La cábala y el poder de soñar

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La cábala y el poder de soñar

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La cabala y el

poder * soñar D e s p e rta r a una vida visionaria

C a t h e r i n e Sh a i n b e r g T r a D u c c ió n

por

R

amón

So t o

Inner T raditions en E sp ato ! Rochester, Vermont • T oronto, C an ad a

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La c á b a la y e l p o d e r de s o ñ a r "Muchas culturas creen que durante el sueño el alma abandona el cuerpo de la persona que sueña, y viaja a otros mundos, visitando quizás el reino de lo imagina!, donde el soñador parece liberarse de las limitaciones del tiempo y el espacio. En La cábala y el poder de soñar Catherine Shainberg no sólo nos lleva a ese reino, sino que nos ofrece sus perspectivas y una guía para el viaje. Desde los tiempos de José y sus sueños proféticos no se nos había obsequiado una guía de tradición oral tan bien concebida como ésta". DR. FRED ALAN WOLF. AUTO R DE MIND INTO MATTER [DE LA MENTE A LA MATERIA] "Una exploración brillantem ente expuesta del escurridizo m isterio de los sueños y la imaginación, y de cómo éstos se desenvuelven a ambos lados del velo que separa la realidad de la fantasía. Shainberg es una asidua discípula de la prestigiosa cabalista Colette Aboulker-Muscat. una de las pocas mujeres que ha llegado a ocupar una posición destacada en este ámbito, quien es además descendiente y estudiante del rabino del siglo XIII Yitzchak Saggei Na'hor (conocido como Isaac el Ciego) y de su escuela de misterios. En La cábala y el poder de soñar Shainberg comparte con nosotros por primera vez la sabiduría relacionada con los sueños, que hasta ahora era inaccesible, de la rica tradición cabalística de su maestra y su pueblo. Es un libro que cumple todo lo que promete su título; es una adición importante a la literatura clásica de la sabiduría espiritual judía". RABINO GERSHON WINKLER. AUTO R DE KABBALAH 365: DAILY FRUIT FROM THE TREE OF UFE [CÁBALA 365: UN FRUTO DEL ÁRBOL DE LA VIDA PARA CADA DÍA] "La cábala y el poder de soñar merece ser leído y disfrutado; el lector recibirá una gran recompensa con la visión espiritual de la vida que el libro le ofrece".

otro mundo. Ahora Catherine Shainberg. psicóloga. poeta y especialista en sueños, ofrece a los buscadores de hoy una cordial y detallada guía a este tipo de pensamiento. Su libro es una guía sincera para la imaginación errante e. inevitablem ente, contribuye a profundizar las relaciones con otros que se encuentran en el mismo cam ino". ELEANOR MUNRO. AU TO R A DE ORIGINALS: AMERICAN WOMEN ARTISTS [ORIGINALES: ARTISTAS NORTEAMERICANAS] "Catherine Shainberg es una maestra de gran profundidad espiritual que nos recuerda que soñar no sólo tiene que ver con lo que hacemos al dormir, sino con el despertar a una vida más trascendente cuando evocamos nuestro propósito sagrado y adoptamos un rumbo a partir de él. Su libro contiene un arsenal de ejercicios prácticos para transform ar el miedo y la ira en energía centrada en el corazón, con lo que podemos liberarnos de la tiranía del hábito y sanar la herida existente entre la Tierra y el Cielo. Recomiendo encarecidamente su lectura". ROBERT MOSS. AUTO R DE. DREAMWAYS O F THE IROQUOIS: HONORING THE SECRET WISHES O F THE SOUL [SENDEROS ONÍRICOS DE LOS IROQUESES: CÓM O SATISFACER LOS DESEOS SECRETOS DEL ALMA] "El libro de Catherine Shainberg comienza con una apasionante crónica de la forma en que la autora llegó al mundo de los sueños e imágenes y revela cómo descubrió a su propia gran maestra de imágenes y sueños, la renombrada cabalista Colette Aboulker-Muscat. Basada en muchos años de experiencia. Shainberg nos guía a través de las posibilidades del crecim iento interior por medio del trabajo de ensueño, proponiendo fascinantes ejercicios que abren cada vez más la mente y el corazón. El poder de soñar es algo que he llegado a apreciar más y más en mi propia vida, y el libro de Shainberg le hace justicia. La autora transita por un sendero de gran belleza".

DR. GERALD EPSTEIN. AUTO R DE HEALING VISUAL!ZATIONS: CREATING HEALTH THROUGH IMAGERY [VISUAUZACIÓ N CURATIVA: PROMOVER LA SALUD CON IMÁGENES] "El sistema medieval de la cábala judía decía que había un mundo más real que el nuestro, oculto detrás del mundo común de la experiencia cotidiana. Al practicar durante toda la vida distintas rutinas de meditación y visualización, los cabalistas podían obtener ciertas percepciones de ese

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RODGER KAMENETZ. AUTO R DE THE JEW IN THE LOTUS [EL JUDÍO EN EL LOTO]

En M e m o r i a

La autora con Colette. en su jardín enjerusalén. 1979 Dedico este libro a mi maestra Colette Simhah Aboulker-Muscat. quien nunca lo llegó a leer. Colette falleció en la tarde del 25 de noviembre de 2003. en su casa en Jerusalén. Tenía 94 años. Hasta la noche antes de su fallecim iento siguió recibiendo visitantes y com partiendo con ellos su sabiduría y sus ejercicios. Yo acababa de llegar de Estados Unidos. Nos pasamos la mañana juntas, poniéndonos al día. Entonces me pidió que la dejara sola y falleció. "Los zadikim (sabios) que han muerto están presentes en este mundo en mucha m a yor medida que cuando estaban vivos". ZOHAR III. 70B Las enseñanzas de Colette perduran en lo que leerá en este libro.

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A c e rc a de la Escuela de Im á g e n e s

C o n te n id o

La Escuela de Imágenes es una escuela cabalística que fue fundada con objeto de prom over el reconocimiento de la imaginación como el lenguaje principal de la percepción y transformación instantáneas. En la escuela, fundada en 1982 por Catherine Shainberg. se imparten técnicas de sueño, visualización y revelación que permiten acceder a la fuente interna olvidada de la imaginación, con objeto de purificar, vivifica r y m otivar al discípulo. Los métodos de la Escuela de Imágenes se derivan de antiguas fuentes judías, sefardíes y mediterráneas. Parten de las enseñanzas de dos cabalistas. Isaac el Ciego de Provenza y el rabino Jacob Ben Sheshet de Gerona, España, practicante de la cábala. que vivió en el siglo XIII. La última persona de ese linaje. Madame Colette Aboulker-M uscat adaptó estos métodos antiguos a las necesidades de la sociedad global contemporánea. La labor de Catherine Shainberg, en consonancia con lo aprendido de su maestra, se basa en la experiencia. Algunos de los ejercicios se basan en textos pero, en contraste con otros métodos cabalísticos, éste no se vale del estudio directo o el análisis de textos ni de la permutación de letras (la técnica conocida como "gem atría"). Su labor es puramente cabalística (cábala significa "re cibir"), en el sentido de que uno "recibe" algo mediante la introspección. De ahí que el estilo cabalístico de la Escuela de Imágenes no constituya un sistema inaccesible, sino que es más bien una exploración del campo imaginal, cuyo lenguaje es común a personas de cualquier denominación. Cada ejercicio de imaginería es una herramienta sin par que se utiliza para conseguir la visión, transformación y sanación instantáneas. La misión de la escuela consiste en enseñarnos a usar la imaginación con fines creativos, de sanación y de transform ación. El objetivo es que las personas de cualquier idioma o credo puedan practicar la im aginería, partiendo de la creencia de que este lenguaje global tiene la facultad de unir a todos los pueblos y perm itir al mismo tiempo que cada uno de nosotros sigamos por nuestro propio sendero particular. Si desea contactarnos o recibir más información sobre la Escuela de Imágenes, diríjase a: w w w .s c h o o lo flm a g e s .c o m

1 .Portada 2 Título de la página

4.Dedicación 5.Agradecimientos 6. Prólogo 7 Introducción: Despierte y sueñe DOS LENGUAIES DISTINTOS EL LENGUAIE DEL HEMISFERIO DERECHO DEL CEREBRO

BtQ_EXlSIE_EL INCONSCIENTE BIOS REAUPAPES DISTINTAS

5XPERI ENCIAS_.U.LI5AM.U.NDANAS BOS MUNDOS "REALES” EOS SUEÑOS NOCTURNOS SON MÁS ACEPTABLES 8QUÉ SEPARA A UN MUNDO DEL OTRO? 9RESTAR ATENCIÓN A SUS SENSACIONES 1X3ERDAD£RQS_SUEÑ.QS_VS.. PRQ.YECCIQÍJES 8 CAPÍTULO UNO: Patrón y percepción ¿TRACTORES EXTRAÑOS BA MENTE Y LA CREACIÓN 3QJSlAl^LQS_N.U.ESIRA-REéLlDÁD BA FORMA NOS "IN-FORM A” mU-CQS_DE_LA PERCEPCION 64 PERCEPCIÓN COMO ES PEI O CAUSAS GENÉTICAS DE LAS PERTURBACIONES PERCEPTUALES

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BERIURBACLONES DEL ENTORNO 8L MUNDO INTERIOR

SÓMO RECORDAR SUS SUEÑOS

1D1STQRSLQNES DE LA IMAGINACIÓN 1EL MUNDO INTERIOR SIEMPRE ESTÁ AHÍ

11.CAPÍTULO CUATRO: Interactuar con el sueño

l flCCEDER AL MUNDO INTERIOR 1BNA RÁPIDA G UÍA DE REFERENCIA PARA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 1 lian de vida

EL SUEÑO SABE LO QUE HACE gL PODER DE LA IMAGEN

EL IUEGO DE '■¡QUIETOS!''

MACC1Q.NAR.ANTE.NUESTRQS.SUEÑQS MOTIVOS POR LOS QUE NO ENFRENTAMOS LA REAUDAD

gL MISTERIO DEL JUEGO DE ''¡Q U IETO S»"

ELHÉRQE.M UESTRA EL CAMINO

gQNSTRUIR U.N_CQRRAL

5L PRIMER PASO

BL OBIETIVO DEL IUEGO

CÓMO SABER QUE HA VENCIDO

5ft BELLEZA DE.LO SiN STINTQS EA VID A ES MOVIMIENTO CÓMO SE DESVÍAN LOS INSTINTOS

12.CAPÍTULO CINCO: Reversión

BUANDD. E L ES PEI O SE ENTURBIA

MUNDOS REVERTIDOS

BECADO Y REPRESIÓN 1EL PLAN DE VI DA 1P1AESTRO DEL JUEGO DE "¡Q U IE TO S »”

10.CAPÍTULQ TRES: Píe¿te.atenaán-a_S-U¿_£LLe¿QS

EA_ESPADA_QNÍR1CA gQJSLQZCASE.A SÍ.M1SM.Q BA OFRENDA DE LA DAMA EL DISTANCIAN!IENTQ CQMQ.MANLQRRAQNÍRLCA BRÁCTICA BNA RÁPIDA G U ÍA DE REFERENCIA PAR/LLQS.E1ER.CLCIQS DEL CAPÍTULO 5

MACER CASO OMISO DE LAS EMOCIONES QUE SE OCULTAN TRAS LAS PESADILLAS

13.CAPÍTULO SEIS: Volver a sus cabales

2ALN ER .G ÍA RE FRENADA COMO "M AL-ESTAR" SÍNTOMAS PARECIDOS A LU M B R E DE UN DESPERTADOR

DESMEMBRAMIENTO

SÓMQ_RECQüQ_CER_EN_N.QSOIRQS_MlSM_QS_LQS_SÍNT.QMAS_PARECIDQS A L TIMBRE DE UN DESPERTADOR im Q M S _Q .P A TR .Q N E S 6VER” ES MÁS QUE MIRAR ?VERLND_ES ANALIZAR

2A GUÍA DEL DOLOR VOLVER A SUS CABALES S M C O M A R IS U -C U E R P O SNA RÁPIDA G UÍA DE REFERENCIA PARA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 6

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14 CAPÍTULO SIETE: Practicar ejercicios de revivificación ANTES DE LA TORRE DE BABEL: UN SOLO IDIOMA CERRAR EL CÍR.CULQ_EN.IQRNQ A L IDIOMA SIN PALABRAS:. L A TQ E S ÍA Y EL MITO BEER EL IDIQMASAGJ&AQQ BRACT1CAR LA ZAMBULLIDA Eft PRIMERA LEY 6A SEGUNDA SERIE DE LEYES IZA TERCERA LEY: INDETERMINACIÓN BA C U A R TA LEY: INMEDIATEZ 9NA RÁPIDA G UÍA DE REFERENCIA PARA LOS EIERCICIOS DEL CAPÍTULO 7 15-CAPÍTULO OCHO: Intención v sueño HA INTENCIÓN COM IENZA CQjy.UMAVlSI_QN BA DIFERENCIA ENTRE LA KAVANÁ Y LA VOLUNTAD BLARCQIR1S.DE SENTIMIENTOS 1Q1Q-ELSU£Ñ0_E^IBAQRDINARIQ AUM ENTA LA INTENCIONALIDAD DESGARRONES EN LA VISIÓN SN A RÁPIDA G U ÍA DE REFERENCIA PARALQS.E1ER.CLCIQS DEL CAPÍTULO 8 16 CAPÍTULO NUEVE: El sueño en duermevela

HA EXPULSIÓN DEL JARDÍN DEL ED ÉN BA MEZCLA 3£PARAR.LQ_BUEMQ_DE_LQ_I^1ALQ gÓM O NOS AFECTAN LAS EMOCIONES DEL PASADO 5L PRIMER PASO: RECONOCER SU DOLOR 5L TIKÚN Y LA PURIFICACIÓN SACER UNA CONEXIÓN A TIERRA CON EL NUEVO PASADO ELMU.EVQ_EU_TU.R-Q 6Q-RQ_LIDIAR_-CQM_ELgASADQ INMEDIATO 10NA RÁPIDA G UÍA DE REFERENCIA PARA LOS EIERCICIOS DEL CAPÍTULO 10 18-CAPÍTULO ONCE: El iueao maestro: Perfeccionar el plan de vida LAXRANSMU.TACIÓN DEL MIEDO EN VICTO RIA g) ENTIFICAR LA EMOCIÓN QUE EXPERIMENTA MÁS A MENUDO ATAJAR LA EMOCIÓN CUANDO ÉSTA SOBREVENGA B)AY CAMBIOS QUE SIMPLEMENTE SUCEDEN 5L NUEVO DESTINO EACS.URMATURET DESARROLLAR LA KAVANÁ SÁNILCQS

fflACER FRENTE A LA AMBIVALENCIA

1B LIU EG O MAESTRO

EOS ORÁCULOS Y LAS PARADOJAS

ígiNAJRÁRlDA G U ÍA DE REFERENCIA PARALQ.S_E1ERCICIQS DEL CAPÍTULO 11

BlQy_^li£NIQS_DE.LAJ^LENIE_SU.aCQJ^S.Cl£NIE

BA NUEVA VIDA

19 CAPÍTULO DOCE REGRESO A LA UNICIDAD

EL ENTRELAZAMIENTO DEL MIRAR Y EL SOÑAR BRACT1CAR EL SUEÑO EN DUERMEVELA

OA REVERSIÓN COMO ESTADO MENTAL

MUDOS ■-GQ_RD1AMQS■DEL. SUBC.QNS.C1ENXE BNA RÁPIDA G UÍA DE REFERENCIA PARA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 9

BUENIE-S-QRR£-AG-UAS_TURB.ULENIAS

17.CAPÍTULO DIEZ: Cam biar el pasado

DEL CONFLICTO A LA PARADOJA 1RUCOS PARA LA REVERSIÓN DESPIERTO EN.ELSUEMQ SOÑAR DESPIERTO

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HAB1AR.DESDE EL MUNDO ONÍRICO BL SECRETO DE LA VID A

Lista de g u ías de re fe re n c ia p a r a ejercicios

BNA RÁPIDA G U ÍA DE REFERENCIA PAR^QS.EIEELCLCIQS DEL CAPÍTULO 12 20 Apéndice 1 Ejemplo de una serie de ejercicios EL PUENTE DEL ARCQIRIS

Capítulo uno Capítulo dos Capítulo tres

21 Apéndice 2 Palabras para cánticos (Shemot)

Capítulo cuatro Capítulo cinco

22.Sobre el autor

Capítulo seis

23 Acerca de Inner Traditions « Bear & Com pany 24 Derechos de autor y permisos

Capítulo siete Capítulo ocho Capítulo nueve Capítulo diez Capítulo once Capítulo doce

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P rólogo

esta v e z a la izquierda, donde miraban torpem ente hacia un agujero en el suelo: un efecto com pletam ente distinto.

"Yo dormía, pero m i corazón velaba".

Quise saber si había leyes que describieran cómo las formas, colores y direcciones espaciales influyen en nuestras emociones. Sabía que ciertos colores en mis sueños me asustaban, mientras que otros me producían gran felicidad. Cantares 5:2

Toda mi vida he sido una soñadora. De niña, cuando oía música, veía imágenes en Tecnicolor. Convivía con hadas y ángeles. Entraba en los sueños de otras personas. "Veía'' a estas personas y las ayudaba en mis sueños. Mi madre decía que estaba malgastando mi vida en sueños. Quería que fuera práctica, pero yo creía que ya lo era. Por ejemplo, sabía que soñar no me libraría de las tareas normales de la escuela. Por eso inventé un sistema mediante el cual escuchaba con un oído y me imaginaba que lo que la maestra decía iba a parar a un bolsillo dentro de mi mente (como el segundo estóm ago de los cam ellos). Aprendí que. si visualizaba este "bo lsillo'’, siempre podría recordar la información posteriorm ente, a la hora de responder preguntas. Entretanto, mi vida real se desenvolvía en otro mundo. Mientras estaba sentada en el aula, buscaba con la vista un rincón del techo y me pasaba el día soñando sin que nadie se diera cuenta. En mi adolescencia, cuando pensaba en ir a la universidad, no se me ocurría qué podría estudiar que me resultara tan interesante como las hermosas imágenes y sonidos que encontraba en mis sueños. Entonces, cuando crecí, las bellas imágenes y la música de los mundos interiores que pertenecen a los artistas se me hicieron reales. Por eso decidí estudiar arte. * >:- * París está repleta de iglesias, palacios, jardines, estatuas, fuentes. En cada esquina hay algo con que deleitar los ojos. Cuando era estudiante de arte, me pasaba el tiem po mirando pinturas en el Louvre. Muchas veces, después de estudiar una pintura tenía que irme a casa para calmarme. Todo me parecía m uy intenso. Me preguntaba por qué algunos colores y form as me conmovían tanto, mientras otros no tenían ningún efecto en mí. En la abundancia de deleites y posibilidades visuales que me rodeaban por todas partes, empecé a jugar con form as y colores. Por ejemplo, si tapaba un limón en una pintura de Matisse, toda la pintura perdía su vitalidad. Cuando vi una foto de La parábola de los ciegos de Bruegel, impresa a la inversa, los ciegos de la pintura, en lugar de ir tropezando inexorablem ente hacia la derecha de la imagen como en el original, se dirigían

Sabía que cada v e z que entraba en la catedral de Notre Dame en París, la iglesia gótica que se alza sobre el Sena, mi cuerpo me parecería más ligero y más alto y sereno. Si estaba en un salón con una pintura de Cézanne a mi espalda, aunque no supiera de la presencia de esa pintura, la piel de la espalda me empezaba a cosquillear. Podía identificar al pin-tor sin darme vuelta para mirar. ¿Otros serán igual de sensibles? Sabía que algunas personas decían que algunos lugares las hacían sentirse bien, mientras que otros las oprimían. ¿Dónde podría averiguar más sobre este tipo de experiencia? ¿Y qué haría con ese conocimiento después de haberlo obtenido? Quería escribir mi disertación doctoral sobre estas cuestiones, pero mis profesores no quedaron muy impresionados con el tema y me pidieron que buscara temas más tangibles. Dejé los estudios. Imagínese a una soñadora sola en París, sin trabajo ni propósito. ¿Qué podía hacer? Pues, isoñar. por supuesto! Soñaba y los sueños me decían lo que debía hacer. Sin embargo, no recibí esta orientación sin pagar como precio cierto dolor psicológico, pues aún no había aprendido a confiar plenamente en mis sueños. El resultado fue que no podía hacer lo que me decían mis sueños sin sentir gran inquietud y tem or por mi futuro. Hacer frente a cada día en un estado de incertidumbre con respecto a decisiones básicas de la vida es difícil incluso cuando somos soñadores consumados. Conseguí un em pleo en el giro editorial y conocí a un joven, un judío de África del Norte. Al escuchar sus ideas, conocer a sus amigos, todos judíos m editerráneos, y hablar con ellos, me sentí fascinada por la fluidez de su pensamiento, la fuerza de su imaginación y su gran bondad. Quise sum ergirm e en su mundo. Fui a Egipto. V o lv í en cuatro ocasiones y luego visité el Líbano. Siria y Jordania. Nunca me hastiaba de estos países. En ellos me sentía como en casa. Provengo de una antigua familia aristocrática francesa de la Dordoña. En aquel momento una de las explicaciones que daba a mi nueva pasión por el Oriente Medio era que se había activado en mí algún gen de un antepasado que había participado en las Cruzadas. Entonces las circunstancias externas, además de los sueños, me llevaron a mi siguiente destino: Israel. Fui a un kibutz en el desierto. \Ahora s í que no sabía lo que estaba haciendo! En lugar de estar estudiando en la exclusiva universidad de los Estados Unidos donde me habían ofrecido una beca, estaba recogiendo frutas en el desierto del Néguev. No tenía profesión, ni dinero ni perspectivas y no hablaba hebreo. Me quedé dos años; fueron los

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peores de mi vida. Dejé de soñar. Me sentía en la oscuridad, desesperada y sin amigos. Descarté la opción de regresar a casa. Me convertí en una reclusa. En el kibutz había un grupo de judíos franceses jóvenes. Un día de reposo, vinieron a visitarlos unos amigos de Jerusalén. Aunque ese día yo estaba de mal humor com o siempre, el hecho de oírlos hablar en francés me produjo el efecto de un imán y pronto me encontré com partiendo con ellos sobre el césped. Le pregunté a un hombre que se llamaba Eli sobre la comunidad francesa enjerusalén. Me dijo que esa comunidad se centraba en torno a una m ujer llamada Colette. Al oír el nombre. C_0_L_E_T_T_E. se produjo en mi mente una explosión de luz blanca. Vi una inmensa estrella refulgente y supe, sin duda, que tenía que conocer a esa señora. No sabía nada de ella y lo único que Eli me podía decir era que una vez la había conocido. ¡Pero, después de oír su nombre, v o lv í a em pezar a soñar! Anoté el número de teléfono de Eli y . a la siguiente oportunidad que tuve, fui a Jerusalén. Pero nada es fácil: a lo largo de todo el camino se nos presentan pruebas. Eli no acudió a nuestra cita. Viajé seis veces a Jerusalén. La guerra de Yom Kipur em pezó y term inó, y todavía Eli no me había llevado a conocer a Colette. Me tom ó mucho tiem po darme cuenta de que Eli tenía miedo de que cuando me llevara ante Colette. quizás ella no nos prestaría atención. Entretanto, aumentaban mis deseos de conocerla. Con apenas centavos en mis bolsillos, abandoné el kibutz y me mudé a Jerusalén. Ahora Eli no tenía otra opción. Tenía que hacer frente a la realidad de que yo era la chica alocada que insistía en que le presentaran a aquella m ujer carism àtica, sin importar lo que a él le pareciera. Al fin me llevó a que conociera a Colette. La calle estaba m uy tranquila. Florecían por doquier glicinias y buganvilias. La entrada de la casa de Colette quedaba medio oculta por rosas silvestres y jazm ines. El portón era azul. Había escalones de piedra que descendían hasta el jardín. La puerta estaba entreabierta. Pasamos a la semioscuridad donde nos topamos con un gran espejo en el que se veía nuestro reflejo. Pasamos a un pequeño salón lleno de cojines y alfombras orientales, con una bella lámpara de araña árabe de cobre que colgaba sobre nosotros. Una v o z nos indicó que pasáramos a la habitación que servía de cuarto a Colette. pero que parecía más bien la sala de recepción de una reina. Colette yacía en su cama, apoyada sobre muchas almohadas. La habitación estaba decorada con exquisitos paneles de madera argelina del siglo XVI. dignos de un museo. Colette nos indicó con un gesto unas sillas que se encontraban junto a su cama. "¿Qué deseas?", me dijo. Ni corta ni perezosa, mi voz de ensueño fue la que respondió: "¡Enséñem e cóm o las imágenes nos conm ueven!"

Colette rió. "¡H e esperado por ti durante mucho tiem po!" ¿Quién era Colette? Ni siquiera me molesté en preguntar, pues ella me resultaba completamente fam iliar. En nuestro prim er encuentro, tam -poco pareció m uy interesada en saber de mi vida, sino en las imágenes que yo veía en mi visión mental: "Cierra los ojos, exhala lentamente tres veces, haz funcionar tu imaginación . . . y luego dime lo que ves". Más adelante me di cuenta de que mis imágenes le decían todo lo que necesitaba saber sobre mí y sobre mi rumbo. Mis imágenes eran para ella com o un mapa, un libro en el que podía encontrar instrucciones para guiarme. Con sus palabras me sentí apoyada, confiada en que podía dejarme guiar por "lo que veía ". ¡Había comenzado una gran aventura! Esta exploración de mí misma me llevaría más allá de lo que nunca imaginé posible, llegando incluso a la exploración de estructuras y conceptos universales. Colette me prohibió hacer preguntas o leer cualquier cosa que tuviera que ver con imágenes, sueños, mitos. Me explicó que las imágenes creadas por mi lectura se m ezclarían con mis imágenes interiores, que así nunca llegaría a conocer mi verdadero yo. Yo era el libro y el texto estaba dentro de mí. ¿Quién era Colette? Mis ojos me decían que era una gran dama. Esto lo pude reconocer por su postura majestuosa y sus modales imperiosos, y también por su gracia y atención a otros, que me hacían recordar a mis tías abuelas y tíos abuelos. Después de la Guerra de los Seis Días de 1967. Colette nunca abandonó su casa ni su calle, pues quería estar disponible para todos los que la necesitaran. Ella fue para mí como un potente imán, al mismo tiempo maternal e imponente. En su presencia me sentía com pletam ente desnuda y expuesta. Me sentía fascinada y hasta perdidamente enamorada. Colette me dio la ropa de su hija fallecida y me hizo parte de su corazón y de su vida. Pronto supe que Colette provenía de una antigua y famosa familia de médicos judíos de Argel. Su padre, un neurocirujano conocido en toda África del Norte, había recibido de los árabes el sobrenom bre de "le grand Marabou" (gran hombre santo). Colette había sido la asistente personal de su padre durante catorce años, tiempo en el que éste le enseñó a observar a sus pacientes y luego a diagnosticarlos. En todos los años que pasé con Colette. nunca la vi equivocarse al hacer un diagnóstico. Antes de decidir consagrar su vida a ayudar al prójimo, Colette había sido una consumada bailarina, música y escultora. Posteriorm ente, estudió en París con el Dr. Desoille, quien había creado le reve éveillé dirigé (la "terapia de sueño consciente dirigido"). Después de obtener su diploma en psicología. Colette trabajó en la sala de psiquiatría del Hospital de Argel. Com o Colette consideraba que las técnicas de Desoille tenían limitaciones, llegó a desarrollar sus propios métodos basados en las prácticas ancestrales de imágenes de su familia y también en su propio genio creativo. A sí fue com o elaboró el coherente y poderoso sistema global que describiré al lector en este libro.

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El linaje de Colette. por parte de madre y del padre, se remonta a una antigua estirpe de cabalistas sefardíes. Los rabinos Isaac el Ciego de Provenza, el prim er cabalista medieval de que se tenga conocim iento y Jacob ben Sheshet. una d é la s principales luminarias del círculo de cabalistas de Gerona y seguidor de Isaac el Ciego, son sus antepasados directos. Son más reconocidos por su osada exploración de m isterios, en los que se adentraron a través de ejercicios m ísticos cuyos orígenes probablemente datan de la época de la Cábala de Merkavá. Esta es la forma más antigua de la cábala, de la que se pueden encontrar algunos elementos en los textos del Midrash y del Talm ud, así com o en la bibliografía de Heijalot y Merkavá, y en numerosos manuscritos apócrifos como el libro hebreo de Enoc. Fue practicada durante los siglos I y II tanto por plebeyos como por eruditos del Talm ud, entre ellos el rabino Akiba. quien fue el principal estudioso de su época. La tarea de los adeptos consistía en visualizar su ascenso por las esferas celestes, muchas veces vistas como distintos palacios (Heijalot). o como un trono en forma de carroza (Merkavá). Si el practicante alcanzaba ese nivel, vería sobre sí la Imagen del Señor (a veces denominada Kavod) con "una figura de aspecto hum ano" (Ezequiel 1:26). En su bibliografía, los cabalistas describen una cadena de transm isión ininterrumpida (por ejemplo, el Zohar. el texto cabalístico más influyente de todos, fue atribuido por su autor Moisés de León al sabio del siglo II Simeón Bar Yojai), que databa de los tiempos talmúdicos y bíblicos. Lo cierto es que la Biblia hebrea rebosa de revelaciones, desde las visiones de profetas como Ezequiel, Elias y Enoc hasta los sueños de los patriarcas Abraham. Jacobo y José, o las experiencias visionarias de Moisés. Samuel o Jonás. Al hojear el texto bíblico, queda claro que. en los tiempos bíblicos, la forma más prevalente de comunicación con la Divinidad era el proceso visionario.

claro que era judía. Otros estudiantes descubrieron que eran budistas o sufís o cristianos. Nuestras almas nos hablaban a través de nuestras imágenes y esto nos condujo a nuestros verdaderos destinos. La cábala judía se trasm ite tradicionalm ente sólo a los hombres. No obstante, como sucede en ocasiones en familias sefardíes, las mujeres de la familia de Colette también recibieron esa instrucción y se les alentó a participar activamente. La ilustre familia de Colette también incluía en su linaje a Doña Gracia Mendoza, la más importante figura femenina judía del Renacimiento. En tiempos más recientes, la abuela de Colette fue una maestra famosa que mantenían debates intelectuales en sus jar-dines con los rabinos y hombres importantes de Argel. Siendo todavía m uy joven, Colette recibió, a través de la imposición de manos de su abuelo, la bendición de su familia para continuar con las enseñanzas de su linaje. Tenía tres lunares bien definidos (uno sobre su tercer ojo. uno en la palma de su mano izquierda y uno sobre el corazón) que. según la tradición fam iliar, eran señales físicas que predeterminaban que Colette había nacido para salvar a los judíos y al mundo. Y así fue: junto con su hermano adolescente José Aboulker, Colette fue una de las organizadoras del m ovimiento de resistencia en África del Norte, que condujo al desembarque de tropas estadounidenses cerca de Argel, lo que a su vez contribuyó posteriorm ente a poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Colette era la "Voz de la Libertad" en la radio argelina durante la guerra. Fue una heroína de guerra condecorada; puede leerse sobre ella en los libros de historia de la época. Colette posteriorm ente pasó a ser presidenta de la Organización Internacional de Mujeres Sionistas (W IZO) en África del Norte. Era igualmente solicitada por judíos, musulmanes y cristianos, y fue nombrada exorcista oficial de la Iglesia Católica. Los rosacruces la condecoraron con su Medalla de Honor, que sólo se había otorgado a cuatro mujeres antes que ella, incluida Eleanor R oosevelt

De ahí que. con arreglo a las prácticas de sus antepasados, la labor de Colette se basa en la experiencia. Algunos de sus ejercicios se basa en textos pero, en contraste con otros métodos cabalísticos, en su m étodo no hay estudio directo ni análisis de textos, ni permutación de letras (la técnica conocida como "gem atría"), ni estudio del "Árbol de la V id a " con sus diez esferas de energía.

Con su esposo Arie Muscat. un shaliach (embajador itinerante del Estado de Israel) y posteriorm ente contralor estatal de la ciudad de je ru sa lé n. Colette trabajo diligentemente por la causa de Israel. Todos los sábados por la noche en su casa en Jerusalén. Arie y ella abrían las puertas de su casa para celebrar el fin del día de reposo.

El trabajo de Colette es pura cábala ("cábala" significa "re cibir"), en el sentido de que uno "recibe algo" mediante la introspección. Por ese m otivo, su estilo particular de la cábala no constituye un sistema arcano de difícil acceso, sino una exploración del campo de lo imaginal, cuyo lenguaje es común a personas de todas las denominaciones.

Venía gente del mundo entero para sentarse ante Colette y recibir sus enseñanzas. Hacia el final de su vida, priorizó su labor con los pacientes de enfermedades terminales. Muchos de ellos, que hicieron los ejercicios indicados por ella, todavía se encuentra entre nosotros. En el jubileo de los 3000 años en celebración del reinado del Rey David, la ciudad de Jerusalén rindió honor a las singulares contribuciones y logros de Colette. condecorándola con la prestigiosa Medalla de los Seres Queridos.

Yo no era judía cuando conocí a Colette y ella nunca me habló del judaismo. Colette sólo me abrió algunos libros y me mostró textos cabalísticos cuando mis propias imágenes me indicaron que me fijara en el judaismo. Lo que leí en esos textos me confirmó todo lo que había ido descubriendo en m í misma a través de mi práctica con las imágenes. Fue en ese momento que me convertí al judaism o, pues estaba

Lo anterior es sólo la esencia de la vida de Colette. Me tom aría todo un libro contar todo lo que ella logró en su vida. Entre otras cosas, cam bió m i vida y la de otras innumerables personas. Como ella misma decía, nosotros, sus estudiantes, éramos sus verdaderas medallas. Al cabo de poco tiempo. Colette me enviaba como embajadora suya para traer

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sus

ejercicios y

palabras reconfortantes a los enfermos, soldados heridos y enferm os mentales en los hospitales de Jerusalén. En un pequeño trozo de papel, anotaba un ejercicio, una idea, o una instrucción que me debían servir com o guía en mi trabajo. Pronto, con su bendición, comencé a enseñar una forma de trabajo corporal basada en el estudio del m ovimiento en las historias de la Biblia hebrea. En respuesta a las necesidades de mis estudiantes, elaboré imágenes sobre todos los tipos de dificultades y desórdenes fisiológicos. Ya fuese sentada en el jardín de Colette o recorriendo la ciudad para servir a la comunidad, florecí y me recuperé. Había encontrado, tanto dentro como fuera de mí. m i propio Jardín del Edén.

INTRODUCCIÓN

D e s p ie rte y sueñ e "Cada vez que quieras que Elias se te haga visible, concéntrate en él. . . . H ay tres maneras de verlo: en un sueño; mientras estás despierto y saludándolo; o mientras estás despierto, saludándolo y siendo saludado por él".

Colette me dijo una vez: "¡Cam ina delante de mí. tienes que llegar a ser más grande que y o !"

JOSEPH CARO

¿Quién puede igualar semejante generosidad? * >:- * Dedico este libro a mi querida Colette. Ella es mi madre y yo soy su hija. Estamos eternamente vinculadas por el Espíritu. Ella me enseñó a confiar en lo que ya sabía y me enseñó mucho más. En las páginas de este libro leerá sobre algunas de esas enseñanzas. A Colette le encantaba contar historias sobre sus antepasados. Estos relatos son parábolas y fuentes de inspiración para sus estudiantes en distintas partes del mundo, quienes son "tan numerosos como los granos de arena y las estrellas en el firm am ento". Creo que un gran maestro es aquél que. por cada discípulo que tiene en persona, hay 1000 más que reciben su orientación en su tiempo de soñar. ¡Lo que me parece más fascinante de esta narración es que Colette era mi sueño hecho realidad! Luego me enteré de otros detalles que simplem ente afianzaron nuestra conexión. ¡La casa de la familia de Colette en Orán. Argelia, donde ella pasó parte de su infancia, se encontraba frente a la casa de mi madre! Colette había ido a la misma escuela que mi madre y mis tías, y las conocía a todas. Y. ¿cómo se explica el hecho de que me parezco tanto a los familiares de Colette? Seguramente un gen transferido durante el sueño debe haber saltado desde la casa de Colette al cuerpo de mi madre. Los viajes vuelven en espiral a sus orígenes y, en cada uno de sus hijos, se les añade algo. ¡Los sueños suelen ser incluso más m isteriosos de lo que soñamos que son!

H ay muchos libros sobre sueños. ¿Por qué otro más? Porque este libro no es sobre sueños, sino sobre el acto de soñar. Quizás no siempre lo sabemos, pero soñamos en todo momento. Usted sueña mientras lee estas líneas, o mientras espera el autobús o conversa con un amigo en un café, o cuando trabaja o cocina, cuando habla o cuando no hace nada. Los sueños emanan del hemisferio derecho del cerebro que. junto con el resto del cerebro, nunca cesa de em itir impulsos nerviosos. Esto es un resultado natural de estar vivo. Al igual que la respiración, sucede durante todo el día y la noche. Nuestros sueños nocturnos no son más que una forma particular de soñar, la que reconocemos fácilmente porque los sueños que tenemos mientras estamos dormidos son una manifestación de nuestro subconsciente aceptable para la sociedad. Si prestam os atención a nuestros sueños, nos ayudarán a ser conscientes de los sueños que ocurren en todo momento. Una v e z recibí una visita de un hombre que escribía un libro sobre la física cuántica y los sueños. Tenía una pregunta que hacerme. Recientemente había entrevistado a un druida, un sacerdote celta moderno, por quien sentía un gran respeto. El druida había manifestado enfáticamente que no existía ninguna diferencia entre los sueños nocturnos y nuestra experiencia en la vigilia, que soñamos todo el tiempo. Mi visitante tenía curiosidad por saber lo que yo pensaba de esto, en mi calidad de especialista en sueños y psicóloga por demás. En ese momento, me sorprendió que el druida fuera la única persona que le pudiera decir a este hombre que el sueño es una actividad ininterrumpida del cerebro. No era la primera vez que me preguntaba si el acto de soñar no estaba siendo tratado por la ciencia como un secreto bien guardado, del cual se conocen fragm entos por aquí y por allá, pero que nunca se propone como un sistema completo. DOS LENGUAJES DISTINTOS

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Siempre digo a mis estudiantes que hay dos grandes caminos que seguir en el aprendizaje: el camino de la liberación a través de la mente verbal y el camino de la liberación a través de la mente imaginaria. Esto se puede ejem plificar con dos modalidades del budismo: el budismo zen y el budismo tibetano. El budismo zen enseña a sus discípulos a sentarse y observar con distancia miento los m ovim ientos de la mente. Cada ciertos intervalos, se ofrecen como temas de meditación unos cortos acertijos paradójicos denominados "koan" para com probar el avance del sujeto. De esta man-era. la enseñanza se realiza mediante la participación de la mente verbal y luego, a través de la intensidad paradójica del koan. se disuelven los patrones habituales de pensamiento. En contraste, el budismo tibetano recurre a la mente im aginal de sus seguidores. Acepta el bosque de imágenes en que vivim os y enseña a sus adeptos a zam bullirse en este bosque, atravesarlo y salir a la postre por el otro extrem o. El objetivo final de estos dos grandes caminos es la iluminación mediante el distancia miento de todas las formas, verbales o imagínales. Com o tal vez ya habrá adivinado, nuestro sistema hace hincapié en la mente imaginal. La intrepidez y el distanciamiento se logran mediante el uso de los dos enfoques y. en la vida real, todos tenemos que u tilizar los dos caminos. No obstante, al nivel del sim ple funcionamiento fisiológico, distintas personas siempre tendrán predilección por un enfoque o por el otro. O nos inclinamos más al hemisferio izquierdo (verbal) o al hemisferio derecho (im aginal). Cada lado del cerebro está vinculado con tendencias específicas en la conducta. El hemisferio izquierdo es abstracto y se refiere a la mente, mientras que el derecho es espacial y se refiere al cuerpo. Es por lo tanto importante que el lenguaje que utilicemos sea congruente con el tipo de pensamiento de que se trate. Esto suscita mucha confusión. El problema de la relación entre la mente y el cuerpo ha producido grandes volúm enes de basura verbal sin aportar mucha claridad. Es inherente a esa dicotomía la existencia de dos mundos distintos que se interrelacionan pero no usan el mismo lenguaje. Todos tenemos m uy claro lo que quiere decir "lenguaje" cuando nos referimos al hemisferio izquierdo del cerebro. Pero, ¿qué queremos decir cuando hablamos del "lenguaje" del hemisferio derecho? EL LENGUAJE DEL HEM ISFERIO DERECHO DEL CEREBRO

El hemisferio derecho del cerebro no "piensa", sino que experimenta. Su reino es el cuerpo, su lenguaje se forma con imágenes. Cuando hablo de imágenes, me refiero al proceso mediante el cual el hemisferio derecho traduce en forma consciente nuestras experiencias sensoriales. Por ejemplo, si alguien lo ataca, quizás usted lo vea todo en rojo. No se trata de una metáfora, pues en realidad uno lo ve todo "en rojo". Y muchas veces la acción de "v e r" es más complicada que esto, pues uno podría ver a quien lo ataca com o un monstruo que echa fuego. No obstante, la imagen es tan

pasajera que muchas veces escapa de nuestra conciencia, como suele suceder con los sueños nocturnos antes de que hayam os tenido tiem po de "enterarnos" de él. ¿Es posible hablar de imágenes? ¿Es posible tom ar una experiencia que es completa en sí misma y convertirla en la secuencia de elementos discretos que requiere el habla, sin destruir su esencia? Ése es el desafío que enfrentan todos los soñadores al tratar de com unicar su mundo. Yo enfrento ese mismo desafío al escribir este libro. ¿Cómo pueden mis palabras comenzar a describir satisfactoriamente la experiencia holística de soñar? Muchos m ísticos que viven en el mundo imaginal nos describen lo lejos que está de sus facultades la capacidad de transm itir con palabras lo que sucede en el momento del éxtasis de la comunión con la divinidad. Quizás la voz que más se aproxim a a lo que estamos buscando es la utilizada por los poetas. Shakespeare pone una descripción detallada, casi técnica, de cómo funciona este mundo imaginal en boca de Teseo. el único personaje desapasionado y racional de su obra Sueño de una noche de verano: El ojo del poeta, en divino frenesí. mira del cielo a la tierra, de la tierra al cielo y. mientras su imaginación va dando cuerpo a objetos desconocidos, su pluma los convierte en formas y da a la nada impalpable un nombre y un espacio de existencia. Los poetas florecen precisamente en esta coyuntura entre lo imaginal y lo verbal. Para ellos el mundo de los sueños es primario; el lenguaje verbal está al servicio del sueño. Para el poeta, los m ovimientos vitales del cuerpo imaginal dan lugar al surgimiento de palabras del mismo modo que la tierra da lugar al surgimiento de una fuente de vida. Las palabras del cuerpo imaginal no van necesariamente una detrás de la otra en secuencia racional, com o lo harían en una exposición intelectual. En la poesía hay saltos, increíbles yuxtaposiciones, asociaciones impactantes. Aún más cercanos al mundo imaginal se encuentran idiomas antiguos como el hebreo y el sánscrito. A diferencia de los idiomas modernos que se encuentran un tanto desconectados de la experiencia directa, el hebreo y el sánscrito se han mantenido cercanos a los sonidos y m ovim ientos primarios de lo que están tratando de expresar. Sus palabras y signos (alfabetos como el de los jeroglíficos egipcios antiguos) son transliteraciones de experiencias corporales que son recurrentes y. por tanto, reconocibles. NO EXISTE EL INCONSCIENTE

Soñar es un proceso que se alimenta de sí mismo. Quien desee com enzar este proceso debe agarrar la

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cola de la bestia, el "Leviatán” de la tradición hebrea que se oculta en el fondo del océano (en este caso, el océano se refiere al subconsciente) y ". . . detrás de sí hace brillar una estela” (Job 41:32). La bestia se refiere a la gran reserva de conocim ien tos que se encuentra sumergida en nosotros más allá de nuestros pensamientos conscientes. ¿Podemos aprender a aprovechar esta reserva de conocim ientos?

capturado, si bien nos permite inspeccionarla, también la deja sin vida. En lugar de ello, quisiéram os hacer un llamamiento al sentido común para refrendar el derecho a describir y estudiar el mundo im aginal valiéndonos precisamente de las categorías y prioridades de ese mundo.

La palabra "inconsciente” es una denominación incorrecta que se ha difundido durante ya demasiado tiempo, al punto de crear una forma de pensamiento falsa. ¿Es que tenemos que aceptar que dos tercios de nuestro propio yo se encuentran hundidos eternamente en las frías aguas de lo incognoscible? ¿O podemos, como el gran Leviatán. salir a la superficie y darnos la vuelta hasta exponer nuestras partes ocultas?

E X P E R IE XC U S ULTRAMUNDANAS

Si perseveramos en exam inar cuidadosamente el subconsciente, verem os que efectivamente revela sus secretos. Si nos atrevem os a hacer una pregunta a nuestro subconsciente, obtendremos una respuesta. Por lo tanto, para ser fieles a la verdad, acordemos proscribir la palabra "inconsciente” de este libro y de nuestro vocabulario. En su lugar, usaremos el térm ino "subconsciente”. Indagar sobre el subconsciente es el prim er paso en este viaje que hemos emprendido juntos. Pero, ¿sobre qué hemos de indagar, si lo que estamos buscando se encuentra oculto? ¿Cómo podemos agarrar la cola de la bestia? ¿Dónde comenzamos? DOS REALIDADES DISTINTAS

Empecemos por allanar el cam ino deshaciéndonos de un problema que nuestra mente consciente ha inventado: el mito de que la realidad, definida como fenómenos mensurables, verificables y repetibles. es la única realidad que existe. La mente consciente, atrapada en su propio empeño de proporcionar pruebas irrefutables de la naturaleza de todas las cosas, ha tirado las frutas frescas con las pochas. Al desheredar a su hermana gemela, que es la mente imaginal, la mente consciente se ha valido de su capacidad de "conocer” la realidad. Durante cuatro siglos y más. se ha vanagloriado de medir, verificar y demostrar lo que conoce. Ha desarrollado un enorme ego cultural en torno a esta capacidad de fija r el conocimiento. Según las palabras de este ego teorizante: lo que no se puede dem ostrar no es cierto, lo que no es verificable no existe. El mundo matemático, causal y delimitado es la única verdad cierta y establecida. Todos los demás fenómenos son parte de la fantasmagoría de nuestras mentes a menos que se demuestre lo contrario. Es una forma de pensar m uy seductora, pues reduce grandemente las incertidum bres que enfrentamos y nos perm ite creer que controlamos nuestro entorno. Esta forma de pensar ha servido de base a extraordinarios logros y descubrimientos técnicos sobre el mundo físico, por lo que no pretendemos aquí negar su obvia validez. Sin embargo, el hecho de atravesar con un alfiler a una mariposa que hemos

¿Qué pensar de las incontables experiencias ultramundanas y escurridizas que han tenido los seres humanos y que no encajan en nuestro mundo verificable? Parece ser que ninguno de nosotros es com pletam ente inmune a estos acontecim ientos, pero pocos somos capaces de reconocer abiertamente haberlos experimentado. No obstante, cuando se les pregunta, es sorprendente ver cuántas personas hablan de haber visto fantasmas, fam iliares fallecidos que regresan, guías y ángeles que los visitan. Hablan de espejos que revientan sin m otivo evidente, de objetos que desaparecen y luego reaparecen unos días después; de sueños que han tenido y que se les han hecho realidad, de visiones dobles superpuestas del mundo real y de otro mundo, o de un reconocimiento instantáneo de verdades que ha cambiado sus vidas. Recientemente cené con una vecina que me dijo que había visto varias veces lo que ella describía como una figura parecida a una pintura de Rembrandt que aparecía al pie de su cama. "¡E ra real, lo vi exactam ente como la estoy viendo a usted! Se quedó allí parado y me miró fijamente, sentí que quería decirm e algo. ¡Yo me moría de m iedo!” ¿Todas estas personas están delirando? ¿Todas están proyectando sus fantasías sobre el mundo real? ¿O es que están detectando fenómenos que realmente existen? Percepciones extrañas, fantasías, alucinaciones, sonidos, olores o sabores pavorosos, sensación de carne de gallina y otras reacciones quinestéticas. sueños, ensueños, visiones, déjá-vu. clarividencia, telepatía, intuiciones y certidum bres repentinas e infundadas, sucesos sin causa aparente: la lista es sorprendentemente variada, pero puedo adivinar que el ochenta por ciento de la población ha experim entado com o mínimo uno de estos fenómenos en su vida. Tam bién se puede suponer que. como le sucedió a la señora que recibió la visita de la figura parecida a una pintura de Rembrandt. casi todos nos morimos de miedo ante estos fenómenos que no comprendemos. La incredulidad, la vergüenza y el tem or son los m otivos más comunes de que evitem os dar permiso a nuestras mentes para realizar un verdadero exam en de estas experiencias. Para disipar de momento las dudas (y la vergüenza) del hemisferio izquierdo del cerebro, propongo crear este axioma de trabajo: lo que no se pueda dem ostrar no es necesariamente incierto. Esto nos permite aceptar lo que "vem os” aunque todavía no contemos con las simples herramientas lógicas, o con el paradigma, que nos permitan demostrarlo. En cuanto al miedo, ¿no existe para enseñarnos a tener valor? Hacer frente a los m isterios puede llevarnos a aventuras fascinantes que de

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otro modo nos perderíam os si claudicáramos ante el miedo.

imagen de mi sueño queda claro.

DOS M UN DOS “REALES”

Entonces, ¿podemos coincidir en que tanto los mensajes del hemisferio izquierdo del cerebro, que es objetivo, com o los del hemisferio derecho, que es subjetivo, son "re ale s", aunque de distintas maneras? Una vez. iba conduciendo por un pequeño terraplén en Massachusetts y. al pasar una curva, me tropecé con un oso polar. ¡Era real! ¡Lo vi! Estaba en el medio del terraplén, mirándome fijam ente pero, en la realidad objetiva, no estaba de veras allí, pues sólo existía como visión. Mi hemisferio izquierdo del cerebro sabía ciertamente que no hay osos polares en Massachusetts. ¿Mi visión del oso tenía algún significado? Según mi hemisferio derecho del cerebro, sí lo tenía; había algo en el corpulento y silencioso animal que me impactaba y no podía pasar por alto. Me hizo cam biar mi manera de v iv ir en ese momento. Los fenómenos ultramundanos tienen la peculiaridad de producir ese efecto. Nos producen una sacudida, tan palpable com o la que podemos sentir cuando estamos a punto de ser atropellados por un cam ión en la vida real.

A este nivel, asignar un significado a un sueño depende de cuán estrechamente vinculadas estén las imágenes del sueño con el mundo "re a l". Mientras pueda verificar fácilmente los vínculos entre la realidad y las imágenes de mis sueños, asignándoles un significado, mi yo verbal de la vigilia se mantiene cómodamente en control y . por lo tanto, separado del mundo de los soñadores. Pero, ¿qué pasaría si yo . como los desafortunados que están internados en asilos mentales, no pudiera ya diferenciar los sueños de la realidad? LOS SUEÑ OS NOCTURNOS SO N .ALÍS ACEPTABLES

Recuerde la pregunta original que se planteó cuando el científico entrevistó al druida: ¿cuál es la diferencia entre los sueños que nos sobrevienen mientras dormimos y los sueños conscientes? Una respuesta posible es que los sueños nocturnos son más aceptables. Nadie considera que sea una locura que uno tenga un sueño mientras duerme. Algunas personas sueñan profusamente y a nadie se le ocurre acusarlos de anormales.

Los sueños nocturnos también tienen esa facultad. Por ejem plo, si uno sueña que alguien ha entrado en su casa por la fuerza, uno se sienta en la cama aterrorizado, trata de despertar a su com pañero o compañera y revisa toda la casa para asegurarse de que nadie haya entrado efectivamente. ¿Es real el sueño? Está claro que uno sintió miedo de veras ante la idea de que alguien hubiera entrado en su casa. ¿Pero es realidad? No. que uno sepa, pues acaba de revisar cada ventana, puerta y habitación. Entonces, si en realidad no ha habido ningún intruso en su casa, ¿significa algo este sueño?

Pero la hora en que ocurren nuestros sueños, sea noche o día. no define lo que constituye sueño o no; simplemente nos resulta conveniente actuar como si así fuera. Al decir que los sueños sólo ocurren de noche, cuando estamos dormidos, hemos creado una clara separación entre el mundo exterior y el mundo de los sueños. El hecho de que el mundo onírico no se nos m ezcle con el mundo de la vigilia nos ayuda a sentirnos más seguros. Podemos aferram os a lo que creem os que es estable: el mundo exterior. Porfiamos en nuestra supuesta capacidad de distinguir esa separación, pues estamos convencidos de que nuestra seguridad depende de ser capaces de ver la realidad tal como es.

¿Significa que alguien va a forzar una puerta y el sueño es una advertencia? ¿O que. en sentido metafórico, uno está siendo invadido y. por lo tanto, debería exam inar su vida cotidiana para determ inar si hay alguna persona o situación que uno está experim entando com o una invasión?

Por supuesto, nuestros numerosos problemas se deben al hecho de que m uy pocos somos capaces de "v e r la realidad tal como es", sim ple-m ente porque la barrera entre los dos mundos está mucho menos definida de lo que nos gustaría pensar.

Las imágenes de los sueños pueden representar muchas cosas distintas. Precisamente por esto, algunos investigadores modernos han dicho que todas las imágenes de los sueños son "basura m ental". Pero esto es como si le dijera que tirara toda su correspondencia a la basura porque parte de ella es inútil. Si sigue leyendo este libro, pronto llegará a la conclusión de que lanzar a la basura las imágenes de sus sueños casi nunca es la forma más sabia de lidiar con ellas.

La separación que cream os es artificial, pero m uy potente. Decimos "esto es fantasía, aquello es realidad" y . al hacerlo, nos sentimos com o niños pequeños bien protegidos del gran vacío. A sí escudados, podemos contem plar el vasto mundo que está fuera y el inmenso mundo que está dentro de nosotros con una pizca de seguridad a ambos respectos.

Supongamos que me pongo una mano sobre el corazón y le digo a usted: "Siento un dolor aquí". Usted no sabrá si mi dolor es emocional, o si lo que tengo es ardor de estómago. Eso sólo podrá determinar por el contexto o. si no conoce el contexto, tendrá que hacerme una pregunta directa sobre mi dolor.

¿ q u é Se p a r a a u n m u n d o d e l o t r o ?

Lo mismo sucede con las imágenes de los sueños. Si sueño que me llevo una mano al corazón y a la mañana siguiente me despierto con ardor de estómago, sé que mi dolor es físico y el significado de la

Comprendamos entonces que la verdadera encrucijada entre los dos mundos es e l cuerpo. A llí es donde debemos empezar. Confiemos en el cuerpo. Cuando está encerrado en el vientre, recogido sobre sí mismo, su cuerpo sueña. Al nacer, el cuerpo es impelido hacia afuera: los ojos se encuentran con la luz. la piel entra en contacto con objetos y los oídos captan los penetrantes sonidos de la vida que. en el

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PRESTAR ATENCIÓN A SUS SENSACIONES

vientre, estaban silenciados por el efecto am ortiguador del océano de fluido amniótico. En otras palabras, sus sensaciones son los senderos en las dos direcciones: hacia el mundo concreto y también hacia el mundo onírico. Los sentidos actúan como puertas que se abren hacia dentro o hacia afuera, según su deseo. En una ocasión cenaba con un nuevo am igo, un científico establecido. En nuestra conversación, empecé a hablarle de las puertas pivotantes de los sentidos cuando, de repente se puso de pie y dijo que no quería ser amigo de alguien que creyera en semejantes tonterías. Sin embargo, si él también tiene un cuerpo físico, lo que é l llama tonterías también forma parte de su propio ser. Si uno siente un dolor y concentra su vista en él, podrá describirlo. Es caliente, húmedo, frío, o está inflamado, rojo, embotado, etc. Si uno sigue mirando, quizás llegue realmente a "v e r” imágenes u oír sonidos. Éstos también le revelan detalles sobre su dolor. La experiencia siempre nos habla en el lenguaje de los sentidos. El mundo interior del hemisferio derecho del cerebro es tridimensional. En él. al igual que en el mundo exterior, operamos con todos nuestros sentidos: vemos, oímos, olemos, saboreamos e incluso tocamos. ¿Alguna v e z ha tenido en un sueño nocturno un intenso encuentro sexual que haya llegado a producirle un orgasmo? El placer puede haber sido tan vivid o que su cuerpo tuvo una reacción física, com o es natural, ante el estím ulo onírico. Soñar con actividad física en el sueño nocturno— correr la maratón, por ejem plo— no es lo mismo que correr la maratón en la realidad. En el mundo exterior uno está sujeto a las reglas de ese mundo y sufre los efectos de sus limitaciones: agotam iento, sed. calor y dolor— mientras que en el sueño puede correr sin esfuerzo. Pero si se fija a la mañana siguiente, probablem ente descubrirá que siente los músculos de las piernas tan cansados como si los hubiera sometido a un intenso régim en de ejercicio. Las imágenes de sus sueños le han producido m icrom ovimientos en los músculos. Ésta es. por cierto, la base de toda forma de visualización deportiva. Las imágenes oníricas establecen un diálogo con su cuerpo, estimulando la respuesta de los músculos. Los sueños influyen en el mundo físico. Tal v e z las imágenes sean "fantasía”, pero sus efectos son reales. La imaginación afecta al cuerpo físico, y viceversa. Los dos mundos interactúan a través del cuerpo. Del mismo modo que una gran banda de fibras nerviosas, el cuerpo calloso, conecta al hemisferio derecho con el hemisferio izquierdo del cerebro, el cuerpo también conecta el mundo onírico interior con el mundo físico exterior. Su cuerpo es a la v e z la barrera y el vínculo. Encontrarse bien afincado en su cuerpo, con un fuerte hábito de prestar atención a los mensajes que le envían los sentidos, le permite mantener su acceso a ambos mundos, al mismo tiem po que lo protege del peligro de perderse en cualquiera de los dos mundos.

Al prestar atención a sus sensaciones, uno agarra la cola de la bestia. Mantenerse bien afincado en el presente y desarrollar la capacidad de escuchar lo que le están diciendo los sentidos de su cuerpo es el prim er paso en su entrenam iento como soñador. Imagínese esta situación: se encuentra con una persona y . simultáneamente, "v e ” que la habitación se ha oscurecido. Su paso siguiente es prestar atención de inmediato a su cuerpo y fijarse si su plexo solar se ha puesto tenso. Y, ¿cómo está su respiración? ¿Se ha vuelto m uy superficial? El hecho de que la habitación se haya oscurecido expresa una impresión subjetiva: llam ém osle intuición. En este ejemplo, su "intuición” es una señal de que su yo en el sueño en duermevela ha decidido tom ar cartas en lo que está sucediendo. Usted sabe que. excepto por su percepción, la habitación en realidad no se oscureció, pero de todos modos lo que "v io ” le dice algo sobre la realidad del mundo exterior. Se refiere a su reacción ante la persona que acaba de conocer. Le corresponde ahora a usted tratar de determ inar el m otivo de lo que ha experim entado. Com ience su búsqueda tratando de ve r si su cuerpo se encontraba en un estado completamente claro en el momento que ocurrió el suceso. Lo que quiero decir con esto es: ¿su cuerpo estaba actuando com o un radar impersonal cuando captó las señales de la otra persona? ¿O estaba usted proyectando sobre esta persona un sentim iento extraído de su banco de memoria? Por ejem plo, si la persona se parecía casualmente a alguien que usted detesta, es posible que el oscurecimiento de la habitación respondiera a un recuerdo desagradable. Al reconocer esta posibilidad, debe hacerse la pregunta: ¿Es mi reacción una falacia? ¿Me estoy imaginando sobre esta persona algo que no es cierto? Este es el punto en que la m ayoría de las personas desisten en sus intentos, porque sienten que no pueden establecer la diferencia entre sus proyecciones y sus sueños. Para ellos es simplemente mucho más fácil rechazar el mundo de las imágenes como meras falsedades y fantasías. Confían el control a sus mentes guiadas por la causalidad y . una vez más. se privan del tesoro que hubiera sido suyo si hubieran aceptado lo que les decía su mente ensoñadora. Percival (el héroe de las novelas del Santo Grial). tras haber recibido una visión del Santo Grial en el castillo del m isterioso Rey Pescador, olvida averiguar más sobre el significado y aplicación de la visión y . a consecuencia de esto, pierde su fe en lo numinoso y en Dios. Al igual que Percival, las personas que desisten en sus intentos pierden inestimables tesoros al no hacer preguntas cuando se ven frente a un suceso onírico. VERDADEROS SUEÑOS VS. PROYECCIONES

En lugar de desistir en nuestros intentos, ¿hay una manera confiable de aportar claridad a nuestra

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búsqueda del significado inherente a nuestras experiencias oníricas? ¿Qué puede ayudar al soñador a filtrar sus proyecciones falsas para em pezar a convertirse en un verdadero soñador? Llegar a ser un verdadero soñador es el objetivo principal de las enseñanzas descritas en este libro, pues esas enseñanzas pueden llevarle a una manera completamente nueva de v ivir sus sueños.

es importante que empiece por auto entrenarse a recordar sus sueños, aunque éstos le resulten repugnantes. La manera en que usted se impondrá a su resistencia oculta, la manera en que se autoentrenará para recordar y lo que hará con sus sueños una v e z que los recuerde, es parte de esta tercera tarea.

He dividido las enseñanzas en doce tareas consecutivas. Cuando haya llegado a la última tarea, debería ser capaz de distinguir fácilmente entre la verdadera visión interior y las meras proyecciones o fantasías.

En el capítulo 4 ("Interactuar con el sueño"), en lugar de no prestar atención al efecto de sus imágenes oníricas, aprenderá a hacer frente a los desafíos que éstas presentan. Esto requiere un cam bio de actitud. Tom ar en serio sus sueños es el prim er paso para convertirse en un soñador dedicado; en su calidad de soñador dedicado podrá valerse de su imaginación como una herramienta poderosa para hacer realidad su Plan de Vida. Con los juegos e invenciones de la niñez, usted fue aprendiendo a hacer frente a los desafíos de este mundo. Ahora va a aplicar esas mismas reglas de creatividad y a aprender lo divertido que es interactuar con sus sueños en forma traviesa.

Para llegar a ser soñador, vidente, visionario o incluso profeta, debe emprender un via je al centro de su mente imaginaria, com o hacían los sabios de antaño. Com enzará este viaje en el capítulo 1 ("Patrones y percepción"), donde aprenderá a observar cómo uno tiende a gravitar hacia ciertos patrones y a hacer caso omiso de otros, lo que representa una lim itación de "su realidad". Aunque usted piense que "su realidad" es la única que existe, de hecho está soñando su versión particular de ésta. ¿Se quedará atascado en su propio encasillamiento de siempre o ampliará su perspectiva y cambiará su punto de vista hasta abarcar más de la realidad que está potencial mente a su alcance? En el capítulo 2 ("El juego de "¡Q U IE TO S !" — Trace su plan de vid a "), verá cómo su visión interior de lo que es posible y lo que está a su alcance está enturbiada por las lim itaciones impuestas a sus instintos y deseos frustrados, expectativas, reivindicaciones, etc., lo que a su vez contribuye más aún a estrechar su visión de la realidad. ¿Cómo funciona esto? Operamos principalmente en el reino de los instintos y las emociones. Las emociones son reacciones ante la frustración de los instintos. Para llegar al ámbito de la respuesta. que le per-m ite estar abierto al mundo en lugar de reaccionar a él, deberá com enzar el proceso de distinguir sus instintos de sus reacciones. Esto le permitirá com enzar a trazar lo que yo llamo "Plan de V id a ", que consiste en un mapa de cómo uno se está com portando la actualidad, en contraposición a cóm o preferiría com portarse en el futuro. Para em pezar este proceso, debe realizar el juego de "¡Q U IE TO S !", en el que. com o mismo puede suceder en la vida, uno debe optar deliberadamente por poner freno a sus deseos inapropiados cuando em piezan a manifestarse. Esto no tiene por finalidad el autocastigo. sino el encauzamiento de su energía por canales que son más propicios a su crecimiento y su felicidad. En el capítulo 3 ("Preste atención a sus sueños") se enterará de cóm o se desenvuelven sus emociones y deseos frustrados mientras sueña. La m ayoría de las personas han perdido convenientem ente la capacidad de recordar sus sueños, porque los turbios y confusos mensajes que éstos les traen no son agradables de contemplar. Uno reprim e sus pesadillas, sueños recurrentes y sueños recargados con el frenesí de las actividades diurnas. Para lim piar el espejo de sus emociones confusas, perm itiendo que salga a flote el "verdadero sueño".

Hasta ahora hemos hablado de los sueños en el estado de vigilia. En el capítulo 5 ("Reversión") aprenderá a acercarse más al mundo onírico, que es la imagen reflejada en un espejo (o sea. invertida) de su mundo diurno. Al adoptar conscientemente el punto de vista invertido u onírico en el momento que se esté quedando dormido, aprenderá a descubrir cosas sobre sí mismo que sólo el mundo onírico le puede mostrar. El acto de la Reversión es una maniobra onírica que lo hace salirse de su habitual perspectiva unidireccional y entrar en una perspectiva nueva y distinta que le hará exam inar la forma en que el mundo onírico responde ante lo que está sucediendo en su mundo diurno. Aprenderá que sus imágenes oníricas no son las sensiblerías que a menudo se les acusa de ser. sino realidades chocantes, a veces conm ovedoras o impactantes, que m uy bien pudieran sacudirlo de su complacencia y llevarlo a un lugar mejor. En el capítulo 6 ("V olve r a sus cabales") reconocerá lo difícil que es imponerse a sus patrones instintivos y escapar de las limitaciones de su manifestación física. Por ejemplo, ¿cómo puede estar despierto y al mismo tiempo consciente mientras duerme? Increíblemente, sólo cuando el dolor lo obliga a atravesar los umbrales de sus sentidos, es decir, cuando utiliza su manifestación física en una forma consciente y precisa, podrá estar despierto y consciente en el mundo onírico de su subconsciente. Pero, ¿por qué valerse sólo de los sueños nocturnos cuando uno puede acudir directa e instantáneamente a la fuente de sus sueños y recibir com o recompensa el punto de vista definido por las experiencias de su "m ente onírica"? Los sueños ocurren en todo momento, pues la vida se experim enta en todo momento. Para poder tener un acceso continuo a sus sueños, deberá autoentrenarse a zam bullirse conscientemente, una y otra vez. en la fuente de sus sueños. En el capítulo 7 ("Practicar ejercicios de revivificación") empezará a practicar ejercicios (breves iniciaciones que han sido elaboradas de conformidad con leyes específicas de la Imaginación, tema al que me referiré más adelante), que le producirán, como soñador, la tensión, sacudida o emoción de la

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experiencia que son necesarias para sondear la inmediatez y frescura de la fuente. Si el objetivo de los ejercicios guiados y la recordación del sueño no es más que satisfacer una curiosidad indirecta, sus ejercicios pronto perderán el dinamismo. En el capítulo 8 ("Intención y sueño") verá que su sueños deben ser proactivos en el sentido de forzar a su voluntad para que haga manifiesto lo que ha soñado. La kavaná (su voluntad o "intención") es la hermana del sueño. Sin la kavaná. sus sueños se estancarían. Los sueños requieren un impulso para hacerse realidad y la kavaná es el fuego que produce ese efecto. Su m ovimiento es impulsado, no por la pura fuerza de voluntad, ni por pesadillas, sueños recurrentes ni sueños recargados, ni siquiera por el sueño claro, sino por lo que se denomina "el sueño extraordinario" (que tiene lugar durante la noche) o "la visión profètica" (que tiene lugar durante el día) y que provienen de la fuente misma del sentir. Incluso si uno está siendo propulsado por un sueño extraordinario o una visión profètica y. por lo tanto, está llamado a hacer realidad su Plan de Vida, hay momentos en que el viento amaina y sus velas se quedan sin fuerzas. Uno se encuentra como perdido, deprimido, ansioso o empantanado en la indecisión. Para cortar el nudo gordiano de su indecisión, en el capítulo 9 ("El sueño en duerm evela") deberá aprender a dejarse llevar por debajo de su confusión, hasta llegar al mundo de sueños, donde podrá m overse libremente. De ahí resurgirá su kavaná, si no la propia respuesta que busca, en el libre desdoblamiento de las imágenes. Este proceso se llama "sueño en duerm evela." Una y otra v e z puede encontrarse, como nos encontramos en un momento u otro, bloqueado por patrones antiguos, zarandeado por viejas emociones o atrapado en viejas historias. Mientras no sea capaz de romper, eslabón por eslabón, su cadena emocional negativa, estará regido por imágenes de su pasado. Aún así. habrá momentos en que ni siquiera sus sueños extraordinarios, visiones proféticas ni experiencias del sueño en duermevela podrán ayudarlo a desprenderse del pasado. En el capítulo 10 ("Cam biar el pasado") aprenderá prácticas específicamente diseñadas para ayudarlo a cam biar sus vínculos em ocionales con el pasado. Éstas técnicas reciben el nombre de "Reversión del pasado". En el capítulo 11 ("El juego maestro: Perfeccionar el Plan de V id a ") estará listo para participar en el juego maestro y perfeccionar su Plan de Vida. Para llegar de una vez por todas a transm utar en sueños extraordinarios sus pesadillas y sueños recargados, deberá anclarse en los sentimientos, no en las emociones. Ésta es una labor que deberá perfeccionarse continuamente para no recaer en los viejos hábitos, del mismo modo que uno debe contrarrestar constantemente la gravedad para no andar cargado de hombros.

El capítulo 12 ("Regreso a la unicidad") le enseñará cómo integrar en su vida diaria las prácticas que ha aprendido en este libro. Tam bién aprenderá a valerse de sus desequilibrios para impulsarse más aún hacia la zona de los sentim ientos. El equilibrio es sólo un fenómento momentáneo, pero cada vez que uno lo alcanza, sabe que ha llegado a un nivel por encima de su propia naturaleza, hasta alcanzar lo que los franceses llaman "surnature". Si lo hace con una frecuencia suficiente, logrará anclarse en el núcleo del corazón. Cuando esto sucede su sueño se vuelve más claro, ligero y luminoso. Llega al punto en que el sueño se convierta totalmente en luz. La luz es la recompensa que obtendrá con la práctica, a lo que se sumará una sensación de paz. armonía am or y regocijo. Al llegar allí, ninguna cosa que haga parecerá requerir esfuerzo, pues sus dos m entes— su mente consciente y su mente onírica— quedarán bailando juntas, entretejiendo una vida que será más rica y más abundante de lo que jam ás se haya imaginado que pudiera ser. La verdadera capacidad de soñar requiere un entrenamiento riguroso y exige la determ inación y dedicación de sus devotos. Al principio, sus sueños estarán llenos de proyecciones falsas, pues sus necesidades, expectativas, reivindicaciones, esperanzas y tem ores tienen aún el control. La meta de su búsqueda es utilizar estas enseñanzas para despejar sus sueños y afinar su imaginación hasta que se abra paso la "verdadera imaginación". Muchas mujeres y hombres han abandonado la seguridad de sus hogares y se han zam bullido en el reino mágico de sus ilusiones fantasías y proyecciones falsas. Como ocurrió a los hombres de Odiseo que. en su via je de regreso a casa fueron seducidos y luego convertidos en cerdos por la hechicera Circe, estos buscadores modernos deben desarmar a los peligros que enfrentan determinando cuándo estas visiones no son más que m eros aspectos de sí mismos (que puede manifestarse en for-mas multifacéticas. por ejem plo, como damiselas seductoras, molinos de viento, bestias peligrosas o bosques que los instan a entrar en ellos). La victoria sobre nuestras ilusiones y proyecciones llega cuando seamos capaces de distinguir, en nuestros cuerpos, la diferencia de sensaciones entre nuestras reacciones superficiales y nuestros verdaderos sentimientos intuitivos. Al afianzar así con nuestra imaginación los m ovim ientos del cuerpo, despejamos nuestra pantalla interior para que pueda reflejar la sabiduría que espera manifestarse. Ése es el momento en que llega a nuestras manos el extraordinario poder de soñar.

La transición de la reactividad al sentim iento es un proceso gradual, porque el cuerpo funciona sobre la base de hábitos. En este capítulo, aprenderá a crear una "kavaná onírica" al hacer cánticos en una escala de tres notas. Esta antigua práctica se denomina simplemente "Palabras".

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paredes en blanco no dan ningún indicio del paso del tiempo.

UNO

Si alguna v e z le ha parecido preocupante la abundancia escandalosa, o ha perdido momentáneamente su capacidad de reconocer alguna forma fam iliar a la que pueda aferrarse, sabrá cóm o el cuerpo se pierde. Cómo ese miedo, el sobrecogimiento ante la "nada absoluta", nos disuelve las barreras. Necesitamos form as para darnos forma. Pero también necesitamos un descanso de las formas para perm itirnos, al volver, una gama más amplia de opciones dentro del tapiz repetitivo de este mundo.

P a tró n y p erce p ció n "¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo. con tres dedos juntó el polvo de la tierr. y pesó los montes con balanza y con pesas los collados ?"

Una vez, mientras observaba a mi hijo correr dando gritos de alborozo hacia una bandada de gaviotas, el mundo se difuminó: ¡no había form a, ni luz y tampoco existía y o ! Fue una experiencia total. Cuando v o lv í a ver. mi hijo estaba sobre un muelle, con las gaviotas sobrevolándolo en círculos. Me sentí completa. ISAÍAS 40:12

Vivim os en un mundo que es reconocible gracias a los patrones y formas; si éstos desaparecieran, desaparecería también para nosotros el mundo en que vivim os. Tanto el placer como el dolor lo encontramos en los patrones y formas y tenemos con ellos una relación de am or-odio. Aunque nos sentiríamos totalm ente desnudos y vulnerables si careciéram os del sentido de los límites (hemisferio izquierdo del cerebro), al mismo tiem po ansiamos escapar de su prisión (hemisferio derecho del cerebro). ¿No hemos luchado todos por rom per las formas? ¿Por librarnos de ellas por un momento al menos? ¿Por volve r, en nuestra visión mental, a la nada existente antes del comienzo? Es una tarea prácticam ente imposible, pues el hemisferio izquierdo del cerebro nos tiene firmemente amordazados. Sin em bargo, cada día de nuestras vidas somos testigos de momentos como ése, cada v e z que la puesta de sol hace que las formas vuelvan a la oscuridad de donde vinieron. El ocaso es el momento sagrado que se nos concede para ser testigos de la desaparición de las formas, seguido por el alba, el m aravilloso momento en que las form as reaparecen m ilagrosamente. La manera en que experim entam os estos momentos privilegiados nos afecta en sentido em ocional. Tam bién puede revelarnos el secreto de cómo podemos aprender a cam biar propia entre los dos hemisferios del cerebro, entre la estabilidad (hemisferio izquierdo) (hemisferio derecho), estos dos elementos tan importantes en nuestro crecim iento mental y

físico y por decisión y la libertad personal.

Si no tenemos en cuenta el sueño, lo más que podemos acercarnos a experim entar conscientemente la ausencia de patrones o form as es mediante la contemplación del caos: una exuberancia salvaje y desordenada o una monotonía interminable que anula los determinantes únicos. Son ejem plo de ello la abundancia de la jungla amazónica vista desde un avión, o una muchedumbre tan grande que parezca un océano, o un desierto de arenas amarillas expuestas al sol abrasador, o la celda de una prisión cuyas

Llevaba años intentando hacer que el mundo desapareciera al cerrar los ojos y por eso me pareció un alivio increíble poder desconectar los patrones aunque sólo fuera por ese único instante. Este hecho confirm ó mi certidumbre de que la vida se sostiene gracias a nuestra búsqueda de patrones. El contrapunto ante esto, y el sim ple secreto para poder separarse de los patrones y las formas, consiste en encontrar un lugar en la vida para el espacio vacío. Por mucho que necesitemos la forma, también necesitamos hacer una pausa en nuestra vinculación con ella, y esto sólo podemos obtenerlo a través de la inconsciencia del sueño o el límpido vacío del hemisferio derecho del cerebro. * >:- * ATRACTÜRES EXTRAÑOS

Estamos tan motivados a buscar significado en el mundo que. cuando nos vem os frente a la caótica profusión de la naturaleza, buscamos instintivamente el colorido y encontramos patrones en un grupo de hojas o en los remolinos y torbellinos de un arroyo, o en las nubes que vem os en el cielo. Asignamos a un extraño que vem os en la calle un cierto parecido con un am igo. Encontramos extraños ecos del pasado en la luz difusa de una habitación a la hora del ocaso. Aunque los sucesos fortuitos nos pueden empujar incontrolablem ente por rumbos que no hemos elegido, buscamos y efectivamente encontramos un sutil orden en esos cambios. Este orden, cuando lo entendemos, devuelve significado a nuestras vidas. Somos capaces de soportar cierto grado de caos, pero los patrones nos proporcionan una conexión a tierra. Sin los patrones, la vida deja de tener sentido y por eso nos enfermamos, enloquecemos e incluso podemos morir. ¿Cómo explicar nuestras predilecciones? Pese a la ausencia de una elección consciente, nuestra búsqueda de patrones individuales parece responder a un patrón general. Sin pedirnos permiso, el cerebro parece gravitar hacia ciertos patrones y hacer caso omiso de otros. En la teoría del caos el térm ino que se utiliza para referirse a objetos que muestran esta dinámica de

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predilección es "atractores extraños". ¿Cuál es el origen de estos atractores extraños a los que responde inexplicablem ente la gran variedad de gustos y modelos de vida que se encuentra en las personas? Yo me siento atraída a tonos dorados y verdes rutilantes, a textos m ísticos y a hombres brillantes. A mi amiga le encanta la Bolsa de Valores, sólo viste de negro y le atraen los hombres musculosos. Eso no impide que pongamos a un lado nuestras diferencias y seamos amigas, pues cada una de nosotras ve en la otra algo que la atrae. Esta resonancia en el afecto es quizás el atractor extraño más fuerte y más importante de todos. Lo que en última instancia guía las vidas de todos nosotros son los patrones, a veces pequeños y casi imperceptibles, y a veces tan grandes que llegan a abrumarnos la conciencia casi por completo. ¿Será que la similitud en los afectos se da a conocer a través de la predisposición de otra persona? LA M ENTE Y LA CREACIÓN*

Podría decirse que nuestra mente se exterioriza. Se reconoce a sí misma externam ente, en los patrones del mundo creado y devuelve a sí misma el reflejo de los patrones que m ejor representan su esencia. Esta búsqueda de la similitud a uno mismo va avanzando hasta incorporar vueltas cada vez más anchas de una madeja de comprensión en forma de espiral. La mente curiosa, al observar al mundo y observarse a sí misma, profundiza más en busca de su esencia mientras examina al mundo. La mente es insaciable en su búsqueda de patrones con significado, lo que en la cábala se denomina partzufim , o "rostros" de Dios. Paradójicamente, la dualidad se disuelve en unicidad cuando el Hombre llega más allá del mundo de la creación y llega frente a su alter ego esencial, queda cara a cara con lo incognoscible, el misterio. Dios, y ve que ambos son lo mismo. Los patrones desaparecen y , con ellos, desaparece la dualidad. Esto explica por qué. cuando leem os el relato de la creación según la Biblia, vem os que Dios en el séptimo día (por "afecto", es decir, en busca de sí mismo) crea al Hombre "a Su imagen y sem ejanza", y luego hay una pausa (pues todas las formas se han disuelto en la unicidad) antes de un nuevo comienzo. Sólo en el espacio vacío de la pausa puede surgir una nueva creación y . con ella, el salto necesario para que descubramos nuevos atractores extraños. SONAM OS NUESTRA REALIDAD

Una vez que comprenda que. al percibir su mundo también lo está creando, estará listo para comprender cómo las cosas a las que usted está atraído definen su forma de ver el mundo y de verse a sí mismo. Usted hace que e l mundo encaje en los parám etros de sus atractores extraños. Como uno gravita solamente hacia ciertas configuraciones y hace caso omiso de otras, su visión del mundo es. en esencia, limitada y sus creencias sobre sus posibilidades también son restringidas.

Los patrones, por definición, tienen límites y formas. Podría decirse que uno sueña su realidad. Pero su sueño está lim itado por los objetos o situaciones en los que uno decide concentrar su atención. Uno sólo puede imaginar una nueva realidad cuando ve más allá del sueño en el que está atrapado. A la postre, es posible que su sueño se amplíe hasta incluir al mundo entero y . más allá, a entrar en contacto con la "nada". ¡Pero entonces uno podría perderse! Ésa es la paradoja que encontrará si se convierte en un verdadero soñador: ¡ser capaz de experim entar la levedad y la libertad más allá de los patrones y aún así mantenerse afincado en su cuerpo terrenal! Pero no nos precipitemos, pues aún queda mucho camino por recorrer antes de que se vea enfrentado a ese dilema. Será su última tarea: la encontrará en el último capítulo de este libro. Lo cierto es que la primera tarea de aprender a reconocer sus atractores extraños es ya suficientemente difícil. Empecemos por preguntar: ¿Hacia qué gravita usted naturalmente? Una forma más fácil de planteárselo: ¿cuáles son sus intereses? Com ience por ahí. C ó m o Id e n tific a r su s a tra c to re s e x tra ñ o s

Tom e una hoja de papel y anote en ella una lista de todos sus intereses. Cuando lo haya hecho (tómese su tiempo, dése al menos tres días), repase la lista. Luego siéntese en un sillón o butaca sin cruzar brazos ni piernas. Cierre los ojos, respire lentam ente tres veces y cuente regresivam ente de tres a uno. visualizando en su mente los números. Luego pregúntese: ¿cuáles son las omisiones más evidentes? ¿Hacia qué no me estoy permitiendo sentir atracción? No trate de pensarlo. En lugar de ello, deje que los patrones e imágenes afloren p o r s í mism os en su mente. Dé nombres a las imágenes. Respire y abra los ojos. Anote en una columna aparte los nombres de esas imágenes. Recuerde que solamente los objetos o situaciones hacia los que uno gravita se convierten en realidad. Lo demás se disuelve sin que uno lo note. ¿Significa esto que su realidad está determinada por los atractores extraños que haya en su cerebro, que su composición genética es responsable de las elecciones que usted hace? ¿Puede cambiar o modificar parcialmente sus atractores extraños y crear así opciones para poder definir su propia realidad? La respuesta a todas estas preguntas es afirmativa. Mediante el simple hecho de ser consciente de sus atractores extraños, comenzará el proceso de am pliar su sueño y . por lo tanto, sus posibilidades. Al preguntarse de qué se está privando, estará abriéndose a la perspectiva de nuevas realidades. El mito de la creación según la Biblia nos dice que somos la realidad manifiesta de Dios. Com o somos el sueño de Dios, somos efectivamente Dios y . por lo tanto, cocreadores en la creación del mundo. Pero nos quedamos enzarzados en el desenvolvim iento del sueño y nos empantanamos en realidades que oscurecen la realidad m ayor.

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Somos libres de modificar nuestras realidades para reflejar más y más la realidad total que es Dios. (Uso el término "D ios” para seguir el vocabulario bíblico, pero siéntase libre de usar en su lugar la palabra que m ejor represente sus creencias y su filosofía.) Nuestra participación es esencial para perm itirnos am pliar nuestra visión. ¿Dónde comenzar? Empecemos por com prender m ejor el mecanismo que nos hace quedar atrapados en configuraciones fijas y estancadas. * >:- *

experiencia organizada se denomina percepción. Imagínese que las sensaciones equivalen a los píxeles de la pantalla de su televisor, mientras que la percepción equivale a la imagen definida y total que uno interpreta com o imagen de la televisión. En otras palabras, uno deconstruye y reconstruye un patrón en el proceso de percibirlo. TRUCOS DE LA PERCEPCIÓN

Definamos por un momento la percepción com o la forma que tiene el cerebro de reconstruir el mundo exterior. ¿Es precisa la percepción? ¿Alguna v e z ha visto la película Rashomon. dirigida por el gran cineasta japonés Akira Kurosawa? Es la narración de una violación y asesinato, vistos a través de los ojos de cuatro testigos.

LA F O R M A NOS “IN -FO R M A”

El lenguaje que usamos nos dice cómo son las cosas. Nos dice que estamos "in-form ados". Nuestras sensaciones nos in-forman. Nuestras papilas gustativas, tímpanos, cilios (que hacen posible el sentido del olfato), bastones y conos de la retina (que hacen posible el sentido de la vista), receptores subcutáneos y pelos táctiles (que hacen posible el sentido del tacto) vibran cada uno en su lugar, mandando sus mensajes al cerebro a través de senderos nerviosos. Esta información localizada se produce cuando ciertas formas m oleculares entran en contacto con los cilios que se encuentran en nuestras cavidades nasales, o cuando ciertos patrones de ondas transportados por la atmósfera hacen m over nuestros tímpanos, o cuando las vibraciones luminosas impactan nuestras retinas. Siempre estamos "inform ados" por la forma, sea ésta palpable o no. El viento nos informa de su presencia por la dirección y la amplitud de su voz; por los movimientos que impone a hojas, sombreros o banderas; por la sensación que produce (ligera o fuerte, húmeda o seca, fría o cálida) al hacer contacto con nuestros cuerpos. El viento es. sin embargo, invisible. Estamos diseñados para captar y reconocer patrones. Algunos patrones nos comunican colores, mientras que otros nos comunican aromas, sonidos, texturas, tem peraturas o formas. Cada receptor de los sentidos está especializado para recibir solamente un tipo de estím ulo y es incapaz de responder a cualquier otra forma de estímulo. Puede decirse que las sensaciones son discrimina doras. Por ejemplo, tenemos en la piel distintos receptores para captar presiones leves, estímulos profundos, calor, frío, dolor. Agrupam os todos esos receptores en la categoría general del "sentido" que denominamos tacto. El gusto, por ejemplo no se encuentra solamente en las papilas gustativas que están en la lengua. El gusto desaparece si perdemos el sentido del olfato. Sin olfato, tacto, textura y tem peratura, no hay gusto. En otras palabras, lo que denominamos "gu sto " no es una experiencia sensorial sencilla (en la que cada elemento se capta por separado) sino una experiencia organizada que se manifiesta como una sinergia de todos los estímulos de los sentidos que se han activado el proceso de experim entarlos. Esta

Com o se imaginará, cada historia es distinta. ¿Dónde está la verdad? Desde el punto de vista del sujeto de la percepción, lo que éste "ve " es la verdad. Pero tom émoslo de esta manera: nuestra percepción está limitada por nuestra posición física. Un testigo ve un auto saltarse un semáforo, mientras que otro, parado al otro lado de la calle, piensa que el conductor pasó por el semáforo todavía con la luz amarilla. ¿Quién dice la verdad? Los dos, por supuesto (a menos que uno esté mintiendo). Pero, ¿qué es la Verdad? Cuando hay discrepancias, ¿se debe a un error de percepción o de nuestra interpretación de la totalidad de la imagen perceptual en nuestra pantalla interior? Sabemos que. en la traducción de los estímulos sensoriales al cerebro, hay un breve lapso que no dura más de 100 ó 200 milisegundos, en el que puede introducirse alguna irregularidad en la percepción. Como dice el refrán, "algo gracioso sucedió cam ino al foro". Por ejem plo, si uno ha sido atropellado alguna vez por un auto, a partir de entonces esto marca su percepción y uno se vuelve menos tolerante con los conductores que aceleran cuando ven la luz amarilla. Debido a su expectativa adquirida de que todos los conductores son un peligro para los peatones, es posible que esa persona "v e a " (sin malicia alguna) que el conductor se saltó un semáforo. La percepción o. para ser más exactos el acto de "traducir" para uno mismo la totalidad perceptual reflejada en su pantalla interior, es más fluida de lo que creem os y . por lo tanto, está sujeta a más errores durante su traducción y ajuste. Es además menos flexible de lo que creemos. Esto me hace recordar la letra de la canción Litxle Boxes, Littie Boxes, de Pete Seeger: "Y están todos hechos sin mucho cuidado, y todos se ven iguales". Si uno tiene una idea fija sobre los conductores, uno tiende a captar ciertos detalles y omitir otros para poder encasillar a un chofer en particular com o "conductor peligroso".

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LA PERCEPCIÓN COMO ESPEJO

Por otra parte, la percepción inalterada es como un espejo, un espacio reflectante vacío. Según la literatura cabalística el prim er hombre. Adam HaKadmon. tenía antes de su caída de la gracia divina, un cuerpo del tam año del universo y com pletam ente transparente. Cuando Dios miró a Su creación, lo que v io no fue la forma de ésta, sino un estanque claro con Su propio reflejo. Para Dios, no había distorsión en el espejo. Soy de plata y exacto. Alo tengo prejuicios. Todo lo que veo lo trago de inmediato Tal y como es. sin la turbiedad del amor o de la antipatía. No so y cruel, sólo veraz. El ojo de un diosecillo, con cuatro esquinas. "ESPEJO" 1961. SYLVIA PLATH En el caso del Hombre, sin embargo, la situación se desenvolvió de otra manera. Cuando Adán y Eva cayeron de su condición pura, su espejo, o sea. su cuerpo que hasta ese momento era transparente, se les tornó aborrecible, pues ahora podían hacer distinción entre dos patrones beligerantes: el bien y el mal. Atrapados en su percepción de la nueva forma de las cosas, una dualidad que contenía ya tanto su placer com o su dolor, se sintieron avergonzados e intentaron ocultarse de Dios. Compadeciéndose de ellos. Dios les hizo pieles con las hebras de su naturaleza animal, su sentido de culpabilidad, su tem or y su deseo para que pudieran cubrir lo que se había convertido en la insoportable verdad de su percepción pura.

Es posible que lo que veam os reflejado en el espejo no sea lo que queremos ver. Quizás nos sintamos tentados a desvirtuar su mensaje para adaptarlo a nuestras necesidades o deseos. Pero nada de esto tiene que ver con el espejo. Nosotros (esa parte del cerebro que traduce en significado la percepción pura) somos los que, por tem or a la verdad, manipulamos su mensaje. El espejo sigue siendo el mismo, reflejando fielm ente lo que tiene ante sí o. aunque casi nunca nos percatemos de ello, lo que hay por dentro. Pero, ¿qué es lo que está por dentro? Esta pregunta pertenece intrínsecam ente al mundo de la imaginación. ¿Cómo podemos percibir el mundo interior si no existe concretamente? ¿Cómo puede algo que no esté expresado com o objeto reflejarse en el espejo de nuestra percepción? Postulemos que nuestra imaginación es la parte insondable en un diálogo con lo conocido, en cuyo marco soñamos el surgim iento de un lenguaje que sale de un abismo de misterio a la superficie del espejo de nuestra percepción, en respuesta al mundo manifiesto. Para com enzar este diálogo tenemos que em pezar por visualizar nuestro espejo interior. Podemos im aginarlo cuadrado, como lo imaginó Sylvia Plath en el poema anterior, o podemos verlo como una esfera, sim ilar al ojo humano. Refleja en su superficie esférica información de ambos mundos (el mundo interior y el exterior). O puede im aginarlo como una moneda de dos caras con una imagen distinta en cada una. De la manera que sea, recibe y refleja sin prejuicios. Para llegar a sus diáfanas profundidades debemos hacer una de dos cosas: o producirnos una conmoción que elim ine por com pleto nuestras propias distorsiones y obtengam os así una percepción instantánea de la verdad (esto se explica con m ayor detalle en el capítulo 7), o ir despejando sistem áticam ente cada una de las perturbaciones que aparezcan en nuestro camino. causas

Ahora so y un lago, una m ujer se asoma sobre mí.

Ge n é t i c a s d e l a s p e r t u r b a c i o n e s f e r c e p t u a l e s

Las perturbaciones perceptuales del mundo exterior pueden clasificarse en dos grupos: interferencias genéticas e interferencias producidas por el entorno.

Buscando en mi extensión lo que ella es en realidad. Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.

La perturbación más fuerte y constante de la percepción pura es nuestra composición genética. Nuestra herencia genética es la que determina en parte nuestros atractores extraños. ¿Cómo funciona esto? Imagínese que hubiera nacido daltònico. Esta anomalía tendría un efecto en su vida. No será muy bueno para recoger fresas en los campos, pues carecerá de la capacidad de distinguir rápidam ente entre las hojas verdes y la fruta roja. Probablemente tampoco encontrará empleo en el giro de las modas o el diseño de interiores.

Veo su espalda y la reflejo con fidelidad. Me recompensa con lágrimas y gesticula con las manos. Soy importante para ella. Viene y va. Cada mañana es su cara lo que sucede a la oscuridad. En m í ha ahogado a una muchacha, y desde m í una m ujer m ayor Se eleva hacia ella día tras día. como un pez terrible. "ESPEJO" 1961. SYLVIA PLATH

Nuestra forma, la morfología de nuestro cuerpo, nuestras predisposiciones físicas (fortaleza de los pulmones, debilidad de la columna vertebral, padecimientos de los nervios, etc.), establecerán en nuestras vidas un rumbo más o menos predeterminado. Podría decirse que nuestros antecedentes se

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combinan para crear un vehículo que está configurado para realizar cómodamente sólo algunas funciones especificadas. Es posible que el vehículo sea extrem adam ente com plejo, tenga un gran abanico de funciones y sea adaptable a los cambios. Pero de todos modos tendrá limitaciones.

creerán que su propio mundo es la verdadera realidad, a menos que algo los sacuda de sus expectativas y los haga responder a un estímulo distinto.

Tom em os el ejem plo del Ferrari. Está diseñado para moverse con rapidez y potencia pero, al mismo tiempo, no está hecho para transportar a una familia de cinco personas más un perro. El Jeep Cherokee. por otra parte, da cabida a la familia, pero carece de la rápida maniobrabilidad del Ferrari. La familia de cinco personas más el perro son los atractores extraños que el Jeep Cherokee atrae. Son su realidad. ¿Qué podemos hacer con respecto a nuestra composición genética? ¿Es determinante para nosotros, del mismo modo que el Jeep Cherokee está lim itado a cierta realidad? La respuesta a esto es. en general, afirm ativa. El destino del hombre consiste en expresar plenamente el potencial que ofrece la estructura genética que se le ha concedido. Cada ser humano ha encarnado para cumplir ese propósito. Pero los seres humanos responden a las condiciones de su entorno, tienen capacidad de elección y funcionan en muchos niveles distintos. En la m ayoría de nosotros, algunos de estos niveles se mantienen latentes, otros nos verem os obligados a usarlos debido a circunstancias externas y otros serán de desarrollo opcional. Por ejemplo, hay muchas personas que tienen aptitudes musicales, pero nunca las han desarrollado. En lugar de ello, han optado por las matemáticas u otras especialidades. Dentro de nuestra estructura genética hay mucha m ayor flexibilidad de lo que imaginamos. El mensaje es que no tenemos por qué lim itarnos a interpretaciones estrechas. Nuevos atractores extraños, cual bellas durmientes, esperan a que los despertemos con nuestro beso. El descubrimiento de nuestros dones genéticos latentes es cuestión de disfrutar nuestra libertad. PERTURBACIONES DEL ENTORNO

Más difíciles de sobrellevar que los atributos genéticos son las lim itaciones del entorno que nos han condicionado, a través de una insistente programación externa, a una perspectiva estrecha de la vida. Este condicionamiento está presente desde el com ienzo de la vida. Imagínese a un niño y una niña y las madres de cada uno. El niño, tan pronto llora, es atendido por su madre, quien lo alza, comprueba qué es lo que necesita y se dispone a satisfacer sus deseos a la m ayor brevedad posible. Cuando la niña llora, su madre la deja cansarse de llorar hasta que pare o se quede dormida. Cada uno de estos niños durante su infancia ha sido condicionado a esperar un mundo distinto. La configuración de su medio ya está decidida. El primer niño responderá positivamente ante la intimidad y la confianza en el prójimo, mientras que la niña estará condicionada por la soledad y la traición. Am bos

La niña de nuestro ejemplo ya ha crecido. Sus expectativas son escasas, al igual que el alcance de sus atractores extraños, y su condicionamiento la obliga a gravitar hacia hombres que la traten como la trataba su madre. Se le ha inculcado que es de esperar que otros ignoren sus necesidades emocionales. Cuando esto sucede, confirma su visión de la realidad: se demuestra que sus expectativas son acertadas. Lo que no es capaz de ver es que ella misma ha creado su pro-pia dem ostración. Ha limitado su realidad a lo que ella misma espera ver. Atrapada en su condicionamiento negativo, tiene que ver cóm o sus amigas se van casando, mientras ella simplemente se vuelve más vieja. Cuando conoce a un hombre en una fiesta y la primera impresión que éste le causa es negativa, no presta atención a esa advertencia. Quiere que ése sea el Hombre Perfecto. Procede así a distorsionar su propia percepción para adaptarla a su deseo. Este círculo vicioso es difícil de romper, pues los propios patrones mismos que necesitamos que se reflejen en nuestro espejo de la percepción entorpecen nuestra capacidad de m irar al espejo. Estamos cegados por esos patrones, pero no lo sabemos. Nuestros recuerdos, condicionamientos, conveniencia, deseos, esperanzas, expectativas, reivindicaciones, proyecciones, expresiones, dolencias, adicciones, todos son factores que distorsionan la percepción. Com o nos recuerda Jesucristo, vem os fácilmente la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga en el propio. Esto siempre será así si no podemos encontrar una manera de elim inar de nuestros ojos las distorsiones que les impiden ver adecuadamente. A continuación le propongo dos ejercicios para que comience el proceso de eliminación de distorsiones. El Ja rró n a zu l

Busque un lugar tranquilo donúe nadie lo m oleste y donde pueda relajarse. Siéntese en una butaca sin cruzar brazos ni piernas. Cierre los ojos. Expulse con la respiración todo lo que le moleste, todo lo que le canse, todo lo que le oscurezca la visión. Expúlselo como si fuera un humo ligero (dióxido de carbono) que es fácilmente absorbido p or la vegetación que lo rodea. Cuando vuelva a inhalar, visualice el aire que absorbe como s i fuera azul celeste radiante, lleno de luz solar. Visualice la luz azul dorada llenando su nariz, su boca, su garganta, y corriendo p o r toda su espalda como un gran río de luz. Visualícela llegando hasta sus pies y los dedos de los pies, y desprendiéndose de éstos como si fueran largas antenas de luz. Vea la luz circulando p o r sus piernas hasta llenar su pelvis, véala elevándose hasta su pecho, entrando y saliendo de su corazón hasta que éste se convierte en una refulgente lámpara azul. Visualice la luz descendiendo p o r sus brazos como pequeños ríos de luz. véala llenar sus manos y dedos y desprenderse de éstos como s i fueran largas antenas de luz. Siga absorbiendo con la respiración

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la luz azul y vea cómo ésta sigue llenándolo. Véala em pezar a irradiar desde sus articulaciones: sus tobillos. rodillas. caderas. hombros. codos y muñecas. Visualice cómo la luz lo llena hasta que irradia desde su piel en todas direcciones. Véase a s í mismo como un jarrón de cristal lleno de luz y enviando sus rayos en todas las direcciones. Abra los ojos y véase a s í mismo como el jarrón de cristal que irradia luz azul hacia todas partes. Deténgase ahí. Le sorprenderá saber que este ejercicio puede hacerse en un minuto, o incluso en treinta segundos cuando tenga práctica. Nunca tome más de un minuto para hacerlo. El jarrón azul es fantástico para darle energía y la mañana es el m ejor momento para practicarlo. E l p é n d u lo

Cierre los ojos. Exhale lentam ente tres veces. contando de tres a uno. Imagínese un número uno alto, claro y reluciente. Imagínese un gran péndulo de cristal que oscila rítmicamente de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Cada ve z que el péndulo oscila hacia la derecha, va amontonando a un lado las perturbaciones (del entorno) en su vida, que le han ido reduciendo sus opciones. Trate de identificar cada irregularidad a medida que el péndulo la amontona en la pila. Cuando todas las perturbaciones han quedado reunidas, exhale. Vea al péndulo oscilar ampliamente hacia la derecha y. al vo lve r hacia la izquierda con un gran movimiento, véalo transportar toda la pila en esa dirección. Exhale y vuelva a ver al péndulo describir un gran arco hacia la derecha y. al volver hacia la izquierda, véalo tumbar todo el montón hacia la izquierda y sacarlo de su campo visual. Exhale y abra los ojos. EL M UN DO INTERIOR

Hemos hablado de la percepción en la medida en que ésta refleja el mundo exterior. Veam os más detenidamente ahora lo que queremos decir con percepción del mundo interior. El mundo interior, en su forma reflejada en el espejo de la percepción, ¿es una imagen de nuestro cuerpo interior? En otras palabras, ¿estamos percibiendo simplemente mensajes a partir de estímulos físicos internos? ¿O es el mundo interior una entidad que existe más allá del cuerpo? En la edad adulta, no ponemos en duda nuestra capacidad de asimilar el mundo exterior dado que. durante el crecim iento, tuvimos que aprender a distinguir formas, colores, sonidos, olores y todos los demás indicios que nuestros sentidos registran naturalmente y que procesamos con tanta facilidad como adultos. En la infancia, lo único que sabíamos hacer naturalmente era soñar pero, a lo largo del proceso de crecim iento de la infancia a la vida adulta, los estímulos exteriores nos hicieron salir de nuestro propio molde. Por eso. al ser adultos, debemos volver a entrenarnos para volver a concentrarnos en el interior.

La percepción del mundo interior requiere un m ovimiento opuesto a lo que la m ayoría de nosotros estamos acostumbrados a hacer. Por eso es necesario que hagamos un esfuerzo consciente para lograrlo. Cuando dirigim os la mirada al interior, ¿qué es lo que contemplamos? No for-m as ni patrones, sino un espacio vacío. Recordemos que. si el mundo interior es lo inverso del mundo exterior, nos toma sólo un momento dejar de concentrarnos breve-m ente en los patrones del mundo exterior para que podamos percibir el mundo interior. Debo resaltar que. aunque se trate de una mirada hacia dentro, no es cuestión de mirar hacia dentro del cuerpo. (Ésa sería una forma distinta y localizada de "v e r", que se describe en el capítulo 6.) En lugar de ello, lo que queremos contemplar es una no localidad, un espacio interior insustancial e intangible. En lugar de andar buscando formas y patrones, accedemos al espacio vacío mediante la simple maniobra de la introspección. Nuestra "visión activa" arroja luz sobre la oscuridad y . en esa luz. recibim os un don. com o por arte de magia, que nos permite ver un inesperado conjunto de configuraciones dentro del vacío. Es como si, al estirar el dedo índice para tocar una pared en blanco, de pronto se vieran en ella uras letras que hasta ese momento eran invisibles. Pero, si uno tratara de fijarlas en la pared, rápidamente se transform arían en otra cosa o se desvanecerían de la vista. En el mundo interior de una persona sana, los patrones no imponen una prisión sino que. por el contrario, nos hacen participar en un juego alegre y con significado, el juego con significado de la imaginación. Pero, ¿qué es entonces la "im aginación"? Como su naturaleza e stá n escurridiza, no podemos reducirla ni siquiera a una definición aproximada. Hemos postulado que la imaginación es "el diálogo entre lo incognoscible y lo conocido". Ciertam ente, la imaginación vive com o si estuviera detrás de un velo y ocultara su poder en un éter impenetrable pero fecundo. ¿Será que el acto de observar el espacio vacío del mundo interior es de veras nuestro camino de entrada, nuestro túnel, a otro mundo? ¿Es el sueño un lugar, una "realidad" que podemos visitar, está nuestro Ávalon al otro lado de la bruma? ¿Podemos hacer la proeza de poner a un pulpo al revés si traem os la verdadera realidad onírica a la realidad normal consciente? Descubrirá, a medida que siga leyendo este libro, que todo lo anterior es posible. Entretanto, para volver a nuestra pregunta original acerca de la percepción interior debemos señalar que, cuando la percepción se dirige hacia dentro, no tiene otra función que la de perm itirnos "v e r" la Imaginación, cuyas configuraciones, com o nubes pasajeras en un cielo despejado, van saliendo a flote en respuesta a nuestras pesquisas y se desvanecen en la inconmensurable luz interior de nuestra "visión".

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DISTORSIONES DE LA IM AGINACIÓN

¿La cara interna del espejo también está sujeta a perturbaciones? ¿Puede el mundo de la Imaginación ser manipulado, torcido y distorsionado? Por supuesto que puede, igual que sucede con nuestra percepción del mundo exterior. ¿Estas perturbaciones son inherentes al mundo de la Imaginación? No. deben sus orígenes al cuerpo. Cuando digo "cuerpo" me refiero a nuestro necesidades y emociones. Éstos son los que ensueños y fantasías, esas formas bastardas que producen (m ientras que la percepción de

frágil cuerpo humano con su fijación de patrones y hábitos, se adhieren a la imaginación para torcerla y utilizarla para del sueño que se pueden reconocer debido al agotamiento la imaginación pura nos da energía).

Com o nota aparte, no confundamos los "ensueños" con lo que los franceses llaman rêveries. Las rêveries tienen lugar en un estado de existencia relajado y abierto que es propicio al sueño en duermevela, mientras que el ensueño está controlado por nuestros deseos autocomplacientes de obtener conclusiones obvias. Esto sucede, por ejemplo, cuando una m ujer sueña despierta que un hombre adinerado, dueño de una mansión y extraordinariam ente guapo se enamora perdidamente de ella, la conquista y se casa con ella. Y . por supuesto, son felices y comen perdices. (En el caso de los hombres, pueden tener el mismo sueño en relación con una mujer.) Las "fantasías" perturban el puro reflejo del mundo interior al alim entar nuestras expectativas frustradas. Una fantasía podría ser por el estilo de ésta: "¡Le romperé cada dedo de sus manos y luego cada hueso de su cuerpo, uno por u n o !" O también: "M oriré, y entonces verán lo que se están perdiendo", seguido de una detallada fantasía sobre su funeral y el luto que pasaría su familia. R e c o n o c e r lo s e n su e ñ o s y las fa n ta sía s

Durante la próxim a semana, preste atención al contenido de sus ensueños y de sus fantasías. Obsérvelos sin em itir juicios.

Si somos normales y gozam os de salud, tenemos dentro de nosotros un centro seguro desde el cual nos conectamos con el mundo exterior. Al igual que Adán, quien puso nombre a los animales (Génesis 2:19). podemos poner nombre a los distintos componentes de nuestro mundo. Sean cuales sean las perturbaciones que encontramos en nuestros procesos de percepción, podremos de todas formas ve r un mundo que se nos hace congruente por los patrones que reconocemos, patrones que ya están nombrados y establecidos para nuestra referencia futura. El problema es que. mientras más veam os al mundo de esta manera, más tendemos a com eter el error de pensar que ésa es la única manera de verlo. Somos criaturas que buscamos la autorreferencia, nos vam os entrenando sobre la marcha, profundizando cada vez más en el surco que nosotros mismos hemos escogido. Además, entrenamos a nuestros hijos a hacer lo mismo. Al igual que Adam HaKadmon (el hombre primordial), los niños nacen con un cuerpo interior transparente. Com o los niños no son estimulados a tener ningún interés en el mundo interior, su percepción de dicho mundo se va debilitando con los años, aunque al principio fuese m uy fuerte. Pero imaginem os que sucede algo que le hace cambiar su percepción, alguna conmoción importante. Por ejem plo, que su hijo haya sufrido una lesión o que usted haya recibido un diagnóstico de cáncer, o que su amante que lo había abandonado vuelva con usted. Trátese de miedo o alegría, lo importante es que la intensidad de la emoción le "in vie rte " su espejo. De repente se encuentra mirando su otra cara. En este espacio vacío de la "nada" recién descubierto, la imaginación puede sacar a flote sus señales efímeras aunque trascendentales. Pero, ¿es necesario esperar que la vida nos produzca una conmoción para poder penetrar en sus secretos? Cada noche hay una ventana de oportunidad, un momento privilegiado en el que es posible obtener vislum bres de ese otro mundo con toda su pureza. Tiene mucho más sentido com enzar allí su exploración de la imaginación. V ls u a llz a c ló n d e Im á g e n e s h lp n a g ó g lc a s

El hecho de prestar atención a sus ensueños y fantasías le indicará en qué aspecto está más bloqueado. Por ejemplo, tal v e z su anhelo de compañía lo tenga subyugado, o su ira se esté convirtiendo en una obsesión. Así es como sus atractores extraños han tomado forma y se han convertido en realidades que tal vez no sean de su gusto, pero con las que desafortunadamente se ha casado. Aprender a distinguir sus ensueños y fantasías de la imaginación es el com ienzo de un proceso (que se describe en los siguientes capítulos) que le permitirá incorporar sus imágenes en el escenario im aginario de su mundo interior para poder procesarlas y luego dejarlas ir. Las energías estancadas que se invierten en m antener estas ilusiones son entonces aprovechadas por la imaginación para crear nuevas configuraciones que afirmen la vida.

Esta noche cuando vaya a la cama, trate de relajarse p o r completo. Cierre los ojos. Asegúrese de mantenerse alerta. No sostenga ningún diálogo interno. Deshágase de todos los pensamientos, expulsándolos de su mente y amontonándolos a la izquierda. Manténgase en un estado de descanso y vigilia "va cía " y suspendida. Pronto "v e rá " colores centelleantes, extrañas imágenes inconexas, escenas completas con detalles m uy vividos. Estas im ágenes aparecerán y desaparecerán bajo sus párpados cerrados, hasta que sean rápidamente desplazadas p o r otras. No trate de aferrarse a ellas. Simplemente observe. Pronto lo vencerá naturalmente el sueño. No se resista a ello. Estos fenómenos se llaman "im ágenes hipnagógicas", por el dios griego Hipnos, que es responsable de la hipnosis y el sueño. Estas imágenes aparecen en el umbral entre la vigilia y el sueño, cuando se invierten los procesos habituales (la persona no está de pie. sino acostada; no tiene los ojos abiertos.

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sino cerrados; los músculos no están trabajando, sino que están relajados). El sujeto está demasiado relajado para querer manipular sus imágenes y así es com o este mundo interior oculto— lo inverso del mundo exterior— sale a relucir.

para entrar en sintonía con una persona, por lo que consultaba su espejo interior para poder hacer sus elecciones. Este espejo interior respondía a sus pesquisas urgentes presentándole configuraciones de lo imaginal.

EL M UN DO INTERIOR SIEMPRE ESTÁ AH Í

Por ejemplo, cuando exam inó a un posible candidato para el m ovimiento de la Resistencia, un hombre que era su única opción para dirigir la importantísima célula de la Resistencia del Norte, Lusseyran "v io " una gran franja diagonal negra que atravesaba de lado a lado su campo interno de percepción.

El ocaso y el alba, el despertar cuando uno está dormitando, son situaciones que inducen estados de penumbra en los que las form as nos hacen jugarretas y en los que nuestros dos mundos se encuentran, se mezclan y a veces hasta se confunden entre sí. Imagínese, por ejem plo, que al despertar recuerda claramente que puso sus llaves en su bolso. Más tarde en el día se pone a buscar sus llaves y entonces se da cuenta de que en realidad no las había puesto en el bolso, sino que sólo había soñado que lo hizo. O, al quedarse dormido, le dice a su esposo o esposa que recoja al niño de la escuela pero al día siguiente se lleva la desagradable sorpresa de que estaba soñando cuando pensó que en realidad estaba hablando en v o z alta. Estas confusiones son com pletam ente normales y no tienen por qué preocuparle. Pronto aprenderá a mantenerse consciente en ambos mundos al mismo tiem po y las confusiones desaparecerán. Por supuesto, cuando uno duerme el mundo interior aparece en sueños (o eso creem os), pero hasta el momento uno no sabe si es consciente de su sueño mientras éste tiene lugar. Uno sólo lo recuerda al despertar. Esto también cambiará. El mundo interior no es como un vam piro y. por lo tanto, no desaparece con el canto del gallo. Imagínese que la luna es el mundo interior y el sol, el mundo exterior. La luna sigue existiendo aunque haya desaparecido de vista. No deja de influir en los océanos y en nuestros fluidos corporales mientras el sol ilumina este lado del planeta. Podemos decir que de un lado del espejo siempre es de noche y . del otro lado, siempre es de día. Nuestro organism o es la interfaz (receptor, transmisor), nuestra pantalla de percepción, el espejo de los dos mundos. Dado que ambos existen simultáneamente, ¿no podemos verlos por igual al mismo tiem po y hacer que sean uno? Usted debería ser capaz de hacer precisamente eso cuando haya term inado de leer este libro. Mientras tanto, empiece por preguntarse; ¿me ha llegado algún mensaje del mundo interior durante el estado de conciencia diurna? En su libro. Y se hizo la luz. Jacques Lusseyran describe haber recibido ese mensaje. En realidad. Lusseyran era ciego, por lo que lo único que llegó a "v e r” en su vida fue su mundo interior. Lo que hace tan interesante la lectura de su libro es que el autor describe la manera en que lo vio. En su calidad de dirigente del único m ovimiento juvenil de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, tenía la responsabilidad de elegir a todos los oficiales del movimiento. Si era ciego, ¿cómo lo hizo? Lusseyran no disponía de muchos de los indicios evidentes que nos sirven

No hay que ser ciego para v e r como él veía. Basta con prestar atención. En un instante me referiré con más detalle al dilema que se le presentó a Lusseyran pero, por ahora, com pruebe hasta dónde puede llevar el siguiente ejercicio. V is io n e s d iu rn a s In te rn a s

Cierre los ojos. Exhale tres veces. contando regresivam ente de tres a uno. Remóntese a momentos pasados en su vida hasta recordar e identificar "visiones" similares a la que tuvo Lusseyran. En retrospectiva, verifique si la información que le proporcionaron sus visiones era exacta. Exhale una ve z y dígase a s í mismo que en el futuro identificará esas visiones oníricas diurnas. Vuelva a exhalar y abra los ojos. Imagínese que habla con un amigo que le está contando algo. Observa su cara y sus manos, pero también lo "v e " llevar una máscara. Posteriormente se entera de que todo lo que ese amigo le dijo era mentira. Entonces recuerda su imagen. ¡Qué útil es esto! No sólo ha "visto ", sino que también ha podido verificar que lo que "v io " era cierto. Al principio, sólo a través de esa verificación podrá em pezar a creer en los mensajes de su imaginación. Volvam os ahora al caso de Jacques Lusseyran: com o era tan urgente encontrar a alguien que pudiera dirigir la célula de la Resistencia del Norte. Lusseyran no quiso confiar en su ojo interior, que le mostraba una imagen de una franja diagonal negra sobre el hombre que estaba examinando para ocupar ese puesto. Al final escogió a este hombre, con el lam entable resultado de que esa persona posteriorm ente delató a toda la organización a la Gestapo, y Lusseyran y sus amigos fueron enviados al campo de concentración de Auschwitz. Las imágenes interiores se reflejan constantemente en el espejo. Usted recibe estas imágenes incluso mientras lee este libro. Pero rara vez o nunca las "v e ", porque ha sido programado para no saber cómo aceptarlas como imágenes reales. Pero ahí están: las puede m irar y dialogar con ellas cuando decida vo lve r a concentrarse en ellas. Com o hemos dicho antes, el mundo interior no se limita simple-m ente a las imágenes. Al igual que el mundo exterior, se manifiesta a través de sonidos, palabras, oraciones com pletas, olores y experiencias quinestéticas. Pero, a diferencia del mundo exterior, estos patrones son fluidos y volátiles.

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Sólo es posible verlos mediante una "observación” abierta y relajada, que nos dé acceso a nuestra imaginación. Hagamos una pausa en este punto. ¿Está dispuesto a adm itir que su imaginación está perfectamente viva dentro de usted, a la espera de desempeñar un papel activo? ¿Está abierto, como los soñadores y videntes de la Biblia, a recibir "m ensajes" de aquel otro mundo "divino"?

punto que llegan a atentar contra la posibilidad de cambiar? UNA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 1 Corno identificar sus atractores extraños: Aprenda a recon ocer hacia qué gravita usted naturalm ene (pág. 22) Dedique tres dias a identificar y anotar e n una columna una lista d e todos sus intereses. lu e g o siéntese, cieñe los ojos, respire lentamente tres v eces y cuente regres ivamente de tres a uno. ¿Hay alguna om isión evidente e n s u Esta? Véalas cnisicnes en im ágenes.Dé nombres a

ACCEDER AL M U N D O INTERIOR

las imág enes. Bátale una vez. A brales ojos. A n o te en una columna aparte les nombres d e esas imágenes.

Imagínese que ha pasado muchos días y noches dentro de una oscura caverna. Al salir al sol, lo más probable es que no pueda ver si no rem olinos de colores, form as difuminadas y escenas indefinidas que no podrá interpretar adecuadamente. De ese mismo modo, hemos pasado mucho tiem po en la caverna abierta del mundo exterior y hemos olvidado cómo "v e r" en la oscuridad. Cuando al fin vem os, lo que percibimos son fantasías, interpretaciones erradas y mensajes poco claros. Hay que aprender a "enfocar" de nuevo, lo que en el mundo onírico significa hacer exactam ente lo contrario a lo que significa "enfocar" en el contexto del mundo exterior. Cuando uno enfoca en ese nuevo mundo, repasa toda la imagen sin llegar a concentrarse en ninguna forma particular. Uno aprende a observar un patrón sin quedar atrapado en el patrón. A enfocar con una concentración cada vez m ayor hasta poder "v e r" el mundo interior verdaderam ente, no desvirtuado por la falta de conciencia ni por otras perturbaciones en el campo visual. En otras palabras, uno debe reeducarse a sí mismo. En la niñez, conocíamos íntimamente el lenguaje del mundo interior. Es como si hubiéramos sido bilingües y olvidáram os uno de nuestros idiomas. Pero, como ya lo conocíamos, nos resultará fácil v o lve r a aprenderlo. El truco consiste en perm itirse ser consciente, y luego practicar su concentración hasta recuperar lo que W illiam Blake denominaba la "verdadera imaginación". Cuando los dos mundos— el interior y el exterior— están enfocados por igual, se vuelven uno solo. El observador vuelve a ser el prim er hombre, cuyo espejo es una inmensa esfera transparente. El observador se llena de la luz que ilumina ambos mundos y también se vuelve uno solo. Ése es el objetivo final de la labor que em prenderem os en este libro.

El ja r r ó n azu l D esbágase de percepciones distorsionadas (pág. 29) B p u lse c o n la respiración todo k> que le moleste com o si fuera u n humo ligero, como humo de cigarrillo. Inhale la radiante luz azul corada del cielo, véala llenar su nariz, su boca, su garganta, y corriendo p or toda su espalda como u n gran ñ o d e luz Visualícela llegando hasta sus pies y los d edos c e l o s pies, y desprendiéndose d e éste» como si fueran largas antenas de luz V ea la luzeireulando p o r sus piernas hasta llenar su pelvis y su p e d io , entrando y saEendo d e su corazón has taqu e é s te s e convierte en una refulgente lámpara azul. VisuaEcela luz descender p or sus brazos, llenar sus tmnes y dedos y desprenderse d e éstos como si fueran largas antenas d e luz Siga dejando q u e ésta lo Eeney véala empezar a irradiar desde sus articulaciones: tobillos, rodillas, caderas, hom bros, cod os y muñecas. A hora la luzinacia d esde su piel en todas direcciones, hasta que usted parece un jarren d e cristal lleno d e luz. que enviasus r z y o i e n to c a s las direcciones. A bra los o jo s y véase a si mismo com o eljarrón de cñ stalqu e irradia luz azul hacia todas partes. Mantenga la imagen durante u n « segundes, con los o jo s abiertos. El péndulo: D esbágase de percepciones distorsionadas (pág. 3 0 ) Bátale tres veces. Imaginese u n gran péndulo d e cñstal que oscila ñtnizámente d e izquierda a derechay d e derecha a izquierda. Cada vez que el péndulo oscila hacia la derecha, va amontonando a un lado las perturbaciones en su sida que le han ido reduciendo sus op cion es. Identifiquelas una p o r una. Bátale una v e z V ea al péndulo o salar ampliamente hacia la cerech a y . al volver hacia la izquierda con u n gran movimiento, véalo transportar teda la pila en esa dirección. Bátale una v e z V ea al péndulo describir u n gran arco hacia la derecha y. al v olver hacia la izquierda, véalo tumbar todo el m ontón hacia la izquierda y sacarlo de su cam po visual. R econocer los ensueños y las fantasías (pág. 33) Durante la ptóoima semana, preste atención alcontenido d e sus ensueños y d e sus fantasías. Obsérvelos sin emitir juicios. V isualización de im ágenes lip oa g óg ica s: C a u ie tc e s u exploración de la im aginación (p á g 35) Cuando se esté quedando demúdo. manténgase alerta y en u n estado de descanso y vigiEa "vaciav y suspendida. Pronto ‘ Verá" colores centelleantes, e.'írañas imágenes inccneoas. escenas conpletas c o n detalles m uy vividos. V isiones diurnas internas (pág. 37) Bátale tres veces. Remóntese a su pasado hasta recordar e identificar mementos d e verdadera visión. En retrospectiva, ven fique si la inrómnación obtenida era eoacta. Bátale una v e z Di g a sea si rtismo q u e en el futuro identificará esas vis iones oniñeas diurnas. Bátale una v e z A bra los o jo s .________________________________________________________________________________________________________________________

* >:- * Para llegar a ese punto tendrá que realizar, com o los héroes de antaño, varias tareas distintas. Ya ha hecho la primera: tom ar conciencia de los patrones a los que se ha sentido atraído. Su tarea siguiente, en preparación para despejar las dos caras de su espejo, consistirá en identificar todas las perturbaciones que oscurecen su espejo. ¿Cómo es que estas irregularidades controlan su vida hasta tal

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quincena de niños y otros tantos adultos alrededor de la mesa los días de reposo. Uno de los juegos que se jugaba a la hora de la cena en la familia extendida de Colette era uno que se llamaba "¡Q U IE TO S !", en el que el elemento de sorpresa era m uy importante.

DOS

El ju e g o de "¡Q U IE T O S !" — T race su p la n de vida "El rabino Hiyya dijo: Cuando la inclinación maligna (el impulso no examinado) comienza a adherirse a un hombre, es como alguien que viene a la puerta (de una casa). Cuando ve que nadie trata de detenerlo, entra en la casa y se queda como huésped. Se percata de que nadie intenta detenerlo ni pedirle que se marche. Una vez que ha entrado en la casa, sin que nadie llegue a impedírselo, se lleva la vo z cantante y se convierte en el dueño de la casa hasta que. con el paso del tiempo, controla todo el hogar". ZOHAR II, 267B-268A "Lo que ha tomado tiempo para hacerse, deberá tom ar tiem po para deshacerse", me decía Colette. Me habían hecho tantas cosas, o al menos eso creía yo . en mis veintinueve cortos años antes de conocer a Colette. que no soportaba ni pensar en cuanto tiempo tomaría deshacer ese daño. Estaba deprimida, enojada, caótica, em otiva, dramática, necesitada, llorosa pero, sobre todo, ¡estaba impaciente! Quería ya estar m ejor y curada en una fracción de segundo, ¡y quería que Colette lograra todo esto con un golpe de varita mágica! Pero eso sólo sucede a buenas chicas que. al igual que Cenicienta, no están enojadas ni resentidas y que cada día realizan pacientemente sus tareas sin quejarse. Yo estaba llena de la arrogancia e impaciencia que motiva a las dos hermanastras de Cenicienta. Al igual que ellas, estaba formada por dos partes, o sea. estaba escindida, porque me bandeaba entre la necesidad y el deseo, y luego volvía a la necesidad, sin quedar nunca satisfecha, mientras que mi "Cenicienta interior" se mantenía oculta bajo las cenizas de mis reacciones. Imagínese que tiene un maestro espiritual y que está sentado a sus pies. Éste es su prim er encuentro, así que se sorprende mucho cuando ve caer sobre su regazo una madeja de lana. "¡Desenreda esto, pero no rompas ni un hilo, por fa vo r!" Su m aestro nunca le dirige la mirada pero usted sabe que lo está observando. Imagínese que trata de desenmarañar el enredo. ¿Qué siente al enfrentarse a esta tarea? ¿Está dispuesto a desenmarañarlo, o le produce agotam iento el simple hecho de mirarlo? Al em pezar en su tedioso empeño por desatar el enredo, ¿siente el impulso de deshacerlo de un tirón? ¿Está ansioso por rom per el hilo? Preste atención a las sensaciones de su cuerpo. Volverem os a ellas en un momento. EL JUEGO DE “ ¡Q U IE T O S!”

Nadie sabía cuándo sucedería durante el transcurso del juego pero, de repente, uno de los adultos gritaba "¡Q U IE TO S !" Todos tenían que quedarse inm óviles en el lugar, incluidos los adultos, aunque en ese momento estuvieran llevándose a la boca un tenedor lleno de comida, o estuvieran a punto de decir la frase clave de un buen chiste. Tal vez una de las más grandes contribuciones de los judíos al mundo es la costumbre de observar el día de reposo. Éste es su día más sagrado, su día de descanso. ¿De qué descansan? En el día de reposo, es como si los judíos religiosos del mundo entero hicieran un juego parecido al de "¡Q U IE TO S !" Dejan de cocinar, de encender fósforos, de encender las luces. No gastan dinero ni escriben ni cortan nada. No viajan. Para la m ayoría de nosotros, esto parece ridículo, arbitrario o. cuando menos, lim itador. No hay televisión, ni películas, ni viajes al campo ni a las tiendas; tampoco deben via ja r en elevadores ni responder al teléfono. Eliminan todas las cosas divertidas de la vida, nada menos que después de una semana de intenso trabajo. ¿Por qué hacen esto los judíos? ¿Es que quieren castigarse? Si es así, llevan siglos haciéndolo sin que les cause ningún efecto negativo. Además, si se les pregunta a ellos, ¡dirán que anhelan la llegada el día de reposo! EL MISTERIO DEL JUEGO DE “ ¡Q U IETO S!”

Examinemos más de cerca este m isterio. Todas las actividades que he mencionado arriba son cosas que hacemos todos los días. No lo pensamos antes de encender una luz, sino que simplemente lo hacemos. Es natural utilizar un bolígrafo para escribir, levantar el teléfono cuando suena, o introducir la mano en la cartera para buscar dinero. Hacemos estos gestos cada día de nuestras vidas sin pensarlo dos veces. Sin em bargo, una vez por semana, los judíos ortodoxos se privan de hacer estos gestos cotidianos. Busque algo a lo que esté adicto, como encender el televisor al despertarse y/o cuando vuelve el trabajo. Escoja un día en el que decidirá no ver televisión en absoluto. Pruebe a hacerlo. Pronto se encontrará envuelto en un tira y afloja entre su voluntad y su necesidad, pues sólo atinará a pensar sobre la televisión. Su mente construirá todo tipo de excusas para convencerlo de que es una tontería privarse de ver televisión y de que no hay ningún m otivo en el mundo para dejar de verla. Mientras más piensa en ello, más difícil se le hace. El televisor empieza a hablarle de la misma manera que Richard Pryor. en una de sus rutinas cómicas, describió a su pipa de cocaína hablándole; "¿Qué vas a hacer. Rich? ¿Qué vas a hacer ahora?"

En los viejos tiempos, cuando muchos familiares vivían cerca unos de otros, a menudo había una

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Ése es el momento en que la m ayoría de nosotros claudicamos y . con un suspiro de alivio, volvem os a caer en nuestros viejos hábitos. Pero esto no sucede sin que tenga consecuencias. La necesidad reacciona como un perro voraz que. tras haber probado un pedazo de la pieza de caza, quiere comérsela toda. ¿No sería magnífico poder detenerse? ¿Decir que "n o " a la televisión, el cigarrillo, la comida, el sexo pervertidillo. o cualquiera que sea el patrón dominante? ¿Decir que "n o " y . al hacerlo, ser dueño y señor de sus necesidades en lugar de ser su esclavo? CONSTRUIR UN CORRAL

Imagínese que sus necesidades son como un caballo salvaje. Tiene un tira y afloja con el caballo, tratando de domeñarlo. Si sólo dispone de un lazo y de su fuerza, pronto se cansará. El caballo es mucho más fuerte y por eso saldrá vencedor. Ahora imagínese que ha venido preparado al enfrentamiento: ¡ha construido un corral para el caballo! Va retrocediendo paso a paso hasta hacer entrar al caballo en el corral, donde podrá encerrarlo. El corral es el tercer elemento en la ecuación. Por su naturaleza, rom pe la polaridad cerrada del tira y afloja entre su voluntad y sus necesidades y hace posible que algo nuevo suceda. Los hábitos están arraigados en el cuerpo. Uno debe trabajar con el cuerpo s i desea m odificar sus hábitos. Los judíos, que entendían esto m uy bien, hicieron algo m uy inteligente. Construyeron el corral enseñándole al cuerpo el hábito de decir que "n o " una v e z cada siete días (su propia versión del juego de "¡Q U IE TO S !"). El número siete representa un ritm o que el cuerpo entiende (por ejemplo, nuestras células se reproducen cada siete días). ¿Se acuerda de los famosos perros del Dr. Pavlov? Cuando sonaba el timbre, se les daba comida. Por esos se habituaron a querer comida cada vez que el tim bre sonaba. Lo mismo sucede con los judíos que observan el día de reposo: cuando llega el séptimo día. el cuerpo quiere decir que "n o " porque ha aprendido el hábito y esto le agrada. EL OBJETIVO DEL JUEGO

El simple hecho de obtener algún control sobre nuestras necesidades es de por sí una recompensa. Pero hay algo más que eso. Los judíos definieron claramente su intención cuando escribieron las leyes relativas a la observancia del día de reposo. "No encienda las luces, no responda al teléfono, etc." Querían que descendiera a la tierra el alma extra del día de reposo, que ellos llaman Shejiná. o "la Divinidad Fem enina". Antiguam ente los cabalistas incluso salían a los campos para recibir a la novia, la Shejiná. al comienzo del día de reposo. Para entender este concepto, volvam os a tom ar por un momento el ejem plo del caballo. La fuerza del caballo es fenomenal, pero no sirve de nada al hombre si el caballo es salvaje. Al hacer al caballo

entrar en el corral y entrenarlo, el hombre aprovecha la fuerza de este animal para satisfacer sus propias necesidades. Del mismo modo, los judíos, al poner riendas a su propia naturaleza instintiva, hacen que esta gran energía esté disponible con fines positivos y creativos. Consiguen así más alma y energía vital. No obstante, esto no es posible hacerlo si uno no anhela algo distinto a lo que tiene. No es posible eliminar simplem ente un hábito y luego acomodarse y considerar que uno ha dominado su necesidad. Para obtener un buen resultado, es necesario sustituir e l viejo hábito con otro que sea "m ejor". Imagínese que, igual que las dos hermanastras del cuento de cenicienta, usted es m uy impaciente. Esa impaciencia es su caballo: salvaje e impredecible. Hay mucha potencia acumulada en la energía de su impaciencia, pero no le sirve de nada porque no ha logrado aprovecharla. Lo que es peor, esa energía se ha desbocado y está produciendo un caos en su vida. ¿Qué haría con esa energía si pudiera aprovecharla? Quédese un momento pensando en esa pregunta. Id e n tifiq u e u n o de su s o b je tiv o s

Trace un círculo en un papel y. cuando tenga la respuesta a la pregunta anterior, escríbala dentro del círculo. Ha definido una meta y ha creado su intención. Abordarem os este tema más adelante, en el capítulo 8, pero antes de llegar allí nos quedan muchas otras cosas por hacer. * >:- * LA BELLEZA DE LOS INSTINTOS

¿Qué tiene que ver todo esto con la segunda tarea del soñador y sujeto de este capítulo, o sea, la tarea de identificar lo que oscurece el espejo? ¿Nuestros instintos sin controlar enturbian el espejo de la verdad? ¿Son tan malos que necesitamos detenerlos? ¿Recuerda la madeja enredada de lana al com ienzo de este capítulo? Sigue en sus manos, donde mismo la puso su maestro, esperando a que usted la desenmarañe. Pero sus instintos lo invitan a salir. ¡Lo que quiere es retozar en los campos, no desenmarañar lana! ¿Esto es malo? Sus instintos son jóvenes, salvajes, indómitos. Así es su naturaleza, como es la naturaleza del caballo resistirse, corcovear y galopar. ¿Qué puede ser más bello que la naturaleza emancipada, libre, traviesa e impactante? ¿Un potro salvaje brincando sobre una colina? ¿Una majestuosa ola del mar. un torrente embravecido? Ponga a un bebé entre un grupo de adultos aparentemente absortos en una conversación y pronto verá a cada uno de ellos desviar su atención hacia el bebé. Nos encanta y subyuga ve r a un bebé respirar, gesticular, sonreír y gorjear; su naturalidad nos fascina. Tam bién nosotros queremos volver a la naturaleza, sonreímos y gorjeamos con el bebé. Deseamos poseer esa inocencia.

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No obstante, como pronto descubrió después de mucha insistencia mi amiga Kay. de cinco años, que sintió celos de su hermanita bebé, volver a los pañales y a ser amamantado no es nada divertido. Es tonto fingir la inocencia. Por supuesto, esto tampoco contribuye en nada a lim piar el espejo con el fin de obtener una imagen realista del mundo. En el caso de Kay, su hermanita seguirá recibiendo la m ayor parte de la atención de su mamá, y los celos de Kay persistirán.

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Gústele o no a Kay. sus instintos la han llevado a hacer que ella qui-era tener solamente un año. cuando en realidad tiene cinco años. No es que sus instintos sean malos ni que enturbien el espejo, sino que algo les ha sucedido a esos instintos en el proceso de hacerse realidad. ¿Cómo perdió Kay su inocencia, su jardín encantado donde tenía a su madre para sí sola? ¿Cómo fue que se enturbió su espejo?

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LA VID A ES M OVIM IENTO

La duración de nuestras vidas se puede com parar con un reloj cuya cuerda le dura durante cierto tiempo. H ay yoguis que nos enseñan que desde el nacimiento estamos program ados para respirar una cantidad específica de veces. Esos yoguis dicen que el número de respiraciones que estamos program ados para tom ar en nuestras vidas varía de una persona a otra, según nuestro karma y destino. A nuestros efectos, digamos que este tiempo parecido a la cuerda de un reloj es nuestra "energía vital básica". Ésta es la energía de que disponemos y que. como han señalado los yoguis, es marcadamente distinta entre una persona y otra, pues algunos de nosotros nacemos con abundante energía y otros no. Sin embargo, com o verem os, la cuestión no tiene tanto que ver con lo abundante que sea nuestro sum inistro de energía, sino cómo gestionamos la energía que realmente tenemos.

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Usted puede im aginar su energía vital como un resorte m uy apretado. Antes del nacimiento esta energía primaria se encuentra más bien en estado latente. El resorte se libera al nacer (que es quizás el momento más dram ático de nuestras vidas, cuando el aire llena a toda velocidad nuestros pulmones vacíos o. más bien, es aspirado por el propio vacío de nuestros pulmones y. al igual que nuestro caballo salvaje que corcovea cuando lo tocamos, nuestros pulmones, llenos de fuerza, tratan de expulsar el aire) y esto nos pone en marcha. Se ha liberado el espíritu y estamos libres; somos un nuevo ser que pasa a ocupar su lugar en el mundo exterior. Los atractores extraños (los pulmones vacíos y el aire) se han encontrado. A partir del impacto inicial de su encuentro, todo el sendero y la forma de su interacción se forjan en un patrón de exhalación e inhalación.

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Figura 1. Energía básica. Antes del nacimiento, nuestra energía vital básica se encuentra en estado latente. El impulso de los pulmones vacíos a recular al ser "incitados" y "pinchados" por el aire es lo que llam am os "reflejo instintivo" (del latín instinguere, "incitar", y stinguere. "pinchar"). Puede decirse que nuestro instinto es exhalar. Del mismo modo, el prim er encuentro entre los ojos y la luz estimula el impulso a ver formas; los

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prim eros sonidos que activan nuestros tím panos estimulan el impulso a oír sonidos; el prim er encuentro entre el cuerpo y el espacio estimula el impulso a m overse; la piel y el sentido del tacto estimulan el impulso a buscar el contacto; el estóm ago vacío estimula el impulso a comer y el exceso de estímulos produce el impulso de desconectarse y dormir. ¿Alguien nos dijo que hiciéramos estas cosas? i N o! Los actos de ver. escuchar, moverse, buscar contacto, límites y alimentos, dormir, son todos reflejos e instintos, m ovim ientos impulsivos en respuesta a estímulos exteriores. Nuestra naturaleza interior se encuentra con la naturaleza exterior y así se forman los hábitos de interacción. Después de su interacción inicial, estos m ovimientos, com o el péndulo de un reloj, van hacia delante y hacia atrás sin que uno tenga que provocar ese movimiento. Una v e z que su energía vital se pone en marcha, tiene que seguir avanzando. C Ó M O SE DESVÍAN LOS INSTINTOS

¿Pueden los instintos simplem ente bloquearse? ¿Puede hacerse que un torrente em bravecido espere? Si es retenido por una gran piedra que ha caído por la ladera de una montaña hasta quedar exactam ente en su camino, ¿el torrente dejará simplem ente de correr y esperará que la roca se aparte de su camino? ¡Claro que no! El torrente se va acumulando. Sus instintos son como el torrente em bravecido: tienen que ir a alguna parte. Imagínese que no puede respirar. Si se mantiene así por un breve tiempo, morirá. Como su m ovimiento instintivo es tratar de mantenerse a flote (batiendo los brazos, con el corazón latiendo impetuosam ente), cae presa del pánico. El m ovimiento abandona su curso natural (la respiración) y se convierte en algo distinto: una emoción. Fíjese en que la palabra "e-m oción" contiene a la palabra "m oción" (o sea, "m ovim iento") y el prefijo "e ", que en latín significa "proveniente de". Bloquear un m ovimiento instintivo es como bloquear el tor-rente embravecido. La atención se acumula y se acumula hasta el punto en que algo tiene que ceder. Si usted es el caballo salvaje que está siendo arrastrado hacia el corral, ¿ la conmoción no debería hacer que se le detuviera la respiración? ¿No se reviraría y patearía hasta librarse de la cuerda? Y si eso no le da resultado, ¿no atacaría? Y . ¿qué cree de la pequeña Kay. cuando se frustra su plan de hacer a un lado a su hermanita imitándola y sustituyéndola? Tam bién ella podría corcovear y patear para atraer la atención, o incluso podría llegar a atacar a su hermanita.

Figura 2. Instintos primarios. Nuestra energía básica es puesta en marcha p o r nuestro prim er encuentro con el mundo exterior. En el momento del nacimiento. se establecen los senderos de la relación con el mundo exterior. El bebé respira, se mueve busca calor y contacto, alim ento y descanso. Nuestras "e-m ociones" primarias son el miedo y la ira. Están marcadas por un cam bio en los patrones de respiración y en los latidos del corazón, que se aceleran y tornan erráticos, en movimientos caóticos o en "re-acciones" como las de encogerse de miedo o atacar verbal mente a otros. (Vea la figura 3.)

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C U A N D O EL ESPEJO SE ENTURELA.

¿El miedo enturbia el espejo? ¿Es malo el miedo? Si no existiera el miedo, nuestra supervivencia no tardaría en peligrar. Cuando está en juego la supervivencia, el animal que tenemos por dentro corre o ataca. ¿Son erradas estas reacciones? A este nivel prim ario, la emoción es m uy útil y . por lo tanto, es buena. Imagínese que es un cazador prehistórico que acaba de matar a un antílope. De repente oye un gruñido y. al volverse, se encuentra cara a cara con un tigre que quiere comerse a su antílope. ¿Qué sentirá y qué hará este hombre primigenio? Miedo y rabia. Del mismo modo, reaccionamos de una manera m uy primaria cuando nuestra respiración está com prom etida, o cuando se limitan nuestros m ovimientos, se nos arrebata nuestra comida, se nos interrumpe el sueño o se nos priva de calidez y contacto. Nuestra forma de expresar miedo e ira es huir o atacar a quien nos amenaza. Cuando se perm ite que esta reacción instintiva alcance su meta sin obstáculo, cuando se nos perm ite expresar a plenitud nuestro miedo o rabia, el espejo no está enturbiado. Lamentablemente, como pudo com probar la pequeña Kay. no vivim os en la selva. Su ira puede ser una reacción prim itiva sana, pero no es aceptable expresarla atacando a su hermanita. No sólo no conseguirá con eso recuperar a su mamá, sino que ésta se enojará y mandará a Kay a quedarse en su cuarto. Esto puede parecer m uy injusto, pues la chica está haciendo algo totalmente natural. ¿Qué va a hacer si no, con su miedo y su ira? Recuerde: el m ovimiento tiene que ir a alguna parte pues, una vez que se desencadene no puede detenerse hasta que haya agotado su potencial, igual que una ola. Mientras Kay arde de ira en su cuarto, trata de contarse un cuento: Había una vez un dragón terrible que vivía en una cueva y acosaba a los campesinos. Salía de su cueva para matar a hermanitas.

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En su enojo. Kay quiere con todas sus fuerzas que esta historia sea cierta pero, ¡ay! ¡No es más que una fantasía de su propia invención! Y las fantasías, como hemos establecido en el capítulo 1. perturban el puro reflejo de nuestro mundo interior al alim entar nuestras expectativas excesivas frustradas.

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En su cuarto. Kay va de un lado a otro como bestia enjaulada, hasta que al fin se agacha en una esquina, donde se regodea en la autocompasión y el resentimiento. El arco puro de su ira contra el mundo exterior se ve interrum pido y se vuelve a catapultar hacia dentro de su diminuto cuerpo. A llí atrapado, se expresa en m ovim ientos corporales disipados o se queda inmóvil, com o agua estancada. Cualquiera de estos resultados enturbia la claridad del espejo interior de Kay.

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Figura 3. Reacciones/Emociones primarias. Cuando uno de nuestros m ovim ientos instintivos se bloquea, p o r la razón que sea. la energía debe ir a algún lugar: se convierte en una reacción/emoción primaria de miedo o ira.

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Frustración, resentimiento, culpabilidad, irritación, ansiedad, envidia, depresión, tristeza— ¿los he nombrado todos? (Vea la figura 4.) Son lo que llam am os "reacciones secundarias". Representan energías atrapadas que a menudo oscilan entre el ámbito emocional y el ámbito instintivo. Así es como desarrollamos hábitos que se hacen pasar por instintos.

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Figura 4. Reacciones secundarias. Si. p o r alguna razón, nuestras reacciones/emociones prim arias de ira o miedo están bloqueadas y no podemos expresarlas, la energía debe desplazarse a otro lado. En este caso, se desplaza a las reacciones secundarias, una laguna estancada de m ovim iento aprisionado.

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Por ejemplo, la frustración puede hacerlo recaer en el hábito de fumar, o la tristeza puede hacerlo recaer en el com er excesivo, el sexo sin amor, el dorm ir excesivo o. incluso, la enfermedad. Estos nudos emocionales sin resolver son el origen de nuestras necesidades y adicciones irresistibles, como la drogadicción. el alcoholismo o la masturbación incontrolable. Estas necesidades y adicciones irresistibles las denominamos "instintos secundarios". (Vea la figura 5.)

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Figura 5. Instintos secundarios. En la laguna de emociones secundarias estancadas, es inevitable que parte de la energía escape y vuelva a producir conductas instintivas falsas. Entran en esa categoría todos los trastornos de la alimentación. el sueño, la respiración y el sexo, a sí como la agitación, parálisis,

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adicciones. etc.

del todo bien, pero no puede definir con precisión qué es. porque a estas alturas las aguas están demasiado turbias y le impiden determ inar dónde está. Usted cree que está en una pesadilla y se siente tan enredado como la nudosa madeja de lana que aún tiene en sus manos.

PECADO Y REPRESIÓN-

SÍ lanzáramos una piedra pesada en aguas claras, se revolvería la arena y las aguas se enturbiarían. Esto impediría ver las bellas piedras del fondo y los coloridos peces que viven en esas aguas. Las emociones secundarias son así; oscurecen la visión del espejo. ¿Significa esto que no deberíamos ser emocionales? La iglesia cristiana dice que la impaciencia, la avaricia, la tristeza y las muchas otras emociones antes mencionadas son pecados. Si uno no peca, irá al cielo pero si persiste en su maldad, irá al infierno. Pero es m uy fácil decir que deberíamos dejar de ser impacientes, tristes o frustrados. Es mucho más difícil saber cómo parar. ¿Deberíamos reprim ir nuestras emociones? Como hemos visto, el problema radica precisamente en la represión. Si Kay no expresa su ira, ésta se revierte o colapsa hacia dentro. ¿Alguna v e z ha visto una ola chocar contra un rompeolas? La ola golpeará la barrera y creará espuma, y luego descenderá y retrocederá por donde vino. Ante los ojos de la iglesia todos somos "pecadores". ¿Debemos aceptar que se nos señale con el dedo, debemos simplemente claudicar y creer que somos m alos? O. en lugar de ello, ¿debemos pensar más cuidadosamente sobre las fuerzas que controlan nuestro caudal de emociones? ¿Será que Kay es m ala? ¿Son malas las dos hermanastras de Cenicienta? Lo son en cuanto a su conducta social pero, en lo que se refiere a la verdad, es más acertado decir que están desorientadas. Lo cierto es que el pecado no existe; sólo se trata de falta de conciencia sobre el rumbo que debemos dar a las grades olas de nuestras emociones. Tanto el cielo como el infierno los tenemos aquí ahora mismo. Las aguas turbias son nuestro infierno porque oscurecen las aguas claras y las rocas y peces coloridos que nos parecían paradisíacos al observarlos. Si lanza más piedras al agua (por ejem plo, si trata de convencerse de que es malo porque no puede evitar el resentim iento y la autocompasión), entonces está añadiendo la piedra de "la culpabilidad" a las que ya se acumulan en el fondo del agua. Si hace esto con frecuencia, las aguas pueden quedar crónicamente turbias. Al igual que las dos hermanastras malas, usted siente que el cielo existe, pues usted también sueña con casarse con el príncipe. Pero el príncipe no puede verla porque usted no tiene puestas las zapatillas de cristal de Cenicienta. AP R E N D E R A OBSERVAR NUESTRAS REACCIONES

Si el príncipe no puede verla, es probable que usted tampoco se pueda ver. Usted sabe que algo no anda

¿Cómo puede dar un paso atrás y echar un vistazo? Es sencillo: observe sus reacciones a la madeja de lana. ¿Qué le dicen sus reacciones? Recuerde que no son buenas ni malas. En este momento usted no está juzgando, sino simplem ente observando. ¿La lana lo hace sentirse enojado, frustrado, triste o excitado? Preste atención a su cuerpo, pues allí es donde se manifiestan estas emociones; el cuerpo tiene las llaves a lo que usted busca. L ista d e In s tin to s se c u n d a rlo s/ e m o cio n e s se c u n d a rla s

Digam os que toma una libretita. suficientemente pequeña como para llevarla en el bolsillo de su camisa o en su bolso. Haga dos columnas. una de "instintos secundarios" a la izquierda y la otra, de "emociones secundarias" a la derecha. Cada día durante una semana anote sus emociones e instintos secundarios. Márquelos en el orden en que van apareciendo. Por ejemplo, si se levanta con irritación. anótelo en la columna de la derecha. Justo después de eso tal vez fume un cigarrillo, aunque había decidido nunca fumar antes del mediodía: anótelo en la columna de la izquierda. Siga anotando sus emociones e instintos secundarios en el orden en que van apareciendo a lo largo del día. Haga esto durante una semana, sin juzgarse. Simplemente anote lo que va pasando. A l final de la semana debería tener una muestra bastante representativa de su manera de reaccionar y de su reacción compensadora al volver a los instintos secundarios. Podrá ver exactamente como su energía oscila de un extrem o a otro. Quizás descubra que está anotando lo mismo una y otra vez. p o r ejemplo: " fumar... frustración". No se sienta mal y no trate de cam biar nada todavía. Está aprendiendo a observar. Ser capaz de observarse a sí mismos es el prim er paso para lim piar el espejo, mientras que el hecho de tom ar nota de sus m ovim ientos pone sus observaciones en una perspectiva concreta. EL PLAN DE V ID A

Ahora que puede verse claramente cayendo una y otra vez en el mismo bache, como el protagonista de la película Atrapado en el tiempo, ¿no está empezando a hacerse preguntas m uy básicas? No quiere convertirse en esa anciana amargada o ese anciano resentido en los que corre el riesgo de convertirse. Usted ha extendido el mapa ante sí y ha identificado sus obstáculos. Sabe cuáles son los caminos peligrosos y las ciudades congestionadas que quiere evitar; se le parecen a sus peores pesadillas o sueños recurrentes. Y . si bien aún no identificado que es lo que efectivam ente quiere, al menos ya va por

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el camino correcto para averiguarlo. Está comenzando a trazar su "Plan de Vida" (vuelva a consultar las figuras 1 a 5). Aunque la idea de un Plan de Vida puede antojársele un tanto pomposa, se trata en realidad de un concepto m uy sencillo. Todos tenemos un Plan de Vida aunque, para algunos de nosotros, la imagen de ese Plan de Vida es un tanto nebulosa. Pero no se preocupe: ¡el objetivo de este libro es guiarlo para que tenga una visión de su Plan de Vida y luego lo manifieste en la práctica! El viaje lo llevará a través del bosque de su imaginación, donde encontrará a las bestias salvajes de sus emociones, sus emociones secundarias y sus instintos secundarios, todos los cuales están disfrazados y enmascarados como niños traviesos en Halloween. Aprenderá a dar participación a estos protagonistas de su imaginación. Al afrontarlos, jugar con ellos, dom esticarlos y transform arlos, irá aprendiendo a no reaccionar. En ese proceso, aprender a atajar sus reacciones en el mismo instante en que afloren le ayudará a aclarar sus sueños. Poco a poco, irá adquiriendo cada vez m ayor claridad sobre quién es usted realmente y quién quiere llegar a ser. Hay varias maniobras que debe realizar con dedicación antes de que realmente pueda perfeccionar su Plan de Vida.

identificar en la lista. Com ienza así el proceso de aclararse a sí mismo cuál es realmente su Plan de Vida. * >:- * Ha comenzado a definir e identificar las perturbaciones que ensombrecen su espejo y oscurecen el mensaje puro de su imaginación. Esto le hará más fácil hacer frente a la tercera tarea del soñador: afrontar los sueños confusos, los productos de las perturbaciones que influyen en su imaginación, que usted no ha querido o no ha podido mirar.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------UNA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 2 Identifique una de sus metas (pág. 45) Básale tres veces. Visualice un circulo. Dentro ¿ e l circulo vea escrita en letras coradas su meta más apremiante. Básale una vez. A bra les ojos. Visualice su n e ta c o n los ojos abiertos: ésa es su "intención". L ista de instintos secundarios em ociones secundarias (pág. 55) B ruñere en d os columnas distintas sus instinto» secundarios y errccicnes secundarias. D edique una semana a ir marcándolo» a medida que aparecen.

MAESTRO DEL JUEGO DE “ ¡Q U IE T O S!”

Entretanto, la vida juega constantemente con nosotros el juego de "¡Q U IE TO S !". El caballo es encerrado en el corral, nace la hermanita de Kay. la gran piedra cae en el cauce del torrente. La vida es movimiento y cam bio y no hay nada que podamos hacer al respecto. ¿O sí lo hay? ¿No sería m ejor si, en lugar de ser víctim as de los albures de la vida, pudiéramos llegar a ser maestros del juego de "¡Q U IE TO S !" y atajar nuestras emociones a medida que van surgiendo para poder transmutarlas?

L ista de cualidades para el Plan de V ida (pág. 57) Haga en ostra página ¿ e s u libretitauna üsta de las cualidades quem as aspira tener, e n e le r d e n q u e s e le vayan oscuniendo.

Pero esto requiere gran claridad y previsión. Recuerde que el objetivo del juego es reencauzar su energía y que usted apenas ha comenzado a desenmarañar la madeja de lana. H ay un largo camino por recorrer antes de que pueda desenmarañar todos los hilos de su vida y jugar el juego maestro de "¡Q U IE TO S !" Pero estoy segura de que. al igual que las dos hermanastras de Cenicienta, usted puede visualizar al príncipe de sus sueños y. al igual que ellas, puede invocar a "la Cenicienta que todos llevam os por dentro". Sus cualidades son las que usted más aspira tener. L ista d e cu a lid a d e s p a ra e l P la n d e V id a

Haga en otra página de su libretita una lista de las cualidades que más aspira tener, en el orden que se le vayan ocurriendo. De esta manera irá definiendo su objetivo, o su "intención", com o la hemos llamado. Para los cabalistas, la intención es claramente la Shejiná. Para usted, serían esas cualidades que acaba de

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Podemos usar la historia de otro antiguo héroe griego para ilustrar nuestra situación. Prometeo robó el fuego a los dioses para dar vida e iluminación a la humanidad. En castigo. Zeus lo encadenó a una roca donde un águila venía todas las mañanas a devorarle el hígado, que luego se regeneraba cada noche para que su tortura fuera infinita. Si nos permitimos sentir nuestra condición defensiva y de inmovilidad verem os lo mucho que nos parecemos a Prometeo.

TRES

P re s te a te n c ió n a sus sueños "Un sueño que se deje de interpretar es como una letra que se deja de leer. Venga y vea. Si uno no lo recuerda, es como s i nunca lo hubiera conocido. A s í pues, quienquiera que olvide un sueño y no lo conozca no se beneficiará de que éste se haga realidad". ZOHAR I. 199B-200A

Al igual que él, buscamos luz. pero estamos encadenados a una roca (el estancamiento de emociones secundarias), mientras que nuestra cólera acumulada, dirigida hacia dentro, nos ataca tras una apariencia de águila que devora nuestras entrañas. En lugar de ello, el fuego que esperábamos traer al mundo arde en nuestros intestinos. ¿Tenemos el valor de contem plar semejante pesadilla? HACER CASO OM ISO DE LAS EMOCIONES QU E SE OCULTAN TRAS LAS PESADILLAS

Com o cualquier héroe que se respete del mundo de los mitos, tenemos que estar dispuestos a luchar contra dragones, atravesar pantanos y abrirnos paso a través de los zarzales enredados de nuestras emociones. No podemos aspirar a despertar a "la Cenicienta que todos llevam os por dentro" ni a ganarnos a nuestro príncipe sin enfrentar daños ni sin pasar por pruebas de fuerza. Pero somos pocos los que tenemos desde el nacimiento, como el héroe griego Hércules, la capacidad de estrangular a serpientes mágicas enviadas a matarnos en nuestra propia cuna (el trauma de la niñez), para luego vencer a nuestro león de Nemea (la ira) y lim piar nuestros establos de Augeas infestados (estancamiento de emociones secundarias: culpabilidad, resentimiento, frustración, irritación, depresión, tristeza, desesperación, desaliento, indolencia, pereza, cobardía, etc.). En lugar de actuar como héroes, tenemos la tendencia a reprimirnos por el tem or a desencadenar sobre el mundo nuestras cóleras asesinas. Una vez que estamos firm emente establecidos en un estado de represión, nos preparamos para un largo sitio y . armados hasta los dientes, establecemos mecanismos de defensa para expulsar de nuestro interior al enemigo imaginario. O. como si fuéramos avestruces llenas de pánico, escondemos la cabeza en la arena, a la espera de que pase la tormenta. Pero la tormenta está dentro de nosotros, nos atrapa en un remolino negativo y no amaina hasta que la hayam os enfrentado y hayam os hecho algo al respecto. Por supuesto, no podemos dejar de sentir la tormenta de emociones secundarias negativas dentro de nosotros. ¿Cómo podríamos no sentirla, cuando nos da golpes tan fuertes dentro del cuerpo? Sentimos retorcijones, nos ponemos tensos, nos contorsionamos; las sensaciones son a menudo tan dolorosas que retrocedem os ante ellas. Podríamos em pezar a sobrellevar la tormenta si nos permitiéramos concentrarnos en nuestras sensaciones. Pero, en lugar de trabajar sobre la verdadera fuente de nuestro dolor, lo proyectam os hacia afuera y culpamos al mundo, las personas que nos rodean. O aislamos el dolor, pensando que podemos m atarlo de hambre haciendo caso omiso de él.

"¡U n águila me está comiendo la barriga!" grita Julián. "No seas tontito, es sólo una pesadilla", responde su madre, encendiendo la lámpara de su mesa de noche. "Ves. ¡no hay ningún águ ila!" (es decir, no la hay aquí, en el mundo tangible). No se fija en lo importante: que hay algo dentro de Julián. "No quiero contarte mi sueño, me da mucho m iedo", dice Cynthia a su padre. La respuesta del padre: "¡Entonces, olvídalo y vuelve a dorm ir!" no impide que Cynthia tenga dificultad para volver a dormir; el intruso la sigue persiguiendo cuando cierra los ojos. Las pesadillas no se desvanecen tan fácilmente. ¿Cómo van a hacerlo, si son nuestra percepción de sensaciones caóticas producidas por nuestras emociones, que son m uy reales? Lo más probable es que. si no se hace nada por ayudar a Julián y Cynthia, éstos sigan siendo acosados por pesadillas durante muchos años. Cuando sean adultos, tom arán somníferos para no tener que responder al llamado de sus subconscientes y . cuando hayan alcanzado cierto nivel de tolerancia a los medicamentos, tratarán de aum entar sus dosis. Pero, ¿tienen ellos la culpa? Huyen de sí mismos porque están desesperados y no conocen nada mejor; no han recibido los medios necesarios para lidiar con las aterradoras imágenes que llevan por dentro. LA ENERGÍA REFRENADA COM O “M AL-ESTAR”

Afortunadamente, en la m ayoría de los casos no es posible estar siempre huyendo. La energía refrenada terminará por hacer erupción, obligándonos a prestar atención y buscar ayuda. Recordemos que, una vez que se ponen en m ovim iento, los instintos y emociones frustrados tienen que ir a parar a algún lado. Si no consiguen atraer nuestra atención mediante sueños violentos, lo harán de otras maneras. La energía acumulada empieza a fugarse cuando hay una grieta en la armadura y, cuando logra salir, adopta una forma adecuada al nivel de nuestro ser donde aparece, mostrándose como "m al-estar" en un cuerpo que

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de otro modo no presenta problemas. La enfermedad puede manifestarse en cuatro niveles distintos; el nivel físico (diarrea, palpitaciones cardiacas, tics faciales, cambios de postura, etc.); el emocional (fantasías, ilusiones, patrones de conducta destructivos, etc.); el mental (obsesiones, compulsiones, esquizotim ia. paranoia, etc.); y el espiritual (indolencia, indiferencia, amargura, desidia, pérdida de significado, apostasía. etc.). H ay algo de lo que sí puede estar seguro: si hay energía refrenada, tarde o temprano el malestar hará su aparición a uno de esos niveles de su ser. ¿Puede imaginarse v iv ir en una casa donde haya una rajadura en una pared de carga? Si no puede confiar en la estabilidad de su propia casa, no encontrará gran disfrute en su vida. Su ansiedad y obsesión sobre la rajadura de la pared puede hacerlo perder su sana percepción de la realidad. Añádase a esto que. en lugar de vérselas con la fuente de su malestar, ahora está obsesionado con sus efectos. Pero, ¿cómo podemos llegar a la fuente, si no podemos o no estamos dispuestos a perm itirnos "v e r”? ¿Pueden los meros efectos o síntom as ofrecernos un camino que nos ilumine? ¿Qué tienen en común?

Nadie lo escuchó. al muerto. Pero seguía gimiendo: Yo estaba mucho más lejos de lo que pensabas Y no saludaba sino que me ahogaba. Pobrecillo. siem pre le gustó bromear Y ahora está muerto Debe se r que de tanto frío, su corazón no pudo más. Dicen. Ah. no. no. no. es que siem pre hizo mucho frío (Pero de todos modos el muerto seguía gimiendo) Me m antuve m uy lejos toda la vida

SÍN TO M AS PARECIDOS AL TIM BRE DE U N DESPERTADOR

Y no saludaba sino que me ahogaba.

¿Recuerda a nuestra tímida avestruz al comienzo de este capítulo? En su ansiedad, ya se ha tragado las sobras del alm uerzo de alguien, una bolsa de papel, una colilla, un pedazo de cuerda, unas llaves y . por último, un despertador viejo. Todos estos objetos dan vueltas dentro del estóm ago del avestruz hasta que le producen indigestión. Pero, en lugar de buscar una solución, la infeliz se limita a hundir su cabeza en la arena, dejando fuera su trasero y su plumaje. De repente, la alarma del reloj despertador que está dentro del estómago del avestruz echa a andar debido a toda la agitación, y suena una y otra vez cada treinta segundos. ¡Si no me muevo, nadie oirá la alarm a!, piensa el avestruz. ¿A quién pretende engañar? Por supuesto que tanto nosotros com o el avestruz oímos el sonido parecido al tim bre de un despertador, el síntoma, que nos llama la atención; el llamado que se repite una y otra vez para que despertemos, prestem os atención y hagamos algo más em prendedor, más aventurero, que simplemente hundir la cabeza en la arena. ¿Cuántas veces se ha tropezado con personas que no dejan de rumiar el pasado, que hablan incesantemente sobre su relación amorosa fracasada, sobre el jefe que los humilló, o el amigo que les robó dinero? ¿Y qué decir de las personas que se obsesionan con su apariencia o con sus dolores físicos? ¿Qué hay de los que repiten los mismos errores una y otra vez. como si nunca fueran a aprender? Por otra relatos de m agnífico" ¿Recuerda

y sentir un intenso deseo de alejarse de ellos? Esto es lamentable, pues es exactamente el efecto contrario esas personas quieren producir.

parte están las personas que siempre cuentan los mismos chistes gastados, o los mismos la guerra o usan una y otra vez la misma palabra, com o "m agnífico . . . m agnífico . . . cada vez que uno les dice algo, o que asienten con la cabeza a cada frase que uno les diga. cómo esto le hace sentir? ¿Cómo le hace perder la concentración, desconectarse, adormilarse

"N O SALUDABA SINO QUE ME AHO G ABA". STEVIE SMITH. POEMAS COMPLETOS DE STEVIE SMITH. 1957 Razonamos que no hacer caso a la gesticulación del muerto es m ejor que ahogarnos con él. Después de todo, si su energía vital está atrapada, ¿por qué ha de estarlo la nuestra? Hemos visto cómo la repetitividad surte en nosotros un efecto arrullador. incluso hipnótico. Lo que es peor, hemos visto cómo empezamos a ser un reflejo fiel del estancamiento de la otra persona. Nos sentimos como la mosca atrapada en una telaraña de emociones conflictivas. Nosotros también tenemos la tendencia a rumiar el pasado; en este caso, la idea que nos embarga una y otra v e z es que deberíamos prestar atención a nuestro amigo, puesto que su sufrimiento es evidente. Pero, en realidad, lo único que queremos hacer es huir, aunque no lo hacemos porque no queremos herir sus sentimientos. En nuestras mentes, lo descartamos como un vie jo fastidioso y aburrido. Entretanto, el tim bre de despertador de su conducta repetitiva sigue sonando cada treinta segundos. Sólo hemos escuchado el sonido repetitivo, ¡no hemos oído la fuerza de significado emocional que se oculta tras el tim bre repetitivo del despertador! Com o mismo sucede cuando oímos la alarma de un auto sonar en la calle, tratam os de "ap agarla" en nuestras mentes, con la esperanza de que pronto se detenga. Pero no tratam os de hacer lo evidente (con lo que en realidad responderíamos precisamente a la razón de ser de la alarma del auto), es decir, no vam os a comprobar si efectivam ente hay alguien que esté tratando de robar el auto.

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El tim bre del despertador suena rechinante: "¡despierta, presta atención!" Es igual que el amigo que gesticula para atraer su atención: "¡A u xilio , auxilio! ¡Me estoy ahogando en una tormenta que he causado yo mismo y no me puedo salvar sin tu ayuda!" La repetitividad es un llamado de auxilio. Ella misma es su m ejor anunciante y su peor enem igo. Es com o un m urciélago atrapado que se golpea contra las paredes. Los golpes le dicen: "¡Sácam e de aquí!" Pero, en la oscuridad, su propio carácter repetitivo tiene el efecto de adormilarnos. CÓM O RECONOCER EN NOSOTROS M IS M O S LOS SÍN TO M AS PARECIDOS AL TIM BRE DE UN DESPERTADOR

Hasta ahora sólo nos hemos referido a otras personas al hablar de síntomas parecidos al tim bre de un despertador. ¿Qué hay de los síntomas suyos? ¿Puede identificarlos? No debería ser m uy difícil ahora que dispone de una técnica para ayudarse a sí mismo. Detecte su propio comportamiento repetitivo. No tenga tem or de reconocerlo. Todos estamos atrapados en alguna forma de comportamiento repetitivo, simplemente porque somos humanos. Por su propia naturaleza, nuestro mundo está lim itado por la forma y el hábito. Pronto verá la ventaja transformativa de hacer un seguim iento de dicho com portamiento y exam inarlo conscientemente. Revísese. ¿Tiene alguna palabra que resuene como el tim bre de un despertador (por ejemplo, "im presionante", "com oquiera" o "com partir")? ¿Tiene tics. com o el de torcerse el cabello o chasquear los nudillos? ¿Tiene patrones fijos de comportamiento, como el de com er cuando está preocupado o llamar a su novio por teléfono en la noche para saber qué está haciendo? ¿Siempre se involucra en el mismo tipo de relación destructiva, siempre tiene problemas en el trabajo o con el dinero? ¿Siempre se deja llevar por el mismo tipo de fantasías: sean románticas, sexuales o violentas? La fantasía de Clara es de un castillo en una colina, iluminado por la luna llena. En lo alto del castillo se encuentra la ventana abierta de una habitación iluminada por una suave luz. Un joven m uy guapo se asoma por la ventana. Clara lo mira con anhelo. Esta fantasía, alimentada por sus vagos anhelos por tener una persona importante en su vida, se repite hasta la saciedad en su mente, com o se repite una y otra vez en una novela romántica. La fantasía de Roger es ser un héroe que mata a muchos monstruos malvados y vence a cuanto contrincante se cruza en su camino. Esta fantasía, motivada usualmente por sentimientos de ira. no es nada nuevo. Hemos visto interminables variaciones de ella en la televisión y el cine. C ó m o Id e n tific a r su c o m p o rta m ie n to r e p e titiv o

Obsérvese durante unos días para identificar sus patrones de comportamiento repetitivo. Preste atención a las posturas. expresiones y gestos repetitivos. a cuando imita a otras personas; a palabras, frases, chistes, relatos repetitivos; a patrones de conducta repetitivos. Si se fija bien en

lo que está haciendo, va a llegar e l momento en que se canse de hacer o decir siem pre lo mismo. Usted sabrá en qué aspectos se refleja la repetitividad. pues ésta le hace sentirse adormilado, des concentra do. tem peram ental, desconectado, indiferente. Si siente estos síntomas, com ience a prestar atención. El hecho de tom ar conciencia de sus síntom as parecidos al tim bre de un despertador no le debería hacer perder las esperanzas. Por el contrario, ¡debería regocijarse porque ha encontrado la cola de una de las bestias que debe atrapar! En su calidad de héroe, es importantísimo que encuentre adversarios que sean dignos de usted. Agárrese de esa cola con todas sus fuerzas y tire de ella. Pronto aparecerá la bestia entera. Pero, ¿no es exactamente eso lo que más teme? ¿Verse cara a cara con la bestia de su ira o sus temores? Usted ha seguido la lectura hasta este punto: lo suficiente como para saber que no es de los que huyen ni se esconden. Ahora tiene que decidir por sí mismo que ha tenido suficiente malestar, aburrim iento y energía desperdiciada. Ha llegado la hora en que no le queda m ejor opción que encarar a sus demonios internos. ¡Árm ese de valor y . como el héroe en ciernes que es, láncese hacia delante con valentía! Los medios necesarios para vencer le serán concedidos. * >:- * TEMORES O PATRONES

Todos nosotros, al igual que el gran m ago Merlín. nacemos con la facultad de "v e r" por debajo de las apariencias superficiales. Nuestras pesadillas— perturbadoras y violentas— también nos enseñan que nadie está completamente a salvo de los peligros que implica tener este don. En lugar de tem er e ignorar este poder, ¿cómo podemos manejarlo? ¿Cómo podemos aprender a "v e r" con una seguridad com parativa? Pero, antes de llegar a ese punto, ¿qué significa realmente "ver"? Com o hemos dicho en el capítulo 1. todo depende de lo patrones y de las afinidades en que éstos se basan. Donde haya interacción, hay patrones. Los patrones son la forma manifiesta de las relaciones. Por ejem plo, la interacción entre un río y su lecho rocoso puede crear remolinos y torbellinos. Para el viajero que intenta cruzar el río. estos remolinos y torbellinos son peligros que teme. Esa noche, los mismos rem olinos y torbellinos pueden aparecer en su sueño como serpientes despiadadas que se enrollan en torno a sus piernas para arrastrarlo a las verdes profundidades más abajo. Pero, al barquero local que ha navegado por el río durante toda una vida, estos remolinos y torbellinos no le parecen serpientes, sino indicadores que puede usar para facilitarle el viaje. Gracias a su experiencia en la observación de los remolinos, puede interpretar su patrón, lo que le muestra cómo la corriente se ve afectada por las obstrucciones que hay bajo el agua, así como la profundidad a la que se pueden encontrar estas obstrucciones. Imagínese que tiene una pesadilla en la que un intruso penetra en su casa. Es una situación

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aterradora; tanto, que le hace despertar gritando. Pero imagine entonces que usted es el barquero y vuelva a observar esta aterradora imagen, ahora que la experiencia le ha enseñado a interpretar ese patrón. Usted ha aprendido a reconocer que hay partes importantes de su ser que se ocultan detrás de ese patrón. En este caso, la imagen del intruso recibe energía de una parte de usted que ha reprim ido hasta que su fuero interno se ha visto obligado a usar métodos violentos (la pesadilla) para obtener su atención. Al aprender a m irar la pesadilla como un patrón, la "v erá " y comenzará a desconectarse de los elementos puramente aterradores de su historia. “VER” ES M ÁS QUE M IRAR

Los patrones en la imaginación nunca son estáticos. Según las palabras de James Glieck. que escribe sobre la teoría del caos, son "una forma incorporada en el tejido del m ovim iento". Si los patrones realmente parecen estar estancados o ser repetitivos, esto sólo significa que su energía ha quedado en estado latente. Quedarse empantanado es una clara señal de la necesidad de vo lve r a incorporar los patrones a la vida. Doy el nombre de "M erlín" a esta capacidad de hacer que los patrones echen a andar de nuevo en nuestras vidas. Merlín es el aspecto "vidente" de cada uno de nosotros. H ay un relato sobre Merlín que muestra cómo funciona este aspecto "vidente". Vortigern. Rey de los bretones, quería construir una imponente torre para proteger a su pueblo de los invasores paganos, pero la torre se derrumbó tan pronto fue construida. Se derrumbaba una y otra vez. com o una pesadilla recurrente. Al igual que nuestro viajero onírico, que se veía enfrentado a las aguas crecientes, el Rey Vortigern se llenó de miedo. Com o el miedo lo consumía, era incapaz de "v e r" p o rqu é la torre siempre se derrumbaba. Al fin. cejó en sus esfuerzos por lograr que la torre se mantuviera en pie y fue en busca de ayuda. Estaba claro que "v e r" requería algo más que simplem ente mirar. El Rey Vortigern recurrió a Merlín. un chico del que se decía que no tenía padre (o sea. que carecía de origen causal) y que podía "v e r" las cosas. A su llegada, Merlín se posiciona en la cima de una pequeña colina, apartado de la escena. Este detalle del relato nos confirma que "v e r" requiere distancia miento, objetividad y la capacidad de ver desde lejos. En esta narración, se representa a Merlín como un jovencito de mirada pura y clara. "V e r" requiere además m irar con los ojos de un niño que. casualmente, es en igual medida pragm ático e imaginativo. Si un niño tiene una torre de juguete y ésta se derrumba, el niño la inspeccionará desde arriba, desde los costados y desde abajo. De esta forma, comprueba que el cielo esté despejado y que lo que se pueda v e r de la tierra parezca sólido. Así, la única posible fuente de perturbaciones que queda por descartar es la parte de la tierra que no se puede ver. o sea. el subsuelo. ¿Cómo puede el niño m irar el

subsuelo? A continuación presentamos un ejercicio que le muestra cóm o puede hacerlo usted mismo. M ira r p o r d e b a jo de la s u p e rfic ie

Identifique un aspecto de su vida que represente un fracaso repetitivo. En lugar de verse esclavizado po r su fracaso debido a que siem pre está mirando hacia dentro. como sucedía al Rey Vortigern con su torre que se derrumbaba, permita que sus ojos miren hacia dentro y viajen hasta la fuente del fracaso. ¿Cuál es la prim era im agen que ve? Exhale y abra los ojos. Este relato m ítico le da autorización para "v e r". Al m irarse por dentro hasta encontrar la fuente, descubre una manera nueva y posiblemente más eficaz de tratar un antiguo problema personal, en este caso, el dolor que experim enta debido al fracaso crónico. Cuando Merlín desvió la mirada, es decir, cuando cambió su punto de vista para v e r por debajo del dolor crónico de la torre que se derrumbaba, lo que "v io " fue un lago subterráneo. No tiene sentido construir una torre sobre un cimiento inestable. Dentro del lago había dos dragones, uno rojo y uno blanco, ambos completamente dormidos e inm ovilizados en medio de una lucha a muerte. ¿Qué imagen más gráfica puede haber de las emociones ocultas y conflictivas que la de estos dos contrarios enfrentados y aprisionados en el lago inestable y subterráneo de nuestro subconsciente? El Rey Vortigern decidió sabiamente dejar de construir su torre y. en lugar de ello, contempló el patrón que le mostraba el derrumbe de la torre. “VER.” NO ES AN ALIZAR

El relato continúa. Describe cómo los dragones despiertan mientras el Rey Vortigern se vuelve verdaderam ente capaz de "v e r" (después de haberlo aprendido de Merlín). La narración implica que "v e r" es un proceso activo o. más bien, "interactivo". La relación entre el patrón y la acción de "v e r" ha hecho que cambie el patrón. Los dragones, despertados por las "m iradas" de Merlín y Vortigern, se remontan al cielo y así lo que estaba reprim ido se hace realidad al fin: los dragones libran una batalla a muerte. A la postre, el dragón rojo cae y el dragón blanco queda com o vencedor. Mediante el acto de "ve r", las emociones contradictorias, al salir a la superficie y dárseles espacio para batallar entre sí. han llegado a una solución: gana el m ejor dragón. El Rey Vortigern deja su torre sin term inar y vuelve a casa como un ser humano aleccionado y más real. Alguien me señaló una vez que "v e r" es un concepto demasiado simplista. Al "ve r", no se hace ningún intento por analizar los distintos motivos contenidos en el relato dentro del sueño. Pero, hasta donde sabemos en este caso, la torre no es un símbolo de represión fálica interior o de ambición de realeza. Los dos dragones y su batalla no representan las figuras de la madre y el padre; el relato no es un mito

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ni una alegoría. El acto de "v e r” no requiere que hagamos esa labor. Dejemos el análisis y la clasificación en categorías a los freudianos y jungianos, pues ellos lo hace mucho m ejor que nosotros. La simbología no es lo que nos interesa. Los sím bolos— objetos, dibujos, cerem onias— son representaciones externas de algo intangible. Se sobreentiende que lo que es intangible para muchos no lo es para nuestro Merlín (nuestro aspecto "vidente"), o sea, lo sagrado que todos llevam os por dentro. El acto de "v e r" nos devuelve a lo sagrado. En la vida, lo sagrado nos exige que respetemos lo que nos dicen nuestros sentidos interiores; "Cree a tus propios ojos". El acto de "v e r" es sencillo, es la mirada inocente de la conciencia de un niño, libre de miedos e ideas preconcebidas. A sí que guarde sus diccionarios sobre sueños, enciclopedias de símbolos y nomenclaturas de arquetipos. Simplemente observe el patrón desdoblarse durante su sueño. Este patrón le dice, mucho m ejor que cualquier explicación que se origine fuera de usted, lo que está pasando dentro de usted. Es cierto que esto a menudo sucede en form as que son aterradoras y sobrecoged oras, pero que definitivam ente también son bellas y le hablan directamente de sus emociones, su poder y su vitalidad oculta. Recuerde que cada elemento del patrón (cada elemento del sueño) es parte de usted. Y. como los mitos y las leyendas también son sueños, Merlín, la torre, el lago y los dragones son aspectos suyos que interactúan entre sí. Estos distintos aspectos de usted se entretejen en un gran tapiz para que usted "ve a ", en una forma que siempre será más significativa, vital y real que cualquier teoría que se encuentre en cualquier libro. Mantenga la sencillez y observe lo que le muestra su patrón. * >:- *

Si persistimos en desatender a nuestro "n iño" nocturno, éste se volverá crónicamente malvado, se convertirá en un reincidente. Piense un momento, ¿tiene sueños recurrentes? Tal v e z sueñe cada cierto tiem po que se le va un tren, que llega sin preparación a un exam en o a una alocución pública, que se pierde, no puede encontrar su casa o su carro, que ha perdido su bolso, que un vagabundo se le acerca silenciosamente, que un intruso con el rostro tapado entra por la fuerza en su casa, que es golpeado o esposado por dos pendencieros (siempre son dos. pues representan la dualidad), que se encuentra ante una taza de inodoro sucia, aguas albañales y heces fecales, pedazos de carne llenos de sangre, etc. Estas imágenes no son m uy lindas, pero son efectivamente sus sueños. ¿Los va a ignorar porque su aspecto u olor no le agradan? Si se diera el lujo de hacer esto en su mundo cotidiano, su casa y su vida rápidam ente se convertirían en un desorden. ¿Qué tienen en común todos estos sueños? Que son violentos, opresivos, claustrofóbicos. peligrosos, confusos, irritantes, molestos, surrealistas, solitarios o simplemente demasiado recargados. Sus colores son oscuros, deslucidos, sucios, mezclados, van desde el negro y el rojo ardiente hasta el caqui y el marrón, o son verdes ácidos artificiales, amarillos intensos, blancos fulgurantes, cegadores como luces de neón o faros de automóvil. Permítame tranquilizarlo de inmediato: ¡los sueños pueden ser mucho más divertidos que esto! Pero cada tarea tiene su momento. La tarea que le corresponde ahora es enfrentarse a sí mismo. Éste es su m ayor desafío. ¿Será usted com o la madrastra malvada que se mira en el espejo y espera que éste le diga que es la más bella de todas? ¿O está preparado para aceptar la verdad? ¿Puede usar el espejo de sus sueños nocturnos para ver su paisaje interior, por desagradable que sea? Sepa que la "visió n " tiene sus propios mecanismos de protección y que interactúa con los sueños para m odificar y cam biar su contenido. Dispóngase ahora a concentrarse en su tarea principal: recordar sus sueños.

TIPOS DE PATRONES QUE SE ENCUENTRAN A ESTE NIVEL

Los sueños son nuestra forma primaria de "v e r" porque ocurren de noche, cuando estamos ensimismados; por eso es que se prestan a la percepción interna. Ése es el momento en que estamos com pletam ente relajados y con la guardia baja, nuestros ojos están cerrados, nuestra postura es supina. Los sueños son nuestra ruta más directa a la "visión". Sin embargo, a estas alturas del juego, es posible que lo que enfrentamos durante la noche no sea m uy agradable que digamos. Las pesadillas son el prim er tim brazo violento del despertador. Cuando ninguna otra cosa ha sido capaz de hacernos prestar atención, las pesadillas son el último recurso de nuestro mundo interior; son nuestros "pendencieros" nocturnos que nos atacan para que tomemos conciencia. Nos echan en cara nuestros miedos y enojos exactam ente en la misma forma en que un niño desatendido despliega su mala conducta ante sus padres.

CÓM O RECORDAR SUS SUEÑOS

"O lvida ese sueño", dice el padre de Cynthia al principio de este capítulo. Eso es lo que hemos hecho muchos de nosotros. Hemos aprendido a atenuar nuestra visión interna, hemos matado a Merlín. Usted protestará y dirá que esto no tiene ninguna relación con no querer "ve r"; dirá que le encantaría soñar pero que simplem ente no recuerda sus sueños. Es más. cree que nunca sueña. Pero estudios realizados en laboratorios de sueño demuestran sin duda alguna que todos soñamos, al menos durante la fase del sueño conocida como REM (de "m ovim iento rápido de los ojos", que se nota por debajo de los párpados cerrados de las personas cuando duermen). Busque en su memoria, estoy segura de que encontrará al menos uno o dos sueños, que seguram ente habrán sido desagradables. Pero, ¿no fue precisamente por eso que los olvidó? El hecho de no quiera

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recordar sus sueños desagradables no significa que usted es un cobarde, sino que simplemente tiene un fuerte instinto de supervivencia. Es hora de que eche mano algunas de las cosas que ha aprendido en este capítulo acerca de "v e r” el patrón de los sueños, incluso los que sean desagradables. ¿Está dispuesto a echar un vistazo a sus sueños? ¿Está dispuesto a atraparlos, a tratar de engancharlos de la misma forma en que un pescador lanza un anzuelo y lo que pesca es un tesoro que se encontraba en el fondo del mar? Si su respuesta es afirm ativa, esto es lo que puede hacer.

Pronto descubrirá que está pensando mucho en sus sueños: se pregunta qué significará, por ejemplo, la m ujer con el velo o el cajón cerrado. Estas irresistibles criaturas de su subconsciente le in vita r a jugar con ellas. ¡Súbase las mangas com o Hércules, y entre en el juego dispuesto a dar lo m áxim o de sí! El tema del próxim o capítulo, la interacción con el sueño en su estado de vigilia, es su cuarta tarea en el cam ino para llegar a ser un verdadero soñador y un maestro del Plan de Vida.

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L ib ro de lo s sue ñ o s

UNA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 3

Compre una libreta de notas en blanco, una que le guste. Mientras más linda sea la libreta, más se convencerán sus sueños de que usted está interesado en oírlos. Cuando llegue a casa, abra la libreta en la primera página. Escriba en ella: "Libro de los sueños". Póngala sobre su mesa de noche. Justo antes de irse a la cama, ábrala en la primera página, anote en el margen superior de esa página la fecha de esa noche, deje la libreta abierta y coloque sobre ella un bolígrafo. Ha establecido a sí su intención de recordar su sueño. Cuando vaya a dormir, repítase que desea recordar su sueño. A l principio, es útil decir que quiere despertarse en el momento en que tenga el sueño para poder atraparlo y anotarlo cuando lo tenga fresco en su memoria. Si esto no le da resultado, anote su sueño en el libro al despertar p o r la mañana. Anote todo lo que recuerde, aunque piense que no es importante. Más adelante se dará cuenta de que sus sueños saben m ejor que usted lo que es importante.

C o n » identificar su con fortam ien to repetitivo (pág. 65) c íe ste atención a las postulas, e.'presiones y gestos repetitivos, a cuando ¿rita a otias personas; a palabras, áases. chistes, histerias; a patrones d e confortam iento. M ira r por debajo de la superficie: Identifique un aspecto de s u vida que sea de fracaso repetitivo (p á g 6 8 ) M á e p o r d e b a jo d e la superficie hasta la frente del fracaso. ¿Qué áragen ve? Bísala. A bralos o jo s . L ibro de los sueños (p á g 72) C cnpre una libreta y titúlela "Libro d e los su eñ os15. Cada noche anote en eUa la fecha y deje la libreta abierta sobre su tres a d e noch e, junto ccn u n b ctig ra ró Esto para anotar su sueño.

Si va a anotar lo sucedido en un sueño cuando se despierte por la mañana, es fundamental que se dé un poco de tiempo para hacerlo antes de levantarse de la cama. Relájese en la misma postura que tenía mientras soñaba. Esto le ayuda a estim ular su capacidad de recordación. Recuerde que los sueños son escurridizos pero sepa también que. a medida que les preste más atención, estarán más a su alcance. La perseverancia es m uy importante en esta fase, como también lo es tener a alguien a quien contarle sus sueños. Pasar por el proceso de contar un sueño a otra persona casi siempre le hace recordar más detalles de éste. * >:- * Quizás al principio no le gusten sus sueños. Quizás encuentre que son demasiado confusos, recargados o insulsos. Quizás se retraiga ante sus pesadillas o sueños recurrentes. No se desaliente. Sus sueños son com o los niños, a medida que les vaya prestando más atención, "despertarán" más. estarán mejor definidos, serán más alertos, centrados y entretenidos.

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recuerde haber estado presente cuando ocurrió, o al menos no en el mismo sentido en que está presente con respecto a los sucesos de su vida diaria. En concreto, ¿lo ocurrido en el sueño fue realmente como usted recuerda que sucedió? En caso afirm ativo, ¿por qué no respondió adecuadamente a esos sucesos?

CUATRO

In t e r a c t u a r con e l s u e ñ o "Buena es y buena debe ser (la pesadilla). Que el Todopoderoso lo convierta en un sueño bueno; que se decrete siete veces desde el Cielo que debe se r bueno, y que a sí sea". TALM UD. BERACHOT 55B

Cuando estamos despiertos, si vem os un carro que nos embiste, tomamos en serio el daño inherente a la situación y saltamos a un lado para esquivarlo. ¿Por qué entonces, al soñar, lo más probable es que no reaccionemos de la misma manera saltando a un lado? La respuesta es que. en un sueño, sabemos que es posible despertar y decir; "¡G racias a Dios que sólo era un sueño!" Pero estos sueños aterradores suelen volver. ¿Qué pasa si el sueño no desaparece? ¿Qué pasa si persiste en producirnos la impresión de que hay un peligro inminente y m uy real? ¿Qué hacemos? Si ignoram os el sueño, ¿no deberíamos preguntarnos que pasaría a nuestro bienestar físico, emocional y mental cuando estamos continuamente amenazados con la conmoción de ser atropellados por un auto y luego llevam os la terrible sensación anticipada de impacto y lesión durante días, semanas o hasta años?

Cuando las imágenes oníricas nos embisten com o grandes aves de presa, y nos aplastan contra el suelo, atacándonos los ojos y las entrañas, ¿tiene sentido descartarlas inmediatam ente como productos de la imaginación o invenciones del subconsciente? Cuando llega la noche y nos enfrentamos a maremotos que amenazan nuestras vidas, carros que pierden el control, figuras veladas que nos acechan, aguas turbias que nos llaman, ¿debemos aceptar explicaciones comunes que tratan de convertir experiencias que a menudo son estresantes y dolorosas en metáforas frías o m eros síntomas de estados físicos, emocionales o mentales?

Cuando un sueño es m uy vivid o e insiste en que lo recordemos, ¿nos ayudará que reflexionemos o hablemos al respecto? ¿O es posible responder directamente a las exigencias de atención del sueño, lo que yo llamo su "necesidad"? ¿Deberíamos volver a entrar en el sueño interrumpido y quitarnos del cam ino del carro que nos embiste? ¿Hacer esto realmente cambiará algo?

¿Y si tom áram os estas imágenes suficientemente en serio como para anotarlas en nuestro libro de los sueños y reflexionar sobre ellas? ¿Deberíamos seguirlas más allá, o tom ar en serio el peligro que parecen representar im plícitam ente para nuestros cuerpos y nuestra propia supervivencia? Por último, al haber llegado hasta ese punto, ¿qué hacemos después? La respuesta es que tenemos que dejar de ser observadores indefensos de nuestros sueños.

Atender el aspecto que el sueño "quiere" que usted atienda— su necesidad inmediata— puede parecer tan loco, peligroso y lleno de incertidumbre como dar un salto sobre un abismo. Cuando da este salto hacia el sueño, hace que éste tenga suficiente fuerza de gravedad sobre usted pero, al mismo tiempo, renuncia a una parte de su conocim iento seguro con respecto a lo que es real y lo que es imaginario. Es así como asume el riesgo de caer en un abismo de fantasía.

¿Alguna vez ha mirado desde el borde de un gran precipicio y ha pensado en saltar hasta el otro lado, pero se ha sentido impotente frente al ancho abismo que se abre a sus pies? Es probable que el abismo entre su vida diurna y su vida nocturna le parezca así. En este punto de su búsqueda, la conciencia diurna y el sueño siguen siendo dos entidades inmensamente diferentes e inconexas.

Al responder al llamado del sueño, reconoce implícitamente que acepta su realidad, su "objetividad". En ese salto, en el que tiende un puente sobre el abismo entre la conciencia diurna y el sueño nocturno, hace que su visión del mundo se invierta. Las implicaciones son inmensas. ¿Está listo para esto?

¿Qué tienen que ver con su vida diaria estas aterradoras imágenes oníricas? No puede juzgarlas de la misma manera que juzgaría sucesos similares ocurridos durante el día. El sueño está cubierto por el velo del misterio. Lete. el río del olvido, corre por su letargo incluso cuando sueña. El sueño mismo también puede parecer una forma de olvido. Lo que uno retiene de la noche no es un claro momento de conciencia, sino un recuerdo de algo escurridizo, algo que quizás nunca fue.

* >:- *

Esta voluta escurridiza del subconsciente que llamamos sueño puede m uy bien ser una invención de su imaginación a partir del mero residuo producido por distintas sensaciones corporales experim entadas durante la noche.

EL SUENO SABE LO QUE HACE

Ahora que ha tom ado nota de varios sueños, cuando vuelve a leer esas notas, ¿encuentra, com o me sucede a mí. algún detalle evidente que nunca había mencionado? Lo que pasa es que el sueño siempre está un paso por delante de usted. Como buen conversador que es. el sueño aporta invariablem ente algo nuevo al diálogo, iluminando algún aspecto de su vida al que usted realmente no ha prestado atención

O tal v e z un sueño pueda haberse manifestado durante la fase REM del sueño, aunque usted no

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pero que ahora requiere su consideración. Le advierte sobre trampas que resultan amenazantes, le da primicias sobre los próxim os estrenos, le presenta sucesos del pasado bajo una nueva óptica, o simplemente le hace recordar algún mensaje subliminal que usted ha captado pero que no ha registrado conscientemente.

alcance, y tan intensas e inexplicables, como el hecho de enam orarse a primera vista.

Su sueño se posiciona sólidamente frente a usted y añade a la conversación algo interesante, provocador, o propicio al desarrollo y al crecimiento. Nunca se queda atrás. Incluso cuando parece estar repitiéndose, su mensaje es: "Ey. ¿¡cuántas veces tengo que decir esto para que al fin me pongas atención y hagas algo!?’’

H ay un relato talmúdico sobre cuatro rabinos que decidieron visita r el Jardín del Edén (Talmud. Chagiagah 12a-b). Al presenciar la gloria del Edén, el prim er rabino m urió del susto, el segundo enloqueció y el tercero se convirtió en un apóstata. Sólo el cuarto, el rabino Akiba. entró y salió del jardín incólume y transformado.

Imagínese el subconsciente como un océano en cuyas profundidades ciertos sucesos de su vida han causado sacudidas sísmicas. Ahora se está formando en su subconsciente un m aremoto de perturbación emocional y conmoción física que luego empezará su viaje a la superficie de su conciencia. Si bien no puede ver las profundidades de este océano, es un mundo que su mente ensoñadora conoce m uy bien y del que siempre está tratando de hablarle.

¿Qué tenían en común todos estos rabinos excepto Akiba? Que los tres reaccionaron con susto, miedo, incredulidad, ira. rebelión: todas son emociones negativas que pueden producir "m al-estar” en el cuerpo. Sólo el rabino Akiba respondió ante la necesidad de lo que experim entó. En lugar de reaccionar, entró, "v io " y luego volvió al mundo de la cotidianeidad (su respuesta). ¿Cómo puede uno responder, en lugar de reaccionar?

Si el sueño sobre el m aremoto inminente es esperanzador. puede esperar tiempos mejores. Si indica peligro, puede comenzar a buscar un terreno más alto. Lo importante en ambos casos es ser capaz de interpretar suficientem ente el patrón del sueño para hacer algo al respecto.

En mi niñez solía reflexionar sobre la historia de Santo Tom ás Becket. el Arzobispo de Canterbury quien, mientras era asesinado durante sus oraciones por matones del Rey Enrique II, tuvo fuerzas para gritar: "¡D íganle al re y que lo perdono!" Yo me preguntaba, ¿es que el arzobispo se entrenó para no reaccionar?

Si no confía en la realidad del sueño, se lo perderá por completo. Por ejemplo, si el sueño fue un feliz anuncio de noticias esperanzadoras. al no confiar en él perderá la oportunidad de anclarse en su esperanza. O. si la noticia es sobre pruebas y pérdidas, no se habrá preparado adecuadamente y recaerá sobre usted todo el peso del suceso doloroso que el sueño presagia. Si optara por no hacer nada, el maremoto de emociones producido por el suceso lo apabullará, con lo que su sentido de impotencia y estancamiento simplem ente aumentará. En vista de todo esto, ¿no coincide en que lo m ejor sería confiar en el sueño? Al igual que Hermes. mensajero de los dioses, el sueño llega con alas en los pies, como heraldo de lo nuevo. Espera ser recompensado por sus esfuerzos. ¿Responderá usted, hará una nueva contribución al diálogo? EL PODER DE LA IM AGEN

No todas las imágenes oníricas son presagios del futuro. Al igual que en la vida cotidiana, en la que no todos los sucesos nos conmueven por igual, muchas imágenes en el sueño pasan sin previo aviso como parte del desenvolvim iento natural del sueño. Pero ciertas imágenes pueden golpearnos como un martillo sobre un yunque. Cuando nos hemos visto expuestos a ellas ya es m uy tarde para creernos que nada ha sucedido. Somos como cera caliente, marcada con un gran sello. Si no nos impedimos estar verdaderam ente presentes cuando sobrevienen estas imágenes, las repercusiones pueden ser de tal

Sin embargo, depende por com pleto de nuestro tem peram ento y nuestra elección personal si sólo reaccionamos en la superficie de la mente, o si respondemos en profundidad con todo nuestro ser ante el estím ulo de estas imágenes generativas.

Becket fue capaz de aceptar lo inevitable y encontró dentro de sí lo que necesitaba decir: las únicas palabras ciertas que para siempre cambiarían el diálogo entre el rey y él. ¿Cómo fue que. sin tiempo para pensar en ese horrible momento de violencia. Becket tuvo el corazón de enfrentar adecuadamente lo que exigía su situación y de "responder" en lugar de "reaccionar"? REACCIONAR .ANTE NUESTROS SUEÑOS

En nuestro momento de m ayor apuro en la noche, cuando entra el intruso, cuando el águila se abate sobre nosotros, cuando el dragón sale de las aguas turbias o el carro nos embiste y estamos acorralados, nuestro instinto de supervivencia recibe la señal de despertarnos. ¿Qué m ejor manera parece haber de evitar el peligro que volver a lanzarnos al mundo consciente de la vigilia, donde no nos pueden alcanzar las imágenes de la noche. Si los vam piros desaparecen con el canto del gallo, lo mismo sucede con los sueños al despertar, o eso quisiéram os creer. Por supuesto, este cambio de un mundo al otro puede tener dos efectos contrarios. Una conmoción terrible en este mundo puede también catapultarnos al mundo de los sueños. Igual que muchos otros héroes que nos han precedido, podríam os encontrarnos, aunque despiertos, perdidos en una niebla de confusión, indecisión, falsa ilusión, fantasías, vaguedad, falta de conciencia, la desconexión de nuestros sentidos (dejar de escuchar, de prestar atención, etc.), vértigo, náuseas.

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sensaciones extracorporales, alucinaciones, paranoia, locura, estado de coma. La lista anterior de consecuencias potenciales no es nada agradable pero, después de todo, dichas consecuencias son un útil recordatorio de que el arsenal de armas del mundo onírico que tenemos a nuestra disposición para usar contra nosotros mismos, si así lo decidimos, es verdaderam ente formidable. Entretanto, la m ayoría de las personas no ven que las consecuencias de desconectar nuestros sueños son tan nocivas para nosotros como lo que sucede cuando tratam os de desconectar el mundo de la vigilia. Cuando enfrentarnos a una realidad terrible (sea en sueños o en vigilia ) se nos convierte en algo insoportable, acostumbramos simple-m ente a no participar. Del mismo modo que a menudo quedamos atrapados en el vaivén entre la reacción y el instinto (vea el capítulo 2). también en este caso quedamos atrapados en una oscilación entre dos polos inamovibles. ¿Por qué no estar simplem ente presente ante lo que nos trae la vida y m irar a la necesidad en la cara? ¿Por qué no enfrentar la realidad con la misma determinación, sea la realidad del sueño o la de este mundo? M OTIVOS POR LOS QUE NO ENFRENTAMOS LA REALIDAD

Por supuesto, si fuese tan fácil enfrentar la realidad no estaría insistiendo tanto en este punto. Estar presente en ambos mundos es el objetivo ulterior del soñador, una meta que nunca se consigue sino con un gran esfuerzo. Por eso. no sienta que ha fracasado cuando opta por esquivar lo que debería enfrentar. Al contrario, la opción de no participar suele ser a corto plazo la posibilidad más segura de todas pues, si no ha recibido entrenamiento o no ha sido equipado para hacer frente a la realidad, usted es entonces como un campesino que enfrenta solo en un campo el ataque de un fornido caballero montado. El campesino no tiene caballo, ni armadura, ni espada, ni lanza ni, mucho menos, entrenamiento. A veces lo único que se puede hacer es correr. Abstenerse de participar puede tom ar muchas formas, como lo ilustra el relato sobre los rabinos. La mayoría de nosotros somos como el que se convirtió en apóstata, es decir, no creemos ni en nuestros propios ojos. Si bien experim entam os el sueño como algo m isteriosam ente atractivo, también podemos encontrar que su extrañeza es un tanto repelente. Al carecer de práctica en el autoexam en objetivo, nos resulta fácil distanciarnos de una experiencia que nos parece ajena. Es más fácil decir "he tenido un sueño" cuando lo que queremos decir en realidad es "yo no soy el sueño". De esta forma sentimos que estamos manteniendo una sana distancia entre la realidad y las imágenes que nos afrontan. No nos agrada nada la idea de saltar sobre el abismo que las separa. Pero aquí está el dilema: diga lo que usted diga, el sueño sí que es usted. Usted es su público, sí, pero también es su autor. No es la víctim a de imágenes alocadas que tratan de form arle un lío en la cabeza.

sino que es su creador, el creador poderoso, inteligente, im aginativo, perspicaz e incisivo de sus propios sueños. Ésta es la verdad esencial a la que debe aferrarse si empieza a sentirse desalentado por el carácter escurridizo, a veces enloquecedor, de sus sueños o por su naturaleza desagradable. Recuerde que el lugar dentro de usted donde se crean los sueños es fundamentalmente optimista y libre. Tam bién puede encontrar algún aliciente en un detalle m uy importante de ser el creador de sus sueños: que tiene el poder de cam biarlos. Sin embargo, antes de que pueda poner en funcionamiento con regularidad este poder, deberá aprender a reconocer verdaderam ente las creaciones oníricas que son suyas. Los seres humanos tenemos muchas formas de distanciarnos de los sueños. Como indicamos arriba, algunas personas consideran que es difícil o de mal gusto reconocer que un sueño es de su propia creación. "No entiendo cóm o es posible que haya soñado semejante cosa", dicen. O si no: "éste no soy y o ", o "sería incapaz de inventar semejante situación". Pero otros van en un rumbo prácticamente opuesto, pues reaccionan a sus sueños con un respeto supersticioso. Ven el sueño como un producto perfecto e inalterado del horno de su subconsciente, o de algún lugar exterior sobrenatural. Para estas personas, el simple hecho de conectar un sueño con su propia vida interior les arruinaría la experiencia y hacer algo tan radical com o llegar a m odificar un sueño supondría destruirlo por completo. Am bos tipos de personas podrían considerar que manipular el supuesto mensaje del sueño equivaldría a caer en el mero fantasear. Hemos descrito anteriorm ente como el hecho de fantasear se convierte fácilmente en una manipulación deliberada y autocomplaciente de la Imaginación (como vim os en la introducción y en el capítulo 1). No parece fuera de lugar cuestionar si la modificación de nuestro sueño para que se avenga a nuestros deseos no sería un acto equivalente de manipulación, una distorsión sutil, o no tan sutil, del "verdadero" sueño que proviene del subconsciente. Si regresam os a un sueño para transform arnos de un patán desaseado en un fiero y juvenil guerrero con una armadura completa, listo para defenderse, ¿no estamos introduciendo una mentira en el paisaje onírico? Si el retorno a un sueño le crea legítim am ente esta ansiedad, podría desequilibrarlo, como sucedió con el rabino que enloqueció. O quizás sienta que el terreno es tan resbaladizo en esta coyuntura en la que se encuentran el sueño y la intención deliberada, que es m ejor matar el sueño por completo, como el rabino que m urió del susto y . de esta man-era, bloqueó la visión por completo. O. com o el tercer rabino, quizás usted decida que todo esto es "basura" y abandone la experiencia sin creer en ella. Lamentablemente, como nos recuerdan los sabios talmúdicos, "todos los sueños siguen a la boca" (Talm ud. Berachot 55:b). Lo que usted diga sobre su sueño hará que éste se desvíe hacia su "interpretación". La "interpretación" que hizo el rabino Akiba del sueño (en el que él y otros tres rabinos entraban en el Jardín del Edén) era una interpretación pacífica. ¿Podemos aprender de este rabino? ¿Hay una forma más integral y más segura de abordar toda esta cuestión?

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EL HÉROE M U ESTRA EL CAM INO

mientras está despierto. A continuación explicaré cómo.

Aunque en los cuentos de hadas, mitos y leyendas se nos hayan dado innumerables ejem plos de la forma adecuada de hacer frente a la necesidad de nuestros sueños, aún no reconocemos la útil conexión que hay entre el mito y los sueños por el sim ple m otivo de que no hemos identificado al héroe: no hemos determ inado quién es ni de dónde viene. ¿Quién será el héroe tan altruista y entregado como para pelear con el caballero negro, matar al dragón, entrar en pantanos, cam inar a través de espejos y niebla, derribar murallas de zarzas o gruesas telarañas, descender al submundo. verse cara a cara con los muertos, engañar al monstruo? El héroe está limpiando del espejo todas las obstrucciones y suciedad para poder encontrar y rescatar a la dama, la tierra o el cáliz. Tanto la dama como la tierra o el cáliz representan nuestro cuerpo puro, nuestra tierra, nuestro caldero de abundancia, nuestro Jardín del Edén, el vientre que da nacimiento a todas las m aravillas de nuestros sueños, trátese de seres, comidas o tesoros. El héroe es nuestra mente consciente. Se aventura en el mundo onírico solamente en respuesta al reto de un gran apuro o un llamado inquietante. (Cuando un fiero dragón está asolando la tierra o cuando una damisela de belleza sin par se mantiene a flote asiéndose de un cáliz.) El héroe siempre es hombre; ése es el principio activo, el aspecto volitivo, intencional o sensible de la conciencia. Es joven; ésta es su primera incursión en el mundo onírico, el mundo en que la inconsciencia, el olvido y el letargo pueden vencer al viajero no preparado. No ha sido puesto a prueba, aún no ha encarado la muralla de niebla que separa los dos mundos, no la ha atravesado ni ha logrado mantenerse consciente al otro lado de ésta. Aún le falta enfrentarse a las bestias que guardan la entrada (sus tem ores, iras, ansiedades, avaricia, emociones que nublan el espejo) y domenñarlas. o engañarlas para que lo dejen pasar. ¿Podrá hacer frente a la mente subconsciente y no term inar absorbido por la inconsciencia? ¿Podrá m antener su conciencia iluminada y clara en la oscuridad? En caso afirmativo, ¿cómo lo hace? EL PRIM ER FASO

El prim er paso en este via je de traer luz a la oscuridad consiste en aceptar el desafío. Cuando el auto se desvía hacia usted, cuando el ave de presa se le abalanza encima, ése es el momento de su desafío. Pero, por supuesto, usted no puede aceptarlo porque está dormido y aún no sabe cómo mantenerse consciente en el estado onírico. Eso vendrá más adelante. Entonces, ¿cómo va a hacer frente al desafío? No puede hacerlo mientras se encuentra en el estado onírico, por lo que lo hará desde su posición en este mundo; lo hará mientras es consciente. Com o un niño que da sus prim eros pasos hacia el agua, usted también tiene que comenzar en tierra firm e porque es ahí donde se le ha enseñado a estar presente y consciente. El diálogo con el mundo onírico comienza

Usted ha ido tomando nota de sus sueños. Dé una mirada a las imágenes que le han impresionado fuertemente. ¿Qué están gritando a toda voz? Trate de reconocer en ellas lo que yo he llamado su "necesidad": lo que el sueño le insiste en que vea. Siuna taza de inodoro está desbordándose o si un espacio está m uy sucio, debe lim piarlos. No pregunte: "¿Por qué yo ? " Después de todo, se trata de su sueño. Piense en Hércules, que tuvo que lim piar los establos de Augeas. Si una gran grúa o un tanque se abalanzan sobre usted, ¡debe quitarse del camino! Si una figura velada lo enfrenta, está siendo desafiado a que levante el velo. Si la oscura entrada de una caverna lo espera como una boca abierta o un dragón que escupe fuego aparece junto a su ventana, ¿qué va a hacer? ¿Se ha dado cuenta de que los desafíos que le he presentado son cada vez más difíciles? Limpiar una taza de inodoro es desagradable, pero normalmente no ha de ser difícil. Otra cosa m uy distinta es entrar en un caverna oscura o hacer frente a un dragón que escupe fuego. Recuerde que el miedo existe para enseñarnos a tener valor. Si no existiera el miedo, ¿cómo sabríamos lo que es el valor? ¿Cómo practicaría para hacerse valiente? Su primera reacción ante el miedo en un sueño podría ser: "¡Esto es demasiado ridículo para expresarlo con palabras, no puedo hacerlo!" O . "¡m e aterra el solo hecho de pensar en entrar en una cueva oscura!" Pero ha habido momentos en su vida en los que ha tratado de ser valeroso. Ha habido momentos en que no ha tenido miedo de hacer el ridículo. De hecho, se ha divertido muchísimo imaginándose que mata dragones o que penetra en las profundidades de la tierra en busca de tesoros. En esos momentos usted era un niño, como también Merlín (su actual lado vidente) sigue siendo un niño. El héroe siempre es joven. Cuando los niños juegan, las personas de sus juegos imaginarios creen que están fingiendo, pero a estas alturas usted debería ser capaz de reconocer que lo que están haciendo es m uy real. Practican ser valerosos, se enseñan a sí mismos a afrontar la realidad, y tanto sus intelectos como sus em ociones— de hecho, todo su ser— participan en el juego. La seguridad en un mundo onírico se obtiene cuando uno es como un niño. Es cierto que el niño siente miedo del dragón que ha aparecido frente a su ventana pero, ¡dém osle una flecha imaginaria para disparársela al dragón, y el niño se despabilará, lanzará el dardo mortífero, matará al dragón e inmediatam ente volverá a dormir! Su lado heroico tiene que jugar como un niño. Al igual que un niño, usted puede proporcionarse la protección que necesite: flechas, espadas, escudos, rifles, tanques, luces, cuerdas y ejércitos. O puede valerse de trucos, com o hizo Perseo cuando tuvo que matar a Medusa, ante quien los m ortales se convertían en piedra si veían su rostro. El truco de Perseo consistió en poner la superficie pulida de su escudo frente al rostro de Medusa. Cuando ésta vio su propio reflejo, fue ella quien se convirtió en piedra, con lo que Perseo pudo cortarle la cabeza y usar su enorme poder como arma para petrificar a sus propios enemigos.

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Nada de esto es nuevo para usted. Ha leído como los héroes realizan sus hazañas, ha sido niño y ha jugado con la misma intensidad que el resto de nosotros. Simplemente le estoy recordando que usted puede jugar otra vez. Pero, ¿cómo hacer esto en la vida consciente? H a c e r fre n te a la n e ce sid a d d e l su e ñ o

Siéntese en una butaca sin cruzar brazos ni piernas. Cierre los ojos y exhale tres veces m uy lentamente, con un conteo regresivo de tres a uno. visualizando los números a medida que los dice. Vea el número uno como una cifra alta, clara y m uy luminosa. Luego imagínese que se arma con todas las protecciones y herramientas que crea necesitar y. volviendo a m irar la imagen onírica particular de que se trate, proceda a responder a su necesidad. Ataque al dragón con su lanza o sus flechas. Entre en la caverna con su antorcha relumbrante y sus armas. ¿Qué encuentra a llí y cómo lo enfrenta? Póngale todo lo que tiene. Si siente miedo, siempre puede retirarse y buscar refuerzos (incluso puede buscar un terapeuta del sueño que le pueda guiar en este proceso). Recuerde: el niño siempre resulta vencedor. CÓM O SAB ER QU E H A VENCIDO

¿Qué pasa cuando uno juega? La imagen con la que com enzó no se mantiene estática. El dragón muerto puede transform arse en un arroyo borboteante, o la caverna puede revelar sorprendentes pinturas. Cuando los "m úsculos" de su imaginación responden a la necesidad del sueño, usted mantiene un contacto dinámico con las imágenes oníricas originales al mismo tiem po que com ienzan a fluir nuevos sueños y nuevas imágenes se desenvuelven ante sus ojos. (Si esto no sucede, puede significar que está demasiado asustado o. de lo contrario, que está reacio a mirar lo que se avecina, o tal v e z simplemente le preocupe la posibilidad de que esté inventando la im agen.) La nueva imagen que al fin aparece puede ser una sorpresa total para usted y puede exigirle que responda a su nueva necesidad. De este modo, cada sueño consciente lo lleva a un lugar donde la necesidad de ese sueño recibe respuesta y se le ofrece una nueva configuración onírica. Así avanza usted, a medida que recibe pistas, exactam ente como lo haría si estuviera en busca de un tesoro. Si la pista dice que hay que escalar una alta muralla, su respuesta es hacer que aparezca una escalera. Esto es un juego para usted pero, para que cualquier juego real funcione, tiene que haber reglas. La regla en el sueño consciente es que el proceso de ir de una imagen a la siguiente tiene que mantenerse abierto. Esto significa que usted debe dejar que los propios sueños controlen la narración. Ellos le dirán cuando ha llegado al fin de la búsqueda del tesoro.

Si sigue esta sencilla regla, nunca tendrá que preocuparse de la posibilidad de que su voluntad se imponga sobre sus sueños y los deforme. Com o ve. si no da esta libertad a sus sueños, se privará de toda la diversión y emoción de la cacería: hallar cada pista, descifrar el acertijo, seguir el rastro. Permitir que las imágenes oníricas aparezcan creativam ente de este modo es en realidad algo fácil y natural pero, en el prim er intento, tal v e z no produzca una impresión de facilidad y naturalidad, lo que tal vez le haga tem er que esté haciendo que las im ágenes aparezcan p o r voluntad suya, o que de alguna manera "no lo está haciendo bien". Aplique un enfoque confiado y no titubee en vérselas con el sensor interno que le dice que en realidad no está viendo lo que ve. El sueño consciente es una habilidad en la que usted se vuelve m ejor cada v e z que la practica, igual que el nado o el baile. Sabrá que ha encontrado el tesoro en su sueño cuando, en algún momento del decursar de imágenes, sienta una fuerte sensación de "ia já !": de repente se sentirá m uy relajado. Quizás sienta como que está flotando. Cualquier nueva imagen le parecerá firm e y reconfortante. Al com probar que el patrón antiguo entra en una nueva configuración, se sentirá conm ovido en todo su ser. Si ha satisfecho efectivam ente la necesidad del sueño, su vida puede cambiar en este mundo com o cambia en el mundo onírico. Contem ple la posibilidad de realizar este sencillo proceso según el cual el hecho de estar presente y respondiendo no sólo le proporciona la respuesta a lo que le perturba sino que le proporciona conocim iento de cóm o transform arse y sanarse personalmente. ¿Me acusa usted de creer en la magia? Puede parecerle que mi forma de pensar es mágica, pero la realidad onírica es igual de potente que nuestra realidad externa, aunque no sean idénticas. Lo que sucede en la realidad onírica es sin duda suficientemente real para que uno se sienta distinto. Una vez que experim ente sus efectos, comenzará a reconocer su potencia. Cuando se adentra en sus sueños tan profundamente como le he descrito, ¿cómo volver en una forma segura? Siga el ejem plo del rabino Akiba. quien supo mantener pie a tierra mientras estaba en el mundo onírico, con lo que, llegada la hora, simplemente regresó a este mundo. E s ta b le c e r su c o n e x ió n a tie rra

Exhale desde e l diafragma y conéctese a tierra con las sensaciones de este mundo: sienta su cuerpo en la butaca, su espalda apoyada en e l respaldar, sus pies firmemente sobre el suelo y sus manos descansando en los brazos de la butaca. Luego abra los ojos y mire en derredor. Al restablecer su conexión con su cuerpo y su entorno, retenga las im ágenes y sensaciones de la nueva configuración del sueño. De este modo no perderá las experiencias que se lanzó a obtener.

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Al igual que el rabino Akiba. ha entrado satisfactoriamente en el glorioso mundo onírico, ha desempeñado su papel y ha logrado regresar. Practique este m ovimiento hasta que le resulte perfectamente cómodo. En su quinta tarea, comenzará un m ovimiento distinto. En lugar de proporcionar a su héroe onírico las armas del mundo de la vigilia, recibirá la ayuda de la dama, la voz onírica y las inusuales armas que ésta le proporcione las podrá usar en el mundo consciente.

CINCO

R ev e rsió n " Vuélvanse a mí. y y o me volveré a ustedes". MALAQUIAS 3:7

U HA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 4 Hacer frente a la necesidad del sueño (pág. S4) Identifique la necesidad d e su sueño. Luego cieñe les o jo s y e?hale tres veces, con u n ccn teo regresivo de tres a uno y visualizando les núñ eros a medida q u e los dice. Regrese al sueño y . armado cen ia s protecciones y herramientas que necesite, encárela imagen cnitica de que se trate. Establecer s u conexión a tierra: .Aprenda a conectarse a tierra cuando reg resa del mundo onírico (pág. 86) Ireste atención a sus sensaciones: c o n los pies scfcre la tierra, las manos firmemente apoyadas sobre los brazos de la butaca, la espalda contra el respaldar, las asentaderas firmemente apoyadas en la silla. B h a le una vez. A bra los ojos y teme conciencia d e todas sus sensaciones y . al trumó tienpo. visualice con los ojos abiertos sus irrágenes ©niñeas.

No en balde vinculam os todo sueño con los sueños que tienen lugar mientras dormimos. No obstante, es en realidad en la zona indefinida entre el sueño y la conciencia, cuando estamos reclinados, relajados y con abandono, que "recordam os” nuestros sueños. (Más adelante verem os cómo podemos entrenarnos para tom ar conciencia del sueño mientras estamos profundamente dormidos o completamente despiertos y erguidos.) Soñamos despiertos cuando la vista se nos ha ido de foco; cuando estamos medio dormidos es que nos vemos inundados de imágenes hipnagógicas (vea el capítulo 1). Esas imágenes vividas y tan diversas llegan a nuestros párpados cerrados o semicerrados como llegan las olas a una playa. Seguimos siendo conscientes cuando presenciamos estas imágenes, pero estamos al borde de dejar de serlo. Tan pronto nos vence el sueño, las aguas nos embisten, separándonos de nuestra mente consciente. Y. para la m ayoría de nosotros la noche discurre en la inconsciencia. Solamente cuando empieza a pasar nuestro letargo y estamos más cercanos al momento de despertar, podemos recordar algunas imágenes de nuestros sueños. ¿Y qué hay de nuestra joven heroína, la Valerosa Mente Consciente? Se ha propuesto vencer a la inconsciencia onírica. ¿Se está enfrentando a un desafío imposible cuando arrem ete contra el caballero negro que protege al mundo onírico y sus misterios? Sólo dispone de su espada para pelear contra la nada, y las afiladas armas de la conciencia son inútiles para penetrar en esta muralla en particular. Esta vez el héroe no puede intentar resolver el problema como lo hizo en el capítulo 4, trayendo el sueño al mundo consciente. Esta vez tiene que hacer frente a la necesidad del sueño en el propio terreno de éste. Se encuentra en gran peligro de fracasar, pues carece de armas para enfrentarse al sueño. Pero, cuando está punto de desplomarse en la inconsciencia (o. según la imaginería del ciclo arturiano. cuando está a punto de ser decapitado por el caballero negro, Merlín, nuestro yo "vidente”, aparece junto a Arturo (es decir junto a nosotros) para recordarle (recordarnos) que si nos acercamos a las quietas aguas del sueño y prestam os atención, se nos concederá otra arma. Y. mire usted, ¡em erge de las aguas una espada sostenida por una blanquísima mano! La Dama del Lago, soberana de las aguas oníricas, ha estirado su brazo desde el otro lado del velo y extiende a

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Arturo, no un cálido abrazo, sino una impresionante arma para que la use. ¿Qué significa esta espada onírica? El estado consciente nos parece como una espada; incisivo y crítico. ¿Es que el sueño no lo es? ¿Hay alguna forma de conciencia onírica a la que podamos echar mano para derribar las ilusiones del mundo cotidiano? Al héroe se le extiende una "espada onírica". ¿Cómo la toma en su mano para blandiría en el mundo cotidiano? Si, como hizo él, nosotros aprendiéramos a tom ar la espada y convertirnos en su dueño y señor, ¿cómo nos beneficiaríamos? * >:- * M U N D O S REVERTIDOS

No hay nada más escurridizo que un sueño. Creem os que lo tenemos atrapado, pero entonces se desvanece como si nada y sólo quedamos con una imperiosa necesidad de vo lve r a capturar el sueño, un anhelo de volver a sum ergirse en su abrazo. En nuestra mente no hay en realidad ningún velo, niebla ni oscuridad que se pueda considerar culpable por la desaparición del sueño. Lo que sucede es que. en el instante en que despertamos, la pantalla donde se proyectaba el sueño empieza a quedarse en blanco y term ina por vaciarse por com pleto a medida que la mente se nos llena con rapidez de pensamientos sobre el nuevo día que tenemos por delante. El momento en que todavía podemos percibir las imágenes oníricas es tan breve, que es fácil tem er que nunca llegarem os a recibir el regalo de la espada onírica. ¿Alguna vez ha tratado de atrapar el momento exacto en que el día se convierte en noche o en que la primera luz del am anecer rompe la oscuridad? Cuando el sol empieza a salir, sin darnos cuenta, vem os desaparecer la oscuridad y com enzamos a percibir form as que un momento antes no parecían estar presentes. A la inversa, con la puesta de sol, dejamos de percibir las form as que apenas un momento antes eran visibles, a medida que nos adentramos en la oscuridad. Hagamos un juego que le ayudará a sentirse más confiado en cuanto a su capacidad de llegar conscientemente a sus sueños.

¿Le pareció entretenido, o un tanto inquietante? ¿Lo logra fácilmente, o le resulta difícil y novedoso? Incluso si piensa que nunca antes ha jugado este juego, como puede pasar con el acto de soñar, lo cierto es que usted lo jugaba naturalmente en su juventud y que ahora lo juega aunque no sea consciente de ello. Cobrar una m ayor conciencia de este cambio le ayudará a volverse más hábil en capturar el momento en que cambia su estado de la vigilia a los sueños y cuando vuelve a cambiar del sueño a la vigilia. Verá que sólo si experim enta de modo consciente el cambio podrá hacer que el mundo onírico le entregue la espada y los secretos relacionados con ésta. Su yo onírico es como su imagen gem ela cuando entra en el espejo. Lo que siente cuando se identifica con su imagen del espejo es la esencia misma de los sueños. Soñar es lo contrario de la personificación consciente. A sí como la oscuridad se define en oposición a la luz y viceversa, el sueño y el estado de vigilia se definen uno a otro. Al igual que los Dioscuros. los m ellizos Cástor y Pólux. hijos de Leda pero cada uno de un padre distinto (el padre de Pólux era el dios Zeus, el de Cástor era Tíndaro. un m ortal), estas dos versiones de cada uno de nosotros representan nuestro cielo y nuestra tierra. Si bien nuestra mente consciente (la tierra) es activa, definida, impulsora, deliberada, incisiva, cortante, separadora, crítica, nuestra mente ensoñadora (el cielo) es tranquila, relajada, receptiva, pasiva, fluida, aceptadora, amplia y abarcadora. Mientras que la mente consciente atrapa, dirige, procede linealmente y por elim inación, la mente onírica disuelve, transmuta, salta hacia adelante o en cualquier dirección— com o la poderosa reina en el ajedrez. En el sueño, todo es posible; las form as se juntan y se transforman como nubes en el cielo. En el mundo consciente nos enfrentamos a obstáculos definidos y nos esforzamos por vencerlos para poder crecer. Las lim itaciones implican densidad, peso y tiempo. En el mundo onírico no hay densidad ni peso ni tiempo. Puede que haya obstáculos, pero nuestro esfuerzo pertenece sólo al momento. Imagínese que se interpone en su cam ino una piedra inmensa. En los sueños, con un chasquido de los dedos puede hacer que la piedra ruede a un lado, como una ráfaga de viento dispersaría una nube. En el mundo onírico, el cambio es instantáneo y su libertad es encantadora. ¿Cuál es entonces su espada? LA ESPADA ONÍRICA

C a m b ia r d e p o s ic ió n

Párese frente a un espejo. Manténgase mirando a su im agen hasta que sienta que se convierte en la persona que está en el espejo. Habrá cambiado de lugar "geográfico" y se encontrará parado en el espejo. mirando desde éste a su yo verdadero. Seguidamente, vuelva a ponerse de su lado del espejo y. sin dejar de m irar a su imagen, tome conciencia de que ha vuelto a su cuerpo como de costumbre. Haga esto varias veces, fijándose siempre en cómo se siente.

La espada onírica tiene para su mente consciente la misma función que el anzuelo del pescador tenía para su mente ensoñadora en el capítulo 3. En ese caso, cuando la imagen onírica escurridiza muerde el anzuelo, su mente consciente la atrapa y la trae a la conciencia plena para poder arreglarla en su memoria o en su libro de los sueños. ¿Cómo funciona la espada? De conformidad con las leyes del mundo onírico (la relajación), la espada reposa, plana como el agua (reversión) y ofrece su superficie brillante para la contemplación (reflejo).

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En el instante en que usted mira en su espejo líquido, la imagen que está buscando se le presenta inceremoniosamente. con su verdad sin adornar y sin embellecer, tan penetrante como una espada. Recuerde que la imagen que encuentra es su respuesta a la mirada interior y . por lo tanto, le pertenece a usted, es "su im agen". El mundo interior de donde ésta proviene puede presentarle una imagen de su rostro pero también puede recurrir a cualquiera de las manifestaciones sensoriales del mundo interior. Esto puede ser una voz, un aroma, una textura, un sabor, una forma visual, o cualquiera de estos elementos en combinación. Al instante siguiente, después de haber cobrado conciencia de ello, por supuesto, usted puede borrar o modificar la imagen según su vanidad o sus expectativas. Pero, si hace esto, corre el riesgo de descarrilarse hacia la fantasía en lugar de mantenerse en la vía principal de su búsqueda de la verdad. Lo que sucede es que la verdad ha quedado expuesta en ese prim er encuentro, com o una caja de sorpresas con un muñeco que le sale repentinamente delante de la cara en el momento menos esperado. No sirve de nada tratar de volver a m eterlo en su caja a empujones. Ya "ha visto " y le ha quedado por dentro la simiente de la verdad. La espada onírica es su verdad. Cual buen dualista, se vale de la sorpresa para atraparlo con la guardia baja. Lo ataca por donde usted sea más vulnerable. ¡Touché! En un instante todo cambia, iha sido tocado! Quizás su imagen onírica lo ha puesto frente a otra versión de su ser. una que es más avara o más dominada por la culpabilidad de lo que usted creería posible. O quizás, en su sueño, ha recibido una respuesta distinta a la que quería oír con respecto a una pregunta que le ha estado preocupando. Tan pronto dirija sus sentidos hacia dentro, como una imagen reflejada en un espejo, su verdad lo vuelve a m irar fijamente, a veces de una forma tan impactante que uno siente la puñalada en el corazón, pero a veces también de una forma tan mesurada que uno no registra su herida hasta un tiem po después. Entonces llamamos a sus presentimientos "intuición" o "voz interior". Como quiera que sea. ¿cree usted que puede escapar de las luminosas percepciones de su verdad? Usted puede repudiar lo que se le ofrece en ese prim er instante, o puede convencerse de que en realidad no lo "v io ". Esto es fácil porque, al igual que cualquier otro fragm ento de sueños el mensaje no permanece durante mucho tiempo. Tiene que lograr crear en usted una fuerte "im presión" en ese mismo instante. Si no sucede así, lo dejará embargado de una sensación persistente de que hay algo a lo que debería prestar atención, o se disolverá y desaparecerá de su conciencia. Usted puede v o lve r a mirar, esperando obtener un mensaje distinto, pero el sueño conoce a su interrogador y esto hace que sea delicado hacer dos veces la misma pregunta. Lo más probable es que. si lo hace, el sueño satisfará su petición con una imagen fantasiosa. Al final, usted siempre puede v o lve r a cam biar o manipular la imagen para que ésta se avenga a sus concepciones falsas sobre sí mismo. Después de todo, usted es quien tiene los sueños y . sin quererlo, es el creador de su historia. Incluso si distorsiona el sueño, estas distorsiones tienen su firma. Cada patrón que se desdobla ante

usted sobre la superficie del espejo es usted mismo. Pero rechazar las primeras impresiones de este espejo hará que el proceso sea mucho más laborioso. En ese caso, la imagen de fantasía que usted escoge lo hace alejarse en espiral de su verdad, hasta llevarlo a un callejón sin salida que es lo contrario de la verdad. Desde aquí, a la postre, tendrá que desenmarañar la verdad con un costo de mucho dolor, esfuerzo y tiempo, además de todos los pesares que acompañan al hecho de saber que podría haber prestado atención a su "voz interior" desde el principio. Tarde o temprano, es imposible escapar a la estocada de la espada onírica. CONÓZCASE A S í M IS M O

Si bien la verdad es lo m ejor para nosotros, es al mismo tiem po un producto peligroso que pocos podemos m anejar con serenidad. Sólo un joven, un tonto, o un aspirante a héroe, suficientemente tem erario u osado como para querer rom per el velo, aceptará el desafío del caballero negro que protege las aguas del sueño y la dama que es dueña de esas aguas. Enfrentarse al caballero negro supone el riesgo de ser derribado por las percepciones que éste protege. Un ejem plo de esto es el protagonista de La guerra de las galaxias, el joven Luke Skywalker. quien después de cortar con su propia mano la cabeza de su enemigo oscuro, se horroriza al darse cuenta de que está cara a cara consigo mismo. Otro ejemplo es el dios griego Perseo. Es más sabio que Skywalker porque, al estar equipado con útiles instrucciones de los dioses, no mira directamente al rostro mortal de Medusa antes de cortarle la cabeza. A sí es como evita ser petrificado por la verdad cegadora de su propia "m onstruosidad". Después de cortarle la cabeza a Medusa. Perseo la guarda en una bolsa negra para ocultar así la sobrecogedora belleza de la dama. Perseo juega a los escondidos con la verdad, como hicieron Adán y Eva con Dios después de probar del fruto del bien y el mal. Porque, al igual que esa famosa fruta, la verdad es para nosotros al mismo tiempo buena y mala, y debe manejarse con cuidado. Bolsa negra, caballero negro, letargo, inconsciencia, ceguera . . . com o un velo negro que cubre el espejo en una casa enlutada, el tem ible protector de la dama también sirve para protegernos a nosotros y m antenernos a salvo de la verdad, que puede ser demasiado chocante, dolo-rosa y aterradora. ¿Quién querría levantar el velo de su propia ceguera sin tener alguna forma de protección? Debemos llegar a la verdad capa por capa. Como nos dice un relato talmúdico, si fuéramos a pelar una cebolla hasta su núcleo en una noche, a la mañana siguiente estaríamos muertos. Nadie puede v ivir después de m irar de repente a la cara de Dios (a cuya imagen y semejanza somos hechos). ¿Cómo podemos entonces entrenarnos para levantar las capas una por una, lentamente y con cuidado, con respecto a nuestra propia vulnerabilidad y valor propio? ¿Cómo podemos trabar amistad con la verdad?

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LA OFRENDA DE LA D A M A

Si bien la verdad puede parecemos horrorosa, terrible, malvada, o demasiado buena para ser cierta, esto sólo es así a nuestros ojos. La verdad es lo que es. ni buena ni mala, sólo un reflejo de lo que está dentro de nosotros. No es nuestra enemiga; sólo es enemiga de nuestra infinitud de deseos, expectativas, vanidades y tem ores, cuyo carácter premeditado e infantil impone un velo sobre nuestro acceso al espejo y distorsiona su verdadera imagen. Está claro que la dama tiene buenos deseos para nosotros. Puede que nos sorprenda el hecho de que su ámbito es Biná. la esfera de discernimiento (la tercera esfera en el Árbol de la Vida según la cábala), pues asociamos lo femenino con todo lo que es dulce, tierno y amoroso. El discernimiento, por otra parte, es de cierto modo distante, frío y calculador. La ofrenda que nos hace la dama en cuanto al discernimiento es la liberación del poder de la espada. Pero la dama no nos hace esa ofrenda com o un desafío agresivo, sino com o un regalo, aunque todavía seamos demasiado bisoños para reconocerlo com o tal. La verdad, cuando estamos preparados para recibirla, es como la miel. La dama está tan lejos de ser una enemiga que llega incluso a extender su espada al héroe cuando éste ha quebrado la suya luchando contra el caballero negro. Para tom ar la espada, el héroe tiene que abrirse camino sobre las aguas del sueño hasta alcanzar la mano blanca que le extiende el arma.

despierto, justo antes de quedarse dormido) la conciencia es arrastrada como por un remolino hacia adelante, hacia su yo onírico. Éste lo conoce bien a usted, pues mantiene una receptividad activa (me refiero a "conocer" en el sentido bíblico de experiencia expresada a plenitud) que le perm ite reflejarle fielm ente a su mente consciente su propio desenvolvim iento, que se rebobina, como una cinta, desde este punto en el tiempo hasta su punto de partida en la mañana cuando se despertó para pasar al mundo cotidiano. Mientras la conciencia regresa a usted, véase como el aprendiz de la diosa Nut. la deidad egipcia del cielo, que cada noche engulle al sol en su oscuro abrazo, aniquilando en su oscuridad todo lo que carezca de esencia y atrapando en una especie de tam iz las pepitas de oro de las experiencias del día. Al hacer esto, usted se ha burlado a sí mismo para salir del "yo consciente" tan fam iliar y caer en brazos de la diosa. Se ha convertido en otra persona que lo observa, en su gemelo. Su experiencia del "yo consciente" ha dejado de ocupar su posición original como conciencia que establece separaciones, distinciones, puntos de vista objetivos y dicotom ías y ha pasado a ser una conciencia experiencial, abarcadora. aceptadora y soñadora. R e v e rs ió n

Déjese caer en las posturas físicas del sueño: está reclinado, relajado, con los ojos cerrados. Es lo contrario de la posición erecta, listo para moverse, con los ojos abiertos. Al adoptar conscientemente la posición del sueño, está instando a su yo consciente a v o lve r al estado del sueño, del mismo modo que su madre, cuando usted era niño, por su contacto, su v o z y su insistencia, instaba a su yo onírico a v o lve r a la conciencia.

Intente hacer esto al acostarse esta noche. Apague las luces. tiéndase en la cama, cierre los ojos y relájese totalmente al mismo tiempo que observa cómo se relaja. Cuando se sienta o m uy pesado o tan ligero que casi está flotando, empiece a ve r su día regresivam ente. Durante este proceso, deje que cualquier cosa que vea sea asimilada sin juicio ni comentario, sino sim plem ente reconociéndola como lo que es. Si justo antes de apagar la luz estaba leyendo un libro, véase haciendo esto, reconozca todas las pensamientos que surgieron durante su lectura. Antes de irse a la cama, ¿se cepilló los dientes? Rebobine la cinta: cuando se va a la cama, cuando sale del baño, cuando se cepilla los dientes. Reconozca las sensaciones y pensamientos que acompañaron a la acción de cepillarse los dientes. Recapitule las actividades del día. Cuando llegue a ese encuentro difícil que tuvo con su hijo adolescente en las escaleras (o con su esposa, su jefe . . .) ya no se encuentra frente a él. sino que (su yo onírico) lo ve a usted desde afuera en su interacción con su hijo. Para poder com prender plenam ente el valor experiencial de la reversión y cambio de posiciones, aproveche su libertad onírica. Imagínese que se pone en el pellejo de la persona que tiene enfrente, y que ocupa exactamente su lugar geográfico. Podrá entonces verse desde el punto de vista de su interlocutor. En ese momento, dicho interlocutor (o sea. usted) cumple la función de espejo onírico. Podrá ve r qué aspecto tenía usted, cómo se movía, cómo se comportaba y cómo sonaba su propia vo z desde el punto de vista de su interlocutor.

Observe cómo, desde el punto que ocupa en el tiem po (este preciso instante en que usted aún está

Nunca antes había visto esto por lo distraído que estaba siguiendo las pautas de su yo consciente.

La dama parece decir; "Puedes tom ar mi espada si te conviertes en el agua y en la mano que la sostiene". ¿Se trata de una trampa? Si el héroe se convierte en el agua, será arrastrado a su oscuridad. Merlín, nuestro aspecto "vidente", juvenil e im aginativo, está a la espera, siempre disponible cuando queremos consultarlo, para mostrar al héroe la manera sencilla de proceder; hay un bote oculto entre los juncos en la orilla del lago, con su casco redondeado como un cáliz o un abrazo, otro regalo de la dama de los sueños. ¿Cómo puede el héroe entrar en el bote y. protegido por éste, deslizarse seguro sobre las aguas abismales? ¡Es fácil! Ya usted conoce la naturaleza revertida del mundo onírico. Ya sabe cómo sentirse ante el cambio. ¿Por qué no burlar al sueño anticipando el cambio, tomando conscientemente la posición del sueño? En la zona gris donde se encuentran la conciencia y el sueño, tiéndase en su cama, com o si lo hiciera en el casco de un bote, y conviértase en el soñador, que observa com o conocedor desde su posición tendida mientras la conciencia mira en su espejo.

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empecinado en presentar al mundo una identidad sólida. Ahora quien le da instrucciones es su yo onírico quien, al ser tan libre y ligero de pies como la exuberante reina del juego medieval de ajedrez, puede moverse a la posición que se le antoje para obtener un m ejor reflejo de la verdad. Usted no está juzgando la verdad, sino experimentándola. Así, la esencia de lo que debe aprenderse de esa experiencia penetrará en usted y dejará una impresión. A este ejercicio lo denominamos "R eversión" o "Exam en de conciencia a la inversa". Produce el efecto que los cabalistas llaman Tshuva. que suele traducirse como "arrepentim iento", pero que en realidad significa "apartarse", lo que nos perm ite encarar una nueva perspectiva. EL DISTANCIAMIENTO COM O M AN IO B R A ONÍRICA

Ahora dígame, una vez que lo ha probado, ¿no es más fácil sostener la espada onírica en la mano que sufrir el susto y la aflicción de su herida? La leyenda nos dice que el héroe que toma la espada onírica y su vaina recibe además otro regalo nada despreciable: nunca más sangra de las heridas que pueda sufrir. Ahora que está ocupando la posición onírica, experim enta la verdad simplemente como lo que es. Ha aprendido a "v e r" con todo el distancia miento que le pueden dar la separación y la perspectiva desde otro mundo. Pero, ¿no se considera generalm ente que el acto de distanciamiento es una maniobra intelectual, la capacidad de la conciencia de distanciarse y v e r las cosas de forma objetiva? Salirse de la subjetividad irrestricta de la experiencia de la oscuridad y pasar a la luz es una prerrogativa de Apolo. La conciencia se sienta en un trono aparte, com o Salomón cuando administraba justicia, a la imagen y semejanza de Dios, que separó el cielo y la tierra, el día y la noche, las aguas y la tierra firme . . .Je pense, done je suis ("Pienso, luego existo"). Pero, ¿sabía usted que Descartes, antes de escribir este famoso aforismo, que estableció una base filosófica objetiva para la investigación científica, oyó primero la frase en un sueño? Si soñar sólo puede traer también distanciamiento, ¿cuál es la diferencia entre este distanciamiento onírico y la objetividad consciente? Aquí entra en juego la diosa Nut. Su cuerpo es como un gran arco lleno de estrellas. Nut no ve las cosas con objetividad, sino que simple-m ente las considera. Según nos revela la raíz latina de esta palabra, "co m " + "sidérea!" significa "en conjunción con las estrellas". Al estar dispersadas, esparcen su luz sobre nuestras dicotomías; la deidad N u t por su parte, al ser com o una bóveda, se arquea sobre las estrellas y sobre nosotros, envolviendo y disolviendo nuestras dificultades en su oscuridad sanadora. ¡Piénselo! El sueño, com o las libélulas, puede posicionarse en cualquier lugar y . al mismo tiempo, en todos los puntos de la circunferencia de una esfera, incluido su centro, lo que le perm ite experim entar m ejor su punto focal. Gracias a su gran m ovilidad, el sueño nos permite tener una visión desde los

innumerables puntos de vista de las estrellas. Com o queda claro a partir de la experiencia de Descartes, con el sueño y la investigación científica, la conciencia y el sueño se necesitan entre sí. del mismo modo que la noche y el día no pueden existir uno sin el otro. La conciencia está a horcajadas sobre el sueño para poder saltar de la subjetividad a la objetividad, mientras que el sueño está a horcajadas sobre la conciencia para poder sostener en su amplia mirada nuestras múltiples ambigüedades y transmutarlas a un mundo v iv o de paradojas. P R Á C T IC A

Mi maestra Colette decía que si uno practicaba la Reversión durante siete años cada noche sin falta, no necesitaría ninguna otra instrucción para volverse iluminado. (En este caso, uno viviría en la luz espiritual que está más allá del día y la noche, más allá de todas las dicotomías, y los dos mundos se habrían convertido en uno solo dentro de su ser.) Si usted toma la espada onírica, toma posesión de una poderosa arma que le permite disolver sus ilusiones y contradicciones cotidianas. Por lo tanto, ¡practique, practique y practique! Es probable que al principio se quede dormido antes de que pueda recordar mucho más que el momento en que salió del baño. (¡El trabajo con la reversión es un excelente remedio para el insomnio sin necesidad de fárm acos!) Luego, a medida que pueda hacer una reversión más hacia atrás en el día. lo embargará un intenso tedio. Cuando examine el pasado, descubrirá que es difícil deshacerse de hábitos de juicio y recriminación. Luego, a medida que venza al tedio, empezará a verse iluminado por las numerosas pepitas de oro de la percepción que ha recogido en su red onírica. Persista en su labor, y no se deje seducir siquiera por ellas. Llegará un punto en que se encontrará haciendo reversión incluso durante el día. en el preciso instante en que vaya a surgir una confrontación violenta con su hijo adolescente (o con su esposa o su jefe). ¡Touché! Ha captado el instante de una situación de la vida en que uno está a punto de olvidarse de sí mismo y , por lo tanto, de perder su capacidad de elegir sus acciones, y de ser empujado inexorablem ente a conductas instintivas o reactivas ciegas, que son simplem ente otras for-mas psicológicas de inconsciencia o actividad excesiva. Piense, por ejemplo, en la forma en que el sueño o la conciencia lo pueden separar ciegamente de sus imágenes de la verdad, que tanto trabajo le han costado obtener, y llevarlo a la inconsciencia o a la actividad excesiva. Cada vez que pueda usar conscientemente s u y o onírico en el momento en que vive, habrá alcanzado un momento de la verdad, una pausa que le perm ite hacer elecciones. ¿Decidirá tom ar el camino habitual, o tomará "el camino menos recorrido"? ¿Puede decir que "n o " a la inconsciencia o la actividad excesiva?

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Vuelve a encontrarse en el mismo punto de donde empezó. Ahora es mucho más sabio, pero todavía está cara a cara con el caballero negro. Tiene a su favor la promesa de la espada onírica pero, antes de poder entrar en batalla de nuevo, ¿no sería buena idea averiguar lo más posible sobre su mundo instintivo (o sea, sobre su enemigo, el caballero negro)? ¿Quién es él? ¿Cómo se mueve? ¿Cómo pelea? ¿Es posible desenmascararlo? Ésa será su sexta tarea.

U HA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 5

SEIS

V o lv e r a sus c ab ales "Mi maestro [el Baal Shem Tov] me reveló que. cuando una persona siente dolor, sea físico o espiritual, debería m editar que. incluso en su dolor, puede encontrar a Dios. Dios solamente está disimulado tras el manto de ese dolor. Cuando uno se da cuenta de esto, puede entonces retirar el manto. Es posible a sí anular el dolor y todos los decretos m alignos". TO LD O T YAAK O V YOSEF

Cambiar de p o sició n (pág. 90) ISrese fíente a u n espejo. M ien tas n iia a s n imagen, conviértase en la p e n c n a qi;e está en el espejo. D esd e este nu evo lugar " g eog iá á co". se percibirá en el espejo, mirando d esde éste s s u y o verdadero. Vuelva a su cuerpo corro d e costumbre. Haga esto varias veces. R eversión (pág. 96) Esta es una d e sus prácticas principales. Hágalo cada n och e sin sita. Tiéndase en la cama, con los o jo s cenados, ju sto antes d e áse a ¿curar. M irase en retroceso, c o n o si estuviera rebcbinando la cinta d e sus actividades del c i a Cuando llegue a u n encuentro ciácil que tuvo c o n alguien, imagínese que se p on e en el pellejo de esa persona que tiene áante a usted. M írese d esde el punto d e vista d e su interlocutor. Cu and o vea ce rr ó s e conportaba, vuelva a su cuerpo y siga revirtiendo los sucesos deldia.

Cada día. el sol se hunde por debajo del horizonte, sumiendo al mundo en la oscuridad. Cada día. nuestros cuerpos también se sumen en la oscuridad, hasta que nuestros sentidos se apagan com o si fueran velas. ¿Quién nos dice que nos apaguemos? Com o si fueran ovejas, nuestros cuerpos siguen al gran pastor que está en el cielo. Nuestra conciencia se desvanece cuando su orgullo de Apolo se ve vencido. Una vez arrullados, nos derriba el enemigo oculto: el caballero negro nos envuelve en su atuendo. Sin ceder, sin piedad, sin desviarse en su intención, utiliza para vencernos su única arma (el instinto). Podemos forcejear con él, resistirnos a ser extinguidos, o mantenernos despiertos toda la noche, pero él regresa tarde o tem prano, más fuerte que nuestra intención, sin im portar si afuera es de día o de noche, el sol se apaga en nuestras mentes, aumenta la oscuridad y somos vencidos. ¿Quién es este otro ser anónimo que no sólo desconecta nuestra conciencia en el sueño, sino que actúa como una "válvula de reducción" que elimina de nuestra conciencia muchas de las señales que de otro modo nos bombardean en cada instante? ¿Qué es lo que crea las m areas del océano, sus olas, su oscuridad tormentosa o su superficie? Estos fenómenos son creados, por supuesto, por las atracciones relativas del sol, tierra, las estaciones y el clima. Pero, ¿quién le ordena al océano m overse y cambiar en las que lo hace? Nadie. El océano sigue las acciones interconectadas de la gravedad, el viento, temperatura y los m ovim ientos sísmicos.

plana y lustrosa la luna, la form as en la

De ese mismo modo, nuestro cuerpo sigue las leyes universales de la naturaleza al tom ar aire y expulsarlo, bombear sangre por sus venas, descomponer los alimentos para que puedan ser absorbidos y asim ilados por distintos órganos. Continuamente recoge y elimina los múltiples desperdicios resultantes del m etabolismo del cuerpo, que produce la energía. ¿Quién le dice al cuerpo lo que tiene que hacer? Nadie. O. si se lo dice alguien, la presencia de este ser

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está profundamente oculta en el subconsciente físico. El sistema nervioso autónomo, fijado en su propia regularidad, com o una bestia enyuntada a la rueda de un molino, ordena los instintos y las simples actividades m otrices que nos mantienen vivos. Si tratáramos de inm ovilizarlo, ralentizarlo, asfixiarlo, recularía fuertemente. Respirar, comer, dormir, movernos: éstos son los fenómenos que nos controlan. Chassez le naturel, il revient au galop! ("¡si espantamos a la naturaleza, regresa al galope!"), dicen los franceses, quienes poseen una sana apreciación de los placeres que nos proporciona nuestro lado animal. Al igual que Osiris. el dios egipcio del submundo. a quien su m alvado hermano Set engañó y le hizo entrar en un ataúd que luego fue sellado, nuestro espíritu ha sido engañado y ha entrado en el ataúd de nuestra forma física. Paradójicamente, nuestro cuerpo animal, la bestia que nos sirve con devoción perruna, es también nuestro carcelero. ¿Quién nos liberará de sus firmes garras? ¿Cuál será el héroe o la heroína, y qué necesidad lo instigará para que nos rescate de la oscuridad de nuestro cuerpo instintivo? * >:- * DESM EM BRAM IENTO

Sobre la superficie calma de las cosas, los movimientos autonómicos de nuestros cuerpos parecen regulares, predecibles e inam ovibles. Nuestro cuerpo, com o cualquier otro animal, es una criatura de hábitos. Sólo conoce el tic tac regular de sus relojes internos los cuales están a su v e z regulados por los relojes del universo. Los acupunturistas chinos han observado que existe un reloj para cada uno de estos órganos del cuerpo: el corazón, los pulmones, los intestinos, los riñones, el bazo. Cada órgano tiene su propio ritmo específico; cada uno llega a su nivel m áxim o o mínimo de actividad en un momento fijo y distinto del ciclo diario de veinticuatro horas. Si el cuerpo equivale a la Tierra y cada órgano a un país distinto del planeta, podríam os decir que. cuando la oscuridad llega a los intestinos, el sol se está alzando en los pulmones. Así, durante la rotación diaria del cuerpo alrededor del sol. cada órgano experim enta su mediodía y su medianoche y . durante la traslación anual, experim enta sus cambios de temporadas. Sus simientes (las células) nacen, crecen, se multiplican y mueren. Son entonces reem plazadas por otras células. Cada siete años (el final de otro gran ciclo), todas las células del cuerpo han muerto y han sido reem plazadas por nuevas células. En su paso por la trayectoria de la vida desde el principio hasta el fin. como las constelaciones en el cielo nocturno, el cuerpo pasa por sus asterismos fijos: Concepción, nacimiento, crecim iento, adultez, decadencia y muerte, exactamente igual que un árbol que va desde la semilla hasta convertirse en un arbusto, luego en un árbol completo, pasando luego a la pérdida del follaje y finalmente a la muerte.

Así mismo fue como el grandioso Osiris quedó reducido (por su hermano Set. dios de las lim itaciones) a nada más que un cuerpo físico y entonces viajó flotando por el canal de nacimiento. A medida que Osiris avanzaba por el Nilo, dentro del ataúd de su forma física, el árbol de su cuerpo terrenal fue creciendo en torno suyo, tan perfecto y fuerte que el re y de Biblos al toparse con él. lo colocó como columna central y espinazo de su palacio en Biblos. A llí hubiera permanecido Osiris si no hubiera sido por Isis: su esposa, hermana gem ela y amada, con quien Osiris soñó e hizo el am or en el vientre materno. Incluso en el trance mortal de Osiris. sentimos el dolor de su separación de Isis, un dolor oscuro y pesado como el de una bestia. ¿Pero quién es en realidad Isis? Es Isis quien viene en busca de Osiris, es ella quien se abre camino hasta el palacio del cuerpo de su hermano para estar cerca de él y . al despertarlo, lo hace regresar a Egipto. No obstante, pronto el hermano Set vuelve a recurrir a sus viejos trucos malvados y. al descubrir el regreso de Osiris. corta en pedazos el cuerpo de su hermano y lo dispersa a todos los vientos. Una vez más. Isis tiene que recuperar a Osiris quien, ciego ante su presencia, sordo ante sus llamados y con su cuerpo desmembrado en catorce pedazos distintos (no sincronizados entre sí), ha olvidado a su compañera. Isis vuelve a encontrar a Osiris y "recuerda" las partes perdidas de su cuerpo (que estaban dispersas por todo el país) para poder producir la resurrección de los poderes creativos de su hermano. Com o cualquier bella durmiente, nosotros también estamos atrapados en el mito de Osiris. Así com o el hombre de paja necesita cerebro, el hombre de hojalata necesita corazón y el león necesita valor, nosotros también necesitamos que nuestro Mago de Oz nos conceda lo que ya tenemos pero hemos olvidado que poseemos: la libertad de volar, transformarnos y golpear los talones para estar instantáneamente donde queramos. Isis es nuestro mago, nuestra madre terrenal, nuestra dama de los sueños. Sólo ella puede dar vida a nuestra oscuridad y producirla resurrección de nuestra libertad. Pero, si nosotros por definición estamos dormidos y no la podemos activar, ¿qué es lo que la puede activar? LA G U ÍA DEL DÜLÜR

¿Cómo puede m overse un automóvil si no hay un chofer que encienda el motor? Es obvio que no puede hacerlo, pero tarde o tem prano el asiento vacío será ocupado por un chofer. Lo mismo sucede con Isis; la inconsciencia de Osiris es su llamado. El anhelo de Isis por "encender el m otor" sirve com o puente de regreso. Isis es guiada por su dolor ante la pérdida de su compañero. Lo mismo ha sucedido con todas las grandes diosas y héroes que sufren la caída hacia el orden natural: Deméter en su búsqueda de Perséfone; Orfeo debido a Eurídice; Adán y Eva por el Jardín de Edén perdido. Tam bién nos guía a nosotros, nos pincha, nos electrifica, para que busquemos en el submundo de nuestro dolor. El dolor es

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nuestro guía, la conmoción que perturba el orden natural de las cosas. Sin em bargo, ¿se ha percatado de que. al principio, el dolor entorpece la percepción? Cuando sentimos dolor tenemos la tendencia a desconectarnos del mundo y v o lve r a hundirnos en un estupor instintivo. ¿Dónde está entonces la percepción prometida que el dolor nos aporta? El caballero negro se mantiene en pie, sin nadie que lo desafíe. ¿El dolor será nuestra perdición o podrá convertirse en nuestro Percival y salvarnos? En el dolor seguim os operando dentro del dominio del caballero negro, la modalidad instintiva (respirar, comer, movernos, tocar, ver. oír. dormir). Pero el dolor rom pe la opaca monotonía de la modalidad instintiva y perturba su ritmo. Cuando ocurre un gran m ovimiento sísmico en el océano, continúa el proceso normal de formación de olas pero las aguas, a un nivel m ayor de lo habitual, se retiran m uy lejos de la costa y luego ascienden a la altura de un tsunami. Del mismo modo, cuando somos golpeados por el dolor (físico, emocional o incluso mental) nuestros ritmos cambian drásticamente, lo que hace que nuestro caballero negro pierda la compostura. La respiración se hace menos profunda, perdemos el apetito, nos acurrucamos en la cama en posición fetal en pleno día. Nos protegem os dejándonos llevar por un exceso de com portamiento instintivo. Cuando el caballero negro parece victorioso, tanto las cumbres como las depresiones de nuestro com portamiento alertan a Isis de que necesitamos ser rescatados. ¿Cómo actúa Isis para evitar que sucumbamos ante las fuerzas ciegas del cuerpo?

luz que deben ser reunidas y prendidas por el niño "vidente" que hay dentro de nosotros, para que al fin podamos vencer al caballero negro. No se desanime, que esto es más sencillo de lo que piensa. ¿Está listo? V O L V E R A SUS CABALES

Vea la vida y sus pruebas com o una corriente pura que baja desde las cumbres montañosas e imagínese que entra en esa corriente descalzo y que camina contra su corriente hasta llegar a su fuente. A llí encontrará las aguas puras de la Imaginación y podrá beber de ellas y refrescarse. A s í mismo es como Isis avanza contra la corriente de su dolor, una corriente que la podría arrastrar hasta el inmenso e indistinto océano. Isis es propulsada por su anhelo por volver a la fuente y es guiada por un aroma de frescor, el sonido de un m urmullo, el borboteo de un arroyo. Osiris. abrumado por las fuerzas de la naturaleza, lanzado hacia una corriente viajera del subconsciente, desconoce la proxim idad de Isis. Los sentidos de Isis. su vista, su olfato y su oído, la guían, abriéndole el camino y haciéndola avanzar. Sus sentidos son los sirvientes con lo que ella comparte cerca del palacio de Biblos. sus seguidores devotos que ella sabe que la pueden guiar. De ese mismo modo somos guiados nosotros por nuestro dolor, para que viajem os hasta su fuente y entremos al palacio de la mano de nuestros sirvientes, o sea. nuestros sentidos. ¿Quisiera intentarlo? V is u a liz a r u n d o lo r físico , e m o c io n a l o m e n ta l

LA ESTRATEGIA DOBLE DE LA D A M A DE LOS SUEÑOS

Com o siempre, el camino de entrada es más sencillo de lo que pesamos. De hecho, e stá n fácil como un juego de niños. Isis. la señora de los sueños, no busca a los adultos, que ya están hastiados, sino a los niños: sus pequeños ayudantes de ojos buscadores y curiosidad juguetona. Claramente, han "o íd o" y "o lid o " los rumores del paso de Osiris. han "visto " su cuerpo en el ataúd, flotando por el río hacia Biblos. Com o no se sienten restringidos por pensamientos ni dudas, los niños siguen como primera estrategia la de mostrar la presteza y capacidad de inventiva necesarias para dirigir sus sentidos hacia dentro. Los niños iluminan el sendero que nos traza la Naturaleza y luego guían a Isis para que pase por él, aplicando com o segunda estrategia la de recordarle que im provise a medida que avance, y que aborde en forma traviesa cualquier cosa que se encuentre. ¿Cómo podemos hacer com o ellos, captar la imagen de las estrellas caídas y atrapadas en la red de nuestra naturaleza y seguirlas hasta su fuente, donde puedan despertar el poder de nuestra imaginación? Se nos plantea el acertijo de que la imaginación está profundamente oculta en nuestra naturaleza, en algún nivel por debajo de nuestros instintos, en el submundo de nuestro subconsciente. En nuestra naturaleza, en la naturaleza de Osiris, yacen las semillas de la inspiración, las chispas de

Cierre los ojos. Exhale tres veces. haciendo un conteo regresivo de tres a uno y visualizando claramente los números. Vea el número uno como una cifra alta, clara, m uy recta y m uy luminosa. Tom e conciencia de algún dolor en su cuerpo. Puede se r un dolor físico, emocional o mental. Simplemente determ ine la localización de ese dolor en su cuerpo. Luego imagínese inviniendo su mirada hacia dentro y viajando hasta la fuente de su dolor. "V é a lo " con sus ojos interiores. ¿Qué aspecto tiene? ¿De qué color es? ¿Tiene olor? ¿Tiene textura? ¿Es caliente o frío, inflamado o apagado, húmedo o seco? Describa todo lo que "v e " en relación con su dolor. Al "ve rlo ", su imaginación es fiel a su fuente. Cuando su imaginación "v e ", la necesidad de su "visión" la impulsará a hacer algo con respecto a lo que "v e ". Por ejem plo, su dolor puede ser m uy rojo, húmedo y ardiente. ¿Cómo puede atender su necesidad? Com o los niños, ¡im provise! Por ejem plo: A liv ia r una In fla m a ció n

Exhale tres veces. Imagínese que. con una mota de blanquísimo algodón, limpia la coloración rojiza inflamada y húmeda hasta que ésta permea el algodón. Luego tome el algodón y láncelo por

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encima de su hombro izquierdo. ¡Ya está, desapareció! Cuando vuelve a mirar, el área de su viejo dolor se ve clara y luminosa. El dolor ha desaparecido. Exhale y abra los ojos. En este ejercicio usted recuerda su cuerpo como lo concibe el plano original en su imaginación: claro, sano, lleno de luz. “ RECORDAR” SU CUERPO

Ahora que ya sabe, como dijo el poeta Blake. que "el cuerpo eterno del hombre es la imaginación . . . Dios mismo, el Cuerpo D ivino" y que "som os parte suya", ¿no se siente tentado de provocar la resurrección, no sólo de una de las partes agonizantes, sino de todo el cuerpo perfecto, como recibimos de la imaginación? ¿No se siente impulsado, com o Isis. a buscar las catorce partes del cuerpo disperso del dios y reunirías? ¿O es que tem e demasiado al dolor, y prefiere anestesiarse? En lugar de ello, ¿podría concebir la idea de que el dolor no es tanto una perturbación sino una bendición? ¿O que es una forma de abrir el cam ino a nuevas e increíbles percepciones, nuevas posibilidades, nueva vida? ¿Puede concebir que su manera de aceptar cualquier forma de perturbación representa su oportunidad de ver y de volver a despertar, dentro de los defectos el cuerpo físico, el cuerpo perfecto de su imaginación? Es usted y sólo usted quién puede hacer esta labor, del mismo modo que sólo Isis podía encontrar e identificar cada uno de los miembros de Osiris. Cada vez que uno experim enta un dolor, una perturbación, ésta no aparece por primera vez en su mente, sino en su cuerpo. Cuando está bajo ataque, su cuerpo se contrae, se agita y colapsa. En su cerebro se activan muchas más neuronas de lo que éste hubiera deseado. A sí pues, no pierda tiempo para regresar al sitio exacto donde se encuentra el dolor en su cuerpo. Explórelo, "véa lo", y haga por él lo que deba hacerse. A medida que obtenga habilidad en esta labor, no sólo identificará su dolor antes de que éste lo arrulle hasta llevarlo a un com portamiento ciego, sino que también traerá a la iluminación una parte m ayor del cuerpo perfecto al que se refiere Blake. Pero, ¿puede ilum inar su cuerpo por completo? Isis. en su incansable búsqueda de los catorce miembros del cuerpo de su esposo, encontró todos menos uno. Faltaba el falo, miembro de regeneración. Valiéndose de su imaginación y de los conocimientos del dios To t (por los que éste reivindicaba su condición de deidad). Isis creó un falo perfecto de oro. metal que representa la fusión entre el conocimiento y la creatividad, la piedra filosofal del alquimista.

es difícil de lograr. Sólo se interpone el letargo. Empujemos el letargo hacia la izquierda y comencemos nuestro trabajo. V is it a r su c u e rp o

Cierre los ojos. Exhale tres veces, haciendo un conteo regresivo de tres a uno y visualizando claramente los números. Vea el número uno como una cifra alta, clara, m uy recta y m uy luminosa. A continuación, decida visitar uno de los "m iem bros" de su cuerpo. Decida, por ejemplo, visitar al dedo índice de su mano derecha. Dirija su mirada hacia dentro; imagínese que sus ojos viajan p o r todo su brazo hasta llegar al dedo índice. Ahora está mirando al interior de su dedo. ¿Qué es lo que siente y "ve "? ¿Está caliente, tibio, frío? ¿Seco o húmedo? ¿Oscuro o iluminado? ¿De qué color es? ¿Hay alguna imagen vinculada con él? (Como, p o r ejemplo, una mesa con sillas dentro de su dedo.) Exhale una vez. Siga mirando al interior de su dedo índice y pregúntese, ¿qué siente en él? ¿Qué está pasando con su forma habitual de percibirlo? ¿Es más pequeño o más grande, o es del mismo tamaño? ¿Es más ancho o más estrecho, o es del mismo ancho? ¿Sigue siendo denso y oscuro, o se está volviendo más claro? ¿Quizás traslúcido? Abra los ojos. ¿En qué se diferencia su "visió n " interior del dedo de su percepción e xte rio r habitual? No le diré cómo yo u otros percibimos estas diferencias, pues no quiero influenciar su "visión". Baste decir que las percepciones interior y exterior son radicalmente distintas. Siga practicando este ejercicio, visitando a cada "m iem bro" de su cuerpo, aplicándose a su realidad. Pronto comenzará a "ve r" al cuerpo transfigurado, el Cuerpo Verdadero de la Imaginación. Al igual que el Cristo resucitado del tríptico de Grunewald, o el cuerpo iluminado que dicen que se m aterializa ante los ojos del cabalista iniciado, este cuerpo resplandece con su "visió n ", brilla con la luz de los sentidos que uno ha dirigido hacia él. Al "v e r" su cuerpo de esta man-era. habrá logrado atravesar la oscuridad que el caballero negro le ha echado encima. Al ponerse a ahorcajadas sobre el jabalí de sus instintos más oscuros, como el luminoso Horus. usted está listo para su próxim a tarea. * >:- * La tarea siguiente lo lleva a una batalla con Set. o sea. con sus limitaciones. Ahora que ha dado nacimiento a su imaginación, tiene su poder travieso a sus órdenes. Su séptima tarea consistirá en explorar las mil y una form as distintas de ir más allá de sus límites.

Luego Isis se montó a horcajadas sobre el miembro erecto de Osiris y concibió a Horus. el niño perfecto. Nosotros mismos, si emprendemos con presteza e inventiva una exploración de nuestro cuerpo físico, traerem os a la vida al niño perfecto que llevam os por dentro: nuestra imaginación. Esto no

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SIETE

U HA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 6

P ra c tic a r ejercicios de revivificació n

V isualizar u n doler físico, em ocional o mental v lim piarlo de s u cuerpo (pág. 106) E h a ls tres veces. Torre conciencia d e algún d olor en su cuerpo. Dirija su mirada hacia dentro y viaje hasta la fuente del dolor. Véalo. ¿D= qué c o lo r es. qué te?iura y qué o lo r tiene? E'hale una vez. Atienda a la necesidad de su o d o r , (rfcr e je n p b . si es una inflamación, ab serba su coloración rojiza c o n un pedazo d e algodón blanco y luego láncelo p or encima d e su hom bro izquierdo. E'hale una vez. Mire el lugar que ya está libre de la inflamación.) V isita- s u cuerpo (p á g IOS) Visite cualquier parte d e su cuerpo. B rpiece p or visitar a u n dedo. E'hale una vez. Dirija su mirada hacia dentro; imagínese que sus eje» Majan p or dentro hasta llegar al d ed o. A hora está en el interior del dedo, mirando en derredor. ¿Qué es b que siente y v e a lt? Fíjese en todos los cambios y diferencias entresus percepciones e?4ehore interior d el d ed o. E'hale una vez. A bralos ojos.

"La profundidad del comienzo. la profundidad del fin. la profundidad del bien. la profundidad del mal. la profundidad de arriba, la profundidad de abajo. la profundidad del este, la profundidad del oeste, la profundidad del norte, la profundidad del sur. El Maestro único. Di os-Rey fiel, domina sobre todas ellas desde su Santa morada hasta la eternidad de las eternidades". SEFER YETZIRÁ. 1:5

Si vem os objetivam ente el mundo m itológico, encontraremos una gran masa de relatos contradictorios y exagerados que nos producen gran incredulidad. Veamos el ejemplo de los dioses griegos. Lo menos que una persona racional puede pensar de ellos es que son caprichosos. Con toda la traviesa irresponsabilidad de los niños, de pronto encarnan com o seres inmortales omnipotentes, bellos nobles y justos, y de pronto encarnan com o seres mentirosos, tramposos, celosos, resentidos y vengativos. Aparecen y desaparecen con rapidez vertiginosa, cambian de identidad con la misma facilidad con que cambiarían de máscara, protagonizan relatos excesivam ente discordantes y nunca se excusan ni ofrecen explicaciones. Al contrario, siempre esperan que los simples mortales aceptemos sus travesuras con ecuanimidad. Veam os el ejemplo de Hécate, la diosa de la luna. Los antiguos la conocían com o la diosa oculta, pero también aparece como "D em éter". la diosa radiante de las cosechas y madre de todos los seres vivientes (la luna creciente), y com o la hija dorada de Deméter. la diosa-doncella "Perséfone" (la luna nueva). Cuando la doncella Perséfone es violada por su tío Hades, dios del submundo y de los muertos (Dem éter también fue violada por su hermano Zeus, dios del supramundo). Hécate se convierte además en la "som bra de Perséfone", una acompañante digna de la Reina de los Muertos (la luna menguante). Pero los antiguos griegos decían que Hécate era además "Artem isa", la luna llena radiante, una virgen inmaculada y extrem adam ente libre, y también "M edusa", una de las tres gorgonas. Hécate es la dama cuyo bello rostro, como la superficie plateada de la luna, devuelve a los hombres el reflejo de su verdad sin tapujos, cuya visión los deja petrificados. Como hemos dicho en el capítulo 5. tenemos que ser precavidos con la verdad, exactam ente como hizo Perseo cuando se valió del espejo de su escudo para poder cortar la cabeza a Medusa, asegurándose de no mirarla directamente a la cara. (Cuando mató a

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Medusa. Perseo era probablem ente Hades, pues llevaba la capa de invisibilidad, pero el nombre "Perseo" es el que Hécate incorpora cuando es Perséfone, "la que Perseo m ató".) Y quizás debido a que. en venganza por la pérdida de Perséfone. Hécate, en su atributo como Deméter. diosa de la cosecha, hace que toda la tierra sea infértil, también se le conoce como "N ém esis", diosa del desquite. ¿Luna, madre, hija, esposa? ¿Madre de todos los seres vivos y diosa de los muertos? ¿Radiante, abundante, adusta, implacable, inmortal, vengativa y también niña victim izada? ¿Cuál de ellas es? ¿Quién es Hécate en realidad? Aunque estas historias posean una gran carga em ocional, también tienen la facultad de subvertir la racionalidad. Sólo sufriremos frustración si nos valemos únicamente del razonamiento frío para tratar de entenderlas. Si ya ha llegado hasta este punto, ¿dejará en suspenso su juicio, confiado en que encontrará los significados ocultos de estas historias, como las múltiples facetas de una joya, entre todas sus contradicciones aparentes? Le propongo la siguiente analogía para ayudarlo a asim ilar estas contradicciones. Imagínese una rosa roja en un jarrón de cristal. Desde su punto de vista, sólo verá un lado de la flor, con los pétalos bien abiertos, algunos de ellos ya marchitándose por los bordes. Tam bién ve dos hojas y la punta de otra que se asoma desde el otro lado del jarrón y . en el agua, un tallo fuerte con tres espinas. Llamemos a este lado "D em éter". Para ver la otra parte de la rosa tendrá que hacer girar el jarrón o caminar hasta el otro lado. En esta parte los pétalos no están del todo abiertos y sólo se alcanza a ver una hoja. Llamemos a este lado "Perséfone". ¿Cree usted que. porque está viendo un segundo lado de la rosa (después de haber visto su primer lado), ya la ha visto en su totalidad? ¡No lo crea! Le faltaría verla desde la izquierda ("M edusa"), desde la derecha ("N ém esis") y desde arriba ("Artem isa") y también desde abajo ("H écate"), para poder apreciar los distintos ángulos y perspectivas de la rosa. Aún así, no ha captado a la rosa en su inmediatez, no ha captado su quintaesencia. ¡Pero de repente le llega el aroma y . por un glorioso instante, usted experimenta la rosa, se convierte en la rosa, es la rosa! Las múltiples facetas de la diosa convergen en ese instante. Usted la conoce íntimamente, ahora que sus distintas manifestaciones se combinan en su ser porque, con su aroma, usted la está viviendo completamente, por así decirlo, desde dentro. No hay en ello ninguna contradicción. Solamente cuando uno da un paso hacia afuera aparecen las contradicciones. Com o verdaderos discípulos del lado científico de la Iluminación, se nos ha enseñado, y hemos enseñado a nuestros hijos, a salim os y. desafortunadamente, a quedarnos fuera. La objetividad es nuestro credo. Nos enorgullecem os de ser capaces de distinguir, de separar y de estudiar cada aspecto de un asunto.

Trate de describir todos los distintos aspectos de la rosa que acaba de ver. No es tarea fácil: quizás le tom e más de ochenta años hacerlo. Por supuesto, en ese proceso podría convertirse en experto en rosas y sus meticulosas observaciones nos beneficiarán a todos, pues a partir de ellas podremos obtener perfumes, jabones, medicamentos, aguas de colonia, colores, clasificaciones botánicas, etc., y sabremos más de rosas que nunca antes en nuestras vidas. Pero, en ese proceso, ¿no será que usted, en forma idólatra, se ha abstraído excesivam ente en los exigentes placeres de lo particular? ¿No será que ha perdido la rosa? Es hora de que recordemos que la experiencia como forma de conocimiento es poderosa, válida e igual en importancia a nuestra capacidad de razonar y em plear la lógica como medio para llegar a la meta postrera del "conocim iento". ¿Podemos reeducarnos para recordar que la experiencia es un camino igualm ente válido hacia el conocimiento? * >:- * ANTES DE LA TORRE DE EAEEL: U N SOLO ID IO M A

Una vez. después del diluvio universal que expulsó del mundo a los malvados e idólatras "tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras" (Génesis 11:1). Pero los hombres no se contentaban con disfrutar su pacífica unidad. Tem ían perderla y . por eso. decidieron construir una ciudad y una torre cuya cúspide llegara al cielo. "Hagám onos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra " (Génesis 11:4). Tan pronto como hablaron de "hacerse un nombre", los hombres y mujeres que estaban construyendo la torre quedaron confundidos. Em pezaron a balbucear (Ba bel significa "reina la confusión") y su noble propósito— llegar directamente a D ios— quedó olvidado entre las múltiples formas de nombrarlo y describi rio. ¿Cuál era este m isterioso prim er idioma? ¿Está realmente perdido en las brumas del tiempo junto con la Torre de Babel? ¿O todavía está presente y es simplemente imperceptible en las brumas de nuestro subconsciente colectivo? El énfasis en los "nom bres" como causa de la dispersión de nuestros antepasados (estos pueblos dispersos descendían de Shem, cuyo nombre significa exactam ente eso: "nom bre") sugiere que este idioma era radical-m ente distinto de los que ahora usamos y que en realidad en este idioma no se usaban palabras. Obtenemos una pista cuando se nos dice que estas personas tenían un propósito común. ¿Cuál sería este propósito común? Pues, ¿qué es lo que todos anhelamos? Por supuesto, la felicidad, la bondad, el am or y la paz ¿Será que nuestro "idioma único" original era un idioma del corazón?

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c e r r a r e l c ír c u l o e n t o r n o a l i d i o m a s i n p a l a b r a s : l a p o e s ía y el m it o

específicas de la rosa?

Si usted nunca antes hubiera visto una rosa, ¿cuál descripción se acercaría más a evocar ese objeto viviente? ¿La del Enciclopedia de botánica: flor "de distintos colores, a menudo fragante" de "distintos tipos de arbustos o enredaderas del género Rosa, que suelen tener tallos con espinas y hojas compuestas"? ¿O la del poeta? Rosa, pura contradicción, placer de no se r e l sueño de nadie bajo tantos párpados. RILKE La enfermedad de nuestros tiempos modernos es nuestra necesidad de diseccionar, describir, clasificar e interpretar la experiencia. Por tener demasiada información al alcance de nuestros dedos, estamos llegando al punto de ruptura en que el significado real se pierde en los procesos de de construcción de la mente. Entonces, ¿deberíamos renunciar a todas nuestras habilidades descriptivas, todos nuestros poderes de análisis, toda nuestra sofisticación adquirida en lo que refiere a poner nombre a las cosas? Claro que no pero, como nos recuerda el vie jo cuento de hadas, no es la disección, sino la belleza, lo que seduce a la bestia. Necesitamos una alternativa, un descanso de la aridez de la lógica. Nosotros tam bién, como la bestia, nos volvem os humanos cuando somos tocados por la belleza. También nosotros, al experim entar su naturaleza adorable, nos rendimos ante el amor. Com o dice el conocido poeta y m itólogo Robert Bly. el idioma del poeta, con su "cabeza de emoción", sus imágenes asociativas, sus saltos, nos acerca más a la realidad. "M ientras más lejos llega el poema de su circunstancia mundana inicial sin rom per el hilo, más contenido tiene". ¿Es que el poeta juega con el peligro? ¡Claro que sí! Quien nada arriesga, nada gana. ¿Y qué pasa si rompe el hilo y . forzando los límites de la credulidad, nos hace aterrizar en un mundo de fantasía? Vuelva a leer el poema de Rilke y compruebe que, al sondear su contenido, recibe un "¡a já !" de reconocimiento silencioso pero abrumador. ¿Lo oye? El "ia já !" no es sólo causado por el "placer/de no ser el sueño de nadie bajo tantos/párpados", sino por algo indefinible, sin palabras, que va más allá de las imágenes evocadas por el lenguaje del poeta. Igual que el aroma de la rosa, las imágenes del poeta son señales que indican el cam ino a algún contenido más profundo: llam ém osle la fuente de la rosa. El espíritu de la rosa que surge de la fuente es lo que está en resonancia con nosotros, como si fuéramos cajas de resonancia, con una intensidad que. ¿por qué no decirlo?, nos "inform a" plenamente. ¿Podemos, a partir de esa experiencia, volver hacia atrás y deducir características

Eso es precisamente lo que nos perm ite hacer Hécate. nuestra enviada del reino mítico. Cuando ella sale de las profundidades numinosas de la experiencia, su espíritu genera fecundidad en un lenguaje de desdoblamiento de imágenes que nos recuerdan a las utilizadas por el poeta, pero son distintas, pues están invertidas. A diferencia del poeta. Hécate no salta hacia la Fuente, sino que se eleva desde ella y . com o una joya de múltiples facetas, se muestra ante nosotros a través de sus distintos atributos incorporados en las historias e imágenes: los m ovim ientos y patrones de su espíritu que se va manifestando en el mundo. Comparem os lo que ella expresa con el lenguaje de un organism o físico, por ejemplo, las células en el momento de su concepción. El encuentro entre óvulo y esperm atozoides es el choque, la chispa, la experiencia, que hace que se desdoble el proceso. Imagínese que da una patada a una caja y todos los secretos contenidos en ésta salen disparados de ella. Tal parece que. con el susto de la concepción, la primera célula se invierte de adentro hacia afuera y nos revela su esencia interior que se desdobla en un m ovimiento que sigue un patrón: la célula se reproduce dividiéndose en dos. luego en cuatro, luego en grupos de cuatro y así, sucesivamente. Este secreto de la vida lo vem os a menudo en versión abreviada, por ejem plo, en la visión de Ezequiel y en muchos de los textos m ísticos de los cabalistas y. para quienes puedan interpretarlo, se revela en los tímpanos de las grandes catedrales. En la visión de Ezequiel, Cristo, la simiente o primera célula, está flanqueado por cuatro bestias— el toro, el león, el águila y el hombre— que representan los cuatro tipos humanos que conforman una unidad: el linfático, el sanguíneo, el bilioso y el nervioso. Del mismo modo que Cristo y sus cuatro bestias simbólicas acompañantes nos prefiguran el lenguaje orgánico de nuestro yo físico, el mito de Hécate representa vividam ente el lenguaje orgánico del aspecto emocional femenino que todos tenemos por dentro. Todo está a nuestro alcance para leerlo: en los mitos de los dioses griegos, en los cuentos de hadas, en los textos sagrados de cada religión, en las cerem onias rituales, en la iconografía religiosa. Sus patrones y m ovimientos, sus colores e historias son. en forma condensada. las especificidades que buscamos intensamente para poder precisar nuestras observaciones y darles nombre. A medida que los secretos van saliendo de la caja, y nos van proporcionando un mapa del terreno, de su topografía, de un itinerario, de sus peligros, se nos da otra oportunidad de atrapar la cola de la bestia y regresar a la Fuente. LEER EL ID IO M A SAGRADO

¿Cómo aprender a leer los signos sagrados que nos llevan de regreso a la Fuente? ¿Recuerda el cuento de los cuatro rabinos que entraron en el paraíso? ¿Cómo lo hicieron? Si tomamos la siguiente parábola

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del Midrash (antiguas enseñanzas judías sobre la Biblia según la tradición oral) com o un texto codificado, encontramos que la palabra "paraíso” {pardes en hebreo significa "jardín") nos ofrece una clave para interpretar el código. Los estudiosos rabínicos nos dicen que. para poder entrar en el Jardín, los cuatro rabinos tenían que considerar cuatro letras. PRDS {pardes se escribe "PRDS" en hebreo, un idioma en el que no existe forma escrita para indicar las vocales), y estas cuatro letras representan cuatro niveles de interpretación de los textos. El prim er nivel, representado por la P de p shat corresponde al significado literal del relato o mito. En este nivel podemos seguir la lógica de la narración. Cada oración nos lleva a otra en una secuencia que se explica por sí misma. En este nivel lo único que nos importa es que el texto sea claro y sencillo: "U n día que Perséfone corría por el prado recogiendo flores, se separó de su madre y de las ninfas que las acompañaban. De repente, el suelo se abrió y de la hendidura salió una carroza oscura tirada por caballos negros. El tenebroso Hades llevaba las riendas. Atrapó a la aterrada chica, hizo girar a sus caballos y volvió a desaparecer en las profundidades de la tie rra ." (Libro de mitos griegos, de D'Aula iré) El relato tiene una lógica y un m ovimiento narrativo que al mismo tiempo nos fascina y nos da nuestra primera pista del camino de regreso a la Fuente. Para encontrar el contenido profundo del relato, basta con seguir su pista narrativa. El segundo nivel, representado por la R de rem ez. corresponde al nivel alegórico o estructural de la narración. En este nivel nos percatamos del subtexto: los patrones, similitudes, paralelismos, conjuntos de imágenes, reflejos, reversiones y m ovim ientos dentro del relato. Sólo alcanzam os a verlos cuando nos distanciamos de la trama, o cuando nos elevamos sobre ella y la miram os desde arriba, por así decirlo, desde la perspectiva de las estrellas. Desde allí, como si fuéramos dioses, podemos trazar una especie de mapa m eteorológico del relato, con sus calles, y con los giros, espirales y flechas de un vórtice que al fin y al cabo nos lanza al corazón mismo de la historia. Por ejemplo, en la caída de Hécate del cielo y el descenso de Perséfone al submundo, notamos similitudes: madre e hija son víctim as de violación. Y surgen patrones: la semilla en la boca de Perséfone (se dice que en el submundo comió una semilla de granada y que por esa razón siempre tiene que vo lve r allí) es sim ilar a la experiencia de Hécate en la cueva. Las dos imágenes tienen la misma estructura com o de vientre femenino y el mismo tema en forma de óvalo: la cueva es ovalada y también lo es la semilla.

m ovim ientos de la imaginación. A medida que aprendemos estas leyes, nos convertim os en participantes activos que imparten rumbo e ímpetu creativo a nuestro m ovimiento de regreso a la Fuente. El tercer nivel, representado por la D de drash. suele traducirse como interpretación. Drasb en realidad significa "p regu n tar." El acto de preguntar implica una carencia. Si hay un eslabón perdido, alguna conexión escurridiza, se impone una pregunta. Por ejemplo, ¿por qué caen tanto Hécate como Perséfone? Si uno da una respuesta estándar en estado de vigilia a esa pregunta, o sea, una respuesta encontrada en la mente o en una fuente externa, terminará con lo que llamamos "interpretación". Pero olvidém onos de la interpretación, pues en este caso no la necesitamos. Drash nos da lo que necesitamos cuando plantea su pregunta y . para que la pregunta sea respondida adecuadamente, debemos dejar que quede temporalmente sola y suspendida sobre el vacío, com o la carnada de un anzuelo en la punta de una larga cuerda de pescar. El cuarto nivel, representado por la S de sod. es por supuesto el significado secreto, o la Fuente. Cuando recibe una conmoción o estím ulo de algún tipo, da la vuelta y salta hacia arriba, com o un pez escurridizo y titilante, \para m order e l anzuelo! Viene en respuesta a nuestra pregunta. Su apariencia, generada por la facultad que tiene la pregunta de estim ular al vacío, crea un nuevo mito. Teniendo en cuenta estos niveles, repasemos brevemente nuestra forma de "re -im a gin ar" la historia de Perséfone. La historia (P) no es más que el aspecto narrativo, el impulso (R) tiene lugar cuando la tierra se abre y el soñador se encuentra a sí mismo, com o Perséfone. al borde de un agujero profundo. Entonces su yo interrogador lo hace caer al agujero (D) donde, al tocar fondo, sacude a la Fuente y la hace entrar en actividad (S), lo que insta a la imaginación a responder. Así, al igual que Perséfone o el rabino Akiba (el único de los cuatro rabinos que pudo entrar y salir satisfactoriamente del Jardín del Edén), cuando el soñador resurge, después de haber experim entado una configuración radicalmente diferente (D), es una persona distinta y m ejor (S). ¿Podemos, com o el rabino Akiba. practicar satisfactoriamente la entrada y la salida de jardín? En lugar de estar controlados por las tramas de nuestras vidas (esperar pasivamente a que nos lleguen las alegrías, los golpes y las lecciones), ¿podríamos mirar hacia adelante y prepararnos y educarnos en forma proactiva para asum ir cada v e z más elementos de la tarea que tenemos por delante? ¿Podemos acelerar el proceso de mejora y transformación? Y . en caso afirm ativo, ¿cómo podemos activar en la práctica la Fuente y . dando vida a nuestra imaginación renacida, com enzar a redescubrir la naturaleza del evasivo idioma original del corazón? ¿Cómo podemos conectarnos conscientemente con la Fuente?

Abundan las agrupaciones de imágenes: luna, madre, hija. A través del entendimiento del flujo y la interacción de estos patrones es que com enzamos a llevarnos una idea de las leyes que gobiernan los

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* >:- * PRACTICAR LA ZAM BULLIDA

La práctica que les v o y a describir se ha ido elaborando por los descendientes de una larga estirpe fam iliar cuyo exponente más célebre y probable iniciador es el cabalista provenzal del siglo XIII conocido com o Isaac el Ciego. En la época actual, su descendiente directa. Colette AboulkerM uscat emuló a sus predecesores com o innovadora, haciendo considerables y especiales contribuciones que produjeron una revolución en el trabajo que ellos iniciaron. En particular. Colette tom ó los métodos ya probados con el tiempo y los adaptó sabiamente a las necesidades modernas y a personas de cualquier convicción o creencia. Si bien las raíces de este trabajo siguen siendo esencialmente judías, sefardíes y mediterráneas, se emplean leyes que resultan fam iliares a los seguidores de cualquiera de las tradiciones sagradas, fundamentalmente porque estas leyes son universales desde el punto de vista de la mente imaginal. Las iremos describiendo a medida que se vayan planteando para ayudarle a comprender "los principios científicos" en que se basa la elaboración de los "ejercicios guiados" que usaremos. Para que estos ejercicios guiados den resultado, debe manifestarse en ellos una o más de las leyes inherentes a los cuatro niveles de PRDS. Es importante com prender exactam ente cuán precisas son estas leyes. Como tal v e z sepa, la costumbre de guiar a personas o grupos de personas a la formación de imágenes mentales es practicada por muchos. Tanto, que ha sido tema de serias investigaciones médicas. No obstante, aún la visualización suele presentarse con escaso sentido de su verdadero poder en lo que se refiere a lo que puede lograr en última instancia. Suele suceder que los ejercicios de visualización se quedan al nivel básico de p shat el cual representa, como hemos dicho, el nivel superficial y más literal del objeto. Durante siglos, los jesuítas, una de las órdenes religiosas más influyentes de la cristiandad, fueron entrenados al nivel de pshat para que imitaran a Jesucristo a través de la práctica de los Ejercicios Espirituales del fundador de la orden. San Ignacio de Loyola. Si bien no tengo nada en contra del nivel de pshat. deben activarse otras leyes para poder ejercitar plenamente la imaginación creativa del individuo. Para com enzar, necesitará una ligera sacudida o conmoción. Si no siente la tensión interior, no podrá conectarse con el nivel inmediato de la Fuente y no podrá llegar a ninguna parte con su visualización. Quizás usted haya tenido una experiencia placentera, pero no será una experiencia de transformación. La tensión interna a la que aquí me refiero le permite sum ergirse por completo en la experiencia sensual del ejercicio. Como habrá experim entado sentimientos de am or o pena en un momento u otro de su vida, usted mismo puede atestiguar que cuando estos sentimientos están activos, involucran a todo su ser. Cuando logramos el efecto de sentir una sacudida ante las palabras de uno de los ejercicios y esto nos hace experim entar la vida en m ayor grado, todo nuestro ser debe quedar involucrado también en este caso. Al incorporar el ejercicio, uno modifica su relación consigo mismo y con el mundo. Así. podemos

decir que cuando uno realiza a plenitud los ejercicios guiados, está poniendo en práctica un lenguaje corporal. Una com paración con la forma en que se realizan las posturas de yoga le dará una clara idea de lo que quiero decir. El estudiante de yoga debe form arse conscientemente una imagen visual de una postura— por ejemplo, apretar los pies contra el piso para estirar la espina dorsal— al mismo tiem po que siente a su cuerpo asumir esa postura. De esa misma forma, el estudiante del ejercicio guiado siente con su cuerpo lo que va sucediendo a medida que convierte las palabras del ejercicio en imágenes poderosas y constructivas. De hecho, el único idioma que su cuerpo entiende y reconoce verdaderam ente es el de las imágenes. De ahí que las leyes que rigen cualquier trabajo corporal, com o el yoga, son las mismas que rigen el trabajo con las imágenes mentales. No hay que esperar a que las dificultades de la vida nos hagan entrar en actividad sino, más bien, como un buen atleta, puede practicar para ponerse en un estado propicio al m ovimiento que le permita aum entar su facilidad de adaptarse a cualquier circunstancia o transformarla. Al hacer los ejercicios guiados, está obligando a sus distintos cuerpos (físico, emocional, mental y espiritual) a ponerse en movimiento. Los ejercicios guiados no toman más de un minuto cada uno. a diferencia de los ejercicios del capítulo 5. Pero, igual que éstos, también encuentran su realización en la forma dramática en que nos ayudan a lidiar con los problem as de la vida cotidiana. Del mismo modo que la Reversión y el ejercicio del exam en de conciencia a la inversa nos devuelven la libertad de elección en situaciones en las que reinaban hábitos aprisionadores. los ejercicios guiados nos dan la libertad de hacer frente a los cambios con calma cuando esto es lo que se espera de nosotros, sin importar cuán drásticos sean esos cambios. Com o ya hemos aprendido a conectarnos con nuestra Fuente, nos m ovem os con agilidad y nos sentimos cómodos con un tipo de experiencia a la que m uy probablemente antes los resistíamos. Ahora podemos hacer que nuestra experiencia de alineación despierte y se fortalezca, del mismo modo que el estudiante de yoga, al presionar los pies contra el suelo, practica la postura que obliga al cuerpo a recordar la alineación. Cuando las dificultades de la vida nos hacen perder nuestro equilibrio, si hemos practicado estos ejercicios, ya sabemos íntimamente cómo funciona la alineación y , por lo tanto, somos capaces de reajustarnos en forma fluida y rápida. Apoyam os los pies sobre el suelo, estiramos la espina dorsal y . ni cortos ni perezosos, recuperamos con toda calma nuestro equilibrio. Antes de llegar a los ejercicios guiados propiam ente dichos, mencionaré brevemente algunos detalles importantes que debe saber al com enzar su práctica. Para realizar estos ejercicios, debe escoger un momento y un lugar tranquilos. Siéntese en un sillón o butaca, con los brazos relajados y sin cruzar las piernas. Lea el ejercicio en silencio, luego cierre los ojos, exhale lentamente tres veces, contando de tres a uno y visualizando los números en su mente. Visualice el número uno como una cifra alta, clara y muy

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recta. Luego proceda a "sentir, ver. palpar y v iv ir" el ejercicio. No "piense" en las palabras del ejercicio, sino trate de experim entarlas en su imaginación con todos sus sentidos.

santo o Dios), ¿qué sentido tiene la vida? Usamos la capacidad de la imaginación de trascender límites y de fusionarse para adentrarnos por com pleto en la realidad de la persona que admiramos.

Debe recibir en recompensa una respuesta tridimensional y a todo color. Cuando haya terminado el ejercicio, exhale una vez y abra los ojos. Recuerde que los ejercicios guiados pueden parecer trillados cuando uno simplem ente los lee o cuando los deconstruye mentalmente. Experim entarlos es otra cosa totalm ente distinta.

Hay dos maneras de poner en funcionamiento esta ley de la imitación: o seguim os la trama, o simplemente nos convertim os en la otra persona. Recuerde que. en el campo imaginal, no importan ni el género, ni la raza ni las creencias religiosas. Dado que la imaginación es fluida (y democrática), podemos imaginarnos fácilmente que somos hombre o mujer, animal, planta, roca, aire, ángel, etc. . . .

Cuando uno está verdaderam ente presente en el ejercicio, participa en el proceso no sólo su mente, sino todo su ser. Com o hemos dicho antes, el ejercicio está diseñado para obligarlo a ponerse en m ovim iento, del mismo modo que un verdadero poema se estructura de forma que le produzca una sacudida con su orquestación de palabras. Por supuesto, el reto consiste en ser capaz de ocasionar esa sacudida y el arte con el que se ha elaborado el ejercicio es la respuesta a ese reto. Para que esto suceda, hay que usar las leyes eficazmente. Esto es lo que llamo la estrategia del ejercicio.

El cuento de La Bella y la Bestia nos proporciona una trama que podemos usar para nuestros fines. El cuento comienza cuando el padre de la Bella pierde la fortuna de la familia y luego se entera de que uno de sus barcos ha sobrevivido a la tormenta y pronto tocará puerto. Antes de salir de su casa cam pestre para investigar este rumor, el padre pregunta a sus tres hijas qué regalo quisieran que les com prara con lo que obtuviera de la venta del cargamento del barco.

Como usted sólo dispone de un libro, he seleccionado ejercicios sencillos que cada persona puede hacer por su cuenta. Si experim enta algún resultado que le resulte perturbador, no vacile en buscar ayuda. Todos los resultados son potencialmente explosivos, pues los ejercicios han sido concebidos para sacar a flote su verdadero ser. El capítulo 3 le ofrece algunas sugerencias sobre cómo lidiar con las pesadillas y las imágenes oníricas difíciles. La situación es parecida en este caso. Responda a la necesidad de la imagen que aparezca y. lo que es más importante, ¡recuerde verlo como si fuera un juego! No v o y a enumerar todas las leyes que rigen los ejercicios, sino que me v o y a lim itar a algunas que ya hemos encontrado en nuestra lectura del mito de Perséfone al principio de este capítulo. Verá cómo cada ley rige la serie de ejercicios relacionados con ella. Pero, si bien los ejercicios están reunidos en grupos que ilustran cada ley. los cuatro niveles se aplican en la medida de lo posible a todos los ejercicios de este capítulo. LA PRIM ERA LEY

Dentro del pshat. o sea. la trama, se encuentra contenida la le y de la imitación. ¿Esto le sorprende? La imitación es nuestra primera actividad concentrada. En la niñez aprendemos todo lo que sabemos mediante la imitación de nuestros padres y hermanos. Posteriormente aprendemos también de las historias que oímos. Imitamos al imaginarnos a nosotros mismos en papeles com o el del príncipe que mata al dragón, o la Bella cuando se enamora de la Bestia. Experim entam os el tem or, el va lo r y el triunfo de la Bestia, o el tierno amor y compasión de la Bella, como si fueran nuestros. A sí aprendemos. Este impulso natural y necesario tal vez nunca se detenga por completo. Si no tenemos algún tipo de modelo a im itar, sea positivo o negativo (un maestro, una estrella de cine, un mentor, un héroe, un

Las dos hijas m ayores piden joya s y vestidos caros mientras que la Bella, naturalmente preocupada ante la posibilidad de que el dinero no llegue, dice que echa mucho de menos las rosas y . como no las hay en su nueva casa, lo único que desea que su padre le traiga es una rosa. Luego, el padre, más em pobrecido que a su partida, se pierde en el bosque de regreso a casa. Mientras busca la forma de salir del bosque, se topa con el castillo m ágico desierto y los bellos jardines de la Bestia. De los rosales que encuentra en esos jardines arranca sin titubear una sola rosa, lo que hace que la Bestia salga horriblemente enfurecida de su escondite. La Bestia, monstruo al fin y al cabo, exige al hombre que le entregue a una de sus hijas para resarcirlo por el robo de la rosa. La Bella, tan bondadosa como hermosa, es la única de las tres hijas que está dispuesta a hacer el sacrificio de abandonar la seguridad de la casa paterna para irse a v ivir con la extraña y aterradora Bestia. E je rc ic io g u ia d o 1 ( Im ita c ió n I)

Exhale tres veces. Imagínese que. igual que la Bella. usted tiene que abandonar su casa y la protección de sus seres queridos. ¿Qué sentim ientos y sensaciones lo em bargan? E je rc ic io g u ia d o 2 ( Im ita c ió n II)

Exhale una vez. Véase como la Bella caminando p o r primera vez p o r el extraño jardín de la Bestia. Descubre su rosal. Exhale una vez. ¿Qué sentim ientos y sensaciones lo embargan cuando capta el aroma de la única rosa perfecta del rosal? LA SEGU NDA SERIE DE LEYES

Dentro de rem ez. la estructura, se encuentran ocultas las leyes del m ovimiento, que son numerosas. Com enzam os con las que entran en la categoría de direccionalidad. En el relato de La Bella y la Bestia, el

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padre toma el rumbo equivocado, lo que cambia para siempre su vida y la vida de su hija y de la Bestia. Bajar o subir, ir hacia la izquierda o la derecha, hacia atrás o hacia delante, produce distintos resultados. ¿Podemos especificarlos? La exploración de las seis direcciones perm ite que el soñador no sólo ponga en práctica estas posibilidades, sino que descubra sus atributos. Supongamos que encaramos una situación com pleja en el hogar. La exploración de las seis direcciones pudiera ayudarnos a descubrir las distintas dinámicas que están e n ju e go . E je rc ic io g u ia d o 3 (D lre c c lo n a lld a d )

Exhale una vez. Trate de verse y sentirse como la Bella, que regresa a la casa de su padre después de haber estado ausente durante mucho tiempo. ¿Qué rumbo toma para llegar a casa? (Derecha, izquierda, recto, hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba, hacia abajo). Exhale una vez. ¿Qué ve en el momento de su llegada? ¿Cuáles son sus sentim ientos y sensaciones? E je rc ic io g u ia d o 4 (P e n e tra c ió n I)

Exhale una vez. Imagínese que es la Bella que mira al centro de la rosa. ¿Puede olería? Exhale una vez. ¿Qué ve allí? ¿Qué sucede? ¿Cuáles son los atributos de cada dirección? Estos atributos pueden verse más claramente si se exploran los niveles de penetración. Al avanzar y abrir la próxim a puerta y la siguiente, tal v e z pueda v e r y experim entar algo nuevo. (Por ejem plo, podría abrir otra puerta al final de otro pasillo y encontrarse con un bello jardín bañado por el sol). Una de las estrategias de m ovimiento es la de avanzar siem pre en una sola dirección. Piense en lo útil que sería esta estrategia para una persona que esté lidiando con una situación engorrosa para la que no hay respuesta aparente. E je rc ic io g u ia d o 5 ( P e n e tra c ió n II)

Exhale una vez. Imagínese que está parado frente a una puerta cerrada. Tiene en sus manos un gran m azo de llaves. Encuentre la llave adecuada. Introdúzcala en la cerradura, déle una vuelta y abra la puerta. ¿Qué ve? ¿Qué hace? Exhale una vez. ¿Se queda esperando el umbral o entra? Si la estrategia de penetración (avanzar en una sola dirección) no rompe el patrón, ¿qué hacer? Las direcciones siempre vienen en pares. "Bajar" es complementaria de "su bir" (la propia Perséfone vuelve a alzarse después de caer), y "hacia la derecha" es complementaria de "hacia la izquierda." Muchos de nosotros preferimos una dirección en lugar de otra. Suponga que está construyendo obsesivamente su futuro y no tiene tiem po para reflexionar ni para recapitular lo acontecido en su vida. En este caso, usted prefiere ir hacia la derecha. (En el campo imaginal, el futuro corresponde a la derecha.) O suponga que siem pre está tratando de abandonar su cuerpo e irse a sus mundos mentales o

de fantasía. Si considera que es más natural esta manera de escapar de sus dolores y responsabilidades, prefiere entonces ir hacia arriba. En ambos casos se trata de técnicas de supervivencia, pro bable-mente adquiridas en la niñez, que ya no dan resultado. Explorar perennemente una dirección y excluir las otras es una forma de em pobrecer la vida. Para llegar a ser verdaderos soñadores debemos explorar todas las direcciones. En el caso de las personas que siempre están rememorando el pas-ado. esto se corresponde con la dirección hacia la izquierda en el campo imaginal. Así pues, si esta persona realiza un ejercicio que la desplace hacia la derecha, o sea. hacia el futuro, el m ovimiento resultante pudiera ser lo suficientemente fuerte como para sacudirla y hacer que abandone su obsesión con el pasado. (Su imaginación se vería estimulada por la sacudida y crearía una nueva e inesperada configuración cuya impresión llega a debilitar o incluso a eliminar su fijación obsesiva con las imágenes del pasado.) El restablecim iento del m ovimiento fluido en el eje imaginal izquierda-derecha revitaliza la capacidad del ser humano de m overse en todas direcciones. Esta estrategia básica orientada al cambio implica dar la vuelta, ir en el otro rumbo. (Éste es el concepto de Tshuva. al que nos hemos referido antes, que significa arrepentim iento en hebreo.) Identifiquemos esta vuelta, o este cambio al polo opuesto, como la Ley del retorno. El retorno nos ayuda a rom per la repetición porque nos permite experim entar el punto de vista opuesto. E je rc ic io g u ia d o 6 ( R e to rn o )

Exhale tres veces. Visualice a alguna persona con quien tiene en este momento alguna dificultad. Imagínese que abandona su cuerpo, va hacia donde se encuentra esa persona y entra en su cuerpo. ¿Qué sensación le produce estar dentro de ese cuerpo? ¿Es espacioso o ceñido? ¿Oscuro o luminoso? ¿Calmado o agitado? ¿Cómo respira, se mueve y piensa esta persona? Exhale una vez. Desde esta nueva perspectiva en ese cuerpo y ese cerebro, mírese a usted mismo. ¿Cómo se ve a través de los ojos de esa persona? ¿Qué sensaciones y sentim ientos lo embargan? ¿Qué le dice a la persona que tiene frente a sí. o sea. a usted mismo? Dígalo y óigalo en la voz de esa persona. Exhale una vez. Retorne a su cuerpo y mire a la persona que acaba de visitar. ¿Han cambiado su percepción y sus sentim ientos sobre esa persona? En caso afirm ativo, describa el cambio ocurrido. Este ejercicio es sim ilar al que se encuentra en las páginas 96-99. com o parte del Examen de conciencia a la inversa. Pero, en este caso, no sólo se pone en el lugar de la otra persona, sino que ha visitado su cuerpo. El efecto de "arrepentim iento" debe ser más fuerte. E je rc ic io g u ia d o 7 (P a re s )

Exhale tres veces. Visualícese y siéntase como un árbol ya crecido. Palpe y vea sus raíces, tronco.

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ramas y hojas. Exhale una vez. Ahora sienta y visualice las hojas. que se recogen rápidamente hacia dentro de las ramas, éstas hacia dentro del tronco y éste hacia dentro de las raíces y de la sem illa. Exhale una vez. Visualícese y siéntase com o la semilla. Escuche el murmullo de su propia vida. ¿Qué le está diciendo? Exhale una vez. Ahora crezca m uy rápidamente hasta volver a se r el árbol totalmente crecido. El establecimiento de pares nos lleva naturalmente a considerar el reflejo como otra ley del m ovimiento. El reflejo añade un giro más a la ley del retorno. El espejo nos devuelve el reflejo invertido de nuestra imagen. En otras palabras, la imagen ha experim entado un giro. El efecto es perm itirnos ver (o sea. devolvernos) lo que de otro modo no podríamos o no querríamos ver. Com o no estamos acostumbrados a este otro punto de vista, la experiencia nos hace ponernos en m ovimiento. Algunos sienten susto, otros sorpresa, p la c e ro pena, pero nadie se queda indiferente ante su propia imagen. Si se siente incómodo consigo mismo y quiere saber p o rq u é , m irarse en el espejo le dará una luz. ¿No es éste el prim er paso para corregirse? El reflejo no implica solamente m irarse en un espejo físico o imaginario. Recibimos la proyección de la imagen invertida cada vez que realizam os el aero de mirar. A sí es como funcionan nuestros ojos. Cuando estamos mirando al mundo imaginal o soñando en la noche, las imágenes oníricas nos devuelven nuestro ser interior, del mismo modo que una film ación de video nos puede devolver nuestra propia imagen mientras caminamos y hablamos, cosa que de otro modo no podríamos ver. En el acto de v e r hay un m ovimiento centrífugo que atrae una respuesta centrípeta. Por ejemplo, imaginem os a una persona que esté obsesionada con ganar dinero y salir adelante, hasta el punto de olvidar qué es correcto y qué es incorrecto. Sus imágenes oníricas (el par invertido de la visión diurna) le devolverán el reflejo de esas partes olvidadas, y a menudo lo harán en una forma "resentida" y de pesadilla. ("¿Cómo puedes olvidarnos?", parecen preguntar las imágenes oníricas.) Esta misma ley se aplica no sólo los sueños nocturnos, sino cada vez que nos m iremos por dentro. Cuando hacemos nuestros ejercicios, el simple hecho de que estamos mirándonos por dentro significa que la respuesta imaginal que obtenemos estará invertida. De ahí su carácter sorpresivo y su eficacia. La misma ley se aplica a la vida cotidiana. Esto me hace recordar a un amigo que siempre va armado con una pistola cuando toma el metro. ¿Por qué lo hace? Según él, lo hace "porque en la calle hay mucha gente enojada". ¿Y si él se deshiciera de su pistola? ¿Tropezaría con tanta gente enojada? Su tem or, simbolizado por su necesidad de portar un arma, crea la respuesta centrípeta: el miedo gravita hacia la ira. El uso de la estrategia del reflejo nos ayudará a com prender cómo estamos elaborando nuestra propia realidad, al mismo tiem po que nos permitirá reconocer los cambios que debemos implementar.

E je rc ic io g u ia d o 8 ( R e fle jo )

Exhale tres veces. Imagínese que se mira en un espejo. ¿Cómo se ve? ¿Cómo está vestido? ¿Qué expresión tiene? ¿Cómo se siente al verse en el espejo? El reflejo nos lleva a contemplar la posible yuxtaposición de dos imágenes completamente opuestas, por ejemplo, la Bella y la Bestia, com o un contraste "conm ovedor". Ésa es la le y de los contrarios. La "conm oción" permite que el m ovimiento bloqueado que está presente en las dicotomías (por ejem plo, los distintos tipos de disyuntivas, el bien y el mal, la belleza y la bestialidad) "e xp lote " en una configuración nueva, pero fluida. En otras palabras, ha habido una nueva percepción y el sueño es restablecido. E je rc ic io g u ia d o 9 ( C o n tr a r io )

Exhale una vez. Imagínese que es al mismo tiempo la Bella y la Bestia. ¿Qué sucede? ¿Qué siente? Prestar atención a los conjuntos de imágenes es otra forma de m edir las profundidades. Por ejemplo. Hécate. Perséfone y Deméter son todas la misma, según el mito. Se nos está diciendo algo, ¿pero qué es? Suponga que en su vida cotidiana surge una situación en la que usted se debate entre tres ideas distintas que no lo dejan tranquilo. ¿Por qué están ahí esas ideas? No parecen tener relación entre sí, pero de todos modos le viene a la mente una y otra vez siempre que surge la misma situación o se plantea la misma cuestión. ¿Qué hacer? Cuando permitimos que la mente imaginaria contemple simultáneamente distintas tendencias, rumbos y posibilidades, se produce una tensión de la que surge un nuevo m ovim iento. Así se restablece el flujo. Es lo que denominamos la le y del agrupamiento. E je rc ic io g u ia d o 10 (A g r u p a m ie n to )

Exhale una vez. Visualice un triángulo cuyas tres puntas corresponden a Hécate. el espíritu femenino. Perséfone. la doncella y Deméter. la madre. Exhale una vez. Mire al centro del triángulo. ¿Qué ve? ¿Qué pasa si siente que es dos personas al mismo tiempo? En un instante es dulce y flexible y en el instante siguiente es una persona iracunda y descontrolada. ¿Cómo aprender a incluir en una totalidad estos aspectos distintos de su personalidad? ¿Cómo resolver el divorcio entre ambas tendencias? Supongo que los ejercicios hasta ahora expuestos han demostrado que el mundo onírico nos permite saltar de un punto a otro en un santiamén. Tam bién nos perm ite adoptar a voluntad distintas formas corporales. El hecho de transform arnos de una a otra y perm itirnos experim entar distintas alternativas nos proporciona la agilidad necesaria para ser flexibles y cam biar con rapidez y gracia. Recuerde que

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estos ejercicios guiados son transform ativos. Podemos realmente utilizar la plasticidad de nuestra imaginación para practicar no solamente el m ovim iento, sino la transformación instantánea.

cambiarla por otra que le guste más. Pero, ¿cómo podrá aprender a centrar su imaginación si, desde el mismo com ienzo, ya está poniendo en duda su validez?

E je rc ic io g u ia d o 11 (P la s tic id a d I)

Exhale una vez. Vea su propio lado bestial. Exhale una vez. Imagínese que es la Bella, que acaricia su lado bestial. ¿Qué sucede?

Recuerde además que el titubeo propicia la fantasía. Crea en lo que ve en el prim er instante, por desagradable o extraño que le parezca. La inmediatez es una estrategia de transformación. Es la única manera de convertirse en un verdadero soñador. E je rc ic io g u ia d o 13 ( In m e d ia te z )

E je rc ic io g u ia d o 12 (P la s tic id a d II)

Exhale una vez. Imagínese que llega a un jardín donde hay muchos animales. Imagínese que entra en el cuerpo de un lagarto, exhale una vez . . . de un pavo real, exhale una vez . . . de un pájaro . . . LA TERCERA LEY: INDETERM INACIÓN

Dentro del nivel de drash (la pregunta), se inscribe la le y de la indeterminación. Si nos disponemos a form ular una pregunta y nos apresuramos a responderla, no hemos dado oportunidad a la pregunta de quedar suspendida sobre el vacío. No hemos escuchado. La indeterminación crea el espacio para que venga una respuesta. Digam os que ese espacio es una "pausa". La pausa no sólo representa el secreto de conocerse uno mismo, sino que es el secreto de toda sanación. Dentro de la pausa, la respuesta encuentra espacio para salir. La indeterminación permite activar la fuente y hacer que la imaginación se desenvuelva creativamente. (La indeterminación es distinta a otro tipo de situación que ocurre cuando se plantea una "pregunta guía". Las preguntas guías, a diferencia de los resultados que se obtienen cuando se aplica la ley de la indeterminación, llevarán inevitablem ente al soñador a una conclusión obvia. Esto sólo sería aceptable o recomendable en un solo caso: cuando el ejercicio tenga como propósito sanar una condición física específica y ya se sepa que provocará la respuesta deseada.)

Exhale una vez. Imagínese que mira con una lupa una palabra escrita en un papiro antiguo que acaba de descubrir. ¿Qué lee? Acabo de m ostrarle algunas de las estrategias básicas necesarias para inducir a un soñador a la acción. Lo que le propongo es que use los ejercicios guiados como práctica para el desarrollo interior. (Vea en el apéndice 1 otro ejemplo de una serie de ejercicios.) A menos que se indique lo contrario, basta con hacerlos una sola vez. Si desea repetirlos, espere al menos tres meses, para no perder el efecto de sorpresa. * >:- * Ya está listo para pasar a su octava tarea: explorar la intención fundamental de su ser. No obstante, antes de seguir adelante, asegúrese de estar fam iliarizado y cómodo con todas sus tareas anteriores. Sin ellas no puede proceder. Constituyen la base para la segunda mitad de la labor: convertirse en un soñador adiestrado y en un maestro del Plan de Vida. U N A RÁPIDA G U ÍA DE REFERENCIA. PAILA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 7

Im ita c ió n I (p á g . 124)

LA CUARTA LEY: INM EDIATEZ

Dentro del cuarto nivel o sod. el nivel de la Fuente, se inscribe la le y de la inmediatez. Recordemos cómo la fuente salta ante la pregunta. Todos los ejercicios guiados deben ser breves. Como hemos visto anteriorm ente en este capítulo, la conexión con la fuente requiere tácticas sorpresivas. Si se disuelve el factor sorpresa al alargar el proceso, esto atenta contra la espontaneidad y frescura necesarias en el proceso. La respuesta tiene que ser rápida; su desdoblamiento no requiere más de un minuto. Recuerde que conectarse con la fuente implica conectarse con la esencia de la cuestión, o sea. con los sentimientos. La respuesta imaginal es holográfica, debido a que existe en el idioma de los sueños. La primera imagen contiene toda la verdad. Si uno titubea porque no le gusta la imagen, podría sentirse tentado a

Exhale tres veces. Imagínese que. igual que la Bella, usted tiene que abandonar su casa y la protección de sus seres queridos. ¿Qué sentimientos y sensaciones lo embargan? Im ita c ió n II (p á g . 124) Exhale una vez. Véase como la Bella, caminando por primera vez por el extraño jardín de la Bestia. Descubre su rosal. Exhale una vez. ¿Qué sentimientos y sensaciones lo embargan cuando capta el aroma de la única rosa perfecta del rosal? D lre c c lo n a lld a d (p á g . 125) Exhale una vez. Trate de verse y sentirse com o la Bella, que regresa a la casa de su padre después

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de haber estado ausente durante mucho tiempo. ¿Qué rumbo toma para llegar a casa? (Derecha, izquierda, recto, hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba, hacia abajo). Exhale una vez. ¿Qué ve cuando llega a la casa de su padre? ¿Cuáles son sus sentimientos y sensaciones? P e n e tra c ió n I (p á g . 125)

C o n tra rio s (p á g . 129) Exhale una vez. Imagínese que es al mismo tiempo la Bella y la Bestia. ¿Qué sucede? ¿Qué siente? A g ru p a m le n to (p á g . 129)

Exhale una vez. Imagínese que es la Bella que mira al centro de la rosa. ¿Puede olería? Exhale una vez. ¿Qué ve allí? ¿Qué sucede?

Exhale una vez. Visualice un triángulo cuyas tres puntas corresponden a Hécate, el espíritu femenino. Perséfone, la doncella y Deméter. la madre. Exhale una vez. Mire al centro del triángulo. ¿Qué ve?

P e n e tra c ió n II (p á g . 125)

P la s tic id a d I (p á g . 130)

Exhale una vez. Imagínese que está parado frente a una puerta cerrada. Tiene en sus manos un gran mazo de llaves. Encuentre la llave adecuada. Introdúzcala en la cerradura, déle una vuelta y abra la puerta. ¿Qué ve? ¿Qué hace? Exhale una vez. ¿Se queda esperando el umbral o entra?

Exhale una vez. Vea su propio lado bestial. Exhale una vez. Imagínese que es la Bella, que acaricia su lado bestial. ¿Qué sucede?

R e to rn o (p á g . 127) Exhale tres veces. Visualice a alguna persona con quien tiene en este momento alguna dificultad. Imagínese que abandona su cuerpo, va hacia donde se encuentra esa persona y entra en su cuerpo. ¿Qué sensación le produce estar dentro de ese cuerpo? ¿Es espacioso o ceñido? ¿Oscuro o luminoso? ¿Calmado o agitado? ¿Cómo respira, se mueve y piensa esta persona? Exhale una vez. Desde esta nueva perspectiva en ese cuerpo y ese cerebro, mírese a usted mismo. ¿Cómo se ve a través de los ojos de esa persona? ¿Qué sensaciones y sentimientos lo embargan? ¿Qué le dice a la persona que tiene frente a sí, o sea. a usted mismo? Dígalo y óigalo en la v o z de esa persona. Exhale una vez. Retorne a su cuerpo y mire a la persona que acaba de visitar. ¿Han cambiado su percepción y sus sentimientos sobre esa persona? En caso afirm ativo, describa el cam bio ocurrido.

P la s tic id a d II (p á g . 130) Exhale una vez. Im agínese que llega a un jardín donde hay muchos animales. Imagínese que entra en el cuerpo de un lagarto; exhale una vez. Imagínese que entra en el cuerpo de un pavo real; exhale una vez. Imagínese que entra en el cuerpo de un pájaro. In m e d ia te z (p á g . 131) Exhale una vez. Imagínese que mira con una lupa una palabra escrita en un papiro antiguo que acaba de descubrir. ¿Qué lee? V aya al apéndice 1, donde encontrará otra serie de ejercicios. Hágalos todos sin interrupción, (pág. 217)

P a r e s ( p á g . 127) Exhale tres veces. Visualícese y siéntase como un árbol ya crecido. Palpe y vea sus raíces, tronco, ramas y hojas. Exhale una vez. Ahora sienta y visualice las hojas, que se recogen rápidamente hacia dentro de las ramas, éstas hacia dentro del tronco y éste hacia dentro de las raíces y de la sem illa. Exhale una vez. Visualícese y siéntase com o la sem illa. Escuche el murmullo de su propia vida. ¿Qué le está diciendo? Exhale una vez. Ahora crezca m uy rápidam ente hasta v o lve r a ser el árbol totalm ente crecido. R e fle jo (p á g . 129) Exhale tres veces. Imagínese que se mira en un espejo. ¿Cómo se ve? ¿Cómo está vestido? ¿Qué expresión tiene? ¿Cómo se siente al verse en el espejo?

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sucedió fue que el Espíritu lo iluminó y él se dejó llevar. ¿Si no tenemos el mismo tipo de visión clara, significa que no poseemos el plano adecuado? ¿O simplemente que nuestro propósito superior aún está oculto? ¿O es que se nos han ofrecido visiones, pero las hemos ignorado o rechazado, pues preferimos las distracciones a la intensa concentración necesaria para ir tras un sueño? ¿Podemos abrigar la esperanza de que. con el paso del tiempo, tendremos una visión de nuestro verdadero propósito en la vida y que esa visión sea lo suficientemente fuerte como para empujarnos a la acción?

OCHO

In te n c ió n y sueño "La visión que él ve es para dentro de muchos días, y para tiempos lejanos él profetiza".

* >:- *

EZEQUIEL 12:27

LA INTENCIÓN CO M IE N ZA CON U N A VISIÓ N

Había una vez. en la santa ciudad de Jerusalén. donde ocurren m ilagros con la misma naturalidad con que una mariposa va de flor en flor, un joven árabe de unos catorce años de edad. Su nombre era Nabulsi. No tenía familia ni hogar. Llevaba sobre sus espaldas todas sus posesiones terrenales y . en su bolsillo, una moneda para comprar algo de comer. No era la única alma que vagaba por el bazar de la Ciudad Antigua— había muchos com o él— pero ese día. sin que Nabulsi lo supiera, el Espíritu estaba presente. Nabulsi captó un destello de luz solar de un objeto que, junto con otros botines, yacía sobre una alfombra en la calle. Se detuvo a mirar. Era una aldaba. De repente, tuvo una visión de esa misma aldaba en una puerta. Detrás de la puerta había una casa y detrás de ésta, com o en una serie de transparencias, había otra aldaba sobre otra puerta y otra casa, luego otra aldaba, puerta y casa, y así. sucesivamente, hasta donde llegaba la mirada del joven. La aldaba era m uy bonita y le atraía mucho, pero fue la visión lo que lo dejó sin aliento. Las visiones, como ningún otro fenómeno, se caracterizan por hacernos perder el sentido de "lo convencional". Nabulsi compró la aldaba con la moneda que había guardado para poder cenar algo esa tarde. Todo comenzó con una visión de muchas puertas y casas y continuó con una acción: la compra de la aldaba por Nabulsi. ¿Fue una acción loca o valerosa? Esa noche el chico se quedó sin comer, acurrucado para protegerse del frío en una esquina oscura, apretando una pesada aldaba contra su menudo pecho. ¿Ahí term ina el relato? ¿O es que. al fusionarse la visión con la acción, se puso en marcha un m ovimiento que no cesaría hasta que se cerrara todo el círculo, hasta que el sueño tomara suficiente impulso para convertirse en realidad? ¿Son las "visio nes" mensajes proféticos de los dioses? ¿O son un plano de nuestra estructura interior que, al ser desplegado, revela el verdadero propósito de nuestro ser? Comoquiera que sea. ¿Nabulsi estará a la altura de la promesa de la visión y buscará el destino que ésta vaticina? En caso afirmativo, ¿en qué consiste el poder de esta visión, capaz de asirse tan fuertemente a una persona que la puede llevar, contra todas las probabilidade. a hacer realidad su sueño? Quizás no todos seamos bendecidos con una visión tan potente como la que tuvo Nabulsi. Lo que

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra " (Génesis 1:1). ¿A partir de qué los creó, junto con todas las m aravillas que contienen? "Creatio ex ni hilo": ¿De la nada? "N o ", dice el Midrash. Dios miró y vio "letras escritas con fuego negro sobre fuego blanco". ¡Pero si el fuego no existía antes de la creación del mundo! ¿Qué fuego puede ser éste si no la ardiente exaltación de Dios al verse a sí mismo? Todo lo que Él contenía. Sus sueños sobre sí mismo, fueron el fuego que produjo la creación. Dios vio que "era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). y su Pasión por lo que vio fue el combustible que hizo que el mundo se manifestara. Ése ímpetu fue su regalo y. con él (como estamos hechos a Su im agen), nos regaló también los conocimientos necesarios para convertirnos en manifestadores y cocreadores en Su plan. Pero, ¿cocreadores con Dios? ¿Qué clase de pensamiento mágico es éste? ¿Qué locura peligrosa? Una v o z nos dice: "M iraos por dentro y el fuego de vuestra observación hará que vuestro sueño se m anifieste". Está m uy bien, pero es que las madres siempre advierten a sus hijos: "No se pasen la vida soñando. Soñar no conduce a ninguna parte". Entonces, ¿quién tiene la razón? Los dos. por supuesto. Veam os por qué. En el inicio, bereshit. está la semilla. Com o no tiene ni pasado ni futuro, es el instante, el impacto de la revelación. El brote de la semilla toma seis días (¿seis fases de sueño?). En el séptimo día. la semilla descansa en su desdoblamiento glorioso, al convertirse en el Árbol de la Vida. Pero aún no hay manifestación. Ésta tiene lugar en la segunda fase de la creación, cuando el orden se invierte. En esa fase Dios hace "la tierra y los cielos" (Génesis 2:4) en contraposición a "los cielos y la tierra " (Génesis 1 : 1). En Génesis 2:7 es cuando Dios usa tierra para hacer a Adán. Su gesto práctico (o quizás "terrenal") hace que su sueño pase a la manifestación física. Esto mismo, aunque en forma más humilde, es lo que pasa cuando Nabulsi compra la aldaba y este gesto hace que su sueño se convierta en realidad. ¿Es suficiente esto? ¡Claro que no! El mundo de la manifestación existe en el tiem po y el espacio. La historia no se reduce a la compra de la aldaba o la creación de Adán. Como el sueño debe

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manifestarse en el mundo físico, la existencia del tiempo y el espacio impone a la situación sus propias necesidades y requisitos a medida que van surgiendo. Después que Dios hizo a Adán, hizo la siguiente reflexión: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea" (Génesis 2:18). Así fue como creó a Eva. para que le hiciera compañía a Adán. Según estos mismos principios de necesidad física. Nabulsi. ya com prometido con la aldaba, siente ahora la necesidad de encontrar un sitio donde guardar su tesoro hasta que llegue el día en que pueda com prar la casa sobre cuya puerta podrá colocar su preciosa aldaba. Su pasión por encontrar un buen empleo que le permita avanzar en la vida es alimentada por su visión. Ya no es un chiquillo insignificante, sino un hombre nuevo, un hombre con un propósito— intención, o kavaná. como le llaman los hebreos— que arde en su corazón, su mente y su cuerpo. Com o vivim os en una realidad física que nos limita, la kavaná de Nabulsi enfrenta retos a cada paso. ¿Qué pasa si recibe una oferta de empleo com o pastor en Galilea, bien remunerado, con alojam iento y comida? Estaría lejos de la ciudad, donde sabe que debe estar para poder cum plir su sueño. ¿Permitirá que sus necesidades y deseos inmediatos lo aparten de la búsqueda de su visión, de lo que sabe íntimamente que es su único propósito verdadero en la vida? Lo que va a determ inar si llevará una vida regida por la conveniencia y la prem editación o una vida llena de propósito y sentido será la elección que haga y . lo que es más importante, la forma en que actúe al hacer esas elecciones. Su visión fue una anunciación. Ahora deberá someterse a ella, vivirla. LA DIFERENCLA ENTRE LA KAVANÁ Y LA VOLUNTAD

¿Qué hubiera ocurrido si el muchacho hubiera dejado pasar la oportunidad? ¿Qué pasaría si. por temor, hubiera rechazado la necesidad de la revelación? ¿Y si no hubiera comprado la aldaba? En ese caso, hubiera sido como el sirviente en la parábola cristiana de los talentos, que toma las tres monedas que su amo le confía y las entierra en el huerto para que estén seguras. Así, las monedas no rinden fruto. Pero la visión de lo que hubiera podido ser lo atormenta, como un alma sin raíz. Éste es el caso en que se justifica la advertencia de la madre: "¡N o te pases la vida soñando!" Porque, si uno no se esfuerza por convertir su sueño en una realidad concreta, volverá a ser una fantasía, un círculo vicioso en su imaginación, una culpa, un lamento. ¿Cuáles son las metas que puede proponer la madre para sustituir las de su hijo? Seguridad financiera, buena posición social, felicidad m atrimonial, popularidad, hacerse médico, abogado o estrella de cine, com o ella misma soñó ser. Esas metas parecen estar perfectamente justificadas, salvo por un detalle: son metas ajenas. Se basan en los sueños, deseos y temores de la madre. Quizás el niño también comparta esas aspiraciones, porque es ambicioso, com petitivo, envidioso y fácil de manipular, o simplemente porque quiere saciar las necesidades de la madre. Son metas que le ha llegado desde

fuera, por un proceso mental de eliminación o de cálculo. Debido a que estos "sueños recargados" (que tanto nosotros como nuestros seres queridos podemos prom over con mucho afán) se originan en el terreno viscoso de las emociones y las reacciones, el fuego puro que hemos denominado kavaná no está presente para impulsarlos. En lugar de ello, se adueña de nosotros un fuego de inferior clase, no la llama consumidora y pura del propósito, sino un fuego que nos desgasta. Nos exige controlar el entorno, o imponer nuestra voluntad, o aferram os antes de tiem po a la meta deseada, o nos hace desplomarnos de impotencia y desesperanza. Sea como sea. el proceso carece de gracia y no es fluido ni fácil. Com o la energía de que disponemos se está com portando de forma "re -a ctiva" (vea en la figura 5 el gráfico del Plan de Vida), sólo podemos valernos de la fuerza para rom per cualquier resistencia a nuestra meta calculada. ¿Qué tiene de malo eso? Es m ejor ser premeditado que apático, tener éxito es m ejor que fracasar. No obstante, ¿cuántas personas de éxito hay que. según nuestra valoración, poseen todo lo que hemos soñado tener, pero aún así consumen drogas o se suicidan porque, según su pro-pia valoración, sus vidas o un fracaso o sim plem ente carecen de sentido? ¿De qué otra forma podemos explicar su desesperanza? Está claro que sus sueños han sido falsos y. como hemos visto, han sido alimentados por la ira. la ambición, el resentimiento, la envidia, la cobardía, o sea. por emociones que. com o las furias de la m itología griega, nos persiguen hasta que enloquecemos. Imagínese que es un jugador de fútbol americano, que tiene la pelota en sus manos y arremete enojado contra la resistencia de sus oponentes para lograr anotar un tanto. Todos lo vitorean cuando cruza la línea de meta y esto lo hace sentirse justificado y pleno de orgullo. Acaba de usar su voluntad para abrirse paso a través de una firm e resistencia y ha logrado lo que se propuso. Imagínese ahora una situación distinta: acaba de atrapar la pelota pero, en esa fracción de segundo, tiene una visión sim ilar a la que tuvo Nabulsi. Entonces se deja llevar hasta la Fuente y se "ve " anotando el tanto sin esfuerzo. Como por arte de magia, los vítores se retiran com o una ola hasta dejar el silencio, el estadio parece m uy distante y tanto sus contrincantes como usted y todos sus compañeros de equipo se mueven en cámara lenta. Le sorprende particularmente la facilidad y fluidez de sus gestos. Todo sucede como si la eternidad le perteneciera pero, en el instante de "v e rse " anotar el tanto, ya está haciéndolo, como puede suceder en el tiempo onírico. Los deportistas y aficionados se refieren a este fenómeno con el térm ino "estar en la zona". Los atletas que lo han experim entado nunca olvidan su repentino salto al "estrellato". Han "vis to " la divinidad en acción: la "verdadera" visión que transforma en victoria sus limitaciones. Las visiones verdaderas provienen de nuestra fuente. La kavaná, propulsada por la verdadera visión, es la que crea la "zona ". Si uno toma su intención de su Fuente y sigue la kavaná. todo se vuelve fácil, fluido y sencillo. Cuando se torna com plicado y difícil, es porque su sueño se ha salido de su carril. Uno

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se vale de la fuerza para hacer que suceda algo que no debía suceder. Valerse de su voluntad de esta manera puede resultar m uy agotador. EL ARCO IRIS DE SENTIM IENTOS

Entonces, ¿qué es una visión verdadera? Desde que Adán y Eva fueron expulsados del Jardín del Edén, sabemos que debemos trabajar y esforzarnos para sacar nuestro tesoro oculto en la tierra. Experim entam os esto todos los días. Nos esforzam os en nuestro trabajo, nos ocupamos diligentemente de nuestros hijos y de nuestros padres ancianos, nos esforzamos por salvar una relación que está en peligro, ponemos toda nuestra voluntad y rechinamos los dientes por m antenernos a flote en un mundo difícil. ¿Qué más podemos hacer si no hemos recibido el don de una verdadera visión? No todos somos tan afortunados como Nabulsi. ¡Espere! Esto se está complicando. Casi puedo oír su rabia. ¿Por qué él ha de ser afortunado y yo no? ¿Por qué ha de ser fácil para él. y tan difícil para mí? ¿Por qué a él lo embarga la pasión y a mí el cansancio? Sólo podrá com enzar a responder esas preguntas si llega a conocer lo que es una verdadera visión. Pero empecemos por preguntarnos, ¿sabemos si esta visión existe? Los cuentos antiguos nos dicen que al pie del arcoiris hay enterrada una olla de oro. Es nuestra si nos atrevem os a ir en su busca. Sólo podemos alcanzar el oro. la piedra filosofal del alquimista, la Fuente si, después de habernos deshecho de todos nuestros sueños "recargados”, nos atrevem os a andar por el cam ino séptuple del arcoiris. E l a rc o iris

Exhale tres veces. Imagínese que está ascendiendo p o r el gran arco de un arcoiris. Salte y juegue en cada uno de los distintos colores: rojo. naranja, amarillo, verde, azul. índigo y violeta. Sienta cómo cada uno de ellos le produce una sensación distinta en su cuerpo. ¿Puede dar nombre a esas sensaciones? Exhale una vez. Avance hasta el extrem o del arcoiris. donde encontrará el tesoro enterrado. Cuando pisamos la tierra al otro extrem o del arcoiris. nos encontramos en la "zona ", movidos por la energía de la Fuente, cuyo m isterio y potencia son tan grandes que nos resultan insondables. De su suave e intensa luz irradian todos los colores de nuestros sentimientos. Recordemos que los sentim ientos no son emociones. Las emociones son reacciones que sentimos cuando hemos bloqueado deseos, expectativas, reivindicaciones, etc. Para refrescar la memoria, vuelva a consultar el gráfico del Plan de Vida (figura 5). Cuando reaccionamos, seguimos estando en oposición, empujando o tirando, es decir, jugando el juego "deliberado" (vea el capítulo 2). Pero, cuando sentim os (amor, compasión, belleza, fuerza, esplendor, valor, victoria, alegría, piedad.

justicia, etc.), enviamos luz y calidez en todas direcciones, com o la olla de oro o el sol en el cielo. Resplandecemos. En el sentido más estricto de la palabra, nos convertim os en estrellas. La olla de oro al pie del arcoiris es una herencia que se ofrece no solamente a los Nabulsis de este mundo, sino a todos nosotros. ¡Sí! A todos: a usted y a mí. al pensador, al sastre, al rico, al pobre, al negro, al blanco. La Fuente no hace distinción, pues para ella todo es luz. La forma no se ha manifestado a partir de ella ni se ha hecho manifiesta aún a través de nuestras elecciones. Com o José, el soñador en la Biblia, todos somos el hijo/hija favorito, y nuestro padre — el Espíritu que sopla en nosotros el fuego de la v id a — nos envuelve en una túnica de muchos colores. (Pongo como ejem plo a José porque el género masculino representa la parte "activa" en nosotros. José significa "añadido" en hebreo.) Tendrem os que descartar todos los sueños "recargados" si queremos reclam ar nuestra herencia, o sea, ese otro hijo, la visión, que se "añadirá" al don con que nacimos (la Imaginación). SÓLO EL SUEÑO EXTRAORDIN ARIO ALIM ENTA LA INTENCIONALIDAD

José era joven como Merlín y como los duendes del mundo "vidente". Estaba enamorado de su propia belleza, lo que no nos debe sorprender, pues el mundo onírico tiene un efecto de fascinación sobre el soñador. José tuvo un sueño que le contó a sus hermanos. "Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias." ¿Cómo pudo José no darse cuenta del efecto que sus palabras tendrían sobre sus hermanos? ¿Es que era demasiado vanidoso o era simplemente ingenuo? Al contrario, como todos los duendes del mundo onírico. José era un inocente. Tanto así que. para asegurarse de que sus hermanos lo hubieran escuchado bien, tuvo otro sueño basado en el mismo patrón, con lo que "añadió" sal a la herida. "He aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban hacia m í" (Génesis 37:9). Es comprensible que los hermanos de José se sintieran indignados y lo retaran: "¿De veras crees que vas a reinar sobre nosotros, y que nos vas a som eter?" El padre de José lo regañó por haberlo provocado innecesariamente a él y a sus hijos, pero eso no impidió que el padre "m editara en todo esto". ¿Por qué? ¿Reconoce el patrón? José es el eje central, mientras que los hermanos, el padre (el sol) y la madre (la luna) son los rayos de la rueda. ¡Es un sueño con "sensaciones"! El sueño produce un resplandor como el de una estrella y atrae hacia sí a todos los protagonistas. El padre de José no podía olvidar el sueño de su hijo. Sus hermanos tampoco podían olvidarlo. Un sueño resplandeciente deja ciertamente una impresión indeleble, no sólo en el soñador, sino en todos los que lo oyen contar. Arde inolvidable en nuestras mentes. Echa a andar una nueva visión y la mantiene en marcha hasta que la visión se com plete mediante la manifestación de su mensaje en el mundo físico. Tras haberse hecho realidad, entra en el universo de nuestros recuerdos más entrañables.

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o se convierte en alimento de historias y mitos sagrados, de leyendas y cuentos de hadas. Cuando nos hemos conectado con la Fuente y ésta revela su estructura fundamental y verdadera en forma de un sueño nocturno, llam am os a este fenómeno "sueño extraordinario", para distinguirlo de los sueños recargados. Cuando esa revelación aparece durante el día, como le sucedió al muchacho árabe, le llam am os "visión profètica." El sueño extraordinario (nocturno) o la visión profètica (diurna) son los únicos tipos de sueños que crean intención. Al acercarnos a la Fuente incandescente, ante cuyo fuego sólo los sentimientos pueden sobrevivir, estos sueños avivan el m ovimiento de la kavaná.

fulgurantes en los momentos más inesperados. Si usted piensa que no ha sido visitado por un sueño extraordinario, probablem ente está equivocado. La Fuente nunca deja de brillar dentro de nosotros. A continuación le sugiero una manera de recordar: P r im e r re c u e rd o

Exhale tres veces. Remóntese en el pasado a su prim er recuerdo feliz. Recuérdelo y vívalo intensamente, con todos sus detalles y matices mágicos. Exhale una vez. Regrese al presente y reconozca cómo este prim er recuerdo avivó su inspiración y lo m otivó en la vida. Si le resulta difícil encontrar el prim er recuerdo feliz, pruebe con este ejercicio:

DESGARRONES EN LA VISIÓ N

A todos nos parece m aravilloso tener una visión impactante y repentina durante el día. Es un suceso lo suficientemente impactante como para que quizás nos permitamos creer en su autenticidad. Pero, ¿un sueño nocturno? Eso fue lo que le sucedió a José y es evidente que su sueño le pareció suficientemente importante como para contárselo a todos. De hecho, tuvo el sueño en dos versiones distintas. A pesar de la ira de sus hermanos, lo contó dos veces. ¿Quiénes son los hermanos que tanto odian y envidian a José? A estas alturas, seguram ente ya lo sabe. Son las otras partes de José, las emociones reactivas que se resisten a la visión. Son los movim ientos de nuestra tierra, de nuestro hábitat natural, el cuerpo: nuestros instintos y deseos, nuestras reacciones violentas y emociones confundidas, nuestros malos hábitos que no quieren ser expulsados ni modificados p o rla kavaná. Éstos son los culpables que. com o si fueran animales, arrancan de nuestra túnica sus múltiples colores y . entremezclándolos, producen los sueños recargados. No quieren que tengam os nada que v e r con el sueño extraordinario. Ante semejantes dificultades, incluso un gran sabio como José estuvo a punto de sucumbir. Los hermanos le rasgaron su túnica y lo lanzaron en un pozo de serpientes. Si no bastara con esto, lo vendieron a los ismaelitas. Entonces, ¿cómo vam os a identificar y autentificar nuestro sueño extraordinario? ¿Cómo nos damos cuenta de que ya hemos sido visitados? ¿O de que necesitamos llegar al sueño extraordinario que vive dentro de nosotros? ¿Qué caracteriza a los sueños extraordinarios? Su estructura clásica, colores claros, carácter compacto, belleza, efecto, sencillez. Los sueños extraordinarios son com o la buena poesía: confiamos en ellos. O como un buen amante: fuerte, dulce, flexible, provocador. Son como faros que nos iluminan y nos guían y nunca podemos olvidarlos. Sin em bargo, igual que los hermanos de José, luchamos por destruirlos. Pero, ¿no sabe usted que son indestructibles? Los podemos enterrar, asfixiar, cortarlos en pedazos, pero aún así se abren paso

H a c e r fre n te a su ka va n á m á xim a

Exhale tres veces. Imagínese que se ve al final de su vida. ¿Qué tipo de se r humano tiene ante usted? Mire a los ojos de este se r y encuentre a llí los logros, cualidades y la esencia que personifica. Exhale una vez. Sepa lo que ha m otivado a este se r humano a llegar a se r quién es y reconozca esta motivación como la kavaná que está buscando. De se r posible, dé nombre a su kavaná. No se preocupe por determ inar si su prim er recuerdo es auténtico o es simplem ente un "recuerdo de pantalla" (un recuerdo de un suceso que alguien le habría contado y que usted rememora com o si fuera auténtico, o de un suceso que tal vez no haya ocurrido), porque cualquiera de los dos tipos puede convertirse en su mito personal, dado que lo importante es el efecto que tiene en usted. Ambos ejercicios — el de rem em orar su prim er "recuerdo" sólido y feliz o el de avanzar en el tiempo hasta elmomento en que termina la vid a — lo llevará a renovarse en relación con el propósito fundamental de su ser. Haga los dos ejercicios. Recuerde que la visión, con toda su intensidad y riqueza contenida, es lo que alimenta la kavaná. *

>:- *

Pero, ¿es que siempre basta con una sola visión para m antenernos motivados? Incluso cuando estamos convencidos de haber identificado un propósito fundamental que enlaza todas nuestras acciones, como un puente de luz. de todas formas es posible que necesitemos recordatorios por el camino. Quizás necesitemos una orientación más específica. ¿Cómo podemos dividir la travesía en partes y. bajo la categoría general de su propósito fundamental, elaborar una kavaná específica para cada segmento de nuestra odisea? Ésa será su novena tarea.

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NUEVE

U HA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 8 El arccáris: L legar a la Fum te (pág. 141) Bihals tres v eces. A scien d a p or el anteáis. Juegue en cada color. Fíjese en la sensación que cada uno de ellos le produce y d é nonfcre a

El sueñ o en d u e rm e v e la

esas sensaciones. B h a le una vez. A v an ce hasta el e?lremo del areciñs. d on d e encontraré el tesoro enterrado. Prim er recuerdo: R ecordar un sueño extraordinario (pág. 144) Bdrale tres veces. Remóntese a su prirrer recuerdo feliz. B h a le una vez. Regrese al presente y reconozca cóm o este práner recuerdo avivó su inspiración y b motivó en la vida.

"Los sabios (judíos) dijeron a Alejandro Magno: ‘Ésta es la pupila de un se r humano. Nunca está satisfecha"'. TALM UD. TAMID 32B

Hacer frente a s u kavaná máxima (p á g 144) Bdrale tres veces. Imaginese que se está viendo alánal d e su sida. ¿Qué tipo d e ser humano tiene ante usted? R econozca sus cualidades y sepa lo que ha motivado a este ser humano a llegar a ser quién es. R econozca es ta motivación com o la kavaná que está buscando y céle norrfcre.

No es común que. después de haber encontrado o princesa de luz. vivam os felices para siempre feliz sólo ocurre en cuentos de hadas. Aunque tener alguna batalla que librar es precisamente perfeccionarnos.

nuestro verdadero propósito en la vida, nuestro príncipe sin enfrentar ninguna lucha en la vida. Ese tipo de final le parezca triste, probablem ente es algo bueno, pues lo que nos permite mantenernos sanos y

Es indudable que en algún momento de nuestra travesía nos topemos con nuestro nudo gordiano, un problema aparentem ente imposible de resolver que. si nos mantenemos fieles a las instrucciones de nuestra mente consciente, debemos tratar de desenmarañar, diseccionar o deconstruir. Cuando el intelecto tiene que lidiar con un problem a, se lanza sobre éste con los dientes al descubierto y una actitud implacable, con lo que generalm ente lo único que se consigue es em peorar las cosas. No logramos zafar el nudo gordiano ni nos llega la respuesta: el escritor sigue con su bloqueo mental, el amante vacila en comprometerse, el estudiante está indeciso entre una profesión y otra, o se ha llegado a un punto muerto del que aparentemente no hay forma de salir. Ya usted sabe que poseemos dos mentes: la mente lógica y la imaginal. Si una de ellas no lo ayuda a salir del atolladero, ¿por qué no probar con la otra? ¿Alguna v e z ha bailado tango? Es un toma y daca fascinante, lleno de miradas penetrantes y de piernas en movimiento, de formalidad y de entrelazam iento. Los compañeros de baile se fusionan y se separan, él es dominante y ella es cautivante. El intercambio fluidamente orquestado de este baile sigue un patrón que espero que esté comenzando a reconocer, pues representa un modelo perfecto de la forma en que nuestras mentes consciente y subconsciente cooperan entre sí, mediante un movimiento que disuelve los viejos patrones y crea nuevas formas vitales de ser. ¿Cuándo y cómo empezamos este baile? * >:- * H A C E R F R E N T E A L A A M B IV A L E N C L A

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Cuando las cosas no nos van tan bien como quisiéram os, tenemos la tendencia a fantasear sobre las vidas exitosas de otras personas. Envidiamos la facilidad con que han prosperado, sin darnos cuenta de que ellos también han tenido sus altibajos. Ninguno de nosotros es inmune al orden inexorable de las cosas. Como dice el autor de Eclesiastés 3:4. hay "tiem po de llorar, y tiem po de reír". La única diferencia real entre usted y las personas que envidia es una diferencia de tiempo. Estas personas son como el ave fénix, que resurge de sus cenizas, mientras que usted hasta ahora no ha logrado lle g a ra ese punto. Incluso cuando llega a poseer el inestimable tesoro de haber descubierto su propósito en la vida, le falta aún librar las batallas inherentes a la consecución de ese propósito. Puede estar seguro además de que a lo largo de ese proceso tendrá que lidiar con los caprichos, irracionalidades e injusticias inevitables de la vida. O tal vez le parece que su vida es un fracaso porque simplemente se siente desorientado tras haber llegado al final de una etapa de su via je y no estar seguro de cómo proceder ahora. Pese a que el nombre de Job ha quedado como un símbolo de la lucha y el sufrimiento humanos, si lee toda su historia, descubrirá que el propósito que Dios tenía para él era que fuera un hombre feliz, bendecido con sabiduría, salud, esposas, hijos, tierras y abundantes rebaños.

acrópolis de Gordión. la antigua capital de Frigia (la principal encrucijada en la Anatolia central). Según la leyenda. Gordio. padre del m ítico rey Midas, había em igrado desde Macedonia en aquella vieja carreta de madera. Su llegada fue interpretada com o el cumplimiento de una profecía local, por lo que se convirtió en rey de la ciudad (que a partir de entonces tomó el nombre de Gordión) y gobernador de toda Frigia. En gratitud a Zeus. Gordio dedicó la venerable carreta al templo y la ató a un poste con un inmenso y complejo nudo. Años después, surgió una profecía sobre este nudo tan curioso y complicado: quien pudiera zafarlo llegaría a regir sobre toda Asia. Alejandro Magno llegó a Gordión en el segundo año de su famosa campaña contra el Imperio Persa. (O sea, tres años después que el oráculo de Delfos predijera que el nuevo re y de Macedonia. de veinte años, sería invencible en la batalla). Hasta entonces. Alejandro Magno había hecho realidad esa célebre predicción pero, en ese momento, había una combinación de circunstancias y acontecimientos que amenazaban con producir un cambio drástico en su contra.

¿Es que la mente consciente de Job lo ayudó durante sus pruebas? Está claro que no hay ningún razonamiento lógico que lo pueda librar del horror de la muerte de sus hijos e hijas. Al principio, dice "querría razonar con D ios" (Job 13:3) pero, com o persisten sus sufrimientos, no encuentra ningún argum ento elaborado que pueda dar respuesta a sus desconsoladoras lamentaciones.

Lo cierto era que Alejandro Magno se encontraba a punto de quedarse sin dinero para pagar a sus soldados, y que un nuevo y enérgico comandante en jefe de las fuerzas persas en Asia Menor, un m ercenario griego llamado Memnón de Rodas, ganaba una victoria tras otra aplicando el método de luchar contra la retaguardia de las fuerzas macedonias. Todo parecía indicar que. en m uy poco tiempo. Alejandro sería vencido. Ante esa perspectiva, quizás lo m ejor sería que volviera a Grecia. Pero si lo hacía, ¿no sería esto una prueba de que el oráculo de Delfos estaba equivocado?

Quizás nuestras propias tribulaciones no alcancen el nivel épico de las de Job pero, de maneras más o menos dramáticas, todos tropezam os con situaciones en las que es imposible salir ganando, puntos m uertos, o páramos, momentos de vacío o quizás simplemente de depresión moderada e indefinida de la cual parece imposible librarnos con la lógica. Somos totalmente capaces de describir nuestra situación con lujo de detalles pero, al mismo tiempo, somos incompetentes para resolverla. Titubeamos, tergiversam os, nos obsesionamos, nos regodeam os en la ambivalencia.

El inmenso y enredado ovillo formado por el nudo, que seguía im perturbable en la importante encrucijada, constituye un excelente metáfora del estado de bloqueo mental del propio Alejandro Magno en aquella coyuntura decisiva. ¿Haría caso omiso del nudo y de su espectacular profecía (de que quien lo zafara se convertiría en soberano de toda Asia) y volvería a Grecia con su ejército? Ésa sería la opción racional. ¿O haría frente al desafío que lo esperaba con el nudo (un gesto radical que muchos parecemos evitar)?

Nuestros problem as se convierten en nudos gordianos cada vez más com plejos e imposibles de resolver a medida que tratam os de recurrir a la lógica para zafar esos nudos pero no logramos encontrar los cabos sueltos que nos pueden indicar el cam ino a seguir. Nos agotamos tratando de encontrar sentido a los nudos, pero nos vam os hundiendo cada vez más en un pantano de indecisión. ¿Cómo podemos zafarnos?

Cuando Alejandro Magno y sus asistentes avanzan hacia la acrópolis, una gran multitud de macedonios y frigios los siguen, impulsados por algo más que la mera curiosidad. Rodeado de mirones a la expectativa, Alejandro Magno lucha con el difícil nudo con todas sus fuerzas, pero sin éxito. Después de un largo rato, la acostumbrada seguridad en sí mismo del joven re y parece debilitarse. Al fin desiste. Según Arrio, su historiador: "Se quedó de pie en silencio, pensando durante un rato, pero no se le ocurrió de qué manera podría desatar el nudo".

LOS ORÁCULOS Y LAS PARADOJAS

Imagínese el cambio: un rey. un conquistador, lleno de la furia impetuosa del héroe, renuncia a su razonamiento consciente. Decide silenciar a su v o z crítica, hum illar a su ego y hacer frente al tem or de no saber. Su grandeza radica en tener el valor necesario para reconocer el atolladero en que se encuentra: su mente consciente no puede resolver este problema. Está claro que debe suceder "alguna

Recordemos el relato de Alejandro Magno y el nudo gordiano original. La historia comienza con una vieja carreta que llevaba cientos de años sin m overse dentro de los muros del tem plo de Zeus Basileo en la

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contra algo grande.

otra cosa".

¡Y no pasa nada! Nada . . . Silencio . . . Olas . . .

H a b ita r su In q u ie tu d

Exhale tres veces. Imagínese que es Alejandro Magno, y que se atreve a habitar su ambivalencia, su inquietud o vacío, y a sentirlos. Exhale una vez. Permítase sum ergirse más allá del problema superficial hasta llegar un espacio abierto. Describa el espacio y la manera en que usted se movería en él. ¿Qué le atrae? Cuando la mente consciente reconoce su fracaso y renuncia a tratar de resolver el problema, no queda espacio para sentir las emociones. Esto no significa que la mente consciente quede dormida. Lo que sucede es que renuncia a ocupar el centro del escenario y se hace a un lado para ocupar la posición del observador. Opta por dejar en suspenso su juicio instintivo, por calm ar su impulso natural de buscar una solución. Piense en esta maniobra de la mente consciente como una estratagema, un truco que ésta se juega a sí misma para quitarse del camino, exactamente de la misma forma en que. en una pareja de tango, el hombre se aparta para dar a su compañera la oportunidad de brillar. Inténtelo: verá que la ambivalencia no lo perturbará del mismo modo cuando ya no está bajo presión para producir un resultado. Simplemente perm ítase sentir la emoción que sea necesaria y reconozca su experiencia, aunque esto signifique reconocer que "m e siento frustrado y humillado" o que "am o a dos m ujeres", o simplemente que "no sé". Esto le permite adentrarse en el cuerpo de la experiencia, el dominio de la mente subconsciente, donde pueden coexistir dos tendencias aparentem ente opuestas. En esta caldera de paradojas es donde puede surgir esa "alguna otra cosa" que espera. M O V IM IEN TO S DE LA M ENTE SUBCONSCIENTE

Al no estar ya limitada por los medios tradicionales para viajar, la lógica y la linealidad, su mente es libre: puede saltar, hacer cabriolas y asociaciones, inventar, com poner o disolver a su antojo. Su parte sibilina, com o niño que acaba de salir de la escuela, se pone en m ovimiento de repente. Este movimiento es caótico al principio, pero enseguida com ienza a seguir un patrón, un rumbo: el niño, que ha salido corriendo del edificio, hace unas piruetas, corre erráticamente en distintas direcciones y al final se le ve dando saltos de un lado a otro entre los árboles antes de adentrarse más y más en el bosque. ¿Qué hace la parte alejandrina de su mente mientras esto sucede? Se queda mirando con sorpresa cada v e z m ayor. Tengo la sensación de que mi barca ha chocado, allá en lo hondo.

¡No pasa nada! ¿O es que ha pasado todo, y estamos ya. silenciosamente, en la nueva vida? "O CÉAN O S", JUAN RAMÓN JIMÉNEZ Aparece una nueva vida. Una vida que racionalidad. ¡La barca yace en el fondo encuentra en lo profundo del bosque y, solea en un claro. Los pájaros vuelan, los

es fantásticamente distinta del viejo y tedioso trajinar de la del océano, gracia en suspensión! ¿Y el niño? Ahora se al detenerse para oler una flor, conversa con una ardilla y se árboles se mecen en el viento, el niño canta.

Lo curioso es que. al ser dos mentes al mismo tiempo, usted puede ser la mente consciente sorprendida ante el surgimiento de nuevos patrones y direcciones, y también la mente subconsciente que juega y corretea por el bosque. ¿Es una paradoja ser al mismo tiem po observador y participante? Sí. pero en eso radica precisamente el campo de la experiencia. Son dos aspectos de nosotros que pueden coexistir pacíficamente. ¿No vale la pena enfrentar nuestros temores y explorar? LA N U E V A VIDA

¿Esto resuelve el problema? El poeta dice que "ha pasado todo". Pero, con los poco prácticos que son los poetas, ¿debemos creerle? Alejandro Magno aún tiene que desatar el nudo gordiano. Oigam os el final de la historia. Alejandro se queda contemplando el nudo en silencio en la plaza del templo mientras oye los m urmullos y gritos de ánimo de los espectadores que lo rodeaban. De lo que sucede después, incluso A rrio (su historiador) dice: "No puedo saber con seguridad lo que pasó”. Quizás el poeta sabe más. Si nos permitimos reconstruir lo que sucedió a Alejandro Magno, concluyam os que. en su mente, se zambulle por debajo de lo racional hasta llegar al campo de los "sentim ientos". Esto mismo lo había hecho una vez antes cuando, al comienzo de su espectacular carrera, se sum ergió en la oscuridad de la cueva de la pitonisa en Delfos. donde se encontró a s í mismo a través de su oráculo. En este santuario interior. Alejandro Magno recuerda lo que una v e z le dijo la voz de la pitonisa: que él es invencible. Aquí está com pletam ente seguro en su conocimiento de cuál es su propósito en la vida. Esto toca la única emoción que es capaz de m otivar a Alejandro Magno: su intensa ambición de cumplir su propósito en la vida. En lugar de saber racionalm ente cómo desatar el nudo, "visu a liza " la intención en la que debe concentrarse. Más allá de los fríos fuegos del razonamiento, el fuego ardiente de la

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ambición sugiere la solución más sencilla y limpia. Aunque no sabemos cuál es la visión o la v o z que le llegó a Alejandro Magno en ese momento, lo que s í sabemos es que alzó su cabeza y gritó a los presentes: "¿Qué importancia tiene la forma en que desate el nudo?" Luego saca su espada y , con un tremendo golpe, corta el nudo gordiano de lado a lado. El enredo se deshace y queda entonces abierto el cam ino a Asia. Ninguno de los que habían venido antes a tratar de desatar el nudo había pensado en esa solución. ¡La mente subconsciente tiene una dimensión revolucionaria! Después de cortar el nudo gordiano. Alejandro Magno nunca mira atrás. Apenas unas semanas después, le llegó la noticia de que su enem igo Memnón había enfermado de repente y había muerto. Luego, en noviembre, el ejército macedonio ganó una gran batalla contra el ejército imperial persa junto al río Pinarus. cerca del extrem o noreste de la costa mediterránea. Esta victoria abrió el cam ino para que Alejandro Magno hiciera que la flota persa quedara excluida de la guerra, al ocupar los puertos de Persia. Significó también que. empezando por Egipto, ahora el conquistador tendría acceso a los grandes tesoros del Oriente. * >:- *

Sí, hay un nudo gordiano subconsciente que hasta ahora ha estado oculto de nuestro discursar. Pero aquí se ofrece para nuestra contemplación y . cuando "m iram os", el campo de lo imaginal com ienza a m overse, desdoblarse, tom ar forma, com o una flor que abre sus pétalos a la calidez del sol. Como vim os en el capítulo 1. éste es el fenómeno que los expertos en teoría del caos denominan "atractores extraños". Eso es exactam ente lo que estamos buscando: experim entar a plenitud, como participantes observadores, el "orden" que em erge del caos. Cuando nos hacemos a un lado, permitimos que ocurra una explosión "caótica" del subconsciente al mismo tiempo que de nuestra observación (como un ciclo de retroacción) sale un m ovimiento regulador. Ése es el "orden" que evoca de la mente subconsciente la acción de "m irar" (estar siem pre en busca de un patrón). Ésa es la nueva vida que cortará efectivam ente su nudo gordiano. PRACTICAR EL SUEÑO EN DUERMEVELA

¿Siente un conflicto por alguna razón? ¿Se encuentra en dificultades? ¿No está seguro de lo que debe hacer ahora? ¿O simplem ente siente curiosidad por saber quién es? Esto es lo que debe hacer. S u e ñ o en d u e rm e v e la

EL ENTRELAZAMIENTO DEL M IR A R Y EL SONAR

Quizás usted pregunte cuál es la diferencia entre este "sueño en duerm evela" oracular que hemos concluido que Alejandro Magno experim entó espontáneamente y los ejercicios guiados que eran su séptima tarea. ¿Recuerda cómo los ejercicios guiados siempre com ienzan con una iniciación claramente circunscrita? En este caso es lo contrario: una masa de enredos que no tiene com ienzo ni fin. una ambivalencia que queda atrapada en un estado de indecisión, un malestar sin nombre, el vacío, la desesperanza o. una simple interrogante: ¿y ahora qué? La pregunta en este caso es: ¿cuál es la pregunta? El sueño en duermevela no es la conexión con la Fuente, precisa y dirigida, que aprendemos a practicar con los ejercicios, sino una exploración indeterminada del campo de lo imaginal. Pero, ¿cómo explorar esto cuando se han silenciado nuestras directivas premeditadas? He aquí un fenómeno que vale la pena contem plar: igual que nuestras parejas de tango, nuestras dos mentes no pueden operar aisladas sin crear los propios nudos de los que hablamos. Cada una necesita a la otra para invertir su actividad natural respectiva: la mente consciente debe retroceder y observar, la mente subconsciente debe aparecer donde estaba oculta. Digam os que esto es un ciclo de retroacción: el "m irar" de la mente consciente activa el "desdoblam iento" del subconsciente. Sin la mirada de la mente consciente, el subconsciente no sólo permanecería oculto, sino inam ovible, enredado, anudado.

Exhale tres veces. Imagínese que se encuentra en una pradera. Comience p o r ver y sentir todo lo que hay en la pradera, el pasto, las flores, los insectos, los árboles. otros animales, personas, viviendas. Mire al cielo. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde se encuentra el sol en relación con usted? ¿Qué hora del día es? Siéntalo todo de la manera más aguda que pueda: el aroma de las hierbas, las flores, la sensación de calidez del sol. la brisa si la hay. Escuche a los insectos, otros animales, las voces, el viento. Incluso saboree algo si eso es lo que se le ocurre. Lo importante es que permanezca el m a yor tiempo posible en su cuerpo sensorial. Exhale una vez. Mire en derredor: ¿Qué lo atrae? ¿Quiere ir allí? Permítase m overse a su gusto. Su única función es dejarse lleva r p o r lo que siente y p o r lo que se ve haciendo. Exhale una vez. Siga el m ovimiento (recuerde que está mirando y participando al mismo tiempo) adondequiera que lo lleve. Si lo lleva cuesta arriba, diríjase allá, si lo lleva a una pequeña choza, déjese llevar. Recuerde que está explorando. Si se asusta, el miedo lo hará recular, subirse a un árbol, buscar refuerzos, o sim plem ente parar. Pero no abandone la exploración, insista en ella hasta que pueda decir, como el poeta que "ha pasado to do " y que "estoy ya. silenciosamente, en la nueva vida". Sabrá que esto ha sucedido porque se sentirá satisfecho, contento y listo para term inar este ejercicio. Exhale una vez. Abra los ojos y. buscando una conexión a tierra, sienta las plantas de los pies apoyarse firmemente sobre el suelo y su cuerpo sobre la silla.

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¿Qué hacer con lo que acaba de suceder? Relátelo en v o z alta, empezando por el final y terminando por el principio. Luego escríbalo inmediatamente de principio a fin en su libro de sueños en duermevela. (Debe ser un libro o carpeta aparte que haya creado específicamente con ese fin). No trate de interpretar lo que ha visto. Simplemente conviva con las imágenes. Tienen una carga capaz de m otivarlo, como las palabras de una profecía sibilina. Tenga paciencia. Quizás no pueda cortar el nudo gordiano de la misma forma tajante en que lo hizo Alejandro Magno. Pero, quién sabe, quizás pueda hacerlo.

reveladoras. A estas alturas del juego, queda claro que usted está decidido a v e r la verdad. El sueño en duermevela no sólo le ayuda en esa determ inación sino que. mucho más que eso. le permite ver. revelados ante sus ojos, los tesoros ocultos, la riqueza, la inventiva sin fin y la abundancia de su ser interior. El simple hecho de ser bañado con el contenido de su cornucopia interior puede cortar efectivam ente un nudo gordiano, permitiéndole dedicarse a conquistar su continente asiático y luego seguir obteniendo logros más grandes y mejores. * >:- *

NUDOS GORDIANOS DEL SUBCONSCIENTE

¿Hemos de negar que los nudos gordianos del subconsciente también existen? Esas erupciones repentinas e im previstas de la mente subconsciente, esas inesperadas asociaciones chocantes, discordantes o deliciosam ente traviesas: imágenes de que le está cortando los pies a su jefe, que lanza a su hijo a una laguna, que se deleita explorando con su lengua la lengua del esposo de su m ejor amiga, de puñales en el corazón, ¿qué hacer con ellas? ¿O con las imágenes oníricas repetidas que nos dejan con una pregunta sin respuesta, quizás perturbadora? Si no les prestam os atención y dejamos de explorarlas, estas imágenes pronto se convierten en nuestros nudos gordianos ocultos. Podríamos llamarlas emociones reprimidas, com o las llam arían los freudianos. pero prefiero "ve rla s" com o flores que se vuelven mustias por falta de atención. Pronto tendrem os un jardín desolado, una tierra baldía. ¿Cómo podemos ocuparnos nuestras flores desatendidas? Las regam os con el agua de nuestra "visión": en otras palabras, las miramos. O cu p a rse d e sus Im á g e n e s o n íric a s d e sa te n d id a s

Exhale tres veces. Vuelva a su im agen onírica (de la noche o del día) y obsérvela. Permítale moverse, desenvolverse, tom ar forma o m etamorfosearse como ella quiera. Si se mantiene inmóvil, háblele. tóquela o tome algo de ella. (Por ejemplo, quítele el sombrero o tóquela con su dedo índice). Siga observando hasta que sienta que ha terminado. No se preocupe p o r reconocer cuando la im agen ha terminado; lo sabrá cuando suceda. A sí es como vem os que hay dos maneras de iniciar el sueño en duerm evela: o com ienza con un espacio abierto o. de lo contrario, con una imagen onírica actual que desea explorar. De cualquier modo, la m otivación de explorar es una inquietud real que no se puede resolver con la mente consciente. No tiene que explorar constantemente, pero sí debe hacerlo cada vez que lo necesite. A través de la práctica, está aprendiendo a bailar el tango de las dos mentes. Quizás le resulte más fácil practicar todo esto con un terapeuta de sueño en duermevela pero, si siem pre se acuerda de jugar, y de hacer que el juego sea indeterminado, podrá aventurarse a hacerlo solo. Disfrute sus exploraciones: le serán

De repente el opaco mundo de su vida ha adoptado matices m aravillosos, form as increíbles, giros inesperados. . . ¡el jardín está floreciendo! Puede volverse experto en bailar tango. Está experim entando cambios que lo dejan irreconocible. ¿Tiene ahora la disposición y la fuerza necesarias para mirar el triste pasado, ese jardín aún desatendido? Piense en lo que podría suceder si vie rte sobre el pasado su nueva riqueza. Ella misma podría convertirse en "alguna otra cosa" ahora que usted observa con atención. ¿Está listo para cam biar el pasado? Ésta será su décima tarea.

U HA R Á PID A G U ÍA DE REFERENCIA P A R A L O S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 9 Habitar su inquietud (pág. 149) Bshale t e jv e c e s . A trévase a habitar su asrbh-alencia.su inquietud o vacio, y a sentidos. E'hale una vez. rem átase sumergirse irás aüádel problema superficial hasta llegar u n espacio abierto. Describa el espacio y la manera en que se n u ev e en él. ¿Qué le atrae? Sueño en duermevela: Explorar el ca n p o de s u subconsciente (pág. 154) Bshale tres v eces. Imagínese que s e encuentra en una pradera. Vea y sienta todo lo que h a y en la pradera. B h a le una vez. Mire en derredor. ¿Qué lo atrae? Siga el movimiento adondequiera que lo Heve. E 'p lcre hasta que se sienta satisfecho, contento y listo para dar Sn al ejercicio. Bshale una vez. Relate el sueño en duermevela, empezando p or el ánal y terminando p or el principio, c o n los ojos abiertos. Busque una conexión a tierra, sienta las plantas d e los pies apoyarse firmemente scbre el suelo y su cuerpo sobre la siUa O c ip a r s e d e s u s im ágenes oníricas desatendidas (pág. 155) Bshale tres veces. Vuelva aú n a imagen cnirka ( d e la n c c h e o del d ia )y o b s érvela mientras s e m u e v e y se d esdobla para manifestar nuevas ccnáguraciones has ta q u e sienta que ha tenñnaco. Si la imagen se mantiene inmóvil, háblele. tóquela o tome algo d e ella.

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¿Podemos escapar de nuestro pasado?

DIEZ

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C a m b ia r e l p a s a d o

LA EXPULSIÓN DEL JARDÍN DEL ED ÉN

"Y acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te sacó de a llí con mano fuerte y brazo extendido". DEUTERONOMIO 5:15

¿Cree que podemos recordar nuestro pasado? Mire hacia atrás. Seguramente recordará los altibajos, las alegrías y dolores de su vida pasada del mismo modo que un jardinero que mira su jardín florecido recoge las flores más espectaculares y arranca lo que. a sus ojos, son las hierbas más molestas. Tam bién, mientras camina por su jardín, reposará los ojos sobre una hoja en particular por aquí, un pétalo por allá o una vista que le complazca o le sorprenda particularmente. Lo mismo sucede con los recuerdos. La memoria es selectiva. Reconoce gustosam ente las grandes alegrías, mantiene la sorpresa ante los sucesos m ilagrosos, recuerda algunos detalles insignificantes pero, si la exam ina sinceramente, encontrará que sus recuerdos más frecuentes son los de momentos de infelicidad. Lamentablemente, ahí es donde nuestros recuerdos quedan a menudo estancados. Es cierto que podemos quedarnos estancados recordando la felicidad perdida, pero el lamento y la pérdida, no la felicidad, son los que nos m otivan a dedicar tiem po a un recuerdo en particular. Casi siem pre nos quedamos estancados en la infelicidad. Com o dijo Tolstoi: "Todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz lo es a su manera". La felicidad no tiene argum ento ni trama. Preferimos el drama, las tragedias, el dolor. Como los cerdos al abrevadero, nos sentimos atraídos a lo que los franceses llaman le m iel de la douleur ("la miel del dolor"). ¿Qué nos atrae tanto al dolor? ¿Quizás sea que una parte actual de nosotros aún está atascada en el lodo? No es que estemos atascados en el lodo del pasado, pues ya no existe, sino en la imagen de éste, con su carga emocional que se perpetúa por sí misma. Esta parte actual de nuestro ser sigue doliente y aún pide ayuda a gritos. El tiem po es cíclico, pero a nosotros nos parece lineal. Tenem os un com ienzo y un fin. Estamos destinados a m orir. Lamentablemente, a medida que envejecemos, muchos sentimos también como si hubiera un gran montón de basura que pesa sobre nuestras espaldas y que se vuelve más grande a cada momento. El futuro es aterrador, el pasado está a punto de alcanzarnos y amenaza con destruirnos. ¿Adónde podemos escondernos? No podemos escapar de nuestro futuro.

El prim er relato que aparece en la Biblia sobre seres humanos (después de su creación) es una historia sobre la pérdida de la inocencia. Tam bién es la primera "historia" en nuestros pasados personales. ¿Es nuestro destino seguir los pasos de Adán y Eva? Incluso en el Jardín del Edén donde reinaba la abundancia ("D e todo árbol del huerto podrás com er"), había una restricción: "pero del árbol del conocim iento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente m orirás" (Génesis 2:16-17). Es como si viéram os a nuestras madres diciéndonos: "¡Puedes hacer lo que quieras en la cocina, pero no acerques los dedos al fu ego!" Está claro que su madre creó esa regla por amor a usted. Del mismo modo. Dios creó Su regla por am or a la humanidad. Por una parte, tenemos a Eva. un ser perfecto, armonioso y claro; por otra parte, lo tenemos a usted, un niño sano e inocente. ¿Qué sucede? En hebreo, "serpiente" se dice nacbash. que también significa seductor, hechicero. ¿Qué dice la serpiente para persuadir a Eva? Si comen de ese fruto, "llegarán a ser com o Dios, conocedores del bien y del m al" (Génesis 3:5). ¿No es eso exactamente lo que quiere ser Eva. como Dios? Cuando usted era joven, ¿no quería ser exactam ente como su madre y poder poner las manos cerca del fuego, com o ella lo hacía? La emulación es una idea m uy persuasiva y seductora cuando uno es joven e inexperto. Pero, para mantenerse a salvo del peligro, hace falta obediencia. ¿Qué pasa entonces? Uno sufre la quemadura. Siente dolor. ¿Cómo es que esto le pasa a usted y a su madre no le pasa? La inocencia sufre un golpe. De repente se siente distinto, malo, desterrado y. como Eva, expulsado del jardín de su unicidad y separado del ser que más quiere y en el que más confía. La separación es la prim era herida. Lo que es peor, está confundido. Si algo es bueno para mamá, ¿por qué es malo para usted? Usted no puede hacer esa distinción entre el bien y el mal. que es lo mismo que le sucedía a Eva cuando comió de la fruta que llevaba por dentro la confusa mezcla de bien y mal. Mientras está ingiriendo la fruta prohibida, ¿cómo va poder distinguir lo bueno de lo malo? LA M EZCLA

Paradójicamente, la consecuencia de la separación es su contrario: la mezcla. ¿Recuerda sus sueros recargados, llenos de inquietud, desasosiego y anhelo, pero también con algunos buenos momentos?

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Estos sueños son recargados porque están mezclados. En ellos hay algo de bien y algo de mal. No es posible distinguir bien la diferencia. Vuelva a los acontecimientos dolorosos que recuerda: ama a su padre pero, en contra de los deseos de éste, toma prestada su cámara (para poder hacer "lo mismo que é l") y entonces la rompe. Lo ha desobedecido, las cosas han salido horriblemente mal, y su padre lo ha castigado. Com o resultado, uno se llena de miedo ("¡Perdón, perdón, no fue mi intención! ¡Por favor, por fa vo r!") Pero también siente ansiedad por las consecuencias ("¿Qué me hará papá?"). Usted lo ama y de él recibe el castigo. ¿Cómo le puede hacer esto? Su inocencia ha sufrido una profunda herida. ¿Cómo va a solucionar esta confusión interna? Su confusión quizás le dure hasta el día de hoy. En ese caso, aún estaría viviendo en una pesadilla. Pasemos ahora al segundo relato de la Biblia, donde las cosas son aún peores. Adán y Eva han sido expulsados del Edén y sus hijos. Caín y Abel, hacen ofrendas a Dios. Después de hacer sus ofrendas, está claro que Dios prefiere a Abel antes que a Caín. ¿Por qué ha de ser así? ¿Por qué Dios prefiere a Abel en lugar de Caín? A este último, todo le parece m uy injusto: ha sido castigado con la expulsión del Jardín por algo que hicieron sus padres y esto lo ha enojado justificadam ente. Al estar enojado con Dios, la ofrenda que Caín le hace es con desgano. Dios le deja claro que le desagrada esta ofrenda desganada, y esto no le sienta bien a Caín, "p or lo cual Caín se enojó en gran m anera" (Génesis 4:5). Al no encontrar salida para su enojo. Caín se va llenando de frustración. Por último, toma una piedra, se la lanza a su hermano y lo mata. ¡Esto sí que ya no es un sueño recargado! ¡Es toda una pesadilla! "Vagabundo y errante serás en la tierra " (Génesis 4:12). Al igual que Caín, si nos pasara algo similar, ¿no tem eríamos por nuestra seguridad, no trataríam os de ocultarnos, vagando sin rumbo, sin tener un momento de tranquilidad? ¿No son éstas las emociones que evocan las pesadillas? Posteriorm ente. Lamec descendiente de Caín, confundió al inquieto Caín con un animal y lo mató. Al sentirse culpable. Lamec mata a su propio hijo de un golpe. "He dado muerte a un hombre por mi herida, y a un muchacho por mi golpe", se lamenta entonces Lamec (Génesis 4:23).

terriblem ente culpable. A su vez. la culpabilidad mata su espontaneidad, o sea, su "h ijo ". El flujo de la creatividad se detiene y "sus esposas", es decir, su imaginación, le niegan su compañía. El resentimiento, como una cloaca bloqueada, regurgita una y otra vez el mismo desorden. ¡Esto s í que es un sueño recurrente! Miedo y ansiedad, ira y frustración, culpabilidad y resentimiento: éstas son las terribles consecuencias de la herida original de la separación. Pueden hacernos desear ocultarnos de la presencia del ser amado ("y el hombre y su m ujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto" [Génesis 3:8]) para cubrirnos . . . ¡y tarde o temprano term inamos ocultándonos incluso de nosotros mismos! Hacemos caso omiso de nuestro dolor y cream os complicadas justificaciones para disim ularlo ante nosotros y ante otros. Y nuestro dolor, enterrado en lo hondo, sigue causándonos m alestar sin fin. Se p a r a r l o b u e n o d e l o m a l o

Colette siempre prohibía a sus estudiantes que usaran la palabra "confusión". Pero, ¿quién va a negar que a menudo estamos confundidos, desorientados, inquietos, infelices y atascados? Al principio, ése fue el m otivo de que me acercara a ella. ¿Será que. al prohibirnos estar "confundidos", nuestra inocencia sufría una herida más? Está claro que vivim os en un mundo donde todas las cosas están separadas y donde, al mismo tiempo, "todas se aferran una a otra, las puras y las im puras". Si hemos de v ivir en el mundo, ¿cómo podemos escoger entre la mezcla confusa del bien y el mal que contiene el mundo y nuestra experiencia de éste? En otras palabras, ¿podemos distinguir entre lo que es kosher (apto para el consumo) y lo que es taref (impuro)? Al pedirnos que fuéramos específicos y que describíamos exactam ente lo que había contenido en la mezcla de nuestras emociones (confundidas), Colette nos daba una pista y una prueba. Del mismo modo. Psique recibió una pista y una prueba de su suegra Afrodita cuando ésta le dijo que. para poder vo lve r con su esposo Eros. tendría que separar todos los granos que Ceres guardaba para alim entar a sus innumerables palomas.

Con estos relatos podemos v e r cómo el dolor original de la separación (la desobediencia inocente de Eva) creó miedo y ansiedad, que dieron lugar a la ira y frustración (y la ira asesina) de Caín, que a su v e z condujo a la tragedia de que Lamec (por accidente y. por lo tanto, en forma inocente) matara a su propio hijo (sus esposas lo castigaron por esto separándose de él), ocasionando sentim ientos de culpabilidad y resentimiento.

Exhale tres veces. Imagínese que tiene ante s í una enorme pila de grano que debe clasificar. Su tarea consiste en separar el buen grano del malo y crear dos pilas distintas. ¿Cómo se las arregla para cum plir su cometido?

Imagínese que está tan enojado con su padre que quiere matarlo. En su mente, se le ocurren todo tipo de form as de com eter el acto. Pero entonces, si algo malo le pasa a su padre, usted se siente

¿Cuáles fueron sus resultados? A Psique la ayudó el hecho de que Eros estaba m uy deseoso de tenerla de vuelta, por lo que pidió a las horm igas que se encontraban cerca que se encargaran de la imposible

S e p a ra r e l b u e n g ra n o d e l m alo

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tarea de separar los granos. Las horm igas son animales notablem ente hacendosos y pacientes, que nunca cesan de trabajar. Como habrá adivinado, se trata de una labor que nunca está terminada por completo. Independientemente de lo evolucionados que estemos, o lo espirituales y elevados que seamos, en todas nuestras relaciones se van a infiltrar emociones ajenas que tratarán de sabotearnos. ¿Significa esto que debemos perder la esperanza y renunciar a hacer la tarea aparentem ente imposible de tratar de identificar nuestras emociones negativas para poder transformarlas? ¿O es que deberíamos perseverar, com o las hormigas, disciplinadas y trabajadoras? Piense en lo que sucede si uno no persevera. Sus miedos e iras acumulados se vuelven com o los objetos que hay dentro de una casa que nunca se ventila ni se limpia y donde las cosas se acumulan hasta que se hace difícil, si no imposible, v iv ir allí. Las emociones no resueltas y los deseos frustrados llenan nuestras mentes, nos empujan, interfieren en el presente y enturbian nuestra visión del futuro. ¿No es hora de que hagamos algo al respecto?

que existe. Debido a la ley de los "atractores extraños" (vea el capítulo 1) la pesadilla se repite una y otra vez: cada hombre o m ujer con quien entra en una relación íntima termina por abandonarlo. Habrá ocasiones en que este patrón desventajoso lo haga sentirse tan incómodo que se decidirá hacer algo al respecto. No obstante, si toma medidas que realmente conduzcan a algún cambio, hará un desagradable descubrimiento que m uy probablemente pondrá freno por completo a su nueva vida. Me refiero al gran miedo a lo desconocido que todos sentim os y que rara vez reconocemos. La amenaza de este miedo, combinada con la fuerza de atracción de nuestros años form ativos. hace que sea sumamente difícil rom per el patrón de nuestra rutina de pesadillas. ¿Cómo va a poder abrirse a una experiencia nueva, a algo distinto a lo que siem pre ha asumido como realidad: que la vida es difícil, que la pobreza es inevitable y que está condenado a la soledad? La vida le ha demostrado esto una y otra vez.

CÓM O NOS AFECTAN LAS EM OCIONES DEL PASADO

Si yo le dijera que todo puede ser distinto, no me creería. Quizás incluso se sienta insultado, pues pensará que estoy denigrándolo o pasando por alto la herida que usted considera que se le infligió a su inocencia. Pero eso mismo es lo que le v o y a decir: usted realmente puede cam biar estos patrones en su vida.

Antes de llegar a la tarea real de separar el pasado y hacer algo para corregirlo, quiero exam inar algunas de las fuerzas poderosas, pero disimuladas, con las que tenemos que luchar cuando tratam os de lidiar con un pasado que no nos deja en paz.

Ha llegado hasta aquí. Sabe que no es impotente. Sabe que es el cocreador de su vida. Utilice ahora este conocim iento para darse cuenta de que. cuando uno se perm ite ser subyugado por un sueño de abandono, atrae inevitablem ente a su complemento: la persona que lo abandonará.

H ay que entender por qué tenemos tanta resistencia, consciente y subconsciente, a emancipar el dolor profundamente enterrado. Suponga que a una tierna edad usted hubiera sido abandonado por un padre alcohólico y luego fuera criado por una madre ansiosa y aterrada que se pasara el tiem po gritándole. ¿Cree que va a crecer viendo lo bueno de la vida? No. Lo más probable es que su cuerpo quede crónicamente contraído ante el abandono y blindado contra la ansiedad. Si bien esto puede ser una expresión precisa de sus sentimientos hacia el mundo que experim entó en su niñez, este uso instintivo del blindaje psicológico nunca lo protege en realidad. Cuando menos, lo hace más vulnerable a la posibilidad de tener una mala reacción emocional ante personas que conozca y que muestren agresividad, o alcoholismo, o inestabilidad, como sus padres hace tanto tiempo. Su aguda sensibilidad ante estas personas tienen su origen en la sensación de que le proporcionan algo a lo que usted ya está acostumbrado, algo que reconoce. Esta atracción de lo conocido es tan intensa que. al principio, le hace olvidar que se trata de las mismas personas que también le traen rechazo y humillación. "Esta vez será distinto", se dice para sus adentros pero, antes de que pase mucho tiempo, se encuentra subyugado y cautivado por la pesadilla en la que ha aprendido demasiado bien a vivir. Es difícil despertar de esta pesadilla, pues el pasado nos ha enseñado que ésa es la única "realidad"

Todos lo hacemos. Imponemos al mundo nuestras "historias" oníricas, que son como bocas hambrientas que esperan recibir alimento. Si soy un guante, tarde o temprano una mano entrará en mí. Si soy una caverna oscura, alguna bestia vendrá a reposar en mí. Mi "historia" sólo puede cambiar si abandono mi postura de caverna. Si dejo de ser caverna, de repente la bestia ya no tendrá dónde meterse. Tratará de cam biar su propia "h isto ria" para adaptarse a mi nueva configuración y transform ar así su perspectiva de bestia, o tendrá que ir a buscar otra caverna. ¿Puede usted arriesgarse a cam biar su "historia"? ¿Dejar a un lado la experiencia de sentirse abandonado ? ¿Atreverse a enfrentar lo desconocido para que su nueva configuración pueda surgir? Lo ha hecho con los sueños nocturnos. ¿Por qué no intentarlo con el pasado? EL PRIMER PASO: RECONOCER SU DOLOR

La primera herida fue la separación: otra palabra que refleja la misma idea es "interrupción". Usted experim entó una interrupción, se le negó la satisfacción de su anhelo de v o lve r a la unidad con su madre, con Dios. Consulte nuevamente los diagramas que presenté en el capítulo 2. Cuando los instintos son interrumpidos, cuando uno se ve separado de la satisfacción de su deseo más profundo, su energía

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no utilizada (que estaba destinada a la satisfacción de su deseo) es desviada hacia sus reacciones (las emociones del miedo y la ira. figura 3). Al mismo tiempo, cuando el miedo y la ira no tienen a dónde ir. se estancan en aguas turbias. Dentro de esos límites, estas emociones se vuelven inquietas, se agitan, se convierten en ansiedad, frustración, culpabilidad y resentim iento (figura 4). Pronto hacen su aparición nuevas flores del mal: decepción, depresión, desesperanza, abatimiento, cobardía, pereza, estupidez, ignorancia. En este punto, ¿cómo va a poder reconocer sus dolores, si los colores de cada uno de ellos se han diluido en una inmensa masa de aguas turbias? ¿Cómo puede solucionarlos? Ya le hemos presentado el concepto judío de la Tshuva. o retorno, en el capítulo 5. Su meta es volver al lugar de armonía donde las energías discurren con facilidad y fluidez pero, antes de poder hacer eso. tendrá que retornar a la fuente de su dolor. A continuación le indico cómo hacerlo. R e v e rs ió n d e l m ie d o y la ansie da d Remóntese a la primera ocasión en que sintió miedo y ansiedad. ¿Qué edad tenía? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué parte del cuerpo le afectaba? ¿Quiénes estaban involucrados? Permítase sen tir el mismo dolor que sintió entonces. No se cohíba de sentirlo. Reconózcalo. No cometa el error de vo lve r a separarse de él. Siéntalo completamente. Exhale una vez. Prosiga ahora hasta el siguiente suceso que recuerde en e l que haya sentido miedo y ansiedad. Proceda de la misma manera con todos los sucesos que ahora pueda recordar en los que sintió miedo y ansiedad. Siga avanzando hasta que llegue al momento actual. ¡Sienta su dolor! ¡No es posible ayudar a un niño que sufre diciéndole simplemente que deje de llorar! Primero hay que reconfortarlo. Si no lo reconforta, tal v e z deje de llorar para com placerlo a usted, pero no va a estar en unidad con usted. La separación seguirá estando presente. Pronto creerá que la crisis ha term inado, pues las lágrimas del niño habrán dejado de correr. Pero es que han dejado de correr porque se han cristalizado. Tarde o temprano, el niño vivirá en una "habitación de lágrim as". A usted le corresponde la tarea de buscar sus propias lágrimas cristalizadas y dejarlas correr. Su "visión" equivale al padre o madre que lo reconforta por sus lágrimas. Cuando las lágrimas corren, el río puede vo lve r al océano. Así comienza la Tshuva. EL T IK Ú N Y LA PURIFICACIÓN

¿Dónde está el prim er océano? En el vientre de su madre, donde com enzó su vida, en las claras aguas de Dios donde estaba el Jardín. "Del Edén nacía un río que regaba el jardín" (Génesis 2:10). Para vo lve r a este lugar perfecto, permita que su dolor sea arrasado por la corriente de sus lágrim as, como alegre anticipación de la Tshuva. La resonancia del dolor, la "historia", es lo que debe arrasar. Los judíos tienen otro concepto denominado tikún. que significa "corrección". Ahora puede em pezar a

corregir el pasado. E je rc ic io de tik ú n

Exhale tres veces. Imagínese que tiene en sus manos una fuerte escoba de jardín del estilo antiguo, de las que se hacían con ramas. Dispone además de una potente manguera y de un cuchillo, por si los necesita. Vuelva a todos los lugares que visitó en su último ejercicio. Barra bien de cada lugar la resonancia del miedo y la ansiedad, empújela hacia la izquierda. Si esto no da resultado (si todavía se siente subyugado), use la manguera. Si fuera necesario, corte la resonancia con el cuchillo. Si hay personas que ya no quiere en su vida, bárralas también. Recuerde em pujar todo hacia la izquierda. Haga esto hasta que llegue al p rim er recuerdo de dolor. Entonces, al haber barrido su resonancia, vuelva a sentir que está en el vientre de su madre. Si esto le resulta incómodo, visualícese bañándose en las claras aguas de Dios en este planeta. Usted ha vuelto a se r el hijo perfecto de Dios. Ahora puede nacer de nuevo, corregido, renovado, perfeccionado. H oy se ha purificado tanto como ha podido. Mañana repetirá el mismo proceso y otra vez al día siguiente. De las aguas turbias irán aflorando más sucesos y más detalles que deberán ser despejados. Está separando lo bueno de lo malo. HACER U N A CONEXIÓN A TIERRA CON EL NUEVO PASADO

El retorno no será com pleto m ientras no haya traído a su nuevo yo al mundo, al momento actual. Aunque siempre vivim os en el momento actual, no siempre estamos presentes en él. ¿Cómo podemos estar verdaderam ente presentes cuando sentimos la presión de una laguna de miedo y ansiedad, que reclama nuestra atención? Ahora puede entrar en el Jardín del Edén y salir de él — como hizo el rabino Akiba— hasta llegar al momento actual donde puede v ivir con toda la plenitud que su nueva libertad le ofrece. U n n u e v o p a s a d o y un n u e v o p re s e n te

Exhale una vez. Imagínese que vuelve a nacer con toda perfección. Visualícese viajando p o r todos ¡os lugares donde ocurrieron los sucesos difíciles de su vida que ha identificado en ejercicios anteriores. Pero ahora esos lugares están libres de la antigua resonancia. Los hechos se mantienen inalterados, pero usted ya no está atrapado en ellos. Usted pasa con libertad y sin obstrucción, con lo que crea un nuevo pasado. Pase p o r cada lugar hasta que llegue al nuevo presente. Vívalo a plenitud. EL NUEVO FUTURO

Ahora su pasado y su presente son nuevos. ¿Y qué hay del futuro? La vieja "historia" ha desaparecido.

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Los hechos siguen siendo los mismos, pero ahora los ve y los siente de forma distinta. Ya no es más una víctim a ni un inocente oprimido. Al haberse librado de sus enredos emocionales, su "historia" puede descansar y llegar hasta una profundidad de sentimiento que hasta ahora le era desconocida. Quizás esto implique perder parte de la naturaleza insistentemente lineal de su historia, pero probablem ente experim entará una nueva luminosidad, una sensación de intemporalidad que solemos asociar con los momentos felices. ¡De repente su visión del futuro tiene alas! Puedes saltar a una nueva y revolucionaria perspectiva de lo que vendrá. Pero recuerde: no debe forzar nada. No se trata de un proceso deliberado. Permita que su sueño vuelva a m ostrarle el camino. U n n u e v o fu tu ro

Exhale una vez. Véase en su nuevo futuro. Véase en un mes hacia el futuro. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde está? ¿Está solo o acompañado? ¿Qué está haciendo? ¿Qué sensaciones lo embargan? Exhale una vez. Véase en tres meses hacia el futuro. ¿Qué aspecto tiene ahora? Exhale una vez. En un año hacia el futuro; exhale una vez. En cinco años. Exhale una vez. Vuelva a su nuevo presente, tome conciencia de su nueva vida, ahora que su nuevo pasado y su nuevo futuro lo afianzan firmemente en el nuevo presente. Tom e tiem po para hacer estos ejercicios. Se denominan ejercicios de "Reversión del pasado". Realícelos cada día durante tres semanas y luego descanse una semana. Si todavía siente que no ha agotado todos sus recuerdos de miedo y ansiedad, vuelva a repetir el mismo proceso (durante tres semanas, seguidas de una semana de descanso), o pase a la etapa siguiente de ira y frustración (siempre podrá volver a los ejercicios de miedo y ansiedad en otro momento). No desista hasta que haya agotado todos los recuerdos posibles de ira y frustración. Tal v e z tome meses, o incluso años. Y. ¿por qué no? Fueron acumulándose durante años. Luego pase a la etapa de la culpabilidad y el resentimiento. Quizás descubra que tiene una m ayor resonancia con los sentimientos de culpabilidad y resentimiento que con los de miedo y ansiedad. Es libre de cam biar el orden, pero no deje de hacer los ejercicios hasta que haya agotado todo el dolor de su pasado. CÓM O LID LAR CON EL PASADO INM EDIATO

Ahora que ha limpiado el pasado lejano, ¿va a perm itir que se acumulen nuevos dolores? Ha ido separando lo bueno de lo malo. Ahora debe aprender a hacerlo en el momento. H ay dos ejercicios sencillos para este fin. Pruebe primero con el ejercicio que figura a continuación porque, una vez que haya aprendido a hacerlo con los ojos cerrados, podrá hacerlo con los ojos abiertos sin que nadie se percate de lo que está haciendo.

E l triá n g u lo n e g ro

Exhale, viendo su exhalación como un humo oscuro que se agolpa frente a usted en forma de triángulo de humo negro. Siga exhalando el humo negro hasta que el aliento se le vaya aclarando y llegue a se r transparente. Ahora sople fuertemente sobre el triángulo para romperlo en miles de fragmentos. Exhale p o r segunda vez. mientras ve disolverse los fragmentos. Exhale p o r tercera vez. y compruebe que el aire frente a usted esté totalmente limpio. Exhale y abra los ojos. Si necesita una limpieza incluso más rápida, visualícese entonces exhalando tres veces, exhalando el humo y con él. todo lo que le perturbe. He aquí otra manera rápida de lidiar con el pasado inmediato. B a r r e r las h o ja s m u e rta s

Exhale tres veces. Se encuentra parado en el porche de una vieja casa de campo. El piso está cubierto de hojas muertas. Con una fuerte escoba de jardín, reúnalas en un montón, exhale una ve z y empuje el montón del porche hacia la izquierda. Exhale y abra los ojos. Para que mis estudiantes se acuerden de hacer este ejercicio, les doy como recordatorio una escoba en miniatura que pueden tener a la vista sobre su escritorio en la oficina o en casa. Es tan fácil olvidar y dejar que nuestra "h isto ria" vuelva a adueñarse de nosotros. Es preciso "v e r" y reconocer la voz catastrófica, la imagen ansiosa, la postura culpable, la imagen ansiosa, y barrer la resonancia hacia la izquierda. Si hace este ejercicio con constancia, sus antiguas resonancias irán desapareciendo. Si se le olvida hacerlo, es posible que vuelva a recaer en los hábitos antiguos porque en el mundo onírico nada se mantiene estático, del mismo modo que la gravedad tira de nosotros hacia abajo si no nos esforzamos por adoptar una postura recta. Usted tiene dos opciones: optar por lo bueno, o v o lve r a caer en la confusión. Si escoge lo bueno, esto puede representar el albor de una nueva vida. ¿Lo escogerá? * >:- * Despejar el pasado ha sido una tarea ardua. Asegúrese de haber examinado com pletam ente cada uno de los recuerdos que haya desenterrado, pues su próxima tarea será la más difícil: anclarse en la nueva vida que ha elegido. ¿Está listo para convertirse en un baal tshuva. un "m aestro del retorno o la respuesta"? ¿Está listo para perfeccionar su Plan de Vida? Ésa será su undécima tarea.

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U N A RÁPIDA GUÍA DE REFERENCLA PAILA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO ÍO

S e p a ra r el buen g ra n o d e l m a lo : D e sp e ja r la c o n fu s ión (p á g . 162) Exhale tres veces. Imagínese que tiene ante sí una enorme pila de grano que debe separar. Su tarea consiste en separar el buen grano del malo y crear dos pilas distintas. ¿Cómo se las arregla para cum plir su cometido? R e v e rs ió n d e l m ie d o y la a n s ie d a d (o la Ira y la fru s tra c ió n , o la c u lp a b ilid a d y el re s e n tim ie n to ) (p á g . 166) Para despejar y cambiar el pasado, haga una reversión con cualquiera de los tres pares de emociones siguientes, en el orden que prefiera: a) miedo y ansiedad, b) ira y frustración, c) culpabilidad y resentimiento. Exhale tres veces. Remóntese a la primera ocasión en que sintió miedo y ansiedad. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué parte del cuerpo le afectó? ¿Quiénes estaban involucrados? Sienta el mismo dolor em ocional. Exhale una vez. Prosiga ahora hasta el siguiente suceso que recuerde en el que haya sentido miedo y ansiedad, (o ira y frustración, o culpabilidad y resentimiento). Proceda de la misma manera con todos los demás sucesos que pueda recordar en los que haya sentido miedo y ansiedad, etc. Siga avanzando hasta que llegue al momento actual.

Véase en cinco años. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde está? Exhale una vez. Vuelva a su nuevo presente, tome conciencia de su nueva vida, ahora que su nuevo pasado y su nuevo futuro lo afianzan firm emente en el nuevo presente. El tr iá n g u lo n e g ro : p a ra no a c u m u la r re s id u o s n e g a tiv o s , ap re n d a a e lim in a r los d o lo re s a m e d id a q u e a p a re ce n en el m o m e n to (p á g . 169) Exhale, viendo su exhalación como un humo oscuro que se agolpa frente a usted en forma de triángulo de humo negro. Siga exhalando el humo negro hasta que el aliento se le vaya aclarando y llegue a ser transparente. Ahora sople fuertemente sobre el triángulo para rom perlo en miles de fragmentos. Exhale por segunda vez, mientras ve disolverse los fragm entos. Exhale por tercera vez. y com pruebe que el aire frente a usted esté totalmente limpio. Exhale y abra los ojos. B a rre r las h o ja s m u e rta s (p á g . 170) Exhale tres veces. Se encuentra parado en el porche de una vieja casa de campo. El piso está cubierto de hojas muertas. Con una fuerte escoba de jardín, reúnalas en un montón, exhale una v e z y em puje el montón del porche hacia la izquierda. Exhale y abra los ojos.

E je rc ic io de tlk ú n (p á g . 167) Exhale tres veces. Imagínese que tiene en sus manos una fuerte escoba de jardín. Vuelva a todos los lugares que visitó en su último ejercicio. Aparte hacia la izquierda en cada lugar las resonancias de miedo y ansiedad. Si hay personas que ya no quiere en su vida, bárralas también hacia la izquierda. Si esto no le da resultado, use una potente manguera o un cuchillo. Siga recorriendo todos los lugares en los que haya identificado miedo y ansiedad, hasta que llegue al prim er recuerdo. Una v e z que lo haya limpiado, vuelva a sentir que está en el vientre de su madre, o visualícese bañándose en las claras aguas de Dios en este planeta. Un n u e vo p a sa do y un n u e vo p re s e n te (p á g . 168) Exhale una vez. Imagínese que vuelve a nacer con toda perfección y visualícese viajando por todos los lugares de los que ya ha eliminado las antiguas resonancias. Pase con libertad y sin obstrucción, creando un nuevo pasado hasta que llegue al nuevo presente. Un n u e vo fu tu r o (p á g . 168) Exhale una vez. Véase en su nuevo futuro. Véase en un mes hacia el futuro. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde está? ¿Está solo o acompañado? ¿Qué está haciendo? ¿Qué sensaciones lo embargan? Exhale una vez. Véase en tres meses hacia el futuro. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde está? Exhale una vez. Véase en un año hacia el futuro. ¿Qué aspecto tiene? ¿Dónde está? Exhale una vez.

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aparece su miedo en sus imágenes oníricas cuando le es revelado por primera vez: un ogro gigantesco, presto a denigrarlo, hum illarlo y aplastarlo.

ONCE

El ju e g o m a e s tro : P e rfe c c io n a r e l p la n de vida "¿Quién es héroe? Aquel que logra dom ar su inclinación". AROT 4:1 "En el arrepentimiento y la calma está su salvación, en la serenidad y la confianza está su fuerza". ISAÍAS 30:15 H ay una antigua creencia cabalística de que, si todos los judíos del mundo coincidieran en la observancia de un solo sábado (el día de reposo), vendría el Mesías y traería paz y armonía a nuestras vidas llenas de aflicción y dolor. Ya que es tan difícil hacer que todos los judíos actúen al unísono, ¿no podríamos traer a este mundo nuestro "m esías interno”? ¿Podríamos dar paso al am or y la bondad en lugar de la reactividad y los deseos frustrados? Ya ha aprendido a identificar sus reivindicaciones, expectativas, necesidades y deseos; a reconocer sus reacciones. ¿Va a perm itir que éstas lo dominen? ¿O va a aprender del magnífico juego de ¡QUIETOS! de los judíos (la observancia del día de reposo) y . sobre esa base, perfeccionar su trabajo de ensueño atrapando sus emociones a medida que surgen para poder canalizar su energía por un rumbo "m ejor”? ¿Puede imaginarse la posibilidad de convertir emociones en sentimientos: la ira en amor, el miedo en valor, la culpabilidad en libertad? La culminación de la obra de su vida como soñador consiste en visualizar el cielo y traerlo a la tierra. Cuando la bondad, el am or y la armonía del cielo brillan desde su corazón sobre el mundo, tocan y transfiguran su propia vida y las de todas las personas con quienes entre en contacto. Com o verdadero soñador, un soñador que ha dado rumbo a su energía onírica, usted puede ser uno de los muchos faros luminosos que ayuden a transform ar el mundo en un lugar mejor. * >:- * LA TRANSM UTACIÓN DEL MIEDO EN VICTORIA

G oliat era un guerrero impresionante y avezado. Había sido "un guerrero desde su juventud” (I Samuel 17:33). Su estatura era de "seis cúbitos y un palmo”, y era un hombre corpulento, con una cota de malla y grebas de bronce. Su lanza sola pesaba seiscientos sid o s de hierro. Cuando los israelitas veían a este campeón de los filisteos, "huían de su presencia y sentían gran tem or” (I Samuel 17:24). Así es como

Cada una de sus emociones viene envuelta en el pavoroso atuendo de su cualidad específica: un dragón que escupe fuego, una vieja arpía o una burbuja verdosa puede representar su ira. su resentim iento o su indolencia. Lo que no siempre recordamos es que las emociones no son más que energía (vea el capítulo 2) oculta detrás de un disfraz u otro. De usted depende utilizar su vara mágica de soñador para transm utar estas imágenes aterradoras. Usted ha aprendido a vo lve r a entrar en sus sueños en la conciencia diurna, a encontrar las imágenes aterradoras que le fueron reveladas durante su sueño nocturno. No obstante, aún no ha perfeccionado la forma de atrapar y transm utar sus emociones cuando afloran durante e l día. Sus emociones siguen pareciendo peligrosas, repulsivas y consterna doras, incluso para usted, que convive con ellas. ¿Quedará com o los israelitas, "m uerto de m iedo", renuente e incapaz de desafiar a sus propias emociones monstruosas? G oliat expone sin miramientos las reglas de la pelea al guerrero israelita que decida enfrentarlo: "Si es capaz de hacerme frente y matarme, nosotros les servirem os a ustedes; pero si yo lo venzo y lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán" (I Samuel 17:9). Únicamente David, el más pequeño, humilde y joven de todos en las huestes de Israel, estuvo dispuesto a responder al desafío de Goliat. Al ver lo menudo que era David, Saúl lo vistió con su propia armadura, pero David no quería usar nada cuya utilidad no hubiera probado, por lo que se quitó la armadura que el rey le había dado. No iba a enfrentarse al gigante de igual a igual por la fuerza, pues estaba claro que en esa batalla perdería. David trataría de ser más listo que Goliat. David le dijo a G oliat en el campo de batalla: "Tú vienes a m í con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel . . . para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel" (I Samuel 17:45-46). Una honda del tipo que usan los pastores para controlar y proteger a los rebaños fue la sencilla arma que usó David. Una piedra que golpeó entre los ojos a G oliat bastó para derribar al gigante y . en un solo instante, transform ar el miedo en victoria. Los israelitas, tan amedrentados un momento antes, se alzaron com o un solo hombre para arrem eter contra los filisteos y aplastarlos. Basta con un instante, un cam bio en la visión, para que el miedo (el ogro) se convierta en sirviente de nuestra kavaná. Porque, como dijo David: ¿"Es que no hay una causa" (I Samuel 17:29) que defender? La grandeza del Dios viviente de Israel fue la causa de David. Al poner su mirada en la grandeza de Dios, com o hacen todos los grandes soñadores. David consiguió transmutar su energía. De repente había un conducto, un canal, para hacer que la energía producida por el miedo se concentrara en la acción más beneficiosa: defender a su Dios. Imagínese la activación de las emociones de David com o una descarga eléctrica: del mismo modo que

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la electricidad puede ser peligrosa en sí misma, cuando se canaliza adecuadamente es capaz de iluminar una ciudad. Esta canalización de energía fue la kavaná de David. A la ciudad así iluminada la llamaremos "sentim ientos''. ¿Por qué sentimientos? ¿Cuál es la diferencia entre las emociones y los sentim ientos? Ya nos hemos referido a esto, pero detengám onos un momento a explorar más esta cuestión. Generalm ente se hace poca distinción entre emociones y sentimientos pero, si uno presta atención, notará una diferencia radical entre ambos. Cierre los ojos y mire: D is tin g u ir e n tre e m o c io n e s y s e n tim ie n to s

Exhale tres veces. Experimente, sienta y luego describa el m ovim iento de la ira. Exhale una vez. Sienta como la ira quiere proyectarse hacia afuera en un solo impulso o rumbo definido. Con su mano, barra de su cuerpo la ira. empujándola hacia la izquierda. Exhale una vez más. Ahora, experimente, sienta y luego describa el m ovim iento del amor. Exhale una vez. Sienta cómo el am or baña y envuelve a todo su se r para luego em anar desde usted en todas las direcciones. Quédese con la sensación de amor, véase como una estrella que irradia hacia todas partes la luz del amor. Las emociones, según describim os en el capítulo 2, son un m ovim iento hacia afuera, una chispa de electricidad en reacción a una activación externa, mientras que los sentimientos son un estado de existencia. Del mismo modo que la electricidad, al encontrar algo que la contenga (por ejem plo, una bombilla) llena e irradia la bombilla, los sentimientos resplandecen y fulguran desde nosotros en todas las direcciones. Por eso es que los enamorados se ven tan radiantes. Ahora que entiende la distinción entre los sentimientos y las emociones, ¿puede reconocer que éstas no son algo malo, y que definitivam ente no es algo que deba suprimirse ni producir sentim ientos de culpabilidad? Más bien, es algo que debemos usar, es nuestro mecanismo de activación, es esencial. Necesitam os la llama de la emoción para encender el fuego del sentimiento. Siempre hay que tener en cuenta que. si no estamos prestando atención a la llama (de nuestras em ociones) y si no sabemos bien para qué queremos usarla (para encender un fuego), podría dar lugar a una conflagración. Las emociones descontroladas generaron pánico en las huestes de Israel. Al sentir miedo, no atinaron a hacer otra cosa que huir corriendo, lo que dio lugar a una derrota aplastante. Pero David, el niño, el soñador, el hombre lleno de amor, usó la emoción del miedo para impulsarse hacia cosas más importantes. A medida que nosotros también aprendamos a convertir a los viejos tiranos en aliados serviciales, y a medida que transform emos y transmutemos nuestras emociones en sentimientos, conseguiremos lo que consiguió David: ser coronados reyes de nuestras emociones. ¿Cómo es que. al distanciarnos de nuestros sueños de miedo (las pesadillas, los sueños recargados y recurrentes que nos desorientan para que nos convirtam os en sirvientes de nuestro se r inferior)

podemos anclar nuestras almas en este magnífico sueño de realeza ? ID ENTI FILAR LA EM O CIÓN QU E EXPERIM ENTA M Á S A M EN UDO

Un amigo me dijo una vez: "El hombre, mientras se limite a reaccionar, es un animal. Sólo llega a convertirse en ser humano cuando aprende a responder". Responder significa transm utar las emociones en sentimientos. ¿Cómo podemos aprender a responder? Id e n tific a r la e m o c ió n q u e e x p e rim e n ta m ás a m e n u d o

El prim er paso consiste en tom ar conciencia de sus reacciones. Recuerde que su reacción ante un estím ulo externo da lugar a una emoción. Si ha seguido este libro al pie de la letra, seguramente tendrá (como se indica en el capítulo 2) una libreta en la que ha anotado todas las emociones que ha sentido durante una semana. Repase la lista. Pronto identificará la emoción que siente más a menudo. Supongamos que sea la ira. En ese caso, la ira será la emoción en la que debe concentrarse todo este mes. No trate de trabajar con más de una emoción a la vez. pues una sola será más que suficiente. Com probará que. tan pronto empieza a concentrarse en una emoción específica, ésta reacciona como un animal acorralado, amenazado y excitado. Cuando venga a ver. la emoción estará rebelándose, igual que Goliat, que aguijoneaba a los israelitas y les gritaba cada vez que salía de su escondite entre los soldados filisteos. Cuando uno comienza a trabajar con su ira. ésta se vuelve más violenta, impredecible y volátil. No le digo esto para asustarlo, sino para que sepa lo que puede venir. Al estar advertido, no tendrá que sentirse molesto ni se verá sorprendido con la guardia baja. Cuando brote la ira. podrá decir: "¡n o hay que preocuparse, eso era de esperar!" Para que la labor sea eficaz, hay un tiempo limitado para trabajar sobre una emoción determinada. Esto le permitirá concentrarse m ejor y hacer acopio de energía para conseguir su objetivo. Una vez que haya elegido la emoción con la que quiere trabajar, ¿cómo debe proceder para ser com o el re y David? ATAJAR LA EM OCIÓN CUANDO ÉSTA SOBREVENGA

Las emociones no son pensamientos, sino experiencias. Cuando uno siente ira, todo el cuerpo se ve afectado. El corazón late con m ayor rapidez y uno se sonroja o se queda pálido. Le tiemblan las piernas. La ira se manifiesta de una forma levemente distinta en distintas personas. ¿Sabe usted cómo se manifiesta la ira en su cuerpo? Si no ha identificado de antemano las señales físicas de su ira. quizás no pueda atajarla cuando ocurra por primera vez. ¿No es extraño esto? La ira

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es una emoción tan explosiva que cualquiera diría que debería ser fácil de identificar inmediatamente. Pero no siem pre es así.

tren, usted no se ha dado cuenta de que en realidad pudiera cam biar de línea, o sea. que tiene la opción de hacer que su tren tom e otro rumbo. Bastaría con m over el selector.

Por ejem plo, digamos que usted está disfrutando una cena y . al partir, siente que se llena de ira. Reconoce que la ira se le ha estado acumulando durante toda la cena pero que no le prestó atención. Adem ás, no tiene la m enor idea de po r qué siente ira.

Sin em bargo, esa acción sólo la puede realizar en un momento determinado: en el momento en que el tren está a la vista, justo antes de llegar al derivador. Pero, ¿cómo va a tom ar esa decisión de un momento a otro si no tiene la m enor idea del rumbo hacia el cual quieren redirigir su tren? En otras palabras, tiene que estar preparado, como el conmutador, con nuevas opciones de destino.

Al hacer una reversión para determ inar la causa exacta de su incomodidad, recuerda una observación desagradable que le hizo un amigo. Entretanto, como no identificó su ira en el momento en que ocurrió por primera vez, ahora usted se siente totalmente inundado por ella, como si fuera una ola. A estas alturas ya no le queda otra opción que esperar pacientemente a que se le pase. Le queda la esperanza de que la ola sea pequeña y no lo ahogue, ni lo arrastre, ni le haga perder mucho tiempo en procesarla para sacarla de su sistema. ¿No hubiera sido m ejor si hubiera atajado su ira desde el prim er momento en que asomó su cabeza? Quizás entonces hubiera podido hacer algo al respecto. Parece ser que todos tenemos cierta tendencia a v ivir "con retraso" (á retartíement. com o dicen los franceses), en lugar de v iv ir simplemente en el momento. Tom ar conciencia de la forma exacta en que se desdobla una emoción en su cuerpo le ayudará a reconocerla en el mismo instante en que aparezca. A continuación le indico cóm o hacerlo: R e c o n o c e r una e m o c ió n en e l m o m e n to

Exhale una vez. Imagínese que está experim entando una ira intensa. S i necesita regresar a un momento de su pasado en el que experim entó ira. hágalo. Haga una descripción de todas las manifestaciones físicas de su ira. ¿En qué parte del cuerpo la siente? ¿De qué color es? ¿Qué sensaciones le produce: una sensación de presión, contracción, disolución, debilitamiento, formación de nudos? Busque las palabras adecuadas para describir sus sensaciones. Cuando sea capaz de describirlas con precisión, hágalas salir de su cuerpo, barriéndolas hacia la izquierda. Exhale y abra los ojos. H A Y CAMBIOS QUE SIMPLEMENTE SUCEDEN

¿De qué sirve ser plenamente consciente de lo que le esté sucediendo a usted en el momento en que esté sucediendo? Imagínese que. en lugar de ser un pasajero en el tren rápido de su vida, usted es el guardagujas o conmutador. Tal v e z recuerde que ésta es una maniobra onírica. Mientras el tren avanza a toda velocidad, usted también está "pendiente de" la dirección que sigue el tren, desde la posición del conmutador.

Imagínese que envía su tren al destino conocido como "A m o r". Sólo si tiene una kavaná fuerte, su capacidad onírica de "v e r" algo distinto a lo que está acostumbrado a ver. podrá cam biar el selector a tiempo. Recuerde además que. si no lo hace, el tren simplemente continuará por su línea habitual y entonces tendrá que esperar a que venga otro tren. Al igual que en cualquier tablero de control, el selector (el "nuevo destino" de su em oción), debe ser clasificado. Yo lo he marcado como "A m o r" sólo como ejemplo. Pero esto no debe ser decidido aleatoriam ente. Lo m ejor es seleccionar un destino que responda a su necesidad individual. Para poder clasificar su nuevo destino, debe pedir ayuda a su cuerpo onírico. C la s ific a c ió n d e l s e le c to r

Exhale tres veces. Imagínese la sensación completam ente opuesta a la sensación de ira que acaba de experimentar. ¿En qué parte de su cuerpo se encuentra esa sensación? ¿De qué color es? ¿Qué efecto le produce? Expansión, dilatación, cosquilleo, levedad, etc. . . . déle el nombre que le parezca adecuado, p o r ejem plo: amor. paz. armonía, equilibrio, tranquilidad. Sus sueños le dirán. Exhale y abra los ojos. Recuerde que no podemos deshacernos de una emoción sin sustituirla por algo mejor, del mismo modo que no podemos deshacernos de una mala costumbre si no la sustituimos por una mejor. A esto se debe que tantas personas fracasen miserablem ente en sus esfuerzos por dejar de fumar, dejar de comer excesivam ente, dejar de enojarse crónicamente, o cualquier otro tipo de mal hábito. Cuando queda un espacio vacío, es preciso soñar algo m ejor o el espacio vacío se llenará de nuevo con el viejo sueño y. tristemente, tendrá que vo lve r a donde comenzó. No hay manera de mantenerse neutral en este proceso. Com o indicó claramente Goliat, se trata de "luchar com o un guerrero" para controlar sus emociones, o de perm itir que éstas lo derroten y convertirse en el esclavo de ellas. Sólo cuando usted haya identificado y clasificado la sensación en la que puede subsumir la ira. podrá com enzar a "construir la línea ferroviaria" que llevará su energía a su nuevo destino.

Al igual que el conmutador, usted es dueño y señor del tablero de control. Si mira cuidadosamente, verá que su tren va viajando por la línea clasificada como "ira ". Como ésa es la línea habitual de su

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* >:- * EL NUEVO DESTINO

Poco después de que José fuera comprado por Potifar. el capitán de la guardia egipcia, éste tuvo que reconocer lo excepcional que era su nuevo esclavo. Desafortunadamente, la esposa de Potifar. una mujer seductora, resuelta e implacable, respondió a su manera ante las excelentes cualidades de José. Cual si se tratara de una mala costumbre, se le aparecía un día tras otro al supervisor principal de su esposo y le decía: "¡Acuéstate conm igo!" (Génesis 39:12). ¿Se imagina cóm o se habrá sentido José? Tiene que haberse llenado de emociones conflictivas: miedo, ira. resentim iento y también deseo, si hay que creer a los sabios talmúdicos. En un aparente intento de provocar al destino. José entró en la casa de Potifar un día cuando no había ningún otro hombre presente. Com o era de esperar, "Ella lo agarró del manto y le rogó '¡Acuéstate conm igo!'" Pero, según nos cuentan los sabios talmúdicos, en el momento en que la cercanía de José a la m ujer de Potifar la hacía más irresistible, ¡José "v io " el rostro de su padre en la ventana! (Sotá 36b). Eso fue suficiente para m over el selector de José. "Dejando el manto en manos de ella, salió corriendo de la casa" (Génesis 39:12). Conocemos el profundo vínculo que había entre José y su padre. Jacobo. En el momento de m ayor tentación de José, cuando parecía que el deseo lo iba a arrastrar consigo, se le apareció Jacobo. el núcleo de su corazón, su sueño superior, el destino hacia el que se había visto atraído durante toda su niñez. La energía del deseo de José lo hizo "apartarse" de la m ujer de Potifar y acercarse a ese yo "superior" que se había reactivado dentro de José al tener la visión del rostro de su padre. ¡Pero ése era José, el de la Biblia! ¿Qué pasa si usted no tiene en su vida una figura tan fuerte como la de Jacobo? En su momento de necesidad, ¿de dónde sacará la fuerza para m over el selector? LA “SURNATURE”

Pensar que podemos inventar un nuevo destino en un instante es ser excesivam ente optimista, aunque no digo que no pueda suceder. En momentos de gran adversidad, muchas personas se han reinventado. Sin embargo, estos cambios repentinos e innovadores tienen un efecto m uy fuerte en nuestra psiquis y no podemos estar seguros de que vayan a suceder. Por eso lo m ejor es preparar de antemano el terreno. Para esto es para lo que sirve una buena educación. Del mismo modo que nuestro cuerpo está sujeto naturalmente a la fuerza de gravedad, nuestra psiquis natural está sujeta a nuestros impulsos más naturales (deseos y reacciones). No obstante, incluso cuando claudicamos ante nuestra decadencia física y nuestros deseos más fáciles de satisfacer, todos tenemos además una v o z interior que nos insta a tomar otro camino mejor. Com o dijo Goliat en el campo de batalla en Efes-Damin. no hay posición neutral, siempre estamos siendo empujados en direcciones opuestas. Se nos ha concedido el libre albedrío, la capacidad de escoger entre rendirnos a la atracción de la Naturaleza o elevarnos por encima de ella a lo que los

franceses llaman la "surnature". es decir, la "supranaturaleza". Digamos que hemos decidido ya no andar más cargados de hombros, sino m antenernos erguidos. Está m uy bien que decidamos esto, pero la Naturaleza tiene otros planes y nos obliga a esforzarnos para que podamos llegar a la "surnature". Cada día tenemos que entrenar nuestros cuerpos para contrarrestar la gravedad: tenemos que apretar los pies firm em ente contra el suelo, m antener los hombros hacia abajo y fortalecer la musculatura de los muslos para e s tira rla espina dorsal. La próxima v e z que seamos empujados de un lado a otro por una multitud, el hábito de estiram iento de la columna nos vendrá m uy bien. La "surnature" se ha establecido y podremos recuperar fácilmente el equilibrio. Veam os de nuevo el ejemplo de José. Después de haber experim entado el exilio y de haber sido vendido como esclavo, el rostro de su padre quedó grabado con m ayor intensidad en su corazón y su mente, debido a la fuerte sensación de pérdida, que se añadía al peso ya existente de su afecto, su sentido del deber y su hábito en relación con su padre. Cuando se sintió m uy tentado de entregarse al deseo, lo favoreció el hábito de siempre encaminarse hacia el "buen" destino. Ésa era la buena fortuna de José. Pero, si no hemos recibido la misma educación ni hemos tenido la misma experiencia, ¿cómo podemos hacer que un nuevo destino quede grabado en nuestros corazones y mentes? DESARROLLAR LA RAYANA

El reino de los sentimientos tiene una amplia gama de puntos de aplicación. Como los sentim ientos son producidos p o r una respuesta, siem pre provienen del reino del corazón. Los sentim ientos de amor, armonía, paz. tranquilidad, franqueza, compasión, alegría, piedad, bondad, magnanimidad, gracia, esperanza, felicidad, valor, fortaleza, perseverancia, paciencia y com prensión provienen claramente del corazón. Las cualidades de claridad, precisión, juicio, ira justificada, justicia, distancia miento y libertad también provienen del corazón, pero están combinadas con la severidad. (Por ejemplo, hoy en día muchos consideran que es despiadado imponer disciplina a los hijos, cuando a la larga ésta es. por supuesto, una parte necesaria de la crianza amorosa de un niño). ¿Qué decir de la lealtad de David a la grandeza de su Dios? Sí. eso también es una respuesta del corazón, com o también lo es el sueño de obtener resultados excelentes en los estudios, ganar un cam peonato de tenis, producir una obra maestra de pintura, o alcanzar el éxito en los negocios. La elección de un destino creativo nos eleva por encima de la cotidianeidad del com portamiento instintivo y de la reactividad hasta alcanzar un estado de existencia. En la tradición cabalística, el destino recibe simplemente el nombre de "el Lugar" (ha-M akom ). Pero si tu corazón corre, regresa al lugar (ha-Makom). pues p o r esa razón fue que se dijo "los seres vivientes corrían y regresaban" (Ezequiel 1:14) y se hizo un pacto.

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SEFER YETZIRÁ 1:8 El secreto oculto detrás de estas palabras del Sefer Yetzirá. o Libro de la Creación, uno de los textos cabalísticos más antiguos y difíciles, es que el lugar al que debemos regresar es. al fin y al cabo. Dios. Sabemos esto porque uno de los nombres de Dios es ha-Makom. Isaac el Ciego dio forma a esta intención suprema que los cabalistas llaman devekut. un térm ino que significa "aferrarse" a Dios, o estar en comunión con Dios. Para aferrarse a Dios, si ése es su deseo, tiene que em pezar con cosas sencillas. Ha aprendido a preguntarle a su cuerpo onírico cuál es el "m e jo r" destino que puede seleccionar. Pero, para poder definir concretam ente el nuevo destino, tendrá que usar el cuerpo físico. El cuerpo físico, con sus ritmos y hábitos, es fácil de programar. En lugar de buscar un atajo para ir más allá de nuestros instintos y hábitos, como aprendimos a hacer en el capítulo 6, ahora vam os a desarrollar la "surnature" aprovechando la tendencia que tiene el cuerpo a formar hábitos.

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Figure 6. Sentimientos/respuesta. Para librarse üe la oscilación habitual entre los instintos y las reacciones. aprenda a pasar a la modalidad de sentimientos/respuesta, visualizando su destino de sentim ientos en e l mismo momento en que note las prim eras señales de una reacción/emoción.

exactam ente a esos intervalos precisos, el cuerpo reclama el tipo de estímulos al que lo ha acostumbrado. Cuando el cuerpo se acostumbra a un patrón particular, no puede funcionar fácilmente sin él.

Será más fácil para las mujeres, pues el ciclo menstrual femenino constituye una pauta natural y obvia. Usamos el tiem po entre una menstruación y otra (generalmente veintiún días) para la program ación, y el tiempo durante el cual ocurre el flujo menstrual (generalm ente siete días) para la pausa. Pero, ¿por qué una pausa?

Las grandes religiones comprendieron esto perfectamente cuando establecieron la oración formal tres veces al día. o cinco veces al día en el caso de los musulmanes, quienes añaden a sus oraciones los cánticos y los poderosos efectos de las postraciones físicas. Los rituales religiosos cumplen una función sim ilar a las que aquí expongo: la de v o lve r tres o cinco veces al día a un mismo destino. En el caso de ellos, se trata de volver a Dios.

Imagínese una pieza musical sin pausas. Sería una cacofonía ruidosa. Lo mismo ocurre con el cuerpo: si uno comiera constantemente, el cuerpo nunca podría indicarle cuando tiene hambre de veras. El cuerpo sólo entiende la regularidad si está definida por pausas. Para enseñar un nuevo hábito al cuerpo, para grabar en su memoria un "instinto superior", debemos atenernos a esa sencilla ley física. Al cuerpo se le puede enseñar cualquier cosa siempre que lo haga en los intervalos regulares de los ritmos naturales de los latidos y las pausas (el siete y los múltiplos de siete son ritmos naturales). ¿Cómo pueden hacerlo los hombres? ¿Qué reloj pueden usar? Dado que los hombres no poseen un ritm o interno evidente com o las mujeres, tienen que arreglárselas con ritmos externos. A los hombres judíos se les enseña a seguir los ritmos de la luna. Mes por mes, salen a dar la bienvenida a la luna nueva en Rosh Hotíesh con canciones y oraciones. Si usted es hombre, debe resultarle fácil y útil seguir los ritmos de la luna. Busque un calendario que traiga las fases de la luna, o dispóngase a observar el cielo nocturno. Si todo esto le parece m uy complicado, puede optar por seguir una program ación de veintiún días, comenzando en cualquier momento del mes. Ésta es una forma de hacer que el cuerpo del hombre sea. en este sentido, como el de la mujer: pautado por rim as y fácil de entrenar. EL USO DE SONID OS PARA CREAR NUEVOS DESTINOS

Nuestra labor, que he denominado el "Juego m aestro", consiste en aferram os al campo imaginal que se denomina "sentim ientos", o sea. e l reino de la respuesta del corazón. A medida que desarrollemos la respuesta del corazón, llegarem os naturalmente a contem p la rlos reinos superiores (la "surnature"). o a Dios, si ésa es nuestra inclinación. CÁNTICOS

Al practicar cánticos, lo m ejor es usar un lenguaje secreto. Los idiomas secretos guardan una relación más estrecha que los idiomas modernos con la experiencia del cuerpo a la que queremos llegar. Por ejem plo, pruebe a realizar un cántico con el sonido "Aaa". R e a liz a r c á n tic o s p a ra a n c la r su " d e s tin o de s e n tim ie n to "

H ay muchas form as de program arse para definir nuevos destinos para su energía. El sonido es una de las formas más eficaces, principalmente por el hecho de que alrededor de la zona de la garganta hay una m ayor concentración de músculos que en cualquier otra parte del cuerpo. Al producir sonidos, activamos todos esos músculos. Los sonidos propiamente dichos vibran dentro de nosotros, creando efectos quinestéticos que varían en función de la naturaleza de los sonidos. Cuando el cuerpo físico se activa fuertemente de esta manera, se produce una sinergia de sensaciones que impone su patrón particular en el campo imaginal. Encontrará que el tipo de cánticos que describiré en este capítulo despierta todos sus sentidos en orden de intensidad descendente: el sentido auditorio, el sentido táctil quinestético. el visual, el olfativo y el del sabor. Si uno activa el cuerpo físico en forma precisa a intervalos regulares, pronto descubrirá que.

Otro ejemplo pertinente es el de la comida. Uno come de tres a cinco veces al día. Al com er con tanta frecuencia, piense en cuántas veces al día su mente está ocupada por pensamientos relacionados con la comida. Si uno tiene el hábito de practicar la oración de tres a cinco veces al día. Dios estará presente en sus pensamientos más a menudo que en el caso de las personas que no practican la oración diaria. Los cabalistas denominan a este proceso devekut. o "aferrarse". Mediante esta práctica, los cabalistas aprenden a aferrarse a Dios.

Cierre los ojos. Practique un cántico con el sonido "Aaa". Tóm ese su tiempo. Sienta cómo ese sonido activa su cuerpo y haga una descripción de todos sus efectos físicos. Luego deténgase y observe. ¿Qué nombre le da a lo que está sintiendo? ¿Sintió cóm o el sonido "A a a " le ensanchó el tórax e hizo que se abriera el núcleo del corazón? Los hebreos sabían esto y por eso en su idioma am or se dice "A H A V A ". Fíjese que haya tres sonidos "A " en la palabra AHAVA. Ahora cierre los ojos y trate de hacer un cántico con la palabra "am o r". ¿Qué sensación siente en el tórax? Si, com o estoy segura que lo ha hecho, ha observado que el tórax se contrae (en lugar de ensancharse) al decir la palabra "am o r", comprenderá por qué es más sabio usar un idioma sagrado

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com o el hebreo o el sánscrito para los cánticos. En el apéndice 2 he incluido una lista de palabras en hebreo.

hacerlo mientras dure su período menstrual. Después de la pausa de siete días, vuelva a com enzar con una nueva palabra y una nueva emoción (miedo, envidia, avaricia, etc.) que quiera transmutar.

Si esto no le resulta conveniente, puede usar palabras en español, pues lo más importante en realidad es que se sienta cómodo mientras practica los cánticos. En ese caso, no podrá aprovechar el efecto de los sonidos, pero al menos estará presente la misma intención.

Es bueno seguir practicando estos cánticos durante al menos un año. A lo largo de ese período podrá repasar toda la lista de em ociones que anotó en su libreta según lo indicado en el capítulo 2. Hacer esto como una disciplina regular constituye el prim er paso del juego maestro; mientras que el segundo paso sería transm utar la emoción negativa tan pronto como ésta haga su aparición durante el transcurso de un día típico.

En nuestra tradición, realizam os cánticos en tres notas musicales: "M iDoRe". El tempo triple es muy importante, pues el número tres establece un patrón interno fácilmente reconocible. Por ejemplo, los bailes de tres pasos son fáciles de recordar. Tenemos además la tendencia a pensar en tres m ovimientos: tesis, antítesis y síntesis. Si tiene un piano, pruebe a tocar las notas "M iDoRe". Si no tiene formación musical, simplemente cante la secuencia de notas y luego aísle de esa secuencia los sonidos "M iDoRe". El detalle importante de este sonido es que no se limita a ir simplem ente hacia arriba o hacia abajo, sino que va de arriba a abajo y luego vuelve arriba, pero en una posición inferior, siguiendo un patrón que activa el cuerpo debido a su carácter irregular. De este modo nos mantenemos dentro de los parámetros del ritmo y la activación, definidos anteriorm ente en nuestra búsqueda de nuevos destinos. C á n tic o de ",M iD o R e "

Exhale una vez. Realice un cántico con la palabra "AH AVA" en las notas Mi (A). Do (HA). Re (VA). Tóm ese su tiempo con cada sílaba. Repita la palabra tres veces. Luego, aún sin abrir los ojos, fíjese en lo que sucede. Quizás sienta un m ovim iento quinestético. quizás sienta un o lo r o un sabor, o reciba una imagen. Ésa es la manifestación de su "nuevo destino". Cuando sienta que el m ovim iento ha terminado, exhale y abra los ojos. Tom e una libreta de notas para este ejercicio y titúlela "Palabras". En ella va a anotar los detalles de su experiencia. Encontrará que esto es m uy útil. A medida que vaya exteriorizando su experiencia, ésta irá adquiriendo sustancia en el mundo físico, hasta convertirse en su propia realidad. (Si le llegan imágenes, además de describirlas, puede también dibujarlas o pintarlas.) Sea cual sea su experiencia en este ejercicio, su resultado será m uy importante porque es la manifestación de su nuevo destino, del mismo modo que la imagen del rostro de Jacobo era la manifestación del destino de José. Para poder grabar su nuevo destino en lo más profundo de su ser, realice el cántico de "A H A V A" (o la palabra que haya escogido), tres veces en la mañana y tres veces en la noche y . de ser posible, hágalo a la misma hora cada día. Mientras esté realizando el cántico, concéntrese en determ inar cuál es su nuevo destino. Haga esto durante un ciclo de veintiún días, luego deje de hacerlo durante siete días. Si es mujer, hágalo desde el fin de un período menstrual hasta el com ienzo del siguiente. Luego deje de

EL JUEGO INLAESTRO

Digam os que la emoción sobre la que ha decidido trabajar es la ira. Cuando haga la reversión en la noche, es importante prestar mucha atención a sus posibles manifestaciones de ira a lo largo de ese día. Durante el día. m anténgase alerta para poder detectar la primera señal de ira que surja. Tan pronto se percate, en lugar de concentrarse en ella, concéntrese en su nuevo destino, para lo cual deberá recordar la palabra que ha elegido, o la imagen, olor, sabor o m ovimiento quinestético específicos que definen su nuevo destino. Aférrese a su nuevo destino y tom e conciencia del sentimiento que éste invoca. En otras palabras, desvíe su mirada de la ira al amor. Es como tom ar una foto de la ira y darle la vuelta para ver la imagen del amor por su lado anverso. Esto no debe tom ar más de un instante. Tan pronto haya hecho esto, aún aferrado al "bien", sentirá un m ovimiento inusitado en su cuerpo. Será sutil, porque no es su cuerpo físico el que se está moviendo, sino su "cuerpo onírico". Quizás sienta un cosquilleo en las manos, o una sensación de estiram iento en los dedos de los pies o en el cuello. Cada persona recibe una "se ñ a l" diferente. Una v e z que haya descubierto su señal, verá que siempre es la misma. Es importante que la reconozca porque esa señal le indicará cuándo ha ocurrido la transmutación. Tan pronto com o sienta la señal, podrá relajarse, pues no hay nada más que hacer. La ira habrá desaparecido, quedando sustituida por el amor. Este estado de existencia le permitirá responder adecuadamente ante la situación que provocó su ira. del mismo modo que David, al desviar su atención del miedo al amor por su Dios, tuvo una respuesta elegante e incluso traviesa, ante la amenaza de G o lia t Este "nuevo sueño" guía sin esfuerzo nuestra respuesta. * >:- * Con estos cánticos, ha llegado al núcleo del corazón. Si vuelve a perder esta conexión, si claudica ante sus impulsos, no pierda la esperanza. No pierda tiempo con el sentim iento de culpabilidad. Simplemente

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busque la próxim a oportunidad de pasar de la Naturaleza a la "sum atu re” y perfeccionar así su Plan de Vida. Cuando las situaciones perturbadoras no logran llegar a perturbarlo, sino que se convierten en gemas que deben extraerse y retinarse hasta mostrar toda su gloria, cuando sienta que ha dominado las com plejidades del cam bio de emociones y que ha encontrado su "señal", puede pasar a la duodécima tarea, la última. En ella aprenderá a dar los toques finales a su capacidad de entrar y salir fácilmente del sueño y de la conciencia. Al realizar satisfactoriamente esa última tarea, podrá lograr la fusión de los dos mundos y term inar la labor que ha venido realizando.

UNA RÁPIDA G U ÍA DE REFERENCIA P A R A LO S EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 11 Distinguir entre eniodcnes y sentina a i tos (pág. 176) Bátale tres veces. Experimente una emoción ccm o el movimiento de la ira y cescrib a b . Entonces, c o n su mano, báñala de su cuetpo, empujándola hacia la izquierda. Bátale una vez. L uego eoperimente un sentimiento, com o el movimiento d el amor. Bátale una vez. Sienta y describa en q u é se distinguen las eoperiencias ásicas d e una em oción y un sentimiento. Identificarla em oción que experimenta más a m aiuda E scoger una em oción para trabaja- can ella (p á g 177) Repase la lis t a c e emociones q u e identificó en el capitulo 2 Distinga laq u e siente m is a m enudo. E saes la emoción sóbrela q u e trabajará durante el próximo m es. (O. en el caso de las mujeres, durante los cias entre una menstruación y otra.) R econocer tina em oción en el memento: Es p reciso aprender a identifica-la de antemano (pág. 179) Eshale una vez. Imagines e que está eoperimentancouna ira intensa. (O cualquier otra em oción que escoja). Haga una descripción d e todas las manifestaciones ásicas d e su ira.¿Ertqué parte del cuerpo lasiente? ¿D equ e color es? ¿Qué sensaciones le produce: una sensación de presión, contracción, disolución, debilitamiento^ o rónnación d e n u d os ? Bátale una vez. Haga que la sensación salga d e su cuerpo, barriéndola hacia la izquierda. Bátale una v e z más y abra los ojos. G a s ifica ció n del "sele cto r* : Paso de la em oción al seitim ien to (p á g ISO) Bátale tres v eces. Imagínese la sensación completamente opuesta a la sen sa ción d e ira que acaba d e experimentar. ¿En qué parte d e su cuerpo se encuentra esa sensación? ¿De qué c o lo r e s? ¿Qué efecto le prod u ce? (B p ansien. dilatación, cosquilleo, levedad, etc.) D éle el nombre q u e le parezca adecuado. E ste es su "selector" o 'd estin o de sentimientos” . Sus sueños le dirán qué n on ti re usar, p or ejemplo: amor. paz. armonía, equilibrio, tranquilidad. Bátale una vez. Realizar cánticos para anclar s u "destino de s e n tin ia ito s" (p á g 187) Una vez que haya escog id o su destino de sentimientos y lo haya nombrado, practique u n cántico c o n ti sonido para anclar este nuevo destino de sentinrientos. Repita el son ido “ A aa" u ctrapalabrade su elección. C ántico de "M íD oR e” (p á g 18S) Bátale una vez. Realice un cántico c o n la palabra "A H A V A ” ( o cualquier otrapalabra que haya escog id o: vea el apéndice 2) en las netas “ M i" ( A ) ,“ D o " (H A ). “R e " (V A ). T on a s e su tiempo c o n cada silaba. Repita lapalabra tres v eces. L uego, aún sin abrir los o jo s , fíjese en b que sucede. Quizás sienta u n movimiento quines tétbo. quizás sienta u n oler o u n sabor, o reciba una imagen. Simplemente concéntrese en ella Cuando sienta q u e el movimiento ha tentinad o. exhale y abra loe o jo s . Repita ti cántico tres veces seguidas, d o s veces al di a (mañana y n och e) duran te veintiún cias. luego deje d e hacerio p o r siete cias. L uego vuelva a comenzar c o n una nu »-.-apalabra y una nueva emoción que d e see transmutar.

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transportarlo al otro lado del río.

DOCE

R eg re s o a la u n ic id a d "Cuando Jacobo encontró descanso en José. y se unieron a sí el sol y la luna. comenzó entonces la producción de descendientes. cuyo progenitor fue José. Porgue esa corriente perenne que fluye sin cesar es la que hace que la tierra fructifique y a partir de la cual se propagan las generaciones p o r el mundo. Porque e l sol, ni siquiera cuando se acerca a la luna, puede producir vegetación sin la ayuda de esa clase que lleva el nombre de Justos". (Tzaddik. sabio) ZOHAR II 18OA

Una vez que hemos echado ancla en el núcleo del corazón, ¿podemos perm anecer allí? Com o un barco en puerto, quizás podamos perm anecer un tiempo, pero tarde o temprano el barco debe levar anclas y seguir viaje. Así son los barcos y ésa es la razón por la que son construidos. Lo mismo sucede con nosotros cuando encarnamos: lo hacemos para poder via ja r a través de esta vida. No podemos perm anecer en un mismo lugar, pues la vida no lo permite. Por si fuera poco, nuestro camino está plagado con los obstáculos de la realidad física. Desde el comienzo debemos hacer frente a nuestras propias limitaciones, con todas las incertidumbres y anhelos que éstas producen, pues también nos impiden ver la abundancia interna en la que nacimos. Cuando tropezam os con obstáculos tenemos la opción de caer o de ponernos a la altura de las circunstancias y buscar, en el centro de nuestra tormenta, el ojo azul y claro del cielo. Pero, cuando lo encontramos, no podemos dormirnos en los laureles. Mantenerse anclado en un solo lugar produce estancamiento y . a la larga, da lugar a una pasividad y un menosprecio que hace que incluso el núcleo del corazón se nos convierte en polvo en la boca. Nuestro barco de la vida ha sido construido para via ja r por mar abierto. Su amarre es sólo tem poral, com o el propio cordón umbilical. Es cierto que. al saber que hemos logrado encontrar el núcleo del corazón, podremos recordarnos así nuestras metas y esto nos puede servir como guía para volver a encarrilarnos. El hecho de volver a ese recuerdo nos infunde esperanzas y nos hace llegar a puerto con m ayor rapidez y m enor esfuerzo cada vez que lo intentamos. Pero siempre hay un contrapeso: a medida que nos esforzamos una y otra vez p o r regresar al núcleo del corazón a través de nuestros sueños, el mundo físico se empeña una y otra ve z en entorpecernos, desequilibrarnos y desconectarnos de nuestros verdaderos sentimientos. A sí es la naturaleza. Es lo mismo que sucede con el escorpión, que no puede evitar aguijonear a la tortuga que está tratando de

Tanto la tortuga (el sueño) com o el escorpión (la conciencia) se ahogarán si no somos capaces de soñar/actuar para librarnos de la "prueba" que nos ha impuesto la Naturaleza. Si viéram os nuestro paso por la vida como una forma de entrenarnos para desarrollar nuestros "instintos superiores", nuestra propia versión de la "sum a ture", no nos enojaríam os con el destino. En lugar de ello, aprovecharíam os cada oportunidad para cocrear una vida m ejor en la que el sueño y la conciencia estuvieran unidos. Si el mundo físico tiene algo que enseñarnos, lo mismo sucede con el mundo interior. "Cualquier cambio . . dice el mundo físico. ". . . cualquier cosa menos el Cam bio", dice el mundo interior. Al reconocer que el patrón del cambio (no los caprichos del cambio) es nuestra forma onírica, aprendemos a estar en unidad con el m ovimiento y a dejarnos llevar por el ritmo de la corriente. El sueño, con su fluidez, nos ha enseñado a desplazarnos sin esfuerzo y en forma juguetona por toda la vida. El m ovimiento pasa a ser. no algo que viene de fuera, sino una parte viviente de nuestra propia existencia. Pero entonces el mundo físico vuelve a intervenir y coloca nuevos obstáculos y nuevas lim itaciones en nuestro camino, recordándonos que el cambio tiene graves consecuencias y que requiere sobriedad. ¿Cómo podemos se r al mismo tiempo juguetones y sobrios? La paradoja a la que nos enfrentamos es que debemos v iv ir en ambos mundos para poder com pletar la gran tarea. Pero, ¿cómo es posible que los dos mundos se apoyen y sostengan entre sí. si son tan contrarios en tantos aspectos fundamentales? Parafraseando una paradoja antigua, ¿cómo conseguir que un m illón de ángeles quepan de pie sobre la cabeza de un alfiler? Las tareas que se presentan en este libro van describiendo un incremento progresivo hasta la consecución de la meta suprema: activar y equilibrar los dos mundos para poder evitar la hipertrofia de cualquiera de los dos. Ahora la conciencia está más cercana a penetrar en el sueño nocturno, en nuestra naturaleza instintiva y nuestro pasado, a través de la Reversión, mientras que el sueño florece a la luz del día. en un entorno experim ental y controlado, a través de ejercicios guiados y sueños en duermevela. ¿Es posible que la conciencia masculina y la intuición soñadora femenina lleguen a apreciar las diferencias de su contrario y a crecer a partir de las fortalezas de cada uno? ¿Pueden fusionarse y separarse y volver a fusionarse en una perfecta unión de colaboración? ¿Qué hace falta para term inar la labor? * >:- * LA REVERSIÓN COM O ESTADO MENTAL

Ahora que estamos llegando al final, ya no hablamos de "practicar", sino de "poner en práctica". Ya usted está entrenado y ahora debe entrar en acción para ponerse a prueba. Aunque en este capítulo final todavía le queda una tarea que realizar, ésta tiene por objeto precisamente ayudarlo a pasar del

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entrenam iento a la destreza. Ésta es su iniciación. ¿Cómo funciona la paradoja de ser al mismo tiempo travieso y sobrio, imaginativo y responsable? (Ahora que ha aprendido a "responder”, se encuentra en el camino hacia la verdadera "responsabilidad"). Se ha llevado una idea de esta paradoja cuando cada mundo, aun manteniendo sus propios atributos, se entrelaza con el otro mundo: el mundo de los sueños penetra en el mundo consciente y la conciencia se hace presente en el mundo onírico. La transposición cruzada de la reversión, que ha dejado de ser un ejercicio para convertirse en una danza, una forma íntima de ser, constituye el prim er paso hacia la incorporación de esta paradoja. Aunque en esta coyuntura los ejercicios no son esenciales, le presentaré algunos. Usted debe aprender a revertir instintiva y continuamente sus dos modalidades de pensamiento. Esto tiene consecuencias revolucionarias. Cuando el mendigo se convierte en re y por un día y el rey. renunciando a su trono y a su túnica real, es lanzado a las calles, donde deberá arreglárselas por su cuenta, ambos aprenden más en un día de lo que hubieran aprendido en toda una vida si no hubiera ocurrido ese cambio. Nada volverá a ser igual después de esto. El re y sale de esta experiencia escarmentado y más sabio, al haber conocido en carne propia los males y los abusos de la pobreza y la alegría de la libertad y de la bondad cuando ha podido experim entarlas. El mendigo aprende a reconocer el peso de la "responsabilidad", los intensos placeres del poder y la incertidumbre de no saber si quienes dicen amarlo le profesan un am or sincero. Después de haber experim entado esta insólita transposición cruzada, ambos regresan a su hábitat conocido (el mendigo a la mendicidad, y el re y a la realeza) pero con algo añadido, con un remanente de la vida del otro, atrapado en la red de la experiencia. El ejercicio ha revitalizado tanto al mendigo com o al rey. Cuando sus ojos se encuentran, me imagino que tiene lugar un diálogo creativo. A partir de ahora, siem pre retendrán algún sentido de haber sido tocados por la realidad del otro.

En la m ayoría de las personas, estos dos mundos casi nunca han coexistido tranquilamente. Siempre ha habido entre ellos una lucha por el poder, desde tiempos inmemoriales. Cada mundo sólo ha conocido al otro a través de la oposición. Pero, en el caso de los lectores que han practicado la Reversión (vea el capítulo 5). ha ocurrido una aproxim ación, como tiene que haber ocurrido entre el re y y el mendigo. A menos, por supuesto, que su experiencia simplemente haya producido disgusto y una m ayor oposición, lo que también es una posibilidad y un riesgo que asumimos cada v e z que hacemos la reversión. Pero es que debemos asumir ese riesgo si no queremos term inar por aceptar una vida mediocre y pedestre, una vida deformada por los conflictos, una vida en la que la paz y la armonía nunca pueden prevalecer. ¿No es evidente al fin que mantener separados el sueño y la conciencia sólo dará lugar a una m ayor oposición? Adem ás, si en última instancia no es posible mantener la tolerancia entre ambos, ¿no tendrá que producirse una guerra a muerte y la ulterior obliteración de uno de estos mundos? Imagínese el sufrimiento que habría en el país si el rey desatendiera la situación de sus mendigos. Así pues, para poder plantear un verdadero desafío a su conciencia, debe dar pasos inusuales: ponerla cara a cara con lo que siempre ha odiado, con lo aparentem ente irracional y carente de causa. Al mismo tiempo, para verdaderam ente instruir y desafiar a su mundo onírico, póngalo cara a cara con las duras realidades que no quiere reconocer: las realidades del mundo físico. Una conciencia que cultive la sobriedad (la paciencia y la atención) será recompensada con la percepción de las "le ye s" que rigen lo "irracional". En el cultivo del carácter travieso (travesura definida y picardía), el mundo onírico verá su sueño manifestarse y hacerse realidad. Al racionalista que pase al otro lado, los críticos lo alabarán como un gran "visionario", mientras que al soñador que haya hecho realidad su sueño lo elogiarán como un "realista".

DEL CONFLICTO A LA PARADOJA

Pero son muchas las ocasiones en que sólo somos o visionarios o realistas. En lugar de ello, ¿podemos pensar en abarcar los dos mundos? ¿En abarcar al mismo tiem po todos los desafíos de ambos? ¿Podemos soportar la paradoja?

Todos tenemos clara la dualidad de nuestra realidad física. Vivim os inmersos en ella. No hay reyes sin súbditos. No hay luz sin la oscuridad que nos perm ite distinguirla. No podemos conocernos a nosotros mismos si no hemos conocido la separación entre nosotros y el resto de la humanidad. No podemos propulsarnos hacia delante si no tomamos impulso. ¿Es de sorprender que nuestra vida sea una oscilación con-stante entre tendencias contrarias, donde una siempre desea imponerse a la otra? A sí es el mundo en que vivim os.

El término "paradoja" significa (para) "m ás allá" + (doxa) "opinión", de la raíz griega dokein, que significa "pensar". Del mismo modo que aceptamos a nuestros hijos con sus virtudes y defectos y somos capaces de amarlos más allá de las opiniones, ¿podemos aceptar nuestros dos mundos, reconociendo sus diferencias, contradicciones y polos opuestos en igualdad de condiciones, y más allá de la opinión? Esto requiere más que un simple acercamiento. Definitivam ente, no es posible conseguirlo si las dos mentes son igualmente fuertes y vividas.

Sin em bargo, dentro de nosotros también vive un mundo con leyes com pletam ente distintas. En ese mundo, no existe la oposición, puesto que los límites son insustanciales. Las formas fluyen de una a otra, se fusionan, toman prestado, se transmutan y se disuelven, siempre con un abandono travieso.

Sabemos que la Reversión es el prim er paso hacia el perfeccionamiento de ese equilibrio: la conciencia accede a dar un paso atrás, el mundo onírico accede a dar un paso adelante. La conciencia aprende humildad del mundo onírico y le enseña concentración. El sueño abandona la ebullición caótica y busca las transmutaciones definidas, mientras que la conciencia reconoce las diferencias pero no se aferra a

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ellas. El mantenimiento del equilibrio siempre es un acto precario. Lo alcanzamos y lo perdemos otra vez como parte del proceso de aprender a volver a conseguirlo. Lo importante no es si lo perdemos, sino cuán rápidamente podemos recuperarlo. Por lo tanto, considere que la tarea de búsqueda de equilibrio (que es la correspondiente a este capítulo), es un trabajo aún sin term inar. La perfección pertenece solamente al momento. Dicho esto, ¿qué más necesitamos hacer, además de la reversión? En el trabajo corporal el equilibrio se logra cuando se hace converger y divergir una presión igual al mismo tiempo desde todas las direcciones. Trate de apoyarse en los dedos de los pies. Para lograrlo, debe empujar los dedos hacia abajo y estirar el cuerpo hacia arriba (divergencia) y . al mismo tiempo, apretar los músculos interiores del muslo y los pectorales (convergencia). Para desarrollar un equilibrio entre las dos mentes, debemos experim entar tanto la divergencia como la convergencia de contrarios de igual fuerza (el cielo y la tierra son elementos opuestos, pero al mismo tiempo, pueden ser contemplados por igual en la visión mental). C o n tra rio s v iv ie n te s

Exhale tres veces. Vea. sienta, viva y sea al mismo tiempo rey y m endigo; exhale una vez. sea cielo y tierra; exhale una vez. luz y oscuridad; exhale una vez. Viva experimentando al mismo tiempo la sensación de estar vivo y muerto. O imagínese dos grandes océanos, uno rojo y otro azul. que fluyen uno hacia el otro. Imagínese el encontronazo entre ambos, la gran columna de agua que se produce, la espuma violácea que desciende como un gran abanico abierto sobre las aguas revueltas: el sonido del golpe entre dos címbalos, un despertar, un mundo totalmente nuevo. Exhale una vez. Abra los ojos.

mezcla de dos partes aparentemente incompatibles. El niño se parece tanto al padre como a la madre, ¿pero cómo es esto posible? La mezcla confunde a la vista, entretiene, sorprende, disloca y descompensa nuestros conceptos preconcebidos. El corazón nos da un salto ante la sorprendente libertad que tiene la fuerza creativa para rom per barreras inflexibles, para m ezclar formas incompatibles. Esta transición, tan impactante, tan emocionante, libera nuestra "verdadera imaginación". Imaginación purificada, amor puro. El am or genera un océano para que éste se fusione con el otro océano de fluido que contiene formas desconcertantes, las cuales luego se convierten en el nuevo niño; el niño, a su vez. acepta sus múltiples posibilidades y paradojas, aún libres de las restricciones impuestas por las expectativas y deseos en relación con su futuro. El amor es el néctar que fluye a partir de un equilibrio perfecto entre las dos mentes, en contemplación ante el m ilagro de la creación. Morará e l lobo con el cordero, y el leopardo con e l cabrito se acostará; juntos andarán el ternero y el cachorro de león. y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán. sus crías se echarán juntas; y el león como e l buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra,

Cuando nos abrimos para contemplar la posibilidad de que todo tipo de criaturas, form as de ser y verdades existan una al lado de la otra (el cordero con el tigre, el mendigo con el rey) la comprensión, la sabiduría y la compasión se desarrollan exponencial mente. A sí tocamos el núcleo del corazón. Se dilata. Irradia. Cada v e z que alcanzamos un equilibrio entre las dos mentes, el núcleo del corazón se dilata un poco más. como la imagen del universo, que está en constante expansión al mismo tiem po que avanza hacia delante, ¿o quizás más bien va alejándose de su punto de origen?

y el recién destetado extenderá su mano

¿Qué es lo que transforma una duplicidad paradójica para convertirla en creación? ¿Un accidente, un aumento de la intensidad, una concentración redoblada? Cuando un hombre y una m ujer se unen en un acto sexual, es posible o no que se conciba un niño. Pero la pasión, la atención y la elección del momento adecuado son grandes incentivos para el "m ilagroso" acto de la creación. Sin kavaná — la fuerza de m otivación activada por el fermento em ocional— no puede haber creación. Al haber reunido todos los elem entos, sólo nos queda "dejar ir y dejar que Dios actúe".

con el conocimiento del Señor

En el alambique experim ental que son el vientre materno o la mente, se forma la nueva creación, una

en el nido de la víbora. No harán ningún daño ni estrago en todo m i monte santo, porque rebosará la tierra como rebosa el m ar con las aguas. ISAÍAS 11:6-9 Cuando se unen las dos mentes, la onírica y la consciente, ese choque de elementos dislocados procrea risa, o poesía, música o tragedia. Los griegos antiguos llamaban "m usas" a estas "hijas de la

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m ente". Dondequiera que vayan las musas, las acompañan formas híbridas: sirenas, centauros, caballos voladores, esfinges, aves fénix. Acertijos, enigmas, juegos de palabras, chistes, yuxtaposiciones inesperadas, imágenes que saltan de la cornucopia de su ser. Com o trascienden lo ordinario, están en conexión con la fuente, hacen surgir lo nuevo, nos sacuden de nuestros patrones habituales para que presenciemos lo inesperado. Porque, en el alambique de la mente, la contraposición de estos dos mundos a menudo produce efectos impactantes, paradójicos, sorprendentes, humorosos. absurdos, e incluso milagrosos. Verse cara a cara con las musas siempre es una experiencia: el mundo que conocemos se detiene. Lo nuevo nos llama la atención, nos afronta y nos provoca. Quizás uno opte por ignorar o rechazar lo que su musa le ofrezca, pero de todas maneras tendrá que lidiar con sus reacciones. Ante la imposibilidad, la irracionalidad o una alegría demasiado grande, nuestro cuerpo/mente puede perder su definición, desplom arse o experim entar algo sim ilar a un desm ayo, aunque sin perder la conciencia. Entre con cuidado en la tierra de nadie de la unicidad entre lo masculino y lo femenino, y entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. ¡Su confusión no es del tipo banal, sino un resultado de la cofusión! Cuando uno está consciente/soñando, tal ve z sienta que se desploma sobre un cojín de luz blanca mientras el tiem po se detiene, los sonidos se am ortiguan y se establece la intimidad. O quizás la sorpresa se abra paso a través de usted, como un calor blanco, o un entusiasta "ia já !" La co-fusión lo hace alejarse de lo horizontal, del espacio y los objetos, hacia el ahora eterno. Siempre se experimenta com o un m ovimiento vertical: hacia abajo para descansar, o hacia arriba en el éxtasis. PUENTE SOBRE AG UAS TURBULENTAS

¿Cómo prepararse para la co-fusión? Al zam bullirse en un ferm ento de contradicciones y posibilidades, debe aprender a m antener su sobriedad. Con los ojos bien abiertos y el ceño despejado como los dioses, deberá aprender a dejarse llevar por las pistas contradictorias, los frustrantes reveses, los irracionales saltos hacia delante, los altibajos, sin dejarse llevar por el pánico. Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Acaso usted no tiene derecho a entregarse al pánico si es una m ujer de 55 años que aún no ha encontrado pareja, si el médico dice que tiene un 40 por ciento de probabilidades de recuperarse, o si ha perdido su em pleo y no puede pagar los impuestos? Pero ése es exactamente el momento en que entra en juego la sobriedad. Si uno no está sobrio, ¿cómo podrá m antener suficiente sensatez para "v e r" y seguir las pistas del "sueño"? Al igual que Dios, que "se movía sobre la faz de las aguas" (Génesis 1:2) usted también tiene que m overse sobre su tohu va vohu. es decir, sobre el "caos". Si en el sueño en duermevela su observación sobria de la efervescencia contribuye a estabilizar las formas, lo mismo sucede con su vida. En lugar de dejarse ahogar por el miedo o dejarse paralizar por

la indecisión cuando su mente trata de encontrar pistas entre una sobreabundancia de estímulos, aprenda a observar. Esto es difícil, pues en momentos de crisis el mundo exterior parece perder su conocida estabilidad e im itar la excesiva fluidez y plasticidad, absurdidad y exaltación del mundo onírico. Pero recuerde: este libro lo ha entrenado a responder ante la fluidez de los sueños. Cuando su vida adquiere una cualidad de "pesadilla" o un matiz "m ágico", usted está m uy cerca de la co-fusión. ¿Será presa del pánico o mantendrá la compostura? Y. si logra llegar a la co-fusión. ¿podrá mantenerla? Son pocas las personas que llegan al extrem o de m orir de alegría al v e r su nueva creación o a su nuevo hijo. Soportamos la conmoción de la mezcla y logram os estabilizar nuestra respuesta. ¿Pero podemos aún m antener intacta nuestra capacidad de asombro? ¿Cuán fácil es cambiar de una modalidad a la otra? Por ejem plo, después de haber asumido en nuestra conciencia el aspecto físico de un nuevo bebé, perdemos rápidam ente la capacidad de asombro ante su novedad y carácter cambiable. O. al ser demasiado fáciles de impresionar en el sentido emocional, nos perdemos en la contemplación de la lozanía y la plasticidad del espíritu del bebé, lo que a veces nos lleva a olvidarnos de responder a sus necesidades físicas. Pero, afortunadamente para nosotros ambos mundos insisten en captar nuestra atención. Del mismo modo que el bebé llora para atraer nuestra atención (a un ritm o más rápido que el de nuestra respiración, lo cual nos irrita y no lo podemos pasar por alto), las Musas reclaman nuestra atención mediante la repetición, los llamados insistentes y el comportamiento chocante. Cuando estamos listos para una nueva configuración, una nueva "realidad", la mente (que no conoce sus propios mecanismos) empieza a buscar en todas partes patrones, similitudes, simbolismo, simultaneidad y sincronías a las que se pueda aferrar. Pero hagamos ahora una pausa para recuperar la sobriedad: ¿es que estas sincronías son sólo creación de nuestras mentes? ¿O es que existen sincronías en la realidad? ¿Es que el mundo exterior participa en la creación de estas pistas exclusivam ente dirigidas a nosotros; jugando y bromeando con nosotros, exponiendo ante nuestras narices, com o banderas rojas, sus repentinas aglom eraciones de significaco? ¿Es que el universo reacciona ante nuestras historias del mismo modo en que nosotros reaccionamos ante sus acontecimientos? ¿Tal v e z el mundo exterior tenga un propósito que responde ante el nuestro y nos hace avanzar tam bién, del mismo modo que el aire, empujado por depresiones y frentes fríos, también es empujado por la acción de nuestros pulmones? ¿Será el mundo más dúctil de lo que estamos dispuestos a admitir? Si el sueño es una realidad física potencial (y. en el capítulo 8. hemos visto que lo es), en retrospectiva, ¿es posible que la realidad física también sea un sueño potencial? De ser así, su carácter fijo es menos fijo de lo que habíamos pensado. Claram ente, todo depende de la relación: la inclinación que tengan nuestras mentes determina el carácter de las pistas en las que nos fijamos en el mundo exterior.

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Éstas, a su vez. parecen atraer nuestra atención en forma aparentemente sincronizada. Influyen además en nuestra condición interna. Mientras más activam ente transitem os entre los dos mundos, más probabilidades tendremos de lograr la co-fusión y descubrir así un nuevo nivel de realidad. ¿Podemos atrevernos a im aginar que el deterninism o físico pueda se r modificado p o r e l sueño? ¿Podemos arriesgarnos a creer que "la fe (realm ente) m ueve montañas"?

Espero que nunca cambien el sistema de carreteras en Inglaterra. Como si hubiéramos nacido en ese impacto inicial de risa, nuestro viaje se desarrolló como un sueño: siempre nos topamos con personas de buen humor, fuera de lo com ún o de carácter angelical; con los mejores restaurantes, los hoteles más pintorescos, increíbles sitios ocultos y jardines paradisíacos. Pero no nos desviamos demasiado del itinerario que nos habíamos propuesto, lo que nos mantuvo afincados en la realidad objetiva.

Una de las dificultades de nuestra encarnación física es la creación de hábitos. ¡Qué tediosos son. pero qué difícil es escapar a su agarre! Pero, si prestamos atención sobriamente a los patrones y nuevas configuraciones, las señales y pistas que nos presenta la unión de la mente y el mundo, podemos escapar de nuestro condicionam iento básico y crear algo nuevo, com o los dioses (aunque no sea ex nihilo).

Imagínese nuestro itinerario com o una línea recta, nuestro sueño com o una curva sinuosa que cruza una y otra vez sobre la línea recta. En nuestro viaje, logramos hacer todo lo que nos habíamos propuesto, pero añadimos color y alegría a nuestra experiencia gracias a que fuimos capaces de aceptar espontáneamente nuevas pistas y otras posibilidades.

Esté al tanto de las pistas. Sígalas y ellas lo llevarán hacia la grieta que separa a ambos mundos. Dé una vuelta a la llavecita de oro que está en la cerradura, empuje la puerta secreta y pase a través de la franja de luz. Ya usted ha hecho incursiones en este mundo. Se trata, por supuesto, del núcleo del corazón donde reina supremamente la Verdadera Imaginación, o sea. el amor. Entre en ese estado de existencia y compruebe con qué poco esfuerzo su sueño fluye hacia la realidad física y la hace cambiar con su estilo especial de soltura y magia traviesa, mientras que su conciencia, sin dejarse perturbar, mantiene concentrada su atención a su paso por la bruma paradisíaca, aportando solidez y manifestaciones tangibles al sueño. Pero, por favor, ¡no se quede dormido sobre sus laureles, no piense que vivirá feliz para siempre! Eso sólo sucede en cuentos de hadas. Éste tipo de pensamientos y perturbaciones poseen una vanidad que nos hará apartarnos del núcleo del corazón, lo que implicará que tendrem os una oportunidad más de v o lve r a conquistarlo y ensancharlo. La iluminación total no es de este mundo: siem pre hay nuevas causas de desequilibrio y nuevos espacios del corazón hacia los que debemos crecer. TRUCOS PARA LA REVERSIÓN

Consiéntase: tom e un avión a Inglaterra, com o hicimos mi hijo y yo el año pasado. Al bajar del avión, amanece en Heathrow, mientras que a usted le parece que aún es medianoche y que apenas ha dormido. Alquile un carro: verá que sólo tienen carros de cambio manual. De repente está manejando por el lado izquierdo de la vía. sentado en el lado derecho del auto, cambiando velocidades con la mano izquierda y tratando de acostumbrar la vista a mirar hacia la izquierda en busca de señalización vial y hacia la derecha en busca de los carros que vienen en sentido contrario. Luego siga manejando hasta que se meta en una gran tormenta de nieve en abril, como nos pasó a nosotros, y reirá como un tonto mientras trata de no desorientarse con todos los cambios manu-ales y los rompecabezas mentales. Pero también tiene que estar sobrio, ¡evite accidentes, por favor!

R e v e rs ió n física

Cualquier reversión de lo acostumbrado sirve para este ejercicio: visitar un país donde no hable el idioma, probar una comida que nunca antes haya probado, participar en un deporte que cree que odia. Pruebe a hacer esas cosas, pues son lo contrario de lo que haría normalmente. Por supuesto, no haga reversión deliberadamente p o r el simple gusto de hacerla, pues el hecho de convertirla en un proceso deliberado le hará caer en un enredo. Manténgase siempre dentro de la corriente del sueño y siga las pistas oníricas que encuentre dentro de ella. Así, nunca dejarán de sorprenderle las increíbles sincronías, simultaneidades y oportunidades que hay en el mundo exterior. Imagínese, por ejem plo, que tres personas distintas le hablen en el mismo día de hacer un via je en barco. Le llama la atención la coincidencia. Al día siguiente, se topa con un viejo amigo que hace siglos que no ve, ¡y este amigo le habla de un via je en barco! De hecho, se encuentra hoy en la ciudad para tom ar un barco que saldrá con destino al Caribe, pero su partida ha sido pospuesta porque uno de los tripulantes desistió en el último momento. ¡Ahí está su pista onírica, su oportunidad! ¡Está libre por las próxim as semanas, sin saber qué hacer, y siempre ha deseado hacer un viaje en barco! No busque la oportunidad pero, si ésta se presenta, ¡aprovéchela! Modifique su energía de la indecisión y la irritación ociosa (cuando se le presente la "se ñ a l") a la participación activa en la corriente. ¡Arriésguese! Si no lo hace, siempre se quedará pensando que ha perdido una oportunidad. No se trata de obligarse a hacer lo contrario de lo que le gusta hacer, sino de agarrar la cola del sueño. Entretanto, como ejercicio, com ience con la reversión manual. Tengo una vieja casa dentro de un bosque, en un pequeño terraplén de una sola senda. Cuando viene otro carro, uno de los dos tiene que retroceder. Mi experiencia en ese terraplén me ha demostrado que la m ayoría de las personas no saben cóm o retroceder. ¡Aprenda a hacerlo rápida e impecablemente! No debería haber ninguna diferencia entre su forma de conducir hacia adelante o hacia atrás. Practíquelo.

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O aprenda a usar la mano izquierda (o la derecha, si es zurdo), cuando juegue al tenis o al golf, o cuando practique la esgrima o el dibujo. Una poetisa amiga siempre cambiaba de mano cuando su escritura perdía la frescura. Su "y o " zurdo fue quien escribió algunas partes de sus poemas, o a veces el poema completo. Su bloqueo mental quedó así desplazado por el nuevo viento de inspiración del hemisferio derecho del cerebro. (El hemisferio derecho del cerebro controla la mano izquierda.) Es m agnífico darse cuenta de que uno todavía tiene la capacidad de ser sorprendido por el mundo exterior. * >:- *

pensamiento empieza a invadir las volutas de sus imágenes oníricas que aún van apareciendo. Trate de retener ambas señales, no deje que su conciencia diurna ahogue y borre el sueño. Estar despierto durante las transiciones es una forma de sobriedad que nos prepara la transición ¿No quisiera tener plena conciencia durante el proceso de su muerte? ¿Sondear el gran m isterio? espere, que todavía nos quedan cosas m uy interesantes que hacer en esta vida, como aprender a conscientes dentro de nuestro tiempo onírico. ¿Podemos, com o el sol, via ja r por el cuerpo de la Nut. conscientes y despiertos en el sueño?

final. Pero, estar diosa

E s ta r d e s p ie rto en e l tie m p o o n íric o DESPIERTO E X EL SUENO

¿Recuerda a Nut. la diosa egipcia de la noche? En cada ocaso. Nut se traga al sol. El sol viaja durante toda la noche por el gran arco del cielo dentro del cuerpo de Nut y vuelve a nacer entre sus piernas en cada amanecer. Si miramos las ilustraciones antiguas de la diosa Nut. el sol en su oscuro abrazo es tan resplandeciente como cuando lo vem os en el cielo. Pero, en el caso anterior, aunque su luz brilla, no borra la oscuridad. Ése es el m isterio de Nut y su gran poder: puede dar cabida a la luz en la oscuridad y. al mismo tiempo, mantenerse fiel a su condición de diosa. En fin de cuentas, ¿no es ella protectora de la fecunda oscuridad? ¿Qué es esta paradoja que ella nos ofrece para nuestra contemplación? ¿Podemos aprender más de ella sobre cómo traer la conciencia al tiempo onírico? ¿Puede la conciencia via ja r a través de la noche del tiempo onírico, "ve r", y aún así no destruir nada? ¿Puede la conciencia estar activa sin hacernos despertar? Hasta ahora, la reversión le ha enseñado a hacer que la conciencia esté más cerca del momento del sueño, pero no realmente a hacerla viajar por su sueño (capítulo 5). Igual que el joven héroe. Valerosa Mente Consciente, usted debe acercarse aún más al gran agujero negro del olvido. E s té d e s p ie rto cu a n d o se q ue de d o rm id o Su kavaná consiste en mantenerse observando mientras se queda dormido. Preste atención al momento exacto en que entrega al sueño. A l principio lo vencerá el sueño antes de que se dé cuenta siquiera de lo que está sucediendo. Hasta que una noche, si persevera, ¡verá lo que pasa! Se irá quedando dormido sin cerrar los ojos; podrá realmente describir los cambios físicos que suceden en ese momento. Cuando me estoy quedando dormida, se me cierra la mandíbula: ésa es la señal. Usted quizás tenga una señal distinta. Simplemente observe conscientemente hasta que llegue a ese momento de transición. Pruebe a hacerlo también en la mañana, al despertar. La noche anterior, repítase que quiere estar consciente del momento de la transición entre el sueño y la vigilia. Observe las señales físicas, pero observe también cómo su proceso de

Haga esto antes de com enzar su ejercicio de Reversión, tendido en la cama y con los ojos cerrados. Dígase que debe se r consciente de que está soñando, dándose a s í mismo la instrucción de decir (en el sueño): "Estoy soñando esto". Persevere en decirse esto cada noche y com probar cada mañana si efectivam ente se dio cuenta durante su tiempo onírico de que "estaba soñando esto". No es difícil de conseguir. Cuando haya adquirido entrenam iento en este ejercicio, puede hacer que suceda cada noche. Tam bién cobrará conciencia de que se siente m uy despierto en su tiempo onírico. Cuando ocurra esto, podrá pasar fácilmente al siguiente ejercicio: aprender a encarar las necesidades, respondiendo a los desafíos del sueño durante el tiem po onírico, en lugar de esperar a la mañana para hacerlo com o ha sucedido hasta ahora. R e s p o n d e r a l d e s a fío d e l su e ñ o d u ra n te e l tie m p o o n íric o

Muchas veces durante el día ha practicado responder al desafío del sueño. Trate ahora de responder directamente a la necesidad de su sueño en el tiempo onírico. Diga: "Éste es mi sueño", a sabiendas de que esas im ágenes son suyas y que es responsable de la manera en que decida lidia r con ellas. Luego aplique lo aprendido en ejercicios anteriores, respondiendo en forma activa y adecuada al desafío del sueño y su necesidad tan pronto ésta se presente. Cuando conocí a Colette. me sentía m uy mal. Estaba tan ida en las brumas del sueño que ya no sentía el mundo a mi alrededor. Como se habrá dado cuenta por esa descripción, ino estaba para nada sobria! Debido a que había perdido mi conexión con la realidad externa, el carácter travieso del sueño también me eludió. Es más. pensé que estaba muriendo. Tenía pesadillas terribles todas las noches. El remedio de Colette fue: ¡ponte a limpiar! Si Limpié la terraza y los pisos, pulí las cacerolas y de Colette. decorada al estilo m agrebí del siglo recorté los arbustos, me encargué de la basura.

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hay suciedad por bandejas de cobre XIV) y la platería. Tuve la suficiente

dentro, debemos lim piar por fuera. (de las que hay muchas en la casa Arranqué malas hierbas del jardín, lucidez para saber que ella no me

estaba usando, sino que me estaba enseñando algo. Pronto supe lo que era. Una noche tuve una pesadilla, como de costumbre en aquella época. Pero, en lugar de despertar sudorosa y con pánico, me oí decir: "¡Éste es mi sueño!" Entonces tom é mi cubo y mi cepillo im aginarios (como había hecho tantas veces en la realidad), iy limpié la oscuridad del sueño! Cuando se haya vuelto hábil en enfrentar directam ente el sueño, podrá dialogar con él. La técnica es similar. D ia lo g a r c o n su su e ñ o

estrés, el mundo imaginal se abre paso y se rompe como una burbuja en la superficie de nuestra conciencia diurna. Pero generalm ente en una persona saludable el ensueño diurno es tan difícil de distinguir como la luna pálida en un cielo soleado. A veces obtenemos vislumbres de una imagen completa, o escuchamos un mensaje, mientras que a veces simplemente los deducimos por intuición. Pero, en su m ayor parte, no prestam os atención a estas tenues ofrendas del mundo onírico. ¿Cómo podríamos m ejorar nuestro sueño diurno durante el tiem po en que la conciencia se abre paso triunfante, bañando en luz todo lo que encuentra a su paso?

Antes de hacer la Reversión, tiéndase en la cama con los ojos cerrados. Exhale tres veces, contando de tres a uno. Imagínese que. con una pluma de oro. traza un círculo de luz dorada en la oscuridad. Dentro del círculo, escriba su pregunta dirigida a su sueño, con letras de luz dorada. Por ejemplo: "¿Estoy em barazada?" Si ésa es realmente su pregunta más acuciante del momento, el sueño le dará definitivamente una respuesta. Si no lo es. recibirá una respuesta relacionada con lo que debería se r su pregunta más acuciante. No es posible engañar al mundo onírico. En la mañana, asegúrese de registrar con precisión cada detalle de su sueño. Tenemos la tendencia a manipular nuestras im ágenes para que avengan a nuestros deseos, sobre todo s i no las hemos descrito sobre el papel.

El Zohar (el texto cabalístico más célebre, escrito en el siglo XIII) nos dice que cuando Dios creó el sol y la luna, ésta sintió celos al v e r la magnificencia del sol y com parar su suave resplandor blanco con el fuego del astro rey. La luna se quejó ante Dios quien, en castigo a su malhumor, la redujo en tam año y resplandor, haciéndola depender del reflejo del sol para poder em itir luz. Pero, según nos dicen, el día en que la luna sea tan grande y resplandeciente como el sol. es el día en que el mundo será perfecto.

Estar despierto dentro del sueño es una sensación singular. Al principio quizás le parezca que no ha dormido bien. Pronto se establecerá la sensación opuesta. Se sentirá m uy descansado y m uy claro. Su ciclo vital del sueño a la vigilia y nuevamente al sueño, le parecerá ininterrumpido. A la larga, la conciencia estará presente incluso en los momentos de su sueño en los que no hay imágenes.

Com o no vale la pena tratar de competir con la conciencia, ¿por qué no pedirle su cooperación? ¿Por qué no usarla para observar, no sólo el mundo exterior, que ya lo hace por predilección propia, sino el mundo interior? Un ojo mira hacia afuera y el otro hacia dentro o. si así lo prefiere, puede imaginarse sus ojos como espejos esféricos que son igualm ente capaces de mirar hacia dentro y hacia afuera.

SO N A R DESPIERTO

Al principio, soñar mientras uno está despierto no parece tan difícil. Uno puede conjurar en su mente distintos mundos, trátese de recuerdos, ensueños o fantasías, y también ha aprendido a visualizar. Todos estos sucesos guardan relación con el sueño porque están vinculados con la activación de la Imaginación. Pero los ensueños y las fantasías están controlados por el pensamiento deliberado, y no tienen que confundirse con sueños espontáneos. En lo que se refiere a las visualizaciones que ha practicado, son sólo ejercicios para ayudar a estimular su Verdadera Imaginación. Ahora le toca ve r su Imaginación en actividad espontánea. Com o hemos planteado la hipótesis de que también soñamos durante el día (y hemos demostrado que podemos provocar el sueño a través de ejercicios y sueños en duermevela), ¿podríamos tener vislum bres o captar secuencias enteras del soñar espontáneo que ocurre tras bambalinas, al mismo tiem po que nos mantenemos plenamente conscientes? A veces, cuando estamos sometidos a un gran

La luna es. por supuesto, su sueño. El sueño crece y mengua en su conciencia y a veces desaparece del todo, exactam ente igual que la luna. El sol es su conciencia, ferozmente protector de sus prerrogativas e incapaz de perm itir que su sueño usurpe algún lugar en el vigilado territorio del astro rey.

Ya sabe que las imágenes oníricas son escurridizas. Se disuelven a la más mínima presión. Como volutas de humo, toman forma y luego se separan con demasiada rapidez como para ser percibidas, a menos que uno sea delicado en su observación. A menos que avance pisando suave-m ente. sin hacer ruido (entiéndase ruido m ental), como un cazador que sigue a su presa con intensidad implacable pero en silencio. El bosque está llego de animales de presa y. si uno puede fusionarse con los árboles y el paisaje, pronto podrá ve r en acción al sigiloso mundo animal. P e rc e p c ió n In t e rio r y e x t e r io r

Imagínese que tiene un ojo mirando hacia afuera y otro mirando hacia dentro. O. s i lo prefiere, imagine los ojos como espejos esféricos que ven al mismo tiempo hacia fuera y hacia dentro. Comoquiera que sea. tome conciencia del doble m ovim iento de su mirada. Nunca pierda de vista lo que esté sucediendo en el mundo exterior (esto es extremadamente importante, pues al soñar tenemos la tendencia a perdernos en e l sueño) pero observe al mismo tiempo lo que esté sucediendo en su mundo interior. Observe las imágenes, las expresiones que afloran

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espontáneamente en su pantalla o cinta interiores. No trate de interpretarlas, sino que simplemente perm ita que su conciencia las absorba. Si las deja estar en su mente sin perturbarlas, pronto se le revelará su significado. Los ojos de quienes dominan este doble m ovimiento tienen un aspecto m uy particular. Una v e z que haya identificado esa mirada nunca la olvidará: los ojos son. paradójicamente, al mismo tiempo penetrantes y profundos, con un núcleo seco, pero líquidos. Es la mirada que encontramos en los ojos de los sabios pero también en los de los clarividentes. ¿Por qué? Porque la clarividencia es la primera consecuencia de practicar esta doble visión. Y sí, ¡también le sucederá a usted! Pero no presté demasiada atención a su percepción extrasensorial, excepto para tom arla como un indicador de su avance en el camino para convertirse en un verdadero soñador. Cuando su espejo está claro, aunque sólo sea por un momento (sin reivindicaciones ni expectativas, deseos ni carencias), su imaginación responde fielmente a lo que ve en el mundo exterior. Es tan sencillo como eso. Recuerde que la Verdadera Imaginación, que actúa más o menos como una imagen de un espejo invertido, tienen la tendencia a mostrarnos lo inusual, a iluminar los aspectos ocultos en los que uno no se concentra habitualmente. Al ser interactiva, tiene una forma de manifestarse infinitamente más compleja que la de un espejo plano y . com o las pinturas del mundo m ágico de Harry Potter. es capaz de reconocer con gestos su presencia. Esto es sim ilar a sus sueños nocturnos, que a menudo destacan los aspectos de su vida cotidiana a los que no había prestado atención conscientemente durante sus horas de vigilia. Imagínese que está parado en el centro de un salón esférico completamente cubierto de espejos: ninguno de los dos lados puede reflejarlo a usted directamente en su totalidad. Cada lado depende del otro para poder tener una imagen completa. Exactamente de esa misma forma el sueño, pendiente gem elo de su conciencia, le muestra lo que la conciencia no ha podido captar. HABLAR DESDE EL M UN DO ONÍRICO

Igual que con todas las cosas que tengan que v e r con el mundo interior, después de haber identificado sueño durante las horas de vigilia, debe hacerlo manifestarse en el mundo físico para que tenga un efecto concreto. Deberá expresar la percepción que reciba, manteniéndose fiel a la reversión (el ir y ve n ir del sueño a la conciencia y de la conciencia al sueño), que es la piedra angular de esta labor. O, si opta por no expresarla de inmediato, eso también debe ser un acto consciente, en el que el mensaje no sea borrado, sino guar-dado para referencia futura. Pero recuerde que consignará su sueño a la fantasía si no es capaz de soportar el desdén aristotélico, del mismo modo que su pensamiento consciente se vería reducido a una lógica estéril si se negara a aceptar la ausencia de causalidad y el m isterio del mundo onírico. Como decía Albert Einstein. nuestro científico de m ayor renombre: "La

imaginación es más importante que el conocim iento". Para que su ensueño diurno venga al mundo, tendrá que aprender a expresar en v o z alta sus percepciones oníricas. No trate de traducir sus imágenes en una secuencia lógica, no se deje amilanar por la incongruencia. Simplemente concéntrese en lo que "v e ". Concéntrese en el lenguaje de "v e r" y descríbalo como mismo describiría un paisaje físico. Manténgase cerca de su fuente. Por ejemplo, supongamos que se encuentra a una bella m ujer y . al mismo tiem po que la evalúa en forma crítica con el hemisferio izquierdo del cerebro, también está "soñando" su respuesta ante ella. Digam os que su respuesta onírica consiste en "v e r" un campo de amapolas. ¿Qué significa este campo? ¿Y por qué amapolas? No deje que estas preguntas lógicas le ensombrezcan o compliquen la percepción. Deje que la imagen esté un rato con usted, que lo acaricie y que lo informe. Entonces diríjase a la bella mujer: "Cuando la veo. me recuerda un campo de am apolas". Quizás se sonroje, pero quedará conm ovida porque, como usted sabe, el lenguaje de las imágenes — el idioma sin palabras— es también el lenguaje de las emociones y los sentimientos. Si no es pertinente hablarle de esta manera (por ejem plo, si la m ujer tiene un esposo celoso que podría pensar que usted está lanzándole un piropo) guarde la imagen onírica para referencia futura. No la condene al olvido. El conocimiento obtenido a partir de la imagen del "cam po de am apolas" (belleza em briagadora, pasión, gracia) podría ser de utilidad más adelante. ¿Qué pasa si ve una imagen negativa? A estas alturas de su práctica sabe que ya no está proyectando emociones secundarias, por lo que puede confiar en su ojo interior. Suponga que lo único que "ve " alrededor de su amiga son manchas rojas oscuras. En ese caso, diga simplem ente: "Cuando te miro, todo lo que te rodea lo veo rojo. ¿Estás enojada o molesta por algo?" En otras palabras, hable directamente a partir de la imagen onírica en lugar de hacer un cortocircuito con la mitad de la información que recibe el cerebro. Cuando aprende a usar tanto el hemisferio izquierdo como el hemisferio derecho del cerebro para enriquecer su conversación, ésta será mucho más animada. H a b la r de sd e e l su e ñ o

Usando el m ovim iento doble de los ojos, mire al mismo tiempo hacia dentro y hacia fuera cuando esté conversando con otra persona. Luego trate de hablar utilizando ambas fuentes: la parte crítica del hem isferio izquierdo del cerebro y la parte soñadora del hemisferio derecho. Utilice ¡as dos aportaciones. Como lo que falta general-m ente es la aportación onírica, concéntrese en expresar ese lado de su pensamiento cada vez que comience una conversación con otra persona. Al principio quizás encuentre que esto es embarazoso o difícil, pero persevere. Verá que la gente se anima se ilumina, se vuelve más amistosa. El idioma intuitivo interior, cuando se comunica, abre las

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puertas a los corazones y mentes de los demás, como ha abierto puertas en usted. Su osadía y fluidez serán apreciadas. Practique hablar a partir de sus "percepciones" y pronto verá com o sus dos lenguajes se fusionan. Habrá creado una nueva y viva z forma de comunicarse. Esto lo liberará del cálculo y la manipulación. La gracia, soltura y magia del sueño animará todos sus encuentros. * >:- * EL SECRETO DE LA VID A

Había una vez un hombre que recorrió todo el planeta en busca de la respuesta a una pregunta: "¿Cuál es el secreto de la vida?" Hizo esta pregunta a filósofos, matemáticos, astrónomos, astrólogos, videntes, sabios, santos y gurús, pero de nada le sirvió. Las respuestas que obtenía no lo satisfacían. Ya estaba cansado, desilusionado y amargado cuando al fin llegó a una pequeña aldea al pie de una montaña. Los aldeanos señalaron hacia una elevada cumbre. El viajero em prendió camino una v e z más para subir la montaña. En la cumbre encontró a un viejecito. enjuto y sonriente. "¡E l secreto de la vida es una fuente!", le dijo. El viajero se sintió m uy indignado. "¡N o he venido desde tan lejos para que me digan que es una fuente!" "¿Acaso no lo es?", indagó el viejecito. Si usted, al igual que el viajero, ha llegado hasta aquí en su lectura pero no ha hecho los ejercicios, también pudiera sentir que todavía está buscando y que no está contento con mis respuestas, que sólo le han producido desilusión y amargura. Yo le podría insistir hasta el fin del mundo que. cuando logre el equilibrio entre la conciencia y el sueño, cuando sus dos lenguajes se fusionen en uno solo, sentirá la fuerza vital que borbotea dentro de usted. Experim entará felicidad, alegría y regocijo. ¡La fuente brotará en usted! Pero, ¿por qué habría de tratar de convencerlo? Debería descubrir esto por su propia cuenta. Si aún no ha sentido que la alegría de la vida brota dentro de usted como una fuente de agua clara, es posible que necesite repetir algunas de las tareas descritas en este libro. Recuerde que la Imaginación es un mundo intemporal y que siempre está presente. Aunque para sim plificar mi tarea y la suya, he establecido una secuencia para esta labor y la he organizado en doce partes, usted deberá realizar todas estas tareas simultáneamente. Esto no e s tá n difícil com o puede parecer pues, cuando esté fam iliarizado con todas las tareas, querrá incorporarlas naturalmente en una sola práctica fluida. ¿Cuáles son las señales que le van dejando por el cam ino para indicarle que va avanzando por el rumbo correcto? Antes no le podía hablar de ellas porque no quería influir en su "visió n ". Pero si ha llegado hasta este punto y ha hecho fielm ente los ejercicios, seguramente reconocerá las señales que

describiré a continuación. ¿Recuerda la historia sobre el sol y la luna? Cuando haga sus ejercicios por primera vez. sus sueños serán reflejo de su vida diaria, del mismo modo que la luz de la luna es reflejo de la luz del sol. Soñará sueños recargados, pesadillas o sueños recurrentes. La luz de éstos crece y mengua, se atenúa y se oscurece porque aún no ha estabilizado sus emociones ni ha aprendido a pasar de ellas a los sentimientos. A medida que practique el despeje del pasado y la lim pieza de los acontecimientos diarios, a medida que estimule su Imaginación a través de los ejercicios, sucederá algo mágico: la luna que usted lleva por dentro comenzará a brillar con luz propia. Los productos de la imaginación que antes eran oscuros, densos, pesados, cerrados, caóticos, apáticos, o tal vez demasiado etéreos, evanescentes, escurridizos o inestables, ahora se vuelven claros, nítidos y limpios. Los colores mezclados desaparecen y son sustituidos por colores puros. El m ovimiento es fluido como el azogue. Surgen fácilmente nuevas configuraciones. Las transform aciones sorprenden, fascinan y causan deleite. A medida que continúe la práctica, los colores puros pasan de matices más oscuros a matices pastel, más luminosos y claros. Primero se vuelven transparentes y luego luminosos. Incluso al visualizar la oscuridad, el negro no es denso, sino traslúcido y luminoso. Todas las form as irradian luz. resplandecen y brillan. A la postre, las formas se fusionan con la luz. perdiendo sus lím ites, y todo se convierte en una blancura radiante. El corazón, la mente y el cuerpo se dilatan en esta irradiación sin límites hasta hacerse transparentes. El adepto se ilumina y pasa a la unidad con el universo. ¿Es éste el proceso final? ¿La unión del sol y la luna, de la conciencia y el sueño? No. Para finalizar el proceso, el adepto debe descender de la montaña, la luz debe ser traída a la realidad física, afincada en la conducta y humildad adecuadas. La danza del entrelazam iento no debe cesar. No descanse; siga re inventándose hasta su último aliento y la vida no cesará de sorprenderle con su fluidez, soltura y abundancia. Si, con el paso del tiempo, llega a un punto en que le parece que ha perdido la luz paradisíaca, siempre recuerde que antes la encontró mediante la búsqueda de un equilibrio activo entre sus dos mundos y que siempre puede v o lve r a encontrarla. Nunca deja de ser un ideal válido. ¡Nunca renuncie a su derecho a retornar! Cuando el sol y la luna se fusionan en un solo astro, el proceso alcanza la perfección. La luz vive dentro y a través de usted, día y noche. Incluso cuando duerme más profundamente y sin soñar, sabe lo que es la luz. La conciencia y el sueño viven en usted en todo momento. Antes estaba a merced de fuerzas externas e internas, pero ahora ha aprendido a ser dueño y señor de sus movimientos. Aunque sólo sea por un instante, cada v e z que pueda ponerse en contacto con el plácido centro del movimiento, estará completo. Siéntese en silencio en su centro y . simultáneamente.

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no deje de fluir con el m ovim iento: ¡el paraíso ha llegado a la tierra! ¡El jardín de su corazón está abierto y resplandeciente! U N A R ÁPID A GUÍA DE REFERENCIA PARA LOS EJERCICIOS DEL CAPÍTULO 12

C o n tra rio s v iv ie n te s : A p re n d e r a v iv ir c ó m o d a m e n te con la p a ra d o ja (p á g . 197) Exhale tres veces. Véase, siéntase y viva al mismo tiempo como rey y mendigo. Exhale una vez. Véase, siéntase y viva al mismo tiem po como cielo y tierra. Exhale una vez. Véase, siéntase y viva al mismo tiem po como luz y oscuridad. Exhale una vez. Véase, siéntase y viva experim entando al mismo tiem po la sensación de estar v iv o y muerto. Exhale una vez. Abra los ojos. R e v e rs ió n fís ic a : A p re n d e r a r e v e r t ir en to d a s las fo rm a s fís ic a s q u e se le o c u rra n (p á g . 203) Practique la reversión manual cambiando de mano cuando juegue al tenis o al golf, o cuando practique la esgrima, el dibujo o la escritura, o aprenda a conducir perfectamente un auto en retroceso, etc. Siga las pistas oníricas dentro de usted y en el mundo exterior. Busque las increíbles sincronías, simultaneidades y oportunidades que le presenta la corriente onírica y no vacile en aferrarse a ellas. Esté d e s p ie rto cu a n d o se q u e de d o rm id o (p á g . 205) Manténgase observando mientras se queda dormido. Preste atención al momento exacto en que se entrega al sueño. Exhale una vez. Pruebe a hacerlo también al despertar. La noche anterior, repítase que quiere estar consciente del momento de la transición entre el sueño y la vigilia. No deje que su conciencia diurna ahogue y borre el recuerdo de su sueño.

D ia lo g a r con su su e ñ o : A p re n d a a h a c e r p re g u n ta s Im p o rta n te s a su s su e ñ o s (p á g . 207) Antes de hacer la Reversión, tiéndase en la cama con los ojos cerrados y exhale tres veces. Imagínese que. con una pluma de oro. traza un círculo de luz en la oscuridad. Dentro del círculo, dirija su pregunta a su sueño, con letras de luz dorada. Por ejem plo: "¿Estoy embarazada?” Si ésa es realmente su pregunta más acuciante del momento, el sueño le dará definitivam ente una respuesta. Si no lo es. recibirá una respuesta relacionada con lo que debería ser su pregunta más acuciante. No es posible engañar al mundo onírico. En la mañana, asegúrese de registrar con precisión cada detalle de su sueño. P e rce p ció n In te rio r y e x te rio r: A p re n d a a o b s e rv a r las Im á g e n e s o n íric a s m ie n tra s se c o n c e n tra en el m u n d o e x t e r io r (p á g . 209) Sin perder nunca de vista lo que esté sucediendo en el mundo exterior, observe también lo que esté sucediendo en su mundo interior. Observe las imágenes y las expresiones que afloran espontáneamente en su pantalla o cinta interiores. No trate de interpretarlas, simplemente permita que su conciencia las absorba. H a b la r de sd e el su e ñ o : D e scrib a en v o z alta su s Im áge n e s o n íric a s (p á g . 212) Usando el m ovimiento doble de los ojos, mire al mismo tiempo hacia dentro y hacia fuera cuando esté conversando con otra persona. Luego trate de hablar utilizando ambas fuentes: la parte crítica del hemisferio izquierdo y la parte soñadora del hemisferio derecho del cerebro. Utilice las dos aportaciones. Como lo que falta generalm ente es la aportación onírica, concéntrese en expresar ese lado de su pensamiento cada v e z que com ience una conversación con otra persona.

E s ta r d e s p ie rto en el tie m p o o n íric o (p á g . 206) Haga esto antes de com enzar su ejercicio de Reversión, cuando esté tendido en la cama con los ojos cerrados. Dígase que debe ser consciente de que está soñando, dándose a sí mismo la instrucción de decir en el sueño: "Estoy soñando esto." R e s p o n d e r al d e s a fío d e l su e ñ o d u ra n te el tie m p o o n íric o (p á g . 206) Muchas veces durante los ejercicios diurnos ha respondido al desafío del sueño. Hágalo ahora directamente en el tiem po onírico. Diga: "Éste es mi sueño", a sabiendas de que esas imágenes son suyas y que es responsable de la manera en que decida lidiar con ellas. Luego responda adecuadamente al desafío del sueño.

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APÉNDICE 1

E je m p lo de u n a s e rie de ejercicios

10.

Vea y reconozca que el oscurecim iento de los colores se debe a la separación. Exhale dos veces. Visualice y viva lo que está oculto detrás de su envidia hacia otra persona.

11.

Vea. sienta y sepa por qué está compitiendo en realidad. Exhale dos veces. ¿Alguna vez ha sentido odio? Reconozca ese odio y su color.

12.

Vea. sienta y sepa por qué la Madre (la Shejiná) a menudo está cubierta por vestim entas negras. Exhale una vez. Vea, viva y sepa por qué se dice que gracias a José las aguas del Mark Rojo se abrieron para los hebreos. ¿Qué le dice esto acerca de la transformación de las emociones?

13.

Visualice y sienta cómo las emociones producen cambios en su respiración. Experim ente su respiración cuando siente miedo, ira. envidia u odio. Exhale dos veces. ¿Cómo respira cuando lo embargan sentim ientos de impresión, amor, gratitud o victoria? Exhale una vez. Viva y sepa cómo, al v o lve r a un ritmo natural de la respiración está restableciendo el Pacto entre Dios y usted.

14.

Visualícese pasando las manos por encima de su cuerpo desde los pies y por todo el frente de su cuerpo. Imagínese que está acariciando los colores de su aura. Observe cóm o respira y cóm o se siente, y cóm o cambian sus colores. ¿Qué le pasa a su cuerpo? Exhale una vez. Véase cubierto de iridiscencia.

Presento a continuación un ejem plo de una clase de ejercicios guiados. Haga estos ejercicios todos de una vez. Luego tom e nota de lo que ha visto. EL PUENTE DEL ARCO IRIS

1. Vea. sienta y viva que. después de la torm enta, viene la lluvia purificadora; después del diluvio, viene el arcoiris. 2. Visualice una gota de agua que pende de una nube. Entre en la gota de agua y vaya a su centro. ¿Qué encuentra allí? 3.

Vea. sienta y viva cómo el arcoiris es el puente entre Dios y

usted.

4.

Vea y reconozca por qué el arcoiris es la señal manifiesta de Dios de que el Hombre no tendrá que sufrir otro diluvio universal.

5.

Imagínese subiendo por unas escaleras, donde cada escalón es uno de los colores del arcoiris. Al pisar el escalón rojo, sienta el sonido del rojo, siéntalo en todo su cuerpo y visualice la imagen que el rojo le evoca, exhale una vez; pise el escalón naranja, exhale una vez; pise el escalón amarillo, exhale una vez; pise el escalón verde, exhale una vez; pise el escalón azul, exhale una vez; pise el escalón índigo, exhale una vez; pise el escalón violeta.

6.

Ahora baje las escaleras. Véase y siéntase vestido con los siete colores de la escalera. Escuche la sinfonía que hacen.

7. Vea y sienta que la túnica m ulticolor es el abrazo de la Madre (de la Shejiná). Exhale una vez. Vea y sepa por qué. sin él. nuestro cuerpo físico se marchita com o una planta desprovista de agua. 8.

Sienta un lugar de su cuerpo donde haya dolor. Mire el color de su dolor. Exhale dos veces. Ponga las manos sobre el dolor. Observe lo que sucede con el color.

9.

Visualice a las personas cercanas a usted. Reconozca las emociones negativas que siente con respecto algunas de ellas. Reconozca los casos en que hay irritación, ira. envidia, celos, miedo. Visualice su emoción y llámela exactam ente por el nombre que le corresponde. No trate de engañarse. Exhale una vez. Visualice el color de su emoción, cóm o se proyecta hacia fuera, cómo crea un escudo protector entre usted y la persona en cuestión. Exhale dos veces. Dé tres pasos hacia atrás y fíjese en cóm o cambian sus emociones. ¿Qué ve. qué sucede?

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APÉNDICE 2

P a la b ra s p a r a cánticos (S h e m o t) A continuación le presento una amplia lista de PALABRAS que puede seleccionar para sus cánticos. Utilice la forma transliterada del hebreo. Haga el cántico con las notas MI DO RE. Si no encuentra la palabra más acertada para describir su nuevo destino, escoja la palabra más adecuada en español. O. si tiene conocimientos de hebreo, siempre es m ejor usar la palabra original en hebreo. Cuando sea una palabra de dos sílabas, haga el cántico repitiendo dos veces la primera sílaba, una vez en la nota MI y otra vez en DO. El sonido CH es un sonido gutural duro.

Abundancia

SHEFA

Alegría

SASSON

Amor

AHAVÁ

Avance

KADIMÁ

Bondad

CHESED

Calma

SHALVAH

Caridad

TZEDAKAH

Claridad

BEHIRUT

Comienzo

BERESHIT

Compasión

CHEMLAH

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Com prensión

ASI'YAH

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Conceptualización

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Confianza

BITACHON

Creación

YETZIRÁ

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Despertar

H'ARAH

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Dicha

ONEG

Diferenciación

HAVDALÁ

Exito

HATZLACHÁ

Fe

EMUNÁ

Felicidad

SIMCHÁ

Inocencia

TEMIMUT

Orden

SEDER

Piedad

RACHAMIM

Paciencia

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Paz

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Precisión

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Recuerdo

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Rectitud

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Retorno/Arrepentimiento

TESHUVÁ

Señal

SIMAN

Silencio

SHEKET

Valor

OMETZ

Vida

CHAYIM

Totalidad

SHALEM

Tranquilidad

MENUCHÁ

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Founded in 1975. Inner Traditions is a leading publisher of books on indigenous cultures, perennial philosophy, visionary art. spiritual traditions of the East and West, sexuality, holistic health and healing, self-developm ent, as well as recordings of ethnic music and accompaniments for meditation.

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In July 2000. Bear & Com pany joined with Inner Traditions and moved from Santa Fe. New Mexico, where it was founded in 1980. to Rochester. V e rm o n t Together Inner Traditions • Bear & Com pany have eleven imprints: Inner Traditions. Bear & Com pany. Healing Arts Press. Destiny Books. Park Street Press. Bindu Books. Bear Cub Books. Destiny Recordings. Destiny Audio Editions. Inner Traditions en Español, and Inner Traditions India.

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Sobre el a u t o r Catherine Shainberg. Ph.D.. es psicóloga. sanadora y maestra, y tiene su propia consulta privada en N Nueva York. Dedicó diez años a un intenso estudio de la cébala de la Luz en Jerusalén con la estimada cabalista Colette Aboulker-M uscaty luego dedicó veinte años más a seguir colaborando con ella. En 1982 Catherine Shainberg fundó la Escuela de las Imágenes, dedicada a la enseñanza de técnicas de sueño revelador e intención (kavaná) de esta antigua tradición cabalística sefardí. Realiza talleres internacionales de imaginería y sueños.

Acerca de In n e r T ra d itio n s • B ea r & C o m p a n y www.FreeLibros.me

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Inner Traditions en Español es una división de Inner Traditions International

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Copyright © 2005. Catherine Shainberg Traducción © 2009 de Inner Traditions International Titulo original: Kabbalah and the Power o f Dreaming: Awakening the Visionary Life publicado por Inner Traditions International Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida ni utilizada en manera alguna ni por ningún medio, sea electrónico o mecánico, de fotocopia o de grabación, ni mediante ningún sistema de almacenamiento y recuperación de información, sin permiso por escrito del editor. N ota al le c to r: Este libro tiene un propósito informativo y no debe considerarse que pueda sustituir las orientaciones o consejos terapéuticos de psicólogos profesionales, a quienes los lectores deben consultar cualquier cuestión relacionada con su salud psicológica y . particularmente, si presentan algún síntoma que requiera diagnóstico y atención. print ISBN: 978-1-59477-326-6 ebook ISBN: 978-1-62055-120-2 Diseño y diagramación del texto por Priscilla Baker Este libro ha sido compuesto con la tipografía Sabon y la presentación, con las tipografías Delphin y Avenir "N ot W aving but D row ning" por Stevie Smith, de The Collected Poems o f Stevie Smith © 1972, Stevie Smith. Reimpreso con perm iso de New Directions Publishing Corp. Todos los versos son de "M irror", de la colección Crossing the W ater por Sylvia Plath. © 1963. Ted Hughes. Apareció por primera vez en la revista The New Yorker; reim preso con permiso de HarperCollins Publishers. Inc. "O ceans" reim presión tomada de The W inged Energy o f Delight: Selected Translations, Robert Bly. HarperCollins Publishers. Nueva York. 2004. © 2004, Robert Bly. Usado con su permiso.

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