Energía nuclear y desarrollo:Realidades y desafíos en los umbrales del siglo XXI
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Fidel Castro Diaz-Balaf1 sa formó como fisico nuclear en la Universidad Lomonosov y el instituto l. V. Kurchatov, de Moscú. Es secretario de la Comisión de Atómica de Cuba desde su creación en 1980 y ha sido miembro en dos ocasiones de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Atómica. Es autor entre otros valiosos de y en la filosofía y la física.

Este libro que inicia la colección de! 1--C'Y"\'"'.>l"'lr\

acumulado, el libro de! viene a aclarar los términos ele la ""''"''"~.,,....,,..,~ Un mérito no menor de la obra es sin que en todos sus alcances y derivaciones, muchas de las a la energía nuclear, las de orden ecológico, que coinciden , casualidad!con el enfoque de las naciones centrales. El cierre, con un informe sobre el programa nuclear cubano, nos con la convicción de que muchas cosas son posibles todavía.

Fidel Castro Díaz-Balart se formó en la década del 70 como físico nuclear en la Universidad Lomonosov, en Moscú, y laboró en el Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares en Dubná y en el Instituto I.V. Kurchatov, de la URSS. Actualmente preside la Sección de Ciencias Exactas del Consejo Científico Superior de ia Academia de Ciencias y es Secretario Ejecutivo de la Cbmisión de Energía Aiómica de Cuba desde su creación en 1980. Ha publicado en su país y el extranjero trabajos científicos y otros relacionados con la energía nuclear específicamente. Es autor del libro Espacio y tiempo en la filosofía y ia ffsical publicado por la Editórial de Ciencias Sociales.

EN

Diseño de tapa: Ricardo Deambrosi. Fotografía oc tapa~ Cchtral ·Nuc1eocJ6ctr1ca de Jui;a~wúc11 nmstrucciún.

PRÓLOGO A

EDICIÓN ARGENTINA

El libro del Doctor FIDEL CASTRO DIAZ BALART sobre Energía Nuclear y Desarrollo constituye un enfoque moderno de lo que significa la energía nuclear para el hombre y los pueblos.

Con un enfoque original respecto a las virtudes de la energía nuclear, nos llama fa atención acerca de las características más contundentes de esta energía, tales como su caracter no contaminante, lo económico de su producción y los altísimos niveles actuales de seguridad de las centrales nucleares.

© Fidel CastroDíaz-Balart

© Ediciones Colihue

Av. Díaz Vélez 5125 (l405) Buenos Aires - Argentina

I.S.B.N. 950-581-661-8 Hecho el depósito que marca la Ley 11723

Para ello el Doctor CASTRO DIAZ BALART nos conduce desde el pecado original de la primera bomba, avanzando con una presentación de todos los conceptos referidos al desarrollo de la energía nuclear en el mundo, y mostrando al mismo tiempo el sinnúmero de aplicaciones que caracterizan a esta forma de generación de energía. En el marco de la aceptación pública de la energía nuclear, es importante destacar que movimientos ecologistas y defensores del medio ambiente han luchado contra la generación de energía nuclear, pero hoy están revirtiendo esas posiciones. El caso más particular es el de los Estados Unidos, donde los grupos ecologistas están solicitando ahora que el gobierno reconsidere su futura política a fin de llevar adelante el plan energético nuclear. La particularidad del libro es que permite, con· estilo fácil e información precisa, encarar seriamente el estudio de la energía nuclear como una opción válida para un futuro próximo, tal vez la única opción. Pone de manifiesto que para esa disponibilidad de mañana es necesario trabajar cuidadosamente hoy. Capítulo a capítulo magistralmente encara la

IMPRESO EN LA ARGENTINA - PRINTED IN ARGENTINA 7

Energía nuclear y desarrollo

problemática desde ia óptica de un país en desarrollo utilizando un importante cúmulo de información de todo el mundo. ' Un hecho trascendente que plantea el libro del Doctor CASTRO D!AZ Bf'-L~T es que sin energía n.o puede haber economía sana, y sin econo;mld sanct .no puede haber, de nmguna manera, un me jora miento de la calidad de vida de: los pueblos. El dilema que queda planteado a los lectores es "ENERGIA NUCLEAR O SUBDESARROLLO".

Dr. Manuel A. Mondino Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A. -Argentina)

Mientras en los países industrializados hay abundancia de artículo~; y libros que favorecen o se oponen a la opción de la energía nuclear o simplemente la analizan, muy poco se ha escrito en los países subdesarrollados sobre este tema. Por eso es muy alentador que el doctor Fidel Castro Díaz- Balart enfoque tan amplia e íntegramente la cuestión de la energía nuclear en este libro . Al frente de un ambicioso programa de energía nuclear -incluido el prograrna electroenergético- e1i un país en vías de desarrollo, tiene una gran experiencia práctica en que basarse. Como conocedor y talentoso partidario de la energía nuclem; claramente lo inquieta que el movimiento antinudear tan generalizado en los países ricos pueda extenderse a· 1os paísés en desarrollo. Las energías renovables, como la solar y la eólica, expresa, constituyen en los países industrializados complementos modestos de los enormes recursos energéticos convencionales y nucleares. Y considerar que los países en desarrollo, pobres en las fuentes convencionales de energía, dependan de esas energías renovables y no de la nuclea1; es como ofrecer migajas a los hambrientos.

Este libro trata inevitablemente la relación entre el uso de la energía en el mundo y las amenazas crecientes al medio ambiente. El a~ttor subraya que amenazas globales tales como el efecto de invernadero y el deterioro de la capa de ozono afectarán a todos los países y pueblos, y constata que las amenazas almedio ambiente las genera no sólo la contaminación de la cual son responsables los países ricos, sino también el subdesarrollo. Ciertamente, los que no pueden adquirir queroseno o gas butano se ven obligados a cocinar sus alimentos con leíia -más escasa aún-y contribuyen así a la deforestación y la de~ertificación crecientes. Es necesario enfrentar las amenazas ambientáles, pero si bien la supervivencia del mundo a lmgo plazo requiere que disminuya la quema de 8 9

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combustibles fósiles emisores de dióxido de carbono -como se plantea correctamente en el libro- no deben ser los países en desarrollo los que, a causa de la oposición a la energía nuclem; paguen el precio de carecer de energía. En mi opinión, los países industrializados, los mayores emisores de los gases que provocan el efecto de invernadero, tienen que revivir la opción de la energía nuclem; que les permitiría satisfacer las necesidades credentes de electricidad sin emitir esos gases u otros contaminantes de la atmósfei-a. Actualmenie, una de las actividades claves del Organismo Internacional de Energía Atómica es el trabajo encaminado al desarrollo de una "cultura de seguridad nuclear" que contribuya a mantener un alto nivel de seguridad en todas partes, y así aumentar la confianza en la energía nuclear y facilitar el renacimiento de ésta. Obviamente, para fomentar el desarrollo, los países subdesarrollados tienen una mayor necesidad de energía que los industrializados. Ellos también tienen que comenzar a apoyarse en la energía nuclear cuando estén preparados para eso, si no quieren depender en gran medida de combustibles fósiles. Por ejemplo, es difícil imaginar cómo el número creciente de ciudades densamente pobladas de los países en desarrollo podrán satisfac;er sus necesidades de luz, transporte, industria, refrigeración, aire acondicionado, etc., sin la energía nuclem: No hay alternativa posible. En estos momentos, la mayoría de los países en desarrollo no están preparados como consecuencia del tamaíio limitado de sus redes eléctricas, la falta de infraestructura industrial y mano de obra calificada. Se necesitan esjiLerzos a largo plazo para erradicar esas dificultades, y también para desarrollar nuevos reactores más simples de opera1; de mayor seguridad pasiva y más pequeíios que la mayoría de los modelos actuales. A lo largo de este libro se hace un e~fuerzo valioso para que haya una mayor comprensión pública, tan necesaria, sobre la importancia de la opción de la energía nuclem: Los escritores antinucleares del mundo industrializado pueden predicar que ninguna energía contamina menos que la energía que no se usa, pero los pueblos del mundo en desarrollo conocen el costo humq.no de carecer de energía. Una expansión global de la energía electronuclear ciertamente no resolvería todos los problemas energéticos y ambientales, pero sí constituiría una contribución importante. El doctor Fidel Castro Díaz-Balart tiene razón al trabajar y escribir para ella. Hans Blix Director General Organismo Internacional de Energía Atómica 10

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A q~áenes con visión de futuro, tenacidad y optimismo Jzcinemp~endido el program,a nuclear cubano.

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combustibles fósiles emisores de dióxido de carbono -como se plantea correctamente en el libro- no deben ser los países en desarrollo los que, a causa de la oposición a la energía nuclem; paguen el precio de carecer de energía. En mi opinión, los países industrializados, los mayores emisores de los gases que provocan el efecto de invernadero, tienen que revivir la opción de la energía nuclem; que les permitiría satisfacer las necesidades crecientes de electricidad sin emitir esos gases u otros contaminantes de la atmósfei-a. Actualmenie, una de las actividades claves del Organismo Internacional de Energía Atómica es el trabajo encaminado al desarrollo de una "cultura de seguridad nuclear" que contribuya a mantener un alto nivel de seguridad en todas partes, y así aumentar la confianza en la energía nuclear y facilitar el renacimiento de ésta. Obviamente, para fomentar el desanvllo, los países subdesanvllados tienen una mayor necesidad de energía que los industrializados. Ellos también tienen que comenzar a apoyarse en la energía nuclear cuando estén preparados para eso, si no quieren depender en gran medida de combustibles fósiles. Por ejemplo, es difícil imaginar cómo el níunero creciente de ciudades densamente pobladas de los países en desarrollo podrán satisfac.er sus necesidades de luz, transporte, industria, refrigeración, aire acondicionado, etc., sin la energía nuclem: No hay alternativa posible. En estos momentos, la mayoría de los países en desarrollo no están preparados como consecuencia del tamaíio limitado de sus redes eléctricas, la falta de infraestructura industrial y mano de obra calificada. Se necesitan esftterzos a largo plazo para erradicar esas dificultades, y también para desarrollar nuevos reactores más simples de operm; de mayor seguridad pasiva y más pequeíios qtte la mayoría de los modelos actuales. A lo largo de este libro se hace un e~fuerzo valioso para que haya una mayor comprensión pública, tan necesaria, sobre la importancia de la opción de la energía nuclem: Los escritores antinucleares del mundo industrializado pueden predicar que ninguna energía contamina menos que la energía que no se usa, pero los pueblos del mundo en desarrollo conocen el costo hw1u:Jno de carecer de energía. Una expansión global de la energía electronuclear ciertamente no resolvería todos los problemas energéticos y ambientales, pero sí constituiría una contribución importante. El doctor Fidel Castro Díaz-Balart tiene razón al trabajar y escribir para ella. Hans Blix Director General Organismo Internacional de Energía Atómica 10

A quienes con visión de.futuro, tenacidad y ~ptimismo

luinemprendido el programa nucleat cubano.

AGRADECIMIENTOS Una obra se concibe y elabora cuando el caudal de ideas, información, conceptos, enfoques ¡liversos y arduo trabajo logra vencer la inercia del comienzo y atrapar la escurridiza musa. Pero sólo con valiosas colaboraciones, es posible transitar el largo y esmbroso camino entre los inicios y la culminación de un trabajo de esta naturaleza. Por la amplia variedad de temas y ardua elaboración del libro, es difícil expresarles gratitud a todos los que de alguna manera contribuyero~z a su realización, pero se deben resaltar algunas cooperaciones. Resultaron de gran interés las opiniones, acerca del manuscrito, de Verónica Álvarez, Ramón Ortiz, Osear Pino Santos~ Rola.ndo Rodríguez, Jorge Timossi, Daniel C odorniú, Julio García Luis, Osvaldo Prieto, Hugo Pons, Luis Cardet, Pablo Pacheco, Conrado Capote y José M. del Portillo, lamentablemente ya desaparecido. Fueron también beneficiosas la búsqueda bibliográfica y la recopilación de información de Osear Luis Caballero, Manuel Rosés, Alejandro Bilbao, José Roig y Jorge Petinaud. ·Debo destacar muy especialmente a mi madre y mi joven hija, las dos Mirtas, cuya percepción del material, delicadeza y sinceridad me llevaron a comprender la necesidad de pe1fi!ar y reestructurar determinados capítulos. No se puede pasar por altó el esfuerzo de la Editorial de Ciencias Sociales el Establecimiento William Soler y la Integración Poligráfica, sin el cual 1 este libro no se habría concretado en el momento y con la calidad requeridos. Merecen menci .... OJUBJíl "'

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