El Perú es todas las sangres. Arguedas, Alegría, Mariátegui, Martín Adán, Vargas Llosa y otros

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El Perú es todas las sangres. Arguedas, Alegría, Mariátegui, Martín Adán, Vargas Llosa y otros

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Ricardo González Vigil (Lima, 1949), doctor en Lengua y Literatura, dicta desde 1971 cursos de Literatura Peruana y Literatura Hispanoamericana en la Pontificia Universidad Católica del Perú, siendo profesor principal del Departamento de Humanidades. Además, desde 1975 tiene a su cargo la crítica de libros en el Suplemento "Dominical" del diario limeño El Comercio. Como poeta, ha publicado Llego hacia Ti (1973), Silencio inverso (1978) y Ser sin ser-Poesía 1965-1986 (1987). Y, como crítico, es autor de una imprescindible edición crítica de la Obra Poética (1991) de César Vallejo, y de los estudios fundamentales A1'raham Valdelomar (1987), Leamos juntos a Vallejo. Tomo/: Los heraldos negros y otros poemas juveniles (1988), Come11tcmos al foca Garcilaso (1989) y la reunión de artículos Retablo de autores pema11os (1990); y ha colaborado en volúmenes colectivos, con estudios sobre Vallejo, Eguren, Martín Adán, Westphalen, Thomas Mann, James J oyce y Fernando Pessoa. Cabe destacar, por otro lado, sus antologías El cuento pcma110 (han aparecido tres tomos, correspondientes a 1959-1967, 1968-1974 y 1975-1979, editados en 1983 y 1984); De Vallejo a 1111cstros días (tomo 111 de Poesía Peruana: Antología General, 1984); César Valll'jo: a11tología didáctica (1986) y Viiias de alegría (1987); así como su traducción de una selección de Poesía lirasileiia parnasia11a (1985).

RICARDO GONZALEZ VIGIL

EL PERU ES TODAS LAS SANGRES ARGUEDAS • ALEGRIA • MARIATEGUI MARTIN ADAN • VARGAS LLOSA Y OTROS

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DEL PERU FONDO EDITORIAL 1991

Primera edición, abril de 1991

Carátula: María Antonieta Reátegui Composición de textos: Yoryina León M.

El Perú es Todas las Sangres

© 1991 por Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Av. Universitaria, cuadra 18, San Miguel. Apartado 1761. Lima, Perú. Tlfs. 626390 y 622540,. Anexo 220.

Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.

Derechos reservados

Impreso en el Perú - Printed in Peru

INDICE GENERAL

Indice General Prólogo 1

PANORAMA LITERARIO DEL SIGLO XX: La literatura peruana en el siglo XX

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MARIATEGUI, EL AMAUTA MULTIPLE: Vigencia de Mariátegui Chang-Rodríguez: heterodoxia y religiosidad de Mariátegui El joven Mariátegui Páginas mariateguianas César Miró: Mariátegui y los tiempos revueltos Actualidad de Pastemak Flores Galindo en la ruta del Amauta

111

5 9

33 35 39 40 45 47 50

LA AVENTURA VANGUARDISTA: La poesía peruana en los años 20 La fábrica de sueños de Oq uendo de Amat El cincuentenario de Oquendo y los Munilibros El aroma que perdura: Enrique Peña Barrenechea Enrique Peña: Itinerario poético El cinema puro de Enrique Peña Alta Peña de la poesía Enrique Peña: retorno a la luz Recuerdo de Xavier Abril César Moro y el surrealismo André Coyné: con Moro y con Vallejo Westphalen: una espada en la poesía W estphalen o el esplendor de la imaginación lírica W estphalen: abolición del silencio Sánchez y la novela vanguardista

57 66 70 74

79 82 86 88

92 96

99 104 107 114 117

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IV

AL RESCATE DE RICARDO PEÑA: Ricardo Peña Barrenechea: burla de Góngora Cincuentenario de Eclipse de una tarde gongorina Anexo: Eclipse de una tarde gongorina

V

POESIA NO DICE NADA, DICE MARTIN ADAN: La anti-poética de Martín Adán Martín Adán: travesía a ciegas Martín Adán: la palabra desasida Martín Adán: diario inhabitable La prosa de Martín Adán Martín Adán y Vargas Llosa: las dos caras del escritor Martín Adán callado en extramares

VI

169 191 194 197 201 204 205

LA OPTICA INDIGENISTA: Valcárcel y el indigenismo Vásquez y el indigenismo poético Castro Pozo y las comunidades campesinas Mario Florián: nueva antología Mario Florián: épica del pueblo Núñez Ureta: un mural narrativo

vn

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213 217 220 222 225 227

AL RESCATE DE GAMALIEL CHURATA: Elogio de Gamaliel Churata Reedición de Churata Surrealismo y cultura andina: la opción ,de Gamaliel Churata

233 237 239 . .

VIII EL MUNDO ES TODAS LAS SANGRES: ALEGRIA Y ARGUEDAS: Cincuentenario de Agua y La serpiente de oro Para releer a Ciro Alegría Ciro Alegría, narrador urbano Obras completas de Arguedas Arguedas y la gestación de la cultura nacional Arguedas: mito e ideología

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259 263 266 268 272 278

Los zorros· de Arguedas: visión andina de la costa La lengua de Arguedas Arguedas: mítología de la liberación Roland Forgues: el pensamiento trágico de Arguedas Vallejo en Arguedas: el principio y el fin IX

SCORZA, INVISIBLE Y FAMOSO: El realismo mágico y Scorza En pos de Scorza, el invisible Scorza: el fuego inmóvil Scorza: 'del mito a la historia Manuel Scorza o la tumba del relámpago

X

279 283 286 290 295

313

316 321 325 327

. VARGAS LLOSA EN BUSCA DE LA TOTALIDAD Vargas Llosa o la fuerza de la vocación La totalidad, esa orgía Vargas Llosa: una historia sobre las historias Ribeyro y Vargas Llosa: narradores en el teatro Vargas Llosa: la verdad de la mentira El teatro de Vargas Llosa Sommers simplifica las orillas Vargas Llosa con el curso de la historia Una nueva novela de Vargas Llosa Vargas Llosa: radioteatro del artista adolescente La novela total de Vargas Llosa La madurez de Vargas Llosa Vargas Llosa, premio Hemingway Vargas Llosa: el realismo en crisis En la noticia: Scorza y Vargas Llosa Vargas Llosa y la novela policial Y ahora el Premio Príncipe de Asturias Vargas Llosa: el esplendor del relato oral Vargas Llosa: mito y poesía del amor Rimbaud y Vargas Llosa en la tercera lectura

Indice onomástico

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374 378 382 385 389 390 394 397 401 404 409

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PROLOGO

1 Algunos criterios fundamentales sustentan nuestra labor de estudiosos de la literatura. En primer lugar,flexibilidad para lograr una adaptación adecuada a los diversos proyectos creadores de cada obra, cada autor y cada corriente. Flexibilidad que implica amplitud de juicio, a la vez que conocimiento cabal de la tradición literaria en toda su variedad y complejidad. Porque la crítica debe ser rigurosa, pero no rígida. Debe intentar la lectura más exacta posible; pero, precisamente, por ello, no debe aferrarse a criterios inflexibles, establecidos "a priori,,, presuntamente válidos para todos los casos, dado que un rasgo esencial de la literatura es la creatividad: el dinamismo siempre abierto a las transformaciones y las innovaciones, en sintonía con los procesos sociales y culturales, con el tramado complejo de .la historia. En segundo lugar, el designio de relacionar la creación literaria con los procesos sociales y culturales en general. En el caso específico de los textos peruanos, el conceder particular relieve a la problemática de la identidad nacional a lo largo de nuestra trayectoria histórica. Esta meta, conectada al propósito de ser flexibles, supone un ideal nunca alcanzable por completo, pero merecedor de los mayores esfuerzos por acercarse a él: la objetividad, la cual en el terreno de las humanidades y las ciencias sociales (siempre afectado, en mayor o menor grado, por la subjetividad del estudioso: subjetividad indivi-:dual y social) viene a ser la máxima ínter-subjetividad posible. Es decir, la exigencia de que las afirmaciones y teorías puedan ser comprobadas y refrendadas por el mayor número posible de personas, y no sólo por las que 9

comparten ciertos dogmas o criterios unilaterales. No nos resignamos, pues, a practicar una "crítica de parte" (postura esgrimida, con talento desusado, por José Carlos Mariátegui, pero con efectos nocivamente tendenciosos en varios críticos posteriores al Amauta). El ideal del estudio debe ser siempre la imparcialidad y la criticidad antidogmática. No hay que mirar una parte o desde una parte; hay que aspirar a contemplar todo y de modo integral. Y, en tercer lugar, el anhelo didáctico de favorecer la lectura cada vez más honda y completa de los textos literarios, tratando de acrecentar la "competencia" de los lectores. Una cosa es que el crítico esté obligado a conocer de Teoría Literaria, Metodología, Lingüística, Filología, Historia, etc.; y otra, que debe esforzarse por llegar en forma cristalina e iluminadora a todo lector interesado, y no sólo al especialista en el tema abordado, aunque, por cierto, sin excluir a éste, dándole enfoques novedosos o, por lo menos, una visión crítica del "estado de la cuestión". Anida en ello el cultivo de una ¡>Pvdagogía · liberadora, que nos constituya como seres humanos a plenitud y que propicie la identidad colectiva (como integrantes de una nación de complejo dinamismo y heterogeneidad socio-cultural, también como actores de una época de grandes crisis y transformaciones a nivel mundial). Porque la crítica auténtica es creadora, humanizadora; asume la tradición vigente y otea el porvenir. Así como la creación auténtica es crítica: desnuda y alumbra la experiencia individual y social, la transfigura.

2 El Perú es todas las sangres agrupa una serie de artículos que hemos publicado en diarios (sobre todo, en nuestra sección Letra Viva, ~en el suplemento Dominical del diario limeño El Comercio) y revistas. Cronológicamente, empalma con otra recopilación que hicimos de nuestros artículos: Retablo de autores peruanos 1• Luego de una sección dedicada a cuestiones y perspectivas generales, que tiene como eje la idea de que el Perú es un micro-cosmos donde confluyen todas las sangres (a las cuales se abre, sin restricciones, el "retablo" de nuestras aproximaciones y comentarios), Retablo de autores peruanos enfoca la Tradición Oral (andina, ttmazónica y costeña) y figuras representativas de las letras peruanas en castellano, desde fos cronistas hasta fines del

1.

10

Retablo de autores peruanos_. Urna, Eds. Arco Iris (con auspicio del CONCYTEC), 1990.

Modernismo, deteniéndose especialmente en Ricardo Palma, Manuel González Prada, la Generación del Novecientos (José de la Riva-Agüero, Ventura y Francisco García Calderón, Víctor Andrés Belaunde, etc.), Abraham Valdelomar, José María Eguren y César Vallejo, poniendo de relieve su rol de fundadores de nuestro conjunto literario en lengua española. Nótese que Retablo de autores peruanos nos condujo hasta el autor que de modo más nítido y genial encama la maduración de nuestra literatura en castellano: Vallejo. Resulta admirable cómo Vallejo en su producción multiforme -en especial, en su obra poética- concentra las grandes vertientes de las letras peruanas en este siglo: la experimentación vanguardista, el regionalismo indigenista, el realismo "social" o "crítico", la poesía "comprometida", el virtuosismo técnico (hasta el hermetismo de Trilce), la defensa de lo estético como algo no manipulable con criterios ajenos a la necesidad expresiva y el rigor artístico (aspecto que subrayan, como si fuera lo único pertinente, los llamados "puristas"), el expresionismo orientado al prosaísmo, el exteriorismo vivencia!, la actitud anti-poética, etc. Así como supo asimilar en Los Heraldos Negros rasgos rastreables en González Prada, Chocano, Eguren y V aldelomar; así, igualmente, Vallejo tiene poemas o narraciones cotejables con voces "tan diversas como las de Martín Adán, Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Ciro Alegría, José María Arguedas, Jorge Eduardo Eielson, Alejandro Romualdo, Gustavo Valcárcel, Juan Gonzalo Rose, Carlos Germán Belli, Eleodoro Vargas Vicuña, Pablo Guevara, el Movimiento Hora Zero, la revista Narración, etc. ·" La apertura de visión de Vallejo (feliz unión de todas nuestras sangres) encuentra su equivalente más próximo no en un creador, sino en un espíritu de gran lucidez crítica, fino y penetrante: Mariátegui. Ambos pertenecen a la Generación llamada del Centenario, que se incubó en 1915-1919 y brotó en los años 20 con un esplendor no igualado por las generaciones posteriores (entonces se festejaban los cien años de los hitos de la Independencia: 1921 y 1924; marco que favoreció la reflexión sobre la trayectoria recorrida y el cuestionamiento de nuestra dependencia cultural, además de la económica). Brillaron en esa generación, aparte de Vallejo y Mariátegui: Raúl Porras Barrenechea, Jorge Basadre, Jorge Guillermo Leguía, Honorio Delgado, Luis E. Valcárcel, Gamaliel Churata, José Uriel García, José Sabogal, Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego y Luis Alberto Sánchez, entre otros. Nadie simboliza mejor que Mariátegui la inmensa labor generacional de los años 20, con sus dotes de ideólogo, líder político, ensayista, croniqueur, crítico de arte y libros, animador cultural (dirigió la mayor revista peruana de 1a centuria: 11

Ama,uta) y maestro de inquietudes en la nueva generación. Mariátegui fue crucial en ese lapso fundador de nuestra tradición cultural contemporánea. Supo tender nexos entre tres conceptos fundamentales: Revolución, Vanguardismo e Indigenismo. En mérito de ello, actuó como Amauta múltiple: para la aplicación del Socialismo y el Marxismo al área andina; también, para el despliegue de las tendencias artísticas de Vanguardia (en un primer momento, su revista se iba a titular Vanguardia) y para la maduración del Indigenismo (en esa ruta está la referencia quechua del rótulo Amauta). Y, de modo mediato, puede detectarse en Mariátegui atisbos de las recientes propuestas de la Teología de la Liberación y la Utopía Andina (asuntos rastreables, igualmente, en Vallejo y Arguedas), en su inatizado enfoque del mito, lla religión y la heterogeneidad nacional, así como en su valoración de la comunidad indígena. En las secciones siguientes de El Perú es todas las sangres abordamos la poesía vanguardista y el inicio de la "vuelta al orden" post-vanguardista, con especial referencia a Martín Adán y a dos voces poco examinadas hasta ahora: los hermanos Ricardo y Enrique Peña Barrenechea. Luego encaramos la otra gran línea de los años 20-30: el Indigenismo, poniendo de relieve al escasamente conocido Gamaliel Churata y a dos escritores de renombre internacional: Ciro Alegría y José María Arguedas. Las dos últimas secciones nos llevan a dos autores de aparición bastante posterior: Manuel Scorza (poeta ubicable dentro de la "Generación del 50"; tardío novelista, que es el rubro que aquí nos interesa) y Mario Vargas Llosa (formado en el marco generacional del 50, resulta analizable mucho mejor dentro del ámbito hispanoamericano del "boom" novelístico de lo:s años 60, del cual fue y es uno de los nombres principales, consagrado a nivel mundial). Los hemos incluido en este volumen, no tanto porque Scorza suponga un "cierre" del Indigenismo y en las primeras novelas de Vargas Llosa cristalice por fin el logro de la "nueva narrativa" en el Perú (tanteada par las exploraciones narrativas del período vanguardista), siendo, pues, relacionables con la vertiente indigenista y la renovación del lenguaje literario, respectivamente (pero, en ese caso, tendríamos que haber añadido otros neo-indigenistas, como Eleodoro Vargas Vicufia, y otros cultores de la "nueva narrativa", como C. E. Zavaleta o Alfredo Bryce Echenique); sino porque constituy1en los dos novelistas, posteriores a Alegría y Arguedas, que mejor retratan todas las sangres del Perú. Porque el hilo vertebrador de este tomo no es otro que el enunciado en su título: El Perú es todas las sangres. Afirmación central en Mmiátegui y 12

en los indigenistas Churata, Alegría, Arguedas (a quien prestamos la expresiva denominación de su novela Todas las sangres) y Scorza; pero, también, en Vargas Llosa (ha caracterizado al Perú como el "país de las mil caras"), en algunas prosas de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen, así como subyacente en el canto a Macho Picchu y la tesis doctoral de Martín Adán. Unos subrayan más el factor indígena, otros el factor "occidental", no falta quienes anhelan una síntesis pareja y armoniosa de lo indígena y lo "occidental"; pero todos testimonian la heterogeneidad socio-cultural de una literatura conformada, a la vez, por 5 metros de poemas y El pez de oro, Eclipse de una tarde gongorina y La tumba del relámpago, Travesía de extramares y Los ríos profundos, y Conversación en La Catedral y El mundo es ancho y ajeno.

3 Vaya nuestro agradecimiento a los directores de las publicaciones en las que aparecieron originalmente los artículos aquí reunidos. Siendo la mayor parte de ellos procedentes del suplemento Dominical del diario El Comercio, queremos dejar sentado nuestro enorme reconocimiento al Dr. Francisco Miró Quesada Cantuarias, gentil y sabio director de dicho suplemento. Y el agradecimiento principal: a mi esposa María Antonieta Reátegui, no sólo por su constante apoyo en estos lustros continuos de artículos en diarios y revistas; sino por el entusiasmo con que me ha ayudado en la recopilación de Retablo de autores peruanos y, ahora, de este El Perú es todas las sangres. Por algo circulan en sus venas y en las mías sangres de la sierra, la selva y la costa de este formidable Perú. Ricardo González Vigi l

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"Perú, auténtico micro-cosmos. Todos los climas del planeta, todas las razas y sus derivaciones posibles, todos los horizontes culturales desde la Edad de Piedra hasta la civilización tecnológica, coexisten en su complejísima urdimbre, como otrora todos los colores del espectro luminoso se daban cita en la bandera del Tahuantinsuyo y todos los puntos cardinales (los cuatro suyos) convergían en el Cuzco-ombligo. "Al respecto, resulta un paradigma Vallejo, la voz más honda, de mayor entraña nacional y, a la vez, dimensión universal que haya engendrado nuestra patria hasta ahora. Hijo de este país-orbe, de este micro-cosmos, V, allejo entendió el destino de la humanidad como una meta planetaria, universal: la unidad no sólo sería de todos los peruanos, sino de todos los hombres sin distinción. La vocación peruana es (debería ser) universal; sintetizar el micro-cosmos nacional implica asumir el legado entero de la humanidad. "Y para los que sienten la tentación de amilanarse al ver azotado nuestro país por la miseria, la corrupción, la violencia, la demagogia, la ineptitud, etc., convendría repasar el mensaje de Vallejo en Poemas humanos y, sobre todo, España, aparta de mí este cáliz. Como los profetas ante el castigado "resto" de Israel, como las bienaventuranzas del Evangelio, Vallejo sabe que del dolor, de la frustración y de la debilidad, y no de la opulencia y la magnificencia, ha de brotar una humanidad mejor. "El Perú sangra a borbotones un hoy apocalíptico, pero a la postre -lo sabemos- arribará el amanecer. ¡Ayudemos a alumbrarlo!"

(De mi artículo "Una promesa llamada Perú", Dominical, 28 agosto 1988).

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I

PANORAMA LITERARIO DEL SIGLO XX

(l /

LA LITERATURA PERUANA EN EL SIGLO XX n el siglo XX las letras peruanas alcanzan un desarrollo realmente apreciable, configurándose como uno de los conjuntos literarios más notables de América Latina.

E

La creación literaria inscrita en la tradición oral (conectable a la llamada Etnoliteratura, en tanto el mensaje verbal resulta indesligable del discurso mítico, chamánico, etc., y no se sujeta a los patrones de la literatura "especializada" o "moderna": originalidad, verosimilitud, ficción, perfección formal de una versión definitiva, etc.), sobre todo en lengua quechua, pero también aymara y varias lenguas amazónicas, había desplegado ya, desde tiempos prehispánicos, un conjunto literario de géneros, tendencias, temas, etc., de innegable rango cultural y artístico, de los mayores logrados por las letras aborígenes eh América. En cambio, la literatura de circulación escrita, y en lengua española, logra solamente en la presente centuria una tradición, es decir un conjunto de géneros, tendencias, perspectivas, etc., y no una mera sucesión cronológica de obras y autores desligados entre sí, nutridos dé la tradición de alguna literatura extranjera de gran desarrollo artístico. La indudable envergadura, en los siglos precedentes, del Inca Garcilaso, el Lunarejo, Caviedes, Peralta.Bamuevo, Olavide, Melgar, Pardo y Aliaga o Segura no impide que las letras peruanas fueran, en lo esencial, tributarias de España y los clásicos europeos, y que no mediara verdadera continuidad (de aceptación o dé rechazo) entre sus aventuras creadoras. Su impacto en los escritores posteriores fue reducido y efímero. De diverso modo, José de la Riva-Agüero, Ventura García Calderón, José Gálvez Barrenechea y José Carlos Mariátegui, en las primeras décadas del 19

presente siglo, detectaron el carácter "incipiente" de nue~tra literatura y el predominio de la imitación sobre la originalidad; postularon vías para su maduración, subrayandlo Gálvez y Mariátegui la conquista de lo "genuinamente nacional", problemática que también abordarían con penetración Luis Alberto Sánchez, Víctor Andrés Belaunde, Raúl Porras Barrenechea y Aurelio Miró Quesada Sosa. Ese balance de nuestro proceso literario, visto en sus lazos con la problemática de la identidad nacional, favoreció la maduración de una tradición literaria que venía perfilándose, débilmente en la Colonia y la Emancipación, y de . manera patente en la República del siglo .XIX, siendo muestras destacables de la forja/búsqueda de esta tradición: 1.

La reelaboración escrita de la tradición oral indígena: muchos cronistas de los siglos XVI-XVII, el teatro colonial de raíces quechuas y el yaraví melgariano, es decir, buena porción de lo mejor, tanto cultural como artfsticamente hablando, de la literatura anterior al siglo XX.

2.

La ampliación creadora de la tradición popular y los sucesos de nuestra historia, presente ya en los cronistas más dotados verbalmente, y llevada a una temprana cima por Ricardo Palma en el edificio monumental de sus Tradiciones Peruanas.

3.

El interés por la recopilación de la tradición oral del Ande y la Amazonía, ya silíl el afán de documentar supersticiones o extirpar idolatrías de los siglos XVI-XVII, más bien con devoción peruanista y amor a lo autóctono; actitud esbozada por Hipólito Unanue y la revista Mercurio Peruano (1791-1795), propugnada por Manuel González Prada y Abelardo Gamarra (El Tunante) en las últimas décadas del siglo XIX, con prontos frutos en los libros de Adolfo Vienrich y Jenaro Ernesto Herrera publicados a comienzos de esta centuria. A lo largo del siglo XX, han destacado las recopilaciones andinas del R.P. Jorge A. Lira (Cusco, 1908-1985), con excelentes narraciones (varias traducidas por José María Arguedas), particularmente las escuchadas a la genial narradora oral Carmen Taripha (joyas como "Tutupaka Llakkta",, "Isicha Puytu", "El joven que subió al cielo", etc., dignas de equipararse con los mejores relatos orales de Asia y Europa); el citado Arguedas ("El sueño del pongo" y versiones del mito de Inkarri, sobre todo); Ciro Alegría, sueltas o engarzadas al telar de sus tres grandes

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novelas; Arturo Jiménez Borja y Manuel Robles Alarcón. En lo referente a la Amazonía, citemos al R.P. José María Guallart, Artur