dita çibdade, et se ende tyña, que os enviase logo fora”52 y se le ordenó en ese mismo año que desocupase la barca del Terrón, cuyos derechos debía compartir con el obispo, sino que también tuvo un papel fundamental a la hora de establecer diálogos entre los Cadórniga y el resto de autoridades urbanas. De hecho, fue a doña Beatriz de Castro a quien se le comunicó la ruptura de una tregua, firmada apenas unos meses antes por su hijo, tras la agresión sufrida por Lopo Rodríguez, juez de Cudeiro, a manos de un hombre de Pedro Díaz de Cadórniga. Además, doña Beatriz no dudó en denunciar los agravios que sufría por parte de la gente del obispo y del 51 García Oro, 1999: 73-76; Novo Cazón, 2001: 97; Domínguez Touriño y Estévez Salazar, 2009: 43-47. 52 Ferro Couselo, 1967, vol. 2: doc. 242. 218

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arcediano de Castela, eludiendo cualquier tipo de responsabilidad cuando fue requerida por el concejo de Ourense tras haber sido agredido uno de los hombres de éste último. En 1446 se documenta a esta mujer ofreciendo seguro a todos aquellos que quisiesen ir a la ciudad con mercancías o a por vino, ya que los compostelanos temían ir a la feria de San Martín debido a la conflictividad reinante en la ciudad. Finalmente, en 1464 nos encontramos a doña Beatriz de Castro intercediendo ante los franciscanos por la absolución de su conflictivo hijo, Pedro Díaz de Cadórniga, fallecido unos años antes53. En la Compostela del siglo XV las mujeres también aparecen envueltas en episodios conflictivos. Así, en 1458 descubrimos a doña Juana de Castro, viuda de Rodrigo de Moscoso, haciendo pleito homenaje en manos del alcalde Gregorio López, junto con su hijo Bernal Yáñez y un grupo de nobles y dirigentes del concejo de Santiago y de las villas de Noia y Muros, comprometiéndose a cumplir los capítulos de la hermandad que habían constituido, aprovechando la ausencia del arzobispo y señor de la ciudad don Rodrigo de Luna, con el objetivo de defender las libertades públicas que consideraban que no eran respetadas sino incumplidas54. Incluso un año más tarde vemos a la propia doña Juana de Castro jurando y comprometiéndose, ante el altar del Apóstol, a guardar y cumplir lo acordado entre los representantes del arzobispo y los sublevados55. En el marco de las luchas que tenían lugar en la Compostela de 1466 entre la ciudad y su señor, es decir, el obispo, nos encontramos de nuevo a doña Juana de Castro, junto con su hijo, cercando la Catedral para conseguir la liberación de los canónicos que habían sido hechos prisioneros por el bando fonsecano. En este contexto, también conviene destacar la personalidad de doña Catalina de Fonseca, madre de don Alonso II de Fonseca, que se puso al mando de la resistencia en el templo, liderando la facción arzobispal56. Entre las razones que dio para justificar su papel destacan su deseo de proceder a una justa defensa de su hijo, el arzobispo, y de la Iglesia, amenazada por los señores, así como la imposibilidad de hacer uso de las rentas del arzobispado, usurpadas por los caballeros gallegos57.

53 López Carreira, 1998: 453-455, 460 y 504-508. 54 GARCÍA ORO y PORTELA SILVA, 2003: 529-536. 55 Pallares Mendez y Portela Silva, 2002: 91-92. 56 Vázquez Bertomeu, 1998: 37. 57 GARCÍA ORO, 1987, vol. 1: 312. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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4. Los

lugares de los muertos: las mujeres y sus comportamientos

ante la muerte

Si hasta el momento nos hemos referidos a los espacios y actividades de los vivos, ahora es necesario tomar en consideración los espacios de los muertos, es decir, los lugares elegidos por las mujeres para disponer sus enterramientos58. Esta elección no suponía una cuestión baladí ya que en la misma operaban factores muy diversos como las devociones personales, el deseo de perpetuar la memoria propia y la del linaje, las necesidades sociales, así como las costumbres familiares. ¿Dónde y con quién deseaban recibir sepultura? Entre las mujeres de la nobleza y de la aristocracia urbana se observa un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo. De ahí que aspirasen a ser enterradas en lugares destacados y junto a miembros de su familia con el objetivo último de perpetuar su memoria individual y social. Además, no fue del todo excepcional la constitución de panteones familiares, caso del situado en Santo Domingo de Bonaval de Santiago, el cual está vinculado al linaje de los Moscoso59. En las ciudades bajomedievales se comprueba fácilmente la gran importancia que cobraron los conventos mendicantes a la hora de la muerte. Se convirtieron en constantes receptores de legados píos, así como en custodios de numerosos sepulcros de la oligarquía urbana, al mismo tiempo que actuaban como elemento de atracción de la nobleza hacia los espacios urbanos. Todo ello se comprueba al ver que fue muy habitual la elección de los espacios interiores de estos u otros monasterios e incluso de las catedrales como lugares de sepultura por parte de las élites femeninas, las cuales también deseaban yacer lo más próximo posible al altar con el objetivo de conseguir mayores beneficios espirituales60. En relación a los compañeros de la muerte, se observan dos tendencias mayoritarias: la de las mujeres que solicitaban ser enterradas junto a su 58 Ofrecemos aquí parte de las conclusiones contenidas en GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 50-53. 59 Para nuevas identificaciones y un estudio de los sepulcros femeninos conservados en Bonaval gracias a las aportaciones de la genealogía, véase CENDÓN FERNÁNDEZ, 2012: 92-94. 60 Elvira de Valladares, por ejemplo, eligió ser enterrada en el convento de San Francisco de Pontevedra, ante el altar mayor, donde yacía su hijo Pedro Álvarez de Valladares (ARMAS CASTRO, 1992: 232). 220

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familia biológica, es decir, con los padres –cobrando gran importancia la figura materna–, los abuelos o los tíos y la de aquellas otras que, por el contrario, apostaban por la familia que habían formado a lo largo de sus vidas, es decir, las que deseaban enterrarse al lado de sus cónyuges o de los hijos ya fallecidos61. ¿Cómo deseaban ser enterradas? En los modos de enterramiento se aprecian con claridad una serie de actitudes que oscilan entre la ostentación y la humildad. Aún así, de forma mayoritaria solicitaban ser sepultadas conforme exigía su estado, es decir, su posición social, lo que permitía mantener las diferencias sociales más allá de la muerte. En la Baja Edad Media se consolida el deseo de enterrarse con algún hábito religioso, especialmente con el franciscano62. Además, en sus testamentos las mujeres llegaron a especificar con mayor o menor detalle cómo habrían de ser sus honras fúnebres, capítulo que refleja la identificación del entierro como un acto social más de los que tenían lugar en el mundo urbano, al que acudían familiares, por supuesto, pero también vecinos, eclesiásticos y pobres, a los que se destinaban algunas monedas o eran invitados a participar en las pitanzas. Si nos adentramos en la cuestión de los sepulcros femeninos propiamente dichos –cuya función consistía en la lucha contra la muerte-olvido, garantizando la perpetuación del recuerdo de la fallecida y de su linaje–, nos encontramos con moimentos o campaas chaas, es decir, con sepulcros muchas veces exentos y con magníficas representaciones esculpidas –seguramente policromadas– o con lápidas, sepulturas que se solicitaban en los testamentos o se hacían por encargo de los familiares de las fallecidas –incluso de ellas mismas–, antes o después de su muerte63. Estos sepulcros tuvieron entre sus componentes esenciales la heráldica64, así como 61 GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: 50. 62 Fue el caso de Mencía López, madre del regidor compostelano Vasco López de Burgos quien dispuso su sepultura “en Santa Maria de Quintââ, aly onde jaz mina madre, e mando que me lançen eno abito de san Françisquo” (JUSTO MARTÍN y LUCAS ÁLVAREZ, 1991: doc. 276). 63 Por ejemplo, en 1380 Juan do Campo, “burgés da cidade de Santiago”, dispuso en su testamento hacer dos “moimentos” enfrentados en el coro de Bonaval, uno para él y otro para su mujer Constanza Méndez (FERREIRA PRIEGUE, 1988: 321). 64 Doña Urraca de Moscoso, por ejemplo, dispuso en su ya citado testamento de 1498 el traslado de los cuerpos de su marido, don Pedro Osorio de Villalobos, y del hijo de ambos desde San Francisco de Santiago a Santo Domingo de Bonaval, donde organizó un panteón familiar en el que habría de cobrar gran importancia la heráldica, pues dispuso que colocasen “en el arquo de la dicha capilla un escudo de piedra con las armas de Villalobos [por su marido] e de Moscoso [por su padre] e en los cabos del arquo pongan las armas de Castro e de Guzman [por sus abuelos maternos] e en el otro cabo del arquo otro escudete de piedra con las armas Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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una serie de gestos y elementos iconográficos que evocaban aspectos como el tránsito hacia el Más Allá –los ángeles– o la fidelidad femenina –visible en los perros que muchas veces aparecen representados a los pies de estas damas–, sin olvidar la cuestión principal, es decir, evocar la preeminencia social, el poder y la autoridad de estas mujeres y sus familias. Aunque los grupos más y mejor representados en la escultura funeraria son la nobleza y el clero, pronto fueron imitados por la oligarquía urbana que, de esta forma, también aspiraba a perpetuar su memoria65, aunque a veces, ante la pérdida de la epigrafía, han caído en el infortunio de la desmemoria. ¿Qué pasa con las gentes del común? La caracterización de sus enterramientos ha de hacerse prácticamente a partir de la negación de lo visto hasta ahora. Frente a los espacios interiores, eligen los cementerios; frente a los conventos, la parroquia; frente a la lucha por la conservación de la memoria a través del sepulcro en piedra, el olvido más absoluto66. De todos modos, cuando se especifican los compañeros de la muerte éstos vuelven a ser mayoritariamente familiares –ascendientes o descendientes– y en los legados píos se percibe también la consolidación de la espiritualidad mendicante, lo que confirma la existencia de una serie de tendencias generales en todos los niveles de la sociedad urbana bajomedieval. 5. Conclusiones La presencia de las mujeres en las ciudades medievales es un hecho que, a todas luces, resulta incontestable. De todos modos, es fundamental ir más allá de la realidad estrictamente demográfica para conocer cuál era la posición que ocuparon las mujeres en la sociedad urbana de la Galicia bajomedieval y, sobre todo, qué papel desempeñaron en el funcionamiento de Sotomayor [por su abuela paterna]” (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: doc. 48). 65 Hablamos, por ejemplo, de mujeres de mercaderes, notarios y oficiales de los concejos, de las que se conservan algunos ejemplos expresivos. Vid. Cendón, Fraga y Barral, 2000: 154-172 y 199-203. 66 Ejemplo de la menor trascendencia que tenía el lugar de sepultura entre los sectores menos privilegiados pero, al mismo tiempo, más numerosos de la sociedad urbana es la disposición que hizo Mayor, criada del mercader Juan Rodríguez de las Navas, sobre su sepultura: “Iten mando enterrar meu corpo ena quintaa de Paaços onde vir meu conpridor [el propio Juan Rodríguez] que mellor seja”. Y no hay más. Aunque encarga algunas misas, no muchas, Mayor parece ser consciente de que tras su muerte solo le quedaba el olvido (GARCÍA-FERNÁNDEZ, 2012b: doc. 40). De todos modos, también se han encontrado algunas lápidas de mujeres del grupo de los menestrales, que, de esta forma, aspiraban al “ennoblecimiento póstumo” (Cendón, Fraga y Barral, 2000: 209-211). 222

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interno y desarrollo de esa misma sociedad. Gracias a las investigaciones desarrolladas en las últimas décadas en el marco de la historia de las mujeres y de las relaciones de género, conocemos no pocos datos sobre el protagonismo femenino en la Edad Media. Sin embargo, aún son muchos los interrogantes que hacen necesario llevar a cabo trabajos monográficos que presten atención al hecho diferencial de ser mujer en la sociedad urbana. De este modo, se aspira a terminar con la falta de menciones a mujeres que se detecta aún hoy en día en muchos estudios históricos –y en esta ocasión nos referimos específicamente a las centrados en la historia de las ciudades bajomedievales– ya que ello no se puede explicar como consecuencia directa de una ausencia sistemática de las mujeres en la documentación medieval sino por el mayor interés que han despertado a ojos de los investigadores los espacios públicos y las actividades que en ellos se realizaban –muy particularmente las políticas–, sin tener en cuenta la necesidad de no separar sistemáticamente lo privado de lo público, así como la operatividad de considerar a la familia y no al individuo como objeto de estudio y sujeto de los cambios históricos. Avanzar en este sentido permite concretar y entender mejor la participación de las mujeres en las ciudades bajomedievales pues sus actuaciones y actividades a título individual y familiar tuvieron una notable importancia en la reproducción biológica, social, económica y cultural de sociedad medieval gallega, peninsular y europea. Por todo ello, hemos realizado en estas páginas una brevísima aproximación a los espacios públicos y privados en los que desarrollaron su vida cotidiana las gallegas de las ciudades bajomedieval para ver qué actividades llevaron a cabo en los mismos, así como la red de relaciones que fueron construyendo a su alrededor –a veces en forma de conflicto–; sin olvidar, por supuesto, los espacios de los muertos en los que se combinaron diversos intereses y creencias que tendieron a organizarse con el objetivo de perpetuar la memoria individual de estas mujeres, además de la de sus familias, y de conservar sus relaciones sociales más allá de la muerte. Bibliografía Antonio Rubio, María Gloria de, “La historia de las mujeres desde el IEGPS: proyectos y resultados. El caso de las mujeres judías”, en García-Fernández, Miguel; Cernadas Martínez, Silvia y Ballesteros Fernández, Aurora (eds.), As mulleres na Historia de Galicia. Actas do I Encontro Interdisciplinar de Historia de Xénero, Santiago de Compostela, Andavira, 2012; 101-116. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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LA CIUDAD INQUISITORIAL: SANTO OFICIO Y ESPACIO URBANO EN ÉPOCA MODERNA The “Inquisitorial City”: Holy Office and Urban Space in the Early Modern Spain Bárbara Santiago Medina Universidad Complutense de Madrid [email protected] Resumen: Durante sus más de trescientos años de existencia, la Inquisición española basó sus actuaciones en el secreto y el oscurantismo. Las denuncias, los procesos, lo que sucedía en las prisiones o el contenido de sus archivos, entre otros aspectos, estaban gobernados por la más estricta confidencialidad, bajo amenaza de incurrir en fuertes penas para aquellos que la quebrantasen. Sin embargo, frente a esa imagen de una Inquisición oculta y sombría se encuentra otra de carácter muy diferente: la que quiso dar de sí misma en público. El Santo Oficio siempre estuvo íntimamente ligado al mundo urbano. No en vano sus distritos jurisdiccionales se articularon en torno a importantes ciudades, donde tenían su sede los diferentes tribunales, muchos de ellos en históricos y privilegiados edificios. La Inquisición utilizaba la ciudad y sus instituciones, tanto civiles, como eclesiásticas, para ejercer su poder, pero también como escaparate propagandístico en sus actos más solemnes, tales como los autos de fe o las publicaciones de edictos, algo más desconocidas que los anteriores. Sus calles, plazas y templos fueron utilizados para celebrar diferentes actos y ritos, lo que le granjeará no pocos problemas y rencillas con diversas autoridades. Asimismo, las urbes constituían una fuente de ingresos nada desdeñable, pues el Santo Oficio fue propietario de numerosos inmuebles y haciendas, que arrendaba a particulares para obtener beneficios económicos. Y no debe olvidarse tampoco cómo muchos de sus oficiales y ministros hicieron ostentación de su condición y colocaron en las fachadas de sus viviendas escudos y blasones, a la vista siempre de sus convecinos, donde se integraban las armas de la Inquisición, algunos de los cuales han perdurado hasta nuestros días. La presente comunicación, en definitiva, pretende dar a conocer esta faceta más olvidada del Santo Oficio en tanto que usuario y articulador del espacio y la vida urbana durante toda la Edad Moderna. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Palabras Clave: Inquisición Española, Ciudad, Edad Moderna. Abstract: For more than three hundred years, the Spanish Inquisition based its activities on secrecy and obscurantism. Denounces, trials, documents or what happened at prison were confidential matters and those who broke the confidentiality were terribly prosecuted. Opposite to this dark and sinister image, there was another one: the public image the Inquisition gave of itself. The Spanish Holy Office was closely bound to the urban world. Its jurisdictional districts were articulated through main cities where tribunals were erected. The Inquisition took advantage of the city and its civil and religious institutions in order to gain more power and promote its most astonishing ceremonies, such as the well-known autos de fe. Streets, squares and churches were used to celebrate rites, which earned the Holy Office a lot of antagonism. Likewise, cities were an important source of income, since the institution owned some properties that were rented to gain rental incomes. And it’s important not to forget how ministers and familiars placed the heraldic crest of the Inquisition on their housing façades. This paper tries to focus on this forgotten facet of the History of the Holy Office as user and articulator of urban life and space during the Early Modern period. Keywords: Spanish Inquisition, Urban History, Early Modern History.

1. Introducción Durante los más de trescientos años que la Inquisición moderna se mantuvo activa en los territorios de la Monarquía Hispánica, desde que los Reyes Católicos iniciaran su implantación en 1478 y hasta que fue definitivamente suprimida por Real Decreto en 1834, su influencia no solo se dejó sentir en las conciencias de sus contemporáneos, como cabría esperar de una institución que, en última instancia, intentaba salvaguardar la pureza de la fe católica y lograr la salvación de sus almas. Sus procedimientos y actividades nos son, aunque de forma muy sesgada, familiares, gracias a la “leyenda negra” que acompañó al Santo Oficio desde prácticamente el momento de su establecimiento. Aunque, en la actualidad, no es necesario acudir a relatos fabulosos, plenos de oscurantismo y propaganda, para crearnos una imagen de lo que pudo haber sido la Inquisición, ya que los propios documentos de la institución que han llegado hasta nosotros nos dibujan un retrato bastante aproximado de cómo pudieron haberla vivido (y sentido) nuestros antepasados. Para nosotros, ciudadanos del siglo XXI, el Santo Oficio no es más que un episodio más, quizás anecdótico y siniestro, de nuestra historia; para aquellos habitantes de las zonas a las que llegó su

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alcance, por el contrario, fue una entidad viva, a la que temer o de la que burlarse, pero que no dejó indiferente a nadie. La Inquisición se encontraba presente en muchos aspectos de la vida cotidiana. Cualquier comportamiento “sospechoso” de ser contrario a la fe podía conllevar la denuncia de alguien ante el Santo Oficio y, en algunos casos, incluso su condena a muerte. El control no se circunscribía solo a la esfera pública de las personas, en la que, de alguna u otra forma, se podrían aparentar ciertos modos de pensar o conductas, sino que se internaba en lo más profundo de los hogares y en las actividades más íntimas y privadas de sus moradores. Pero, ¿cómo fue posible que la Inquisición lograse proyectar su sombra hasta en lo más profundo de las almas de las personas durante tanto tiempo? Ciertamente, el sigilo que marcaba sus actuaciones tuvo mucho que ver, como también lo tuvo la eficacia de su red de oficiales y ministros, entre otros factores. Aunque, ofuscados por el romanticismo del secretismo y lo hermético, muy pocos se han fijado en la importancia de la enérgica y fructífera campaña publicitaria que puso en marcha la institución en los lugares bajo su dominio y que se mantuvo activa hasta la abolición del Tribunal en el siglo XIX. El “secreto” regía sus acciones, pero la Inquisición no se “escondía” y se mostraba orgullosa de exhibirse. En no pocas ocasiones las sedes de sus tribunales se encontraban en importantes y céntricos edificios de las ciudades; sus oficiales y ministros gozaban de ciertos privilegios de los que muchos alardeaban; sus celebraciones se festejaban con gran boato y éxito de público e incluso acudían a ellas representantes de las autoridades civiles y de las jerarquías eclesiásticas; poseía propiedades, muebles e inmuebles, y recibía ingresos gracias a censos y confiscaciones... En definitiva, formaba parte del devenir de las ciudades y otras poblaciones desde un punto de vista que iba más allá del plano meramente espiritual. 2. La sede del tribunal La presencia del Santo Oficio se dejaba sentir de una forma más profunda y viva en los núcleos urbanos que en los rurales, y mucho más si se daba la circunstancia de que los primeros fueran además cabeza de sus respectivos distritos jurisdiccionales. A lo largo de su historia, la geografía inquisitorial sufrió diversas modificaciones. Parte de los tribunales que iniciaron su andadura en el siglo XV desaparecieron en virtud de una política de racionalización territorial y económica que redujo paulatinamente su número. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Asimismo, no era infrecuente que, mientras unos tribunales veían cómo su radio de acción aumentaba, otros experimentaran mermas en la extensión de sus dominios jurisdiccionales. Los más estables fueron, sin embargo, los de Toledo, Sevilla, Valladolid, Corte (Madrid), Granada, Córdoba, Murcia, Llerena, Cuenca, Santiago (Galicia), Logroño, Canarias, Zaragoza, Valencia, Barcelona y Mallorca, a los que habría que unir Sicilia, Cerdeña, México, Lima y Cartagena de Indias1. Por el camino quedaron sedes como las de Ávila, Burgos, Cádiz, Ciudad Real, Lérida, Murcia o Zaragoza, entre otras muchas, a pesar de estar localizadas en importantes núcleos urbanos2. En todas estas localidades, el lugar más relevante era sin duda el edificio que albergaba a cada uno de los tribunales. Era el centro neurálgico de cada distrito, desde el cual los inquisidores ejercían su jurisdicción y que se constituía en referente para los ministros repartidos por todo el territorio que controlaban. Allí se encontraba el archivo, que recibía el nombre de “secreto”, que no solo conservaba la documentación administrativa y procesal del Santo Oficio, sino también las “arcas de tres llaves” que custodiaban los caudales de la institución. En sus salas de audiencias se dirimían los procesos y se gestionaban diversos asuntos de gobierno, contando también con diferentes habitaciones y cámaras donde tanto los inquisidores como el fiscal y los diferentes oficiales y ministros realizaban su jornada diaria. Y no debe olvidarse cómo, en muchos de estos edificios, se hallaban también las cárceles secretas y de la penitencia, donde los reos permanecían detenidos, bien por un tiempo indeterminado a la espera de que se resolviese su causa, bien cumpliendo una condena que les había sido impuesta tras concluirse ésta. Allí 1 Jaime Contreras y Jean Pierre Dedieu, autores de varios estudios sobre la geografía inquisitorial, identificaron varias ciudades como posibles sedes de tribunales a principios del año 1492. Serían las siguientes: León, Burgos, Calahorra, Palencia, Zaragoza, Lérida, Barcelona, Salamanca, Segovia, Sigüenza, Ávila, Toledo, Cuenca, Valencia, Llerena, Córdoba, Jaén, Murcia y Jerez. Para más información sobre la geografía inquisitorial puede consultarse: CONTRERAS y DEDIEU, 1980: 37-94; También: DEDIEU y CONTRERAS, vol. 2, 1993: 3-47;. Una reproducción del mapa que realizaron los autores anteriores con la distribución de tribunales a principios de 1492 puede encontrarse en, entre otras obras: MARTÍNEZ MILLÁN, 2007: 66. 2 Además de las que albergaban los ya referidos tribunales de mayor estabilidad y, por tanto, duración en el tiempo, Henry Charles Lea menciona las siguientes ciudades como cabeza de distrito, aunque en la mayoría de los casos lo fueron de carácter provisional: Alcaraz, Ávila, Balaguer, Barbastro, Burgos, Cádiz, Calahorra, Calatayud, Ciudad Real, Daroca, Durango, Estella, Granada, Guadalupe, Huesca, Jaca, Jaén, León, Lérida, Llerena, Medina del Campo, Murcia, Pamplona, Orán, Orihuela, Osuna, Perpignan, Plasencia, Zaragoza, Segovia, Sigüenza, Tarazona, Tarragona, Teruel, Tortosa, Tudela y Jerez (LEA, 1906-1907, vol. 1: 541-555). 232

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se enviaba y se recibía la correspondencia oficial y, por tanto, si alguien creía tener motivos para delatar a una persona ante el Santo Oficio, sería a la sede del tribunal donde remitiría su comprometedora misiva o adonde debería personarse para efectuar su denuncia ante los propios inquisidores. Como ya se ha mencionado, era habitual que el tribunal se localizase en un inmueble céntrico e, incluso para la época, de carácter “histórico”. Normalmente se trataba de edificios antiguos que ya habían cumplido alguna función específica anterior, siendo raros aquellos que se construyeron de nueva planta para la Inquisición. La institución, por tanto, debió adecuarse, en muchos casos, a incómodas distribuciones preexistentes y se habituó a lidiar con los inconvenientes de morar en construcciones que contaban con varios siglos de antigüedad. Este carácter de “historicidad” de buena parte de los edificios inquisitoriales es lo que ha llevado a que muchos de ellos se hayan conservado y pervivan en nuestros días. La Inquisición barcelonesa, por ejemplo, se alojaba en un importante edificio medieval enfrente de la Catedral que había sido residencia tanto de los condes de Barcelona como de los reyes de Aragón: el antiguo Palau Reial Major. El inmueble, de notables dimensiones, no estuvo ocupado en su totalidad por el Santo Oficio, antes bien éste habitaba solo una parte del mismo entre las calles Tapinería, Els Comtes y la Bajada de la Canonja. Su establecimiento allí se debió a la cesión que de esa parte le fue hecha al Inquisidor General de Cataluña en 1487 por el rey Fernando el Católico, si bien por un privilegio posterior, confirmado en 1552, se ponía límite a este uso. El documento concedía a las religiosas del monasterio de Pedralbes el derecho de refugiarse en cualquier palacio barcelonés en caso de conflicto armado y, en caso de elegir el Palau Reial Major, los inquisidores deberían abandonarlo, cediendo todo el recinto que ocupaban a las religiosas3. El resto del inmueble, durante los más de trescientos años que el Santo Oficio residió en él, fue siendo compartido con instituciones tales como los virreyes, el Convento de Santa Clara, el Archivo de la Corona de Aragón, la Real Audiencia, la Bailía General o el Maestre Racional4.

3 MADOZ, 1846: 529. 4 Sobre la relación entre la Inquisición y este edificio pueden verse los siguientes trabajos: ADROER I TASIS, 1979; DURÁN I SANPERE, 1973; SANTIAGO MEDINA, 2005: 157-183. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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A día de hoy, parte de la zona que ocupó el Santo Oficio barcelonés ha desaparecido, pero otra sí se ha conservado, integrada en el actual Museo Frederic Marès, destinado a exhibir los objetos artísticos que el arquitecto y también coleccionista gerundense Frederic Marès (1893-1991) donó a la ciudad de Barcelona en 19465. Es en la fachada del museo que da a la catedral donde todavía puede observarse el escudo que coronaba la entrada al edificio inquisitorial. En Madrid, contrariamente a lo que podría suponerse, no se estableció un tribunal específico hasta el año 1650, momento en que se independiza formalmente del de Toledo, aunque su jurisdicción quedó limitada a la propia villa y Corte, permaneciendo sus alrededores todavía bajo control del Santo Oficio toledano. Su vida, por tanto, fue algo más efímera que la del resto de tribunales, algunos de los cuales ya contaban con más de 150 años de antigüedad y tenían una influencia territorial mucho mayor. Con independencia de esta circunstancia, Madrid supone un caso especial entre las ciudades inquisitoriales españolas por albergar dos edificios de gran importancia para la institución. Por un lado, la sede del propio tribunal del distrito; por otro, y quizás lo más destacado, la sede del Consejo de la Suprema. El Tribunal de Corte se encontraba en un edificio de la actual Calle Isabel la Católica, que discurre entre la Plaza de Santo Domingo y la Calle Gran Vía, inexistente en la época6. De nuevo, su situación era privilegiada, en pleno centro de la ciudad, muy cerca de la Puerta del Sol, la Calle Mayor y el Palacio Real. Por desgracia, lo único que parece quedar del inmueble son sus sótanos, que pertenecen a un hotel7. 5 En la página web del museo puede encontrarse información acerca de la tercera fase de remodelación del edificio, finalizada en 2011, que supuso la intervención en su primera planta con objeto de poder exhibir la colección escultórica y de conseguir una óptima comunicación entre las diferentes plantas. También es posible ver fotografías de dichos trabajos: http:// w3.bcn.cat/V69/Home/V69XMLHomeLinkPl/0,4737,695019883_697129321_1,00.html [consultado el 20 de febrero de 2013]. 6 La Plaza (entonces “Plazuela”) de Santo Domingo ha mantenido su antigua denominación aún con el transcurrir de los siglos, no así la calle donde se encontraba el edificio del tribunal, que ha recibido varios nombres, tales como “del Espíritu Santo”, “Premostratenses”, “San Norberto” o, incluso, “de la Inquisición”. Esta última permaneció hasta el siglo XIX, momento en que decidió cambiarse definitivamente. 7 Se trata del “Hotel Santo Domingo”. Parte del establecimiento se encuentra ubicado en un antiguo inmueble de ladrillo rojo cuya fachada principal se ve desafortunadamente ensombrecida al estar junto a un moderno edificio en la actual Plaza de Santo Domingo. El sótano de la Inquisición es hoy ocupado por una coctelería llamada “Las Cuevas”. La 234

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El Consejo de Inquisición tuvo, a lo largo de su historia, varias localizaciones, entre ellas, el convento de Nuestra Señora de Atocha, hasta que por fin se trasladó, en 1790, al edificio que hoy se conserva en el número 14 de la Calle Torija. Aunque el proyecto de construcción de una sede para la Suprema fue encomendado al reputado arquitecto Ventura Rodríguez Tizón (1717-1785), quien había sido nombrado Arquitecto del Real Consejo de la Inquisición en diciembre de 1762, la muerte de éste, así como diversas razones de índole económico, motivaron que sus diseños no llegaran a materializarse, siendo elegido nuevo maestro mayor de las obras Mateo Guill (1753-1790), que falleció el mismo año en que se dio por terminado el edificio8. El proyecto de Guill es, en cierto modo, sencillo y funcional y, quizás por ello, el edificio no suele llamar demasiado la atención de los habitantes de la capital, ni se incluye en los recorridos turísticos por la ciudad. Lo más representativo es, sin lugar a dudas, su portada principal, destacando en ella la disposición que conforman su gran puerta y el balcón principal, acompañados de un gran escudo labrado y de una inscripción sobre el dintel, restaurada recientemente9. Tras la abolición del Santo Oficio en 1834 y la incautación de sus bienes, el edificio fue sede de varios ministerios, entre otros el de “Comercio, Instrucción y Obras Públicas” o el de “Gobernación del Reino”, además de otros organismos oficiales, hasta que fue finalmente vendido a diversos propietarios10. En 1894 es adquirido por las Religiosas de María Reparadora, que compartieron su uso con los Padres Franciscanos y varias instituciones benéficas hasta que el edificio fue definitivamente comprado por el Estado en 2008 para albergar en él varias dependencias del Senado. En Sevilla, la primera sede del Tribunal estuvo en el Convento de San Pablo el Real, pero pronto la actividad inquisitorial desbordó la capacidad del recinto y debió buscarse un nuevo emplazamiento. El lugar elegido fue propia página web del hotel afirma que este recinto bajo tierra perteneció al Santo Oficio y que es “datable” en el siglo XVI: http://hotelsantodomingo.es [consultado el 21 de febrero de 2013]. 8 DÍEZ CUEVAS, 1998: 83-89. 9 El escudo corresponde al establecido por el rey Carlos III como oficial para el Estado, no teniendo que ver, por tanto, con la heráldica inquisitorial, como sucedía en el edificio del Tribunal de Barcelona, por ejemplo. 10 DÍEZ CUEVAS, 1998: 120-122. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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la antigua fortaleza árabe, situada en el conocido barrio de Triana, en la orilla derecha del Guadalquivir, cuyo uso fue cedido al Santo Oficio por los Reyes Católicos en 1480. Si bien el edificio era sustancialmente diferente a los expuestos con anterioridad, tanto en su factura como en su situación, lo cierto es que la impresionante construcción amurallada sevillana debió servir eficazmente a los fines que se perseguían, y no solo desde el punto de vista habitacional, sino también desde el propagandístico, ya que constituía una auténtica plaza fuerte del dominio inquisitorial. En 1785, tras una devastadora crecida del Guadalquivir, el castillo fue abandonado y el Tribunal se instaló en el Colegio de las Becas, en la Calle Jesús del Gran Poder, junto a la Alameda de Hércules11. Este edificio, construido en 1620, había pertenecido a los Jesuitas, pero tras su expulsión la propiedad pasó a la ciudad, que a su vez la entregó a los inquisidores. Se trataba de un emplazamiento en la orilla opuesta del río, ya dentro del recinto urbano, pero alejado de la catedral y los Reales Alcázares. El Santo Oficio ocupó el Colegio de las Becas hasta 1820. Desde entonces, el edificio ha tenido diferentes funciones, algunas tales como: lugar de culto (1820-1827), cuartel de artillería (1820-1836), casa de vecinos e incluso cine de verano12. Mientras esto sucedía, el castillo de Triana fue paulatinamente cayendo en el peor de los declives, hasta que se decidió su demolición en 1823 para reorganizar urbanísticamente la zona y dotar al barrio de un mercado de abastos. Los pocos vestigios que perviven han sido musealizados en un centro de interpretación que trata de exponer a los visitantes su historia, incluyendo la parte de ésta que lo vincula a la Inquisición sevillana. También castellanas serán las residencias del Santo Oficio en otras ciudades. En Córdoba, por ejemplo, el Tribunal ocupó el Alcázar de los Reyes Cristianos, mandado construir en el siglo XIV por Alfonso XI de Castilla (1311-1350) tomando como base el primitivo castillo andalusí. En Zaragoza, hasta principios del siglo XVIII se localizó en el Palacio de la Aljafería. Mientras que en Cuenca fue a finales del siglo XVI cuando Felipe II cedió el castillo de la ciudad para que fuese utilizado por los inquisidores13. 11 GONZÁLEZ DE CALDAS, 2008: 39-61. 12 PÉREZ CANO, 1996: 111-112. 13 El antiguo castillo conquense fue remodelado en 1985 para albergar la sede del actual “Archivo Histórico Provincial de Cuenca” Breve información sobre el edificio en: PÉREZ RAMÍREZ, 1980: 981. Un relato sobre la llegada de los inquisidores de Aragón a la Aljafería se puede leer en: LLORENTE, 1812: 108-109. Sobre el alcázar de la Inquisición cordobesa y sus cárceles: CUADRO GARCÍA, 2005: 443-464. 236

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Como se puede observar por lo expuesto hasta ahora, no era infrecuente que las sedes de los tribunales estuviesen marcadas por un cierto carácter de temporalidad, dependiendo de la solvencia económica del propio tribunal, de su relación con otras instituciones civiles y eclesiásticas, de los acontecimientos políticos y militares de la época y de la situación del mercado inmobiliario local. Siendo este último uno de los aspectos más desconocidos de la historia inquisitorial y, paradójicamente, uno de los más influyentes en el tema que nos ocupa. Prueba de ello es, por ejemplo, la política de adquisiciones que llevó a cabo el Consejo de la Suprema, con la aquiescencia y apoyo de la Monarquía, hasta conseguir hacerse con todos los inmuebles situados en el terreno sobre el cual se alzaría el palacio que luego sería su sede. El edificio no se encuentra muy alejado del Palacio Real y, por tanto, se trataba de una zona donde buena parte de la nobleza ambicionaba residir. En el “libro de asientos” de la Planimetría General de Madrid, uno de los proyectos catastrales más importantes del Antiguo Régimen, realizado entre los años 1749 y 1774, se encuentra el siguiente apunte en relación a la propiedad de las construcciones de la “Manzana 554”, que es donde se ubicará el futuro edificio del Consejo: 1ª. Al Supremo Consejo de la Ynquisición; compreende 8 sitios. El 1º fue del lizenciado Barrionuebo de Peralta y Rodrigo Calderón, quien le privilegió sin carga en 6 de junio de 1589. El 2º de doña Andrea Lorenzano con 4.000 maravedíes, con los que le compuso Juan de Mendoza en 23 de maio de 1611. El 3º de Vicente Hernández, con 4.500 maravedíes, con los que le privilegió Ana Montalbo en 20 de octubre de 1589. El 4º y 5º de don Rodrigo Calderón, cuyos 5 sitios los compró dicho Consejo de la Ynquisición como vienes del Marqués de Siete Yglesias; haviendo de servir de aposento para los Ynquisidores Generales quedaron libres de sus cargas. El 6º de Eugenio González y María de las Niebes, privilegiado sin carga por Bartholomé del Oyo en 30 de octubre de 1590. El 7º de Gerónimo de Aragón y Ezquerra, y doña María de Castañeda, su muger, con 3.250 maravedíes, de los que le libertó el citado Consejo por privilegio de 27 de septiembre de 1647; y el 8º del lizenciado Christóval de la Serna y doña Cathalina Sánchez de las Casas, su muger, compuesto sin carga por Cathalina de Espinosa en 30 de agosto de 1590 [...]. Renta: 22.000. Carga: 8.50014. 14 Libro sexto de los Asientos de las Casas de Madrid que comprende cincuenta y siete manzanas, desde el número quinientos y uno hasta el quinientos cincuenta y siete, inclusive (Archivo General de Simancas, Patronato Real, Legajo 94, doc. 12, p. 422). Puede consultarse una edición del mismo en: CAMARERO BULLÓN, 1988. Sobre la relevancia de la Planimetría General de Madrid, ver: MARÍN PERELLÓN, 2000: 87-114. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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De este modo, la Suprema se hizo primero con los inmuebles propiedad del Marqués de Siete Iglesias y, partiendo de esta base, fue realizando diferentes incorporaciones a lo largo del siglo XVII gracias a sucesivas adquisiciones de casas situadas en la Calle de la Puebla, una de las que delimitaban la manzana junto con las calles del Reloj y del Limón15. Todo ello hasta conseguir el gran solar sobre el que Ventura Rodríguez haría el primer proyecto para el Consejo16. En Toledo la situación fue sustancialmente distinta, ya que los inquisidores no parecen haber llegado a conseguir nunca una sede conveniente y acorde con sus propósitos. Así, primero se instalaron en unas casas alquiladas al regidor Gonzalo de Pantoja, pero en 1513 fueron compradas por el Cardenal Cisneros, quien ordenó su derribo y el de otras colindantes para construir el Convento de San Juan de la Penitencia. Se trasladaron entonces a otro edificio, también alquilado, en la Plaza del Juego de Pelota, cerca del Convento de Santa Úrsula. En 1560, por fin pudieron reunir el suficiente capital como para adquirir un inmueble, siendo elegida una extensa casa que lindaba con la iglesia mudéjar de San Vicente. Pero en 1775 todos los edificios de la manzana en que se encontraba el Tribunal fueron adquiridos por el Cardenal Lorenzana para erigir lo que hoy se conoce como el Palacio Universitario Lorenzana, una gran construcción neoclásica perteneciente a la Universidad de Castilla-La Mancha. A cambio, la Inquisición recibió una parte de la que había sido la Casa Profesa de los Jesuitas, en la actual Calle AlfonsoX el Sabio, junto a la iglesia, también jesuita, de San Ildefonso. Allí permanecería hasta la definitiva supresión de la institución17. Hoy es la Delegación de Hacienda. El edificio junto a San Vicente resultaba del todo inapropiado para la actividad inquisitorial, principalmente debido a la falta de espacio que acuciaba, sobre todo, a los reos del tribunal. La situación era tan precaria que, en caso de que el número de las personas retenidas aumentase, éstas debían ser recluidas, no en el edificio del tribunal, sino en casas particulares, normalmente de familiares del Santo Oficio y en la propia Cárcel Real. A 15 La Calle de la Puebla recibe hoy día el nombre de Calle Fomento, mientras que la Calle del Limón se ha transformado en la Travesía del Reloj. Las calles Torija y del Reloj han mantenido sus denominaciones. 16 Un análisis más detallado de este proceso, así como un estudio introductorio sobre el entorno urbano del Palacio de la Inquisición, puede encontrarse en: DÍEZ CUEVAS, 1998: 55-67. 17 PORRES MARTÍN-CLETO, 1986: 117. 238

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veces, incluso debían ser remitidos al Tribunal de Cuenca para que fuesen juzgados allí. Para solucionar esta problemática, los inquisidores toledanos intentaron, sin éxito, hacerse con más inmuebles colindantes de la misma manzana que habitaban, lo que hubiera dado lugar a un “conjunto más anárquico y laberíntico que antes, sin una estructura adecuada para el fin a que se destinaba, al tratarse de edificios sin nada en común entre ellos salvo los linderos”18. 3. Otros edificios vinculados al Santo Oficio Puede afirmarse que todos aquellos tribunales que contasen con sedes en las que concentrar toda su labor de justicia y administración podían considerarse afortunados, ya que esta situación, que hoy consideraríamos óptima, no era generalizada en todos ellos. Sin ir más lejos, el propio tribunal toledano se vio obligado a externalizar los aprisionamientos de sus reos, un hecho al que se acaba de hacer referencia. Su “Cárcel de la Penitencia” tuvo, durante mucho tiempo, una localización que podría ser calificada de “provisional”, ya que solía encontrarse en un inmueble alquilado y no siempre se renovaban los arrendamientos, por lo que cambiaba frecuentemente de situación. En 1562, tras la imposibilidad de afrontar el pago del alquiler, la cárcel debió desalojarse y los presos fueron repartidos por varias casas particulares, con todos los problemas que suponía trasladarlos cada vez que era necesario. En 1615, los inquisidores consiguieron arrendar como Cárcel de la Penitencia un edificio en el Arrabal y, en 1740, se utilizó para tal fin un edificio en la bajada al Cristo de la Luz19. El Santo Oficio toledano fue esclavo, en primera instancia, de su propia situación económica, pero también de la voluntad de las autoridades eclesiásticas, que anteponían sus políticas de propaganda y mecenazgo a la actividad del Tribunal, y, en última instancia, de las fluctuaciones experimentadas por el mercado inmobiliario. En Cuenca la situación no parece haber llegado al mismo nivel de precariedad que en Toledo, pero también allí se vieron obligados a alquilar espacios para albergar a los presos, al menos, antes de que el tribunal 18 PORRES MARTÍN-CLETO, 1986: 127. 19 Julio Porres dice del primero de estos edificios que tenía once aposentos, era viejo, malo y casi sin luz, además de encontrarse en un barrio de mala fama (el Arrabal) “por la proximidad de la mancebía pública que allí trasladó en la segunda mitad del siglo el activo corregidor don Juan Gutiérrez Tello” (PORRES MARTÍN-CLETO, 1986: 131-132). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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fuese instalado definitivamente en el castillo. Los apuntes de las cuentas de receptoría del Santo Oficio conquense, a pesar de ser escuetos, aportan importantes pistas sobre ello. Así, por ejemplo, en los asientos de las cuentas de los años que transcurren entre 1559 y 1563, ambos inclusive, consta el pago al cabildo de la Catedral de Cuenca de 10 ducados (3.750 maravedís) anuales por el alquiler de unas trojes que se utilizaban como cárceles. Si se tiene en cuenta que las trojes son almacenes destinados al depósito de granos, es posible hacerse una idea de las condiciones de habitabilidad que debían tener para los que allí eran recluidos. Los pagos solía recibirlos un canónigo de la catedral en nombre del cabildo que, además, solía ser Mayordomo del Arca de la Limosna. En estos años fueron, entre otros, Martín de Huélamo, Alonso González de Cañamares y Bartolomé Muñoz20. Tampoco era raro que un tribunal necesitase contar con espacio extra para almacenar determinados bienes que no fuesen de uso frecuente y, en tal caso, se podía recurrir de nuevo al alquiler de inmuebles completos o de locales determinados que estuviesen disponibles en la ciudad. Esta circunstancia no tenía por qué deberse únicamente al hecho de no contar con un espacio libre en la propia sede del tribunal, sino que podía tener que ver, bien con el hecho de no contar con un lugar idóneo para el almacenaje, bien con el hecho de no querer ocupar habitaciones más propias para otros menesteres. La Inquisición de Barcelona, a pesar de contar con una sede de un tamaño e importancia nada desdeñables, se acogió a esta práctica para, posiblemente, desahogar las dependencias del Palau Reial Major. En sus cuentas de receptoría fechadas en 1579 consta que se pagaron a Antonia Barona 135 sueldos por el alquiler anual de una casa para albergar la madera del auto de fe, comprendiendo dicha anualidad desde el 9 de septiembre de 1577 hasta el mismo día del año siguiente21. Entre los asientos de las cuentas que se tomaron al receptor Gerónimo Garcerán de Sorribes en 1582, también consta un pago hecho a Juan Llobet y a Damián Bosquete, maestro de aja, por el alquiler “de la botica adonde está la madera del auto” entre el 9 de septiembre de 1578 y el mismo día de 157922. De estos apuntes se deduce, por tanto, que los locales se arrendaban por cortos períodos de tiempo, preferentemente anuales, y que, aunque el precio 20 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4.537. 21 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4.651. 22 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4.651. 240

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del alquiler fuese el mismo, como en los casos anteriores, no siempre se renovaban los acuerdos. En lo que respecta a las viviendas de los principales miembros del tribunal, en no pocas ocasiones éstas se encontraban dentro de la propia sede del mismo, pero, cuando no era así, la institución podía correr con los gastos de alquiler, que normalmente se consideraban incluidos en el salario. En las cuentas de receptoría conquenses encontramos que el Santo Oficio se hacía cargo también del pago de los arrendamientos, aún si las viviendas que debían ocupar los inquisidores estaban vacías. Así no se corría el riesgo de que fuesen alquiladas por otra persona, perdiendo por tanto la institución el derecho a utilizarlas. Por ejemplo, el 12 de marzo de 1567 los inquisidores mandaron al receptor abonar al también inquisidor Juan Ayora, entonces Obispo de Oviedo, 10.500 maravedís, la misma cantidad que él había pagado al Mayordomo de la Catedral de Cuenca por el alquiler de año y medio en que la casa donde residía había estado vacía, ya que él estaba visitando los territorios de Belmonte y Murcia23. Pero no fue éste un gasto aislado, ya que en el pasado también se habían sufragado algunos similares, como los 7.000 maravedís que se pagaron en 1551 a Diego del Castillo, Mayordomo del Cabildo, por la misma vivienda. En aquel entonces, la casa había estado vacía durante un año entero, el tiempo transcurrido desde que uno de los inquisidores de Cuenca, el doctor Diego Riego, la había abandonado por haber sido destinado a Valladolid24. A veces, el alquiler se contrataba por períodos muy cortos de tiempo debido a motivos excepcionales, siendo uno de los más notables la celebración de los autos de fe. En Córdoba, para la realización del auto de 1627, el Santo Oficio alquiló tres casas, dos de ellas para ser ocupadas por sus propios miembros. El coste ascendió a 11.360 maravedís, apenas un 2,44 % de los 465.020 maravedís que montó el gasto total de la celebración y nada comparado con los 224.400 maravedís que se pagaron al carpintero 23 El precio anual del arrendamiento era de 7.000 maravedís. En este mismo asiento se afirma que el pago se realiza dado que existe una provisión de los señores del Consejo en que está mandado que el fisco pague el alquiler de las casas que tienen ocupadas los inquisidores para su bivir, que son de la dicha yglesia, el tiempo que estuvieren vacas, porque no entre a bivir en ellas otra persona ninguna (Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4.537). 24 Obsérvese cómo la cantidad abonada en concepto de anualidad por el alquiler (7.000 maravedís) no ha sufrido variación a pesar de haber cerca de veinte años de diferencia entre este pago y el anterior. Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4.537. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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por rematar el cadalso25. En 1665, por el contrario, solo se arrendaría un inmueble, esta vez por 5.100 maravedís26. Pero el Santo Oficio no solo era parte arrendataria en los contratos, sino que, en la mayoría de las ocasiones, resultaba ser la parte arrendadora, pues solía ser propietario de un buen número de inmuebles por cuyos alquileres recibía ciertos ingresos anuales. Aunque es conveniente no generalizar en esta cuestión, ya que las circunstancias de cada uno de los tribunales eran muy específicas. En la mayoría de los casos, dichos inmuebles procedían de las confiscaciones efectuadas sobre los bienes de quienes habían sido encontrados culpables de haber cometido un delito de herejía y, aunque estos pertenecerían en realidad al Real Fisco, eran gestionados por la Inquisición. Lo más habitual era que la mayor parte de los bienes fuesen vendidos en pública almoneda por los receptores, pero no era raro que el patrimonio inmueble se reservase para ser arrendado a particulares. Por fortuna, algunos de los contratos de alquiler se han conservado y gracias a ello es posible sacar algunas conclusiones, como que solía ser el receptor quien actuaba en nombre “y en voz” del Santo Oficio en su firma. Obsérvese, como ejemplo, un contrato fechado en 1545 por el cual se arrendaban a Gerónimo García de León unas casas en Sevilla, situadas en la Calleja Sucia, pertenecientes a la colación de San Ildefonso. La propiedad antes pertenecía a Juan de Ávila, pero éste había incurrido en confiscación de sus bienes tras haber sido condenado por la Inquisición y ahora ésta era libre para disponer de ellos. El inmueble se describe de forma muy detallada en el propio documento: Unas casas con dos salas baxas y patio y una caza para cozina con su chimenea y pozo y corral, un cobertizo donde está una servidunbre y un granero por donde entran a la cozina con su casapuerta y cavalleriza y un soterrano debaxo de la cazapuerta y en lo alto tiene quatro pieças que son una quadra sobre la calle, con su chimenea y una escalera por do suben a la açotea que está sobre esta pieça y otras dos salas y otra cámara y todos los altos tienen sus corredores y la techunbre de ladrillo por tabla y lo baxo todo solado de ladrillo y la cazapuerta solada de ladrillo de canto27. 25 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4711. El resumen de gastos ha sido publicado en: MARTÍNEZ MILLÁN, 1984: 287-288. 26 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 4724. Las partidas de gastos pueden encontrarse también en: MARTÍNEZ MILLÁN, 1984: 288-289. 27 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 5285, Expediente 3. 242

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El contrato también se detiene en los edificios que lindan con el que se arrienda, todos ellos pertenecientes también a la Inquisición sevillana: An por linderos, de la una parte, casas del dicho Santo Ofiçio que tiene de por vida Alonso de Alcoçer, e de otra parte una calleja e por las espaldas cazas del dicho Santo Ofiçio28.

En esta ocasión, el alquiler se realizaba de por vida, tanto de la persona que figuraba en el contrato, como de su primer heredero, con independencia de su sexo. En cuanto al precio, se acordó que la cantidad a abonar fuera de 11.000 maravedís anuales, distribuidos en cuatro pagos, uno por cada tercio del año, empezando a contar desde el primer día de septiembre de 1545, momento en que entraba en vigor el contrato. La Inquisición se comprometía, por su parte, a entregar el inmueble reformado y en perfectas condiciones de habitabilidad, las cuales debían ser mantenidas por el arrendador, corriendo con los gastos de cualquier reparación que hubiese de ser efectuada mientras la vivienda estuviese a su cargo. Ni qué decir tiene que el arrendador no podría descontar el coste de los arreglos del importe del alquiler29. 4. La celebración de los autos de fe Al margen de los espacios que poseía o arrendaba el Santo Oficio, otros muchos lugares en las ciudades estaban de alguna u otra forma vinculados con la institución. Entre ellos, aquellos donde se celebraban los conocidos autos de fe, en los que se publicaban las sentencias de los procesados, y que se convirtieron en el máximo exponente del poder de la propaganda inquisitorial. Normalmente, la Inquisición aparece identificada en el imaginario popular con estas grandes ceremonias que con gran boato tenían lugar en importantes lugares públicos, en especial grandes plazas donde fuera posible acoger a buen número de espectadores. Sin embargo, a veces se olvida que también existían otro tipo de autos de fe, celebrados con mucha menos magnificencia, aunque sin que la preponderancia y la potestad del Santo Oficio se viese mermada, eligiendo para ello lugares de culto como podían ser conventos, iglesias, catedrales o capillas.

28 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 5285, Expediente 3. 29 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 5285, Expediente 3. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Así, Toledo celebraba sus autos en la plaza de Zocodover y en las iglesias de san Pedro o San Vicente, entre otros lugares; Zaragoza lo hacía en el patio de la casa del Arzobispado, la Aljafería, la plaza del Mercado, la iglesia de San Francisco...; Barcelona eligió la plaza del Born...30. Los emplazamientos seleccionados fueron diversos, como también lo fue la periodicidad de su celebración, ya que muchos tribunales optaron por sacar sus causas fuera de auto. No debe obviarse el hecho de que su montaje suponía, además, un importante gasto para las arcas inquisitoriales. Por méritos propios, quizás los autos de fe más espectaculares eran los que se celebraban en el Tribunal de Corte y tenían como marco la Plaza Mayor, algunos de los cuales quedaron inmortalizados en obras pictóricas y testimonios escritos31. Gracias a ello, ha sido posible el acercamiento a una de estas ceremonias, en concreto el auto de fe que se celebró en Madrid el 30 de junio de 1680, desde ambos puntos de vista. Por un lado, una magnífica obra del pintor Francisco Ricci (1614-1685) que se conserva en el Museo del Prado (Madrid) y, por otro, la excepcional crónica que del mismo evento hizo José del Olmo, alcaide y familiar inquisitorial, en un documento que se entregó a la imprenta y se vendió, gozando de una importante difusión en la época32. Lo primero a la hora de poner en marcha un acontecimiento de tal envergadura era contar con el beneplácito del rey. A continuación, se emplazaba a todos aquellos que debían acudir o participar en él de una u otra manera, es decir, las autoridades civiles y eclesiásticas, así como algunos miembros de otros tribunales inquisitoriales, los oficiales y ministros del Tribunal de Corte y los integrantes de la Cofradía de San Pedro Mártir. Una vez hecho esto, exactamente un mes antes de que tuviese lugar el auto, el día 30 de mayo, se pregonó por las principales calles y plazas de la capital convocando en esta ocasión a todos sus habitantes a asistir a la celebración o a colaborar en su organización33. El siguiente paso era construir en plena 30 MAQUEDA ABREU, 1992: 63-126. 31 El Santo Oficio madrileño también celebró autos en el Convento de Santo Domingo el Real, hoy desaparecido, pero que entonces se encontraba en la Plaza de Santo Domingo, a escasos metros de la sede del tribunal, OLMO, 1680: 79. 32 OLMO, 1680. 33 El texto del pregón era el siguiente: “Sepan todos los vecinos y moradores de esta villa de Madrid, Corte de Su Magestad, estantes y habitantes en ella, cómo el Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad y reino de Toledo celebra auto público de la fe en la Plaza Mayor de esta corte, el domingo treinta de junio de este presente año, y que se les conceden las gracias e indulgencias por los Sumos Pontífices dadas a todos los 244

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Plaza Mayor de Madrid la gigantesca estructura, diseñada por el propio José del Olmo, en la que se desarrollaría el auto y que, aún siendo de madera y de carácter efímero, fue ricamente decorada34. Su diseñador se preocupó incluso de dotarla de una cubierta de toldos móviles para proteger del sol estival al público. De la magnitud de la fábrica es posible hacerse una idea a través de la descripción de su creador, pero también por la representación que de ella hizo Francisco Ricci. Era el teatro perfecto de la apoteosis del Santo Oficio, maravillando a la vez que sobrecogiendo. Pero un auto de fe no era cosa de un día. Era el momento álgido de un proceso gestado con mucha antelación y que no se daba por concluido con el fin de la función. En el caso del auto madrileño de 1680, dos días después de su celebración, el 2 de julio, se procedió a ejecutar las sentencias de muerte; el día 3 salieron por las calles quienes habían sido condenados a la vergüenza pública y a ser azotados; y el 4 de julio se trasladó a varias personas a las cárceles de la penitencia del Tribunal de Toledo para que cumpliesen allí su condena de reclusión35. Y si hubo lugares vinculados a la memoria del Santo Oficio, junto con aquellos donde se festejaba el auto de fe, eran precisamente los elegidos como punto de ejecución, que solían estar situados extramuros, en las afueras de las ciudades. En 1680, el quemadero inquisitorial madrileño se encontraba cerca de la Puerta de Fuencarral, hoy desaparecida, en las inmediaciones de la actual Glorieta de Ruiz Giménez36. En Córdoba, en 1627, los condenados fueron llevados “por calles acostumbradas fuera de la ciudad, por la puerta de Plasencia, a un campo junto al Camino de Madrid, que vulgarmente llaman el Marrubial”37.

que acompañaren y ayudaren a dicho auto. Mándase publicar para que venga a noticia de todos” (OLMO, 1680, 15). 34 OLMO, 1680: 17-26. 35 OLMO, 1680: 60-79. Sobre el recorrido seguido por los condenados durante su castigo ejemplarizante, tras un auto celebrado en Santo Domingo el Real el 9 de mayo de 1784, puede verse: GALENDE DÍAZ, 1993, 20. 36 OLMO, 1680: 51. 37 Relación del Auto General de la Fee que se celebró..., 1627, [7]. En la actualidad, la Puerta de Plasencia ha desaparecido, aunque sí ha perdurado la hoy conocida como “Ronda del Marrubial”. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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5. La publicación de edictos A pesar de su representatividad y del calado en el imaginario popular obtenido por los autos de fe, éstos no fueron el único ceremonial durante el cual la Inquisición trataba de hacer ostentación de su autoridad. La lectura del edicto de fe y del anatema suponían otros momentos esplendorosos que demostraban la preeminencia protocolaria de la institución frente a autoridades civiles y eclesiásticas. O al menos eso es lo que el Santo Oficio trató de lograr y no siempre consiguió. El edicto de fe era un documento mediante el cual la Inquisición daba a conocer todos los delitos que eran de su jurisdicción y en el que se incluían prolijos detalles sobre actitudes, comportamientos o formas de pensar vinculados a ellos. Su función no era otra que exhortar a la denuncia de personas sospechosas de haber incurrido en ellos, pudiéndose dar la circunstancia, en ocasiones, de que alguien se delatase a sí mismo. Esta admonición se realizaba (o se intentaba realizar) una vez al año, normalmente dentro del período de Cuaresma, durante la misa mayor dominical, y para ello se elegían una o varias iglesias principales de la ciudad con capacidad para gran afluencia de público, ya que se buscaba dar la mayor notoriedad al texto. Al recinto acudían los miembros del tribunal, sus oficiales y ministros, investidos de solemnidad, y se encargaba a un predicador específico el sermón para la misa, prohibiendo a su vez que ese mismo día hubiese sermón en otras iglesias de la ciudad. Ésta sería la situación ideal a la que aspiró la Inquisición, pero, de nuevo, la situación ya no solo en cada tribunal de distrito, sino en cada población fue muy diferente38. En Madrid, ciudad modélica por la presencia en ella de la Monarquía y del Consejo de la Suprema, el edicto se publicaba en tres parroquias diferentes, seleccionadas cada año por el Tribunal de Corte y presentadas al Consejo para su ratificación. Los habitantes de la villa eran convocados a través de pregoneros profesionales acompañados de atabales. El día de la lectura, los miembros del tribunal, sus oficiales y ministros acudían a una de las iglesias formando una fastuosa comitiva39. En Santiago de Compostela y Toledo, los edictos se publicaban en la catedral; en Zaragoza, en el Real 38 Entre la aún escasa bibliografía sobre los edictos de fe puede citarse, entre otros: VILLA CALLEJA, 1993: 301-333; BETHENCOURT, 1997: 193-239; y RAMOS SORIANO, 2011: 97-143. 39 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Libro 1.193. 246

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Convento de San Francisco (llamado “del Coso” en la documentación); y en Barcelona, en las basílicas de Santa María del Mar, Santa María del Pino (Santa Maria del Pi) y de los Santos Justo y Pastor40. En muchas ciudades, los obispos y cabildos o las jerarquías ciudadanas se opusieron enérgicamente a estas muestras de la influencia y del poder inquisitorial, generando no pocos conflictos protocolarios a causa de las preeminencias. El resultado de casi todos ellos fue el repliegue inquisitorial, la retirada estratégica, de forma que su imagen y sus atribuciones quedaban seriamente mermadas frente a estas autoridades eclesiásticas y civiles. Por este motivo el Santo Oficio se vio obligado a huir de muchos recintos catedralicios e, incluso, a suspender definitivamente la lectura de edictos para evitar más enfrentamientos, como sucedería en Valencia41. El edicto de anatema se publicaba, normalmente, el domingo siguiente al de fe, en el marco de un sombrío y sobrecogedor ceremonial muy acorde con su contenido, pues excomulgaba, anatematizaba y maldecía a quienes no hubiesen obedecido lo estipulado en el edicto de fe42. 7. Heráldica inquisitorial El Santo Oficio contó con sus propias armas, de las que hacía ostentación en innumerables objetos tales como estandartes, tapices, sellos, enseñas, vestiduras... y, por supuesto, en muchas de las fachadas de los edificios que los tribunales utilizaban como sede. El escudo básico inquisitorial constaba de tres elementos: una cruz latina central, una rama de olivo a su izquierda 40 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 3.582. 41 Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 3.582. Puede encontrarse más información sobre algunos de los conflictos generados por la publicación de edictos inquisitoriales en: GONZÁLEZ DE CHÁVEZ, 2006; y SANTIAGO MEDINA, 2008, entre otros. 42 “Vengan sobre ellos todas las maldiciones y plagas de Egypto, que vinieron sobre el Rey Faraón y su gente, porque no obedecieron los Mandamientos de Dios. Sean malditos en poblado y en el campo, donde quiera que estubieren, y en el comer y beber, y en el velar, dormir y vivir y morir. Los frutos de sus tierras sean malditos y los animales que posseen. Embíeles Dios hambre y pestilencia que los consuma. De sus enemigos sean reprehendidos y aborrecidos de todos. El diablo esté siempre a su mano derecha. Quando fueren a juicio salgan condenados. Sean pribados y alanzados de sus propias moradas y bienes y sus enemigos se las tomen y possean y en todo prevalezcan contra ellos. Sus mugeres y hijos se rebelen contra ellos y queden huérfanos, pobres y mendicantes, que nadie los quiera acoger, ni socorrer en sus necessidades. Su maldad esté siempre an memoriam delante el acatamiento a Dios. Sean malditos con todas las maldiciones de el Viejo y Nuevo Testamento. La maldición de Sodoma y Gomorra venga sobre ellos y en el fuego que ellas ardieron, ardan ellos. Tráguelos vivos la tierra, como a Datán e Abirón, por el pecado de la inobediencia. Malditos sean como Luzifer, con todos los demonios en el infierno, adonde permanezcan, en compañía de el perverso Judas y de los otros dañados, para siempre jamás, si no conocieren su pecado, pidiendo misericordia y enmendando su vida” (Archivo Histórico Nacional, Inquisición, Legajo 251, Expediente 5). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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y una espada a su derecha (aunque también hay ejemplos en los que se intercambia el lugar de las dos), ambas bajo los brazos de la cruz. Para conocer los colores originales es posible recurrir a fuentes iconográficas y de archivo, ya que no son pocos los documentos manuscritos solemnes que se adornaban con elaborados ejemplos de estas armas. También se han conservado descripciones, como la del mismo José del Olmo, en su relación sobre el auto de fe madrileño de 1680, en la que se detiene además en su simbolismo: Tomó por armas este santo tribunal una cruz verde en campo negro, con un ramo de oliva a la parte diestra y a la siniestra una espada, como quien dice que la cruz de nuestra redención, por la piedad de Dios y suavidad de su gracia representada en la oliva, ofrece esperanza a los tenebrosos ánimos de los reos manchados con las sombras de sus oscuros errores para librarse del rigor del castigo con que amenaza la espada. Confórmase este símbolo con la vulgar accepción de que el color verde significa esperanza [...]43.

El lema inquisitorial, que a veces aparecía acompañando al escudo o formando parte de él era: “Exurge Domine et iudica causam tuam”. Mesonero Romanos, en su obra El Antiguo Madrid, dijo haber podido atisbar en la fachada del antiguo Consejo de la Suprema la inscripción que lo contenía, pero la que hoy puede leerse sobre el dintel nada tiene que ver con ella44. Por desgracia, la mayor parte de los escudos pétreos de las sedes de los tribunales debieron desaparecer tras las sucesivas reconversiones y rehabilitaciones de los edificios o, simplemente, con su demolición. Aún así resta alguno como el que corona el edificio de la Inquisición de México (hoy Museo de la Medicina Mexicana) o el que puede verse en la fachada de lo que fue el antiguo Tribunal de Barcelona (Museo Frederic Marès), si bien cambiado de ubicación. Resulta curioso que donde más ejemplos hayan sobrevivido sea en las pequeñas poblaciones, ya que comisarios y familiares gustaron de hacer alarde de su condición de servidores del Santo Oficio y, para ello, colocaron el escudo de la institución en las fachadas de sus domicilios particulares, a veces creando incluso interesantes modelos “híbridos” en los que su heráldica personal y las armas de la institución convivían en un único campo. El estilo de cada uno de ellos es diferente, dependiendo tanto de las preferencias, como de los recursos económicos de quien encargase su fabricación. 43 OLMO, 1680: 44-45. 44 MESONERO ROMANOS, 1861: 308. 248

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Como consecuencia de esta práctica, proliferaron por doquier las llamadas “casas de la Inquisición” en las que la fértil imaginación popular ha querido ver sedes provisionales del tribunal, pero que no constituían otra cosa que simples viviendas. Localidades como La Alberca, Turégano45, Pastrana, Priego, Tendilla, Alcázar de San Juan, Arbeteta, Brea de Tajo, Leganiel, Malpartida, Menasalbas, Mengíbar, Millana, Monsagro, Moral de Calatrava o Mota del Cuervo, pueden presumir de contar entre sus construcciones singulares con estas “casas de la Inquisición”. 8. Conclusión Tras su definitiva supresión en el siglo XIX, la Inquisición española, que tanto se preocupó por que se recordasen los delitos y la identidad de aquellos a los que condenó, pasó a ocupar un importante lugar en el imaginario colectivo que perdura en nuestros días. Pero, aunque en la actualidad no sea más que el pálido reflejo de una oscura página de nuestra Historia, en el pasado determinó la vida cotidiana de generaciones y dejó su huella en las ciudades y localidades en las que habitamos o por las que nos conducimos. En primer lugar, el Santo Oficio dejó su huella en aquellos edificios que utilizó para desempeñar su función jurídica y administrativa a gran escala: las sucesivas sedes del Consejo y los diferentes tribunales de distrito. Aunque ya se ha visto cómo estos no siempre cumplieron las expectativas de la institución y debió recurrirse a soluciones extremas para suplir las carencias y hacer frente a las problemáticas que se iban presentando, tales como la falta de espacio para custodiar a los reos o para almacenar según qué bienes. Y no puede obviarse la relevancia de la extensa red de comisarios y familiares, que actuaron de forma local y que, lejos de ser una “policía secreta”, como a veces se les ha querido presentar, alardeaban de su condición a través de las armas inquisitoriales que encargaban situar en las fachadas de sus viviendas. Sorprende, sin embargo, el hecho de que la precaria situación económica de algunos tribunales hiciese que estas sedes, cárceles y almacenes pudiesen no ser de su propiedad, sino alquilados, con lo que existía un cierto carácter de provisionalidad que, al menos en parte, debilitaba esa imagen de poder y autoridad que el Santo Oficio quería dar de sí mismo. El uso de edificios alquilados dejaba a la Inquisición en manos de las fluctuaciones del mercado inmobiliario; pero su situación era peor si lo que se ocupaban eran 45 Agradezco a D. David Espinar Gil el haberme informado sobre la existencia de uno de estos escudos híbridos en la localidad de Turégano (Segovia). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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construcciones cedidas, dado que eso la hacía dependiente de los designios del propietario de las mismas. Pero ese mercado inmobiliario no fue solo una fuente de inconvenientes para el Santo Oficio, ya que también le granjeó importantes ingresos, pues entre los bienes que confiscaba a los condenados también se encontraban tierras y edificios, muchos de los cuales se vendían, pero otros se reservaban para ser arrendados y poder así contar con un rédito fijo anual. Al margen de sus posesiones, arrendamientos y lugares donde habitaron sus oficiales y ministros, la Inquisición se hizo presente en las ciudades a través de sus fastuosos actos y ceremoniales que ocupaban calles, plazas y lugares de culto. Autos de fe, lecturas de edictos, pregones, procesiones, castigos públicos..., tenían como escenario el centro de las ciudades, con la única excepción de la ejecución de las sentencias de muerte, ya que los, desafortunadamente, tan conocidos “quemaderos” o “braseros” solían situarse en las afueras. No es posible finalizar sin mencionar antes uno de los medios más efectivos con los que contaba el Santo Oficio para visibilizar su actividad y hacer sentir su presencia en la sociedad de su tiempo. Se trata del “sambenito”, ese ropaje infamante que debían vestir los condenados, con la indicación de su delito, y que posteriormente era colgado y exhibido, en determinada iglesia a modo de advertencia, para que la vergüenza y el oprobio cayesen sobre ellos y sus descendientes. Los sambenitos, los quemaderos y los teatros de los autos de fe desaparecieron, pero todavía quedan suficientes vestigios inquisitoriales en nuestras ciudades que sería conveniente identificar y poner en valor. Con ellos conoceríamos más en profundidad la historia de la institución y la de los lugares que habitamos. Si lo deseáramos, podríamos intentar reconstruir, aunque sea solo con la ayuda de la imaginación y a la manera de los modernos turistas, la fastuosidad de los recorridos del Santo Oficio.

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PÉREZ RAMÍREZ, Dimas, “Ruta de la Inquisición en Cuenca”, en PÉREZ VILLANUEVA, Joaquín (dir.), La Inquisición Española: Nueva visión, nuevos horizontes, Madrid, Siglo XXI, 1980; 981-987. PORRES MARTÍN-CLETO, Julio: “Las casas de la Inquisición en Toledo”, Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, núm. 20 (1986): 117-135. Disponible en: http://biblioteca2. uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/Toletum/tol20/toletum20_ casasinquisicion.pdf [consultado el 18 de febrero de 2013]. RAMOS SORIANO, José Abel, Los delincuentes de papel. Inquisición y libros en la Nueva España (1571-1820), México D. F., Instituto Nacional de Antropología e Historia y Fondo de Cultura Económica, 2011. Relación del Auto General de la Fee que se celebró en la ciudad de Córdoba a veintiuno del mes de diciembre de mil y seiscientos y veinte y siete años. Por los señores licenciados don Damián de Armenta y Balençuela, Arcediano y Canónigo desta Sancta Iglesia, don Juan Remírez de Contreras, del hábito de Sanctiago, y el doctor Christóbal de Messa Cortés, Canónigo de la mesma Sancta Iglesia, Inquisidores Apostólicos de la mesma ciudad, Córdoba, Francisco Sánchez Romero, 1627. SANTIAGO MEDINA, Bárbara, “La publicación de edictos como fuente de conflictos: el Tribunal de la Inquisición de Barcelona”, Pedralbes, 28 (2008): 707-722. SANTIAGO MEDINA, Bárbara, “Manuel Viñals de la Torre y el archivo de la Inquisición de Barcelona (1705-1723)”, Revista General de Información y Documentación, 15/2 (2005): 157-183. VILLA CALLEJA, Ignacio, “La oportunidad previa al procedimiento: los ‘Edictos de Fe”, en ESCANDELL BONET, Bartolomé y PÉREZ VILLANUEVA, Joaquín (dirs.), Historia de la Inquisición en España y América, vol. 2, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1993; 301-333.

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LOS ESPACIOS DEL PAN EN LA CIUDAD MODERNA: EL CASO DE PALMA DE MALLORCA The Spaces for Bread on the Early Modern City: The Case of Palma de Mallorca Miguel Gabriel Garí Pallicer1 Universitat de les Illes Balears [email protected] Resumen: El presente artículo constituye una lectura de aquellos espacios de la ciudad moderna relacionados con la producción y distribución del pan. El pan, alimento esencial de las poblaciones mediterráneas desde la Antigüedad, estaba muy vinculado a la experiencia cotidiana de los habitantes de las ciudades. Se estudiará el caso concreto de la Ciutat de Mallorca de los siglos XVI y XVII a partir de documentación variada perteneciente a las instituciones y a los gremios implicados en el abastecimiento urbano. Palabras clave: Historia Moderna, Historia urbana, Historia de la alimentación, Palma de Mallorca, Pan. Abstract: This paper it is about city’s bread production and distribution during Early Modern age. Bread, considered the most important food in the Mediterranean area, was very linked to everyday life of city inhabitants. It will study the Majorca’s city case during the 16th and 17th centuries using documentation from the institutions and guilds involved in bread provisioning. Keywords: Early Modern History, Urban History, Food History, Palma (Majorca), Bread.

1 Este artículo ha sido posible gracias a la Beca de Formación de Personal Investigador concedida por la Conselleria d’Educació, Cultura i Universitats de les Illes Balears cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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1. Introducción2 El pan era el alimento más importante de las sociedades de Antiguo Régimen3, a partir de esta afirmación, es fácil plantear que las necesidades de abastecimiento de cereal, su conservación y transformación determinan la presencia constante del pan, tanto en la vida pública, como en la privada. La producción y consumo de pan queda reflejada en la mayoría de ciudades y pueblos del ámbito mediterráneo. Para que el pan llegara a las mesas en cantidad suficiente y de forma regular se dedicaban grandes cantidades de recursos materiales y humanos, tanto públicos4 como privados5. Resultaba vital la capacidad de los cuerpos de la administración local para estimular las compras de cereal en el exterior, controlar su almacenamiento y venta, la molienda y venta de la harina, el horneado y venta del pan, junto con otras labores menores como la descarga de cereal, el transporte, el mantenimiento de los silos y plazas y el pago de salarios a diversos agentes como guardias, pesadores, cribadores o escribanos. También era necesaria la participación complementaria de la iniciativa privada, débilmente influida por las instituciones6, mediante la aportación de cereal, tanto del interior, como de otros puertos del Mediterráneo, y la labor de los gremios de molineros, horneros, pesadores y cribadores. Cada una de estas etapas tenía lugar en espacios del tejido urbano y periurbano. El cereal entraba a la ciudad, por las puertas de la muralla o desde los puertos. Después se almacenaba en una cilla, pósito, alhóndiga o almudí. Los espacios más habituales eran: el pósito, en que se acumulaba el cereal para ser repartido y que además funcionaba como cajas de préstamo y la alhóndiga o almudí, un almacén de cereal, que podía ser también un conjunto de ellos7. Ambas estructuras se podían combinar, como en el 2 Las abreviaturas usadas en el artículo son: ACA (Archivo de la Corona de Aragón), AHN (Archivo Histórico Nacional), ARM (Arxiu del Regne de Mallorca), AMP (Arxiu Municipal de Palma), BBM (Biblioteca Bartolomé March), BLA (Biblioteca Lluis Alemany), AA (Audiencia), AH (Arxiu Històric), ECR (Escribanía de Cartas Reales), EU (Extraordinaris de la Universitat), Prot. Not. (Protocolos Notariales), SEMAP (Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País), IEB (Institut d’Estudis Baleàrics) y BSAL (Bolleti de la Societat Arqueològica Lul·liana). 3 La bibliografía sobre la importancia del pan en la alimentación es inmensa. Para una revisión historiográfica sobre el tema remitimos a GARCÍA-BAQUERO LÓPEZ, 2006: 21-45 y PÉREZ SAMPER, 2009: 105-169. 4 MATEOS ROYO, 2011: 216-221. 5 PÉREZ SAMPER, 2002: 37. 6 En muchas ocasiones los mismos que ordenaban la importación del cereal eran los mismos que se beneficiaban de la decisión. BIBILONI AMENGUAL: 1995: 35-46. 7 ROMÁN CERVANTES, 1990: 17-18. 256

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caso de Madrid8. La venta del cereal se realizaba por el productor, el beneficiado de una renta, un mercader que lo hubiera adquirido en el exterior, o por la administración en el pósito o en una plaza pública. La harina se podía comprar al molinero o en una plaza o en un edificio público con la mediación de la administración. El amasado se hacía tanto en las casas de los particulares como en los hornos, tahonas o panaderías, lo mismo que ocurría con la cocción, aunque en este caso pocas eran las casas de las ciudades con un horno. La venta de pan solía estar limitada a las panaderías, públicas o particulares, y a las plazas de venta. 2. El caso de Ciutat de Mallorca Palma9, así como la isla de Mallorca y el resto del Mediterráneo, padeció en la Edad Moderna una escasez periódica de cereal. Por ello, ya desde la Edad Media, se pusieron medidas para garantizar las necesidades de abastecimiento alimenticio de la población. La ciudad contaba con unos 25.000 habitantes en 1585, cerca de 34.000 en 1640, que se redujeron hasta 25.988 en 1667 hasta llegar a los 39.000 en 170010. Para cubrir las necesidades de trigo, y otros productos, las autoridades reales y regnícolas poseían una serie de prerrogativas para intervenir y controlar el mercado del cereal y del pan11. Las funciones de los Jurados incluían: medir el volumen de las cosechas, tanto esperadas como efectivas, dirigir la llegada de cereal de las villas a la capital, la gestión de las compras de cereal fuera del Reino, evitaban la salida de alimentos12, el uso del Privilegi de Vitualles que permitía la confiscación del contenido de barcos cargados con cereal, la tasación de precios del cereal y del pan, mantener la compra-venta de cereal interior sin impuestos y pedir al Rey su remisión en los cereales importados13 y, en menor medida, de la labor de control del mercado. Esta función era propia del Mostassaf (Almotacén), cargo que fue perdiendo prerrogativas a lo largo

8 AGIR, 2012: 312. 9 El topónimo Palma, de origen romano, estuvo en desuso desde la conquista musulmana hasta su recuperación en el siglo XVIII. Durante la dominación musulmana se denominó Madina Mayurqa y desde la Conquista de 1229 hasta el XVIII recibió el nombre de Ciutat o Ciutat de Mallorca. 10 CASANOVA TODOLÍ, 2004: 19-20. 11 PLANAS ROSSELLÓ, 2005: 97-102. 12 Algunos productos se podían extraer del reino mediante el pago de impuestos y licencias de saca. 13 Consejos, Libro 2553, AHN: 117v. Previa petición al Consejo de Aragón o al Rey. Por ejemplo ante la situación crítica de 1680 se liberó del cobro de la leuda sobre cereal llegado al muelle. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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de los siglos XVI y XVII14, a pesar de ello, siguió siendo el encargado de controlar la labor de los molineros, cribadores, pesadores y horneros. En principio, pues, las competencias en esta materia la tenían los Jurados, aunque ya a finales del siglo XV, la gestión del cereal adquirido por la Universitat pasó a los denominados Administradores de cereal, un cuerpo formado por dos a seis miembros del Gran i General Consell, aunque no fue hasta la pragmática de 1600 en que se otorgó a éstos la plena administración del cereal importado, teniendo que responder únicamente ante el Virrey y la Real Audiencia15. Los Administradores se elegían en los periodos en que había necesidad de gestionar cereal de fuera del Reino16, ejerciendo ese cargo durante un año al final del cual debían presentar un libro de cuentas y gestiones al clavario de la Universitat. Entre otros gastos se apuntan los relativos al mantenimiento de los almacenes de cereal, su pesado y cribado, y del transporte entre el puerto de Porto Pi, el muelle, los almacenes de cereal y la plaza de la Quartera. A su vez, los molinos y hornos, a pesar de que su funcionamiento estaba vigilado por el Mostassaf y sus agentes, eran propiedad directa de magnates o particulares y de dominio útil de menestrales. Su producción se ponía a la venta en los mismos establecimientos o en la Plaza de la Farina y en la Plaça del Pa respectivamente. 2.1 Los almacenes públicos de grano: los Sitjars, el Almudí, la Lonja y la Quartera En la ciudad había tres almacenes de grano pertenecientes a la administración local, aunque ninguna institución parecía poseer su control. El 27 de abril de 1663 al ser preguntados los Jurados sobre dónde se ha de colocar el cereal comprado, contestan que a ellos, por las Reales Pragmáticas de 1600 y 1614, les corresponde únicamente entregar el cereal a los Administradores y no el gestionarlo y quieren que sean éstos los que se encarguen del lugar en que se almacenará17. Apuntan que los sitios en que se acostumbraba a colocar el cereal eran: el Sitjar, la casa del Almudí y la Lonja de los Mercaderes.

14 SERRA BARCELÓ, 1996: 338. 15 S-1(10)/13, BLA: Capítulo III. “Pragmática en la que se ordena y declara lo que los de la Ciudad de Mallorca y Parte Forana de aquél Reyno han de guardar en la administración y distribución del dinero de la Consignación y sobre otras concernientes al regimiento y buen gobierno de aquél Reyno”, 10 de octubre de 1600. 16 LN-2021/49, AMP: 1r-3r. Entre 1664 y 1700 se eligieron Administradores de cereal en ocho ocasiones. 17 EU-76, ARM: 115 r. 258

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El primero de los mencionados, el Sitjar18, era un conjunto de silos en el que se almacenaba cereal. En la Edad Media estaba situado en la parte noroeste de la ciudad, aproximadamente entre el Baluarte del Sitjar y la Iglesia de la Sang. Se localizaba sobre una elevación que recibe, todavía hoy, el nombre del Puig del Sitjar. A pesar de la conservación del topónimo en ese lugar, cabe la posibilidad de que el Sitjar referido en la declaración de los Jurados fuera un silero que se encontraba fuera de las murallas de la ciudad. En concreto, en el arrabal de Santa Catalina junto al Oratorio de Nostra Senyora dels Orfes y Sant Matgí. En este silero, hoy desaparecido, se guardaba el cereal que era descargado en el puerto de Porto Pi19, situado cerca de la Puerta de Santa Catalina, que era el lugar por el que entraban en la urbe las mercancías llegadas a ese puerto. No se conocen los orígenes de este silo. No se menciona en ningún texto medieval ni aparece en ningún plano de la ciudad hasta 174020, aunque en el plano delineado por el presbítero Garau en 1644 aparece un edificio, que ha sido identificado con un convento, que por tipología y ubicación podría tratarse de esta silería21. El edificio se levantó sobre el espacio que había albergado el Hospital de San Lázaro, dedicado a la atención de leprosos hasta 1580 en que fue trasladado22. A finales del siglo XVI23 se había erigido allí un conjunto de silos. Los terrenos de este silero fueron ampliados por la Universitat en marzo de 1600 mediante la compra de un cuartó24 de tierra tasado en 50 libras, llamado el Camp de na Salaguera, propiedad del cordelero Joan Ballester25. Sobre su aspecto exterior e interior, contamos con un documento de subasta de la obra para cubrir el espacio realizado el 8 de mayo de 166326. En el proyecto propuesto por los Jurados, que como representantes de la Universitat eran los que suscribían los contratos27, se describe cómo se requiere que sea el edificio del Sitjar: un complejo con veintisiete columnas de altura de 44 palmos (8,602m)28 divididas en tres filas, entre cada columna iba un muro de madera de pino 18 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2006: 344. 19 EU-82, ARM, 298r. Se relata la visura que hicieron los mayordomos de los gremios de horneros, medidores y cribadores sobre cereal de origen sardo depositado en esa silería el 29 de diciembre de 1682. 20 TOUS MELIÁ, 2002: 114-115. 21 TOUS MELIÁ, 2002: 247. 22 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2006: 136. Aunque también se da la fecha de 1562 en ZAFORTEZA MUSOLES, IV, 1989: 20. 23 Coincidiendo con el reinado de Felipe II se construyeron gran número de pósitos y alhóndigas en Castilla. LOZANO BARTOLOZZI, 2011: 262-265. 24 Equivalente a 1.775, 75 m2. 25 EU-55, ARM: 29v y 33r. 26 EU-76, ARM: 119r-119v. 27 PLANAS ROSSELLÓ, 2005: 107. 28 Un palmo equivale a 0,1955 m. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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o chopo, quedando distintos espacios sirviendo cada uno como granero, con un portal de 10 palmos (1,955m) de altura y la mitad de ancho, con un tejado de doble vertiente cubierto de tejas, para evitar filtraciones de agua, sostenido por vigas de madera. El edificio debía tener doce ventanas con sus correspondientes rejas de hierro y cierres de madera, mirando en dirección sur a los molinos del Jonquet, y al oeste, en dirección al mar, al Lazareto. El maestro cantero que obtuviera el contrato debía aportar, a sus propias costas, todos los materiales de construcción tanto maderas y piedra como el herraje, la cal y el yeso. El proyecto se otorgó al picapedrero Bernat Calafat por 1.997 libras el 20 de mayo de 1663. Una vez acabada la obra en el mes de diciembre del mismo año, los mayordomos de los gremios de carpinteros y picapedreros realizaron un peritaje por orden de las autoridades. Dieron por buena la obra a pesar de que la altura de las columnas no era la adecuada, habiéndose dejado de hacer tres de ellas y que la madera usada era de baja calidad29. El segundo almacén era el Almudí situado en el Carrer de la Mar, en las cercanías del muelle, donde se descargaba gran parte del cereal que llegaba a la isla. Este lugar de almacenamiento existía ya en la Edad Media30. El Almudí, se encontraba junto al arco de origen islámico, todavía existente. El edificio compartía su topónimo con el lugar en el que se almacenaba la sal31 y se cobraba el impuesto de la gabela de la sal. Los arrieros que transportaban el cereal realizaban la mayor parte de sus viajes desde el muelle o Portopí, al Sitjar y la Lonja, siendo el Almudí el menos visitado. Esto quizás se relacione con la presencia de un horno de la Universitat en la misma calle, dedicado a hacer bizcocho para los barcos que se avituallaban en el puerto. Es posible, por tanto, que en el Almudí se guardara el bescuit para proveer a las naves32. En la Edad Moderna se almacenó grano en el edificio gótico de la Lonja de los Mercaderes, situado también en el entorno del muelle. Al edificio, proyectado en 1426, se le unió en 1443 un porche en el que guardar trigo33 pero en 1503, ya era usado el propio edificio como un almacén de cereal de la ciudad34. Su posición privilegiada, junto al muelle de la ciudad, así como su extensión, convirtieron el edificio en un almacén al que iba a parar gran 29 EU-76, ARM: 152r. 30 Se documenta ya en 1390 en un pregón que anunciaba la condena a cualquiera que robara cereal en esa plaza. BARCELÓ CRESPÍ, 2012: 45. 31 EU-68, ARM: 113v. El 12 de diciembre de 1639 este espacio recibe el nombre de la Gabella dels forns de l’Almudí en el cual únicamente se inventarían objetos relacionados con el pesaje de la sal. 32 Suplicacions 58, ARM: 130v. 33 BARCELÓ CRESPÍ, 2012: 69. 34 CANTARELLAS CAMPS, 2003: 100. 260

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parte del cereal llegado a la ciudad, bien del exterior, bien de los municipios de la isla dado lo extendido que estaba el comercio de cabotaje. La documentación sobre el funcionamiento diario de un silero de estas características se limita a las series incompletas de cuentas de los Administradores de cereal. En éstos se registraban los pagos del pesaje, el despajado, el mezclado de cereal, el peritaje del estado del grano almacenado, el cribado y recribado. También se consignan el mantenimiento de los silos35 y de los edificios36, el traslado y acondicionamiento del cereal desde el puerto37 o desde el edificio de almacenaje hasta la plaza de venta o a otro silo. Estos gastos de mantenimiento y transporte superaron las 300 libras entre agosto y diciembre de 1630 y las 2.800 libras entre enero y septiembre de 163138. Existía también otro almacén público situado en la Plaza de la Quartera, que era el lugar en que se vendía el cereal a la población. En gran número de inventarios de bienes, encontramos espacios domésticos para almacenar el cereal, tanto el adquirido para el consumo familiar como el procedente de rentas y censos en especie39, por ejemplo, en la primera mitad del siglo XV, consta un silo bajo las casas de un platero junto al Almudí40. Instituciones laicas y religiosas también contaban con alhóndigas. Por ejemplo el Hospital General, que recibía cereales por parte de la Universitat y de los municipios foráneos41, tenía una era, espacio en el que se separaba el grano de la paja. Vemos que el sistema funcionaba en Palma de forma distinta a muchas poblaciones de la Península debido a la falta de un pósito42, al igual que ocurría en Galicia, Asturias o Euskadi. A finales del siglo XVII43 el Virrey intentó introducir esta institución en el Reino “practicando lo estilado en las 35 AH-1410, ARM: 15r. Por ejemplo en 1631 se pagan 16s por enyesar el interior del silo. 36 AH-1390, ARM: 4v. Por ejemplo el 24 de octubre de 1630 se paga 1 libra y 7 sueldos a un herrero por cadenas y llaves para cerrar las puertas de los silos. 37 AH-1390, ARM. De los 220 pagos hechos por los Administradores en 1631, 45 fueron para el gremio de arrieros por transporte de cereal. 38 AH-1390, ARM. En 1631 se incrementaron las llegadas de cereal al puerto, aumentando los gastos. 39 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2009: 60-61. 40 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2006: 314-316. 41 AH-1401, ARM: 8r y 9r. En muchas ocasiones tenía que ser el Virrey el que obligara a los Administradores de cereal a ceder cereal para el Hospital. Por ejemplo en 1617 el Virrey Coloma tuvo que pedirlo en diversas ocasiones. 42 ANES ÁLVAREZ DE CASTRILLÓN, 1972: 81. 43 Y-2 (261)/27, BLA. El documento no tiene fecha pero hay referencias a los años 1690 y 1691. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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ciudades y lugares de Castilla, y en el Reyno de Valencia”. La propuesta consistía en crear un pósito con capacidad de 12.000 cuarteras, junto con pósitos menores en los municipios foráneos, que debería ser gestionado por cinco consellers del Gran i General Consell. Los objetivos eran: tener trigo para prevenir malas cosechas, financiar la compra de trigo de fuera del reino, conseguir que con las buenas cosechas los particulares hallasen quien les comprara trigo a un precio razonable y, con las buenas cosechas, el trigo del pósito se podría guardar para otros años o vender en el exterior y obtener dinero para otros gastos. Para ello se necesitaría una inversión inicial de 3.000 libras a financiar al 5% de interés. El Gran i General Consell se opuso44. Las principales objeciones al pósito eran: la pérdida de la Universitat del control de los precios, la dificultad para adquirir la cantidad de cereal en la isla a buen precio y en fechas determinadas, que no había beneficio en que fuera la Universidad, y no los particulares, la que tuviera el cereal, que no era relevante su funcionamiento en Castilla, Valencia, Aragón y Menorca45, que no sabían con qué medios se podría hacer y que en el proyecto presentado no se incluían gastos como el mantenimiento y construcción de silos o las labores de conservación del cereal entre otros. Finalmente no se llegó a ningún acuerdo manteniéndose las pautas de las Pragmáticas de 1600 y 1614. 2.2 La Plaza de la Quartera El cereal, tanto el de la administración como el que los particulares ponían a la venta, debía venderse en la plaza de la Quartera, documentada ya en el siglo XIII, situada en la parroquia de Santa Eulalia. Muchas ordenanzas del Almotacén, tanto en la recopilación de 1499 como en la última de 1678, trataban de evitar la reventa fuera de este espacio46, con la excepción de las ventas de cereal que se pudieran hacer en el Almudí y en el muelle. Se llevaron a cabo remodelaciones47: la construcción de soportales, la presencia de una construcción en la que tenían lugar las compras de cereal de la administración y la ampliación entre 1470 y 1499 a costa del espacio que ocupaba la venta de carbón. Había dos tipos de almacenes, uno en el que se alojaba el cereal de la administración48 y otro con el de los particulares49. Los Administradores de cereal pagaban las remodelaciones y los gastos menores 44 Y-2 (261)/28, BLA. Son las contrarréplicas virreinales a las objeciones de la Universitat. 45 Los dos últimos lugares no aparecían citados en el documento del Virrey. 46 PONS PASTOR, 1949: 14 y 78-VII-14, BM: 69r. 47 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2006: 288-289. 48 AH-6608, Pieza 12, nº37, ARM: Reservándose un espacio para el cereal que se vendía a los horneros. 49 Suplicacions-58, ARM: 250r. 262

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como las reparaciones de puertas, cajas para guardar el dinero y otros50. En la plaza había también locales privados, por ejemplo, el Cabildo catedralicio poseía uno en 1575 por el que pagaba un censo de 3 libras51. Los precios de venta los marcaba el cereal de la administración, aunque se permitía a los particulares vender por menos de lo tasado. Si estos lo subían, podían ser sancionados, como preveían las pragmáticas, pero en muchas ocasiones el Virrey debía hacer pregonar52 contra esta práctica y prohibir también el acaparamiento. Ante las posibles acusaciones algunos vendedores decidían levantar acta ante notario y en voz alta en la plaza sobre el precio al que vendían el cereal53. Los Jurados tenían pesadores y cribadores propios en la plaza. Los oficios eran dados y sufragados por los Jurados y en su práctica totalidad eran horneros o bien trabajadores del sector textil. Esta labor estaba mal pagada y a lo largo del año la podían ejercer un gran número de personas debido a las continuas renuncias. En 1620 había un total de dieciséis pesadores, lo cuales guardaban las medidas en un almacén de la plaza54. En cuanto a los cribadores, las ordenanzas del gremio fijaban en veinte el máximo de personas que podían ejercer el oficio en la Quartera55. En algunos momentos en que no había cereal en la ciudad, el Virrey ordenó que se cerrara la Plaza a los particulares pero no a los horneros que siguieron recibiendo el cereal necesario para abastecer a los habitantes de la ciudad56. Los horneros tenían un canal de adquisición de cereal específico denominado ensacada. El hornero que quería adquirir el grano, debía presentarse en la botiga de la casa del gremio dónde se tomaba nota de lo que quería recoger y después acudía al almacén de la plaza dónde le servían hasta un máximo de 50 cuarteras57. En muchas ocasiones se utilizó la ensacada para regular los precios y amortiguar las pérdidas en la venta del cereal de la administración58.

50 AH-1390. ARM: 25v. 51 RP-3985, ARM: 70v. 52 MSL/377, ADM: 51r. El 10 de octubre de 1584 el Virrey intentó obligar a los particulares a poner a la venta el cereal y que lo hicieran a un precio determinado. 53 Prot. Not. P-5483, ARM: 96v. El mercader Joan Pomar de Benet anunciaba el 30 de marzo de 1647 en la Plaza el precio al que vendía el cereal. 54 EU-61, ARM: 301r. 55 MSL/7, ADM: 1v. 56 Suplicacions-58, ARM: 212r.Tal como pasó en abril de 1594 cuando ante la falta de cereal en el reino, el Virrey ordenó a los municipios que repartieran el cereal y en la ciudad se dejó esa labor al gremio de horneros, provocando las quejas de los Jurados. 57 78-VII-14, BM: 74r. 58 El mismo proceso se daba, por ejemplo, en el caso aragonés. MATEOS ROYO, 2011: 227. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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2.3 Los molinos intramuros y los molinos del Terme. La plaça de la Farina Uno de los elementos característicos del paisaje de las economías preindustriales en gran parte de Europa era la presencia en su territorio de molinos, ya fueran estos de agua, viento o de tracción animal. El caso de Palma presenta alguna peculiaridad. Como la mayoría de las ciudades entre a Edad Media y hasta el XIX e incluso inicios del XX, la ciudad estaba amurallada por lo que la mayor parte de molinos se hallaban situados en su hinterland. Este era caso de Palma, en 1784 había 30 molinos entre la ciudad y el término59. Rodeando la ciudad surgieron, desde el siglo XV, dos grandes conjuntos de molinos de viento: el molinar de llevant y el molinar de ponent, situado junto al Sitjar, que se combinaban con los molinos de agua situados a lo largo de la Font de la Vila. Durante los siglos XVI y XVII el número de molinos de viento fue creciendo paralelamente a la extensión de los cultivos de cereal. Dentro de la ciudad hubo algunos molinos de agua alimentados a través de canales de origen musulmán. Había un total de cinco en el catastro de 157660 y se situaban al final de pendientes por las cuales corría el agua a través de acueductos. De los cinco, había dos en la Calle de los Olmos, junto a los huertos de los conventos de Santa Margarita y del Carmen y otros dos en la cuesta de la Seu, junto a San Domingo y el jardín de la Almudaina. El restante estaba junto al Baluarte del Sitjar. Tenemos noticia de un molino harinero junto a la Plaza del Mercado en 1598 y que sin embargo no aparece en el catastro61. Los molinos de agua se usaban para el abatanado de paños más que para la moltura62. En el mismo catastro hay una mención a la botiga de un molino, que no fue estimado, que quizás fuera una tahona63, infraestructuras que aparecen en algunos inventarios64. Encontramos molinos harineros movidos por tracción animal en algunos conventos como el de Santa Margarita65. En la Edad Media, había un molino de viento cuya presencia se fosilizó como topónimo llegando hasta por lo menos el siglo XVIII, aunque hacía tres siglos que el molino había dejado de funcionar. Los molineros solían se arrendadores de los molinos o en ocasiones subarrendadores de otros menestrales, por ejemplo encontramos algunos horneros66 que poseen un 59 DEYÁ BAUZÁ, 2002: 363. 60 VALERO MARTÍ, 2010: 411. 61 ZAFORTEZA MUSOLES, IV, 1989: 260. 62 DEYÁ BAUZÁ, 2002: 361. 63 RAMIS de AYREFLOR SUREDA, 1914: 163. 64 SASTRE MOLL, 1997: 207. 65 BORDOY BORDOY, 2009: 82. 66 Prot. Not, S-942, ARM: 301r. Por ejemplo en el inventario de bienes del hornero Jaume 264

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molino. Su trabajo consistía en moler el cereal67 y llevar68 la harina resultante a la Plaza del Peso de la Harina. Algunos molineros tenían pequeños espacios alrededor de la plaza69. El Almotacén controlaba su actividad, por una parte, debía asegurarse que los molineros pesaran la carga de cereal que tomaban en la Quartera y la harina que devolvían al Pes de la Farina, además de su calidad70, evitando de esta manera fraudes y ventas fuera de la plaza71, y, por otra, debía obligar a los mayordomos del oficio a que molieran el cereal necesario para los horneros72. En la Plaza del Peso de la Harina73, se vendía la harina una vez molida y se cobraba el derecho de molienda. Había una construcción, una botiga, en la que se realizaba el pesaje74. Los Jurados, tenían también agentes en esta Plaza como era un llevador de cuentas75, además de pesadores y cribadores. 2.4 La casa: el amasado En las sociedades preindustriales mucha gente en las ciudades compraba, o tenía acceso mediante rentas al cereal. Por eso, en muchas casas de la ciudad se encontraban utensilios y todo lo necesario para amasar y llevar el pan al horno. En los inventarios de casas aparecen listados de estos instrumentos en distintos espacios: en la despensa, que normalmente se situaba sobre las escaleras76, la cocina, en las casas que tenían, o en el espacio que funcionaba como tal en las casa más modestas y en espacios específicos denominados cambres de pastar o pastadors, que, muchas veces, se confundían con la despensa o la cocina. Éste espacio lo encontramos en casas de distintos estamentos y oficios77. En el caso de los horneros, el amasado solía tener lugar junto al horno, si bien en ocasiones tenían un espacio específico.

Adrover en 1601 aparece como arrendador del Camp del Jonquet. 67 AA-51, ARM: 152r. Se obliga a los molineros a moler en un plazo máximo de seis días. 68 MSL/319, ADM: 6v. El Almotacén hubo de prohibir a los molineros entrar a la plaza con los burros que usaban para el transporte en 1663. 69 Prot. Not. T-776, ARM: 104v y 131r. El molinero Hieroni Alomar adquirió una botiga y algorfa en la Plaza. 70 78-VII-14, BM: 88r. 71 La fama de los molineros como especuladores estaba muy extendida. COLLANTES DE TERÁN SÁNCHEZ, 1977: 395. 72 MSL/319, ADM: 50v. 73 En algunas ciudades de la península había plazas análogas, aunque la harina se vendía también en los pósitos. LOZANO BARTOLOZZI, 2011: 262-263. 74 TOUS MELIÀ, 2002: 277. 75 EU-68, ARM: 8r. 76 SASTRE MOLL, 1997: 92. 77 BARCELÓ CRESPÍ y ROSSELLÓ BORDOY, 2009: 74-75. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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2.5 Hornos y tahonas: realidad material, localización, formas de posesión y traspaso Los hornos son los elementos relacionados con el pan que menor atención han recibido por parte de la historiografía, local e internacional, mucho más interesados en los pósitos y molinos. Como en todo el Mediterráneo, nos encontramos con tres tipos de hornos: domésticos, especializados y públicos78. En el caso de Palma, estos tienen algunas características diferenciales79. En primer lugar, el número de hornos domésticos o menores, abundantes en la Edad Media, perdieron importancia desde que en 1476 el colegio de horneros y panaderos comenzó a realizar acciones para lograr el monopolio de la cocción de pan, obteniéndolo definitivamente mediante Real Privilegio de Fernando II de Aragón en 1487, renovado por Carlos V, en 1516 y por Felipe II, en 159580. Este monopolio iba acompañado por la orden expresa de derribo de los hornos menores, regentados por particulares de otros oficios. No se llegó a hacer cumplir esta orden por el Procurador Real y en fecha posterior a 1487 se construyeron nuevos hornos, algunos de los cuales fueron reformados y legalizados en 1564. En esta fecha el gremio obligó a dos horneros a reformar sendos hornos menores. El segundo tipo de horno es el regentado por un hornero o panadero que cocía tanto para poner a la venta el pan en la plaza (fleca) como el que llevaban los particulares al horno (poya). Del tercer tipo de horno, el público, sólo consta un ejemplo. Se trata del horno que la Universitat erigió en 1596 en el Carrer de la Mar, y que se relaciona, cómo se ha expuesto antes, con el almacén de grano del Almudí y la cocción de bizcocho para avituallar a las naves que recalaban en el muelle. El horno se construyó pese a la oposición del oficio de horneros y las sentencias contrarias dictadas en 1595 por el Virrey y Felipe II. Este horno fue erigido según la Universitat, para81: “comoditat comuna, per evitar, segons publica veu i fama, los fraus cometen els forners”. Este horno estuvo regentado en un principio por personas ajenas al gremio como pelaires y sastres. Sobre el aspecto de los hornos contamos con la descripción del Archiduque Luís Salvador, que en 1882 caracterizaba las tahonas de forma genérica como82: “parecidas a las árabes, con sus hornos y paredes revestidas de azulejos”. La mayor parte de hornos tenían un horno moruno, con una 78 CÓRDOBA DE LA LLAVE, 1988: 858. 79 GARÍ PALLICER, 2012: 94. 80 Reial Cancelleria, Reg. 4373, ACA: 35v-61r. 81 Suplicacions-58, ARM: 222v. 82 HABSBURGO-LORENA, 1981 (1882): 257. 266

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bóveda de media naranja83, con un fuego central en que la leña ardía desde el centro, sobre un suelo de losas o ladrillos que debajo tiene sal para mantener caliente la base84. En el pleito entre el gremio de horneros y los poseedores de hornos menores, se apunta en la sentencia que los únicos hornos permitidos serían aquellos que pudieran llegar a soportar en una misma tanda la cocción de más de dos quarteres de cereal85y cuyas instalaciones estuvieran enlosadas y dispusieran de sal86. El elemento principal era la boca del horno y la bóveda con la chimenea o respiradero87, aunque no aparecen en los inventarios que solamente enumeran los muebles y útiles contenidos en ese espacio. La cantidad de objetos en la cámara del horno varía entre los que tienen un conjunto de más de cuarenta piezas a los que apenas tienen cinco. La habitación del horno medieval y moderno, era un espacio especializado, aunque en los inventarios encontramos objetos que no parecen corresponderse con la actividad desarrollada o aparecen en otros espacios de las casas de los horneros88. Los objetos que encontramos son los propios de las labores del cernido, enhornado, amasado, pesaje, reposado y transporte89. Así, los objetos básicos que aparecen en los hornos, dejando a un lado los usados para amasar, eran90: un tablero frente al horno para dejar el pan, palas de enhornar de distintos tamaños91con sus soportes, una horca de hierro para mover la leña dentro del horno, una paleta para limpiar el horno y cestas de esparto. Mantener el funcionamiento de un horno resultaba costoso. Se debían realizar reparaciones periódicas y la materia prima era difícil de obtener92. La sal era un producto caro, aunque se podía obtener con relativa facilidad de las salinas del sur de la isla y de Ibiza, el cereal, que a pesar de estar tasado, podía sufrir grandes alzas y lo mismo se daba con la leña. En 1640 el gremio de horneros se queja a los Jurados de varios puntos que comprometen su trabajo. En la enumeración se encuentran lo poco 83 Es el caso por ejemplo del Forn de la Pelleteria, que cerró sus puertas en 2012. 84 ESCALERA y VILLEGAS, 1983: 217-218. 85 Equivalentes a 142.06 litros o a 106.4 kilogramos de cereal. CASANOVA TODOLÍ y LÓPEZ BONET, 1986: 92. 86 AH-6681, ARM: 2r. Tras pasar el examen para adquirir la maestría, entre las cláusulas que se juraban se encontraba la de tener “un forn de flequa a hon haia sal i loses, lo qual sia de tenor de un sach”. 87 CÓRDOBA de la LLAVE, 1988: 859-860. 88 Prot. Not. S-1216, ARM: 30r-30v. 89 Son los mismos objetos usados en la Edad Media. SASTRE MOLL, 1997. 90 Prot. Not. R-338, ARM: 324r. A partir del inventario del citado Joan Vilanova del 16 de diciembre de 1588. 91 Usados según la cantidad de pan que se quisiera mover. ESCALERA y VILLEGAS, 1983: 266. 92 Prot. Not. P-1006, ARM: 1v. En el arriendo de un horno se especifica que el inquilino deberá sufragar las reparaciones necesarias. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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que podían cobrar por cada hornada o la falta de nuevos aprendices ante las pocas perspectivas que ofrecía el oficio, siendo el aumento del valor de la leña el más conflictivo, ya que no era posible obtenerla cerca de la ciudad y se tenía que traer por mar y para comprarla debían competir con alfareros, jaboneros, vidrieros y tintoreros, sin tener capacidad para subir los precios del trabajo que realizaban93. A pesar de ello, un horno podía dar beneficios a aquellos que poseían uno. Por ejemplo, en el siglo XVII muchos de ellos llegaron a ocupar cargos en la administración regnícola, tanto como consellers en el Gran i General Consell, como el puesto de jurado menestral. En concreto diecisiete horneros accedieron al puesto entre 1600 y 166094. Así también, hijos de horneros alcanzaron el estamento mercader y notarial en ese mismo periodo. Otra muestra de la posición es la presencia de esclavos trabajando para los horneros. Por ejemplo en las ordenanzas del Almotacén de 144995 se prevén sanciones específicas para los esclavos de horneros que cometan algún fraude en su trabajo. En 1606 los Jurados acusaron a los horneros de que96: “tots los qui tenen forns estan riquíssims i se serven d’esclaus”. En 1681 los aprendices del gremio se quejaban a la Universitat sobre la presencia del exceso de esclavos ejerciendo ese trabajo97. La única fuente de información sobre el número de hornos de la ciudad durante la Edad Media es la versión latino-arábiga del libro del Repartiment en que se contabilizan 49 hornos en la ciudad tras su conquista en 122998. A pesar de que en ese total parezcan faltar algunos. En la edad Moderna el número de hornos nos es conocido gracias a los documentos denominados Estims (similar al catastro), en que se valoraban las propiedades inmobiliarias. Entre los siglos XVI y XVII se elaboraron dos de estos documentos, uno en 157699 y otro en 1685100. Se ha de añadir otra fuente, la talla, documento en que aparece el reparto de un impuesto directo entre los habitantes de la isla, de 1600 en que también aparecen, en algunos casos, los bienes inmuebles de los contribuyentes. Como complemento contamos también con las tallas

93 EU-68, ARM: 190r-190v. 94 CAMPANER FUERTES, 2007 (1887): 450-455. 95 PONS PASTOR, 1949: 124. 96 AA-543/5, ARM: 5r. 97 FAJARNÉS TUR, 1897-1898: 171. 98 Tomamos como base este número a pesar de que la autora detecta cambios entre esta versión del códice y la catalana. BERNAT ROCA, 2006: 8. 99 Transcrito en RAMIS DE AYREFLOR SUREDA, 1914: 113-188. 100 Diputació-1253, ARM. 268

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de 1478101, 1512102, 1532103, 1580104 y 1636105, aunque esta fuente es mucho más limitada para informarnos sobre el número y ubicación de los hornos si no se combina con otro tipo de documentación como son contratos de arrendamiento o cabreos, ya que solamente aparece la cantidad con la que el sujeto ha de contribuir y en algunos casos la cantidad que finalmente paga. 1478 Hornos Horneros2 27 Viudas4 1 5 Otros

1512

1532

50

463 3

1576 56 52 8 3

1580 85 7 2

16001 1636 56 109 100 1 5 4

1685 52 43 4 7

Tabla 1: número de hornos y horneros entre 1478 y 1685 (elaboración propia a partir de los documentos citados en las notas 94 a 99)

El número de horneros presenta un alza entre finales del siglo XV e inicios del siglo XVII, interrumpida únicamente por las consecuencias de las Germanías como queda reflejado en el año 1532. La diferencia entre los datos de 1576 y 1580 se debe a la fuente documental. En el caso de los estims se indican únicamente los horneros que poseen algún inmueble, mientras que en las tallas, aparecen todos los sujetos fiscales, incluyendo aquellos que no tienen vivienda propia106. La mayoría de los horneros restantes habitan en hornos, sin especificar si se trata de aprendices o de arrendadores. Nos centraremos en comentar los datos de los estims de 1576 y 1685 al ser los que más datos aportan sobre los hornos. Estos documentos consignan las propiedades mediante la división de la ciudad en seis parroquias que a su vez se dividen en manzanas en las que sitúan a los individuos y las propiedades que poseen107.

101 Transcrito en BARCELÓ CRESPÍ, 1980. 102 Transcrito en BARCELÓ CRESPÍ, 2002. 103 AH, 2101, ARM. 104 AH, 3017, ARM. 105 AH, 1842, ARM. 106 Se les denomina barranis en el documento. La palabra tiene doble acepción de inquilino y de ajeno. 107 Por lo que un mismo individuo puede aparecer en distintas parroquias y manzanas. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Parroquia Almudaina Santa Eulàlia Sant Nicolau Sant Miquel Sant Jaume Santa Creu Total

15766 1/7 20/85 8/25 8/30 10/36 9/31 56

1685 1 21 8 7 8 7 52

Tabla 2: distribución de hornos por parroquias (elaboración propia a partir de los estims de 1576 y 1685)

El valor de un horno varía según el tipo de propiedad en el que se incluye. Así en 1576 la tipología que incluye un horno más representada es la de casa i forn con 52 casos. El resto se dividen entre tres casas con horno y algorfa, palabra que puede designar tanto un entresuelo como un desván, y una casa con horno, algorfa y botiga, que puede designar tanto una tienda como un taller. El valor de los hornos oscila entre las 125 y las 600 libras, en ambos casos se refiere a horno y casa. La media del valor de las propiedades con hornos es de 359 libras. Se sitúa por tanto en el valor medio de los 3.510 bienes inmuebles de la ciudad en 1576, que se cifra entre las 200 y las 499 libras108. De los 56 hornos, tres pertenecen a personas de un oficio distinto al de hornero, un droguero, un tundidor y un tejedor de lana, el cual posee uno de los dos hornos estimados en 600 libras, y ocho a viudas de horneros. Esto cambia sustancialmente en el catastro de 1685109. Para empezar se pierden cuatro hornos sin que conozcamos el motivo de ello, salvo el caso del horno situado detrás del Hospital General que en 1685 aparece como horno derruido110. En 1802 se reducirían a 47111. La tipología presentada es más variada que en la centuria anterior. A las casas con horno, que suman un total de 29 divididos en cases i forn y simplemente forn, se unen otros bienes, con más espacios que en 1576. Así, hay diversas combinaciones de hornos con otros inmuebles: casas, botigas, algorfas y mesas de venta. Una explicación parcial es, por una parte, el 108 VALERO MARTÍ, 2010: 404. 109 No existe por el momento ningún trabajo específico sobre esta fuente. 110 Conocemos además el caso del incendio de un horno en 1610 y de la explosión provocada de otro en 1663 pero en 1685 en el espacio que ocupaban seguían ubicados sendos hornos. AGC-51, ARM: 107 y BERNAT y SERRA, 2006: 132. 111 SEMAP-57/4, ARM: 1r. 270

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aumento del espacio vertical ocupado detectado en el estim de 1685112 y por otra el aumento de la capacidad económica de los poseedores de los hornos, especialmente los horneros pero también de aquellos que no ejercían este oficio. De los 52 hornos que aparecen en el catastro el más valorado lo era en 1.900 libras y cuenta con casa y algorfa y se situaba en la actual calle del Forn de la Creu, el mismo horno en 1576 estaba tasado en 450 y no tenía algorfa. El de menor valor era de 320 libras, situado en la parroquia de Sant Miquel, junto a la Iglesia de Sant Antoni de Viana y propiedad de Mosén Taverner. En 1576 su tasación era de 375 libras. La media de la valoración catastral de los hornos arroja una cifra de 1.330 libras. Otra diferencia apreciable se presenta en quién figura como poseedor del horno. En 1576, prescindiendo de los casos en que la poseedora era una viuda de un hornero, aparecían únicamente tres personas que no pertenecían al gremio de horneros, siendo dos menestrales y uno droguero, oficio situado a caballo entre las artes manuales y las profesiones liberales. En 1685 encontramos entre los ocho propietarios ajenos al oficio, únicamente un menestral, concretamente un carnicero, mientras el resto de propietarios son dos mercaderes, si bien uno de ellos es el nieto de un hornero, una persona con el tratamiento de Mossèn, no necesariamente un eclesiástico, dos notarios y Elisabeth Pomar, viuda de un negociante xueta (converso), a quien se le habrían expropiado los bienes en los procesos contra este colectivo entre 1677 y 1688. Otra novedad con respecto al catastro del siglo anterior es la aparición de horneros con más de un horno. Como todos los bienes inmuebles en el Antiguo Régimen, la propiedad se dividía entre el dominio directo y el dominio útil. A este segundo aspecto ya nos hemos referido en los puntos anteriores, ahora abordaremos cómo se dividía el dominio directo. Tras la Conquista de 1229 se repartieron entre los conquistadores los 49 hornos existentes en Madina Mayurqa. El reparto, según los datos conocidos, fue el siguiente: 25 hornos para el Rey y seis para cada uno de los otros porcioneros113. En el siglo XVI el panorama era más complejo, dado que mediante la compra-venta y cesión del dominio directo durante los siglos XIV y XV entraron en juego nuevos propietarios que disponían del alodio directo. Hemos intentado reconstruir mediante el uso de documentos de cabreo, tanto del patrimonio real como de magnates, escribanía real y contratos de 112 PASCUAL BENNÁSSER, 2012: 85. 113 A partir de BERNAT ROCA, 2006. Los beneficiarios fueron: Nuño Sánchez, el Obispo de Barcelona, el Conde de Ampurias y Guillem de Montcada. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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arrendamiento y compra-venta de hornos quién tenía el alodio directo114. El Rey era el que más alodios sobre hornos poseía, ya desde la conquista115, a los que se añadieron los pertenecientes a las partidas de Nuño Sánchez y a Bernat de Santa Eugenia y los erigidos bajo permiso real entre el siglo XIV e inicios del XVI. Alodio Patrimonio Real Eclesiásticos7 Cavallers-Ciutadans8 Mercader-Notario Menestral Compartido9 Sin datos Total

Cantidad 23 15 7 2 1 3 5 56

Tabla 3: dominio directo de los hornos de la ciudad circa 1576 (elaboración propia) Ver nota 113

Cada uno de estos hornos pagaba una serie de censos. Las únicas fuentes en que se consignan estos censos son una serie de libros del Real Patrimonio complementarios al catastro de 1576. De estos cinco libros, el correspondiente a Santa Eulalia y la Almudaina, no indica los pagos que pesaban sobre la propiedad. Por tanto sólo poseemos el registro de 35 de los 56 hornos de la ciudad116. Aunque no se indica el concepto por el que se paga117, sino únicamente la cantidad y la persona o institución receptora. La media de censos contraídos es de algo más de 3 por cada horno. El número más alto de censos lo tenía con siete el horno de Joan Rosselló en la Parroquia de Sant Jaume, en la manzana del Forn Cremat118. Por el contrario constan hornos que no pagaban ningún censo, aunque en otros documentos aparece el pago de un censo al erario real al estar bajo alodio del Rey.

114 En su mayor parte son documentos de las series ECR, RP, AH y Protocolos depositados en el ARM. 115 A pesar de haberse desprendido de algunos para satisfacer a magnates y repobladores. 116 AH-1033 para Santa Creu, AH-1034, para Sant Jaume, AH-1035 para Sant Miquel y AH1036 para Sant Nicolau. Todos depositados en el ARM. 117 Las principales causas del pago de censos eran la venta de una propiedad, el traspaso del derecho de uso o el préstamo de efectivo. BALLESTER MARTÍNEZ, 2005-2006: 36. 118 Este horno compartía con el Forn Cremat la manzana a la que éste da nombre. 272

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Parroquia Santa Creu Sant Jaume Sant Miquel Sant Nicolau Total

Hornos 9 10 8 8 35

Censos 31 29 29 31 120

Tabla 4: número de censos de hornos por parroquias (elaboración propia a partir de los documentos de la nota 116)

El número de censos por horno es elevado si lo comparamos con otros edificios. Tomamos como ejemplo la manzana del Forn Cremat en la Parroquia de Sant Jaume, junto a la cuesta y la plaza del Hospital General, en la que había dos hornos, uno que hacía siete censos y otro con uno. Esta manzana contaba además con veinte casas, una algorfa con casa y una botiga. De todos estos inmuebles hacían censos: la algorfa, y nueve de las casas, sin que ninguno llegara a superar los cuatro censos, la media de censos de esa manzana es de 1. Censalista Real Patrimonio Eclesiásticos10 Cavaller-Ciutadà11 Mercader-Notario Menestral Part Forana Hospital General Viudas Total

Cantidad 23 34 29 11 14 2 3 3 120

Tabla 5: receptores de censos de hornos (elaboración propia a partir de los documentos de la nota 113)

Las cantidades de estos censos van de las 16 libras a los 2 sueldos. Destaca el escaso número de menestrales, grupo que incluye a los propios horneros, ya que al traspasar un horno solía mediar el pago de un censo al anterior propietario

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Dentro de lo expuesto, no hemos incluido los censos en especie. De este tipo únicamente hay un ejemplo, el caso de la viuda Pi119, con un horno en San Miguel, que ha de dar anualmente dos gallinas a los herederos de Gaspar Mir. Hay dos casos en los que a un pago en metálico le acompaña un producto o un servicio. En concreto Mº Felip Valentí, recibe del hornero Jaume Ferrer junto a 4 libras de censo la cocción gratuita de todo el pan que necesite120. El otro caso es el del hornero Mateu Font que añade dos almudes de ceniza semanales a las 16 libras, 14 sueldos que paga anualmente a Don Jaume Sala121. El patrimonio real, cobraba en 1646122 31 censos sobre hornos, que se dividen entre los 23 que se han expuesto en el cuadro anterior y los nueve que cobraba de hornos situados en la parroquia de Santa Eulalia. La mayor parte de los censales son de 8 sueldos, cantidad fijada durante el siglo XV para la concesión del permiso de regentar una boca de horno. A estos se le añaden algunos de un valor algo más elevado llegando a los 16 sueldos. En los casos que se superan estas cantidades, se debe a la acumulación de impagos. Otro aspecto a tratar es el del traspaso y arriendo de los hornos. Contamos con las actas de compra-venta hechas ante la Escribanía de Cartas Reales. En estos documentos aparecen los nombres del comprador y del vendedor, el bien inmueble comprado, con su localización a partir de la parroquia, los edificios y vías públicas colindantes, los censales que pesan sobre el horno y la forma de pago, ya sea mediante un censal, redimible en la mayoría de los casos, que se imponía sobre el bien inmueble, o mediante el pago de una cantidad fija. A lo largo del siglo XVI el precio fue aumentando, por ejemplo, en 1566 el pago se situaba cerca de las 6 libras, en 1599123 se llegaban a pagar 24 libras anuales. En 1648 se pagaban 48 libras censales124. En algunos casos el horno era subastado por la autoridad real en la plaza de Cort. Por ejemplo en 1566 se vendió un horno por 80 libras125, en 1579 otro por 290 libras126 y en 1588 se subastó uno por 190 libras127. Las diferencias del valor entre los hornos se deben a factores generales como la evolución de los precios sufrida en todos los bienes durante los siglos XVI y XVII y 119 AH-1035, ARM: 120r. 120 AH-1306. ARM: 20r. 121 AH-1035, ARM: 77r. 122 MSL/363, ADM. Es un libro de cabreos menores cobrados por el Real Patrimonio. 123 ECR 521, ARM: 9r. 124 ECR 551, ARM: 177v. 125 ECR 521, ARM: 125v. 126 ECR 525, ARM: 89v. Se subastó al domiciliarse en Ibiza el hornero Joan Mora. 127 ECR 529, ARM: 139r. 274

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a causas particulares como la ubicación, la cantidad de censos que pesaban sobre el horno, la necesidad de vender por parte del propietario, el estado de conservación del horno o si estaba acompañado de un espacio anexo. Era común que a la compra del horno le siguiera el establecimiento de un censal a cambio de una cantidad en metálico para poder hacer frente a la compra. Las deudas acumuladas provocaban su venta poco tiempo después de la adquisición. Los hornos también eran arrendados por periodos determinados de tiempo, normalmente entre dos horneros, aunque una figura habitual es el de la viuda de un hornero que alquila el horno. El tiempo de arriendo variaba, encontrando casos de duración anual hasta el arriendo por un periodo de seis años. Normalmente en esta clase de acuerdos se especifica el inmueble objeto de la operación, que suele incluir el horno, la casa, la botiga, la algorfa y, en algunos casos huerto, sus lindes, la duración del arriendo, la cantidad a pagar anualmente, las fechas y modo de pago, el juramento de atenerse al cumplimiento de lo pactado y en algunos casos cláusulas específicas en el que el arrendador se obliga a alguna labor o pago. Dentro de éstas las más usuales son: la promesa de las partes de no acabar el contrato antes de tiempo o cláusulas que especifican casos de finalización, señalar a quién corresponde el pago de los censos durante el periodo de alquiler, acuerdos para hacer remodelaciones en el horno, el pago del acta notarial del contrato, acuerdos por los cuales el inquilino cocerá todo el pan que necesite el dueño, continuar con los compromisos de cocción que hubieran adquirido los propietarios128, compartir el horno y/o la leña o entregar la ceniza resultante de la cocción semanal129. 2.6 La plaza del Pan El pan cocido por los horneros tenía dos posibles destinos. Si el pan era propiedad de un particular que lo había llevado allí, el hornero, si no cobraba en metálico, se quedaba una porción y el resto era devuelto al cliente. Por el contrario, si era pan de venta para el público que no tenía opciones de hacerse con su propio cereal o harina, los horneros, en concreto sus aprendices, lo llevaban a la plaza del Pan para su venta130. Esta plaza se situaba cerca de la Iglesia parroquial de Santa Eulalia. Las mesas en que se vendía el pan se podían comprar y arrendar. Ya en el siglo XIII está documentado el mercadeo de éstos puestos, regentados principalmente por mujeres. En la Edad Moderna continuaba, aunque la presencia femenina 128 Por ejemplo cocer el pan de órdenes religiosas. 129 Usada para lavar y quitar manchas. SARTI, 2002: 254. 130 Este topónimo es muy común en todas las ciudades peninsulares. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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no era importante. A partir de 1611 a la Plaza del Pan se le añaden lugares de venta de pan en la Plaça Nova131, situada frente a la misma iglesia. En 1680 el rector de la parroquia y la Obrería de Santa Eulalia, alquilaban por un año un total de trece tablas de venta y dos casetas situadas en esta plaza a tres horneros, cada espacio era subastado por un precio cercano a las 12 libras132. Las condiciones de venta, así como el hecho de que hubiera suficiente pan en las plazas eran fiscalizados por el Almotacén y sus alguaciles. Desde 1476, en caso de que hubiera alguna falta, podía multar al Colegio de horneros. Esa circunstancia se producía a menudo, especialmente durante el siglo XVII, en que los horneros pleitearon en numerosas ocasiones contra éstos gravámenes. Las penas impuestas eran elevadas, ya que el gremio debía pagar 10 libras por cada hora que pasara sin haber pan en la plaza133. El Almotacén iba cada mañana, acompañado por dos veedores134, que debían ser horneros135, a la plaza de venta para controlar que hubiera pan y que estuviera en buenas condiciones de calidad y peso, además de garantizar que se observara la tasación que se hacía en los ensaits (ensayos): peso, tipo de grano, precio y ganancia del hornero136. En el caso palmesano137, se tasaban tanto los precios del cereal como los del trabajo del panadero y hornero. 3. Conclusión El pan fue el principal alimento de la población palmesana desde la Conquista de 1229. Para garantizar el abastecimiento de los habitantes urbanos se dotó a las autoridades de prerrogativas para posibilitar la compra de cereal, su gestión, almacenamiento, transformación en pan y venta. Correlativamente, se aprovecharon elementos anteriores o se crearon nuevas infraestructuras públicas y privadas para llevar a cabo todos estos procesos. Pocos lugares escapaban a esta relación con el cereal y el pan: desde las puertas de la ciudad, el muelle, algunas plazas, así como las casas. Además de los inmuebles en que esta unión resultaba más obvia y constituía su razón de ser: los sileros, los molinos y los hornos. Espacios que se convirtieron en hitos urbanos reconocibles y con una larga permanencia en el territorio.

131 TOUS MELIÁ, 2002: 277. 132 Prot. Not. T-1001, ARM: 64v-65r. 133 78-VII-14, BM: 81r. 134 AH-6677, ARM: 15v. 135 Lo que no siempre se respetaba. AA-546/70, ARM: 2r. 136 S-4 (33)/7, BLA. 137 PÉREZ SAMPER, 2002: 41. Al contrario que en los casos de Madrid y Barcelona en que sólo se tasaba uno de los dos productos. 276

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ZAFORTEZA MUSOLES, Diego, La Ciudad de Mallorca. Ensayo Históricotoponímico, V vols., Palma, Ayuntamiento de Palma, 1989. Notas: 1 En esta talla, igual que en los documentos siguientes se anotan personas que viven en un horno aunque no sean horneros ni tengan relación familiar con el poseedor. 2 Se incluyen todos los citados, aunque en algunos casos consten notas posteriores que informen de que no pagan por su muerte o no sean poseedores de un horno. 3 Este número se ha de matizar ya que de los 49 horneros contabilizados, siete no pueden pagar por ser miserables y seis por haber huido del reino o haber muerto en parte como consecuencia de las Germanías. 4 Tanto viudas de horneros como viudas que poseen un horno como herederas de un hornero o de un hombre de otro oficio. 5 Entran en esta categoría aquellas personas, cuyo oficio no es el de hornero, citadas en el catastro como poseedoras de un horno por compra o herencia. 6 Se añade en el año 1576 el número de hornos por el número de manzanas de cada parroquia. La cantidad de manzanas en cada parroquia aparece en VALERO MARTÍ, 2010: 402. 7 Entran en esta categoría: Obispado y Cabildo de Mallorca, Obispo de Barcelona, convento de Santa Clara de Palma, Abad de Sant Feliu de Guíxols, el Temple, Pavorde de Tarragona y Monjas de Santa María de Jonqueres de Barcelona. 8 Hasta el siglo XVII no habrá títulos nobiliarios propiamente dichos. 9 En los tres casos hay implicados el Patrimonio Real y dos instituciones eclesiásticas. 10 Se incluyen los mismos que en el apartado anterior añadiendo aniversarios parroquiales y órdenes religiosas. 11 Se incluyen en esta categoría a los doctores en derecho y medicina. PLANAS ROSSELLÓ, 2002: 152.

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LUGARES DE ASISTENCIA Y RECOGIMIENTO. LAS CASAS DE HUÉRFANAS Y SU IRRUPCIÓN EN EL ENTRAMADO URBANO COMPOSTELANO MODERNO1 Places of Assistance and Seclusion. The Orphans’ Houses and their Impact in Santiago de Compostela of the Modern Centuries Ana M. Sixto Barcia Universidad de Santiago de Compostela [email protected] Resumen: Las instituciones asistenciales como hospicios, asilos u orfanatos fueron productos estrictamente urbanos y su instalación en las ciudades modernas dio lugar a una nueva formulación del paisaje urbano. A pesar de su ubicación en el seno de las ciudades, estos espacios fortificados funcionaron en la práctica de manera independiente. Así, se establecieron como lugares que aislaban a sus moradores del resto de la sociedad, dando lugar a nuevos espacios de sociabilidad. El asentamiento de las casas de huérfanas en Santiago de Compostela en el siglo XVII es un ejemplo paradigmático, pues a través de estos casos es posible constatar las tensiones sociales existentes por las siguientes razones: el mantenimiento del orden, la conservación de la influencia sobre el entorno, la pervivencia de los derechos frente a las nuevas realidades, etc. Palabras clave: Caridad, huérfanas, sociabilidad, Santiago de Compostela, Edad Moderna Abstract: Welfare institutions like hospices, asylums or orphanages were strictly urban products and their settlement in the Modern age cities led to a new formulation of the urban landscape. In spite of being located in the city center, in practice these fortified spaces operated in an independent way. Thereby, they were established as places to marginalize their habitants of the rest of the society and having new spaces of sociability as a result of it. The creation of orphan-girl houses in Santiago de Compostela in the 17th century is a good example to analyze, since, through these cases, it is possible to have access to the social tensions existing among managers of the space (to maintain the order, to preserve the authority, to defend old rights against new realities, etc.). Key words: Charity, Orphan Girls, Sociability, Santiago de Compostela, Modern Age.

1 Investigación financiada por el proyecto Cultura e identidades urbanas en la Castilla moderna, su producción y proyecciones, Ministerio de Ciencia e Innovación, HAR2009-13508-C02-02. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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En la Edad Moderna la consideración social de la pobreza y de los pobres cambió sustancialmente en relación a su templada aceptación durante la Edad Media. Frente a la imagen digna de compasión y de misericordia del pobre bueno, el menesteroso pasó a ser visto como un ser carente de bondad, de virtudes y dotado con toda una serie de valores negativos. La pobreza y la humildad dejaron de ser sinónimos y pasaron a representar dos formas de vida radicalmente opuestas, ya que el pobre representaba al vago, al ruin, al criminal, al impío, etc. Este importante cambio que sufrió la consideración del pobre trajo consigo nuevas formas de luchar contra la miseria y de asistir a los necesitados. La caridad se revistió de un manto disciplinario y correctivo. La ayuda quedaba, en muchos casos, asociada a la separación del necesitado del resto de la sociedad con el objetivo de su reeducación y, así, convertirlo en un individuo útil para la sociedad. El auxilio a los pobres, por tanto, adquirió una doble función: la asistencial y la punitiva2. La proliferación de hospicios, de asilos, de casas de tullidos o de casas de misericordia, entre otros, debe ser entendida dentro de este contexto de prevención o de contención de los vicios y de las transgresiones cívicas. Las mayores posibilidades laborales que ofrecían las ciudades frente al campo, al igual que la existencia de instituciones de carácter asistencial en las mismas, hicieron que los núcleos urbanos se convirtiesen en lugares estratégicos para la supervivencia. De este modo, las ciudades o villas se convirtieron en un “puerto seguro” para burlar el hambre en épocas de crisis y de malas cosechas. El entramado urbano gallego mostró un carácter débil a lo largo de la época moderna. La población gallega pasó de 300.000 habitantes a 1.800.000 desde el siglo XV hasta el siglo XIX. No obstante, este importante aumento demográfico apenas afectó a las ciudades, puesto que el vecindario urbano del reino de Galicia oscilaba en torno al 7% del total a finales del siglo XVIII3. En esta línea, a comienzos de época moderna solamente Pontevedra, Santiago, Orense y A Coruña sobrepasaban los 1.000 habitantes y únicamente Ferrol, Santiago y A Coruña alcanzaban los 10.000 habitantes a finales del siglo XVIII. Por ende, Galicia demostró un carácter fuertemente rural a lo largo de la modernidad. Si bien es cierto que Santiago de Compostela no tuvo grandes densidades de población estable, el núcleo fue una importante zona de tránsito 2 Destaca la proyección teórica sobre el control de la pobreza de Luis Vives en De subventione pauperum (1526). Esta obra, en su segundo volumen, presenta una fórmula de control de la mendicidad en donde el trabajo forzado sustituye a la “sopa boba” y a la limosna. Este proyecto pone de manifiesto la necesaria intervención del estado y de los poderes públicos en la asistencia social, frente al tradicional dominio de la Iglesia en el socorro a los pobres. PARELLADA, 2006. 3 FERNÁNDEZ CORTIZO, 2012: 39-89. EIRAS ROEL, 1996. 282

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para peregrinos o viajeros y acogió a un volumen considerable de población flotante. De hecho, Santiago fue la ciudad que atendió a un mayor número de pobres, dada la mayor presencia de instituciones de carácter asistencial en la ciudad. Así, una abundante masa de necesitados se congregaba diariamente para recibir la sopa boba ofrecida por las importantes instituciones religiosas compostelanas. En el reparto de alimentos destacó la labor del arzobispado, del cabildo y de los importantes monasterios y conventos4. La existencia de hospicios, de asilos, de hospitalillos, junto a la importe presencia del Hospital Real fundado por los Reyes Católicos, hacían de Santiago un destino atractivo para los desposeídos. La ayuda a los pobres fue una cuestión ineludiblemente ligada a la Iglesia en la mayor parte de las ciudades católicas, ante la incapacidad de los regimientos urbanos para hacer frente al problema, y Santiago no fue una excepción5. La acción de las autoridades civiles se ciñó a solventar crisis concretas, ofreciendo soluciones temporales y, en muchos casos, insuficientes, pues no dispuso de la capacidad necesaria para pagar el sustento a los necesitados de forma regular6. En épocas de crisis y de malas cosechas, las ciudades o villas se convirtieron en el destino de importantes masas de menesterosos, por lo que las mismas se tuvieron que dotar de mecanismos disuasorios para evitar problemas mayores como la formación de tumultos, el aumento del vandalismo, la propagación de enfermedades y de brotes epidémicos, etc.7. La proliferación de disposiciones relacionadas con la regulación del tránsito de los pobres, que aparecen en los reglamentos urbanos desde épocas tempranas, debe ser entendida como una medida de protección para el mantenimiento de la paz ciudadana.

4 BARREIRO MALLÓN, REY CASTELAO, 1996, vol. 2: 559-612. 5 Las soluciones fueron muy distintas en el ámbito anglosajón, donde las poor laws fijaron una serie de cuotas obligatorias para ayudar a los desamparados. En este sentido, la caridad adquirió una dimensión social importante que fue mucho más allá de la acción caritativa ofrecida por las instituciones religiosas en el ámbito católico. SLACK, 1995. 6 El regimiento municipal no contó con un organismo que se ocupase del mercado frumentario, por lo que el cereal llegaba a la ciudad libre de alcabala y era vendido o almacenado por particulares. El alimentar a la población en años difíciles se convirtió en una tarea ardua y en una constante fuente de preocupaciones, dado que la ciudad tampoco dispuso de caudal suficiente para la compra de cereal y, por tanto, para mantener a los hambrientos. GELABERT, 1990: 207. 7 Sobre la criminalidad, la marginalidad y el control de los pobres en la Galicia moderna: BARREIRO MALLÓN, REY CASTELAO, 1999; RIAL GARCÍA, 1994: 331-338; 2004: 301-331; MARTÍN GARCÍA, 1999: 231-260; IGLESIAS ESTEPA, 2007: 135-145; PRADO DE LA FUENTE GALÁN, 2000: 13-28. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Otrosí, visto que a esta ciudad concurren gran cantidad de belitres, unos llagados de males contagiosos y otros contrahechos de diversos modos y maneras, y gran cantidad de vagabundos, hombres, moças y mugeres, sin tener oficio, ni usar, ni tomar amo, so color y causa de la romeria y devoción del glorioso Apostol Señor Santiago, y andar belitranto y bribando por la dicha ciudad y su tierra, de que infeccionaron la dicha ciudad (…) ordenaron y mandaron de que agora en adentante (…) ningún pobre pidiente que a dicha ciudad viniere, ora en romería o por otra ninguna vía que sea, no pare ni esté en dicha ciudad más de tres días (…)8.

El control era necesario para evitar el contagio de prácticas maliciosas que atentasen contra el orden. Los centros asistenciales como asilos, hospicios, hospitalillos, casas de arrepentidas u orfanatos son productos directamente vinculados al mundo urbano y estas instituciones vivieron a lo largo del periodo moderno una época de esplendor. El asentamiento de centros caritativo-asistenciales provocó cambios importantes en el cuadro urbano, así como en la gestión del espacio, y es precisamente en estas alteraciones en las que se va a centrar el presente trabajo. La fundación de las casas de huérfanas en Santiago de Compostela a lo largo del siglo XVII es un ejemplo excelente para analizar, dado que su localización en la ciudad recoge muchos de los aspectos clave en relación a la transformación del espacio, a las tensiones sociales por las reordenaciones de los barrios, a la fortificación de las calles y, en última instancia, a la creación de nuevos lugares o espacios de sociabilidad. 1. El asentamiento de las sedes de huérfanas y las tensiones por la gestión del espacio

El pequeño núcleo de Compostela nació al amparo del culto al apóstol Santiago y se configuró en torno a un recinto amurallado9. La ciudad se articuló intramuros, aunque desde el siglo XVI es evidente que Compostela también ocupaba una importante extensión extramuros que, poco a poco, fue en aumento. Esta presentó una organización espacial un tanto caótica o desorganizada a lo largo de los siglos XVI y XVII, tal y como se relata en las descripciones de viajeros y de peregrinos10. El mal estado de la 8 Ordenanzas de Santiago de Compostela del año 1569. 1546-1583. Fondo Municipal de Santiago: Gobierno, Consistorios, Ordenanzas municipales. Archivo Histórico Universitario de Santiago (AHUS). 9 La primera empalizada se construyó en el siglo X, pero fue destruida, por lo que la muralla histórica de Santiago de Compostela, que perduró hasta finales del Antiguo Régimen, databa del siglo XI. A comienzos del siglo XVI, el cercado se encontraba tremendamente deteriorado y cubierto de vegetación. ARMAS CASTRO, 2003: 86 y 87. ROSENDE VALDÉS, 2004: 29-84. 10 VIGO TRASANCOS, 2012: 44 y 45. 284

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muralla, el constante deterioro de la pavimentación, el irregular trazado de las calles y el aspecto humilde de muchos de los hogares intramuros, hacían que la imagen de la ciudad se mostrase poco acorde con su fama y con la grandeza de su Catedral11. A pesar del relativamente escaso desarrollo urbanístico y demográfico del núcleo, Compostela era la capital del Reino de Galicia, poseía el título de Ciudad Santa y su archidiócesis era una de las más importantes de la Corona de Castilla. Las grandes modificaciones espaciales y funcionales de la ciudad tuvieron lugar a finales del Antiguo Régimen, cuando los presupuestos ilustrados plantearon la necesidad de construir o reconstruir una urbe más organizada o racional, que cumpliese con los presupuestos higienistas y estuviese adaptada a las necesidades de la ciudadanía12. No obstante, Santiago sufrió múltiples transformaciones y vivió diversos periodos de renovación arquitectónica para adaptarse al gusto de la época. De hecho, una de las mayores fases de esplendor y adorno de la ciudad tuvo lugar entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVIII13. El Barroco dejó una importante huella en Santiago, por lo que muchas de sus grandes edificaciones –ligadas a la Catedral o al cabildo– se revistieron con elementos decorativos suntuosos y monumentales. El Colegio de Niñas Huérfanas fue una iniciativa llevada a cabo por el arzobispo don Juan de Sanclemente y Torquemada en 1596, a través de la cual se buscaba instalar en la ciudad un lugar de recogimiento para niñas huérfanas y pobres. La fundación de esta sede estuvo en la línea de otros proyectos asistenciales y educativos llevados a cabo por el arzobispo14. La andadura de esta institución comenzó en los albores del siglo XVII. En 11 A través de los reglamentos de la ciudad de los siglos XVI, XVII y XVIII se puede acceder a múltiples aspectos relacionados con cuestiones de seguridad defensiva, de ordenación del espacio, de pavimentación, de canalización de las aguas, de higiene, etc. Sobre las transformaciones urbanísticas compostelanas: ROSENDE VALDÉS, 2004: 1726; FABEIRO GÓMEZ, 2001: 298-299; CEPEDA FANDIÑO, 2012. 12 CORES TRANSMONTE, 1962. 13 Esta monumentalidad fue potenciada y costeada, en buena parte, por la Catedral. Las importantísimas cantidades ingresadas por el Voto de Santiago, permitieron a los arzobispos financiar obras arquitectónicas y artísticas en la ciudad. Los ingresos de arzobispales a mediados del siglo XVII oscilaron entre los 400.000 y los 600.000 reales al año, cantidades enormes que colocaban a la sede compostelana en un lugar privilegiado. REY CASTELAO, 1993. 14 Este prelado dotó económicamente al colegio de San Clemente de Pasantes, instauró una cátedra en el colegio de los jesuitas, creó un colegio para los niños del coro de la Catedral, etc. LÓPEZ FERREIRO, 1983, vol. 8: 344 y 345. Sobre la vida y el mecenazgo artístico del arzobispo Sanclemente: SANZ DEL CASTILLO, 1769; GOY DIZ, 1998: 589-603. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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un primer momento funcionó como casa acogida y posteriormente se constituyó institucionalmente como colegio. La iniciativa de Sanclemente buscaba la protección de las doncellas huérfanas o desprotegidas para que no cayesen en los vicios y en la depravación... La intencionalidad quedaba claramente establecida en la escritura de fundación, en la que el mismo arzobispo aludía a la necesidad de formar a niñas huérfanas en la virtud y en la honestidad, para hacer de ellas buenas cristianas, esposas dignas y madres competentes15. La búsqueda de la protección de los sectores más indefensos también llevó a una vecina de la ciudad a promover la creación de una casa de huérfanas a mediados del siglo XVII. La pobreza, en el caso de las mujeres, fue un mal estructural y las niñas abandonadas o huérfanas estuvieron a merced de caer en la prostitución, en el vicio y en la delincuencia. Por este motivo, María de Cores solicitó a Felipe IV la cesión de unas casas de realengo que existían en la ciudad y la concesión real se hizo efectiva en 164116. A pesar de que los dos centros de huérfanas fueron el resultado de una misma preocupación, el colegio y la casa ejemplificaron dos formas de entender y de practicar la caridad. Por tanto, el desarrollo de estas dos instituciones coetáneas fue completamente diferente y las mismas se enfrentaron a distintos desafíos. La construcción de los espacios de orden generó constantes conflictos pues, además de provocar la trasformación del cuadro urbano, fueron fuente de tensiones por su ubicación, por su mantenimiento, por su funcionamiento, etc. Los vecinos recelaron de sus moradores –vagos, delincuentes, pobres, enfermos e impedidos– y las pugnas contra estas instituciones fueron constantes. Los centros caritativos acogían, en su gran mayoría, a una población deudora de honorabilidad, por lo que la vecindad temió el aumento de la delincuencia, de la marginalidad y, en general, el deterioro del entorno. La oposición vecinal a la instalación de ambas instituciones fue común, si bien los problemas fueron mayores para la casa de huérfanas en los 15 “(…) [un colegio] en él que se recogiesen algunas doncellas pobres de buena vida y costumbres y, allí, lees enseñasen la doctrina cristiana y otras labores de por casa, y les doctrinasen para que después de enseñadas, pudiesen servir en casas honradas”. LÓPEZ FERREIRO, 1983, vol. 8: 345. 16 “(...) ha sido hecha relación que, por ser la gente ordinaria desta ciudad pobre y desbalida, andan sus hijas en tierna hedad perdidas por las calles y para remediar este daño conspicuo y piadoso, se fiada en la providencia divina y en las limosnas de los fieles os habéis animado a hacer en la dicha ciudad un recogimiento de estas niñas a donde las tenéis muy recogidas y las heducáis (...), y yo tengo en la dicha ciudad casas de que no saco utilidad (...), sea servicio aplicarlas para dicho Recogimiento (...)”. 1641. Fondo General: Beneficencia, Asilo de niñas huérfanas de Casas Reales. Mazo 1. Reales Cédulas, foros, pleitos, etc. y unión de la obra pía a la de Carretas, 422. Archivo Histórico Diocesano de Santiago (AHDS). 286

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primeros años. La cédula de Felipe IV no sólo concedía el uso de las Casas Reales como hogar para las niñas abandonadas, sino que también instaba al gobierno de la ciudad a realizar las obras necesarias en la edificación para cumplir correctamente con su nueva faceta17. El regimiento no aceptó la decisión de buen grado, ya que no solamente perdía el uso o el beneficio de una importante propiedad –era de potestad real, pero gestionada por la ciudad–, sino que también tenía que hacer frente a los gastos extraordinarios que exigían las reformas18. Por otra parte, aquellos que habían disfrutado del uso de los inmuebles vieron la transferencia como una agresión y se resistieron a la cesión. Los pleitos contra los antiguos moradores fueron constantes en los primeros años y estas dificultades ralentizaron el ejercicio de una casa que contó con pocos apoyos y con muchos detractores. Las tensiones entre el colegio y sus vecinos fueron completamente diferentes. Este había sido dotado por el arzobispo con una importante cantidad económica y con unas casas para llevar a cabo sus funciones19. El origen humilde de las internas tampoco fue la causa de las pugnas, dado que, junto a las huérfanas, concurrieron al centro niñas procedentes de sectores más acomodados que ingresaron como pupilas para recibir educación. Esta institución, protegida y controlada por el cabildo de la catedral, gozó en todo momento de reconocimiento social. Así, las tensiones no estuvieron relacionadas con la degradación del entorno. Los vecinos recelaron de su instalación porque entendieron que su establecimiento implicaba la limitación de sus derechos. El temor fue confirmado con posterioridad y los litigios por cuestiones de lindes fueron constantes. Los habitantes de la calle Callobre se enfrentaron a una institución poderosa que contaba con el apoyo tácito del arzobispo y del cabildo de Santiago, motivo por el cual vieron constantemente rechazadas sus peticiones y reclamaciones en relación al disfrute del espacio20. En cambio, las soluciones a los conflictos de intereses no fueron tan sencillas cuando el contrincante era otra institución, como sucedió con los pleitos establecidos contra la Iglesia de Salomé, y los procesos se prolongaron en el tiempo. La obligación de guardar clausura en las casas de huérfanas, para la protección de las niñas frente a las tentaciones exteriores, permitió a 17 1641-1647. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, 422. AHDS. 18 1647-53. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, 422. AHDS. 19 El arzobispo Sanclemente había previsto la construcción del colegio en la calle da Troya, motivo por el cual había comprado una casa a finales del siglo XVI, aunque el cabildo decidió establecer la sede en la calle Calobre. 20 Los principales litigios se desarrollaron entre 1657 y 1775, coincidiendo con el fortalecimiento económico de la institución y con uno de los periodos de mayor renovación arquitectónica, tanto en el colegio como en la ciudad. ORTIZ LATIERRO, 1963: 13-19. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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los centros limitar las ansias constructivas de los vecinos y restringir la proyección urbanística y económica que chocaba con el recogimiento impuesto. Del mismo modo y para resguardar la correcta moralidad del entorno, quedó vetada la instalación de determinados negocios o locales –carnicerías, tabernas, etc.– que pudiesen perjudicar la decencia de la calle. Con el tiempo, el colegio fue asumiendo nuevas rentas y fundaciones, por lo que aumentó su influencia en el barrio, pues, fue absorbiendo edificaciones aledañas hasta adueñarse de buena parte de la calle. Asimismo, la evolución arquitectónica del centro modificó el trazado de la vía y acabó por generar nuevos callejones. El asilo de huérfanas apenas tuvo grandes pugnas por el espacio, puesto que no contó con grandes apoyos y tampoco dispuso del capital necesario para modificar o ampliar su sede21. La reclusión exigida para la buena crianza de las niñas limitó la apertura de ventanales y de puertas en las casas cercanas. Sin embargo, al no acometerse transformaciones de superficie en la edificación, las restricciones afectaron a un menor número de vecinos. El mayor litigio contra la vecindad se produjo por el uso de la huerta y de unos corrales que habían sido de disfrute comunitario y que, tras la instalación de las huérfanas, pasaron a ser privados22. Otra cuestión muy distinta fue la degradación del inmueble, que se vio afectado negativamente por la instalación de un centro de beneficencia en un claro proceso de deterioro, al no poder costear su mantenimiento. La construcción mostraba un estado ruinoso a mediados del siglo XVIII, tras el uso del emplazamiento como casa de huérfanas, como hospicio de pobres y como cárcel. No obstante, la monumentalidad de la calle de las Casas Reales quedó asegurada en la segunda mitad del XVIII con la construcción y la renovación de otros edificios aledaños como la neoclásica Iglesia de Ánimas, el Palacio Fondevila o el Palacio viejo del conde de Aranda.

21 La institución se nutrió de las donaciones y de los beneficios que generaron sus bienes arrendados y aforados. En 1671-72 el centro poseía catorce casas en la ciudad y varias fincas rurales. Los continuos retrasos en el cobro de las rentas hicieron que la limosna anual entregada por el Monasterio de San Martín Pinario fuera fundamental para su supervivencia. BARREIRO MALLÓN, REY CASTELAO, 1999: 111. 22 El pleito fue iniciado por doña Mariana Mosquera de Porras y fue continuado por Antonio Sánchez Pulleiro, quienes sintieron que sus derechos habían sido transgredidos por las administradoras de la casa. 1655-1677. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, 422, f. 45-99. AHDS. 288

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2. Cierre y embellecimiento vs. decadencia del espacio Las instituciones de huérfanas gozaron de un lugar privilegiado dentro del entramado urbano, puesto que ambas se encontraban intramuros y muy próximas a dos de las principales vías de entrada a Compostela. La Puerta del Camino, muy próxima a las Casas Reales, era el principal acceso de peregrinos a la ciudad, mientras que la de Mazarelos, próxima al colegio, era la puerta de entrada del vino, entre otras cosas23. En cualquier caso, su localización preeminente quedaba asegurada por la cercanía a los centros de poder local, sobre todo en el caso del asilo de Casas Reales. Las transformaciones del espacio urbano, como consecuencia de la construcción del colegio, son reseñables porque las mismas fueron efectuadas en lugares de mucho tránsito y en arterias vitales. De este modo, los cambios afectaron tanto desde el punto de vista organizativo como estético. En un primer momento la sede de huérfanas se instaló en dos casas en la rúa Calobre, aunque el espacio pronto tuvo que ser modificado a raíz de un incendio que destruyó estos hogares. Así, no fue hasta 1602 cuando se comenzó a construir la sede antigua con un carácter más monumental y acorde con la fundación de un importante arzobispo compostelano. La necesidad de resguardar a las niñas de las tentaciones mundanas hizo que la nueva construcción adquiriese elementos de protección para aislar el interior del exterior. Por tanto, la edificación se dotó de murallas, paredes cegadas y enrejados para conseguir una mayor intimidad. En esta línea, la compra de viviendas aledañas no solamente amplió su espacio de influencia en la calle, sino que también permitió crear nuevos callejones y pasadizos que, en la práctica, funcionaron como murallas invisibles. La concesión de un permiso para la canalización de agua y para la instalación de una fuente en el interior del recinto en 1608 marcó un punto de inflexión, ya que permitió el aislamiento definitivo, al tener las necesidades básicas cubiertas. No obstante, a pesar del progresivo endurecimiento de las normativas para el aislamiento del colegio, la comunicación con el exterior y las salidas fueron un importante problema a juzgar por las denuncias de los visitadores y por las sanciones impuestas por diversos arzobispos a lo largo de los siglos XVII y XVIII24. 23 En relación a la cuestión de los abastos: RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, 1970: 193-220; 1981: 233-244. 24 Las penas por la vulneración de la clausura y por la ruptura de la disciplina fueron muy severas. En este sentido, diversos administradores solicitaron a los arzobispos la suavización de las sanciones en distintos momentos del siglo XVIII y del XIX. Aunque las salidas temporales quedaban prohibidas por la clausura, un buen número de niñas se ausentaron temporalmente, con autorización, por problemas familiares, por enfermedades, Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Otro mecanismo formal que posibilitó el cierre del colegio fue el “aforamiento” de una parte del cercado compostelano. Las leyes de la ciudad establecían que, por cuestiones defensivas, ninguna edificación debía superar el alto de la muralla histórica, ni podía sustentarse en la misma. Con el tiempo y a pesar de las prohibiciones, el centro, al igual que otras muchas viviendas compostelanas, se fue apoderando de buena parte de la cerca. Fueron varios los enfrentamientos contra las autoridades municipales en el siglo XVII y XVIII por el uso indebido de la muralla, aunque a finales del XVIII terminaría por formalizarse la concesión temporal para anexionar una parte de misma, así como de una de las torres defensivas. El mantenimiento y la restauración del antiguo cercado compostelano fue un importante problema para las arcas municipales, por los elevadísimos costes que conllevaba su sostenimiento, por lo que el acuerdo acabaría siendo celebrado por ambas partes. No cabe duda de que el colegio salió fuertemente reforzado con la adhesión de la muralla y de una de las torres defensivas, pues estos dos elementos permitieron establecer un mayor control frente a las ansias expansivas del entorno e imprimió un carácter más monumental a la casa25. Las diversas limitaciones constructivas, para evitar que los vecinos o gentes externas pudiesen menoscabar la clausura, fueron causa de problemas constantes. En algún momento los vecinos quisieron ampliar en altura sus casas, abrir puertas o ventanas en sus hogares y se toparon con múltiples impedimentos al chocar con las normas de convivencia de la institución. Esto, en definitiva, terminó por limitar la proyección del barrio y, por ende, por aumentar la autoridad del colegio sobre el mismo. El asilo de huérfanas compartió con el ejemplo anterior su preocupación por el resguardo de las jóvenes frente a los ataques exteriores, aunque no contó ni con las rentas, ni con los apoyos que permitieron la promoción y expansión del colegio. Sabemos que la casa había sido cedida para convertirse en asilo de niñas, pero no disponemos de informaciones suficientes sobre el tipo de reformas efectuadas en el interior para acoger a las huérfanas. La rehabilitación de la casa no fue de gran envergadura, dado que se limitó a una pequeña parte de la edificación y se ciñó a estancias muy concretas. La institución, lastrada desde un primer momento, no contó con el caudal de recursos suficiente para emprender grandes reformas o adhesiones, a lo que debemos de añadir los impedimentos impuestos tanto por los por abatimiento, etc. 1614-1894. Fondo del Colegio de Huérfanas, Libro de la razón de las entradas, salidas y estado que toman las huérfanas que son recibidas como colegialas de plaza en el Colegio de Niñas Huérfanas, serie 22. AHDS. 1614-1894. FCH, Documentos sobre la salida de huérfanas del colegio, serie 25. AHDS. 25 ORTIZ LATIERRO, 1969: 15-18. ROSENDE VALDÉS, 2004: 41 y 66. 290

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vecinos como por el gobierno municipal. Ambos recelaron de la utilidad y de la eficiencia de la casa, y el arzobispado tampoco quiso promocionar al centro. Las constantes denuncias por el quebrantamiento de la clausura, efectuadas por inspectores del arzobispado, son un claro indicativo de que el aislamiento frente a la vida mundana fue un problema que la casa arrastró hasta su traslado en 177026. Muestra de esto es la acusación efectuada por un visitador en 1683, quien denunciaba que en la casa entraban y circulaban libremente hombres y mujeres exentos a la institución, provocando gran perjuicio a las niñas que allí se recogían27. A los problemas económicos y al recelo de los vecinos hubieron de sumársele otros muchos problemas, por lo que la casa, a diferencia del colegio, tuvo un impacto menor en el auxilio de las niñas pobres y huérfanas. Los dos ejemplos propuestos nos ofrecen un proceso inverso en cuanto a la evolución y a la transformación material de los edificios. El camino hacia la monumentalidad del escenario fue evidente en el caso del colegio, mientras que la casa experimentó el proceso contrario. En ambos ejemplos se puede apreciar cómo un área de uso civil y privado pasó a convertirse en un espacio colectivo de actuación asistencial, aunque con desiguales resultados. Además de la reestructuración interna, como consecuencia de las nuevas obligaciones de sus residentes, el colegio llevó a cabo una transformación arquitectónica de cara al exterior. El engrandecimiento del edificio fue parejo al aumento de su influencia en la ciudad y a su pujanza económica, pues con el tiempo, el centro fue incorporando donaciones, rentas y nuevas fundaciones que inyectaron capital y que dinamizaron el funcionamiento de la institución. En algunas ocasiones, las huérfanas dejaron estipulado el legado de sus bienes al centro y, en otros casos, al fallecer la interna, el establecimiento era nombrado heredero universal de sus bienes, por lo que casas, tierras, pequeñas rentas, censos y foros pasaron a engrosar sus listas de bienes. De este modo, su presencia en la ciudad fue en aumento y en el siglo XVIII el colegio poseía múltiples propiedades en diversos lugares de Galicia y percibía rentas muy variadas.

26 Desde 1730 la casa también acogió a tullidos y enfermos pobres. No obstante, los importantes problemas que había arrastrado el asilo desde sus orígenes, le impidieron hacer frente a las nuevas obligaciones. Finalmente, las niñas serían trasladas a una nueva sede – Hospicio de Carretas– a finales del siglo XVIII. 1682-1798. Fondo General: Beneficencia, Asilo de niñas huérfanas de Casas Reales. Mazo 2. Cuentas. Cobradores de rentas. Traslado a Torás (Carretas), legajo 423, AHDS. 27 1683. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, visitas, leg. 423. AHDS. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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La excelente relación del colegio con la catedral se tradujo en múltiples beneficios. Junto a la protección otorgada por aquella, distintos arzobispos de Santiago, entre los que cabe señalar a Maximiliano de Austria (16031614), a Antonio Monroy (1685-1715) y a Francisco Alejandro Bocanegra (1773-1782), actuaron como benefactores a lo largo del periodo moderno y proporcionaron el capital necesario para emprender grandes obras28. Además del alivio económico que esto supuso, los arzobispos pusieron al personal de la catedral a su disposición y, más concretamente, a sus importantes maestros de obras. De este modo, destacados arquitectos participaron en la ampliación de la edificación. Desde las primeras ejecuciones de Gonzalo de Ávila a comienzos del XVII, hasta la reconstrucción del edificio en la segunda mitad del siglo XIX, contribuyeron a la construcción arquitectos tan relevantes como Melchor de Velasco (1664/1671) 29, Fray Gabriel las Casas (1698) 30, Domingo de Andrade31 (a principios del XVIII), Fernando de Casas Novoa (1715)32, etc. Frente al embellecimiento del Colegio, la casa de huérfanas en Casas Reales presentó una evolución muy distinta. El edificio manifestó un progresivo deterioro con el consecuente desprestigio de un inmueble

28 No obstante, el mecenazgo artístico se mantuvo en el tiempo y otros arzobispos más contemporáneos como Miguel Payá y Rico (1874-1886), Victoriano Guisasola (1886-1888) y José María Martín de Herrera (1889-1922) patrocinaron la reconstrucción del Colegio, cuya estructura interior había quedado fuertemente afectada desde la ocupación francesa. Son pocos los datos que conocemos sobre las obras y sobre los proyectos artísticos desarrollados en las Huérfanas, a pesar de que importantes artesanos canteros participaron en su construcción. Hoy día se conserva la iglesia levantada por Melchor de Velasco en 1664 y la fachada del colegio elaborada por Francisco de las Casas Novoa a principios del XVIII. GOY DIZ, 1998: 599-600. 29 Melchor de Velasco fue maestro de obras en el monasterio de San Martín Pinario y es a quien debemos la estructura del colegio. También realizó obras en el convento de San Payo de Antealtares, en Santa María de Belvís, en la Iglesia del Monasterio de Celanova, en las cárceles de Santiago y reparó la bóveda de la capilla del Hospital Real. BONET CORREA, 1984: 313-324. GOY DIZ, 2004: 100-107. 30 Fray Gabriel las Casas fue el arquitecto más clasicista del barroco compostelano. Trabajó en San Martín Pinario, en Santo Domingo de Bonaval y en la iglesia de San Payo de Antealtares. BONET CORREA, 1984: 475-495. 31 Domingo de Andrade fue el arquitecto que realizó la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago y el Pórtico Real de la Quintana. También emprendió interesantes proyectos civiles, ya que fue maestro de obras municipales, como la Casa de la Parra, la Casa da Conga y la Casa de las Pomas. VILAR ÁLVAREZ, 2012: 102-116. VIGO TRASANCOS, 2012: 43 y ss. 32 Fernando Casas Novoa fue maestro de la Catedral desde 1711 y su principal contribución fue la edificación de la fachada del Obradoiro de la Catedral y la portada del Monasterio de San Martín Pinario. FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, 2008. 292

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señorial, ante la ausencia de liquidez para su mantenimiento33. Los arzobispos de Santiago fueron sus patronos, pero no dieron especiales muestras de interés por potenciar una institución en cuya fundación no habían colaborado. El desaliño del edificio y la ausencia de modificaciones estilísticas se mantuvieron hasta finales del XVIII, cuando cesó su actividad y las huérfanas fueron trasladadas al Hospicio de Carretas. Las escasas obras acometidas en el siglo XVII y XVIII se centraron en reparar elementos de necesidad y de habitabilidad, pues las exiguas rentas no permitieron ejecutar aderezos exteriores. Por el contrario, otros edificios anexos sí emprendieron una interesante campaña de rehabilitación y de modernización en el XVIII. Finalmente, su plaza sería ocupada por la neoclásica Capilla de las Ánimas, que fue construida entre 1784 y 1788. En definitiva, a diferencia del fortalecimiento y de la monumentalidad del colegio, el asilo de Casas Reales fue perdiendo preeminencia e importancia, como muestra de la decadencia institucional. El aspecto exterior fue reflejo del interior y las deficiencias estructurales internas y la falta de respaldo económico, junto a la extrema pobreza manifiesta en las posesiones del organismo, mermaron el ejercicio de esta entidad caritativo-asistencial. 3. Lugares de mujeres: espacios de correcta feminidad

La moral católica moderna se caracterizó por una recurrente visión negativa de la naturaleza femenina. Eva había condenado a los hombres desde la creación, por lo que las mujeres, las causantes de todos los males, debían ser vigiladas y controladas para evitar los desordenes sociales y morales34. Por tanto, la sumisión de la mujer al hombre quedaba legitimada desde el punto de vista teológico, moral y legislativo. Aquellas mujeres que por su condición escaparon de los controles masculinos, como las viudas y las solteras independientes –mayores de veinticinco años–, se tornaron excesivamente peligrosas para los dictámenes de la época. En un mundo en donde la pobreza y la corrupción del alma estaban emparejadas, el control de las mujeres pobres y solas era fundamental. Las autoridades civiles temieron las consecuencias del vagabundeo de las mujeres sin autoridad masculina, que acudían a la ciudad en busca de oportunidades laborales. Muestra de ello son las ordenanzas municipales de 1531, que establecían lo siguiente: “Que ninguna moza 33 La falta de liquidez provocó problemas de abastecimiento y dificultó el ejercicio asistencial de la casa. La pobreza del asilo quedaba patente a través de las descripciones de objetos raídos, viejos y de mala calidad, mencionados en las visitas. 1683-1769. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, cuentas y visitas, leg. 423. 34 SIXTO BARCIA, 2012: 332-342. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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resida en la ciudad sin contar con oficio, ni servir a señor más de tres días so pena de cien azotes”35. Este temprano ejemplo no fue exclusivo de Compostela y medidas similares también se pueden encontrar en múltiples ciudades o villas de la época36. Muchas jóvenes llegaban del campo atraídas por promesas laborales que, finalmente, no se cumplían y estas terminaban realizando trabajos poco recomendables o ejerciendo la prostitución37. El problema de la prostitución forzada era tan dramático como el actual, pues muchas mujeres sin oportunidades acabaron por entrar en el juego de proxenetas, rufianes y alcahuetas, quedando a merced de las autoridades38. Ancianas, viudas, enfermas o huérfanas fueron los eslabones más débiles de una cadena social, ya de por sí, tendente al empobrecimiento. La fundación de instituciones para la acogida de niñas pobres y desamparadas debe ser entendida como una de las muestras más magnánimas de la caridad cristiana moderna. El objetivo de estas instituciones era la protección espiritual de las niñas, así como la correcta formación de las mismas para cumplir con su destino vital. Fueron, por tanto, lugares para la buena crianza de las mujeres en los que las mismas asumieron su condición y aprendieron a desempeñar su función social: religiosas, esposas y madres. La vida colectiva dio lugar a un espacio de sociabilidad femenina propio, ceñido a reglas impuestas, en el que la barrera entre lo comunitario y lo privado se tornaba permeable. Estas instituciones, gobernadas por mujeres, se organizaron en recintos autosuficientes. La acción del asilo de huérfanas de Casas Reales fue muy limitada, tal y como ya se ha aludido con anterioridad. El personal fue escaso y poco competente, por lo que el alcance real de su actuación no fue comparable con el conseguido por el colegio. Las constituciones del colegio de huérfanas de 1626-28 y de 1663 tipificaron multitud de cuestiones de organización y de 35 1531. Fondo Municipal: consistorios, Libro 3. AHUS. 36 Sobre las ordenanzas municipales en las ciudades gallegas a comienzos de la modernidad: GARCÍA ORO, 1987: 17-32. MARTÍNEZ CRESPO, 2006: 85-118; 2007: 365-384. FABEIRO GÓMEZ, 1965; 2001: 298-299. VÁZQUEZ, 2000: 73-85; RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, 2002: 881-894; CEPEDA FANDIÑO, 2012. 37 Ciertas profesiones fueron estigmatizadas a nivel social y moral, ya que su desempeño negaba la calidad ética y la honestidad de quienes las ejercían. Criadas, bodegueras, taberneras, posaderas, tablaxeras, recateras, costureras o panaderas fueron vistas con recelo y las autoridades las vigilaron muy de cerca. RIAL GARCÍA, 2004: 321-322. REY CASTELAO, RIAL GARCÍA, 2010: 78 y ss. 38 En el siglo XVI y XVII fueron publicadas múltiples pragmáticas en las que se fijaron penas y castigos contra los que incitaban al vicio de la carne. Así, la Pragmática de 25 de noviembre de 1552 establecía la pena de azotes para los rufianes por vergüenza y seis años de galeras la primera vez, la segunda cien azotes y galeras perpetuas, y muerte a la tercera vez. ORTEGO GIL, 1998: 153-204. 294

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funcionamiento, por lo que a través de las mismas es posible conocer el modo de vida de las niñas que ingresaron en el centro. Las rectoras gobernaron este mundo de mujeres y fueron las asignadas para regir el funcionamiento interno y para dirigir temporalmente la vida de las mujeres que convivían en la institución39. Junto a la madre rectora, la maestra, la portera, la enfermera y la sacristana, así como las criadas, completaron el cuadro de personal necesario, presentando una organización muy similar a la de los conventos. Por otra parte, las cuestiones de intendencia externas quedaron bajo mando del administrador y de los patronos del centro: el deán y el cabildo de la catedral de Santiago40. El proyecto asistencial, en los primeros años, fue más allá de la mera formación de las niñas, ya que el administrador debía proporcionar a las muchachas un buen marido, un buen destino como religiosa o, en caso de no poder satisfacer las anteriores opciones, tenía que encontrar a un responsable para su cuidado una vez superada la fase de instrucción. Las fuentes nos permiten constatar esta labor hasta los años treinta del siglo XVII y desde las constituciones de 1663 esta tarea pasó a ser asumida por los familiares de las internas41. El número de niñas acogidas en el colegio no fue estable en el tiempo, a pesar de que las normativas limitaban el acceso a veintidós niñas pobres y doce pupilas como máximo. El número creció progresivamente, conforme al aumento de las rentas y a las mayores posibilidades económicas. La adhesión de nuevas fundaciones y la ampliación del edificio permitieron el acceso de más educandas, muchas de las cuales no pertenecieron a los sectores humildes. Con el discurrir de los años se llevó a cabo una mejora sustancial en la composición social de las internas, ya que el número de huérfanas humildes se redujo drásticamente, siendo mayor la proporción de mozas 39 La rectora debía cumplir con una serie de requisitos para el correcto desempeño de su función: “persona de conocida virtud, entendimiento y discreción para saber criar y educar a las doncellas huérfanas en toda virtud (...) y, si se pudiera, se trayga de fuera de esta ciudad y arzobispado porque este más libre y limpia de respetos, de patria y de libertad”. Constituciones de 1663. Fondo del Colegio de Huérfanas: Gobierno y constituciones, leg. 1 (Carpeta 1, 2, 3), const. II. AHDS. 40 El juicio del administrador y de los patrones era fundamental para la admisión de nuevas solicitantes. La política externa y las relaciones con el vecindario eran gestionadas por el administrador, quien, además, manejaba la dimensión económica –rentas, censos, foros, etc.– del colegio. Constituciones de 1626. Fondo del Colegio de Huérfanas: Gobierno y constituciones, leg. 1 (Carp. 1, 2, 3), Const. I. AHDS. 41 La documentación disponible ofrece múltiples limitaciones. En cualquier caso, sabemos que, entre los candidatos seleccionados por los administradores destacaron un buen número de artesanos de la ciudad, que acabaron contrayendo matrimonio con alguna de las pupilas del colegio de doncellas huérfanas. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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–no necesariamente huérfanas– de familias con mayor poder adquisitivo. Desde el siglo XVIII, ingresaron para recibir educación las hijas de familias pertenecientes a la oligarquía local, a la pequeña burguesía y a la hidalguía rural42. En este sentido, la institución participó junto con los centros conventuales compostelanos en la formación de las hijas de familias acomodadas. No obstante, aquellas que tuvieron posibilidad de acceso a los conventos o monasterios femeninos para formarse, lo hicieron por la mejor consideración social de los mismos y por los beneficios que les reportaba el formar parte de su comunidad. El origen social de las niñas que ingresaron en la casa de las huérfanas fue muy distinto. El colegio desde un origen filtró el acceso a niñas legítimas e hijas de cristianos viejos, excluyendo a las huérfanas más humildes. Las jóvenes abandonadas a su suerte que vagaban por la ciudad o las hijas de mujeres sospechosas no tuvieron acceso al mismo, por lo que vivieron de la mendicidad o se refugiaron en otras instituciones menos selectivas. En este sentido, el asilo de huérfanas surgió como iniciativa para proteger a las muchachas procedentes de los grupos sociales más humildes. Con todo, la vida ofrecida por la casa fue pobre, austera, carente de comodidades y repleta de necesidades. Es difícil de establecer el número de internas que pasaron por el asilo porque las fuentes son muy contradictorias al respecto. A juzgar por las descripciones de las gestoras, unas cincuenta mujeres y niñas eran auxiliadas en 1653, aunque el recuento propuesto por los visitadores (1654, 1677, 1683, 1686, 1690, 1692) nunca alcanzó la docena en los años de mayor actuación asistencial43. La creación de las casas huérfanas dio lugar a nuevos espacios de sociabilidad. Las estancias de uso comunitario se adecuaron al ritmo cotidiano: aulas preparadas para labores femeninas; bibliotecas en las que aparecen obras generales, pero en las que, sobre todo, emergen obras destinadas a mujeres, a su educación y a su bienestar moral; patios para el sosiego y para la interrelación; etc. La educanda adquiría a lo largo de su estancia en el 42 En los siglos XVIII y XIX entró en el colegio la hija del administrador de rentas nacionales de la villa de Villagarcía, la hija del relator de la Real Audiencia, la hija del contador de la Real Fábrica de Tabacos y múltiples niñas con el apelativo de “doña”, claro indicador de un estado más acomodado. Siglos XVII-XIX. Fondo del Colegio de Huérfanas: Expedientes e informaciones de la entrada de huérfanas en el Colegio, serie 20, exp. 38, 14. AHDS. Siglos XVII-XIX. FCH: Expedientes e informaciones de la entrada de huérfanas al Colegio. serie 21, exp. 39, 95. AHDS. 43 El personal fue acusado de enajenar las rentas a finales del siglo XVII y, en el siglo XVIII, la inoperancia del mismo era evidente, a pesar de los diversos intentos de reforma. 1653-1692. Fondo General: Beneficencia, Asilo…, visitas, leg. 423. AHDS. 296

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colegio –entre dos y ocho años– toda una serie de valores que iban mucho más allá de la mera educación formal, puesto que asumía una forma de vivir, de pensar, de sentir y de padecer diferente. La participación de las niñas en los rezos, en las oraciones, en los sermones y en otros muchos ceremoniales religiosos imprimió un fuerte carácter conventual a la institución44. De este modo, la vida de las internas estuvo marcada por un intenso ritmo de trabajo y de oración, en donde la formación espiritual, junto a la asunción de las normas de humildad, de rechazo a la suntuosidad y de condena al ocio, fueron las claves de la instrucción45. El otro aspecto formativo, más práctico y académico, estuvo orientado hacia el aprendizaje de la lectura, de nociones básicas de la escritura y de aritmética, de “labores propias de su sexo”, de bordado y todas aquellas cualidades presumibles en las mujeres honradas46.

La estancia y la convivencia marcaron fuertemente a sus inquilinas. Así, muchas de las jóvenes que pasaron por la institución legaron buena parte de sus bienes al centro y un número considerable de las mismas acabó por integrarse y por formar parte de su personal. 4. Conclusión

La instalación de los centros asistenciales en la Compostela moderna provocó una metamorfosis física y social del espacio. Frente a la organización ciudadana tradicional, esta tipología de institución forjó nuevas áreas de sociabilidad y de civilidad. En suma, estas instituciones crearon espacios en los que sus habitantes compartían experiencias vitales, formaban comunidades sociales y generaban relaciones interpersonales propias. La nueva formulación del paisaje urbano provocó tensiones con los vecinos naturales, quienes, por una parte, se resistieron a perder sus derechos frente a un nuevo centro de poder y quienes, por otra parte, temieron la depreciación del entorno y el aumento de la criminalidad que, por lo general, acompañaba a los marginados. En esta línea, la construcción del Hospital de Carretas en el 44 A través de las normativas de 1663 se puede percibir la preocupación por la dignidad espiritual de las niñas recogidas. El programa católico quedaba ampliamente fijado en ocho de las treinta y dos constituciones, mientras que las enseñanzas prácticas aparecen solamente en cuatro artículos. Constituciones 1663. FCH: Gobierno y constituciones, leg. 1, (carpeta 1, 2, 3). AHDS. 45 Constituciones de 1663. Anexo: Distribución del tiempo sacado de las constituciones antecedentes la cual se ha de poner en una tabla donde puedan leerla todas las personas del Colegio. FCH: Gobierno y constituciones, leg. 1, (carpeta 1, 2, 3). AHDS. 46 Las denominadas “labores propias de su sexo” englobaban toda una serie de tareas relacionadas con el mantenimiento del hogar y el cuidado de la familia, sobre todo de infantes y ancianos, así como trabajos de costura. El acceso formal a la cultura letrada estaba ligado a la enseñanza masculina. De este modo, en muchas “escuelas” femeninas solamente se realizaba una mera introducción al aprendizaje de la lectura. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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siglo XVIII provocó una de las mayores oposiciones ciudadanas en Santiago de Compostela. Este centro, concebido por el arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada, respondía a una manera más correctiva y punitiva de practicar la caridad, conforme a los planteamientos de la época. El poder alcanzado por algunas de las instituciones asistenciales compostelanas limitó la proyección urbanística de los barrios, pues estas impusieron limitaciones constructivas y normas de convivencia que trastocaron con el esquema establecido. En última instancia, el rechazo social a la implantación de esta tipología de centros fue una respuesta natural al temor que provocaba la destrucción del equilibrio tradicional, a favor de un nuevo uso del espacio urbano. A pesar de que los dos centros de huérfanas surgieron como consecuencia de una preocupación común, el auxilio de niñas desamparadas, no atendieron al mismo tipo de necesitada. Su presencia y su influencia en la ciudad también fueron muy distintas. El Colegio mantuvo su prestigio y autoridad hasta finales del Antiguo Régimen, mientras que la casa manifestó una evidente decadencia, dada la falta de apoyos económicos e institucionales. Bibliografía ARMAS CATRO, José, “El afianzamiento de la realidad urbana después del año mil” en PORTELA, Hermelindo (coord.), Historia de la ciudad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, Concello de Santiago, Consorcio de Santiago y USC, 2003; 81-125. BARREIRO MALLÓN, Baudilio y REY CASTELAO, Ofelia, Pobres, peregrinos y enfermos: la red asistencial gallega en el Antiguo Régimen, Vigo, Nigratrea, 1999. BARREIRO MALLÓN, Baudilio y REY CASTELAO, Ofelia, “Pobreza, enfermedad y asistencia en Santiago a fines del Antiguo Régimen”, en RODRÍGUEZ CASAL, Antón (coord.), Humanitas: estudios en homenaxe ó Prof. Dr. Carlos Alonso del Real, Santiago de Compostela, USC, 1996, vol. 2; 559-612. BONET CORREA, Antonio, La Arquitectura en Galicia durante el siglo XVII, 2 ed., Madrid, CSIC, 1984. CEPEDA FANDIÑO, Antonio, Santiago de Compostela no século XVI: Libro de Ordenanzas de la Ciudad (1546-1583), Santiago de Compostela, Consorcio de Santiago-USC, 2012.

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ESTRUCTURA OCUPACIONAL EN LA CIUDAD DE MADRID A TRAVÉS DE LAS MATRÍCULAS PARROQUIALES (1788-1800) Occupational Structure in the City of Madrid According to the Parish Registration (1788-1800) Jorge Pérez León Universidad de Valladolid [email protected] Resumen: La ciudad de Madrid, sede de la Corte y centro económico y financiero del Estado español, era a finales del siglo XVIII una ciudad en continuo crecimiento, gracias especialmente a la incesante llegada de inmigrantes procedentes de todos los puntos de la geografía española. Muchos de ellos pretendieron ser reconocidos como hidalgos en Madrid. El cruce de datos entre las ocupaciones mencionadas en estos procesos de admisión y las matrículas parroquiales presentadas para este fin proporciona interesantes hipótesis de trabajo así como un ejemplo metodológico para el estudio de la estructura ocupacional y de las pautas de residencia de la población madrileña de finales de la centuria. Palabras clave: Madrid, matrículas parroquiales, hidalguía, ocupación, domicilio. Abstract: The city of Madrid, the venue of the court and the Spanish economic and financial center, was at the end of XVIII Century a city of constant development, especially due to the incessant arrival of immigrants from all over Spain. Many of them tried to obtain recognition as hidalgos in Madrid. The exchange of data between the occupations mentioned in these processes of admission and the parish registration presented for this purpose provide interesting hypotheses and a methodological example to study the occupational structure and the rules of residence of the population of Madrid at the end of the Century. Keywords: Madrid, Parish Registration, Hidalguía, Occupation, Place of Residence.

El estudio de la estructura ocupacional de la población madrileña en las

sociedades preindustriales supone todo un reto para el historiador debido fundamentalmente a la ausencia de una auténtica profesionalización en unos casos y el predominio de los estudios sectoriales en otros, todo lo cual ha

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relegado las visiones de conjunto a un segundo plano1. De igual modo, las pautas de residencia de estos sectores ocupacionales, en muchos casos influidas por una estructura gremial, apenas ha sido estudiada más allá de las realidades individuales2. En el presente trabajo pretendemos exponer una propuesta metodológica para conocer la estructura ocupacional de la ciudad de Madrid. El uso de matrículas parroquiales como parte del aparato probatorio de los procesos de hidalguía promovidos por vecinos de la villa –fuente en la que se han centrado nuestras investigaciones– nos ofrece una oportunidad inmejorable para acercarnos al estudio de la correlación entre lugar de residencia y ocupación entre los sectores económica y socialmente más dinámicos que son, al fin y al cabo, los que incoan dichos procesos. Para profundizar en esta cuestión, en primer lugar, identificaremos la procedencia y el perfil ocupacional de los pretendientes a través de la información suministrada en los procesos de hidalguía y estudiaremos la posible influencia de ambos factores en la elección de su residencia; en segundo lugar, en relación con este primer aspecto, estudiaremos cómo se expresa la correlación entre lugar de residencia y de ocupación en el espacio urbano. Más allá de las certezas que comprobaremos a lo largo de este trabajo queremos además esbozar algunas hipótesis de interés, cuya confirmación quedaría pendiente de una investigación más profunda y basada en fuentes más amplias y representativas como, por ejemplo, los censos de población. 1. Fuentes y metodología: las matrículas parroquiales y los procesos de hidalguía

El presente trabajo toma como fuente los procesos de hidalguía promovidos por vecinos de Madrid entre 1788 y 1800. A través de estos procedimientos los pretendientes solicitaban formalmente su deseo de ser admitidos como hidalgos en Madrid. Para ello, debían acudir a la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, tribunal que actuaba como árbitro en materia de recibimiento de hidalgos. Obviamente, uno de los requisitos era acreditar debidamente que, en efecto, el 1 En este sentido, el trabajo de Jesús Cruz sobre los sectores más pujantes de la sociedad madrileña de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX constituye una notable excepción. Cruz, 2000. 2 No obstante, debemos destacar el esfuerzo de Fayard a la hora de ubicar las residencias de los consejeros del Consejo de Castilla. Fayard, 1982. 304

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interesado poseía vecindad en la villa mediante la compulsa de las matrículas parroquiales. Estos registros eran una especie de padrones en los que se inscribían los feligreses, proporcionando una información fundamental para conocer la población madrileña en un momento en que los censos todavía no se realizaban de forma sistemática3 más aún habida cuenta el flujo constante de inmigrantes que llevaban a la capital para establecerse y medrar a la sombra de la Corte. Durante la Edad Moderna la parroquia desempeñaba una función aglutinadora dentro de la comunidad por lo que no era extraño que las unidades vecinales se estructurasen por parroquias. Este es el caso de Madrid donde el feligrés era, al mismo tiempo, vecino de la misma, constando su residencia en los libros de matrículas. No obstante, la razón de servirnos de los procesos de hidalguía para estudiar la estructura ocupacional de la ciudad de Madrid –y no de las matrículas parroquiales directamente– se debe a que aquellos suelen reflejar datos relevantes sobre la ocupación o cargo desempeñado por el pretendiente. Por lo tanto, el proceso de hidalguía aporta dos tipos de información –ocupación y lugar de residencia–. No obstante, el uso de esta fuente no está exento de inconvenientes. Junto a los ocasionales silencios sobre la ocupación o cargo desempeñado por los pretendientes la naturaleza de estos procedimientos limita la muestra al estamento nobiliario. Esto los convierte en evidencias parciales que representan a una pequeña minoría dentro del conjunto de la población. No obstante, esta restricción de orden estamental se compensa mediante la transversalidad ocupacional de la muestra ya que encontramos representados a buena parte de los sectores en ascenso (burócratas, comerciantes, letrados). Por lo tanto, si bien las conclusiones obtenidas en este estudio no pueden ser extrapoladas al conjunto de la población madrileña de la época, en cambio sí que nos aportan un reflejo fiable de las prácticas habitacionales de los sectores ocupacionales analizados a modo de propuesta metodológica. La muestra analizada comprende 107 procesos de hidalguía (individuales o litisconsorcitados, con un total de 141 pretendientes –sin incluir a los hijos de estos u otros pretendientes no domiciliados en Madrid–) promovidos entre 1788 y 1800 y localizados en el fondo Sala Hijosdalgo-pleitos del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid. Esto supone una media de apenas 8,23 procesos anuales, un promedio relativamente bajo habida cuenta que Madrid contaba en esta época con una población cercana a los 3 Lamentablemente hoy día apenas se conservan esta clase de libros en los archivos parroquiales de Santiago y San Juan además de libros sueltos de San Ginés, San Luis y San José, lo que viene a revalorizar el uso de los procesos de hidalguía como fuente de estudio. CARBAJO ISLA, 1987: 16-17. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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200.000 habitantes4 lo que revela lo minoritarias que eran estas peticiones de recibimiento. Para analizar el perfil de los pretendientes centraremos nuestra atención en una serie de cuestiones, como su procedencia geográfica y familiar o su perfil ocupacional, que no solo nos permitirán aproximarnos a los individuos sino también –habida cuenta del origen foráneo de la mayoría de ellos– conocer el cómo y el porqué de su residencia en la villa y Corte. Provincia y Comunidad autónoma de procedencia Cádiz Córdoba Granada Total Andalucía Teruel Total Aragón Total Asturias Total Cantabria Albacete Ciudad Real Cuenca Guadalajara Toledo Total Castilla-La Mancha Ávila Burgos Segovia Valladolid Total Castilla y León Barcelona Total Cataluña Alicante Valencia Total C. Valenciana Badajoz Total Extremadura La Coruña Orense Total Galicia Total La Rioja Total Madrid Total Navarra Álava Guipúzcoa Vizcaya Total País Vasco Total no peninsulares

Número de procesos 4 1 1 6 2 2 9 15 1 3 2 1 1 8 1 15 2 3 21 2 2 1 1 2 1 1 1 1 2 14 9 2 7 1 1 9 4

Tabla 1: lugares de procedencia (nº de procesos de hidalguía) (elaboración propia a partir de los procesos de hidalguía del ARChV)

4 Carrasco Martínez, 2010: 158; CARBAJO ISLA, 1987: 199. 306

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2. Estudio de la muestra: procedencia geográfica y perfil ocupacional La procedencia geográfica era una de las principales señas de identidad durante el Antiguo Régimen, tanto en términos individuales como colectivos. La adscripción a un determinado colectivo regional tenía una especial importancia en lugares receptores de inmigración como era el caso de Madrid, dando lugar a interesantes relaciones urdidas al calor de las relaciones de parentesco y paisanaje, tan potentes para los intereses de sus miembros como las creadas dentro del aparato burocrático5 o entre hombres de negocios6. En la Tabla 1 reflejamos el origen geográfico de aquellos pretendientes que manifestaron su intención de ser admitidos como caballeros hijosdalgo en Madrid, excluyendo de esta muestra a los hijos u otros parientes menores de edad que eran representados por los primeros. Como puede comprobarse, los pretendientes nacidos en Madrid conformaban una reducida minoría frente a los foráneos ya que estos, llegados a esta nueva comunidad, debían demostrar su calidad si deseaban ser reconocidos. A su vez, estos acostumbraban a incluir a sus jóvenes vástagos, madrileños de nacimiento, en sus peticiones de admisión con lo que pasaban a estar alistados como nobles y no sería necesario que la solicitasen a título propio en un futuro. Se aprecia una considerable dispersión geográfica, con representantes de 27 provincias peninsulares además de cuatro nacidos fuera de la Península en territorios vinculados a la monarquía. A pesar de esta diversidad se advierte una mayor presencia de personas procedentes de la cornisa Cantábrica, especialmente de Cantabria, Burgos, La Rioja, Asturias y Álava que representan nada menos que el 56,07% de los procesos7. La nutrida presencia de estos hidalgos norteños está directamente relacionada con el protagonismo de estas provincias en los flujos de emigración que confluyeron en la capital8. En algunos casos, los principales focos de origen se corresponden a comarcas concretas, territorios conocidos no sólo por su tradición emigratoria sino también por la “limpieza e hidalguía universal” atribuida a sus pobladores. Así, por ejemplo, la mayoría de los pretendientes burgaleses proviene de la zona limítrofe con Cantabria conocida como 5 Imízcoz Beunza, 2001: 93-130. 6 Socolow, 1991. 7 No hemos podido determinar el origen de Francisco Ambrosio de Sola, del que solo tenemos constancia de que su familia procedía de Navarra. 1788. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 993-13. Archivo de la Real Chancillería de Valladolid [en adelante ARChV]. 8 CARBAJO ISLA, 1987: 121-123. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Montañas de Burgos, concretamente de los valles norteños de Losa y Mena donde, teóricamente, no se daba “vecindad a forasteros, sin que hagan su filiación y la traigan pasada por los señores alcaldes de hijosdalgo de la real chancillería de Valladolid por cuya razón se conservan sus moradores nobles esclarecidos”9. En la vecina Tierra de Ayala alavesa existía un régimen de vecindad semejante que, intencionadamente, algunos identificaban con los fueros que gozaban los naturales del colindante Señorío de Vizcaya10. Finalmente, también encontramos una notable representación de gente procedente de la comarca riojana de los Cameros, conocida por la situación de privilegio derivada de la implantación de dos linajes nobles –el de Valdosera y el de Tejada– de los que afirmaban descender la mayor parte de sus pobladores dando lugar a un contexto de hidalguía generalizada. El factor geográfico supone un elemento meramente circunstancial en el caso de los pretendientes oriundos de las restantes provincias, apenas representadas en uno o dos procesos. En muchos casos su presencia se debe únicamente a circunstancias personales, frecuentemente ligadas al destino profesional de los pretendientes. Es el caso del abogado de los Reales Consejos José de Ballugera y Núñez Bermúdez de Castro Acevedo, natural de Santiago de Compostela11, o del turolense Juan Sessé y Balaguer, organista de la Real Capilla12. En los procesos de hidalguía, como plasmaciones documentales de la mentalidad de la época que son, en torno a la ocupación de los pretendientes podemos encontrar tanto referencias explícitas como silencios evidentes, unos y otros claramente intencionados13. De este modo, aquellas ocupaciones y cargos que revisten de prestigio personal al interesado aparecen indefectiblemente mientras que por el contrario todas aquellas actividades tenidas en escasa estima, como los oficios mecánicos, estarán ausentes por completo. Así, indagando en la información aportada a los procesos, de un total de 141 pretendientes (con exclusión de los hijos) disponemos de referencias sobre 82 cargos y ocupaciones distintas desempeñadas por 79 de 9 Testimonio de vecino del Valle de Mena. 1790. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1180-39, f. 27r. ARChV. 10 El pretendiente José de Sobrevilla consta identificado en su petición de recibimiento en Madrid como natural de Sojo, Tierra de Ayala “en el Reino de Vizcaya”. 1796. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1196-32. ARChV. 11 Proceso de hidalguía de José de Ballugera y Núñez Bermúdez de Castro Acevedo. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1188-27. ARChV. 12 Proceso de hidalguía de Juan Sessé y Balaguer. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 998-4. ARChV. 13 Un comportamiento que hemos estudiado en el caso de los pretendientes indianos. Pérez León, 2012: 265-288. 308

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los pretendientes (56,02%), mientras que no ofrecen dato alguno sobre el desempeño de los restantes 62 pretendientes. Con el fin de agrupar la variedad de oficios y cargos diversos declarados por los pretendientes hemos creado una serie de grandes categorías por ramos de actividad (Tabla II): administración, todos aquellos cargos relacionados con las funciones de gobierno, justicia y fiscalidad (oficiales de las secretarias de despacho, fiscales en los Consejos, oficiales en diversas ramas de la Real Hacienda); letrados, difieren de los anteriores en que no poseen cargos en la administración y figuran únicamente como abogados de los Reales Consejos; servidores de la Casa Real; servidores de la nobleza; militares; comercio/finanzas; y, por último, otras ocupaciones, que reúne una amalgama de ocupaciones y cargos más o menos honoríficos tales como la de diputado del común, apoderado y comisionado del Principado de Asturias, familiaturas de la Inquisición, etc.

Categoría Administración Comercio/finanzas Letrados/ docentes Servidores Casa Real Servidores Nobleza Militares Otras

Número de cargos u ocupaciones 26 19 11 8 5 4 9

Tabla 2: Ocupaciones y cargos declarados por los pretendientes (Elaboración propia a partir de los procesos de hidalguía del ARChV)

El grupo más numeroso es el de los pretendientes que ostentan empleos en la administración14. En función de su rango y de la formación que exigen podemos distinguir dos vertientes: por un lado, cuadros medios de la administración de gobierno y justicia, integrada por letrados que ocupan cargos como los de secretarios de despacho, fiscales, relatores, etc.; por otro, oficiales responsables de la administración de las diversas rentas de la Real Hacienda como el estanco del tabaco, temporalidades, correos, etc., compuesta fundamentalmente por gente con nociones contables por lo que, por su formación, resulta probable que muchos de ellos procediesen

14 Gran parte del funcionariado procedía de los segmentos medio y bajo de la hidalguía provincial. El peso de esta nobleza en los cuadros administrativos se mantendría tras la implantación del liberalismo en España. Cruz, 1996: 456. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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o tuviesen vínculos con la élite mercantil y financiera15. Este es el caso del pacense Mateo del Castillo y Orduña, administrador principal de la Renta del Tabaco de la villa y Corte de Madrid y provincia, que era hijo de un cajero al servicio de un comerciante de Llerena16. Esta doble especialización en materia jurídica y fiscal-contable de los pretendientes con cargos en la administración nos sitúa en contacto directo con otras dos categorías: comercio/finanzas y letrados (abogados de los Reales Consejos). En lo que respecta a los encuadrados en la categoría comercio/finanzas resulta difícil discernir la entidad y volumen de sus actividades a partir de la información suministrada por los procesos de hidalguía ya que la mayor parte aparecen identificados únicamente con la ceremoniosa y vaga denominación de “vecinos y del comercio de la villa y Corte”. No obstante, en algunos casos podemos percibir el contexto económico de la época, influido por las políticas mercantilistas implantadas por la Corona. Un buen ejemplo es la presencia del director general de la recién creada Real Compañía Marítima de Pesca, el riojano Luis Fernández de Ruidíaz Gonzalo del Río17. Como no podía ser de otra manera también abundan las referencias hacia la todopoderosa corporación de los Cinco Gremios Mayores, de la que podemos encontrar tanto a miembros de la misma, como era el caso de Domingo de Ibarrola, “vecino y del comercio de sedas en esta corte y uno de los individuos de los cinco gremios mayores de ella”18, como a trabajadores en las industrias dependientes de esta corporación, caso de Gabriel José de San Pelayo quien, tras servir como director de la Real Fábrica de Tejidos de lana y telas angostas de Cuenca, se había trasladado a Madrid para servir como oficial mayor de la mesa de Alcabalas en la casa matriz de los Cinco Gremios19, o de Juan Antonio María del Valle, empleado en Madrid en el Real Almacén de Paños de Guadalajara20. Más escasas son las referencias acerca del mundo de las finanzas, en este momento aún muy

15 Cruz, 2000: 76. 16 Declaración de Manuel Bazo, vecino de Llerena. Proceso de hidalguía de Mateo del Castillo. 1793. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1189-9, f. 31v. ARChV. 17 Proceso de hidalguía de Luis Fernández de Ruidíaz Gonzalo del Río. 1796. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1011-16. ARChV. 18 Tal y como se indica en su poder notarial. Madrid, 3 de febrero de 1792. Sala Hijosdalgopleitos: C. 1187-29. ARChV. 19 Según consta en la certificación de servicios prestado por Gabriel José de San Pelayo, suscrita por Francisco de Goicoechea y Echevarría y Vicente Ortiz de Urbina, contadores generales de la Casa Diputación de los Cinco Gremios Mayores de Madrid. Madrid, 22 de septiembre de 1794. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1194-22, f. 18r. ARChV. 20 Proceso de hidalguía de Juan Antonio María del Valle 1794. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1193-20. ARChV. 310

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vinculado a la actividad mercantil21, tal y como puede apreciarse en el caso de los alaveses Francisco Antonio y José de Arratia y Villachica, quienes además de su giro y casa de comercio tenían una fábrica de todo género de curtidos22, o de Alfonso García de Soto, este ya identificado a sí mismo como “banquero con casa abierta y giro de letras de cambio en Madrid”23. Un último sector sobre el que queremos hacer hincapié es el de los servidores o subalternos directos de la Corona y la alta nobleza. En este caso resulta evidente que no se trataban de simples criados sino que, por la naturaleza solemne o la responsabilidad de sus puestos, eran cargos prestigiosos y cercanos a figuras tan importantes como la Familia Real o la alta nobleza y que, por lo tanto, solo se asignaban a personas de confianza. Entre los empleos vinculados a la Casa Real cabe destacar, por un lado, aquellos pertenecientes al servicio doméstico del monarca y su familia, como personal de la Mayordomía Mayor, ayudas de Cámara, etc.24; por otro, cargos responsables de la administración de las cuentas de la Casa Real25 y, finalmente, nombramientos honoríficos que evocan la efervescente actividad cultural de la Corte26. En cambio, el perfil de los servidores o subalternos de la nobleza difiere notablemente. En la mayoría de los casos se trata de empleos de responsabilidad que exigían una formación especializada como es el caso de secretarios o contadores, colaboradores cercanos de estas personalidades nobiliarias27. No hay que olvidar que estas personas se 21 Cruz, 2000: 74-75. 22 Según hacen constar ambos pretendientes en la notificación al concejo de Madrid de la Real Provisión de emplazamiento despachada por la Sala de Hijosdalgo. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1470-5, f. 11r. ARChV. 23 Según consta en el formulario de interrogatorio. 1798. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 120322, f. 13r-v. ARChV. 24 Manuel José Marín y Borda, ayuda de Cámara y jefe de Guardarropa de S. M., que además era caballero de Santiago. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1179-13. ARChV; Joaquín Pantaleón de Arratia y Villachica, oficial de la secretaría de la Mayordomía Mayor. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos, C. 1470-5. ARChV; Pedro José Jordán y Domingo, ayuda de Cámara de S.M. 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1001-42. ARChV; Antonio Arias y su hijo Manuel Antonio Arias, criado de Cámara de S.M. y ayuda de Furriera al servicio del infante don Antonio respectivamente. 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1186-6. ARChV. 25 Sebastián Pablo de Herrera y García, Oficial contralor general de la Real Casa, Capilla y Cámara del Rey. 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1185-16. ARChV. 26 Santiago Gutiérrez Arintero y Pereda, profesor de arquitectura en la Corte y su fontanero mayor (según afirman los testigos) 1793. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 603-3. ARChV; Juan Sessé y Balaguer, organista de la Real Capilla. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 998-4. ARChV; Pedro García Zorrilla, oficial segundo de la Real Biblioteca de S. M. (según consta en libro de matrículas de la Real Iglesia Patriarcal) 1798.Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1203-37, f. 13r. ARChV. 27 Francisco Serrano y Cabrera, contador mayor del Duque de Medinaceli (según consta Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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encargaban de gestionar los asuntos y los patrimonios de Grandes de España como el duque de Medinaceli –primer director del Estado de Caballeros Hijosdalgo entre 1783 y 180328–, el duque del Infantado o el marqués de Astorga. Haciendo un balance global de esta realidad profesional podemos afirmar que estamos ante dos grandes colectivos ocupacionales que, en cierto modo, representan a una parte de la sociedad madrileña y española de la época. Por un lado, una hidalguía o nobleza de servicio (bien a la Corona, bien a la nobleza), estrechamente relacionada con el mundo de la Corte; y, por otro, una hidalguía “protoburguesa”, plenamente orientada hacia las actividades especulativas pero que en absoluto había renunciado a sus veleidades y pretensiones estamentales. 3. Domicilios

y estructura ocupacional de

Madrid

a través de las

matrículas parroquiales

En el presente apartado analizamos la cuestión que centra esta investigación: el estudio del asentamiento de los pretendientes en la capital y de los factores que intervienen en esta dinámica. Si bien no podemos olvidar que, debido a las condiciones en que se desarrolló el crecimiento urbano de la capital, los barrios madrileños distaban mucho de ser realidades socialmente homogéneas29 consideramos que existe una clara correlación entre la ocupación de un individuo y la ubicación de su domicilio en una determinada parroquia o barrio. De hecho, en esta época algunos oficios aún permanecían agrupados en una misma calle o barrio,

en el libro de matriculas de la parroquia de San Sebastián). 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1187-33, f. 26v. ARChV; Cayetano Rodríguez de Mora, secretario del duque de Medinaceli y de Santisteban (además de oficial de la Superintendencia de la Real Hacienda y secretario del Santo Oficio de la Inquisición) 1795. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 602-3. ARChV; José Roales Nieto, contador de la Casa y estados del Duque del Infantado. 1793. Sala Hijosdalgopleitos: C. 1251-42. ARChV; Diego Martínez Villar, recaudador en la contaduría de la casa del Marqués de Astorga, conde de Altamira (según afirma un testigo) 1797. Sala Hijosdalgopleitos: C. 1201-53. ARChV; y Antonio Rayón, contador mayor de la casa y estados del marqués de Astorga, conde de Altamira (según consta en matrículas de la parroquia de San Martín) 1797. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1239-5. ARChV. 28 Conde de la Ventosa, 2005: 195-196. 29 Por ejemplo, en el caso de la nobleza, aunque desde mediados del siglo XVIII se aprecia un desplazamiento de sus residencias hacia el este (San Sebastián, San Luis), especialmente de la aristocracia más reciente, condicionantes como el precio del suelo, normas gubernativas y la pervivencia de la mentalidad nobiliaria contribuyeron a que el asentamiento de la nobleza mantuviese los criterios del pasado, sin segregar barrios o zonas específicamente nobiliarias. Carrasco Martínez, 2010: 163. 312

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un fenómeno que aún hoy puede apreciarse en el nombre de algunas vías madrileñas30. Los registros de las matrículas parroquiales demuestran que la gran mayoría de los pretendientes residía en parroquias situadas al este de la Plaza Mayor como la de San Ginés, Santa Cruz, San Sebastián o San Martín. En la Gráfica I presentamos tres de las parroquias más representadas en la muestra. En primer lugar San Ginés, prácticamente monopolizada por los comerciantes; en segundo lugar San Martín, donde a pesar de que desconocemos la ocupación de la mitad de sus feligreses, la tendencia constatada sugiere una fuerte implantación de la nobleza y los miembros de la administración; y, por último, San Sebastián, una parroquia de semejantes características a la anterior con predominio de servidores de la Corona en el ámbito administrativo y militar. Nuestra hipótesis parte de que la mayor parte de los nuevos residentes elegía el lugar de residencia en función de la ocupación o empleo desempeñado por lo que la cercanía respecto al lugar de trabajo sería un factor decisivo para conocer el paradero de los pretendientes. Sus domicilios, expresados en las matrículas de las diferentes parroquias de la villa, nos permiten aproximarnos al estudio de las pautas de asentamiento de la población en Madrid de acuerdo a estos criterios socioprofesionales, de especial importancia entre las personas de origen foráneo. En cuanto a los pretendientes dedicados al comercio es posible apreciar una considerable concentración de los mismos alrededor de la parroquia de San Ginés, en el centro de la ciudad. Esta parroquia abarcaba lo que por entonces era el principal eje comercial y financiero madrileño (entre la Plaza Mayor y la Puerta del Sol). La escasez de inmuebles y la necesidad de proteger sus negocios obligaba a muchos de estos comerciantes a residir en las propias tiendas donde trabajaban, que hacían las veces de domicilio para varias personas. Es el caso de los riojanos Mateo y Juan Manuel Ortiz de la Iglesia Mateo. Ambos residían por separado en la parroquia de San Ginés. El primero habitaban junto a otras personas en una tienda situada en el portal de Rasilleros que pertenecía a un comerciante de sedas apellidado Zorraquín; por su parte, Juan Manuel vivía en compañía de don Fernando Martínez Santidrian, otro conocido comerciante, en los portales de la Provincia31 o del burgalés Juan Antonio Martínez de Salazar, residente “en la tienda de paños de don Juan de Gorbea”32. 30 López González, 1995: 35. 31 Según consta en las matrículas de San Ginés. 1788. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1175-13, 21r.-23r. ARChV. 32 Según consta en las matrículas de San Miguel. 1788. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1175-35, Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Gráfica 1: principales parroquias de residencia y adscripción profesional de sus feligreses -nº de pretendientes (nº de procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

f. 11r-v. ARChV. 314

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Comerciantes Otras 5 (5) San Ginés 12 (9)

San Juan 2 (1)

Gráfica 2: parroquias de residencia de los comerciantes (nº pretend./ nº procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

Admon. Otras 7 (7)

San Sebastián 5 (5)

Santa María 2 (2) San Luis

San Martín 6 (6)

2 (2)

Gráfica 3: parroquias de residencia de los miembros de la administración (nº pretend./ nº procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

Centrándonos ahora en los domicilios de aquellos pretendientes que desempeñaban cargos en la administración o que servían a nobles o a la Casa Real comprobamos que el eje de residencia se desplaza hacia barrios más cercanos a los núcleos de poder político, caso de las parroquias de San Sebastián, San Martín, San Justo y Pastor o San Luis33. En estos casos la proximidad del lugar de trabajo también influía considerablemente en la elección de la residencia. Por ejemplo, Mateo del Castillo y Orduña, 33 Fayard constata esta misma tendencia en los consejeros del Consejo de Castilla, en los que se observa una gran dispersión con ciertas concentraciones en el noroeste (San Martín) y sur-sudeste (San Justo y Pastor y San Sebastián). Fayard, 1982: 411-414. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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administrador principal de la Renta del Tabaco de la villa y Corte de Madrid y provincia, vivía en la Calle Alcalá donde se situaba la Real Aduana34; Manuel de Revilla y la Presa, director general de la Real Renta de Correos, Postas y Caminos del Reino, habitaba –como no podía ser de otra manera– en la “Casa de Correos”35. Sin embargo, también debemos recordar los vínculos que la administración hacendística mantenía con el mundo de los negocios lo que explicaría casos como el de Miguel Pio Vicente, oficial de la Tesorería Mayor, residente en el portal de Manguiteros de la parroquia de San Ginés36. Por su parte, aquellos que ocupaban elevados cargos en la administración demuestran una clara inclinación hacia barrios periféricos, donde generalmente residían los sectores más acomodados. Es el caso del madrileño Juan Ignacio Güell, ministro en la Contaduría del Tribunal Mayor de Cuentas y miembro de una familia con un amplio historial de servicio a la Corona, o del chileno José de Toro Zambrano y Ureta, caballero de la orden de Carlos III, regidor honorario del ayuntamiento madrileño y miembro de la Junta de Comercio y Moneda, ambos con domicilio en la parroquia de San Martín 37.

Serv. Casa Real Igl. Patriarcal 2 (2) San José 1 (1)

Santa Cruz 1 (1) San Sebastián 1 (1) San Juan 1 (1)

Gráfica 4: parroquias de residencia de los servidores de la Casa Real (nº pretend./ nº procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

34 Según consta en las matrículas de San Luis. 1793. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1189-9, f. 12r-v. ARChV. 35 Según consta en las matrículas de Santa Cruz. 1799. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1015-23, f. 13v. ARChV. 36 Según consta en las matrículas de San Ginés. 1800. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1017-19. ARChV. 37 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1186-21, f. 6v. ARChV; 1788. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1175-3. ARChV. 316

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Serv. nobleza

San Sebastián 1 (1)

San Martín 3 (3)

Gráfica 5: parroquias de residencia de los servidores de la nobleza (nº pretend./ nº procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

Por su parte, de los servidores de la Casa Real o la alta nobleza cabe destacar que, por la naturaleza de su ocupación, se veían obligados a alojarse cerca del patrón38 lo que tiene su reflejo en el plano físico, encontrándolos frecuentemente viviendo bajo el mismo techo. Antonio Arias, criado de Cámara de S.M., residía en el Palacio Real 39; Francisco Serrano y Cabrera, contador mayor del Duque de Medinaceli, matriculado junto a la familia de este en la parroquia de San Sebastián40, o protegidos como Isidro Gaspar de Aránzazu de quien se dice que vivía con la familia del marqués de Mirabel en la calle de Leganitos41. Esta estrecha correspondencia entre el lugar de residencia y de trabajo puede también ayudarnos a reconstruir la incógnita pendiente acerca de las actividades de aquellos pretendientes sobre los cuales los procesos de hidalguía no ofrecen información al respecto. De acuerdo con esta teoría consideramos que resulta verosímil que una gran parte de los pretendientes que residía en parroquias céntricas situadas en el corazón económico y comercial madrileño como Santa Cruz, San Miguel y San Ginés42, estuviese

38 Carrasco Martínez, 2010: 161. 39 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1186-6, f. 1r. ARChV. 40 En el testimonio de su matrícula se dice literalmente: “(…)del año de noventa y uno se halla matriculada la familia del excelentísimo señor Duque de Medinaceli y entre ellos su contador mayor don Francisco Serrano”. 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1187-33, f. 26r-v. ARChV. 41 Consta en las matrículas de la parroquia de San Martín como “comensal” del marqués. 1796. Sala Hijosdalgo-pleitos, C. 1011-23, f. 17r. ARChV. 42 López García, 1998: 189. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Desconocida San Sebastián 3 (3) San Justo y Pastor 6 (5) San Martín 10 (8)

Otras 7 (7)

San Ginés 6 (3) San Miguel 8 (6)

Santa Cruz 15 (9)

Gráfica 6: Parroquias de residencia de pretendientes sin ocupación conocida (nº pretend./ nº procesos) (elaboración propia a partir de las matrículas incluidas en los procesos de hidalguía del ARChV)

vinculada de algún modo al mundo del comercio y/o a actividades relacionadas. Este es el caso, por ejemplo, del burgalés Eugenio de San Pelayo de la Quintana, que habitaba en San Miguel “en compañía de Francisco Manuel de la Quintana, del comercio de paños, tienda número siete de el Portal de este nombre (San Miguel)”43; o del camerano Fernando de la Riba y Robledo que había residido unos años atrás en San Ginés, en una “casa tienda rinconada” situada en el portal de Mauleros de la Plaza mayor entre la calle de la sal y de Boteros44; o, por último, de los hermanos José Joaquín y Nemesio de la Sotilla y Machón, comerciantes y parroquianos de San Miguel cuyos negocios tenían ramificaciones en América45. En apoyo de esta hipótesis hemos de recordar una cuestión de índole cultural, directamente relacionada con la naturaleza nobiliaria de los procesos de hidalguía. Tal y como hemos comprobado en anteriores investigaciones, los silencios y omisiones sobre las actividades comerciales de los pretendientes en los procesos de hidalguía resultan habituales46. Frente al comercio mayorista, estimado 43 Según consta en las matrículas de San Miguel. 1790. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1180-39, ff. 13v-14r. ARChV. 44 Según consta en las matrículas de San Ginés. 1791. Sala Hijosdalgo-pleitos, C. 1184-37, f. 15r. ARChV. 45 Expediente de información y licencia de pasajero de Nemesio de la Sotilla y Machón. 1796. Arribadas, 518, N. 182. Archivo General de Indias [en adelante AGI]. 46 Vid. Tesis doctoral Pérez León, 2012: 347-356. Defendida en la Universidad de Valladolid en 2012. http://uvadoc.uva.es/handle/10324/961 [consulta: 25 octubre 2012]. 318

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como fuente de riqueza y prestigio, el pequeño comercio, en especial aquel ejercitado en tienda abierta, era una actividad que si bien no derogaba el estatuto de hidalguía reportaba escasa respetabilidad. Además, a diferencia de lo que sucedía en Cádiz o en las Indias, donde la mayor parte de sus elites procedían del circulo de la plutocracia mercantil, la élite madrileña tenía como referente fundamental los valores sociales de la vieja aristocracia cortesana por ello no resulta extraño que, a excepción de los grandes comerciantes, los pretendientes no considerasen oportuna la mención expresa de esta actividad en los procesos. De acuerdo con este razonamiento, debemos descartar igualmente la presencia entre los pretendientes de miembros de los sectores populares y menos pudientes, debido principalmente al coste de estos procedimientos y a los prejuicios sociales aún existentes frente a aquellas personas que públicamente ejerciesen oficios considerados como viles47, lo que hubiese supuesto su veto en el estado de caballeros hijosdalgo madrileño. Retomando el análisis de los patrones de asentamiento queremos destacar la estructura de los hogares de los pretendientes. En este sentido se pueden establecer una serie de pautas habitacionales a partir de la información que se infiere de las matrículas y de la propia casuística de los procesos (individuales/litisconsorcitados entre varios pretendientes). En este punto, coincidiendo con las observaciones de Jesús Cruz, observamos que mientras que entre los cargos administrativos, sirvientes de la Corona y la nobleza predomina aparentemente el “hogar simple” constituido por la familia nuclear (padres e hijos), entre los comerciantes se constata la pervivencia de una estructura familiar extensa integrada por varios hermanos, tíos y sobrinos, etc. conviviendo al menos hasta que pudiesen establecerse por cuenta propia48. Conviene recordar aquí el caso ya citado de Eugenio de San Pelayo de la Quintana, residente en la tienda que su tío regentaba en el portal de San Miguel; también cohabitaban los hermanos Francisco Antonio y José de Arratia y Villachica, que “vivían en la calle del Carnero, a mano izquierda del marqués de Valmediano”49 o los hermanos Silvestre y Lorenzo Abad de Aparicio, que vivían en la calle de Postas, parroquia de San Ginés50.

Una práctica, la de las omisiones, también observada por Felices de la Fuente en las solicitudes de títulos nobiliarios. Vid. Felices de la Fuente, 2010: 229-252. 47 GUILLAMÓN ÁLVAREZ, 1981: 129-142. 48 Cruz, 2000: 232-233. 49 Según consta en las matrículas de San Juan. 1789. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1470-5, f. 13v. ARChV. 50 Según consta en las matrículas. 1792. Sala Hijosdalgo-pleitos: C. 1190-47, f. 11v. ARChV. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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4. Consideraciones finales Esta propuesta metodológica para el estudio de la estructura ocupacional madrileña ha revelado el peso determinante de la misma en la elección del lugar de habitación. La mayor parte de los pretendientes, inmigrantes por motivos laborales, debían subordinar su residencia al trabajo desempeñado, tanto aquellos que lo hacían por cuenta propia como los que dependían de un señor o de la Corona. Entre los pretendientes predominan los comerciantes, burócratas, letrados y servidores de la Corona y la alta nobleza, sectores caracterizados por una fuerte movilidad social. Por lo tanto, su presencia en estos procesos no resulta casual sino que sugiere que estaríamos ante lo que Jesús Cruz califica de “notables” o, al menos, en expectativa de serlo para quienes la respetabilidad social tenía mucha importancia. Esta realidad conocida, amén de los indicios señalados, nos permite plantear como hipótesis verosímil que aquellos pretendientes de los que desconocemos su ocupación seguían un modelo ocupacional y habitacional similar. Asimismo, el estudio de los lugares de residencia de los pretendientes demuestra la existencia de ciertas pautas en función de criterios sociales y ocupacionales. Así, por ejemplo, mientras que la parroquia de San Ginés, enclavada en pleno centro comercial de la capital, albergaba principalmente a comerciantes, otras, como la de San Sebastián o San Martín, daban aposento al funcionariado y a parte de la nobleza (y con ella a sus servidores). Consideramos por lo tanto que, al margen de los condicionamientos propios de la muestra analizada, ha quedado bien demostrado que las matrículas parroquiales pueden ser una fuente fidedigna para reconstruir las pautas de residencia seguidas por los diferentes sectores ocupacionales en el Madrid del siglo XVIII. Bibliografía CarbAJO ISLA, María F., La población de la villa de Madrid desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1987. Carrasco Martínez, Adolfo, “Ciudad y sociedad en el Madrid del siglo XVIII”, Cuadernos de Investigación Histórica, 27 (2010): 157-182. Conde de la Ventosa, El Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid, Madrid, Dykinson S.L., 2005. 320

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Génesis y desarrollo histórico de un barrio burgués del siglo XIX: del bosque real del Castillo de Bellver al barrio de El Terreno de Palma (Illes Balears)1 Origin and Historical Development of a Bourgeois District in the Nineteenth Century: from the Royal Forest of Bellver Castle to the District of El Terreno in Palma (Balearic Islands) Júlia Roman Quetglas Universidad de las Islas Baleares [email protected] Resumen: Nuestra propuesta tiene como objeto de estudio la génesis y la evolución urbana, arquitectónica y paisajística del barrio de El Terreno de Palma (Mallorca). Se trata de analizar la transformación de un paisaje productivo y de interés estratégico militar, de propiedad real desde el siglo XIII y vinculado al castillo de Bellver, en la formalización de un paisaje urbano durante el siglo XIX. El emplazamiento geográfico y la vocación de recreo fueron determinantes en la construcción de un paisaje peculiar, derivado tanto de la compleja estructura urbana como por el del carácter caprichoso de su arquitectura. A partir del último tercio del siglo XIX, el atractivo barrio de segundas residencias de la burguesía local se convirtió en lugar de encuentro de los artistas e intelectuales españoles y europeos, propiciando con ello el surgimiento del primer centro turístico de Mallorca. Todo ello ha derivado en la conformación de un paisaje de alto valor histórico, cultural y patrimonial. A partir de la segunda mitad del siglo XX se inició un proceso de degradación que, en la actualidad, se intenta reconducir. Se impone, por tanto, la necesidad de aportar una revisión histórica y de identificar los elementos naturales, arquitectónicos y constructivos de interés patrimonial. En esta comunicación se presentan los primeros resultados del estudio. Para ello se han consultado los expedientes sobre Bellver conservados en Patrimonio Nacional, en el Archivo General de Palacio (AGP) y en el Arxiu del Regne de Mallorca (ARM), así como las licencias de obras y proyectos arquitectónicos conservados en el Arxiu Municipal de Palma (AMP). Palabras clave: Bellver, Palma, paisaje, urbanismo, siglo XIX. 1 Este estudio forma parte del proyecto I+D+i “Cambios y continuidades en el hábitat y en la utilización del territorio en épocas de transición desde la edad media hasta nuestros días. Análisis del paisaje y sociedad” (Referencia HAR2012-35022), vinculado a la Universitat de Lleida y dirigido por el Dr. Jordi Bolòs Masclans.

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Abstract: Our proposal aims to study the origin and evolution of the urban layout, the architecture and the landscape of the district of El Terreno in Palma (Mallorca). We analyze the transformation of a productive landscape of a military strategic interest, owned by the Crown since the thirteenth century and associated to Bellver Castle into an urban landscape during the Nineteenth Century. The geographic location and the leisure pursuit were fundamental in building a distinctive landscape, arising from both the complex urban structure as the whimsical nature of its architecture. From the last third of the nineteenth century, the attractive neighborhood of holiday homes of the local bourgeoisie, became a meeting place for Spanish and European artists and intellectuals, thus contributing to the emergence of the first holiday resort of Mallorca. In conclusion, all these factors have led to the creation of a landscape of high value in historic, cultural and heritage terms. From the second half of the Twentieth Century a process of degradation was undertaken which, at present, is trying to get redirected. It is imperative, therefore, the need to provide a historical review and identify the natural, architectural and constructive elements of a patrimonial interest. To that effect all files from the National Heritage Archives, the Kingdom of Mallorca Archive, and the documents of protected areas kept in the Military Archive of Palma as well as the building permits and the architectural projects of the Municipal Archive of Palma have been thoroughly studied. Keywords: Bellver, Palma, Landscape, Urban Layout, Nineteenth Century.

1. Bellver: territorio y paisaje de real patrimonio El origen de la propiedad real del territorio de Bellver y del posterior barrio de El Terreno se encuentra en la conquista catalana de Mallorca (1229). Finalizado este episodio (1231), se inició el proceso de repartimiento de la isla de Mallorca. Todo el territorio situado al oeste de Palma, desde el torrente de Sa Riera hasta la isla de Sa Dragonera, pasó a formar parte de las tierras del Pariatge del Obispo de Barcelona. Dentro de este territorio, se inscriben Porto Pi y toda la sierra que sería después el bosque y el territorio de Bellver. Por diferentes circunstancias, el rey Jaume I conservó la plena jurisdicción de la mitad de esta sierra, y los puntos de vigilancia de la costa entre Palma y Porto Pi. Posteriormente, a lo largo de los siglos XIII y XIV, la corona incrementó su territorio con la adquisición de diversas parcelas, que fueron mayoritariamente destinadas al cultivo de la vid. Esta porción real limitaba al sur con el mar, al este con la muralla de Palma, al oeste con Porto Pi, y al norte con la sierra de Porto Pi. El territorio perteneció al Real Patrimonio hasta el año 1932, cuando el gobierno de la Segunda República cedió el bosque y el castillo de Bellver al Ayuntamiento de Palma.

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En la franja costera de aquella porción real se irá forjando el barrio de El Terreno. Las primeras referencias a una ocupación humana estable en este territorio se sitúan en el siglo XIX. No obstante, esta franja costera siempre tuvo un papel fundamental a lo largo de la historia de la ciudad; en ella se encontraba la vía que conectaba la ciudad con Porto Pi, un puerto natural que mantuvo su actividad portuaria única en la bahía desde la fundación romana de la ciudad –123 a.C.–, hasta el siglo XIV2. La importancia del enclave se ve testimoniada en el siglo XV por la existencia de hasta cuatro torres en la bocana del puerto. Dos de ellas están documentadas ya en el siglo XII y serían probablemente de origen islámico3. En la actualidad se conservan dos torres, la de Porto Pi y la de Peraires, ahora engullida en la urbanización. A la importante actividad del puerto se debe también la construcción del oratorio de Sant Nicolauet en el siglo XIII, que fue erigido en terreno de realengo donado por el rey Jaume I a los jurados de la Ciutat i Regne de Mallorca. En el siglo XIV acogió un pequeño hospital para navegantes pobres, enfermos y peregrinos, y posteriormente, fue destinado a leprosos. El pequeño oratorio conserva todavía el portal ojival rematado con el escudo del Regne de Mallorca. El camino real que unía la ciudad con el puerto de Porto Pi fue un eje crucial en el desarrollo histórico y social de la ciudad, a lo largo del cual se iría desarrollando el más antiguo crecimiento urbano fuera de las murallas que delimitaban la plaza fuerte. De hecho, la expansión urbana en dirección oeste es la única continuada desde el siglo XIV y no se vio afectada, ni siquiera, por la ley de zonas polémicas que limitó el crecimiento de la ciudad en un entorno de 1.250 metros alrededor de las murallas hasta finales del siglo XIX. De hecho, en el Museo de Mallorca se conserva un pequeño conjunto de fragmentos de cerámica islámicos datados a finales del siglo 2 SEVILLANO COLOM y POU MUNTANER, 1974: 28. El topónimo de la ensenada aparece escrito por primera vez, en latín a inicios del siglo XII, en el conocido poema Liber Maiolichinus, de Enrico Veronés: “Entretanto envían dos galeras hacia el puerto de Mallorca el cónsul Lamberto, hijo de Huberto está en ellas y llegan veloces al puerto que tiene el nombre de Pino”, portum pini, en el texto latino. Más allá de posibles hallazgos arqueológicos, el topónimo de Porto Pi denota su remoto origen latino propio de muchos lugares costeros de Mallorca que, debido a su continuo uso marinero, se han conservado a pesar de las diferentes conquistas de la isla. 3 En la crónica de Desclot se nos habla por primera vez de unas torres que flanquean la ensenada: “E les naus e els llenys plans feeren vela atressí e qui mills poc ana-se´n vers la Ciutat, tant que foren a Portopí e preseren les torres e tot quan hi fo, e entraren al port e ormejaren-se aquí”. De esta forma queda constatada la existencia de unas torres en Portopí en época islámica. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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XI, los cuales fueron hallados en el punto de confluencia entre el camino de Porto Pi y el torrente de S’Aigo Dolça. Este punto, que todavía persiste en la toponimia costera de la bahía de Palma, se convertiría en el siglo XIX en el límite oriental del futuro barrio de El Terreno. A pesar de lo exiguo del conjunto, dichos fragmentos han permitido localizar el poblamiento más antiguo de la zona. La ubicación del yacimiento coincide con el lugar donde se alzaba la denominada torre de’n Carroç, la cual, de formar parte de las defensas portuarias, podría tener también un origen islámico. La torre tomó el nombre de su nuevo propietario después de la conquista catalana de la isla, Francesc Carroç, que participó en la campaña feudal del siglo XIII (fig. 1: puerto y sierra de Porto en el siglo XV. Detalle de la tabla central del retablo de Pere Niçard, 1468. En el extremo superior derecho se puede ver el puerto de Porto Pi, con sus cuatro torres, el oratorio de Sant Nicolauet, el camino real y una torre que sería probablemente la de’n Carroç. Museu Diocesà de Mallorca). El territorio que se extiende entre S’Aigo Dolça y Porto Pi recibió el nombre de Bellver. En El Llibre dels Fets de Jaume I –crónica de la conquista feudal catalana de Mallorca– se recoge la siguiente escena: “I pujarem a poc a poc fins a la serra de Porto Pi i veiérem la Ciutat de Mallorca, i ens semblà la vila més bella que jo i els que ens acompanyaven haguéssin vist mai”4. Aunque sea a nivel de especulación, podría afirmarse que esta característica de mirador de la ciudad –que aún hoy se mantiene–, se encuentra en la base de la creación del topónimo de Bellver. Las sucesivas intervenciones en este territorio dieron lugar a la diferenciación de una serie de partes que siguieron una evolución completamente distinta. La documentación se refiere básicamente al castillo, situado en la cima del monte de Bellver; el bosque de Bellver, que se despliega por toda la ladera; y, finalmente, la falda rasa del monte de Bellver, desde donde acaba el pinar hasta la costa. En origen se trata de una extensión de terreno rocoso poco adecuado para el cultivo, pero de gran valor estratégico para la defensa de Mallorca. El castillo de Bellver es una construcción gótica, de planta circular, que combinó las funciones de fortaleza de vigilancia y de defensa de la ciudad y del puerto de Mallorca, con la de residencia de la dinastía privativa de Mallorca. La construcción del castillo se inició hacia el año 1300 bajo la dirección del 4 Llibre dels fets, 1991: 93. Después del desembarco de las tropas catalanas en Santa Ponça, el asedio a la ciudad se inició atravesando la sierra de Porto Pi, desde cuya cima se contempla una perspectiva inmejorable de la ciudad de Palma. 326

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maestro rosellonés Ponç Descoll. La empresa fue promovida por Jaume II (1276-1311) al restablecerse el Regne de Mallorca gracias al tratado de Agnani (1295). El proceso constructivo puede seguirse sólo entre los años 1309 y hasta marzo de 1310 a través del Libre de Beilveer del ayn de MCCCIX, el único libro de obra conocido5. El castillo tuvo que estar prácticamente acabado hacia 1312, fecha en la que se consignan algunos gastos de obras y en la que Ponç Descoll regresa al Rosselló6. Además, entorno a los mismos años se instala la primera guarnición formada por un castellano y entre 7 y 9 guardias7. Aun así, durante el siglo XIV se llevaron a cabo obras importantes como la finalización del foso del castillo (vall del castell) y la casa del castillo (casa del castell)8. En los siglos posteriores se reforzaría la fortificación con la construcción de dos líneas defensivas exteriores, una empezada el mismo siglo XIV y modificada con la difusión de la artillería en el siglo XVI, y la otra, la estrada encubierta, más exterior, añadida en el siglo XVIII. Es bastante probable que el bosque aledaño al castillo fuese reservado para la familia real y destinado a la caza, pero una vez finalizadas las obras, en el bosque se instalaron sus primeros pobladores estables. Se trababa de ermitaños que eligieron Bellver para erigir sus pequeñas ermitas. En la actualidad, sólo se ha localizado una pequeña cueva excavada en la roca, situada a doscientos metros del castillo, que fue utilizada como habitáculo de uno de estos ermitaños9. La siguiente intervención importante se produjo en la falda rasa del monte de Bellver, en el siglo XVII. Las graves consecuencias de la peste que en 1652 asoló Mallorca, pusieron de manifiesto que las instalaciones destinadas a guardar cuarentena de personas y mercancías que llegaban al puerto de Palma eran totalmente insuficientes. Así pues, en el año 1656 el Gran i General Consell decidió la construcción de un lazareto en el puerto de Palma, destinado exclusivamente a dicha finalidad. Las obras del lazareto, llamado Sa Quarentena, se financiaron con el fondo de fortificación de la ciudad, y concluyeron a finales de la centuria. Se trataba de un recinto cerrado que albergaba dos edificios de planta rectangular, y que se alzaba a la orilla rocosa del mar. Disponía de un acceso directo al mar formado por 5 ARM, RP-1192. 6 ARM, RP-3047. 7 SASTRE MOLL, 2001: 28. 8 ARM, RP-1942, f.102. El Documento fue publicado por SASTRE MOLL, 1990. 9 GALIANA VEIRET, 2009: 23. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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un arco de medio punto coronado con los escudos del Reino de Mallorca, flanqueado por los de la ciudad de Palma y el del Gran i General Consell. El lazareto mantuvo su actividad solo durante poco más de una centuria, ya que a finales del siglo XVIII se produjo un agrupamiento de este tipo de instalaciones para todo el levante español en el lazareto del puerto de Mahón (Menorca). En la actualidad, el solar antiguamente ocupado por el lazareto es el parque público de Sa Quarentena, que se abre directamente al Paseo Marítimo a través de la puerta original del lazareto. Finalmente, en el último tercio del siglo XVII se construyó un polvorín en el bosque de Bellver, cerca del torrente del Mal-Pas. Actualmente, se conserva el sistema de abastecimiento de aquella instalación. El camino de acceso al polvorín se abrió desde el camino real y, con el tiempo, se convertiría en una calle del barrio de El Terreno, conservando en la actualidad el nombre de calle del Polvorín. 2. La Ilustración y las primeras casas de recreo La atracción de Bellver como zona de recreo de la clase señorial mallorquina e ilustrada queda ejemplificada en el siglo XVIII con los primeros establecimientos de pequeñas porciones de terreno en la falda rasa de Bellver. Las dos primeras casas de recreo se construyeron en los límites oriental y occidental del que sería el barrio de El Terreno. La primera de ellas fue construida a petición de Juan Sureda y Villalonga, I marquès de Vivot (1669-1752), quien en el año 1700 decide comprar una porción de terreno en Porto Pi10. Los motivos expuestos para justificar la adquisición son el aprecio por la ribera del mar y la afición a la pesca, además del deseo de disponer de una residencia fuera de la ciudad amurallada, más adecuada para soportar el calor del verano y las inclemencias del frío y lluvioso invierno11. La segunda casa está documentada en la primera mitad del setecientos, perteneció a Gabriel de Berga i Santacília, gran propietario de Mallorca. Estaba situada en el límite oriental, en el lugar de S’Aigo Dolça. Se trataba de construcciones sencillas, pero que, a nivel general, marcan los parámetros a 10 Juan Sureda y Villalonga fue regidor perpetuo de Palma, Consejero de Estado y uno de los principales filipistas mallorquines (MONTANER, P; MASSOT, M.J.; SEGUÍ, J., 2006: 108). 11 “(...) per ser vizi a la ribera del mar i tenir afició també a pescar (...) per poderse retirar en dita casa per les inclemències del calor en lo estiu i de les pluges i freds de lo ivern (...) destina dita casa de camp per son regalo.” Citado por CANTARELLAS, 1981: 123. 328

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partir de los cuales se desarrollará el primer proceso urbanizador de la costa del futuro barrio de El Terreno. El topónimo El Terreno tiene su origen en la finca situada en una punta de la falda rasa de Bellver, que limita con el torrente del Mal-Pas. En su desembocadura se abre una entrada de mar, conocida con el nombre del Corb-Marí. Tradicionalmente se ha considerado que el primer propietario de El Terreno fue el cardenal Antoni Despuig i Dameto (1745-1813), el cual documentó la finca en el plano de Mallorca que hizo grabar en 178412. Esta atribución que ha mantenido la historiografía mallorquina parece proceder de las notas que hiciera Gaspar Melchor de Jovellanos durante su presidio en Mallorca13. En la Descripción topográfica de la escena o vista de la isla de Mallorca observada desde el castillo de Bellver (1805) escribe que El Terreno pertenece al eminentísimo Despuig y añade: “la casa es pequeña, pero mejor situada que la del Corbmarí […]. Según dicen, El Terreno va a recibir mucha mejora y hermosura de su dueño, que reúne a gran generosidad el más delicado gusto en las artes”. A pesar de que el testimonio parecería incuestionable, en realidad el cardenal no sería propietario hasta años más tarde. El hallazgo de nueva documentación nos permite afirmar que el primer establecimiento de una porción de terreno del Real Patrimonio que sería origen del barrio El Terreno data de 1769, y se hizo a favor de Jaime Oliver, presbítero y canónigo de la Catedral de Mallorca. En la solicitud, Oliver destaca que desea construir una casa de recreo a la orilla del mar, en un sitio ameno y saludable; observa que en los terrenos de su majestad existe una porción entre una caleta y la desembocadura del torrente del MalPas, confinante con el mar e inútil para producir frutos, que sería adecuada 12 Antonio Despuig fue socio fundador de la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País (SEMAP), mecenas y coleccionista, fundador de la Escuela de Nobles Artes y principal impulsor de la introducción del neoclasicismo en Mallorca, en una etapa ya tardía del desarrollo del estilo. Gracias a su formación, a sus estancias en Roma, sus viajes por Italia, su contacto con la Corte y con el papado, se ha considerado un personaje clave de la Mallorca ilustrada. 13 Gaspar Melchor de Jovellanos estuvo preso en Mallorca durante siete años, entre el 18 de abril de 1801 y el 5 de abril de 1808. A lo largo de su cautiverio se distinguen cuatro etapas, de las que nos interesa especialmente la tercera (1804-1808), durante la cual estuvo preso en el castillo de Bellver gozando de mayor libertad. Fue en este contexto cuando trabajó en sus publicaciones sobre diferentes aspectos de la historia y el arte de Mallorca, que tenían como finalidad ser integradas en una obra general sobre historia del arte de España producida por su amigo Juan Cean Bermúdez. Los manuscritos originales de Jovellanos se conservan en la Biblioteca Real de Madrid. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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para el propósito que expresa y no entraría en conflicto con los intereses del Real Patrimonio14. Se iniciaban así los trámites que exigían la tasación y medición del terreno por parte de los peritos nombrados por la Bailía del Real Patrimonio. En el informe se observa que se trata de un terreno inculto, que no resulta rentable a su majestad, y se fija un canon anual de 9 sueldos. La solicitud fue aprobada por el rey el 10 de mayo de 1769. De su nuevo propietario no se conocen muchos datos, pero resulta importante señalar que fue Oliver quien dio nombre a la porción como rafal El Terreno, en el que construyó la primera casa de recreo. En 1794 cedía en establecimiento el rafal a Tomàs de Verí i Togores (1763-1827), otro personaje destacado de la Ilustración en Mallorca15. Se sucedieron diversos propietarios, mayoritariamente canónigos de la catedral de Mallorca, hasta que en 1807 fue adquirida por el cardenal Antoni Despuig. Probablemente, la incidencia del cardenal en El Terreno no revistió la relevancia que le había supuesto la historiografía local, dado que, a pesar de la convicción general de que instaló un museo de antigüedades en la casa, ello nunca se produjo. Además, en aquellas fechas, el cardenal pasaba largas estancias en Roma. A través de su correspondencia privada, sabemos que una de sus prioridades en Mallorca no era la finca El Terreno, sino Raixa, propiedad de su hermano Juan, IV conde de Montenegro. En ésta, el cardenal financió importantes obras para hacer de la finca rústica un palazzo nobile con con jardines a la italiana16. En el entorno inmediato a la finca de El Terreno se construyó la casa del pintor de Su Majestad y naturalista Cristobal Vilella (1742-1803) gracias 14 ARM, ECR-575, 356. 15 Tomàs de Verí i Togores fue militar y político, presidente del Tribunal de Justicia y secretario de correspondencia de la SEMAP. Se relacionó con los sectores ilustrados, reformistas y liberales. En contrato de establecimiento de El Terreno a su favor, se encuentra la primera referencia al topónimo El Terreno y al primer edificio: “In Dei nomine en. Ego Dn Jacobus Oliver Per. In Sacra Theologia Doctor ac Canonicus Alma Sedis Majoricarum, filius Dn Jacobi Oliver, et Dn Elisabetis expeque conjugum qm naturalis, et habitator pntis Civitatis Palma: Gratis cum Presenten Publico Instrumento ... et ommi melioni modo cum ad bene videlices, meliorandum ... Do stabilio en Vobis Nobili Dn Thomas de Verí et de Tugores Duci unius cohortis Legionis Militiarum Majoricarum, filio N. Dm Dn Petru Josephi de Verí et de Salas et Nobilis Dnce Dn Margarita de Tugores conjugum deffuntorum, naturali et habitatori dicte civitatis Palma, licet absenti cum et c vuis cum Quoddam Rafalllum nuncupatum el terreno, perme rehedificatum cum domibus in ipso constructis, et omnibus ipsius pertinentiis, que olim fuit Garrigia; Quod Rafallum situatum in termino pntis Civitatis, juxta iter quo des de lo Exereto, tenditun ad turrem Paratorum et ad Villam de Andraig teneturqe sub Allodio Domini Regis ad mencedem de laudimio, et ad censum novem solidorum allodiariorum dicto Dmo Regi sovendorum sub die 18 Martii (...)” (ARM, ECR-581, 166). 16 ROMAN, 2005: 197-212. 330

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a una merced real. Parece ser que las buenas relaciones con la corte se debieron a la amistad del padre del pintor con el duque de Béjar. La finca concedida se encontraba cerca del mar, entre el lazareto y el rafal El Terreno. En ella, Vilella desempeñó gran parte de su frenética actividad de dibujo de especies y de disecado de animales que eran destinados al Gabinete de Historia Natural de Madrid17. Pocos años después, en 1803, se forma la finca Son Sabater, en terrenos costeros entre Sa Quarentena y S’Aigo Dolça, el camino real y el mar. El terreno fue cedido por merced real a Gabriel Sabater, cirujano médico de la corte. Probablemente se deba al mismo propietario la instalación de los baños de agua dulce y salada a los que se referiría Jovellanos en su descripción del territorio de Bellver18. 3. La formación de un barrio burgués en el siglo XIX La atracción de El Terreno como zona de recreo queda ejemplificada en el siglo XVIII con la construcción de las residencias de algunos de los miembros más destacados de la Ilustración mallorquina, pero este inicial proceso urbanizador no tuvo una continuidad inmediata. Entre los inconvenientes que frenaron el proceso urbanizador se han de considerar las peculiaridades del entorno, como zona militar, y la existencia del lazareto. La zona de Bellver estaba condicionada por la normativa de construcción en zonas polémicas, que impedían la modificación del terreno natural, el desarrollo en altura y la construcción de estructuras sólidas, como los forjados abovedados. También la composición de fachada debía ceñirse a una normativa precisa de oberturas, tamaño y alineación de los huecos, ventanas y portales. Además, algunas circunstancias determinarían un tipo de ocupación radicalmente opuesto a la posibilidad de un establecimiento residencial. Nos referimos a la ocupación de la falda de Bellver como lugar de refugio frente a pestes y epidemias que afectaron Mallorca en la primera mitad del siglo XIX. Especialmente virulenta fue la peste amarilla de 1821, que tuvo consecuencias devastadoras en Bellver. En la falda rasa, se instaló un campamento para gente no contaminada, que se levantó con barracas de madera obtenida de la tala de los pinos del bosque de Bellver; el bosque fue arrasado19. 17 Un estudio exhaustivo del personaje y de la obra de Vilella es el de AZCÁRATE, 1990. 18 ARM, FP-106, 26. 19 Todavía una década más tarde, el bosque ofrecía una imagen desoladora, tal como se Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Por otra parte, la formación de un barrio de recreo solamente podía plantearse en el marco de un contexto sociocultural determinado. Las circunstancias adecuadas se dieron a partir de la década de los treinta del ochocientos. La incipiente burguesía urbana desarrolló nuevas costumbres y necesidades; entre otras la del recreo. El entorno de Bellver ofrecía las condiciones adecuadas para tal finalidad. La atracción del lugar, fuera de la muralla de Palma pero no muy alejado del núcleo, y la proximidad al mar, fueron algunas de las razones que motivaron la elección de El Terreno. A ello se unía otra circunstancia no menos importante. El hecho de que los terrenos no fueran productivos los hacía más asequibles económicamente. Sin duda, ello fue determinante en el éxito del proceso urbanizador, a pesar de que la tramitación burocrática se hacía extremadamente larga y complicada, pues debían intervenir tres administraciones, a saber, la Bailía de Real Patrimonio, el Ayuntamiento de Palma y la autoridad militar. Así pues, a partir de 1830, superadas las epidemias y a pesar de los engorrosos trámites burocráticos, se suceden las solicitudes de pequeñas porciones de terrenos baldíos para la construcción de casas de recreo con sus jardines. En general, fueron aceptadas. En caso contrario, la denegación era motivada, en general, por la proximidad al lazareto. El éxito que alcanzó la zona en dicho período se ve reflejado en la petición que hizo la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País en 1835 a la autoridad militar para conseguir los permisos necesarios para la construcción en la explanada de Bellver. Para tal propósito, acompañaron la solicitud con un proyecto de urbanización, que no ha sido nunca localizado. Un año más tarde, la autoridad militar denegó la solicitud. En cualquier caso, ello no impidió la proliferación de pequeños edificios, ya que en 1840 Antonio Furió ofrece una breve referencia, indicativa del auge que había alcanzado la zona: “en vez de pasajera permanencia que en él hacían nuestros mayores, vemos hoy levantarse a porfía en su llanura hermosa y acomodadas casitas, es más continuada la estancia por las comodidades de que se puede disfrutar”20.

hace notar en un informe emitido por la Bailía de Real Patrimonio en respuesta a la solicitud de Tomás Fernández de Villamir para establecer 50 cuarteradas lindantes con el almacén de pólvora del castillo de Bellver para ponerlas en cultivo (APR, 7523/394). 20 FURIÓ, 1840: 110-111. 332

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Es más, la evolución del poblamiento debió ser significativa, porque en el año 1856 el regidor del Ayuntamiento, Jesús Santander, propuso un plan de urbanización para la falda de Bellver que habría de marcar la dirección de las casas y definir la alineación de las calles. Los argumentos que motivaron la propuesta son clarificadores de la importancia que había adquirido este territorio: la infinidad de casas construidas y el aumento de solicitudes para otras futuras, la falta de orden alguno tanto en la disposición de éstas como en su estética, hacían aconsejable establecer un proyecto de urbanización para evitar deformidades y perjuicios que serían inevitables en un futuro inmediato21. La respuesta de la comisión de obras del Ayuntamiento es taxativa: “(…) es del parecer que por ahora nada debe innovarse”22. La falta de argumentación de la denegación municipal resulta, en principio, sorprendente ante la evidencia del hecho urbanístico. A pesar de que desconocemos la causa principal, debemos considerar la cuestión referida a la propiedad real de la falda de Bellver y a su condición de zona polémica. Si bien el ayuntamiento tenía la competencia de tramitar las licencias de obra, las solicitudes debían ser presentadas en primera instancia a la Bailía de Real Patrimonio, en una clara demostración del propietario alodial de Bellver. Por otra parte, durante el periodo isabelino, la política urbana del Ayuntamiento de Palma se ejercía exclusivamente en el ámbito intramuros de la ciudad. Solamente a partir del último tercio del siglo XIX se iniciaron las primeras actuaciones en los barrios extramuros focalizadas, sin embargo, en torno al problema del ensanche23. En esta coyuntura, se produce una de las actuaciones transcendentes en la formalización urbana y paisajística de Bellver: la construcción de la pared de cercamiento del bosque. En este hecho coincidieron dos circunstancias protagonizadas por José Villalonga y Jordà, pequeño propietario de un terreno colindante con el bosque. En 1855 Villalonga había solicitado que la Bailía tomara las medidas necesarias para evitar que el ganado que pastaba en el monte se introdujera en sus terrenos. La solución la propondría el mismo propietario, cuando en 1856 solicitó en establecimiento la mayor porción de terreno en la falda rasa del monte de Bellver, desde la pared del predio Son Armadans (al este), hasta el torrente de la Bonanova o del Mal-Pas (al oeste). Limitaba al sur con el camino de Porto Pi y al norte con el citado 21 AMP, AH-1031/31, 1. 22 AMP, AH-1031/37, 1v. 23 CANTARELLAS, 1981: 427. SEGUÍ, 1990. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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bosque de Bellver. Villalonga se obligaba a construir a sus expensas una pared sólida y de la altura que se señalara que cercara todo el bosque en su vertiente mirando al mar. La solicitud fue considerada conveniente por parte del baile real, en vista que revertiría en beneficio del bosque y aumentaría la ventaja del derecho de alodio correspondiente al Real Patrimonio en todos los traspasos de dominio de los edificios que se construyesen.24 Pero el compromiso no se ejecutó y en 1858 se inició expediente contra Villalonga para la rescisión del contrato de establecimiento. Un año después se restituía por sentencia judicial la concesión real dada el 14 de septiembre de 1856. En el Archivo General de Palacio se conserva el plano topográfico de la falda rasa del Castillo de Bellver con indicación de la cerca a construir y el diseño de la puerta de acceso al bosque, firmado por Enrique Xandarez y Pedro de Alcántara Peña. El plano no está datado pero formaba parte del expediente de solicitud de Villalonga, por lo que se puede afirmar que corresponde al año 1856 (fig. 2: plano topográfico de la falda rasa del Castillo de Bellver con indicación de la cerca a construir y el diseño de la puerta de acceso al bosque. Enrique Xandarez y Pedro de Alcántara Peña. AGP, Sección Bailía, fondo Planos. s/d). En 1862 la pared y la puerta del bosque estaban ya construidos. Este hito marcaría el límite septentrional del futuro barrio de El Terreno. En la adecuación de los terrenos, los diferentes propietarios tuvieron que invertir sumas considerables de tiempo y dinero para “convertir en huerto lo que antes era un pedregal”25. Dichas empresas cambiarían radicalmente el paisaje y los usos de Bellver. Así mismo, el Real Patrimonio vio incrementado el valor de un territorio inculto y poco rentable. Incluso se llegó a plantear el desmantelamiento y la destrucción del castillo de Bellver, que, por suerte, no se llevó a término. 3.1 Una arquitectura peculiar En torno a 1870 la característica esencial del aspecto de El Terreno era la más absoluta anarquía. En lo que respecta a la estructura “urbana” simplemente se había adaptado al entramado de caminos preexistentes, básicamente en torno al camino real de Porto Pi y a los que, desde aquel, se abrieron hacia el lazareto y el polvorín. El proceso urbanizador no afectó inicialmente a la línea de costa; por aquellas fechas solo se había añadido la 24 APR, 7531/759. 25 ARM, RP-1324. 334

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casa conocida como Can Barra d’Or a las tres primeras casas del setecientos.A pesar de la consolidación urbana de este territorio, no fue hasta el año 1886 cuando se puso la primera nomenclatura a las calles de El Terreno. Parece que fue también la anarquía la que se impuso desde el punto de vista constructivo. Bartolomé Ferrà, maestro de obras de gran transcendencia para la consolidación del neogótico en Mallorca, describió el escenario: Da lástima contemplar pabellones y cuerpos del mismo edificio agrupados sin concierto ni mutua dependencia, escalinatas y balaustradas con excesivas rampas y monótonas formas, intercolumnios raquíticos sosteniendo pisos exorbitantes, torres tan extrañas como débiles y techumbres propias de otros climas, fachadas desiguales decoradas con elementos heterogéneos ... Frontis pintorroteados con estucos chillones (…) ¿Por qué no construir con estilo propio con los excelentes materiales que se tienen a mano?26.

No existe constancia documental de cuáles fueron los primigenios proyectos que caracterizaron la arquitectura de El Terreno. En 1894 el Ayuntamiento de Palma padeció un incendio que destruyó gran parte del archivo municipal y consumió definitivamente la sección de planos en donde estaban depositados los proyectos de obras. A partir de esta fecha, el estudio de los proyectos relativos a El Terreno permite afirmar que las nuevas construcciones fueron debidas a reconocidos maestros de obra y arquitectos. Junto con la documentación fotográfica y la conservación de algunas de las obras, podemos afirmar que, a finales del siglo XIX, en la configuración paisajística del barrio de El Terreno se desplegaron los tópicos del ideal burgués de la segunda residencia. En este sentido, la arquitectura ofrecía todo el abanico de gustos y tendencias estilísticas que se fueron sucediendo desde el neogótico, el modernismo y el regionalismo. En los grandes xalets se crearon jardines que, inspirados en los ideales románticos, recreaban composiciones y formas caprichosas, ambientadas por especies exóticas y bajo el predominio de una concepción alejada de rígidos formalismos y de una actitud lúdica, inclinada al disfrute de la naturaleza. Incluso las casas más modestas, contaban con su jardín que, en numerosas ocasiones, finalmente, se reconvirtió en huerto de hortalizas.

26 FERRÀ, 1870: 72. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Tal como se puede deducir a partir de la documentación fotográfica del último tercio del siglo XIX, el proceso de urbanización de El Terreno fue relativamente rápido, pero afectó poco la transformación de la línea de costa. A lo largo del proceso, los espacios de Sa Quarentena o de Sa Pedrera se mantuvieron inalterados. El primero, continuó bajo Real Patrimonio; el segundo, se convirtió en puerta de acceso al barrio a través del mar. En este contexto, El Terreno y sus jardines fueron pintados por Santiago Rusiñol, Eliseu Meifren, William Cooke, John Singer Sargent; referencia obligada de los primeros viajeros que visitaron la isla como Charles William Wood, N. Larrey, J. Leclercq, etc.; y descrito por Gaspar Melchor de Jovellanos, Rubén Darío o Gertrude Stein, entre otros. Todos ellos pasaron largas estancias en El Terreno. Sin duda, esta circunstancia junto con el interés paisajístico, fueron los factores determinantes para que El Terreno se convirtiera a partir de la primera década del siglo XX en el primer núcleo turístico de Mallorca. En 1912 se abrió el primer hotel en la finca Son Sabater, a la que ya nos hemos referido como una de las primeras casas que se construyeron antes de formalizarse el barrio. Aquel fue el origen del actual Hotel Melià Victoria del Paseo Marítimo de Palma. Pocos años después, en 1915 se abrió el Gran Hotel Alhambra, que se convertiría en el actual Hotel Mediterráneo, también el Paseo Marítimo (fig. 3: el terreno desde la bahía de Palma. Década de 1920. Tarjeta postal). Pero, el punto de inflexión determinante que condujo a la transformación total del paisaje de Bellver fue la apertura del Paseo Marítimo más allá de la línea original de costa, ganando metros sobre el mar. Curiosamente, entre las casas y jardines que todavía se conservan, la antigua finca de El Terreno, la que dio origen al barrio, es testimonio de esta riqueza paisajística y constructiva. A finales del siglo XIX, la visitó el Archiduque de Austria Luis Salvador Habsburg-Lorena, el cual la describió meticulosamente y se refirió a ella en estos términos: “Se ha puesto tan gran cuidado en el cierre de este ángulo tan hermoso, que se creería estar en una residencia turca”27. El 5 de mayo de 2004 la casa y los jardines de El Terreno fueron declarados Bien de Interés Cultural. Entre los valores históricos y artísticos, cabe destacar aquí el hecho de que constituyen el único testimonio de la línea de costa primigenia, que desapareció con la construcción del actual Paseo Marítimo a mitad del siglo XX (fig. 4: jardines de El Terreno, actualmente Fundació Natzaret. Perfil original del límite costero, actualmente integrado en el Paseo Marítimo de Palma. Foto: Júlia Roman). 27 HABSBURG, 1954: 284. 336

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Géneis y desarrollo histórico de un barrio burgués del siglo XIX: Belliver al barrio de El Terreno de Palma (Illes Balears)

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4. Conclusiones El peculiar paisaje del barrio de El Terreno es fruto de una larga evolución en la que se entrecruzan los diferentes usos de un territorio que constituía una unidad de propiedad real. Hasta mediados del siglo XIX juegan factores militares, portuarios y sanitarios. A ellos se suma el uso residencial a partir del siglo XVIII, siempre vinculado a la creencia en la necesidad del otium de personajes vinculados a la Ilustración. La pérdida de los usos tradicionales permite la democratización del concepto de recreo, que se expande entre la burguesía local. La residencia de recreo conforma una arquitectura y unos espacios ajardinados vinculados a gustos particulares; sin sujeción a planificación alguna surgen pintorescas construcciones que mantienen, hasta la segunda mitad del siglo XX, con el turismo de masas y el boom constructivo, sus características. El resultado final conforma un conjunto patrimonial que fue muy apreciado entre la intelectualidad europea y norteamericana desde la I Guerra Mundial hasta los años 60 del siglo XX. Pese al crecimiento actual y a la degradación del barrio, permanecen algunas de sus características y la categoría patrimonial de algunos de sus elementos ha merecido un reconocimiento específico como BIC. Finalmente, el objetivo marcado en este artículo era el de sacar a la luz toda una documentación escrita y gráfica que nos permita avanzar hacia el análisis histórico de un territorio que ha tenido un peso específico en el desarrollo urbano y en la evolución social y económica de Palma. A pesar de ello, los análisis existentes hasta la actualidad eran visiones estáticas sobre elementos o períodos cerrados. El análisis de los antecedentes del barrio ha permitido definir sus límites geográficos y establecer las raíces históricas de la zonificación interna del barrio. Pero sobretodo, nos ha permitido integrar los elementos que caracterizan El Terreno en un sistema de paisaje que se ha ido forjando a lo largo de veinte siglos.

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Fig. 1: puerto y sierra de Porto en el siglo XV. Detalle de la tabla central del retablo de Pere Niçard, 1468. En el extremo superior derecho se puede ver el puerto de Porto Pi, con sus cuatro torres, el oratorio de Sant Nicolauet, el camino real y una torre que sería probablemente la de’n Carroç. Museu Diocesà de Mallorca

Fig. 2: plano topográfico de la falda rasa del Castillo de Bellver con indicación de la cerca a construir y el diseño de la puerta de acceso al bosque (Enrique Xandarez y Pedro de Alcántara Peña. AGP, Sección Bailía, fondo Planos. s/d)

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Fig. 3: el terreno desde la bahía de Palma. Década de 1920. Tarjeta postal

Fig. 4: jardines de El Terreno, actualmente Fundació Natzaret. Perfil original del límite costero, actualmente integrado en el Paseo Marítimo de Palma (Foto: Júlia Roman)

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LA BELLA EASO Y LUTECIA, BAILE DE ESPEJOS Y SIMETRÍAS IMPOSIBLES. Arquitectura y urbanismo de Donostia, 1813-1920 La Belle Donostia and Lutella, Set of Mirrors and Impossible. Architecture and Urban Planning of Donostia, 1813-1920 Berta Etxeberria Arquero1 Universidad del País Vasco [email protected] Resumen: Tras un breve análisis sobre la revolución urbana del siglo XIX, nos detendremos en los modernizadores trabajos que se llevaron a cabo en París durante el II Imperio. La parte central de esta comunicación, no obstante se centra en la influencia que ejerció la capital francesa en la configuración del San Sebastián moderno. Así, atenderemos el influjo sostenido por el país galo desde inicios del siglo XIX hasta 1920 en la arquitectura y el trazado donostiarra. Insistimos especialmente en la tesis de que si bien la influencia francesa resultó notable, no alteró la identidad easonense. Palabras clave: Urbanismo, arquitectura, París, San Sebastián, 1813-1920. Abstract: After a brief discussion over the urban revolution in the nineteenth century, we’ll focus on the modernizing jobs that took place in Paris during the Second Empire. The central part of this paper, however, centers on the influence that the French capital exercised in shaping the modern San Sebastián. Thus, we will analyze the sustained influence held by France since the beginning of the Nineteenth Century until 1920 in San Sebastian’s urban architecture and urban planning. We especially want to lay stress on the following thesis: even though the French influence was remarkable, it did not alter the San Sebastián identity. Keywords: Urban planning, Architecture, Paris, San Sebastian, 1813-1920.

En esta comunicación analizaremos la manera en la que se llevó a cabo la configuración urbana del San Sebastián moderno. En ella examinaremos la influencia que ejerció la vecina Francia y más en concreto París a lo largo del siglo XIX y los inicios del XX en su conformación urbana. Se 1 Departamento de Historia Contemporánea. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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trata de un aspecto que siendo muy visible ha sido escasamente estudiado por la historiografía de la ciudad. Dentro de la extensa bibliografía que versa sobre la capital guipuzcoana numerosas afirmaciones sostienen dicho influjo2, pero muchas de ellas carecen de excesivo valor, ya que se realizan sin entrar a fondo en el asunto. Considero necesario por tanto, abandonar la semiótica descriptiva utilizada en torno a esta cuestión, convirtiéndola en un objeto de estudio específico; en un campo teórico donde se analicen sus causas y se interpreten sus consecuencias. Para la elaboración de un trabajo de estas características es preciso el uso de una metodología apropiada. Tras el planteamiento de la hipótesis de partida, la lectura de obras que diversos autores hayan realizado en torno al tema y la búsqueda de documentos en archivos y periódicos de la época se estiman imprescindibles para verificar la tesis planteada al inicio. Mediante la presente comunicación sostengo el relevante papel que desempeñaron las innovaciones urbanas desarrolladas en París durante el II Imperio en la configuración del San Sebastián moderno. Si bien algunos autores defienden la posibilidad de que dicha injerencia fuera ejercida desde Francia, parece más sensato pensar que el comisionado municipal fue quien de manera consciente persiguió dicho influjo en su empeño por emular a la capital de la época: París. Dicho de otra manera, quienes detentaban el poder político donostiarra, en su intento por construir una ciudad nueva que se ajustara al rentable porvenir3 económico y en la que pudieran identificarse los rasgos que caracterizaban las sociedades modernas, tomaron como modelo la capital francesa. El resultado es obvio. El trazado de las calles, los espacios verdes, los bulevares de recreo y la arquitectura de los edificios se corresponden con las obras ejecutadas en el París de Haussmann. Dichos planteamientos fueron acoplados al plano easonense por arquitectos y maestros de obras locales (salvo excepciones como Selden Wornum y Charles Mewes4) que sentían afinidad y fascinación por los trabajos que estaban llevándose a cabo allende la frontera. Sin embargo, gracias en parte a estos últimos, no se trató de una imitación calcada, sino de una confluencia entre los elementos más representativos de la modernidad parisiense con la idiosincrasia propia del 2 Me refiero a Javier Sada, entre otros. Así, el conocido autor en su obra Donostia. Arquitectura del siglo XIX (1991) enumera las semejanzas existentes entre la estética moderna easonense y el estilo genuino de las ciudades francesas. Sin embargo, las comparaciones efectuadas resultan poco elaboradas, ya que no concluyen nada más allá de la similitud en el trazado geométrico y el parecido arquitectónico, sin reparar en particularidades propias. 3 La cursiva hace referencia al título del proyecto que Antonio Cortázar presentó en 1862 para la realización del Ensanche que, posteriormente, fue ejecutado. 4 En este caso también, aunque ambos proyectos fueron firmados por arquitectos extranjeros, Goikoa y Urcola dirigieron las obras del Palacio Miramar y el Hotel María Cristina respectivamente. 344

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núcleo urbano donostiarra. De ahí el título de la comunicación; ya que, si bien la ciudad se mira en el espejo de Lutecia, la imagen que se proyecta es un reflejo distorsionado de apariencia bien distinta. Es una ilusión óptica, una simetría imposible. Es la Bella Easo; una ciudad de estilo genuino e intrínseco. 1. La modernidad urbana Entendida la modernidad como un proceso de ruptura para con lo establecido, la revolución urbana del siglo XIX recogió los cambios que estaban produciéndose en el devenir histórico. La irrupción del capitalismo trajo consigo un excepcional desarrollo de la técnica que supuso el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, técnicas y culturales de la historia de la humanidad desde el Neolítico; había llegado la Revolución Industrial. No obstante, la adopción de modernas formas de producción y organización industrial fue lenta e irregular. A consecuencia directa de dicha revolución tuvo lugar un extraordinario crecimiento de las ciudades. El aumento demográfico y el éxodo rural propiciaron que estas crecieran más que en ningún otro momento de la historia. Herencia de las anteriores, las nuevas urbes incorporaron nuevos elementos derivados del sistema económico emergente: el capitalismo. Sufrieron problemas de hacinamiento, ya que los núcleos tradicionales no estaban preparados para albergar el elevado número de población que las nuevas ciudades exigían. Las nocivas condiciones de vida originaron la aparición de nuevas epidemias, como el tifus o la tuberculosis, que fueron combatidas por las mejoras en la salud pública introducidas a lo largo del siglo5. Las ciudades, abanderadas del modernismo y propagadoras de las transformaciones sociales, se vincularán a la industria y modelos de producción operantes; adecuando su espacio, configuración física y funcional en relación a las nuevas necesidades. Así, adquirirán nuevas finalidades, entre las que caben destacar el complejo ordenamiento de las actividades urbanas ocasionadas por el desarrollo del comercio y el incremento poblacional, y 5 Destacar el paradigma higienista. Desde finales del XVIII, algunos médicos defendieron que el entorno social y ambiental tenían gran influencia en la génesis y evolución de las enfermedades. Se ocuparon, en el ámbito de la medicina, del medio natural y de su posible conexión con los problemas patológicos del individuo. La difusión social de estas obras fue muy limitada, por lo que tan sólo los sectores de la población que disfrutaban de mayores recursos económicos pudieron huir de la insalubridad de las ciudades. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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la creación de un nuevo área de sociabilidad impulsado por una burguesía floreciente que dispone de ingresos y ansía disfrutar de su tiempo libre destinándolo al ocio y al consumo: casas de té, cafés, bares, teatros, lugares de juego... Ante el espectacular crecimiento de las ciudades algunos teóricos, implicados con la problemática urbana de su tiempo, realizan trabajos con el objeto de solventar “un mal que urge extirpar”6. Todos ellos, reflexionan en relación al sistema que debiera aplicarse en aras de lograr una urbanización perfecta. Desde diferentes perspectivas, analizan las carencias que muestran las ciudades (insuficiencias de alcantarillados y agua potable, o la difusión de pandemias), las critican e intentan redirigirlas hacia un futuro más prometedor, introduciendo diversas alternativas. Hay quienes critican radicalmente tanto la ciudad como la sociedad liberal que la ha producido, y contraponen otros modelos sociales y urbanísticos a desarrollar lejos de los ya existentes. Es el caso de los utopistas del XIX (Robert Owen, Charles Fourier o Etienne Cabet) “que movidos por una profunda desconfianza hacia la ciudad industrial, consideran que las irracionales formas de convivencia deben ser sustituidas por otras completamente diferentes, dictadas por la pura razón, es decir contraponen a la ciudad real una ciudad ideal”7. Otros tratan de subsanar los problemas que acusan las ciudades, siguiendo los habituales cauces administrativos. Patrick Geddes, en clave ecológica aboga por la necesidad de proporcionar espacios libres y apuesta por fuentes de energías renovables y por la eficiencia de las mismas. Ildefonso Cerdá, por su parte, en su proyecto sobre el ensanche barcelonés, realiza lo que Oriol Bohigas ha denominado “un anticipador planteamiento sociológico sobre el urbanismo”. En él, urde un trazado en cuadrícula que no congestione el movimiento y la comunicatividad, principales exigencias estas dos para el bienestar individual y felicidad pública por las que abogaba el ingeniero de puertos, canales y caminos catalán. El proyecto de Georges Eugène Haussmann y su consecución destacó entre el resto erigiéndose en modelo ejemplar de la urbanidad perfecta. El objetivo de los trabajos llevados a cabo en París radicaba en la práctica del control directo sobre la vida económica y social de la población.

6 CERDÁ, 1867. 7 BENEVOLO, 2002, 179. 346

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Tras las insurrecciones de 1848 se hizo con el poder una derecha conservadora de nuevo cuño. Carlos Luis Napoleón en 1852 dio un golpe de estado instaurando un régimen imperial autoritario con poderes policíacos y base populista. Se impulsaron a partir de entonces una serie de reformas continuadoras de las anteriores, pero que se distinguen por su carácter coordinado, además de por su intención contrarrevolucionaria. Así, la urbanística desempeña una labor clave en este nuevo periodo político y se convierte en uno de los más eficaces instrumentos de poder8. El artífice del plan regulador de la ciudad moderna en armonía con el nuevo orden económico fue el barón Haussmann. Ambicioso y tremendamente egocéntrico9, quien fuera nombrado en 1853 prefecto del Sena y desempeñara su cargo durante diecisiete años, quiso liberar París de las limitaciones que mantenían a la ciudad anclada en un pasado lejano. Reivindicó una ruptura radical respecto a la época anterior, impulsando medidas que contribuyeron a afianzar el imperio. Construyó un relato mítico de la importancia de ese cambio y estimuló la percepción de una transgresión total con el pasado, presentándose de manera inocente como un mero instrumento de la voluntad del emperador10. Desde su llegada al poder Napoleón III mostró un interés directo en la realización de les grands travaux con el propósito de consolidar su popularidad e impedir futuras revoluciones. Se aprecia una clara influencia de Saint Simon y Charles Fourier en sus propuestas. Los falansterios de este último sirvieron de ejemplo en la construcción de cités ouvrières que dieran solución a los problemas de vivienda que acuciaban a la clase trabajadora. Colectivo expulsado del centro de la ciudad y forzado a concentrarse junto a sus lugares de trabajo: en la periferia. La carestía de los alquileres y la larga duración que requería el desplazamiento hasta las usinas obligaron a los menos pudientes a trasladarse a los espacios dehors.

8 Para ello se sustituyeron las estrechas calles medievales que constituían habituales focos de subversión, por arterias espaciosas y rectilíneas (boulevards) que facilitan el tráfico y la represión policial. 9 David HARVEY, en su libro París capital de la modernidad, ofrece un listado de biografías de Haussmann que al lector que quiera profundizar en la figura del prefecto del Sena pueden resultarle de gran interés. Además de sus Mémoires, calificadas de escasa fiabilidad, las más completas son las de J. Des CARS y P. PINON Paris-Haussmann. Le pari d’Haussmann (1991), M. CARMONA Haussmann (2000), G. N. LAMEYRE Haussmann, préfet de Paris (1958) y W. WEEKS The man who made Paris. The ilustrated biography of Georges Eugène Haussmann (1999). 10 HARVEY, 2008: 130. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Las transformaciones que se produjeron a escala espacial fueron las más visibles de cuantas se ejecutaron en la reorganización territorial. La grandeza de los edificios y la anchura de las avenidas plasmaron en el plano urbano el amplio poder del II Imperio (1852-1870). Preocupado por el embellecimiento de la ciudad y en la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes Haussmann dividió las obras realizadas en cinco categorías: las obras viarias, la construcción de edificios públicos11, la creación de parques y espacios ajardinados, las instalaciones hidráulicas y la distribución administrativa de la capital. La obra de Haussmann ha sido venerada por unos y fuertemente criticada por otros. No obstante, y eso es indiscutible para ambas partes, convirtió a París en la ciudad más moderna del siglo XIX. La capital francesa funcionó como ejemplo urbano y se irradió hacia diferentes partes del mundo como paradigma de la nueva forma de organización de las ciudades modernas. Todas las ciudades europeas volvieron su mirada hacia ella, anhelaban su edilicia residencial, la elegancia de sus calles y la coquetería de sus espacios de recreo. San Sebastián no pudo escapar a su influencia. Así, París constituyó una esencial fuente de inspiración para los habitantes donostiarras. Diversos autores, caso de Grandio12, coinciden en afirmar que San Sebastián a lo largo de su historia ha sido una ciudad altamente afrancesada debido a su proximidad geográfica con la frontera (tan sólo veinte kilómetros). Diametralmente opuesto fue lo acaecido en Bilbao. Las fluidas relaciones comerciales que mantenía la capital vizcaína con Inglaterra se materializaron en el gusto por lo brittish en la arquitectura de sus edificios. Los que encontramos en Donostia son casos puntuales cuyo modelo referente venía a través de Francia. Sírvanos como ejemplo, el proyecto del Palacio Miramar, construcción de tipo inglés cottage, que fue encomendado por el comisionado municipal en 1888 al arquitecto londinense Selden Wornum. Dicho autor se había ganado el beneplácito de la aristocracia veraniega europea con sus palacetes de San Juan de Luz y Biarritz. Estos trabajos no habían pasado desapercibidos para el ayuntamiento donostiarra, que buscaron en ellos modelos para la realización de ciudad playa que se estaba desarrollando. En adelante, nos centraremos en el caso particular donostiarra. En cómo llegó la modernidad a la ciudad y en el grado y manera en la que influyeron los innovadores trabajos franceses en la configuración de la urbe. 11 Los problemas de las viviendas de particulares destinadas a las clases más humildes dispusieron, aunque en medida insuficiente, de una intervención estatal que garantizase las condiciones mínimas de distribución e higiene. 12 GRANDIO, 1984. 348

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La Bella Easo y Lutecia, baile de espejos y simetrías imposibles. Arquitectura y urbanismo de Donostia, 1813-1920

2. Urbanismo donostiarra: la Bella Easo se viste como Lutecia Si bien un elevado número de ciudades persiguieron emular a París, centro y ombligo del mundo moderno, Donostia destaca entre todas por reunir a pequeña escala los rasgos que mejor caracterizan a la Ciudad de la Luz. Sin embargo, como hemos mencionado al comienzo insisto en que no se trató de un calco, sino de una confluencia entre los elementos más representativos de la modernidad parisiense con la idiosincrasia propia del núcleo urbano donostiarra. El influjo al que estamos aludiendo es más tangible a partir de la segunda mitad del siglo XIX, aunque ya desde inicios de dicha centuria hallamos trabajos que remiten al estilo francés. El propósito del presente apartado, por tanto, es identificar la presencia más que evidente de influencias estilísticas procedentes de Francia a lo largo del siglo decimonónico hasta las primeras décadas del siglo XX. Dividiremos este extenso periodo en diferentes partes en aras de obtener una mejor comprensión de los acontecimientos desarrollados. 2.1 Reconstrucción de San Sebastián tras el incendio de 1813 Una semana más tarde de la quema de la ciudad13, el 8 de septiembre de 1813, se reunieron en la casa solariega de Zubieta las personalidades más destacadas de la ciudad fijándose dos objetivos principales: la retención de la población y la reconstrucción de la ciudad. Abordaron este último aspecto atendiendo los problemas que concernían a los trabajos de recomposición (obras, indemnizaciones, financiación14) y decidieron crear diferentes comisiones para llevar a cabo su cometido. La más importante fue la Junta de Obras, constituida el 5 de diciembre, que nombró a Pedro Manuel Ugartemendia arquitecto encargado de la reconstrucción de San Sebastián. A petición de la Junta, el capitán del ejército y arquitecto de la Real Academia de San Fernando realizó dos planos. En el primero, presentaba la planta de la ciudad anterior al incendio, indicaba las propiedades particulares y señalaba los espacios destruidos. Así, realizó una descripción exacta y pormenorizada del estado en el que se hallaba San Sebastián antes de su ruina. Calificaba a las calles como tortuosas, escasas de luces, poco ventiladas, malsanas y peligrosas15. Distribuidas en base a las funciones que desempeñaban (comerciales: adyacentes al puerto, residenciales: Narrica, 13 Durante los últimos días de la Guerra de la Independencia, el 31 de agosto de 1813 las potencias aliadas (el ejército anglo-portugués) bajo el mando del Duque de Wellington arrasaron la ciudad reduciéndola a cenizas. Tan sólo, las 35 casas donde se habían ubicado soldados británicos en la calle Trinidad (actual 31 de agosto) se salvaron de las llamas. 14 ARTOLA, 1963: 17-71. 15 AM.SS. D, 2, 5,3. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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religiosas: Trinidad), Ugartemendia se mostraba preocupado por su hacinamiento y congestión. El segundo plano, correspondía al plan general de reedificación. En él, Ugartemendia proyectó el levantamiento de una ciudad que se alejaba de todo concepto tradicional y que, de haberse llevado a cabo, hubiera convertido a Donostia en una ciudad modelo. Se trataba del diseño de un rígido trazado reticular cuyo eje residía en una plaza central octogonal sobre la que desembocaban en estrella ocho calles16. Los gestores municipales denegaron dicha propuesta debido a su magnificencia y el largo tiempo que requería su ejecución, aunque la verdadera razón de la oposición radicaba en la negativa de la mayoría de los propietarios, aferrados a un conservadurismo irreductible17 y sobre todo, contrarios a redistribuir sus terrenos. Tras años de disputas políticas en relación a la configuración urbanística de la ciudad, en 1816 se aprobó el plan de Gogorza. Su trazado resultaba idéntico al de la ciudad antigua; a excepción de las alteraciones que sufrieron las calles San Jerónimo, Narrica y Embeltran, alineadas y ensanchadas. Ugartemendia hizo uso de sus atribuciones e introdujo algunas modificaciones en el proyecto de Gogorza, tales como la apertura de la nueva calle del Puerto, la regularización de la calle Campanario, la ampliación de la Plaza Vieja y otras mejoras en el trazado. A partir de 1818, la reconstrucción adquirió gran rapidez y comenzaron a levantarse mayor número de edificios. Los más destacables y que mejor representan la formación neoclásica de sus arquitectos son la Casa Consistorial (Silvestre Pérez, 181918), La Alhóndiga y las Escuelas (Ugartemendia, 1829) y el Teatro Principal (Joaquín Echeveste, 1843). Personaje clave en la reconstrucción de la ciudad, Ugartemendia, brinda especial relevancia a conceptos tales como el embellecimiento de las ciudades; ligados a la comodidad, ornato público, salubridad e higiene. Comparte el ideal urbano de las ciudades napoleónicas, cuyas características conoce a través de sus viajes a Francia, sus lecturas sobre la ciudad de Rousseau y Voltaire, y el contacto mantenido con José de Napoleón19. Así, el arquitecto 16 VV. AA., 1991. 17 RODRIGUEZ,1985: 31. 18 Si bien el arquitecto aragonés presentó el proyecto de reedificación del Ayuntamiento se retrasó la construcción del edificio hasta 1828 por falta de recursos económicos. Su inauguración se celebró en 1832 y su fachada fue objeto de elogios de los artistas de la época. Las obras de la edificación fueron proseguidas por Ugartemendia, ya que Silvestre Pérez abandono el cargo tres años después de su nombramiento. 19 Aunque el monarca francés no tuvo tiempo para desarrollar en España su programa transformador, que guardaba grandes similitudes son las reformas parisienses (apertura de calles y plazas), influyó en la arquitectura española de comienzos del XIX. En TERÁN, 1999: 29. 350

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municipal constituye uno de los mejores exponentes de las novedades que estaban llevándose a cabo en París durante dicha época. A pesar de que ciertos estudiosos defienden que la nueva Donostia nació tras su destrucción en 1813, considero aventurado fijar en esta fecha el inicio de la configuración moderna de la urbe. Tal como hemos apuntado más arriba, excepto algunas salvedades, la reconstrucción de la ciudad no aportó elementos transgresores. Más aún cuando el proyecto de Ugartemendia, quien apostara por una ciudad que se alejaba de todo concepto tradicional, fue rechazado. Así, discrepo totalmente con las tesis del Dr. J. J. Martín González20, ya que considero que la construcción de la ciudad moderna no fue consecuencia del incendio de 1813 ni de ningún otro cataclismo. Fue el derribo de las murallas lo que resultó decisivo en el desarrollo socio- económico y urbanístico de San Sebastián. 2.2 San Sebastián hacia su refundación El significativo aumento demográfico y los cambios económicos que conoció la ciudad a partir de finales de la primera mitad del XIX chocaban con su fisionomía urbana. La guerra de la Independencia había puesto de manifiesto el carácter obsoleto de la función defensiva de San Sebastián. Así, la ciudad apostó por la otra actividad que la había identificado a lo largo de su historia: el comercio. El traslado de las aduanas a la costa decretado por Espartero en 1841 constituyó el comienzo del proceso de industrialización del País Vasco. Los liberales donostiarras, la mayor parte de ellos comerciantes, vieron cumplida la reivindicación que tiempo atrás venían planteando sobre la necesidad de introducir reformas en las disposiciones forales. Se mantenían los derechos de autonomía, atribuciones administrativas y políticas, pero la resolución de 1841 favorecería e impulsaría el desarrollo de los negocios fabriles que marcarán el futuro económico del conjunto del país y en particular de sus provincias costeras21. Así, gracias a ello se produjeron las transformaciones urbanas, los movimientos migratorios, los cambios en las estructuras sociales y en las mentalidades de las ciudades vascas. En concreto, Donostia además de 20 “Lo que polémicamente realizó Hausmann en París a partir de 1853, fue saludablemente bien recibido en San Sebastián en 1814, al planificarse la reconstrucción de la ciudad (…) hubo que pensarse en una nueva ciudad, ya sin parecido ni mimetismo alguno. San Sebastián, urbanísticamente está ligada a la historia de las grandes transformaciones apoyadas en la tabla rasa del cataclismo.” citado en el prólogo de RODRIGUEZ, 1985 21 MONTERO, 1984 y APARICIO, 1991. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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ver aumentado su volumen poblacional recuperó su actividad comercial y estimuló su industria. Su buen emplazamiento, el desarrollo de las vías de comunicación y los transportes y la concentración del grupo burgués más activo de la provincia hicieron del área de San Sebastián no sólo un núcleo idóneo para el asentamiento de todo tipo de industrias y negocios, sino también un polo de atracción de capital foráneo, especialmente francés22.

Otro aspecto a tener en cuenta fue la obtención de la capitalidad guipuzcoana en 1854. Detentada por Tolosa, la llegada de los progresistas al poder influyó sobre manera en su nombramiento. Este hecho, supuso un importante impulso en la consolidación de Donostia como ciudad de modelo terciario, ya que la Diputación y las diferentes delegaciones de Estado tuvieron que establecerse en la capital. Durante el verano San Sebastián se convirtió en el punto de encuentro de la aristocracia del estado y de las personalidades más destacadas de Europa. En 1845, la reina Isabel II, aquejada de afecciones cutáneas, se desplazó a esta ciudad con objeto de tomar baños de mar. A partir de ese año, Donostia se erigió en destino estival de la familia real, tan sólo interrumpido por Alfonso XII durante la II Guerra Carlista. La divulgación de la hidroterapia, la moda de los baños de mar y el desarrollo de los medios de locomoción23, entre otras razones, contribuyeron a convertir el turismo en el principal motor de la economía donostiarra a partir de la segunda mitad del XIX. La temporada estival easonense reportó pingües beneficios a la economía donostiarra, con los que fueron sufragados los enormes costos de las obras del ensanche. Todo ello y el aumento de su población urgían el derribo de su cinturón defensivo. El 22 de abril de 1862 una Real Orden regulaba el cese de San Sebastián como plaza fuerte y ordenaba la demolición de su muralla. Litigios y negociaciones en torno a los aspectos más oscuros (propiedad de los terrenos, sufragios de obras…) retrasarían los trabajos hasta el año siguiente24. Se cumplieron entonces las aspiraciones que la ciudad venía reivindicando desde años atrás. El 5 de mayo de 1863, “pese a una lluvia torrencial que no dejó de caer en toda la jornada, números vecinos, encabezados por las autoridades municipales acompañadas por banda y coros, asistieron jubilosos 22 LARRINAGA, 1995: 9-27. 23 La construcción de la carretera Madrid-Irun en 1844 y la llegada del ferrocarril a Donostia en 1864 facilitaron el traslado de mercancías y el desplazamiento de un mayor número de turistas. 24 ARTOLA, 2004: 102. 352

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al acto protocolario del inicio del derribo de las murallas”25. Así describía el ambiente festivo una de las canciones escuchadas aquel memorable día: Mirad a todo un pueblo de júbilo embriagado cantar alborozado su Fausto porvenir 26.

El derribo de las murallas marca el inicio del fenómeno que algunos estudiosos han denominado refundación27. Se trataría de la incorporación de una sustancial alteración de la estructura urbana de una ciudad como resultado próximo o simultáneo de una trascendente modificación en las estructuras de poder28. 2.3 El derribo de las murallas y la creación del ensanche El triunfo de la burguesía y los valores del nuevo orden económico que representaba se plasmaron en la ordenación de las urbes. Los ensanches fueron concebidos como “nuevas ciudades” debido a su autonomía para con los cascos antiguos29 y sus objetivos reformadores. San Sebastián fue una de las primeras ciudades del estado en planear su ensanche (la mayoría de las urbes de España presentaron sus proyectos a partir de los ochenta) tras la Real Orden dictada en Madrid el 17 de marzo de 1862. En ella la capital guipuzcoana dejaba de ser plaza de guerra. Adelantándose a la resolución que decretase el derrumbe de las fortificaciones, el ayuntamiento donostiarra convocó el 30 de julio de ese mismo año un concurso de planos para su remodelación urbana al que se presentaron doce propuestas. Las bases dispuestas por el Ayuntamiento de Barcelona para su nuevo ensanche fueron emuladas por el comisionado municipal donostiarra. Una delegación easonense había viajado a la Ciudad Condal para observar los cambios que allí se estaban produciendo desde que Ildefonso Cerdá comenzara a llevar a cabo su proyecto en 1860. Antonio Cortazar obtuvo en octubre de 1862 el primer premio del concurso de planes del ensanche, convirtiéndose en el artífice de la ampliación 25 LUENGO TEIXIDOR, 1984: 53. 26 “San Sebastián”, El Urumea. Periódico no político, 17 de agosto de 1879, 1-2. 27 Henri Lefebvre y André Corboz entre otros. 28 MARTIN RAMOS, 2004: 12. 29 En el caso donostiarra esta afirmación no se sostiene ya que si bien se proyecta un trazado urbanístico diferente al que imperaba en la ciudad no son espacios diferenciados. Así, el enlace entre la parte vieja y la nueva lo constituye la calle Mayor. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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y moderna configuración del trazado donostiarra. Nacido el 17 de enero de 1823 en San Sebastián, se trasladó a Francia en 1833 para emprender los estudios de segunda enseñanza. Diez años más tarde fijó su residencia en Madrid, donde asistió a las academias particulares de Lallave y Peyronnet, cuya procedencia bien indican sus apellidos. Al mismo tiempo que cursaba allí sus estudios preliminares de arquitectura, el afamado pintor Esquibol le instruía en el dibujo. En 1845 ingresó en la recién constituida Escuela de Arquitectura. Fundada el año anterior, desempeñaba la función de renovar la enseñanza de dicha materia. “Los avances técnicos que estaban produciéndose en la construcción y las nuevas necesidades arquitectónicas, requerían de un sistema desligado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”30. Obtenido el título en 1850 se estableció en San Sebastián hasta su muerte31. La formación académica recibida y sus propias vivencias, influirían en la personalidad de Cortazar manifestada a través de su obra. La más importante fue la elaboración del ensanche donostiarra. De estructura reticular, el arquitecto municipal subraya el carácter mercantil de la ciudad y divide el espacio, muy congestionado32, en consonancia a criterios eminentemente clasistas. Así, situaba “la más acomodada en el centro de la población sobre terreno consistente y al contacto de la ciudad actual; la población flotante veraniega frente a la bahía con vistas a la playa y arenal destinado a baños, cuya línea de casas evitará los vientos del N.O. a las casas del centro; la clase artesana y obrera en la parte baja del barrio de San Martín y en toda la zona meridional de la nueva población, defendida de los vientos pero menos favorecida por las buenas vistas”33. Suponemos que Antonio Cortazar tuvo en consideración aspectos urbanísticos de las reformas desarrolladas por el barón Haussmann en París. Dichas consideraciones bien podrían plasmarse en la conducción de las aguas y ciertos edificios cuyas fachadas podrían remitir a construcciones parisienses. Entre estos últimos destaca el Mercado de la Brecha por la elegancia de sus proporciones, su plano en U y los materiales utilizados (hierro)34. No obstante, Cortazar no es buen exponente de la influencia 30 RODRIGUEZ, 1985: 80. 31 Los datos biográficos del arquitecto Cortazar han sido extraídos del artículo de Serapio Múgica publicado en la revista de cultura vasca Euskalerriaren alde en 1921. MUGICA ZUFIRIA, 1921: 46-51. 32 Su proyecto dotaba a las calles de una anchura entre los 10 y 20 m. Con ello, Cortazar perseguía ofrecer a la burguesía propietaria los máximos beneficios del negocio especulativo. 33 LARRAÑAGA BILBAO. L., “Historia de unos Ensanches”, Boletín de Información municipal, 1963 citado en RODRIGUEZ, 1985: 66. 34 Cortazar utilizó para el Mercado de la Brecha un sistema mixto, compuesto por hierro y 354

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francesa en la ciudad donostiarra, ya que excluye en el diseño de sus trazados la apertura de grandes avenidas (a excepción de la actual Avenida de la Libertad), alamedas y espacios ajardinados. Así, su proyecto inicial no incluía lugares emblemáticos de hoy como el Boulevard, los jardines de Alderdi Eder o la plaza Guipúzcoa. El ensanche Cortázar, por tanto, representa el triunfo de la burguesía y de los valores del novedoso orden económico. Antonio Cortazar y Gorria no era un reformador, “sino el exponente claro de los propietarios de los ideales de la burguesía decimonónica, sobre todo de los propietarios de los solares urbanos que en realidad, no constituía más que una parte de la población urbana de San Sebastián”35. José Goikoa y Barkaiztegi introdujo importantes modificaciones en el Ensanche Cortazar. Nacido en Donostia en 1844, cursó sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid, titulándose en 1869. Allí, entró en contacto con las novedades europeas de la época, donde las grandes obras parisienses ocuparon un lugar privilegiado de las enseñanzas. Así, los proyectos que estaban llevándose a cabo en París influyeron de buen grado en el diseño de sus construcciones36. 2.4 La arquitectura del Ensanche En la arquitectura pública es donde mejor se aprecian la personalidad y el estilo de cada uno de los artífices de los nuevos proyectos. A pesar de la libertad que disfrutaban los arquitectos para desarrollar sus trabajos, estos últimos debían de estar sujetos a los objetivos urbanísticos y respetar el carácter homogéneo del ensanche. El Palacio de la Diputación (1878-1885), definido dentro de unas líneas muy clasicistas, presenta características propias del eclecticismo francés37. Se advierten semejanzas con la Ópera de París, obra de Garnier (18621875). No obstante, Goikoa suprime la excesiva decoración escultórica de la fachada; ya que si bien resultaba acorde para un teatro, su ornato se prestaba sillería, debido al elevado coste de las estructuras metálicas. 35 CALVO SÁNCHEZ, 1983: 75. 36 MENDIZABAL ETXEBERRIA, “Goikoa y la realización del ensanche de San Sebastián” disponible en http://www.euskomedia.org/PDFAntl/congresos/11/11479487.pdf 37 Se trata de un conjunto de experiencia arquitectónicas llevadas a cabo desde la crisis del clasicismo hasta los orígenes del Movimiento Moderno, coincidiendo con la consolidación del poder burgués, el desarrollo de la civilización industrial y con la cultura romántica de los ideales nacionales. Los valores del pasado constituyen el núcleo del eclecticismo y su objetivo principal radica en su adaptación al presente. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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inadecuado para adornar un edificio oficial. El espacio ajardinado, situado frente al palacio foral, correspondió al proyecto realizado por Goikoa junto al jardinero municipal Pierre Ducasse, y su diseño (1877) presentaba similitudes con el Parque Monceau. En 1880 se aprueba la propuesta de Goikoa de un proyecto de Hospital General que arquitectónicamente obedece al modelo de Hospital Hôtel Dieu de París construido por Napoleon III al borde del Sena, junto a Notre Dame. El mismo año, diseña una remodelación del Paseo de la Concha siguiendo el modelo de ciudades playa de la costa francesa como Biarritz y Niza: peatonaliza el paseo y reorienta la circulación por la calle Zubieta, entre otras medidas. Son cuantiosas las obras ejecutadas por Goikoa que presentan analogías con edificios levantados en París durante el periodo de los grandes trabajos de Haussmann. El Mercado de San Martín de 1882, construido con materiales de hierro tensado, podría compararse a l’Orangerie de las Tullerías por sus ventanales. También los soportales que enfilan la calle San Martín guardan un significativo parecido con los arcos de la rue Rivoli, situada frente al Louvre de París. Sin olvidar el Puente de María Cristina, similar al puente de Alejandro III de la capital francesa. Las grandes avenidas y los espacios verdes constituyeron un elemento relevante del urbanismo parisiense. Goikoa introdujo dichos aspectos al ensanche donostiarra. Así, además del ajardinado de Alderdi Eder y del Paseo de la Concha, el arquitecto donostiarra llevó a cabo la ornamentación del boulevard38, principal arteria del ocio y sociabilidad de la ciudad. Goikoa instaló en él un conjunto escultórico de bailarinas y niños, fuentes, jardines y farolas diseñadas por él mismo. Edificio al que sin duda hemos de referirnos por su notable influencia francesa es el Gran Casino39. En junio de 1882, dieron comienzo los trabajos de construcción del proyecto presentado por Adolfo Morales de los Ríos y Luis Aladrén un año antes. El primero, natural de Sevilla, había cursado sus estudios de Arquitectura en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. Aladrén, por su parte, hacía tiempo que se encontraba vinculado a la ciudad, 38 Saracíbar, finalista en el concurso para la realización del ensanche de la ciudad tras el derribo de las murallas, propuso la construcción de un espacio abierto entre la ciudad vieja y el ensanche, que sirviera para el disfrute de ciudadanos y visitantes. Cortázar, por su parte, había previsto utilizar dichos solares para el levantamiento de edificios. Tras un acalorado debate entre los defensores de ambas alternativas, en 1866 se aprobó la construcción de la alameda. 39 SADA y HERNANDEZ, 1987. 356

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habiendo participado en la reconstrucción del Palacio de la Diputación y en la ejecución de algunas casas del Ensanche. El influjo francés se aprecia tanto en el aspecto de su fachada como en su emplazamiento40, ubicado junto a la bahía, al estilo del casino de Montecarlo de Garnier. Los arquitectos Aladrén y Morales de los Ríos conocían y estudiaron los planos de diversos casinos extranjeros: Ostende, Dieppe, o Biarritz. Rodríguez Sorondo, califica su arquitectura ecléctica y cosmopolita, destacando las conexiones que presentaba el edificio donostiarra con las corrientes arquitectónicas desarrolladas en Europa durante dicho periodo41. La constante y voluntariosa gestión municipal no sólo intervino en las obras de carácter público, sino que también controló la edificacion privada mediante ordenanzas. Se trataba de una normativa rígida que se imponía sobre la personalidad del artista. Así, quedaban estipuladas la decoración de las fachadas, la altura de los edificios, los materiales a emplear y las condiciones de higiene. La mayor parte de las construcciones privadas que se erigieron durante esta época remiten a los edificios levantados en París. Las semejanzas más visibles se aprecian en los materiales constructivos (la piedra arenisca) y la incorporación de las mansardas a los mismos. En palabras de Grandío42, la moda francesa fue tan fuerte y significaba socialmente tanto que algunos palacetes construidos anteriormente se revistieron a la francesa elevando una mansarda sobre lo que en otro tiempo fue una terraza. Las casas edificadas junto al Urumea, con sus jardincillos, miradores y verjas son análogas a las situadas a los lados del Sena. Esta etapa a la que nos hemos referido es la más representativa del estilo afrancesado de la ciudad, no sólo por el elevado número de trabajos que remiten a él, sino por la mentalidad moderna que mostraron la mayoría de sus arquitectos. La última fase que presentamos a continuación comprende las dos primeras décadas de la siguiente centuria. A finales de la década de los veinte otras nuevas corrientes irán imponiéndose, por lo que el estilo ecléctico procedente de Francia verá mermada su influencia en San Sebastián. 2.5 El fin del eclecticismo francés En este nuevo periodo hay que destacar la figura de Juan Alday, arquitecto municipal durante cuarenta años (1910-1950) y diseñador de uno de los 40 Decisión adoptada por Goikoa. 41 RODRIGUEZ, 1985: 109-121. 42 GRANDIO, 1984. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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emblemas de la ciudad: la barandilla de la Concha. Entre sus trabajos se encuentran la Delegación de Hacienda y Aduana (1921) en la plaza Lasala, el edificio de la Pescadería (1928), el actual Teatro Principal (1931) y algunas viviendas particulares43. Ramón Cortázar y Luis Elizalde son dos de los mayores exponentes del movimiento modernista Art Nouveau francés44. Algunos de sus trabajos persisten hoy día, entre ellos destacan los edificios de vivienda que proyectaron ambos arquitectos en la calle Prim y en el Paseo de los Fueros. Asimismo, colaboraron en 1900 en la construcción de la Escuela de Artes y Oficios, actual biblioteca Koldo Mitxelena45 El mismo año Francisco Urcola presentó la construcción de otro edificio singular. El Teatro Victoria Eugenia respondía a un estilo neoplateresco46, en alza tras el éxito que obtuvo José Urioste en la Exposición Universal de París de 1900; año en el que el plateresco comenzó a convertirse en el eclecticismo arquitectónico más representativo del nuevo siglo. El hotel María Cristina aunque dirigido por Urcola fue proyecto de Charles Mewes, arquitecto francés, autor de los hoteles Ritz de Madrid, Londres o París. Encomendado por la Sociedad de Fomento, diseñó el gran hotel de la ciudad. Influido por el estilo francés del momento fue inaugurado junto al Teatro Victoria Eugenia en 1912. Todos estos trabajos recogieron la esencia del gusto francés de las primeras décadas y manifestaron el modernismo galo en sus fachadas. Sin embargo, a comienzos de los años veinte se impusieron nuevas tendencias que pusieron término a una influencia que el país vecino había profesado sobre La Bella Easo a lo largo de cien años.

43 LABORDA YNEVA, 2008. 44 Estilo que se desarrolla alrededor de 1900. Los valores de la arquitectura modernista se reducen a la importancia con la que cuenta el edificio y a la ornamentación de su fachada. Estas últimas reflejan el bienestar de sus moradores y en su decoración prevalecen los trabajos naturalistas. Los materiales utilizados son la piedra, el hierro o la madera, y el vidrio y azulejos para la decoración. Esta nueva corriente artística está estrechamente ligada al movimiento simbolista de la literatura francesa. Opuestas al positivismo, asumen un nuevo aspecto romántico, irracional y místico que se plasma en la búsqueda de lo exótico. En GRANDIO, 1984. 45 ARSUAGA, 1996. 46 A partir de la crisis de estado de principios del siglo XX, tras la pérdida de las últimas colonias españolas en 1898, empieza a tomar fuerza este estilo de carácter marcadamente nacionalista. 358

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3. Conclusiones Se apea del tren Persigue su porvenir Respira sin opresión Vence su encierro sin perder su esencia Se viste bella Se muta nueva Se adorna sin fin Y consigue su fin no perder su esencia Vienen ideas desde allí Viajan hasta aquí llegan a Donosti pero vuelven a París Es la modernidad Es la revolución urbana Es La Bella Easo Y le llaman… Le Petit Paris.

He creído conveniente terminar con un poema que recogiese todas las ideas importantes que se engloban en el artículo. La poesía además de ser una de las expresiones artísticas de mayor riqueza literaria que conozco, cuenta con una enorme tradición en el pueblo vasco manifestada a través del bertsolarismo. Los temas que hemos tratado a lo largo de estas páginas, fueron discutidos y puestos sobre la mesa mediante bertsos por personajes no públicos, pero no por ello desconocidos de la ciudad. Más allá de la forma no “científica” de las conclusiones y del guiño realizado a otro sector de la ciudad no mencionado en el artículo, pero preocupado con lo que en ella acontecía, el poema resume la tesis defendida en la presente comunicación: La transformación de San Sebastián en una ciudad moderna donde la arquitectura y el urbanismo se traducen en expresiones de prestigio y poder. Así, los responsables en acondicionar el nuevo espacio a sus pretensiones se inspiran en lo que ellos consideran la máxima expresión moderna: París. No obstante, tal como venimos reiterando, no se trató de un calco sino de una influencia; adquirida por su proximidad geográfica y las Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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relaciones socio-económicas establecidas desde siglos atrás. Los arquitectos encargados de erigir la nueva ciudad obedecieron las pautas marcadas por la administración municipal. De manera que los objetivos fijados por esta última se manifestaran en la creación de una ciudad de servicios cuyo centro urbano se restringiera al comercio, el ocio o el esparcimiento veraniego y la periferia ubicase la actividad industrial. Convertida en una urbe moderna, a finales de la primera década del siglo XX, la influencia francesa quedó mermada y fue sustituida por otros estilos arquitectónicos. Sin embargo, La Bella Easo nunca dejó de ser Le Petit Paris. Bibliografía ANABITARTE, Baldomero, Gestión municipal de San Sebastián 1894-1900, Donostia, Grupo Doctor Camino de Historia de SS, 1974. ANABITARTE, Baldomero, Gestión municipal de San Sebastián 1900-1925, Donostia, Grupo Doctor Camino de Historia de SS, 1971. APARICIO PÉREZ, Celia, Poder municipal, economía y sociedad en la ciudad de San Sebastián 1813-1855, Donostia, Grupo Doctor Camino de Historia de SS, 1991. ARSUAGA, Miguel y SESÉ, Luís, Donostia. Guía de Arquitectura. Donostia, COAVN, 1996. ARTOLA GALLEGO, Miguel, Historia de Donostia, Hondarribia, Nerea, 2000. BENÉVOLO, Leonardo, Historia de la arquitectura moderna, Barcelona, GG, 2002 (8ªed) CALVO SANCHEZ, María Jesús, Crecimiento y estructura urbana de San Sebastián, Donostia, Grupo Doctor Camino de Historia de SS, 1983. CERDÁ SUÑER, Ildefonso, Teoría general de la urbanización y aplicación de sus principios y doctrinas a la reforma del ensanche de Barcelona, I-II, Madrid, 1867. CENDERO IRAOLA, Andoni, “La influencia francesa en la arquitectura pública donostiarra durante la Restauración”, Ondare, 23, (2004): 255-265. CHUECA GOITIA, Fernando, Breve historia del urbanismo, Madrid, Alianza ed., 1980. 360

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La geografía republicana en Madrid, 1875-1890. Movilización política, organización y espacio urbano Republican Geography in Madrid, 1875-1890. Mobilization, Politic, Organization and Urban Space Oscar Anchorena Morales1 Universidad Autónoma de Madrid [email protected] Resumen: La restauración borbónica supuso el desmantelamiento de las estructuras políticas republicanas –partidos, asociaciones y diarios– en un régimen que se abre desde la dictadura a un cierto liberalismo entre 1875 y 1890. El presente trabajo analiza la reconfiguración del tejido asociativo republicano en la ciudad de Madrid y la movilización política plasmada en el empleo del espacio urbano. Así, se busca en el uso de los diferentes “lugares republicanos” de la capital –redacciones de periódicos, cafés y casinos o residencias de los líderes– y en el de los espacios públicos que los republicanos trataron de apropiarse en sus manifestaciones, la relación entre la movilización política, la sociabilidad republicana y la geografía de la ciudad de Madrid. Palabras clave: Republicanismo, movilización, espacio urbano, Madrid, organización política. Abstract: The return of the Monarchy in Spain implied the destruction of all republican structures –political parties, societies and newspapers– in a political regime that moved from dictatorship to a kind of liberalism in the period 1875-1890. In this essay my goal is to analyze the reconfiguration of the republican social network and political movement in Madrid, focusing in the use of urban space. I show connections among different places such as cultural centers, cafés, private residences, newspaper’s head offices and the political struggle against conservative governments and in pursuit of democracy developed by republicans in Madrid. Keywords: Republicanism, Political Movement, Urban Space, Madrid, Political Organization. 1 Becario FPU, Departamento de Historia Contemporánea. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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1. Introducción La Restauración borbónica provocó una dispersión general de las fuerzas republicanas. Los partidos y sus líderes, los clubes y los periódicos, fueron perseguidos por las nuevas autoridades en lo que se puede calificar como etapa de clandestinidad 2. En 1875 el republicanismo debe recomenzar la tarea de encuadramiento y movilización de las bases. En Madrid, las fuerzas republicanas poseían un fuerte apoyo social, especialmente proveniente de las capas populares de la ciudad. En un contexto de represión y de recorte de las libertades políticas como la primera etapa de la Restauración –finalizada simbólicamente con el restablecimiento del Sufragio universal masculino en 1890– el republicanismo madrileño desplegó distintas estrategias para recuperar la actividad política ciudadana e intentar reconstruir las redes sociales republicanas. La comunicación que presento persigue delinear la “geografía republicana” de aquellos años, estudiando los lugares en que fue reconstruyéndose el tejido asociativo republicano en Madrid y los espacios públicos ocupados en las manifestaciones y reivindicaciones republicanas, con ánimo de profundizar en la relación entre la acción política y el espacio urbano. Así, atenderé a los lugares de especial significación para las movilizaciones republicanas: casinos y ateneos, cafés, residencias de líderes políticos, redacciones de periódicos, embajadas de “repúblicas amigas”, así como calles y plazas de Madrid de especial carga simbólica. Igualmente, trataré de analizar la relación entre la arena política: el espacio en que se desarrolla la conflictiva dinámica de apropiación simbólica de la esfera pública a través de la visibilidad en la calle, y el espacio de residencia de los republicanos –tanto de los líderes más acomodados como de los sectores económicamente más deprimidos–. En estas páginas intentaré responder a cuestiones diversas: ¿qué espacios buscaban ocupar los republicanos en sus manifestaciones públicas y con qué estrategias de acción? ¿Qué lugares de la ciudad albergaban sus centros políticos o de socialización y eran utilizados como escenarios para las actividades políticas menos conflictivas? ¿Qué dinámica sufrió la relación entre la movilización pública republicana y la ciudad de Madrid?

2 ARTOLA, 1991, vol 1: 371. 364

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La forma en que los republicanos utilizaron el espacio y los lugares de la ciudad de Madrid para articular la movilización y la socialización políticas, para visibilizar sus planteamientos, tiene que ver en primer lugar con la naturaleza política del régimen de la Restauración, basado en el liberalismo doctrinario inicialmente y en el fraude electoral cuando supuestamente se democratizaba, poco sensible a las demandas de las capas populares. Tal y como dice Serrallonga: “la represión pura y dura es la única medida básica de la legislación social española hasta 1900”3. En segundo lugar, se relaciona claramente con una interpretación de la “cultura política” republicana y con los mecanismos de construcción y redefinición de las identidades colectivas en la historia de España. La cultura política republicana de comienzos de la Restauración ha sido descrita con gran acierto por Javier de Diego4, quien ha delineado el “suelo axiológico” común republicano y las diferencias existentes en el credo republicano. Siguiendo la definición que da Berstein5, parece clara la relación entre la movilización política, las redes de sociabilidad y la cultura política, lo que hace muy interesante el estudio combinado de tales cuestiones, al cual se consagra este trabajo. El estudio de la sociabilidad se ha mostrado especialmente fecundo y útil en el campo de la historia política del siglo XIX, siguiendo a Agulhon, como parte del instrumental analítico con que abordar una reconstrucción más compleja del mundo político en el empeño de hacer una historia política renovada6. Esta concepción trata de “apostar por una visión más compleja de los caminos a través de los cuales puede discurrir la vida política, ampliando nuestra concepción de ésta y no limitándola a la dinámica de partidos, elecciones o minorías dirigentes de diverso signo”7. En este modo de proceder se insertan obras que brindan intuiciones muy sugerentes a mi trabajo8, ya que muestran en el caso de la ciudad de Barcelona del último tercio del XIX, cómo el estudio tradicional de la 3 SERRALLONGA, 1994: 69. 4 DE DIEGO ROMERO, 2008. 5 La cultura política incluye el credo político y un conjunto articulado de símbolos, relatos míticos, narraciones históricas, pronósticos de futuro, además de un modelo institucional y social propio. BERSTEIN, 1997: 373. 6 NAVARRO, 2006: 278. 7 NAVARRO, 2006: 281. 8 GABRIEL, 1992 y RIQUER, 1992. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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lucha política basado en partidos, elecciones y pugna entre elites puede ser enriquecido e incluso rectificarse algunas de sus conclusiones si se estudian los nuevos lugares de socialización y aculturación política que conducen a nuevas formas de acción política. Así, tal y como señala Riquer, cabe preguntarse si los procesos que detecta para Barcelona en los años 80 y 90 del siglo XIX son aplicables de alguna manera a Madrid y si se puede pensar que las elecciones no fueron la vía de expresión política de la mayoría de la población, sino las acciones colectivas con clara voluntad de “intervención en la escena pública ciudadana”9. Las intuiciones que se abren podrían confirmar para el caso de Madrid la revisión de algunas tesis asentadas dentro de la historiografía acerca de la “apatía ciudadana”10 en la Restauración, de la organización republicana y su falta de “influencia política”11. Igualmente, se debería adelantar la fecha de 1890 como año crucial en que se “reactivan las bases republicanas”12 y en que, con la celebración del 1º de mayo, aparecen nuevas prácticas políticas de ocupación pacífica de la calle que ponen de manifiesto la existencia política de los habitantes de una “ciudad excluida”, en contraste con las formas antiguas de violencia tradicional: la algarada y el motín13. El objetivo principal de estas páginas es tratar de imbricar el estudio del despliegue de la acción política republicana en la ciudad de Madrid con el de la extensión de sus redes de sociabilidad y con la interacción entre los sectores republicanos y las autoridades del Madrid de comienzos de la Restauración. Las redes republicanas de la capital lograrían, de acuerdo con la hipótesis central de mi investigación, una fortaleza notable durante el periodo de la Restauración, algo que ha sido relativamente desatendido por la historiografía. La geografía del republicanismo en Madrid debe analizarse atendiendo a su singularidad política: capital del Estado, sede de los poderes públicos y punto de confluencia de numerosos intereses. Las luchas por un espacio público en que se hallaban ubicados los centros de decisión y los símbolos del poder del régimen restauracionista revestirían sin duda gran relevancia. 9 RIQUER I PERMANYER, 1992: 26 y 35. 10 Sostenida por SUÁREZ CORTINA, 1997 o DARDÉ, 2003. 11 DARDÉ, 1974: 433-464 y 2003: 235; y sobre todo CASTRO, 1989: 30. 12 DARDÉ, 2003: 247. 13 Posición explícita, aunque no sólo, en DEL REY, 1994: 288. 366

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Tanto la precaución gubernativa ante posibles acciones contra los lugares centrales de la monarquía como el ahínco republicano por hacer visibles sus demandas en el teatro de la capital pueden explicar la elevada intensidad de la pugna por el espacio urbano madrileño. El Madrid de la Restauración constituye un lugar en constante transformación, desde ciudad provinciana a capital del Estado con procesos de gran interés y complejidad14. La ampliación de la ciudad por tres de los cuatro puntos cardinales corre pareja con la construcción de nuevas y grandes obras, como las Estaciones de Delicias (1880) y Del Norte (1888), el Viaducto de la Calle Segovia (1872-1883) o la Cárcel Modelo (1877-1883), así como el desplazamiento del núcleo geográfico desde el casco histórico hacia el eje Prado-Castellana. Todos los avances llevan a que Madrid defina y explicite la existencia y profunda separación de dos ciudades fuertemente contrastadas: el Madrid de la burguesía por un lado, triunfante en lo económico, con nuevas infraestructuras, que se miraba en el refinamiento de las grandes ciudades europeas y que levanta por doquier enfáticos y lujosos edificios; y, por otro lado, el Madrid proletario hacinado en las cada vez más numerosas barriadas de la periferia en torno a las zonas industriales del sur, en condiciones miserables y con altos índices de mortalidad15. 2. El Madrid republicano a comienzos de la Restauración (1875-1881) La relación entre el republicanismo y el espacio urbano de Madrid sólo puede comprenderse atendiendo a diferentes elementos como el contexto político general; la actitud de las autoridades hacia las manifestaciones públicas republicanas; la propia estructura organizativa de los republicanos, tanto formal como informal; así como las estrategias de apropiación del espacio público desplegadas en su acción política. El tejido asociativo republicano era en Madrid muy nutrido hasta su desmantelamiento, iniciado tras el golpe de Pavía y agudizado con el de Martínez Campos. Durante el Sexenio democrático existieron en Madrid multitud de clubes republicanos y los dirigentes de los Comités de distrito del Partido Republicano (la ciudad se dividía en diez distritos con diez barrios cada uno) superaban ampliamente los dos centenares16. La política 14 Todo análisis desbordaría los límites de este trabajo. Cfr. CARBALLO, PALLOL, ALBARRÁN, 2008. 15 GARCIA GUTIERREZ-MOSTEIRO, 2001: 72. 16 PÉREZ ROLDÁN, 2001: 59. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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dictatorial de los primeros gobiernos colocó en trance de desaparecer a las estructuras republicanas: asociaciones (proscritas), periódicos (censurados y perseguidos judicialmente) y partidos o comités (clandestinos). Así, las disposiciones del nuevo régimen afectaron a los derechos de asociación, reunión, manifestación y libre expresión. Los republicanos fueron excluidos de las elecciones desde el primer momento, a excepción de los fieles a Castelar. La Monarquía de Sagunto se construyó, como es sabido, sobre el “liberalismo oligárquico”17 apoyado en el “fraude organizado”18 de las elecciones. La limitación de derechos propia de momentos excepcionales se mantuvo más allá de las disposiciones provisionales de 1875. Así, los decretos sobre imprenta se mantienen hasta la Ley de 1879; los que regulan las reuniones hasta la Ley de 15 de junio de 1880; y para la legalización de las asociaciones políticas hay que esperar hasta 1887. Además, la situación de hostigamiento se agravaba por la interpretación de las leyes que hacía el gobierno. El periódico La Discusión estuvo prohibido desde fines de 1874 hasta el mes de junio de 187919; El Globo, posibilista y poco beligerante, fue suspendido entre julio 1876 y febrero de 1877; El Solfeo, federal dirigido por Antonio Sánchez, desapareció durante el primer semestre de 187820; y El Manifiesto, nacido con el Partido Democrático Progresista en abril de 1880, fue suprimido poco después por el Tribunal de Imprenta21. Las condenas a 20 días de suspensión, al secuestro de los ejemplares y al pago de multas constituían una situación muy común: El Pueblo Español, condenado en febrero de 187622; La Unión, continuador de El Solfeo, en 187923; El Demócrata, posibilista dirigido por Carvajal, y El Fígaro, denunciado en cuatro ocasiones por el fiscal de imprenta y que recibía su segunda condena, suspendidos en febrero de 188024, son algunos de los muchos condenados por los tribunales de imprenta.

17 TUSELL, 1989, vol 1: 33. 18 PRO, 2006: 183. 19 La Discusión, 14 de junio de 1879. 20 El Solfeo, 2 de junio de 1878. 21 SUÁREZ CORTINA, 2000: 76. 22 El Solfeo y El Globo, 11 de febrero de 1876. Este último informa de una multa de 125 ptas. impuesta a La Nueva Prensa por distribuir ejemplares del suspendido El Pueblo Español. 23 El Globo, nº 1215, 13 de febrero de 1879. 24 La Unión, 15 de febrero, La Discusión, 12 de febrero y El Liberal, 17 de febrero de 1880. 368

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El despliegue de las demandas republicanas sobre el paisaje urbano madrileño puede caracterizarse en estos años a tenor del elevado grado de conflictividad existente, lo que daría lugar a diversas actividades que pueden agruparse en dos grandes tipos: actos en lugares cerrados, de poca significación política y carácter más formativo que reivindicativo, caso de las muchas conferencias en sociedades culturales, por ejemplo; y, por otro lado, acciones de manifestación pública con intención de visibilizar las reivindicaciones políticas de los republicanos, que conllevaban un mayor componente de conflicto y violencia. El primer tipo de actividades republicanas llevadas a cabo en el Madrid de la Restauración sería el de mayor carga cultural y menor riesgo personal, al ser relativamente tolerado por el régimen. En esta clasificación, que no quiere ser exhaustiva, he incluido las conferencias y actos políticos de cariz eminentemente formativo o reflexivo –normalmente impartidas por figuras de prestigio intelectual, dirigidas a un público no muy numeroso y celebradas en instituciones de conocimiento como el Ateneo o la Institución Libre de Enseñanza–; otros espectáculos más cercanos al ocio y de más fácil acceso para las personas con menor formación, donde destaca sin duda el teatro; así como las veladas públicas de carácter político organizadas en cafés y restaurantes –el arquetípico banquete decimonónico– que implicaban una mayor organización y desafío a las autoridades, las cuales no por casualidad fueron prohibidas o restringidas en muchas ocasiones. De este último tipo de reunión pública, podría decirse “de interior”, me ocuparé con más detalle en el siguiente apartado. Las actividades de movilización y aculturación republicanas debían disfrazarse al presentarse públicamente, dado el contexto político represivo. Y el mejor elemento para ello en la España decimonónica eran los espectáculos teatrales, la diversión más popular y accesible para muchos ciudadanos. Los republicanos encontraron combustible para mantener la llama de la causa en obras teatrales alusivas, cargadas de simbolismo y mensajes indirectos. Tal es el caso de La Marsellesa, una zarzuela ambientada en la Francia de la Primera República cargada de símbolos, himnos y referencias republicanas, la cual se estrenó por primera vez en febrero de 1876, con “temor de que fuera censurada”25. El éxito ese año será tan grande, según diversos medios

25 El Solfeo, 3 de febrero de 1876. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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republicanos y liberales26, que se representará durante varios años en las primeras semanas de febrero, con la intención evidente de que coincidiera con la conmemoración de la República27. Pere Gabriel atribuye la misma intención política a las funciones que se celebraban en Barcelona28. Las figuras eminentes del republicanismo en Madrid encontraron cauces de expresión política a través de conferencias y cursos en asociaciones e instituciones culturales avanzadas que gozaron del permiso gubernativo aunque su auditorio fuera más restringido. Así, en 1878 se pudo asistir a un curso de Historia Contemporánea a cargo del diputado Labra29; o, en 1880, escuchar a Figuerola hablar sobre las constituciones de Suiza y de EEUU en la Escuela de Ciencias Políticas de la Institución Libre de Enseñanza30 y a Alvarado en una conferencia sobre la democracia en el Ateneo de Madrid31, entre otras muchas actividades llevadas a cabo por los republicanos más conocidos dentro y fuera de las Cortes. La situación inicial de persecución y de restricción de libertades se suavizó ligeramente en 1879. Sin embargo, la publicidad de los mensajes republicanos aún resultaba conflictiva, pues el gobierno trataba de dificultarla. La lucha política republicana se trasladó en varias ocasiones a las calles de la ciudad, como veremos, particularmente a su parte más céntrica. Las manifestaciones al aire libre que trataban de llevar a cabo los republicanos estaban sometidas de hecho a una presión muy fuerte. La Circular de 7 febrero de 1875, convertida en Ley el 2 de enero de 1877 –además de prohibir la constitución de asociaciones de “tengan un objeto político”32– establecía como preceptivo el permiso de las autoridades para celebrar cualquier reunión

26 El Globo, El Solfeo, incluso Los Lunes de El Imparcial dedican espacio a La Marsellesa. 27 Por ejemplo, La Unión, nº 155, 9 de marzo de 1879. En el año de 1883, La Marsellesa “hizo furor como siempre”, durante los días 11, 12 y 13 de febrero, con el teatro lleno y el público entusiasmado. El Liberal, 11-14 de febrero de 1883. 28 GABRIEL, 2003: 45. 29 El Globo, nº 856, 14 de febrero de 1878. 30 El Liberal, nº 259, 14 de febrero de 1880. 31 El Globo, nº 1581, 14 de febrero de 1880. 32 Circular del Mº Gobernación, 7 de febrero de 1875, punto 4º. (Gaceta de Madrid, nº 39, p. 340, 8 de febrero de 1875), disponible en: http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_ datos/gazeta.php. 370

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pública en “las calles, plazas, paseos o cualquiera otro lugar de tránsito”33, autorización que no se solía conceder a los republicanos. A fines del mes de diciembre de 1879 se produjeron en Madrid unos acontecimientos que resultan de gran interés para explicar la movilización pública republicana en Madrid: la respuesta popular a una iniciativa francesa de solidaridad desdeñada por el gobierno y el cortejo fúnebre del entierro de un General republicano de gran prestigio. A continuación trataré de analizar ambos sucesos. Unas inundaciones habidas en el Levante español provocaron considerables daños, ante lo que la prensa francesa organizó en París una gran verbena con desfile, espectáculos y otras actividades para recaudar dinero para los damnificados en España. La prensa española quiso corresponder a la solidaridad francesa organizando una jornada de agradecimiento en España, fijada para el 18 de diciembre, engalanando balcones y calles como expresión de gratitud ante el embajador francés en Madrid, Benjamin Jaurès34. Sin embargo, el gobierno prohibió la participación –habitual en otros actos lúdicos o conmemorativos– de las bandas militares de música y tampoco accedió a decorar los edificios públicos en señal de reconocimiento. La actitud del gobierno agitó los ánimos de los republicanos, que se encontraban entre los impulsores de las muestras de agradecimiento a la vecina república. El 18 de diciembre de 1879 una multitud acudió a la embajada francesa, saludó y vitoreó al embajador y lanzó vivas a la República, lo que produjo un detenido35. La concentración republicana marchó posteriormente por el centro de la ciudad, desde la Puerta de Alcalá hasta Sol, pasando después por la Calle del Arenal, la Carrera de San Jerónimo y la Calle de la Victoria, hasta los cafés Francia y París, en el Pasaje de 33 Circular del Mº Gobernación, 7 de febrero de 1875, punto 1º, (Gaceta de Madrid, nº 39, p. 340, 8 de febrero de 1875), disponible en: http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_ datos/gazeta.php. 34 El relato que sigue está basado en los diarios El Liberal, nº 203, La Unión, nº 377, y La Discusión, nº 160, los tres de carácter republicano; y, en El Imparcial, nº 4.503, todos ellos del 19 de diciembre de 1879. El reembajador y Vicealmirante Jaurès, a la sazón primo de Jean Jaurès, célebre político socialista francés y fundador del diario L´Humanité. 35 Lo sucedido hasta ese momento quedó reflejado también por la correspondencia entre el embajador Jaurès y el Ministro de Exteriores francés Waddington. Cfr. Cartas de 17 y 19 de diciembre de 1879, Archives du Ministère des Affaires Étrangères, (La Courneuve, Paris), P/16656, Microfilm. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Matheu. Acudieron seguidamente a las redacciones de los periódicos que habían organizado el acto: El Imparcial, El Globo y El Liberal. Partiendo de Sol, la manifestación discurrió por la Plaza de Sta. Ana, la Calle del Príncipe y la Plazuela de Matute hasta la redacción de El Imparcial. Cuando logran que salga a saludar el director –y tras gritar “viva la República francesa”– siguen el recorrido hasta la redacción de El Globo (en la Plaza del Progreso) y continúan por el casco histórico de Madrid (Calles Toledo y Mayor, Pza. Mayor, Pza. de Oriente, Bailén, la Almudena) hasta la redacción de El Liberal. Finalmente, el cortejo republicano acabó volviendo a Sol. La multitud iba “cantando La Marsellesa”, lanzando vivas a la “prensa francesa y española”, a la “raza latina” o a la “República francesa”. Tras el largo recorrido por el centro de Madrid y llegados de nuevo a Sol, fueron dispersados por agentes del cuerpo de orden público. Hubo seis detenidos, dos de ellos franceses, todos ellos liberados al poco tiempo, nos dicen los diarios republicanos y liberales.

Fig 1: manifestación republicana por el Centro de Madrid, 18 de diciembre de 1879. (Cartografía histórica de la Comunidad de Madrid, http://www.madrid.org/cartografia/visorCartografia/html/visor.htm)

La procesión cívica republicana trazó un circuito con una serie de nudos o elementos principales que resultan reveladores. Junto al papel de la 372

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embajada francesa –nótese que en 1879 se ha consolidado ya la Tercera República en el país vecino– cabe destacar otros dos elementos que van a ser centrales en las movilizaciones republicanas: las redacciones de los periódicos y los cafés. El papel de los cafés como centros de ocio ha sido ya estudiado36. Su importancia como espacios de socialización y movilización política será muy notable en las décadas primeras de la Restauración. Me ocuparé de ello más adelante en relación con la cuestión de los banquetes políticos republicanos de estos años. Por su parte, las redacciones de los periódicos asumirán en estos años de falta de libertades un papel de especial significación. Al estar prohibidos los partidos y las asociaciones políticas, los periódicos hicieron funciones de comités y centros de reunión, organización y decisión, algo relacionado con el hecho de que muchos de los periodistas y directores fueran también líderes principales del republicanismo. También considero interesante la cooperación entre diarios de diferente tendencia a la hora de organizar la respuesta española a la solidaridad francesa. El Imparcial era ya entonces uno de los dos diarios más leídos en España (el otro era La Correspondencia de España), de tendencia liberal avanzada y con vocación de rigor periodístico; El Liberal había nacido ese mismo año de 1879, tras la marcha de Mariano Araús de la Dirección de El Imparcial, para situarse en el republicanismo moderado; El Globo era el órgano de expresión del republicanismo posibilista de Castelar, de tendencia muy moderada dentro del republicanismo37. Sin embargo, toda la prensa republicana se hizo eco de la noticia en términos similares38. Esta coordinación entre diarios avanzados pero de distinta tendencia parece que fue valorada por los ciudadanos que participaron en la manifestación política de agradecimiento a los impulsores y de crítica al gobierno de Cánovas. Las fuerzas republicanas recorrieron durante varias horas las principales calles del centro de la capital, en lo que para mí constituye una clara lucha por el espacio público, que es también el espacio político, en una manifestación que pasó por los diferentes lugares de especial carga simbólica: embajada, cafés y redacciones de periódicos, como ya hemos visto. Además del hecho evidente de que los puntos políticamente importantes se encontraran en el 36 ALAMINOS y SALAS, 2001, vol. 2: 342-369; CANAL, 2002: 52. 37 SEOANE y SAIZ, 1996, vol. 2: 257. 38 También es interesante que la prensa federal dé a la noticia el mismo tratamiento que los otros diarios. La Unión era el principal diario federal, dirigido por Antonio Sánchez Pérez con clara vocación de unificar la acción republicana. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Distrito Centro de la ciudad, creo que se puede hacer una interpretación del intento de apropiación del espacio público por parte de los republicanos en ese día 18 de diciembre de 1879. La concentración republicana comenzó en Sol, desde donde inició su recorrido, para terminar nuevamente en el mismo punto. Esto, unido a la respuesta del gobernador civil, quien mandó que se apostaran en dicha plaza los cuerpos del orden público y evitaran la formación de grupos39, muestra la lucha por el espacio simbólico de la Puerta del Sol de Madrid. El hecho de que estas luchas por la ocupación de la calle se circunscribieran al centro de la ciudad, particularmente al entorno de la Puerta del Sol, permite una lectura basada en dos variables. De un lado, el especial peso específico del casco histórico de Madrid, debido a lo recientes y poco desarrolladas que se hallaban aún las obras del Ensanche40. De otro lado, las reminiscencias que despertaba la zona centro en la conciencia popular, recuerdos de pasadas experiencias revolucionarias entre las que se pueden citar las jornadas de julio de 185441. Las situaciones que propiciaban alguna manifestación colectiva podían venir motivadas por acontecimientos de carácter privado e individual. Entre los momentos más visibles en estos años estuvieron los cortejos fúnebres y entierros de republicanos de gran prestigio social. Un caso notorio fue el entierro del General José Lagunero (1823-1879), el 20 de diciembre de 1879: militar republicano de notable importancia, veterano de las guerras de África de mediados de siglo, comandante de la Milicia Nacional, Diputado en el Congreso en tiempos de la República que había sufrido castigo por parte del nuevo régimen, su entierro constituyó una gran ocasión social. El tránsito del cortejo fúnebre se convirtió en una expresión colectiva de claro contenido político, de nuevo agudizada por la actitud obstruccionista del gobierno42. La ocasión reunió a la práctica totalidad de líderes republicanos presentes en Madrid en aquel momento43 y a diputados en las cortes del Sexenio 39 El Liberal, nº 203, 19 de diciembre de 1879. 40 CARBALLO, 2009: 134. 41 PRO, 2001: 256. 42 He reconstruido los hechos basándome en los diarios El Liberal, La Unión y El Imparcial de los días 19 a 21 de diciembre de 1879. 43 Caso de Figueras y de Pi y Margall. Recuérdese que Salmerón y Ruiz Zorrilla se hallaban por entonces exiliados en París. Únicamente Castelar faltó a la cita con el republicano 374

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de distintas tendencias: Becerra, Martos, Labra, Azcárate, Morayta Echegaray…, así como a importantes personalidades lejanas al republicanismo como Montero Ríos, Moret, López Domínguez. También acudieron representantes de los “todos los diarios democráticos de Madrid”44, al igual que varios generales demócratas y mandos de los antiguos Veteranos de la Libertad. Según los periódicos republicanos y liberales el gentío era inmenso, se habló de más de diez mil personas y de entre doscientos y cuatrocientos coches en el cortejo. Tanto la escolta institucional al General Lagunero como el recorrido fijado por el gobierno provocaron el descontento de los republicanos. La prensa denuncia que, por ser miembro del cuerpo de Veteranos de la Milicia Nacional, debía pasar el carruaje funerario por el Arco del 7 de julio, que enmarcaba una de las salidas de la Plaza Mayor, costumbre que seguían las comitivas fúnebres desde 1821 y que el Gobierno modificó, a su juicio de forma injustificada y provocadora45. Los asistentes a la comitiva que acompañó al féretro al cementerio de la Sacramental de San Isidro, situado a las afueras de la ciudad, iban escoltados por miembros de los cuerpos de orden público y de la Guardia Civil a caballo, “un cuerpo creado para persecución de malhechores y vigilancia de los caminos”, protestaba un diario republicano46. El retorno de muchos de los asistentes que regresaron a Madrid en manifestación desde el cementerio de las afueras provocó situaciones de tensión y la manifestación acabó por ser disuelta por la fuerza en la Puerta del Sol, con un saldo de varios detenidos. La ocasión de que circulara por las calles de la ciudad un ritual social de cariz marcadamente político se convirtió, una vez más, en un conflicto entre los republicanos y las autoridades, en una nueva pugna por el espacio urbano, pues la propuesta de itinerario realizada por los republicanos fue modificada por las autoridades. Obsérvese el elevado valor simbólico de ciertos lugares céntricos de la ciudad como el citado Arco del 7 de julio de entrada a la Plaza Mayor. La intención de los republicanos de atravesar el centro de Madrid quedó frustrada por el gobierno, que desvió el cortejo por la periferia de la ciudad. Si damos crédito a las narraciones de los periódicos, se trataba de un conflicto de visibilidad pública, pues se originó con el intento de las autoridades de pridifunto. 44 El Liberal, nº 204, de 20 de diciembre de 1879. 45 El Liberal, nº 204, La Unión, nº 378 y El Imparcial, nº 4504, de 20 de diciembre de 1879. 46 La Unión, nº 378, de 20 de diciembre de 1879. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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var al difunto del último honor de circular por un itinerario que simbolizaba la relevancia y el respeto de cierto sector de ciudadanos madrileños con la justificación de que el elevado número de asistentes dificultaría la circulación habitual por el centro de la ciudad.

Fig. 2: itinerarios del Cortejo fúnebre del general Lagunero, 1879 (Leyenda: en rojo, propuesta de itinerario de los republicanos; en negro, itinerario designado por el gobierno. Fuente: Mapa Madrid, 1877)

Ambos acontecimientos muestran el cauce indirecto y poco institucionalizado de la movilización pública de los republicanos en Madrid en estos años, debido fundamentalmente al contexto de restricción política impuesto por el Gobierno conservador. Así, causas aparentemente indirectas o sobrevenidas se convertían en oportunidades en las que era posible llevar a cabo acciones de visibilidad y propaganda republicanas, lo que desencadenaba una respuesta represiva de las autoridades. Además, se puede observar la naturaleza de los encuentros que servían de escuela política y espacios de sociabilidad en que estrechar los compromisos en el campo del republicanismo, con los periódicos en el centro de la escena organizativa, los cuales contribuían a la causa republicana con la difusión y la crítica de las actitudes del gobierno monárquico.

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3. La geografía republicana entre el turno y el sufragio universal, 1881-1890 El trienio 1881-1884 fue escenario de un fortalecimiento claro de la red de militantes y simpatizantes republicanos de Madrid en todas sus dimensiones, que ya no decayó hasta muchos años después. El tejido social republicano se hizo más denso con la fundación de varios diarios que llegarían a ser muy importantes47, a lo cual también contribuiría la aparición de los primeros casinos o ateneos republicanos, así como la reorganización estructural de los partidos, que empezaron a recibir autorización para celebrar mítines, asambleas locales y nacionales y para recomponer legalmente sus órganos de dirección, como ilustran las asambleas celebradas por el Partido Federal, situado en la extrema izquierda de los partidos republicanos. El mapa del Madrid republicano vivió importantes novedades con la celebración de banquetes conmemorativos de la proclamación de la República en cafés y restaurantes; la concentración de multitudes ante y en el interior de los domicilios de varios líderes republicanos, normalmente con el mismo motivo; y, la fundación de círculos políticos o casinos republicanos, autorizada desde 1881. De hecho, la llegada de los liberales al Gobierno supuso la primera posibilidad de conmemoración autorizada el 11 de febrero y la celebración de una gran reunión pública en Madrid. Los republicanos pasaron de congregarse en banquetes cuyo número en conjunto no alcanzó nunca el centenar de asistentes a lograr una movilización social inédita que reúne a unas 300 personas en cinco establecimientos de la capital y a más de un millar en torno a la casa de Cristino Martos, en la Calle del Sauco48. La reunión más numerosa la convocaron los federales, figueristas y piistas unidos aún, en la Fonda Barcelona. Asisten entre 115 y 150 comensales49, cifra que se eleva a 200 personas en el momento de los brindis. En los discursos intervienen figuras como Rubau Donadeu o Casalduero. Al término del acto se cursan telegramas de felicitaciones a Figueras, Salmerón, Zorrilla o Estévanez. 47 Pienso en El Motín o Las Dominicales del Librepensamiento, entre otros. 48 La calle del Sauco se hallaba muy cerca del eje de la Castellana, en el límite entre el Distrito Centro y los nuevos barrios del Ensanche del Este, barrios en que predominaban los residentes de clases medias y profesiones liberales y en que habitaban numerosos líderes republicanos. 49 El Liberal, nº 590, y El Globo, nº 1943, 12 de febrero de 1881. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Además, fue nombrada una comisión para ir al domicilio de Pi y Margall, situado en la Carrera de San Jerónimo, con el mismo objetivo. Los banquetes republicanos en conocidos establecimientos de la capital se multiplicaron durante los “once de febrero” de estos años. En las coyunturas más difíciles como el bienio conservador de 1884-1885, las autoridades obligaron de nuevo a agudizar el ingenio y a extremar la precaución: se celebraron los banquetes conmemorativos en pequeños grupos de menos de diez personas por orden del gobierno y se multiplicaron las reuniones en domicilios particulares o en redacciones de periódicos50. Los republicanos progresistas, organizaron en 1881 una serenata en “recuerdo querido y dichoso de un suceso…glorioso” y en honor de su principal líder en España, Cristino Martos, aún próximo al republicanismo. Esto constituye, si no me equivoco, la primera gran reunión celebrada en Madrid al aire libre desde la restauración. Ante su casa en la calle del Sauco se congregaron entre 60051 y 2.00052 “demócratas de todas las clases” que participaron con “entusiasmo mudo y orden admirable” de las piezas que interpretó la orquesta del Sr. Bretón, el aria de I Puritani marca el comienzo hacia la medianoche. El homenajeado recibió muchas visitas y telegramas de felicitación de distintos lugares y ofreció a los asistentes un lunch en la calle. El acto terminó de madrugada. La prensa resaltó el orden y entusiasmo de los asistentes y criticó la presencia “innecesaria” de numerosa fuerza de orden público53. La red asociativa republicana en Madrid empezó a recuperar el pulso, liberada de la vigilancia y la persecución anteriores. Así, empezaron a aparecer, en 1881, noticias de actividades en centros asociativos como la Tertulia democrático-progresista, convertida más tarde en el Casino democrático-progresista, o el casino o Centro republicano federal, situados ambos a pocos metros de la Puerta del Sol54.

50 Cfr. de La República. Diario Federal, nº 322, La Discusión, nº 1905, y El Liberal, nº 2037, todos del 12 de febrero de 1885. El detalle de tales conmemoraciones lo expongo en mi trabajo de investigación titulado El republicanismo en Madrid, 1874-1931. Movilización política y redes de sociabilidad, 2011, UAM Ediciones, actualmente en prensa. 51 El Globo, 12 de febrero de 1881. 52 La Discusión, 12 de febrero de 1881. 53 El Liberal, El Globo y La Discusión, 12 de febrero de 1881. 54 Vid Figura 3, pág. 12. 378

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Sea como fuere, el bienio final del reinado de Alfonso XII, 1884-1885, está marcado por la política restrictiva de un nuevo gobierno conservador: la prohibición a los partidos, el celo contra los periodistas y la obstrucción de las actividades. Sin embargo, el resultado de esos meses no fue el retroceso a la situación de clandestinidad y debilidad de 1880. El tejido social republicano había logrado un grado de fortaleza suficiente para resistir el endurecimiento del clima político. Sin duda la red articulada sobre los casinos o centros republicanos y sobre decenas de periódicos dispuestos a cooperar entre sí colocó al movimiento republicano de Madrid en una nueva situación política y social. La red de sociabilidad republicana respondió con fuerza al hostigamiento por parte de las autoridades. La conmemoración de la República se hizo con muchos banquetes de menos de 20 comensales para eludir la necesaria autorización, pues la Ley de reuniones de 1880 definía como tal en su Artículo 2º aquella que “haya de constar de más de 20 personas”55. Además, atrajeron a mayor cantidad de público a las reuniones tras la cena en los casinos republicanos, uno progresista y otro federal56. Las celebraciones republicanas empezaron a combinar los espacios, pues tras la comida o cena en el Café o Fonda de significado simbolismo republicano, el Café Fornos solía ser uno de los lugares más frecuentados, los asistentes se trasladaban a los casinos republicanos o a los domicilios particulares de los líderes a presentarles mensajes de reconocimiento o felicitación. Las visitas a los domicilios de los líderes –sobre todo de Pi y de Castelar– en forma de representaciones de los comités federales de distrito de Madrid o de los estudiantes permiten a los diarios madrileños hablar del trasiego importante de republicanos por las calles de Madrid57. La implantación de este ritual político que incluía el desplazamiento entre las dos partes de un acto produciría a buen seguro una imagen poco esperable apenas unos años atrás: grupos de republicanos marchando por el centro de Madrid entre el lugar de celebración del banquete conmemorativo, 55 Ley de reuniones de 15 de junio de 1880 (Gaceta de Madrid, nº 168, p. 671, 16 de junio de 1880), disponible en: http://www.boe.es/aeboe/consultas/bases_datos/gazeta.php. 56 La República, nº 10 y La Discusión, nº 1363, de 12 de febrero de 1884. 57 Los correligionarios madrileños “felicitaron a sus jefes, visitaron las redacciones y recorrieron las calles de Madrid en grupos numerosos, produciendo una verdadera manifestación, tanto más imponente cuanto era más pacífica y tranquila”. La República. Diario Federal, nº 324, 12 de febrero de 1885. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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que establecía una barrera socioeconómica al exigir el pago del cubierto, y el casino o centro de socialización, en el que se desarrollaba la parte más política del encuentro con los discursos de los líderes y abierto a los republicanos de toda condición. Los numerosos diarios que aparecieron llegaban en una coyuntura de mayor flexibilidad de la censura y una menor persecución por delitos de imprenta. Las redacciones de los periódicos sirvieron como nodos organizativos. En este sentido destacan las reuniones celebradas en 1884 y 1885 entre varias redacciones en preparación de una coalición de la prensa que cristalizaría uno años después. La reunión celebrada en casa de Luis Blanc, director del diario federal La Montaña, con medio centenar de asistentes58, es un intento de construir una primera coalición de la prensa entre todas las sensibilidades republicanas. El año 1886 marca una inflexión en la movilización republicana en la ciudad de Madrid. El relativo éxito en las elecciones legislativas celebradas bajo un gobierno liberal –se trata de la primera ocasión en que muchos de los republicanos se presentan en coalición, en este caso progresistas y federales– llevó por primera vez a Pi y Margall, entre otros, al Parlamento de la Restauración. A su a vez, la ley de asociaciones de 1887 preludia el nuevo clima que se puede simbolizar con la implantación del sufragio universal y que va a suponer que el republicanismo presente, por primera vez desde la destrucción de la República, una alternativa fuerte a los partidos dinásticos en la ciudad de Madrid. Las incesantes llamadas a la unión entre los diferentes sectores republicanos fraguan una coalición sólida que va a dar sus frutos en la primavera de 1893. Los republicanos lograrán 6 de los 8 escaños en liza para el Congreso en la ciudad de Madrid59, a lo que las autoridades con responderán con un mayor empleo de los procedimientos del fraude y la coacción.

58 Se consignan los nombres de los firmantes de los telegramas que se envían a Pi y a Salmerón. Las Dominicales del Librepensamiento, nº 52, 17 de febrero de 1884. 59 DARDÉ, 1994: 120. 380

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Leyenda Cafés y Restaurantes. Teatros. 1. Los Dos Cisnes. 2. La Fonda Barcelona. 3. Café Madrid. 4. Café Inglés. 5. Fonda Europa. . 6. Fonda Leones de Oro. 7. Nuevo Restaurant. . 8. Casino democrático progresista. 9. Casino democrático popular. 10. Teatro Circo Price.

Casas. Casinos. 11. Teatro Alhambra. 12. Café Fornos. 13. Café Suizo. 14. Café de las Columnas. 15. Café del príncipe. 16. Teatro de la Zarzuela. 17. Casa de Emilio Castelar. 18. Casa de Miguel Morayta 19. Casa de Rafael Mª de Labra.

Fig. 3: Geografía republicana de Madrid, 1875-1890 (elaboración propia a partir del Atlas histórico de Madrid (1850-1939), CDEHM, 2001; los periódicos La República, El Globo, La Discusión, El Liberal y El Solfeo, años 1879-1890; Fondo cartográfico disponible en http://www.madrid.org/cartografia/planea/index.htm.

4. Conclusiones Los elementos expuestos hasta aquí permiten extraer un conjunto de conclusiones provisionales acerca de la organización del republicanismo de la Restauración y del repertorio de sus recursos de movilización y lucha política en la esfera pública en relación con el espacio urbano de Madrid. Las primeras décadas de la Restauración constituyen el escenario de un proceso complejo para el republicanismo en Madrid. Éste podría resumirse como la reconstrucción y reorganización conflictivas tras el fracaso y la dispersión que supone la restauración monárquica. Los republicanos atraviesan unos años de desconcierto y división en un contexto general de restricción de las posibilidades de acción, quizá hasta 1881, marcado por la conflictiva ocupación del espacio público. En ese año –con la apertura que traen los primeros gabinetes liberales– comienza a extenderse la red de sociabilidad y aumenta la presencia pública de los ciudadanos republicanos en las calles y plazas de Madrid. La conformación del Gran Madrid, en marcha durante la Restauración, resulta un proceso dual y desigual, con la concentración de las clases pudientes en determinados distritos y la creación frenética de nuevos espacios completamente desatendidos por el gobierno, donde los inmigrantes y sectores más deprimidos se hacinaban en condiciones extremas de 382

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habitabilidad. Todo ello marca una primera línea de conclusiones casi obvias: la afluencia de los habitantes de los ensanches y barrios nuevos hacia el casco histórico viene determinada por la propia inexistencia en el extrarradio de terrenos adecuados para la manifestación política de grandes o pequeñas dimensiones, dado lo abigarrado de las calles, formadas sin planificación urbanística por viviendas construidas de forma precaria y desordenada. El hecho de que la construcción del Ensanche de Madrid, tanto por el Norte como por el Este y el Sur, se hallara en sus etapas iniciales durante los años de que me ocupo, conduce a complementar la conclusión anterior: los lugares de mayor interés para tratar de organizar una movilización política visible se hallaban en el centro histórico de Madrid. A confirmar esta primera intuición lógica vienen las fundaciones de los casinos republicanos en 1881 y 1883, ubicados ambos a escasos metros de la Puerta del Sol. El escenario principal de las movilizaciones republicanas durante este largo decenio fue, según lo descrito en páginas anteriores, el Madrid isabelino. La relevancia de la Puerta del Sol y de determinados lugares de gran valor simbólico -el Arco del 7 de julio en la Plaza Mayor para los milicianos veteranos- no puede ser menospreciada. Las movilizaciones republicanas trataron de copar en buena medida el espacio reivindicativo por excelencia, entonces como hoy día, quizá por ser la Puerta del Sol una de las plazas emblemáticas del corazón de la ciudad o bien por albergar no pocos edificios institucionales. Si las conclusiones que apunto están bien fundamentadas, la festividad obrera del Primero de Mayo de 1890 no inauguraría, como señalaron algunos historiadores hace años60, la tradicional celebración de manifestaciones de vocación pacífica que vendrían a sustituir a los motines políticamente irracionales propios del Antiguo Régimen. La actividad política pública se desarrolló en buena parte en pequeños locales: cafés, restaurantes y los centros culturales del Ateneo, el Fomento de las Artes o las escuelas de la ILE. Los recorridos por las calles tuvieron lugar siempre bajo una atmósfera conflictiva, y mayoritariamente por el casco histórico. Sin embargo, se puede observar en el mapa elaborado cómo se realizaron algunos recorridos que marcan el límite de estas afirmaciones61. Muchos de los principales líderes republicanos del momento fijaron su 60 DEL REY, 1994: 288. 61 Vid., mapa de la Geografía republicana de Madrid. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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residencia en determinadas zonas de la ciudad, concretamente en puntos de los ensanches cercanos al Centro y al gran eje Prado-Castellana que se está configurando en este momento. Así, Morayta, Labra o Castelar vivían en los nuevos barrios de Almirante, Belén o Alcalá, esto es, apenas entrados en el Ensanche del Este, en zonas caracterizadas por albergar mayoritariamente a profesionales liberales y a clases medias62. Las manifestaciones públicas del republicanismo ya citadas, asociadas sobre todo a la conmemoración del 11 de febrero, transcurrieron en ocasiones entre Cafés y fondas, en un primer momento, y casinos y casas de particulares, en un segundo tiempo de la celebración. Así, en las noches de ocasiones señaladas serían claramente visibles grupos numerosos en marcha desde las calles del Centro de Madrid –donde están enclavados Cafés y restaurantes– hacia los límites de la ciudad vieja y los primeros barrios del Ensanche. Cabe imaginar sin dificultades a los republicanos madrileños, “de todas las clases” según la prensa afín, descendiendo por la Carrera de San Jerónimo hacia la residencia de Pi y Margall; o por la Calle de Alcalá desde el Café Fornos hasta la Plaza de Cibeles para tomar por el Paseo de la Castellana hacia las actuales Plaza de Colón y Calle Serrano en busca del domicilio de Castelar. La conflictividad social tuvo durante estos años unos niveles notables, aunque sin alcanzar los niveles de violencia propios del choque de grandes masas o de las revueltas populares. Los acontecimientos que sacaron a los republicanos a las calles, especialmente en las etapas de mayor represión gubernativa, fueron habitualmente planificados al calor de alguna oportunidad indirecta y no organizados abiertamente. La respuesta de las autoridades fue siempre de obstaculización y acoso aunque sin emplear excesiva fuerza, como si buscaran entorpecer y disolver en lo posible cualquier protesta pero con la precaución de no provocar con ello mayor agitación popular. Los medios republicanos de esta época acudían en ocasiones a la imagen de que el gobierno impulsaba la causa republicana al combatirla contraviniendo la legislación vigente, mostrando así su verdadero carácter de enemigo de las libertades y de la democracia. En lo tocante a la organización republicana se puede hablar de un proceso de crecimiento y consolidación a lo largo de este periodo. Desde una situación de partida claramente represiva se fue produciendo el tránsito, no exento de conflictividad como espero haber mostrado, hacia una relativa 62 CARBALLO, 2009: 142. 384

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apertura del régimen restauracionista. La actitud de los gobiernos de distinto signo hacia los republicanos era muy diferente, entre la tolerancia parcial de los liberales y la beligerancia notable de los conservadores. El crecimiento de los diarios republicanos de Madrid sería una buena muestra de tal cambio de clima, la prensa democrática madrileña casi se duplicó en este periodo. También he tratado de señalar el peso específico que tenían las redacciones de los periódicos, que desbordaba ampliamente su teórica labor de difusión del credo republicano. Ante la imposibilidad de organizarse libremente en comités y estructuras de partido, como habían hecho durante el Sexenio, pues no fueron autorizadas por los conservadores las asambleas ni estructuras republicanas, con la excepción de las de los castelarinos, la acción política republicana debió de diseñarse muchas veces desde las sedes de los diarios. Así se explica la iniciativa de agradecimiento a Francia en 1879, los banquetes de 1881 y 1884, o las coaliciones de la Prensa que se fueron fraguando durante la década de 1880. En la lucha por la libertad de prensa y contra las sanciones del gobierno empeñaron los republicanos mucha energía durante aquellos años. La década larga que transcurre entre la restauración de la dinastía de Borbón y la aprobación del sufragio universal masculino muestra, para la ciudad de Madrid, la relación entre el medio urbano y la participación política de amplias capas de la población. La lucha por apropiarse del espacio público de valor simbólico entablada estos años entre los poderes públicos y los republicanos ejerció, bajo mi punto de vista, influencia notoria en la organización y en el repertorio de acciones de los afines al republicanismo, al mismo tiempo que contribuía a conformar el discurso sobre el otro monárquico. La organización republicana, articulada en torno a los diarios y a varios centros político-culturales que van apareciendo paulatinamente, vive un proceso de crecimiento constante tras la destrucción de la República. La red de sociabilidad republicana recupera lentamente el pulso y sus manifestaciones públicas irán ganando en organización e intensidad con el paso de los años, desde las iniciales actividades culturales de público reducido a más amplias procesiones cívicas o celebraciones rituales –la conmemoración de la llegada de la República el 11 de febrero– en las que cientos de personas compartían actos políticos y se movían por la ciudad, hasta llegar a la autorización gubernativa para la celebración de mítines y asambleas políticas. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Los quince años estudiados tendrían el efecto de fortalecer al republicanismo de Madrid y de preparar, en cierto sentido, sus estructuras para las dinámicas de movilización de sus bases y de organización de una acción política mucho más eficaz, al menos mucho más numerosa, durante la década final del siglo XIX. Los éxitos electorales logrados en la década de 1890 en Madrid, que desbordan los límites de este trabajo y preludian la independencia del voto en las ciudades grandes, que escapan por entonces a los mecanismos de manipulación del Ministro de Gobernación, se gestan en buena medida en la década de 1880. Las conclusiones parciales que he apuntado en las páginas anteriores engarzarían con el intento general de mi investigación: tratar de reconstruir de forma comprensiva las redes políticas y sociales del republicanismo madrileño en la Restauración, así como sus estrategias de acción colectiva, en la convicción de la importancia histórica que el movimiento republicano tuvo como escuela de ciudadanía para miles de españoles y promotor de una sociedad democrática más justa. Bibliografía ALAMINOS LÓPEZ, Eduardo y SALAS, Eduardo, “Ocio y diversiones madrileños. Del reinado de Isabel II a la Segunda República”, en PINTO CRESPO, Virgilio (dir.), Atlas histórico de la ciudad de Madrid, vol. 2, 18501939, Madrid, Fundación Caja Madrid-Lunwerg Editores, 2001; 342-369. ANCHORENA MORALES, Óscar, El republicanismo en Madrid, 18741931. Movilización política y redes de sociabilidad, Madrid, UAM Ediciones, 2011, en prensa. ARTOLA GALLEGO, Miguel, Partidos y programas políticos, 1808-1936. vol. I. Los Partidos políticos, Madrid, Alianza, 1991. BERSTEIN, Serge, “La culture politique”, en SIRINELLI, Jean François y RIOUX, Jean Pierre, Pour une histoire culturelle, Paris, Seuil, 1997. CANAL, Jordi, “La sociabilidad en los estudios sobre la España contemporánea: una revisión”, en MAZA, Elena (dir.), La sociabilidad en la España contemporánea. Historiografía y problemas metodológicos, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2002; 35-56.

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Atentados y huelgas. La construcción de espacios de soberanía en el movimiento libertario (1930-1936) Attacks and Strikes. Building Sovereignty Spaces in Movement Libertarian (1930-1936) José Manuel Lafoz Aranda Universitat Autònoma de Barcelona [email protected] Resumen: El espacio público ha sido testigo y protagonista de muchas de las protestas y movilizaciones del periodo de entreguerras. Por esta razón ha ejercido una fuerte influencia en la creación de una identidad propia de los que allí se manifestaban. En este análisis nos vamos a centrar en la influencia que tiene el espacio en la conformación de una identidad obrera primero, y como la cultura libertaria se sirve de los marcos culturales creados por estos para asentarse en sus barrios. Así pues, centrándonos en los casos de Barcelona y Zaragoza, y estableciendo nexos de unión con Madrid, vamos a tratar de mostrar en el contexto de los años 20 y 30 la importancia real y simbólica de las movilizaciones que en este espacio se dieron lugar, y cómo se convirtió en el espacio necesario para que los libertarios estableciesen su área de soberanía en sus luchas. Palabras clave: Movimiento obrero, libertarios, anarcosindicalismo, toma de la calle. Abstract: The public space has been witness and protagonist of many protests and movilizations during the Inter-war period. Due to this, it has influenced greatly in the formation of an own identity among the ones protesting. In this analysis we focus in the influence that space has in the conformation of a working-class identity, and how libertary culture takes advantadge of the cultural frames created by them to settle down in the quarters. Hence fore, focusing in Barcelona and Zaragoza cases, and stablizing a link with Madrid, we Will try to show in the context of the 20s and 30s the real and symbolic importance of these movilizations, and how it became the necessary space for the libertarians to settle their soberany space in their political struggles. Keywords: Labour Movement, Libertarian, Anarchosindicalism, Battle for the Streets.

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José Manuel Lafoz Aranda

La revolución impulsada por los anarquistas ha de tener la calle por teatro y al pueblo por actor 1

1. Introducción. Periodo de cambios y revoluciones en el espacio público

Zaragoza, 8 de diciembre de 1933. Tras el triunfo electoral de la CEDA, el Comité Nacional de la CNT, recién trasladado a la capital aragonesa decide convocar una huelga general de carácter revolucionario que paraliza la ciudad. A pesar de lo previsible de la insurrección y de las medidas que el gobierno tomó para impedirla (confiscación de armas y municiones, vigilancia y detención de los principales líderes anarcosindicalistas…), la convocatoria tiene éxito y se inicia un parón que durará siete días más. Durante este tiempo, la ciudad fue invadida por toda una serie de proclamas que llamaban al pueblo a salir a la calle a proclamar la revolución. Esa semana, Zaragoza se vio sacudida por la violencia, con tiroteos entre los militantes del sindicato cenetista y las fuerzas de seguridad, sabotajes a empresas privadas y públicas e, incluso, se intentaron quemar algunas iglesias y conventos. Las barricadas se convirtieron en algo común en las calles de la capital aragonesa, conformando esa “arquitectura revolucionaria” tan típica de las protestas obreras cuyo objetivo era mostrar el área que habían conquistado, su espacio de soberanía. Pero al llegar el día 14, tras ver el fracaso del intento revolucionario a nivel nacional, el Comité Nacional de la CNT dio por concluida la huelga y aconsejó a todos los obreros su vuelta al trabajo. Atrás quedaba ya el recuerdo de aquel 14 de abril de 1931, con las calles de Madrid atestadas de lo que se llamó “el pueblo español”, una comunidad unida que se manifestó por un objetivo común: el derrocamiento de la monarquía y la proclamación de la Segunda República. En aquellos momentos, las calles de las principales capitales del Estado también fueron tomadas, pero con un ambiente totalmente distinto al de lo ocurrido dos años después en la capital zaragozana. En este momento, la comunidad nacional se manifestaba de forma pacífica como un colectivo unido, excluyendo de esta identificación a las viejas élites y a la monarquía, que se vio obligada a abandonar España ante la decisión que había tomado la población del mundo urbano2. Se había 1 Solidaridad Obrera, 31-03-1931, cit. en EALHAM, 2000: 81. 2 Un análisis de la variación que sufre el concepto de “pueblo”, fuente de legitimidad para todos los proyectos políticos de la Europa de entreguerras, desde una inicial invocación a los integrantes de la nación española, hasta el progresivo desmembramiento y enfrentamiento por parte de las diferentes culturas políticas que hay en la República en GALLEGO, 2008: 21-38; También es interesante ver el análisis que presenta en su artículo ÁLVAREZ JUNCO, 2004. 390

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Atentados y huelgas. La construcción de espacios de soberanía en el movimiento libertario (1930-1936)

conformado un colectivo que la coalición republicano-socialista que por aquel entonces iba a formar gobierno, esperaba que fuera base social sobre la que se sustentaría el nuevo régimen democrático. No tardó en romperse y desmembrarse ese pacto tácito entre las clases medias y obreras, cuando al poco de la proclamación de la República, se enfrenten entre ellas por construir sus particulares áreas de control e influencia. Se han descrito dos acontecimientos distintos en los que se puede contemplar la evolución que el movimiento obrero, y en especial los libertarios sobre los cuales ejercen influencia, sufren respecto al contexto estatal de los años 30. Desde ese Madrid que proclama la República en 1931 hasta la Zaragoza insurrecta de 1933 hay un cambio en la concepción de pueblo español y por ende en lo que la calle debía representar para cada nuevo sujeto político. Así pues, el objetivo de la presente comunicación es presentar la importancia que este espacio público tiene para el movimiento obrero y para los libertarios a ellos vinculados, asentados en el mundo urbano de algunas de las principales ciudades españolas. Así, desde sus prácticas de socialización, hasta sus declaraciones revolucionarias, todas se desarrollarán en este mismo escenario. Para los libertarios tendrá un significado especial, dado el carácter “apolítico” y antiparlamentario que este movimiento trata de encarnar. Estos siempre tendrán este escenario como su espacio de lucha y contestación al Estado, y es donde actuarán contra las demás fuerzas del espectro político en un periodo tan radicalizado como son los años de entreguerras3. La comunicación pues está dividida en dos partes. Una primera en la que se muestra, principalmente mediante el análisis de fuentes secundarias, la ampliación de las ciudades durante los años 20 y 30, con la formación de los nuevos barrios obreros y la oleada migratoria que a ellos llega. Se presta especial atención a los casos de Barcelona y Zaragoza, tejiendo lazos de conexión con Madrid. En esta parte, se estudia el significado simbólico que tiene la calle en estos barrios obreros como escenario de actividad política. Mientras que la segunda parte de la comunicación, más centrada en el análisis de las fuentes hemerográficas y memorialísticas de los anarcosindicalistas, trata de resaltar la importancia real de este escenario en las movilizaciones libertarias de los años 30, y cómo fue su objeto principal de conquista. Respecto a este tema, para el caso de Barcelona es de obligada referencia la obra de Chris Ealham, quien ha realizado un análisis con la ciudad de Barcelona como protagonista, en la que muestra la influencia que esta tiene en la conformación de la identidad obrera, y cómo los libertarios se 3 Un buen análisis de la evolución que sufre el anarcosindicalismo en este tiempo en CASANOVA, 1997. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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aprovechan de los marcos culturales que los trabajadores crean en sus barrios para implantar su influencia. También hay que citar los trabajos de José Luis Oyón, quien muestra la evolución espacial que sufre la capital catalana con la industrialización que sufre la ciudad en el periodo de entreguerras, y la gran oleada migratoria que se asienta en la ciudad en los primeros años del siglo XX. Por otra parte, esta idea para el caso de Madrid ya fue trabajada por Santos Juliá, con un estudio centrado en los años republicanos, añadiendo en su análisis las luchas por la afiliación y el control de lo mecanismos de negociación en el trabajo que se dieron entre los dos principales sindicatos en la España del momento, la UGT y la CNT. Por último, para el caso de Zaragoza, la principal obra de referencia es la que escribió Enrique Montañés que muestra el arraigo del anarcosindicalismo dentro del obrerismo zaragozano, y la influencia que estos tienen en la ciudad. Así pues, mediante la descripción de este asentamiento y la conflictividad sociolaboral que vive en los años republicanos, permite ver cómo la salida a las calles es la acción fundamental para conocer la práctica política del anarcosindicalismo4. 2. La

formación

de

la

ciudad

obrera.

Identidad

espacial

y

proletarización libertaria

La calle siempre ha sido durante la crisis de la modernidad, y aun en toda la historia, un escenario más en el que participar de la política. Nos podemos remontar a aquel motín del París de 1789 en el que se tomó la Bastilla, con el pueblo francés conquistando la ciudad y derrocando el antiguo régimen; podemos ver las calles de las principales capitales europeas llenas de gente apoyando en 1914 la entrada de sus respectivos países en el primer gran conflicto bélico mundial (o años más tarde pidiendo el fin de dicha guerra); o incluso podemos remitirnos hasta la más inmediata actualidad, al periodo de crisis no sólo económica en el que nos encontramos, en el que parados, trabajadores, estudiantes y funcionarios están mostrando en este escenario las discrepancias que tienen con el gobierno y con el sistema político/ económico actual. Por consiguiente, la calle se presenta como un escenario de contestación al Estado y de práctica política, y si en algún momento se puede ver bien esta idea es en plena crisis de la modernidad, en los convulsos años de entreguerras, donde la calle es testigo de la radicalización que sufre la sociedad, y que será escenario desde manifestaciones pacíficas a fuertes episodios cargados de violencia entre las diversas fuerzas políticas del momento. Y es que, las culturas políticas de estos años buscan la legitimidad que sólo el pueblo reunido en dicho espacio puede darles. Para el caso español, se puede ver esta idea especialmente en el movimiento libertario, 4 En orden de referencia, EALHAM, 2005; OYÓN, 2008; JULIÁ, 1984 y MONTAÑÉS, 1989. 392

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cuya salida a las calles es fundamental para entender su apoliticismo y antiparlamentarismo. Esta invasión del espacio público terminará influyendo tanto en la construcción de las mismas calles y los nuevos barrios de este tiempo, como en la implantación que el propio movimiento obrero llevó a cabo en sus propios distritos. Así pues, centrados en el análisis de los años 30 españoles, la calle se presenta como el testigo presencial de toda una serie de protestas y luchas por su control. Es, como ya se ha mostrado, un espacio de contestación en el que los obreros realizaban su particular socialización, y donde gestaron las redes de solidaridad y apoyo mutuo que tanto caracterizó a esta clase desde el siglo XIX. Fue en estos lugares donde crearon su particular sentido identitario del nosotros frente al resto. Esta idea es sobre todo visible al ver la práctica política que los libertarios llevaron a cabo, pues vieron en este espacio el lugar donde asentar su soberanía y desde el que iniciar una ola revolucionaria que pasase por encima del sistema, implantando su particular “paraíso revolucionario”. Esto se hace más claro ejemplificando esta permanencia constante de la calle en sus acciones. Así, desde manifestaciones pacíficas a atentados terroristas, pasando por las huelgas o los piquetes, la implantación obrera en este espacio es clara, y servirá además como seña de identidad de los que en estas protestas participan, y excluirá de ese colectivo a todos aquellos que no lo hagan, aunque igualmente sean obreros. Uno de los mecanismos mediante los que se consiguió esta inclusión/ exclusión física dentro del colectivo fue la ya nombrada “arquitectura revolucionaria”. Esta consistía mayormente en construcciones de carácter insurreccional destinadas a delimitar un espacio de soberanía obrera, quedando a un lado los aliados y al otro los enemigos. Su máximo exponente es la barricada, pero hay toda una serie de objetos y símbolos que tratan de mostrar esta idea de separación del mundo, tales como pintadas, carteles o banderas. En este sentido, se puede ver cómo los libertarios se sirvieron de la implantación que el movimiento obrero llevó a cabo en la calle, al ser un espacio ocupado constantemente por estos prácticamente desde la salida de sus puestos de trabajo. Y es que los métodos de protesta libertarios beben de las tradicionales formas decimonónicas de protesta obrera, que tienen en la calle el escenario principal de actuación. En este proceso hay que tener en cuenta una idea fundamental, y es que los obreros generan su identidad en la cotidianeidad de sus actividades, que se centraban en este caso en dos espacios en particular, el centro de trabajo y la calle5. Esta idea se puede ver en la cita de un obrero de este periodo recogida por Anna 5 Tesis defendida por THOMPSON, 1995. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Monjo en su estudio sobre la militancia en la CNT, y que señala que “Les barriades es coneixien més la gent, com que tots estaven explotats tants uns com altres, havia un ambient de revolta, de protesta”6. Este protagonismo de la calle quedará más patente aún cuando, fruto de la crisis económica que afectó al país en los años 30, toda una oleada de parados abandonaran la fábrica e instalaran su área inmediata de acción en este espacio. Para mantener su control, desde la dictadura de Primo de Rivera se puso en práctica lo que se denominó “arquitectura represiva”, consistente esta en la construcción de edificios denominados “de represión”, tales como comisarías o cuarteles en las proximidades de barrios con una fuerte identidad y actividad de protesta obrera7. Esto se vio potenciado por la construcción de las denominadas “casas baratas”, viviendas sociales que vivieron su gran momento con el desarrollo económico que vive el país desde finales de la Gran Guerra, y que vieron truncado este crecimiento con la crisis económica a escala mundial que se padece en el contexto de la República. Estas casas estaban destinadas a las familias obreras con menos recursos económicos, generalmente emigrados del ámbito rural u otras ciudades menores y con menos oportunidades económicas8. Algunas de estas formaron barrios nuevos en las periferias de las grandes capitales urbanas, y en su edificación se aprovechaba para rodear las casas nuevas con una tapia para facilitar el control de los que allí vivían. Y es que el desarrollo industrial que se vive en España en la década de los años 20 hizo que las grandes capitales de provincia, especialmente las del norte del país, fueran receptoras de inmigrantes, en muchos casos superando esta oleada de nuevos habitantes a las posibilidades de trabajo que tal desarrollo ofrecía. Esta pues, podemos considerar que fue una de las causas de los altos niveles de paro que hubo y que potenciaron la radicalización de ciertos sectores obreros. Así pues, respecto al aumento habitacional tenemos para el caso de Barcelona un crecimiento en la población obrera de un 44% desde 1923 a 1929, llegando a superar en 1936 el millón de personas, provenientes sobre todo de Aragón, Valencia, Murcia y Andalucía. Algo similar ocurrió con Madrid, que desde el inicio del siglo hasta 1930 prácticamente dobló su población, llegando a alcanzar, al igual que la capital catalana el millón 6 Cit. en MONJO, 2003: 315. 7 Sobre arquitectura represiva en EALHAM, 2005: 41-58. 8 Para el caso de Barcelona, tenemos el caso de las “segundas periferias” mientras que en Zaragoza, se fijó especial atención en dos barrios, uno situado al oeste de la ciudad (Miralbueno) y otro al este (Miraflores) en GERMÁN ZUBERO, 1996: 465-466. También la ampliación de la ciudad en la capital de España en JULIA, 1984: 42-59. 394

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de personas, sobrepasando esa cifra con el inicio de la guerra. Zaragoza, por su parte, recibió sobre todo una emigración desde el mundo rural, pasando, en 1939, a tener 173.987 habitantes frente a los poco más de 100.000 que tenía a principios de siglo9. Es en estos momentos, cuando se crean los principales barrios obreros en las afueras de los núcleos urbanos o los cascos históricos, muchos de los cuales surgieron a raíz de la base que les otorgó la construcción de las casas baratas ya comentadas, que terminaron conformando los planificados ensanches en los que asentar a la creciente población urbana. Normalmente supondrá un modelo de edificación uniforme de las nuevas calles, que se conoce comúnmente como construcción de “escuadra y cartabón”. Otros, sin embargo, surgen por iniciativa de los propios obreros, mayormente inmigrantes no cualificados o semiespecializados, que construyen en estos lugares apartados sus viviendas. Las tramas tuvieron un trazado irregular, y muchos de los nuevos barrios siquiera tendrán una mínima asistencia por parte de los ayuntamientos en forma de luz, agua potable o higiene. En ambos casos, y en las grandes capitales especialmente, estos barrios llegan a conectar con los pueblos cercanos, como es el caso de Vallecas o Carabanchel en Madrid, o Gràcia en Barcelona, aumentando exponencialmente su población y conformando lo que Santos Juliá llama una “densa barriada obrera”10. Fue en estos últimos barrios de nueva construcción situados en los extrarradios del núcleo urbano principal donde se llevó a cabo una sociabilidad entre obreros basada en la presencia de estos en las propias calles. En estas zonas, donde las construcciones potenciadoras de la sociabilidad que se pueden ver en los barrios del casco histórico son prácticamente inexistentes, dicho refuerzo de la solidaridad se verá potenciado por una “sociabilidad más primaria”, basada en los lazos familiares y vecinales creados. Esto permite ver, tal y como muestra Ealham, cómo la calle se convierte en una extensión de sus propias casas, y la permanencia en ella será constante, creándose una poderosa cultura de identidad local, lo que el autor llama “spirit de quartier” o “espíritu de barrio”. De esta manera, en base a esta solidaridad de base se creó esta estructura que permitió a los trabajadores contestar como un único cuerpo, “desde abajo” a los conflictos sociales que tuvieron que hacer frente11. Un ejemplo de esto son algunos de los barrios de los distritos de Sants y Sant Martí en Barcelona o el barrio de Delicias en Zaragoza. De igual manera que nos encontramos estos extrarradios ocupados por la clase trabajadora, en los barrios que formen el casco histórico se pueden diferenciar claramente 9 Datos extraídos para Barcelona de OYÓN, 2007: 125; para Madrid, JULIÁ, 1984: 59; y para Zaragoza MONTAÑÉS, 1989: 9. 10 Cita en JULIÁ, 1984: 57. 11 EALHAM, 2005: 63-70, la cita del “spirit de quartier” en 72, y “desde abajo” en 69. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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dos zonas: una zona rica en la que las clases medias y burguesas están más asentadas, y una zona pobre habitada por los obreros y normalmente asociada al lumpen. Las proximidades a estas zonas normalmente presentan una gran variedad de movimiento, y una mezcla entre gentes pertenecientes a distintas clases sociales. Tenemos así los ejemplos del Raval de Barcelona Hospital en Madrid, o la Magdalena en Zaragoza. En esta “zona pobre”, como indica José Luis Oyón, “la vida cotidiana se desarrollaba en la esfera de la proximidad”12. Es decir, se establecieron toda una serie de locales en los que los obreros continuaban con su sociabilidad tras la salida del trabajo. Nos podemos encontrar así desde bares y tabernas, a centros de ocio y deportivos, lugares en los que los trabajadores se reunían reforzando los lazos de solidaridad, y donde ponían sus experiencias en común reforzando así su identidad de clase. En España fueron los libertarios los que mejor se aprovecharon de este marco cultural creado por el movimiento obrero, ejerciendo con su influencia una fuerte atracción sobre los trabajadores, especialmente sobre la mano de obra no cualificada. No obstante, es interesante ver como la misma labor que ejercen en la península los anarcosindicalistas, la desarrollan otras culturas políticas, especialmente los comunistas, en la Europa de entreguerras. Así, por ejemplo tenemos para el caso de la República de Weimar una labor muy similar desempeñada por el KPD, quienes se integrarán en el movimiento obrero de base para captar militantes y afiliados13. Siguiendo con el caso peninsular, los libertarios, y en especial la CNT como principal organización, fueron los que mejor supieron sacar provecho de estos marcos culturales gestados en los barrios. Esto se ve más claramente en dos ciudades baluartes del anarcosindicalismo, como es el caso de Barcelona y Zaragoza, donde la Confederación se erige como el mejor instrumento de los trabajadores en la defensa de sus derechos. No obstante, hay que entender que la CNT presentaba al anarquismo no solo como una defensa de los derechos de los trabajadores, sino además cómo un código espiritual sobre “la libertad, la revolución, el honor proletario y la solidaridad”14. Así pues, se puede ver en ejemplos como el que ofrecen estas dos principales ciudades libertarias la manera en que estos se aprovecharon de ese primer sentimiento obrero, que fueron transformando progresivamente en libertario. 12 OYÓN, 2007: 133-139, entrecomillados en 139. 13 Este vínculo creado por el KPD y los trabajadores de este tipo de barrios, y la violencia que se desata en ellos por su control entre las SA nazis y los paramilitares comunistas ha sido brillantemente analizado en ROSENHAFT, 1983. También, sobre esta violencia desatada en particular en la ciudad de Berlín, y prestando una mayor atención a la movilización de los parados en ROSENHAFT, 1993. 14 Cita en FONTECHA PEDRAZA, 1994: 161. 396

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En este sentido, y relacionado con el asentamiento que fueron produciendo sobre los barrios obreros, cabe destacar también la progresiva proletarización que sufre el movimiento libertario. Y es que, aun manteniendo sus ideales de emancipación y libertad, fueron los trabajadores el marco de expansión de su ideología, y por lo tanto, el centro de sus discursos15. Esto queda recogido en una cita de Abad de Santillán en 1934, comentando que el nuevo régimen que había que fundar debía de tener por base la presencia de los obreros, “Una República de trabajadores debe tener por fundamento el trabajo, la organización del trabajo para suprimir el capitalismo, el propietario, el intermediario productivos”16. No obstante, hay que señalar haciendo referencia a los mecanismos de inclusión/exclusión que se forjan en estos barrios, que solo consideraban pueblo al trabajador organizado por la CNT, excluyendo de su particular mundo utópico, además de a los burgueses y a las clases medias, a aquellos trabajadores autónomos o afiliados y simpatizantes a otras organizaciones. Esto era algo que quedaba especialmente claro en el caso de los socialistas, a los que coaccionarán y contra los que no tendrán reparos en usar la violencia cuando no sigan las directrices marcadas por la Confederación17. Esta progresiva proletarización del movimiento libertario se produjo como consecuencia de la implantación de este, a través de toda una serie de espacios construidos en el mundo urbano, cuyo objetivo fue atraerse a la mayor parte de los obreros de las ciudades. Así, destacan los locales de los propios sindicatos como lugares de afiliación, pero luego además crearon toda una serie centros de adoctrinamiento, como los ateneos o escuelas racionalistas, en los que se trató de implantar una visión “proletaria y autónoma del mundo”. Eran centros populares, culturales y sociales en los que se trató de implantar una conciencia libertaria humana mediante la mejora de las condiciones vitales de la clase obrera18. En estos centros, además de servir como espacios de sociabilidad se trataba de trasmitir la

15 El tema de la proletarización en GALLEGO, 2008: 82, donde señala que no adquirirá un carácter clasista en los términos marxistas de clase, sino un significado empancipatorio como colectivo. 16 Escrito en Tierra y Libertad, 21-04-1934, y recogido en ABAD DE SANTILLÁN, 1977: 171. 17 Un análisis de las luchas por el control del espacio entre la UGT y la CNT en el Madrid de los primeros años republicanos en JULIÁ, 1984: 148-220. 18 La evolución del discurso anarcosindicalista y la influencia sobre las masas ha sido brillantemente trabajado en MONJO, 2003. En la obra desmitifica la idea de que todos los trabajadores afiliados en la Confederación aceptasen este discurso revolucionario del mundo apartado, y fueron las motivaciones y conquistas laborales, más materialistas, las que fomentaron la afiliación al sindicato. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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cultura rebelde y anticapitalista que caracterizó al movimiento libertario19. Esto se vio potenciado además por excursiones y reuniones en las que el Comité de Defensa Local, distribuido en función de los barrios, daba además una preparación paramilitar a los obreros, especialmente a los parados, considerados en muchas ocasiones la vanguardia de la revolución social. Y es que, esta actividad cultural que los libertarios ejercieron transformaba a los obreros, haciéndoles sentir parte de un proyecto vital mayor que la propia experiencia individual. Se encontraba convertido en un “obrero consciente”. Abandonaba el tabaco, la bebida y el juego. Dejaba de frecuentar las casas de prostitución. Pondría especial atención en no pronunciar la palabra “Dios”. No se casaría, sino que viviría sin otro formulismo que la voluntad de ambos con su “compañera” a la que sería estrictamente fiel. Sus hijos no serían bautizados. Se suscribiría por lo menos a un periódico anarquista, leería libros… y profundizaría en todos estos temas cuanto sus fuerzas se lo permitieran20.

Así pues, este tipo de estructuración basada en unas redes de solidaridad de barrios permitió a los libertarios sobrevivir a los periodos de mayor persecución, a cambio de lo cual la organización anarcosindicalista creó unos fuertes lazos de dependencia sobre estas bases. No obstante, también hay que señalar que logró dotar a las bases del sindicato de una gran heterogeneidad, lo que finalmente derivó en la tremenda dificultad que mostraron a la hora de coordinar acciones a escala estatal, impidiendo abandonar la táctica defensiva que presentaron en los años 30 por una táctica ofensiva. Y es que, como muestra Brenan fruto de su experiencia en los viajes que hizo por la península a principios de siglo, el anarcosindicalismo “proporcionó, en pequeña escala, magníficos ejemplos de solidaridad, de entrega a un ideal y de fervor revolucionario”, pero añade a continuación, en referencia a esta debilidad que mostraba el movimiento por su dificultad para organizar acciones a escala estatal que “sus dirigentes eran posiblemente los únicos revolucionarios auténticos que quedaban en Europa, y, sin embargo, su organización y sus principios los condenaba para siempre a representar el papel de Sísifo”21. Esta distribución, implantación y dependencia del sindicato anarcosindicalista en los barrios queda patente en la siguiente cita de García Oliver, donde además se puede contemplar cómo la labor de 19 Esta implantación cultural para el caso de Barcelona ha sido excepcionalmente tratado en EALHAM, 2005: 92-95, cita en 95. Mientras que para acercarse a la labor cultural que en las calles hicieron los libertarios, es muy recomendable un acercamiento a algunos de los capítulos de la obra HOFMANN, JOAN I TOUS, y TIETZE, (eds.), 1995. 20 BRENAN, 2009: 240. 21 BRENAN, 2009: 258. 398

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aculturación que los militantes más comprometidos ejercieron sobre los afiliados se apoyaba en la estructuración que presentaron en el espacio. Además se observa cómo es mediante la violencia protagonizada por los jóvenes del sindicato, la manera en que los libertarios deben conquistar la calle e iniciar la revolución, sirviendo dicha cita de enlace para la segunda parte de la comunicación: Paralelamente a la creación de sindicatos, grupos de afinidad ideológica, ateneos, la juventud debería ser agrupada en formaciones paramilitares de núcleos reducidos, sin conexión entre sí, pero estrechamente ligados a los comités de defensa de barriada y éstos a un Comité de defensa local, dentro del espíritu de creación revolucionaria de los militantes del anarquismo y del sindicalismo español [...]22.

3. El

asalto obrero de la ciudad.

Los

libertarios y la toma de la

calle

Tras analizar la importancia de la implantación que el movimiento obrero y los libertarios tuvieron en la calle, y resaltar la actividad cultural de estos últimos, y la simbología que el asentamiento en este espacio presenta, vamos a mostrar un análisis de las luchas que en ella acontecieron. Estas luchas tuvieron como fin mostrar la soberanía del espacio, enseñar al pueblo el control que el anarcosindicalismo había alcanzado en determinadas áreas. La calle es pues, en la anhelada revolución libertaria, el espacio objeto de conquista, el lugar desde el que mostrar al mundo entero y apartado del suyo, lo que son capaces de hacer. Hay que señalar que en la construcción de este nuevo mundo la violencia será un eje rector del proceso, debiendo nacer este nuevo mundo del hundimiento y la destrucción del anterior. Esta violencia en el mundo urbano tiene como escenario la calle principalmente, y así en sus discursos se pueden observar unas claras referencias a su conquista, a la entrada de los obreros en escena. Como ya se ha mostrado en la introducción, la proclamación de la República supuso la salida a la calle de todo el “pueblo español”. Solidaridad Obrera, el principal diario anarcosindicalista de la región catalana, con motivo de este acontecimiento declaró “se ha proclamado la República en España. La ha proclamado el pueblo en la calle”23. No era para menos esta celebración, y más teniendo en cuenta lo que significaba el nuevo contexto democrático para los libertarios, ya que el naciente régimen iba a permitir a la CNT reorganizarse, tras un periodo en el que la actividad represiva supuso 22 GARCÍA OLIVER, 2008: 156-157. 23 Solidaridad Obrera, 15-04-1931. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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para el sindicato un importante retroceso organizativo. Así pues, el poder salir de la clandestinidad y legalizarse permitió a los libertarios retomar este espacio a través de los mítines públicos y demás manifestaciones, y volver a conseguir la fuerza que tuvieron en sus mejores tiempos. Así pues, tenemos la ciudad de Barcelona convertida el mismo 14 de abril en un hervidero, y el mismo diario recogía una noticia titulada A última hora de la noche el pueblo ocupa las calles y plazas de Barcelona, tras lo que se podía leer “el pueblo barcelonés está en la calle. La revolución en marcha. No nos sorprende el despertar de esta conciencia revolucionaria”. Se puede ver en ambas referencias esta importancia que los libertarios dan a la calle. Pero hay que tener en cuenta, como se ha señalado antes, que este pueblo al que hace referencia la CNT, que ha salido a la calle y ha conquistado la democracia, es el pueblo trabajador, estableciendo unas claras exclusiones con el resto de la sociedad. No obstante, a pesar de las esperanzas puestas en el nuevo régimen, aconseja estar alerta para, en caso de que la nueva democracia no satisfaga los intereses de dicho pueblo, como de hecho ocurrió, salgan de nuevo a la calle por la conquista de su revolución. Las acciones movilizadoras que en estos años empiezan a encabezar CNT y FAI estaban inspiradas en las formas de protesta de la cultura callejera del movimiento obrero, originarias del siglo XIX. Estos conflictos, en los años 30 fueron potenciados por la preparación paramilitar de los militantes cenetistas, especialmente por los parados, pues atraerlos y usarlos en su preparación revolucionaria evitaba que cayesen en el radio de acción de la derecha (como llegó a ocurrir en otros países de Europa, como en la Alemania nazi, donde fueron integrados dentro de las milicias de las SA proporcionándoles un sueldo y un trabajo). Así pues, se puede decir tal y como se ha tratado de evidenciar en el apartado anterior, que la gran capacidad de movilización que los libertarios presentaron en este periodo estaba basada en estas redes de solidaridad a escala del barrio, lo que permite explicar por qué las acciones del sindicato contra el Estado fueron constantes, aunque les obligó a mantener una postura defensiva. Esto es más visible a partir de 1933, cuando tras las sucesivas insurrecciones fracasadas y la persecución que sufrieron por parte del Estado, el sindicato quedó fuertemente debilitado en un contexto nacional en el que socialistas y comunistas empezaban a aumentar su oposición y movilización contra el mismo. Hay que añadir como factor que potenció la creciente debilidad del movimiento la división que se produjo dentro de la Confederación fruto, entre otras cosas, de la diferenciación de estrategias para llegar a la revolución social, y de la clandestinidad a la que se vieron obligados por la persecución sufrida, resultado principalmente del aumento de las 400

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acciones violentas llevadas a cabo por los grupos de afinidad.24 Y es que, la CNT, como principal organización libertaria no se presenta como un organismo unitario, y dentro de la misma hay distintas visiones de cómo alcanzar el paraíso revolucionario25. En este sentido, es interesante establecer dos comportamientos básicos en las acciones revolucionarias de los libertarios. Por un lado la acción directa, y por otro la gimnasia revolucionaria. Ambas tienen la calle como escenario en el que mostrar la fuerza contra el enemigo (generalmente el Estado, pero también patronos y otras organizaciones obreras). Ahí queda la idea de “Atentados y huelgas. Éste era el ambiente general en las calles”26, de García Oliver describiendo el ambiente que se vivía en Barcelona pocos años antes de la proclamación de la República, y que viene a concentrar los métodos de lucha que presentaron los libertarios en el espacio urbano de la España de entreguerras. Muestra además el grado de radicalización que había alcanzado la sociedad, y la polarización política que caracterizó al mundo nacido de la Gran Guerra. La primera tiene en la huelga la acción básica para favorecer la salida al espacio público con una masa de trabajadores en la que, además, se busca la legitimidad que sólo el pueblo manifestado puede dar. Por otro lado, la segunda encuentra en la práctica de la violencia y del terrorismo una muestra de fuerza ante los enemigos del anarquismo. Los que apoyaban la primera vía centrada en el uso de la huelga, los más sindicalistas del propio movimiento, consideraban que sólo mediante una huelga general revolucionaria, con los obreros ocupando masivamente las calles, se lograría paralizar y derrumbar el Estado.27 En estas manifestaciones, y como complemento a la sociabilidad llevada a cabo en los barrios, se ponían en común las propias experiencias individuales que acabaron por conformar una especie de imaginario colectivo libertario, reafirmando así el propio ego obrero, lo que les confería una autonomía y dignidad diferenciada de las del resto del espectro político. Por su parte, el sector más anarquista del sindicato veía en estas huelgas un complemento a su “gimnasia revolucionaria”, entendiendo esta última como un tanteo táctico contra el Estado cuyo objetivo final era producir su quiebra. En su puesta en marcha les darán una vital importancia a los 24 EALHAM, 2000: 144-147. 25 Una aproximación a la variedad de visiones dentro del movimiento libertario TAVERA, 2004. 26 GARCÍA OLIVER, 2008: 44-45. 27 Un análisis de lo que representa la acción directa, entendida esta por la resolución de los conflictos laborales por los propios obreros en FONTECHA PEDRAZA, 1994: 154157. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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parados, pues eran considerados por todos los anarcosindicalistas como los pioneros de los que habían sido desposeídos, los que debían protagonizar las protestas. Y es que, en los años 30 llegó a España la crisis económica mundial de 1929, lo que fue un factor más en la radicalización política del país. Esto originó una gran cantidad de parados, la mayoría de los cuales (sobre todo en Barcelona o Zaragoza) fueron movilizados por la CNT. Este método insurreccional es el origen de unas “tácticas de guerrilla” conectadas con la propia acción directa que debían llevar a cabo los trabajadores. Estas formas de protesta consistieron mayormente en visitas en masa a las fábricas en busca de trabajo, la apropiación de comida de tiendas o mercados, o los robos en iglesias y sobre las clases medias o altas28. Así, por ejemplo, existen muestras del intento de difusión de estas prácticas desde la prensa anarquista, y el semanario de la CNT de Aragón, Navarra y la Rioja, Cultura y acción, señala que “Ocupar los puestos vacantes en fábricas, obras y talleres, comer donde haya para otros; negarse, mientras carezcan de jornal, a pagar alquileres de casa, etc.”29 Así pues, por parte de este sector, estas acciones debían verse apoyadas por los grupos de acción que llevarían la violencia directamente a la calle, tras lo que se enfrentarían a las fuerzas de seguridad del Estado y proclamarían la revolución. Esta táctica fue teorizada por García Oliver, quién consideraba que había que acostumbrar al pueblo a las situaciones revolucionarias para que así perdiesen el miedo a enfrentarse con las fuerzas del Estado: Crear en la manera de ser de los militantes anarcosindicalistas el hábito de las acciones revolucionarias, rehuyendo la acción individual de atentados y sabotajes, cifrándolo todo en la acción colectiva contra las estructuras del sistema capitalista, hasta lograr superar el complejo de miedo a las fuerzas represivas, al ejército, a la Guardia Civil, a la policía, lográndolo mediante la sistematización de las acciones insurreccionales, la puesta en práctica de una “gimnasia revolucionaria30.

De este modo, el objetivo de esta táctica era despertar a la masa trabajadora en su lucha contra el Estado. En este sentido, la lucha contra sus fuerzas de seguridad, guardias de asalto, guardias civiles o ejército por el control de las calles es una tónica común en el movimiento libertario, y se presentaba como el enfrentamiento clásico entre los libertarios y el Estado. Esto se enlaza con la idea anteriormente mostrada de que la calle es una extensión de la casa obrera, por lo que consideraban que la presencia de 28 EALHAM, 2000: 139-144. La visión de la fuerza de los obreros parados se puede ver en la producción cinematográfica anarquista, un ejemplo en SAU, 1937 (Película). 29 Cultura y acción, 06-01-1923. 30 GARCÍA OLIVER, 2008: 156-157. 402

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guardias de Asalto o el ejército en los barrios obreros era una invasión de un espacio que consideraban propio y una ocupación de su particular área de socialización. Esto muestra la concepción que de la policía tenían como un agente invasor, una fuerza exógena y extraña a la que se extranjerizaba. Y aunque este odio viene de la tradición anarquista decimonónica, se vio potenciado con la crisis de entreguerras y la radicalización y brutalización que sufre la sociedad31. Estas acciones las usarían como justificación de otro tipo de violencia extrema protagonizada por una élite de la militancia anarquista, los denominados grupos de afinidad, y que vendría a configurar la llamada “propaganda por el hecho”. En estas acciones, muchas veces justificadas como acto de venganza, la ocupación de la calle se mostraba momentánea y circunstancial. El enemigo no sólo fueron las fuerzas de seguridad del Estado, y fueron objeto de ataque otros sindicalistas, fascistas, patronos o políticos. Estas acciones consistían principalmente en ataques rápidos y coordinados, tales como asesinatos o atracos, tras lo que huían del escenario de acción. Así tenemos ejemplos de estos grupos de afinidad como “Nosotros” o “los Solidarios”. La violencia ejercida por estos grupúsculos era entendida por parte del sector radical como un proceso necesario para conseguir la revolución, es decir, debía cumplir una función de desencadenante del cambio social32. Así pues, en todas las situaciones revolucionarias que se dan en el mundo urbano durante la República, estas serán las tácticas utilizadas por los anarcosindicalistas para tratar de conquistar el espacio. Las discusiones entre sindicalistas y anarquistas por las tácticas a seguir fueron constantes durante los seis años de la experiencia democrática, produciéndose un progresivo predominio de la facción anarquista, y unos continuos ataques entre uno y otro lado. Esta progresiva radicalización y el aumento de las acciones violentas supusieron que la CNT sufriera una creciente persecución, y tras la fallida insurrección de diciembre de 1933 pasará a la clandestinidad, teniendo en la revolución de octubre de 1934 una presencia apenas testimonial. Tenemos una gran cantidad de conflictos que muestran el empleo de estas tácticas prácticamente desde la misma proclamación de la República en abril de 1931. Desde la huelga de la Telefónica en junio del mismo año hasta 31 Esta idea de considerar al enemigo dentro de las propias fronteras, fruto de la radicalización social de la Europa de entreguerras, ha sido trabajada por González Calleja, quien lo denomina la “diabolización del enemigo interior” en GONZÁLEZ CALLEJA, 2008: 24-25. 32 ÁLVAREZ CHILLIDA, 2011: 90-91. LEDESMA, 2003, ha trabajado esta idea de unión entre la violencia y el proceso revolucionario centrada en la guerra. Y en LEDESMA, 2009: 83-114, se muestra un estudio de esta violencia en la retaguardia republicana situándola en el contexto europeo. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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la insurrección de diciembre de 1933, se fue produciendo una progresiva radicalización del sindicato que provocó que el sector más anarquista en las tácticas fuese imponiéndose al sindicalista. Por este motivo, la violencia en la calle fue en aumento, y de las manifestaciones como colectivo se pasó a las huelgas con tiroteos. No obstante, como decía, esta violencia de los radicales estuvo presente desde los primeros conflictos. Así, se tiene por ejemplo para la Zaragoza en huelga durante el conflicto con la Telefónica varios tiroteos contra esquiroles y golpes contra los conductores de los tranvías (la mayoría afiliados a la UGT). Esto se debe a la intención de paralizar la ciudad, siendo el transporte público uno de los objetivos fundamentales para conseguirlo33. En las ciudades, las insurrecciones revolucionarias siguieron un procedimiento básico a partir del cual podían darse ciertas particularidades locales: los grupos de acción, armados y dirigidos por los Comités de Defensa, empezaban poniendo en marcha la gimnasia revolucionaria con una oleada de atentados; a la par, los sindicatos debían declarar la huelga general e iniciar la movilización de los obreros y sus simpatizantes. El primer intento insurreccional serio fue en enero de 1932 en el Alto Llobregat. En Figols los mineros se hicieron con las armas y salieron a la calle, tras lo cual se sucedieron los encontronazos con las fuerzas de seguridad. El gobierno central envió a las fuerzas militares para terminar con la insurrección, dando inicio a una dura represión que acabó con una serie de deportaciones. Esta fue una de las causas principales de la ruptura del sector moderado del sindicato con la República, pero a la vez mostró que las crecientes discrepancias entre este sector y los más anarquistas. Esta fue también la tónica de los otros dos levantamientos anarcosindicalistas importantes que padeció la República en 1933. En enero, las calles de la capital catalana se vieron sacudidas por los tiroteos de los grupos de afinidad, fruto de una huelga iniciada por los ferroviarios. En este conflicto quedan patentes las limitaciones de la sociabilidad por barrios, ya que muchas secciones prefirieron actuar por su cuenta en el desarrollo del conflicto, desoyendo las directrices del Comité Central. Valga como muestra una cita de García Oliver en la que se puede observar una actuación a título individual, Cuando, por conveniencias del Comité de Huelga de los ferroviarios, nos llegó la comunicación de suspender las acciones, consideramos, a propuesta mía, que no había lugar a ello, por

33 Ejemplo extraído de MONTAÑÉS, 1989: 55-60. 404

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considerar que nuestras fuerzas de choque se creaban por y para la revolución, pero no para maniobras de tipo sindical34.

Muestra, además, la división interna que vivió el sindicato, y las diferentes visiones que en el camino revolucionario mostró el anarcosindicalismo. Mientras que la otra gran insurrección ocurrió en diciembre y tuvo como núcleo principal la ciudad de Zaragoza. Como muestra de la importancia que tienen los espacios de sociabilidad en el proceso revolucionario libertario valga el manifiesto que marca el inicio de esta insurrección, que resalta la importancia que tienen las fábricas como espacio donde se originan las huelgas, y la calle como lugar en el que nace la revolución, que se suma a la idea de construcción del ideal de mundo libertario basado en el trabajo y la libertad, Todo trabajador revolucionario debe de sumarse a la insurrección armada; las mujeres en sus casas; el trabajador en las fábricas; los jóvenes en la calle; todos como un solo hombre deben de responder a la llamada de la Confederanción y de la FAI.35

Así pues, la actitud que los libertarios fueron progresivamente adoptando contra el régimen republicano hay que verla como una superación constante de puntos de no retorno, en el que la dinámica acción-reacción-acción que originaban las tácticas insurrecciónales libertarias tenía como fin último poner a la clase obrera entre la espada y la pared, todo ello para conseguir su levantamiento contra el Estado. El escenario central de este proceso debía ser la calle, dada la desconfianza que mostraban hacia el parlamentarismo. Y por esta razón, este espacio se presenta como protagonista de toda una escalada de violencia en la que se trata de destruir el Estado e iniciar la construcción de la revolución. La represión que seguía a estas insurrecciones debilitó sobremanera al movimiento, que no llegó a alcanzar los niveles de afiliación de estos años hasta el inicio de la guerra civil. No obstante, el sindicato logró sobrevivir a la persecución de este periodo gracias a su implantación en los barrios obreros, y a la solidaridad existente en estos, y les permitió, con el estallido del conflicto bélico, establecer una soberanía verdaderamente duradera fruto de la quiebra de las instituciones republicanas. 4. Conclusión. La total soberanía anarquista Como ya señalábamos, con el estallido de la guerra civil las instituciones republicanas quebraron y en algunas ciudades estalló la revolución el mismo 34 GARCÍA OLIVER, 2008: 176. 35 Citado en MONTAÑÉS, 1989: 98. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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19 de julio, justo después de conseguir derrotar a la sublevación. Así lo describió La Revista Blanca, “Hemos vivido en Cataluña días de intensidad revolucionaria enorme. Hemos visto lo que no confiábamos en ver, quizá en muchos años”36. Así pues, en esta ciudad fueron los libertarios los que se hicieron con las armas y conquistaron la calle. Pero también en Madrid las armas llegaron al pueblo, y socialistas, comunistas y libertarios asediaron los cuarteles de los rebeldes, presentando un frente común pero manteniendo las particularidades de cada movimiento. No obstante, no pretendemos decir con esto que las diferencias estuviesen olvidadas, y con el desarrollo de la guerra llegarán los hechos de mayo de 1937 en Barcelona, en el que la frágil coalición antifascista se quebró.37 No obstante, en la ciudad condal en estos primeros momentos del conflicto bélico, los libertarios consiguieron establecer su espacio de soberanía y mostraron al mundo lo que eran capaces de hacer. Desde las imágenes de estos comiendo en los lujosos hoteles, a la quema de conventos, se mostraron orgullosos de esa muestra de fuerza, de esa soberanía que habían conseguido conquistando el espacio que, a su vez, les permitía destruir el mundo que conocían a partir del cual iban a construir su acracia libertaria.38 Solidaridad obrera muestra la calle como el escenario de la revolución y declaraba: Pero ha rebrotado la Cataluña insurrecta. La C.N.T. ha realizado el milagro. Sus hombres han sembrado de ardor revolucionario las calles de la capital catalana. Y con la sangre guerrera de los militantes de la Confederación Nacional del Trabajo, vuelve a ponerse en pie el clásico baluarte de la revolución española. La movilización de la clase trabajadora que se cobija en la perla del Mediterráneo, ha trastocado por entero la faz del suelo catalán39.

El vacío de poder que se dio como producto del golpe de Estado permitió que los revolucionarios pudieran conseguir un control total del espacio. Pero no hay que olvidar que este estallido vino precedido de un golpe, fue un factor exógeno al movimiento libertario lo que permitió en última instancia que la revolución se abriera camino. En un contexto así, la violencia se presentó como el principal motor de cambio40. Así pues, el control de la calle pasó de ser el objetivo circunstancial del periodo republicano, a convertirse en una realidad: se pasó de un control temporal conseguido mediante la presencia 36 La Revista Blanca, 388, 26-05-1936. 37 Sobre los hechos de mayo en GALLEGO, 2008. 38 Esta proceso de destrucción que surge con el inicio de la guerra ha sido trabajado para el caso de la retaguardia republicana en LEDESMA, 2003: 46-47, una visión más general en ibid. 2009: 97-98. 39 Solidaridad Obrera, 23-06-1936. 40 CASANOVA, 1997, 157. 406

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de las masas obreras durante las huelgas y manifestaciones a tener un control permanente de la misma, pudiendo establecer por fin su espacio de soberanía. Así mismo, se pudo ver por las calles de las ciudades que no sucumbieron al golpe obreros transformados en milicianos que luchaban por expandir el ideal revolucionario, con sus fusiles paseando por sus principales vías. En algunas de estas se pudieron ver, además, los lujosos coches de la ciudad rica colectivizados con las iniciales de la CNT-FAI en los laterales, lo que era otra manera de mostrar la fuerza en el espacio. En estos momentos, la barricada se volvió a convertir en el símbolo por antonomasia de esta toma de poder y de esa muestra de fuerza en el espacio, y ejemplificó, de manera más clara que nunca, los mecanismos de inclusión/exclusión que emplearon los libertarios. Precisamente, en la construcción de estas barricadas se puede ver la permeabilidad que alcanzaron los obreros con la revolución: pasaron a ser conscientes de ser la base del proceso revolucionario naciente. Y a la evolución de este proceso contribuyeron mediante lo que mejor sabían hacer: el trabajo que habían realizado en los tiempos republicanos. Así pues, desde ladrillos, a pasta de papel, mulos muertos, o simples sacos de yeso, los obreros, mediante los materiales que usaron en los años anteriores pasaron a delimitar los barrios de Barcelona. Esta idea se puede ver en el diario de Ricardo Sanz: Diversos trabajadores del puerto, con las carretillas eléctricas que utilizaban para su trabajo diario, se acercaron a los muelles, donde existían almacenadas grandes balas de pasta para fabricar papel y las colocaron como trinchera en todas las bocacalles, donde se notaba o se temía la presencia del enemigo. Estas balas, conjuntamente con los mulos muertos por los disparos, sirvieron para construir grandes barricadas, muy difíciles de franquear41.

Con estos acontecimientos se ha tratado de exponer que, mientras Zaragoza había caído en manos sublevadas, Madrid y especialmente Barcelona iniciaban la conquista de espacios desde los que declarar la revolución. Así pues, lo que se ha tratado de mostrar en la presente comunicación es cómo, a pesar de las diferencias existentes que presenta el movimiento libertario en función de la región en las que estuvo asentado, (fruto en gran medida de su implantación sobre la base social de los barrios obreros), la importancia que tiene la calle y su conquista, lugar desde el que implantar su soberanía, es una tónica común del movimiento. Los obreros entienden esta como su propio espacio, que les pertenece, donde gestan su profundo sentido del nosotros. Así pues, los conflictos desatados durante el periodo republicano tuvieron como principal escenario la calle, tanto en 41 SANZ, 1969: 28. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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unas iniciales manifestaciones pacíficas como medida de presión contra el gobierno, como en la progresiva radicalización y hostigamiento con las insurrecciones. No obstante, no fue hasta el 19 de julio de 1936 cuando se produjo una quiebra en las instituciones republicanas y la construcción de esta soberanía en la calle es clara y permanente, convirtiendo este espacio en el origen de la revolución. Para llegar a esta, los libertarios supieron aprovecharse de los marcos culturales creados en los barrios por los obreros, desde los que iniciaron todo un proceso de acercamiento y socialización hacia estos, produciéndose lo que se ha venido en llamar una “proletarización” del movimiento. Así pues, este asentamiento que consiguieron a pequeña escala dio a las bases su heterogeneidad característica pero, a pesar de que estas redes de solidaridad fueron el hecho que les permitió sobrevivir a periodos de mayor persecución, les impidió coordinar unas acciones a nivel estatal pasando a una táctica más ofensiva en su toma del poder. Es decir, se ha tratado de mostrar cómo la calle se presenta como protagonista y principal testigo del proceso revolucionario, siendo fundamental en el estudio de la práctica política de los libertarios y del movimiento obrero. Bibliografía ABAD DE SANTILLÁN, Diego, El anarquismo y la revolución en España. Escritos 1930/1938, Madrid, Ayuso, 1977. ÁLVAREZ CHILLIDA, Gonzalo, “Negras tormentas sobre la República. La intransigencia libertaria”, en REY REGUILLO, Fernando del (dir.), Palabras como puños. La intransigencia política en la Segunda República española, Madrid, Tecnos, 2011; 45-110. ÁLVAREZ JUNCO, José, “En torno al concepto de ‘pueblo’. De las diversas encarnaciones de la colectividad como sujeto político de la cultura política española contemporánea”, Historia Contemporánea, 28 (2004): 83-94. BRENAN, Gerald, El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil, Barcelona, Planeta, 2009. CALERO DELSO, Juan Pablo (ed.), Cien imágenes para un centenario. CNT 1910-2010, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2010. CASANOVA RUÍZ, Julián, Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa, 1936-1938, Madrid, Siglo XXI, 1985. CASANOVA RUÍZ, Julián, De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1931-1939), Barcelona , Crítica, 1997. 408

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VISIONES DEL ESPACIO URBANO EN EL FASCISMO ESPAÑOL1 Visions of the Urban Space in Spanish Fascism Miguel Alonso Ibarra Universidad Autónoma de Barcelona [email protected] Resumen: El objetivo del presente artículo es elaborar, desde la perspectiva de la militancia fascista, un análisis del proyecto regenerador, modernista y revolucionario que el fascismo planteaba, a través del estudio de las visiones del espacio urbano, y su contrapunto situado en el espacio rural. Un espacio urbano percibido como cuerpo enfermo del tejido social-nacional, necesitado de una operación de profilaxis para, una vez sanado, situarlo como un pilar central de la nueva realidad fascista. Palabras clave: fascismo, espacio urbano, espacio rural, degeneración, reespañolizar. Abstract: The aim of this article is to develop, from the perspective of the fascist militancy, an analysis of the regenerating, modernist and revolutionary project that the Spanish fascism brought up, through the study of the visions of the urban space, and its counterpoint situated in the rural space. An urban space perceived as the sick body of the social-national fabric, needing a prophylaxis operation in order to, once healed, place it as one of the central pillars of the new fascist reality. Keywords: Fascism, Urban Space, Rural Space, Degeneracy, Rehispanicize. 1 Ante de comenzar, considero necesario dar una breve explicación acerca de por qué utilizamos el término ‘fascismo español’ y a qué estamos haciendo referencia con ello. Siguiendo la línea planteada por historiadores como Ferran Gallego o Javier Rodrigo, entre otros, entendemos que los diferentes grupos y sectores sociopolíticos que apoyaron el golpe de julio de 1936 y que conformaron el bando sublevado, pese a sus diferencias, se enmarcaban bajo el paraguas de un proyecto fascista, el cual dio forma al régimen surgido de la guerra hasta, al menos, mediados de los años 40. En ese sentido, consideramos a estos sectores no como representantes de proyectos diferentes, sino como defensores de distintas interpretaciones de un mismo proyecto, el fascista. Por ello, a lo largo del texto se utilizará el término fascista y fascismo español indistintamente para referirse a cualquier de los sectores que conformaban el bando sublevado, si bien haremos las pertinentes especificaciones acerca de quién estamos hablando en concreto cuando sea necesario. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Muchos son los análisis, estudios e interpretaciones que hasta nuestros días se han elaborado en torno al fascismo. Se han utilizado diversos enfoques, y abordado las distintas problemáticas desde diferentes perspectivas, siendo este fenómeno abordado, desmenuzado y analizada su anatomía, parafraseando el título de la obra de Robert Paxton, en casi toda su amplitud2. Si bien existen dos elementos esenciales que, a nuestro juicio, no han sido incorporados con la importancia que merecen a las teorizaciones en torno a dicho fenómeno, sin los cuales resulta imposible comprender, por un lado, cómo esta ideología fue capaz de seducir a un número tan grande de individuos, llevándolos hasta el límite de lo humano para hacer realidad su utopía, y, por otro lado, de qué manera el fascismo fue capaz de adaptarse a contextos sociopolíticos tan diferentes a lo largo de toda Europa. El primero de estos elementos refiere al marco en el que eclosiona el fenómeno fascista en Europa. La Primera Guerra Mundial representó un momento de ruptura social y espiritual muy fuerte, que puso de manifiesto para muchos las miserias de una sociedad corrupta, decadente, carente de valores. Esta ruptura, que en vano se intentó reparar a través de la propia guerra, generó una profundad crisis espiritual en una gran masa de individuos, un proceso que estaba intrínsecamente relacionado con el poder omnímodo que, a raíz de la experiencia de guerra, parecía haber adquirido la modernidad, en tanto que la tecnología relegaba al ser humano a un segundo plano3. Y es esta crisis, a la que se le ha añadido la coletilla ‘de la modernidad’, la que resulta esencial a la hora de comprender la dimensión que alcanzó no solo el fascismo, sino también un gran número de movimientos revolucionarios –el fascismo es uno de ellos, si bien hacemos referencia también al comunismo o al anarquismo– que se desarrollaron durante el periodo de entreguerras. En este sentido, Roger Griffin ha sido uno de los primeros historiadores que ha reparado en la trascendencia de esta crisis, al plantear que la ruptura del “dosel sagrado” hizo caer en la anomia a muchos individuos, generando un importante espacio vacío que el fascismo –entre otros– vino a llenar4. Del mismo modo, otros autores como Emilio Gentile o Peter Fritzsche también han ponderado la importancia de la modernidad en el surgimiento, desarrollo y extensión del fascismo. Pero, pese a todos estos avances en lo relativo a la relación entre modernidad y fascismo, todavía no se le ha otorgado a esta crisis un puesto 2 Algunos ejemplos, entre muchos otros, en GELLATELY, 2002; GENTILE, 2005; o PAXTON, 2005. 3 La percepción de la técnica como un elemento todopoderoso a raíz de la experiencia de la Gran Guerra en LEED, 2009, especialmente 73-114. 4 GRIFFIN, 2010. 414

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Visiones del espacio urbano en el fascismo español

central como eje vector del proceso. En este sentido, es esencial comprender la naturaleza de la ruptura que se produjo como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Una ruptura que, por de pronto, lanzó a miles de veteranos de guerra a nuevas trincheras a lo largo y ancho de toda Europa, en busca de paraísos perdidos y utopías por construir5. Para ello no podemos sino recurrir a los protagonistas de la misma, es decir a los propios individuos. En este sentido, el periodo de entreguerras es un contexto, debido al gran número de conflictos que albergó y a la huella literaria que estos dejaron, que ofrece unas innumerables posibilidades interpretativas si aplicamos un enfoque que descienda hasta el individuo. Por tanto, a través del estudio de toda esta miríada de perspectivas individuales, centrándonos en el modo en que se ven influenciadas por la crisis de la modernidad, es como podremos calibrar la importancia crucial de este proceso para el surgimiento de toda una serie de movimientos que buscaban la generación de una realidad alternativa a la existente, entre los que podemos hallar al fascismo. El recurso a la perspectiva centrada en el individuo anónimo, el cual no debemos olvidar que fue quien le otorgó –en tanto que masas– su significación histórica al fascismo6, nos permite entroncar con el segundo de los elementos que hemos nombrado al principio de la introducción. No es sino el estudio de cómo cada individuo percibía el fascismo, es decir, qué representaba este para él, la vía por la que podemos intentar discernir las dinámicas adaptativas de esta ideología a cada contexto y su elevada capacidad de síntesis. Por tanto, la perspectiva centrada en el individuo que ha pasado desapercibido para la Historia, el individuo anónimo, aquél que fue seducido por el fascismo y que combatió por la construcción de esa utopía, es aquello que nos permitirá discernir, a través del análisis detallado de toda esa gran miríada de particulares percepciones y visiones del mundo, las herramientas que el fascismo utilizó para triunfar a lo largo y ancho de toda Europa. Estos dos elementos, por tanto, serán los que estructuren la presente comunicación. En este sentido, el espacio urbano no es sino uno de los máximos exponentes de todo lo que la modernidad representa. Las ciudades eran los centros esenciales del crecimiento económico apoyado en el desarrollo de la técnica, al tiempo que el lugar de nacimiento, arraigo y expansión del liberalismo, que el fascismo identificaba como la corrupción y la degeneración de la comunidad nacional. Del mismo modo, la ciudad y su creciente importancia como elemento vertebrador de la nación ejercían 5 Las continuidades entre la Primera Guerra Mundial y los conflictos de los años 20, que plantearían la necesidad de una nueva cronología, en GERWARTH y HORNE, 2012. 6 GALLEGO, 2010: 287. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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un papel destructor sobre la organización comunitaria del campo, en tanto que muchos campesinos emigraban a la ciudad en busca de trabajo. El campo no era sino el contenedor de las esencias patrias, de los verdaderos valores nacionales, algo que el fascismo intentará recuperar a través de una concepción ruralista de su proyecto. Por tanto, el espacio urbano es interpretado aquí como uno de los marcos ideales en los que analizar la influencia de la modernidad en los individuos. En este sentido, en primer lugar abordaremos las percepciones que los fascistas que hemos seleccionado tenían sobre las ciudades republicanas. Ahondaremos en el modo en que veían las urbes españolas tanto durante el periodo republicano como durante la guerra, con lo que intentaremos componer una visión de conjunto acerca de esta cuestión. En segundo lugar, atenderemos al proyecto regenerador que el fascismo concibió para los espacios urbanos a través de dos elementos esenciales: el ruralismo fascista, es decir, la voluntad de resituar el campo como uno de los ejes vertebradores de la comunidad nacional; y los proyectos de transformación de los cascos urbanos para convertirlos en un reflejo físico del ideario fascista. En definitiva, nuestro objetivo aquí es abordar el espacio urbano como uno de los elementos esenciales de los proyectos fascistas, un espacio corrupto destinado a ser regenerado mediante la violencia, algo que no deja de ser un reflejo a pequeña escala de lo que el fascismo llevó a cabo a lo largo de toda Europa. 1. Visiones fascistas del espacio urbano Una vez planteadas las bases teóricas sobre las que queremos estructurar este artículo, vamos a abordar el primero de los temas propuestos, las percepciones que los fascistas elaboraron en torno al espacio urbano dominado por el enemigo, siguiendo un orden cronológico que nos situará primero en el periodo de la Segunda República y, posteriormente, en los años de la Guerra Civil. Así, por un lado veremos cómo para los fascistas, con la llegada de la República la ciudad se convierte en el reflejo claro de la deriva de la nación y en un objetivo primordial de su ofensiva. Y, por otro, veremos cómo esta ofensiva va adquiriendo tintes cada vez más extremos, hasta llegar a la deshumanización absoluta durante la guerra. Una ofensiva que no solo se dirigirá contra la ciudad como espacio físico, sino también como espacio simbólico. En este sentido, el espacio urbano es conceptualizado por los fascistas no solo en base a lo que en él se desarrolla, es decir, a la mayor presencia o no en las calles de sus enemigos, sino también en base a lo que representa. Por tanto, la ciudad será un elemento que condense todo lo nocivo que es susceptible de afectar al cuerpo nacional, en tanto que su posición como eje vertebrador de la sociedad moderna la convierte en 416

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puerta de entrada de toda una serie de comportamientos sociales, morales, modas e influencias que no hacen sino degradar a la nación española. 1.1 El espacio urbano en tiempo de la República El advenimiento de la República representó, para los fascistas, una fecha crucial en la historia de la decadencia española. Un punto de inflexión, de no retorno, que traía consigo la constatación del peor de los escenarios posibles. Algo que el falangista Francisco Lluch7 apuntaba al afirmar que el régimen republicano había nacido de un “feto enfermizo”8. Igualmente, el también falangista Ricardo Gutiérrez9 asociaba el nuevo régimen con “el derrumbamiento natural de todos aquellos principios básicos de una nación civilizada” y estaba convencido del destino que le esperaba a España, en tanto que calificaba a los principales dirigentes republicanos como “Jinetes del Apocalipsis”10. Estas visiones nocivas del régimen republicano tuvieron uno de sus exponentes más claros en el espacio urbano. Como ya hemos planteado, la ciudad había sido conceptuada previamente a 1931 como un espacio representativo de la decadencia que atravesaba la nación española, si bien esto se exacerbó tras el 14 de abril. De este modo, la llegada de la República trajo consigo, para los fascistas, la progresiva rusificación de España, algo que tuvo un reflejo evidente en las ciudades, en tanto que eran los lugares en los que el marxismo era más fuerte. En esta línea se expresa Francisco Lluch cuando apunta que en tiempo de la República se obligaba “a saludar con el puño cerrado a todos los transeúntes y vecinos de las casas por donde pasaban, como signo de acatamiento a las sangrientas revoluciones que han asolado la humanidad: la soviética y la francesa”11. Esta visión de la rusificación de España es compartida por el falangista Alfonso Gallego12, cuando califica 7 Francisco Lluch F. Valls, simpatizante de la derecha española, presumiblemente de Falange Española, vivió en Málaga durante los meses que esta ciudad estuvo en poder de los republicanos. Fue hecho prisionero en un barco-prisión fondeado en el puerto de dicha ciudad hasta la entrada de las tropas sublevadas. A raíz de ello escribió una obra titulada Mi diario entre los mártires. 8 LLUCH F. VALLS, 1939: 10. 9 Ricardo Gutiérrez, corresponsal de guerra. En el momento del golpe se encuentra en Vigo y allí se ofrece voluntario al servicio por la causa “nacional”, alistándose en Falange. Asiste a las operaciones militares, en calidad de testigo externo, que las tropas rebeldes llevan a cabo en el sur de la península, destacando su presencia en la toma de las ciudades de Badajoz y Málaga. 10 GUTIERREZ, [1937]: 9 y 85. 11 LLUCH F. VALLS, 1939: 11. 12 Alfonso Gallego Cortés (¿?-20 de marzo de 1944) jonsista y militante de FE de las JONS tras la unión de ambos partidos. Integrante del grupo de más de cien falangistas Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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los locales de socialistas y comunistas como “las madrigueras marxistas de ‘Amigos de la Unión Soviética’”, en un proceso de uniformización y extranjerización del enemigo. Unas ‘madrigueras’ que emponzoñaban el espacio urbano español, convirtiendo muchas ciudades en “burgos podridos” 13 que era necesario purgar. En este sentido, vemos como los fascistas perciben el socialismo y el comunismo, englobados ambos bajo la calificación de marxismo, como unos elementos infecciosos. Algo que les llevará a la utilización de un lenguaje profiláctico, en tanto que era esta ‘enfermedad’ la que estaba llevando ‘a la muerte’ a la nación. Un lenguaje que, si bien tendrá su espacio idóneo de desarrollo durante la Guerra Civil –fundamentalmente por la necesidad de generar marcos de alteridad que permitiesen la implementación del proyecto fascista en toda su dimensión, esto es, en toda su brutalidad–, irá adquiriendo un espacio cada vez más importante en el modo que los fascistas tenían de percibir la realidad, en un proceso paralelo a la radicalización de sus visiones sobre el régimen republicano. Por tanto, no es de extrañar ver cómo ciudades en las que el marxismo tenía una fuerza significativa eran percibidas como enclaves corruptos y enfermos, algo de lo que da buena cuenta Ricardo Gutiérrez cuando apunta que Logroño estaba “fuertemente minada por la lepra marxista”, así como que “Oviedo estaba infectado de marxistas”14. Por otra parte, no solo la ciudad como espacio físico era el objetivo de los ataques fascistas, sino también como espacio simbólico. De este modo, las urbes eran el máximo exponente del triunfo del liberalismo en España, por cuanto en sus calles era donde la mayoría de los movimientos liberales había nacido, se habían desarrollado y habían triunfado. Un liberalismo que atacaba la raíz de la esencia española, aquella que le había conferido su grandeza en los tiempos pasados. Así es como percibía José-Vicente Puente el ambiente en el Madrid de los años de la República, una ciudad “donde el gallardete del Imperio quedaba oculto por los banderines bastardos de los partidos políticos”15. Este liberalismo ‘decadente’ no venía solo, sino que había abierto la puerta a toda una serie de influencias consideradas por los fascistas como nocivas para la nación española, en tanto que iban en contra de su moral eminentemente cristiana. Unas influencias que subvertían, por que estuvieron junto al General Fanjul en el Cuartel de la Montaña, encuadrado en la 1ª Centuria. Detenido y encarcelado, vivió la Guerra Civil en las prisiones madrileñas. Alistado en la División Azul, regresó a España en 1942 procedente de Rusia, donde había sido herido en combate. A su regreso escribió la obra Diario de un falangista de primera línea y colaboró con el periódico Arriba. 13 GALLEGO CORTES, 2011: 26 y 53. 14 GUTIERREZ, [1937]: 177 y 185. 15 PUENTE, 1939: 43. 418

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ejemplo, el rol de la mujer en la sociedad, al tiempo que conducían a muchos individuos hacia el hedonismo y el vicio, claros ejemplos de la degeneración que el fascismo percibía. En esta línea se expresa Francisco Lluch cuando denuncia el papel corruptor del cine americano, representante de una sociedad liberal y capitalista, es decir, decadente y degenerada: Estaban a la orden del día los relatos sugestivos que glorificaban el crimen perpetrado con cálculo y a sangre fría, dirigidos desde los despachos de los grandes contrabandistas, que a su vez vivían protegidos y amparados por los políticos y autoridades americanas, que debían sus puestos a la política de estos magnates del terror y el asesinato. Estos eran los argumentos que tenían casi todas las películas americanas, que en cantidades fabulosas se rodaban en los cines españoles16.

Unas tendencias extranjerizantes que amenazaban con socavar los cimientos de la nación española, en tanto que atacaban a sus raíces y a su tradicional organización social. A este respecto, la progresiva liberación de la mujer que vino de la mano de la implementación de ciertas políticas por parte de las nuevas autoridades republicanas era un elemento que causaba verdadero temor, odio y asco entre los fascistas17. Una liberación que venía de la mano de una sexualización cada vez mayor de la mujer, que abandonaba su papel sumiso en el hogar para incorporarse a la sociedad con unos roles que iban en la dirección –lenta, pero progresiva– de la equiparación al hombre. En este sentido, la contemplación de la mujer como un ser sexuado era percibido por los fascistas como un símbolo evidente de la degeneración moral en la que estaba sumida la sociedad española, algo que deja bien claro José-Vicente Puente: Ya, apenas quedaban vestigios de lo que debía ser una institución castiza. Olvidaron el mantoncillo en el fondo de la cómoda. Se ajustaron el gabán de corte parisino. Muchas se tiñeron el pelo. Dibujaron sus cejas en los rasgos inarmónicos de la imitación de las vampiresas de Yanquilandia y hasta fumaron y bebieron whisky. Aprendieron tres modismos ingleses, dos fox y un tango empalagoso y de bailar en la Bombilla, bajaron a los sótanos de los bailes taxis, donde se mercantilizaban las sonrisas y las caricias. Pese a todo, quedaba algo, que no se pudo borrar con el vitriolo del modernismo […]18. 16 LLUCH F. VALLS, 1939: 101. 17 La mujer sexuada es uno de los miedos recurrentes en el imaginario fascista. Resultan de gran interés los análisis en torno a esta cuestión elaborados por el filólogo alemán Klaus Theweleit. Ver THEWELEIT, 1989; 2007. 18 PUENTE, 1939: 241. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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En conclusión, vemos cómo la llegada de la República supuso para los fascistas un punto de no retorno en la decadencia que percibían en la nación española.

Un proceso en el que la ciudad jugaba un papel fundamental tanto por ser el espacio físico donde podía constatarse, mediante la presencia de socialistas y comunistas en la calle, dicha degeneración, como por ser el espacio simbólico que representaba el liberalismo y la entrada en España de toda una serie de influencias perniciosas para el cuerpo nacional. Un espacio urbano que a ojos de los fascistas se verá transformado por su contacto con el marxismo19 –“madrigueras”– y por el arraigo del hedonismo capitalista. Un espacio que, por tanto, necesitará de la aplicación de un proyecto de profilaxis social que, mediante la violencia, purgue y regenere el tejido enfermo de la nación. Y este no vendrá sino de la mano del golpe de julio de 1936, una rebelión que el falangista Francisco Javier Centurión20 calificaba como “contra el capitalismo antiespañol y anticristiano […] contra el deshonor, la indisciplina y el crimen gobernantes”21. Una rebelión, en definitiva, que venía a extirpar la ‘ponzoña’ que, sobre el cuerpo nacional, se había extendido durante los años de gobierno republicano. 1.2 Las “ciudades rojas” durante la Guerra Civil La Guerra Civil trajo consigo la radicalización de las construcciones del enemigo, tanto en el bando sublevado como en el republicano. En este sentido, la ruptura que supuso el estallido del conflicto derivó en la necesidad de aplicar las medidas más drásticas posibles para la construcción de, en el caso de los rebeldes, la ‘nueva y verdadera’ comunidad nacional. Unas medidas que necesitaban de una deshumanización absoluta del enemigo en aras de facilitar la tarea eliminadora de los ejecutores de la violencia fascista sobre el terreno, es decir, de los combatientes. Por tanto, se generaron nuevos marcos de referencia y se modificaron los existentes22, un proceso 19 La transformación de la realidad, de los contornos, tanto de la ciudad como del ser humano, por el contacto con el ‘virus’ marxista era una percepción común entre los fascistas. Ver NUÑEZ SEIXAS, 2006: 255. 20 Francisco Javier Centurión (¿?-¿?) Estudiante canario de Derecho. De clase media y católico, estuvo afiliado en organizaciones juveniles de derechas durante los años de la República, como Juventud Católica, antes de formar en 1933 en la ciudad de La Laguna la sección canaria de Falange. Combatió en la Guerra Civil y fue colaborador de diversos diarios como Amanecer, órgano de expresión de FET-JONS en Tenerife. También colaboró en emisoras como Comandancia Militar. Escribió obras acerca del surgimiento de la Falange tinerfeña, como Vieja Guardia, y otras sobre su experiencia de guerra, como Ardiente voz de guerra. 21 CENTURIÓN, [1938]: 25. 22 Un proceso similar a lo acontecido tras el advenimiento del Tercer Reich en Alemania, en donde se modificaron los marcos de referencia para estrechar los márgenes sociales de la comunidad nacional y expulsar de ella a todos los enemigos del nacionalsocialismo. Un 420

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en el cual las percepciones de la ciudad sufrieron una vuelta de tuerca más. De este modo, todas las visiones que hemos descrito en el apartado anterior se tornaron mucho más radicales, y se les sumaron aquellas relacionadas con las ejecuciones cometidas en las checas y en los centros de detención republicanos. Se configuró, por tanto, una imagen muy clara de la ‘ciudad roja’, sobre todo por parte de aquellos fascistas que vivieron en territorio enemigo durante la guerra. Una imagen desde dentro que se vio cimentada por las descripciones que los combatientes nacionales hacían de las ciudades liberadas, influidas de manera evidente por las imágenes de alteridad construidas tanto en el periodo republicano como durante la guerra. Ambas visiones, tanto las construidas desde dentro de las ‘ciudades rojas’ como las de aquellos soldados que entraban por primera vez en las urbes republicanas recién conquistadas serán las que trataremos en el presente apartado. La experiencia de muchos fascistas que vivieron en territorio republicano durante gran parte del conflicto, o al menos hasta que sus ciudades fueron tomadas por los rebeldes, dio lugar a una extensa bibliografía en la cual dichos individuos narraban lo que habían vivido. Estos testimonios eran ciertamente importantes, fundamentalmente como elemento propagandístico del régimen franquista. No solo narraban los horrores de la vida en territorio ‘rojo’, sino que también la propia experiencia de los autores mostraba algunos de los elementos esenciales del modelo de españolidad que el franquismo quería socializar. Capacidad de sacrificio, fe inquebrantable en la victoria o un sentido comunitario –entre los propios fascistas que se encontraban en la misma situación– con evidentes influencias cristianas son elementos recurrentes en este tipo de relatos. Del mismo modo, a través de la lectura de todos ellos hemos encontrado toda una serie de lugares comunes a la hora de describir las ciudades enemigas y el comportamiento de los ‘milicianos’23. En primer término, es constante la idea de la ‘ciudad roja’ como un inmenso matadero. Por razones más que obvias, el lugar que ocupa en estas narraciones la persecución de los que eran susceptibles de apoyar el golpe es muy importante, sino el que más. Una persecución que los autores narran con todo lujo de detalles. Las torturas, los encarcelamientos, paso previo y necesario para la implementación de las dinámicas eliminacionistas durante la Segunda Guerra Mundial. Ver NEITZEL Y WELZER, 2012. 23 Este término es utilizado indistintamente para identificar a todos aquellos que pertenecían al bando republicano. De la media docena de obras a las que hemos recurrido, en todas se hace referencia a los milicianos como los responsables del control de las urbes republicanas. En la utilización de este calificativo podemos observar un doble proceso de uniformización del enemigo –que no hace sino facilitar su eliminación– y de desprecio hacia el mismo, en tanto que ‘milicianos’ suele utilizarse con un cierto sentido peyorativo que tiene que ver con una baja condición social. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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el miedo y los fusilamientos son descritos con profusión con el fin de dar una imagen lo más deshumanizada posible del enemigo, que sirva como subterfugio para la limpieza política cometida en la retaguardia sublevada24. En este sentido, se expresa Salvador Ferrandis25 cuando califica de “infierno” lo que está sucediendo en Valencia, al tiempo que describe la vida cotidiana de la ciudad como “ennegrecida por el incendio y el crimen”26. Del mismo modo, los periodistas Ángel Gollonet y José Morales 27 describen la magnitud de los asesinatos cometidos por los milicianos republicanos al apuntar que “no fue solo en el Cementerio donde se perpetraron asesinatos por los rojos. Fue también en la calle, en los caminos, en los paseos, en la Cárcel, en los buques, en el mar…”28. Un testimonio que, dada la magnitud de los crímenes de los que da cuenta, justificaba a ojos de los fascistas la guerra que habían emprendido con el fin de ‘sanar’, mediante la violencia, a la nación española. Esta idea de la ‘ciudad roja’ como un inmenso matadero, como un inmenso cementerio, viene refrendada también por el testimonio que, de un amigo, recoge Fernando Sanabria29: Ya, a mí no me impresiona la vista de cadáveres, hacinados en las calles extremas, alrededor de los que, como en una danza macabra, juegan los chicos, clavándoles medallas en los ojos y poniéndoles pitillos encendidos en la boca, que se apagan al contacto con la sangre; […] ni saber que hay cientos de niños que vagan por el arroyo, sin que nadie los recoja, entre milicianos provocadores y mujeres como furias30.

24 En este sentido, pese a que hemos intentado escoger obras que hayan sido escritas no mucho después de la guerra, incluso al calor de la misma, no debemos olvidar la importante función propagandística a la que hemos hecho referencia antes, que influiría en la reelaboración de las experiencias de cada uno de estos individuos a la hora de escribir los relatos. 25 Salvador Ferrandis Luna (¿?– Valencia, 26 de enero de 1954) Escrito y abogado valenciano. Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, en su juventud fue militante del valencianismo político, en partidos como Joventut Valencianista o Pàtria Nova. Posteriormente se traslada a Madrid y se distancia del valencianismo. Apoya la Dictadura de Primo de Rivera y entra a formar parte de Acción Española. Posteriormente, fue nombrado delegado en la región valenciana del Servicio del Patrimonio Artístico Nacional. 26 FERRANDIS LUNA, 1938: 91 y 93. 27 Periodistas adeptos al bando sublevado. Hemos podido encontrar escasos datos de ellos, si bien colaboraron en la redacción de diversas obras de corte propagandístico como Sangre y fuego: Málaga o Rojo y Azul en Granada. 28 GOLLONET MEGIAS y MORALES LOPEZ, 1937: 75. 29 No se ha podido encontrar ningún dato acerca de él. Escribió Madrid bajo las hordas, un relato de las vivencias de un amigo suyo, simpatizante de la causa sublevada, en el Madrid republicano durante la Guerra Civil. 30 SANABRIA, 1938: 101. 422

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En este fragmento, vemos cómo las ciudades en poder de los republicanos no son sino una vorágine de asesinatos que dejan un rastro de cadáveres por doquier. Unos espacios en los que hasta los niños se animalizan, banalizando la muerte hasta el punto de reírse de ella. La ciudad, por tanto, se convierte en un infierno de muerte en el que los fascistas son el objetivo predilecto. Estas percepciones de extrema criminalidad en el espacio urbano republicano son compartidas también por Puente, tanto en referencia a Madrid como a Barcelona: La calle de Vallmajor, con su benévola apariencia señorial y religiosa, ocultaba las frías torturas que cráneos mongólicos trajeron a la ciudad […]. Sobre el marco azul del Mediterráneo, un cerebro deforme inventó el dolo científico, y las celdas de colores y dibujos diabólicos recorrían junto al quejido la sonrisa helada de Yagoda. Más es imposible, se pensaba. Nunca se pudo pensar que llegasen a esto y he aquí que Madrid nos enseña sus despojos hambrientos, tiritando de fiebre y de gozo al vernos, levantando hasta los ojos las llagas abiertas, las madres flácidas y los pequeños atemorizados…31.

Aquí observamos cómo los crímenes de los republicanos adoptan un nuevo componente que no habíamos visto anteriormente. Puente hace mención a Guénrij Yagoda, el que fue jefe de la NKVD soviética desde 1934 hasta su destitución en 1936, como un símbolo de la rusificación de los republicanos. La identificación del enemigo con lo extranjero, con lo ajeno al cuerpo de la patria, operaba una función muy clara en el proceso de implementación de la violencia fascista. En este sentido, el proceso de extranjerización –rusificación, en este caso– resultaba esencial en un conflicto interno como el español, en tanto que el hecho de que la mayor parte de las veces los enemigos fuesen compatriotas se diluía al considerar a los mismos como no españoles32. A este respecto, Kalyvas ha apuntado que las guerras civiles nunca se presentan como tales nominalmente, sino que utilizan diversos eufemismos, dado que “el mero uso del término es parte del conflicto mismo, confiriendo o denegando legitimidad –o igualdad de estatus– a las partes en conflicto”33. Esta percepción de la rusificación de los republicanos, que ya hemos abordado para el periodo previo a la Guerra Civil, es otro de los elementos que comparten la mayoría de los relatos que hemos analizado. De este modo, la influencia rusa en las ciudades modifica el comportamiento de sus habitantes, como por ejemplo en la música, tal y como apunta Salvador Ferrandis: 31 PUENTE, 1939: 18. 32 NÚÑEZ SEIXAS, 2006: 22-23. 33 KALYVAS, 2010: 34. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Las notas de ‘La Internacional’, los coros de ‘La Guarida Roja’ y de ‘Los Hijos del Pueblo’, eran el recreo de los revolucionarios, grandes y chicos, aquéllos en sus desfiles y éstos en sus juegos callejeros. Música de importación, traída de Rusia, en el fondo de una bodega cargada de azúcar y de ametralladoras34. Por tanto, vemos cómo los fascistas perciben la rusificación progresiva del territorio en poder de la República, hasta el punto que Sanabria afirma que

“Madrid se ha convertido en una colonia rusa”35.

Del mismo modo, otro de los elementos a los que hemos hecho referencia al hablar de las visiones del espacio urbano durante el gobierno de la República va a desarrollarse en paralelo a la radicalización de las construcciones de alteridad erigidas por los fascistas. Este no es otro que la percepción de la degeneración moral de la ‘anti-España’, centrada sobre todo en la hipersexualización del espacio urbano, a través del dominio que las bajas pasiones ejercen sobre el comportamiento de los individuos. Esta deriva lujuriosa es un elemento que guarda una gran relación con la liberación de la mujer en el bando republicano, o al menos con la imagen que sobre este asunto se construyó en el bando sublevado. En este sentido, la presencia de milicianas o la incorporación de la mujer a ciertos trabajos fabriles en la retaguardia republicana, sumado a su voluntad de ir ganando derechos sociales que las equiparasen con los hombres, representan una amenaza muy clara a los roles preestablecidos para la mujer en la comunidad nacional fascista. Algo que estos atacarán proyectando una imagen de descontrol y degeneración moral constante en las urbes republicanas, convirtiéndolo en exponente de la decadencia que el golpe ha venido a combatir. En esta línea, Luis Molero Massa36 describe el ambiente ‘corrupto’ que se vivía en la Valencia republicana, donde “en los ‘cabarets’ y ‘music-halls’ se anunciaban artistas, cuyos retratos, mostrando sus indecentes desnudeces se exhibían profusamente a la puerta”37. Una visión que el periodista Joaquín Bonet38 34 FERRANDIS LUNA, 1938: 22. 35 SANABRIA, 1938: 192. 36 Luis Molero Massa (Bergara, 1907-Madrid, 7 de abril de 1966), licenciado en Derecho, trabajó como abogado en Valencia. Al mismo tiempo, fue escritor de novela y teatro, con obras como Una mujer del siglo XX o Barrio de Salamanca. También escribió obras propagandísticas como La horda en el “Levante feliz”. 37 MOLERO MASSA, 1939: 70. 38 Joaquín Alonso Bonet (Gijón, 1889-Gijón, 1975), dramaturgo, poeta y periodista, trabajó en varios diarios a lo largo de su vida como El Publicador, El comercio o Voluntad, siendo nombrado director de este en 1937. Escribió varias obras, tanto propagandísticas como Reconquista. Reportajes de la Asturias roja como dramáticas como Don Guzmán de Castilla. Fue nombrado Cronista de Gijón y se le concedieron varios galardones, entre los que cabe destacar la Medalla del Sufrimiento por la Patria o la Medalla de la Cruz de la Victoria. 424

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lleva más allá. Este no solo denuncia la degeneración moral que se ha apoderado de Asturias, bajo control republicano, sino que apunta que ha alcanzado hospitales y asilos infantiles, siendo en ambos lugares la mujer el foco de corrupción. El siguiente fragmento es lo suficientemente elocuente al respecto: Aquello era el caos, llegó al límite en muchos hospitales. En ellos ingresaron muchas mujeres como enfermeras, casi todas jóvenes y una mayoría francamente dedicadas a la prostitución, que llevaron el relajamiento a las salas, ofendiendo al resto del personal femenino y dándose espectáculos de verdadera bacanal romana, bailes en plena desnudez y excesos de toda índole. […] Todo esto trajo por consecuencia un porcentaje elevadísimo de enfermedades sexuales que alcanzó a milicianos, milicianas y enfermeras. Como otro botón de muestra consignaremos el de las uniones frecuentes de practicantes o milicianos !con enfermas hospitalizadas! […]. Allí [en los Asilos infantiles] se predicaba una moral que trajo consecuencias dolorosísimas. Se recuerda los casos de dos niñas de dieciséis y dieciocho años embarazadas y otras muchas contagiadas de enfermedades sexuales39.

Estas visiones de la vida cotidiana en la ‘ciudad roja’ se ven refrendadas por los testimonios que daban los combatientes sublevados que entraban por primera vez en las urbes recién conquistadas. Así, vemos que eran percibidas como nidos de podredumbre e insalubridad, en cuyas calles las enfermedades campaban a sus anchas. Estas imágenes de degeneración y suciedad pueden verse en los relatos que el periodista Gil Gómez Bajuelo40 escribe sobre la recién ‘liberada’ ciudad de Málaga, cuando apunta que “no hay pan en Málaga. No hay nada de comer. Sus calles están llenas de basuras sin recoger. Los establecimientos cerrados. No hay tranvías, ni taxis…”41. Algo que el falangista Ricardo Gutiérrez comparte al hablar de la propia Málaga: El aspecto de la población era francamente desconsolador (...) Sus edificios derrumbados y en su mayoría renegridas las ruinas por el fuego... Sus calles pestilentes por el estercolero que para el Soviet habían significado, cuyas urbes más céntricas ostentaban letreros que decían: Hospital antivenéreo número tantos... Sus moradores, con esas caras enfermizas(...), daba la sensación de ser una ciudad efectivamente leprosa42.

39 BONET, 1938: 160-161. 40 Gil Gómez Bajuelo (Sevilla, 1898-Sevilla, 13 de septiembre de 1960) Periodista, trabajó en diversos diarios y revistas como Grecia, La Unión y ABC. Como corresponsal de este último, acompañó a las tropas sublevadas, tomando parte en las tomas de Málaga, Antequera o Ronda. 41 GOMEZ BAJUELO, 1937: 51. 42 GUTIERREZ, [1937]: 338. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Y en los mismos términos describe Bilbao tras su conquista por los sublevados: Al entrar en la población, el aspecto es desolador: nadie se ve por las calles; éstas, ya en por sí sucias, ahora presentan un aspecto nauseabundo: trapos, basura y objetos viejos de distinta naturaleza hay esparcidos por ellas43.

Resulta especialmente significativo que Gutiérrez se refiera a que, previamente al dominio de la ciudad por parte de los “rojos”, la ciudad estuviese ya de por sí sucia. Esto quizá tenga que ver con la consideración peyorativa y, en cierto modo, “podrida”, de las regiones donde el “separatismo” había arraigado. Sea como fuere, estas escenas de insalubridad, putrefacción y hediondez de las ciudades marxistas, generadas en la mente del fascista en base a las imágenes, en clave infecciosa y contaminante, que del marxismo tiene, son comunes en el imaginario de los fascistas europeos. Así, rescatando la cita que David Alegre recoge en su artículo El fascismo como experiencia interna somatizante, el fascista belga León Degrelle recrea una imagen de las ciudades rusas en las que “en cuanto nos acercábamos a aquellos bloques de edificios se revolvía el estómago con un olor desabrido de barro y de excrementos que subía de los pantanos que rodeaban las edificaciones”44. En conclusión, vemos como el fascismo construyó una imagen infecciosa, degenerada y corrupta de los espacios urbanos. Un proceso constructivo que comenzó con fuerza con el advenimiento de la Segunda República, en tanto que la ciudad representaba una doble amenaza. Física, por la presencia en sus calles de comunistas y socialistas, y simbólica, al ser la ciudad el exponente máximo del triunfo del liberalismo y de una modernidad inmoral que corrompía la sociedad amenazando la raíz de la nación española. Este proceso de alterización del espacio urbano se verá espoleado con el estallido de la Guerra Civil, al calor de la necesidad de deshumanizar al enemigo para su eliminación. Una deshumanización en la que jugaron un papel clave los relatos escritos por fascistas que vivieron bajo la ‘dominación roja’, mostrando hasta qué punto había degenerado la sociedad republicana. Mostrando, en definitiva, cuán necesario era para ellos el proyecto regenerador que el fascismo había proyectado llevar a cabo.

43 GUTIERREZ, [1937]: 351. 44 ALEGRE LORENZ, en prensa. 426

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2. Proyectos fascistas para la regeneración urbana 2.1 El campo purificará la ciudad Tal y como hemos podido ver en el apartado anterior, el grado de degeneración moral y física que los espacio urbanos habían alcanzado para los fascistas era extremo, en especial, aquellas ciudades que habían quedado en el lado republicano tras el golpe de julio de 1936. Una decadencia que necesitaba de un proyecto de regeneración fuerte, que devolviese los valores, las esencias y la espiritualidad característicos del ser español a un espacio que los había perdido por completo. En este sentido, la demonización de la ciudad como lugar de germinación de las influencias nocivas para el cuerpo de la patria hizo a los fascistas dirigir su mirada hacia el campo. Para el fascismo, la naturaleza siempre tuvo un lugar preferente en sus proyectos de construcción de una nueva sociedad, en tanto que consideraban que este entorno era el contenedor por excelencia de las esencias patrias. El campo era la vía de conexión con los tiempos gloriosos de la nación, en el caso de la española, con la época imperial que el fascismo siempre reverenció. Del mismo modo, el ámbito campestre no era sino una vía de escape para ese mundo abrumado por la tecnología masiva y por la industrialización sin freno que los fascistas tanto odiaban45. Un espacio agrario que tendrá un lugar central en la nueva configuración territorial que el fascismo intentará imponer para reterritorializar y reconfigurar el cuerpo de la nación. Esta idealización del mundo agrario y sus valores parte, como ya hemos planteado, de la demonización de la ciudad. Ambos espacios eran vistos como antagónicos, si bien existía una conciencia en el fascismo de la constante explotación del campo por la ciudad, algo que redundaría en esa imagen nociva de las urbes y que vendría a refrendar el escenario decadente de la sociedad del momento. En este sentido, vemos cómo ya desde los primero años treinta se generan retóricas regeneradoras en dirección campo-ciudad muy fuertes, en las que se insta a los campesinos a liberarse del yugo urbano, tal y como expone Daniel Guerrero46: Hoy la lucha en el Campo está mal entablada: no es entre patronos y obreros, para nosotros esta es muy secundaria, pues, al fin, todos somos trabajadores. […] Son otros los enemigos del Agro, y por esto es necesario deslindar los campos y descubrir las trincheras; […]. 45 ALARES, 2011: 128. 46 Apenas disponemos de datos sobre este personaje, Daniel Guerrero de la Iglesia. Lo único que sabemos es que era falangista y que escribió la obra ¡Campesinos contra la ciudad! Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Y porque yo vi en el hombre que vive en la ciudad al responsable principal de nuestra suerte ingrata, es por lo que con todas las fuerzas que me animan y con el mayor entusiasmo de mi alma, como un ¡alerta! de agonizante estertor sale de mi pecho este grito que señala el camino recto y seguro, que lleva al Campo a su propia redención: ¡Campesinos contra la ciudad!47

Aquí vemos cómo se asocian los males del campo con el dominio por parte del mundo urbano, algo que se pretende contrarrestar mediante la aplicación de un corporativismo campesino que no hace sino situarse en la línea de la configuración organicista de la comunidad nacional que el fascismo defendía. Del mismo modo, percibimos una retórica en la que la voluntad regeneradora viene de la mano de la violencia, en tanto que el autor habla de “descubrir las trincheras”. Un elemento este, el de la purificación de la nación a través de la violencia, recurrente dentro de los proyectos fascistas. Este regeneración, por tanto, debía sanar unos espacios urbanos como el madrileño que era visto, tal y como plantea Gustavo Alares, como “una Babilonia omnívora, depredadora moral y material de los productos generados por el campo [que] necesitaba pasar por el fuego purificador”48. Y era precisamente la fuente que nutría Madrid, el campo castellano, el eje central de todo este proyecto regenerador. Castilla era vista por los fascistas como el espacio que albergaba las esencias de la nación española. En este sentido, los elementos que definían al campesino castellano eran los pilares del modelo de hombre español que el fascismo intentó socializar. Un modelo que, como hemos planteado anteriormente, se cimentaba en valores como la capacidad de sacrificio, la fe en la victoria, la dureza, la sobriedad o el sentido comunitario y jerárquico49. Así, los diversos autores fascistas evocan constantemente el campo castellano y a sus gentes, poniéndolos como ejemplo para el resto de la comunidad nacional. Vemos, por ejemplo, como José-Vicente Puente elogia el sacrificio que los jóvenes castellanos están realizando por la causa del fascismo, que implica también la prevalencia de los valores del trabajo y el esfuerzo frente a los del hedonismo y la vagancia que propugna el enemigo:

47 GUERRERO DE LA IGLESIA, 1935: 5-6. 48 ALARES, 2011: 139. 49 NUÑEZ SEIXAS, 2006: 281-282. 428

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Cuando reintegremos a su puesto a la ciudad, la ciudad como compendio de estudio y dirección, se verá claramente que la batalla se ha librado entre paletos sanos, fuertes, duros, forjados en el yunque de la labor diaria, que han vencido a sus antiguos compañeros huídos del campo, porque la manera del arado no les era grata. Han vencido los hombres pegados a la tierra, los que no tenían una vida cómoda, amable, sino áspera y seca. Y aquí cerca está Castilla, llena de sol, de sudor y de constancia, que entregó al afán de la guerra sus mejores hijos como antes lo hacía para la faena de los trigos50.

Un elogio que remata algunas páginas después al recordar a los caídos, que habían dejado “claros en las filas universitarias y en los talleres, y en los arados parados de los campos abiertos con surcos de sangre”51. Esta idea es también compartida por otros fascistas como, por ejemplo, Lluch F. Valls, que habla de los “ubérrimos y fértiles campos de Castilla”52, cuyos productos eran los primeros que comían los habitantes ‘liberados’ de las ciudades republicanas, en una suerte de proceso de reespañolización y reincorporación a la patria. O como el religioso Salvador Torrijo53, que describe de manera elocuente el “monte de Castilla en su inmensa llanura, que nos habla del trabajo, porque no encontramos ni maleza, ni tierras labradas, ni pueblos; solamente parece estar hecho para contemplar a Dios...”54. En definitiva, vemos como la voluntad regeneradora del fascismo partió de la consideración del campo como el lugar donde las esencias habían permanecido incorruptas por el impío progreso urbano55, elevando aquél espacio hasta el paradigma para el nuevo modelo de comunidad nacional. Un proyecto que tendrá su dimensión práctica a través de la puesta en marcha de los pueblos de colonización, tanto en el fascismo italiano –ruralitá– como en el español56, con el fin de resignificar el espacio agrario como el eje vertebrador de la nueva realidad fascista.

50 PUENTE, 1939: 95. 51 PUENTE, 1939: 149. 52 LLUCH F. VALLS, 1939: 226. 53 Salvador Torrijo Berges, sacerdote. Se alista como capellán de Falange en el acuartelamiento de Castillejos en Zaragoza. Participa en la toma de Codo y Belchite, entre otras campañas. Es nombrado Alférez-Capellán y se le destina a la Sexta Bandera de Castilla. También sirve en la Columna Sagardía. 54 TORRIJO BERGES, 1939: 102. 55 NUÑEZ SEIXAS, 2006: 286. 56 ALARES, 2011. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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2.2 Reurbanizar para resignificar Una vez definidos los elementos esenciales del proyecto regenerador que el fascismo quería implementar sobre el cuerpo ‘enfermo’ de la nación, algo en lo que jugaba un papel esencial la purificación del espacio urbano, es fundamental ver en qué medida afectaba esto a la configuración de dichos espacios urbanos. En este sentido, es evidente que una vez retomadas –para el caso español– las ciudades para la ‘verdadera’ comunidad nacional era necesario resignificarlas en clave fascista. Estos proyectos de reurbanización tuvieron una incidencia ciertamente baja en el caso español, en tanto que diversos elementos vinieron a constituir frenos a su puesta en marcha. Por un lado, la situación de grave crisis económica de la posguerra española impedía cualquier dispendio en planes que no fuesen estrictamente necesarios, algo en lo que, pese a su crucial dimensión simbólica, no entraba la reordenación espacial de los entramados urbanos. Por otro, el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de los fascismos operaron cambios en el régimen español, que debió modificar su apariencia –o, por decirlo de otro modo, potenciar elementos identitarios, como el anticomunismo, más acordes al contexto político surgido tras 1945–, cayendo en el olvido muchos de estos grandes proyectos urbanísticos. En este sentido, desde aquí abordaremos la cuestión tomando como ejemplo las remodelaciones que sufrió la ciudad de Roma durante el régimen fascista italiano, dando una visión general del proceso. Si bien, antes de ello debemos hacer referencia al papel simbólico que la arquitectura –pieza esencial del urbanismo– jugaba en el fascismo. Esta era vista como el orden superior en las artes. Su grandiosidad, su carácter eterno y su rigidez eran elementos que seducían al fascista, en tanto que entroncaban de manera muy clara con su voluntad de perdurar en el tiempo. De este modo pueden explicarse, por ejemplo, la fastuosidad e inmensidad de muchos de los monumentos fascistas, como el Valle de los Caídos, el Palazzo del Littorio o el proyecto Germania del Berlín nacionalsocialista. Una aproximación a esta concepción esencial que de la arquitectura tenía el fascismo podemos realizarla a través de los escritos de la revista falangista Jerarquía: Cuando las cinco Artes estén sujetas a la Arquitectura como en el Orden Fascista el nombre quedará oculto por la obra porque en la Artesanía es más fácil de recordar la experiencia que el nombre de los predecesores. […] con la gloria difícil vendrán la pintura al fresco, los frisos heróicos y una infinidad artes menores. Porque el gusto de la Arquitectura llena entonces a todos los ciudadanos y al mismo estado57. 57 PASCUAL, 1936: 94-95. 430

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Aquí vemos la obsesión fascista por la conquista de la eternidad, la cual está íntimamente relacionada con el carácter heroico del tiempo que están viviendo. Una obsesión en la que también juega un papel esencial la concepción organicista de la comunidad nacional. En ella se prima el papel del artesano, anónimo por naturaleza y al servicio de algo mayor, por encima del papel individualista del artista. Lo que importa no es el autor, sino el mensaje que transmite, la realidad a la que hace referencia. Una idea, la del artesano entregado a una causa superior –ejemplificado para él en los constructores de catedrales, que no dejan de ser obras fastuosas destinadas a permanecer eternamente–, que defendería también Sorel, una de las fuentes de las que bebería el arquitecto francés Le Corbusier, que con sus diseños urbanísticos fue referente de Faisceau, el partido fascista galo creado por Georges Valois58. Una idea, en definitiva, que no distaba mucho de la concepción del soldado fascista que se sacrifica en beneficio de una causa común. Descendiendo ahora al caso práctico de la ciudad de Roma, la voluntad de Mussolini era la creación de una Tercera Roma, que entroncase en una suerte de palingénesis con la Roma imperial y la Roma papal, es decir, que se convirtiese en el centro de la nueva civilización destinada a regir al mundo. Para ello, emprendió toda una serie de proyectos urbanísticos cuyo sello fueron las demoliciones de gran cantidad de edificios del centro de la ciudad. Con esto, pretendía por un lado acabar con la irregularidad del plano urbano romano, para crear así espacios rectos, abiertos y amplios que imprimiesen sobre el entramado urbano la concepción jerárquica y orgánica de la comunidad nacional fascista. Y, por otro, liberar los monumentos de la antigua Roma para convertirlos en referentes visuales, un proceso por el cual los reconquistaba a través de su incorporación como piezas clave de la escenificación fascista. En la misma línea podemos ver la remodelación del barrio del Borghi con la construcción de la Via della Conciliazione, que conectaba de manera directa y sin solución de continuidad el final de la columnata de la plaza de San Pedro con Roma. Aquí, la intención no era sino mostrar el poder omnímodo del fascismo, a través de la conquista de un espacio sagrado y vetado durante años, como era el Vaticano59. Una conquista simbólica y espacial que venía a representar, en su conjunto, la creación de una nueva realidad fascista.

58 ANTLIFF, 1997: 152. 59 KALLIS, 2012: 44, 46, 67 y 70. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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3. Conclusión A lo largo del presente artículo hemos visto cómo los fascistas concebían de manera nociva el espacio urbano y qué proyectos desarrollaron para su recuperación y reincorporación a la comunidad nacional. Una imagen negativa que provenía de la centralidad del espacio urbano en una sociedad moderna dominada por la técnica, carente de espiritualidad, cuya deriva degeneraba la condición humana hasta unos límites insoportables para los fascistas. En este sentido, hemos visto que la ciudad cumplía una doble función. Era, por un lado, el espacio físico en el que los signos de la decadencia de la nación eran más evidentes, a través de las cicatrices de la modernidad –fábricas, aglomeración de viviendas– y de la proliferación en sus calles de las ‘hordas asiáticas’ que destruían todo a su paso. Y, por otro, era el espacio simbólico que venía a representar el triunfo del liberalismo –que no era sino el inicio del periodo de decadencia– y de las influencias inmorales provenientes del extranjero. Era, por tanto, un espacio necesitado de una profunda tarea profiláctica, que en el caso español vendría de la mano del estallido de la Guerra Civil y de la implementación de la violencia fascista. Esta purificación se construyó en base a los valores que emanaban del campo, en tanto que se consideraba este espacio como el contendor de las esencias nacionales y como uno de los pocos lugares que habían logrado escapar de la corrupción generada por el progreso urbano. Una purificación que, una vez llevada a cabo, necesitó de un complemento en la reordenación y resignificación del espacio urbano, a través del desarrollo de ambiciosos proyectos urbanísticos que reflejasen sobre el terreno las líneas maestras que sustentaban a la comunidad nacional. En conclusión, y retomando lo expuesto en la introducción, a través de este somero estudio del espacio urbano como uno de los elementos esenciales del proyecto fascista hemos ahondado en dos componentes fundamentales que deben acompañar a todo estudio acerca del fascismo. Por un lado, hemos ponderado la importancia que las percepciones en torno a la modernidad jugaban en el imaginario colectivo fascista. Y, por otro, hemos hecho especial hincapié en la perspectiva “a ras de suelo”, centrada en los individuos que, pese a no ser los referentes ideológicos, le otorgaron su significación histórica al fascismo. Y es a través de estas vías por las que podemos y debemos encaminarnos a la hora de interpretar el fascismo, puesto que la incorporación de estos dos elementos abre un amplio abanico de posibilidades, antes soslayadas, que pueden arrojar luz sobre muchas de las cuestiones que hoy en día permanecen sin resolver en torno a la ideología que, según Mark Mazower, definió el siglo XX europeo.

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ALBACETE, LA CIUDAD DIVIDIDA. ESPACIO URBANO Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA DURANTE LA TRANSICIÓN Albacete, the Divided City. Urban Space and Citizen Participation during the Spanish Transition Javier Alejandro León Casas (SEFT-UCLM) [email protected] Resumen: La presente comunicación pretende ampliar el conocimiento histórico sobre el Albacete de los años 70, ofreciendo un ejemplo de cómo una ciudad media se enfrentaba a los retos que la salida del franquismo implicaba, a través de la metodología de la Historia del tiempo presente, el empleo de fuentes bibliográficas, hemerográficas y orales, y una especial atención a la cultura como ámbito de estudio. La mejora del espacio urbano, cuestión que enlaza las preocupaciones de las asociaciones de vecinos con los objetivos de los partidos políticos de izquierda, puede ser el eje argumental que explique buena parte de lo acontecido en aquellas fechas. Palabras clave: Albacete, Transición, espacio urbano, asociaciones de vecinos, partidos políticos, Democracia. Abstract: The current report tries to improve the historic knowledge about Albacete during the 70’s, offering an example of how a medium city faced the challenges that the end of the Francoism entailed, through the methodology of the History of the Present, the use of bibliographical, periodicals and oral sources, and paying special attention to culture as field of study. The improvement of the urban space, a question that links the problems of the neighborhood associations with the objectives of the left-wing parties, could be the catalyst idea that explains in large part what happened in those days. Keywords: Albacete, Spanish Transition, Urban Space, Neighborhood Associations, Political parties, Democracy.

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1. Introducción En septiembre de 1978, los vecinos del extrarradio de Albacete cortaban la carretera de circunvalación, antigua nacional que comunicaba Madrid con Valencia y Murcia, tras un nuevo accidente mortal. Era la segunda ocasión, y bajo dos alcaldes distintos, en que los vecinos se movilizaban para protestar contra una situación insostenible que periódicamente se cobraba la vida de peatones ancianos y niños. El mismo alcalde accidental, Abelardo Sánchez, había manifestado poco antes que “el ayuntamiento no va a consentir que la carretera de circunvalación siga dividiendo a la ciudad en una parte donde viven los pobres y en otra donde viven los ricos”1. Albacete, que en aquella fecha superaba los 105.000 habitantes, se desperezaba con fuerza en los primeros años de la Transición tras el dilatado letargo impuesto por el franquismo, y su espacio urbano, condicionado por la ausencia de planificación urbana, alimenta un movimiento vecinal con características propias. En buena medida, la mejora del espacio urbano y la reivindicación de un espacio público diferente alientan el acceso de la ciudad a una nueva sociedad democrática. De esta forma, partiendo de los condicionantes materiales y espaciales de la ciudad, la problemática urbanística es vista en este trabajo como punto de arranque de una movilización ciudadana mucho más compleja en la que van a converger el aumento espectacular del asociacionismo, la reorganización de las centrales sindicales, la construcción de los partidos políticos o la demanda de cultura. Se trata de fenómenos extrapolables al conjunto del país, pero la ciudad va a imponer tanto sus dimensiones como su potencial crecimiento. 2. Espacio urbano y desarrollo económico Quizá Azorín pecase de optimismo cuando, a su paso fugaz en ferrocarril, la visión de Albacete le evocaba nada menos que Nueva York, aunque su famoso poema sí refleja que también la modernidad era posible en La Mancha. Muestra de ello es el indudable crecimiento poblacional de la capital en los setenta, sobrepasando los cien mil habitantes desde 1975 y doblando en número al resto de capitales de provincia que luego configurarán la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Tal incremento 1 La Verdad, 09/08/1978. Abelardo Sánchez, procurador en las Cortes franquistas, concejal y teniente de alcalde, accede al mando municipal tras el nombramiento de Ramón Bello Bañón como Gobernador Civil de Ciudad Real ese mismo verano. 438

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tiene su reflejo en el desarrollo de nuevos sectores económicos, en los saldos migratorios, en la generalización de nuevas clases sociales, en el entramado urbano de la ciudad y en la progresiva vertebración de la sociedad a través de instancias como las parroquias, las asociaciones de todo tipo o los movimientos sociales de viejo y nuevo cuño2. La inauguración del polígono industrial Campollano en mayo de 1974 –con instalación de industrias desde 1971– puede ser el hito que marque el desarrollo económico de la ciudad3. Que la sangría migratoria se mitigase en parte en la década de los setenta (31.000 albaceteños salieron de la provincia frente a los 57.000 del período 1961-70) puede estar relacionado con el desarrollo de este polo local tanto como con la progresiva paralización de los tradicionales focos industriales. Comprobado ese aumento de la población, interrelacionado con el significativo freno del caudal emigratorio, hay que entrever también un desarrollo de las estructuras económicas tradicionales desde la agricultura a la transformación de bienes agroalimentarios, desde el trabajo artesanal a la producción industrial (uno de cuyos ejemplos es precisamente la instalación de la cuchillera Arcos en el espacio que luego ocuparía Campollano), generalizándose a la par la construcción, que había vivido su particular despegue desde mediados de los sesenta y que todavía mantenía su empuje, y el sector servicios como muestra de la revitalización de la ciudad. En ese sentido, Santos Juliá señala que “los grupos ocupacionales que más han crecido durante el período de transición y consolidación democrática son los que constituyen el amplio sector de las “nuevas” clases medias profesionales y técnicas, funcionariales y de servicios”4. Por otra parte, a finales del 78 la provincia de Albacete superaba la media nacional en número de desempleados y era una de las de menor renta per cápita de España, en un momento en que la capacidad de crecimiento económico de la ciudad se veía enfrentada a un aumento poblacional que exigía nuevas oportunidades laborales y de vivienda al tiempo que vaciaba el ya de por sí despoblado interior de la provincia5.

2 ORTIZ HERAS, 2008: 27-42; Albacete superaba en población al resto de capitales castellano manchegas, pero si fijamos la atención en la región de Murcia, estaba muy por debajo tanto de Murcia como de Cartagena. 3 GUTIÉRREZ ALARCÓN, 2000: 152. 4 MAINER y JULIÁ, 2000: 69. 5 La Verdad, 26/05/1978 y 17/11/1978. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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El estudio de los planos de la ciudad y de sus abandonados planes de ordenación urbanística puede ayudarnos a concretar el espacio urbano de Albacete, que a finales de los setenta se caracterizaba por la existencia de un centro administrativo y comercial consolidado, donde los nuevos bloques de pisos en altura habían arrasado con buena parte de la arquitectura que los años veinte y treinta habían legado a la ciudad6. La modernidad imponía sus usos constructivos, y la edificación en altura rompía la estética de una pequeña capital de provincias donde, hasta el momento, había primado más la extensión que el alzado. Para Magán, “con el boom de la construcción que se produjo en Albacete entre 1966 y 1969 la situación llegó a ser delirante, y las alturas de edificación que se concedieron en ésta época en el suelo urbano no tenían ningún tipo de justificación; se fijaban de una manera absolutamente arbitraria según lo que solicitara el promotor de turno”7. A los efectos de este estudio, sin embargo, el aspecto que mejor define a la ciudad que se está creando es el de la dispersión en el espacio. Y aún más, el de la atomización en el espacio de barrios desconectados de la trama central, aislados y poco o nada equipados. Tales barrios, concebidos como polígonos de viviendas para las rentas modestas, se construyen alternativamente en la periferia de la ciudad, más relacionados con las principales vías de comunicación (ferrocarril y circunvalación) que con el centro urbano, separados de la ciudad de la que forman parte. La primera de estas actuaciones tiene lugar en los años cuarenta y cincuenta y se corresponde con el Barrio Hogar, que levanta un millar de viviendas a ambos lados de la circunvalación. Le siguieron en el tiempo otras actuaciones, más descolgadas todavía, como los barrios de Pedro Lamata y Hermanos Falcó (popularmente conocido como “las 500”, por el número de viviendas construidas) o La Estrella (“las 600”), mientras que el Polígono San Antón se levanta en una posición más central, ocupando los terrenos que deja el desplazamiento de la estación de ferrocarril y su trazado. Paralelamente, sobreviven al extrarradio un sinnúmero de infraviviendas esparcidas en un espacio entre urbano y rural, mal acondicionado y peor comunicado. Todavía quedan casos de viviendas de una sola planta, a la manera de los pueblos, sobreviviendo en barrios populares como el de Cañicas. Lo explicaba Salvador Jiménez, funcionario

6 GUTIÉRREZ MOZO, 2001. 7 MAGÁN PERALES, 1997: 55. 440

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del Instituto Nacional de Vivienda antes que alcalde de Albacete, en una entrevista con el Seminario de Estudios de Franquismo y Transición: las condiciones de vida eran muy diferentes en la periferia y en el centro, porque las dotaciones urbanísticas (alcantarillado, limpieza) no tenían nada que ver. Además, desde la segunda mitad de siglo, la gente que llegaba a Albacete generaliza un modelo de autoconstrucción, caso del barrio San Pedro y también San Pablo8.

La planificación urbana prevista por la administración local no supo ni controlar el fenómeno de la autoconstrucción ni prever las deficiencias de la construcción de barrios aislados. A la ausencia de un “verdadero urbanismo”, en palabras de Elia Gutiérrez, se suma la incompetencia para llevar a cabo los planes elaborados (el de 1952, por ejemplo), por más que fueran limitados, mientras que la especulación hace el resto en una ciudad dónde, por contradictorio que parezca, las reservas de suelo eran cuantiosas y los accidentes naturales inexistentes. Empeñados en complicar el diseño de una ciudad que ofrecía nulos desniveles en el terreno (otra cosa es el carácter pantanoso de la zona y las dificultades que impone el nivel freático), las vías de comunicación suponían el principal obstáculo para su crecimiento y coadyuvan a la división de la ciudad. La decisión de crear en los años 30 una vía rápida para la comunicación de Madrid con Levante pasando por la ciudad bloquea el crecimiento al oeste, mientras que al norte, el ferrocarril cercena cualquier posibilidad de expansión. Para el Estudio de Urbanismo, Sociología y Arquitectura que puso por escrito parte de la información obtenida durante la revisión del nuevo PGOU en los años ochenta, “una Administración Local tolerante, cuando no interesada, un gran apoyo financiero, el aliciente del dinero fácil y una demanda importante son las razones de esta gran intervención en la promoción privada que ha configurado la ciudad que hoy conocemos”9. 8 SEFT. Entrevista con Salvador Jiménez el 04/11/2010. La Encuesta de equipamiento y nivel cultural de la familia del año 68, elaborada por el INE, refleja en cuanto al equipamiento de los hogares albaceteños una infradotación en calefacción o agua corriente, donde solo el 11% disponía de lavadora, frigorífico y televisión, mientras que la radio se había generalizado en el 66% de los hogares. La del 75 muestra un salto espectacular en el uso de la televisión, que se iguala a la tenencia de transistores en el 69% de las casas que, no obstante, seguían careciendo de agua corriente, calefacción o aseo en el 20, 63 y 36% de los casos 9 OFICINA MUNICIPAL DE PLANEAMIENTO, 1982: 19. Según señala el arquitecto Tomás Marín, “los españoles, tan anarquistas como siempre, habían transformado España al margen de la Ley del Suelo” implementada “en una alarde de voluntarismo falangista” en 1956. En MARÍN RUBIO, 2008: 125. Por otra parte, Francisco Mahíquez, quien Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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El resultado, para el arquitecto Fernando Chueca Goitia, era el de una ciudad convertida en un “disparate”, con el mayor índice de deterioro urbanístico de todo el país10. Las agresiones al patrimonio arquitectónico son incontables, acabando con dos terceras partes de los inmuebles de factura historicista o modernista de los años veinte, mientras que la supervivencia de la Posada del Rosario, uno de los edificios más antiguos de la ciudad, se antojaba como un milagro visto el empeño de su propietario en derribarla ante la incapacidad del Ayuntamiento para hacerse cargo del inmueble. En este estado de cosas, la ciudad comienza a ser inhabitable y desconocida para sus moradores11. 3. Hacia la organización del movimiento civil Pues bien, autoconstrucción, aparición de nuevos barrios a las afueras, edificación descontrolada en altura (La Pajarita, Huerta de Marzo…), especulación urbanística y destrucción de edificios históricos son los rasgos definitorios de una política urbana mal planificada que va a favorecer el nacimiento del movimiento vecinal como un nuevo actor en la dinámica municipal. En ella, las asociaciones de vecinos aparecen como un elemento reivindicativo que actúa a escala local, incluso en una dimensión menor como son los barrios, pero que acaban convirtiéndose en portavoz de los que menos tienen. La petición de mejoras en las infraestructuras comunes a partir de escritos o comunicados consigue mayor repercusión cuando logra salir a la luz pública a través de los periódicos locales, pero también por medio de recursos tan comprometidos como lo eran entonces las fuera teniente de alcalde y concejal de urbanismo, reconocía que “Urbanismo es uno de los departamentos más conflictivos que existen en cualquier Ayuntamiento, hay muchos intereses encontrados que resulta a veces francamente difícil conjugar” (La Verdad, 12/07/77). Al día siguiente se publicaban algunos datos de la memoria municipal sobre población y obras públicas: la mitad de las calles de Albacete estaban sin pavimentar a mediados del 77, con una reducida extensión de parques y jardines en relación con el número de habitantes, constatándose un fuerte empuje en el sector de la construcción. 10 CHUECA GOITIA, 1977: 385-386. Acompañan a Albacete otras ciudades en este ranking: Ciudad Real, Guadalajara y Soria. La Verdad, 05/07/1979. 11 Algunas opiniones al respecto publicadas en el diario La Verdad pueden ser las del periodista Sánchez de la Rosa, “estamos haciendo una ciudad monstruosa, hosca y con un urbanismo colosalista y desproporcionado” (19/08/78); las del poeta Antonio Martínez Sarrión, para quien la ciudad “está totalmente cambiada, fea, horrible, con edificios altos y calles estrechas” (09/07/1978), o las del director teatral Juan Pedro de Aguilar, quien afirma que aunque “es absurdo anclarse en el pueblo manchego del siglo diecinueve, se están destruyendo edificios que ni si quiera por un sentido moral deberían ser tocados, y se los están cargando” (13/08/1978). 442

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manifestaciones, espontáneas y numerosas como las llevadas a cabo por los vecinos de Hermanos Falcó y Puerta de Valencia tras los accidentes mortales que se produjeron en la circunvalación, y que dieron lugar a la intervención del Ministerio de Obras Públicas y a reuniones entre el gobernador civil, el alcalde y las propias asociaciones vecinales12. Con la misma espontaneidad se manifestaban las vecinas del Polígono San Antón, denunciando su malestar ante los problemas del barrio, con carencia de iluminación nocturna, y haciendo frente a la insensibilidad del Ayuntamiento, que se lavaba las manos frente a la tutela que el Instituto Nacional de Vivienda ejercía sobre el polígono. En el otoño de 1978 los vecinos del barrio Pedro Lamata y limítrofes estallan ante los problemas de equipamiento escolar, produciéndose una nueva marcha hasta la Delegación de Educación y el Ayuntamiento. Alcantarillado, asfaltado, iluminación, desratización, zonas verdes, instalaciones, mejoras viales y seguridad del tráfico forman el día a día de las reivindicaciones vecinales a través de las cuales los barrios periféricos reclamaban su equiparación con el resto de la ciudad13. Para el colectivo Sagato, que publicaba todas las semanas artículos de opinión en el diario La Verdad con sustrato cristiano y vocación socialista, este tipo de acciones sobrepasaban el ámbito de una protesta puntual para entenderse como ejercicio de ciudadanía y democracia: Las amas de casa del barrio San Antón nos han dado una lección. La manifestación popular del cinco, creemos que es otra lección para aprender que la democracia no la da nadie por real decreto. Se hace democracia al andar, cuando el pueblo participa en su vida socio-política de verdad14.

La organización y legalización de las Asociaciones de Vecinos a través de la Ley de Asociaciones de 1964 resultaba en ocasiones problemática para las autoridades locales -caso de la de Pedro Lamata, con presencia de militantes comunistas y acusación de fraude a la OS en la construcción de la cooperativa-, en la medida en que se constituían en un contrapoder 12 La Verdad, 09/12/77 y 10/09/78. A finales del 78 la circunvalación se revela como el punto negro más peligroso de la provincia, con 28 accidentes, un muerto y siete heridos graves (01/12/78). 13 El Instituto de Estudios Albacetenses dispone de un archivo fotográfico consultable on-line donde pueden verse fotografías de la época. Muy elocuentes son las vistas urbanas tomadas por el fotógrafo Donate en los años 80 sobre el estado de alguno de los barrios aquí citados. 14 La Verdad, 06/11/1977. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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difícil de domesticar y amparado en la fuerza de los hechos. Por su novedad resultan ser uno de los movimientos más característicos de la Transición y, aún sin tener en una ciudad como Albacete la fuerza que se le supone a los sindicatos, sí pueden considerarse un elemento que desautoriza y deslegitima el poder municipal. Son la punta de lanza de un movimiento asociativo de nuevo cuño que acoge a grupos con menor implantación o incidencia, pero demostrativos también de la naciente pluralidad social, tales como las asociaciones feministas (de mujeres, según los términos del momento), ecologistas, de objeción de conciencia o juveniles, éstas últimas algo más amplias y amparadas en estructuras de tipo político (Unión de Juventudes Comunistas de España, Juventudes Socialistas, Joven Guardia Roja, etc.) 15. Un repaso a las 175 asociaciones legalizadas en la provincia de Albacete desde la promulgación de la citada Ley hasta 1979, muestra el peso de la capital en la fundación de las mismas (69), compartido con los grandes municipios como Almansa (20), Hellín (10), Villarrobledo (9) o La Roda (7), repartiéndose el resto de asociaciones en otras treinta y tres localidades más. La distribución tipológica de estas asociaciones permite caracterizar al menos tres grandes grupos: el de las Asociaciones Culturales (15) o Culturales-recreativas (29), que incluyen desde Casinos y Círculos, sobre todo en los primeros años, a asociaciones de divulgación cultural que proliferan por los pueblos en el año 1979; el de Enseñanza, 24 asociaciones, fundamentalmente de Padres de Alumnos con un completo reparto provincial, pues afectan tanto a colegios como institutos e incluso al Seminario de Albacete, y cuyo funcionamiento se generaliza en muchas localidades desde salones parroquiales16; y el Vecinal, 22 asociaciones que 15 La prensa es buen instrumento para conocer tanto el desarrollo de estas iniciativas como la postura de la cabecera. El encierro de una docena de mujeres en la Audiencia Provincial y el Ayuntamiento como protesta por el juicio a once mujeres en Bilbao acusadas de aborto o de provocarlo, fue recogido por La Voz de Albacete el 24 de octubre de 1979 con redacciones como la que sigue: “Como si la Naturaleza estuviera en contra de las partidarias del aborto –que es una actitud antinatural–, a la hora de la concentración llovió fuerte”. En la misma línea dos artículos: “La maternidad, ultrajada” y “Que pena me dais, hijas”. El 2 de octubre de 1977 La Verdad recogía las declaraciones de tres de los quince objetores de conciencia albacetenses, quienes reclaman una alternativa civil y de carácter autogestionaria al servicio militar. 16 Es posible advertir la alternancia de al menos tres tipos de estatutos: uno original con predominio de referencias a la “ley natural”, un segundo más moderno pero fundamentado también en la “ley natural” y la “cooperación cristiana” y otro final donde ya van apareciendo referencias a los “derechos humanos”, la “igualdad de oportunidades” e incluso la “democracia”. 444

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velan por el progreso material de los barrios desfavorecidos, aunque en los fines declarados en los respectivos estatutos se repite con asiduidad la preocupación por la “moralidad”. Por último, en la distribución temporal de las inauguraciones destaca el salto espectacular que se produce en 1978, momento en que se organizan tantas asociaciones (52) como en los nueve años anteriores, hasta alcanzar un total de 175 para el período 1965-197917. Sea cual sea el peso que concedamos a estas asociaciones, son demostrativas de la existencia de un tejido social en crecimiento, francamente tardío, pero sí generador de una “nueva cultura cívica” más activa y participativa, propia de la normalización democrática que trae el nuevo régimen18. Ese movimiento ciudadano no sería tal de no haberse continuado durante los largos años de franquismo un soterrado movimiento obrero que vuelve a cobrar fuerza de la mano de la penetración de las Comisiones Obreras en la estructura del Sindicato Vertical. Las elecciones a enlaces sindicales y la negociación de convenios colectivos son los momentos de mayor conflictividad, contestados por la patronal por medio de despidos improcedentes que provocan a su vez la entrada de nuevos elementos de ruptura como son los abogados laboralistas, cuyo miembro más destacado en Albacete es Luis Collado, militante del PCE y CCOO. Los estudios de Óscar Martín vienen a demostrar cómo el viejo movimiento obrero también tiene su recuperación en estos años, tiñendo de conflictividad ámbitos tan dispares como el campesinado (especialmente activo en la comarca de La Manchuela), la construcción, los transportes, la industria (el papel de la mujer es más que significativo en la conflictividad de la industria textil en la provincia), la enseñanza (estudiantes y profesores no numerarios) o la sanidad: “con las limitaciones propias de las características socioeconómicas y la cultura política de la ciudad, los obreros albacetenses también se movilizaron. Sus demandas fueron principalmente de tipo laboral, pero mostraron una clara politización”19. La salida a la luz pública de las centrales sindicales tiene lugar casi un año después de la muerte de Franco, entre el verano y el otoño de 1976. La presentación de CC.OO. a cargo de un líder nacional como Paco García Salve (cura obrero, luego secularizado, condenado por el proceso 1001 y 17 SEFT. Base de datos de asociaciones. Elaboración propia a través de las hojas registrales presentadas ante el registro de asociaciones del Gobierno civil. 18 PÉREZ DÍAZ, 1993. 19 MARTÍN GARCÍA, 2006: 189. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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miembro del ala más radical del PCE) reunió en la finca de La Marmota a unos 700 militantes y acabó con la intervención de la Guardia Civil, mientras que actos posteriores como la visita de Marcelino Camacho eran suspendidos sin evitar por ello conseguir una presencia multiplicadora a través del diario La Verdad 20. Entre tanto, la celebración de una primera Semana Sindical ponía de relieve la presencia de otras organizaciones como UGT, USO y CNT, y el conflicto abierto con la OSE y Gobierno Civil: doscientos militantes de la central anarquista se manifiestan a la puerta del edificio de Sindicatos hasta que la policía los dispersa entre gritos de “libertad sindical” y “democracia”. Todavía en noviembre, la jornada de lucha convocada por la COS (Coordinadora de Organizaciones Sindicales) reunió a medio millar de personas y fue “duramente reprimida por las fuerzas de seguridad con la colaboración de elementos ultraderechistas armados”21. La relación directa entre libertad sindical y aumento de la conflictividad parece evidente si analizamos algunos datos cuantitativos: entre 1969 y 1979 tienen lugar en la provincia 347 conflictos expresados por medio de diferentes recursos, desde los más sutiles de protesta y malestar hasta los más evidentes como concentraciones, huelgas o paros22. El lento incremento de estas manifestaciones de disentimiento, apenas 25 en el año de la muerte de Franco, acaba por estallar en la segunda mitad de la década, llegando casi al centenar de conflictos abiertos en 1977, sin perder de vista que la protesta en Albacete no debe ser analizada únicamente desde el punto de vista cuantitativo. El potencial de la protesta en la ciudad no reside en sus números sino en la amenaza que representa para las autoridades: un lugar poco politizado y alejado de los grandes núcleos amenaza con traspasar los límites permitidos23.

La trayectoria sindical de estos años va a verse salpicada de éxitos, fracasos y algunos equívocos. Entre los primeros, las multitudinarias manifestaciones 20 La presencia de García Salve coincide con su participación como ponente en un curso de pastoral social en la Casa de Ejercicios de Albacete. Ver SÁNCHEZ ORTEGA, 2002: 348. 21 MARTÍN GARCÍA, 2008a: 291. Tanto la asamblea iniciática de CCOO a las afueras de la ciudad como los problemas ocasionados a la autoridad gubernativa local por la Semana Sindical de septiembre y la Jornada de lucha de noviembre quedaron recogidos en La Verdad: 27/07/76; 25 y 26/09/76; y 11, 14 y 16/11/76. Para La Voz de Albacete, la jornada de lucha convocada por “grupos sindicales ilegales y otras organizaciones políticas” fue un “fracaso” (13/11/76). 22 SEFT. Base de datos de conflictividad en Castilla – La Mancha. Elaboración propia. 23 MARTÍN GARCÍA, 2006: 190. 446

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del 1 de mayo, principal expresión de las reivindicaciones en materia de derechos de los trabajadores pero también de libertades democráticas, la progresiva implantación de secciones sindicales en las diferentes localidades y ramas laborales, la recuperación del patrimonio sindical o la presencia activa en los medios a través de comunicados o artículos de divulgación, en los que van a sobresalir Paco Delgado (UGT) y J. A. Mata (CCOO). Los equívocos vendrán de la mano de iniciativas individuales de algunas centrales sin contar con el apoyo del resto, lo que a la postre repercute en el principal fracaso del movimiento obrero: la desunión sindical, la ausencia de un proyecto común que rivalice con la desmovilización progresiva que trae el afianzamiento del proyecto democrático y que se muestre fuerte frente a la instrumentalización que del ámbito sindical buscan los partidos políticos en el poder. 4. La lucha por el espacio político Los paralelismos entre el resurgimiento del movimiento obrero y la reorganización de embrionarios partidos políticos es significativa de este periodo, toda vez que los cuadros que trabajan por una alternativa democrática sindical se reúnen al mismo tiempo pero con un objetivo político. Tal situación se producía entre los simpatizantes de PCE y CCOO, de PSOE y UGT, o incluso de UGT y USO, lo que demuestra que estas dos esferas no estuvieron nunca completamente separadas aún cuando hubo discursos en esa dirección24. Lo más significativo, por otra parte, es lo tardío de la reorganización política en la provincia, de manera que a mediados de 1976 Ramón Ferrando, delegado del diario La Verdad, denunciaba con sorna que “Albacete debe ser hoy la ciudad más clandestina políticamente hablando. Toda actividad política se hace con tal sigilo que raya la heroicidad”, en un claro intento por espolear a quienes debían acabar con una época de pasividad25. Con unas elecciones generales en el horizonte del verano de 1977, en menos de un año se organizan con escasos medios materiales y bastante 24 Por ejemplo, en octubre del 77 se produjo un tira y afloja entre los comités provinciales del PSOE y el PCE. Los socialistas acusan de hipocresía al PCE por negar su relación con CCOO y su colaboracionismo con el Gobierno Suárez, mientras que Francisco Bonal defendía la independencia de CCOO respecto al PCE: “los afiliados a Comisiones Obreras que a la vez militan en partidos no pasan del 15% del total”, (La Verdad 19, 21, 23 y 26 de octubre de 1977). 25 La Verdad, 07/05/76. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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voluntarismo una decena de organizaciones políticas con poca o ninguna tradición. Los protagonistas por la izquierda de esta vuelta al juego político, primero clandestina, luego legal, fueron PCE, PSOE y PSP, mientras que grupos minoritarios como el republicano ARDE o el PTE (legalizados tras las primeras elecciones generales) apenas tuvieron repercusión a nivel local, como tampoco consiguieron romper a escala nacional26. Desde posiciones moderadas, la Asociación Democrática de Albacete (ADA) aparece como el único intento local de constituir una alternativa política, siendo su originalidad contar entre sus miembros con algunos de los concejales progresistas del Ayuntamiento (Damián Ferrándiz, Juan Ramírez Piqueras…), mientras que el escritor Manuel González de la Aleja o el abogado Joaquín Íñiguez aportaban el componente intelectual. La opción de combinar pragmatismo en lo político (“el independiente es aquel hombre que vive conscientemente la política pero que por algún motivo ha decidido no afiliarse a partido alguno”, dirá el abogado Íñiguez27) con socialismo en lo ideológico (“mis ideas están en el socialismo”, afirmará por su parte el maestro Ramírez Piqueras28) no pudo consolidarse tras las primeras generales, a pesar de la talla de alguno de sus miembros, que continuaron trabajando para conseguir logros como el Ateneo y la Universidad. Las opciones de centro pasan en Albacete por un exiguo movimiento de democristianos en torno a las siglas DC (fusión a su vez de Izquierda Democrática y Federación Popular Democrática), asociados a PSP y ADA de cara a las elecciones de 1977 y una de las razones de la derrota de los socialistas de Tierno Galván. Mayor éxito tendrá la UCD, habida cuenta de que “un partido con apoyo del Gobierno es tanto como unas elecciones ganadas”, según opinión de Ferrando el 1 de marzo previo a los comicios del 77. Su composición fue ideológicamente heterogénea, como varios los nombres destacados: Ruiz Risueño, José Luis Moreno, Herrero Arcas, Ismael Piñero… Llama la atención la presencia de una mujer en primera línea, Juana Arce, cuya participación obtuvo buenos réditos electorales, senadora en el 77 y diputada en el 79. 26 Aún así dejaron algún momento memorable, como la exhibición de una bandera republicana durante un mitin del Frente Democrático de Izquierdas (siglas bajo las que participó en las primeras generales el PTE), lo que supuso la detención de José (Manuel) Pérez Pena (La Verdad, 14/06/77). Meses después el estudiante Juan Carlos González y el obrero Francisco José García eran juzgados por este motivo aplicándoseles la ley de amnistía aprobada el 15 de octubre de ese año (La Verdad, 23/10/77). 27 La Verdad, 12/06/77. 28 La Verdad, 13/05/77. 448

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La organización de la derecha en Albacete también es deudora de la situación nacional. Las asociaciones políticas promovidas como muestra de aperturismo desde los estertores del régimen franquista tienen aquí su particular reflejo en núcleos atomizados en torno a personalidades de influencia como Francisco Mahíquez (ANEPA) o José Luis Fernández Fontecha (UDPE), hasta confluir en una Alianza Popular que reunía la “esencia, donde las haya, del viejo régimen que ahora se quiere sustituir”, según editorial de Ramón Ferrando29. Los intentos de los miembros de AP por separarse de un discurso marcadamente anclado en el pasado fueron escasos, y quedan en todo caso aplacados por la retórica aplastante de Manuel Fraga a su paso por la capital: “No podemos permitir ni la inflación, ni el comunismo, ni la pornografía”30. A su lado, las declaraciones de los miembros de Falange a favor de la recuperación del legado joseantoniano, de la pervivencia de la democracia orgánica o de la unidad de la patria, no desentonaban en absoluto. Los resultados electorales de los comicios del 77 no divergieron respecto al conjunto nacional, abriéndose una legislatura constituyente con la elaboración de la Constitución como telón de fondo. La demora en la celebración de las elecciones municipales dio margen a la mejor vertebración provincial de los partidos, al surgimiento de fuertes agrupaciones locales, a fusiones y desaparición de siglas, y a un buen puñado de cambios de filas entre unas formaciones y otras. Sin embargo, el desplazamiento de los comicios mantenía a la política municipal en stand by, causando un importante perjuicio a la misma. Para Ferrando, las elecciones habían sido “deliberadamente aplazadas”, por lo que el diputado socialista Antonio Peinado hablaba de “estafa al pueblo” y un artículo del comunista Giménez Benítez de “miedo a la izquierda”31. Al mismo tiempo, cada día que pasaba sin elecciones municipales se minaba más y más el debilitado prestigio de las corporaciones locales, que en el caso de Albacete parecía rejuvenecerse con la nueva alcaldía de Abelardo Sánchez. Un espejismo. Los conflictos vecinales no tardaron en aparecer, los partidos reclamaban cada vez mayor presencia y participación y cada movimiento del Ayuntamiento era estudiado y escrutado por una amplia oposición política deseosa de hacerse con el mando municipal, minado internamente ante la dimisión –que no 29 La Verdad, 15/03/1977. 30 La Verdad, 17/04/77. 31 La Verdad, 4, 6 y 9 de marzo de 1978. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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podía hacerse efectiva– de alguno de sus concejales (Antolín Tendero, Javier García Carrilero) y el acercamiento de otros a posiciones socialistas (Juan Ramírez, Damián Ferrándiz). En esas circunstancias comenzaron a ser frecuentes la realización de mesas de debate entre partidos para acercar posturas de cara a las municipales o la petición por parte de los partidos de izquierda de la dimisión en bloque de los ayuntamientos, mientras el alcalde clamaba profético que “las iras del vecindario caerán sobre las nuevas corporaciones”32. La preparación de las municipales de 1979 va a verse comprimida ante la sucesión de las convocatorias de referéndum constitucional y elecciones generales y el proceso de ordenación autonómica, lo que puso a prueba la capacidad organizativa de los partidos. Comunistas y socialistas van a llevar la delantera en cuanto a la atención a la política municipal. En junio del 78, el liderazgo del PCE provincial pasaba del veterano López Carrasco al inédito Pedro Bolívar, quien en una de sus primeras declaraciones devolvía la problemática urbana al debate público: En este aspecto me parece que se ha consentido bastante, quizá por la poca fuerza que han tenido los movimientos ciudadanos, las asociaciones de vecinos, etc. No ha existido la suficiente fuerza como para imponer el que no se destruya todo lo que se anuncia histórico-artístico, por una parte, y todo lo que es hacer una ciudad habitable, por otra... Me da la impresión de que ha existido aquí la marca del franquismo con mucha más fuerza que en otras ciudades...

A finales de verano, el PCE proponía un plan de urgencia al Ayuntamiento con objetivos como el saneamiento de la Hacienda municipal o la lucha contra el paro donde sobresalía la petición de crear un “órgano de vigilancia y control democrático” integrado por miembros del ayuntamiento, partidos políticos, sindicatos y organizaciones ciudadanas33. Por su parte, desde las filas socialistas se preparaban para el gobierno municipal con un curso sobre planificación municipal en el que llama la atención una propuesta sobre “desarrollo de las posibilidades de control del movimiento ciudadano”, en un momento en que la adopción de las reivindicaciones vecinales, cuando 32 La Verdad 17/03/1979. Las demandas de dimisión se repiten en varias localidades como Almansa o Hellín, además de en la capital y en otros puntos del país como Vigo, Bilbao o San Sebastián. 33 La Verdad, 21/07/1978 y 24/08/1978. 450

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no el control directo sobre las mismas asociaciones de vecinos, podía ser garantía de éxito electoral y en el que, de hecho, fueron varios los miembros de las AAVV los que se integraron en las listas de candidatos a las municipales tanto en el PSOE como en el PCE. En la presentación de la candidatura socialista figuraron propuestas para frenar la especulación, impedir la construcción “más allá de la circunvalación” o crear zonas verdes34. Con la celebración de las municipales a la vista, desde la UCD local se producen discursos vinculando la legalización de las asociaciones de vecinos a la labor del Gobierno ucedista y lamentando el “problema sangrante de los barrios periféricos”, en palabras del candidato Pedro Romero, ganador de las elecciones pero no protagonista del nuevo ayuntamiento democrático de la localidad, cuya alcaldía recayó en el socialista Salvador Jiménez tras el pacto municipal firmando entre PSOE y PCE, y que permitía a su vez la gestión comunista de comisiones significativas como las de Urbanismo o Barrios. Alfonso Guerra y Santiago Carrillo suscribían a nivel nacional un acuerdo que abría la puerta a un millar de alcaldías socialistas y doscientas cincuenta comunistas. Salvador Jiménez, en el discurso de su toma de posesión como nuevo alcalde de Albacete, pronunciaría: “Queremos conseguir un Albacete más habitable, más humano y más avanzado socialmente”. Las reivindicaciones vecinales y las soluciones urbanas pasaban al primer plano de la política municipal. 5. El lugar de la cultura La regeneración vecinal, sindical o política implica un cambio hacia la participación en los asuntos públicos, pero esas nuevas actitudes democráticas no se circunscriben únicamente a la esfera sociopolítica, sino que tienen también su reflejo en el siempre difuso y complejo mundo cultural. Nos centraremos aquí en las dimensiones espaciales de ese fenómeno, en la conquista de espacios públicos para el desarrollo cultural por parte de una nueva generación de público y artistas que agrupa a literatos (poetas, narradores e incluso periodistas), pintores o cantautores en la línea de las tendencias expresivas del momento. Destacan entre ellos el poeta Martínez Sarrión, encumbrado por José María Castellet como uno de los novísimos, los artistas plásticos Qijano y Beneyto, o los músicos Pedro Piqueras, Lanciano y Manolo Luna, a veces unidos en la participación en festivales o recitales con implicaciones políticas. El éxito dispar de estos conciertos y festivales 34 La Verdad, 30/08/1978 y 15/03/1979. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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son reflejo tanto de los recelos gubernativos a la hora de permitirlos como de una cultura popular poco trabajada –“durante el franquismo lo único popular ha sido el cubata”, escribirá Manuel Luna–, amén de unas instalaciones poco aptas para eventos de este tipo, caso por ejemplo, del deficientemente acondicionado polideportivo de la ciudad35. Y es que las instituciones y espacios propiamente culturales eran bastante escasos en esta iniciática democracia local. Los centros de enseñanza superior quedaban restringidos a la escuela de Magisterio (Escuela de Formación del Profesorado de EGB) y a los centros privados con formación en ATS, mientras que se demandaban facultades de Derecho o Empresariales sin demasiado éxito. La UNED trataba de paliar esta situación pero se encontraba con periódicas dificultades estructurales y económicas, amén de sus propias limitaciones como centro de estudios a distancia. Como no podía ser de otra manera, el resultado era que buena parte de los jóvenes de la clase media provincial se veían obligados a estudiar en Murcia, Madrid o Valencia, con el grave perjuicio económico que acarreaba a las familias, empezando a calar, incluso en la última corporación local franquista, la necesidad de poner en marcha una universidad independiente de la murciana, abriendo paso a una petición que correría de la mano de la demanda de autonomía regional. Reseñable es también el papel de los institutos de bachillerato, dónde una nueva generación de jóvenes profesores, algunos de ellos enfrascados en las interminables demandas de los PNNs, aportaban inquietudes y una actitud reivindicativa constatable en centros como el Instituto Andrés de Vandelvira, el primer centro mixto de la ciudad: Faltan centros de cultura, espacios de educación cívica, democrática y pluralista. La educación en la participación y gestión de todos está aún por hacer. “Vandelvira” era una esperanza. No decimos era, es, tiene que ser una esperanza que se convierta en realidad. Si muchos alumnos y profesores miraban a vuestro centro para saber lo que tenían que hacer en los suyos, es que estabais cumpliendo una misión concienciadora y de avanzadilla. No os canséis. Responsablemente y en libertad, seguid adelante36.

35 Manuel Luna, “¡Queremos, para todos, fiestas populares!”, La Verdad, 08/09/1977. 36 Sagato, “Carta abierta a los alumnos del Instituto Vandelvira”, publicado en La Verdad, 05/03/78. 452

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Mientras tanto, Diputación y Ayuntamiento dedicarían escasos medios a la cuestión cultural, encargándose del mantenimiento de la Casa de la Cultura, de la Banda Municipal y el Conservatorio, programando la Feria de septiembre o adquiriendo obras de Benjamín Palencia, pintor ya reconocido en su tierra37. El mayor logro de la entidad provincial fue el mecenazgo del Instituto de Estudios Albacetenses a finales del año 77 siguiendo la iniciativa de un grupo de investigadores en torno al Archivo Histórico Provincial, con Francisco Fuster a la cabeza, siendo la revista de investigación Al-Basit su principal legado38. En el ámbito de la creación e investigación literaria, la Diputación apadrinó también la publicación de la revista Barcarola, que continúa en la actualidad una andadura de más de treinta años. A nivel local, la refundación del Ateneo en 1978 tras el largo silencio del franquismo suponía todo un hito cultural y político. De hecho, la presencia de miembros de los recién creados partidos políticos estaba asegurada en las primeras comisiones gestoras, aunque fue el grupo ADA, del que hemos hablado brevemente en el epígrafe anterior, el que centralizó su puesta en marcha, quizá porque el espíritu del Ateneo era el mismo que iluminaba su propuesta política de moderación y civismo39. La inauguración del Museo Provincial (1978) fue la guinda en esta urgente puesta en valor del patrimonio cultural local y provincial, dotando de un amplio espacio expositivo para albergar los ricos restos arqueológicos afanosamente recopilados desde los años 40 por Joaquín Sánchez Jiménez, primero, y Samuel de los Santos y su equipo, después. El edificio resultó acorde con los volúmenes tradicionales de la arquitectura de la capital, integrándose de forma ingeniosa entre el bosque de árboles del parque Abelardo Sánchez (entonces de los Mártires), aunque sufriendo por ello importantes problemas de climatización en su interior y quedando prácticamente privado de la vista de los paseantes. Dentro del ámbito de la cultura de masas, la ciudad disfrutaba de media docena de salas de cine: Astoria, Capitol, Goya, Carlos III, Cervantes o Carretas son algunas de ellas. La cartelera de un día cualquiera a comienzos 37 La labor cultural de ambas instituciones seguía en general los parámetros de la etapa franquista descritos en GÓMEZ HERRÁEZ, 1993: 67 y 85. 38 FUSTER RUIZ, 2008: 88. 39 Para La Verdad, “el Ateneo puede y debe ser realidad y debe encontrar su equilibrio. Tribuna cultural, abierta, inquieta, viva y cívica. Apolítica en el sentido de no partidista. Pero sensible a todas las manifestaciones culturales de hoy. Y el abanico de estas es infinito” (13/07/1977, página 5). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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del 78 ofrecía las aventuras de 007, finas comedias de Woody Allen junto con otras más burdas propias del destape y títulos subidos de tono. Mundo aparte eran los cine-clubs, con ciclos de cine de autor o temáticos de mayor calado intelectual, social y político. En la capital, el Meliés se organizaba en torno al Colegio Escuelas Pías y reunía a un centenar de socios, mientras que el Buñuel reunió hasta trescientos en sus inicios en la primavera del 76, partiendo de un grupo de antiguos alumnos de Magisterio40. También el Teatro Circo realizaba proyecciones de cine, en un momento en que la actividad teatral comenzaba a resurgir de la mano de grupos teatrales independientes que apostaron por un teatro comprometido, como fue el caso del Equipo Teatro de Albacete (creado a mediados de 1975), Niebla –que a pesar de pertenecer a la OJE desarrolló una dramaturgia muy crítica– o del grupo villarroblense de teatro independiente y experimental La Troya41.

Muy activo estuvo también el grupo de teatro Abraxas, combinando actuaciones y conferencias, y apostando por una organización democrática y sin dirección escénica con miembros salidos de otros grupos teatrales como Niebla, Herta o Besana42. Entretanto, las librerías iban a jugar un papel destacado proporcionando literatura y espacios para el debate en un tiempo de apertura. La Librería Delta (1973) fue la pionera en Albacete de un concepto más amplio para lo habitual en este tipo de establecimientos, acogiendo actividades culturales diversas durante lo breve de su existencia: Entre las actuaciones que llevamos a cabo hubo exposiciones de pintura y recitales de cantautores como Pedro Piqueras, quien cantaba aquello de “quiero un martillo para romper la cadena”… El día de la inauguración nos encontramos dos “grises” en la puerta y pensamos que nos la habían cerrado antes de abrir. Luego nos enteramos de que uno de nosotros había invitado al gobernador civil, Federico Gallo.

Así lo comentaba Salvador Jiménez, uno de los fundadores de la librería junto a Baldomero Lozano, Florián Godes y Bernardo Campillo, entre 40 La Verdad 07/01/77 y 06/10/77. Una muestra de las actividades del cine-club Buñuel puede ser el ciclo de cortometrajes sobre la República de Cuba (La Verdad, 01/04/77). 41 MARTÍN GARCÍA, 2008b: 77. 42 La Verdad, 16/10/1977. 454

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otros43. Jóvenes simpatizantes de la izquierda, la fundación de la librería se ha interpretado erróneamente como un intento de organizar el PSOE local44. Más explícita va a ser la relación de la Librería Popular con el PCE a través de su gerente Ignacio Martínez, miembro del comité local del partido, y de María Jesús Roldán, propietaria de la librería y también militante. La Popular amplió en tiempo e intensidad su dimensión de compromiso político, uniendo a las actividades de difusión cultural otras de temática política que incluían visitas de referentes sindicales, políticos o intelectuales como Marcelino Camacho, Simón Sánchez Montero o Nicolás Sartorius, siempre con el riesgo de prohibición gubernativa latente, lo que se cumplía con frecuencia propiciando, paradójicamente, un eco mayor a través de medios locales como el diario La Verdad. El posicionamiento y la labor de la Librería Popular fueron alabados por sus contemporáneos y detestado por una ultraderecha en retirada que no escatimó insultos, pintadas y amenazas que se concretan en un atentado con bomba el 26 de noviembre de 1976 que dejó numerosos desperfectos y la sensación de que quedaba todavía mucho camino que recorrer en el aprendizaje democrático y la tolerancia política de los albaceteños. 6. Conclusiones En las líneas anteriores se ha buscado un acercamiento a la realidad económica y urbana de Albacete en los años setenta como origen de cambios sociales y políticos. Entre ellos cabe anotar el nacimiento de un movimiento asociativo inédito hasta entonces, con una importante inclinación vecinal, y la reorganización de la experiencia sindical y política cortada de raíz por la guerra civil y la subsiguiente dictadura. Desprenderse del legado cultural más gris de aquel régimen implicó la participación y el compromiso de artistas, profesores o profesionales del periodismo, de forma que el cambio cultural impregna y da sentido al resto de cambios sociales y políticos. En este sentido podemos afirmar, siguiendo las palabras del sociólogo y político Juan de Dios Izquierdo, que “Albacete efectúa su propia transición en la Transición”. Y lo hace con mimbres significativos: asociacionismo, movimientos cristianos de base, medios de comunicación comprometidos, conflictividad laboral en aumento o protagonismo de los nuevos líderes 43 SEFT. Entrevista con Salvador Jiménez, 15 de octubre de 2010. 44 Al menos así parece interpretarlo GOMEZ FLORES, 1991: 151.

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políticos y sindicales. Los años ochenta se abrieron así con el optimismo de una nueva etapa democrática dirigida por gobiernos socialistas tanto en lo municipal, como en lo autonómico y nacional. Cabría mensurar en estudios posteriores si la democracia resolvió o no los retos con los que nacía, y ahí el debate sobre la desmovilización ciudadana y la acción de los partidos sobre ella puede ser un punto de interés susceptible de ser analizado desde lo local, aunque previsiblemente con la normalización democrática se pierda parte del encanto de los momentos de gestación. Retomando la cuestión urbana, punto de partida de este texto, podemos lanzar algunas ideas sobrepasando el límite temporal del trabajo. Así, la transformación urbana de la ciudad en la última década ha contribuido a una mayor homogeneización del espacio, y en ello ha tenido mucho que ver la intervención decidida sobre la carretera de circunvalación a través del proyecto de remodelación integral bajo la alcaldía del socialista Manuel Pérez Castell, que ha mejorado la fisonomía de la vía integrando esas dos ciudades hasta entonces separadas por un “muro de Berlín”, en acertada expresión de Salvador Jiménez. El afán constructivo del siglo XXI ha abierto nuevos espacios a la edificación en sectores como los de la Facultad de Medicina o el centro comercial Imaginalia, por lo que precisamente esos hitos urbanos se convierten en ejes generadores de urbanismo hacia la periferia, atrayendo a familias jóvenes. De esta forma, el envejecimiento y la inmigración aparecen como factores a tener en cuenta en zonas tradicionales como el ensanche, mientras la segregación social, étnica, cultural y económica sigue latente aún cuando su componente espacial haya quedado parcialmente diluido. El estudio del espacio urbano puede ayudarnos a enfrentarnos al pasado histórico de nuestra ciudad, pero también al futuro de la misma. Bibliografía Albacete, una aproximación a su realidad urbana, Albacete, Ayuntamiento de Albacete-Oficina Municipal de Planeamiento, 1982. Anuario Estadístico de España [en línea], Instituto Nacional de Estadística. Disponible en http://www.ine.es/inebaseweb/hist.do (consultado el 28 de febrero de 2013). CHUECA GOITIA, Fernando, La destrucción del legado urbanístico español, Madrid, Espasa Calpe, 1977. 456

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El Parkour y sus lugares: entre asentamiento y exploración Parkour and its Places: between Settlement and Exploration Carlos Javier Ferrero Martínez1 Universidad de Salamanca [email protected] Resumen: Desde finales de los años ochenta del siglo pasado ciudades de todo el mundo están siendo exploradas bajo la óptica del parkour. En cada nuevo lugar donde una comunidad de traceurs nace, sus espacios comienzan a ser transformados, llenados por una dinámica de movimiento que convierte en un lapso sus inertes bancos, sus duros muros y sus frías barandillas. Mediante el registro y la publicación de materiales a través de Internet –importante desde sus orígenes, como la manera de entender la temprana difusión de la actividad desde la periferia parisina logrando llegar a lugares de todo el globo– se ha conseguido que muchos de esos lugares pasen a ocupar un puesto notorio dentro del mapa del parkour; destapando con ello una problemática en torno a esos emplazamientos ya que, si bien puedan ser propicios para la disciplina, los traceurs deben ser capaces de transcender a ellos y seguir explorando y descubriendo nuevas posibilidades allí donde vayan, demostrando la adaptabilidad del cuerpo en movimiento como principio básico de la actividad. Se tratará en esta comunicación de indagar sobre cómo algunos de estos espacios que, en sí, pasan desapercibidos para la mayoría de la población de una ciudad, se muestran como lugares interesantes y de gran estímulo para el colectivo de traceurs, que los utilizan como zonas de entrenamiento y de diversión. Se abordará el ejemplo particular de Lisses, punto de nacimiento de esta disciplina, y su transformación en “centro de peregrinaje” para jóvenes de todo el mundo con núcleo en la Dame du Lac. Asimismo se pondrá en valor una actividad que trata de explorar el entorno en busca de oportunidades de movimiento y de expresión corporal escapando de la rigidez de las estructuras urbanas, convirtiendo esos espacios en lugares donde la imaginación puede volar y desarrollarse libremente. Palabras clave: Parkour, exploración, lugares, Lisses, La Dame du Lac. Abstract: Since the late eighties of the past century, cities all over the world have been explored under the view of Parkour. In each new place where a traceurs community 1 Becario investigación (FPU). Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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is born, their places begin to be transformed, filled with a dynamic motion that converts in a lapse their motionless benches, their hard walls and their cold handrails. By filming and publishing materials through the Internet —important in their origins, as the way to understand the quick diffusion of the activity from the Parisian outskirt to the rest of the world— it has achieved that many of this milieu pass to occupy a notorious position within the parkour map; thereby uncovering a problematic about those locations since, although, it could be conducive for the discipline, traceurs must be able to transcend them and keep exploring and discovering new possibilities wherever they go, demonstrating the adaptability of the body in motion as a basic principle of the activity. It will be discussed, in this paper, to look into about how some of these spaces that, in itself, unnoticed for most of the population of a city, are shown as interesting places and of great encouragement to the collective of traceurs, who use them as areas for training and playing. It will be approached the particular example of Lisses, birthplace of the discipline, and its transformation into “pilgrimage centre” for young people around the world with centre in la Dame du Lac. Also will value an activity that tries to explore the environment in looking for opportunities of movement and body expression escaping from the rigidity of urban structures by converting those spaces in places where the imagination can fly and develop freely. Keywords: Parkour, Explore, Place, La Dame du Lac, Lisses.

1. Introducción Pongámonos en situación: Somos un curioso viandante y vamos dando un paseo por la ciudad; en nuestro deambular nos encontramos con un pequeño desnivel que es salvado por una estructura. En los laterales unas escaleras para agilizar el paso de aquellos que pueden usarlas. Entre medias una rampa con un suave ascenso y una configuración serpenteante flanqueada por muros de hormigón. Subimos tranquilamente por la rampa, y cuando estamos en la mitad del trayecto nos sorprendemos. Vemos algo que nunca antes habíamos visto, alguien saltando de muro a muro de hormigón, moviéndose con una agilidad propia de un artista circense. En ese momento nos paramos en seco, fascinados por ese acto improvisado, casi un espectáculo, que tenemos la fortuna de observar. Vemos que esa persona termina con su ejercicio y le preguntamos: -Oye, por favor, me podrías decir, ¿qué es lo que estás haciendo? A lo que el joven nos responde sin problemas, casi parece que le han preguntado mil veces: -Sí, claro, estoy haciendo parkour, me estoy entrenando.

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-Parkour ha dicho, ¿qué será eso? –pensamos. Inevitablemente el joven se da cuenta de que no hemos sido capaces de entender y continúa: -se trata de una actividad física que consiste en moverse de manera rápida y fluida utilizando los elementos del entorno natural o urbano para ello2. Le damos las gracias por su explicación y él sigue con su entrenamiento, saltando de acá para allá. Nos alejamos de allí, habiendo aprendido una cosa nueva, pero con la curiosidad de querer comprender más acerca de esta actividad que se llama parkour. Una vez expuesta esta escena podemos pasar a aclarar una serie de cuestiones sobre esta disciplina. Se pretende con ello arrojar nueva luz sobre un tema poco conocido a nivel académico. Comenzaré con la demarcación histórica y conceptual del Parkour. Posteriormente, continuaré con un análisis de los lugares propios para la práctica de dicha actividad; delimitando ciertas constantes que hacen aparecer diferentes tipologías de lugares. Seguidamente, se tratará el particular tema de la rápida difusión de la disciplina con el fin de establecer el marco en el que se da la transformación de Lisses en un centro conocido por todos los practicantes de Parkour. Por último se aportarán algunos datos relevantes sobre la importancia de la exploración del entorno. Me serviré para este trabajo ya sea tanto de artículos, como de libros, recursos audiovisuales y entrevistas llevadas a cabo entre algunos de los individuos de la comunidad de traceurs de Salamanca. 2. Orígenes El Parkour es una actividad que nació en la década de los años 80 del siglo veinte. En una zona de la periferia parisina, entre los bosques de Evry, Sarcelles y Lisses, vivía un joven llamado David Belle3. Este joven comenzó a divertirse en el entorno en el que vivía junto con un grupo de amigos4. Juntos fueron explorando y aplicando las técnicas que el padre de Belle le había enseñado, saltando y escalando, afrontando los obstáculos que se ponían delante de ellos. 2 Véase: The Oxford Dictionary, consulta online: http://oxforddictionaries.com/definition/ english/parkour?q=parkour [consultado el 16 de febrero de 2013]. 3 Quedémonos con este nombre, el del “protector” del pakour, como a él mismo le gusta entenderlo, en lugar del de fundador (FOUCAN, 2010). Para esa concepción de fundador hay que añadir el nombre de su padre, Raymond Belle, quien le enseñó esa forma de afrontar los obstáculos por medio del entrenamiento físico y que tiene su fuente de inspiración en el método natural, como se verá a continuación en el cuerpo del artículo. BELLE, 2009a; ANGEL, 2010. 4 Sobre este grupo de amigo se hablará más adelante. Los Lugares de la Historia Temas y Perspectivas de la Historia, vol.3

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Para rastrear los orígenes de ese sistema de entrenamiento es necesario retrotraerse hasta principios del siglo veinte, donde encontramos el nacimiento del Método Natural5. Se trató de un sistema de entrenamiento desarrollado por Georges Hébert con el fin de dotar a los urbanitas europeos de una forma de recuperar la capacidad física y la manera de moverse que el propio Hébert había podido estudiar en tribus de África y Oceanía, en sus viajes como marino de la armada6. Este método estaba basado en el entrenamiento de diez habilidades: caminar, correr, saltar, nadar, trepar, lanzar, luchar, elevar, equilibrio y marcha cuadrúpeda. Tuvo una cierta repercusión que perdura hasta hoy en los llamados parcours du combatment7, estos son los rec